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MIGUEL LEÓN-PORTILLA

LA FILOSOFÍA NÁHUATL

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS Serie Cultura Náhuatl Monografías / 10

MIGUEL

LEÓN-PORTILLA

NÁHUATL

ESTUDIADA

CON

UN

EN SUS

FUENTES

NUEVO

APÉNDIC1-

PRÓLOGO

DE

ÁNGEL Ma. GARTBAY K.

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA

MÉXICO

1993

Di: MI'XICO

i i * í f~¡ N '/"pi""' 111 »■«'•«•">"• Instituto Indigenista Intcramcricano, México, I9.">l

^ *

^

Primera edición en ruso. Academia de Ciencias, Moscú, 1961

1970

l'iÍIIX-T:I ■•ilición en francés,

Primera edición en ale.mán, Mexikanische Studien. Koln,

Eduinns da Senil, Paris. 19«'i

h«iá

Ediciones

UNAM

 

Segunda,

1959. Tercera,

1966. Cuarta

1974

 

Quinta,

1979. Sexta.

1983. Séptima,

I99'.í

Í)R © 199:i, Universidad

Nacional

Autónoma

dr

México

Ciudad

Universitaria.

04510.

Méxko.

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Impreso y hecho en México

ISBN 960 :tfi-2í154 ü

PREFACIO A ESTA NUEVA EDICIÓN

Ofrezco aquí una nueva edición de la Filosofía Náhuatl, estu­ diada en sus fuentes. Como todo lo que en alguna forma es portador de vida, también los libros vuelven a vivir cuando su significación se actualiza en la conciencia de quienes los leen. Además, desde un punto de vista diferente, los libros so mantienen vivos cuando, al ser reeditados, sus autores a su vez los reactualizan enmendando posibles deficiencias y añadiendo lo que consideran necesario a la luz de la aportación de ul­ teriores investigaciones, ajenas y propias. En la presente edición, que por ello califico de nueva, he hecho una y otra cosa. íle enmendado carencias y la he adi­ cionado con un texto bastante extenso que intitulo: "¿Nos he­ mos acercado a la antigua palabra? Consideraciones críticas en torno a la filosofía náhuatl". En este texto, incluido a modo de apéndice, me ocupo de varias cuestiones planteadas por la moderna hermenéutica acerca del paso de la oralidad y la inscripción glífica a la escritura lineal alfabética, haciendo aplicación de ello al caso de la visión náhuatl del mundo. Con esta consideración entrego una vez más este libro en el que se reúnen y comentan textos de la tradición prehispá- nica nahua, portadores ciertamente de significación filosófica y, por tanto, de interés universal.

MIGUEL

LEÓN-PORTILLA

PRÓLOGO

Suelen ser los prólogos el medio más eficaz para relian

a los lectores del conocimiento del libro. No quisiera ineuuir

en este delito sobre la obra

y me voy a limitar a unas ligeras ohscr nariones

que se loma

en las

manos.

1

Hay un fenómeno cultural no suficientemente estudiado en

México. La inmensa mayoría sonríe cuando lee un título como

Es la pesadumbre del prejuicio

sobre las mentes, por ignorancia, o por desdén irracional. Y

es un prejuicio ilógico, mucho más que en otros campos. Por­

que se admiran, los mismos que sonríen, de los monumentos que.

la arqueología descubre, de los hechos que la historia trasmite,

pero cuando se Uega al campo de las ideas, emociones y senti­

al país de las leyendas y

fantasías germinadores de novela, lodo lo que se ofrece como vestigio de' cultura en la etapa prehispánica.

Ilógico, porque es natural admitir que quien piulo esculpir

el que designa este estudio.

mientos de la vieja cidtura, se relega

la llamada Piedra del Sol, gala de nwsl.ro Museo de Arqueo­

logía, y quien pudo elevar construcciones corita las Pirámides.

podía

-.mociones. Pero en ese campo, o se niega rapacidad a lus anti guos, o se define que no podemos suba </ué ¡>eiisaion, i/f/r \m

lieron, qué ideales rigieron sus actos \ iioimaioii su nmitlm . n

el

Lentamente se va abriendo el riiiiiiim n la ¡tilma smir-.r. Primero hay que ostentm hechos \ porn-i unir he. <J/-.\ noli dades. Vendrá la hora en que el negador calle, el. que ue, piense.

y el deturpador de todos los antiguos moldes aunque tenga de

indio la sangre, se humille ante, la realidad que se le entra pol­ los ojos hasta el fondo de Ja conciencia.

ciertamente eiúazar sus j>cnsam¡cn(os \ dar a COIUKCI >ns

mundo

durante

los milenios

en <¡ac floreció

su <ahina.

VIH

FlI.OSOrÍA

NÁHUATL

"filosofía de hs pueblos que hablaron lengua náhuatl". Este es el tema abarcado por el estudio presente. Cada término

pide una declaración. Hemos llegado a la etapa en que por "filosofía" se entiende una serie de consideraciones, cuant<> más abstritsas, mejor. Y, aunque el nombre con que la disciplina más humana corre está mal puesto, la filosofía no es sino el conato de explicar los sumos problemas de la existencia y la comprensión de ella. Todo hombre de necesidad filosofa, sin

necesidad de ajustarse a los moldes de Platón y Aristóteles, ni

de Suda o Vivekananda. Tantas cabezas, otras

cias, dijo el latino. Y cada cultura tiene propio e incomunicable de ver el mundo,

mismo

al mundo

Tiene, especial interés y atractivo ver qué pensaron sobre tales temas los hombres de hace siglos que. nos precedieron en este suelo. Esa sistematización de. pensamientos, emociones, enfoques y visiones íntimas será su filosofía. Existe un modo de comprensión y de solución de problemas humanos dado por

y de ver lo que trasciende

tañías senté n-

su modo particular,

y

de verse

a sí

mismo.

a sí

gente que vivió bajo la luz,

y se nos trasmite

propuso indagarlo. Y fue hasta el fondo para hallar las raíces.

Nunca

cos. 1(1 Autor llegó a las raíces, corno veremos luego.

cadu­

náhuatl. El Autor de este libro se

o la sombra, de la cultura antigua

en lengua

están las raíces a la vista,

si

no es

en. los

árboles

"Pueblos que hablaron náhuatl". En, la etapa de. recogerse los documentos. Qué hablaron antes no sabemos. Y tampoco

fuente, o de otra, en lengua ná­

huatl .<«' recogieron los datos. Sobre esos datos elabora su cons- IriKción el Autor. Perfecto. No importa que Demócrito, diré al azur, haya tomado sus nociones de peregrinantes de. la India. Su doctrina está expresada en griego. Es filosofía griega. El "Autor recoge sus datos de documentos que dieron los que ha­ blaban náhuatl. Su filosofía es náhuatl. Y, ¿por qué no azteca? Los apresurados, aunque haga ya decenios, confunden lo azteca con lo náhuatl. No es lo mismo. Los aztecas son los fun­ dadores de Tennchtitlan, diremos con simpleza, para no hacer más confusas las cosas. Y hay muchos que nada tuvieron que

ni. en el auge de este Señorío central,

al cual honraron con el epíteto de Imperio otros apresurados. y esos extraños también pensaron y se expresaron en lengua náhuatl. Tlaxcala, Chalco, Acolhuacan no son aztecas. Y de

podemos fantasear. De una

ver, ni en la fundación,

PRÓLOGO

IX

estas regiones tenemos documentos que nos dan el hilo para entrar al recinto ment-al de aquellos pueblos. La palabra "ná­ huatl" es más amplia y genérica y con ella señalamos lo que nos llegó en la lengua de Tenochtitlan, aun cuando no fuera de origen tenochca.

El Autor recoge, documentos de todo rumbo y de toda zona en que se hablara la lengua náhuatl y sobre ellos elabora su visión del mundo. Con esta armónica documentación podemos sober qué pensaron los que en esa lengua hablaban, acerca del mundo, del hombre y de lo que trasciende al mundo y al hom­ bre. En otros términos, su filosofía.

2

El método es lo más impórtame en las investigaciones. De uno viciado resultan esperpentos. De un recio método pueden salir obras maestras. Hay dos métodos. Uno encerrarse en su interior y sacar de sí como el gusano de seda su capullo todo lo que uno cree y quiere que sea la visión de un tmuulo ido. Es el que siguieron los hombres del XIX. Y no excluyo a nadie. Hablo de los nuestros. Que de fuera vinieron los que

comenzaron a darnos la orientación hacia el recto método. Este

es el de ir al documento y dar lo que da el documento, con un

poco de orden. Nada más. Vaya, entonces, el lector a las pági­ nas finales de este libro y hallará más de noventa textos en su

lengua indiana. Son flores de un vergel, y no son todos los que pueden aducirse. Para los fines de este estudio son suficientes. Están lomados de todos los rumlyos de la región en que se habló

la lengua náhuatl. La zona central de los lagos, al lado de la

cultura de los pueblos tol-

tecas, trasmitida por textos que se recogieron en regiones septen­

trionales del Valle de México. También los tiempos tienen su gradación. Hallamos algunos textos muy arcaicos, como los poemas de la Historia Toltcca-Chichimcca, o los Himnos a los Dioses, recogidos en Tepepulco, tan antiguos en su expre­

sión, que los irulios más sabios no pudieron explicar a Sahagún.

región hoy día poblana, y la vieja

Y t,cnem.os textos de los contemporáneos de la Conquista, como

son los del libro de los Coloquios de los Doce, que tanto valor

tiene y que tan poco es conocido. De esta manera, tiempo v es-

X FILOSOFÍA

NÁHUATL

pació, las necesarias coordenadas de todo lo humano, están per­ fectamente representados. Pero no es una pura colección de textos, más o ráenos^ clasi­

ficados.

Si tal fuera

la

obra,

ya tendría

valor

sumo.

Es

una

interpretación de esos textos y su coordenación, para deducir la idea que en ellos se entrañaba y concordarla con otras, para dar el concepto de lo que se pensaba en las remotas épocas y quedó cristalizado en poemas, o en discursos, pero es testimo­ nio de la mente anticua que va en pos del misterio perpetuo. No debe olvidar el lector que este estudio es una Tesis de doctorado y debe ajustarse a las normas que imponen trabajos de esta índole. No se trata de abrumar a los lectores con lodo lo que pudo hallarse en la zona de la investigación. Ni en una obra de total investigación es posible esto. El fin es hacer ver que el estudiante conoce sus minas, saca su metal precioso, lo elabora paciente y lo convierte en joya. Queda mucho oro fuera, quedan muchas posibilidades de nuevas obras de arte, queda en el mismo artífice la capacidad para dar cosas mejores. Pero se trata de poner a prueba esa capacidad exigiendo una prueba inicial. Esta comparación explica y da la clave de lo que a mu­ chos acaso pueda parecer deficiencia. Habrá tiempo —y con toda el alma deseo que se realice—, en que. el Autor nos dé una obra más amplia. Aun entonces, ésta quedará como la pie­ dra inicial de la investigación seria en esto campo. Es la prime­ ra vez en que se nos dice qué pensaron los antiguos mexicanos, no a través de rumores, ni haciendo deducciones, sino presen- lutula sus propias palabras, en su propia lengua. El que conoce raid podrá dar fallo de la reda versión, y el que la ignore, añilará la fuerza del testimonio de quien se introdujo a la oscu- i idnd de las cavernas para sacar los diamantes de su valor.

A'i> .se hacen cotejos con filosofías de ningún otro género. Encía inoportuna y extemporáneo. Ya pasó el tiempo en que

humanidad. Si las ñor-

mtt\ son idénticas en el fondo, la libertad de pensar y la origi­ nalidad cu el reí son de escala sin límite. El valor de cada hli>.u>li,i nnlua en su propia construcción.

tratados >

,w ciña cu una filosofía única para la

Ihthni

acaso lentas que

el

lector

quisiera

ver

,¡uc están nusaih-s. I .a razón es obvia. O r>.<> se halla testimonio

• ■a i/tic n¡>o\iit la indagación, o no llegaron a plantear el pro- Llana los antiguos mexicanos. Necedad fuera pedir uno teoría

PRÓLOGO

XI

acerca de la relatividad, o una discusión acerca de la distinción real erare la esencia y la existencia. Ni son las cuestiones de- mayor importancia, ni era tiempo de que en una sociedad r una cultura en cierne aparecieran tales asuntos al debate.

3

La realización de estos métodos, aplicados a la indagación

en esta materia, va a juzgarla el lector. Podrá gozar la claridad y el orden del escrito, prueba de la formación sólidamente hu­ manística del Autor. Podrá hallar hilos de indagación, si estas

por regiones del pensamiento n<>

visitadas aún. La mejor prenda de este trabajo es su originalidad. Cuan­ do otros tienen fija la mirada en especulaciones germánicas, griegas, o de cualquiera otra región del mundo del pensa­ miento, place que haya mexicanos que. se ponen a indagar sobre lo mexicano. Eso sí, no con fáciles panfletos, en que en un haz de páginas se tratan los más trascendentales problemas. De necesidad lo breve es defectuoso, aun viniendo de genios. La présenle obra está destinada a provocar emulaciones. No porque se. la combata por falsa o por haber inventado, que para ello pone a la vista los originales en su lengua nativa.

materias le tientan, para ir

sino porque se le contrapondrá otra manera de ver y ello pro­ vocará una indagación más amplia y una discusión más honda y alquitarada. Con lo cual ganará la historia de la culturo entre nosotros, tocante a ternas nuestros. Ihi hecho es indudable. Kste libro no cana en el olvida corno tantos otros. Hoy es uno Tesis, mañana, ten¡;a la e.\¡u- tanza y el deseo de que sen un Tratado completa \ amplio acerca de la Filosofía de los Pueblos liiH\\m>\ de \lc\oam<

rica. Rúen a jaita está

haciendo.

Wi- i

MA. (.timm

I.

INTRODUCCIÓN

I

CULTURA Y FILOSOFÍA NAHUAS

Gente de variadas actividades en el campo de la cultura

eran los nahuas (aztecas, tezcocanos, cholultccas, tlaxcalte­

cas

fechas en el gran Valle de México y en sus alrededores —unidos por el vínculo de la lengua náhuatl o mexicana - habían heredado no sólo muchas de las ideas y Iradiciones, sirio también algo del extraordinario espíritu creador de los antiguos toltccas.

, a principios del siglo xvi. Establecidos en diversas

)

Mas, conviene recalcar que los aztecas o mexicas, lan afa­ mados por su grandeza militar y económica, no eran los úni­

cos representantes de la cultura náhuatl durante los siglos xv

y xvi. Los aztecas habían sometido a su obediencia a pue­

blos lejanos, de un mar a otro, llegando hasta Chiapas y Gua­

temala. Pero a su lado coexistían otros nahuas, independientes

de ellos en distinto grado. Unos eran aliados: los de Tlacopan

y Tezcocn, donde reinó el celebre Nezahualcóyotl. Otros, aun­ que también nahuas, eran enemigos de los aztecas: por ejem­

plo, los señoríos

Todos ellos, a pesar de sus diferencias, eran partícipes de una misma cultura. Estaban en deuda con los creadores de Teo-

lihuacán y de Tula. Por sus obvias semejanzas culturales y por hablar una misma lengua, conocida como náhuatl, verdadera lingua franca de Mcsoamérica, hemos optado por designarlos

a todos genéricamente como ios nahuas. Así, se hablará aquí

tlaxcaltecas y huexotzincas.

del pensamiento, el arte, la educación, la historia y, en uiu palabra, la cultura náhuatl como existía en las principales ciu­ dades del mundo náhuatl preliispánico de los siglos xv y xvi.'

2 FILOSOFÍA

NÁHUATL

Numerosas eran las manifestaciones de arte y cultura en los grandes centros del renacimiento náhuatl, principalmente en

Tezcoco

en su mayor parte, se quedaron asombrados, como lo atesti­ guan los relatos de Cortés y Bernal Díaz, al contemplar la ma­ ravillosa arquitectura de la ciudad lacustre con su gran plaza

y Tenochtitlan. I .os mismos conquistadores, gente ruda

y

sus edificios de cantera, así como al caer en la cuenta de

la

rígida organización militar, social y religiosa de los aztecas.

Pero, otros aspectos menos exteriores de la vida cultural

de los nahuas, se escaparon a la vista de los conquistadores

y sólo fueron descubiertos por los primeros frailes misioneros. Principalmente, Olmos, Mololinía, Sahagún, Duran y Mendie-

ta movidos por su afán de investigar, penetraron más hondo,

basta encontrarse entre otras muchas cosas con la obra maes­ tra del genio indígena: su cronología. Ayudados por sus cono­ cimientos acerca de ésta, pudieron luego precisar los grandes mitos cosmológicos, base de la religiosidad y del pensamiento náhuatl. Interrogando a los indios más viejos, conocieron y pu­ sieron por escrito los discursos y arengas clásicas, los cantares que decían a honra de sus dioses, las antiguas sentencias dadas por los jueces, los dichos y refranes aprendidos en las escue­ las: en el Calniécac o en el Telpochcalli.

