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Groenlandia; Revista de
Literatura, Opinión y Arte
en General, Número cuatro
(Mayo – Agosto 2009)

Directora y productora: Ana BBiieennvveenniiddooss aa GGrrooeennllaannddiiaa nnúúm


meerroo ccuuaattrroo 33
Patricia Moya Rodríguez

Vicedirectora y encargada de EEnnssaayyooss


la web: Bárbara López
Mosqueda
LLaass ppeerrssoonnaass lliibbrroo ((eell pprrooyyeeccttoo FFaarreennhheeiitt 445511)) 44
Habitantes: Ana Patricia OOssaam
muu TTeezzuukkaa ((iinnttrroodduucccciióónn)) 66
Moya, Manuel Guerrero PPooeettiizzaannddoo bbaarreess 88
Cabrera (Córdoba), Carlos UUnn nnuueevvoo ccoonncceeppttoo ddee lliibbrroo 1100
Ardohain (Argentina), Luis
SSeerr ppooeettaa oo nnoo sseerr ppooeettaa...... 1122
Amézaga, Adolfo
Marchena, (Vitoria), Pablo
Morales de los Ríos, RReesseeññaass 1144
(Madrid), Esperanza
García Guerrero, Antonio
J. Sánchez (Sevilla), HHaabbiittaanntteess
Andrés Ramón Pérez
Blanco (Toledo).
AAnnaa PPaattrriicciiaa M
Mooyyaa RRooddrríígguueezz 2211
Visitantes: Eva Cabo CCaarrllooss AArrddoohhaaiinn 2277
(Lugo), Luis M. Hermoza LLuuiiss AAm
méézzaaggaa 3322
(Perú), India, José Torres
PPaabblloo M
Moorraalleess ddee llooss RRííooss 3388
Almagro, (Huelva), Juan
Pablo Herencia y Daniel AAnnttoonniioo JJ.. SSáánncchheezz 4455
Sergio Pardo, Raúl Gaitán, Maarrcchheennaa
AAddoollffoo M 4477
Juan José Romero, KKeebbrraann 5511
Fernando Sabido Sánchez,
Enrique Fuentes Guerra,
(Córdoba), Javier Ventura VViissiittaanntteess
Mullor (Almeria), Cecilia
Gris (Madrid), Salvador
Moreno (Málaga), Gustavo EEvvaa CCaabboo 5555
M. Galliano, Silvia LLuuiiss M
M.. HHeerrm
moozzaa 5588
Loustau, (Argentina), IInnddiiaa 6600
Ulises Varsovia (Chile).
JJuuaann PPaabblloo HHeerreenncciiaa \\ DDaanniieell SSeerrggiioo PPaarrddoo 6633

Diseño: Ana Patricia Moya RRaaúúll GGaaiittáánn \\ AAnnaa PPaattrriicciiaa 6666


SSaaúúll AArriizzaa 6699
Fotografía: Alejandro CCeecciilliiaa GGrriiss 7711
Serna Rodríguez \ India \
FFeerrnnaannddoo SSáánncchheezz SSaabbiiddoo 7744
Luis Sevilla \ Raúl Gaitán
\ Juan José Romero \ Ana JJaavviieerr VVeennttuurraa M
Muulllloorr 7777
Patricia Moya GGuussttaavvoo M
M.. GGaalllliiaannoo 8800
meerroo \\ AAnnaa PPaattrriicciiaa \\ IInnddiiaa
JJuuaann JJoosséé RRoom 8833
Edita: Revista Groenlandia
SSiillvviiaa LLoouussttaauu 8866
Apoyo moral importante: Mari UUlliisseess VVaarrssoovviiaa 8899
Carmen Serrano Fernández
EEnnrriiqquuee FFuueenntteess--GGuueerrrraa 9922
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Moorreennoo VVaalleenncciiaa
SSaallvvaaddoorr M 9944
I II

Bienvenidos a Groenlandia. Hay cuatro Con este número – y su preciosa


buenas razones para iniciar este portada de Alejandro Serna -, llega
número. Como sabéis, Mayo comienza otro especial sin tema (un suplemento)
fuerte en Córdoba: patios y Feria. y, en breve, un poemario de Pablo
Deseamos de todo corazón, lectores y Morales de los Ríos, “Autorretrato sin
amigos, que lo paséis muy bien. Eso sí: óleo”, con textos de Nacho Montoto y
como primer motivo de atención, Adolfo Marchena. Groenlandia cuenta,
tenemos que comentar que la cultura en esta ocasión, con más poetas y
en Córdoba no se reduce al precioso narradores: Eva Cabo, Silvia Loustau,
colorido de las paredes en casas Gustavo Marcelo Galliano, Javier
antiguas ni tampoco a bailar sevillanas Ventura Mullor, India, Ulises Varsovia,
y disfrutar de borracheras en las etc. A destacar la buena presencia de
casetas. Así que, por favor, después de artistas de Córdoba, dispuestos a
la Semana Santa y la Cosmopoética, ofrecernos la mejor poesía y la mejor
sigan atentos a los recitales, a las fotografía. Groenlandia se enorgullece
exposiciones y, por supuesto, al de contar en sus filas con los
festival de flamenco que se aproxima. habituales habitantes y sus nuevos
Una oportunidad a la cultura, por visitantes, siempre tan apañados y
favor, que no muerde. Mil gracias. trabajadores. Sin vosotros,
Vuestra salud mental lo agradecerá. Groenlandia no existiría.

III IV

Groenlandia es imparable: hemos Me entra una alegría tremenda cuando


salido en Andalocio (¡muchas gracias, los chicos “Fulanitos” y las chicas
Juan y Beatriz!), en PEZ (fanzine de “Periquillas” de este lugar publican
culto) y en diversos blogs y páginas sus obras. Por tanto, desde aquí,
webs. La tercera edición del Especial enhorabuena por Pablo Morales y
Erotismo ha sido un exitazo, así como Rafael Infantes, que han publicado sus
el Especial de Poesía “Ellos \ Ellas”. primeros libros – una novela y uno de
Para celebrarlo, queremos editar una relatos, respectivamente - y a Manuel
antología EN PAPEL de sus autores - Guerrero, que ha sacado su primer
¡al fin, el primer libro editado de poemario, bautizado como “El desnudo
Groenlandia! – y un cd especial que y la Tormenta”. El primer paso ya está
incluirá todo lo que hemos elaborado, dado: a todos ellos, mil besos y mil
incluyendo sorpresitas. Desde aquí, un abrazos, que os lo merecéis. Tampoco
mensaje a todos los artistas: se me olvido de otros algo más conocidos,
admiten cortos, canciones, poemas como Luna Miguel – con dos buenas
recitados, etc. El objetivo: ofrecer razones para estar contenta: dos
variedad artística. También estamos poemarios editados en Córdoba - o
planeando la posibilidad de editar un Nacho Montoto con su peculiar doble
fanzine. Estarán informados de todo lo poemario. Una oportunidad a los
que se suscita en territorio no tan noveles, por favor, porque tienen
helado. Seguiremos currando. mucho que ofrecer.

- 3 - euforia por los cuatro costados)


LA JEFA DE GROENLANDIA (destilando
En el mundo que el escritor Ray Bradbury describe en su novela “Fahrenheit 451”, los
libros están prohibidos. En él, la misión de los bomberos no es apagar fuegos, sino
encenderlos y quemar todos los ejemplares para que no corrompan la filosofía general
del ciudadano. El poder, con esa forma de inquisición, pretende evitar que la gente
tenga un pensamiento independiente, ofreciéndoles felicidad a cambio de ignorancia.
No obstante, hay personas que, siendo concientes de la importancia del texto escrito,
intentan salvaguardar su contenido memorizándose los libros: son Las Personas Libro.
Al principio, como se refleja en la novela, no se planea nada: cada persona tenía una
obra que deseaba recordar, y así lo hacía. Luego fueron entrando en contacto,
establecieron una organización y forjaron un plan, cuyo objetivo era conseguir que la
mayoría de los ciudadanos fueran recitando en voz alta los libros. La novela – cuyo
título se basa en la temperatura que debe alcanzar el papel para comenzar a arder,
451º Fahrenheit - resulta profética en muchos aspectos, como la dependencia de la
humanidad ante la tecnología. El director de cine francés Francoise Truffaut reconoció
la importancia de las personas libro e hizo una película. Décadas después, otro
director, esta vez de teatro, Antonio Rodríguez Menéndez, consciente también de
dicha importancia, intentando superar la ficción narrativa o cinematográfica, creó el
Proyecto Fahrenheit 451 de Las Personas Libro, haciendo realidad la ficción, gracias al
cual un gran número de ciudadanos y ciudadanas, al igual que los personajes de la
obra, van por todos los lugares narrando sus textos preferidos. En la actualidad, no
existe esa inquisición hacia los libros, pero si un poder invisible del mundo audiovisual,
que va sustituyendo al mundo de la lectura para así poder dirigir mejor la opinión
pública. Ante esto, las personas libro se organizan para resistir a esta tendencia, que
desea prohibir, de manera muy sutil, el hecho de pensar y actuar de forma diferente.
Son hombres y mujeres que para que no se repitan actos como la quema de la
biblioteca nacional en Sarajevo, o la destrucción de librerías en la noche de los
cristales rotos en Alemania, se convierten en defensores de los libros. No pretenden
ser héroes, pues son conscientes de que muy pocas conseguirán memorizarse una
obra completa; por eso, cada una de ellas lleva en su mente y en su corazón sólo un
fragmento del libro que les hubiera gustado ser, ése que habrían salvado de las
llamas, y lo comparten narrándolo con sencillez, mirando a los ojos de todo aquel que
desee escucharlo. Con este simple gesto se convierten en una representación de la
obra elegida, dan voz a esas valiosas palabras y caminan tranquilas sabiendo que

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esas líneas están seguras en sus mentes. Aunque veamos como ficción el mundo que
Ray Bradbury refleja en su novela, debemos ser conscientes que nos acercamos cada
vez más a él. En la actualidad se pretende ser feliz a cualquier precio, y el terreno
audiovisual nos invade poco a poco. Es la sociedad de las prisas, en la cual se
extienden cada vez más los establecimientos de Fast Food, para consumir los
alimentos sin apenas saborearlos, donde existen escuelas de lectura rápida, en la que
se imparten cursos que permitan duplicar o triplicar la velocidad de lectura, y donde
rapidez es sinónimo de inteligencia. Frente a esta actitud, las personas libro saben
valorar el tiempo, reconocen la importancia del vínculo que crea la lectura, valoran la
palabra escrita, y se detienen en ella porque saben que cada una posee un color, un
sabor, una textura, un aroma o un sonido diferente. Disfrutan dejándose acariciar sin
prisas por su melodía, y dilatan el transcurrir de las horas con una buena lectura. No
lograrán leer una novela en pocos días, pero si habrán conseguido algo mucho más
importante: cambiar cantidad de ejemplares por calidad. Ellas han aprendido a
defender los libros de una manera diferente, son conscientes de su importancia y esto
las hace reivindicar la buena lectura. Saben que las palabras no existen hasta que no
se pronuncian o escriben, y que al darles su voz al texto, éste sale del silencio y puede
despertar en quien lo escucha la curiosidad de leer esa obra, por eso entregan la
palabra con mimo, dándole su valor y dejando que recorra con naturalidad el camino
narrador-oyente. Conmueve ver a niños que disfrutan al entender, memorizar y narrar
ese fragmento que a ellos les ha gustado tanto, o como personas mayores recitan
poemas ya sólo impresos en sus mentes, y que gracias a ellos no se perderán, porque
alguna otra persona lo guardará. Quien desee acogerse a esta forma de defender la
lectura y convertirse en una persona libro, sólo tiene que seguir el eco de sus
narraciones, memorizarse unos versos, relato o fragmento de su obra preferida y
compartirlo con todo aquel que lo desee escuchar. Yo hace tiempo que me uní a ellas:
las encontré en un parque, y os puedo asegurar que he descubierto en la lectura
matices que antes me pasaban inadvertidos. Disfruto al compartir fragmentos de mis
obras preferidas, como “El incendio de un sueño” de Charles Bukowski, “Cien años de
soledad” de Gabriel García Márquez, “Madame Bovary” de Gustave Flaubert… y sé que
mientras los lleve en la memoria, ellas estarán protegidas de cualquier tipo de
censura, porque como escribió Virginia Wolf: ”no hay barrera, cerradura ni cerrojo que
puedan imponer a la libertad de mi mente…”

- 5E-S P E R A N Z A G A R C I A G U E R R E R O
Osamu Tezuka fue el maestro que estableció las bases
principales del manga. Considerado como uno de los grandes
clásicos de la historia del cómic, es el gran referente de
artistas actuales: todos los autores japoneses conocen su vasta
y admirada producción – ha sido traducido a más de diez
idiomas - y aparte, es muy difícil no vislumbrar influencias de
este gran genio en páginas de muchos cómics. Lo llaman “El
Dios del Manga”, y con razón: muy pocos autores han
conseguido desarrollar tantas obras y de tan variados géneros.
Con respecto a datos biográficos, Tezuka nació el tres de
Noviembre de 1928 en una pequeña localidad de Osaka. Hijo
de una familia acomodada, estudió medicina, pero jamás
ejerció la profesión pues optó por cumplir su sueño de crear
cómics. Amante del cine mundo y de Disney, Tezuka, gracias a
un pequeño premio local, consiguió conocer a los grandes
maestros de la época. El joven prometía, y así lo demostró con
“La nueva isla del Tesoro”, cuyo primer tomo se agotó en pocas
semanas. Ya en esta obra inicial, se mostraban las
“innovaciones” Tezukianas: escenas a modo de película
cinematográfica, caricaturas, la novedosa e inteligente
composición de página, acompañada de un estilo limpio y
simple. A partir de ahí, Tezuka generó una serie de mangas
destinados a un público joven, creando personajes tan
entrañables como Kimba, el león blanco de “Jungle Taitei”,
“Astroboy” o la princesa de “Ribbon No Kinshi”, primera obra
shojo – cómic para chicas - de la historia. En 1952 creó su
propio estudio, la revista COM y la Mushi Productions; gracias a
la fama que le precedía, acudieron muchos aspirantes que
fueron testigos de cómo en años posteriores Tezuka creaba
montones de páginas y de ideas para películas de animación.
Sin embargo, la revista y la productora cerraron debido a la
poca habilidad de Tezuka para los negocios. El autor resurgió
de sus cenizas ante aquellas nefastas experiencias creando

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soberbias obras de un estilo más adulto: es la etapa oscura de
Tezuka, de la que nacerán obras maestras como “Mw”, “Oda a
Kirihito”, “Black Jack”, “Adolf”, “Ayako”, “El árbol que da
sombra”, entre otras. Murió a consecuencia de un cáncer a los
sesenta y tres años… pero ya en vida fue convertido en un mito.
Con respecto al estilo, la estética inicial de Tezuka, dirigida a
un público adolescente, era sencilla, casi caricaturesca:
evidente es la huella de las películas de Charles Chaplin y de
animación de la factoría Disney. Pero ya en esta época se deja
notar que Tezuka trata a sus creaciones con cariño y entrega a
sus personajes virtudes y defectos, los hace tan de carne y
hueso que asusta, si bien es una humanidad “inocente”; estas
formas de mostrar al mundo a los protagonistas de sus cómics
cambia ya en la famosa “época oscura”: dotándose de un
dibujo más realista y de guiones más “serios”, introduce
personalidades de doble moral que refuerza ese sentido más
humano que existe en nosotros, esto es, porque no somos
perfectos y ni somos buenos ni malos. Otro apunte a destacar:
los protagonistas y sus historias son un vivo reflejo de la
mentalidad del autor, que habla de inquietudes, obsesiones y
reflexiones acerca de su tiempo. El dolor, el respeto a la
naturaleza, la política, la religión, la muerte, la ética, las
miserias humanas, la inmortalidad, la filosofía, los debates de
la ciencia, la homosexualidad… todo queda expresado en las
más de ciento cincuenta mil páginas que dejó dibujadas y
guionizadas.

En el próximo número de Groenlandia, un repaso a sus obras


más destacadas y que han sido publicadas en nuestro país.
Trataremos “Bajo el aire”, una colección magistral de
historietas cortas, “Oda a Kirihito”, fabuloso drama médico, y la
aclamada “MW”, una genial lectura de intrigas políticas.

