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Microbiología y Parasitología Médicas

Microbiología y Parasitología Médicas

TomoII

Alina Llop Hernández Ma. Margarita Valdés-Dapena Vivanco Jorge Luis Zuazo Silva

Ciudad de La Habana,

2001

Datos CIP - Editorial de Ciencias Médicas

Llop Hernández Alina

Microbiología, Parasitología Médicas/ Alina Llop Hernández La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 2001 3t., XXIV, 330p.: il

Incluye Bibliografía e Índices ISBN 959-7132-52-4 ISBN 959-7132-54-0

[y otros]

1.

MICROBIOLOGIA/educación

2. PARASITOLOGIA/educación

 

3.

ENFERMEDADES TRANSMISIBLES

I. Llop Hernández, Alina

II. Valdés-Dapena Vivanco,

Ma. Margarita

QW

18

II. Zuazo Silva, Jorge L.

Edición: Lic. Cristina Aguirre Gamboa Diseño: DI José Manuel Oubiña González Emplane: Ana Ibis Gómez, Lisett Torres, Xiomara Segura e Isabel Noa Realización: DI José Manuel Oubiña González

© Alina Llop Hernández, Ma. Margarita Valdés-Dapena Vivanco, Jorge L. Zuazo Silva y otros, 2001.

© Sobre la presente edición:

Editorial Ciencias Médicas, 2001

Editorial Ciencias Médicas Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas Calle E No. 452 e/ 19 y 21, El Vedado, Ciudad de La Habana, 10400, Cuba. Correo electrónico: ecimed@cnicm.sld.cu Fax: 333063 Télex: 0511 202 Teléfonos: 32-5338, 32-4519 y 32-4579

Autores principales

Llop Hernández, Alina M.D. Especialista 2do. Grado en Microbiología y Administración de Salud. Profesora Titular. Consultante. Investigadora Titular. Académica de Mérito. Directora del Laboratorio Nacional de Referencia y vicedirectora del Instituto de Medi- cina Tropical “Pedro Kourí”.

Valdés-Dapena Vivanco, Ma . Margarita M.D. Ph.D. Especialista 2do. Grado en Microbiología. Profesora Titular. Consultante. Jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Pediátrico Docente “Juan M. Márquez”.

Zuazo Silva, Jorge L. M.D. Especialista 2do. Grado en Microbiología. Profesor Auxiliar. Investigador Titular. Consultante del Departamento de Microbiología del Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana.

Autores

Acosta Herrera Betsy M.D. Especialista de I Grado en Microbiología.

Álvarez Vera, Mayling M. Sc. Aspirante a Investigador

Bello Corredor, Marite M. Sc. Investigador auxiliar

Cancio Fernández, Reinel M.D. M.Sc. Especialista de 1er. Grado en Microbiología

Goynechea Hernández, Ángel M.D. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Profesor Titular

Guzmán Tirado, María Guadalupe M.D. Ph.D. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Profesora Titular. Investigadora Titular

Jímenez López, Patricia

Kourí Flores, Gustavo M.D. Ph. D Especialista de 2do. Grado en Microbiología Profesor Titular. Investigador Titular

Mas Lago, Pedro J. M.D. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Profesor Titular. Investigador Titular

Morier Díaz, Luis Licenciado en Microbiología. Investigador Auxiliar

Muné Jiménez, Maira M.Sc. Licenciado en Bioquímica Investigador Auxiliar

Oropesa Fernández, Suset M.D. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Instructor Graduado. Investigador Auxiliar

Pelegrino de la Cotera, José Luis M.Sc. Licenciado en Ciencias Biológicas Investigador Agregado

Pérez Díaz, Ana Beatríz M.D. Especialista de 1er. Grado en Inmunología

Pumariera Menéndez, Tania Laboratorio de Virología

Pupo Antúnez, Maritza M. Sc. Licenciada en Bioquímica Investigadora Auxiliar

Nesik Aguirre, Sonia M.D. M. Sc. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Investigadora Auxiliar

Ribas Antúnez, María de los Ángeles M.D. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Investigadora Auxiliar

Rodríguez Lay, Licel de los A. M.D. Especialista de 2do. Grado en Microbiología Investigadora Auxiliar

Rodríguez Roche, Rosmary M. Sc. Licenciada en Radioquímica Investigadora Agregada

Sierra Vázquez, Beatríz M.D. M. Sc. Especialista en 1er. Grado en Inmunología

Soto Brito, Yudira M.Sc. Licenciado en Microbiología Aspirante a Investigadora

Suárez Morán, Carlos M. M. Sc. Licenciado en Microbiología Aspirante a Investigador

Torres Rojas, Gisset M.D. M. Sc. Especialista de 1er. Grado en Microbiología Investigadora Agregada

Valdés Ramírez, Odalys M. Sc. Licenciada en Bioquímica Investigadora Agregada

Valdivia Romero, Ángel

Prólogo

Las enfermedades transmisibles constituyen hoy las principales causas de muerte entre niños y adultos jóvenes, particularmente en el Tercer Mundo. Ellas causan más de 13 000 000 de muertes, y más de la mitad de estas ocurre en los países subdesarrollados. Sólo en la próxima hora, 1 500 personas morirán de alguna enfermedad transmisible; la mitad de ellos, niños menores de 5 años. Según la OMS, las enfermedades transmisibles representan 45 % del total de muertes en los países pobres de Asia y África, 63 % de las muertes de los niños de 0 a 4 años en el mundo y 48 % de las muertes catalogadas como prematuras. Las principales enfermedades transmisibles que producen esta carga de dolor y muerte son: las infecciones respiratorias agudas, el SIDA, las enfermedades diarreicas agudas, la tuberculosis, la malaria y el sarampión. Este sombrío panorama que afecta al mundo, donde la mayoría de las enfermedades infecciosas pueden ser prevenidas con estrategias conocidas, es, sin embargo, el que se nos presenta al iniciar la humanidad el Tercer Milenio. La pobreza, el hambre, la miseria y el desamparo social determinan inequidades que caracterizan al mundo de hoy, y afectan uno de los principales derechos del hombre: el derecho a la salud. Según la OMS, “los países más pobres están pagando un alto precio por la complacen- cia y negligencia del mundo desarrollado”. En el mundo actual, 20 % de la población mundial vive en absoluta pobreza (menos de 1 USD por día) y la mitad de la población mundial subsiste con 2 USD por día. En Cuba, país pobre, el cual sufre el más inhumano bloqueo que se ha aplicado a un pueblo, la situación de las enfermedades transmisibles es completamente distinta y esto se debe a la prioridad que tiene la salud para nuestro Partido y Gobierno, así como para nuestro sistema socialista. Nuestros programas de control se caracterizan por:

Absoluta equidad para toda la población. Protección a toda la población urbana y rural. Fuerte desarrollo de la atención primaria. Protección mediante vacunación contra trece enfermedades transmisibles. Poseer un sistema de vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles con base de laboratorio muy bien estructurado. Por estas razones, el Sistema de Salud de Cuba ocupa el lugar 39 en su evaluación global, entre 190 países, según aparece en El Reporte Mundial de la Salud de la OMS del año 2000.

Los indicadores de Salud de Cuba se corresponden con los de un país desarrollado, donde las llamadas enfermedades tropicales no existen y la mayoría de las transmisibles no son problemas de salud. Nuestro reto actual lo constituyen las infecciones respiratorias agudas y mantener a raya la resistencia de los microorganismos a los antibióticos. A pesar de este panorama favorable, la microbiología y la parasitología médicas tienen que continuar su desarrollo acelerado, y es aquí donde el magnífico libro que se presenta debe desempeñar un papel protagónico. Con anterioridad sólo existía la formidable obra de Parasitología escrita por los profe- sores Kourí, Basnuevo y Sotolongo. Hoy, esta obra comprende todas las ramas de la micro- biología y la parasitología médicas, incluyendo un enfoque clínico-epidemiológico. Los Planes Integrales de Salud que Cuba desarrolla en países hermanos del Tercer Mundo y la existencia de la Escuela de Medicina Latinoamericana, hacen cobrar una mayor dimensión y vigencia a este libro, ya que, como se mencionó antes, son precisamente las enfermedades transmisibles las que están cobrando hoy un alto tributo en vidas a la humanidad, y sólo mediante un buen conocimiento de estas especialidades, tendremos mejores armas para enfrentarlas en los países endémicos y evitar su introducción en Cuba, o controlarlas en caso de que aparezcan.

Dr.C. Prof. Gustavo Kourí Flores Director Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí", Cuba Presidente de la Sociedad Cubana de Microbiología

Prefacio

La posibilidad de contar con un texto único, actualizado y cubano de Microbiología y parasitología médicas, que cumpla con los objetivos de servir de texto al pregrado de las carreras relacionadas con la medicina, de apoyo al posgrado y como libro de consulta para el personal que trabaja en la Salud, ha sido una necesidad sentida desde hace muchos años, y es hoy una realidad. Se presenta por primera vez en Cuba, una obra de Microbiología y parasitología

médicas con la característica de haber sido escrita por un colectivo de 80 autores, de diferen- tes perfiles dentro de la especialidad, que ha reunido a tres generaciones de profesores dedicados a la docencia, asistencia e investigación y junto a experimentados trabajadores de la salud pública cubana, ha brindado espacio a brillantes jóvenes los cuales aseguran que esta primera edición tendrá una continuidad actualizadaque recoja, además, la riqueza acumulada por el Sistema de Salud de Cuba. Tratar de integrar una obra en la que concurran tantos autores, no ha resultado fácil sólo

además, cuando han coincidido diferentes objetivos, aún resul-

por ese simple hecho. Pero

ta más compleja. Unir voluntades, esfuerzos y escribir con recursos limitados ha sido una pujante labor, como era de esperar. Esta obra modesta, pero llena de amor, servirá para dar a conocer, además de todo lo de valor científico que ella en sí misma encierra, cómo una especialidad médica que sirve de

instrumento imprescindible en el diagnóstico, la vigilancia y el control de las enfermedades

infecciosas, puede lograr desarrollo, aun tratándose de un país pobre, porque

la inequidad

en salud no existe donde la salud pública es un derecho de todos, donde ha habido éxitos innegables y donde existe la voluntad de que así sea. Los logros de la medicina cubana hoy se extienden por otras tierras, con el calor humano que la caracteriza, la modestia y la ética en la que han sido educados los médicos de nuestra sociedad. A esos médicos que hoy prestan el concurso de sus modestos esfuerzos lejos de Cuba, va dedicada esta obra. Estamos seguros de que nuestros maestros y nuestros alumnos sabrán apreciar el

esfuerzo realizado.

Prof. Alina Llop Hernández Prof. Ma. Margarita Valdés-Dapena Vivanco Prof. Jorge L. Zuazo Silva

Sección V. Virus

Índice

Capítulo 54.

Propiedades generales de los virus 3

ÁNGEL GOYENECHEA HERNÁNDEZ

Capitulo 55.

Introducción 3 Algunas definiciones útiles en virología 3 Estudio de virus que contienen ADN 7 Estudio de virus que contienen ARN 8 Estructura y tamaño de los virus 10 Composición química de los virus 14 Cultivo y análisis de los virus/16 Cuantificación de los virus 18 Purificación e identificación de los virus 19 Seguridad en el laboratorio 19 Reacciones a los agentes físicos y químicos 20 Replicación de los virus 21 Genética viral 22 Historia natural (ecología) y modo de transmisión de los virus 23 Resumen 24 Bibliografía 26 Patogenia y control de las enfermedades virales 27

PATRICIA JIMÉNEZ LÓPEZ

Principios y conceptos básicos en las infecciones virales 27 Patogénesis de las enfermedades virales 28 Fases de la infección viral 28 Control de las enfermedades virales 34 Resumen 41 Bibliografía 41

Capítulo 56.

Inmunología de las virosis humanas 43

ANA BEATRÍZ PÉREZ DÍAZ Y BEATRÍZ SIERRA VÁZQUEZ

Introducción 43

Capítulo 57.

Respuesta inmunitaria innata o inespecífica a virus 43 Respuesta inmunitaria específica a virus 46 Evasión de los virus a la respuesta inmunitaria 50 Inmunopatología de infecciones virales 50 Resumen 51 Bibliografía 52 Diagnóstico de las enfermedades virales 53

PATRICIA JIMÉNEZ LÓPEZ

Capítulo 58.

Introducción 53 Aislamiento viral e identificación 56 Serología 57 Biología molecular 57 Diagnóstico virológico rápido 58 Resumen 58 Bibliografía 58 Parvovirus 59

MAYLING ÁLVAREZ VERA Y LUIS MOREIRA DÍAZ

Capítulo 59.

Introducción 59 Propiedades fisicoquímicas más importantes de la familia Parvoviridae 59 Epidemiología 60 Patogénesis 60 Cuadro clínico 61 Resumen 63 Bibliografía 63 Adenovirus 65

ÁNGEL GOYENECHEA HERNÁNDEZ, REYNEL CANCIO FERNÁNDEZ Y TANIA PUMARIEGA MENÉNDEZ

Capítulo 60.

Introducción 65 Estructura y composición 65 Estructura y función de las proteínas virales 66 Clasificación 67 Replicación viral 68 Patogenia y patología 69 Patogenicidad en animales 69 Manifestaciones clínicas 69 Inmunidad 72 Diagnóstico virológico 72 Epidemiología 74 Tratamiento, prevención y control 75 Adenovirus en Cuba 76 Resumen 77 Bibliografía 77 Papovavirus 79

YUDIRA SOTO BRITO

Capítulo 61.

Familia Papovaviridae 79 Resumen 107 Bibliografía 108 Herpesvirus 109

BELSY ACOSTA HERRERA

Introducción 109 Características generales 109 Clasificación 109 Replicación 111 Infecciones por el VIRUS herpes simple en humanos 112 Propiedades de los virus 112 Patogénesis de la infección por VHS 112 Datos clínicos 113

Capítulo 62.

Inmunidad 116 Diagnóstico de laboratorio 116 Epidemiología 118 Prevención y control 119 Prevención de la infección genital y neonatal 119 Tratamiento 120 Virus varicela zoster 120 Citomegalovirus 124 Virus Epstein-Barr 131 Propiedades del virus 131 Herpes 6 136 Herpes 7 139 Herpes 8 140 Herpesvirus B 141 Resumen 141 Bibliografía 141 Poxvirus 143

CARLOS MANUEL SUÁREZ MORÁN

Capítulo 63.

Clasificación 143 Estructura y composición 143 Replicación de los poxvirus 145 Interacciones virus-célula 148 Vectores de expresión 149 Infecciones humanas por poxvirus 149 Resumen 161 Bibliografía 162 Hepatitis 163

L ICEL DE LOS ÁNGELES R ODRÍGUEZ L AY Y PEDRO J. M AS L AGO

Capítulo 64.

Introducción 163 Agente etiológico. Propiedades físicas, químicas y biológicas. Replicación viral 163 Infecciones en humanos por los virus de las hepatitis 170 Diagnóstico de laboratorio 174 Epidemiología 178 Tratamiento 182 Otros virus causantes de hepatitis 183 Resumen 185 Bibliografía 185 Picornavirus 187

MARITÉ BELLO CORREDOR Y PEDRO J. MAS LAGO

Capítulo 65.

Introducción 187 Propiedades importantes de los picornavirus 187 Estructura y composición del virión 188 Genoma: estructura, organización y funciones 188 Replicación de los picornavirus 189 Género Enterovirus 190 Género Rinovirus 208 Resumen 210 Bibliografía 211 Reovirus y rotavirus 213

GISSET TORRES ROJAS

Introducción 213 Rotavirus 213 Otros agentes virales causantes de gastroenteritis 216 Resumen 217 Bibliografía 217

Capítulo 66.

Alfavirus 219

JOSÉ LUIS PELEGRINO

Capítulo 67.

Introducción 219 Morfología 220 Patogenia y cuadro clínico 221 Diagnóstico de los Alfavirus 224 Control 224 Vacunas 225 Resumen 225 Bibliografía 225 Ortomixovirus 227

SUSET OROPESA FERNÁNDEZ

Introducción 227 Clasificación y nomenclatura 228 Estructura y composición 228

Variabilidad antigénica del virus de la gripe 232 Ciclo infectivo 234 Patogenia y patología 236 Patología 237 Inmunidad 237 Diagnóstico 238 Epidemiología 240 Prevención y control 241 Resumen 244 Bibliografías 245

Capítulo 68.

Paramixovirus

y

rubéola 247

MARÍA A. RIBAS ANTÚNEZ, ODALYS VALDÉS RAMÍREZ Y ÁNGEL VALDIVIA ROMERO

Capítulo 69.

Introducción 247 Estructura y composición 247 Clasificación 248 Estructura y función de las proteínas virales 248 Replicación 249 Transcripción, traducción y replicación del ARN 250 Maduración 250 Virus parainfluenza (VPI) 250 Virus sincitial Respiratorio humano (VSRH) 252 Parotiditis 258 Sarampión 261 Rubéola (sarampión alemán) 266 Resumen 270 Bibliografía 270 Rabdovirus 273

GISSET TORRES ROJAS Y MARÍA DE LOS A. RIBAS ANTÚNEZ

Introducción 273 Estructura del virus 273 Clasificación 273 Propiedades físicas y químicas 274 Susceptibilidad de los animales 274 Propiedades antigénicas 274 Patogenia y patología 274 Cuadro clínico 275 Diagnóstico 275 Inmunidad y prevención 276 Epidemiología 277 Tratamiento 278 Resumen 278 Bibliografía 278

Capítulo 70.

Retrovirus 279

Capítulo 71.

SONIA RESIK AGUIRRE

Introducción 279 Clasificación 279 Estructura 280 Variabilidad genética 281 Tropismo viral 281 Características fisicoquímicas 282 Ciclo de replicación 282 Historia natural de la infección 283 Inmunopatogenia 284 Respuesta inmune 284 Epidemiología 285 Epidemiología molecular 285 Diagnóstico microbiológico de la infección por VIH 286 Vacunas 288 Terapéutica 289 Resumen 289 Bibliografía 290 Arenavirus 293

MAYRA MUNÉ JIMÉNEZ Y ROSMARI RODRÍGUEZ ROCHE

Capítulo

72.

Introducción 293 Características de los virus 295 Análisis del virus 297 Resumen 303 Bibliografía 303 Filovirus 305

 

MARITZA PUPO ANTÚNEZ

Capítulo

73.

Introducción 305 Características del virus 305 Resumen 308 Bibliografía 308 Flavivirus 309

 

GUSTAVO KOURÍ FLORES Y MARÍA G. GUZMÁN TIRADO

Capítulo

74.