Especialmente Fray Bernardino de Sahagún, aprovechan­ los datos allegados por Olmos y los doce primeros frai­

do

les venidos a la Nueva España, y creando por sí mismo un nuevo método de investigación histórica, logró reunir en cen­

tenares de folios, información abundantísima recibida de labios

de los indios y en lengua náhuatl, que le sirvió de base do­

cumental para redactar su Historia Cencral de las cosas do. Nueva España, genuina enciclopedia del saber náhuatl.

Después, algunos otros completaron aún más la imagen del mundo náhuatl lograda por Sahagún. Fray Juan de Torque- nuda, basándose en Mendicla, la enriquece, no obstante sus

«•ii lu mtn.iliduíl - intentar un estudio pormenorizado ilel pensamiento o ideas fili;".')fii-:i«. (]<• rada uno de los gi tipos nahnas cu ['articular. Más larde, estan­ do ya siquiera medianamente estudiado el pensamiento común n los varios nuc­ idos minias a principios del siglo svi. podrá ensayarse una investigación' de la (•«■•nesis liisiórii- a de l mismo , de<¡de e.l tiemp o d e lo? lolteca s hast a lle«a r a U

especificas: lexeocana.

más notorio de i ;id:i una de su.-, últimas íouiiu!ac¡nrie<¡

llaxcalleca, a/teca, ele. En el capítulo VI del presente liliro, preparado para esta terrera edición, fe ensaya un primer esclarecimiento de lo qur. pudiera des­

cribirse como "evolución del pea-tan tiento náhuatl".

CULTURA

Y

FILOSOFÍA NAHUAS

3

tediosas digresiones. Juan Bautista Pomar y don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl nos hablan más ampliamente en sus Rela­ ciones e historias de la grandeza de Tezcoco; Diego Muñoz Camargo de la Historia de Tlaxcala y don Hernando Alvarado Tezozómoc, en sus dos crónicas, la Mexicana y la Mexicúyotl, de las glorias de México-Tenochtitlan, sus respectivas patrias. Ei Dr. Alonso de Zurita, oidor de la Real Audiencia, reunió más datos sobre la extraordinaria forma de justicia y derecho reinantes entre los nahuas. D. Francisco Hernández, médico <!«• Felipe II, complementó la obra de Sahagún por lo que a la antigua botánica y medicina se refiere y el I*. José dr. Acosia allegó, entre otras cosas, interesante información sobre «lau­ nas de las características y riquezas naturales del territorio po­ blado por los nahuas. 2 Mucho se ha escrito sobre la base de lo que estos cronistas e investigadores nos dejaron. Por otra parte, los modernos des­ cubrimientos arqueológicos han arrojado también nueva luz. El resultado de todo esto es que hoy nadie duda que hubo entre los pueblos nahuas una maravillosa arquitectura, un arte de la escultura y de la pintura de códices, una exacta ciencia del tiempo expresada en sus dos calendarios, una complicada re­ ligión y un derecho justo y severo, un comercio organizado, una poderosa clase guerrera y un sistema educativo, un cono­ cimiento de la botánica con fines curativos y, en resumen, una cultura de aquellas pocas de las que como dice Jacques Sous- telle "puede estar orgullosa la humanidad de ser creadora". 3 Hay, sin embargo, dos puntos en la cultura náhuatl que por mucho tiempo quedaron del todo olvidados, no obstante su fundamental importancia. Nos referimos a la existencia de una literatura y de un pensamiento filosófico cutre los nahuas. La existencia de genuinas obras literarias en lengua ná­ huatl es actualmente un hecho comprobado y conocido, |«i acia.s principalmente a los pacientes estudios del eximio nalniallalo Dr. Ángel Ma. Garibay K., quien ha dado a conocer al^um»-. de los mejores y más representativos ejemplos de esta litera tura. Y no es necesario exponer aquí la forma como dicli.i^

de este trabajo se indican los título»

completos de las obras de cada uno de loa cronistas y primeros historiadores mencionados.

SODSTELLE, Jacque9. La vie quotidíenne des aztéques ó la veille de la

2

En

h

bibliografía

que

va

al

fin

4 FILOSOFÍA

NÁHUATL

composiciones llegaron hasta nosotros en su idioma y forma original, ya que el mismo Dr. Garibay se ocupa detenidamente de. esto en su Historia de la Literatura Náhuatl, obr a funda­ mental y punto de partida para toda investigación sobre este tema. 4 Resuelta así afirmativamente la cuestión acerca de la li­ teratura, quedaba aún por dilucidarse el otro punto: ¿hubo un saber filosófico entre los pahuas? o dicho en otras pala­ bras ¿hubo entre ellos, además de su cosmovisión mítico- religiosa, ese tipo de inquietud humana, fruto de la admi­ ración y de la duda, que impulsa a preguntar e inquirir racionalmente sobre el origen, el ser y el destino del mundo y del hombre? Sabemos por los estudios que se han hecho sobre el orí- gen de la filosofía griega que bien puede afirmarse que la historia de ésta no es sino "el proceso de progresiva raciona­ lización de la concepción religiosa del mundo implícita en los mitos".'' Y nólese que para que exista la filosofía no es nece­ sario que hayan desaparecido los mitos, pues como afirma el mismo .lae.ger, "auténtica mitogonía hallamos todavía en el cen- lin de la filosofía de l'lalón o en la concepción aristotélica del jiiiiot de tas cosas por el motor inmóvil del mundo". 0 (labe. pues iutei mearnos, poniendo nuestra pregunta en los temimos empleado* por Jaeger: ¿había comenzado entre los na- luia.i del periodo anterior a la conquista ese proceso de pro- ,",ie;.i\a mal i/ación de su concepción mí tico-religiosa del mun- dny ¿Había hecho su aparición entre ellos ese tipo de inquietud, que lle\a a través de la admiración y la duda, al inquirir estrictamente racional que llamamos filosofía? Quien haya leído los himnos y cantares nahuas presenta­ dos por el Dr. Garibay en los capítulos que dedica a la poe­ sía lírica y religiosa en su Historia de la Literatura Náhuatl, tendrá que aceptar que en varios de ellos aparecen atisbos e inquietudes acerca de los temas y problemas que más honda­ mente pueden preocupar al hombre. Podríamos decir que allí, como acertadamente ha escrito a otro respecto el Dr. Trwin

- i.ij;i, S. A. 2 vnts. México, 1953-1954. JAKCER, Wcmer, Paideia, Lns ¡¿cales de la r.tdtwa griega. Fondo de Cul­ tura Económica, 3 vols., México, 1942-1945, T. I., p. 173.

t".Jiu>.-.':ií FV

(.'.'.¡SIBAY K., An¿hi ¡\i\ W.iUuia de ln f'tcr-1-»'.? Mhazti,

5

6

Ibid., pp. 172-173.

UJr.TUK A

Y

FILOSOFÍA

NAHUAS

!>

Edman, "el poeta cia;

filósofo". 1

Sucede con los nahuas lo mismo que con los griegos, don­

de fueron precisamente los poetas líricos los que empezaron

a tomar conciencia de los grandes problemas que rodean la

comprensión del mundo y del hombre. Ahora bien, si hubo entre los nahuas, quienes vieron problemas en aquello que los demás obviamente vivían y aceptaban, puede decirse que esos "descubridores de problemas" acerca del mundo y del nombre, habían encontrado el camino del saber filosófico. Lo cual no

es querer atribuir anacrónicamente a los antiguos mexicanos

clara conciencia de la diferencia entre los objetivos formales

de la filosofía y de las otras formas del saber científico, reli­

gioso y de intuición artística. Tal delimitación de campos es en sentido estricto obra del pensamiento occidental moderno. No la conocieron ciertamente los filósofos jonios, ni los sabios indostánicos, ni siquiera muchos de los doctores medioevales para quienes ciencia, filosofía y aun teología se unificaban. Sin pretender por tanto hallar tampoco entre los nahuas una radical diversificación en sus varias formas de saber, pero atraídos por esos que hemos llamado atisbos racionales e in­ quietudes manifiestos en la poesía náhuatl, tanto lírica como religiosa, decidimos continuar la búsqueda en pos de más cla­ ros vestigios de lo que hoy podemos llamar un saber filosófico, con el mismo fundamento con que Aldous Huxley designó como filosofía perenne y auténtica a todos esos textos en los que los más penetrantes atisbos del pensamiento humano han encon­ trado su expresión:

"En los Vedanra, en los profetas hebreos, en el Tao Tch King, en los diálogos platónicos, en el Evangelio según S. Juan, en la teología Mahayana, en Plolino y el Areopagita, en los Sufitas persas, en los mís­ ticos cristianos de la Edad Media y do] Renacimiento, la Filosofía pe­ renne ha hablado casi todas las lenguas de Asia y Europa y se ha ser­ vido de la terminología y de las tradiciones de cada una de las religiones más elevadas. Mas por debajo de toda esta confusión de lenguas y mi­ tos, de historias locales y doctrinas particularistas, queda un factor co­ mún más elevado que constituye la Filosofía perenne '>n lo que pudier« llamarse su eslado químicamente puro.""

es un comentador

inmediata

de la vida

y

es un

la

exislrn

en su manera

e imaginativa

 

1

EDMAN,

Irvrin,

Aits

arul

thc

Man,

Th c

Ncw

Animca n

Liluaiy ,

New

York,

1949,

p.

113.

 

8

HUXLLY, Aklous , introductiva lo

Thc.

Sonp

<>f (U«l,

Hhapmmil-C.itu,

Tlir

Ncw Amenca n

Library,

1951, pp.

11-12.

6 FILOSOFÍA

NÁHUATL

Pues bien, si realmente ese tipo de filosofar profunda­ mente humano de que habla Huxley, existió también entre los antiguos mexicanos, es indudable que sus ideas no podrán re­ construirse a base de hipótesis o fantasías. En una materia tan delicada como la filosofía, en la que aún contando con abun­

dancia de textos, suelen quedar no pocas obscuridades de inter­ pretación y sentido, sería pueril penetrar sin contar con fuentes directas de auténtico valor histórico. Por fortuna, la búsqueda y la consulla nos han revelado que las fuentes para estudiar el pensamiento náhuatl existen, si no en la abundancia que todos quisiéramos, sí por lo menos en una proporción suficiente pa­ ra lo que aquí se pretende. A continuación las presentamos tomando en cuenta la importancia de cada una, tanto por razón de su antigüedad, como por su valor informativo. Sólo queremos recalcar, para obviar desde luego un posible mal entendido, que estas fuentes muestras básicamente cuál fue el pensamiento de los nahuas del período inmediatamente anterior a la Conquista. O sea, sus varias doctrinas, tal como debieron ser enseñadas en sus centros de educación superior (Calmccac), hacia mediados del siglo xv y principios del xvi.

En este sentido podemos afirmar que la presentación que

haremos de los problemas concebidos por lo?, sabios prchispá- uicos. así como sus ideas acerca del universo, de la divinidad y del hombre, reflejan lo que fue su pensamiento filosófico en vigencia al menos durante los 50 ó 60 años que precedieron a la llegada de los conquistadores españoles. Pero, como en los mismos textos que se conservan se alude frecuentemente al ori­ gen mucho más antiguo de determinadas doctrinas, hemos creí­ do conveniente ocuparnos del que puede llamarse "problema lie los orígenes y la evolución del pensamiento náhuatl prehis- pánico". J.)e. esto trataremos en el último capítulo de este libro, preparado para esta edición.

IV cualquier manera, dejaremos asentado, que, si las cro­

nologías y monumentos arqueológicos pueden llevarnos a épo­ cas bastante alejadas en lo que toca a hechos históricos v aún religiosos, sólo parcialmente pueden hacerlo por lo que se refiere a preocupación?* e ideas meramente ai.il/ar.tas. De aiíi que es menester repetir que las fuentes que a continuación se va­ loran, abrirán principalmente el camino para el estudio de las formas de pensamiento que florecieron en los días de los aztecas.

2

LAS FUENTES

Encontramos ante todo repetidas alusiones sobre. la exis­

tencia de sabios o filósofos

crónicas e historias. Así, por ejemplo, en el Origen de los me­ xicanos se afirma que "escritores o letrados o como les di­

los más y

Hay igualmcnle menciones en

las historias y relaciones de Sahagún, Duran, Ixtlilxóchitl, Mendieta, Torquemada, etc." Sin embargo, aun cuando estos testimonios son de gran importancia histórica, no pueden considerarse propiamente co­ mo fuente para el estudio de lo que llamamos filosofía náhuatl en sentido estricto, ya que no contienen siempre las teorías o doctrinas de quienes son presentados como sabios o filósofos. Es menester, por consiguiente, acudir a fuentes más inmediatas aún, en las que encontremos las opiniones de los indios expre­ sadas en su propia lengua y por ellos mismos. Tales son las fuentes que a continuación brevemente enumeramos y valo­ ramos.

remos que entienden bien otros no osan mostrarse

nariuas en varias do bis IM ¡nietas

"*

son

9 Origen de los mexicanos, en Nueva Colodión «le. llm-Hnii-nim puní U

Historia de México (publicada por Jouquín (¿nníii Icn/lxilrrin), III, l'in.iru

Zurita.

10 Ver. SAHAGÚN, fray Bernardina <1<¡, Historia V,m?ial ¡Ir lns <m.n </<• Nueva España, Ed. Acosta Saignes, México, 19H1; InijndiuTMHI ;il I.id. 1. iml»

el Lib. VI; del Lili. X, pp. 144. 242-246,

DtinÁN, Fray Diego de, Historia ie. las lmliiis <!c Niu-vti tonina. i-iMn mlii por José F. Ramírez. México, 1807.1880; T. JI, p. 6.

i.-,,!,,.,

por Alfredo Chavero, México, 1892; T. II, pp. 18, 178. tic.

VA. Salv. (ÜU'IVIV,

Hayhoe, México, s. f.; T. I., p. 89. TORQUEMADA, Fray Juan de, Monarquía Indiana, 3' edición, fotocopia de la segunda (Madrid, 1723); T. II. pp. 146-147, 174, etc.

Relaciones

antiguas

(siglo

xvi) , México,

276-280.

11W1, JI.

.*•.

Je A¡\a, O I» a:, Ilisú.ú,*,

F.chaiáslica

Indiana.

2111

IxTi.n.xócaiTi

MENDIETA,

Fernando

jmMit.mia-.