ANA PATRICIA MOYA RODRÍGUEZ


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La poesía es mi lecho. Un determinado tipo de poesía. La poesía de
bar. Creo que no hay nada en este antipoético mundo que me guste
tanto como la poesía. No lo creo. Lo afirmo. Con absoluta rotundidad.
Estoy loco por la poesía. Definitivamente. Si no, no se entiende el
porqué hasta ahora llevo organizados cinco eventos poéticos (y tengo
en mente organizar otro) en un lugar asolado por el poema y, hasta
hace bien poco, invadido por esa única religión existente: la
especulación inmobiliaria. Remonto tres años atrás, cuando nació
CREATURA, fanzine en el que colaboro. Se me propuso, junto a otro
poeta organizar un recital a dúo que acepté encantado y en el que
presenté a algunos de mis malditos favoritos. Y que a día de hoy lo
siguen siendo. Disfruté muchísimo en ese primer recital. Y fue una
puesta de largo, una presentación a todos aquellos quienes no
conocían al KEBRANTAVERSOS, quién por aquel entonces aún escribía
poemas. A partir de ahí el camino nació. Cada vez leía más y más
poesía de mis malditos favoritos. Esto me llenaba completamente.
Más allá de trabajo y familia. Más allá de todo. Seducido por el verso,
como siempre digo yo: la tenía que liar de nuevo. Así que contacté con
poetas que me abrieron las puertas de su casa y su corazón e hicimos
el PRIMER POESÍA EN LOS BARES. Un recital íntimo, furtivo e
inolvidable. Después de este recital celebradísimo por lo bien que
salió me visitó el ABISMO. Quiere esto decir que es verdaderamente
importante para mí pues nada antes me había afectado tanto, ni tan
siquiera la muerte de mis padres. De entre todos los poetas que
conozco, destaco por encima de todos a DAVID GONZÁLEZ, mi
hermano DAVID GONZÁLEZ, poeta del que si no conoces sus poemas
no conoces la Poesía (así que ya podéis ir comprando sus poemarios).
DAVID GONZÁLEZ caló tan hondo en mí que me propuse realizarle un
tributo. Eso fue la OSTIA PUTA. Una noche verdaderamente especial,
llena de música (en todos mis recitales hay música) poetas (más de

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20) y Poesía. Ahí nació una amistad-hermanamiento que espero
perdure para siempre. Y otra vez vino el bajón anímico. Así que me
propuse tirarme al barro y cogí mis poemas y relatos y llamé a
dibujantes y a amigos escritores y en muy poco tiempo mi SATÉLITE
DE INHÓSPITO PLANETA orbitaba (y aún lo sigue haciendo). Y no
contento con esto, otro recital. En esta ocasión totalmente femenino
porque ELLAS, vosotras lo merecéis todo. Después de este recital, me
visitó la LUZ tan intensamente que cuando se apagó para curarme
volví a liarla con el último recital perpetrado por mí hasta el momento.
En mis recitales me he dejado, literariamente y literalmente retazos de
mi vida. Lo he ganado todo y también lo he perdido todo también. En
mis recitales el poeta es el protagonista, el poeta vivo, la poesía viva,
la poesía de bar. Desde aquí agradecer a todos y cada uno de ellos y a
los músicos el haberme hecho posible materializar mis sueños:
poetizar bares.

Y en un tiempo, el recital DESTROYER, quizá el definitivo. Atentos a mi


blog.

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ANDRÉS RAMÓN PERÉZ BLANCO
Hay un fenómeno, que comienza a convertirse en tradicional, consistente en que las
nuevas tecnologías, a la vez que son utilizadas de forma masiva y entusiasta,
provocan en sectores de la población recelos o incluso abierto desprecio,
considerando que la modernidad va a generar una sociedad más adocenada y
empobrecida, en la que se van a perder valores. Eso no es algo de ahora: todas las
novedades se han encontrado con resistencias a veces feroces. Sucedió con las
primeras máquinas de la Revolución Industrial; con los primeros automóviles;
incluso, mirando más atrás, nos encontramos con que, cuando llegaron las patatas a
Europa tras el Descubrimiento de América, hubo mucha gente que se negó a
consumir el nuevo producto, por la creencia supersticiosa de que algo que se criaba
bajo tierra tenía algo de tenebroso. Una de las caras de ese fenómeno se manifiesta
en la creencia de que el uso masivo de Internet va a provocar una crisis del libro; que
la gente va a dejar de leerlos; que una forma de cultura, basada en los libros, va a
quedar relegada. Es algo parecido a lo que sucedió cuando apareció el cine. Se
temió que el nuevo espectáculo acabara con el teatro. Sin embargo, más de un siglo
después – y a pesar de la sempiterna y ya tópica crisis del teatro - uno no ha
sustituido al otro, sino que ambos se han superpuesto y complementado. Incluso
puede decirse que la irrupción del cine sirvió para dar valor y redimensionar el arte
teatral: desde que la gran pantalla tomó el papel de entretenimiento popular que
antes tenía el teatro, éste (sin que haya dejado de haber obras teatrales puramente
comerciales) se ha convertido en el refugio de la reflexión y de la calidad
interpretativa. Para plantear que el libro está en peligro, antes nos deberíamos
preguntar: ¿qué es un libro? La respuesta no es tan evidente como parece. En
principio, pensamos que un libro es un conjunto de hojas de papel, cosidas por uno
de sus bordes, con tapas más o menos rígidas, pero eso es sólo un tipo de libro, el
llamado Códice, que es el que se impone a partir de la Edad Media. Antes, su forma
más común era la del rollo de pergamino o papiro. Aún hoy, en las sinagogas
judaicas los libros sagrados siguen conservando esa forma; de manera que, para un
judío religioso, la imagen de libro es la de un cilindro de papel o pergamino enrollado.
Y si miramos más atrás, a los orígenes de la escritura, nos encontramos libros
escritos en tablillas de barro, o en estelas de piedra (recordemos el Código de
Hammurabi). Nadie negará que las inscripciones jeroglíficas de las tumbas egipcias
forman parte del Libro de los Muertos, por más que estén realizadas sobre paredes.

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Teniendo en cuenta esos antecedentes, podemos ensayar una nueva definición de
libro: discurso articulado en palabras escritas sobre un soporte físico. Esta definición
engloba los formatos más primitivos, pero en ella también tienen cabida formas tan
novedosas como el e-book, el mp3 y el mp4, los blogs, las publicaciones on line… y si
lo vemos así, las nuevas tecnologías no sólo no dañarían al libro, sino que lo
potenciarían, dándole nuevas vías de expresión y difusión. Así, puede decirse que la
consulta de blogs y páginas web, y el uso del correo electrónico, han devuelto a los
jóvenes el hábito de leer y escribir que la televisión y el teléfono nos habían
arrebatado. Aun cuando la calidad de su gramática sea en muchas ocasiones más
que discutible, lo que es innegable es que las formas escritas han recuperado
terreno frente a las puramente audiovisuales. No cabe duda de que, a los que nos
hemos educado en el papel impreso (los que aún podemos llamarnos con orgullo
Generación Guttenberg), la pantalla nos parece fría, frente a lo bello, entrañable y
cercano de un libro. Ese mazo de páginas llenas de letras tiene para nosotros un
valor como objeto que va más allá de su mero contenido. Pero hemos de tener muy
claro que ésas son razones puramente sentimentales, que son muy válidas a nivel
personal, pero que no deben influir a la hora de valorar la repercusión general del
proceso. En el mismo sentido, es indudable que un libro cuidadosamente copiado e
ilustrado a mano sobre hojas de pergamino es más bello y valioso que otro salido de
una imprenta. Y, en los primeros tiempos de la imprenta, habría muchos que
pensarían que esa forma de producir libros en serie iba a dañar la cultura. Pero
afortunadamente, prevalecieron los argumentos prácticos a favor del invento de
Guttenberg; y la difusión masiva de los conocimientos que trajo consigo permitió que
se produjera la gigantesca explosión cultural del Renacimiento. Quizás, con las
nuevas tecnologías, el espacio del libro en papel quede redimensionado como
sucedió con el teatro ante el cine. Puede ser que, a partir de ahora, para los usos
más cotidianos - como consultar datos concretos o encontrar lecturas de puro
entretenimiento - recurramos a los formatos digitales, y reservemos los volúmenes
en papel para aquellos libros que nos sirvan para reflexionar, para tener siempre
cerca, para acompañarnos con un valor emocional. En definitiva lo importante de un
texto no es el soporte en que se nos presente (sea el papel de ahora, el barro cocido
del pasado o la pantalla de plasma de un futuro cada vez más presente), sino su
capacidad para enseñarnos, conmovernos y hacernos crecer.

ANTONIO J. SÁNCHEZ
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“¿A qué te dedicas?”. Respuesta: “soy poeta”. Eterna pregunta despectiva
que surge en estos tiempos que corren: “¿y de eso se come?”. Franqueza
rotunda: “pues no”. Y a raíz de esto, la reflexión: ¿se puede considerar la
poesía como un oficio? Pues yo creo que no. Seamos francos: hay poetas a
patadas. Cualquiera puede ser poeta porque cualquiera puede reflejar sus
sentimientos en un trozo de papel o en la pantalla de un ordenador. Y hasta
me aventuro a decir que hay gente que jamás ha escrito un poema en su
vida y son, paradójicamente, extraordinarios poetas. Ningún artista vive de
un trabajo remunerado llamado “poesía”; quizás de algo vinculado con la
cultura, pero de sus poemas, no. Escribo poesía y tengo tres trabajos. En
realidad, no soy poeta, nunca lo he sido y nunca lo seré: yo soy una
miserable currante. Y no me avergüenza reconocerlo – más que nada
porque muchos “intelectuales” de mentalidad añeja, y esto no es mentira,
ven que el trabajo “manual” como algo extraño e indigno, ¡a estas alturas,
que vean deshonroso que una servidora licenciada y escritora se manche
las manos con polvo o pegamento mañanas y tardes! - porque los trabajos,
si bien la mayor parte de ellos son injustos, también son necesarios, y por
desgracia, vivimos en un mundo “moderno” donde el dinero ayuda para
pagar hipotecas, facturas y demás. ¿Qué imagen se puede tener de un
poeta ejerciendo su “profesión”? Encerrado en la intimidad solitaria de su
habitación, utilizando sus sentimientos como herramientas, plasmándolos
en versos. Un trabajo cómodo y de bohemios, dirán muchos entusiastas de
la actitud práctica, pero no es nada fácil dejarse liberar. Los fantasmas de
la creación artística son así: o estás inspirado o no lo estás. Y no te puedes
obligar a ti mismo a escribir, por ejemplo, un poema de amor cuando no
estás enamorado. Eso sí ocurre en los empleos: hay días en los que estás
más “concentrado”, y en otros no. Una complejidad añadida: las supuestas
musas pueden llegar estés comiendo, estés currando o estés cagando. Más
que poeta, soy una mujer de clase media y obrera que, para no gastarse un
pastón en psicólogos y psiquiatras, utiliza la escritura. Una superficie en
blanco es un lugar donde me desahogo sin miedo a que me juzguen o me
receten pastillas para anular mis sesos. La poesía no es lo que dejo escrito,
es el momento en el que escribí ese poema en concreto, lo que me motivó a

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sacarlo. El poema tal o cual no significa nada para mí: lo que realmente me
importa es ese día en el que estaba realmente chunga y solté lo que tenía
que soltar, es lo que me ha dejado huella en el corazón. Por tanto, lo que
empuja a vomitar es, para mí, lo crucial, y no las palabras que serán
testigos escritos de esas circunstancias. Las palabras no son eternas: el
papel donde dejo mis versos, o los ficheros de texto, algún día, se
romperán, o desaparecerán. La poesía no son palabras: son hechos. ¿De
qué sirve que alguien te dedique un poema que acabe con un “te quiero”
cuando, en realidad, no te lo está demostrando? Un poema que me
desgarra más son los hechos, porque son los únicos que hablan de
verdades, tan necesarios para esta existencia tan retorcida e hipócrita. Las
palabras son un arma de doble filo, son apariencia, instrumentos humanos
para trasladar emociones, para que sean visibles a nuestros ojos, y pueden
ir acompañadas de trampas. Lo realmente importante es lo que no se ve, lo
que no se muestra. Por tanto, lo que te provoca un poema en el interior -
que suscite recuerdos, sonrisas o lágrimas - es, quizás, el máximo objetivo
al que se ha de aspirar el poeta, tanto consigo mismo como con sus
lectores u oyentes. Una misión complicada en esta sociedad actual, pero se
sigue insistiendo. Somos así de tontos. O de valientes.

Mi postura creo que está más que reiterada y clara: yo no soy poeta. Ni
tampoco pretendo serlo. Humilde servidora es pluriempleada por narices y
por vocación. Y creedme, que no es por el qué dirán, pues todavía estamos
con el pensamiento rancio de “no tratar, peligro: persona rara” (y más en
esta ciudad tan pequeña que, a pesar de haber sido en el pasado la capital
de la cultura parece más un paletódromo) porque a mí me resbalan todos
esos estúpidos comentarios. Yo me cago en lo que me jode, y punto. No
confundamos términos: poeta y poesía son palabras que no están
relacionadas siempre. Hay muchos poetas que, realmente, no escriben
poesía – para mí, ojo - y hay personas que no son poetas pero crean
auténtica poesía.

ANA PATRICIA -MOYA


13 - RODRÍGUEZ
“SATÉLITE DE INHÓSPITO PLANETA” (poemario “CUENTOS MÓRBIDOS” (cómic de Ráulo
de Andrés Ramón Pérez Blanco) Cáceres, Ediciones Bubok)

El primer libro del Kebran, perpetrador del Nadie es profeta en su propia tierra… y si no,
interesante fanzine “Creatura”, es producto de que se lo digan a este hombre, también
varios artistas – ilustradores, poetas – colaborador de Groenlandia, que está
bastante original y curioso: ilustrado por triunfando en Estados Unidos. Su sello
preciosos dibujos de Leticia Vera, Gsus personal: el porno y el gore. Censurado,
Bonilla, Ana Rodríguez Pastor, entre otros; amado y odiado a la vez: Raúlo Cáceres,
posee textos de amigos que dan fe del talento ilustrador, dibujante y fotógrafo, es un artista,
humilde de esta gran persona que se un maestro del género. Con un dibujo
preocupa, como pocos, por la poesía; extraordinario, deleita al público con su buen
comienza con relatos, luego deleita con doce hacer contando buenas historias cargadas de
poemas muy sentidos y con versos tan mitología, de seres extraños, de magia negra,
certeros como “la vida, hermano, es un leyendas y brujería… de pura imaginación
inmenso ring \ hagamos de ella un poema \ retorcida. El sexo es algo tan normal en
nuestro, vuestro poema”, “matad mil veces al nuestras vidas que todavía no se explica por
hombre \ su palabra permanece” o “triste qué narices nos escandalizamos con escenas
murmullo un poema \ que quiere cambiar el tan fuertes y duras como las que regala Raúlo
mundo”. “Satélite de inhóspito planeta” es en sus páginas: el sexo, sea “blando” o duro,
distinto, es el resultado del amor que siente existe, señoras y señores del puritanismo, por
Kebran hacía la poesía y hacía su gente, pues mucho que intenten negarlo. El autor de
siempre considera que él no es protagonista, “Aguas Calientes” publica esta obra gracias a
sino que TODOS LO SOMOS. Amigo Kebran, un Bubok. Por su parte, sabe lo que se hace, y se
apunte de esta miserable Periquilla los muestra orgulloso, a pesar de todo, de su
Palotes: aunque no te lo creas, vales mucho obra. Y nosotros estamos orgullosos de que un
más de lo que te piensas. ¡Date más a valer, cordobés haya llegado tan, tan lejos. ¡Y
eres único! Y que conste que no es peloteo. enhorabuena por el premio concedido!

- 14 -
OLD BOY (cómic \ manga de Garon Tsuchiya y CUANDO LOS CÓMICS SE LLAMABAN TEBEOS
Nobuaki Minegishi) \ LOS TEBEOS DE NUESTRA INFANCIA
(enciclopedia de cómic, por Antoni Guiral)
Un hombre normal y corriente desaparece sin
dejar rastro, es encerrado durante diez años Personalmente, estos dos libros son una
en una habitación con cama y televisor hasta enciclopedia obligada para todos aquellos
que, finalmente, es liberado. Así comienza la nostálgicos que disfrutaban de las aventuras
apasionante historia de Old Boy, un manga de los hermanos “Zipi y Zape”, de los
poco convencional gracias a su trepidante populares personajes de Ibáñez – inolvidable
argumento, con giros inesperados, personajes Rompetechos o los pánfilos de Pepe Gotera y
interesantes y un impresionante final. Al salir Otilio - o de las revistas juveniles como “Tío
de su cautiverio, el protagonista, Goto, lo Vivo” o “Pulgarcito”. Son dos obras excelentes,
primero que hace es recuperar el tiempo documentadas hasta el más mínimo detalle:
perdido, disfrutando de pequeños placeres tratan la historia del cómic español desde
como comer sushi o tener sexo; luego, principios del siglo anterior hasta la formación
planifica con paciencia su venganza. ¿Quién lo de la famosa Escuela Bruguera; incluye
encerró, con qué motivo? A lo largo de los biografías de personajes – “La pequeña Fifí”,
ocho tomos de los que se compone esta “Anacleto, Agente Secreto”, “Gordito Relleno”,
historia de intriga, Goto, con el apoyo de una “Don Pío”, y muchos más encontraréis en las
dócil amante así como de amistades que páginas de estos tomos - y autores,
recupera en el transcurso de su aventura, va cronologías, ilustraciones, portadas y páginas
recordando su pasado para indagar en la de esas revistas de antaño que tantos buenos
posible existencia de un enemigo, de alguien ratos nos han proporcionado en nuestra
que por puro odio lo mantuvo oculto en una adolescencia. Un lujo para coleccionistas y
misteriosa prisión privada. Existe una entusiastas de las historietas del pasado. Y,
fidedigna versión cinematográfica de este reitero: imprescindibles. Editada por la
cómic producida por Manga Films. Otra lectura colección “Magnum” de “El Jueves” sucesora
más que recomendable y que dejara al lector digna de ese grupo de dibujantes que nos
con la boca abierta. Fue editada hace años. hicieron disfrutar de lo lindo con sus tebeos.

