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THEO VAN LEEUWEN. The representation of social actors”, en Texts and practices. Readings in critical discourse analysis, Carmen Rosa Caldas-Coulthard y Malcolm Coulthard (eds.) , Routledge, London and New York , 1º ed. 1996, pp. 32-70. 1

En este artículo, Van Leeuwen pretende mostrar las maneras en que los actores sociales pueden ser representados en el discurso; es decir, las opciones que la lengua ofrece para referirnos a la gente, poniendo especial interés en la manera como lo actores sociales relevantes son representados en contraposición con los socialmente no relevantes, que puede convertirse en claros ejemplos de abuso de poder. El primer aspecto que evidencia la representación de los actores sociales es de carácter gramatical. Para el análisis de éste se toma como referencia a Halliday, quien pone a la gramática como “un potencial significante”, es decir, lo que se puede decir, y no como un conjunto de reglas (lo que se debe decir). Van Leeuwen no empieza con las típicas operaciones lingüísticas del ACD (nominalización y supresión de agente pasivo) o con categorías lingüísticas (transitividad), sino que busca preparar un inventario sociosemántico de las maneras en las que los actores sociales son representados, y establecer la relevancia sociológica y crítica de las categorías antes de decir cómo se realizan lingüísticamente. Las razones para establecer esto son 2:

1. la falta de bi-unicidad de la lengua. La agentividad (como concepto sociológico) es de una importancia mayor y más clásica en ACD: en qué contextos son representados qué actores sociales como “agentes” y cuáles como pacientes. Pero la agentividad sociológica no siempre es realizada a través de agentividad lingüística, por el rol gramatical de “agente”. Puede ser realizada de muchas otras maneras:

a) pronombres posesivos (“nuestra entrada de inmigrantes”) b) frases preposicionales con “from” (de –procedencia) Los descendientes de

asiáticos dicen que reciben un frío empujón “de” sus vecinos y compañeros de trabajo.

(En este caso el agente gramatical es sociológicamente paciente)

No hay una relación clara entre las categorías sociológicas y las lingüísticas; y si el ACD se centra solo en las categorías gramaticales puede pasar por alto muchos ejemplos de agentividad. Pareciera que uno no puede tener ambas cosas en el

1 Traducido con ejemplos adaptados al español por Alicia Vargas Amésquita, para la clase Análisis Valorativo de Textos. Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara.

lenguaje. Los lingüistas tienden a preservar la unidad de las categorías gramaticales; pero Van Leeuwen pretende todo lo contrario en su intento por proveer un esquema de categorías relevantes para investigar la representación de los actores sociales en el discurso. Halliday (1985) ha analizado el problema de la falta de bi-unicidad a través de su teoría de la “metáfora gramatical”: ciertas realizaciones lingüísticas son “literales” o “congruentes”, otras “metafóricas” o “incongruentes”. Pero pareciera que congruente significa “congruente con el sistema gramatical” más que “congruente con la realidad”, el tipo de congruencia que, al final, subyace en la mayoría de las definiciones de

metáfora. Para Halliday, en la cláusula “El reporte confirma

porque no viola el proceso verbal de que no se necesita un hablante humano como sujeto. Van Leeuwen prefiere decir que es una de las maneras en las que nos podemos referir a los actores sociales en su rol de hablantes, tanto metafórica o no-metafórica como de cualquier otra manera, pero dotada de su propio importe sociosemántico específico y por tanto, de distribución social: es más probable que se encuentre en contextos donde la autoridad de las articulaciones está ligada al estatus oficial o al rol de los hablantes y/o al estatus oficial de género. En el campo de la literatura es más improbable que esto ocurra porque la autoridad de las intervenciones está ligada a la personalidad del escritor. Por eso prefiere preguntar cómo pueden los hablantes ser representados –impersonalmente o personalmente, individual o colectivamente”, por referencia a su persona o a su intervención, etc. - sin privilegiar ninguna como más literal que las otras, y sin privilegiar además el contexto o los contextos en los cuales uno o los otros tienden a ocurrir como más normativos que otros.

no hay una metáfora

2. Supone que los significados pertenecen a la cultura más que a la lengua y no pueden ser atados a ninguna semiótica específica. El lenguaje puede representar acciones sociales impersonalmente (Se intensifica la actividad aérea de los aliados sobre el campo de batalla); pero también las pude retratar (como en las películas o las filmaciones).

Las categorías presentadas se deben ver como pan-semióticas: una cultura dada (o un contexto dentro de una cultura) no solo tiene su propio y específico orden de maneras de representar el mundo social, sino también sus propias maneras específicas de trazar las diferentes semióticas en este orden, de prescribir, con más o

menos rigor, lo que puede ser realizado verbal o visualmente, qué verbal o que visualmente, y así. Y estos arreglos serán también sujetos de cambios históricos,

algunas veces hasta violentos, como la iconoclasia. Este punto es importante para el ACD porque cada vez más la representación visual se presenta en un amplio rango de manifestaciones y es importante aplicar las herramientas críticas tanto a lo verbal como a lo visual. Sin embargo, aquí propone representaciones basadas en realizaciones lingüísticas o retóricas. Si se usa el nombre propio del hablante para referirse a su intervención, entonces tenemos una “nominalización” (Juan dijo); en el caso de “el

tenemos una opción representacional de “autonomización

declarativa” y la realización, la sustitución de la declaración por su hablante, es por lo tanto una forma de referencia metonímica. La diferencia es que su foco primario son las categorías sociológicas más que las lingüísticas, y que la red sistémica, “el orden de opciones”, es presentado con una variedad de fenómenos lingüísticos y retóricos que encuentran su unidad en el concepto de actor social, más que en un concepto lingüístico como sería “el grupo nominal”. Los aspectos tratados en este artículo son parte de un trabajo más amplio que trata de explicar cómo las prácticas sociales son transformadas en discursos sobre las práctica sociales: qué medios tenemos para hacerlo y cómo lo hacemos en realidad en contextos institucionales específicos, los cuales tienen relaciones específicas con las prácticas sociales de las que ellos, a su vez, producen representaciones.

