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Hipatia

Hipatia Retrato imaginario de Hipatia, en un detalle de La escuela de Atenas (1509-1510) de Rafael

Retrato imaginario de Hipatia, en un detalle de La escuela de Atenas (1509-1510) de Rafael Sanzio; se encuentra en los Museos Vaticanos. [1]

Hipatia (en griego Ὑπατία, transliterado Hypatía [hy pa ˈti a]); Alejandría, 355 o 370ibíd., marzo de 415 o 416 [2] ) fue una filósofa y maestra neoplatónica griega, natural de Egipto, [3] que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, [4] miembro y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, llevando una vida ascética. Educó a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, entre los que sobresalen el obispo Sinesio de Cirene —que mantuvo una importante corres- pondencia con ella—, Hesiquio de Alejandría y Orestes, prefecto de Egipto en el momento de su muerte.

Hija y discípula del astrónomo Teón, Hipatia es la pri- mera mujer matemática de la que se tiene conocimien- to razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios —instrumentos para determi- nar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celes- tee inventó un densímetro. [5]

Hipatia fue asesinada a los 45 o 60 años (dependiendo de cuál sea su fecha correcta de nacimiento), linchada por

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una turba de cristianos. La motivación de los asesinos y su vinculación o no con la autoridad eclesiástica ha si- do objeto de muchos debates. El asesinato se produjo en el marco de la hostilidad cristiana contra el declinante paganismo y las luchas políticas entre las distintas faccio- nes de la Iglesia, el patriarcado alejandrino y el poder im- perial, representado en Egipto por el prefecto Orestes, ex alumno de la filósofa. Sócrates Escolástico, el historiador más cercano a los hechos, afirma que la muerte de Hi- patia fue causa de «no poco oprobio» para el patriarca Cirilo y la iglesia de Alejandría, [6] y fuentes posteriores, tanto paganas como cristianas, le achacan directamente el crimen, por lo que muchos historiadores consideran pro- bada o muy probable la implicación de Cirilo, si bien el debate al respecto sigue abierto. [7]

Su carácter singular de mujer entregada al pensamiento

y la enseñanza en plena tardoantigüedad, su fidelidad

al paganismo en el momento de auge del catolicismo teodosiano como nueva religión del Estado romano, y su muerte a manos de cristianos le han conferido gran fama.

La figura de Hipatia se ha convertido en un verdadero mito: desde la época de la Ilustración se la presenta como

a una «mártir de la ciencia» y símbolo del fin del pen-

samiento clásico ante el avance del Cristianismo. [8] No obstante, en la actualidad se destaca que su asesinato fue un caso excepcional y que, de hecho, la escuela neoplató-

nica alejandrina, progresivamente cristianizada, floreció hasta pleno siglo VII. [9]

Por su parte, los movimientos feministas la han reivin- dicado como paradigma de mujer liberada, incluso sexualmente, [10] aunque, según la Suda, estuvo casa- da con otro filósofo —llamado Isidoro— y se mantuvo virgen. [11] También se la ha asociado con la Biblioteca de Alejandría, si bien no hay ninguna referencia que vincule a ambas: se cree que la Gran Biblioteca ptolemaica des- apareció en un momento incierto del siglo III, o quizá del IV, y su sucesora, la Biblioteca-hija del Serapeo, fue ex- poliada en 391. Según las fuentes, Hipatia enseñaba a sus discípulos en su propia casa.

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Vida

1.1 Juventud

Hipatia nació en Alejandría, capital de la diócesis romana de Egipto, a mediados del siglo IV, en 370, según algu- nas referencias, y en 355, al decir de otras. Pero dado que

su discípulo Sinesio de Cirene nació en torno a 375, esta

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1 VIDA

última fecha parece la más correcta. Su padre fue Teón de Alejandría, un célebre matemático y astrónomo, muy apreciado por sus contemporáneos, que probablemente

debió trabajar y dar clases en la Biblioteca del Serapeo, sucesora de la legendaria Gran Biblioteca ptolemaica. Hi- patia, por su parte, se educó en un ambiente académico y culto, dominado por la escuela neoplatónica alejandrina,

y aprendió matemáticas y astronomía de su padre, quien

además le transmitió su pasión por la búsqueda de lo des-

conocido.

Según el filósofo pagano del siglo VI Damascio, la maes- tra alejandrina era «de naturaleza más noble que su padre, [y] no se conformó con el saber que viene de las cien- cias matemáticas, en las que había sido introducida por él, sino que se dedicó a las otras ciencias filosóficas con mucha entrega». Hipatia aprendió también sobre la his- toria de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los fi- lósofos y sobre los principios de la enseñanza. Viajó a Atenas y a Roma, siempre con el mismo afán de apren-

der y de enseñar. [13] Damascio afirmaba que «además de conseguir el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar, era justa y sabia, y se mantuvo toda la vida virgen», dato confirmado por la Suda, una enciclopedia bizantina del siglo XI, que sin embargo añade que fue «esposa de Isidoro el Filósofo». [11] El mismo Damascio refiere una anécdota que ilustra la actitud de Hipatia ante

el sexo: cuando un discípulo le confesó que estaba enamo-

rado de ella, la filósofa le arrojó un paño manchado con su sangre menstrual, espetándole: «De esto estás enamo- rado, y no tiene nada de hermoso». [14]

Dado su trato con cristianos, y la tolerancia de las au- toridades religiosas alejandrinas hacia las actividades de

la filósofa, no parece probable que Hipatia fuera una pa-

gana militante. Jay Bregman, de la Universidad de Cali- fornia, tras analizar la obra de Sinesio de Cirene, con- cluye que es probable que Hipatia se adscribiera a la variante porfiriana del neoplatonismo, opuesta a la teúrgia de Yámblico y a la práctica de los antiguos cultos helenos. Debido a ello, esta corriente era particularmente grata a ojos cristianos. [15]

1.2 La escuela de Hipatia

En torno al año 400 la filósofa se había convertido en líder de los neoplatónicos alejandrinos, y, de acuerdo a la Suda, [11] se dedicó a la enseñanza, centrándose en las obras de Platón y Aristóteles. La casa de Hipatia se con- virtió en un centro de instrucción donde acudían estudian- tes de todas partes del mundo romano, atraídos por su fa- ma. Entre sus alumnos había cristianos, como por ejem- plo su alumno predilecto, Sinesio de Cirene (con poste- rioridad obispo de Ptolemaida entre 409 y 413), perte- neciente a una familia rica y poderosa, que mantuvo una gran amistad con su maestra. [16] Este personaje dejó es- crita mucha información sobre Hipatia, y gracias a él co- nocemos sus obras, aunque ninguna se haya conservado.

co- nocemos sus obras, aunque ninguna se haya conservado. Hipatia en una representación idealizada de 1908.

Hipatia en una representación idealizada de 1908.

