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pesoed 2asios Quique Hache, detective — Sergio G6mez tustraciones de Kuanyip Tangol Esas vacaciones fueron excepcionales para Quique. En lugar de irse a la playa con su familia, se queda en Santiago, en medio del caluraso verano. Pero no seré una tem- porada aburrida, Quique vivird intensas emociones como de- tective recién titulado por correspondencia intentando resolver su primer caso. En menos de una semana deberd encon- trar al promisorio arquero de un equipo de fétbol o el plantel no ascendera. Sin em- bargo, hay mucho mas en juego que la so- (a clasificacién del equipo. “ae. UNM J Lunes a, ES ef verano del 98 cuando ocurtié todo esto, Desde hacia una semana, yo era dlecective privado. Nadie en la casa lo sabfa, excepto la Gertru. Los demas se fueron a pa. sar el verano x Conedn, a comer asados, a jt gar baby fiitbol, a broncearse en la playa, a tnirar los atardeceres y a no hacer nada du- rante dos meses. A mi me dejaron a cargo de Gertrudis Astudillo, mi nana desde hace quince afos, que precisamente son todos los atios que tengo. Lo de detective privado results de un curso por correspondencia en que participa- mos con la Gertru, Durante seis meses estu- diamos secretamente, sin decitle a nadie. El curso lo enviaban desde una ciudad de Ar- gentina, Cuando llegaron los dos diplomas que- damos inmediatamente convertidos en detec- tives privados. Ese fire ef momento en que la tive, di- Gertru se eché para ateés como dete jo que renéa muchas cosas que ha sty que no tenfa tiempo para jugar, Para dejarme tranquilo se le ocurrié una idea. Jun- famos plata y pagamos un aviso chiquitito en FL Mercurio. «Quique Hache, detective priva- do. Se buscan personas perdidas. Se resuelven enigmas». Asi decia cl aviso. Quique Hache soy yo. Desde hace cinco afios vivimos en una casa con jardin en Nuiioa, en ta calle Juan Moya, una calle tranguila cerca de avenida Grecia. Los vecinos saludan y nos invitan a fos cumpleafios en cl vecindario. También ce- lebramos juntos cuando gana la scleccién chi- lena de fitbol. Un dieciocho hicimos un asado con los vecinos, cetramos toda la cua: dra y preparamos el asado mas largo del mune do. Después resulté que el asado mis largo lo habfan hecho en el sur de Chile y ef nuestro no era of més largo. Mi barrio es tranquilo, nunca ocurre nada, La Gertru dice que su bartio en ‘Tema co se parece a fa cuadra de Juuan Moya Como estébamos solos en la casa, deci limos que si sonaba el teléfono ella se haria pasar por secretaria de detective. Esperamos ures dias después de que aparecié el aviso en er en la ea: to cl diario, pero sélo Hamé mi mama desde Coneén tratando de centarme con la playa, los dfas de sol exquisitos, los primos, los par- tidos de baby fiitbol, los asados y los atarde- cores. Con todo exo me tentaron, es verdad, pero ahora yo era un detective privado y tenia otras cosas de qué preocuparme. Luego ¢! teléfono no soné durante dos dias y. cuando por fin lo hizo, contests la Gerttu. Se puso pdlida, me miré con cara de alumbrado piblico y dijo: Es para Quique Hache, detective pri- ado telefo- nico: «Sefiora Gallardo, ‘Ties de la tarde. C Paula», Colgué. ‘Tenfa mi primer cliente co- mo detective, Nos miramos con la Gertru co mo si hubiéramos descubierto petvéleo en el jardin de la casa. Como no tenia oficina, le habia pro: puesto a la sofiora Gallardo que nos reuniéra- mos cn el centro de Santiago, Mi abuclo siempre decia que iba al Paula, un café de fa calle San Antonio con Agustinas. El café en- tero ya no es el mismo de antes, segtin mi un abuelo, pero igual me parecié que s buen sitio, Dos y media de la tarde, La ciudad pa reefa tranguila y vacia porque estébamos ini ciando enero, El calor derretia, Sali de mi casi. yen Irarrdzaval alcancé una micro. Bl viaje fue largo. Entraba una brisa agradable por la ven- tana abierta y un rato conté los Arboles: que 12 iban pasando y otro rato me preocupé pen- sando en la seftora Gallardo y en éste, mi pri- mer trabajo, Cuando legamos al centro, la micro entré directo por la Alameda. Me bajé frente «la Biblioteca Nacional, En las escaleras de la biblioteca cneoner mochileros sentados, ha- blindo en inglés; me pidicron plata, pero seguf de largo. En ese momento me sentia un detective privado y no un guia turistico. Subi por Mae-lver hasta calle Agustinas. El Teatro Municipal esta en esa calle, en el camino del café. Una vex en et colegio nos Hevaron alli a ver un fragmento de una épera famosa, Me sorprendi cuando reconoci algunas de las arias: las habfa escachado antes en comercia- les de la televisién En ef Café Paula me senté a esperar a la seors Gallardo, la de fa Hamada telefénica. Enronees me di cuenta de mi primer error co- no tenia idea cémo reconocer a mi primer cliente. Sentadas en ef café habfa dos parejas, uno de los hombres era un mil tas, seguro, aunque vestia de civil. Lo deduje porque Hevaba el pelo cortado casi al rape y se sentaba derecho, como si se hubiera tragado na estaca. La otta pareja: un viejo ¥ una vie- ja de mas 0 menos cuaretita aiios comaban 13 helados en copas gigantes y se miraban como si recién comenzaran a cnamorarsc. El mozo se acercd a mi mesa y me vi cn la obligacién profesional, para justificar mi estadia en el ex fé, de pedir un helado doble de chocolate con tuna galleta y salsa de frutilla. Mientras espe- raba pregunté equivocadamente a tres sefioras que entraron si tenfan el apellido Gallardo Me tomé todo et helado y me puse a jugar con la cuchara, esas largas y finas que ponen con fas copas de helado, y ya estaba pensando que fa seiora Gallardo no existia, cuando el mozo que me atendid y que pare a con un a fo- cia simpatico, se acereé a mi me diatio y sin decir una palabra sefialé w cografia donde apareefa una mujer muy gor~ dla, excesivamente gorda, como se ven en las peliculas de Fstados Unidos, donde todos pa- recen ser gordos por comer papas fritas y hamburguesas al desayuno. Un amigo que fue a Miami Hegé contando que encontré McDonald’s en ‘todas las esqui Se justifi- ca entonces la gordura porque ki tentacién es grande si esté en cada esquina Debajo de la fotografia del diario pude leer: «impresaria del ano. Importance distin cidn recibié Rosaura Gallardo y su empresa Intermars. Con mi mejor cara de investigador 4 imiré otra ve al mozo y me encogt de hom- bros. El mozo, sin despegar esa sonrisa ama- ble que parecfa que venia con su uniforme, me indicé una puerta interior. Lo seguf. El pasillo Hegaba hasta fa cocina, A ninguno de Jos cocineros le interesé que yo pasara por ahi, Segui al mozo hasta el patio de cemento, cerrado por las paredes de los edificios veci- nos. La tinica manera de ver cielo allf era mi- tar recto hacia arriba. En la pared se vefan algunas ventanas, los cajones del aire acondi- cionado y gatos paseindose por as cornisas. En el centso del patio, entre dos maceteros, estaba en un sillén la misma mujer de la for tografia del diario, Rosaura Gallardo tenia un cuerpo gigante, como si flotara en un saco eno de agua. Ambos nos miramos sorpren- didos. Ella arragé la natiz y progunté: Quique Hache? Para no ser meno: nariz y pregunté: ~Sefiora Gallardo? también arrugué la 3 encontraria con alguien mis... ~dijo la setiora Gallardo crabada, sin terminar la frase, tes0- plando como ballena por el esfuerzo que le pro- ducia hablar en medio de patio del Café Paula Quique Hache, devective reper y mostré un papelito cuadrado, como carnet de identidad, sin plastificar atin. En ef carso se decfa que debia llevarse en Ia billetera todo ef tiempo. CH las palabras adecuadas. No se preocupe, sefiora Gallardo, lo que me cuente lo mantendremos bajo secreto uc... ~siguid ella sin encontrar profesional No era eso sino... -seguia atorada Despucs sonrié y dijo-+ Es que no estoy acos: tumbrada a detectives privados, eso debe ser Supongo que no (engo alternativa, nadie mas ha querido ayudarme, 16 —Para eso estamos ~dije con una sonti- sa de vendedor de zapatos, Ella también vol- vid a sonreir y su cuerpo se estremecid, como si flevara olas de mar dentro de lt ropa. —Déjeme empezar por el principio, Hache -dijo, -Asi ine gusta, desde el principio. Le recuerdo, para eso estamos, para escuchar lo que tenga que decie, ~Mi papa se murié hace tres afios y me clgjé suv empresa de buses. Yo la administraba clesde hacia algunos afios. Mi papa estaba vie- jo, sabe? ~Mmmm -dije poniendo cara de inten- sa atencién, La sefora Gallardo ine mird un segundo, como dudando si seguir 0 no, Suspi- 16, mir6 hacia lo alto del patio y continud: -E comenzé con una micro viajando hasta Cartagena. ‘Treinta afios mas tarde te- nia una floca importante de buses que reco iran el litoral central, la empresa Intermar, gla conoce? ~Si -menti, -La empresa ha tenido un repunte con mj administracién, aunque suene feo que lo liga yo. Hemos obtenido importantes logros y avances. Desgraciadamente mi papa no vi- vi6 lo suficienve para verfo; hoy dia se sentivia ongulloso de mi gestisn. Pero antes de morit hizo uno de sus mis extrafios negocios. Se le ocurrid cio, mi padre, era un fandcico del fit- bol. Si me pregunta a mi, tengo que responder- te que casino entiendo ese deporte. Pero mi Hlevado de sus ideas. Compré el Ferro Quilin Fétbol Club, un equipo modesto de cervera divisién, popular en Santa Familia, ef rio donde nacié mi padre, al sur de Santia- go. Se compraron jugadores y planificé todo para que en un plazo de tres aftos « equipo su- biera a la segunda divisién y de abt, probable- mente, al fitbol grande la sefiora se decuvo un momento y me pregun que usted es el del anancio en ef diario? Seguro: Quique Hache, detective pay Enconces sigo. El éxito del Ferro Qui- lin fue avasallador, aunque mi padre apenas aleanzé a disfraaclo, ~Una kistima, ~Yo pensé que con su muerte se termi- naba el asunto del equipo de fétbol. No fue asi? ~No lo fire Don Chemo era unt hom- tuto, Antes de morir agregé una cléusu- ta final en su testamento, :la adivind? 