reporte confirma

”,

SEGUNDA PARTE: LAS FORMAS DE REPRESENTACIÓN DE LOS ACTORES SOCIALES.

1. La exclusión

Leeuwen explica que los textos conducen a una representación de una o varias prácticas sociales, según convenga a los intereses de los enunciadores, legitimándolas (o deslegitimándolas). Por ejemplo, la práctica de escribir reportes de comisionados gubernamentales sobre algún asunto político, o las encuestas para conducir la opinión pública al respecto, etc., tienen como objeto dar una legitimidad y, por tanto un carácter de validez total a lo dicho en los discursos. Todas estas prácticas involucran a un grupo de actores sociales, pero en una representación dada no todos los actores sociales son

incluidos. Unos son representados expresamente y otros son excluidos o sugeridos de manera tácita. Las representaciones incluyen o excluyen actores sociales para ajustarse a sus propósitos e intereses en relación con los lectores a quienes van dirigidos. Algunas exclusiones pueden ser “inocentes”, detalles que se supone que los lectores ya saben, o que son juzgados irrelevantes para ellos, otros se ajustan a los intereses de representar positiva o negativamente, de minimizar o maximizar los hechos, las personas, los objetos, etc. (pensemos, por ejemplo en la representación satanizada que se nos ofrece de los musulmanes o de Fidel Castro, o de Hugo Chávez). La exclusión ha sido un aspecto importante del ACD. Si se suprime por ejemplo

a un ente que ha actuado violentamente contra otro, se minimiza su actuación (“la

supresión del hecho de que los regímenes blancos aplican la violencia y la intimidación,

y la supresión de la naturaleza de la explotación lo hacen posible. Requiere que el

régimen y sus agentes sean puestos constantemente en el rol de promotores del progreso, la ley y el orden, concernientes a eliminar la maldad y el conflicto sociales, pero nunca responsables por ello.” Trew, 1979:106) Algunas exclusiones no dejan rastro en la representación, excluyendo tanto a los actores sociales como a sus actividades. Tal exclusión radical puede jugar un papel en una comparación crítica de diferentes representaciones de la misma práctica social, pero no en el análisis de un solo texto, por el simple hecho de que no deja rastro. Cuando las actividades son incluidas, pero algunos o todos los actores sociales involucrados son excluidos, la exclusión sí deja rastros. Podemos hacernos preguntas

aunque el texto no nos provea las respuestas. Aquí se debe hacer una distinción entre “supresión” y “puesta en segundo término” (backgrounding). En el caso de la supresión, no hay ninguna referencia a los actores sociales en cuestión en ningún lado del texto. En el caso del backgrounding, la exclusión es menos radical: puede que los actores sociales no sean mencionados en relación a una actividad dada, pero son mencionados en algún otro lugar del texto, y podemos inferir con cierta certeza (pero nunca totalmente) quiénes son. No son excluidos, sino más bien desenfatizados, empujados al fondo. ¿Cómo se realiza la supresión? Primero está la clásica realización a través de la “supresión del agente de la voz pasiva”. Por ejemplo en la frase “La preocupación ha sido expresada” no nos dice quién ha expresado la preocupación, sino solo el hecho.

La supresión también puede ser realizada a través de cláusulas no-finitas que funcionan como un participante gramatical. Por ejemplo, en la cláusula infinitiva mantener esta política es difícil”, lo subrayado está puesto para funcionar como el

cargador de una cláusula atributiva, y esto permite que el actor social responsable sea excluido, pero podría haber sido incluido, por ejemplo: “para las autoridades locales de

educación será difícil mantener

hace que el hecho de la exclusión sea menos accesible, el rastreo menos claro. Siempre es posible suprimir a los “beneficiarios”, a los actores sociales que se benefician de una actividad, sobre todo cuando la autoridad es la que se equivocó y los beneficiarios son de categoría inferior. Las nominalizaciones y los sustantivos de proceso (process nouns) permiten igualmente la exclusión de los actores sociales: “el nivel de apoyo para parar la inmigración”. Apoyo y parar, aunque funcionan como sustantivos, en realidad se refieren a actividades. Una vez más, los actores sociales son excluidos, es decir, quiénes apoyan, quiénes van a parar y quiénes son los inmigrantes, los cuales podrían haber sido incluidos con frases posmodificadoras con “de” y “por”. Los procesos también pueden ser realizados con adjetivos. En el caso de “los australianos no pueden manifestar su miedo legítimo”, ¿quién legitima al miedo? No se sabe. El uso de anfibologías también puede ser un tipo de supresión. Por ejemplo en la frase “La puerta de la casa de juegos se abrió y el profesor se asomó”. Aquí la actividad involucra a un actor humano: el profesor que abre la puerta. Pero codificar la actividad de manera impersonal (Halliday 1985: 150-1 lo llama middle voice) implica la exclusión del participante agentivo. El contexto nos lleva a inferir que el profesor está involucrado, pero no necesariamente. Podría haber sido cualquier cosa o cualquier otra persona quién abriera la puerta. La cláusula invita a leer que la apertura de la puerta y la intrusión del profesor en el mundo de juegos infantiles, son dadas por un evento natural. Frecuentemente es difícil saber si se supone que los actores sociales suprimidos deben ser recuperados por los lectores o por el escritor. No se sabe si se está tratando de obviar información por ser conocida por todos o si se evita para no causar compasión por aquellos que sufren y causar conflictos sociales. La puesta en segundo término (backgrounding) puede resultar de simples elipses en cláusulas no-finitivas con participios, en cláusulas infinitivas o en cláusulas