¡

Fray Gerónimo de. Historia

8 FILOSOFÍA

NÁHUATL

1)

TESTIMONIOS EN NÁHUATL DE

DE

SAHACÚN

LOS INFORMANTES

Nos referimos a los textos nahuas recogidos por Sahagún (a partir de 1547), en Tepepulco (Tezcoco). Tlatelolco y Mé­ xico, de labios de los indios viejos que repetían lo que habían aprendido de memoria en sus escuelas: el Calmécac o el Tel-

pochcallL En el cúmulo inmenso de datos recopilados hay sec­ ciones enteras que se refieren a la cosmovisión mítico-religiosa náhuatl, así como a los sabios o pkilosophos y a sus opiniones

y teorías. La forma en que llevó a cabo Sahagún la recolección de este material, concisamente la describe así Luis Nicolau

D'Olwer:

"Después de madura reflexión y análisis minucioso, Sahagún formu­

la un cuestionario "minuta" —como él dice— de todos los tópicos

referentes a la cultura material y espiritual del pueblo azteca, como liase <!<• lu encuesta que sn propone realizar. Selecciona luego a los más seguros informadores: ancianos que se formaron bajo el antiguo im­ perio y vivieron en él sus mejores años —capacitados, por tanto, para conocer la tradición— y hombres probos, para no desfigurarla. Les pide sus respuestas en la forma para ellos más fácil y asequible, a la que están acostumbrados: con sus pinturas indígenas; se esfuerza en provocar una repetición de los mismos conceptos, pero con diferentes gims y vocablos. Por íin, contrasta y depura las informaciones, de una parte con los tres cedazos de Tepepulco, Tlaltelolco y México; de otra, con los "trilingües" del Colegio de Santa Cruz, que fijan por escrito en náhuatl el significado de las pinturas y que, en romance o en latín,

lo pueden precisar. De esta manera nuestro autor, como observa Ji­

ménez Moreno, "seguía, sin saberlo, el más riguroso y exigente método de la ciencia antropológica". 11

Se ha objetado alguna vez el conocimiento que de sus ideas

y tradiciones pudieran poseer los indígenas informantes de Sahagún, así como la veracidad de los mismos, que bien sea

por temor o por resentimiento ante el vencedor, pudieron optar acaso por ocultar la verdad. Respecto de lo primero, o sea de

la existencia de indígenas conocedores de sus antiguallas, con­

viene recordar que Sahagún dio principio a sus investigaciones

a partir de 1547. Habían transcurrido entonces sólo 26 años

11 NUOI.AU D'OLWF.H, Luis, Fray Bernardino de Sahagún

(1499-15W). Colec­

LAS

FUENTES

9

desde la toma de Tenochtitlan. Era, pues, fácil encontrar, no sólo en la capital azteca, sino en Tezcoco, Tepepulco, Tlatelol- co, etc., no pocos hombres maduros, de 50 a 70 años, que ha­ bían vivido en sus pueblos y ciudades, desde unos 24 hasta casi 50 años antes de la venida de los españoles. Algunos de ellos —aun cuando no hubiesen sido sacerdotes, sino meramente hijos de principales—, fueron sin duda estu­ diantes en los Calmécac. Ahora bien, hay que añadir que la forma como allí se enseñaban las varias doctrinas y tradiciones era, a falta de una escritura como la nuestra, por medio del aprendizaje de memoria, que servía para entender las ilustra­ ciones de los códices. En este sentido, no puede caber duda al­ guna, que entre las doctrinas que se enseñaban a lo más selecto de fa juventud .náhuatl debió hallarse incluido lo más elevado de su pensamiento, encerrado muchas veces en los cantares y dis­ cursos aprendidos de memoria. Estando, pues, en contacto con la tradición viviente di: los Calmécac y habiendo aprendido de memoria sus doctrinas, no es posible negar en buena crítica que por lo menos algunos de los hombres maduros y de los viejos que informaron a Sahagún poseían ciertamente un conocimiento suficiente de sus ideas y tradiciones. Pero, ¿fueron veraces al informar? Tal es la segunda par­ te del problema. Para responder a él, es necesario recordar que Sahagún, a más de inquirir siempre sobre la ciencia o co­ nocimiento de sus informantes, no se fio jamás de lo que uno de ellos pudiera decirle, sino que fue interrogando primero en Tepepulco, "hasta diez o doce principales ancianos"," contan­ do siempre con el auxilio de sus "colegiales" indígenas de Tía- telolco que le merecían entera confianza. Y no paró aquí la investigación, sino que se hizo luego un cotejo de los datos obtenidos con lo proporcionado por los "nuevos escrutinios" hechos en Tlatelolco donde le

"señalaron hasta ocho o diez principales escogidos enlrc todos muy hábiles en su lengua y en las cosas de sus antiguallas, con los cuales

y con cuatro o cinco colegiales trilingües, encerrarlos en el colegio". 1 ^

se hizo un escrutinio o examen de los datos recogidos en Te-

.SAHAÍ.I'IN, Fray

w

» IMÍ: eit.

HcriMnliiw

de, op. cit., Vnl.

I,

p. 2.

1 0

FILOSOFÍA

NÁHUATL

pepulco. Y por fin, más tarde, como si la comprobación hecha en Tlatelolco no fuese bastante, en San Francisco de xVlcxico, hizo Sahagún nuevo análisis de lo que sus anteriores infor­ mantes de Tepepuko y Tlatelolco le habían dicho. El mismo Sahagún resume así este triple proceso de revisión crítica a que sometió los datos obtenidos:

"Do manera que el primer cedazo por donde mis obras se cirnie-

ron fueron

los de Tepepnlco, el segundo los de Tialelolco, el tercero

las de México

."

u

Abura bien, habiendo encontrado unidad y coherencia en los informes recogidos en tan diversos lugares y fechas, Sa­ hagún queda persuadido, con razón, de la autenticidad y ve­

racidad de lo que los varios indios le han dicho. Por esto, él mismo respondiendo "a algunos émulos" que ya en su tiempo

lo atacaron dice:

"En este libro verá muy a buena luz, que lo que algunos émulos

han afirmado, que todo lo escrito en estos libros antes de éste y des­ pués de éste, son ficciones y mentiras, hablan como apasionados y mentirosos, porque lo que en este volumen está escrito, no cabe en entendimiento de hombre humano el fingirlo, ni hombre viviente pu­ diera contradecir el lenguaje que en él eslá; de modo que, si todos los indios entendidos fueran preguntados, afirmarían que este lenguaje

es propio de su3 antepasados y obras que ellos hacían".

15

Tomando esto en cuenta, sólo nos resta dar una última con­ traprueba. Tan es cierto que reflejan fielmente sus textos la

cultura intelectual de los nahuas, que algunos frailes empezaron

a ver en esto un nuevo peligro de revivir las viejas creencias, por lo que haciendo llegar sus quejas a Madrid, lograron una Real Cédula de Felipe II de fecha 22 de abril de 1577, en la qire textualmente se dice:

"Por algunas cartas que se nos han escripto dcsas provincias ha­ bernos entendido que Fr. Bemardino de Sahagún de la Orden de S. Francisco ha compuesto una Historia Universal de las cosas más se­ ñaladas desa Nueva España, la cual es una computación muy copiosa

de todos los ritos, y ceremonias é idolatrías que los indios usaban en

su infidelidad, repartida en doce libros y en lengua mexicana; y aun­

que se entiende que e] celo del dicho Fr. Bemardino linliía sido linceo.

y con deseo que MI trabajo sea de fruto, ha parecido que no conviene

" Ibid., p. 3.

J.AS

KUJiNTKS

11

csle lilin> sir impí ÍJJKI ni ande <lc ninguna manera en esas partes,

por alguna* cansas de consideración; y así os mandamos que luego que recibáis esla nuestra cédula, con mucho cuidado y diligencia pro­ curéis haber estos libros, y sin que dellos quede original ni traslado

alguno, los enviéis a buen recaudo en la primera ocasión a nuestro Consejo de las Indias, para que en el se vean; y estaréis advertido de no consentir que por ninguna manera persona alguna escriba co­ sas que toquen a supersticiones y manera de vivir que estos indios tenían, en ninguna lengua, porque así conviene al servicio de Dias Nuestro Señor y nuestro '.

que

7

10

Mas , po r fortuna , habiend o guardad o Sahagú n copia «le su s textos, éstos se salvaron de una final destrucción. Lo <JII<: se conserva de la documentación recogida por él, se encuentra rn la actualidad en Madrid y Florencia. Los textos más .-miónos, fruto de sus investigaciones en Tepepulco y Tlatclolco, se ha­ llan en los dos Códices Matritenses, uno en la Biblioteca del Real Palacio de Madrid y el otro en la de la Real Academia de la Historia. En la Biblioteca Laurenziana de Florencia exis­ te a su vez una copia bilingüe en cuatro volúmenes con nume­ rosas ilustraciones y que si es más completa, es de fecha bas­ tante posterior. Don Francisco del Paso y Troncoso hizo en 1905-1907 una magnífica edición facsimüar que contiene íntegramente los dos mencionados Códices Matritenses. De los manuscritos de Flo­ rencia tan sólo logró publicar las ilustraciones, quedando in­ completa su edición fototípica, ya que sólo salieron a luz los volúmenes V, VI (2* parte), VII y VIII. Los tomos anlcriores reservados por Paso y Troncoso {tara el texto del Códice Flo­ rentino, desgraciadamente nunca fueron editados. Así y todo, la reproducción fototípica de los Códices ¡11atriteñeses, de los que se publicaron 420 ejemplares rn Madrid (l , )().'i-l l M)7), fototipia de Hauser y Menet, pus<> por vez piinicia al alcance de los investigadores lo más antiguo del cundid de ¡ulnnnauóii recogida por Sahagún. En la actualidad, existen además otras edicione:. de ■.nvio nes particulares de algunos lexlos de U>* infoi manir:, in<li/-« M;■ de Sahagún paleografiados y con su traducción adjunta l'l \>n mero en hacer esta clase de esludios fue Kduaidn Sd. i s <|n< tradujo al alemán con amplios y muy emdilo.s coméntanos \<>-

19 Nueva Colccc. de Documentos para la Historia de. Mvxic.it, Códici; ciscano, siglo xvi, Ed. Chávcz Hayhoe, México, 1941, pp. 249-250.

Fran­

12 FILOSOFÍA

NÁHUATL

veinte himnos transcritos por Sahagún en náhuatl en el Libro II de su Historia." Posteriormente su viuda publicó en edición postuma la traducción al alemán del material en náhuatl corres­ pondiente al Libro XII de la Historia, de Sahagún, así como otros varios capítulos ya anteriormente traducidos por Seler. 1 * Bastantes años después, un norteamericano, el Sr. John Hubert Cornyn tradujo del náhuatl al inglés ltu leyenda de Quetzalcóatl, tomada del material correspondiente al Libro III de Sahagún." Su obra, de positivo mérito, iba a ser prenuncio de nuevas investigaciones. En 1940, el Dr. Ángel Ma. Garibay K., publicó en su Lla­ ve del Náhuatl, algunos textos del material coleccionado por Sahagún paleografíados cuidadosamente por él, con la idea de ofrecer trozos clásicos a quienes estudiaran esa lengua, 3 " Continuando esta clase de trabajos, publicó una versión poé­ tica de h-ece de los 20 himnos copiados por Sahagún en ná­ huatl «n el libro II de su Historia. 21 Más tarde, con el título <l<: l'aral¡.¡tómenos de Safiagún, dio a conocer otros textos de la tltmimrntnriún recogida en Tepepulco, traducidos por pri­ mera vi>/, al caslellano."" Finalmente en su ya citada obra fun- «lamí-nial, Historia de la Literatura Náhuatl?* ofrece la traduc­

ción ilirn-la il<- numerosos textos de los recogidos por Sahagún, i-mi olijirio (\r [ingeniarlos como ejemplos literarios. En la nueva «►«lición dr la Historia de Sahagún (Ed. Porrúa, México, 1956, ■!■' vol*.), pirparada y revisada sobre la base de los textos na- luías |»or rl Dr. Caribay, incluyó éste su traducción original del

libro Xí | del Códice

A

Florentino.

17

SELKÍI,

Eduard:

Gesammelte Abhandlungen

(Berlín, 1904), IJ

Band, p.

am-erikanischen. Sprach- y 959 ss.

und Altertuinskunde

'"' 18 SFXEH, Eduard: Einige ¡Capitel aus dem. Geschichteswck des P. Sahagún aus dem Aztekischen übersetzt von Eduard Seler. (Herausgebeben von C. Sclcr- Sachs in Cemeinschaft mit Prof. Walter Lehmann), Stuttgart, 1927.

19 COKKY.N, Jolm H., The Song oj Quczalcoatl, Yellow Springs, Ohio, 1930. uv é _ GARIDAY K., Ángel M \ Llave del Náhuatl, Colecc. de trozos clásicos, con gramática y vocabulario, para utilidad de los principiantes. Otumba, Méx., 1940.

Poesía Indígena de la Altiplanicie, BilbI. del Estudiante

Universitario, 1JNAM, México, 1940. (Ver también: Épica Náhuatl, Divulgación Literaria, Bibl. del Estudiante Universitario, UNAM, 1945.)

"Par.il ipómenos de Sahagún" (de la documentación rem- gi.-ln en Tepepulco», en revista Tlitiocan, Vol. I, pp, 307-313; Yol, II. pp. 167-174 y 249-254.

"Relación breve de las fiestas de los dioses, fray Bernardina

de Suhagún." En Revista Tlahcan,

Historia de la Literatura Náhuatl, ver especialmente: T. I,

caps. II, V,

caps. II

zur

42Ü ss.

21

22

S3

Vol. II, pp. 289-320.

T.

II :

y IH.

VI. VJI, IX

y X;

LAS

FUENTES

13

Recientemente (1958), el Seminario de Cultura Náhuatl, afiliado al Instituto de Investigaciones Históricas de la Univer­ sidad Nacional de México, ha iniciado la publicación bilingüe náhuatl-español de los textos de los informantes de Sahagún, según los Códices Matritenses. Hasta el presente (1965) ha editado tres volúmenes con textos acerca de los Ritos, Sacerdo­ tes y Atavíos de los Dioses (preparado por M. León-Portilla), los Veinte Himnos Sacros de los Nahuas y la Vida Económica de Tenochtitlan (ediciones de A. M, Garibay K.) 2 * Mencionamos también las traducciones y estudios hechos por el Prof. Wigberto Jiménez Moreno, de las que ha publi­ cado sólo una mínima parte.* 5 Especial mérito tiene la versión paleográfica de numerosos textos nahuas de los Códices Matritenses hecha por Leonhard Schutze Jena con traducción adjunta al alemán y que corres­ ponden a parte del material que sirvió de base a Sahagún para redactar los libros II, III, IV, V y VII de su Historia. El título dado a dichos textos fue Augurios, Astrología y Calendario de los antiguos Aztecas™ Posteriormente publicó el mismo Schultze Jena algunos textos correspondientes a los libros VIII y IX de la Historia, bajo el título de Organización Familiar, Social y Profesional del Antiguo pueblo Azteca." Finalmente, debe señalarse la edición de la parte náhuatl del Códice Florentino con traducción al inglés, emprendida por los doctores Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson de la Uni­ versidad de Utah. Hasta la fecha (1965) han publicado 10 to-

M Informantes de Sahagún, Ritos, Sacerdotes y Atados de los dioses, Fuen­ tes Indígenas de la Cultura Náhuatl, 1, Introducción, paleografía, versión y notas de Miguel León-Portilla, Seminario de Cultura Náhuatl, Instituto de Historia, UNAM, México, 1958. Veinte Himnos Sacros de los Nahuas, Fuentes Indigena9 de la Cultura Náhuatl, 2, Introducción, paleogaríía, versión y coraentíirios de Ángel M* Garibay K., Seminario de Cultura Náhuatl, Instituto de Historia, UNAM, Mé­ xico, 1958.

Vida Económica de Tenochtitlan, Fuentes Indígenas de la Cul­ tur a Náhuatl , 3. , Intioducción , Paleografía y Versión de Ángel M* Garibay K.„ Seminario de Cultura Náhuatl, Instituto de Iljstoria, UNAM, 1961.

Rernardino de, HistorUi General de las Cosas de

IVWDU Es¡nmu, 5 Vols. Edit. Robredo, México, L93U; 1. 1, pp. XIII. ss.

* SCHULTZE JENA, Leonhard, JFafmagcrei, HimmeLikmde und Kalendei

der Altem Azteken, aus dura a2tckÍ9chcn Urtcxt Benmrdino's de Sulmgún's, Ubre setzt und exláutert von l)r. Leonhard Schultze Jena, Stuttgart, 1950.

■ und Deru.}. Stuttgart. 1952.

26 Ver, SAHACÚ.N, Fray

a

m

.—.

Gliederunf;

des AUAziek'uchcn

Volh

in Familut, Sinnd

1 4

ni.OMlli A

NÁHUATL

mos, con el texto náhuatl correspondiente a los libros 1-V y VII- XII, de la Historia, de Sahagún.* Para nuestro estudio sobre el pensamiento filosófico ná­ huatl, es de especial interés el vol. VIII de la mencionada edi­ ción facs'imilar hecha por D. Francisco del Paso y Troncoso, el libro VI del Códice Florentino, así como lo .publicado por Schultze Jena, cuyo trabajo si bien dista de la perfección, es no obstante fruto de cuidadosa investigación como lo atestigua su casi siempre correcta lectura paleográfica de los textos.

6

II) E L LIBRO DE LOS COLOQUIOS DE LOS DOCE

Obra de máxima importancia cuyo título completo es:

Colloquios y Doctrina Christiana con que los Doze Frayles de San Francisco enbiados por el Papa Adriano Sesto y por el Emperador Carlos Quinto convertieron a los Indios de la Nueva Espanya, en Lengua Mexicana y Española. El valor de esta obra reside en el hecho de presentarnos la última actuación pública de los sabios nahuas, en el año de 1524, defendiendo sus opiniones y creencias ante la impugna­ ción de los doce primeros frailes. El manuscrito original mutilado (sólo 14 Capítulos de los 30 primitivos) fue descubierto en el Archivo secreto del Va­ ticano en 1924, por el Padre Pascual Saura. Fue publicado por vez primera por el Padre Pou y Martí en el vol. II I de Misce­ lánea Fr. Ehrle, pp. 281-333, bajo los auspicios del célebre Duque de Loubat. En 1927 la Sra. Zelia Nutall publicó una edición xilográfica de los Coloquios en la Rev. Mex. de Estu­ dios Históricos, apéndice al tomo I, pp. 101 y ss. y " En 1944 se hizo una edición de la parte en español: Colo­

quios y Doctrina

México, 1944. En 1949, continuándose la serie de publicaciones de la Biblioteca Latinoamericana de Berlín, sobre fuentes básicas para la historia antigua de América, se hizo una cuidadosa edición de los textos originales paleografiados por el doctor Wíiller Lehmann, a la que se acompañó una versión literal

Biblioteca Aportación Histórica,

a s La edición ha sido hecha por The School of American Rese.irch, Mo- no^raphs of the School of American Research, Sonta Fe, New México, 10 volú­ menes (1950-1963).