Introducción 309 Flavivirus 310 Características de los virus 310 Flavivirus asociados con cuadros meningoencefálicos 313 Flavivirus que causan síndrome febril, artralgia y erupción 314 Resumen 319 Bibliografía 320 Coronavirus 321

Capítulo 75.

SUSET OROPESA FERNÁNDEZ

Introducción 321 Características generales. Estructura del virión 321 Clasificación 322 Ciclo replicativo de los Coronavirus 322 Infecciones humanas producidas por Coronavirus 323 Resumen 325 Bibliografía 325 Bunyavirus 327

MARÍA G. GUZMÁN TIRADO Y GUSTAVO KOURÍ FLORES

Introducción 327 Características del agente 327 Resumen 330 Bibliografía 330

Propiedades generales de los virus

Propiedades generales de los virus 1

Propiedades generales de los virus

Propiedades generales de los virus Propiedadesgeneralesdelosvirus Ángel Goyenechea Hernández INTRODUCCIÓN Difícil fue

Propiedadesgeneralesdelosvirus

Ángel Goyenechea Hernández

INTRODUCCIÓN

Difícil fue llegar a un concepto de virus, ya que la unidad motivo de nuestro interés se presenta en dos formas completamente distintas, según sea considerado su estado libre o intracelular; no obstante, los virus son partículas formadas por ácido nucleico y proteínas, considerados por algunos como la forma más pequeña de vida. Concepto de virus. Los virus son los agentes infecciosos más pequeños (varían de 20 a 300 nm de diámetro aproximadamente) y sólo contienen un tipo de ácido nucleico (ARN o ADN) como genoma. El ácido nucleico está recubierto y protegido por la cápside, estructura formada por capsómeros y algunos presentan una envoltura de lipoproteínas. La unidad infecciosa íntegra se denomina virión. Los virus son partículas inertes que adquieren vitali- dad y se reproducen cuando entran a una célula de un huésped susceptible. El ácido nucleico viral contiene la información necesaria para programar a la célula infectada del huésped a sintetizar las macromoléculas específicas del virus necesarias para producir la progenie viral. Durante el ciclo replicativo se pro- duce un gran número de copias del ácido nucleico viral y de las proteínas específicas con diferen- tes funciones. La infección por el virus puede tener efecto escaso o nulo sobre la célula del huésped o provocar daño o muerte celular (Fig. 54.1).

ALGUNAS DEFINI- CIONES ÚTILES EN VIROLOGÍA

Cápside. Cubierta proteica o envoltura que encierra el genoma de ácido nucleico. Las cápsides vacías pueden ser subproductos del ciclo replicativo de los virus con simetría icosaédrica. Capsómeros. Unidades morfológicas observadas al microscopio electrónico sobre la superficie de las partículas virales icosaédricas. Los capsómeros representan grupos de polipéptidos, pero las unidades morfológicas no corresponden necesariamente a las unida-

las unidades morfológicas no corresponden necesariamente a las unida- Fig. 54.1. Esquema de la estructura de

Fig. 54.1. Esquema de la estructura de un virus.

Microbiología y Parasitología Médicas

des definidas químicamente. Nucleocápside. Complejo proteína-ácido nucleico que representan la forma de presen- tarse el genoma viral. Por lo general, este término se utiliza cuando la nucleocápside es una subestructura de una partícula viral más compleja. Envoltura. Membrana que contiene lípidos y rodea algunas partículas virales. Se forma durante la maduración viral mediante un proceso de gemación a través de una membrana celular. Las glucoproteínas codificadas por el virus están expuestas sobre la superficie de la envoltura. Estas prolongaciones se denominan peplómeros. Virión. Partícula viral completa. En algunos casos (adenovirus, parvovirus), el virión es idéntico con la nucleocápside; en viriones más complejos (flavivirus, paramixovirus), inclu- ye la nucleocápside y la envoltura que la rodea. Esta estructura, el virión, sirve para transferir el ácido nucleico de una célula a otra. Virus defectuoso. Partícula viral funcionalmente deficiente en algún aspecto de la replicación. El virus defectuoso puede interferir con la replicación del virus normal. Seudoviriones. Durante la replicación viral a veces la cápside envuelve al ácido nucleico del huésped en lugar de envolver al ácido nucleico viral. Tales partículas se semejan a partículas virales ordinarias cuando se observan con el microscopio electrónico, pero no se replican. Los seudoviriones contienen ácido nucleico «erróneo». Subunidades. Cadena de polipéptidos viral con un solo plegamiento. Unidades ensambladas. Conjunto de subunidades o unidades estructurales, habitual- mente simétricas, que constituyen un intermediario importante en la formación de una es- tructura de mayor extensión. Unidades estructurales. Proteínas de los elementos constitutivos básicos de la cubier- ta. Habitualmente forman un conjunto de más de una subunidad proteínica no idéntica. Las unidades estructurales también se conocen como protómetros. Estructura primaria, secundaria y terciaria del ácido nucleico. La estructura primaria se refiere a la secuencia de bases en la cadena del ácido nucleico. La estructura secundaria se refiere al arreglo espacial de la cadena completa del ácido nucleico, ya sea que tenga confor- mación circular o linear, de tira aislada o doble tira. La estructura terciaria se refiere a otros elementos de fino detalle espacial en la hélice, por ejemplo la presencia de superenrrollado, puntos de rupturas, regiones de separación de las tiras. Transcripción. Mecanismo por medio del cual la información específica cifrada en una cadena de ácido nucleico se transmite al ARN mensajero. Traducción. Mecanismo por medio del cual una sucesión seriada de bases particulares en un ácido nucleico mensajero da por resultado la producción de una sucesión específica de aminoácidos en una proteína. Origen evolutivo de los virus. El origen de los virus es aun una incógnita, la constitución extremadamente simple de las partículas virales en todos sus aspectos contrasta con la compleja fisiología de su parasitismo; así surge la gran interrogación: ¿Qué ha sido primero, el virus o su célula hospedero?. Es posible que distintos tipos de virus tengan orígenes diferentes. De acuerdo con el momento del desarrollo de los conocimientos se han planteado algunas teorías:

1. Los virus antecedieron y fueron precursores de sus hospederos, atribuyéndoseles pro- piedades de reproducción que han perdido simultáneamente con el perfeccionamiento de su parasitismo.

2. Evolución retrógada de parásitos más organizados que iban perdiendo facultades a me- dida que su dependencia del hospedero era mayor.

3. Evolución convergente, según la cual el parásito y el hospedero han aparecido al mismo tiempo, evolucionando independientemente hasta coincidir en el punto representado por el complejo virus-células.

Clasificación de los virus. Los primeros esfuerzos realizados con objeto de clasificar los virus constituían iniciativas aisladas de distintos científicos, así surgieron clasificaciones basadas en criterios disímiles, quizás las más antiguas de ellas sean la que los agrupaban según el hospedero parasitado, hablándose entonces de virus de plantas, virus de insectos, virus de aves, virus de bacterias, etc. Con posterioridad aparece otra basada en el tropismo de estos agentes a órganos o tejidos, denominándolos: virus dermotrópicos, virus

Propiedades generales de los virus

neurotrópicos, virus neumotrópicos, etc. Una clasificación que ha sido muy útil sobre todo en el aspecto clínico, es la que los agrupa según la sintomatología producida en los humanos por la infección de estos microorganismos. Ella comprende dos grupos principales: A) Enfermedades generalizadas, y B) enferme- dades que afectan primariamente a órganos específicos. Al primer grupo pertenecen aque- llos procesos en que la diseminación se hace por vía hematógena, sin que afecte ningún órgano en particular. Entre ellos se pueden citar: sarampión, varicela, rubéola, viruela, den- gue, fiebre amarilla, etc. En el grupo B se incluyen aquellos que afectan fundamentalmente un órgano y en los que el virus puede llegar a éste por distintas vías. Así pueden distinguirse enfermedades del sistema nervioso (rabia, poliomielitis, etc.); enfermedades del tracto respi- ratorio (influenza, infección por virus sincitial respiratorio, etc.); enfermedades localizadas en la piel y mucosas (herpes zoster, molusco contagioso, etc.); enfermedades de los ojos, enfermedades del hígado, enfermedades de los ganglios linfáticos, enfermedades de las glándulas salivales. Como se ve esta es una clasificación clínica que no abarca los virus que producen patología extrahumana, al igual que aquellos no relacionados con procesos pato- lógicos, sin embargo, no es satisfactoria para el biólogo, porque un mismo virus puede aparecer en varios grupos si causa más de una enfermedad, según el órgano atacado, y virus sin nada en común pueden producir enfermedades similares. Actualmente las siguientes propiedades pueden emplearse como base para la clasifica- ción de virus, al tener en cuenta que la cantidad de información disponible en cada categoría no es uniforme para todos los virus; la manera de caracterizar los virus cambia con rapidez; en la actualidad es frecuente secuenciar el genoma como paso inicial para identificar un virus, a continuación se compara con una base de datos para ahorrar la necesidad de obtener datos más característicos (densidad de flotación del virión, etc.). Los datos de la secuencia genómica son criterios taxonómicos avanzados (por ejemplo, orden de los genes) y a veces constituyen la base para conformar una nueva familia de virus. Las bases de la clasificación son:

1. Morfología del virión, que incluye tamaño, forma, tipo de ácido nucleico, presencia o ausencia de peplómeros, y presencia o ausencia de membranas.

2. Propiedades fisicoquímicas del virión como masa molecular, densidad de flotación, esta- bilidad de pH y a la temperatura, y susceptibilidad a los agentes químicos y físicos, sobre todo al éter y a los detergentes.

3. Propiedades del genoma del virus, que incluyen tipo de ácido nucleico (ADN o ARN), tamaño del genoma en kilobase (kb) o kilopares de base (kpb), tipo de cadena (sencilla o doble), lineal o circular, sentido (positivo, negativo, ambos sentidos), segmentos (núme- ro, tamaño), secuencia de nucleótidos, contenido G + C, presencia de características especiales (elementos repetitivos, isomerización, extremo 5 ' -terminal, proteína 5 ' -terminal unida mediante unión covalente, segmento 3 ' -terminal polio [A]).

4. Propiedades de las proteínas del virus, como número, tamaño y actividad funcionales de las proteínas estructurales y no estructurales, secuencias de aminoácidos, modificacio- nes (glucosilación, fosforilación, miristilación ) y actividades funcionales (transcriptasa, transcriptasa inversa, neuroaminidasa, actividad de fusión.

5. Organización y replicación del genoma, que incluye orden de los genes, número y posi- ción de los marcos de lecturas abiertos, estrategia de replicación (patrones de transcrip- ción, traducción), y sitios celulares (acumulación de proteínas, ensamblaje del virión, liberación del embrión).

6. Propiedades antigénicas.

7. Propiedades biológicas, que incluye variedad de huéspedes naturales, modo de transmi- sión, interrelación con el vector, patogenicidad, tropismo tisular y patología.

Sistema universal de taxonomía de los virus. Se ha establecido un sistema en el cual se separan en grupos de mayor tamaño -llamados familias- con base en la morfología del virión, estructura del genoma y estrategias de multiplicación. Los nombres de las familias de virus llevan el sufijo -viridae. En cada familia las subdivisiones (denominadas géneros) habitualmente se basan en diferencias fisicoquímicas o serológicas. Los criterios utilizados para definir el género varían de una familia a otra. Los nombres de los géneros llevan el sufijo -virus-. En cuatro familias

Microbiología y Parasitología Médicas

(Poxviridae, Herpesviridae, Parvoviridae, Paramixoviridae) se definen otros grupos de- nominados subfamilias, las cuales reflejan la complejidad de las interrelaciones entre los virus de la familia. Los órdenes de los virus pueden usarse para agrupar familias de virus que comparten características comunes. En la actualidad solo se han definido tres órdenes de virus: el de los Mononegavirales, que incluyen las familias Filoviridae, Paramixoviridae, Rhabdoviridae y Bornaviridae: Nidovirales que incluyen Coronaviridae y Arteriviridae; y Caudovirales que incluyen Myoviridae, Siphoviridae y Podoviridae. El Comité Internacional deTaxonomía de losVirus, había organizado más de 4 000 virus de animales y plantas en 71 familias, 11 subfamilias, 233 géneros y cientos de virus a los cuales todavía no se les asigna grupo alguno. Actualmente 24 familias contienen virus que infectan al ser humano y a los animales. En el Cuadro 54.1 se presentan las propiedades de las principales familias de virus importantes en la patología humana.

ESTUDIO DE VIRUS QUE CONTIENEN ADN

Cuadro 54.1. Propiedades de las principales familias de virus importantes en la patología humana

A D N

Simetría

Virión

Tamaño de

Tipofísico

de la

envuelto

Susceptibilidad

la partícula

del ácido

Familia

cápside

desnudo

al éter

viral(nm)(1)

nucleico(2)

de virus

Icosaédrica

Desnudo

Resistente

18 - 26

cu

Parvoviridae

 

45

- 55

cd circular

Papovaviridae

80

- 110

cd

Adenoviridae

 

Envuelto

Susceptible

40 - 48

cd circular(3)

Hepadnaviridae

 

150

- 200

cd

Herpesviridae

Compleja

Cubierta compleja

Resistente(4)

230x400

cd

Poxviridae

 

A

R N

Icosaédrica

Desnudo

Resistente

28 - 30

cu

Picornaviridae

 

28

- 30

cu

Astroviridae

27

- 38

cu

Caliciviridae

60

- 80

cd segmentado

Reoviridae

 

Envuelto

Susceptible

50 - 70

cu

Togaviridae

Desconocida

Envuelto

Susceptible

45 - 60

cu

Flaviviridae

o compleja

50 - 300

cu segmentado

Arenaviridae

80

- 220

cu

Coronaviridae

80

- 100

cu diploide

Retroviridae

Helicoidal

Envuelto

Susceptible

80 - 120

cu segmentado

Bunyaviridae

 

80

- 120

cu segmentado

Orthomyxoviridae

150

- 300

cu

Paramyxoviridae

75x180

cu

Rhabdoviridae

80x1000(5)

cu

Filoviridae

(1) Diámetro o diámetro por longitud. (2) cu = cadena única; cd = cadena doble. (3) La cadena en sentido negativo posee una longitud constante de 3,2 kb; la otra varía en longitud, dejando una amplia brecha en la cadena única. (4) El género Orthopoxvirus, que incluye los poxvirus mejor estudiados (por ejemplo, vacuna) es resistente al éter, algunos poxvirus pertenecientes a otros géneros son susceptibles al éter. (5) Las formas filamentosas varían mucho en longitud.

Propiedades generales de los virus

Parvovirus. Virus cuya partícula tiene un tamaño de 18 a 26 nm y presentan simetría cúbica, con 32 capsómeros, pero carecen de envoltura. El genoma es lineal, con una sola cadena de ADN y 5,6 kb de tamaño. La replicación sólo tiene lugar en las células en división activa, y el ensamblado de la cápside, en el núcleo de la célula infectada. Muchos parvovirus se reproducen de manera autónoma, pero los virus satélites adenovinculados son defectivos y requieren de un adenovirus o herpesvirus como "auxi- liar". El parvovirus humano B19 se reproduce en las células eritroides inmaduras y produce varias consecuencias adversas, que incluyen crisis aplásticas, la quinta enfermedad y muer- te fetal. Papovavirus. Virus pequeño (45 a 55 nm) carente de envoltura, termoestable, resistente al éter y que muestran simetría cúbica con 72 capsómeros. El genoma es circular con ADN de cadena doble, de 5 kpb (poliomavirus) u 8 kpb (papillomavirus) de tamaño. Estos agentes presentan un ciclo de crecimiento lento, estimulan la síntesis del ADN celular y se reprodu- cen en el núcleo. Los papovavirus humanos conocidos son el papillomavirus (verrugas, más de 70 tipos) y los agentes aislados del tejido cerebral de pacientes con leucoencefalopatías multifocal progresiva (virus JC) o de orina de receptores de trasplante inmunosuprimidos (virus BK). También se ha aislado el SV40 de humanos. La mayor parte de las especies animales albergan uno o más poliomavirus y papillomavirus. Los papovavirus producen infección crónica y latente en sus huéspedes naturales y todos pueden inducir tumores en algunas especies de animales. Los papillomavirus son factores causales del cáncer genital del ser humano. Adenovirus. Virus de tamaño intermedio (80 a 110 nm) carentes de envoltura y que muestran simetría cúbica con 252 capsómeras. Del vértice del capsómero sobresalen algunas fibras. El genoma es lineal con ADN de cadena doble, de 36 a 38 kpb de tamaño. La replicación tiene lugar en el núcleo. Complejos patrones de empalme (splicing) producen diversos ARNm. Se pueden encontrar al menos 47 tipos de virus que infectan al hombre, especialmen- te en las mucosas y algunos tipos pueden persistir en el tejido linfoide. Otros adenovirus causan infección respiratoria aguda, conjuntivitis y gastroenteritis. Algunos adenovirus humanos pueden inducir tumores en cobayos recién nacidos. Existen muchos serotipos que infectan animales. Herpesvirus. Es una extensa familia de virus de 150 a 200 nm de diámetro. La nucleocápside, con simetría cúbica y 162 capsómeras, rodeada de una envoltura que contie- ne lípidos. El genoma es un ADN lineal de doble cadena, de 124 a 235 kpb de tamaño. La presencia de secuencias terminales e internas repetidas produce varias formas isométricas de ADN genómico. El virión contiene más de 30 proteínas. La infección latente puede persistir durante toda la vida del huésped, habitualmente en las células ganglionares o en las linfoblastoides. Los herpesvirus humanos incluyen el herpes simple tipos 1 y 2 (lesiones bucales y genitales), virus deEpstein-Barr (mononucleosis infecciosa y vinculado con neoplasia humana), virus varicela zoster (herpes y varicela), citomegalovirus, herpesvirus humano 6 y 7 (linfotrópicos T) y herpesvirus 8 (vinculado con sarcoma de Kaposi). Otros herpesvirus se encuentran en muchos animales. Poxvirus. Virus grandes con forma de ladrillo u ovoide de 220 a 450 nm de longitud x 140 a 260 nm de ancho x 140 a 260 nm de espesor. La estructura de la partícula es compleja, con una envoltura que contiene lípidos. El genoma es lineal de doble cadena cerrado mediante unión covalente, y de 130 a 375 kpb de longitud. Las partículas poxvirus contienen casi 100 proteí- nas, las cuales incluyen muchas con actividades enzimáticas, como ARN polimerasa depen- diente delADN. La replicación tiene lugar por completo dentro del citoplasma celular. Todos los poxvirus tienden a producir lesiones cutáneas. Algunos son patógenos para humanos (viruela, vacuna, molusco contagioso); otros, patógenos para animales, pueden infectar al ser humano. Hepadnavirus. Virus pequeño (40 a 48 nm) con molécula de ADN de doble cadena circular y de 3,2 kpb de tamaño. El ADN viral contiene un tramo de cadena simple en las partículas. El virión contiene una ADN polimerasa capaz de convertir las cadenas en molécu- las de doble cadena íntegramente. La replicación implica la reparación del tramo de cadena simple en el ADN, transcripción del ARN y transcripción inversa del ARN para formar el ADN genómico. El virus consta de una nucleocápside central icosaédrica de 27 nm dentro de

Microbiología y Parasitología Médicas

una envoltura que contiene lípidos estrechamente adherida a la superficie antigénica viral. Por lo general, la proteína de la superficie se produce en exceso durante la replicación del virus, que tiene lugar en el hígado, y se desprenden hacia el torrente sanguíneo. Los hepadnavirus causan hepatitis crónica y aguda; las infecciones persistentes se acompañan de un alto riesgo para desarrollar cáncer hepático. Se conocen tres tipos de virus que infec- tan a mamíferos (humanos, marmotas y ardillas terrestre) y otros infectan a patos.