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BEG THE QUESTION \ SALARIO MÍNIMO (cómic LA MONTAÑA MÁGICA (novela gráfica de Jiro
de Bob Fingerman) Taniguchi)

La primera novela gráfica que publica Bob Jiro Taniguchi, el genial creador de “El
Fingerman en nuestro país es quizás su obra almanaque de mi padre”, “El Caminante”, o
más significativa. Con cierto carácter “Barrio Lejano”, nos ofrece una preciosa
autobiográfico, el autor crea unos personajes historia, en un álbum a todo color – de hecho,
que son auténticas caricaturas de él mismo y el primero que elabora junto a autores
su entorno más cercano. Es impresionante el franceses -, con una fábula sobre la
dibujo, detallista al cien por cien, que da esa naturaleza y el respeto que ha de brindarle el
sensación de agobio por los atascos – de ser humano. Esta historia, cuyos protagonistas
coches, de personas de todo tipo, de todas las son niños y espíritus del bosque, encandila por
razas -, y de esa suciedad tan propia de las su inocencia y por lo que pretende transmitir
calles de Nueva York. Este cómic es de tipo en sus páginas: Taniguchi, todo un experto en
costumbrista, que convierte lo habitual, lo dotar a sus relatos costumbristas de una
cotidiano, en una auténtica aventura urbana fuerte profundidad psicológica – en las que,
que nos hará reír con las peripecias de un en muchas ocasiones, se puede apreciar
grupito de solteros con sus manías y sus referencias autobiográficas - añade un toque
proezas, que se cuestionan todo sobre la de fantasía que magnifica la obra y que
existencia rutinaria – amor, sexo, amistad, sorprende. Su lectura, a pesar de ser ligera,
compromiso, la familia, la muerte - mientras sorprende desde la primera hasta última hoja;
se van a la playa para tomar el sol y mirar a es tierna, muy tierna, y en ella se aprecia toda
las chicas, a beber unas copas hasta perder el la sensibilidad de la que hace gala el autor en
sentido, a convenciones de cómic - para reírse toda su bibliografía. En suma: una estupenda
de los demás, para reírse de ellos mismos - o leyenda ecológica concentrada en pocas
follar como locos con sus novias y amantes. páginas, una delicia de cómic tanto a nivel
Sinceramente, es toda una revelación. Muy gráfico como a nivel argumental. Otra joya en
recomendable. la producción artística de este maestro.

- 16 -
ANA PATRICIA MOYA RODRÍGUEZ
CONJUROS Y OTRAS BRUJERÍAS, de Maria
Rosal (poemario, Madrid, Hiperión, 2007)
Las brujas de ahora no son las de antes;
Ramón Gómez de la Serna decía que «cuando son unas señoras. Maridos galantes

oigo que un niño se ha perdido, siempre les abren las puertas, la cuenta corriente.
Su fórmula mágica llevan en la mente:
pienso que ese niño soy yo». Ramón indicaba
son las cuatro cifras que abren la llave
así que la adultez es un estadio del ser de la supervisa. Ahí está la clave.
humano en el que se han dejado atrás
muchas cosas: ilusión, imaginación, juego, Si aquí el verso es largo y vivo de ritmo, los
inocencia, etc. Como adultos, ¿qué podemos versos cortos son intensos y llenos de fuerza.
esperar de un poemario con versos para Esto se observa en la genial historia del
niños… perdón, «para niños de todas las vampiro enamorado:
edades»? Lejos de aburrirnos, de creer que es
algo sin valor o sin interés, descubrimos que ¡Pobre vampiro!
María Rosal nos ha echado un conjuro, pero Ha cambiado la sangre

no se trata de uno terrible, sino de uno por los suspiros.


[…]
magnífico. Los poemas de “Conjuros y otras
el vampiro a su novia
brujerías” son un conjunto de originalidad, besa en la boca
sencillez, diversión y literatura que nos marca y le cambian los labios
y que nos hace encontrarnos con el niño que, del rojo al rosa.

para alegría de Ramón, podemos encontrar en


cada uno. Desde el primer poema tenemos un La estrofa final de cada poema contiene
compromiso. Hemos abierto un libro de detalles humorísticos, que hacen al lector
brujería y, por ello, no podemos ir sonreír tras cada conjuro. Esto, además,
compartiéndolos sin provecho: ocurre con el libro en su totalidad, cuando
llegamos al final: «Conjuro para dejar de hacer
Estos conjuros guarda con celo. Nadie lo sepa. conjuros». No puedo acabar sin aludir a que
Sólo tú y yo. Jack Mircala es el autor de las ilustraciones
del volumen, haciéndolo más atractivo a la
Esto es todo un compromiso. Como lector, vista y estando perfectamente conectado con
debemos practicar (leer y releer) los conjuros los conjuros. Esa unión hace que incluso una
(para enamorar, para aprobar un examen, vez hemos dejado «de hacer conjuros»
para convertir un sapo en príncipe y sigamos sintiendo al niño que tenemos dentro.
viceversa…) y los poemas ilustrativos de tipos Éste es el gran conjuro que nos ha hecho
de brujas, sus medios de transporte, cómo son María Rosal.
las brujas modernas…
- 17 -
TEATRO

En el argumento sólo cabe


el yo
del autor;
sin embargo,
en el escenario
POEMAS PARA EL ENTREACTO, de Agustín lo único que aparece es
Calvo Galán (poemario, Jirones de azul, 2007) el yo
del actor.

Un estallido, una chispa intensa en la


oscuridad, un relámpago en el horizonte… así, Cometeríamos un gran error si nos
intensa, concisa y determinante es la poesía detuviéramos en cada estallido de genialidad.
de Agustín Calvo Galán. Sus poemas pueden El conjunto para nuestros entreactos ofrece
contenerse en pocas sílabas y, sin embargo, muchos consejos para el escritor, lo que lo
no pueden abandonarte en mucho tiempo (en hace más valioso: la dedicación a las lenguas
mi caso, no puedo olvidarlos). Poemas para el (latín, castellano, gallego, catalán…), la
entreacto está formado por poemas que nos dicotomía autor-actor, la alusión a personajes
acompañan en el entreacto de la escritura y (Hamlet) o escritores (Salvat-Papasseit),
que podemos, además, relacionar con la vida. entretiene nuestra visión literaria aportando
El siguiente poema nos hace comprender que una sencilla y, al mismo tiempo, profunda
en el mismo acto de escribir estamos siendo poética.
rebeldes, con algo tan sencillo como romper la
norma del alfabeto: AHORA

Ya no merece la pena escribir


LECCIÓN
estos versos. Recuerda sólo
cuándo nacieron, sólo ese instante
Escribir,
será poético.
desordenar el abecedario.

AUTOR
El autor es en realidad un actor. Por ello, en
los entreactos debe reflexionar acerca de lo En el encuentro, el verso

que está escribiendo y verlo retratado en el me asalta, llegas tarde, me dice


poniéndose por montera
teatro de su obra. Esta cuestión es muy
un punto final.
importante, ya que no siempre todo se refleja
como se desea o se pretende: Eso mismo me impide seguir: un punto final.

- 18 -
MANUEL GUERRERO CABRERA
PASEO DEL CHOCOLATE, poemario de Juan Carlos
de Lara (Editorial Renacimiento, Sevilla)

Junto a las últimas obras de Luis Alberto de


Cuenca y Juan Lamillar, y entre las recopilaciones La fotografía de sus hijas en el Paseo del
antológicas de Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre y chocolate de Huelva, le pone al libro un halo de
Pedro Garfias, la editorial Renacimiento de Sevilla autenticidad que nos predispone a leerlo desde un
presenta entre sus novedades un breve libro de enfoque más íntimo que estético. La experiencia
poemas que ha publicado en coedición con la de ser padre está tratada de un modo
Diputación Provincial de Huelva y que lleva por decididamente personal, pero con tanta sencillez y
título “Paseo del chocolate”, del que es autor el con resonancias tan universalmente humanas que
poeta Juan Carlos de Lara. El director de es capaz de emocionarnos compartiendo su
Renacimiento, Abelardo Linares, lleva ya varias ternura, igual que nos han conmovido siempre
décadas deleitándonos en sus colecciones con lo aquellas “Palabras para Julia” que José Agustín
más relevante del panorama literario español. Su Goytisolo le dedicó a su hija, o los versos de Miguel
apuesta por “Paseo del chocolate” es, sin Hernández y Elena Martín Vivaldi. Es la sensación
entreabrir siquiera sus páginas, la mayor garantía de la niñez algo infinito e inasible, pero tan real,
de que nos encontramos ante un libro que merece que sólo quien la aspire a conciencia sabrá
la pena y el tiempo de ser leído y aspirar, junto al después del hombre y todas sus culminaciones.
olor a papel y a cartón verjurado de su impecable Sin duda, nada hay en la extensión posterior de la
presencia editorial, el mensaje del poeta. Una vida que no hunda sus raíces en la infancia y en su
confianza previa en la obra que se ve multiplicada complejo entramado de luces y desasosiegos.
por el hecho de que algunos de sus poemas Juan Carlos de Lara lo sabe bien, pues
habían aparecido ya en la antología “Searus”, que precisamente esa edad ha constituido siempre
recogía las obras premiadas en el Certamen de uno de los territorios predilectos de su evocación
Poesía del mismo nombre. Y es que la obra, que poética. La trayectoria poética de Juan Carlos de
adopta como título el nombre con el que Lara discurre por un camino muy personal que,
popularmente se ha conocido siempre al Paseo de sorteando naturales variantes de tema y propósito,
Santa Fe de Huelva, reúne la colección de poemas termina por asombrarnos por su continuidad. Tal
que el poeta les ha ido escribiendo a sus hijas vez porque no acomoda a las corrientes
María y Celia a lo largo de los años. Las canciones imperantes de la época su actitud estética ni su
de cuna, los sonetos redondos, un verso libre más sensibilidad, perfectamente reconocibles en la
reflexivo y algunos sencillos dibujos a tinta china herencia de la poesía española, sino porque
con los que el propio autor ha querido ilustrar sus poetiza su existencia. Un marcado sentido rítmico,
páginas se amalgaman en un libro que se hace la naturalidad y la sencillez en la expresión, y esa
querer desde el principio. Los poemas que Juan triste y permanente evocación nostálgica son sin
Carlos de Lara nos ofrece esta vez vuelven a dudas los rasgos más destacados de su poesía
mostrar su inclinación por abordar lo que le resulta que, sin desviaciones ni viajes coyunturales,
más cercano, su vida y sus circunstancias, con desemboca ahora, después de cuatro libros
honradez y sin falseamientos. anteriores, en “Paseo del chocolate”.

- 19 -
JOSÉ TORRES ALMAGRO
- 20 -
Ana Patricia (Córdoba, 1982). Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la
Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba. Ha colaborado en diversos fanzines, revistas, digitales e
impresas (“La Bolsa de Pipas”, “Palabras Diversas”, “Creatura”, “Dulce Arsénico”, “Ariadna”, “Cinosargo”,
“Deshonoris Causa”, “Saigón”, “Café con Letras”, “La Siega”, “Letras”,“Laranja Zity”, “Revista Remolinos”,
etc) de Literatura. Algunos de sus poemas han sido publicados en las Antologías del Centro de Estudios
Poéticos de Madrid. Ha editado un poemario, “Bocaditos de Realidad”, bajo el sello de Groenlandia. Sus
poemas han sido traducidos al inglés, al catalán y al italiano. Actualmente, es la directora / editora de
Groenlandia, está concretando su segundo poemario, “Material de Desecho”, y está escribiendo los
siguientes para el próximo, “Píldoras de Papel”. Tiene novelas y libros de relatos inéditos.

Sustitución

En vista de que nunca serás mía, me rendí y


busqué, entre copas, una sustituta. Y la
encontré: la chavala era muy maja y yo, con la
borrachera, accedí a subir a su piso y a
encontrar en su cuerpo la carencia tuya. No te
encontré en su piel, es cierto, pero me brindó
la oportunidad de sentirme amada aunque
todo fuera mentira, una cruel y dulce mentira.
Con agrado, recibí sus besos, sus caricias, sus
abrazos. Cuando llegó la madrugada, la
amabilidad de la desconocida me desconcertó
con una invitación al desayuno. Y opté por
irme. No la he vuelto a ver. Ahora, muchas
noches, intento hallar sustitución en otras,
pero sólo consigo placer. Sólo placer. Y eso me
jode: estás tan arraigada en mi interior que me
cuesta la misma vida ser feliz. Y peor es saber
si la culpa es tuya... o mía.

- 21 -
Cloaca

De madrugada, me planto puntual en la


alcantarilla. Bajo las escalerillas y observo
los túneles: hoy hay mucho trabajo, tengo
que limpiar toda la basura acumulada del
fin de semana. Acostumbrado a la
semipenumbra, a la presencia de las ratas y
dotado ya de un olfato insensible, mojo mis
botas en el agua residual y procedo a
limpiar con el rastrillo para evitar que
restos de comida, cajas de cartón, botellas
rotas, prendas viejas, condones usados y
demás porquería saturen los canales
subterráneos. Algo llama mi atención: diviso
una bolsa bastante grande que se aproxima
a mí. La recojo y la abro. En el interior, un
pequeño feto humano, ensangrentado. Le
arranco la cadena con una cruz que lleva en
el cuello y lo tiro, de nuevo, a la corriente
del agua, que lo arrastra hasta desaparecer
de mi vista. Total, es sólo un pedazo de
carne muerta. Mejor no pierdo el tiempo:
terminaré con la tarea y luego veré que me
pueden dar por esta cadenita de oro.

- 22 -
Despropósitos de año nuevo

Seguiré fumando y bebiendo


venenos dulces.
Reafirmaré la maldición
de la be ndita soledad.
Continuaré la huelga
de los platos vacíos al mediodía.
Lloraré a espaldas del mundo
entre mis sábanas:
jamás lo haré delante tuya
(te voy a des pojar de ese puto placer).
Trabajaré como una burra
para obtener mi falsa indep endencia.
No haré deporte:
ya practico sadomasoquismo olímpico de rutinas.
S oñaré con el exilio imposible,
con el milagro del destino.

En mi lista de borro nes desganados,


hay manchas que aquí no expongo.
No sé si hago esto por romantic ismo tradicional
o porque mis dedos estaban aburridos.

T o d o s e r á i g u al q u e s i e m p r e .

- 23 -
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Hooyy m
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maa ddeem nddaa..
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- 24 -
Días extraños

Yo no vivo.
Sobrevivo.

(Yamila Greco)

Maldigo mi sangre,
mis cromosomas XY,
mi carnet de identidad anónimo
y sus sueños malditos,
l a g r a n r o c a q u e m e a pl a s t a
y los envoltorios que me asfixian,
l a c o s t u m b r e d e s u s t i t u i r p i e d a d p o r ne c e s i d a d
y mi techo mohoso, carcomido
de palabras y promesas vacías.

M e d a a s co l a p o e s í a
que me empuja a gritar
en silencio…

- 25 -
II

Aunque el eco del dolor retumbe entre los versos,

aunque yo subaste, por un puñado de sosiego, mi carne,

aunque mis dedos se doblen, se rompan, se aplasten…

… y o j am ás s e r é l ib e r ad a d e e s te l ab e r in to .

III

Acaricio los límites de las pesadillas

con el cerebro saturado de preguntas

y con este corazón podrido ansioso de respuestas.

- 26 -
Ana Patricia Moya Rodríguez
Nací en Mar de Plata (Argentina). Allí estudié artes plásticas en la Universidad Nacional de La Plata y trabajé como
actor del grupo Tal (entre 1974 y 1977). Hice talleres de poesía con Elizabeth Azcona Cranwell y Arturo Carrera. He
publicado las plaquetas “El Ojo Secreto” (1998), “La Hora Bífida” (1999) y “Ojo x Ojo” (2000). Obtuve un accésit en
el Concurso de Poesía en Tierra organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (2004): las obras
seleccionadas fueron editadas en el libro “Poesía en Tierra” gracias al Fondo de Cultura Económica, en el año 2005.
En Noviembre del mismo año realicé la curadería de la muestra fotográfica de “Robert Doisneau: Renault por
Doisneau”, que se exhibió en la ciudad de Buenos Aires auspiciada por la Embajada Francesa. Actualmente vivo en
Avellaneda y trabajo como diseñador gráfico y redactor.

Infeliz Berto

Hace unos meses me di cuenta de que me empezó a pasar


una cosa que hace mucho tiempo se estaba incubando
dentro de mí.

Cuando era niño yo manifestaba mucha sensibilidad ante


los estímulos y las manifestaciones del mundo. En casa
pensaban que yo era especial: Berto tiene temperamento
artístico, así decían, y era como si dijeran: Berto tiene
sarampión, o Berto tiene un sarpullido. Tanto lo decían que
yo lo creí también y durante un tiempo pensé en un destino
de poeta o pintor. A partir de entonces mi carácter
naturalmente calmo y silencioso tomó un aire de misterio,
como si dentro del lago de mi persona vivieran peces
fabulosos y criaturas desconocidas.

Fueron pasando los años y mi vida no cambió mucho, yo


no me hice artista sino contador, ahora trabajo en un
banco y me casé con mi primera novia.