LAS

FUENTES

1 5

del náhuatl al alemán, que puso de manifiesto la riqueza de da­ tos contenida en el texto náhuatl y ausentes del que podríamos llamar "resumen" en español. A esta edición dio Lehmann el significativo título de Dioses que mueren y Mensaje Cristiano. pláticas entre indios y misioneros españoles en México, 1!V24.""'" Respecto del origen, valor histórico y participación lomada por Sahagún en la redacción de los Coloquios, el nn-.inn n<>'. da a conocer los siguientes dalos en una nula pieliminnr <liu gida al prudente lector:

"Hará a el propósito de bien entender la presente ubrn, piiuNn te lector, el saber que esta, doctrina con que ¡iqurllus iU>/r mu>

predicadores —de quien en el prólogo habíanlas n «--.i;i rul e d» : .ia

Nueva España comentaron a couerlir,

morías hasta este año de mil quinientas y sesenta y qu:iln>, pimpn- antes no vuo oportunidad de ponerse en orden ni eoturerlirse en len­ gua mexicana bien congrua y limada: la qual se botuió y limó en esto Colegio de Santa Cruz del Tlalilulco este sobredicho año con los co­ legiales más hábiles y entendidos en la lengua latina que hasta agora se an en el dicho colegio criado; de los quales uno se llama Antonio Valeriano, vezino de Azcapucalco, otro Alonso Vegerano, vezino de Quauhtitlan, otro Martín Iacobita, vezino deste Tlatilulco y Andrés Leonardo, también de Tlatilulco. Limóse asimismo con quairo viejos muy prácticos entendidos ansí en su lengua como en todas sus an­ tigüedades. Va este tractado distincto en dos libros: el primero ¡¡ene treinta capítulos que contienen todas las pláticas, confabulaciones y sermones que -vito entre los doze religiosos y los principales y señores v sátra­ pas." so

(h)<t e.si.-ulo en j'.<|>t li-.-. y mr

La importancia de esta obra para nuestro estudio del pen­

samiento filosófico náhuatl es doble. Por una parte da testi­ monio de la existencia de varias clases de sabios enhe los an­

tiguos

dramática

las dir.ru.iiuirn y

alegatos de los indios que defienden su manera de ver el imm<l<>

ante los frailes

nahuas.

Por

otra,

contiene

en

1 orina

original

y

hasla

algo que es muy poco conocido:

predicadores.

23 LtüMANN, "Walter, Stcrbaide

Gótter muí Christliche lle.ilslmixrlutji, \Vi:ch

siílrwlcn Indianisrher Vurnehmcr uncí Spanischcr (Tlaubensiposifil iu Mi'xikn 152-k Sjianist-liur und mcxikartúídier Tcxt mit deutscher Ufoersctzung von W¡ilter Leh­ mann, SlHltKnrt, 1M9.

■'"'

0¡>. di.

(Ed. de Lchmann), p. 52.

16

FILOSOFÍA

NÁHUATL

 

III)

LA

COLECCIÓN

DE

CANTARES MEXICANOS

Conservados en la Biblioteca Nacional de México, parecen ser copia de una colección más antigua. El manuscrito que se conserva es del séptimo decenio del siglo xvi. No pocos de estos cantares contienen profundas ideas de carácter filosófico. En muchas ocasiones nos encontramos en ellos con la inqaietud y la duda que llevan al planteo de un problema o al atisbo de una gran verdad, no ya precisamente religiosa, sino meramente racional y humana. Mérito fue del americanista Daniel C. Brinton fijarse por primera vez en estos Cantares. Habiendo obtenido una versión

al castellano de 28 de ellos, hecha por don Faustino Galicia

Chimalpopoca, los puso en inglés en una obra que publicó con

el título de Ancient Náhuatl Poctry* x No obstante sus defec­

tos, que. se deben con frecuencia a errores de paleografía y

a una mala traducción original al castellano, deben mencio­

narse. aquí los trabajos de Brinton por tener el indiscutible mé-

lilo de .ser los de un iniciador. KM l ( X)4 fueron dados a conocer íntegramente estos poemas por don Amonio lVñafiel, que hizo una edición fototípica de ellos. Die.lm Irabajo, que puso al alcance de todos el texto náliuall de los Cantares, es el que usaremos en este estudio.* 2 KM WM't, Rubén M. Campos, dio a la imprenta la traduc­ ción que do la primera parte de los cantares había hecho don Mariano Rojas." Por lo que al origen y autenticidad de los Cantares se re­ fiere, citaremos la autorizada, opinión del ür. Garibay que ha eidp el primero en traducir y estudiar críticamente la mayor parte de ellos:

"No está averiguada con exactitud la procedencia de este valioso libro. Por indicios internos puede arlmitirse que es copia de una colee-

J1

3 -

IJ.;»¡: I

BRINTON, Daniel G

,

PFÜAFIKI

Antonio,

Aiu-.it.ia Nahiuttl Poctrv. Philarlelphia, 1887.

Plitladelpliui,

1890.

Bibliotcra

la ?

Rig

M.'xírn .

Veda Ameriamius,

Cantares Mi-xicunw., Ms. de la

1904 . Tnuis.-iil.i :

JViíali.- l

N¡u-¡onul.

palabra ,

Letras y Ciencias, T. I.

i| K

I». I ■•SI- M" VÍRÍI, ]iiilil¡i:.-ui¡m MI la lirti. N<tri,w«l dr

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p.

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Aztecas,

México,

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\»u,

LAS

FUENTES

17

ción más antigua, o quizá mejor, de varios codicilos que guardaban viejos poemas. El hecho de incluir dos y aun tres veces el mismo can­ to, indica que el copista, con linda y clara letra, no tuvo ninguna aten­ ción distinta que la de recoger aquellos documentos. La copia es casi con seguridad del último tercio del siglo xvi. Que el colector era un indio, se ve claramente por ciertos errores de gramática castellana que aparecen en las escasas frases en esta lengua escritas. Que se destinaban u. un religioso, también queda claro por la indicación que hay en una de estas anotaciones. Quién haya sido éste no puede decirse con certeza, porque aunque algunos se in­ clinan a creer que se reunían para el padre Sahagún, pudo también serlo para el padre Duran, que asimismo anduvo entretenido en menes­ teres semejantes, como lo demuestra su Historia cíe las Indias, que no es sino una traducción de viejos manuscritos mexicanos. Pudo, en fin, ser algún otro religioso de aquellos cuya obra pereció. No ha faltado quien, con ligereza a la verdad, por hallar en el mismo repertorio cantos de origen posteortesiano y de caíáctcr cris­ tiano, así como por ciertas correcciones y adiciones en que so men­ cionan personajes de esta religión, haya creído que se trataba de obra posterior a la Conquista y que carece de valor documental para el co­ nocimiento de' la poesía anterior. El tenor y carácter de estos poemas, como podrá juzgar el lector, está en perfecta armonía con las ideas de las tribus nahuatlatas y las correcciones mismas son tan aberrantes que ellas denunciar» la autenticidad de estos poemas"/ 4

Kesumiendo, diremos que se repite en ellos un fenómeno paralelo al del pensamiento filosófico-religioso de la India y aun de algunos griegos como I'arménides: el sabio se expresa en verso; se sirve de la metáfora y de la poesía, para tradu­ cir así Jo que ha descubierto en su meditación solitaria. Son por esto, como lo iremos comprobando en nuestro estudio, una vena riquísima para reconstruir la visión filosófica de los nahuas/ 5

34 GARIRAY K., Ángel M*, Poesía Indiana de la Altiplanicie, pp. X-XI. En si párrafo que hemos citado señala Cari hay como probable origen fiel Ms. de los Caiilurts, el que hubieran sido reunidos por encarno de Sahagún o do Duran. Posteriormente el mismo autor ha dilucidado en forma definitiva este punto: "es ciertamente (t i Ms.) ríe la documentación que se elaboró para Sahagún y bajo ju mirada y su pensamiento", la s abundante» pruebas aducidas por Garibay pueden verse en su Hüioria de. la Liieiuiutu Súliuad. T. I, pp. 153-1:16.

35 Kl Instituto Iberoamericano de Berlín ha publicado la paleografía y ver­ sión fragmentaria al alemán f sólo 57 de los Ü5 folio* dei manuscrito * del libro 1<> los Catuán-f Mr.^wns. pn- el dtsaparre¡do TU. ].cuntían! S.-.bullze .lena:

AU-azivh-Ukt Ctsiuw. nun't cinta !n Jai HibL ,V«,:¿>II,I¿ <;m Meiifot uiijbruuhne.ti Haiídschrijt, Vol. VJ de QiicIIenweiko. zur alien Ccs.'liirhlo. Amciika.t, Smtlnait,

1957. El l)r. Garibay

obra. Véase '-Ma-nuim año XVH, Yol. W. iiiai/

ha publicado un amplio coniHilaiiu cu id i|" ,! 'lamina

Opn«". por A. M' C.ii.mnv

-al.iil.l«í.

r iH, pp. i:!V IM.

K

m

Cumlniun

dicha

Amninmoy

U>

|.-II.U:.OMA

.NÁHUATL

Además de la ya citada C.oUratm tic- ('autores M<:\i<<mos, de la biblioteca Nacional de México, recordaremos cjuc ex ¡sini otros dos manuscritos, uno de ellos preservado en la Biblioteca Nacional de París y que permanece inédito, y otro que se con­ serva en la Colección Latinoamericana de la Biblioteca de la Universidad de Texas. Este último manuscrito que se conoce bajo el título de "Komances de los Señores de la Nueva Espa­ ña", y que presenta semejanzas respecto de la Colección de la Biblioteca Nacional de México, es también fuente importante para nuestro estudio. El Dr. Ángel M* Garibay K. ha publi­ cado en 1963 una edición con el texto náhuatl y la correspon­ diente versión castellana bajo el título de Poesía Náhuatl I, (Romances de los señores de la Nueva España), Fuentes Indí­ genas de la Cultura Náhuatl, Instituto de Investigaciones His­ tóricas, México, 1963. El autor de este libro ha publicado asimismo varios textos procedentes de este manuscrito con sus correspondientes comentarios en la obra Literaturas Precolom­ binas de México, por Miguel León-Portilla, Editorial Pormaca, México, 1964.

IV )

TTUKHUJJTLATOL.LI, O PLÁTICAS D E LOS VlE.JOS

Si- comprenden bajo este título varios documentos de dis-

I i til a procedencia,

origen preliispánieo. Son pláticas didácticas o exhortaciones dirigidas a inculcar ideas y principios morales, tanto a los ni­ ños del C.ahmu-ar. o del Tclpochcalli, como a los adultos, con ocasión del matrimonio, del nacimiento o la muerte de al-

pero cuyo contenido es en su totalidad de

■):IIÍI-II,

(tic .

(inii el lílulo de fluchueílatolli, Documento A,™ ha publi­ cado Garibay una colección de fórmulas y pequeños discursos cu náhuatl (ante el rey muerto, etc.), en los que pueden des- ciihrirse. no pocas ideas morales de suma importancia para la comprensión de la etica náhuatl. Sobre su autenticidad y va­ lor histórico diserta ampliamente Garibay en su Nota Intrc dnotoria al mencionado Huchuetlaudli. Hay asimismo otras colecciones más importantes aún de pláticas o Huehuellalolli, que debemos a fray Andrés de 01-

38 CARIUAY K,, Ángel M \ "Huchuetlatolli, Documento A,", en Tlal&can, L I, pp. 31-53 y 07107.

Í.AN

Mrl-.NTl-JS

1 9

mes. I liui pequeña parle de ellas íue incluida en su Arte, publi­ cado cu París, 1875." El resto fue publicado por fray Juan Baptista OFM, quien los dio a la imprenta en 1600, con una versión española sumamente resumida.'"" Ambas colecciones contienen, al lado de ideas cristianas claramente interpoladas al texto primitivo aprendido de me­ moria en el Calmácac, toda la auténtica filosofía moral de los indios. Hay también allí material abundante paja íoiniar.e una idea sobre el modo náhuatl de concebir el más allá, el I i bre albedrío, la persona humana, el bien y el mal, así como las obligaciones y compromisos sociales.

V) CÓDICE CHIMALPOPOCA (ANALKS DE CuAuírnn.ÁN

■ Y LEYENDA D E LOS SOI.ISS)

El llamado po r el abate Brasseur de Bourbourg Códice Chimalpopuca, y po r Boturini Una historia de los Reinos de Colhuacán y México, consta en realidad d e tres documentos de mu y distinta procedencia: el primero es los Anales de

Cuauhtitlán, en lengua náhuatl y de autor desconocido; el se­

de la gentilidad,

escrita en español por el bachiller don Pedro Ponce; y el ter­ cero, el Manuscrito anónimo de 1558, en náhuatl, llamado por

del Paso y Troncoso Leyenda

A nosotros nos inLeresan aquí especialmente el primero y el tercero de dichos documentos:

Los Anales de Cuaiihlillán —formados por textos nahuas recogidos antes de 1570— son uno de los más valiosos do­ cumentos de la colección de Boturini quien en el apéndice a su Idea de una nueva Historia (¿cncral de l<i Amérien Septen­ trional (Madrid, 1746), lo menciona cutre los libio:, y ina

nuscritos que logró reunir. Sabemos, adema.-., que dirlm marur. crito original perteneció a don Fernando de Alva hlliUói-Inll

Aun cuando po r haber

conocidos como

sido compiladla en ('n.-iulilrlI:in <m

gundo una Breve relación de los dioses y ritos

de los

Soles.

los Anales d e dicho pin bl<>, ruiiiienen en re í

iidad relaciones diversas sobre Te/coco. Tcnoehlillan, < hal< <<

ar

OLMOS, Fray Andrés (Ir., Aite ¡muí «/«<■««/<•/■ la Irninm m< \n-ttiut. \'n rís, 1875.

53 BAPTISTA, Fray Juan OFM. Iluehucllatolli o I'l/uiais de. los vlrjos. M¿-

xir.o, 1600. (KI Dr. C¡irib;iy

posee fotocopiu

de este libro 'niñamente

raro.)

2U

FILOSOFÍA

NÁHUATL

Tlaxcala, Cuauhtitlán, etc., como lo hizo ver cuidadosamente Kobei t H. liarlow. a ' J Desde nuestro punto de vista, son de par­ ticular interés algunos textos relacionados con la figura de (Juelzalcóatl, su búsqueda del principio supremo, etc.; la rela­ ción de los Soles, distinta de la del Ms. de 1558, etc. Puede afirmarse, en resumen, que son los Anales, para el estudio del pensamiento náhuatl, documento de máxima importancia. Una primera versión al español de una parte de los Anales fue hecha por don Faustino Galicia Chimalpopoca y por en­ cargo de don José Fernando Ramírez. Dicha versión, junto con la de los Sres. Mendoza y Sánchez Solís, dirigida a mejorar la de Chimalpopoca, fue publicada en un apéndice al tomo II de los Anales del Museo Nacional, México, 1885. Posteriormente, en 1906, Walter Lehmann publicó a su vez otra versión del Ms. de 1558 y de otros textos que fueron in­ cluidos después en los Anales, en el Journal de la Societé des

A mericanistes de Paris,

tomo III, pp. 239-297, bajo el título de

Traditions des anciens Mexicains, texte inédit et original en lauque Náhuatl avec traduction en Lalin. Kl mismo Lehmann, en 1938, ofreció a los investigadores una nueva edición en la que incluía el texto original náhuatl

iMililadiisanicíiic palco^rafiado, con versión al alemán, de los

Aimlrs

I'uialniriilc, con e! título de Códice Chimalpopoca (Anales ,/< ('tiítiilif.itlúfi y l a Leyenda de los Soles), poseemo s un a edi ­ ción Intuíípini y una traducción del licenciado Primo Felicia-

ni su integridad, así como del Ms. de 1558. 40

iii) Vrl;i/.<|iuv/, publicada por la Universidad Nacional, ímpren- 1a Universitaria, México, 1945. Por lo que se refiere a la llamada Leyenda de los Soles, o Manuscrito de 1558, diremos tan sólo que siendo la explica­ ción de un códice indígena desaparecido, en el que se conser­ vaba pictóricamente la historia de los Soles, es también docu­ mento fundamental para el estudio de la cosmovisión náhuatl. La íilosofía envuelta aún en el milo de los Soles condiciona todo el ulterior desarrollo del pensamiento de los nabuas. La leyenda de lo.s Soles fue paleografiada. traducida y publicada primero por don Francisco del Papo y Troncóse en

-'■' Véa-ii; su retención ¡i la liadumón de D. Primo F. Yi.iázr|iidZ, ru The Híspanle A menean Historiad Heview. Vol. XXVII. pp. 520-526.
10

LKIIMANN, Walter, Die Gcschichtc der Konigreichc

vori-

Colhuacan und

Mrxiio i;" yu«:ll<!iiw<;rkc zi'i" alten Ceschiclite Anierikas, Te.\t mit Ubersetzung v,.u Wnllrr Mimaiiti. Slnll^nt, 1938.