ESTUDIO DE VIRUS QUE CONTIENEN ARN

Picornavirus. Virus pequeño (28 a 30 nm) resistente al éter, presentan simetría cúbica. El genoma de ARN es una cadena simple en sentido positivo, es decir, puede servir como ARNm y su tamaño es de 7,2 a 8,4 kb. Los grupos que infectan al ser humano son enterovirus (polio-, coxsackie-, echovirus), rinovirus (más de 100 serotipos causantes del catarro común) y hepatovirus (hepatitis A). Los rinovirus son lábiles en medio ácido y tienen una gran densidad; los enterovirus son estables y muestran menor densidad. Los picornavirus que infectan animales incluyen la enfermedad de boca y pie del ganado vacuno y la encefalomiocarditis de los roedores. Astrovirus. Similares en tamaño a los picornavirus (28 a 30 nm), pero las partículas pueden mostrar un diseño peculiar en forma de estrella sobre su superficie. El genoma es un ARN de cadena única, lineal, en sentido positivo, y de 7,2 a 7,9 kb. Estos agentes se vinculan con gastroenteritis en el ser humano y en los animales. Calicivirus. Similares a los picornavirus, pero un poco más grandes (27 a 38 nm). Las partículas presentan depresiones en forma de copa sobre su superficie. El genoma es un ARN de una sola cadena en sentido positivo, y de 7,4 a 7,7 kb de tamaño; el virión no posee envoltura. Los patógenos humanos importantes son el virus Norwalk, que causa gastroenteritis epidémica aguda, y el virus de la hepatitis E. Otros agentes infectan gatos, leones marinos y primates. Reovirus. Virus de tamaño intermedio (60 a 80 nm), resistente al éter, sin envoltura y con simetría icosaédrica. Las partículas tienen 2 ó 3 cubiertas proteínicas con conductos extendidos desde la superficie hasta el centro; espinas cortas prolongadas a partir de la superficie del virión. El genoma es un ARN segmentado, lineal, de doble cadena, cuya longitud total es 16 a 27 kpb. Los segmentos individuales del ARN varían de tamaño desde 680 hasta 3 900 pb. La replicación ocurre en el citoplasma; el reacomodo de los segmentos del genoma ocurre con rapidez. Los reovirus de humano incluyen los rotavirus, con un aspecto distintivo en forma de rueda de carreta causantes de gastroenteritis. Reovirus antigénicamente similares infec- tan a muchos animales. El género Coltivirus incluye de los humanos causantes de la fiebre por garrapata de Colorado. Arbovirus. Un grupo ecológico de virus con diversas propiedades físicas y químicas. Todos estos virus (hay más de 350) poseen un ciclo complejo que implica como vectores a los artrópodos, los cuales transmiten el virus a los huéspedes vertebrados a través de picaduras. La replicación viral no parece dañar al artrópodo infectado. Los arbovirus infec- tan a humanos, mamíferos, pájaros y serpientes, y utilizan como vectores mosquitos y garra- patas. Los patógenos humanos incluyen los virus del dengue, de la encefalitis, de la fiebre amarilla y otros. Los arbovirus pertenecen a varias familias que incluyen virus toga-, flavi-, bunya-, rabdo-, arena-. Togavirus. A este grupo pertenecen muchos arbovirus que son patógenos importantes para el humano, denominados Alphavirus y también el virus de la rubéola. Poseen una envoltura con lípidos y son sensibles al éter; su genoma es un ARN de una sola cadena en sentido positivo y 9,7 a 11,8 kb. El virión cubierto mide 50 a 70 nm. Las partículas virales maduran por gemación a partir de las membranas celulares. Un ejemplo es el virus de la encefalitis equina del este. El virus de la rubéola no tiene vector artrópodo. Flavivirus. Virus con envoltura de 45 a 60 nm de diámetro con una sola cadena de ARN en sentido positivo. El tamaño del genoma varía de 9,5 kb (hepatitis C) a 10,7 kb (flavivirus) a 12,5 kb (pestivirus). Los viriones maduros se acumulan en las cisternas del retículo endoplasmático. Este grupo de arbovirus incluye el virus de la fiebre amarilla y el del dengue. La mayor parte de sus miembros se transmite a través de artrópodos hematófagos. El virus de

Propiedades generales de los virus

la hepatitis C no tiene vector conocido.

Arenavirus. Virus pleomórficos con envoltura, cuyo tamaño varía de 50 a 300 nm. El genoma es una cadena sola de ARN, segmentada, circular (en sentido negativo y en ambos sentidos), de 10 a 14 kb de longitud total. La replicación ocurre en el citoplasma con en- samblado a través de gemación sobre la membrana plasmática. Los viriones se incorporan al ribosoma de la célula del huésped durante su maduración, esto confiere a las partículas un aspecto "arenoso". Casi todos los miembros de esta familia solo se encuentran en la porción tropical de América (o sea, el complejo Tacaribe). Todos los arenavirus son patógenos para el

humano causan infecciones crónicas en los roedores. El virus de la fiebre de Lassa de África es un ejemplo. Estos virus requieren en el laboratorio condiciones de máxima seguridad. Coronavirus. Partícula de 80 a 220 nm que poseen envoltura y contienen un genoma no segmentado de una sola cadena de ARN en sentido positivo con 20 a 30 kb de longitud; la nucleocápside es helicoidal, de 10 a 20 nm de diámetro. Los coronavirus se asemejan a los ortomixovirus, pero poseen prolongaciones en forma de pétalos en su superficie dispuestas en un reborde parecido a una corona solar. En los coronavirus la nucleocápside se desarrolla en el citoplasma y madura por gemación en las vesículas citoplasmáticas. Estos virus poseen una variedad escasa de huéspedes. Los coronavirus humanos causan enfermedades agudas de las vías respiratorias superiores: "resfriados". Los torovirus, que causan gastroenteritis, forman un género distinto. Los coronavirus de animales producen infecciones persistentes; incluyen el virus de la hepatitis murina y el virus de la bronquitis infecciosa aviar. Retrovirus. Virus esféricos envueltos (80 a 100 nm de diámetros) cuyo genoma contiene dos copias de una cadena de sola de ARN, lineal en sentido positivo y la misma polaridad del ARNm viral. Cada monómero del ARN tiene 7 a 11 kb de largo. Las partículas contienen una nucleocápside helicoidal dentro de una cápside icosaédrica. La duplicación es peculiar; el virión contiene una enzima transcriptasa inversa que produce una copia de ADN a partir del genoma de ARN. Este ADN forma un círculo y se integra al ADN cromosómico del huésped. Enseguida, el virus se replica a partir de la copia de ADN integrada,"provirus". El ensambla- do del virión ocurre por gemación sobre la membrana plasmática. El huésped permanece crónicamente infectado. Los retrovirus están ampliamente distribuidos en la mayor parte de las especies; existen también provirus endógenos como resultados de antiguas infecciones de las células germinales transmitidas a genes heredados. En este grupo se incluyen los virus de la leucemia y del sarcoma de animales y humanos, virus espumosos de los primates

y lentivirus (virus de la inmunodeficiencia humana; visna de las ovejas. Los retrovirus

producen el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y hacen posible la identifica- ción de oncogenes celulares. Bunyavirus. Partículas cubiertas, esféricas o pleomórficas, de 80 a 120 nm. El genoma está formado por una cadena sola de ARN en sentido negativo o en ambos sentidos, y triplemente segmentada; el tamaño total es de 11 a 21 kpb. Los viriones contienen tres nucleocápsides

circulares simétricamente helicoidales de casi 2,5 nm de diámetro y de 200 a 3 000 nm de longitud. Se reproducen en el citoplasma y su envoltura se forma por gemación en el sistema Golgi. La mayor parte de estos virus se transmiten a los vertebrados mediante artrópodos (arbovirus). Los hantavirus no se transmiten por artrópodos, sino por roedores crónicamente infectados a través de aerosoles de las excretas contaminadas. Causan fiebres hemorrágicas

y nefropatías, y también un síndrome pulmonar grave. Ortomixovirus. Virus de tamaño mediano, de 80 a 120 nm, provisto de envoltura y con simetría helicoidal. Las partículas pueden ser esféricas o filamentosas, con prolongaciones superficiales que contienen hemaglutininas o actividad de neuroaminidasa. El genoma es una cadena única de ARN lineal, segmentado, en sentido negativo, con dimensiones total de 10 a 13,6 kb. Los segmentos varían de 900 a 2 350 nucleótidos cada uno. La hélice interna de nucleoproteína mide de 9 a 15 nm. Durante la replicación, la nucleocápside se ensambla en el núcleo, en tanto se acumulan en el citoplasma hemaglutininas y neuroaminidasa. El virus madura por gemación en la membrana celular. Todos los ortomixovirus son virus de influenza que infectan al humano o a los animales. La naturaleza segmentada de este

Microbiología y Parasitología Médicas

genoma viral permite una fácil reconstitución genética cuando dos virus infectan la misma célula, esto presumiblemente explica la elevada tasa de variaciones naturales entre estos virus. Se considera la transmisión interespecies para explicar el surgimiento de nuevas cepas humanas de virus de influenza A causantes de pandemias. Paramixovirus. Similares a los ortomixovirus, pero de mayor tamaño (150 a 300 nm). La nucleocápside interna mide de 13 a 18 nm, y la cadena única lineal no segmentad de ARN tiene sentido negativo y mide 16 a 20 kb de longitud. Tanto la nucleocápside como la hemaglutinina se forman en el citoplasma. Los virus que infectan al ser humano incluyen los de la parotiditis, sarampión, parainfluenza y el sincitial respiratorio. Estos virus tienen una reducida variedad de huéspedes. A diferencia de la influenza, los paramixovirus son genéticamente estables. Rabdovirus. Viriones cubiertos que recuerdan una bala, aplanados en un extremo y redondeados en el otro, miden casi 75 x 180 nm. La envoltura tiene espinas de 10 nm. El genoma es una sola cadena de ARN, lineal no segmentada, en sentido negativo, de 13 a 16 kb de longitud. Las partículas se forman por gemación a partir de la membrana celular. Estos virus tienen una amplia variedad de huéspedes. El virus de la rabia es miembro de este grupo. Filovirus. Virus pleomórfico con envoltura que a veces parecen fibras alargadas. Por lo regular presentan 80 nm de ancho y 1 000 nm de largo. La envoltura contiene grandes peplómeros. El genoma es una sola cadena de ARN, lineal en sentido negativo, de 19,1 kb de longitud. En África, los virus Marburg y Ebola causan fiebre hemorrágica grave. Estos virus requieren máximas condiciones de contención (nivel IV de bioseguridad) para su manejo. Otros virus. No hay información suficiente para establecer una clasificación. Esto se aplica a los agentes causantes de enfermedades virales "lentas" o no convencionales, que incluyen a las enfermedades neurológicas degenerativas como el kuru, la enfermedad

Creutzfeldt-Jakob o la espongiforme (scrapie) de las ovejas, algunos virus de la gastroenteritis

y el virus de la enfermedad Borna, que puede vincularse con trastornos neuropsiquiátricos

del humano. Viroides. Agentes infecciosos pequeños causantes de enfermedad en las plantas. Los viroides son agentes que no satisfacen la definición de virus clásico. Son moléculas de ácido nucleico (PM 70 000 a 120 000) sin cubierta de proteína. Los viroides de plantas son molécu- las de ARN de cadena única, cerradas circularmente mediante uniones covalentes formadas por casi 360 nucleótidos y que comprenden una estructura semejante a bastón con gran número de pares de bases. Los viroides se reproducen por un mecanismo novedoso. El ARN del viroide no codifica producto proteínico alguno; las devastadoras enfermedades de las plantas inducidas por los citoplasmas viroides ocurren por un mecanismo desconocido. Hasta la fecha solo se han detectado viroides en plantas; no se ha demostrado su existencia en animales o humanos.

ESTRUCTURA Y TAMAÑO DE LOS VIRUS

Como está establecido los virus carecen de estructura celular, no tienen núcleo, mem- brana o pared celular. Se multiplican únicamente dentro de las células vivas, fuera de éstas son totalmente inertes. Cada partícula vírica está formada de solo dos partes principales: el ácido nucleico (ADN o ARN) y una cubierta protectora de proteína denominada cápside. Por último, los virus pueden presentar o no una membrana exterior llamada envoltura o peplómeros. La forma de los virus está determinada por la cápside, por tanto, el estudio de la forma no es más que el estudio de la cápside proteica. Conocer la estructura del virus incrementa el conocimiento del mecanismo de ciertos procesos, como la interacción de partículas virales con receptores de la superficie celular y anticuerpos neutralizantes.También puede conducir al diseño razonado de fármacos antivirales capaces de impedir la adhesión del virus, la pérdida de su cubierta o el ensamblado de éste en células susceptibles. El microscopio electrónico, la microscopia crioelectrónica, y las técnicas de disfracción de rayos X permiten la determinación de diferencias finas en la morfología básica de los virus. El estudio de la simetría viral mediante microscopia electrónica estándar requiere de colorantes a base de metales pesados (por ejemplo, fosfotungstato de potasio) para resaltar

las estructuras de la superficie. El metal pesado permea la partícula viral igual que una sombra

y muestra la estructura de la superficie del virus gracias a la "tinción negativa". El valor

Propiedades generales de los virus

típico de resolución es de 3 a 4 nm (las dimensiones de una doble hélice del ADN son 2 nm). Sin embargo, los métodos convencionales para preparar la muestra con frecuencia deforman y cambian la morfología de la partícula. La microscopia crioelectrónica emplea muestras de virus congelados en hielo cristalino con métodos rápidos, para conservar así los rasgos estructurales finos y evitar el uso de tinción negativa. Con el empleo de procedimientos para el procesamiento de la imagen por computadora se puede lograr información estructural tridimensional. La cristalografía de rayos X puede suministrar información a nivel de resolución atómi- ca, generalmente de 0,2 a 0,3 nm. No obstante, la muestra debe ser cristalina, y esto solo se ha logrado con virus pequeños desprovistos de envoltura. Sin embargo, es posible obtener datos estructurales con gran resolución de subestructuras bien definidas preparadas de virus más complejos. La economía genética requiere que la estructura viral se forme con muchas moléculas idénticas de una o unas cuantas proteínas. La arquitectura viral se puede agrupar en tres tipos con base en el arreglo de las subunidades morfológicas:

1. Con simetría cúbica, por ejemplo, adenovirus.

2. Con simetría helicoidal, como ortomixovirus.

3. Con estructura compleja, por ejemplo, poxvirus. a) Simetría cúbica: toda simetría cúbica observada en los virus animales es de patrón icosaédrico, el arreglo más eficiente para subunidades dentro de una cubierta cerrada. El icosaedro posee 20 caras (cada una de simetría rotacional es un triángulo equilátero), 12 vértices y ejes quíntuples, triple y doble. Los vértices de las unidades tienen cinco vecinos (pentavalentes), y todas las otras unidades poseen seis (hexavalentes).

Hay exactamente 60 subunidades idénticas sobre la superficie de un icosaedro. Para construir una partícula del tamaño adecuado para encerrar el genoma viral, las cubiertas virales se componen de múltiplos de 60 unidades estructurales. Cuando se emplean cantida- des mayores de subunidades proteínicas químicamente idénticas, se cumplen las reglas de la simetría icosaédrica gracias a una subtriangulación de cada cara de un icosaedro. Los virus que muestran simetría icosaédrica pueden agruparse según su número de triangulación T, que corresponde al número de triángulos pequeños formados sobre una cara del icosaedro cuando todas sus subunidades morfológicas adyacentes se conectan con líneas. El número de unidades morfológicas se expresa por la fórmula M=10T + 2. El número de posiciones hexavalentes es 10 (T-1); siempre hay 12 posiciones pentavalentes. Los polipéptidos que constituyen los pentámeros y hexámeros de la cápside pueden ser iguales o diferentes, según el virus. En la figura 54.2 se presenta un esquema de la estructura cúbica.

1. Simetría helicoidal: en el caso de la simetría helicoidal, las subunidades de proteínas se unen periódicamente al ácido nucleico viral, formando una hélice. El complejo ácido nucleico viral filamentoso-proteína (nucleo--cápside) a continuación se en- rolla dentro de una envoltura que contie- ne lípidos. Por tanto, a diferencia del caso de la estructura icosaédrica, en los virus con simetría helicoidal hay interacción pe- riódica regular entre las proteínas de la cápside y el ácido nucleico. No es posible la formación de partículas helicoidales "va- cías" (Fig. 54.3).

2. Estructuras complejas: algunas partículas de virus no muestran simetría simple cúbi- ca o helicoidal, sino que presentan una estructura más complicada. Por ejemplo, los poxvirus tienen forma de ladrillo con crestas sobre la superficie y corpúsculos centrales y laterales en su interior (Fig

y corpúsculos centrales y laterales en su interior (Fig 54.4). Fig. 54.2 Esquema de un virus

54.4).

Fig. 54.2 Esquema de un virus de es- tructura cúbica.