”.

Esta bajada de categoría del proceso (mantener)

paratácticas. En todos estos casos, los actores sociales excluidos son incluidos en algún otro lugar en la misma cláusula o una cláusula compleja. Se puede llevar a cabo de la misma manera que la supresión, pero con respecto a los actores sociales que son incluidos en algún lugar del texto. Las dos realizaciones ponen de telón de fondo a los actores sociales a diferentes grados, pero ambas juegan un papel en reducir el número de veces que actores sociales específicos son referidos de manera explícita. Para encontrar un patrón de cómo un actor social es incluido o excluido, es necesario descubrir cómo cada categoría de actores sociales son representados bajo un común denominador. Estos denominadores comunes no necesariamente no forman una manera más transparente o congruente de referirse a ellos. Escasamente sirven como un ancla para el análisis, una especie de calibración. Por ejemplo: racistas, inmigrantes, gobierno, expertos, inmigrantes, destinatarios. En el caso del la obra que me interesa podría ser: hombre y mujeres. Hay que hacer toda una categorización de los actores sociales involucrados y el papel social que juegan para poder hacer una clasificación correcta y encontrar sus características y maneras de nominación. También hay que tomar en cuenta en qué situaciones son incluidos, en cuáles puestos como telón de fondo y en cuáles excluidos, esto nos puede dar una sistemática interesante de la manera como el escritor representa los hechos y los actores. Asimismo, ver quiénes son los que permanecen más opacos.

4. LA DISTRIBUCIÓN DE ROLES, es decir los roles que le son dados a los actores sociales para usarlos en una representación, un aspecto de la representación que solo juega un aparte significativa en el trabajo de muchos lingüistas críticos (Fairclough, 1989; Fowler, 1991; Fowler et al, 1979; Kress and Hodge, 1979; van Dijk, 1991): ¿quién es representado como agente (actor) y quién como paciente (Objetivo) con respecto a una acción dada? Esta pregunta es importante porque no necesariamente debe haber congruencia entre los roles que los actores sociales juegan en realidad en las prácticas sociales y los roles gramaticales que se les dan en los textos. Las representaciones pueden redistribuir roles, recompone las relaciones sociales entre los participantes. Una misma situación puede ser presentada de maneras diferentes intercambiando los roles pasivos y activos de los actores. No se puede saber cuál de las dos visiones es más cercana a la realidad, pero se puede analizar qué opciones

son elegidas por qué contextos institucionales y sociales, que intereses persiguen y a quién quieren beneficiar con esa elección.

Entonces, las representaciones pueden atribuir a los actores sociales roles pasivos o activos. La activación ocurre cuando el actor social es representado como la fuerza activa, dinámica, de una actividad; la pasivización, cuando son presentados como los que sufren la actividad o como los que al final la reciben. Esto puede lograrse

a través de roles de participantes gramaticales, de estructuras transitivas en las cuales los actores sociales activados son codificados como Actores en procesos materiales, como conductor en procesos conductuales, experimentador (senser) en procesos mentales, hablante en procesos verbales o asignador en procesos relacionales (Halliday, 1985: 5). Cuando la activación se lleva a cabo a través de la “participación” (roles de participantes gramaticales), el papel activo del actor social en cuestión está más claramente puesto en primer plano. Pero la activación puede ser hecha de otras maneras, por ejemplo, a través de la circunstancialización, es decir, a través de cincunstanciales preposicionales con “por” y “de” o “desde” (de los vecinos y compañeros de trabajo).

o

posmodificación (el influjo de asiáticos) de las nominalizaciones o sustantivos de proceso también pueden hacer una activación. La forma más frecuente es la “posesivación”, el uso de los pronombre posesivos para activar (nuestro ingreso) o pasivizar (mi maestro) un actor social. Por comparación a la participación, este pone de telón de fondo a la agentividad, cambiándola a la posesión de un proceso el cual ha sido transformado en una cosa. La pasivización necesita más explicación: el actor social pasivizado puede ser sometidos (subjected) o beneficiado (beneficialised). Los actores sociales sometidos son tratados como objetos en la representación por ejemplo como objetos de

intercambio-; los actores sociales beneficiados forman un tercer partido, el cual positiva

o negativamente, se beneficia de ello. Hay un criterio criptogramatical para considerar a estos dos roles como pasivización: tanto los Objetivos (Goals) como los beneficiarios pueden convertirse en sujetos en las cláusulas pasivas. Pero también hay un criterio gramatical para distinguirlos: los Beneficiarios pueden tener una preposición (aunque no tienen que