19) No ~dije sinceramente De acuerdo a los plazos que él estable ci6 para que se distribuycran sus bienes, si en tres aiios el equipo de Ferro salia carapedn y ascendia, todas sus propiedades, incluyendo Jos buses, serfan mias, de lo contratio se repar de caridad, ZY los tes alias se cumplen ahora? ~Se cumplen, 2Cimo le ha ido al equipo? nen obras Perfecto, Fl Ferro siguié con su racha gadora durante todo cl ato pasado y se le daba por seguro campesn este afio. ‘Toxo iba bien hasea hace unas semanas, Iba en prime- ra ubicacién, seguido de cerca por Deportivo Malloco, pero desde entonces pordié dos par- tidos claves y bajé al segundo lugar; queda sélo cl dltimo partido este sabado, justamen te contra Malloco, donde se decide todo, que gana ¢s ef nuevo campedn y asciende, No veo el problema, parece ser un unto deportive “die. fin todo hay un pero, Hache. Hl Ferro era el favorito, ef mejor del campeonato, pero sucedi6 lo inesperado, lo que lo ha Hevado a perder esos partidos. Qué tertible cuando lo pienso, me niego a creerto, ~@Qué ocurtis? 1 Ww Voy para allé, no me apure. Desapare- i6 el arquero, eso fire lo que ocurrié bajé la cabeza y parecié que lloraba. Algo tactamudo le dije tendréy un reemplazante para el partido del sabado, La seiora Gallardo levanté la cabeza y tne miré duramente, ‘Claro que se puede reemplazar a Ca- cho Ramire ~zl'sc es el nombre del arquero desapa- tecido? -como la respuesta era obvia, la senio- ra Gallardo prefirié seguir con la anterior idea, Podviainos reemplazarlo, podrfamos sin problemas, pero si lo hacemos perdemos cl campeonato, ef ascenso y yo pierdo la em- presa de buses Intermar, 4 Laces me esperaba ep fa eas pa- ra tomar once. Fabia preparado panqueques con mermelada de membrillo porque sabia que a mii me gustaban. Me esperaba regando cen el antejardin de la casa, A cada rato entra- ba a ver una telenovela que le gusta aurcho porque el protagonista se parece a un antiguo novio que avo en Temuco, La Gerttu dice a no fvera me- ctor de esa telenove que siel xicano, juraria que es el mismo, adenuis por- que su antiguo novio se fue a tecorrer el mundo. A veces recibia postales de lugares fan extrafios como Sri Lanka por ejemplo, empre con las mismas frases: «Aqui estoy en Sri Lanka, gorda, echandore de menos» y fir maba Manolo. La Gerou, a pesar de todos fos novios que ha tenido, dice que preficre a Manolo, et Viajero, porque fue su primer amor, Dive que al ile y fa buscard. Mient 22 tanto se conforma con su doble mexicano en la television. -No te hagas ro} aan, Quiguito, y habla dijo la Gertru emocionada y cusiosa por sa her los decalles de mi entrevista con la sefiora Gallardo. Nos fuimos a calentar los panqueques coondas. Primero fe mostré el cheque de adclanto que me dio fa sehiora Gallardo. Era el primer cheque que recibia en mi vida. Me prometié tres veces esa cantidad si encontraba al arquero perdido antes de las 5.30 del dfa si- bado, hora y dia en que empezaba el partido por li final del campeonato de la tercera divi sidn en el estadie: municipal de Sanca Familia al mi a Gertru miré varias veces ef cheque traran- do de multiplicarlo por tres sin ereerlo, A Cacho Ramirez, el arquero del equi po, lo necesitaban ese bascaba con ceemplazarlo, Hacia tres semanas que habia desaparecido. misteriosimente y inadie sabia de su paradero. Para cl Fetto Qui- lin, ademas de atajar y evita los goles, era un simbolo, una cAhala para todo cl equipo. Los dos tikimos partidos, Verto los habia perdido y coincidia con la ausencia del arquero. Ast también habia ocurrido los pasados ties anos: ada vex. que Ramice bado en fa cancha, no. Z no jugaba por lesién o 23 enfermedad, la dervota era segura, Por eso, el equipo, los seguidores y dirigentes, sabiau que todo estaria perdido si él no apatccia ef sibado en la cancha Gertrudis, que todo to sabe, por su: puesto coniocta a Intermar, la linea de buses y fortuna de don Chemo Gallarlo. De fit bol no sabe mucho, aunque asocia fiitbol a dos palabra persona cn una ocasion, probindose un ves t6n en Falabella, La Gereru dice siempre que la tinica persona famosa que conoce es Pedro Carearo. Después que descargué la informacién «Pedro Carcuros, aquien vio en y cuando ka mermelada de los panqueques comenzé a parecerme intolerable en ef ese mago, nos quedamos en silencio con la Ger uu, pensindo lo mismo: qué harfamos a continuacién para encontrar al arqueto, qué haria en este caso un detective privado para resolver el misterio. Permanecimos mis de quince minutos sin decir una palabra, pen- sando intensamenge, mirando hacia el techo sin ninguna razén, como esperando que des de arriba caycra fa ayuda. Gereru conclayé que mejor renuncié ramos a ser detectives y, que por otea parte, la playa de Concén, los primes... 24 En cambio yo dije: Ahora 0 nunca ~sin saber qué querfa realmente decir con esa frase paca c! bronce, que algo tenia que ver con la constuncia cesaria para hacer todo, para lograr algunas metas. De tanco pensar me bajaron el suefio y el cansancio, Antes de las once de la noche ie futi a acostar, a pesar del calor que se com servaba en las paredes de la casa. La Gertru se quedé mirando la Reporsera del Crimen en fa television. ne- 25 a’ Martes x, 5 L. primero que debe hacer un buen detective es descubrir la verdad, aunque sue- ne obvio; de eso sé trata todo. Buscar una ver- dad significa encontrar una mentira, eso dice Gertrudis. Mientras la Gereru ibaa la feria que le- vantan los dias martes en una de las calles de Nufica, a comprar una sandfa y melones, yo me duché répidamente, me vesti y sali de la cast, Hice el mismo recorrido del dia ante- rior, subj a una micto y seguf por Irarrézaval, peto esta vez bajé en el cruce con Vicuita Mackenna, Nunca antes habla estado en San- ta Familia, pero al menos sabia que la direc cién era hacia el sur. Subi a otra micro amarilla, con un niimero grande en un costa- do y esperé a que el chofer me avisara cuando Hlegiramos al barrio. Veinte minutos después el chofer grité «Santa Familia», mirando por al espejo que tenfa enfrente, arreglado con banderines del Colo Colo y forografias del papa Juan Pablo Segundo en Chile. Bajé en Irast, la calle principal del ba- trio. Todavia el calor de la manana era sopor table y la gence parecfa alegre. Mas tarile, con cl sol del miediodia, las cosas cambiarfan La sede de Ferro Quilin estaba en Ile Sargento Aldea, escondida en medio de ta cuadsa, con un predio extenso hacia el inte rior. Por la mista calle, pero mis adelante, se fevantaba el estadio de Obras Santas. Entré a Ja sede que parecia abandonada. Al fondo de un saldn vacio se abria un pasillo amurallado de vitrinas, donde se guaedaban los erofeos obtenidos por ei club. En la pared con repetian las forografias del equipo en distintas épocas. En el medio habia un gran reato de un viejito con cara de abuelo. Debajo d Anselmo Gallardo, fundador, Este era, enton- ces, don Chemo Gallardo, La tltima fotogra: fia era la del equipo del afio que teeminaba. s de los jugaclores. staéaba ef arquero con su ro: pa negra y guantes blancos. Cacho Ramirer en la forograt ara de buen arquero, gil, delgado y muy alto. Fl largo pasillo de- sembocaba en una cancha de Fithol, con esca- so pasto y una hilera de dlamos al final. Eb cae ase tenia 28 equipo estaba entrenando a esa hora, mien tras algunos cutiosos miraban. Los jugadores no pareckan muy actives, daban_ pasecitos cortos y remataban al arco sin ganas, con el entusiasmo de un velorio. Me acerqué a un viejito sentado en una silla de paja al borde de la cancha y le dije: ~Venia por el asunto de Cacho Ramirez, {Periodisca? ~pregunts el viejo. No quise contradecirlo. Supuse que era mis Kicil presentarme como periodista de quince aftos que como detective de esa edad. A mi los periodistas no me gustan ~dijo-, mite como fueron a dejar a Lady Di. Pero la culpa no fue directamente de los periodist mentira. ~rebati arrepentido de ta Los periodistas pueden levancar a al- guien y después, cuando ya no les sirve, lo de- jan caer al suelo, —Pucde