Microbiología y Parasitología Médicas

Microbiología y Parasitología Médicas Fig. 54.3. Esquema de un virus de estructura helicoidal. Fig. 54.4. Esquema
Microbiología y Parasitología Médicas Fig. 54.3. Esquema de un virus de estructura helicoidal. Fig. 54.4. Esquema

Fig. 54.3. Esquema de un virus de estructura helicoidal.

Fig. 54.4. Esquema de un virus de estructura compleja.

Mediciones del tamaño de los virus. El tamaño tan pequeño y la facilidad para pasar a través de los filtros que retienen a las bacterias constituyen los atributos clásicos de los virus. Sin embargo, en virtud de que algunas bacterias pueden ser más pequeñas que los virus más grandes, la filtrabilidad ya no se considera como característica peculiar de los virus. Para determinar el tamaño de los virus y sus componentes se emplean los métodos siguientes:

1. Observación directa con el microscopio electrónico: el microscopio electrónico compara- do con el microscopio de luz, emplea electrones y no ondas luminosas, y lentes electro- magnéticos en lugar de lentes de cristal. El rayo de electrones tiene una longitud de onda mucho más corta que la correspondiente a la luz visible, de modo que se pueda observar objetos mucho más pequeños que la longitud de onda de luz visible o de la luz ultravioleta. Los virus se pueden observar en preparaciones de extractos de tejidos y en cortes ultrafinos de células infectadas. La microscopia electrónica es el método más utilizado para estimar el tamaño de la partícula.

2. Filtración a través de membranas con poros graduados: se dispone de membranas con poros de diferentes tamaños. Si la preparación viral pasa a través de una serie de membra- nas con tamaño de poro conocido, se puede medir el tamaño aproximado de cualquier virus determinando cuál membrana permite el paso de la unidad infectante y cuál la retiene. El tamaño del DPP (diámetro promedio del poro) limitante multiplicado por 0,64 equivale al diámetro de la partícula del virus. El paso de un virus a través de un filtro depende de la estructura física del virus; por tanto, solo se obtiene un tamaño aproximado.

3. Sedimentación en la ultracentrífuga: si las partículas se encuentran suspendidas en un líquido se asientan en el fondo con una tasa proporcional a su tamaño. Una ultracentrífuga puede generar fuerzas mayores de 100 000 veces la fuerza de gravedad para dirigir las partículas al fondo del tubo. La interrelación entre el tamaño y forma de una partícula y su velocidad de sedimentación permite determinar el tamaño de la partícula. Una vez más, la estructura física del virus afecta la estimación del tamaño obtenido.

4. Mediciones comparativas: los siguientes datos deben recordarse como referencias:

a) El Staphylococcus tiene un diámetro de casi 1 000 nm.

b) Los virus de bacterias (bacteriófagos) son de tamaño variable (10 a 100 nm). Algunos son esféricos o hexagonales y poseen apéndices cortos o largos.

c) El diámetro de las moléculas representativas de proteínas varía desde 5 nm (albúmina del suero) y 7 nm (globulinas) hasta 23 nm (ciertas hemocianinas).

Propiedades generales de los virus

En la Figura 54.5 se muestran el tamaño relativo y la morfología de varias familias de virus.

relativo y la morfología de varias familias de virus. Fig. 54.5. Esquema del tamaño relativo y
relativo y la morfología de varias familias de virus. Fig. 54.5. Esquema del tamaño relativo y

Fig. 54.5. Esquema del tamaño relativo y morfología de varias familias de virus.

Microbiología y Parasitología Médicas

COMPOSICIÓN

QUÍMICA DE LOS VIRUS

Proteínas virales. El principal constituyente de todos los virus animales son las proteí- nas. Las proteínas son el único componente de la cápside; son el principal componente de las envolturas y están íntimamente asociadas, como proteínas internas, con los ácidos nucleicos de muchos virus icosaédricos. Todas estas proteínas se denominan proteínas estructurales, ya que su función es servir como bloques para la construcción de viriones y casi siempre son codificadas por el genoma viral. Las proteínas estructurales de los virus desempeñan varias funciones importantes. La principal es facilitar la transferencia del ácido nucleico viral de una célula huésped a otra. Sirven para proteger el genoma viral contra la inactivación por nucleasas, participan en la adhesión de la partícula viral a una célula susceptible, y confieren simetría a la partícula del virus. Las proteínas determinan las características antigénicas del virus. La respuesta inmunoprotectora del huésped se orienta contra los determinantes antigénicos de proteínas o glucoproteínas expuestas sobre la superficie de la partícula viral. Algunas proteínas de la superficie también pueden mostrar actividades específicas, por ejemplo, la hemaglutinina del virus de la influenza aglutina los eritrocitos de distintas espe- cies animales. Algunos virus contienen enzimas (que son proteínas) dentro del virión. Las enzimas se presentan en cantidades muy pequeñas y probablemente no son importantes para la estruc- tura de la partícula viral, sin embargo, son indispensables para iniciar el ciclo replicativo viral cuando el virión penetra en la célula huésped. Los ejemplos incluyen una ARN polimerasa de los virus con genoma de ARN de sentido negativo (por ejemplo, ortomixovirus, rabdovirus) necesaria para copiar el primer ARNm y la transcripción inversa, una enzima de los retrovirus que copia el ADN a partir del ARN viral, paso indispensable para la replicación y transforma- ción. Los poxvirus constituyen un ejemplo extremo en relación con esto porque contienen en su centro un sistema de transcripción; en las partículas de poxvirus se encuentran concen- tradas muchas enzimas diferentes. Ácido nucleico viral. Aunque cuantitativamente no representa el mayor componente, es fisiológicamente de gran importancia puesto que en este radica toda la información genética de la partícula, y se puede decir en este sentido que el virión es considerado como la forma de conservar y transportar el ácido nucleico en el medio extracelular. Los virus contienen un solo tipo de ácido nucleico, sea ADN o ARN, que codifica la información genética necesaria para la replicación del virus. El genoma puede ser de cadena única o doble, circular o lineal, y segmentado o no. El tipo de ácido nucleico, la cadena y tamaño de esta son las características principales que se utilizan para clasificar los virus en familias. El tamaño del genoma viral de ADN varía de 3,2 kpb (hepadnavirus) a 375 kpb (poxvirus). El tamaño del genoma viral de ARN varía de casi 7 kb (algunos picornavirus y astrovirus) a 30 kb (coronavirus). Los grupos virales principales de ADN tienen genomas que son moléculas únicas de ADN y muestran una configuración lineal o circular. El ARN viral existe en varias formas. Puede ser una sola molécula lineal (por ejemplo, picornavirus). En otros virus (por ejemplo, ortomixovirus), el genoma consta de varios seg- mentos de ARN que pueden unirse laxamente en el virión. El ARN aislado de los virus con genoma en sentido positivo (por ejemplo, togavirus) es infectante, y la molécula funciona como ARNm dentro de la célula infectada. El ARN aislado de los virus de ARN de sentido negativo, como rabdovirus y ortomixovirus, no es infectante. En estas familias virales, los viriones contienen una ARN polimerasa la cual dentro de la célula transcribe las moléculas de ARN en varias moléculas de ARN complementarias y cada una puede servir como ARNm. La secuencia y composición de los nucleótidos de cada ácido nucleico viral es definitiva. Se han secuenciado muchos genomas virales. Las secuencias pueden revelar interrelaciones genéticas entre los virus aislados. Se puede estimar el número de genes en un virus a partir de los marcos de lectura abiertos, deducidos de la secuencia del ácido nucleico. Aunque estas estimaciones no son precisas, las cifras sirven para ilustrar la complejidad variable y la capacidad relativa de codificación de los diferentes grupos virales. El ácido nucleico viral se puede caracterizar por su contenido G + C. Los genomas virales de ADN se pueden analizar y comparar utilizando endonucleasas de restricción, enzimas que escinden el ADN en secuencias específicas de nucleótidos. Cada genoma

Propiedades generales de los virus

produce un patrón característico de fragmentos de ADN después de la escisión con una enzima particular. Con el uso de copias del ADN, también se pueden derivar mapas de restricción de los genomas virales de ARN. Los análisis con la reacción en cadena de la polimerasa y con técnicas de hibridización molecular (ADN a ADN, ADN a ARN o ARN a ARN) permiten estudiar la transcripción del genoma viral dentro de la célula infectada y también comparar el parentesco de diferentes virus. Envoltura lipídica de los virus. Las envolturas virales contienen mezclas complejas de lípidos neutros, fosfolípidos y glucolípido. Como regla general, la composición de estas mezclas se asemeja a la membrana de la célula huésped en las cuales el virus se multiplica. La nucleocápside viral adquiere los lípidos cuando sufre gemación a través de una membrana celular en el curso de la maduración. La gemación solo ocurre en sitios donde se han introdu- cido proteínas específicas del virus en la membrana de la célula huésped. El proceso de gemación varía notablemente según la estrategia de multiplicación del virus y la estructura de la nucleocápside. En la Figura 54.6 se resumen las diferentes maneras para que un virus animal adquiera una envoltura.

maneras para que un virus animal adquiera una envoltura. Figura 54.6 . Esquema de las tes

Figura 54.6. Esquema de las

tes maneras que un virus adquiere una envoltura.

diferen-

Siempre hay proteínas virales glucosiladas que sobresalen de la envoltura y están expuestas sobre la superficie externa de la partícula viral. Existen proteínas no glucosiladas de origen viral por debajo de la envoltura, las cuales mantienen unida a la partícula. Los virus que contienen lípidos son sensibles al tratamiento con éter y otros solventes orgánicos, que indica que la fragmentación o pérdida de los lípidos causa pérdida de la infecciosidad. Los virus sin lípidos, en general, son resistentes al éter. Glucoproteínas virales. Las envolturas virales contienen glucoproteínas. En contraste con los lípidos de las membranas virales, derivados de la célula huésped, las glucoproteínas de la envoltura son codificadas por el genoma viral. Sin embargo, los azúcares añadidos a las glucoproteínas virales con frecuencia reflejan los de la célula huésped donde crece el virus. Las glucoproteínas de la superficie de una envoltura viral adhieren la partícula viral a una célula específica mediante la interacción con un receptor celular. Con frecuencia, tam- bién se les implica en la etapa de fusión con la membrana durante la infección. Además, las

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glucoproteínas son importantes antígenos virales. Como consecuencia de su posición en la

superficie exterior del virión, casi siempre participan en la interacción de la partícula viral con

el anticuerpo neutralizante. La estructura tridimensional de la región externa expuesta de las

dos glucoproteínas de la membrana del virus de la influenza (hemaglutinina y neurominidasa)

se determinaron mediante cristalografia de rayos X. Estos estudios suministran conocimien-

tos acerca de la estructura antigénica y de las actividades funcionales de las glucoproteínas

virales.

CULTIVO Y ANÁLISIS DE LOS VIRUS

La virología y otras múltiples disciplinas relacionadas, agradecen ampliamente sus pro- gresos a los métodos de cultivos celulares bajo condiciones estrictamente controladas. La

disponibilidad de células que crecen in vitro ha facilitado el aislamiento, la identificación y cultivo de virus de recientes aislamientos y la caracterización de los mismos y de algunos ya conocidos. Hay tres tipos básicos de cultivo de células, se califican de primarios los culti- vos celulares que proceden directamente de los tejidos de órganos u otras estructuras, los cuales son tripsinizados obteniéndose suspensiones celulares, las cuales son cultivadas en medios apropiados y no se subcultivan; se denominan cultivos secundarios cuando han experimentado pases in vitro, estos pueden ser líneas de células diploides, en las que las células han sufrido un cambio que permite su cultivo limitado (hasta 50 pases), pero retienen su patrón cromosomático normal y las líneas continuas de células que son cultivos capaces de crecimiento más prolongado quizás indefinido, derivados de líneas celulares diploides

o de tejidos malignos. Invariablemente contienen un número irregular de cromosomas

alterados. La utilización de huevos embrionados y animales de experimentación, también han sido utilizados para el aislamiento y multiplicación de los virus con distintos fines (por ejemplo, en embrión fértil el cual se utiliza en la producción de vacunas para el virus de influenza y los animales de experimentación para realizar estudios de patogenia de las enfermedades de etiología viral). El tipo de cultivo celular utilizado para el cultivo viral depende de la susceptibilidad de

la célula a dicho virus en particular. En el laboratorio la multiplicación de un virus se puede

detectar de varias maneras:

de un virus se puede detectar de varias maneras: Fig. 54.7. Cultivo celular vero normal. 1.

Fig. 54.7. Cultivo celular vero normal.

1. Desarrollo de efectos citopáticos, es decir, cambios morfológicos en las células. Los efectos citopáticos inducidos por virus son de varios tipos e incluyen lisis o necrosis celular, formación de inclusiones, apa- rición de células gigantes y formación de vacuolas. Casi todos los virus producen algún efecto, gene- ralmente característico del grupo viral (Figs. 54.7-8).

2. Aspecto de la proteína codificada por el virus, como la emaglutinina del virus de la influenza. Se pueden emplear antisueros específicos para detectar la síntesis de proteínas virales en células infectadas.

3. Adsorción de eritrocitos a las células infectadas, de- nominada hemadsorción, por la presencia de hemaglutinina codificada por el virus (parainfluenza) en la membrana celular. Esta reacción es positiva an- tes que los cambios citopáticos sean visibles. Y en algunos casos aparece en ausencia de efectos citopáticos.

4. Interferencia de un virus no citopático (por ejemplo, rubéola) con la multiplicación e inducción de efecto citopático por un segundo virus agresor (por ejem- plo, echovirus) añadido como indicador.

5. Transformación morfológica por un virus oncógeno (por ejemplo, virus del sarcoma de Rous), habitual- mente acompañada por pérdida de la inhibición por contacto y apilamiento de las células en focos dis- cretos.

Propiedades generales de los virus

Propiedades generales de los virus Fig. 54.8. Cultivo celular efecto citopático de adenovirus. vero con 6.

Fig. 54.8. Cultivo celular

efecto citopático de adenovirus.

vero con

6. El crecimiento del virus en un embrión de pollo puede provocar la muerte del embrión (por ejemplo, virus de la encefalitis), producir pústulas o placas sobre la membrana corioalantoidea (como por ejemplo, herpes, viruela), desarrollar hemaglutininas en los líquidos o tejidos embrionarios (por ejemplo, influenza).

Formación de cuerpos de inclusión. En el curso de la multiplicación viral dentro de las células se pueden producir estructuras específicas de los virus denominadas cuerpos de inclusión. A veces adquieren mayor tamaño que la partícula viral individual y con frecuen- cia poseen afinidad por colorantes ácidos (por ejemplo, eosina). Pueden aparecer en el núcleo (herpesvirus), el citoplasma (poxvirus) o en ambos (virus del sarampión). En muchas infecciones virales los cuerpos de inclusión son el punto donde se desarrollan los viriones. En ciertas infecciones (poxvirus, reovirus) el cuerpo de inclusión consta de masas de partículas virales en proceso de replicación. En otras (como en el herpes) el virus se multiplica desde el principio de la infección, y el cuerpo de inclusión parece ser un residuo de la multiplicación viral. La presencia de cuerpo de inclusión puede tener importancia diagnóstica considerable. Las inclusiones intracitoplásmicas en las células nerviosas, los cuerpos de Negri, son patognomónicas de la rabia. Daños a los cromosomas. Una de las consecuencias de la infección de las células por ciertos virus es la alteración del cariotipo. Los cambios observados son al azar. Puede pre- sentarse rotura, fragmentación, redisposición de los cromosomas, cromosomas anormales y cambios en el número de los cromosomas. Hasta la fecha no se han identificado alteraciones cromosómicas patognomónicas en las células de humanos infectadas por virus.

Microbiología y Parasitología Médicas

CUANTIFICACIÓN DE LOS VIRUS

1. Métodos físicos: las partículas virales pueden ser contadas directamente en el microsco- pio electrónico mediante su comparación con una suspensión estándar de partículas de látex de tamaño semejante. Sin embargo, una preparación relativamente concentrada de virus es necesaria para este procedimiento, y las partículas virales infectantes no pueden ser distinguidas de las no infectantes. Hemaglutinación: los eritrocitos humanos, del pollo y de otras especies de animales pueden ser aglutinados por muchos virus diferentes. La hemaglutinación por virus ha conducido a métodos de conteo rápido y baratos para el análisis viral. Ya que los virus no infectantes dan la reacción, la prueba mide el total de partículas virales presente. Algunas pruebas serológicas, como el radioinmunoensayo (RIA) y el análisis de inmunoabsorción ligada a enzimas (ELISA); pueden estandarizarse para cuantificar la cantidad de virus en una muestra. Estas pruebas no distinguen partículas infectantes de no infectantes y a veces detectan proteínas virales no ensambladas en las partículas. 2. Métodos biológicos: la medición de la cantidad de virus en términos del número de unidades infecciosas por unidad de volumen se conoce como titulación. Hay diversas formas de determinar el título de una suspensión viral, involucrando todas ellas la infec- ción de un huésped o célula blanco de forma tal que cada partícula que causa una infección provoque una reacción reconocible. Los análisis biológicos con punto terminal dependen del número de animales muertos, infección en animales, o efecto citopático en los cultivos de tejido, con el virus analizado en diluciones seriadas. El título se expresa como 50 % de la dosis (DI 50), que es recíproca de la dilución del virus que produce efecto en 50 % de las células o de los animales inoculados. Para efectuar análisis precisos es necesario emplear un gran número de sujetos de prueba. El análisis más ampliamente utilizado para el virus infectante es el análisis en placa. Se inoculan virus en diluciones adecuadas sobre monocapas de células huésped y, después de la adsorción, son recubiertas con medio que contiene agar o carboximetilcelulosa para prevenir la diseminación viral a través del cultivo. Después de varios días, las células inicialmente infectadas han producido virus que se diseminan solo a las células circunve- cinas, produciendo una pequeña zona de infección o placa. En condiciones controladas, una sola partícula viral, denominada unidad formadora de placa (UFP) origina infección en una sola placa. Las células infectadas en la placa pueden distinguirse de las células no infectadas, con o sin tinción adecuada. Las placas habitualmente se pueden contar macroscópicamente, señalándose características de estas como tamaño y bordes, que pueden diferenciar cepas dentro de un mismo género. La relación de las partículas físicas infectantes varía ampliamente, desde casi la unidad a menos de 1 por 1 000 (Fig. 54.9).