Pero hace unos días empecé a notar algo muy raro, cuando
estoy hablando con alguna persona, las palabras que

- 27 -
escucho llegan despacio por el aire, pero a veces alguna palabra
me queda pegada en el cuerpo del lado de afuera, no entra en
mí, se cae de la frase y se adhiere a mi piel como un imán a la
heladera, o como un abrojo en una tela de algodón, o mejor aún,
para ser entendido con claridad, como la manzana que le
arrojaron a Gregorio Samsa y le quedó incrustada en el
caparazón, así la palabra se adhiere a mi cuerpo, lastimando un
poco y pudriéndose. No tiene porqué ser una palabra fea, porque
como se empieza a descomponer es indistinto que sea cualquier
palabra. Y duele también. Yo tengo mucha conciencia de eso y
mi pensamiento va hacia donde está esa palabra para tratar de
aliviar un poco, pero después noto que no adelanto nada y dejo
de pensar en eso. Entonces hago a la inversa, me alejo de la zona
y trato de dar rodeos cuando pienso en el lugar donde está la
palabra, la evito y la ignoro. Al principio pensaba que así
molestaría menos, pero como eso sigue pasando, cada vez son
más las palabras incrustadas y las partes del cuerpo que tengo
que rodear y evitar, entonces eso me representa un trabajo
bastante arduo. Además empezó a afectar mis movimientos,
porque cuando camino, me agacho o quiero agarrar algo tengo
esas partes endurecidas y adopto unas posturas un poco
insólitas.

Decidí ir al psiquiatra y me dijo que estoy haciendo un síntoma


porque tengo un problema en el terreno de lo simbólico. No lo
entendí, yo pensé que podía ser algo psicosomático, me dio unas
pastillas azules para tomar una por día, las estoy tomando pero
las palabras se siguen pegando a mí. Mi señora no entiende lo
que me pasa y llora, a cada rato la veo llorar, a veces se esconde,

- 28 -
pero ahora que estoy todo el día en casa porque en el trabajo me
dieron licencia, me doy cuenta de que ella me evita y siempre
tiene los ojos enrojecidos e hinchados. Pero no estoy enojado con
ella por eso porque tampoco yo entiendo lo que me pasa.

Trato de no hablar con nadie pero las palabras se me pegan


igual, de la televisión, de la radio y hasta del diario, porque me
empezó a pasar también cuando leo.

Ahora sé cómo va a seguir esto, lo entendí de golpe. Es bastante


simple.

Se me van a seguir pegando palabras hasta que cubran todo mi


cuerpo por completo y voy a quedar paralizado de dolor, me voy
a asfixiar en lenguaje y voy a morir de simboliosis o simbolitis
(según mi psiquiatra). Las palabras van a ser mi manto final,
quedaré envuelto en una cáscara de palabras caídas, desusadas,
abandonadas, como si fueran moscas disputándose y
alimentándose de un cadáver, de un muerto en pleno uso de sus
facultades emocionales.

- 29 -
La banda oscura del día
alimenta sus fuegos con todos los deseos ocultos
de los hombres comunes que sostienen
este cielo de escenografía
hombres que prefieren mentir, matar
al mensajero y seguir actuando
la incongruencia que los incluye

la zona oscura del mundo


no justifica nada, no depende
de ella la influencia de discordia
y desunión, hay una sumatoria
de sueños amordazados de palabras no dichas
de audacias sin final que forman
una gigantesca nube negra sobre la ciudad

no hay tormentas disponibles que disipen


esta interferencia, no hay vientos
que limpien esta mancha gris
que pesa en la mirada de cada
uno de cada quien, como si esa
misma mirada fuera la causa
de su propia consecuencia, no hay

- 30 -
certezas como no hay tampoco
y en esa deriva me pierdo nos perdemos
en múltiples caminos que no paran
de bifurcarse de ramificarse
fiebre de cartografía, tanta noche
tanto día tanto dolor tanta vida.

- 31 - Carlos Ardohain
Luis Amézaga (Vitoria, 1965). Colabora en diversas revistas de Literatura españolas e hispanoamericanas,
en papel (“La Bolsa de Pipas”, “Nitecuento”, “El generador”, “La Nuez”, “Los papeles de la Manscupia”,
etc) y digitales (“Luke”, “Palabras Diversas”, “Revista Remolinos”, “Almiar, margen cero”, “Destiempos”,
“Ariadna”, etc). Ha sido incluido en diversas antologias. Es autor de cuatro libros de poemas: “A pesar de
todo, adelante” (Editorial canaria Baile del Sol”), “El Caos de la Impresión” (Editorial Sinmar, Vitrubio), “Los
Amaneceres del Idiota” (Editorial Remolinos) y “El Gotero”, editado por Groenlandia.

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nggeellootteess..

- 32 -
Libros de moda

Tengo libros aguardando su turno para ser

leídos. Apretados y orgullosos a p e na s se

soportan sobre la balda. Los libros escritos hoy

prefiero leerlos mañana. Así distingo con más

facilidad la flor de un día del árbol perenne, y no

caigo en la confusión de la resaca literaria tras

una noche de fama.

- 33 -
Al límite

El fregadero brilla con la aceitunada caricia del


lavavajillas e x te rmin ador, vanguardista
espectro. Una cuna se traga del niño sus
berridos y la madre n e u ró t i c a perdida se
desespera contra un muro de impotencia. No
comprende a quien no habla. Enciende la tele
por tapar el ruido con ruido. Llaman a la
pue rta. Se pre senta u n ge s to r nac io na l cuando
algo se pudre, y el fétido olor atasca las
c añe ría s. El niño con las quijadas rotas,
enmudece. La madre quiere huir del naufragio a
bo rdo de u na balsa de valium. El gesto r e s una
vo z que ru ge, l o que co rre sponde a la traged ia
del instante. La gotera insiste torpedeando el
f r e g a d e r o c o m o l o s g r a no s r a s p o s o s d e u n r e l o j
de arena. Es el ordinario infortunio en verde.

- 34 -
Sociedad de consumo

Guisantes forzudos pelean contra la resistencia de una


estructura lineal de tarjetas de crédito.

Los pobres también participan hurgando en los contenedores


de los supermercados.

Los publicistas de CocaCola insisten en contarme la


extraordinaria capacidad que tiene su producto para refrescar.
A mí los gases no me sientan bien y paso de largo. Ellos hacen
su trabajo y yo el mío.

Los productores de leche derraman miles de litros sobre la


calzada porque no están de acuerdo con la diferencia de
precios de origen a punto de venta. Los intermediarios alegan
que el combustible está caro. El bebé se agarra al pecho de su
madre con intención de asegurarse el sustento.

- 35 -
Lotería que nos puede caer

Sin techo
Bloqueo cerebral
Inquilino de la noche
Vagabundo de ciudad

Retraído , apocado, temeroso


o absurdamente enrabietado
busca refugio en los portales.

Exceso de abrigo en verano


y desprotegido en invierno.
A codazos
le echamos al ex tremo de los márgenes.
Mira y sólo distancia ve.

Amanece
se sienta justo en la esq uina de un banco
con miedo al desahucio público.
¿Piensa?
¿Espera?
Nada de eso.
S e da un baño
de sol recién nacido.
Sus huesos, estatuas de sal,
lo agradecen
mient ras intentan olvidar
que habrá una próxima noche.

- 36 -
En el escritorio

Posos de burbuja
en el café dormido,
cenizas en la porcelana
cartografían el fu turo.

Las rejas de sol


dibujan el colmenar enladrillado
Dicen que hay un agujero en no sé qué capa
Nada importa
Construimos muchas capas donde escondernos.

Paus a
Poesía de la rutina
Poesía engrasada
Alguien anda de puntillas
en la habitació n de al lado
manipulando mis circunstancias.

Me dejaré hacer
Abandonarse no es u na actitud pasiva
Es descubrir la multitud de formas.

Un trago
Apuro lo escrito
C ierro el libro como si fuera ataúd
de tinta momificada.

- 37 -
Luis Amézaga
Pablo Morales de los Ríos nació en Canarias; ha vivido en diversos países europeos y,
actualmente, reside en Madrid. Poeta, dibujante de cómics, novelista, director de cine, guionista,
pintor, ilustrador, fotógrafo, dramaturgo y diseñador gráfico: maestro y artista todoterreno. Ha
obtenido diversos reconocimientos por sus cortos cinematográficos; recientemente, ha obtenido
un importante premio literario gracias a uno de sus relatos y ha publicado una novela,
“Introducción sobre un mundo sin arte”.

Inexplicable suicidio

Son las 15:24 del mediodía. Es miércoles. En un día


como éste ya todo me parece t riste. No me consuela ni el
pensar en un agradable futuro tal vez posible y
aparen temente oculto, ni el pasarme un número
inacabable de horas preocupada por solu ciones que luego
no tendrán cabida en la realidad que tanto me deprime.
Estoy tan decidida esta vez a llevar a cabo este acto
cientos de veces pensado (pero siempr e frustrado por mi
admitida cobardía), que ya reposa mi cuerpo en la bañera
y ya br illa la hoja de afeitar en mis dedos. Hace unos
minutos cerré el grifo del agua cal iente. Si voy a morir
desangrada, pienso, al menos lo haré imbuida en una
sensaci ón físicamente agradable, la de sentir la suavidad
de este calor líquido acaric iar mi piel, mis senos, mi
cabello negro.

Las causas que me llevan a pensar que es taría mejor


muerta son ahora mismo tantas que parecerían una
invención improvi sada, y no quiero perder tiempo
dándole vueltas a mis desgracias, recaería sin d uda en
un estado peor. Contradictoriamente, lo sé, ni podría
dejar de llorar dur ante el resto del día ni tendría fuerzas
para matarme. Por mis dudas, por mis pens amientos,
debe notarse bastante que soy una suicida aficionada.

Todos lo son l a primera vez. Es mi consuelo. Llevo un


rato muy en silencio mirándome la muñeca d e la mano
izquierda. Palpita con levedad bajo la carne pálida,
esperando ser abi erta. El cuarto de baño rezuma una
falsa claridad. El silencio me embarga. Estoy decidida.
Voy a hacerlo. Lo hago.

- 38 -
A las 16:08 aún no he dejado de sangrar. Tengo los ojos muy
abiertos, esperando a lgo impaciente que todo acabe ya. Sigo
tumbada en la bañera con ésta única idea en mente, la de
desvanecerme, pero ni siquiera viene a mí un leve mareo. El agua
cali ente que me envuelve es ya completamente roja, y aún así sigue
emanando de mis muñ ecas esta catarata horrible. Puede que esté
un poco asustada, no lo sé con exacti tud. Suena ridículo. La blanca
claridad del cuarto en que me muero, o al menos eso se supone,
destaca fuertemente sobre el color de éste líquido de la vida del que
e stoy rellena. El techo parece abalanzarse sobre mí, aunque sólo es
un efecto ópt ico metido en mi cabeza. Ahora se ha detenido. Voy a
cerrar los ojos. Cierro los oj os. Creo que empiezo a notar ese sueño
que envuelve a los muertos.

Las 16:25. He a bierto los ojos y he visto, para mayor tragedia, que
aún estoy en esta bañera, igu al de despierta que siempre e igual de
deprimida. Sin embargo, no puedo negar la s orpresa. Desde luego,
no me parece lógico que esto esté pasando, que aún esté viv a, que
aún siga sangrando como un cristo femenino. Mis deseos de morir
son equiva lentes a la cantidad de sangre expulsada por mi cuerpo.
Sólo lo lamento por mi gat a. Mi gata debe dormir en su cesta del
salón. Miro al suelo, bañado por una fina cap a de tinta rojiza, como
veo, capaz de tapar totalmente los brillantes azulejos. Un impulso
supongo que instintivo me hace desconfiar de esta forma de morir
tan p oco segura, así que no veo más remedio que intentar ponerme
de pie y buscar una exp licación. El agua resbala por mi tenso torso,
abriéndose camino por entre mis pe chos hasta llegar a mis piernas.
Mi desnudez me llena de una tonta vergüenza, jus tificada, supongo,
por la idea de estar ya equivocadamente en un mundo donde los
problemas no puedan tener lugar, donde el pudor no tenga razón de
ser. Me pongo ne rviosa de verdad. Doy vueltas en el cuarto de baño,
buscando algo... ¿Qué busco? Estoy nerviosa. Me pongo nerviosa.
Me miro en el espejo. Tengo el pelo humedecid o. Es sangre. Los
cortes en las muñecas no han dejado aún de sangrar. Toco el espej o
con la yema de los dedos... Dejo la marca. Intento calmarme un
poco respirando h ondo y volviendo a la bañera. El suelo resbala
tétricamente. Me apoyo en el lavam anos, dejando marca aquí
también. Las plantas de mis pies se humedecen, chapote an
débilmente. Me agarro a la ducha cuando estoy ya apunto de
caerme. Intento cal marme. Cálmate. Sumerjo mis tobillos, mi
cadera, mi cuerpo, en las aguas sangri entas. Quiero estar muerta.
Cierro de nuevo los ojos, vuelvo a respirar hondo y c on miedo y fe
hago que muero. Pero nunca supe mentir.

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Cuando el reloj que cuelga en la pared de mi baño marca las 16:49,
me veo decidida a salir de la bañera. Tengo las yemas arrugadas
como pasas, los ojos cansados. Est o ya no puede ser posible,
simplemente. No puedo albergar tanta sangre. Mi cuerp o no puede
albergar tanta sangre. No sólo debería estar muerta, sino vacía y
seca . Un histerismo de nuevas formas me hace temblar. Me
comporto como la víctima sal vada de una masacre monumental.
Sigo nerviosa. Late mi corazón. Tiemblo. Me dir ijo a la puerta
intentando taparme las muñecas. Sangran ahora mucho más que
ante s. Esta acción es ridícula. Para taparme uno de los cortes dejo
al descubierto el otro, que parece aprovechar para expulsar aún
más líquido. Pongo la mano en la pu erta, pintándola con mi palma y
contaminando su blanco. Abro. Al salir del cuart o, desnuda y teñida
de rojo, voy dejando macabras huellas a mi paso, como una este la
de horror absurdo. Tengo frío. Estoy aquí desnuda y hace frío. Una
leve ola me a compaña. Borra el sendero que he decidido tomar,
como en una versión terrorífic a de los cuentos de los hermanos
Grimm. Mi gata despierta y maúlla. Estoy histéri ca. Mis muñecas
sangran. Mis muñecas sangran. Es miércoles.

Las 17:04. Las 17: 05. Las 17:06. Por culpa del horror que me
cauteriza los instintos, estoy ahora i ntentando limpiar el suelo con
una toalla. No he procurado tapar mis heridas. Me hipnotiza tanta
sangre. Estoy llorando, histérica. Ya lo he dicho. Estoy histé rica. Mi
gata no deja de maullar a mi lado, no entiende nada, no entiendo
nada. Son las 17:07. Paso una y otra vez la toalla empapada por el
rojo del suelo. Aparto a mi gata. Paso la toalla. No hago más que
restregar de nuevo la sangre. El miedo y la in certidumbre no me
permiten tener un segundo para pensar. Pensar. Pienso. Tengo que
pensar. Debería vendar mis muñecas antes. Pienso en ello sin dejar
de sangra r ni llorar ni restregar la misma sangrante toalla por el
frío del suelo. No hago m ás que manchar lo ya manchado. Suelo
rojo. Aparto a la gata. Me pongo en pie. Desnu da, entro de nuevo en
el cuarto de baño. Frío. Busco en los cajones de todos los mue bles
que aquí hay. Los abro. Lo tiro todo. Cierro y abro los cajones, las
puertas. Busco gasas. Vendas. Algodón. Todo el suelo está rojo.
Busco vendas o algodón. L a sangre sigue su curso, casi volviéndose
chorro. Busco en los cajones. Histéri ca. El suelo rojo resbala. Son
las 17:09. Las 17:10. Las 17:11.

Miércoles. 17:2 7. Es la hora que marca el reloj del baño. Todo está
rojo bajo mis pies descalzos. E l salón está lleno de sangre también.
La alfombra está empapada. Empapada. La al fombra histérica.
Pienso, tengo que pensar. No veo lógica. Qué suicidio fallid o... Miro
una y otra vez el reloj del baño. Sus agujas son lentas. No sé por

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qué, miro todo el tiempo las agujas lentas. ¿Tengo prisa? No sé...
Creo que no. Ag ujas lentas. La gata se restriega por mis pies, se
sube al lavabo. Lame la sangre m ía de sus patas. He encontrado las
gasas. Las tiré al suelo rojizo por culpa de los nervios. Ya no tengo
frío ni calor. Ni lo uno ni lo otro. Están todas empapadas tam bién.
Las gasas. Me las intento poner. Se caen. Están demasiado rojas, y
yo veo sa ngre cada vez más. Me da vergüenza estar desnuda. No sé
por qué. Vergüenza. Miro a l salón. El suelo sangra. Soy yo. Intento
pensar en positivo... ¡Yo sólo quería m atarme! Algo pasa. Estoy
desnuda y sangrando, y no puedo articular palabra ni pe nsar con
claridad. Cierro los ojos. ¿Para qué? Abro los ojos. Voy al espejo
muy ne rviosa. Me miro. Grito. ¡Grito! Toco mi reflejo por segunda
vez. Calma. Lo he man chado en exceso. Intento remediarlo pasando
las palmas de mis manos por la suavi dad de este espejo. Espejo
rojo. Sangra. Grito mirando al reloj. Salgo corriend o hacia el salón,
no sé por qué, no sé por qué. Gritando. Me pongo histérica. Las
mu ñecas sangran todavía. Tapo una con mi mano derecha. Tapo
otra con la mano izquie rda. Corriendo, gritando, resbalo con mi
odiado líquido. Todo rojo. Caigo, dob lándome un tobillo,
golpeándome en un hombro con una de las esquinas de la mesill a
del salón. Mi gata maúlla detrás de mí. Sigo llorando, esto es
ridículo, rojo, e stoy empapada, ¿qué hora es?, ¿qué hora es? Las
17:34 según el reloj del salón.