ser. Abi tiene a Cacho Ramirez, siempre lo aplaudieron por sus voladas y payasadas de _ arquero, porque Cacho era muy attevido pa- fa jugar al ficbol, Valentén era para encarar, | fo.como los arqueros de primera divisién que se dejan caer en el pasto blardo, No, Cacho 29 era de carne dura y le daba lo mismo caer en la tierra con piedras, vidrios 0 clavos. Los jugadores de Ferro seguian con trotecitos poco efectivos y estirindose entr ellos fos mtisculos de las pieenas. El asunto del periodismo... -quise in tentar arreglar el enredo diciendo Ia verdad, pero el viejo me detuvo: —Sabe cémo le puso Martin Lucas a Cachito, gporqne usted debe saber quign es Martin Lucas? No en realidad. —Se nota que es periodista joven. Martin Lucas es uno de fos més importantes periodis tas deportivos de este pais. Escribia en la revis ta Fstadio, una que ya no existe, Abora Lucas escribe pata los diaries. Un dia se vino al esta dio Obras Santas y vio jugar al Ferro, Fl dia lu nes escribié en su columna que habia conocido un «Arquero Vokador», as le Hams, después to- dlos le repetéan ef apodo a Cacho Ramirez: Arqueto Volador. Hotaba en ef aire, asi parecia cada ver que Cachito se mandaba una volada, —{Usted conocié a Ramirez entonces? pregunté profesionalmente. -Ustedes los periodistas javenes, se les nota que saben poco, estén muy nuevos en ba profesion. el 30 -Sélo queria algunos datos de Cacho, algo que me sirva para un articulo ~insistt Perdido esta el arquero ~repitis él. ~Es0 lo sé. Dejeme decirle algo off the record, eso quiere decie que usted no puede repetislo por ahi y menos publicarlo, porque si no, lo de- mando, -No sale de aqui, no se preocupe. ~Secucstrado deben tenerlo, eso es lo que ecurre con Cachito. Mi teoria es que los del seeuesteo son los del Deportivo Malloco, lo hicieron porque quieren ganar el campeo- naco y subir a la segunda division Pero un arquero se pucde reemplazar. {Qué seguridad podian ener de ganar el par- tido el sibado? EI viejo abrié los ojos. Pensé que co- menvala a infartarse porque la cara Je hie roja. Después masticé saliva y un poco ma calmado dijo: ~Carajo, como es la gente joven, No me macanee, sefor periodista, usted no sabe nada. Cacho es vital en el arco, sin él perde- mos este sbado y punto. ~2Por qué? —pregunté, aunque sabia la respuesta. ~Cibala, mocoso, cibala. No todo en la 31 vida se consigue por las formas tradicionales, cambién el Ferro tiene supersticiones, carajo. Durante los tiltimos eres aitos s6lo hemos per- dido los partidos cn que Cacho Ramirez ha es- tado ausente ~indies hacia la cancha-. Vea las caras del equipo como estin, deprimidos an- dan todos porque saben que sin Cacho fa de- rrota es segura y nos quedaremos aqui en los potretos de la tercera divisién. —Pero eso no tiene nada que ver con el rendimiento del equipo, es slo una supers- ricién. HI viejo me mir, suspir6 y dijo Todos sabemos que esas cosas de las supersticiones no existen, si somos gente civi- lizada, pero qué le vamos a hacer, cuando se creen se creen, Movi la cabeza y esperé un momento pata pregancar ~Me podria decir su nombre, por su- puesto no lo voy a nombrar direccamente en mi reportaje. El viejito se ri6 y dijo: -Homiero Gavilan, entrenador del F Fro Quilin, Si quiere nombrarme, hégalo n0- més, no me molesta. Es con hache al principio en el nombre y acento al final del apellido. 32 6 Recni cl barrio sin ona pista con- creta sobre el arquero desaparecido, solamen- te his supersticiones del entrenador, Cansado y-con sed, entré a una fitente de soda para des- cansar un poco del calor del mediodia. Pedi al mozo una Fanta. La Gertru prepara Fanta con huevos en la licuadora. La receta es cil: una borella chica de Fanta, un huevo blanco, dos cucharadas de aviicar, En la juguera se revuel- ve todo y est listo cl efantasmabs, ée es el Hombre con que lo bautizamos. Pero en esa fuente de soda de Santa Familia era improba- ble que conocictan un fantasmal, asf que pedi ~ sélo Ta botella y un vaso con hielo, Lo tinico que tenia de Cacho Ramirez | tfa.una direccién conseguida en la sede de Ke “0 Quilin, nada mas. Me dirigt hasta alli. No | Stabs lejos: cuatro cuadras por Irasu, la calle “principal, y luego una hacia la cordillera. Era Fain casa antigua, La sefiora que me recibié 33 dijo que la casa era una pensién, y antes de re, me hizo entrar y me que me dejara expli , mostré las piezas desocupadas que todavia le quedaban, con una sonrisa de renedor, que al atin dia explicaré en qué consiste. Los dosmi- torios que me offecid eran deprimente tuna cama, un somier de fierco, un velador y una ampolleta que debia tener 20 watts para no gastar en clectricidad. Cuando le dije qui era imposible leer con ese tipo de ampollera, Ja sefiora doblé los brazos por delante y dijo: -Aqui los pensionistas no teen, Después me pases por el comedor. En una mesa larga almorzaban los pensionistas. Cuando vieron aparecer a la setiora comenza~ con ron a protestar “Ora vex papas con mote, queremos carucla. Ouro dijo ~Todos los dia cambie el ment. La sefiora otra ver dobld por dekante los lo mismo, dota Hilda, bravos y respond “Se me callan, que me espantan al cliente. Fue el momento que aproveché para taba aloja- confesarle que todavia no neces micnto y que mis verdaderas intenciones eran” 4 descubtir el paradero de Cacho Ramirez. Ella se quedé congelada y decepcionadas pregunté: ~;Periodista? Si ~respondi sin ganas. Ella sonrié y agregé: ~4De la tele? Sin que yo le diera una respuesta se le encendié la cara, su vor se hizo mas clara, ac- tuando como sien verdad yo llevara una eé- mara escondida en alguna parte, ~Viva el Lunes es mi programa preferi- do ~dijo~, ahi se conversa, y es0 es lo que me gusta a mi, conversar, aunque no sea una la que conversa. Eso si, echo de menos a Rail Maras. Ravil Maias se parece tanto a mi abue- lito Ramén que se murié en el sur de Chile, en uni asado, se le atravesé un hueso de chive y abi se murié ef abuclo, ahogado. Pero vol- viendo a Ravil Matas, un caballero de la televi- sién, él deberia estar animando Viva el Lunes, Después de escuchar quince minutos sus teorias televisivas, consegui que me dejara pasar a la habitacién de Cacho. Estaba en eb segundo piso y era la dnica que tenfa una ven~ tana desde donde se veia un pedazo importan- te de cordillera y los condominios lejanos de Pefialolén. La sefiora dijo que Ramirez era un buen pensionista, no fenfa ni una queja con 35 respecto a él. Antes de que desapareciera habfa dejado pagados dos meses por adelantado. No era extra porque siempre lo hacia, Cuando Je preguné que qué creia que habia pa con él, clla respondié. risuena que probable- sado. mente estuviera arrancido con alguna mujer y por lo tanto jor dejarlo cranguilo. Me dejé solo cn ia habitacién, La mis- ima cama, el velador y la ampolleta de 20 watts, que habia visto en el resto de tos dor mitorios. En el closet encontré gran parte de Ja ropa de Cacho, ordenada, no parecia faltar nada. Antes de salit abri el cajén del velador ra donde encontré una solitaria forogralia, La amine cerca de la ventana, En fa foro apa: recia un grupo numeroso de jdvenes junto a malecas y bolsos de viaje. Detris se vefa un bus, Eran alrededor de eveinta. Sonreian, Cal- culé que tenfan mi edad. Pensé que fa foro: grafia podia servirme, asf que fa tom , jurando que se fa devolverfa a su prestad duefio cuando-lo encontrara. Cuando sali de la pensidn, escuché que desde eb comedor alguien grité: «Cértela, do- fia Hilda, com las papas con mote, nos va a traumare, 36 7 E cts tabi sito largo y poco prove- choso. Estaba en cero, aunque el cero no es un mal niimero, sélo con mala fama entre los dems ntimeros. Volvi a la plaza del Alférez Mayor, des- de donde partian los colectivos hacia la salida del bartio, hasta la avenida Vicutia Macken- nia. La ruta Idgica no era complicada: subir hacia el norte hasta encontrarse con Grecia 0 Irarrizaval, desde ahi en una micro se seguia hacia el oriente hasta Nufioa. Como no apa- recfan colectivos en la placita y para hacer - tiempo, jugué algunos «gatos mentales». No -e5.un juego facil. Consiste en el tipico Gato que se juega con papel, lipiz, equis y cfrculos. | La idea es jugarlos mentalmente, vencerse a | uno mismo o con contrincantes inventados. | Puede parecer extrafio, pero con un poco de | prictica sirve para pasar ef tiempo. En eso estaba, rayando casilletos de gatos 37 en mi cabeza, cuando se acercé una nifia co- mo de diecisiete 0 dieciocho afios con blue jeans, el pelo corto, unos ojos claritos que da- ba gusto mirar, y una polera negra de Iron Maiden. Me enamoré enseguida, antes de que ella dijera una palabra. La nifia me mira- ba con ojos de tren, que alguna vez explicaré en qué consiste como mirada. Su cara era dulce, parecida a Santa Teresa de Los Andes, pero no ala santa precisamente, sino a la ac triz que la representé para la televisién. Se acercé donde yo esperaba el colectivo y dijo: Andas buscando a Cacho Ramirez? ~Si -respondi sorprendido. ~En este barrio las noticias se saben ré- pidamente —me contesté sonriendo. Una sonrisa preciosa. La tarde calurosa estaba terminando y tuna brisa suavecita y fresca renovaba el ambiente. gSabes dénde puedo encontrar a Ra- mirez? —dije con una mirada de rana vieja. ~Te espero en el descampado de la in- dustria Bayer, en diez minutos. Se aparté con rapidez, como si ambos. fuéramos espfas y nos vigilaran, y se perdi 4 por el final de Irasu. 