Dirigió a Hipatia las cartas 10, [17] 15, [18] 16, [19] 46, [20] 81, [21] 124 [22] y 154 [23] de su epistolario. En esta co- rrespondencia se mencionan los nombres de varios alum- nos de Hipatia que fueron condiscípulos suyos: el her- mano menor de Sinesio, su tío Alejandro, [24] Herculiano, del que fue gran amigo, y al que consideraba «el me- jor de los hombres», [25] Olimpio, un rico terrateniente de Seleucia Pieria amigo de Sinesio, [26] Isión, íntimo de Si- nesio, Hesiquio de Alejandría, gramático y gobernador de Libia Superior, y su hermano Eutropio, [27] el sofista Ata- nasio, Gayo, pariente de Sinesio, el gramático Teodosio y el sacerdote Teotecno, [28] y unos tales Pedro y Siro, [29] además del futuro prefecto imperial de Egipto, Orestes. Se han propuesto algunos otros nombres mencionados en las cartas de Sinesio, pero no hay pruebas de ello. En todo caso cabe indicar que sus alumnos fueron un grupo muy unido de aristócratas paganos y cristianos, algunos de los cuales desempeñaron altos cargos. [30] Es probable que el mencionado Herculiano fuera hermano de Flavio Tauro Seleuco Ciro, destacado miembro de la Corte Imperial, que con posterioridad llegó a ser prepósito del sacro cu- bículo, prefecto urbano de Constantinopla, prefecto pre- toriano de Oriente (439) y cónsul (441), convirtiéndose en el hombre más poderoso del Imperio de Oriente des- pués del propio emperador Teodosio II. [31]

El propio Sinesio manifiesta con elocuencia la devoción que Hipatia despertó en sus discípulos: en la carta 16 de su epistolario la saludaba como «madre, hermana y pro- fesora, además de benefactora y todo cuanto sea honrado tanto de nombre como de hecho».

1.3

Egipto al comienzo del siglo V

3

1.3 Egipto al comienzo del siglo V 3 El patriarca Cirilo de Alejandría en un icono.

El patriarca Cirilo de Alejandría en un icono.

1.3 Egipto al comienzo del siglo V

Egipto era sede de una de las comunidades cristianas más importantes del Imperio, y el Patriarca de Alejandría go- zaba del máximo prestigio e influencia, junto a sus co- legas de Jerusalén, Antioquía, Constantinopla y Roma. Sin embargo, la teórica primacía de Roma no se tradu- cía en autoridad suprema. Durante los siglos IV y V los conflictos doctrinales y las luchas de poder entre los pa- triarcados, en especial entre Alejandría y Constantinopla, fueron constantes.

Teodosio I el Grande había convertido el cristianismo en religión de Estado por el Edicto de Tesalónica de 380, imponiendo la ortodoxia nicena. Ello provocó la reacción tanto de los paganos como de las distintas interpretacio- nes del cristianismo, ahora oficialmente convertidas en herejías a perseguir y erradicar. A lo largo de las décadas siguientes tuvieron lugar grandes controversias y dispu- tas entre las distintas facciones de cristianos, que llegaron en ocasiones a la violencia. Los filósofos neoplatónicos como Hipatia pronto fueron objeto de fuertes presiones. Algunos se convirtieron al cristianismo, pero Hipatia no consintió en ello, a pesar de los consejos de sus amigos, como Orestes, prefecto augustal y alumno suyo, que se había bautizado en Constantinopla antes de ir a desempe- ñar su cargo en Egipto. A pesar de su paganismo, Hipatia contó con la estima y protección de estas élites intelec- tuales cristianas, e incluso 120 años después de su muerte

el historiador Sócrates Escolástico, muy valorado por su

imparcialidad, [32] la consideraba, a pesar de su religión, un «modelo de virtud». Orestes se dejaba aconsejar por

Hipatia en los asuntos políticos y municipales, [12] y la Su- da confirma que Hipatia fue popular como consejera de las más altas magistraturas de Alejandría: «Vestida con

el

manto de los filósofos, abriéndose paso en medio de

la

ciudad, explicaba públicamente los escritos de Platón,

o

de Aristóteles, o de cualquier filósofo, a todos los que

quisieran escuchar ( Los magistrados solían consultar-

la

de la ciudad ».

Por entonces el enérgico patriarca de Alejandría era el copto Teófilo (385-412), que, según su amigo Sinesio de

Cirene, tenía tanta influencia entre las clases altas de Ale- jandría como la propia Hipatia. [33] Gozaba de un inmenso poder, y en 391 obtuvo del emperador Teodosio una or- den para demoler los templos paganos de su ciudad, entre ellos el Mitreo y el Serapeo, lo que provocó sangrientos disturbios entre paganos y cristianos. [34] Se supone que fue entonces cuando fue saqueada, o al menos vaciada,

en primer lugar para su administración de los asuntos

)

[11]

la

biblioteca de este último, sucesora de la gran Bibliote-

ca

de Alejandría. En 416, el teólogo e historiador hispa-

norromano Paulo Orosio vio con mucha tristeza sus res- tos, afirmando que «sus armarios vacíos de libros fueron saqueados por hombres de nuestro tiempo». [35] Hipatia evitó enfrentarse con Teófilo, cuyo gran enemigo fue el antioqueno Juan Crisóstomo, discípulo del rétor pagano Libanio y patriarca de Constantinopla, quien pretendió someterle a su autoridad. [36] Teófilo obtuvo su gran vic- toria sobre Crisóstomo en el Sínodo de la Encina, en 403, logrando su deposición y exilio. [37]

A pesar de todo cuanto se dijo en su contra, tras estos

disturbios el episcopado de Teófilo trajo consigo a Ale- jandría una tranquilidad social desconocida durante la mayor parte del siglo IV, pletórico de tumultos sangrien- tos. Además, Teófilo edificó una serie de grandes y lu- josas construcciones, que asombraron a sus contemporá- neos, escandalizaron a sus enemigos, [38] y le granjearon las simpatías de la clase trabajadora, que encontró em- pleo y sueldo. [39]

Teófilo falleció el 17 de octubre de 412, y por su suce- sión compitieron el arcediano Timoteo y Cirilo, hijo de

una hermana de Teófilo. [40] No era una querella baladí por motivos puramente religiosos, ya que el influyente pa- triarcado alejandrino era capaz de interrumpir los envíos de grano a la capital imperial y gozaba de una riqueza inmensa, que había permitido a Teófilo realizar sus cons- trucciones. Además, Egipto acogía una de las mayores

y más organizadas comunidades cristianas del Imperio.

Abundancio, el comandante de las fuerzas imperiales en Egipto (dux militum Aegypti), apoyó a Timoteo en con-

tra de Cirilo, ya que la corte imperial pretendía ahorrarse problemas evitando la elección de otro militante anticons- tantinopolitano como Teófilo. Sin embargo, Cirilo logró

el patriarcado gracias al buen recuerdo dejado por su tío

(que llegaría a ser santo de la Iglesia Copta) y a la an-

4

1 VIDA

tipatía de los alejandrinos hacia todo lo que viniera de Constantinopla.

El episcopado de Cirilo muestra una notable continuidad

con la política de Teófilo: presión contra los paganos, he- rejes y judíos, conservación del apoyo de las grandes co- munidades monásticas, cultivo de la alianza con Roma

y oposición por todos los medios a la creciente influencia

del Patriarcado de Constantinopla, íntimo aliado del trono imperial. [41] Empezó por perseguir a los novacianos, a pe- sar del edicto de tolerancia que había promulgado hacia ellos Teodosio el Grande en 381. Se apoderó de todos sus objetos sagrados, y quitó al obispo novaciano Teopompo todas sus posesiones. [40] Comenzó así una serie de en- frentamientos y una amarga hostilidad entre el Patriarca de Alejandría y el prefecto imperial Orestes, que veía en

el poderoso obispo un detractor del poder y autoridad ab-

solutos del Emperador.