LAS

FUENTE S

21

Florencia, 1903. Fue también incluida, como ya se ha mencio­ nado, en las ediciones de Lehmann y Velázquez. En este trabajo nos serviremos, cuando otra cosa no se indique, de la versión paleográfica del texto náhuatl hecha por Lehmann, tanto respecto de los Anales, como del Ms. de 1558, ya que de hecho, a él debemos la única paleografía existente de los Anales y ciertamente la mejor de las traducciones.

VI)

ALGUNOS TEXTOS DE

LA HISTORIA

TOLTECA-CHICHIMECA

Obra anónima —compilada hacia 1545— y cuyo contenido como dice Heinrich Berlín:

"no deja de aportar datos valiosísimos para aclarar mejor mui-linn problemas de la historia de México como son: el abandono y di-Mmo­ ción de Tula, las olas de migraciones consecutivas cu los valles do México y Puebla, el origen y la naturaleza de los eliicliimccas, la si­ tuación del famoso- Chicomóztoc, la historia de los olnieca-xienlancas y su relación con Cholula, la expansión del imperio de los mexicas, etcétera"."

Para nosotros es asimismo de suma importancia, pues en­ contramos en ella unos pequeños poemas, de hondo sabor ar­ caico, en los que se encierra toda una concepción filosófica acerca de la divinidad y del mundo en relación con ella. La primera noticia de tan importante obra se la debemos tam­ bién a don Lorenzo Boturini. Más tarde el célebre coleccio­ nista francés M. Aubin la tuvo en su poder, hasta que al fin fue adquirida por la Biblioteca Nacional de París, donde hoy está (Manuscrit Mexicaia, 16-58 bis). En 3937 Konrad Th. Preuss y Ernst Mcngin publicaron la paleografía y versión al alemán de dicho manuscrito en el Barsslcr Archiv, Band XXI, Beiheft IX, Die Mcxikanischc BU- derhandschrift, Historia Tolteca-Chichimcca, Parte I, Intro­ duce, paleografía y versión alemana, Parte II. Comentario?. Berlín, 1937-38.

1942 el mismo notable amcric;¡iii>ia Eru>l Mrn<;¡ii hizo

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2 2

FILOSOFÍA

NÁHUATL

chimeca, ¿lando principio con esLa publicación a su valiosísima serie titulada Corpus Codicum americanorum Medii Acvi, Sumptibus Einar Munksgaard Tavniae, Copenhaguen, .1942.

Vil)

OTROS ESCRITOS EN NÁHUATL

Las fuentes que a continuación enumeramos, Lodas ellas también en náhuall, siendo asimismo de gran antigüedad e im­ portancia general, son con relación a nuestro estudio de la filosofía náhuatl, de menor utilidad, ya que sólo obtendremos en ellas referencias y datos informativos que podríamos ca­ lificar de "secundarios". Por este motivo, simplemente hace- ni05 un catálogo de las dichas fuentes:

Unos Andes Históricos de la Nación Mexicana (Los Ana- Ios de Tlatelolco). Edición facsimilar en: vol. II del Corpus Codicum Americanorum Medii Aevi. Copenhagen, 1945. Diferentes flistorias Originales de los Reynos de Culfuia-

can, y México, y de otras provincias. El autor de ellas dicho don Domingo Chimalpain (Das Ms. Mexicain Nr. 78 der Bibl.

Nat. de Paris) Ubersctzt und erláutert von Ernst Mengin, en

MilleiJungen aus dem Museum für Volkerkunde in Hamburg.

XII. Hamburg, 1950.

1.a Sexta y Séptima Relaciones de Chimalpain. Véase: Chi- irialpum, Cuauhllehuanitzin, Domingo Francisco de S. Antón Muñón, Sixicrne et Septiéme Relations (1358-1612) Publics et iraduilcs par Remi Simeón, Paris, Maisonneuvc et Ch. Lccrerc,

J889.

Las relaciones de Chimalpain han sido publicadas en re­ producción facsimilar por Ernst Mengin, en el Vol. III (1, 2, ■5) de la Colee. Corpus Codicum Americanorum Medii Aevi, editado en Copenhagen. Crónica Mexicáyotl de Fernando Alvarado Tezozómoc, pa­ leografía y versión al español de Adrián León, Universidad Nacional, en colaboración con el Instituto de Antropología c Historia, Imprenta Universitaria, México, 1949. La versión paleográfíca del Memorial Breve acerca de la fundación de Culhuacan, de los Anales de 1064 a 1521. dt> la Octava Relación, del Diario de Chimalpain y de otros va­ rios fragmentos escritos por este autor en idioma náhuatl, ha sido publicado recientemente por el Dr. Giinler Zimmermann

LAS FUENTES

2 3

en Dio. Relationen Chimalpahin s zur Gcschichte México s, Uni- versitat Mamburg, Abhandlungen aus dem Gebict der Auslands- kund, Vols. 38 y 39, Hamburg, 1963 y 1965.

VIII) DOCUMENTOS EN OTRAS LENGUAS

A estas fuentes en lengua náhuatl hay que añadir otros <•:. critos en español y francés con datos de importancia para mm pletar la cosmovisión mítica de los antiguos nahinis:

Fray Andrés de Olmos (V), Historia de los l\1c:\inun>.s ¡n>i siis pinturas, en Nueva Colee, de Documentos para la lli:.ton;»

de México, III, Pomar, Zurita, Relaciones antiguas (publicada por Joaquín Carcía Icazbalccta), México, JM9J, pp. 2 l M\ :>(>[\

(y Editorial Salvador Cha vez Ilaylioc, México, 1942).

Manuscrito

anónimo, Origen de. los Mexicanos, ibid., pp.

281-308.

Manuscrito anónimo, Estas son las leyes que tenían los in­ dios de la Nueva España, ibid., pp. 308-315. Manuscrito anónimo, Hisloire. du Mechique, en traducción al francés antiguo de A. Thevet. (Publicado por De Jonghe en Jouraal de la Societé des Americanisles de París, tomo II, pá­ ginas 1-41.) Igualmente las obras de los ya varias veces mencionados:

Motolinía, Duran, Pomar, Muñoz Camargo, Tovar, Ixtlilxóchitl, Alvarado Tezozómoc, Mendieta, Zurita, Hernández, Acosla y Torquemada, cuyas referencias bibliográficas aparecen al final de este libro.

IX)

CÓDICES

En lo que a Códices propiamente dichos se refiere, men­

cionaremos aquí tan sólo aquellos que siendo ciertamente de

origen náhuatl

de interés para el estudio del pensamiento filosófi lálmall. Desde este punto de vista, es el más importante el fñi/in- Vaticano A 3738, conocido también bajo c) título d«- i'.ñ,l> ce Ríos. Consta de tres parles principales: la primera describe los orígenes cósmicos, los trece cielos, los dioses, los soles cos­ mogónicos, etc.; la segunda es calendárica y la tercera contie­ ne datos posteriores a la Conquista hasta 1563.

(azteca

),

aportan al mismo lirmpo dalo,

2'' 1

FILOSOFÍA

NÁHUATL

La paite que habremos de aprovechar especialmente es la primera, que si bien fue pintada después de la conquista, es ciertamente copia de un códice prehispánico. Los Comentarios dul padre Ríos que la acompañan en un italiano saturado de hispanismos, aun cuando son con frecuencia fruto de su fan­ tasía, encierran también alguna vez datos de importancia. El Códice Vaticano fue reproducido primero en el vol. II de la monumenlal obra de Lord Kingsborough, Antiguitics oj México, Londres, 1831. Posteriormente (1900), fue editado en

fotocromografía a expensas del Duque

Complemento importante del anterior es el Códice Telle- riano-Remensis, que deriva su nombre del hecho de haber per­ tenecido a la colección del Arzobispo de Reims, M. Le Tellier. De modo semejante al Vaticano A, contiene también una parte mitológica y otra calcndárica. La primera parece ser co­ pia del mismo original prehispánico del que son reproducción las pinturas del Vaticano A. Aun cuando es menos completo el TrlItritirtO'Rcmrnsis, ofrece algunos dalos ausentes en el Vati­ cano I. I,;i rdirión del TcUeriario-Rernensis se debe asimismo al beneniérilo Duque de. Loubat. 4 ' 1 < !<>nserv;i laminen pinturas de sumo interés el llamado Có* ////•»■ Üin¡[iti de lu MiUiuieea Vaticana. No poco se ha dicho ¡iceie/i de MI uii^eu. Así, Seler opinó en diversas ocasiones que ei.i de pn.redeue.ia /apoteca, no obstante lo cual insinuó al- l'.una ve/, MI pueble origen náhuatl. Por nuestra parte, segui- IIIIIN la aiilmizada opinión del doctor Alfonso Caso, quien des- |iu.V. de nú estudio directo de las pinturas de Tizatlán, afirma .jue:

de Loubaf 2

' ' *'La analogía es tan extraordinaria que pojemos pensar que fue

los Tezcallipocas del Borgia y las

una misma la cnllura que produjo pinturas de Tizatlán." **

Siendo Tizatlán un centro tlaxcalteca, puede con razón sos­ tenerse su origen náhuatl.

■>" COÍU-X Vati'.-niins A (Ríos). Il Manoscnto messirano Yíiíic.aiin 3738, cleiiu ii poíiire Rí''-. Ri|>m.lotlo in íotocrmnftgr.iíia a :„•>.•-•.• <!< S. K. ¿I IW a .ti Lmiba! per cura .IHIa Hib). Vaticina. liorna, l'HK). "•'' Cixlrx Tcltcriariti Hcmaisis. M;imt.-n:r¡t Mcxkai n <lu cabincl tic A) . M . 1<- Ti-llirr. iiM-ln-v.:qiii- «Ir KI-ÍINK. aiijoiii'il'liui a la UiM. Nal . (HIT. MI-X. 385) . Kd¡- .•ion K. T. ItMi.iy. I'nrk l!W9.

 

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LAS

FUENTES

25

El Códice. Borgia es uno de los más bellos, tanto por su rico colorido, como por la artística concepción de sus pinturas. Al lado de su contenido, también calcndárico, encontramos entre otras cosas, una hermosa estilización de la concepción náhuatl del universo, con su centro y sus cuatro rumbos cardinales. Igual que en los otros casos, costeó el Duque de Loubat la mag­ nífica edición en íolocromografía del Códice Borgia.'* Guarda también no pocas pinturas valiosas para el estudio del pensamiento y cultura de los antiguos mexicanos el libro de Ilustraciones del Códice Florentino de Sahagún, publicado en el vol. V de la edición facsimilar de Paso y Troncoso. Si bien se descubre en la forma de dibujar y pintar las ilustraciones de los varios oficios, plantas y animales, labias calendáricas, etcé­ tera, una marcada influencia española, se refleja también allí, no obstante, mucho de la auténtica vida cultural de los nahuas. Tan importantes como los anteriores —en lo que se refiere al esludio del pensamiento náhuatl— pero de particular interés por otras razones afines, son los códices Borbónico y Mcndocino. Brevemente ditemos acerca del primero que es netamente prehispánico (fue elaborado hacia 1507), ya que entre sus últimas pinturas está la que representa la solemnidad del fuego nuevo, que se celebró en dicho año, según el cómputo occiden­ tal. El códice mismo es un tonalámatl o libro adivinatorio, y en cuanto tal, es de inapreciable valor para un esludio pormeno­ rizado de sus ideas calendáricas y astrológicas. La edición que de él existe la debemos a E. T. Hamy." El Códice Mcndocino, así llamado por contener una serie de datos recopilados hacia 1511 por orden del virrey don An­ tonio de Mendoza, conserva información histórica sobre la fun­ dación de Tenochtillan, el imperio azteca, los tributos que im­ ponía. su sistema educativo, su derecho, etc. En relación con nuestro tema es importante su última parte, en la que se descri­ ben muchas de las costumbres y la organización jurídica de los antiguos mexicanos. El Codex Mendoza, conservado en la

45

Codex Horfiin. 11 manuscrito ror«ioano Imrj'iano

del Museo

Jítnográfico

dcl'.a ?. Congr. di l'ron. Kidí;. Uinrodollo in íotonoiiiiu.'.ijfk'. dura di Loubat a cuta <MI» BiW. Van.-.ana.Jloiitn. 1IWH.

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KecitjiHumentc

se

ha

publicado

v.u México

una

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«dir.iiín

del

Códice

Borgia ron versión carelian a de in* comentarios ele Sf\t>r:Cód¡cc Hni&u. Kili'-um

facsimilar y comentarios, 3 Vols., Fondo do Cutlura Económica. México, 1063.

* 6

Codex Borboniau,

l<- maruiscril

rriexicain

do

la

llihliiillii-cruc dii Paltim

)■'

Ruurbon. Puhlié en facsímile avee un uonit.-iitairr. i-\|iliniiil París, 1899.

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Mumv.

26 FILOSOFÍA

NÁHUATL

Biblioteca Bodleiana de Oxford, fue editado primero en Mé­ xico, 1925 (Musco Nacional de Arqueología, Historia y Etno­ grafía) y después en Londres, 1938, por James G. Clark. 47

X) OBRAS DE ARTE

Finalmente es indispensable mencionar algunas obras de arte náhuatl, en las que investigadores tan acuciosos como Sal­ vador Toscano, Alfonso Caso, Paúl Westheim y Justino Fer­ nández, han encontrado un rico contenido ideológico simbólica­ mente expresado." 48 Son de máximo interés, desde nuestro punto de vista, la Piedra del Sol (llamada también Calendario Azteca) y la es­ cultura de Coatlicue (la del faldellín de serpientes). Sobre el primero de estos monumentos son incontables los estudios a partir de los de don Antonio León y Gama. 49 Por lo que a Coatlicue se refiere —y a reserva de tratar esto más adelante con mayor detenimiento—, citamos aquí tan sólo el estudio ¿d notable crítico de arle, Dr. Justino Fernández quien ha leído en ella la cosmovisión náhuatl perpetuada ma­ ravillosamente en la piedra. 50 Tales son las fuentes en las que unas veces directa y otras implícitamente se conservan las ideas de carácter filosófico concebidas por los nahuas. Entre todo ese material de docu­ mentos, códices y esculturas, conviene repetirlo, son de máxi­ ma importancia los texlos en náhuatl recogidos por Sahagúu de sus informantes indígenas, la colección de Cantares Mexicanos y, el original en náhuatl de los Anales de Cuauhtitlán. Mas, por una ironía de la historia, a pesar de ser esta ri-

* 7 Codex Mendoza, Tlie Mexicaa manuscript known as llie Collection Men­

doza preseryed in thc Bodleian Library, Oxford, Edited and translated by James (Jnojmr Clark, Londou, 1938.

Para una vista general del arte anl'jjuo de México, véase la magníí'rn

■* s

obra, no superada uún, de Salvador Toscano

la Amanea Central, Instituto de Investigaciones Etílicas. Univ. Na!, de Mcx., •Mevico, 1952. En este libro podrá encontrarse además IUIÍI buena liibiio^rafía ínbic .-.] .-irte náhuatl, pp. 57-65. LF.ÓN y GAMA, Antonio, Descripción de Dos Misteriosas Piedras que <i uñe 1790 se desenterraron e.n la Plaza Mayor de México, Segunda Edición, Mé­ xico, 1832.

Aun Precolombino de México y d?.

4!l

50 FuiKÁKDEZ, Justino. Coatlicue. Estética del Arte Indígena Antiguo. Pró­ logo de Samuel Ramos. Centro de Estudios Filosóficos, Imprenta Universitaria, México, 1954. (Segunda edición, México, 1959.)

l.AS

rUENTRS

2 7

quísima documentación el mejor camino para el estudio, no sólo de la filosofía, sino de la cultura náhuatl en general, por contener en forma objetiva las opiniones de los indios expre­ sadas por ellos mismos en su propia lengua, desgraciadamente este último hecho —el encontrarse en náhuatl— fue causa de que tal acervo de información continuara siendo hasta ahora para la gran mayoría una mina cerrada o casi ignorada.