38 a con pasos Jentos y demorados para Hegar jus- to a tiempo. Bra un cuadrado grande, vacio, un pelae scombros y hasuras, rodeado de pare- des de cemento. Digamos que no era un paisaje campestre, Olia pésime y comenzaba a oscure: cer, Pensé que podia haber sido todo una bro ins all no habfa nada, Hasta que, por entre los dero d cerras de escombros, coypezaron a aparecer j6: venes. No tenfan caras amistosas. Conté doce enere hombres y mujeres. Al final aparecié la nifia dle la pleza, de ke cual estaba enamorado hacta diez minucos sin que ella to supiera Uno de los aparecidos, cl mas grande, un gordo de pelo largo, me mostré los dien- tes y dijo: —Si buscas a C: ra que lo olvides, fo ter ho Ramirez mejor se- ctnos secuestrado. Me atoré antes de hablar, tratando de que no se notara lo nervioso que est gSe podria saber quign lo tiene se cuestrado? ~preguneé. El gordo queds anulado con la pregun- 2, no la esperabit o su comprensién era len Nosotros se atrevié a responder des pus de un raco de dudas. nronces llegd en su auxilio la nitia de la plaza 39 -No es de tu incumbencia el asunto de Cacho Ramirez, Esto ¢s una advertencia ~dijo. —,Cémo te llamas? ~pregunté con una vor de violin en concierto. También la pre- gunta fue inesperada para clla. Bajé la guar- dia y respondié: =Charo. —Charo —repeti el nombre para memo- rizarlo, ~Lo que queremos que entiendas -vol- vié ella, més controlada— es que no deberias buscar a Cacho, puede ser peligroso. ~ZNo es verdad lo del secuestro? El gordo quiso seguir mintiendo, pero Charo no se lo permitié, Deja las cosas como estén, puede ser peligroso para ti si sigues haciendo preguntas. —zUstedes saben dénde esté el arquero? ~insisti. El murmullo entre los demés dejé tensa la conversacién, Charo respondié: =No exactamente, pero debe estar bien donde esta. —Lo necesitan para el partido del s -Es peligroso que él aparezca. Hasta ahi llegé la conversacién. Tal como cl grupo habia aparecido, comenzé a perderse. Arriba, sobre nuestras cabezas, el cielo parecfa una naranja gigante. ibado, 40 —Charo —le grivé antes de que se per- diera, Ella se detuvo y volvié a decir: —No te metas, por el bien de Cacho. Salts y quedé otra vez solo. Un gato es- carbaba entre la basura buscando algo que co- mer. Volvi a la calle tratando de orientarme. Alcancé el colectivo sin necesidad de llegar a la placita del Alférez, Recorrimos Vi- cufia Mackenna Ilena de aucoméviles hasta Irarrézaval. Subj a una micro y me dejé caer en el asiento, Estaba cansado y confundido. Cuando llegué a mi casa, Gertrudis me esperaba preocupada. Se enojé por no avisar- le, Estaba inquieta, imagindndose lo peor. In- cluso habia estado a punto de celefoncar al sargento Suazo de la comisaria, uno de sus novios. Al final dijo que seguro se morla de tun infarto si yo seguia de detective, que me- jor me iba en un bus hasta Concén, donde me esperaban mi mamé y pap4, Soffa mi her- mana, los primos, los partidos de baby fiit- bol, los asados y los atardeceres junto al mar. Esperé que terminara y le dije a la Ger- tru que tenfa novedades en el caso del arque- ro. Ella cambié la cara enseguida, le aparecié Ja famosa sonrisa tren, larga en su boca, entre sus dientes impecablemente blancos: Habla ~me exigis. AL - Miércoles a, 8 Do. tarde. La emocién del dia anterior me dejé entre las sébanas hasta el me- diodia. Dicen que hay gente que dentro de una cama se han quebrado una pierna, se enredan en las sabanas mientras duermen y despiertan cojos. Yo, en cambio, me desperté feliz, con un nombre en los labios: Charo. Me duché y me vesti, Cuando sali al comedor para organizar el dia, Gertrudis me esperaba con un plato de ce- real y leche, ademés con una sontisa de bicicle- ta de media pista. Algin dia tendré tiempo y ganas para explicar en qué consisten esas sonri- sas y miradas. A mi los cereales con leche no me gustan, es una moda copiada de las pelfcu- fas, cuando aparece una familia gringa por la maffana al desayuno, todos muy apurados, co- miendo de pie en Ja cocina cereales, café, jugos de fruta y tostadas, A alguien se le ocurtié que ahora también nosotros tenfamos que comer cereales y decir «tostadas» y no «pan tostado». Cualesquiera de mis reclamos ante fa Gortru siempre han sido imitiles si se cefieren a fa comida, Asi que me vi en la obligacién de sentarme frente a un plate de cereal con leche, inientras la Gercrn preparaba sus teorfas sobre lo que yo le habla contado Ix noche anterior ~Cref le dije para molescarla-- que no querias seguir jugando a los detectives. ~-Quiquito de mi alma ~dijo me malintespretes. Con lo lente que est el verano, sin nada que hacer, déjane entsere- nerme a mi rambién., ~Estd bien. Lo que yo creo ~dijo la Gereru~ ¢s gue a Cacho Ramftcz Jo mataron y Jo fiseron a enterrar por ahi, y nunca vamos a saber de Gs ésa es mi teorta —Perdona, Gertrn, algo facalista ea te0- fa, Debe estar escondido, Tal vex le debe pla- 12.2 alguien, Ella movié la cabeva y volvié a sonics ~Momentiro, Quique, te lo cuento al- dro, Esta mafiana lam 2 una comadre que tengo en Santa Familia y me conté sobre Ca- cho Ramirez, La Gertr dene comadres en todo San- tiago, asf que no era extrafte que existiera una en Sanita Familia, fa, no 44 ~:Qué ve conte? ina vida vara la de Ramitez, te lo di- ge. Cuando joven nadie te conocia, hace tres afios noms que esta en el barrios de su pasa do no se sabe mucho. Ademés de jugar fitbol ne bacta nada mas y eso es sospechoso, por- que dime ni, gde dénde salia la plata para mantenerse, para pagar esa pensién y sus gas- r03? Debfa andar en matos pasos, por eso Jo mataron, ~No seas exagerada, Gert. —No exageco. Hay muchas tentaciones on esta vida y mucha gente perversa. Eso se ve en la tele todos los dias. «Pobre Cachon, dijo mi comadee, «debe estar bajo tierrav. Bueno, Gertru, y si te comade esté tan seguta, gpor qué no la denuncié? Mi comadre no se quiere meter en ios, ademas es seguidora del Ferro Quilin y tampoco quiere que el cquipe pierda este s- bado. 2 Gertru hizo nm punto aparte para que yo digiviera el cereal y luego dijo: —Muéstrame la fotografia. Volvé a hacecia aparecer desde ef bolsi- Ho de mi camisa, La dejé sobre la mesa, mien tras cuchateaba sin ganas. La Gerors misé la foro y dijo: ~Parece ser el curso de un colegio, to- dos tienen la misma edad, primero 0 Segundo medio. Por qué la tenfa Cacho? —Supongo que conocia a alguien de ese grupo, tal vez un hijo, un sobrino ~dije para no quedar atrés con las deducciones. Recorri con los dedos la fotografia. {No se te ocurre nada més, Quique? Mira todo lo que yo te averigiié y sin siquie- ra moverme de la casa. Una fotografia es una buena pista =reclamé. ~Che -respondié la Gertru, que se cree argentina cuando se enojac Ese fue el momento. Terminaba de re- pasar esas caras sonrientes en la fotografia. Entre dos nifias la encontré, casi escondida, era la tinica que no sonrefa, como si la cdma- ra la hubiera sorprendido seria, Era la misma cara, no podia equivocarme, tal vez con dos 0 tes afios menos, pero era el rostro de Charo estampado alli, en esa fotograffa. Charo ~dije en voz alta. Gertrudis abrié los ojos con una mira~ da de avién despegando que ella tiene cada ‘vez que se sorprende y no entiende nada. 46 3 I 1 Gavilan, entrenador de Ferro Quilfn, me esperaba en la sede del equipo. En el segundo piso tenfa su oficina. Antes habia telefoneado a la sefiora Gallardo pata que hiciera Ficil Ja entrevista con el en- tenador, Cuando enteé a la oficina, dl dijo: ~-Me engafié con eso de hacerse pasar por periodista, joven, y eso no se hace ni en broma con la gente mayor. Respeto, eso es lo que necesita este pals para que le vaya bien. ‘No fue soi intencién mentirle, entre. nador—me disculpé sinceramente-, Esta es mi primera investigacidn, me falta experiencia, ~Lo pesdono y le agrego gue tiene to- da la raz6n, sin experies pueden hacer bien, Recibié enconces ef llamado de la fora Gallardo? ia fas cosas no se ~La pobre esté preocupada por lo del sibado, Imaginese, conte at a un detective: ay privado para bus mucho al equipo. ‘Al parecer no sabia de la clausula del testamento de don Chemo Gallardo que obli gaba a ganar. Pensé comentérselo porque el viejo me caia bien, pero después decid guar- dar el secreto profesional. ‘La oficina de Gavilén estaba empape- lada de fotografias. En una aparecta Home- ro Gavildn abrazado con Elias Figueroa y en otra abrazado con Carlos Caszely. El entre- nador se dio cuenta de que miraba esos te- ratos. Don Elias y Carlitos -dijo con una sonrisa de satisfaccién. Yo les ensefié a jugar a la pelota, Durante afios fui asistente de grandes técnicos, pero nunca conseguf que me dieran a m{ la oportunidad para dirigir un club profesional. Al menos, me queda la sa- tisfaccién de haber formado jugadores. =No soy bueno para la pelota —dije sin saber por qué. El fitbol hay que vivirlo, no se apren- de en ninguna universidad. No hay nada que aprender, zsabe por qué? —-No. —Digame, ;qué ciencia puede existie en correr detras de una peloca? Ninguna. O se 1r a Cachito, eso es querer 48 nace o no se nace con el don de jugar a la pe: 9 que se Hamaba? Quique Hache, detective. mo me d —Lo noto un poce joven para detecti- ve. Hoy en dia los jévenes son los que dirigen este pats, no hay vuelta, y los viejos nos extin- ghimos poco a poco. © Hice una pausa para dejarlo procestar Cuando parecié calmarse le pregunté: ={fenia enemigos Cacho Ramirez en el equipo? 