Durante los motines antijudíos que tuvieron lugar en esos años, azuzados por Cirilo, [42] Orestes trató de proteger a los hijos de Israel, pero, tras una serie de incidentes de gran violencia, Cirilo logró expulsarlos y permitió que sus bienes fueran robados por la multitud. [43] En general, im- peraba por entonces en Oriente Próximo un odio visceral entre las dos confesiones religiosas, produciéndose agre- siones en ambos sentidos. [44]

Orestes informó al Emperador de las acciones del Patriar- ca, y, a juzgar por el relato de Sócrates Escolástico, [45] debió solicitar la deposición y destierro de Cirilo, el cual buscó entonces la reconciliación con el prefecto impe- rial, a lo que éste se negó. Llegaron entonces 500 monjes procedentes del Desierto de Nitria para proteger a su Pa- triarca, y provocaron una sedición. Al ver al prefecto, que circulaba en un carro, se abalanzaron sobre él llamándole adorador de ídolos y pagano e insultándole. El prefecto gritó que era cristiano y que le había bautizado el propio Patriarca de Constantinopla. Uno de los monjes, llamado Amonio, hirió a Orestes de una pedrada en la cabeza, por lo que fue detenido, torturado y muerto. Cirilo enterró su cadáver en una iglesia y le tributó honores de mártir, con lo que la ruptura entre el Patriarca y el representante im- perial fue total.

1.4 La muerte de Hipatia

Empezó entonces a correr entre los cristianos de Alejan- dría el rumor de que la causante de la discordia entre Ci- rilo y Orestes era la influyente Hipatia, amiga y consejera de su ex alumno y, presumiblemente, opuesta a los abu- sos del poder religioso. En plena Cuaresma, un grupo de fanáticos dirigidos por un lector de nombre Pedro se aba- lanzó sobre la filósofa mientras regresaba en carruaje a su casa, la golpearon y la arrastraron por toda la ciudad has- ta llegar al Cesáreo, magno templo edificado por Augusto tras su victoria sobre Marco Antonio y convertido en ca- tedral de Alejandría. Allí, tras desnudarla, la golpearon con piedras y tejas hasta descuartizarla y sus restos fue-

con piedras y tejas hasta descuartizarla y sus restos fue- Hipatia, imaginada por el pintor prerrafaelista

Hipatia, imaginada por el pintor prerrafaelista inglés Charles William Mitchell (1885).

ron paseados en triunfo por la ciudad hasta llegar a un lugar denominado el Cinareo (por su nombre, se supone que es un crematorio), donde los incineraron. [12] Aunque sigue sin estar claro si su edad era de 45 o de 60 años, José María Blázquez Martínez se inclina por esta última opción. [46]

El historiador más cercano a los hechos Sócrates Esco- lástico —muy valorado por su ecuanimidad— vincula a Cirilo con el asesinato de Hipatia, al manifestar que «este suceso acarreó no escaso oprobio tanto a Cirilo como a la iglesia de los alejandrinos». [12] Según este autor, no hay nada más opuesto al espíritu del cristianismo que el cri- men y los asesinos de Hipatia actuaron poseídos por un ímpetu furioso y no por el celo «divino» que caracteriza

y legitima los actos de violencia religiosa. [47] Las demás

fuentes narran el suceso de manera similar. El historiador arriano coetáneo Filostorgio se limitó a echar la culpa a

los homousianos, fieles al credo de Nicea. [48]

Un exaltado obispo copto del siglo VIII, Juan de Nikiû, la consideraba en plena ocupación árabe una bruja peligrosa, responsable del conflicto entre cristianos y judíos y entre Orestes y Cirilo. Consideraba que la muerte de Hipatia no fue accidental sino deseada por el obispo alejandrino

y la estimó una respuesta justificada a las provocaciones

1.5 Consecuencias

5

de la filósofa. [49]

El historiador bizantino del siglo VI Juan Malalas se equi- vocaba al afirmar que Hipatia fue quemada viva (lo fue después de muerta), pero admitía la inducción de Ciri- lo y culpaba también a la propia naturaleza de los habi- tantes de Alejandría, violentos y «acostumbrados a toda licencia». [50] Juan de Éfeso decía en la misma época que eran una horda de bárbaros «inspirada por Satán» [51] y el propio Cirilo reprochó a los alejandrinos su carácter levantisco y pendenciero en su homilía pascual del año 419. De hecho, pocos años después, en 422, el sucesor de Orestes como prefecto imperial, Calisto, fue muerto en un nuevo tumulto. También se ha llegado a sugerir que la turba estaba enloquecida por los rigores del ayuno de Cuaresma. [52]

Finalmente, la entrada referente a Hipatia en la monu- mental enciclopedia bizantina del siglo XI conocida co- mo la Suda —siguiendo a Damascio— atribuye también la responsabilidad del crimen a la envidia de Cirilo y al carácter levantisco de los alejandrinos, pero da una clave adicional para comprender la triste muerte de la filósofa al equipararla a los crueles asesinatos de dos obispos im- puestos a los alejandrinos por la corte imperial de Cons- tantinopla: el arriano Jorge de Capadocia (m. 361) y el calcedoniano Proterio (m. 457). [11] El primero fue ata- do a un camello, despedazado y sus restos quemados; y el segundo arrastrado por las calles y arrojado al fuego, asesinatos muy similares al de la propia Hipatia.

Se ha especulado con la intrigante posibilidad de que Ci- rilo mantuviera contactos con Hipatia a través de su ex alumno el obispo Sinesio de Cirene, amigo de su difunto tío el patriarca Teófilo. [53] La muerte de Sinesio en 413 podría explicar en parte la repentina entrada de Hipatia en la política local y su oposición al Patriarcado. En todo caso, con las fuentes de las que disponemos no deja de ser una mera conjetura.

Sobre la motivación que Cirilo podría haber tenido para ordenar o inducir la muerte de la filósofa, los historiadores han concluido la confluencia de al menos cinco móviles:

La propia intolerancia del obispo hacia el paganismo

y el neoplatonismo, que tanto había influido en el arrianismo.

La amistad e influencia de la filósofa sobre el prefec-

to imperial Orestes y las clases altas de Alejandría.

Los deseos de vengar la muerte del monje Amonio, ordenada por Orestes, quizá aconsejado por su ex- maestra.

La hostilidad de Hipatia hacia Teófilo y su sobrino por la destrucción del Serapeo y el saqueo de su bi-

blioteca en 391, que posiblemente la llevara a azuzar

el enfrentamiento entre el prefecto imperial y el pa-

triarca.

El deseo de lanzar una seria advertencia a Orestes,

mediante la muerte de alguien tan cercano como Hi- patia.