3

LOS INVESTIGADORES DEL PENSAMIENTO NÁHUATL

a) ECUIARA Y EGUREN

Siendo tan poco conocidas las fuentes, no será ya de ex­

trañar que sea escaso lo que sobre el pensamiento filosófico

mod o d e nota s bibliográficas ,

nos refÍMÍremos; a continuación a aquellos investigadores que nijs di- reir á lian tocado nuestro tema. I lnitK'fiy.aiuli.> en el siglo xviii, ya que durante los dos ante- iMur., tan sólo bis nimios frailes y cronistas hicieron alusión .1) Irm a tl r lc»s librólo s nahuas , creemo s d e justici a principia r

«lo lo s nahua s se h a escrito . A

1

•■■■ira lista r.(iu el nombre del sabio bibliógrafo mexicano y

IWifici a

.•iirdiáiic.)

ib-

|,i

lícal

y

Universidad

de

México.

Di. Juan J«>:e de l^iiiara y Eguren (1696-1703), a quien con ia/ón llama rl I'IDÍ. Juan Hernández Luna "iniciador de la liislmia de las idras en México"." 1 Ks c¡(Mlo que antes de Eguiara y Eguren. escribieron ya Mibrií las viejas culturas indígenas D. Carlos de Sigiienza y (Jóngora, (1645-1700) y el célebre viajero italiano Giovanni T. Gemelli Carrcri (1651-1725). Sin embargo, por lo que al primero se refiere, las obras que escribió a este respecto, en­ tre otras su Historia del Imperio de los Ckichimecas, se hallan desgraciadamente perdidas. Por esto, sólo conocemos de Si- güenza su fama de gran investigador y coleccionista de las an­ tigüedades mexicanas, así como algunos datos que comunicó

<-. Carreri y que éste incluyó en su Giro del Mondo, publicado ?r» 1700 . Pero , si bie n encierr a est e libr o noticia s d e interés ,

IUJ |

y K.»inen. merecedor con pleno derecho del Lílulo de "'iniciador ¡le la hisluria ilc las idea-; en jMéxico", qin; le ha dado Iler-

-iied/-

•:(in>pn»T ! r.-e en modo alguno con el trabiijo do Exiliara

 

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(SI-52) .

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INVESTIGADORES DEL PENSAMIENTO NÁHUATL

2 9

r.ández Luna. Fue en las varias secciones de su Prólogo o An- tcloquia, a su principal obra Biblioteca Mexicana (1755), donde ¿cumulando pruebas refuta Eguiara al Deán de Alicante, don Manuel Martí, que aLribuía la más grande barbarie c incultura

a todos los pobladores antiguos y modernos del Nuevo Mundo

en general y de la Nueva España en parlicular. Explicando el Dr. Eguiara en el primero de los ArUcloquia sus motivos para responder al Deán, dedica luego las seis sec­ ciones siguientes de su Prólogo a presentar, apoyado en el tes­ timonio de los cronistas e historiadores de Indias, la que con­ sidera auténtica cultura de los antiguos mexicanos. Admite que:

"No conocieron los indios ciertamente el empleo «lo las Id ras

. mas, no por esto debe decirse que eran rudos c incultos, rarenle:; de "

toda ciencia, sin códices ni libros

v '

Afirma luego Eguiara con igual fundamento de verdad que:

"los mexicanos cultivaron la historia y la poesía, las arles retóricas,

la aritmética, la astronomía y todas esas ciencias de las que han que­

darlo pruebas tan

'*

íi; '

Corroborando lo anteriormente dicho, menciona luego los códices indígenas coleccionado!? por Sigüenza y Góngora, en los que se contienen los anales de los indios, sus leyes, su cro­ nología, sus ritos y ceremonia?, sus ordenanzas sobre el pago de tributos, etc. Acumula también citas de quienes han mencio­ nado o aprovechado el rico contenido de los códices: Torque- marla, Betancourt. Gomara, Solís. Acosta, Enrico rVlartínez, Gcmelli, etc. Estudia pormenorizadamente su sistema educativo. Habla

de Nezahualcóyotl, de quien elogia su sabiduría y aun cita las

primeras palabras en idioma mexicano de uno de los cantares que tradicionalmente se le atribuyen. Se ocupa finalmente de los conocimientos físicos, medicinales y aun teológicos poseídos por lo? nahuas:

30 FILOSOFÍA. NÁHUATL

"no juzgamos a los antiguos indios alejados del estudio do la física y si nos ponemos a examinar sus códices redactados en figuras jero­ glíficas, encontraremos que no pocos de ellos merecen ser llamados

.

tratados teológiws

indios mexicanos para que con igual razón que a los egipcios, los lla­

Siendo todo esto así, nada falta por tanto a los

memos versados en un género superior de sabiduría

." "

Tan interesante y poco conocido estudio del Dr. Eguiara que ofrece por primera vez sistemáticamente toda una expo­ sición de la cultura intelectual de los antiguos mexicanos, men­ cionando expresamente a sus sabios y teólogos, creemos que con razón debe ser considerado como el primer intento de sín­ tesis de lo más valioso de la cultura y el pensamiento náhuatl.

b)

BOTURINI

Contemporáneo y conocido del Dr. Eguiara fue el sabia viajero italiano D. Lorenzo Boturini Benaducci. Venido a la Nueva España el año de 1736, logró reunir una rica colec­ ción de manuscritos y códices, como lo atestigua el Catálogo de su Museo Histórico Indiano que acompaña a su obra fun­ damental: Idea de una nueva Historia General de la América Septentrional™ Si bien en la Idea no trata directamente el tema de la fi­

losofía de los nahuas, sí encontramos allí varias alusiones so­ bre el carácter del pensamiento y cultura nahuas, así como un nuevo método objetivo para abordar su estudio: "con ocasión de escribir esta Idea histórica —dice en su 'protesta preli­

minar' — me ha sido

laciones científicas de los indios y usar especialmente en la primi'i-a y segunda Edad, de sus mismos conceptos para ex- ." Con este criterio estudia entre otras cosas los símbolos na­ huns de las cuatro estaciones, el calendario, la astronomía, las metáforas implicadas e n I a lengua náhuatl "que a mi parecer excede en primores a la latina",'™ así como los cantares y poe­ mas d.' los que afirma que "quien se pusiere a leílcxionajlos

forzoso meditar en los Arcanos y Re­

r ' 4

05

EtuiAiiA Y KCUREN, Juan José. Op. cit., pp. 95-96.

BoTT-niNr DtiVADOCCt, Lorenzo, Idea de una nueva Historia General de

la América

Septentrional, Madrid.

1746.

INVi;STI<;Aí>OltKS

I)KL

PENSAMIENT O

NÁHUAT L

3 1

con atención hallará en ellos unas sutilísimas fábulas texidas con

elevadas metáforas y alegorías". 57

Desgracia grande fue que Boturini no pudiera aprovechar el arsenal de documentos, de que fue desposeído." Esto no obstante, su nombre quedará como un símbolo para quienes se afanan por comprender los aspectos más humanos de la cul­ tura náhuatl.

c)

Tras haber mencionado

CLAVIJERO

a Boturini, nos enconlranm.-; ;ili<>

^lu ­

dio de la cultura y antiguas tradiciones de los nahuas: el jesuila

Francisco Xavier Clavijero (1731-1787). Su obra principal, Historia Antigua de México, concebida e iniciada en México, tuvo que ser publicada en Italia, durante su destierro en Bolo­ nia, a raíz de la expulsión de los jesuítas en 1767. S0 En lo que al pensamiento y cultura de los antiguos mexi­ canos se refiere, es mérito grande de Clavijero el haber resumi­ do y ordenado, tanto en su Historia, como en sus Disertaciones, lo que los primeros cronistas e historiadores nos relatan acerca de las ideas religiosas de los indios, su concepción de un ser supremo, su cronología, sus mitos cosmogónicos, sus fábulas y discursos, materias a las que dedica todo el libro Vi de su His­ toria. En el VII se ocupa además de su sistema educativo, sus leyes, organización, idioma, poesía, música, medicina, pintu­ ra, etc.

ra con una figura de mucho mayor significado aún n i el

Es asimismo de especial interés lo que escribe (Üavijero en su sexta disertación al tratar de la iialurale/a de la Inicua mexicana:

" ¡bul., pp. 87-ñfi.

 

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Mexicanos,

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1945.

 

FILOSOFÍA

NÁHUATL

. .'i|ii:i ijín- hi iiiixic-ina para tratar las materias de la metafísica, pues cu iliíii il di- riiiidnirar otra que abunde tanto como ella de nombre*

"\

./lüc/'.imi dice— que no ca tan fácil encontrar una lengua más

aiiMlr.-iclii.'

l>J;ici-r ;i la nuiosidad de los lectores, pondré aquí a su vista algunas vocis que significan conceptos metafísicos y morales y que las entienden

aun los indios más rudos"."

l'urs para dar alguna mut:stra de esta lengua y por com-

0

Mas, no obstante estos acertados comentarios, hay que re­ conocer que la íilosofía de los nahuas, en sentido estricto, no fue estudiada por Clavijero. Sin embargo, del conjunto de los datos que presenta sobre mitos, religión, arte y cultura en gene­ ral, surge una viva y sintética imagen del mundo, tal como debió ser visto por los antiguos mexicanos. La objetividad y el no disimulado "mexicanismo" de Clavijero, hacen de su His­ toria y sus disertaciones el primer intento serio de aprovechar la mayor parte de las fuentes con el fin de reconstruir integral­ mente la vida cultural de los pueblos nahuas. Tal interés por conocer científicamente la antigua cultura mexicana pronto iba a tener continuadores, algunos de ellos extranjeros, como el gran Humboldt, quien especialmente en su Vista de las Cordilleras y de los Monumentos de los pueblos indígenas de América, muestra repetidas veces su afán huma­ nista de comprender plenamente la forma azteca de vivir y de ver el inundo.* 1 Después de Humboldt, es de justicia nombrar siquiera al infortunado I¿>rd Kingsborough, quien en sus Antiquitics of Mvxico (Londres: 1830-1848), puso al alcance de las princi­ pales bibliotecas del mundo muchos de los códices indígenas reproducidos con la mejor técnica de su tiempo. Sin embargo, nos es forzoso admitir que no obstante ta- 'les'trabajos y publicaciones, hay que aguardar hasta casi fines del siglo xix para encontrar los primeros intentos de estudiar específicamente lo que consLiluye nuestro tema: la filosofía de los nahuas.

de Méxicv. Disa uniones,

T.

MI «Ji^erl;n;iún tiene el mérito

.¡r >t-r )•} ■]<•':■ :!u* «irrvwiics t> 11 aína i "piin;-*:

a* |,II . :>¿!)-33u del T. IV de. la im-üi-ionada edwii.n de bis ohrus de Clavijero donde aparece la '"muestra", viciarla poi deí.giacia con muchas erratas e:i lo qus

f.t>.

,51 Véase Humlioldt. Alcxandie von, Vucs des Ccrdillcrcs el Monumails des l'i'tiples de l'Amcrique. París , 181 vi.

, '° CLAVUEKO. Francisco Javier, Historia Antigua

IV.

(I¡J.

."ñ-329. J a

"muestra

de

metaíisicos y morales 1 ' prcscniailu por Uavijoio en

.refiere a los términos naJnias).

\w< ii;i's¡(¡mai que significan conceptos

i-rri-.o filosófica

r.úhuali". !\<-;iii>;r

INVESTIGADORES

DEL

PENSAMIENTO

NÁHUATL

3 3

d) OROZCO Y BERRA

Fue D. Manuel Orozco y Berra, quien por vez primera en su monumental "crónica de crónicas", como llamó Icazbalccta

a su Historia Antigua y de la Conquista de México, consagró el

primer libro de ella al estudio de sus mitos y pensamiento, in­ cluyendo una exposición de las ideas filosóficas nahuas." Partiendo fundamentalmente de las ideas cosmogónicas ex­ presadas en el Códice Vaticano A 3738, presenta el mito de los Soles, el origen de los astros y los dioses, la creencia en el

Tloque Nahuaque y en la Oméyotl o ambivalencia divina. Se

ocupa luego de las ideas que sobre la tierra, los ciclos, la luna

y el sol profesaban los nahuas. Y llega a afirmar que "los me­

xicanos además de los cuerpos celestes adoraban a los cuatro elementos". En cuanto al origen de los varios pueblos compren­

didos en el Imperio Mexícatl, atribuye Orozco a sus filósofos una concepción monogenista expresada platónicamente cu forma de mitos. Narrando a este propósito las leyendas de Iztacmix-

cóatl (culebra de nubes blancas) y de sus seis lujos, escribe luego: "es la expresión de los filósofos mexicanos reconociendo

a todos los pueblos del imperio, fueran cuales fuesen sus dife­ rencias etnográficas, como provenidos de un solo tronco"." Comparando luego la mentalidad azteca con la pitagórica, dice que para una y otra

"el mundo suhlunar era teatro de un combate sin fin entre la vida

y la muerte

fuego, los cuales por sus uniones, divorcios y transformaciones in­ cesantes producían lodos los fenómenos accidentales que aparecen a nuestra vista."

y

era la región de los cuatro elementos, tierra, aire, agua

64

Sin meternos aquí a discutir lo acertado o no que es com­ parar el pensamiento azteca con la filosofía pitagórica, o con el pensamiento de la India, como lo bace también Orozco y Berra, sí podemos afirmar que hay al menos en estos intentos el propósito de mostrar el valor y sentido universal mente hu­ mano de las ideas nahuas. Desgraciadamente Orozco y Berrn no conoci ó lo s textos y poema s nn.hu ;v- irruí-ido s po r Sansón .

v -

Op.f-7.co * Bmm, Manuel, Historia Amlnua > </,: U Con-./iiMa d<: Mc\in>,

M^xif.c, 1'JBO; -\ volúmenes y atlas. Ver espwiuliik-inr

«

//'¿/., vol. I,

p. 31.

lili.

I.

3 4

MI-OSUIÍA NÁHUATL

del todo inéditos por ese tiempo. Y es lástima que esto así fue­ ra, porque, tomando en cuenta la competencia y preparación histórica de Orozco, es verosímil suponer que podría habernos legado la primera síntesis del auténtico filosofar náhuatl, en ve?, de los tanteos y aproximaciones que únicamente escribió.

e)

CH/VVERO

Muy pocos años después de publicada la Historia de Oroz­ co y Berra, aparece otra obra de gran importancia escrita por D. Alfredo Chavero, en la que más expresamente aún se estu­ dia el tema de la filosofía náhuatl. La obra a que nos referimos, de título muy parecido a la de Orozco y Berra, es la Historia Antigua y de la Conquista redactada por Chavero para consti­ tuir el tomo I de México a través de los siglos (1887).*' Allí, después de dedicar Chavcru los capítulos II y TU de su libro I a la exposición de los mitos e ideas religiosas de los pueblos nahuas, consagra el capítulo IV a la que él llama "filo­ sofía nahoa". Para dar una idea de la interpretación que hace Chavero del pensamiento náhuatl, transcribiremos algunos pá­ rrafos en los que aparecerán claramente sus opiniones:

"Bastante nos indica la teogonia nahoa a este respecto y sin em­ bargo escritores de mucha nota, se han extraviado por querer atribuir

a la raza náhuatl todas las perfecciones posibles. Así no dudan en

afirmar que las primeras tribus, los mismos toltccas, fueron deístas. Pero su cosmogonía nos dice lo contrario. Comprendieron un ser, el

Omett-cuhtli; pero ese creador era el elemento material fuego y la creación se producía por el hecho material del omeycutdizlli. El ser creador era el cierno, el Ayamidlm; pero lo imperecedero continua- «ha siendo la materia fuego. Los dioses son los cuatro seres materiales,

Para explicarse la aparición del hombre recurrie­

ron a la acción material del fuego sobre la tierra, al matrimonio sim­

bólico de Tonaeatccuhtli y Tonacacíliuatl. Jamás se percibe siquiera

la idea de un ser espiritual. Los nahoas no fueron deístas, ni puede

ilei-irsc (fiie. su filosoflía fue el panteísmo asiático: fue tan sólo un iiul-ii.iliMiiu basado en !a eternidad de la materia. Su religión, fue el ¡-.•■beÍMiio de e.ualio agiros, v como $u filosofía, fue también mate

los cuatro astro?

f,: - CiiAVf.iio, Alfi<ti]ii, Historia Antigua y de la Cviiqaiy'j;. ( V'ol. I d'? ¡U<ur<i

<i iravih de lus siglos), por V. Kiva Palacio y otros. México y Barcelona, ;

Í1B37).

ca

CmvEso, Alfredo, op. etc., p. 105.