2Enemigos? ‘Todo el mundo quiere Cachito, si tiene un corazén de gelatina, To dos lo aprecian, aunque sea un poco reser es por timidez. Hace vado, pero yo creo q , dos afios esti en el equipo y desde esa fecha et Ferro ha mejorado notablemente. ~iNo se le conoctan fami es 0 ami gos? Nada de eso se sabe. Es muy reserva do Ramirez, se lo dije. Mi teor cuestraron los del Deportivo Malloco; saben es que lo se que ef arquero es nuestra cabala, Sin Cacho los nuestros andan como fantasmas, entran a la cancha sin seguridad, predispuestos a la derrota, y asi un furbolista nose puede pre- sentar ~;Cuando fue la dltima vex que lo vio? 50 —Como todos, lo vi por iiltima vez en el partido contra el Abraham Lincoln E. C. de La Granja. Aunque el problema emperé antes. 2El problema? Un mes antes vino a tocarme aqut la puerta y me dijo: don Homero, quiero hablar con usted algo importante. Me confesé que tenfa miedo. {Miedo de qué? -Un arquero con. miedo es fatal en cualquier equipo. Pero otro tipo de miedo era el que tenia Cacho. Habia recibido amenazas de muerte por teléfono, debia dejar el puesto del Ferro si querfa vivir. Pero él siguié en el equipo. Fijo. En ese tiltimo partido estaba in- quieto. Igual se lucié y atajé todo to que lle- gaba, pero sin que se le borrara la cara de preocupacién que llevaba. Estdbamos dos ce- to adelante contra ef Lincoln, faltaban cinco minutos y nada podia ocurrir. En ese mo- mento escuchamos dos disparos que retum- baron en el estadio. Tal vez no fueron disparos, pero si dos fuertes detonaciones. El primero en notarlo fue Cacho, que se dejé caer al suelo fingiendo una lesién. Lo lleva- mos en camilla a los vestuatios. Esa fue la dl tima vez que lo vimos. Iniego me avisaron 51 que sin vestirse, con la ropa de arquero, salié del estadio, subid a un taxi y desapareci6. Conversamos de otros detalles con el entrenador, mientras por mi cabeza pasaban las ideas. Cada ver parecfa mas complicado el srabajo de detective. No era como los detecti ves de la television donde todo se resuelve en ja hora que dura la serie. No renfa ninguna pista segura. Pensé en el mar azul de Conedn, tn Jos primos jugando baby fitbol en la ate- nha, en todos los amigos de mi pap que inva- dian la casa de la playa para comer y conversar de politica o de fitbol, det Chino Rios © de Pinochet, siempre riéndose, como si la vida faera una gran broma. Supongo que llegar adulto es tun poco eso, reirse de todo. “Usted es muy joven pata detective privado -me dijo Gaviléo. y con mirada de técnico agtegé-: zNo le han dado ganas de probarse en algiin club de futbol? Al ojo le Calculo que tiene pinta de niimero siete, pic- za clave porta rapidez y la astucia Como le dije, no soy bueno y no me gusca mucho el fitbol ~respondt -No conozco a nadie que no le guste el fiiebo!. Usted es el segundo que me viene con semejante barbaridad, porque ¢l prime- ro afirmaba que el fitbol le aburrfa. Ese fue 52 justamence Cacho Ramirez. Antes que el fie bol prefert otras cosas, por ejemplo manejar autos, eso me dijo, zpuede creerlo? Manejar autos? Era lo nico que sabiamos de , que fue chofer de micros y camiones antes de convertirse en arquero, Fue lo tinico que si pimos de él en tres aftos 533 10 Vi al descampado de las indus- trias Bayer. Recorti de regreso toda la calle Lea su hasta la placita de Alféren Mayor. No encontré a Charo nia su grupo, habian desa parecido como si nunca hubieran existido. Nadie sabia de ellos en ef barrio, Caming ha ea que senté hambre, Pasadas las eres de ba tar de y como no aguantaba sin comer, estiré wn billete de mil pesos que me regalé la Gert antes de salir por la mafana, Pensé ensegiid con papas fritas con kerchup. Pero inmediata mente vi fa cara de la Gertra regatindome si gastaba los mil pesos en papas fritas con ket- En Ja calle Ancenao encontré u que deefa: «EI Pollo la restau chup. rante con un letrero arrib Pechuga». Me s ; mujer me atendié amablemente. Pedi una porcidn grande de papas fritas con ketchup. ~ ists seguro de que no quieres para al- morzar algo mis contundente? ~dijo la mesera, neé en tuna de fas mesas y una 54 con Ia misma vor de la Gertru, incluso crei qque se trataba de ana doble que me vigilaba y ie prohibla comer papas fritas con ketchup. -Para mi las papas fritas son contun- +s responds. dent —Pero no te alimentan y se nora que tt estis en crecimiento. ;Qué te parece mejor un plato de arroz con un bistec? Es el plato de colacién, con ensalada de tomates, wn posere de gelatina y hasta un tecito reponedor al fi- nal; todo por mil pesos. Lo pensé. Supongo que otra caracterts tica de los adultos, ademds de su risa, es su obsesion por la comida. No los entiendo: co- men pés mo, engordan descomunilmente, se les cae el pelo, y fo tinico en que parecen in- tetesados es en que los demas coman equili- bradamente. Como la mesera me miraba con ojos de listima, de madre sin hijos, sto por qui- tarle Ia sonrisita tierna que tenia, le pedi: -Un plato de papas frieas con ketchup. Se enojé, se dio vueka sin decir nada y desaparecid en la puerta que daba a la cocina. Después de almoraar me fui a sentar a |i placita del Alférez, que parecta el lugar ma: central de Santa Fam ia, alli Hegaban los co- lectivos y ta gente daba vacltas. 35 No estaba seguro si continnar con fa queda de Cacho Ramivez y de Charo. A b est altura, ambos parec que reales 1» mas imaginarios A las cuatto de ka tarde, como habia nos acordado con la Gertru, me reporcé des de un teléfono piblico en fa esquina de fa pla. Geetradis contests feliz ¢ imeneé un nueva soborno diciéndome que estaba dis poesta @ prepararme tn fantasmtal heladico para cl calor si llegaba luego a ta casa, En al guna parte he dicho que un fantasmal es una bebida que inventamos con ka Gertru, No cai en fa trampa. Volveria mais tarde. Simi mama llama desde Cones, di le que ando en el Planecario 0 Artequin, Son los lugares que a ella fe encanta que yo visite, aunque a mé me aburren -0 dile que estoy en Ia casa de Rolo. Tengo que agregar que Rolo es mi me a el museo © verano me traiciond. Se jor amigo, pero es fue con su familia al sur de Chile, a Puerto Saavedra, donde filmaron hace aiios una pel cula chilena, que a mi paps y mam les gusta mucho; se emocionan cada ver que la repicen en la television, La Gerera, antes de coigar el teléfono, 56 me dijo, con ana vocecita de campanilla, re- mendona, que habia recibido un recado tele- fico de una tal Charo, era importance, me esperaba a las cinco de la tarde en fa estacién de trenes de Santa Familia BI de Santa Familia estaba abandonada. Ahora crectan por todas partes pasto y musgo, lis vias estaban oxidadas y los vagones que que- daban parecian buesos de esqueletos. Se con setvaban el andén y las oficinas hechas de tejuelas como las casas de Chilog. La bolete- ria clausurada y las maderas desgastadas me recordaban las fotos que habia visto de los pueblos fantasmas del Norte, Era un escena rio deprimente. A las cinco de la tarde estaba sentado en uno de esos banquitos del andén, como si esperara un tren que no apareceria nunca, No hacia ef misino calor del dia ancerior y un jento agradable recortia los vagones inservi bles, produciendo un sonido parecido al que se escucha en las peliculas de vaqueros A veces, cuando tengo que esperar, jue- go ugatos mentales», aunque creo gue esto lo 58 conté anteriormente, En otras ocasiones in- vento historias. Es Ficil, como preparar un fantasmal o leche con plitano; es deci, en la cootelera de la cabeza se echan los datos nece sarios y luego se revuelve. La historia de ese «lia, mientras esperaba en el andén de la esta- ci6n, waraba de una maquina del tiempo; una con ta que se podia viajar hacia el pasa do, Como siempre, en mis historias partici pan amigos 0 parientes, para hacerlas mis reales, La maquina del tiempo de mi historia la invenraba un cientifico pariente mio que nadie quiere, el tio Jorge que vive en Vita del Mar; en realidad, no es cientifico sino un indtil, al menos todos en la casa lo llaman «el indcil cio Jorge. Mi tio es algo ast como la oveja negra de la familia, Su tinica actividad conocida durante afios ha sido escribir nove- las de terror, que nadie le publica y por lo