La

premodificación

(apoyo

público

en

inglés

quedaría

public

support)

tenerla Halliday, 1985: 132ff), los Objetivos no (con la excepción de algunos casos (¿Qué hizo John con la cena?). Como la activación, el sometimiento (subjection) puede realizarse en varias formas. Se realiza por “participación” cuando el actor social pasivizado es Objetivo en un proceso material; fenómeno en un proceso mental, o portador (carrier) en un proceso atributivo efectivo (Halliday, 1985: 143): vendedores callejeros africanos, es un ejemplo. También se pude realizar por circunstancialización a través de una frase preposicional, por ejemplo con “contra”: Una reacción violenta racista contra la etnia asiática, donde la etnia asiática está pasivizada. Y también pude ser realizada por posesión, usualmente en la forma de de una frase preposicional con “de” posmodificando una nominalización o un sustantivo de proceso: un ingreso de unos 54,000 inmigrantes hábiles

Finalmente, una premodificación adjetival también puede pasivizar: tolerancia racial (racial tolerance), en la que las razas son pasivizadas, el ejemplo también abstrae a los actores sociales representados. La beneficialización puede ser realizada por participación, en cuyo caso el participante beneficiado es Recipiente o Cliente en relación con el proceso material, o Receptor en relación con un proceso verbal (Halliday, 1985: 132-3).

5. GENERIZACIÓN Y ESPECIFICACIÓN (genericisation -specification) La elección entre la referencia genérica o específica también es otro factor importante en la representación de los actores sociales; ellos pueden ser representados en clases o como individuos específicos e identificables. Veamos:

a) la referencia es específica desde que tenemos en mente especímenes específicos de la clase tigre (Quirk et al, 1972: 147)

b) La clasificación es un instrumento de control en dos direcciones: control

y control de

la sociedad sobre las concepciones de esa realidad. (Kress and Hodge, 1979: 63)

sobre el flujo de experiencias de la realidad física y social

El primer ejemplo traiciona una visión de la realidad en la cual esencias generalizadas, clases, constituyen la realidad y en la cual los participantes específicos son especímenes de esa clase. En el segundo, la realidad es constituida por “el flujo de experiencia”, por un mundo específico y concreto poblado con gente, lugares, cosas y

acciones específicos y concretos, y la clasificación es vista como una operación sobre esa realidad, la cual crea un tipo de realidad de segundo orden, una “concepción de la

realidad”. Los sociólogos han ligado tales conceptos de realidad a la clase social. Para Bourdieu (1986) la referencia concreta a experiencias inmediatas está ligada a los hábitos de la clase trabajadora, es decir, a los principios que yacen bajo su apreciación del arte, la música y la literatura, bajo sus juicios morales y políticos, etc. Por otro lado, está ligado a los hábitos de la clase dominante, a la burguesía, y como dijo Virginia Woolf, citada por Bourdieu: “las ideas generales son siempre ideas del General”. Desde esta perspectiva Bourdieu dice que una referencia específica es una “visión ciega, estrecha y parcial” (Bourdieu, 1986: 444). En esta misma línea, Bernstein argumenta que “códigos elaborados” dan acceso a “órdenes universales de significado”, mientras que códigos restringidos dan acceso a “ordenes particulares de significado” y que el acceso a estos códigos está determinado por la clase. La diferencia se puede observar en la manera como los actores sociales son representados en la prensa. Pone el ejemplo de un evento relatado en dos diarios diferentes (el ahogamiento de los niños en Australia). Menciona que la generización puede hacerse con el plural sin artículo (Inmigrantes no europeos) o con el singular con

un artículo definido (Permita al niño asirse a

Si un sustantivo colectivo es usado por

referencia genérica a un grupo de participantes, el artículo estará ausente, pero esta forma también puede usarse para referencias específicas: las referencias genéricas son claramente dependientes de un complejo de factores, incluyendo el tiempo verbal

(v.gr. Los empleados del grupo de juegos y de la enfermería expresaron su voluntad de proveer información si se les pedía y lamentaron que sus opiniones no fueran más valoradas: en este caso se interpreta como referencia específica por la ausencia del tiempo presente habitual o universal y por la de una enumeración). Aunque uno espera cierta cantidad de referencias genéricas en un texto, no significa que todas las categorías de actores sociales sean igualmente generizadas.

).

6. ASIMILACIÓN Los actores sociales pueden ser referidos como individuos, en cuyo caso se habla de individualización; o como grupo, que se denomina asimilación. Dado el gran valor que se le otorga la individualidad en ciertas esferas de nuestra sociedad, estas categorías deberían de ser de primer orden en el ACD.

