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El niño que aparece en la imagen se llama Jaime

LeGeyt.

Como otros niños de su edad, le gusta jugar con


la computadora, coleccionar carritos, escuchar
cuentos y mirar televisión.

Su clase favorita es la gimnasia.


A veces necesita ayuda para
moverse; él nació con una
malformación llamada “espina
bífida”, no tiene sensibilidad en
sus piernas y no las puede mover
bien.

Utiliza una silla de ruedas para


desplazarse.

Pero esto no le impide practicar su


deporte favorito:

COMPETIR EN CARRERAS
Una vez, vio por televisión una carrera de Juegos Olímpicos, y le
dijo a su mamá que ese era su sueño, ser un corredor; también
se lo dijo a su amigo Rob Roy, que conoce a Jaime desde que
nació.

Rob empezó a entrenar a Jaime, le enseñó a alzar pesas, para


fortalecer sus brazos; también hizo ejercicios con sus dos medios
hermanos, hasta que estaba lo suficientemente listo para
competir.

Utilizando su silla de ruedas, logró ganar una carrera de una milla


donde había otros niños que también utilizaban silla de ruedas.

Más adelante, participó en otra carrera donde terminó delante de


otros nueve niños que no usaban silla de ruedas.

Aunque esa vez no ganó, demostró que podía lograr muchas


cosas.
Rod se dio cuenta de que Jaime podría
correr mejor si tuviera una silla especial
para carreras.

Junto con varias personas recaudaron


dinero y compraron la nueva silla, a la
que Jaime llamó “Sombra”.

Con esta nueva silla siguió


preparándose para la carrera más
importante, la Falmouth Road Race de
Massachussets, donde el recorrido era
de siete millas, contra miles de personas
de todo el mundo.

Así se convirtió, a los siete años, en el


participante más joven que haya corrido
en este evento.
Aunque Jaime no gano esta carrera, corrió muy bien, a la par de
los demás competidores, incluso se le adelantó a Rob, llegando a
la meta en buen tiempo.

Muchos llevaban camisetas con el lema “Los sueños pueden


hacerse realidad, ¡Vamos Jaime!”.

Miles de personas le aplaudieron cuando el locutor dio su nombre


y lo vieron recibir un reconocimiento especial.

En carreras posteriores, aunque no siempre gana, los otros


corredores le regalan sus cintas, porque lo consideran un
verdadero héroe; uno de ellos es Tom Sellers, ganador de la
carrera en silla de ruedas de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

¿Será un corredor famoso cuando sea grande? Eso espera, lo que


si sabe es que si hay modo de lograrlo, é lo logrará. Jaime tiene
grandes sueños.