1 7:58. Se hace tarde. Ya debería estar muerta. Me he calmado


bastante, debo estar soñando, aquí no valen los gritos, estoy
sangrando y no vale para nada gritar com o una histérica, ya no
estoy histérica. El tobillo me duele. He cerrado las puert as de toda
la casa, procurando que la sangre no entre en el resto de las
habitacion es. Para ello me he ayudado con la ropa de alguno de mis
armarios, vestidos, camis etas, calcetines... La pongo bajo las hojas
de estas puertas, procurando no dej ar ni un hueco. Si voy a morir
nada de esto me importa, los vestidos cumplirán su úl tima función.
¿Voy a morir? Me detengo un segundo. Me duele el tobillo. Alrededo r
de mis muñecas he atado fuertemente unos pañuelos, y por ahora
aguantan. Están rojos. Tendré que cambiarlos en breve. No quiero
mirar el reloj, aunque lo hago. No me he dado cuenta de la hora que
es. Es tarde y ya debería... Tengo que cambiar lo s pañuelos de mis
manos. He subido a la gata a uno de los armarios. Maúlla, todavía .
Le digo que se calle, pero los gatos no entienden nada. Debería
estar muerta ya, esto no es posible, no lo es, debería morir ya,
quiero hacerlo, morir, morir, no p uede ser tan difícil. Hace unos
minutos me he visto buscando cinta aislante por e l despacho de mi
marido, sin encontrar nada que me sirva.

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Vi elásticos, pero no me sirven. Puede que acabe muriendo. El
exceso de sangre ex pulsada puede que me mate. Tengo un calcetín
en la mano. Intento atarlo a mi muñec a derecha para reforzar la
función de los pañuelos. Por ahora mantengo la calma. Si viene mi
marido y ve esto me mata. Jmmpf.

La hora que es y yo no he muerto. Las 18: 07. Tengo las muñecas


vendadas con medias y pañuelos y puede que algo más, no sé,
v endadas. Parece que sangran menos, aunque la tela se humedece a
pasos de gigante . Creo que tengo hinchado el tobillo. No tengo
tiempo para comprobarlo. En reali dad no me duele. He intentado
fregar el suelo rojo, pero no sirve de nada. La sangr e es demasiada,
me llega por los talones, he intentado pasar la fregona pero es
ri dículo. No sé para qué quiero dejar mi casa limpia, si lo que
necesito es morir ya d e una vez. Me llega por los talones y seguirá
subiendo sin duda. Mi casa es pequeña . Tiene apenas unas cuantas
habitaciones, aunque tenemos una terracita muy agr adable.
Tenemos un dormitorio con cama de matrimonio, normal, de la cual
he arra ncado asustada las sábanas y el edredón. Lo he puesto bajo
la puerta de esa misma h abitación. Todo esta medio inundado por
esta lluvia mortuoria. Así no pasará la sangre. El salón sigue
subiendo despacio. Cada vez veo más lejana mi muerte. Pod ría
tirarme por la ventana, pero estoy en un primer piso. Tengo miedo
de que se des parrame toda mi sangre por las ventanas. Me
preocupan las ventanas, podría llam ar la atención de los
transeúntes. Me imagino desbordándose la sangre por las ve ntanas.
Las cierro las ventanas para que no suceda. Quiero que esto que
pasa no sa lga de casa. Tarde o temprano acabaré de desangrarme y
todo será perfecto. Morir é y estaré muerta y todo a la perfección
saldrá todo bien perfecto. El suelo chapo tea bajo mis pies, líquido.
¿Cómo es posible que esté tan rojo? Me doy asco. Merez co la
muerte. Rezo para morir. Es terrible que esto suceda. Que no
puedas morir si quieres.

A las 19:12 estoy viendo la televisión, aunque no hago caso. Estoy


sen tada en el sofá sangrante, toda encharcada en sangre, con la
mente ausente y la ca ra pálida. El tobillo me molesta un poco.
Ahora, antes no. No estoy ni mareada ni m e duele la cabeza ni
tampoco me siento desfallecer. Me pican los cortes de las muñ ecas,
y aunque mis vendas improvisadas ya no sirven de nada, no pienso
quitármel as por eso. Ya no estoy histérica, más bien asumo que o
estoy loca o algo ocurre, pe ro no veo por qué ponerme histérica. De
vez en cuando miro el suelo y me asusto o me p ongo nerviosa, pero
no quiero ponerme histérica. La sangre se desborda por mis m anos,
litros de sangre perdida. Oigo a mi gata. Continuamente cambio de

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canal. No me interesa nada de lo que ponen, ha sonado el teléfono
tres o cuatro vec es, no llevo la cuenta, por lo menos tres veces, pero
no lo he cogido. Mi marido, se guro. Mi marido llegará a las 21:30 o
así. Odia su trabajo, su vida, me odia a mí, y s in embargo, soy yo la
que desea el suicidio. Yo le odio también, pero no tengo valo r de
decírselo. El mando de la televisión está lleno de sangre, se mete
por entre l os botones. Aún funciona, de todos modos. Mi marido...
Me gustaría verle morir c onmigo, pero no soy una asesina, ni me veo
capaz. Hay un documental sobre la Antár tida o el Polo Norte, sobre
sitios nevados. Me calma ver la blancura de esos sitio s, pero me
aburre la voz del tipo que lo dobla. Es todo blanco. Toda mi casa es
muy bl anca. No lo había pensado... Parece un hospital. No me
gustaría morir en un hospi tal. Ponen una película que no me
interesa. Otra película que no me interesa. Un c oncurso que no me
interesa. La nieve me tranquiliza. La voz me aburre. Apago la
te levisión. Suena el teléfono. Me levanto y voy hacia él. No sé si
descolgarlo, no l o descuelgo, cuando estoy a punto no lo descuelgo.
La voz de mi marido me aburre. D esconecto el teléfono, me importa
una mierda, y lo tiro. He abierto la ventana y l o he tirado. Cierro
rápidamente. Ha caído al suelo con violencia y se ha roto en mu chos
pedazos. Ya no me da vergüenza estar desnuda. La sangre me llega
por la mitad de los muslos. Son las 19:57 en el reloj del salón. El
del baño da las 19:59. Me qued o mirándolo. Las 20:00. Me quito las
vendas. Miércoles inolvidable, a las 20:23 . La sangre no me permite
moverme con tranquilidad por el salón. Hay revistas, li bros, ropas,
flotando. Mi gata está histérica, no entiende, maúlla. Está encim a
de un armario. Debe ser patética mi imagen ahora, intentando
entrar al baño emp apada por esta tinta parda. Mi gata no sabe si
bajar o no del armario. Quiero mirar me otra vez en el espejo rojo.
Abro la puerta y el líquido me transporta levemente hasta el lavabo.
El jabón y el papel higiénico se hunden como derrotados barcos.
Pese a la transparencia rojiza que cubre este espejo, puedo intuir
mi reflejo en la desagradable superficie. Tengo cara de no haber
dormido en un mes. Ojeras y pa lidez. Es contradictorio. ¿Qué
pensarán de mí los médicos cuando me descubran m uerta? El
suicidio más largo de todos los tiempos. Porque acabaré sin sangre,
va cía y feliz. Todo rojo. Mi cara, mi sangre, mi pelo, mi casa. Todo
de rojo. Eso ya lo he dicho. Intento cerrar la puerta del baño
conmigo dentro. Imposible. La presi ón no lo permite. La mesilla del
salón flota a la deriva por el amargo hogar. No hay duda de que lo
absurdo de la circunstancia tiene una cierta gracia trágica. Me
la mento por mi gata, esto no estaba pensado, no quiero que se
ahogue. Si no se ahoga m i marido creo que la cuidará bien. Siempre
cuidó mejor a mi gata. El chorro potent e de mis muñecas mancha
paredes y techos, aunque lo evito sumergiendo mis brazos en este

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nuevo mar rojo. He cerrado las cortinas y las persianas, no se vayan
a asustar los que pasean tranquilamente por la calle. Empiezo a
tener frío otra vez. Recuerdo mi tobillo hinchado. Me duele. Mucho.
Estornudo. Estornudo. No sé por qué, empiezo a llorar otra vez,
mientras mi gata me sigue a su manera, sin entender nada.

Ha pasado media hora, por lo que a las 21:02 ya casi puedo tocar el
techo. Para tocar el suelo con mis pies he de tomar aire y
sumergirme, pero yo no quiero tocar el suelo. Vaya tarde. Mi gata
está intentando nadar. No quiero tocar el suelo, prefiero acercarme
al techo, sería una experiencia curiosa, a veces se me mete sangre
en los ojos, y no es para nada agradable, lo único que asoma ahora
en la superficie de estas aguas es mi rostro. Necesito respirar... Me
palpita el corazón. Hay un nuevo histerismo en mí, estoy nerviosa.
Las dos, mi gata y yo, estamos muertas de miedo. No es como antes,
ahora me da igual estar nerviosa, no grito. Grito. Que
contradictorio. Intento coger a mi gata, pero está tan asustada que
me araña. Escapa. Se me mete mi propia sangre amarga en la boca.
Toco el techo. Curioso. Las 21:05. Me sumerjo por completo.
Respiro. Sabe a óxido la sangre. Tengo la cara roja, debo tener la
cara roja de sangre. ¡Mi gata, como lamento que tenga que morir
así! ¡Nunca pensé que esto pudiera suceder! Cuanta sangre. No
estoy ni mareada ni me duele la cabeza, aunque sí que tengo algo de
sed. La sangre es asquerosa, sabe a hierro. El tobillo me duele cada
vez más. Me lo intento frotar con una mano, pero entonces me
sumerjo. Sólo quiero morir. En unos minutos todo habrá acabado.
Imposible ver ya la hora que marca el reloj. Bajo las aguas
enrarecidas no veo nada. Qué cosa más inexplicable. Nada. La
sangre al salir me hace cosquillas en los cortes. No se detiene. Ni
un segundo. Apenas hay espacio para respirar... El techo se acerca.
No cojo aire. Ya no se oyen los maullidos. Debe estar muerta mi
querida gata ya... ¡Adiós! Ojalá me equivoque, ojalá me equivoque...
¡No! Me sumerjo, aún quiero morir. Quiero morir. Jamás tuve más
ganas de morir que ahora. El tobillo... Mi marido... Sí que quiero
morir, más que antes las ganas. Ni siquiera hace unas horas.
Cuando me corté las venas. Me late el corazón. Pum pum pum pum
pum pum. Lo oigo bien bajo la sangre. Histérica. ¿Qué hora es?
¿Las 21:30 ya? ¿Las 22:00? No puedo respirar. Muero. Muero. Mi
marido debe estar al caer. Uno, dos, tres, cuatro... Todo rojo. Frío.
Grito. Me ahogo. ¡Grito! ¡Grito! Sólo espero que él se también
ahogue, como mi gata, como yo. Miércoles. Miércoles. Muero ya al
fin. Rojo. Negro. ¿Qué hora será?

Pablo Morales de los Ríos


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(Sevilla, 1971). Fue colaborador de emisoras de radio local y productor de audiovisuales, uno de los
cuales, “El aire y el árbol”, obtuvo el Premio Especial de Tema Flamenco en el Concurso Claudio Guerin en
1994. Sus poemas aparecen en diversas antologías, “Poemas para un minuto II” (Hipálage, Sevilla, 2008),
“Dos Palabras de Amor” (Asociación Itimad, Sevilla, 2006) y “El Cádaver Exquisito, la creación colectiva
como fin” (Literatura Libre, México, 2008), así como en las revistas Palabras Descalzas, Saigón, Aldaba y
Groenlandia. Obtuvo el II Premio de Concurso de Cuentos de “Al pie de la Giralda” en el 2002, y en el
2008, el Premio de Poesía Erótica Saigón y el Primer Accésit del I Certamen de Ensayo Alenarte. Tiene su
espacio en las Afinidades Electivas. Actualmente trabaja de contable administrativo y es responsable de
los contenidos de la Web www.destinosevilla.com.

Raro

Llega lo raro:
con dedos de flauta te palpa,
te vacía los bolsillos,
se lleva agenda y reloj.
¿Dónde quedan ahora
el camino de vuelta,
el café de media mañana,
la mesilla de noche?
Llega lo raro sin aviso:
te pide fuego en medio de la calle,
se sube a tus hombros
y ya no hay dónde agarrarse.
Llega lo raro en una lluvia de trenes
sobre colchas amarillas;
llega lo raro soplando soles,
haciendo nudos a los mapas.
La memoria se ha quedado antigua,
ya no hay respuestas, ni siquiera preguntas.
Te duelen músculos que no sabías que tenías,
recuerdas que hay colores:
nacer debe ser algo como esto.

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C
Ceerroo

eeen
n n h allleeesss,,, yyy eeen
hooossspppiiittta
n lllooosss h
ntttrrrooo eeen a nntttrrrooo eeen
n alllgggoood
n lllooosss a
a ddooonneeesss
n
cccooommmooo eeen n llla
n asss a
a aazzzu uuccceeen
na
n aasss

(((M
M u Heeerrrn
ueeelll H
Miiigggu H ná
n án
á nd
n deeezzz)))
d

H
Haazzm
mee nnaacceerr,, cciirru
ujjaannoo,,
aarrrraannccaa ddee m
mii ffrreennttee llooss aau
ulllliiddooss,,
llaa eessppu
ummaa,, llooss hhu
ueevvooss ddee llaa aarraaññaa..
PPóóddaam
mee ccoom
moo aa áárrbbooll vviieejjoo::
ddeejjaa ssóólloo lloo ú
úttiill,,
yy aau
unn nnii eessoo..
N
Noo tteennggaass m
miieeddoo,, cciirru
ujjaannoo,,
hhú
únnddeem
mee eell bbiissttu
urríí
eenn llaa m
meeddu
ullaa ddeell aallm
maa;;
eexxttiirrppaa eem
moocciioonneess,,
ddeessttrroozzaa ffiibbrraass ddee rreeccu
ueerrddoo..
N
Noo tteennggaass m
miieeddoo,, yyoo nnoo lloo tteennggoo::
ssooyy lloo qqu
uee sseerréé,, nnoo lloo qqu
uee ffu
uii..
Q
Quuee eell qqu
uiirróóffaannoo sseeaa ú
útteerroo,,
ppu
unnttoo ddee ppaarrttiiddaa..
YYaa ffu unnaa vveezz;;
uii nniiññoo u
yyaa u
unnaa vveezz
aapprreennddíí aa aannddaarr,, aa hhaabbllaarr,,
aa vviivviirr;;
ppu
ueeddoo vvoollvveerr aa hhaacceerrlloo..
Q
Quuee eell qqu
uiirróóffaannoo sseeaa ú
útteerroo
yy ssaallggaa yyoo ddee ééll
ddeevvaassttaaddoo,, iiggnnoorraannttee,, vvu
ullnneerraabbllee,,
unn ppaaqqu
ccoonn u ueettee ssiinn eessttrreennaarr
llllaam
maaddoo vviiddaa eennttrree llaass m
maannooss..

- 46 -
Antonio J. Sánchez
(Vitoria, 1967). Codirige la revista“Amilamia”, junto a José Luis Pasarín Aristi, con quien publica, en 1992,
el libro de poesía “Cartapacios de Lucerna” (Ediciones Libertarias / Prodhufi). Ha publicado en revistas
literarias impresas y digitales, como “Cuadernos del Matemático”, “Río Arga”, “Groenlandia”, “Turia”, “Los
Cuadernos del Sornabique”, “Letralia”, “Océano”, “Haritza”, etc. Ha publicado el libro de poesía “Proteo; el
yo posible”. Sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, euskera y árabe. Ha publicado
recientemente dos libros digitales: “La reconstrucción de la Memoria” (Groenlandia, 2008) y “Planta de
Neurocirugía” (Editorial Remolinos, 2008).

SSee ddeessppeerrttóó,, aau


unn aa ssaabbiieennddaass ddee qqu
uee eell ssu
ueeññoo ssee
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m iinnccoonnccllu
ussoo,, aappeeddrreeaaddoo,, iinncciieerrttoo ccoom
moo llaa
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moo llaa bbu
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ccoom
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ttrraavvééss ddee llaa vveennttaannaa ccoom
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moossaaiiccooss,, ddeell ddeessaarrrraaiiggoo ddee llaa nniieevvee qqu
llooss m uee ccaaííaa,, llaa llu
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unn pprreecciippiicciioo ddee ccrriissttaalleess,, llaa llu
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- 47 -
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- 48 -
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Abbrriióó eell lliibbrroo ddee ppooeem
maass ddee aam meettaaffííssiiccaa ddeell
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- 49 -
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- 50 -
Adolfo Marchena
Andrés Ramón Pérez Blanco (El Kebrantaversos, Toledo). Poeta y narrador. Causante del fanzine
“Creatura” y entusiasta organizador de recitales poéticos. Ha participado en diversas revistas y
fanzines. Ha publicado un libro, “Satélite de Inhóspito planeta”.