Se ha argumentado que resulta poco verosímil que un político tan avezado como Cirilo llevara a cabo una ac- ción tan contraproducente y que se demostró perniciosa para los intereses del poderoso patriarcado alejandrino. Christopher Haas, de la Universidad Johns Hopkins, con- cluye que, con las fuentes de las que actualmente dispo- nemos, «jamás sabremos si el propio Cirilo orquestó el ataque, o si, al igual que en la agresión contra Orestes, ciertos partidarios se decidieron unilateralmente a luchar en favor del patriarcado». [54]

María Dzielska apunta, sin embargo, que, incluso si el crimen sucedió a sus espaldas, Cirilo debe ser considera- do responsable en gran medida, por ser el instigador de la campaña contra la filósofa, como medio de combatir al prefecto imperial y su facción política, contraria a los excesos del Patriarcado. [55]

1.5 Consecuencias

La muerte de Hipatia levantó un gran revuelo. [56] Tras el cruel asesinato, Orestes informó de los hechos y pidió a Constantinopla que interviniera. La Suda afirma que el emperador Teodosio II quiso en principio castigar a Ci- rilo, tanto por justicia como por ser un gran protector de las enseñanzas filosóficas (cuya propia esposa, Eudocia, era una filósofa de origen ateniense), [11] pero, a la postre, la reacción imperial se limitó a retirar al Patriarca los 500 monjes que le servían como guardia, [57] lo que ha lleva- do a algunos historiadores a suponer que fueron éstos y no el populacho mencionado en todas las fuentes, los res- ponsables del asesinato de la filósofa. La medida fue sin embargo rescindida al cabo de dos años, permitiéndose además aumentar su número a 600. [58] Que Cirilo saliera tan bien parado fue posiblemente debido a la influencia de la hermana del Emperador, la augusta Pulqueria, cris- tiana devota de gran ascendente sobre su hermano, en cu- yo nombre gobernaba mientras éste se dedicaba a tareas intelectuales. [59]

Según todas las fuentes, el asesinato de la filósofa fue un crimen oprobioso para los cristianos y redujo la influen- cia política del patriarcado alejandrino. Tras la muerte de Hipatia, sus relaciones con la Corte Imperial se suaviza- ron y la veneración hacia el monje Amonio desapareció, ya que los mismos alejandrinos reconocían que había me- recido la muerte por su atentado y no por haber sido obli- gado a renegar de Cristo. Cirilo no pudo impedir que su rival doctrinal, Nestorio, gozara del favor imperial y fue- ra elegido Patriarca de Constantinopla en 428, pero logró finalmente su deposición en el Concilio de Éfeso de 431. Convertido en uno de los personajes más influyentes de la Iglesia, a su muerte en 444 fue declarado santo y es considerado uno de los Doctores de la Iglesia debido a su extensa obra doctrinal.

6

3 LEGADO

No hubo más actos violentos contra los filósofos paganos de Alejandría, cuya Escuela siguió activa hasta el siglo VII, sin que su actividad se viera interrumpida siquiera por el cierre de la Academia de Atenas en tiempos de Justiniano I (529). [60]

2

Obras

Ninguna de sus obras se ha conservado, pero se cono- cen gracias a sus discípulos, como Sinesio de Cirene o Hesiquio de Alejandría, el Hebreo. [61]

Comentario a la Aritmética en 14 libros de Diofanto de Alejandría. [62]

Canon astronómico. [63]

Comentario a las Secciones cónicas de Apolonio de Perga, su obra más importante. [64]

Tablas astronómicas: revisión de las del astrónomo Claudio Tolomeo, conocida por su inclusión en el Canon astronómico de Hesiquio.

Edición del comentario de su padre a Los Elementos de Euclides. [65]

Tuvo influencia sobre unas obras griegas muy importantes como:

1. La aritmética de Diofanto de Alejandría: Basada en las soluciones de ecuaciones algebraicas y sobre la teoría de números.

3. Tratad de las cónicas de Apolonio de Perge: Pre- sentan las curvas que surgen al cortar un cono ante planos de distintas inclinaciones. Pueden surgir hi- perbola, parábola, elipse

Además, Hipatia llegó a aprender el funcionamiento y la construcción del Astrolabio.

Además de cartografiar cuerpos celestes, confeccionando un planisferio, [66] también se interesó por la mecánica. Se sabe que inventó un destilador, un artefacto para medir el nivel del agua y un hidrómetro graduado para medir la densidad relativa y gravedad de los líquidos, precursor del actual aerómetro, [67] descrito por Sinesio de Cirene:

un tubo cilíndrico con la forma y

dimensiones de una flauta, que en línea recta lleva unas incisiones para determinar el peso de los líquidos. Por uno de los extremos lo cierra un cono, adaptado en posición idéntica, de manera que sea común la base de ambos, la del cono y la del tubo. Cuando se sumerge

es

en el líquido ese tubo, que es como una flauta, se mantendrá recto, y es posible contar las incisiones, que son las que dan a conocer el peso. Sinesio de Cirene, Carta 15, a Hipatia. [68]

Sinesio también la defendió como inventora del astrolabio, aunque astrolabios más tempranos precedan el modelo de Hipatia al menos un siglo —y su propio padre fue famoso por su tratado sobre ellos. [69]

3 Legado

3.1 Antigüedad tardía

Al poco tiempo de su muerte se publicó en su nombre una carta falsificada que atacaba al cristianismo. Varias déca- das después, a comienzos del siglo VI, el filósofo pagano Damascio, último escolarca de la Academia de Atenas, exiliado en Persia tras su cierre por Justiniano el Gran- de en 529, culpó directamente a los cristianos y fue el primero en achacar expresamente el crimen al patriarca Cirilo, atribuyéndolo a los celos que sentía de la influen- cia de Hipatia sobre la oligarquía urbana. Al tener una intencionalidad tan manifiesta, Damascio es una fuente problemática. Brian Whitfield considera que actuó «de- seoso de explotar el escándalo de la muerte de Hipatia», y que con él se inicia una larga serie de manipulaciones malintencionadas de los hechos históricos con objeto de convertir a Hipatia en una mártir del helenismo, víctima de los malvados cristianos —en buena medida al igual que otro mitificado personaje, el emperador Juliano el Após- tata. [70]

Durante mucho tiempo se sostuvo que uno de los epigramas de la Antología Palatina, atribuido al poeta Palladas, estaba dedicado a Hipatia:

Antología Palatina, IX, 400.

Sin embargo, Georg Luck, profesor emérito de la Universidad de Harvard, argumentó con gran solidez que ni el poema era de Palladas ni tenía nada que ver con la filósofa. Para Luck no se trataría sino del epitafio que otro poeta, Panolbio, dedicó según la Suda [71] a Hipatia, hija de un alto funcionario imperial de la segunda mitad del siglo V, el prefecto del pretorio Eritrio y fundadora de una iglesia en honor de la Virgen: el «hogar de la Virgen», una figura poética repetida en toda la poesía bizantina. [72]

Con la cristianización de la Escuela Filosófica de Alejan- dría en tiempos de Justiniano I, el peso de Hipatia en- tre los filósofos paganos se contrapesó con la figura de Santa Catalina de Alejandría, a quien se consagró un gran monasterio en el Sinaí. [73] Eventualmente, la historia de

3.2

Mundo moderno

7

ambas mujeres empezó a confundirse, [74] llegando a afir- marse que la historia de su martirio fue un invento para contrarrestar el de la pagana Hipatia.

3.2 Mundo moderno

contrarrestar el de la pagana Hipatia. 3.2 Mundo moderno Hypatia , fotografía de 1867, por Julia

Hypatia, fotografía de 1867, por Julia Margaret Cameron.

En el siglo XIV, el historiador bizantino Nicéforo Grégo- ras describió a la culta y virtuosa emperatriz Eudoxia Ma- krembolitissa (1021-96), esposa de Constantino X Ducas

y Romano IV Diógenes, como «segunda Hipatia». [75]

En sus Memoires pour servir à l'histoire ecclésiastique (1693), el abate jansenista Le Nain de Tillemont excul- paba a Cirilo considerando lo contraproducente que fue este crimen, algo impropio de un político tan astuto como era el Patriarca.