1„

lMI-:.STIi;.MH.i]tl\J>

])\-X

rKNSAMIIN IU

NÁHUATL

3 5

Y añade algo más abajo, refiriéndose huatl del más allá:

a la concepción ná­

"Por más que queramos idealizar a la raza nalioa, tenemos que convenir en que el camino de los muertos y su fenecimiento en el Mictlan revelan un claro materialismo". 67

Finalmente, como resumen

de la apreciación

puede aducirse el siguiente simista y negativo:

párrafo

de carácter

Chavero,

más bien pe­

de

"Por más que quisiéramos sostener que los nahoas habían aluni­ zado una gran filosofía, que eran deístas y que profesaban la inmoila lidad del alma, lo que también creíamos anles, tenemos sin rmli:ir»,i» que confesar que su civilización, consecuente con el medio social ni que se desarrollaba, no alcanzó a tales alturas. Sus dioses eran mate­ riales; el fuego eterno era la materia eterna; los hombres eran hijos

y

el fatalismo era la filosofía de la vicia

habían sido creados por su padre el sol y por su madre la tierra;

.

:

' c s

Tal es la interpretación que da Chavero de la filosofía náhuatl. Afirma explícitamente su existencia, pero aplicando luego quizá a los nahuas algo de sus propias convicciones posi­

tivistas, los declara materialistas, sin fijarse que se está po­ niendo en abierta contradicción con la te^is positivista de los tres estadios y con la historia misma que nos muestra que la concepción del mundo propia de los pueblos de la antigüedad ha tendido siempre hacia el animismo, la teología y la metafí­ sica. Por esto, no obstante que reconocemos los grandes méritos de la obra de Chavero, no podemos menos de ral i f¡car de ligera

y poco fundada su interpretación del pensamieiiln nábuall. Y es

que las fuentes a que acudió son ¡rienniplrla-i. No ivlaban al

alcance de Chavero, corno ni de ()n>/.r<> y 11«-1 I-.-I, lo-, domínenlo', en nábuall dictados por los infoi maníes de S:ili:i;»,íin. en lo que como veremos deleimlamenle ;.e riieiei 1.1 hondo [leiranitenlo filosófico que no puede ser calificado m nimio ¡ilc.nin. de "m.-i

terialisla". Más que olía rosa queda a Cbawi-. «I im ni haber señalado un lema que debia eshnliai .r, \A que el un-

d<

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SU

positivism o

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l.-n .

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« 7

Ibid

p.

106.

«

loe.

tí!.

36 FILOSOFÍA

NÁHUATL

f) VALVF.RDE TÉLLEZ

Mucho más cauto que Chavero y ciñéndose a los pocos datos que le eran conocidos con certeza, dedica el primer historiador de la filosofía en México, D. Emetcrio Valverde Téllez, tres breves páginas de sus Apuntaciones Históricas a la que él llama "filosofía antes de la Conquista". Afirma allí matizando cuida­ dosamente su pensamiento, la existencia de filósofos entre los antiguos mexicanos:

"No dudamos —dice— de que los mexicanos anteriores a la con­

quista como hombrea racionales, hayan tenido sus filósofos. Era difí­

cil

sas

que su filosofía se distinguiera perfectamente de sus ideas religio­

por una parte, y por otra, de sus i<lcus astronómicas y físicas."

69

Presenta luego Valverde en prueba de lo dicho, una cita que loma de Clavijero, en donde éste, basado en las afirma­

ciones de Ixllilxóchitl habla de los conocimientos astronómi­ cos, naturales y filosóficos del rey NezahualcóyvU, a quien se nhilmyr. haber descubierto la idea de un dios único, creador

de

h«la. 1 . las cosas. Confirma así Valverde Téllez en la figu-

iii

«le! sabio rey de 'J'e/.coco que fue a la vez —según testimonio

de. Ixllilxódiil l observado r d e los astros , investigado r d e l a jialiuale/u, hombre religioso y pensador profundo, lo que ha diclio sobre la dificultad de "tirar una línea divisoria de los objetos (orinale s «le las diverja s ciencias" , po r lo qu e a los an­ tiguos mexicanos se refiere. Lo cual, añadimos nosotros, no sólo es verdadero respecto de los antiguos pobladores de Mé­ xico, sino aun de los primeros sabios griegos, como Tales, Ana- ximandro, Anaximenes, Heráclito, etc., quienes recibieron a la vez y con igual justicia los títulos de filósofos, físicos, astró­ nomos, etc. Y es que hay que aguardar hasta plena edad mo­ derna para encontrar una cabal diversificación en los objetos formales de las diversas ciencias. Precisamente por haber fijado con claridad su propio campo de investigación se llamó a Co- pérnico padre de la astronomía, a Newton de Ja física y a Lavoisier He la química. A nteriormetuc toda? e?-?.^ ci^nci-i* eran parte indiscutible de la filosofía.

" u

VAI.VKIWF. Tíu.a ,

Emcterio,

Apuntaciones

Históricas

sobre

la Filosofía

INVESTIGADORES

DEL

PENSAMIENTO NÁHUATL

3 7

Siendo pues del todo acertadas las consideraciones hechas por Valverde Tcllez, es sólo de lamentar que las verdaderas fuentes del pensamiento filosófico náhuatl le fueran descono­ cidas. Lo cual no es un reproche, ya que como vamos a ver, fue precisamente unos cuantos años después de la publicación de sus Apuntamientos cuando dichas fuentes comenzaron a ser descubiertas y publicadas, Habiendo mencionado los principales estudios íntimamente ligados con nuestro tema que se llevaron a cabo durante el si­ glo xix, es necesario pasar a ocuparnos brevemente de aquellos que han investigado y escrito en nuestro propio siglo sobre ma­ terias relacionadas con el pensamiento náhuatl.

g)

PAHUA

Con el solo fin de no dejar suelto, en cuanto sea posible, ningún cabo relacionado con nuestro estudio, vamos a mencio­ nar un trabajo del conocido pensador y maestro de lógica, doc­ tor Porfirio Parra.

Discípulo de don Gabino Barreda, e imbuido más aún que Chavero en las ideas del positivismo en boga, escribió Parra a principios de siglo la historia del que llamó "reinado lumi­

noso de la Ciencia" en México. 7 " Dedica Parra al

dicho estudio escasas páginas a un rápido y, nos atrevemos a decir, apriorístico examen de la antigua cultura náhuall. Par­ tiendo de la idea de que "el movimiento científico cu nuestro

país es de origen exclusivamente español", 71 comienza por afir­ mar que, supuesto lo imperfecto de la escritura náhuall, no pudieron los indios: "consignar las ideas abstractas de espacio, de tiempo, de divisibilidad, bases necesarias de la matemática,

que a su vez es base de toda

mar lo que ha dicho menciona luego Parra el que juzga ser el modo náhuatl de contar:

"igual, si no mayor ohcfácub para e! cultivo He las cieñe:?.? puro?.

tviooMínibnii l;¡s tribus nahv.as on su imperta lo

" ~ 2 y como para confir­

principio de

¿>rrmr. r!¡- numu-ai ;óü ;

'•'

PARRA, Porfirio, "La Ciencia en México", en la obra-, México, su Evolución

, bajo

Sua'al. Sínicwis de la Historia Política

lu. dirección ilr.l Li e

Don Juslo

Sierra. México, 1902, T. 1, VoJ. 2, pp. 417-466.

w

Ibid., p.

f.ac.

c.it.

«4 .

38 T-II.OSOKÍA NÁHUATL

el examen directo del

medio que para tal fin usaban los aborígenes, el testimonio de auto­

ridades respetables

equivocarse hasta veinte. -. " n

si es que a llamarlo sistema nos atrevemos

. nos enseña que los indígenas sólo contaban sin

Y continúa su examen de la cultura náhuatl, megando todo valor científico a su cronología y astronomía, sin mencionar siquiera cuáles son esas "autoridades respetables" que le infor­ maron que los indios "sólo contaban sin equivocarse hasta vein­ te" y que le hicieron saber que los mahuas "no poseían medio alguno para medir los ángulos, ni los cortos períodos de tiempo". Ninguna refutación se merecen tan equivocadas aprecia­ ciones de Parra, sólo comparables a la3 del filósofo prusiano señor Paw, de quien nos habla Clavijero que sostenía que la numeración náhuatl sólo llegaba a tres y a quien graciosamen­

te respondió así en una de sus disertaciones:

"Yo aprendí la lengua mexicana y la oí hablar a los mexicanos

muchos años, y

ces numerales y de términos significativos de ideas universales, hasta (me no vino a ilustrarme Paw. Yo sabía que los mexicanos pusieron

sin embargo , n o sabí a qu e fuera tan escasa «le vo­

el nombre ccrUzontli (400), o más bien el de cerUwntlatole (el que tie­

ne 400 voces), a aquel pájaro tan celebrado por su singular dulzura

Yo sabía, finalmente,

que los mexicanos tenían voces numerales para significar cuantos mi­

llares y millones querían"

y por la incomparable variedad de su canto

. 7 *

Después de esta contestación de Clavijero, causa admira­ ción que un mexicano, profesor de lógica y gran positivista por añadidura, venga a opinar en tal forma sobre los nahuas que a su juicio "sólo contaban sin equivocarse hasta veinte". •^

Contrastando con tan ligeras apreciaciones de Parra están

los trabajos de investigación directa que por este tiempo lleva­

ban a cabo D. Francisco del Paso y Troncoso, D. Antonio Peña- fiel y D. Joaquín García Icazbalcela, eximios en la búsqueda

y publicación de textos inéditos, muchos de ellos en náhuatl,

referentes a la anLigiia cultura mexicana. No vamos a detener­ nos de nuevo en señalar cuáles fueron la? obras y documentos que en relación con nuestro asunto, publicaron estos investiga­ dores, ya que de esto hemos tratado al hablar He las fuentes.

«

I bul., pp.

424-425.

T «

CLAVIJERO, Francisco Javier, Disertación

VT en Histoiia Araifíua de Mé­

INVESTIGADORES

DEL

PENSAMIENTO NÁHUATL

3 9

Tan sólo hacemos constar aquí cuál es su mérito al hacer ase­ quible por vez primera la documentación necesaria para poder estudiar, no ya a Lase de hipótesis y conjeturas, sino directa­ mente, el pensamiento náhuatl.

 

h)

SELER

 

Toca ahora referirnos

a

Ja

que

podríamos II;UII;H l Y:.uu'l.i

alemana" de investigadores de la antigua nillmn nn-xir.'ina.

YJI lirmo:;

hablado de sus trabajos como traductor y editor t\r. ;j|»uuo:; de los textos en náhuatl recogidos por Snlingmi y di- olías piori--

dencias, tarea en la que encontró seguidores lumhién alcmam-s como Lehmann, Schultze-Jena y Mengin. Brevemente vamos a exponer aquí sus opiniones relativas al pensamiento filosófico náhuatl. Aun cuando originalmente se encuentran esparcidas en varias revistas y publicaciones, fueron reunidas finalmente en esa enciclopedia de las cultu­ ras mesoamericanas que son sus Gesammelte Abhandlungen™ Del inmenso material nos fijamos tan sólo en aquellos es­ tudios que más interés tienen desde nuestro punto de vista. Nos encontramos así en un trabajo titulado Algo sobre los funda­ mentos naturales de los mitos mexicanos, un magnífico ensayo dirigido a determinar cuáles son los elementos estrictamente tollecas en la mitología náhuatl del siglo xvi." Sus escritos sobre varios de los antiguos códices encierran también ideas muy importantes para la comprensión de la cosmovisión náhuatl. Pero hay especialmente cuatro trabajos de Seler de particular interés: La imagen mexicana <lcl inunda; Aparición del mundo y de los hombres, nacimiento del sol y di-

Mito

principal

la luna; Los primeros hombres y el mundo celeste; y /*.'/

Su fundador eximio fue Eduardo Seler (\i.W.)-V)22),

de las tribus

mexicanas. 17

En todos estos trabajos aparec e la K'OWISIUH riñ n Av l.i

und

; SELER, EHuaul, Gesammelte Abhandlungrn zw uim'til<tim\<-li--n .'.'j;m. A

■iUcrlumshunjie,

R \nls.,

Asch'.-r und

O ,

(vi

Hc!,n-n<l muí

<'

Il.-lii.

19021923.

7 «

Ibid. Vol. III. pp.

.'JU5-351-. El título ordina l <l<- rst<- ir.-ilm.i .-s E¡„¡pc<

iiber dic nat'úrliclie.u GruaJlagai mexikanischer Mytcn.

SELEU, Eduard, Vol. IV, pp. 3-155. (Ix>3 títulos originales de: estos es­ tudios son: Das Wcltbild der Mexikitnc.r; B'ntxtehung der Wdt und der Mcnschen, Geburt von Sonne und Mond; Di'e erstm Mensaten und Jie Sterneu/clt; Der Hauptmythus der mexikanische Stámme.)

77

40 FILOSOFÍA

NÁHUATL

cosmovisión náhuatl establecida sobre la íirmc base de los cro­ nistas, los códices y la documentación náhuatl. Como un ejem­ plo de la forma en que elaboraba Seler sus trabajos, citare­ mos un trozo del mencionado estudio La imagen mexicana del mundo, en el que sintetiza sus ideas acerca del principio cós­ mico. Tras hacer mención de sus fuentes, que son aquí los códi­

Telleriano Remensis (fol. 8) ,

ces Vaticano A 3738 (fol. 1) y habla Seler de:

"Los dos dioses cuyo nombre es TonacatecuhtU, Tonacacíkuad, "Señor y Señora de nuestro sustenta", u OmeDecuhlli, Ornecíhuatl, "Se­ ñor y Señora de la dualidad". La diosa también se llama Xochiquetzul, "flores y adornos de plumas". Estos dioses que eran para los mexica­ nos los dioses del amor, de la generación, del nacimiento y en forma correspondiente, de lo que mantiene la vida, del sustento, del maíz, et­ cétera, habitaban el treceavo cielo. Correspondiendo en todo a lo re­ presentado por el Códice Vaticano está lo expresado por Sahagún (Lib. X, cap. 29), donde, dice que en este lugar está concentrado el prin­ cipio de l;i vida y por razón de estos dioses es llamado Omeyocan, liif.nr d r ];i dualidad . De allí , según creían los mexicanos , era n envia­ dos l.i:. niño'; al mundo (Snhapún, I .ib. VI, cap. 32). Por este motivo

.•«• lliiiii.tliíiii l.imliini a esle ciclo supremo Tamoatbckan* lugar de donde iw |iiDI-I-III-, <-.-.i(i i-fi, lii^nr del nacimiento. Un nombre que como lo he

iin»-.li-.itln. I-I.i juii c:.ii) romo

IIII.T

ii.iiin.il (|ii<- fui-wi

un lugar mítico del origen de los na-

|>iir;.|,> <|in

CI.-IJKIH ;illi el principio de la vida individual, era "

|.inil>¡('ii el silio de donde procedían los pueblos

ís

KM c;t¡i huma. apoyándose siempre en códices, textos na- Inix, cronistas, y liallazgas arqueológicos, es como escribió

Seler sil:; profundos trabajos sobre la cosmovisión náhuatl, que tan .firme base ofrecen para lo que podríamos llamar conti­ nuación de su obra, pasando ya a ese estadio en el que el mito

^comienza a racionalizarse, convirtiéndose en

i)

LEHMANN

Y BEYF.R

filosofía.

Discípulo de Seler y como él estudioso de los viejo* texto 5 nahuas, fue Waher Lehmann (muerto en 1939), a quien, como hemos visto, debemos, cutre otras cosas, la primera traducción del original náhuatl de Los Coloquios de los doce. así como una excelente versión paleográfica de los Anales de Cuauhti- tlán. Sus preocupaciones acerca del significado filosófico de

"

Ibii.,

vol. IV, Das

WehhU

de

Mc.xihmcr, rI >.