Figura 54.9. Método de unidades for- madoras de placas:

Frasco 1: suero diluido 1/10 la presencia de anticuerpos inhibe la formación de placas. Frasco 2: suero diluido 1/40 ante la pre- sencia de menor cantidad de anticuer- pos se forma mayor número de placas. Frasco 3: control del virus.

ante la pre- sencia de menor cantidad de anticuer- pos se forma mayor número de placas.

Propiedades generales de los virus

Los herpesvirus y virus vacuna, producen pústulas de diferentes tamaños y formas cuando se inoculan sobre la membrana corioalantoidea de un embrión de pollo. Se puede correlacionar el número de pústulas contadas con la dilución viral inoculada.

PURIFICACIÓN E IDENTIFICACIÓN DE LOS VIRUS

Para los estudios de purificación el material inicial por lo general, son grandes volú- menes de medio de cultivo donde se multiplicó el virus, líquidos corporales, o células infec- tadas. La primera etapa implica concentraciones de las partículas virales por precipitación con sulfato de amonio, etanol o polietilenglicol o mediante ultracentrifugación. Puede usarse la hemaglutinación y elusión para concentrar ortomixovirus. Una vez concentrado, el virus puede separarse de los materiales de huésped mediante centrifugación diferencial, centrifugación por gradiente de densidad, cromatografía en columna y electroforesis. Gene- ralmente, se requieren más de un paso para lograr una purificación adecuada y la combina- ción de más de un método. El criterio mínimo de pureza es un aspecto homogéneo en las microfotografías electrónicas y el fracaso de procedimientos adicionales de purificación para retirar "contaminantes" sin reducir la infectividad. Identificación de una partícula como un virus. Cuando se obtiene una partícula física- mente característica debe satisfacer todos los siguientes criterios antes de calificarla como una partícula viral:

1. La partícula solo se puede aislar de células o tejidos infectados.

2. Las partículas obtenidas de varias fuentes son idénticas, cualquiera que sea la especie celular en la cual creció el virus.

3. El grado de actividad infectante de la preparación varía directamente con el número de partículas presentes.

4. El grado de destrucción de la partícula por medios químicos o físicos se acompaña de una pérdida correspondiente de la actividad viral.

5. Debe demostrarse que la infecciosidad y ciertas propiedades de las partículas son idén- ticas, como su comportamiento de sedimentación en la ultracentrífuga y las curvas de la estabilidad con respecto al pH.

6. El espectro de absorción en el rango ultravioleta de la partícula física purificada debe coincidir con la inactivación del virus en el espectro ultravioleta.

7. Los antisueros preparados contra el virus infectante deben reaccionar con la partícula característica y viceversa. La observación directa de un virus desconocido se puede lograr mediante examen con microscopio electrónico del agregado que se forma en una mezcla de antisuero y suspensión viral cruda.

8. Las partículas deben ser capaces de inducir in vivo la enfermedad característica (si estos experimentos son factibles).

9. Los pases sucesivos de las partículas en cultivo de tejidos deben producir una progenie con las propiedades biológicas y serológicas del virus.

SEGURIDAD EN EL LABORATORIO

Todas las muestras que llegan al laboratorio para su procesamiento e intentos de realizar diagnóstico son potencialmente infecciosas y si no se sigue una metodología apropiada, pueden exponer al personal del laboratorio al riesgo de una infección, por lo que hay que tener en cuenta los siguientes riesgos:

1. Aerosoles generados durante una homogeneización de tejidos, centrifugación, vibracio- nes ultrasónicas o por rotura de envases de vidrio.

2. Ingestión por pipetear con la boca, por comer o fumar en el laboratorio, o por lavado inapropiado de las manos.

3. Penetración a través de la piel por pinchazo con agujas, rotura de envase de vidrio, contaminación de las manos por escurrimiento de envases, manejo de tejidos infectados, mordeduras de animales.

4. Salpicaduras en los ojos.

Microbiología y Parasitología Médicas

Las normas de bioseguridad en el trabajo en un laboratorio incluyen:

1. Adiestramiento en técnicas asépticas y empleo de las mismas.

2. Prohibir pipetear con la boca.

3. No comer, beber o fumar en el laboratorio.

4. Empleo de batas y guantes protectores (que no deben emplearse fuera del laboratorio).

5. Esterilización de los desechos experimentales.

6. Empleo de gabinetes de bioseguridad.

7. Inmunización cuando se dispone de vacunas.

REACCIONES A LOS AGENTES FÍSICOS Y QUÍMICOS

El conocimiento de la naturaleza de la interacción de los virus con los componentes físicos y químicos del ambiente extracelular es importante por tres razones:

1. Como inactivar virus cuando el objetivo es eliminarlos.

2. Como preservarlo cuando el objetivo es evitar la pérdida de la infectividd.

3. El análisis de la forma de acción de reactivos específicos sobre los viriones a menudo

aclara la naturaleza de las cápsides virales y de su asociación con los ácidos nucleicos. Reactivos químicos:

Los virus son inactivados por muchos tipos de compuestos químicos. Entre ellos se encuentran los agentes oxidantes, sales de metales pesados y muchos reactivos que interactúan químicamente con las proteínas. Detergentes:

1. Detergentes no iónicos (como Nonidet, P-40, Tritón X-100), solubilizan los componentes lipídicos de las envolturas virales, liberando así las espículas glucoproteicas y compo- nentes internos desnaturalizados, que entonces pueden ser mejor examinados en rela- ción a la morfología, constitución antigénica, y actividad enzimática.

2. Detergentes aniónicos, más importantes es el sulfato dodecil sodio, no sólo solubilizan

las envolturas virales, sino que también disocian las cápsides en sus polipéptidos cons- titutivos. 3. Detergentes catiónicos, hasta ahora se ha encontrado poca aplicación en virología. Solventes de proteínas:

La guanidina, urea y fenol son poderosos solventes de proteínas que se usan amplia- mente para disociar cápsides virales en sus cadenas polipépticas componentes. El fenol es el reactivo más comúnmente usado para liberar ácidos nucleicos virales. Formaldehído:

Suprime la infectividad sin afectar en forma significativa la antigenicidad y por ende ha sido utilizado ampliamente para preparar vacunas con virus inactivados. Éter:

La susceptibilidad al éter puede distinguir un virus que posee cubierta del que no la posee. pH:

Los virus difieren enormemente en su resistencia a la acidez. Todos son desintegrados en condiciones alcalinas. Agentes físicos:

Calor y frío:

Existe gran variabilidad en la termoestabilidad de los diferentes virus. En general, los virus icosaédricos tienden a ser más estables y pierden de dos a cuatro veces su infectividad durante 6 h a 37 ° C. En contraste los virus envueltos son muy termolábiles, su vida media a 37 ° C no es mayor de 1 h. El título de infectividad del primer grupo permanece estable por meses a 4 ° C; pero los virus del último grupo deben almacenarse a -70 ° C o en nitrógeno líquido y son particularmente sensibles a congelación y descongelación. La infecciosidad viral, generalmente, desaparece por calentamiento de 50 a 60 ° C durante 30 min. Los virus que resisten la liofilización resisten temperaturas mayores cuando se calientan en estado seco.

Propiedades generales de los virus

La estabilidad al calor es fuertemente influida por las condiciones ambientales. Las proteínas estabilizan a todos los virus en mayor o menor medida, como lo hacen los iones de metales, especialmente Mg ++ y Ca ++ . Radiaciones:

Todos los virus son inactivados por radiaciones electromagnéticas (rayos X, rayos gamma y radiaciones ultravioletas). La dosis varía para los diferentes virus. La infectividad es la propiedad más radiosensible puesto que la replicación requiere expresión de todo el contenido del genoma. Las partículas irradiadas incapaces de replicarse pueden mantener funciones específicas en las células huésped. Inactivación fotodinámica:

Los viriones interactúan con ciertas tinturas orgánicas (colorantes vitales: rojo neutro, azul de toluidina y proflavina) de forma tal que se unen al ácido nucleico y la iluminación con luz visible los inactiva. Comúnmente se utiliza el rojo neutro para teñir la técnica de formación de placas, una vez añadido, deben protegerse los frascos de la luz porque existe el riesgo que la progenie viral se inactive e interrumpa el desarrollo de la placa. Antibióticos y otros antibacterianos:

Los antibióticos y sulfonamidas de uso común como antibacterianos no tienen efecto sobre los virus. Sin embargo, se dispone de algunos fármacos que tienen acción antiviral (Ribavirin, amamtadina, acyclovir, etc.). Métodos comunes para inactivar virus con diferentes propósitos:

Los virus pueden inactivarse con diferentes propósitos: desinfectar superficies o piel, esterilizar instrumentos de laboratorios, asegurar la pureza del agua, producir vacunas a base de inactivación del virus, y producción de reactivos biológicos para el diagnóstico en el laboratorio. Con estas razones se emplean diferentes métodos y sustancias químicas:

1. Esterilización, vapor a presión, calor seco, cloruro de etileno, y radiaciones.

2. Desinfección de superficie: hipoclorito de sodio, glutaraldehído, formaldehído, ácido peracético.

3. Desinfección de piel: clorhexidina, etanol al 70 %, yodóforos.

4. Producción de biológicos: formaldehído, β-propiolactona, psoraleno + irradiación ultravioleta, detergentes, calor 56 ° C durante 30 min.

REPLICACIÓN DE LOS VIRUS

Los virus solo se multiplican en células vivientes. Las células huésped deberán propor- cionar la energía y la maquinaria de síntesis, también los precursores de bajo peso molecular para la síntesis de las proteínas virales y de los ácidos nucleicos. El ácido nucleico viral transporta la especificidad genética para cifrar las macromoléculas específicas virales en una forma altamente organizada. En algunos casos, tan pronto como el ácido nucleico viral penetra a la célula huésped, el metabolismo celular es recanalizado exclusivamente hacia la síntesis de nuevas partículas virales. En otros casos, los procesos metabólicos de la célula huésped no se alteran significativamente, aunque la célula sintetiza proteínas virales y áci- dos nucleicos. Durante el proceso de replicación deben cumplirse los siguientes pasos o etapas:

1. Adsorción: el virus se une a la membrana celular, a nivel de los llamados receptores, o sea, componentes de la membrana celular que tienen relación fisicoquímica con los virus.

2. Penetración: se lleva a cabo por uno de los siguientes procedimientos: por fusión o por endocitosis, también llamada viropexis. En la primera, el virus se fusiona con los compo- nentes de la membrana (profusión). Este mecanismo es empleado por los virus con envol- tura. La viropexis consiste en la formación de una vacuola a consecuencia de una fagocitosis que engloba al virus y lo penetra a la célula, mecanismo usado por los virus sin envoltura.

3. Período de latencia o eclipse: recibe este nombre porque al penetrar el virus a la célula desaparece toda huella del mismo. Lo que sucede en esta etapa es la decapsidación del

Microbiología y Parasitología Médicas

ácido nucleico que se incorpora al genoma celular, y se apodera de la maquinaria celular dirigiendo a partir de ese momento la síntesis de nuevos virus.

4. Maduración y síntesis: se sintetizan proteínas virales que participan en la replicación de los ácidos nucleicos y la formación de las nuevas nucleocápsides. Se ensamblan los diferentes componentes; se constituyen así los nuevos virus, que permanecen en el seno de la célula durante algún tiempo, y se puede observar al microorganismo, en ocasiones, como cuerpo de inclusión.

5. Liberación: algunos virus pasan largo tiempo en la célula infectada, aparentemente sin causarle daño. Otros se liberan de la célula en poco tiempo, lo cual llevan a cabo por dos procedimientos: la lisis celular, o sea, la destrucción de ésta o por medio de exocitosis, por medio de la cual el virus atraviesa la membrana celular en sitios codificados por el virus provocando una evaginación. El virus arrastra entonces componentes de la membrana celular que constituirán la envoltura viral o peplos.

De acuerdo con la replicación los virus se clasifican en clases: la clase I son virus que poseen un genoma con ADN de dos filamentos, que actúa como molde para la síntesis de nuevo ADN y para transcribir ARNm, para la síntesis proteica de cápside y enzima. La clase II posee genoma con ADN de una cadena y requiere de duplicación conservadora y semiconservadora del ácido nucleico. La clase III posee genoma con ARN de dos cadenas y solo se transcribe un filamento del genoma inicial y parte de los filamentos recién sintetizados funcionan como ARNm. Laclase IV integra virus ARN de un filamento y el genoma viral puede actuar como ARNm. En la clase V el genoma es ARN de un filamento de polaridad negativa, este se transcribe a ARN positivo, el cual funciona como mensajero. En la clase VI los virus tienen genoma de ARN de un filamento a híbridos de ARN-ADN y se duplican a través de un híbrido.

GENÉTICA VIRAL

El análisis genético es una técnica poderosa para entender la estructura y función del genoma viral, los productos de sus genes, función en la infección y la enfermedad, así como de posibles tratamientos. Se conoce como mutación a un cambio que se produce en la información codificada en el ácido nucleico, puede ser espontánea o inducida. La primera se produce igual que en los microorganismos, cada millón de generaciones aproximadamente. La segunda se produce por acción de agentes físicos (luz ultravioleta, rayos X) y químicos (5-bromodeoxiuridina, hidroxilamina, etc.). Las mutaciones pueden ser cambios en la secuencia de los polinucleótidos del genoma, cambios que pueden ser de 3 tipos:

1. Redisposición.

2. Duplicación.

3. Supresión.

La redisposición consiste en el cambio de orden en el polinucleótido: al cambiarse el orden de las bases, la información cambia. La duplicación se produce como consecuencia de la formación de un número mayor de bases que el normal. La supresión consiste en la disminución en el número normal de ellas. Las mutaciones pueden ser negativas o positivas. Las primeras traen como consecuen- cia la muerte del organismo. Las positivas son compatibles con la vida y podrán ser transmi- tidas a la descendencia. Las negativas también se conocen como abortivas, y las positivas como productivas. Las alteraciones genéticas que se producen en los virus por mutaciones son: la recombinación. La complementación, la mezcla fenotípica, la poliploidia y la interferencia. La recombinación se produce cuando dos virus presentes en una misma célula intercambian su material genético, dando lugar a un híbrido que tiene dos tipos de genes. La hibridación de virus obtenida en el laboratorio ha dado lugar a la informa- ción de hibridomas con diferentes características funcionales, nueva actividad

Propiedades generales de los virus

inmunológica e incluso nueva actividad patológica. La recombinación genética puede dar lugar a la formación de nuevos virus, como sucede en el caso de la influenza o a la integración del ADN al ADN celular llevando esta a la malignidad. La complementación es la codificación por el virus de una proteína necesaria para otro virus (virus defectuoso). Por ejemplo, el virus adenoasociado (defectuoso) en presencia de adenovirus (auxiliar). Cuando un virus tiene un genoma o una cápside diferente (pertene- ciente a otro), el fenómeno se conoce como mezcla fenotípica. Se conocen dos tipos de mezcla: por transcapsidación, cuando se intercambian cápsides entre dos virus y en mosaico cuando se mezclan capsómeros de un tipo en otro. Poliploidismo: es la presencia de más de un genoma en un solo virus. Cuando los genomas pertenecen a virus diferentes, se habla de un heteropolidismo. La interferencia consiste en la incapacidad de un virus de replicarse en una célula que ya había sido infectada por otro virus, no necesariamente relacionado; se debe esencialmente a la presencia de interferón en la célula. La reactividad cruzada incorpora parte de un genoma de virus inactivo en un virus activo, esto ocurre entre virus activos e inactivos de la misma especie, pero que presentan diferencias genéticas. La reactivación múltiple se presenta en infecciones mixtas, entre partículas de un virus inactivado, en regiones diferentes del genoma, esto se ha observado en virus inactivados que interactúan y producen uno activado. La transformación es un fenómeno de recombinación entre un virus activo y el genoma de una célula huésped; las consecuencias pueden ser que no se manifiesten, lo que se conoce como información muda, o que de lugar a una transformación maligna de las células. Los bacteriófagos o fagos son virus que parasitan bacterias. Su descubrimiento consti- tuyó un gran avance en la microbiología y la virología, al permitir estudiar y analizar diversos comportamientos biológicos. Uno de los aspectos interesantes de los fagos lo constituyen sus ciclos líticos y lisogénicos. Ciclo lisogénico. El fago se fija a la bacteria, le inyecta el ácido nucleico que se incorpora al genoma bacteriano (fase de profago) transformando en sus funciones a la bacteria. Esta se reproduce normalmente, y cada bacteria de la nueva generación es portadora de la informa- ción genética entregada originalmente por el fago. Ciclo lítico. Después de múltiples generaciones de bacterias lisogénicas, el profago se convierte en fago vegetativo. Se sintetizan nuevos fagos en la bacteria, la cual se lisa y los deja en libertad con capacidad para infectar otras células bacterianas. Cuando el fago está incorporado al cromosoma bacteriano, recibe el nombre de fago temperado. Entre las informaciones genéticas proporcionadas por este, se encuentran la capacidad de producir toxinas y de resistir a los antimicrobianos.

HISTORIA NATURAL (ECOLOGÍA) Y MODO DE TRANSMISIÓN DE LOS VIRUS

La ecología es el estudio de las interacciones entre los organismos vivientes y su entorno. Los diferentes virus han desarrollado mecanismos ingeniosos y con frecuencias complicados para sobrevivir en la naturaleza y transmitirse de un huésped al siguiente. Los virus pueden ser transmitidos en las siguientes formas:

1. Transmisión directa de una persona a otra. El principal medio de transmisión puede ser por gotitas o aerosoles infectantes (por ejemplo influenza, sarampión); por vía fecal oral (enterovirus, hepatitis infecciosa A); por contacto sexual (virus de la inmunodeficiencia humana [VIH], hepatitis B; por contacto mano-boca, mano-ojo, o boca-boca (herpes simple, virusEpstein-Barr, enterovirus 70); por intercambio de sangre contaminada (VIH, hepatitis B); por vía transplacentaria (VIH, hepatitis B).

2. Transmisión de un animal a otro con el ser humano como huésped accidental. La transmi- sión puede ser por mordedura (rabia) o por aerosol infectantes en sitios contaminados (arenavirus, hantavirus)

3. Transmisión por medio de un vector artrópodo (flavivirus, togavirus). Al menos se han reconocido tres diferentes patrones de transmisión de los virus por artrópodos:

Microbiología y Parasitología Médicas

1. Ciclo humano-artrópodo: ejemplo dengue, fiebre amarilla urbana:

Humano

Artrópodo ejemplo dengue, fiebre amarilla urbana: Humano Artrópodo Humano 2. Ciclo vertebrado inferior-artrópodo

Artrópodoejemplo dengue, fiebre amarilla urbana: Humano Artrópodo Humano 2. Ciclo vertebrado inferior-artrópodo con

dengue, fiebre amarilla urbana: Humano Artrópodo Artrópodo Humano 2. Ciclo vertebrado inferior-artrópodo con

Humano

2. Ciclo vertebrado inferior-artrópodo con infección colateral al hombre: ejemplo: fiebre amarilla selvática, encefalitis San Luis.