Hay 2 tipos de asimilación, agregación (aggregation) y colectivización (collectivisation). El primero cuantifica grupos de participantes, tratándolos como “estadísticas”, el segundo no. La agregación juega un papel crucial en muchos contextos. En nuestra sociedad la mayoría gobierna, no solo en contextos en los cuales procedimientos democráticos formales son usados para llegar a decisiones, sino también y especialmente en otros, a través de mecanismos tales como encuestas de opinión, sondeos, investigación de mercado, etc. Incluso las reformas legislativas están basadas crecientemente en lo que la mayoría de la gente piensa que es legítimo. Por esta razón, la agregación es usada para regular la práctica y crear opinión consensuada, aunque sea presentada como casi hechos registrados. La individualización se hace por la singularidad, y la asimilación por la pluralidad (australianos-musulmanes). Alternativamente, la asimilación puede obtenerse por un sustantivo colectivo o un nombre denotando a un grupo de gente (esta nación, la comunidad). La agregación puede ser lograda con la presencia de un cuantificador definido o indefinido, ya sea con la función de numeral o de cabeza del grupo nominal (un número de críticos-el 45% de los australianos). En “odisea racial” se individualizan los racistas y los inmigrantes solo cuando son personas de élite. Algunas veces, la notoriedad confiere tanto estatus como si fuera un gobernante. Se individualiza a los líderes para hacerlos más fuertes y se colectiviza al mostrarlo como un grupo consensuado, homogéneo, Las autoridades se pueden individualizar para hablar de sus credenciales y su filiación institucional, lo que puede darles una presencia más positiva. En el caso de los inmigrantes, estos son agregados, tratados como estadísticas, y más que eso, para lograr una modalidad de frecuencia, los hace no solo el objeto de un cálculo económico racional, sino una gran horda “temida legítimamente” por los australianos.

7. ASOCIACIÓN Y DISOCIACIÓN Hay otra manera en la que los actores sociales pueden ser presentados como grupo: la asociación. La asociación, como la usa Leeuwen, se refiere a grupos formados por actores sociales y/o grupos de actores sociales (referidos tanto genérica como específicamente) que nunca son etiquetados en el texto (aunque los actores o grupos que hacen la asociación puedan ellos mismos nombrarse y/o categorizarse). La más común realización de asociación es la parataxis. (El programa de inmigración existe

para beneficio de los políticos, los burócratas y las minorías étnicas, no para los australianos como un todo). La asociación puede obtenerse también por “circunstancias de acompañamiento” (Halliday, 1985: 141) (Ellos jugaron con los otros niños –asociación inestable y breve). Los pronombres posesivos y las cláusulas atributivas posesivas con verbos como “tener” y “pertenecer” pueden hacer una asociación explícita sin nombrar a la agrupación social resultante. En este caso la asociación es más estable y duradera (pocos de nuestros inmigrantes no europeos han sido pobres, negros, inhábiles, musulmanes o ilegales). En muchos textos, la asociación es formada o deshecha (disociación) como el texto proceda.

8. INDETERMINACIÓN Y DIFERENCIACIÓN

La indeterminación ocurre cuando un actor social es representado como inespecífico, individuos o grupos anónimos; la determinación, cuando su identidad es de una manera

u otra, especificada. La indeterminación es lograda típicamente por los pronombres

indefinidos (alguien, algo, algún, algunas personas), usados en función nominal:

alguien puso flores en el escritorio del profesor. Aquí la indeterminación deja anónimo

al actor social. El escritor trata su personalidad como irrelevante para el lector. La indeterminación también se puede conseguir con una referencia exofórica

generalizada; en este caso dota al actor social de un tipo de autoridad impersonal, un carácter de invisible, aunque sentido poderosamente como una fuerza coercitiva (no te dejarán ir).

algunos

dicen ” La diferenciación explícitamente diferencia a un actor social individual o grupo de actores sociales de un actor o grupo similar, creando la deferencia entre “el mismo” y los “otros”, o entre “nosotros” y “ellos”.

La indeterminación también puede ser agregada: “muchos creen

”,

9. NOMINALIZACIÓN Y CATEGORIZACIÓN

Los actores sociales pueden ser representados tanto en términos de su identidad única, siendo nombrados nominados-, o en términos de identidades y funciones que

comparten con otros (categorización), y es, otra vez, interesante investigar cuáles actores sociales son categorizados y cuáles nominados. En las historias, por ejemplo, los personajes sin nombre realizan solo papeles de ambientación, pasajeros, y nunca se convierten en puntos de identificación para el lector o el oyente. Algo similar ocurre en la prensa. Asimismo, la prensa y no solo ella tiende a nominar de diferentes maneras a los hombres y a las mujeres. La nominación es llevada a cabo típicamente por nombres propios, el cual puede ser formal (el apellido con o sin títulos), semi-formal (apellido y nombre) o informal (el nombre). Ocasionalmente ocurre lo que llamaremos “oscurecimiento del nombre”, cuando números o letras remplazan a los nombres de manera que la nominación puede ser significativa mientras que el nombre es al mismo tiempo es negado. Toda las nominaciones pueden ser usadas como vocativos y no ocurre con un pronombre posesivo, excepto en contextos de expresión de cariño (Mi Cathy. por lo menos en inglés). Otros elementos además de los nombre propios pueden ser usados para nominación, especialmente cuando, en un contexto dado, solo un actor social ocupa un cierto rango o realiza una cierta función. La nominación de este tipo, de hecho, difumina la línea divisoria entre nominación y categorización (El gigante, el conejo, el sultán, etc.). La nominación puede tener títulos, tanto en la forma de honorificación, de adición de títulos estándar, rangos, etc. (Dr., Sr, etc.) o en forma de afiliaciones, la adición de un término de relación personal o de parentesco (Tía Bárbara). La prensa usa frecuentemente lo que Bell llama pseudo-títulos (el controvertido terapeuta de cáncer Milan Brych). Las no-nominaciones son tan importantes como las nominaciones en el ACD.