A comienzos del siglo XVIII, el erudito deísta John To-

land usó su muerte como base para un extenso panfle-

to anticatólico titulado «Hipatia, o la historia de una de

las damas más hermosas, virtuosas, cultas y distinguidas

en todos los aspectos; que fue despedazada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la envidia, y la crueldad de su arzobispo, común pero inmerecidamente llamado san Cirilo», donde la califica de «encarnación de

la belleza y el saber», sosteniendo que los varones debe-

rían «avergonzarse para siempre de que pudiera encon-

trarse entre ellos alguien tan brutal y salvaje como para, en lugar de embriagarse con la admiración de tanta be- lleza y sabiduría, manchar sus manos de la manera más bárbara con la sangre de Hipatia, y sus almas impías con

el estigma de haber cometido un crimen sacrílego». [76] La

obra de Toland es considerada una de las más influyen- tes en la formación del mito de Hipatia. Su publicación condujo a que Thomas Lewis escribiera una refutación en 1721: «La historia de Hipatia, la imprudentísima maestra de Alejandría: asesinada y despedazada por el populacho, en defensa de San Cirilo y el clero alejandrino. De las ca- lumnias del señor Toland». [77]

Otro abate jansenista, Claude Pierre Goujet, realizó tam- bién una gran defensa de San Cirilo en su carta incluida en los vols. V y VI de la Continuation des Mémoires de litterature et d’histoire, del padre Desmolets (1728). Por su parte, Voltaire se valió de la filósofa para dejar cla- ra su aversión por la Iglesia, considerando la muerte de Hipatia «un asesinato bestial perpetrado por los sabuesos tonsurados de Cirilo, con una banda de fanáticos a sus espaldas». Con ello pretendía demostrar que el fanatismo religioso producía el exterminio de los genios y la escla- vitud de los espíritus. [78] En su particular hostilidad hacia todo lo cristiano, el historiador inglés Edward Gibbon [79] indicaba que Cirilo estaba tan celoso de su influencia y de la popularidad que «alentó, o aceptó, el sacrificio de una virgen, que profesaba la religión de los griegos», y nunca fue castigado por tal crimen, ya que «la superstición qui- zá expía de mejor grado la sangre de una virgen que el destierro de un santo». Gibbon hacía a Cirilo culpable no sólo de la muerte de Hipatia, sino de todos los problemas del Egipto de la época, sin citar fuentes.

Con la irrupción del Romanticismo, el siglo XIX supuso el auge del mito literario de Hipatia. En 1827 la conde- sa italiana Diodata Saluzzo Roero sugirió en Ipazia ovve- ro delle Filosofie, un poema en dos volúmenes, la extra- vagante teoría de que en realidad Hipatia fue convertida por Cirilo al cristianismo, pero que fue asesinada por un «sacerdote traicionero». Por su parte, Charles Leconte de Lisle publicó un poema titulado Hypatie (1847), en que la filósofa era otra víctima de un mundo, el Antiguo, que se apagaba. En una segunda versión, de 1874, la «nece- sidad histórica» era ya sustituida por el ataque contra el cristianismo. En el poema, una Hipatia enamorada de la belleza del universo se encara con el cerril y dogmático obispo Cirilo.

El escritor británico Charles Kingsley realizó en 1853 una pintoresca novela de ficción titulada Hypatia, or New Foes with an Old Face, [80] que retrató a la erudita, en realidad casi anciana al morir, como una joven «heroína desva- lida, pretenciosa y erótica», que encarnaba «el espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita». La filósofa presenta en la novela un odio visceral por el cristianismo y es co- rrespondida por el envidioso y despótico Cirilo, que trata de sabotear sus clases. El prefecto Orestes, un intrigan- te dipsómano, involucra a la filósofa en sus ambiciones al trono imperial, proponiéndole matrimonio. Hipatia se acaba desengañando de él a medida que crece el conflic- to entre el obispo y el prefecto, y acaba por sufrir una crisis espiritual justo antes de su asesinato, siendo con- vertida por un cristiano judío llamado Rafael Aben-Ezra. La idea central es la de Hipatia como icono de un mun-

8

3 LEGADO

do de armonía clásica que se desvanece ante el avance de una religión supersticiosa que esclaviza la razón. [81]

3.3 Referencias contemporáneas

la razón. [ 8 1 ] 3.3 Referencias contemporáneas Una actriz, posiblemente Mary Anderson , en

Una actriz, posiblemente Mary Anderson, en el papel principal de la obra Hypatia, circa 1900.

En la aventura Fábula de Venecia (1977), del perso- naje de cómic Corto Maltés, creado por Hugo Pratt, Hipatia aparece presidiendo un salón intelectual en la Italia pre-fascista, como uno de los característicos anacronismos de esta serie de cómics.

Mario Luzi publicó en 1978 un drama titulado Li- bro de Ipazia, insistiendo en la tragedia de la filó- sofa como símbolo de la decadencia irreversible del mundo clásico, y desde una interpretación cristiana, su muerte no es resultado de la nueva Fe, sino de la malignidad y el crimen inherentes a las multitudes.

La artista feminista Judy Chicago incluyó a Hipa- tia en la «primera ala» de su instalación The Dinner Party (1979).

Carl Sagan, en el capítulo 13 de su serie Cosmos:

Un viaje personal (1980) trataba la muerte de Hipa- tia y la destrucción de la Biblioteca de Alejandría. Según Sagan «En el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desolla- ron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos

fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado».

Hay dos importantes revistas feministas que deben su nombre a la filósofa alejandrina: Hypatia: Fe- minist Studies, publicada en Atenas desde 1984, e Hypatia: A Journal of Feminist Philosophy, publica- da desde 1986 por la Indiana University Press. Es- ta última publicó dos años después un artículo de la poetisa y novelista Ursule Molinaro, «A Chris- tian Martyr in Reverse – Hypatia: 370-415 A.D», mezclando realidad y ficción. En el artículo la vir- gen Hipatia es considerada una mujer sin conten- ción sexual, amante de Orestes, y es precisamente esta conducta desinhibida la que lleva al envidioso y reprimido Cirilo a ordenar su asesinato. Molinaro afirma que su muerte señaló «el fin de una época en que todavía se valoraba a las mujeres por su inteli- gencia», y que el cristianismo limitó la libertad de pensamiento e impuso a las mujeres un modelo de conducta «basado en la sumisión y desprovisto de placer». [82]

En 1988 el novelista alemán Arnulf Zitelmann pu- blicó otra novela más acerca de la filósofa alejan- drina, «mártir de la misoginia», abundando en los tópicos más negros del oscurantismo clerical. [83]

Las novelas canadienses Rennaissance en Paganie (1987), de André Ferreti, e Hypatie ou le fin des dieux (1989), de Jean Marcel, siguen la estela de las obras de Kingsley y Zitelmann. [84]

Hypatia Cade, niña prodigio y personaje principal de la novela de ciencia-ficción The ship who sear- ched (1992), de Mercedes Lackey y Anne McCaf- frey, debe su nombre a la célebre filósofa.

En 1996 María Dzielska, catedrática de Historia Antigua en la Universidad Jagellónica de Cracovia, publicó una extensa biografía, Hipatia de Alejan- dría, intentando establecer la verdad de los hechos narrados por las fuentes y el mito construido en torno a ellos, que en su opinión mezcla la realidad histórica con la más grosera falsedad.