tanto nadie lee asunto es que el tio Jorge invents la maquina del tiempo, Pero on todo viaje del tiempo se necesita uno que accione la palan- ca, regule rodo y otro que viaje en el tiempo. Hice entonces venir, imaginariamente, desde el sur de Chile, a Rolo, mi mejor amigo, un poco castigandolo por su traicién de dejarme solo en cf verano, adeniés porque sé que les 59 tiene miedo a los aviones y me imagino que una maquina del tiempo se debe parecer un poco aun vuclo en avidn, Ein mi historia, ef tie Jorge acciona ta miquina y Rolo retcocede al aio 1986, hace s de dies afios, hasta Florida, Estados Uni- dos. Antes del viaje el tio previno a Rolo que nada podia alterarse en el Lugar al que leg, cualquier cambio provocaria un desastre en el presente, Rolo llega a Cabo Cafaveral tres dias antes de un lanzamiento espacial impor- tante. ‘oda la gente anda muy contenta y He gan muchos turistas para ver el lanzamiento, Rolo, al leer los diarios, se da cuenta de que sabe perfectamente de ese lanzamiento por- que lo ha estudiado en el colegio, se trata del despegue del Challenger que terminars en ira gedia minutos después de Ia partida, Rolo, entonces, a pesar de las advertencias del tio ly Jorge, decide evirar el accidente, Lo primero que hace cina de la NASA en Florida, con uno de los directores-de vuelos, Durance veinte minutos el director escucha lo que Rolo tiene que de cir. Por supuesto, no le cree nada sobre el via je cn una maquina del tiempo. Se rie de él Deciden terminar la reunién, y sin que Rolo se dé cuenta, el director presiona un botén solicitar una reunién en una ofi 60 debajo de la me a que hace aparecer a un guardia de seguridad. Arrestan a Rolo, lo de- Caran loco peligroso y lo encierran en un hospital Pasan dos dias y a Rolo nadie le cree su Fancistica historia, mientras se pasea en bata «le paciente adentro del hospital, rodeado de locos verdaderos. En la televisién del hospital se anuncian los tltimos preparativos para el lanzamiento del Challenger, Entrevistan a los miembros de la tripulacién, entre los cuales se encuentra una profesora, por primera vez cn el espacio, su nombre es Christa. Desesperado, Rolo elabora un plan pa- ta huir del hospital. Acepta tomar los calman- fes que les dan a todos los pacientes, pero en un descuido de la enfermera se guarda los re- medios en los bobsllos y finge tragérselos Mas tarde, también finge dormir profunda- mente. A medianoche se acerca al enchufe del televisor, Une los alambres, lo que provoca un cortocircuito. El apagén es total en el hospital durante diez minutos, el tiempo que aprove- cha Rolo para escapar robarido una ambulan- Gia. Acelera por la carretera, entre ef paisaje pantanoso de Florida, Por la mafana se en- cuentra con un cruge de caminos, por un lado indica Orlando y por oo Cabo Caftaveral, 61 Se decide por este tiltimo. Una hora después, se acerca al lugar del lanzamienco del trans- bordador Challenger, pero no le permiten pa- sar mds all de donde estan los periodistas y curiosos. Rolo engafia a los guardias hacién- dose pasar por un médico importante de la NASA que debe controlar la temperatura de Jos astronautas. Entra al recinto cerrado dis- puesto a hablar directamente con la cipula- ny asf evitar el despegue, pero sélo encuentra a ingenieros y empleados de la NASA, que corren nerviosos de un lado para otro preparindolo todo. Después de bajar y subir pisos comprueba que le quedan pocas horas para evitar el desastre, Entonces, decide que la tinica solucién posible ¢s introducizse en la nave espacial y desconaponesla para que asi sea imposible el vuelo. Logra llegar al silo del lanzamiento y, en un descuido, se escabu- lle hacia el interior de la nave, junto a otros técnicos que también visten de blanco. Finge arreglar un cablecito por aqui, una palanca por alli, pero en realidad no tiene idea de lo que esti haciendo. Cuando cree que ha deja- do inservible la nave, decide salir y avisar de los desarteglos. En ese momento escucha vo- « Los tripulantes del Challenger estin en la nave y ve cémo se cierra la escotilla principal 62 Rolo, confundido, mira su reloj suponiendo que para el lanzamienco falta una hora. En ese momento se da cuenta de sti error: se ha olvi- dado de ajustar su reloj que conserva la hora de Santiago de Chile, una hora menos que Florida, Rolo intenta avis a la tripulacion, pero el compartimenco donde se encuentra, en el sector de la carga, queda cerrado. Escucha desde la cabina las voces de los astronautas que hacen los tiltimos arreglos. Rolo se dese: pera, quiere avisar que ao pueden despegar, menos con él a bordo, Se da cuenta al final de que es él el nico responsable del desastre del Challenger que tratd de evitar, En el momen to que la nave despega, segundos antes de la cxplosin, el tio Jorge, desde Santiago en 1998, lo vuelve al presente, ~Hola Desper escuché lejano. en el banco del andén de la estacién de trenes de Santa Familia con olor a aceite quemado, a pasado. Frente a mi vi a Charo con una sonris: de tren, la que corres- pondia porque estabarnos en una estacién, 63 12 Caro no levaba la polera de Tron Maiden que yo creia su banda preferida, sino una blusita de nifia buena. Era bonia, con los ojos clavos y el pelo muy corto, Por segun- da ver on la misma semana y de la tnisma per gona, me enamoré. Caminamios lentamense por todo el andén, con esos pasitos cortos y desganados que se dan cuando dos se gustan pretenden estivar el riempo. ~Te hice venir hasta aqui para algo es cial dijo ella i > ey también ~respondi como un esti pido. : ~{lambién qué? : También te eseucho, quiero decir. “Si deseas saber la verdad sobre Cacho me tienes que explicar por Ramirez, ant é eresa el tema. qué te interesa oo : Me registré el bolsillo de la camisa y le : jos la fotografia del dejé enfrenre de sus ojos la forogral 64 grupo de jévenes, felices ante maletas y bol- sos. Le indiqué con el dedo en la foto su pro- Pia cara, casi oculta, sorprendida por el lente de la cimara. Miré la fotografia con cristeza ~Soy yo dijo resignada~, Hace iem- po que no vela esa foro, Es fa dltima ~gLa tiltima? ~preguneé De mi curso en el liceo. Es el segun do B del liceo Makario Cotapos, de Santa Fa milia. De eso hace tres afios. Hace dos que dejé el liceo y a los amigos. gPor que? ~Antes, respéndeme la pregunta que yo tehice primero, geual es eu interés en esto? Llegamos al final del andén, més allé todo estaba cubierto de pasto, de arbustos, de una flor naranja y amarilla que la Gertrw lla- ma californiana, que crece a la orilla de las vias de los ferrocarriles. ~Busco a Ramirez ~dije~, porque me contrataron para hacerlo. Soy un detective privado y este ¢s mi primer caso ~el final me salié inflando el pecho como paloma, Charo se rid con ganas, asunto que a mi no me hizo gracia, En el fondo, los hom- bes hacemos y decimos muchas cosas para agradar a las snujeres y luego ellas se rien de nosotro 65 quién te contraté? —me pregunes cuando intentaba detener fa risa aunque no lo conseguia, —La dueita de una empresa de buses, la sehora Gallardo. Necesitan al arquero antes del sdbado para el dltimo partido det Ferro Quilin, Justamente, ahi est el problema en- tonees ~dijo Charo, ~:Qué problema? La pregunta quedé sin respuesta. Por el acceso de fa estacién aparecicron dos hom- bres con earas poco amistosas, Estivaron los brazos adelante, como zombies, intentando atraparnos. Charo grité: “otre! Por supuesto, hice todo fo contrario, quedé paralizado. Ella en cambio salté hacia atrds y sin esperar se arrojé desde el andén a la via. Al caer se doblé un pie, pero logré le- vantarse y correr por entre los vagones oxida- dos. Encl fondo, aparecicron ottos dos hombres que le cerraron el paso. Charo en- tonces intents subir a una muralla, pero al comprobar que era imposible volvié corrien- do hasta el andén, donde yo mitaba todo co mo si fuera una pelicula de accion que pasaba ante mis ojos. Con una rapidez. ineretble se or arrojé de cabera al estmago de uno de los hombres, que se doblé de dolor. Ei ese mo mento, los cuatro nos rodearon. Yo me sentia un intl, paralizado, sin saber qué hacer. Atraparon primero a Charo, que segua re tiéndase. De mi no se preocuparon, como si no existiera, Charo me grité, micneras. la straban afuera de Ia estacién: 2res uno de ellos, tt los trajiste! Uno de los tipos retrocedid, se acered a mi y me ladré: {Desaparec Un automévil los esperaba afera, Su- bieron y desaparecieron por calle Industrial, Permancci sin moverme durante quince mi- het qué hacer, en medio de la es- tronauta art nutos, sin s tacidn abandonada, solo, como un 3 flotando en ef espacio 68 Jueves 5, {3 A otro dia, la Gertru quiso llamar a un médieo, dijo que yo tenfa cara de enfermo y que toda la culpa era de ella por dejarme trabajar de detective privado. Debo habe tado pilido del susto del andén que todavia ho se me pasaba, pero en realidad, mas que mi salud, a la Gertru to que le interesaba era aque le contara lo ocurtide el dia anterior; se moria de ganas por saberlo. Las