10. FUNCIONALIZACIÓN E IDENTIFICACIÓN

Se distinguen 2 tipos claves de categorización: funcionalización e identificación. La funcionalización ocurre cuando los actores sociales son referidos en términos de una actividad, de lo que hacen, por ejemplo su ocupación o su rol. Se leva a cabo en algunas de las siguientes formas:

1. por un sustantivo, formado por un verbo y un sufijo como ero, -dor, -ente, - ante, -ian, etc. (cocinero, leñador, presidente, manifestante, guardián, etc).

2. por un sustantivo formado de otro sustantivo que denota lugar o herramienta asociada con una actividad (con sufijos como ista, pianista, montañista; -ero, camarero) 3. por una composición de sustantivos denotando lugares o herramientas asociadas con una actividad y categorizaciones altamente generalizadas con man, woman, person, assitant, people, etc. En el español se hace con grafo:

camarógrafo.

La identificación ocurre cuando los actores sociales son definidos, no en términos de lo que hacen, sino en términos de lo que son, más o menos aparente o inevitablemente. Leeuwen distingue 3 tipos: clasificación, identificación relacional e identificación física. En la clasificación, los actores sociales son referidos en términos de categorías mayores por medio de lo que una sociedad o institución dada diferencia entre clases de gente. En nuestra sociedad esto incluye la edad, el género, proveniencia, clase, riqueza, raza, etnia, religión, orientación sexual, etc. Pero las categorías de clasificación son histórica y culturalmente variables. Lo que en un periodo o cultura es representado como “haciendo”, como un papel más o menos importante, puede en otro ser representado como “siendo” como una identidad más o menos fijada. En el presente, la categoría de pertenecer a una compañía u organización, empieza a jugar un papel más importante en la identificación (el profesor de la UAM). El grado en que la funcionalización y clasificación son distintas, es también histórica y culturalmente variable:

Cada rol en la sociedad tiene adherida una cierta identidad. Como hemos visto, algunas de estas identidades son triviales y temporales, como en algunas ocupaciones que demandan poca modificación en el ser de sus practicantes. No es difícil pasar de recolector de basura a velador. Es mucho más difícil cambiar de clérigo a oficinista. Es muy, muy difícil cambiar de negro a blanco. Y es casi imposible cambiar de hombre a mujer. Estas diferencias en la facilidad del cambio de rol no deben cegarnos en el hecho de que hasta aquellas identidades que consideramos ser nuestra esencia misma han sido socialmente asignadas. (P.L. Berger, 1966:115)

Los discursos psicológicos o psicologizantes, por otra parte, aprietan fuertemente las cadenas. ¿Tenemos una identidad bajo los muchos roles que desempeñamos?

¿O es nuestra identidad la suma de roles que hemos aprendido? No se resuelva la cuestión, pero el idioma inglés (y el español también) nos permite elegir entre la

funcionalización y la identificación, y esa elección es la que importa al ACD. El que la elección tenga una base gramatical, una base en la lengua, se ve por el orden clasificatorio de los 2 tipos de categorización en los grupos nominales. Las identificaciones pueden ser, y frecuentemente lo son, clasificadores en grupos nominales, la funcionalización lo es raramente. Uno puede decir: el maestro asiático, el músico homosexual, el doctor mujer; pero raramente diremos (en sentido derogatorio, es decir, para anular o negar lo dicho): el asiático maestro, el homosexual músico, la mujer doctor, etc. Solo las identificaciones racionales ocasionalmente permiten que las funcionalizaciones sean Clasificadores (tu amigo

identificaciones físicas pueden ser

posesivadas, excepto, también, en un sentido derogatorio. Las identificaciones relacionales, por otro lado, casi siempre son posesivadas; pero esta posesivación no juega el mismo papel aquí que en la funcionalización: las funcionalizaciones posesivadas significa la activación (su víctima) o el sometimiento (mi atacante) del participante poseedor; mientras que las identificaciones relacionales posesivadas significan la pertenencia, la “relacionalidad” del los actores sociales poseídos y poseedores (mi madre, mi hija). La identificación relacional representa a los actores sociales en términos de su mutua relación personal, de parentesco o de trabajo, y se lleva a cabo por un cerrado número de sustantivos denotando tales relaciones: amigo, tía, colega, etc.

maestro). Tampoco las clasificaciones y las

Son típicamente posesivados tanto por medio de un pronombre posesivo (su

amigo),

posmodificadora (madre de 5). El papel de la identificación relacional es menos importante en nuestra sociedad que la clasificación y la funcionalización, especialmente donde las relaciones personales y de parentesco están cuidadas. La intromisión de tales relaciones en la esfera de las actividades públicas podría ser tachada de nepotismo o corrupción (a menos que se sea un rey). Sin embargo, en otras sociedades juega un papel clave. Los aborígenes australianos se presentan en términos de identificación relacional. Buscan relaciones que pueden compartir y establecen su relación en esa base. Esto difiere de las presentaciones occidentales, donde la nominación y la funcionalización (¿A qué te dedicas?) son la clave para establecer lazos y donde la

preposicional

como

por

un

genitivo

(madre

del

niño)