La felicidad

Picaporte pasa las horas ensimismado. Observa el cartel.


Ocupa la fachada del edificio situado frente a su
apartamento casi en su totalidad. Es un cartel gigante,
desde el cual una escultural chica, con la mejor de sus
sonrisas invita a Picaporte a un lugar llamado felicidad.
Totalmente seducido por esa imagen, que nunca le
abandona decide salir en busca de esa felicidad que le
promete esa chica desde el cartel.

-Ella es mi felicidad. Es la felicidad - Repite una y otra


vez, siendo esta la única frase que es capaz de emitir.

Sale del apartamento decidido a encontrarla. A


encontrar su felicidad.

En la calle camina, con pasos vacilantes, hacia donde


se divise mejor el cartel. Picaporte se para ante él. No
existe el tiempo para Picaporte ahora. En estado de
ensueño total. Pero una voz le despierta de su letargo.

-Tú también la estás buscando, amigo.

- 51 -
La voz corresponde a un hombre de mediana edad, vestido
con una gabardina gris, mal afeitado, con el pelo revuelto y
los ojos con un cansancio de siglos.

- Sí. Ella lo es. Intenta encontrarla por todos los medios,


amigo. Lo leo en tus ojos. A mí me sedujo hace tiempo y lo
dejé todo por ella. Por mi felicidad. Aunque en mi caso no fue
esa chica que nos mira desde el cartel. Yo caí rendido ante la
ginebra. Me pasé días enteros contemplando las botellas en
los bares, y en un momento dado, la seducción fue tan
brutal, tan íntima, que, al igual que te pasa a ti, sólo repetía
esa frase una y otra, y otra vez, La sensación que tienes la
conozco muy bien. Quizá mi aspecto te repugne, como a los
otros, pero créeme si te digo que puedo ser uno de las
personas más dichosas del planeta porque siempre tengo mi
particular felicidad conmigo. Estos ojos con cansancio de
siglos que poseo son el fruto de adorar a mi felicidad. Vamos
a entrar en ese santuario donde habita mi néctar sagrado.

Entraron en un bar, donde al amante de la ginebra es


recibido con gran algarabía por parte de los clientes.
Picaporte sigue repitiendo la frase una y otra vez. El hombre
de la gabardina ordena silencio. Todos lo escuchan:

- He aquí a un hombre en busca de la felicidad. De su


felicidad. Cada hombre, cada mujer posee una felicidad
concreta. Una necesidad que nace en una persona en un

- 52 -
momento concreto. Saben, y muy bien, que ése es su camino.
Pero pocos se atreven a escuchar ese mensaje. No los culpo.
Sólo unos pocos se atreven a dar ese paso, olvidando para
siempre bienes materiales y esa vida que se califica como
“normal”. Para ser feliz se necesita sacrificio. Soy
inmensamente feliz porque yo descubrí mi felicidad, que no
es otra que ese líquido cristalino con aromas de enebro que
abunda en este lugar. Sólo los no felices son aquellos que no
entienden a la ginebra y se escudan en sus efluvios para
olvidar su mediocridad y, a consecuencia de ello, destruir
familias. Soy inmensamente feliz al saber que esta persona
que me acompaña ha encontrado su felicidad. Y a partir de
ahora en cuanto salga por esa puerta va a encontrarse con
toda vuestra indiferencia, con vuestro desprecio, con vuestra
envidia, con vuestra ira, con todas vuestras “maneras de
vivir”. Amigo. Lucha, ante todo y ante todos, por conseguir
esa felicidad. Tienes la oportunidad de ser feliz. No va a ser
un camino fácil, pero no dudo que lo vas a conseguir. Ahora,
brindemos por la felicidad de ambos. Tú conseguirás a esa
chica del cartel. Yo, de momento, voy a tomarme contigo una
ración de mi felicidad particular.

Toman un par de ginebras dobles. Picaporte se despide de


este hombre tan misterioso. Sale decidido a buscar su
felicidad. ¿Logrará encontrarla?

- 53 -
Andrés Ramón Pérez Blanco
- 54 -
Eva Cabo (Lugo, España, 1977). Comenzó sus estudios de Filología Hispánica en Lugo. Ha obtenido
distinciones y algún que otro premio en concursos locales de cuentos y poesía. Asimismo ha participado en
varias publicaciones electrónicas como Ariadna, El viejo faro, Poesía salvaje y Los Noveles. Actualmente
vive en México y compagina el oficio de cuentacuentos con el de titiritera. Realiza también talleres y
escribe guiones para obras de títeres.

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X

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ssaabbeenn qquuee ssuueeññaass

- 55 -
XIV

es ahí, donde nace el otoño

porque el otoño es el inicio que conozco desde que nací,

la estación del comienzo es el otoño

el tren que me azota en el invierno

pe ro ahora, triste

mi voz busca desesperada el oasis

como un millón de tigres

posad os en la mirada de un pájaro

así nos ve la luz

cuando rompe en dos el horizonte

y se q uiebra

como una orgía de silencios

en la boca de un lobo

así me siento

y cruzo la s piernas

- 56 -
VIII

dentro de mí,

el cerezo busca

las flores en mi voz se alejan

oigo zarpar la noche a bordo de un borracho que susurra

“Sakura, la más dulce de todas”

detrás de este silencio no hay posibilidades:

porque nací de la arena me persigue el desierto

- 57 -
E
E vv aa CC aa bb oo
Luis M. Hermoza (Perú, 1977). Dirige La Siega, revista de Literatura, Arte y Cultura (www.lasiega.org).
Realizó estudios de Literatura Hispanoamericana en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es
Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Barcelona. Ha publicado poemas y artículos en
diversas revistas. Durante tres años formó parte del Consejo Editorial de la revista Paralelo Sur. Tiene un
libro de poemas y una novela inéditas. El siguiente poema forma parte de ese poemario inédito, “El Conejo
del Sombrero”.

EL MAGO

(O TODOS LLAMAMOS AMOR A LO QUE QUEREMOS)

La belleza vino
pero después
e igual la desvestimos
como a plátano de otra isla,
hinchado y deforme,
que nadie quiere pero tú sí,
pero yo sí. Vino.

Recuerdo. Recuerdas.
Al principio era sólo deseo,
perversión,
depravación al gusto. Remover.

La belleza,
mientras removías mi vientre
y lanzabas tus palabras,
mis palabras en ese momento, vino.
Y salió un geranio de tu boca. Y
aplaudieron todos los presentes,

- 58 -
incluso el señor más dormido.

Logré así, en esa posición, ver

tus pulmones
tan azules como manos sin guantes
en invierno después de lluvia,

tu esófago tan ca rra te ro so,

tu garganta que
ccuando vibra abracadabras
bota pecanas,
almendras
y maní.

- 59 -
LL uu ii ss M
M .. H
H ee rr m
m oo zz aa
La India (Huelva, 1984). Poeta, escritora, dibujante, fotógrafa, trabajadora, estudiante y amante
del arte. Se empapa de lecturas, de películas que emocionalmente la llenan, de canciones, letras y
ritmos que son poesía pura; crea personajes, situaciones, sentimientos. Se encarga de varios
blogs donde enseña parte de su obra artística (http://alasombradelciprés.blogspot.com,
http://enlaorgiadetualma.blogspot.com, www.flickr.com/photos/creatuvida).

LLeen
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muueerrttee

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uppiirrm mppoo ppoorr llaa
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miittaadd..

- 60 -
Alcobas y cobardías

En un castillo antiguo (uno de muchos) de no sé qué


siglo:

- ¿ E n am o r ad a? ¿ Y o ? ¡ J am á s ! - G r i t a b a l a s i r v i e n t a
humilde y casta del castillo. Detrás de ella, presuroso y
con su risa burlona e irónica, corría el príncipe.

- ¡ S í l o e s t ás ! N o to c o m o m e m ir as , c o n e s a c ar a l as c iv a y
e so s o j o s d e d e se o ; c o n e s a b o c a e n tr e ab ie r ta y j ad e an te ;
c o n e se p e c h o m ás d e sc u b ie r to q u e d e c o s tu mb r e ; c o n
e s as m e j il l as s o n r o s ad as y e se c al o r q u e d e sp r e n d e tu
c u e r p o c ad a v e z q u e m e ac e r c o a t i .

- ¡N o sig as! N o b l asf e me s m i se ñ o r , te l o r u e g o . J am ás h e


se n tido o t r a c o s a que no f uer a un a hu milde serv id umbre
h ac i a v o s y j a m ás p o n d r í a m i s o j o s e n u n h o m b r e t an
l u jo so p ar a mí .

- ¿ Y p o r q u é ah o r a e s tán p u e s to s s o b r e m i s l ab io s ?

- N o lo sé m i se ñ o r , n o l o sé . . . Q u iz ás s e a p o r q u e su s
l ab io s s e m u e v e n y e s o l l am a l a ate n c ió n d e m i s o jo s .

- C u an d o v o s h ab l a c o n u n a p e r so n a d e b e m i r ar l a
d ir e c t a m e n te a l o s o j o s y d e j ar s e d e e s tú p id as e x c u s as ,
y a q u e e so d e q u e v ay a m ir an d o a l o s l ab io s c o n e s a c ar a
d e b o b a p u e d e c o n f u n d ir mu c h o al in te r l o c u to r .

- 61 -
- N o p u e d o m ir ar a l o s o jo s , o m e jo r d ic h o , n o p u e d o
m i r ar l e a l o s o j o s y a q u e e l l o s m e h ab l an y m e c u e n t an
m ás c o s as d e l as q u e me d ic e su b o ca.

- ¿ Y e so te d a m ie d o ?

- N o . S i m p l e m e n te n o q u i e r o q u e m e c o n f u n d an d e l a
m is m a m an e r a q u e l o s mí o s l e p u e d e n c o nf u nd ir a v o s.

- S u s o jo s n o me c o nf u nd en se ñ o r i ta, e s t á mu y
e q u iv o c ad a. S u s o jo s d ic e n q u e me am an ; s ie m p r e m e l o
h an d ic h o , só l o q u e p o r c o b ar d í a c o n s u p al ab r a m e l o
n ie g a u n a y o tr a v e z .

- S i l l e g o a s ab e r q u e m i s o j o s h ab l ab an tan to y d e c í an
to d as l as v e r d ad e s q u e m i c o r az ó n s ie n te , m e l o s h u b ie s e
ar r an c ad o d e c u aj o h ac e tie m p o . . . ( L l o r a b a a p e n a d a y
llena de vergüenza).

- ¿ Y p r i v ar m e a m í d e c o n te m p l ar l o s c ad a m añ an a? ¡ N o !
T o d o m e n o s e s o . . . ¿ Q u ie r e q u e m i b o c a h ab l e l o q u e
a c t u a l m e n t e c a l l a o p r e f i e r e q u e s i g a een
n sile nc io como lo
h e h e c h o h as t a ah o r a?

- Q u e s u b o c a h ab l e l o q u e t e n g a q u e h ab l ar m i s e ñ o r , n i
m ás n i me no s.. .

- L a am o . E so e s to d o c u án to te n g o q u e d e c ir l e .

- Y yo a vos, mi señor.

- 62 -
CC aa rr m
m ee nn G
G uu ii ll ll éé nn
Juan Pablo Herencia. Psicólogo, profesor de universidad e investigador etnográfico. Actualmente, es
director – también actor - del grupo de teatro cordobés Color Persona. Ha creado las puestas en
escena de “La Huella”, de Shaffer, y de “Encuentro a tres \ Tres formas de usar un armario”. También
escribe poesía.

Daniel Sergio Pardo. Estudió en la Escuela de Arte Dramático y ha sido director de algunas obras
teatrales. Actor de Color Persona. Ilustra los poemas de Juan Pablo Herencia.

M
MAAE
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hee sseen meessaa aa eessccrriibbiirr
nttaaddoo aa llaa m
llooss rreen
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neess ttoorrcciiddooss ddee u
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uee ffu moo eell zzu
ueerraa ccoom ummoo aaggrriioo
qqu
uee bboorrddeeaa llooss llaabbiiooss qqu
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n eell ppoom
meelloo..

U
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moorrddaazz,, h nttee,,
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aan maall aassiillvveessttrraaddoo,, aaccoorrrraallaaddoo,, aarrrriin
niim nccoon
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n ppooeem ueerrrraa qqu
uee sseeaa u
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uee ccaalliieen mii ffiieebbrree,,
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Doolloorr ssoobbrree ppaappeell ccoom


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- 63 -
H
Hee iin
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PPrroobbéé m
miill rreettrru nooss,, ggiirrooss,, vvoolltteerreettaass,,
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n ffoorrm haacch
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hiilllloo aarrddiieen
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ddee ttiirroo een nu
n llaa n uccaa yy ddee eessccu
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n ddee m
muueerrttee......

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n llaa m
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- 64 -
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n llaa m nttaa ppaarraa ccu
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uee eell ffrrííoo..

Seerrvviirr ppaarraa ppooccoo yy ppaarraa ppooccooss..


-- S

- 65 - JJ uu aa nn PP aa bb ll oo H H ee rr ee nn cc ii aa
DD aa nn ii ee ll SS ee rr gg ii oo PP aa rr dd oo
Raúl Gaitán Alcaide (Córdoba). Fotógrafo. Miembro del Colectivo cordobés de fotografía
ISO23. En su página web (www.lamiradaviva.com) se exponen algunos de sus trabajos.

Los textos que acompañan a sus fotografías pertenecen a Ana Patricia Moya.

La realidad me golpea en el rostro con agua helada. Me miro en


el espejo. El reflejo da fe del insomnio: prominentes ojeras y los
ojos colorados, la tez pálida, casi fan tasmal, los labios
agrietados. Me reconozco: ésta es mi ca ra.

La cara de la derrota.

- 66 -
- Ha sido buena idea venir a este sitio… está todo buenísimo.
- Sí…
- Y encima, todo barato… - el muchacho arrima el tenedor con un
pedazo de ternera pinchado a su chica -; ¿te apetece un poco de
carne ? Está poco hecha, como a ti te gusta.
- No, gracias.
- Tú te lo pierdes – traga el trozo.
- Oye…
- La ensalada también está de vicio – rebusca el atún y las
aceitunas de la ensaladera.
- Cariño…
- Pienso pedir postre… un helado… quizás un trozo de tarta de
queso… no sé, no sé… estoy indeciso.
- Te he puesto los cuernos.

Silencio entre ambos. El chaval mira a su sincera novia. En el


gesto de su rostro no se aprecia más que seriedad ante la directa
revelación. Retoma la tarea de terminarse su plato.

- Cómete todo el pescado antes de que se te enfríe, mujer.


- ¿Me has oído?

El muc hacho, sin dejar de comer, responde, confiado:

- Yo también te he estado engañando con otra. Así que estamos


empatados . - 67 -
La magia
de las miradas
y el gran instante
en el que se cruzan.

En la fugacidad
le das vida
a mi ser.

Sueño,
amor,
tú.

- 68 -
Raúl Gaitán Alcaide \ Ana Patricia Moya
Saúl Ariza (Córdoba, 1984). Poeta, escritor y actor. Ha editado el libro “Las Aguas y las Horas
con Groenlandia.

Lucía y la nieve

Lucía empezó a sentir que todo a su alrededor


estaba congelado. Veía caer la nieve sobre las
calles y los árboles y los edificios y las farolas, y
veía a la gente tr ansitar por las aceras y a los
coches circular por las carreteras. Pero Lucía
com enzó a dudar, y a preguntarse acerca de todas
las cosas que la rodeaban. Porque la nieve podía
ser también agua congelada, y los peatones
podrían andar asimismo por las carreteras. Dudó
de la lluvia y de los paraguas, de la tranquilidad
y la inmutabilidad; dudó de las cosas inmóviles y
de las cosas pesadas. Dudó acerca de todo. Y
dudó de las armas y de los trajes de camuflaje,
del sonido de los tanques y de las insignias de
metal, porque ellos la llevaron al dolor y la
miseria, de los que dudaba sobre todas las cosas.
Porque éste era el único camino de llegar a las
verdades propias, a las verdades de verdad, y
concluyó que era tiempo de que todos los seres
humanos empezaran a dudar.

Porque la nieve servía a veces para cubrir


verdades.

- 69 -
El rostro

Se miró en el espejo. Se e scrutó el r ostro


extrañado por la extrañeza. No era el mismo, no
podía reconocerse en el espejo. Su piel era la
misma, su pelo, su boca, sus ojos. Pero no eran
los mismos al mismo tiempo. El recuerdo le
traía a la memoria imágenes de otro rostro, de
o tra mirada.

Pasaron los minutos hasta que comprendió


q ue faltaban los sueños.

S a ú l -A riza
70 -
Nací hace treinta años en Madrid. No he hecho gran cosa en mi vida: dejé pronto los estudios, ni siquiera
llegué a la universidad, viví la noche, leía en el metro o en los bancos del paseo del Prado, escribía como si
fuera importante hasta que supe que no lo era, huía de una madre absorbente a la que no quisiera parecerme
nunca, y su vez no podía sino ser parte indispensable de mi vida. No soy culta, y si fuera inteligente tendría
dinero en vez de deudas. He sido cajera, reponedora, ex de muchos y olvido de tantos otros, y mi trabajo más
interesante ha sido hacer albaranes en unos grandes almacenes. Lo cierto es que acabo buscando cosas que
me den tiempo libre para todas las cosas inútiles que me hacen sentir auténtica.