En 1997, el escritor español José María Menéndez López recrea brevemente su vida en el relato corto Hipatia (Matemática, astrónoma, física y filósofa de pro), que forma parte de Apócrifos. [85]

La obra teatral experimental The Five Hysterical Girls Theorem (El teorema de las cinco chicas his- téricas), de Rinne Groff (2000) presenta a un perso- naje llamado Hypatia que vive en silencio, temiendo sufrir el destino de su tocaya. [86]

Baudolino, protagonista de la novela homónima de Umberto Eco (2000), encontró una sociedad aislada de mujeres parecidas a sátiros, todas las cuales se llamaban Hipatia.

9

La serie de novelas de los "Herederos de Alejandría" (2003 - ) escrita por Mercedes Lackey, Eric Flint y Dave Freer, incluye referencias ficticias a la conver- sión de Hipatia al cristianismo y su correspondencia subsecuente con Juan Crisóstomo y San Agustín.

Melanta, protagonista de la novela La perra de Ale- jandría (2003) de Pilar Pedraza, es una filósofa neo- platónica alejandrina modelada sobre el personaje de Hipatia.

Hypatia es el nombre de una mentenave (la compu- tadora de una nave espacial), construida a semejanza de la Hipatia real, en The boy who would live forever (2004), una novela de la serie Heechee, de Frederik Pohl.

Remembering Hypatia, de Brian Trent (2005), nove- la acerca de su vida y muerte. [87]

Hypatia es un personaje recurrente en la serie de ficción juvenil Danger Boy, de Mark London Wi- lliams, en la que tiene un destacado papel su ficticia hija adolescente, Thea. [88]

Hypatia Sans Pro es un tipo de letra llamado así en su honor.

El escritor egipcio Yūsuf Zaydān publicó en 2008 una novela titulada Azazīl Riwayah sobre un monje egipcio en un período en que «los cristianos solían tiranizar a los paganos y demoler sus templos» [sic], en la cual la muerte de Hipatia desempeña un papel fundamental. [89] El libro ha sido muy criticado por la comunidad cristiana de Egipto. [90]

Ágora, película escrita y dirigida por Alejandro Amenábar, trata sobre la vida de Hipatia, sobre un esclavo de Hipatia que se enamora de ésta y sobre las revueltas religiosas en Alejandría. Hipatia es in- terpretada por Rachel Weisz; la película se estrenó el 9 de octubre de 2009.

El jardín de Hipatia (2009), de Olalla García, es una novela histórica centrada en los últimos años de vida de Hipatia. El protagonista es Atanasio de Cirene, un alumno de la filósofa que se ve involucrado en las turbulentas luchas de poder que conmocionaron Alejandría y provocaron una oleada de tumultos en las calles.

Hypatia y la eternidad (2009), de Ramón Galí es una novela que combina historia y ciencia-ficción, con Hipatia de Alejandría como protagonista. En ella, la sabia alejandrina resucita tras ser asesinada, in- troduciéndose en las mentes de los personajes más influyentes de otra historia alternativa.

Hipatia de Alejandría (2009), de Carmen García, Laura Ruiz, Lídia Puigvert y Lourdes Rue. Un equi- po plural de científicas desvela la verdad sobre la primera científica.

En 2009 José Calvo Poyato, catedrático de Historia, publicó la novela 'El Sueño de Hipatia', cuyas bases datan de la figura histórica de dicha mujer. Cuenta con referencia a lugares reales y textos de la épo- ca, así como a los eventos que se desataron entre los siglos IV y V.

4 Astronomía

que se desataron entre los siglos IV y V. 4 Astronomía Las Rimae Hypatia , tras

Las Rimae Hypatia, tras el cráter Moltke (foto tomada por el Apolo 10).

El asteroide (238) Hypatia (descubierto en 1884) y el crá- ter lunar Hipatia fueron bautizados en su honor. Este últi- mo se sitúa junto a los cráteres que recuerdan a su padre, Teón, y a los patriarcas Cirilo y Teófilo. Con unas medi- das de 28 x 41 km, se localiza en los 4,3°S y 22,6°E del meridiano lunar. Unos 70 km al norte del cráter se ha- lla un sistema de canales de 180 km de longitud llamado Rimae Hypatia, un grado al sur del ecuador lunar, a lo largo del Mare Tranquillitatis.

En octubre de 2013 se encontró un cometa que colapsó con la Tierra hace 28 millones de años en el Desierto de Sahara y se le nombró Hipatia. [91]

5 Véase también

Platón

10

6 REFERENCIAS

6 Referencias

6.1 Bibliografía

6.1.1 Fuentes

Las principales fuentes que se ocupan de Hipatia son:

Sócrates Escolástico, Historia Ecclesiastica, libro VII, capítulos 13 a 15. Ed. online (en inglés).

Filostorgio, Historia Ecclesiastica, libro VIII, capí- tulo 9.

Juan Malalas, Chronographia, capítulo 14.

Juan de Nikiû, Chronica, 84.87-103.

Sinesio de Cirene (1993). Himnos. Tratados. Intro- ducción, traducción y notas de F. A. García Ro- mero. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-

– (1995). Cartas. Intr., trad. y notas de F. A. García Romero. Rev.: C. Serrano Aybar. Madrid: Editorial

La enciclopedia Suda, en la voz correspondiente a Hipatia («Ypsilon», 166).

6.1.2 Obras modernas

Blázquez Martínez, José María (2004). «Sinesio de Cirene, intelectual. La escuela de Hypatia en Ale- jandría». Gerión (22.1). ISSN 0213-0181.

rión (26.1). ISSN 0213-0181.

Boulnois, Marie-Odile (1994). Le paradoxe trinitai- re chez Cyrille d'Alexandrie. Herméneutique, analy- ses philosophiques et argumentation théologique. Pa- rís: Collections des Études Agustiniennes; Série Anti-

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Bregman, Jay (1982). Synesius of Cyrene:

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Casado Ruiz de Loizaga, María José (2006). Las da- mas del laboratorio: mujeres científicas en la historia.

Madrid: Debate. ISBN 978-84-8306-688-1.

Dzielska, María (2004 [5ª edición 2009]). Hipatia de Alejandría. Madrid: Siruela. ISBN 978-84-9841-

Fernández, Gonzalo (1985). «La muerte de Hipa- tia». Erytheia (6/2).

Gaddis, Michael (2005). There Is No Crime for Tho- se Who Have Christ. UCP: Berkeley y Los Ángeles.

Gómez de Liaño, Ignacio (2008). Hipatia, Bruno, Villamediana. Madrid: Siruela. Colección Libros

del Tiempo 261. ISBN 978-84-9841-012-9.

Haas, Christopher (2006). Alexandria in Late An- tiquity: Topography and Social Conflict. Baltimore:

Martínez Maza, Clelia (2009). Hipatia: la estremece- dora historia de la última gran filósofa de la Antigüe- dad y la fascinante ciudad de Alejandría. Madrid:

La Esfera de los Libros. ISBN 978-84-9734-824-9.

Norman Russell, Cyril (2000). Cyril of Alexandria.

Londres: Routledge. ISBN 978-0-415-18251-5.

Posadas, Juan Luis (2002). «Hipatia de Alejandría». Revista de arqueología. año 23, nº 257, pp. 34-39.

Rist, J.M. (1965). «Hypatia». Phoenix (19).

Russell, Dora (Trad. Eduardo Viñuela) (2005). Hi- patia. Mujer y conocimiento. Oviedo: Krk. ISBN 978-

Snyder, J.M. (1989). The woman and the lyre: Wo- men writers in classical Greece and Rome. Carbon- dale: Southern Illinois University Press.

Teruel, Pedro Jesús (2011). Filosofía y ciencia en Hipatia. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1939-9.