o

una

frase

clasificación (¿de dónde eres?) se da solo cuando uno de los actores sociales presenta signos de diferir de la norma social, por ejemplo acento extranjero, o piel oscura, etc. Donde las relaciones de parentesco continúan siendo funcionalmente importantes en nuestra sociedad, como es el caso especialmente con la relación entre madres e hijos, los términos relevantes se vuelven polivalentes. “Madre” puede ser usado como funcionalización (maternidad no es el acto de traer a un hijo

al mundo, sino el acto de darle cuidados; mientras que la paternidad solo significa el

acto de engendrarlo), como nominación (mamá

(mi mamá); de igual forma, hijo puede ser usado como clasificación o como identificación relacional. Debemos anotar aquí que, por el criterio que hemos desarrollado, términos como “amante” y “cuidador” (como sinónimo de padre, o sea “nana”) introducen una medida de funcionalización en la esfera de las relaciones personales y familiares. La proyección de desarrollo futuro de las relaciones personales y familiares en nuestra sociedad permite predecir un incremento de la funcionalización, por ejemplo en el caso de las “familias profesionales”, parejas que cuidan a los hijos de otros por dinero para que estos puedan trabajar o estudiar. La identificación física presenta a los actores sociales en términos de sus características físicas, las cuales únicamente los identifican en n contexto dado. Puede hacerse a través del uso de sustantivos que denotan características físicas (rubia, pelirroja, cojo, etc.) o de adjetivos (alto, barbón, etc.) o frases preposicionales con “con” o “sin” posmodificando clasificaciones altamente generalizadas como “mujer” u “hombre” (niñita con una larga cola de puerco, hombre con un gran bigote). La identificación física ocurre muchísimo en las historias, sobre todo cuando el personaje es presentado. Suele usarse la descripción física para referse a ellos a lo largo de toda la historia. Esto da al actor social una unica identidad en la temporal o permanente ausencia de nominación, por lo que se usa un detalle sobresaliente de su apariencia. Pero, al mismo tiempo, focaliza al lector o al escucha en las características físicas del actor social, y eso se hace selectivamente, por ejemplo con base en la edad o el género. En contraste con la nominación, la identificación física siempre esta sobredeterminada: los atributos físicos tienden a tener connotaciones, y esto puede

)

y como identificación relacional

ser usado para clasificar o funcionalizar oblicuamente a los actores sociales. La frontera entre identificación física y clasificación está, por lo tanto, poco clara, como es obvio al ver que el color de la piel se usa para clasificar o de las connotaciones que implican la representación de las mujeres como rubias o pelirrojas. Sin embargo, aun cuando es usada para los propósitos de clasificación, la categoría de identificación física permanece distinta, debido a su oblicuidad, su sobredeterminación y su aparente y empírica inocencia. Finalmente, los actores sociales pueden ser referidos en términos interpersonales más que de experiencia. Para estos ejemplos Leeuwen usa el término apreciación (appraisement): los actores sociales son apreciados, valorados cuando son mencionados en términos que los evalúan, como buenos o malos, amaos u odiados, admirados o despreciados. Esto se lleva a cabo por el grupo de sustantivos y frases idiomáticas que denotan tal aprecio (la querida, el bastardo, el matón, el desalmado, etc.). Parecería que las apreciaciones negativas son más usadas que las positivas, especialmente en algunos registros.

11. PERSONALIZACIÓN E IMPERSONALIZACIÓN

Ya se ha discutido las opciones representacionales que personalizan a los actores sociales, que los presentan como seres humanos, como lo sabemos por el uso de pronombres personales o posesivos, nombre o sustantivos propios (algunas veces adjetivos: cuidado maternal), cuyos significados incluyen la característica “humano”. Pero los actores sociales también pueden ser impersonalizados, representados por otros medios, por ejemplo con sustantivos abstractos, o por sustantivos concretos cuyo significado no incluye la característica semántica de “Humano”. Se distinguen dos tipos de impersonalización: abstracción y objetivación (cosificación en la Sociocrítica). La abstracción se lleva a cabo cuando los actores sociales son representados por medio de una cualidad que les asigna la representación. Por ejemplo cuando los “negros, musulmanes, pobres, inhábiles o ilegales” son designados con el término “problemas”. la objetivación ocurre cuando los actores sociales son representados por medio de referencias a un lugar o cosa cercanamente relacionada ya sea con su persona o con su actividad, son representados como si estuvieran ligados a ellos. En otras

palabras, la objetivación se realiza con una referencia metonímica. Una número de tipos de objetivación son particularmente comunes: espacialización (spatialisation), autonomización de intervención (utterance autonomisation), instrumentalización y somatización. La espacialización es una forma de objetivación en la cual los actores sociales son representados por medio de referencias a un lugar con el cual están, en el contexto dado, íntimamente relacionados (cuando los ciudadanos de un país son sustituidos por el país, México por los mexicanos). La autonomización de la intervención es una forma de objetivación en la cual los actores sociales son representados por medio de referencias a sus intervenciones. Es el caso cuando se cita: “el reporte”, “las encuestas”, “el texto”, y porque da una cierta autoridad impersonal a las intervenciones, es frecuentemente usado en conexión con las intervenciones de hablantes de alto estatus y oficiales. La instrumentalización es una forma de objetivación en la cual los actores sociales son representados por referencia al instrumento con que realizan la actividad con la que son relacionados en la representación. (Un tanque derrumbo el Mercado de Sarajevo). Finalmente, la somatización es una forma de objetivación en la que los actores sociales son representados por medio de referencias a una parte de su cuerpo:

Puso su mano en el hombro de Mary. El sustantivo que denota a la parte del cuerpo es casi siempre premodificado por un pronombre posesivo o un genitivo refiriéndose al dueño de la parte corporal; y quizás se debería hablar en tales casos de “semi-objetivación”. No obstante, la somatización posesivada añade todavía un toque de alineación, es decir, no se involucra a Mary en la acción, sino al cuerpo de Mary, una intrusión indeseable e intimidante. De manera más general, la impersonalización puede tener uno o más de los siguientes efectos: Puede poner como telón de fondo la identidad y/o el rol social de los actores sociales; puede prestar autoridad impersonal o fuerza a una actividad o cualidad de un actor social; y, puede agregar connotaciones positivas o negativas a una actividad o intervención de un actor social. Gracias al primer efecto, la impersonalización abunda en el lenguaje de la burocracia, una forma de la organización de la actividad humana que está constituida en la negación de la responsabilidad y gobernada por procedimientos impersonales que, una vez puestos en su lugar, son casi impermeables a la agentividad humana. La

abstracción, finalmente, agrega significados connotativos: las cualidades abstraídas de sus portadores sirven, en parte, para interpretarlos y evaluarlos.

12. SOBREDETERMINACIÓN (OVERDETERMINATION)

La sobredeterminación ocurre cuando los actores sociales son representados como si participaran, al mismo tiempo, en más de una práctica social (ejemplo de Magnus y el Soldado desconocido, donde este último juega el papel de soldado y alumno). Leeuwen ha distinguido cuatro categorías principales de sobredeterminación:

inversión, simbolización, connotación y destilación. La inversión es una forma de sobre determinación en la cual los actores sociales son conectados con 2 prácticas sociales, que son, de alguna manera, opuestas. (Los Picapiedras, por ejemplo, hacen cosas del siglo XX pero lucen y se llaman como si fueran de la prehistoria: la sobre determinación es una de las maneras como los textos pueden legitimar prácticas. La simbolización, como Leeuwen usa el término, ocurre cuando un actor social “ficcional” o grupo de actores sociales, está en lugar de actores o grupos en prácticas sociales no ficcionales. El actor ficcional generalmente pertenece a un pasado mitológico y distante. Esta distancia, entonces, permite a los actores y a las actividades en las que están involucrados, referirse a varios actores y prácticas no ficcionales (como en el caso de los westerns y los cuentos de hadas). La connotación ocurre cuando una determinación única (una nominación o una identificación física) es puesta en lugar de una clasificación o funcionalización. Esta definición esencialmente concuerda con la manera como Barthes (1967; 1970; 1977) define mito o connotación. Las connotaciones, dice Barthes, son discontinuas, rasgos dispersos, el conocimiento de lo que ha sido establecido por una tradición cultural:

Una gramática histórica de la connotación iconográfica debería entonces buscar su material en la pintura, el teatro, las asociaciones de ideas, metáforas almacenadas, es decir, precisamente, en la cultura. (Barthes, 1977: 22)

Cuando asociamos una imagen a una determinada concepción del mundo, estamos haciendo connotaciones (un hombre con largo bigote=prusiano). Este conocimiento no es necesariamente consciente. Es conocimiento místico. Los signos “no son entendibles, sino escasamente reminiscencias de lecciones de cultura medio aprendidas” (J. Berger, 1972: 140), quizás más frecuentemente aprendidas de los medios masivos de comunicación, películas, cómicas, etc. La destilación realiza la sobredeterminación a través de una combinación de generalización y abstracción. Es decir, que conecta a actores sociales de varias prácticas sociales, abstrayendo la misma característica de los actores sociales involucrados en estas varias prácticas. (el ejemplo que pone es de Ivan Illich, quien pone a nivel de terapeutas a los profesores, psiquiatras, consejeros, ministros y sacerdotes. Esto puede legitimar o deslegitimar, por medio de la comparación, las actividades de alguno o varios de los actores sociales inmiscuidos, dependiendo de cuál sea la característica abstraída). Finalmente, se explican 2 de las maneras más comunes de inversión:

anacronismo y derivación. La primera es parecida al ejemplo de los Picapiedra. Aquí los actores sociales son proyectados hacia el futuro o el pasado o a otro planeta, pero sus actividades con frecuencia portan un marcado parecido con las prácticas contemporáneas. El anacronismo es con frecuencia usado para decir cosas que no pueden ser dichas directamente, por ejemplo para ofrecer crítica política o social en circunstancias en las que está prohibido por censores públicos o comerciales, o para naturalizar discursos ideológicos. En el caso de la desviación, los actores sociales involucrados en ciertas actividades, son representados por medio de referencias a actores sociales que no serían normalmente elegidos para involucrarse en esas actividades. En los cuentos para niños, aparecerían animales en lugar de niños, una transformación de la característica +humano a humano. Estas sobredeterminaciones fusionan lo que los niños pueden hacer y l que los animales pueden hacer, ocasionando que los niños sea representados, al mismo tiempo, como humanos y animales, civilizados e incivilizados, débiles (pequeños) y fuertes. La desviación casi siempre sirve al propósito de la legitimación: el fracaso del actor social desviado, confirma la norma.