Vertebrado

inferior

Artrópodo selvática, encefalitis San Luis. Vertebrado inferior Artrópodo Vertebrado inferior Humano 3. Ciclo

Artrópodoencefalitis San Luis. Vertebrado inferior Artrópodo Vertebrado inferior Humano 3. Ciclo artrópodo-artrópodo

San Luis. Vertebrado inferior Artrópodo Artrópodo Vertebrado inferior Humano 3. Ciclo artrópodo-artrópodo

Vertebrado

inferior

Humanoinferior Artrópodo Artrópodo Vertebrado inferior 3. Ciclo artrópodo-artrópodo con infección ocasional de

3. Ciclo artrópodo-artrópodo con infección ocasional de humanos y vertebrados inferiores:

Ejemplo: fiebre de Colorado por garrapata, encefalitis de LaCrosse.

Humano

de Colorado por garrapata, encefalitis de LaCrosse. Humano Artrópodo Artrópodo Vertebrado inferior En este ciclo(3)

Artrópodo

Artrópodo

Vertebradoencefalitis de LaCrosse. Humano Artrópodo Artrópodo inferior En este ciclo(3) el virus se puede transmitir del

inferior de LaCrosse. Humano Artrópodo Artrópodo Vertebrado En este ciclo(3) el virus se puede transmitir del artrópodo

En este ciclo(3) el virus se puede transmitir del artrópodo adulto a su prole por interme- dio del huevo (transmisión transovárica), así el ciclo puede continuar con o sin intervención de un huésped vertebrado. En los vertebrados, la invasión de la mayoría de los virus provoca una reacción violenta, generalmente, de corta duración. El resultado es decisivo: o bien el huésped sucumbe, o bien sobrevive por la producción de anticuerpos que neutralizan o matan al virus. Independientemente del resultado final, la permanencia del virus activo es, generalmen- te, corta (aunque pueden ocurrir infecciones virales latentes tales como herpesvirus, adenovirus). Las relaciones son muy diferentes entre los vectores artrópodos y los virus, éstos pueden producir poco o ningún efecto patológico, y permanecer activos en el artrópodo durante su vida natural; actúan como huéspedes permanentes y receptáculos.

RESUMEN

Los virus son los agentes infecciosos más pequeños (varían de 20 a 300 nm de diámetro

aproximadamente) y solo contienen un tipo de ácido nucleico (ARN o ADN) como genoma. El ácido nucleico está recubierto y protegido por la cápsida, estructura formada por capsómeras

y algunos presentan una envoltura de lipoproteínas. La unidad infecciosa íntegra se denomi-

na virión. Este se autoduplica solo en células vivientes. El ácido nucleico contiene la infor- mación para programar a la célula huésped infectada y sintetizar ácido nucleico y proteína viral. La infección por el virus puede tener efecto escaso o nulo sobre la célula del huésped

o provocar daño o muerte celular. Las bases de la clasificación son:

1. Morfología del virión.

2. Propiedades fisicoquímicas del virión.

3. Propiedades del genoma del virus.

4. Propiedades de las proteínas del virus.

5. Organización y replicación del genoma.

6. Propiedades antigénicas.

7. Propiedades biológicas.

Propiedades generales de los virus

Virus que contienenADN: Parvovirus, papovavirus, adenovirus, herpesvirus, poxvirus y hepadnavirus. Virus que contienen ARN: Togavirus, flavivirus, arenavirus, calicivirus, reovirus, retrovirus, bunyavirus, ortomixovirus, paramixovirus, rabdovirus, y filovirus. La arquitectura viral se puede agrupar en tres tipos con base en el arreglo de las subunidades morfológicas:

1. Con simetría cúbica, por ejemplo, adenovirus.

2. Con simetría helicoidal, como ortomixovirus.

3. Con estructura compleja, por ejemplo, poxvirus.

Para determinar el tamaño de los virus y sus componentes se emplean los métodos siguientes:

1. Observación directa con el microscopio electrónico.

2. Filtración a través de membranas con poros graduados.

3. Sedimentación en la ultracentrífuga.

4. Mediciones comparativas.

Composición química de los virus:

1. Proteínas virales.

2. Ácido nucleico viral.

3. Envoltura lipídica de los virus.

4. Glucoproteínas virales.

En el laboratorio la multiplicación de un virus se puede detectar de varias maneras:

A. En cultivo celular:

1. Desarrollo de efectos citopáticos.

2. Aspecto de la proteína codificada por el virus.

3. Adsorción de eritrocitos a las células infectadas.

4. Interferencia de un virus.

5. Transformación morfológica por un virus oncógeno.

6. El crecimiento del virus en un embrión de pollo.

B. Formación de cuerpos de inclusión.

C. Daños a los cromosomas.

Cuantificación de los virus:

1. Métodos físicos.

2. Métodos biológicos

Reacciones a los agentes físicos y químicos:

Reactivos químicos: detergentes; Solventes de proteínas; formaldehído; éter; pH. Agentes físicos: calor y frío; radiaciones; inactivación fotodinámica.

Replicación de los virus: los virus solo se multiplican en células vivientes. Durante el proceso de replicación deben cumplirse los siguientes pasos o etapas:

1. Adsorción.

2. Penetración.

3. Período de latencia o eclipse.

4. Maduración y síntesis.

5. Liberación.

Microbiología y Parasitología Médicas

Genética viral: se estudian una serie de cambios que explican fenómenos patológicos y proporcional información para el manejo de enfermedades virales y la elaboración de vacunas antivirales. Los virus sufren variaciones genotípicas producidas por los fenómenos de la mutación o la recombinación. Las mutaciones son cambios en la secuencia de polinucleótidos del genoma viral que se producen por redisposición, duplicación y supresión. La recombinación genética viral se da como fenómeno de interacción de dos virus relacionados y puede ser de tipo intramolecular cuando el genoma de los virus no está fragmentado, o reagrupamiento de seg- mentos genómicos cuando el genoma viral está fragmentado. Historia natural (ecología) y modo de transmisión de los virus: la ecología es el estudio de las interacciones entre los organismos vivientes y su entorno. Los virus pueden ser transmitidos en las siguientes formas:

1. Transmisión directa de una persona a otra.

2. Transmisión de un animal a otro con el ser humano como huésped accidental.

3. Transmisión por medio de un vector artrópodo. Al menos se han reconocido tres diferen- tes patrones de transmisión de los virus por antrótopos:

a) Ciclo humano-artrópodo.

b) Ciclo vertebrado inferior-artrópodo con infección colateral al hombre.

c) Ciclo artrópodo-artrópodo con infección ocasional de humanos y vertebrados inferiores.

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Patogenia y control de las enfermedades virales

Patogenia y control de las enfermedades virales Patogenia y control de las enfermedades virales Patricia Jiménez

Patogenia y control de las enfermedades virales

Patricia Jiménez López

PRINCIPIOS Y CONCEPTOS BÁSICOS EN LAS INFECCIONES VIRALES

La patogénesis viral puede definirse como el método por el cual los virus producen enfermedad al organismo que infectan. En la infección viral, los eventos que se desencade- nan en la célula hospedera están determinados, fundamentalmente, por la expresión del ciclo replicativo (parcial o completo) del virus en la misma. Muchos de los conocimientos que hoy se tienen acerca de la patogenia viral están basados en estudios experimentales usando modelos animales de infecciones naturales humanas. Es esencial reconocer que la producción de enfermedad es un hecho relativamente inusual en la infección por virus. La respuesta celular a esta infección puede variar desde una citopatología con muerte celular, o hiperplasia, o transformación, hasta una ausencia de efecto aparente. De ahí el concepto de iceberg de la infección que no es más que la correla- ción de los efectos celulares de la infección viral con las manifestaciones clínicas que los mismos producen a nivel del organismo hospedero. En el ápice del iceberg se incluirán solo aquellas respuestas celulares al daño causado por el virus tales que se traduzcan en enferme- dad grave y muerte del organismo infectado. La enfermedad consiste en una asociación de síntomas y signos en el huésped que llegan a conformar uno o más síndromes clínicos. Cuando la infección viral no lleva a la producción de síntomas se dice que es inaparente o subclínica. Existen más de 300 virus que infectan al ser humano y son más de 50 los síndromes clínicos que producen. Los siguientes principios son de vital importancia para el estudio de las enfermedades virales:

1. La mayoría de las infecciones virales son subclínicas.

2. Un mismo virus puede producir varias enfermedades.

3. Una misma enfermedad puede ser producida por varios virus.

4. La enfermedad que se produce no guarda relación con la morfología del virus infectante.

5. El resultado de la infección estará determinado en cada caso por las condiciones genéticas particulares del huésped y del virus.

Microbiología y Parasitología Médicas

La capacidad de un virus, comparada con la de otros cercanamente relacionados con este, de producir enfermedad en el organismo hospedero se conoce como virulencia. Así, una cepa de determinado virus será más virulenta que otra si desencadena una enfermedad más grave en un huésped para el cual ambas cepas son patógenas. La virulencia en un organismo animal no debe confundirse con la citopatogenicidad en células de cultivo, pues hay virus altamente citocidas in vitro que son totalmente inofensivos in vivo y viceversa. Desde el punto de vista clínico se citan dos categorías generales de enfermedad viral aguda: local y sistémica, cuya comparación se muestra en el Cuadro 55.1.

Cuadro 55. 1.

Categorías de la infección viral aguda y sus principales características

Infección local

Infección sistémica

Ejemplo de enfermedad

Sitio de la patología

Período de incubación Viremia Duración de la inmunidad

Importancia de los Acs IgA

en la

resistencia a la infección

IRA alta (virus parainfluenza) A nivel de la puerta de entrada

Relativamente breve Ausente Variable (puede ser breve) Alta

Poliomielitis (poliovirus) Distante de la puerta de entrada y del ciclo de repli- cación primaria Relativamente prolongado Presente Generalmente para toda la vida

Variable

PATOGÉNESIS DE LAS ENFERMEDADES VIRALES

La secuencia de eventos por los cuales los virus causan enfermedad, va desde el con- tacto de estos con células susceptibles hasta el deterioro de las funciones celulares por las alteraciones que entraña la replicación viral. Se trata de un fenómeno complejo a nivel molecular, sobre lo que aún se ignoran muchos detalles, pero estudios genéticos y bioquímicos se dirigen constantemente para ayudar a entender la patogenia viral de modo que llegue a disponerse de estrategias antivirales más eficaces y específicas.

FASES DE LA INFECCIÓN VIRAL

No obstante la gran variabilidad de tipos de virus y hospederos susceptibles, hay aspectos y estrategias comunes que conforman lo que ha sido convenientemente conside- rado como fases o etapas de la interacción virus-huésped (Cuadro 55.2). A continuación nos referiremos fundamentalmente a la secuencia de eventos que se producen en el organismo infectado por un virus, por cuanto los procesos que a nivel celular entraña esta interacción fueron tratados en el Capítulo 54.

Cuadro 55.2.

Etapas de la

interacción virus-huésped

Animal

Célula

Entrada al hospedero Replicación primaria Propagación viral Tropismo celular y tisular Respuesta inmune Replicación secundaria Daño celular Persistencia

Unión Penetración Pérdida de la cápside Transcripción Traducción Replicación Ensamblaje Liberación

Patogenia y control de las enfermedades virales

ENTRADA Y REPLICACIÓN PRIMARIA

Se inicia con el contacto del virus con el huésped en algunas de las superficies corporales:

piel, mucosas de los aparatos respiratorios, gastrointestinal, y urogenital, o conjuntiva. Algunos virus (Fig 55. 1) son introducidos directamente al torrente sanguíneo por inyección (agujas infectadas, transfusión de sangre o hemoderivados, picaduras de insec- tos o mordeduras), transplacentariamente, o por transplante de órganos (Cuadro 55.3). Generalmente, los virus se replican en el sitio primario de entrada y de ellos, algunos producen enfermedad localizada a ese nivel sin necesidad de diseminación sistémica adicional. Para que un virus infecte un tejido, deben estar presentes los receptores (más o menos específicos) de la superficie celular capaces de interactuar con uno o más elementos de la superficie viral que garanticen la unión virus-célula y que determinarán la penetración de la partícula viral al citoplasma y el inicio del ciclo replicativo del virus con mayor o menor participación de la maquinaria celular en función de este proceso (Cuadro 55. 4).

PROPAGACIÓN VIRAL Y TROPISMO CELULAR

Muchos virus producen enfermedad en sitios distantes del punto de entrada, diseminándose dentro del huésped por distintos mecanismos, pero las rutas de propagación más comunes son la sanguínea y la linfática (Fig. 55. 2). La presencia de virus en la sangre se denomina viremia. Los viriones pueden permane- cer libres en el plasma (por ejemplo: enterovirus, togavirus) o estar asociados a algún tipo particular de célula, la cual puede también resultar infectada. En muchas infecciones virales la fase virémica es breve. En algunos virus como los de la rabia, el herpes simple y la polio, ocurren diseminación neuronal hasta alcanzar estructuras nerviosas centrales donde provocarán enfermedad o iniciarán una infección latente.

provocarán enfermedad o iniciarán una infección latente. Figura 55.1. Principales puertas de en- trada y salida

Figura 55.1. Principales puertas de en- trada y salida en la infección viral.

Microbiología y Parasitología Médicas

Cuadro 55. 3.

Principales vías de transmisión en las infecciones virales

Puerta de entrada

Grupo de virus

Producen síntomas locales en la puerta de entrada

Producen infección generalizada además enfermedad en órganos específicos

Vías

Adenovirus

La mayor parte de los tipos

 

respiratorias

Herpesvirus

Virus Epstein-Barr

(EBV)*, virus

Virus de la varicela (VZV),

herpesvirus 6

 

Herpes simple (HSV)*

(exantema súbito) y 7 Virus de la viruela (erradicado) Algunos enterovirus Virus de la rubéola

 

Poxvirus

Picornavirus

Rinovirus

Togavirus

Ortomixovirus

Virus de la influenza*

 

Paramixovirus

Virus

Parainfluenza, virus

Virus de la parotiditis**, virus del sarampión

Coronavirus

Sincitial respiratorio (VSR) La mayor parte de los tipos Papillomavirus HSV* Virus del molusco contagioso

Piel

Traumatismo leve

Papovavirus

 

Herpesvirus

Poxvirus

 

Inyección

Herpesvirus

EBV, CMV HBV HCV y virus de la hepatitis G (HGV) Virus de la hepatitis D (HDV) (sobreinfección o coinfección con HBV) HIV

 

Hepadnavirus

Flavivirus

No clasificado

(Deltavirus)

Retrovirus

Vías

Adenovirus

Algunos tipos EBV*, HSV *

 

digestivas

Herpesvirus

Citomegalovirus (CMV) Algunos enterovirus (incluye poliovirus), HAV

Picornavirus

Reovirus

Rotavirus

 

Calicivirus

Virus de la hepatitis E (HEV) CMV, Herpesvirus 8 (Sarcoma de Kaposi)

Vía sexual

Herpesvirus

HSV*

Papillomavirus

Algunos tipos

 

Hepadnavirus

Hepadnavirus

Virus de la hepatitis B (HBV) Virus de la hepatitis C (HCV) Virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) SEN-V*** (Hepatitis viral) Virus de la rabia** Muchos tipos Muchos tipos Muchos tipos Muchos tipos

Flavivirus

Retrovirus

Picadura

o mordedura

No clasificado

 

Rabdovirus

Togavirus

Flavivirus

Bunyavirus

Arenavirus

*

Virus que además de síntomas locales en la puerta de entrada pueden producir enfermedad sistémica.

* * Virus que además de enfermedad sistémica pueden producir síntomas locales en la puerta de entrada. *** Virus de reciente descubrimiento (1998). Agente causal de hepatitis viral de posible transmisión parenteral.

Cuadro 55. 4. Receptores propuestos en la unión virus-célula

Familia

Virus

Posible receptor celular

Adenoviridae

Adenovirus tipo 2

Integrina a v ß 3 y a v ß 5 Residuos de ácido siálico CD21 (receptor para CR2) Herapin-sulfato Herapin-sulfato, ß 2 microglobulina/MHC-I Residuos de ácido siálico

Coronaviridae

Coronavirus respiratorio humano (HCV-OC43) EBV

Herpesviridae

HSV

CMV

Ortomixoviridae

Virus

influenza A y B

Paramixoviridae

Virus del sarampión Parvovirus B19 Poliovirus

CD46

Parvoviridae

AgP de eritrocitos PVR (superfamilia de las IgG)

Picornaviridae

Rinovirus

ICAM-1

Poxviridae

Echovirus 1, 8 Vaccinia Reovirus T3 3

Integrina VLA-2 (a 2 ß 1 ) Receptor para EGF Residuos de ácido siálico, receptor para EGF Gangliósidos, ácido siálico CD4, galactosilceramida Receptor para acetil colina, gangliósidos, fosfolípidos HLA H 2 -K, H 2 -D

Reoviridae

Rotavirus

Retroviridae

HIV-1

Rhabdoviridae

Virus rábico

Togaviridae

Semliki Forest

Patogenia y control de las enfermedades virales

Patogenia y control de las enfermedades virales Figura 55.2. Mecanismos de propa- gación de los virus

Figura 55.2. Mecanismos de propa- gación de los virus en el hospedero,

sitios de multiplicación

cundaria, y vías de transmisión a sus- ceptibles.

primaria y se-

Los virus tienden a presentar especificidad para órganos y células, lo cual es conocido como tropismo tisular, y es, generalmente, un reflejo de la presencia de los receptores específicos en la superficie celular para determinados virus. La expresión génica viral puede ser afectada por diversos factores que son a su vez importantes determinantes del tropismo celular. Ejemplo de estos factores son los elementos del genoma viral que regulan la transcripción de genes virales en una célula, ya sean mejoradores o activadores de la transcripción. También la presencia de ciertas enzimas proteolíticas hará efectiva la infección por ciertos virus en las células que las posean. A nivel celular se sintetizarán en esta etapa una serie de productos (proteínas) virales funcionales y/o estructurales que se acumularán en la célula con efecto citopatogénico o no.