2MA

INVESTIGADORES

DEL PENSAMIENTO

NÁHUATL

4 1

las culturas maya y náhuatl quedaron esbozadas en un inte­

resante estudio que fue dado a conocer después de su muerte

y en el que señala la necesidad de no quedarse en los meros

datos arqueológicos, sino antes bien de aprovecharlos para in­ tegrar la imagen completa de las viejas culturas, hasta des­ embocar en lo que fue su alma: la filosofía. 79

Dentro de las tendencias humanistas de la que hemos lla­ mado "escuela alemana" estuvo asimismo Hermann Beyer, de quien hemos encontrado dos interesantes y poco conocidos tra­ bajos publicados en un libro de homenaje a Humboldt con

motivo del descubrimiento de su estatua en el jardín de la Bi­

blioteca

Nacional de México. 80 De sumo interés es el estudio

titulado

Imagen de la religión azteca, según Alexander von

Humboldt. Afirma allí Beyer que si:

"nos adentramos más en el lenguaje simbólico de los mitos y de las representaciones figuradas de los códices, veremos que el craso po­ liteísmo que nos sale al paso en el antiguo México es la mera referen­

cia simbólica a los fenómenos naturales, ya que el pensamiento de los sacerdotes había concebido ideas religioso-filosóficas de mayore.-s alcances. Los dos mil dioses de la gran multitud de que habla Gomara, eran para los sabios e iniciados tan sólo otras tantas manifestaciones

de lo Uno. En la figura del dios Toiíacatccuhúl encontramos un susti­

tuto del monoteísmo. Es él el viejo dios creador que reina en el tre­ ceavo cielo y desde allí envía su influjo y calor, y gracias al cual, los niños son concebidos en el seno materno. Para expresar la idea de que las fuerzas cósmicas eran emanaciones drl principio divino (Urgoll- heü) se designaba a los dioses de la naturaleza como hijos de Toma-

Y el que el antiguo dios aparezca (a veces) en forma

femenina conlnidicc tanto y tan poco al principio nioriotcístico como

la

Trinidad cristiana. Encontramos en el panteón mexicano una pare­

ja

divina como fundamento único e idéntico del universo. El (pie tam­

bién fuera para los mexicanos el sol la fuente de toda la vida terrestre.

desempeña la misma función que el viejo dios creador con el cual

por este motivo estaba identificado. El fuego, el calor, es para loa

primitivos filósofos la fucr/a vital que lo pervade

." 8 1

;D Ver, Lelimann Walu-r, "Dic DcHcutung rlcr Altamciikaniu-hen Hr.rhkul- lureii fiir dic allgcnicine Grwliichte der Mcnschhdi" en ¡bero-Amerikanhr.ht'< Are!,!:-, AprUjnü. 1943. pp. 65-71. s " EHINEST WITTU.II, Hermann Bey«r a «l¡¡, Wüscnscliafdühi: Fctu-hnh 7.11. Enthüllung rhf vmi Sellen Sciner Majcstát Kaiser ff'ühelia 11. dan Mcxil.u- nischen Volhe zura JubU'ium sciner Unabhangigkrit gimtiftctcn HumlioUt Dcnli

nutls, von

rogliphc des Kodcx Humboldt von H. Heyer", pp. 95-105 y "H.is AzhkiM-lii! Coi- tcrbild Alexander von Humboldt's" von II . Dcycr. pp. 109-119.)

Müller linos. M>\iko, 1910. (Ver especialmente: "Ubcr Níimnisnii:-

81

Op. cit., Das uztekischc Cóttcrbild Alexander von Uumbaldc's, p. 1 \(\.

4 2

r'JÍ.OSOKÍ/V NÁHUATL

Tan interesante análisis que apunta a expresar la opinión de Beycr de que la eosmovisión azteca era de tipo monista- panteísta, contrasta con la opinión de Ghavcro para quien el pensamiento náhuatl era de tipo materialista. Mas, sin preten­ der dilucidar ahora esta cuestión, ya que preferimos que los textos hablen por sí mismos en nuestra parte expositiva, tan sólo llamamos la atención sobre este estudio de Beyer que concluye con las siguientes palabras:

"Y pódanos decir que ya no está lejano el día en que —al menos en sus líneas fundamentales - - pueda ser comprendido el sistema mito­ lógico de los pensadores de Anáhuac".* 2

Tras habernos ocupado de la "escuela alemana", y ante la imposibilidad de detenernos en autores —desde otros pun­ tos de vista imprescindibles— como Herbert J. Spinden, Mi­ guel Olhón de Mendizábal, Theodor W. Danzcl, George C. Vaillanl, vSalvador Toscano, Paúl Westhcim, etc., cuyas obras mencionaremos únicamente en la bibliografía final, ya que me­ nos directamente se relacionan con nuestro tema, ?í queremos referirnos ahora a algunos eminentes maestros contemporáneos, cuyas aportaciones para el estudio de la filosofía náhuatl son de positivo valor."

j)

GAMIO

Por expresar admirablemente la importancia metodológica de los esludios sobre el pensamiento indígena, mencionaremos aquí una idea fundamental expuesta por el Dr. Manuel Ga-

'

**■

» Ibid., p. 119.

83

Antes queremos señalar tan sólo que el primero en ofrecer nueva sín­

tesis del pensamiento religioso de los nahuas fue Lewis Spence, quien sin lle­ gar a descubrir aún en The Civiliziüion of ancient Mcxico (Cambridge, 1912) o en The Gods o¡ Mcxico (f-ondou, 1923) el meollo mismo de la concepción re­ ligiosa de Anáhuae, logró sin embargo presentar un bien documentado trabajo de introducción, que aun actualmente sigue siendo de utilidad. Citaremos además hi serie de estudios del notable antropólogo argentino Dr. José. Jmbelloni, publicados con el título de 1: E1 Génesis de los pueblos r n >- tohistórico9 de América", en el Boletín de ht Academia Argentina de Ciencias ísaimcias. 'Jomo VIH (194?) y siguientes, así auno el trabajo ele' Ing. Alberto Escalón) Hamos: "Una_ interpretación de la cultura ma»a y mexir.a", en tio'.i-.- tín de ln Sociedad Mexicana de Geo/frafía y Estadística, Tomo LXIX, níiins. 1-2, pp. 57-109. No nos detendremos en el análisis de estas obras por juzgar que su ambicioso propósito de comparar las culturas náhuatl y mayu con otras dr. Amé­ rica, del ceieano Oriente, de Grecia, de la India y China, etc., es algo que re­ basa por completo los límites mas modestos de nucsiio intento: estudiar el pen­ samiento náhuatl a través de sus íuentes auténticas.

INVKSTIGAnOKKS

DEL PENSAMIENTO

NÁHUATL

4 3

mío en su obra Forjando Patriad Tratando específicamente del arte indígena, y aceptando el abismo que existe entre el criterio estético occidental y el propio de los indios, señaló la razón por la que ordinariamente el arte indígena no des­ pierta en el observador occidental emoción estética alguna. Acontece este,

.porque no se puede calificar en ningún sentido aquello <l»; <|iu- n<>

'"

se tiene conocimiento, y lo que por primera vez se conti'mpl.t, nc> pii--

d(í ser apreciado ni estimado suficientemente para

calificarlo."" 1 '

Para

comprender

el arle

indígena

es pues

necesario

n n

paparse de la mentalidad indígena, conocer sus anlrcrilrulir., sus mitos, su cosmografía, su filosofía, cu una palabra, hay que adquirir los moldes genéricos del pensamiento indígena. Tal idea expresada por Garaio, en relación con el arte, tiene implícitamente un alcance más universal aún: para compren­ der a fondo, integralmente, cualquier aspecto o manifestación de la cultura, es menester reconstruir humanísticamente todos los aspectos de su cosmovisión y de ser posible de lo más ela­ borado de ésta, su filosofía. Tal es el criterio metodológico de Gamio.

k)

CASO

Entre los modernos arqueólogos y antropólogos, ninguno quizás ha logrado embeberse tan profundamente de un seme­ jante criterio humanista como el Di. Alfonso ('aso. Varios son los estudios escritos por él acerca de las ideas y cosmovisión de los aztecas. Pero, especial tríenle en las I res obras si» n ¡mies se expresan como en síntesis los resultados de. MIM iiivr:,l¡|',iirio nes: La Religión de los Aztecas ( N.'W. y l«M!>), /-.'/ A\>.iiUn \ rl Nopal (1946) y El Purhln <M Sal (¡<>r,:i). :.,inini/¡i < 'a su exposició n d e l a religió n «-/leca, sena land o r l Im-lm >\r <pn entre

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(ÍAMio .

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M.

CASO, AIÍLIISO,

U

lírfigiúii de lus Atinas,

l'.nrid

HI¡;I lli.Mr. M.-xii-miii.

México, 1936.

Mexi­

cana de la Historia, T. V. núm. 2. México, 1916. El Pueblo del Sol, Fondo de Cultura Económica, México, 1953.

"El

Afinila

y el Nopal",

en Memorias

ríe la Academia

44 FILOSOFÍA NÁHUATL

"las clases incultas había una tendencia a exagerar el politeísmo, con­ cibiendo como varios diosos lo que en la mente de los sacerdotes sólo «ran manifestaciones o advocaciones del mismo dios". 87

Contrasta, por

tanto, la que podríamos

llamar

actitud

re­

ligiosa

del pueblo, con

el

anhelo

de

unidad

existente

en

los

medios sacerdotales:

por otra parle son patentes los esfuerzos de los sacerdotes aztecas por reducir las divinidades múltiples a aspectos de una misma divinidad,

y al adoptar los dioses de los pueblos conquistados, o al recibirlos de

otros pueblos de cultura más avanzada, trataron siempre de incorpo­ rarlos, como hicieron los romanos, a su panteón nacional, considerán­ dolos como manifestaciones diversas de los dioses que habían hereda­ do de las grandes civilizaciones que les habían precedido y de las que derivaban su cultura". 89

Finalmente se refiere Caso a:

un "

(!<• Indas las cosas es mi solo principio dual, masculino y femenino que bahía engendrado a los dioses, al inundo y a los hombres y, superarí­

an IIMI.IVÍ.I c:,i¡i jiiiiiud cu ciertos hombres excepcionales, como el rey de

'IV/ciiri», INi'/aliiiale.nynil, apan-.ce ya la idea de la adoración preferente

a un din; invisible (|iu- un se puede representar, llamado Tfoque Na-

lui4i<[iir i) l¡iitfnrrnnlitm.ti¡, "'el dios de la inmediata vecindad'", "Aquel

a escuela filosófica muy antigua (que) sostenía que el origen

por

i|tiií-n

Inilus

viven".

.

. s u

Mas, mrno "nunca han tenido gran popularidad los dio­ ses d<> los filósofos", la cosmovisión religiosa del pueblo az­ teca siguió desarrollándose por su propia cuenta. S¡ reflexionamos ahora sobre los datos aportados por Ca- ,so, veremos que distingue en ellos tres capas o substratos en

la cosmovisión religiosa de los aztecas:

1. El substrato popular: politeísta.

2. El substrato sacerdotal: trata de reducir lo múltiple a

meros aspectos de una divinidad.

3. El substrato filosófico: había una escuela filosófica

muy antigua que afirmaba í:l principio cúsnúc.o dual y u\ú\

pensadores aislados que se acercaban al monoteísmo.

,: '

CASO, Alíons». i M

Ido d,-l .W. p,,.

lf.17.1

•=»

••

<>,»;,< rilalu,

Ihid.,

|.|

|)(). ti Y I».

ReligUm de los Aztecas, p. 7.

I! y 17.

(Ver también:

El Pue

INVESTIGADORES DEL PENSAMIENTO NÁHUATL

4 5

Habiendo señalado así por vez primera en forma nítida la complejidad de elementos del pensamiento azteca, consagra Ca­ so principalmente su atención al estudio de los dos primeros substratos: el popular y el sacerdotal, refiriéndose secunda­ riamente al estrictamente filosófico, ya que el fin de sus trabajos es estudiar la religión azteca. Expone luego ordenadamente los mitos de la creación de los dioses, la distribución cósmica se­ gún los cuatro punios cardinales, la creación del hombre, los cuatro Soles, la misión de Quelzalcóaíl y sus luchas con Tez- catlipnca, los atributos de los dioses del fuego, del agua, de la vegetación, de la tierra y de la muerte. Pero, hurgando en la cosmovisión religiosa, no se detiene Caso en la mera exposición de los grandes mitos, sino que descubre la clave, o leit-motiv, del pensamiento azteca: el hom­ bre concebido como colaborador de los dioses, particularmente el sol, Huitzilopochtli:

'"

vieja diosa de la tierra y muere todas las lardes para alumbrar con su luz apagada el mundo de los muertos. Pero al nacer el dios tiene que entablar combale con sus hermanos, las estrellas y con su hermana, la luna, y armado de la serpiente de fuego, el rayo solar, lodos los días los pone en fuga y su victoria significa un nuevo día de vida para

los hombres. Al consumar su victoria es llevado en triunfo hasta el medio del cielo por las almas de los guerreros que han muerto en la guerra o en la piedra de los sacrificios, y cuando empieza la larde, c» recogido por las almas de las mujeres muertas en parto, que se equi­ paran a los hombres porque murieron al tomar prisionero un hombre,

el recién nacido

pero para que triunfe el sol, es menester que sea fuerte y vigoroso,

pues tiene que luchar contra las innumerables estrellas

hombre debe alimentar al sol, pero como dios que es. desdeña los alimentos groseros de los hombres y sólo puede ser mantenido con la vida misma, con la substancia mágica que se encuentra en la sangre del hombre, el chalchíhuall, el "líquido precioso'', el terrible néctar de que se alimentan los dioses. El azteca, el pueblo de Huitzílofiochtli, es el pueblo elegido por el sol: es el encargado de proporcionarle ^u alimento; por eso para él "

la guerra es una forma de culto y una actividad necesaria

e

l joven guerrero que nace todas las mañanas del vientre de la

Todos los días se entabla este divino combate;

Por eso el

* 0

Tal concepción que viene a hacer de los aztecas "el pue­ blo del Sol", como acertadamente los ha designado Caso, apa­ rece asimismo co¡nfirmada en los cuidadosos análisis hechos

90 CASO, Alfonso, La Religión de los Aztecas, pp. 10-11.

46 nuiMHi. i

;MAJi (■A i'i.

por el mismo autur, del viejo símbolo ;i/¡c<:a del jiguila y el nopal. Aunando en su estudio, Jas aportaciones de la arqueo­ logía con los datos ofrecidos por los cronistas y las fuentes na- huas directas, concluye Caso afirmando que:

"el águila sobre el nopal significa entonces que el Sol está posado en el lugar en que recibía su aliento. El nopal, el árbol espinoso que pro­ duce la tuna roja, es el árbol del .sacrificio; y según la mitología, sólo

el

la

sacrificio de los hombres podrá alimentar al Sol: sólo ofreciéndole

tuna colorada, podrá el ave solar continuar su vuelo." 91

De esta idea fundamental, de ser "un pueblo con misión" se deriva, como lo hace ver Caso, el sentido mismo de la vida

y del obrar de los aztecas: hasta cierto punto de ellos depende

que el universo siga existiendo, ya que si el Sol no se alimenta no podrá continuar su lueha sin fin. Y al estar el azteca al lado

del Sol, se considera al lado del Bien en un combate moral

contra los poderes del Mal. Tal es, en resumen, el meollo mis­ mo de la cosmovisión mítico religiosa de los aztecas y el resorte secreto que hizo de ellos los creadores del Imperio Mexicano

y de la gran ciudad lacustre centro del mundo tenochca. Las

investigaciones y trabajos de Caso sobre lo que constituye el núcleo dinámico de la principal porción de los nahuas al tiempo de la Conquista, servirán de base insustituible para la ulterior búsqueda de las ideas estrictamente filosóficas de "esa escuela muy antigua" de que nos habla también el mismo Caso.

1)

SOUSTELLE

• Existe otro importante estudio, verdadero complemento de

los trabajos de Caso: El pensamiento cosmológico de los anti­ guos mexicanos, del Dr. Jacques Soustelle, notable antropólogo

c historiador, varias veces residente en México. 9 * Puede describirse su mencionada obra como una apretada síntesis en la que van presentándose con claridad y siempre sobre una. firm p base documental, las concepciones fundamen­ tales de los nahuas sobre el origen del mundo, los cuatro so­ les, el Sol. los astros y cielos, la tierra y la vegetación, i as

91

CASO, Alfonso, El Águila y el Nopal, en op. cit., p. 102. SOUSTELLE, Jacques, La l'tnsée Cosmologi-que des ancicns mexicains. Ilcrmann el Cic. Ed„ París, 1940.

n :

INVESTIGADORES

DEL

PENSAMIENTO

NÁHUATL

4 7

moradas de los mucrlos, los puntos cardinales, el espacio y el tiempo. Mas no sólo está el valor de esta obra en ser una bien lo­ grada síntesis de la cosmología náhuatl, ya que además con frecuencia nos encontramos en ella acertadas consideraciones que ponen de manifiesto lo bien meditado del estudio de. Sous­ telle. Así, por ejemplo, refiriéndose a la naturaleza de. la len­ gua náhuatl, dice:

puede "

ser caracterizada como un instrumento de tiasmi.-.ioN ■ I»-

asociaciones tradicionales, de bloques, si se quiere, de enjamino, de iin.i genos Ahora bien, lo que caracteriza el pensamiento cosmológico mexi cano, es precisamente la ligación de imágenes Iradicinnalmeiilr a-ocia das. El mundo es un sistema de símbolos que se reflejan nuil mímente:

colores, tiempos, espacios orientados, ostros, dioses, hechos hisiórieos, todos encuentran una cierta correspondencia. No nos encontramos en presencia de 'largas cadenas de raciocinios', sino de una implicación recíproca y continua de los diversos aspectos de un todo." ° 3