Wessel, Susan (2004). Cyril of Alexandria and the Nestorian Controversy. The Making of a Saint and of a Heretic. Oxford: OUP. ISBN 0-19-926046-0 |isbn= incorrecto (ayuda).

Whitfield, Bryan J. (1995). «The Beauty of Reaso- ning: A Reexamination of Hypatia of Alexandra». The Mathematics Educator 6 (1).

6.2 Notas

[1]

Women’s influence on classical civilization (Editoras: Fiona McHardy, Eireann Marshall). Routledge, 2004, p.17

[2] Según Sócrates Escolástico (Historia ecclesiastica, VII, 15) la muerte de Hipatia «sucedió en el cuarto año del episcopado de Cirilo, siendo cónsules Honorio por déci- ma vez y Teodosio por sexta, durante el mes de marzo, en el tiempo de los ayunos». El año de los consulados es 415,

6.2 Notas

11

pero el cuarto año del episcopado de Cirilo fue 416, habi- da cuenta de que, según el propio Sócrates, su predecesor Teófilo falleció el 17 de octubre de 412. Los historiadores no se ponen de acuerdo en qué fecha es la correcta.

[3] Columbia Encyclopedia: «Hypatia»: Alexandrian Neopla-

tonic philosopher and mathematician.

[5] Alic, Margaret. El legado de Hipatia: historia de las muje- res en la ciencia desde la antigüedad hasta fines del siglo

[6]

XIX p.61

Τοῦτο οὐ μικρὸν μῶμον Κυρίλλῳ καὶ τῇ Ἀλεξανδρέων ἐκκλησίᾳ εἰργάσατο.

[7] Así, entre otros historiadores, Gonzalo Fernández (1985:

279-281) indica que «la práctica totalidad de las fuentes que existen acerca del linchamiento de Hipatia, atribuyen a Cirilo la inducción del asesinato» y valida esta opinión al afirmar que en lo sucesivo «Cirilo no se atrevió a realizar más actos violentos contra los filósofos paganos de Ale- jandría»; Marie Dzielska (1995: 97) apunta que, incluso si el crimen sucedió a sus espaldas, Cirilo debe ser consi- derado responsable en gran medida, «pues no hay ningu- na duda de que fue uno de los instigadores principales de la campaña de difamación contra Hipatia, fomentando el prejuicio y la animosidad contra la filósofa y suscitando miedo sobre las consecuencias de sus presuntos hechizos de magia negra sobre el prefecto, los fieles de la comu- nidad cristiana y, de hecho, la ciudad en su conjunto»; José María Blázquez (2004: 14) considera la muerte de Hipatia un «éxito de Cirilo»; el mismo autor, en un estu- dio posterior (2008: 469) considera «muy probable» que Cirilo, al que califica de «hombre sin escrúpulos», fuera responsable del asesinato. Sin embargo, el teólogo católi- co Johannes Quasten afirma que «no parece que existan pruebas de que él tuviera parte en tan horrendo crimen» (Johannes Quasten, Patrología II, Cirilo de Alejandría).

[8]

Fernández (1985); Wider, Kathleen: Women Philosophers in the Ancient Greek World: Donning the Mantle. Indiana University Press. pp. 49-50.

[9] Cameron (1966: 668-669).

[10]

Así la presenta, por ejemplo, Ursule Molinaro; v. Dzielska (2004: 30-1).

[12] Hist. Eccl., VII, 15.

[14] Damascio ap. Suda s.v. Hipatia. αὐτὴν δὲ προενεγκαμένην τι τῶν γυναικείων ῥακῶν †αὐτοῦ βαλομένην† καὶ τὸ σύμβολον ἐπιδείξασαν τῆς ἀκαθάρτου γενέσεως, “τούτου μέντοι”, φάναι, “ἐρᾷς, ὦ νεανίσκε, καλοῦ δὲ οὐδενός”.

[15] Bregman (1982).

[16] Blázquez Martínez (2004). No está claro hasta qué punto Sinesio puede considerarse un cristiano al uso. Según su biógrafo Jay Bregman, fue más bien «un “obispo-filósofo” cuya aceptación del cristianismo fue provisional y secun- daria respecto a su compromiso con el platonismo» («a Platonic “philosopher-bishop” whose acceptance of Chris- tianity was provisional and remained secondary to his com- mitment to Neoplatonism»; Bregman [1982: 5]).

[17] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 10 [en inglés]).

[18] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 15 [en inglés]).

[19] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 16 [en inglés]).

[20] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 46 [en inglés]).

[21] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 81 [en inglés]).

[22] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 124 [en inglés]).

[23] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 154 [en inglés]).

[24] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 150 [en inglés]).

[25] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 138 [en inglés]).

[26] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Cartas 44, 133 y 148 [en inglés]).

[27] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Cartas 5 y 93 [en inglés]).

[28] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 5 [en inglés]).

[29] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 133 [en inglés]).

[30] Blázquez Martínez (2004: 417).

[31] Haas (2006: 310).

[32] Casado Ruiz de Loizaga (2006: 50).

[33] Fitzgerald, A.: Letters of Synesius of Cyrene. Londres,

1926. (Carta 12 [en inglés]).

[34] Hist. Eccl., V, 16.

[35] Historiarum Adversum Paganos, V, 15, 18.

[36] Hist. Eccl., VI, 2 seqq.

[37] Hist. Eccl., VI, 15.

[38] Paladio de Helenópolis lo acusó de hallarse poseído de «una locura faraónica» (Dialogus de vita Ioannis Chrysos- tomi, 6).

[39] Haas (2006: 295-6).

12

6 REFERENCIAS

[40] Hist. Eccl., VII, 7.

[41] (Norman 2006: 6).

[42]

Quien escribió, por ejemplo, una homilía contra los judíos (Hom. 1.4.10.20-21.29).

[43] Hist. Eccl. VII, 13.

[44] Hist. Eccl. VII, 16.

[45] Hist. Eccl. VII, 14.

[46] Blázquez Martínez (2004: 16).

[47] (Gaddis 2005: 222).

[48] Hist. Eccl., VIII, 9. λέγει δ’ ὁ δυσσεβὴς Θεοδοσίου τοῦ νέου βασιλεύοντος διασπασθῆναι τὸ γύναιον ὑπὸ τῶν τὸ ὁμοούσιον πρεσβευόντων.

[50] Chronographia, 14.

[51] Hist. Eccl. IV, 15.

[52] Rist (1965: 223).

[53] Boulnois (1994: 84 y 186-7).

[54] Haas (2006: 313).

[55] Dzielska (2004: 96-111).

[56] Casado Ruiz de Loizaga (2006: 50)

[59] Fernández (1985: 280).

[61] Clio, revista de Historia. «Hipatia, la científica de Alejan- dría». Consultado el 15, 06|fechaacceso= y |Añoacceso= redundantes (ayuda).

[63]

[64]

Marvin,, Chris, y Sikernitsky, Frank: The Window: Philo- sophy on the Web (en inglés).

[65] Grout, James. Encyclopædia Romana (en inglés).

[66]

Toohey, Sue (2003). «The Important Life & Tragic Death of Hypatia». Skyscript.co.uk. (en inglés)

[67] Vare, Ethlie Ann, y Ptacek, Greg: Mothers of Invention 1988, pp. 24-26 (en inglés).

[68] Fitgerald, A. The Letters of Synesius of Cyrene, OUP, 1929-30. Carta 15 (en inglés).

[69] Marvin,, Chris, y Sikernitsky, Frank: The Window:

[70] Whitfield (1995: 14).