Microbiología y Parasitología Médicas

LESIÓN CELULAR Y ENFERMEDAD CLÍNICA

Después que ocurre la entrada del virus a la célula, el curso de la infección celular dependerá en buena medida del completamiento o no de los ciclos replicativos virales. En general, cuando este ciclo llega a término con producción eficiente de progenie viral infectiva (infección productiva), puede apreciarse un efecto citopático variable (ver en Capítulo Diag- nóstico de las Enfermedades Virales). Muchos virus pueden infectar los tejidos sin que nuevos viriones se produzcan, manteniendo sólo aquellos procesos de síntesis que garan- ticen su supervivencia en el medio celular (síntesis de proteínas no estructurales y factores reguladores del ciclo celular). Se dice entonces que el virus se mantiene en estado de latencia. La infección latente sin producción de virus, la infección crónica de la célula con eliminación continua de virus y las llamadas infecciones por virus lentos, son tres fenómenos que confieren a determinados virus la capacidad de establecer infección de larga duración in vivo, lo que se conoce como persistencia viral (Cuadro 55.5).

Cuadro 55.5. Virus que causan infección persistente

 

Virus

Sitio de persistencia

Efecto clínico

ADN

Adenovirus

Adenoides, amígdalas, linfocitos Ningún efecto conocido

CMV

Riñón, glándulas salivales, linfocitos?, Neumonía, retinitis macrófagos?, células del estroma

EBV

Células epiteliales faríngeas, células B Mononucleosis infecciosa, linfoma de Burkitt, carcinoma nasofaríngeo, linfoma no Hodgkin, leucoplasia vellosa de la lengua

HSV1 y 2

Neuronas de los ganglios sensoriales

Faringitis, herpes genital, en- cefalitis, queratitis Exantema súbito Varicela, herpes zoster

HV6

Linfocitos

V2V

Neuronas de los ganglios sensoriales y células satélites

HBV

Hepatocitos, linfocitos?, macrófagos?

Hepatitis, carcinoma hepatoce- lular

HDV

Hepatocitos Exacerbación de la infección crónica por HBV

Papillomavirus

Células epiteliales de piel

Papillomas, carcinomas

Parvovirus B19

Células progenitoras eritroides en Crisis aplástica en la anemia médula ósea hemolítica, deficiencia cróni- ca en médula ósea

Poliomavirus BK

Riñón

Cistitis hemorrágica

Poliomavirus JC

Riñón, oligodendrocitos en el SNC Leucoencefalopatía multifocal progresiva

ARN

HCV

Hepatocitos, linfocitos?, macrófagos?

Hepatitis, carcinoma hepato- celular Panencefalitis esclerosante subaguda Panencefalitis progresiva por Rubéola, diabetes insulino de- pendiente?, artritis juvenil?

Virus del sarampión

Neuronas y células gliales del SNC

Virus de la rubéola

SNC

RETRO HIV

Células T CD4, monocitos, macrófa- SIDA gos, microglias

Virus humano 1 de

CélulasT

Leucemia de células T, para-

la

Leucemia de células

paresis espástica tropical, po-

T

(HTLV-1)

limiositis

Virus humano 2 de la Leucemia de células

Células T

Ningún efecto conocido

T (HTLV- 2)

Existen una serie de requisitos básicos para que esto ocurra:

1. El virus debe infectar la célula sin causar efecto citopático.

2. Debe existir un mecanismo para el mantenimiento del genoma viral en la célula infectada (genoma integrado o plásmido extracromosómico).

3. Debe haber evasión de la respuesta inmune del hospedero (no expresándose las proteí- nas virales en la membrana de la célula infectada, estableciéndose la infección en un sitio “inmunológicamente privilegiado” como los nódulos linfáticos, contando el virus con mecanismos de escape o de supresión de la respuesta inmune). Un virus en estado de

Patogenia y control de las enfermedades virales

latencia puede ser reactivado y experimentar ciclos completos de replicación con produc- ción de progenie viral y recurrencia de síntomas y signos clínicos aún en presencia de anticuerpos. Diversos factores se invocan como influyentes en la recurrencia de los virus que infectan persistentemente al ser humano, los mismos se abordarán apropiadamente en los capítulos correspondientes a cada virosis en particular. La infección viral es causa de stress celular, y bajo esta condición la célula puede derivar

a la apoptosis o muerte celular programada. Se trata de un mecanismo fisiológico conservado

a lo largo de la ontogénesis tisular y probablemente mejor estructurado en los sistemas nervioso y linfático. Se desencadena a partir de la activación de una enzima (endonucleasa dependiente de calcio) que fragmenta elADN celular, de modo que en una célula en apoptosis aparecen fragmentos condensados de cromatina nuclear. La apoptosis no está asociada a la respuesta inflamatoria. Si un virus que comúnmente causa lisis celular por apoptosis, de- sarrolla un mecanismo para inhibir ese proceso, infectará la célula persistentemente. Ejem- plos de virus inductores de apoptosis lo constituyen el VIH, el virus Epstein-Barr (EBV), algunos adenovirus y papillomavirus. Varios tipos dentro de estos mismos grupos virales pueden actuar como inhibidores de la apoptosis e infectar persistentemente al huésped: el VIH a través de múltiples factores reguladores y transactivadores, el EBV probablemente por activación de un gen celular (protoncogen) cuyo producto es un inhibidor de la apoptosis,

tal como lo es la proteína E 1 B de algunos adenovirus y la proteína E 6 de ciertos papillomavirus. Los efectos de la infección viral en los tejidos blanco y las alteraciones que esta lesión tisular producen en el huésped son causa parcial, pero importante de la enfermedad. Algunos tejidos (como el epitelio intestinal) se regeneran con rapidez y soportan daño extenso mejor que otros, como el cerebro (células neuronales). En ocasiones el daño celular no es mortal, pero la función celular se afecta con alteraciones transitorias en el organismo. La enfermedad viral muchas veces es consecuencia de efectos adversos de la respuesta inmune a la infección. Una respuesta inmune patológica no es un evento excepcional en las infecciones por virus y puede tener un gran peso en la etiopatogenia de la enfermedad en cuestión. En la fiebre hemorrágica del dengue y Síndrome de shock por dengue, el antece- dente de una infección con uno de los cuatro serotipos de virus dengue parece condicionar

la ocurrencia de un fenómeno inmunopatológico (mejoramiento de las uniones antígeno

viral-receptor celular, dependiente de las concentraciones de anticuerpos heterólogos) que, junto a otros factores de orden individual, ambientales y relativos al propio virus, explica las manifestaciones clínicas que se presentan ante una infección por un serotipo distinto al que

causó la infección anterior. Otra causa de enfermedad en el curso de la infección viral es el desarrollo de autoan- ticuerpos. Si un antígeno viral consigue eludir la respuesta de anticuerpos y estos a su vez son capaces de reconocer un determinante antigénico en alguna proteína celular de un tejido normal, se producirá daño celular y/o pérdida de funciones que no está directamente relacio- nada con la acción del virus en la célula. Muchas veces no es posible identificar un mecanismo fisiopatogénico específico asociable a cada síntoma o signo. Sobre todo para los síntomas generales que acompañan a muchas infecciones virales como malestar y anorexia, no hay explicación.

RECUPERACIÓN DE LA INFECCIÓN

Tras una infección viral en la que el huésped desarrolla enfermedad clínicamente mani- fiesta, el mismo puede morir o recuperarse total o parcialmente. En este sentido la función fundamental lo desempeña el sistema inmunitario a través de una serie de complejas respues- tas inespecíficas y específicas donde participan barreras físicas corporales, células, anticuerpos, interferones, citocinas y, probablemente, otros factores de defensa hospedera, todo ello en dependencia del virus y la enfermedad particulares. Generalmente, la respuesta inmune específica conduce al aclaramiento y eliminación de virus con recuperación de la infección aguda. Sin embargo, el huésped a veces resulta persistentemente infectado y además algunos virus infectan y dañan las propias células del

sistema inmunitario. Claro ejemplo de ello lo representa la infección por VIH de los linfocitos

T colaboradores con destrucción creciente y pérdida de sus funciones.

La importancia de los factores del hospedero en la recuperación de la infección viral ha sido reiteradamente demostrada en modelos animales. Estos factores incluyen el estado inmunitario, el escenario genético individual, la edad, la nutrición y hasta condiciones am-

bientales específicas en el marco de la relación huésped-parásito.

Microbiología y Parasitología Médicas

TRANSMISIÓN DE LOS VIRUS

El paso final de la patogenia viral lo constituye la propagación del agente infeccioso al

ambiente. De esta manera, la infección viral se mantiene en las poblaciones de huéspedes.

Las mismas superficies corporales implicadas en la entrada de la infección, sirven de vías de escape de los virus al exterior (Figs. 55.1-2), según la etapa de la enfermedad y el agente etiológico.

El período de transmisibilidad comprende el tiempo durante el cual un individuo infecta-

do es infectante para un individuo susceptible por cualquiera de las vías de contagio. Existen infecciones virales como la rabia en las que no ocurre propagación de virus a partir del individuo infectado y la enfermedad culmina con la muerte del organismo y, por tanto, del virus que lo parasitaba.

CONTROL DE LAS ENFERMEDADES VIRALES

Indudablemente, en el control de una infección vírica, los mecanismos de respuesta inmune del hospedero son un elemento esencial. Este tema se aborda ampliamente en la presente obra (ver Capítulo 56). Por otra parte, el descubrimiento de nuevas drogas antivirales

y de candidatos vacunales cada vez más eficaces, así como el desarrollo de Programas de

Control Sanitario, son metas de primer orden hacia las que avanzan miles de investigadores

y, en general, todo el personal vinculado a la salud.

QUIMIOTERAPIA ANTIVIRAL

A partir del avance de la virología molecular han llegado a identificarse funciones

específicas del virus que pueden servir como blancos para la inhibición de los efectos que el mismo ocasiona en la célula.Teóricamente, cualquier etapa del ciclo replicativo viral puede

ser diana de la terapéutica antiviral. El medicamento ideal de acción antiviral sería aquel que interrumpiera la replicación del virus en un paso específico y esencial sin afectación signifi- cativa del metabolismo normal de la célula infectada. Una de las grandes paradojas de la medicina es el hecho de que los organismos evolutivamente más simples son los más difíciles de controlar. Dado que los virus son organismos muy pequeños y es muy complejo su comportamiento, y ya que muchas veces los antivirales no son capaces de distinguir entre los eventos replicativos del virus y los de la célula hospedera, sólo se emplean estas drogas en un número relativamente limitado de situaciones. Por otra parte, se trata, generalmente, de productos tóxicos para el huésped.

El mecanismo de acción de las drogas antivirales es variado. El funcionamiento de estas

in vitro no siempre significa utilidad para su aplicación in vivo. Con el tiempo, se originan usualmente variantes del virus resistentes al fármaco, por lo que es muy frecuente el empleo de combinaciones terapéuticas. Ejemplos de los antivirales más ampliamente utilizados se abordan a continuación, y se resumen en el Cuadro 55.6. Los interferones son empleados con fines terapéuticos, pero se

tratan ampliamente en el Capítulo 56 .

Análogos de los nucleósidos

Constituyen el grupo más amplio de los antivirales disponibles. Inhiben la replicación del ácido nucleico viral por inhibición de enzimas en las vías metabólicas de las purinas o pirimidinas, o por inhibición de la polimerasa para la replicación del ácido nucleico (Fig. 55.3). Algunas de estas moléculas pueden incorporarse al ácido nucleico viral y bloquear mejor su síntesis o función. El efecto de estos compuestos puede repercutir en enzimas celulares y es causa de toxicidad en el individuo bajo tratamiento. 1. Zidovudina (ácido timidina; AZT). Análogo sintético de la timidina que bloquea la síntesis del ADN proviral, debido a una carencia de grupo OH terminal por lo que pone fin a la cadena en crecimiento al incorpo- rarse en lugar de la timidina. La reverso-transcriptasa (RT) del virus es 100 veces más susceptible a la inhibición por la AZT que la ADN-polimerasa celular. Se emplea en el tratamiento de la infección porVIH y también es activo contra el EBV y el HBV.

Patogenia y control de las enfermedades virales

Cuadro 55.6. Principales drogas antivirales

Análogo Nucleósido

Fármaco

Consumo de acción

Espectro viral

Aciclovir

Inhibidor de la polimerasa viral Inhibidor de la RT Inhibidor de la RT Inhibidor de la polimerasa viral Inhibidor de la RT Probablemente impida el remate del ARNm viral

Herpesvirus VIH-1 y 2

Didanosina

Estavudina

VIH-1y2

Ganciclovir

CMV VIH-1y2, HBV Virus sincitial respiratorio (SRV), in- fluenza A y B, fiebre Lassa VIH-1 y 2 Queratitis por herpesvirus Herpesvirus Herpesvirus, virus de la viruela bovina, HBV VIH-1 y 2, HBV VIH-1 y 2, HBV Influenza A CMV, HSV Herpesvirus, VIH-1, HBV VIH-1 y 2

Lamivudina

Ribavirina

Saquinavir

Inhibidor de la proteasa del VIH - Inhibidor de la polimerasa viral Inhibidor de la polimerasa viral

Trifluridina

Valaciclovir

Vidarabina

Zalcitabina

Inhibidor de la RT Inhibidor de la RT Impide la pérdida de la cubierta viral Inhibidor de la polimerasa viral Inhibidor de la polimerasa viral Inhibidor de la protesa del VIH Inhibidor de la RT Inhibidor de la protesa del VIH

Zidovudina

No

Amantadina

Cidofovir

Foscarnet

Indinavir

Nevirapina

VIH-1

Ritonavir

VIH-1 y 2

2. Didanosina (didesoxinosina; ddI). Didesoxinucleósido que es metabolizado a la forma de trifosfato de didesoxiadenosina, análogo de la adenosina que actúa bloqueando la síntesis del ADN proviral por un mecanismo similar al descrito para laAZT. Útil en el tratamiento de la infección por VIH.

3. Zalcitabina (didesoxicitocina; ddc). Otro de los análogos nucleosídicos cuyo principio de acción es básicamente igual a los anteriormente descritos, usándose en la terapia de la infección retroviral.

4. Aciclovir (acicloguanosina). Análogo de la guanosina o desoxiguanosina que, una vez fosforilado por una timidin- kinasa celular, inhibe laADN- polimerasa viral. Se aplica con efectividad para el tratamien- to del herpes simple y la varicela zoster, y es menos útil en las infecciones por CMV y EBV.

5. Ganciclovir. Derivado de la metilguanina, similar al aciclovir, inhibe laADN polimerasa viral y bloquea la elongación de la cadena. Es más activo in vitro y también in vivo contra el CMV en comparación con el aciclovir, reportándose gran beneficio clínico para los pacientes transplantados con infección severa por CMV y buena respuesta en casos de retinitis por este virus.

6. Vidarabina (arabinósido de adenina). Análogo de las purinas, con mecanismo de acción poco esclarecido, probablemente actúe por bloqueo de la síntesis del ADN viral por inhibición de la ADN polimerasa del virus. Se usa tópicamente para tratar las lesiones corneales por HSV y parenteralmente en las infecciones por HSV y VZV.

7. Idoxuridina (desoxuridina). Pirimidina halogenada que inhibe la timidin-kinasa y se incorpora al ADN viral. Se usa solo tópicamente con igual indicación que la vidarabina, y no en infecciones sistémicas dada su toxicidad pues inhibe también la síntesis del ADN celular.

8. Trifluridina Empleado satisfactoriamente de manera tópica en la queratitis herpética. Efectiva contra aquellas cepas de herpesvirus resistentes a la idoxuridina.

9. Bromovinildesoxiuridina. Muestra muchas ventajas sobre la idoxuridina, ya que es más activa, no tóxico y requiere de la fosforilación por una timidin-kinasa inducida por el virus. Es más efectiva contra el VZV que contra el HSV.

10. Citarabina (arabinósido de citosina). Otro análogo de las pirimidinas con igual acción inhibitoria sobre la ADN polimerasa viral que sobre la celular, de ahí su toxicidad y carácter inmunosupresor que han limitado su uso.

Microbiología y Parasitología Médicas

11. Ribavirina (virazol). Nucleósido sintético estructuralmente relacionado con la guanosina, efectivo en mayor o menor medida contra muchos virus ADN y ARN, in vitro. Puede que interfiera con la síntesis del ARNm viral, pero su mecanismo de acción no ha quedado aún dilucidado. Se emplea en aerosol para el tratamiento de la influenza y la infección por VSR. Estas enfer- medades mejoran también su curso mediante el tratamiento por vía endovenosa, modo de administración efectivo contra la fiebre Lassa.

Análogos de los nucleótidos

Se diferencian de los análogos de los nucleósidos en la presencia de un grupo fosfato. Inhiben igualmente la ADN polimerasa viral y ponen fin al crecimiento de la cadena de ADN. Ejemplo de ellos es el cidofovir (Fig. 55.3) que es activo contra CMV y HSV, aprobándose desde 1996 para el tratamiento de la retinitis por CMV.

Inhibidores no nucleosídicos de la reverso transcriptasa (RT)

Actúan por unión directa a la RT del VIH, rompiendo el sitio catalítico de la enzima. No requieren fosforilación para su actividad y no compiten con los nucleósidos trifosfatos. Dentro de este grupo se incluyen la nevirapina (ver Fig. 55.3) y la dalavirdina, aprobados en 1996.

Inhibidores de las proteasas

Inhiben la proteasa viral, necesaria en la última etapa del ciclo replicativo del VIH para

escindir las proteínas estructurales y formar el centro maduro del virión y activar la RT que participará en el siguiente ciclo de infección. Suelen emplearse en combinación con otros tipos de fármacos antiretrovirales. Pertenecen a este grupo las drogas saquinavir (1995), indinavir y ritonavir (1996). (ver Fig. 55.3). Otros tipos de antivirales

1. Amantadina y rimantadina. La amantadina es una amina sintética ( ver Fig. 55. 3) que inhibe todos los virus de la influenza A por bloqueo del desnudamiento viral. La rimantadina es un derivado de la amantadina con el mismo espectro antiviral, pero menos tóxica y con ligeros efectos secundarios.

2. Foscarnet (ácido fosfonofórmico). Potente inhibidor de la ADN polimerasa inducida por el HSV y con muy escaso efecto sobre laADN polimerasa celular. Aunque en menor grado, el foscarnet también inhibe las polimerasas de HBV y retrovirus. (ver Fig. 55.3).