Aunque lo supieras todo

Mi voz está arrinconada, apenas audible, como un beso


que nunca se besa o un perfume que nunca se huele. La
escritora es tan vulnerable que no le queda espacio para
nada que no se rompa con un gemido.

Nunca derrocaré ningún imperio, ni tampoco le cambiaré


la vida a nadie con uno sólo de mis textos. No me besarán
por mi voz, ni me arrancarán la ropa en ninguna alcoba
por ni una sola de las palabras que haya escrito con tanto
dolor; me besarán por mi boca o por la textura de mis
labios, por el preciso rizo que cae sobre mi espalda, por el
aliento que se confunde enrarecido con el aliento y la
lengua que toca la lengua extraña. No querrán oír d e mí
de
más que notas improvisadas que nazcan de mi garganta a
la punta de la lengua que beso, y de mis manos no saldrá
más que el dibujo del contorno de tu boca, o de tu pecho,
o varios cuadros de curvas imposibles, cada una con su
significado secreto, pintados en tu espalda, en tu cuello,
bajo tu vientre, con mi boca anillándose al cuello de una
botella amarga.

Esto si me besas, porque nada de cuánto escriba te hará


salir de casa y pensar en mí como si te hubiera
descubierto una puerta secreta por la que sólo tienen
entradas unos pocos, o solamente tú. No será ninguno de
mis textos los que leas en el metro o en el autobús, o en
una plaza, a mediodía, frente a un museo, con tu pecho
hinchado y tu boca queriendo tocar mi boca como si
estuviera ahí, contigo, haciéndote sentir menos solo o algo
más comprendido.

No tengo voz, ni siquiera esperanza, ni sé como alimentar


todas las cosas que anhelas porque yo misma soy un pozo
seco, un cubo vacío atado a una cuerda que nunca sube,
una boca que te toca invisible mientras escribe sobre
cosas que no existen a quien ni siquiera le escucha.

- 71 -
Mi voz no es una voz, ni siquiera es brisa o bruma, no es
ya ni papel ni tinta, ni siquiera un último intento de
reclamarte antes de que se precipiten por un barranco o se
suiciden de pura desesperación. Mi voz en mi boca sólo es
un sonido mudo llamando desesperada a la tuya, a ti, que
ni siquiera oyes más que la boca de otra, lejana a mí y
batiente contra rocas en mi vientre y en mis pulmones que
te quieren respirar.

Llueve desproporcionadamente, sin sentido alguno, con las


cuerdas vocales agarrotadas, tensas, como un cuerpo que
tiembla o tu rostro difuso devuelto en las aguas de un
estanque.

No soy nada, ni siquiera un nombre que puedas susurrar


una de esas noches en las que te sientes solo y quieras
compañía de alguien a quien no conoces. Y sin embargo, te
grito desde dentro, te reclamo desde dentro. Desde mi
boca que no habla te estoy llamando y te hago promesas.
Me digo que no quiero ser libre: quiero que me huelas con
el café recién hecho o el olor a tabaco de un local donde
veo cosas sobre las que escribo, quiero ser el eslabón de
una cadena que me ate a ti aún cuando sepa que somos
más frágiles que el papel y que un golpe violento de manos
nos rompe. Quiero hacerte daño y que me lo hagas a mí
con todas esas cosas con las que nos mordemos los labios,
hasta sangrar, y luego pedirte perdón, con palabras y con
mares que riegan la tierra y pierden barcos, y sentirme
arrepentida por mi torpeza, o por la tuya, querer borrar de
mi memoria la nieve o ahogarla en un beso.

Mi voz es débil y se rompe donde quisiera que recogieras


mis pedazos, donde estamos tan solos que ni siquiera de ti
o de mí podamos escondernos, y no nos quede otra que
mirarnos de frente como hacen los borrachos cuando no
queda un céntimo en sus bolsillos y de la botella sólo
queda el cristal.

A pesar de todo, aquí estoy, escribiéndole al vacío, que no


sabe de nosotros y de nuestras insignificancias, todas las
cosas que no sabes y que no cambiarán tu vida, ni la de
una sola persona siquiera, si leyeras todo este mar sin
agua. No, nada cambiaría: ni tus ojos, ni tus piernas o tus
manos, ni siquiera tu forma de moverte o de peinarte,
au n q u e l o s u p i e r a s t o d o y l o s l a g o s s e h i c i e r a n o c é a n o s , y
las promesas, un beso hecho carne que me mira de cerca
desde tu boca.

- 72 -
Lo inevitable

-- ¿¿C
Cuuáánnddoo llee vvaass aa vveerr??
-- N
Noo lloo sséé..
-- ¿¿N
Noo qqu
uiieerreess vveerrllee??
-- M
Mee eessttooyy m
mu mee aahhooggoo eenn ttooddooss m
urriieennddoo ppoorr ddeennttrroo yy m miiss
ppooeem
maass..
Erreess ppooeettiissaa??
-- ¿¿E
-- O uee m
Oddiioo qqu mee llllaam
meenn ppooeettiissaa.. E
Essccrriibboo,, nnaaddaa m uee eessoo.. LLaass
mááss qqu
ppooeettiissaass ssoonn nniiññaattaass ccu uee ppeessttaaññeeaann,, ppoossttiizzaass,, aall aam
urrssiiss qqu maannttee
iim
mpprroobbaabbllee.. SSii lleess hhaabbllaass ddee ppoollllaass ttee m
miirraann ccoom ueerraass u
moo ssii ffu unnaa
ggu
uaarrrraa,, yy yyoo ssiieem
mpprree llaa tteennggoo eenn llaa bbooccaa..
-- ¿¿LLee vveess ccu
uaannddoo eessccrriibbeess??
-- ¿¿LLaa ppoollllaa??
Noo,, aa ééll,, ggu
-- N uaarrrraa..
-- LLee hhu
ueelloo ccu
uaannddoo eessccrriibboo:: llee rreessppiirroo,, ssee m
mee hhiinncchhaann llooss
ppeecchhooss,, ssee iinnttooxxiiccaann m
miiss ppu moonneess ccoonn ssu
ullm u nnoom
mbbrree.. SSii lloo ddiijjeerraa
moo ssii ssee aappaarreecciieerraa eell ggeenniioo ddee llaa lláám
ttrreess vveecceess sseerrííaa ccoom mppaarraa..
N ueeddee qqu
Noo sséé,, ppu uee eessttéé llooccaa..
Vaallee,, ttooddoo eessoo bbiieenn,, ppeerroo:: ¿¿ccu
-- V uáánnddoo llee vvaass aa vveerr??
-- C
Cuuaannddoo sseeaa iinneevviittaabbllee..
-- ¿¿IInneevviittaabbllee??
-- IInneevviittaabbllee..
-- O
Ohh.. IInneevviittaabbllee..
-- SSíí,, eessoo ddiijje
e :: iinneevviittaabbllee,, ttrreess vveecceess..

C e c i -l 73
i a- G r i s
Fernando Sabido Sánchez (Peñarroya, Córdoba). Poeta y pintor abstracto. Ha publicado los
libros de poesía: “El Paso del Tiempo” y “Deja que la muerte concluya su trabajo”.

LLaa aam
miissttaadd

H uss oojjooss yy aapprreettaaddoo llooss llaabbiiooss


Haass cceerrrraaddoo ttu
yy ttee oovviillllaass ccoom
moo u
unnaa n
niiñ
ñaa rreecciiéén
n aallu
ummbbrraaddaa
aau
unnqqu u rroossttrroo aappeessttaa aa ttrriisstteezzaa
uee ttu

ueeddoo aarrrraan
ppu nccaarr ddee ttu
u ppeecch
hoo eell h neeggrroo
hiieerrrroo n
h
haacceerr qqu
uee ttu
u ccu
ueerrppoo n
noo m
muueerraa
ppeerroo n
noo eess ffáácciill ssaan
naarr u
un nm
n ccoorraazzóón moorrddiiddoo

¿¿ssaabbeess??
m
mu n llooss qqu
ueerrddeen uee h
hiieerreen
n llaa aam
miissttaadd
n llaass ppaallaabbrraass ssiin
yy ssee lllleevvaan n ppaaggaarrllaass

- 74 -
El pánico

Colgaban de sus ojos las miradas extinguidas

y vegetaba resignado en su indolencia

sin que le importaran los días venideros

un viernes le habló una mujer

de las que sólo aman por las noches

con palabras vírgenes

y l e s o b rre
evino el pánico

- 75 -
Entre paréntesis

Quiero que me expliques vagamente

c ómo eres

p orque nos hemos visto

s iempre entre paréntesis

r espirando el olor a barniz de los violines

y sólo me p ermites amarte

en la breve pausa de cada sinfonía

- 76 -
Fernando Sabido Sánchez
Javier Ventura Mullor (Almeria, 1990). Sus poemas y fotografías pueden verse en su blog La
Primavera Otoñal (www.anticasitodo.blogspot.com).

Las cornisas y las huellas

ttu
u ccaassaa yyaaccee
een
n llaa ccaallllee
ddee llooss aabbrraazzooss
yy aa m
míí,, lloo ú
únniiccoo
qqu
uee ssee m
mee ooccu
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eess ddeessppeerrttaarr ccoollggaaddoo
ddee ttu
u ccoorrn
niissaa
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n llooss oojjooss
een
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n ssaan
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yy llaa ccoollu
ummn
naa vveerrtteebbrraall
h
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uééss ddee h
haabbeerr ssooñ
ñaaddoo
qqu
uee ttu
uss h
huueellllaass ddaaccttiillaarreess
yy llaass m
mííaass
een
nccaajjaabbaan
n ccoom
moo
llaass ppiieezzaass u
unn ppu
uzzzzllee

- 77 -
Puntualidad

lo peor de tu puntualidad
es que nun ca tendré tiempo
de delirar esperándote.
siempre llegas cuando pienso
que nunca llegarás,
que me atornillarás
con cualquier santo desconocido.

a veces, llegas
cuando ya no hay flores
en la isla de las flores.
otras, llegas
cuando las mujeres beben
y los hombres se deprimen.

l legas con las llagas,


c on las llagas apagadas,
c on las llagas sanadas,
con las llagas olvidadas,
c on las llagas que sólo
h ace el poeta.

[ nunca llegas
e n el ocaso del otoño.
n unca supiste
c onjugar sus colores
c on el de las promesas
q ue se balance an.

nunca llegas
en el ocaso del otoño.
siempre te asu stó
conjugar sus c olores

- 78 -
con el de las promesas
que se balance an.]

llegas cuando
los acordes en desacuerdo
discuten por la s caricias
de tus dedos g astados
capaces de ma ltratar
a la jerarquía d el llanto.

en mi cuerda d e tender,
todavía, yace e l cigarro
que te ofrecí
y tú mojaste co n sangre
de labios ajeno s
y los tuyos des afinados.

las heridas se curan


cuando no lleg as.
la sangre es sa ngre,
cuando estás.
la sangre es saliva,
cuando te vas .

t enía una carta escrita


que decía que volaríamos
entre nubes de colores
que saben a sonrisas co mpartidas
pero el cielo se enfadó
y el vuelo canceló.

- 79 -
JJ aa vv ii ee rr V
V ee nn tt uu rr aa
Escritor, poeta, docente e Investigador Universitario. Nacido en Gödeken y radicado en Rosario (Santa
Fe, República Argentina). Corresponsal Especial Literario en revistas de Toronto (Canadá), Madrid
(España) y Sidney (Australia). Columnista de “Cultura y Arte” en la Web de RMC (Palm Beach, Miami,
USA). Ha participado en numerosas Antologías Literarias y sus escritos se han publicado en
prestigiosas revistas literarias y culturales internacionales. Obtuvo importantes premios literarios
internacionales, tanto en género poesía, como en narrativa y cuento breve. Sus escritos se han
traducido al inglés, italiano, portugués, francés y búlgaro.

Alguien observando

Te he observado espiar tras las cortinas,


con la mirada perdida en algún horizonte,
devorando a otras gentes tan indiferentes
que machacan veredas sólo por costumbre.
He notado la inquietud de tus pupilas,
con manos crispadas por tanta impotencia,
y un suspiro profundo empañó los cristales,
sin poder destruirlos como hubieras deseado.
Te he visto observar desde tu fortaleza,
con frente sudorosa y aspecto cansino,
bebiendo la brisa que obsequia la noche,
sin penas ni glorias, sólo por destino.
He descifrado de pronto tus dudas y temores,
náufrago del llanto que abraza la impaciencia,
soñando una isla sin tesoros ni puertos,
y miles de gaviotas de incesante vuelo.
Te he visto observar hacia mi ventana,
papel y láp iz en mano, escribiéndome algo,
y dudé entonces si en verdad existías
o un gigantesco espejo pendía del cielo.

- 80 -
Llueven mares de crisis

Llueven mares de crisis


reportan los augu res,
empolvando cerebros
con mustias remem branzas.
S oplan vientos de crisis
sentencia del profeta,
muérdago y laureles silentes
disfrazando el albor.
Queman soles de crisis
anticipaba el cacique,
y en tipis de miseria
s u extirpe se extinguió.
M utan eras de crisis
m urmuraron las nubes,
y por necios mortales
e scogimos ignorar.
Inundan crisis al tiempo
recordaron los patriarcas,
sentados junto a la hoguera
del conveniente olvidar.
F ue la crisis de Crisis,
en capullos desbordantes,
que ensangrentando la seda,
optaron por odiar.
Llueven ma res de rencores,
de semillas fermentadas,
de árboles y pájaros agónicos,
de seres ob sesivos cegando hermandad.

- 81 -
Seducción, labios y mar

Localicé el ocaso del día en mí,


creyendo ver tu sonrisa en la bruma,
evolución del silencio en frescura,
cual tesis desle al de mis sentidos.
Perduras, el olvido aún no erosiona,
te sumerges y emerges en las aguas,
cristalinas aguas de voluptuoso oleaje,
donde Poseidón no reina, sólo mi mente.
¿Fue la seducción mi soledad?
no, creerías que profané la necedad,
fuer on tus labios con reminiscencia a Mar,
néctar divino que incendió a mi alma.
Lapso, detente impertinencia burda,
monólogo destruct ivo de mi ser,
agitarás el recuerdo hasta agotar la luz,
al resucitar tus labios estos versos.
Contemplé el respirar de la noche en mí,
creyendo ver tus ojos en la penumbra,
cristalizó el resplandor de la tiniebla,
ofrenda mortal, en la Bahía del Adiós.

- 82
G -u s t a v o
Gustavo M
M aa rr cc ee ll oo G
G aa ll ll ii aa nn oo
Juan José Romero, (www.juanjoseromero.es), fotógrafo nacido en Rute, (Córdoba, 1965) Estudió en
la Escuela de Artes y Oficios Mateo Inurria. Ha desarrollado múltiples proyectos: soportes gráficos,
cortometrajes, diseño, etc. Ha colaborado en diversas revistas y fanzines, así como de reportero
gráfico para un periódico. Ha mostrado sus obras en diversas exposiciones, individuales y colectivas,
en salas de arte españolas y extranjeras. Ha recibido varios reconocimientos y menciones.

Las tres fotografías seleccionadas por el autor están acompañadas de los textos (inéditos) de Ana
Patricia Moya Rodríguez (la primera imagen y la segunda) e India (la última).

Curiosidades de la vida

Qué fácil es
desnudar un cuerpo
y qué imposible
saber lo que se oculta
detrás de las costillas…

No existe llave
para cerrar el egoísmo.
- 83 -
Todas las noches

Creo en Dios. Mi madre, que en paz descanse, siempre me decía: la oración te liberará
del pecado. Todas las noches rezo, con mi rosario de madera, delante de la fotografía de
la Virgen de Fatima que me regaló mi mamá antes de morir. En la cartera de mi bolsillo,
tengo las pequeñas postales del Jesús del Sagrado Corazón: no se las enseño nunca a
mis compañeros de instituto porque no quiero que se rían de mí, pero es que no saben
que siempre las llevo conmigo porque necesito su protección. Necesito saber que madre e
hijo de Dios me miran con amor puro. Necesito creer que Dios existe, porque el demonio
existe. Cuando me escondo en las sábanas, Satán se presenta en mi cuarto,
insinuándose con sus crudas tentaciones, de caricias prohibidas. Yo no puedo
rechazarle, no puedo resistirme: dejo que manche mi cuerpo. Yo sigo rezando hasta bien
entrada la madrugada, entre lágrimas, y seguiré orando hasta que papá deje de ensuciar
mi piel todas las noches.
- 84 -
Condenad a. Absurda condena
que me detiene en esta jaula de
barrotes enca denados, barrotes
oxidados como el corazón del
maldito dueñ o que posee el mío,
ese músculo h erido que ya ni
siente ni padece . No sé nada del
mísero hombre que aquí me
trajo, ni su rostro, ni su voz,
tan solo el frí o aliento d e su
respiración. Me odia, y a la vez
me ama. Necesita poseerme pero
también quisiera tenerme lejos,
o quizás, no tenerme. No sabe lo
que quiere, lo noto cuando me
saca, se me aproxima con gesto
suave, su mano rodea mi
cintura pero de repente y con
brusco gesto me aparta como si
el asco le repeliera, como si mi
piel fuera la de una asquerosa
serpiente, fría y mojada. No sé
lo que quiere pero tampoco yo sé
lo que quiero. Me atrae, me
fascina, me enamora y a la vez
me da miedo, pánico, terror. No
sé qué quiere, pero qué importa
eso ahora. Seguiré en esta feliz
y agónica tortura que me da
todo lo que yo necesito.
- 85 -
JJ uu aa nn JJ oo ss éé RR oo m
m ee rr oo \\ A M oo yy aa \\ II nn dd ii aa
A nn aa PP aa tt rr ii cc ii aa M
Silvia Loustau (Mar de Plata, Argentina). Escritora, traductora y coordinadora de Talleres
Literarios. Ha ganado diversos premios de Narrativa y Poesía. Ha editado los poemarios
“Mandala” y “El Espejo de los Días”. Algunas de sus obras han sido representadas. Ha publicado
en revistas y periódicos nacionales e internacionales. Colabora en varios sitios web y ha dirigido
ciclos radiales de difusión cultural. Es miembro de Poetas del Mundo y ha sido traducida al
búlgaro y al catalán. Dirige su propio blog: www.silvialoustau.blogspot.com.