mismas ganas que le daban todos los dias al seguir las telenovelas. La Gertru prefiere las de las dos de la tarde. Las teleno: velas nacionales no le gustan, dice que son sé- lo para refrse y cso no puede ser, las telenovelas son para swfrir, tal como ocurre en la vida real donde todo es ana gran suftidera. En fas nacionales Jos galanes sou todos muy jovenes, unos nines que todavia no se afe an. Ala Geran le gustan los hombres pela dos, como el sargento Suazo de ta comis Aunque tiene otto novio secreto: Amador Alar én, un libreto de la plaza Nufioa. Para Gereru dis ambos pretendientes son muy distintos, y su hombre perfecto es ka combinacién de los dos. Uno representa la fuerza, el otro, la poesia No estaba dispuesto a contarle tan f- cilmente todo lo ocurride en la estacién de taba analizando intensa Santa Familia; yo mente mi parilisis en el andén, Por qué hice nada para salvar a Charo? ;Por qué no movi ni un dedo? ¥ peor todavia: gqué estaria pensando Charo de mi? Que era un cobarde, claro. © peor: que era un traidor Las cosas estaban complicdndose, no s6lo Cacho Ramirez eta el desaparecido, aho- ra se sumaba el secuestro de Charo, Ambos hechos se relacionaban. La solucién de cuah guiera de los dos conduiciria a resolver el otro. Esto me lo decta mi instinto detectivesco. La Gertru seguia preguntindome por Jo que habia pasado of dia anterior en Santa Familia, pero yo no querfa contarle. Para com- vencerme, dijo que ella también tenia una pista a través de su comadre de Santa Familia, Averigué que en el partido de fucbol del pro- ximo sibado se apostaba mucho dinero, lo que aumentaba la sospecha de que el secutes- tro de Cacho era por motivo de dinero. no 70 -Probablemente lo Hiberarén después del partido y de la derrota del Ferro Quilin dijo, muy sentenciosa : Yo escuché atentamente, pero no dije nada. Seguia preocupado por Charo y sin si- her qué hacer, Desesperada, la € : sertru inven- 6 an crucl soborno: _ 0 the ofrecié hoquis para cl alinuerzo sé le contaba las dltimas noveda- des. Acepré Después de comer los Aoquis, nos fui- mos a ver Jas te enovelas pata reposar minerzo. Cada dos im : eae nuttos, sin despegar los ojos de la pantalla, sugeriamas en vor alta al guna bipétesis sobre ef caso, taron abs pero cordas restel- urdas. Mirdbamos Arbol torvido, | proferida de Gertrudis. Al protagonista de la telenovela, unt hombre pobre, casad: : mujer de familia adinerad: lo con una 2, lo obligan a sepa- farse de su mujer y dejar a sus hijos. El pro tagonista es madurén y canoso, con acento mexicano, que ao es nad la telenovela es mexicana. das las tardes a un pa aha dist a de extrafio porque El hombre Mega to- quecito, donde observa, distancia, « sus hijos que no fe permiten ver. El hombre, triste y melancélico, los mire desde un debol rorcid, que led " la telenovela. Como tos la cl nombre a ; galanes: mexicanos son los hombres que le gustan a la Gertra, con earas redondas, alge gordos y con abun partes del cuerpo. dantes pelos por todas p weet Cuando vimos al protagonista recostado en el ol torcido, mirando a sus hijos, la Gereeu lanzé un grito: — ~Liceo Makario Corapos, de Santa Ki- ja, segundo B. milia, oe qué estaba hablando y me J wnudo. Ella agrees: Ie AIC hay que buscar, en el Makaio Cotapos, obvio. 14 De vecte otra vez en Santa Familia revise Ia direccién que habia obtenido la Ger. wu de la guia de teléfonos. Desde Irasu, la ca- le principal, me ubicaba perfectamente. Caminé cinco cuadras hacia el poniente, has- ta encontrar el ficeo Makario Cotapos. En la puerta colgaba la bandera y en el otro lado el escudo con ef huemul y el candor. En ef cen- uo del arco de la puerta, tallado en madera, aparecta la frase: «La educacién es futuro» No cta muy original, pero razonable. A mi papa le gustaba repetir frases parecidas, para el bronce; fas memorizaba de un libro de fra- ses cGlebres. Sus favoritas eran las de Gandhi y de Churchill. A Churchill siempre lo con- fimdo con un famoso director gordo de cine, que filmé una pelicula de péjaros enlogueci- dos que atacan a los hombres «La educacién es futuro». Sonaba bien, como lo debido, torque hay que hacer 73 para no tetminar como el sio Jorge, ef instil, a quien todos critican porque es escritor de terror. Es la frase que supongo uno debe gra barse en la cabeza para no quedacse en la c neta de la vida. Por cjemplo, yo mismo rendiré la Prucba de Aptituel Académ tudiaré una carrera, me casaré, tendré hijos y los Hlevaré al colegio: y un dia, durante el al- mucrzo, cuando estemos todos reunidos en la mesa, voy a repeti la misma frase: «La educacidn es faruron, Hl circulo se volvers a repetir. Aunque tal vez sea diferente, porque también les contaré de mis aventuras como detective privado, claro que ellos no me cree- ay es ran ni una palabra, Kin Ia entrada del liceo, un hombre de ua libro bigote me miré fieramente. Llevabs bajo el brazo y una corbata amarilla que le brillaba en un terno azul. 3Su nombre? ~pregunté, revisando ef libro. ~Venia a consultar sobre un alumno je timidamente, Todos los hombres con corbatas y ternos formales mal combinados me provocaban una intensa timides, “-Llega atrasado —dijo el hombre~. El curso de nivelacién esta en el segundo piso, asi que sc me apura. La directora permirié que usaran ropa de color; por mi, debe venir con uniforme. =No vengo a ningsin curso de nivela- cién ~traté de explicarl -Un rebelde, Mitclo. ‘freinta afios lle vo aqui como inspector y ni un rebelde ha podido conmigo, sabe por que —los dos quedamos esperando la respuesta, pero des- pués de un rato prefirié decir: Ahora suba esa escalera y entre al curso de nivelacién que le corresponda, Eso le pasa por no estudiar durante el aio. n =Primera ver que entra a este liceo ~dije desesperado, ~-Con mayor razin, por inasistencia, Pero... Nada. Me sube la escalera antes de que me enoje. Treinta afios aqui, no los voy a conocer como son todos ustedes. Como me arrinconé en el pasillo no uve otra opcién que subir Ia escalera, En el segundo piso se abrié una puerta y un profe- sor me hizo entrar a su clase, Mientras me sentaba en an banco, los demés alumnos me miraban con caras de interrogacién. Yo traca- ba de sonrefr para no sentirme tan ridicalo El profesor disertaba sobre las diferencias en tre las guerras Médicas y las Puinicas. Como 7 tampoco podfa interrumpir la clase, decidé quedarme tranguilo, tratando de analizar mi mala suerte, Ahi estaba, de vuelta en el cole: gio en pleno mes de enero. La peor pesadilla del mundo es estar en clases durante los sa grados meses de vacaciones. Para mi esa pesa- dilla se habia convertido en una realidad. Escuchamos un timbre, salimos de la ala, pero no mas alld del pasillo del segundo piso. No se nos permitéa bajar al patio. Le pregunté a uno de los alumnos. ~2Por qué el recreo no es en ef patio? EI alumoo era colorin, con manchas del mismo color por toda la cara, Me miré extraiiado, Se nota que no eres del Cotapos le hablé entonces a uno a su kado~. Patece que estin importando alunmes para nivelacién de otros colegios. La verdad es que no soy... -comencé a decir, pero preferi no seguir con la explicacién —No digas nada ~ayudé el colovin-. La burra Moniardi, a él se le ocurrié ta idea, nadia de recreos para los de nivelacién, como castigo. -Fs injusto ~dije sinceramente. —Habla entonces con la burra Montar di, comprueba por tu cuenta por qué le dicen la burra. pasar la injusticia educativa y pre- fer{ concentrarme en lo qu ~gEn qué curso estas? ~Deberla haber salido hace dos atios slel Makario Cotapos, pero me gusta repasar owrerias, profundizarlas, zyme entiendes?, —Perfectamente, Entonces debiste co- nocer el segundo B de este liceo hace tres aftos, El colorin me aparté hacia In ventana, cara era de sorpre —:Qué pasa? - Lise curse egresd el aio pasado, los poces que pudievon egresar ~susurté como contando un secreto, -No entiendo. ~gNo sabes entonces del accidente? Qué accidente? =No cres de aqui, se nota, El segundo B de hace tres afios era un curso superior al mfo. Al final de ese aio, en diciembre del 94, orga- nizaron un paseo a la costa, a unas cabafas que arrendaba el colegio cerca de Algarrobo. Via} ron por la noche y el bus que los llevaba se des- barrancé en una cuesta. Murieron tres alumnos y otros diez quedaron heridos. Salié cn Jos diatios y en las noticias de fa televisidn. Después del accidente, muchos no siguieron en dl colegio. . meinceresabss, 7 Extraje la foroggrafia que Hevaba en et bolsillo de la camisa y dejé que ef colorin la revisara ste es el segundo B? ~pregunté, El colorin la examiné con miedo, co- mo si vieraa un fantasma. is Ja misma fotografia que encontsa- ron y que salié en el diatio. Uno de los = 3s la comé antes de subirse al bus. Tae mala ndar con este tipo de cosas encima. Le indiqué en la foto el rostro escondi- ni suerte do de Charo. {Te acuerdas de ella? ~Mas © menos. Era de un curso supe- rior al mio. De ella poco me acuerdo, pero s de su hermana ~la hermana? i i de las uifias EL colorin indicd a