[72] Harvard Studies, lxiii (1958), 462f.

[74]

Jameson, Anna (1857): «Sacred and legendary art», p. 84.

[75] Dzielska (2004: 80).

[76]

Ogilvie, M. B. (1986): Women in science: antiquity through the nineteenth century. Cambridge, MA: The MIT Press. El título original es: Hypatia: or the history of a most beau- tiful, most vertuous, most learned, and every way accom- plish’d lady; who was torn to pieces by the clergy of Ale- xandria, to gratify the pride, emulation, and cruelty of their archbishop, commonly but undeservedly titled St. Cyril.

[81] Dzielska (2004: 23-6); Snyder (1989).

[82] Dzielska (2004: 30-1).

[83] Dzielska (2004: 29-30).

[84] Dzielska (2004: 30).

[85] Menéndez López, José María (1997). «Parte segunda o textos femeniles». Apócrifos. Historia universal del desa- tino. Colectivo Cultural Campus; León; ISBN: 84-605- 6528-9. pp. 84-87.

[88]

13

7 Enlaces externos

13 7 Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multi- media sobre Hipatia . Commons •

Wikimedia Commons alberga contenido multi- media sobre Hipatia. Commons

¿Qué dicen los textos antiguos de Hipatia de Alejan- dría?: recopilación de textos clásicos, con mención de la filósofa alejandrina; en español, en el sitio His- toria Clásica.

Carl Sagan: sobre la Biblioteca de Alejandría y sobre Hipatia; en Cosmos.

Leconte de Lisle: Poemas antiguos (Poèmes anti- ques); Hipatia (Hypatie).

14

8 TEXTO E IMÁGENES DE ORIGEN, COLABORADORES Y LICENCIAS

8 Texto e imágenes de origen, colaboradores y licencias

8.1 Texto

Hipatia Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia?oldid=84640733 Colaboradores: Oblongo, JorgeGG, Lourdes Cardenal, Ha- jor~eswiki, Vivero, Trujaman, Tony Rotondas, Paz.ar, 1297, Rosarino, Dodo, Ejmeza, Sms, Cookie, Salu2, RGLago, Joselarrucea, Melo- coton, Susomen, Rondador, Porao, Robotico, Pati, Sophos, Soulreaper, Petronas, Ev, Rembiapo pohyiete (bot), Magister Mathematicae, Orgullobot~eswiki, Further (bot), RobotQuistnix, Pertile, Rakela, Yrbot, BOT-Superzerocool, FlaBot, Vitamine, .Sergio, YurikBot, Al59, GermanX, Beto29, KnightRider, Gaudio, Martinmartin, Txo, Eskimbot, Elultimolicantropo, BOTpolicia, CEM-bot, Ignacius, Toranks, SergiBCN, Roberpl, Antur, Escarlati, Dorieo, Thijs!bot, Xabier, Arkimedes, RoyFocker, Ángel Luis Alfaro, Zigurat, Botones, Isha, Egai- da, Hanjin, Gusgus, Corvocativo, JAnDbot, Joane, Lecuona, Henry Knight, Bertie Wooster, Gaius iulius caesar, TXiKiBoT, Hidoy kukyo, Robalibros, Humberto, Rei-bot, NaSz, Jfbu, Fixertool, Amanuense, Pedro Nonualco, Chabbot, Idioma-bot, Qoan, Gerwoman, Bucephala, Technopat, Galandil, Josell2, Dcoetzee, Matdrodes, Fernando Estel, Anaeulalia, Lucien leGrey, 3coma14, IIM 78, Muro Bot, Dodecae- dro, Alicia M. Canto, Mercmerk, Jmvgpartner, SieBot, PaintBot, Acprisip, Ensada, DaBot~eswiki, Loveless, Macarrones, Rsanchezcrespo, Drinibot, Jaime85, Turing92, BOTarate, STBot~eswiki, Iuvens, Espilas, Cembo123, Copydays, Héctor Guido Calvo, DorganBot, Tirithel, Javi1977, Fer2, Ximo123, Javierito92, Canaan, HUB, Antón Francho, Piero71, San goloteo el grande, DragonBot, Farisori, Quijav, Eduar- dosalg, Botellín, Alecs.bot, Rokelar, Curial, Petruss, Marques54, Spitetests, Fidelbotquegua, Reepicheep, Kintaro, Osado, Kadellar, Lenzy, UA31, Taty2007, AVBOT, MastiBot, NjardarBot, Diegusjaimes, Arjuno3, Andreasmperu, Luckas-bot, Jfbeltranr, Wikisilki, Ptbotgourou, FariBOT, Jotterbot, LordboT, Hampcky, Dictablanda, Outisnn, Luis Felipe Schenone, ArthurBot, SuperBraulio13, ChristianH, Monesvol, Xqbot, Simeón el Loco, Jkbw, GhalyBot, Umburi, Rubinbot, Dreitmen, Mircalla22, FrescoBot, Wizersofweverlyplace, Avrx, Nº9, Bo- tarel, Telemacomoon, Mcvs, Xavi0010, AQUIMISMO, Singromedecassandra, Lariane, EmBOTellado, Biblioteca Hypatia, MAfotBOT, Lara lan, Halfdrag, RedBot, Pedro Atanasio, Jerowiki, Wikielwikingo, PatruBOT, Jackurth3, Toni Ricard, Daniper1983, Duuk-Tsarith, Sigmaoctantis, Der Künstler, Foundling, Mechusriva, GrouchoBot, Soaf6996, EmausBot, Savh, Sergio Andres Segovia, Fidulario, Adrian de Limes, Grillitus, Tenan, Jbribeiro1, Vecellio, Ibonespirineos, Araujojoan96, Palissy, Cordwainer, Tokvo, Goku138, Guiguivvv, Marce Rodríguez Yebra, KLBot2, Marica3000, Makoloko, Travelour, MetroBot, Elvisor, Miguel.jg, Creosota, Helmy oved, Elaios, Quinto Bruto Flaco, Lukus, Eleniux, Rotlink, Addbot, Nico21235, Balles2601, Nuzitha08, Mr. Violín, Eduardoyosco, Munozbasols, Jarould, Matiia, Carlos Puñana, Crg12345, JJSalcedo y Anónimos: 286

8.2 Imágenes

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Archivo:Hypatia.jpg Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f8/Hypatia.jpg Licencia: Public domain Colaborado- res: [1]. “Elbert Hubbard, “Hypatia”, in Little Journeys to the Homes of Great Teachers, v.23 #4, East Aurora, New York : The Roycrofters, 1908 (375 p. 2 v. ports. 21 cm)" Artista original: Drawn by Jules Maurice Gaspard (1862–1919).

Archivo:Hypatia_(1900_Play).png Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/Hypatia_%281900_Play%29.png Licencia: Public domain Colaboradores: Hulton Archive/Getty Images Artista original: ?

Archivo:Hypatia_(Charles_William_Mitchell).jpg Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bb/Hypatia_ %28Charles_William_Mitchell%29.jpg Licencia: Public domain Colaboradores: http://www.artyzm.com/world/m/mitchell/hypatia.htm Artista original: Charles William Mitchell

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Archivo:Saint_Cyril_of_Alexandria_at_Chora.jpg Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7a/Saint_Cyril_of_ Alexandria_at_Chora.jpg Licencia: CC BY-SA 3.0 Colaboradores: Trabajo propio Artista original: José Luiz

8.3 Licencia de contenido