Veintitrés

el sabor verde de la lluvia

viste el día de nostalgias

el viento empuja un pez de nácar

a través del ojo de una nube.

y una cascada de triste locura

se desliza por los mudos cristales

sobre el rumor de días idénticos

- 86 -
Tres

su mano

mariposa húmeda

cabalga /

encabrita

el cuerpo

jinete que no conoce el cansancio /

redoblante cantando la pasión.

- 87 -
Datos

nombre : ¿ cuál de ellos?


edad : cien años a veces cinco.
nacionalidad : el mundo
experiencia : incalcu l able inolvidable
intransferible.
último trabajo: aprender a vivir otra vez/ y otra
vez / y otra vez / y.. .
aptitudes : paciencia memoria implacable amor
creatividad
aspiración : amar ser amada o bien durar
lo estrictamente necesario

- 88 - SS ii ll vv ii aa LL oo uu ss tt aa uu
Ulises Varsovia (Chile, 1949). Trabajó como profesor en distintas Universidades y se doctoró en Alemania. Es
autor de más de veinte poemarios: “Jinetes Nocturnos”, “Anunciación, Ángeles y Espadas”, “Hermanía: la
Hermandad de la Orilla”, “Antología Esencial y otros Poemas”, “Tus náufragos”, “Capitanía del Viento”, “El
transeúnte de Barcelona”, “Lumbre”, “Ebriedad”, entre otros. Ha publicado en más de setenta revistas de
Literatura de todo el mundo en varios idiomas y está presente en multitud de páginas web.

Desarraigo

Silenciosa habitación
en algún lugar de alguna parte
rodeando ésta, mi posibilidad
de imprecisas coordenadas,
otorgando sustento óntico
a mis dispersas entidades
en la tambaleante realidad,

quienquiera que sea el que no soy,


quienquiera que habite tu espacio
asumiendo mi forma negada,
quienquiera, silenciosa habitación,
que en ti mi prófugo hogar,
que en ti mi domicilio errante,

lumbre precaria para su no-ser,


lumbre áspera para sus ojos ciegos,
lumbre de vesperales rincones
para su interferida orientación
en el total desarraigo humano.

Lumbre de arraigo tectónico


para el que disperso en lenguas
y convicciones, desnudo en medio
de la subyacente animalidad,
rodeado de briosas persecuciones.

Hacia la cuatro de las direcciones,


hacia las totales de la víspera,
los relojes súbito colapso,
el tiempo en hélices disgregado,
y en el trasfondo las máscaras
despojándose de rostros.

Silenciosa habitación
en algún lugar de ninguna parte,
quienquiera que sea el que no soy,
quienquiera que habite tu espacio
asumiendo mi forma negada,

lumbre precaria para su no-ser,


lumbre áspera para sus ojos ciegos.

- 89 -
Identidad

En la encrucijada de las decisiones


pierde el viajero su cansada identidad
y cae al árido anonimato
de las existencias en sí sumergidas.

Vidas sin bitácora emergidas


de la niebla, como barcos fantasmas
cuyas huellas estelas esfumándose,
cuyo pensón el océano sin rostro.

A las desvinculadas islas, mar afuera,


a las habitaciones transitorias
el transeúnte sin llave ni equipaje,
el fugitivo de las identidades.

Dormirá su sueño errante perseguido,


saciará su sed de besos migratorios,
y antes que los espejos se acostumbren
arrancará su imagen y abrirá el vuelo.

Pasajero de los peninsulares puertos,


náufrago sin identidad sobreviviendo,
a tu destino una voz se aproxima,
una voz te busca y tus pasos le huyen.

Una voz reconoce tu máscara errante,


un dedo identifica tu disfraz gastado,
y así hundieras tu rostro bajo mil rostros,
alguien te hallaría, alguien sabría el camino.

Incansable transeúnte de las islas,


tampoco tú escaparás a tu destino,
y en la encrucijada final estaremos
con la identidad desnuda, frente a frente.

- 90 -
P ablo
U

Todas las vidas tu vida,


todas tus vidas la vida,
tu vida v oraginal, Pablo,
tu vida d e incendio enorme
desplega ndo sus existencias
centrifugal, centripetal,
arrasánd ose y volviendo
a erigirse de sus cenizas.

La llama rada de la poesía,


el relámpago multiplicado
en letra s acramental y sonidos
desgarra ndo su túnica nerval,
húmeda para siempre
de lluvia s perpetuas enraizadas.

Por la delgada línea terrestre


tu iridisc encia de apiñadas aves
tremolan do su abigarrada
multitud de ávidos gorjeos.

Sobrehumano estremecimiento
de iracun da geografía,
de despia dadas placas terrestres
sacando de quicio al planeta,
conmoviendo extensión y altura.

Del Sur vienen las letras de la selva,


del Sur su lenta estampida,
y en la depresión central la lluvia
austral instauró su monarquía
de guturales sílabas goteando.

¿Y a hora, Pablo, ahora, camarada,


hermano de luz fulgurante
quemada, quemándose aún,
arrasad a y arrasando,
sacudiendo d e letras la geografía?

Ahora tus vidas dispersas,


ahora todas tus vidas
en mí, en la pá gina, en el pupitre,
en el viento , en la ola tránsfuga,
en la lluvia y su desnudez disuelta,
en el te mblor de la claridad nocturna,
en todas las lenguas de la hojarasca.

- 91 -
U V aa rr ss oo vv ii aa
U ll ii ss ee ss V
Enrique Fuentes-Guerra (Córdoba, 1958). A pesar de que descubrió tarde su vocación como poeta, ha editado
dos libros de poemas: “Lo que arde (Sueño del herido)” – con fotografías de Juan José Romero y prólogo de
Jesús Alcaide - y “El laberinto sentimental” (Ediciones Litopress, con prólogo de Alberta de la Poza).

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- 93E
E- nn rr ii qq uu ee FF uu ee nn tt ee ss G
G uu ee rr rr aa
Salvador Moreno Valencia (Cádiz). Pintor y escritor. Ha publicado diversos libros de poesía, relatos y
novelas (“Líquido divino”, “Barro en los zapatos”, “Siete cuentos de Pan y Pimiento”, “Apuntes para la
memoria”, “Trece naúfragos”, “Una puerta en el laberinto”, etc) y sus obras han sido mostradas en
diversas exposiciones. Actualmente, vive en Fuengirola (Málaga) y es director de la Revista Literaria
Letras (www.alvaeno.com).

Dos restos de pescado y uno de pollo

En la calle 33 en el número 6, de una ciudad


numérica llamada 1532, había un pequeño
restaurante a orillas del río, regentado por una mujer
delgada y alta, cuyos h uesos tenían la fragilidad del
cristal. Era ésta una mujer insensible, tacaña y muy,
pero que muy avariciosa. Tanto que en aquel
restaurante nunca se tiraba nada a la basura. Por lo
que no hab ía gatos en el callejón donde estaban los
contenedores para tal fin.

Una mañana entró en el local una chica de aspecto


pedigüeño, triste de cara, y de ojos llorosos. Pedía un
trabajo por todo el amor de dios.

El jefe de camareros era un tipo gordinflón todo lo


contrario a la dueña. Y a éste le c orrespondía la
responsabilidad de dar trabajo si había una vacante;
la suerte para aquella criatura fue que por esa f echa
necesitaban un friega platos y como para cubrir el
puesto no exigían experiencia alguna el jef e de
camareros la contrató durante un mes de prueba.

La chica se deshacía en cumplidos y no paraba de dar


las gracias, porque aquel trab ajo para ella significaba
poder sacar adelante a toda su familia, que era en
número muy amplia, tanto que cont aba con catorce
personas, doce hermanos con ella y sus padres. Ella
era la mayor de todos los hermanos, tenía quince
años.

El trabajo lo comenzó aquella misma mañana. Entró


en la cocina y ocupó el puesto que le habían

- 94 -
otorgado, el fregadero, donde había una pila de platos
y ollas que llegaban al techo. Se arremangó las
mangas y se puso a la labor sin prestar atención a
otra cosa que a los platos y cacharros. Cuando había
fregado una pila, llegaba otra y otra. Los platos
llegaban con restos de comida y algunos, incluso, sin
apenas haber sido tocada, la orden que le había dado
el jefe de cocina era clara, debía de poner todos
aquellos restos en una fuente, el pescado con el
pescado, la carne con la carne, y así todos los restos
quedaban organizados a disposición del cocinero que
hacía con ellos sopas y salsas u otras no menos
suculentas comidas aun siendo de restos. La chica
cumplió las órdenes con exactitud, pero pensó que
todos aquellos restos serían enviados a la basura y
vio a sus pequeños hermanos hambrientos y llorando
por llenar sus barrigas; así que decidió guardar algo
de todo aquello, poco, para que no fueran a reñirle
por ello.

Lo que no sabía la chica era que allí estaba todo bajo


un control súper estricto, por lo que fue descubierta
a la hora de terminar su trabajo. Entonces la dueña
del restaurante la llamó a su despacho y le pidió
explicaciones del por qué había intentado robar los
restos de tres pescados y de un pollo.

Ella le expl icó, llorando como una Magdalena, su


intención y que no sabía que las sobras no se
tir aban. No le valió de nada la razón con la que
defendió su osadía y fue puesta de patitas en la calle
por aquella malvada.

Llegó la chica llorando a su casa, donde sus


hermanos se disponían a tomar una sopa aguada con
p a n . L a r e c i b i e r o n c o n a l e g r íía
a. Ella les contó lo
ocurrido y ellos la abrazaron y besaron
demostrándole el amor que por ella sentían.

A las tres semanas del suceso, en la calle 33 en el


número 6 se produjo una inundación que se llevó
todo el restaurante hasta el río y por és te iba a hacia

- 95 -
el mar cuando la dueña gritaba desde la ventana para
que alguien la ayudase y en esto que estaba, pasando
por delante de la casa de la chica a la que había
des pedido días antes, que los catorce miembros de
aquella familia decidieron ayudar la, a pesar de lo mal
que se había portado con ellos.

L a n z a r o n c u e r d a s y l o s m a y o r e s c o n l a c h i c a sse
e
lanzaron a las aguas y llegaron hasta el restaurante
que flotando era arrastrado por la corriente, una vez
estuvieron a bordo del mismo ataron las cuatro
esquinas y el restaurante quedó detenido y desde
aquel día está allí prestando sus servicios al público
atendido por la chica y su familia. Porque la mujer de
huesos frágiles dejó de ser insensible, avariciosa y
tacaña y regaló su restaurante a aquella familia que
había arriesgado la vida por salva r la suya,
inmerecida hasta aquel momento pero dijo que nunca
era tarde para enmendar la plana.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado; la


insensibilidad, la avaricia y la tacañería no llevan a
ninguna parte, la belleza de corazón sí, por muy mal
que nos tr aten, nunca habrá nada más grande que un
corazón puro.

u e n t e eell c u e n t o d e p a n y
D e v e r d a d q u i e r e s q u e t e ccu
pimiento.

SS aa ll vv aa- 96
dd oo- rr M V aa ll ee nn cc ii aa
M oo rr ee nn oo V
GROENLANDIA, REVISTA C UATRIMESTRAL DE
LITERATURA, OPINIÓN Y ARTE EN GENERAL, NÚMERO
CUATRO (Mayo – Agosto 2009).

Todos los textos e imágenes pertenecen a sus respectivos artistas. To dos


los contenidos de esta revista, desde el número cero, están protegidos.
Junto con esta revista, al igual que las que han sido editadas, se presenta
el suplemen t o E specia l Groenlandia corres p ond ie nte. Para su d i seño se
ha utilizado obras de artistas consagrados, así co m o ilustraciones de
Pablo Morales de los Ríos (página 11) y fotografías de Luis Sev illa
(páginas 2, 50, 88 y ésta), Ana Patricia (páginas 8 y 10) y Alejandro
Serna Rodríguez (diseño de portada y contraportada, páginas 2, 3, 24,
51-52, 55, 73, 79, 80, 82, 91). Las fotogr a fías expuest a s en las pág inas
83, 84 y 85 pertenecen a Juan José Romero, y las de la s páginas 66, 6 7 y
68 son de Raúl Gaitán. Las ilustraciones de las páginas 63 y 65 son de
Daniel Sergio Pardo. Groenlandi a respeta las opiniones de sus
colaboradores – las cuales son de su total responsabilidad – y defiend e la
autoría de sus obras. Groenlandia expresa que, para proteger nue stra
cultura, es esencial proteger las ideas originales de sus autores porque las
mismas son un trabajo de imaginación y esfuerzo únicos. Groenlan dia
aboga por la total libertad de expresión sin censuras. Queda totalmente
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cuatro. Las descargas son totalmente gratuitas.
En las mismas encontrarán ensayos, reseñas,
poemas, relatos, fotografías, cómic y demás obras
de sus habitantes y visitantes: Ana Patricia Moya,
Rafael Benítez, Bárbara López Mosqueda, Rafael
Infantes, Sonia Saínz Capellán, Ángela María
Romero, Carmen Moreno, Ángel Remis Saucedo,
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María Teresa Fernández Ureña, Angustias Añón
Flores, Pablo Morales de los Ríos, Alejandro
Serna, Adolfo Marchena, Michel Pérez Rizzi, Luna
Miguel, José Daniel García, Nacho Montoto,
Manuel Guerrero Cabrera, Jesús Taguas, Antonio
J. Sánchez, Luis Amézaga, Esperanza García
Guerrero, Juan Carlos Hidalgo, Francisco J.
Serrano, Yamila Greco, Juan Cubo, Carlos
Ardohain, Juarma López Bonal, Jorge Santana,
Omar Elvir, Christian Pérez Bobadilla, Ignacio
Tomás, Leticia Vera, David Morán, Kebran, Javier
Das, Lilian Bastó, Gustavo Rico, Celina
Koekenbier, Luis M. Hermoza, Raúl Gaitán,
Fernando Sabido, Eva Cabo, Juan Pablo Herencia,
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Ventura Mullor, Juan José Romero, Cecilia Gris,
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También están disponibles en la página web los
especiales de Groenlandia; el primero, el tercero y
el quinto son suplementos, con aportaciones de
los habitantes – iniciadores del proyecto
groenlandés - y demás autores, y el segundo, así
como el cuarto, son temáticos (el especial
Erotismo de Groenlandia en su tercera edición y el
Especial de Poesía Ellas \ Ellos). En las páginas de
todos estos especiales encontraremos obras –
cómic, fotografías, poemas y relatos - de: Michel
Pérez Rizzi, Rafael Infantes, Ana Patricia Moya
Rodríguez, Rafael Benítez, Sonia Sainz, Pablo
Morales de los Ríos, Alejandro Serna Rodríguez,
Kebran, Javier Das, Manuel Guerrero Cabrera,
Antonio J. Sánchez, Juan Carlos Hidalgo, Carmen
Moreno Díaz, Adolfo Marchena, Gabriela
Alejandra Núñez, Luis Amézaga, Esperanza García
Guerrero, Raúlo Cáceres, Fernando Sánchez
Sabido, Silvia Loustau, Luna Miguel, Yamila Greco,
India, Carlos Ardohain, Ulises Varsovia, Luis M.
Hermoza, Juarma López, Daniel Pulido Ortiz,
Cecilia Gris, Enrique Fuentes Guerra, David
Morán, Gustavo Marcelo Galliano y Luis Sevilla.
Groenlandia ha comenzado a editar sus
primeros poemarios digitales, con el
objetivo de promocionar y apoyar a
poetas noveles. De momento, ha
editado cuatro: “La reconstrucción de la
memoria”, de Adolfo Marchena, y con
prólogo de José Luís Pasarín Aristi;
“Bocaditos de Realidad”, de Ana Patricia
Moya, con prólogo de Rafael Infantes,
“El Gotero”, de Luis Amézaga, y “Las
aguas y las horas”, de Saúl Ariza, con
prólogo de Maritza Núñez.

EN PREPARACIÓN:

“Autorretrato sin óleo”, de Pablo


Morales de los Ríos
“La conspiración de la sirena”, de David
Morán
“Respirar puede ser un fracaso”, de
Yamila Greco