3. Metisazona. Primer agente antiviral descrito, de interés histórico como inhibidor de los poxvirus al bloquear una etapa tardía de la replicación viral de modo que se producen partículas virales inmaduras no infectantes. Es muy específica para el virus, no afectando el metabo- lismo de las células normales. Ya que la viruela está erradicada, este fármaco no tiene uso clínico. Los nuevos avances en la patogénesis de las infecciones virales y en particular por VIH, han acelerado el desarrollo de drogas con novedosos mecanismos de acción. Entre ellas, los inhibidores de la fusión, los inhibidores de la integrasa y los compuestos estimuladores del sistema inmune, se aplican actualmente con fines clínicos y parecen contar con buena eficacia.

VACUNAS VIRALES

La esencia de las vacunas virales radica en la capacidad de respuesta inmune del hués- ped al enfrentar una infección por virus. Los antígenos virales, sobre todo los de superficie, son el blanco de esta respuesta. La inmunidad de las mucosas mediadas por anticuerpos

Patogenia y control de las enfermedades virales

Patogenia y control de las enfermedades virales Fig. 55.3. Estructura química de antivirales de uso común.

Fig. 55.3. Estructura química de antivirales de uso común.

Microbiología y Parasitología Médicas

secretorios (IgA) es vital para la resistencia a la infección por virus que se replican en las mucosas (rinovirus, virus de la influenza, rotavirus, poliovirus). Los anticuerpos séricos son efectivos contra los virus que se diseminan por viremia (poliovirus, virus de la hepatitis, virus del sarampión). En las infecciones sistémicas es importante la protección mediada por células (sarampión, infección por herpervirus). Se dispone de vacunas para la prevención de varias enfermedades virales humanas. Las mismas se describen en detalle en los capítulos correspondientes a las familias específicas de virus y las enfermedades que estos causan. El Cuadro 55.7 resume las vacunas virales humanas de probada eficacia.

Cuadro 55.7. Vacunas virales de probada eficacia en humanos

Virus

Tipos de vacunas comúnmente usadas

Posible mecanismo de protección

Adenovirus HAV HBV Virus de la influenza

Virus vivo atenuado Virus muerto Recombinante Virus muerto, de subunidades

Acs séricos y secretorios Acs séricos Acs séricos Difusión de Acs séricos a superficies respiratorias,

Virus del

sarampión

Virus vivo atenuado

células T? Acs séricos e inmunidad celular Acs séricos Acs séricos y secretorios Acs séricos y secretorios Acs séricos Acs séricos Acs séricos e inmunidad celular Acs séricos e inmunidad celular Acs séricos Acs séricos

Virus de la parotiditis Virus vivo atenuado

Virus de la rubéola Poliovirus

Virus

vivo atenuado

Virus vivo atenuado Virus muerto

Virus de la rabia Virus de la viruela VZV (varicela) Virus de la fiebre amarilla Virus de la encefalitis japonesa

Virus

muerto

Virus

vivo atenuado

Virus vivo atenuado Virus vivo atenuado Virus muerto

La inmunidad adquirida artificialmente no solo es importante por sustituir la necesidad de un contacto natural con el agente, el cual siempre representa un riesgo para la salud y, a veces, para la vida, sino que muchas veces otorga un estado de protección que no podría obtenerse por ningún otro medio. Determinadas características de un virus o de una enfermedad viral pueden complicar la elaboración de una vacuna eficaz. La existencia de muchos serotipos (rinovirus) o de varios reservorios animales (virus de la influenza), dificulta la producción de una vacuna. Por otra parte, la integración del ADN viral al genoma celular (retrovirus) y, en general, todos los mecanismos involucrados en la persistencia viral, son obstáculos para el diseño de una vacuna. Incluso para el tratamiento profiláctico del cáncer, se ha propuesto el uso de vacunas. Recientemente, se logró controlar la enfermedad de Marek (un tumor linfoproliferativo co- mún en los pollos domésticos causado por un herpesvirus) mediante una vacuna de virus vivo atenuado que produce una infección activa a lo largo de toda la vida del animal y, aunque no evita la sobreinfección con virus virulento sí protege de la aparición del tumor. Una segunda vacuna contra el cáncer se encuentra actualmente en uso: la vacuna contra la hepatitis B que previene el carcinoma hepatocelular primario en regiones con altas tasas de portadores crónicos.

Vacunas de virus muertos

Son virus inactivados por diferentes métodos (tratamiento con formalina, beta- -propiolactona, radiación UV) de manera que las preparaciones virales purificadas pierdan infectividad procurando sea mínimo el daño a las proteínas estructurales virales. Para algu- nas enfermedades, este es el único tipo de vacuna disponible. Cuando son preparadas a partir del virión completo estimulan, generalmente, el desarrollo de anticuerpos séricos con- tra las proteínas de la cubierta viral, confiriendo cierto grado de resistencia. Su principal ventaja radica en que no existe posibilidad de reversión a la virulencia por el virus vacunal.

Patogenia y control de las enfermedades virales

El cuidado en su fabricación ha de ser extremo para garantizar que no queden residuos de virus vivo virulento en la vacuna. Como principales desventajas se citan la brevedad de la inmunidad conferida (se deben administrar dosis de refuerzo), la protección limitada por no inducir resistencia local adecuada (IgA) en el sitio primario de multiplicación, la deficiencia de la respuesta mediada por células y los fenómenos de hipersensibilidad que frecuentemen- te inducen estas vacunas.

Vacunas de virus vivo atenuado

Estas vacunas utilizan mutantes virales de un virus nativo, que se superponen antigénicamente, pero que están restringidas en algún paso de la patogenia de la enferme- dad. Las cepas virales atenuadas pueden ser seleccionadas naturalmente o mediante cultivo en serie (pasajes en animales o cultivo celular), pero actualmente su selección suele efectuar- se por manipulaciones de laboratorio encaminadas a alterar parte de la genética viral a modo de conservar aquel carácter relacionado con la inducción de respuesta inmune efectiva y modificar lo que pudiera implicar daño patogénico en el vacunado. Su mayor ventaja es la similitud de acción de los virus empleados con los que causarían la infección natural. Los mismos se multiplican en el huésped y tienden a estimular la produc- ción persistente de anticuerpos secretorios y séricos, así como una respuesta celular satis- factoria. Sus desventajas estriban en el riesgo a la reversión a una mayor virulencia durante la multiplicación dentro del vacunado (cepas vacunales de poliovirus pueden revertir a la neurovirulencia por multiplicación en el tracto gastrointestinal del individuo vacunado y provocar poliomielitis paralítica asociada a la vacuna), en la posibilidad de infección latente del sustrato de cultivo por virus contaminantes que pueden penetrar en la vacuna (papovavirus SV40 y CMV simiano), en su limitada vida de almacenamiento, en la interferen- cia con una infección natural concurrente por otro virus que pudiera inhibir la replicación del virus de la vacuna y disminuir su eficacia, y por último, el problema potencial de que la incorporación de un virus vivo pueda producir infección persistente en el sujeto vacunado.

Otros tipos de vacunas virales

1. Vacunas recombinantes. Los recombinantes se utilizan para expresar los antígenos virales de interés en células procariotas o eucariotas, a partir de la construcción de plásmidos que contienen los genes virales que codifican para dichos antígenos y que son introducidos en los siste- mas de expresión de modo que se obtendrá el antígeno en cantidad e inmunogenicidad suficientes. En la actualidad es fácil clonar genes virales dentro de plásmidos. Reciente- mente se ha encaminado el uso del sistema de expresión del baculovirus en células de insectos, con genes clonados de rotavirus y de virus Norwalk. La vacuna cubana de la hepatitis B es un recombinante que expresa el antígeno de superficie del HBV (HBVAgS) en levaduras y un ejemplo de este tipo de vacuna.

2. Vacunas de péptidos sintéticos. Es posible sintetizar péptidos cortos que correspondan a determinantes antigénicos de una proteína viral. Mediante la síntesis química se excluye la exposición del vacunado al

ácido nucleico viral evitándose así toda posibilidad de que el virus recupere la virulencia

y el problema de contaminación con las proteínas celulares. No obstante, no es fácil

identificar la secuencia de péptidos capaz de inducir una respuesta inmunitaria protecto-

ra sobre todo si se trata de determinantes conformacionales. De otro lado, la respuesta inducida por péptidos sintéticos es mucho más débil que la inducida por la proteína intacta o por el virus. En Cuba se ensaya una vacuna de este tipo para la prevención de

la infección por VIH.

3. Vacunas de subunidades. Se pueden obtener componentes subvirales para incluir en la vacuna solo aquellos antígenos necesarios para inducir anticuerpos protectores. Se lleva a cabo fragmentando

el virión y con modernos procedimientos de purificación que reducen la posibilidad de

reacciones adversas a la vacuna, al tiempo que se administra un material más concentra- do y con cantidades mucho mayores del antígeno específico deseado.

Microbiología y Parasitología Médicas

4. Vacunas de ADN. Contienen el gen o los genes que codifican para la porción antigénica del virus. La célula hospedera incorpora el ADN extraño y lo traduce dentro de sí, por lo que la proteína viral sigue la ruta de las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad clase I (MHC-I) y llevan los fragmentos del péptido a la superficie celular. De este modo, se induce inmunidad mediada por células, pues se estimulan los linfocitos T citotóxicos CD8. La respuesta más adecuada contra virus y parásitos es precisamente la celular. El ADN puede ingresar a la célula a través de un vector (retrovirus, virus vaccinia, adenovirus, moléculas cargadas positivamente como liposomas y sales de calcio) o desnudos (sin proteínas asociadas) sin necesidad de un sistema vectorial complejo. En este último caso se eluden los problemas relacionados con el vector (respuesta inmune contra él y riesgo de bioseguridad en su manipulación). Dentro de las ventajas que ofrece este tipo de vacuna está la inducción de expresión de antígenos similares a los epítopes virales nativos (solamente el hospedero “manufactura” el epítope), la seguridad que garantiza sobre todo para individuos inmunocomprometidos, la posibilidad de que puedan unirse genes de diferentes patógenos (ideal para la vacuna combinada de la infancia) y el efecto potencial que se le confiere en la profilaxis de las infecciones virales crónicas y del cáncer.

Los principales problemas que puede acarrear la inserción del plásmido se relacionan con la mutagénesis que el mismo pudiera inducir en las células que lo incorporan, y con la expresión del antígeno durante un largo período de tiempo lo que afectaría el sistema inmune conduciendo a tolerancia o autoinmunidad en los sistemas que expresan el antígeno. Aunque la influenza no es una enfermedad crónica, las múltiples variaciones y cambios antigénicos a nivel de sus glicoproteínas de superficie, han hecho infructuosas las vacunas convencionales. Se ha desarrollado un prototipo de vacuna de ADN desnudo contra este virus usando genes que codifican para proteínas de la nucleocápside que son comunes

entre las distintas cepas y que por su ubicación interna dentro del virión están menos sujetas

a cambios antigénicos inducidos por anticuerpos. Esta vacuna ha protegido a ratones contra

infecciones por cepas heterólogas de virus de influenza y su inmunogenicidad se ha proba- do en primates no humanos.

PROGRAMAS PARA EL CONTROL DE ENFERMEDADES VIRALES

El concepto básico para el control de las enfermedades virales es el de romper un

eslabón en la cadena multicausal de la infección. La dificultad para controlar estas entidades, sobre todo las transmitidas por vías respiratorias y las adquiridas por contacto directo, ha llevado a la imposición de Programas deVacunación para la prevención de algunas de ellas. La inmunidad individual redunda en la salud pública comunitaria, ya que al reducirse el número de sujetos susceptibles, se limita la diseminación de los agentes infecciosos, en especial si para ese agente no existen reservorios no humanos. Cuando este es el caso, no es indispensable que la respectiva vacunación cubra todos los susceptibles y basta su dismi- nución por debajo de una cantidad crítica para impedir que el agente circule y quede así erradicado. Cuando existen reservorios no humanos, la erradicación del agente es prácticamente inalcanzable y la vacunación necesita realizarse en casi el total de susceptibles para conse- guir que el padecimiento sea controlado, pero siempre con el riesgo de aparición de casos en los no vacunados, o en los que sí lo fueron, pero no quedaron adecuadamente inmunizados,

o

cuando alteraron su inmunocompetencia en forma secundaria por otra causa. La mejoría de las fuentes provisorias de agua, la adecuada eliminación de aguas negras

y

la higiene personal, pueden disminuir potencialmente la incidencia de poliomielitis y de

otros enterovirus, así como de la hepatitis A, y los cambios ambientales han logrado cierto

éxito en el control de insectos transmisores de enfermedades virales como el dengue.

Patogenia y control de las enfermedades virales

En Cuba se llevan a cabo numerosos Programas de Control de Enfermedades Virales. Algunas, como la poliomielitis, han sido erradicadas. Para otras, como el dengue, se propo- nen nuevas y mejores estrategias de control, y varias se hallan en plena fase de eliminación mediante Programas como el de Erradicación de Parotiditis, Rubéola y Sarampión. En nuestro país el control se acompaña de un sólido Sistema de Vigilancia Epidemiológica con soporte de laboratorio.

RESUMEN

En la patogenia de las infecciones por virus influyen una serie de factores relacionados con el agente infeccioso y otros dependientes del organismo infectado, e incluso del am- biente en que se produce la interacción huésped-parásito. Los perjuicios que provoca para la salud humana la enfermedad viral han motivado el estudio de los complejos procesos moleculares que tienen lugar en las células infectadas por virus, a fin de poder explicar mejor la etiopatogenia de tales afecciones. El campo de la Quimioterapia Antiviral se ha expandido dramáticamente en las últimas dos décadas, sobre todo en el tratamiento de infecciones por herpesvirus y por VIH. No obstante, el control de estas y otras infecciones no ha sido completado y no se dispone de un medicamento totalmente eficaz para su tratamiento. El conocimiento derivado de todos los esfuerzos para el mejor manejo de las enfermedades virales ha repercutido en la aparición de nuevas iniciativas de vacunación y en la adopción de Programas de Control cada vez más integrales.

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Inmunología de las virosis humanas

Inmunología de las virosis humanas Inmunología de las virosis humanas Ana Beatriz Pérez Díaz Beatriz Sierra

Inmunología de las virosis humanas

Ana Beatriz Pérez Díaz Beatriz Sierra Vázquez

INTRODUCCIÓN

Un individuo normal se enfrenta diariamente durante la vida a múltiples agentes virales potencialmente infecciosos, pero solo ocasionalmente estos originan una enfermedad percep- tible. La mayoría son destruidos en las primeras horas por mecanismos de defensa que no son antígenos específicos y que no requieren un tiempo prolongado de inducción: estos son los mecanismos de la inmunidad innata. Si un agente infeccioso viral logra burlar estas primeras líneas de defensa se activan entonces otros mecanismos de defensa que reconocen de forma específica al virus y que son capaces de prevenir infecciones subsecuentes con el mismo virus. Existen diferentes tipos de infecciones virales (Fig. 56.1). En las infecciones virales agudas el individuo se recupera rápidamente tras unos días de síntomas y el virus es elimina- do. Las infecciones persistentes son aquellas en las que el virus no se elimina del organismo tras la infección primaria e incluye las variantes de infección latente, crónica y lenta. En la primera existe una pérdida de virus infecciosos entre episodios de recurrencia de la enferme- dad. Las infecciones crónicas tienen una presencia continuada de los agentes virales. Las infecciones persistentes lentas se caracterizan por un prolongado período de incubación seguido por una enfermedad progresiva en el tiempo. Los mecanismos de la respuesta inmunitaria también contribuyen a moderar las infecciones virales persistentes.

RESPUESTA INMUNITARIA INNATA O INESPECÍFICA A VIRUS

La respuesta inmunitaria innata desempeña un importante papel en el control inicial de la infección viral, mediante sus funciones antivirales y en el de desencadenamiento de la respuesta inmunitaria adaptativa, a través de sus funciones inmunorregulatorias, las cuales definen en gran medida cualitativamente esta fase efectora de las defensas específicas antivirales.

Microbiología y Parasitología Médicas

Figura 56.1. Patrones generales de in- fección viral.

Figura 56.1. Patrones generales de in- fección viral. Forman parte de la respuesta innata componentes celulares

Forman parte de la respuesta innata componentes celulares y humorales. Entre los primeros se destacan las células NK, las células dendríticas y los macrófagos. Las citoquinas (interferones e interleuquinas) y el sistema del complemento participan como mecanismos humorales.

CÉLULAS ASESINAS NATURALES O NATURAL KILLER (NK)

Las células asesinas naturales (NK) son linfocitos grandes granulosos que circulan en

la sangre periférica y parecen desempeñar un papel crucial en el control de la infección viral.

Estas son capaces de mediar la destrucción de células infectadas por virus sin especificidad antigénica reconocida ni memoria. A través de receptores que portan en su superficie captan variaciones en las membranas celulares que le permiten la identificación de células infecta- das. Una vez activadas por el IFNα/β llevan a cabo la función de citotoxicidad a través de varios mecanismos, de los cuales el más importante parece ser mediado por perforinas. Este mecanismo se ve inhibido por la expresión aumentada de moléculasMHC en la célula diana. Las células NK liberan citoquinas como elIFNγ, el TNFα y el GM-CSF. Se considera a las células NK como fundamentales en los estadios tempranos (tres primeros días) de la infección, al contribuir al control de la diseminación de los virus en los tejidos.

CÉLULAS DENDRÍTICAS

Son células derivadas de la médula ósea con función de células presentadoras de antígenos profesionales. Se localizan en la mayoría de los tejidos. Su presencia dentro de la

piel, las superficies mucosas y la sangre, además de los órganos linfoides primarios y secun- darios, las identifican como una de las poblaciones de importancia en el contacto temprano con los virus durante la infección. Son capaces de capturar antígenos por macropinocitosis

o endocitosis, procesarlos en la periferia y migrar a áreas ricas en células T de los órganos

linfoides, donde les presentan los péptidos de proteínas virales asociados a las moléculas del sistema mayor de histocompatibilidad junto a otras señales coestimulatorias. Expresan en su superficie niveles elevados de las moléculas MHC (de 10 a 100 veces lo expresado por otras células presentadoras), siendo capaces de estimular de 100 a 3 000 células T una sola de ellas. Se consideran las principales productoras deIL-12 en los linfonodos, propiciando una derivación de la inmunidad de células T hacia una respuesta tipo Th1. Por su alta eficacia en la activación de células T vírgenes se considera que las células dendríticas desempeñan un papel crucial en la iniciación de la respuesta adaptativa contra agentes virales.