una de la - sontientes del grupo en el borde de ta foro- Se pareeia a Charo. —De ella ine acuerdo =dijo el co fue una de las que murieron en el accidente y ¢s0 no se dlvida facilmente colorin~, 15 ES de ser detective privado es mis dificil de lo que imaginaba. Todo parecta en. redarse y complicatse. La Gertru tenia razéns cuando mids se busca la verdad de algo, més se descubren mentiras, Eso es ley. ‘Todo eso pensaba mientras tha recos- tado en el asiemo del colectivo de regreso a la casa, con Julito Videla en ta radio explicando que fumar hacia mal al corazén, que el suyo debié suftir las consecuencias de dos cajetilias diarias. Una auditora le respondié: «Fuerza, Julito, yo era de tres diarias y ahora estoy en tnar, El chofer me mits, yo era su nico pa __silero, movié la cabeza con Jos ojos Horosos y _ dijo: este Julito, tan buen animador y con _ se problema al corazén. Nadie esté libre. $1 | He ocurre a la gente famosa, imaginese qué queda para uno». ___Enese momento ¢f colectivo comenza: [fe doblar por fa placita del Alféren Mayor y 79, salia del barrio por Sargento Aldea hasta Vi- cuiia Mackenna. Miré hacia les acacios de la plaza y vi caminando por la vereda, paralelo al colective, al gordo de pelo largo, el mismo gue me recibid ese dia en el descampedo de ka industria Bayer junto al grupo de Charo. Hi- ce detener al colectiva, que frend espectacu- lurmente. Abri la puerea y estiné una mano hacia adelante. El gordo reaccioné enseguida, su cara se abri6 de sorp' erocedié nos pass anes de comienvarexplo- Sivamente a corse por calle Ish. Lo sul Lintré a una galerfa comercial, con tiendas de gordo ra a, me reconocié, re ropa usada y asaderfa de pollos. FI : ripido, zigaagucaba enrre la gente, rroviend fgilmente el cuerpo. AL final de Ia galeria en tebauna cenda. Allseacsbaba su carreras 9 apavor fe correr, caminé cal- onic. Fra-una tienda de lenceria, todo era blanco, con ropa-interior femenina colgada s y maniquies semidesnudos. spar por todas px : nidesna Cuando enttg, las sefioras que se encontraban en el lugar'se dieron vuclra a mire, Bue qué al yordos no se vela, pero estaba alll, Me recibié una sefiora con unos anteojos enor mes. Para disimular le dije: Busco un regalo para nii hermatva ~zAlgo especial? 80 La pregunta me confundié. Sabia que el gordo se escondia y no to iba a dejar esca- Par por una discusién sobre prendas fntimas, ~Soffa, mi hermana ~le dije a la sefio- » tiene dieciocho aftos. By rellenita —no mentia, Soffa era asi, aunque se pondrfa fatio- sa si me escuchara describirla como «telleni ta. La mujer de los lentes grandes me mind Hernamente, como si yo fucra cl mejor her- mano del mundo. Comenzé a buscar algo es- pecial que regalarle, Aproveché para recorrer minuciosamente la tienda, Cuando me acer qué al probador me detuve. Vi fa punta de unas zapatillas, sucias y viejas, asoméndose por debajo de la puerta. Iba a abrirla cuando ‘a puerta se batié con fuerza y me golped el pecho. Cai hacia atrés, derribando dos mani- gules y empujando a una sefiora de edad que miraba una camisa escotada. El gordo. salts sobre nosotros y volvié a huir hacia la calle Lo segui, pero esta ver, la ventaja era mayor y 4o perdt entre fa multitud que caminaba por Trasu. Me detuve al frente de un local de video juego, respiré con fuerza, sin aire. Di la vuel- fa y me encontré, a pocos centimetros, con dos carabineros que me miraban y arvugaban |i nariz, mieneras la sefiora de la tienda, la de 4os lentes gigantes, me indicaba y dlecia ra 81 E's ol ladrén de ropa interioy Sonteé como idiota. De mi cucllo col dos calzones y un so: arrastrado en mi caida un rato at gaban 8S 16 Los cereru tloraba desconsoladamen- 2 aavaba en te, mientras el sargento Suazo ty abruaba ’ i ‘familia. én de ca riel Sur en Santa el retén de calle Car Famili Me sentia como un ctiminal en. sus sins horas antes de la gjecucion. La Gerera dijo: ~Todo es mi culpa, yo le meti en Hy ca heza ese curso por correspondencia, al Quiquito cayé en la creel. Elsargento ln consol: =No es para tanto, Lo registraran e il i ir con nosotros. ro y lo dejardn ir : Me yw se le manchatén los anseeeden id Gertru-. i ~yolvié a Horar Ja Ger tes para siempre 5 Gerru-- Como le cxphico después a la maid. A est | " e hora deberfa estar en Concén jugando ot i chtcel. sus primos y no cn la circ Ta conversacién siguié, como si y ra 3 ce. estuviera allf presen a ‘Al Binal todo se arregl6. Gracias al se gento Suazo volvimos en un auto polick 84 mica cn Nufioa. No aceptaron que Hlegira- mos con la baliza encendida como se los su- geri para impresionar a fos vecinos. 1a Gertru no me hablé durante varias horus y yo me senti solo en el universo, Me fui a acostar sin ganas de comer, Necesitaba pensar. Llegué hasta mi dormitorio y cerré la puerta, Tampoco tenia ganas de ver celevi- sin, Me estiré sobre la cama y miré el recho durante una hora, En ta cabeza te todo. Charo hacia cidente serio ca- ino a la costa en ef que murié su hermana y ahora estaba secuestrada por desconocidos. loco esto se unia mistcriosamente a la desa- paricién del arquero volador, simbolo del equipo del Ferro Quilfa, quien, si no apare- cia en dos dias mas, harfa perder una fortuna ala propietaria de una empresa de buses y de un equipo de futbol; y de pasada me haria perder mi primer caso como detective. Por lo menos estaba segaro de que la clave estaba en descubrir la relacién entre Cacho y Chavos si enconcraba esto resolvia el caso, me pagarfan 1b que correspondia, rescatarla a Charo y la “Gerteu me volveria a hablar. tes afos habia sufrido un Acostado, mirando el techo, pensé en m familias comenzaba a°extraiiarlos, En mi 85 casa de Nufioa viviamos mi mamé, mi papa, mi hermana Sofia, la Gertru y yo. Mi herma- na, en el fondo, no era una mala persona, a pecar de que no nos llevabamos bien. Quien renga una hermana mayor sabe de lo que es- toy hablando. Para ella yo soy sélo un nifio. La existencia de Sofia tiene valor sdlo por dos cosas: el Opel Corsa que le compré mi papa, para ir la universidad en su primer afio y sa- lir por la noche sin tener que llamar para que salieran a buscarla en la madrugada, y Pevete. Petete es cl pololo de Soffa. Nadie en la casa lo soporta, Es actos. En realidad s6lo ha apa- tecido en algunas telenovelas nacionales. Pe- tete se cree Robert de Niro, su {dolo maximo. Los papeles en los que ha trabajado en la te- levisién son insignificantes, no més de una frase. Petete nos obliga a mirar capieulos en- teros de las telenovelas para verlo decir: «Pa- se. La sefiora lo espera»; nada mds. En una ocasién trabajé de extra en Sébados Gigantes. ‘Ademés de estudiar teatro, Perete no tiene otra ocupacién. Mi hermana, por supuesto, Jo adora y le ha grabado todas sus apariciones en la televisién, Nunca voy a entender a las mujeres; para mi es como estudiar quimica, como entender una molécula de carbono 10- deada de étomos. La quimica escapa a mi 86 comprensié: is i com roan mistetio absoluto. Lo i pe oueied a dormirme sobre |, uientos giraron hacia las 1 coherencias, por ejemplo: mezclar formula uno, mermelada de mos viejo pascuero en Nueva York. Son mentos en que la c | {picas in- lun auto eta ¥ un evs 6308 mo- 32a funciona de neva Entnce scat cen stor el eri, anos golpeitossuaves sobre i ventana. Abri los ojos. Tado estaba igual en el dotmitorio. Aproveché de auitaen ls zapatos para acstarme dfn . Peto otra ver volvié el golpe en la ventana. Abri la cortina y al otto lado enc a eas edond y grande del gordo, el mis. jue habia perseguido : ad culpable de hacceme | a oe 2 imera hor: el el : ool cite a gordo me miraba con ojos de 0 y ef pelo largo r a 0 tevuelto delante de su -Mi nombre es Leén : -dijo id abri la ventana y asomé Megan, cabeza-. Te querfa fa pee disculpas, por lo de esta tarde, ~@Por qué te arrancaste cuando me vis- Dee ss : | f@ Solo queria hacerte unas preguntas. ~Me dio miedo, te confunds con otros Y pensé que venfan por mi, 87 -Quidnes son los otros? No lo sé muy bien, Charo lo sabe, paron porque no ha pero creo quica ella la at aparecido en dos dias. Dejé entrar af gordo a mi dormitorio. Lo primero que hizo después de subie por ka ana, fue pedirme algo para comer, Sali a la cocina. Calenté el arroz con vienesa que no hubia probado. Agsegudé un sandwich de ja- inén y queso. Fl gordo se lo comid todo con increible rapides, Mientras masticaba, te © pliqué que estaba intentando averiguar lo de Cacho Ramirez porque me habfan contrata: do para hacerlo. Jontratado? ~pregunté con Ia boc Nena Si, como detective, {Detective? cl gordo no parecié im- presionarse, No hizo comentarios, en cambio + Hacta dos dias que no comia. —Ahora que estés alimentado, por qué no me aclaras lo que esté ocurriendo. El gordo se eché para atras en la silla y dijo: Charo podria explicartelo, yo ne sey bueno para explicaciones. “Hmpeceimos por el principio ~dije, imtentando organiza ba confusion 88 ~Char i hogar Cha YOY ts dems veainos de un ~plesse de menores? -Nifios con problemas de com, | orta- miento. No nos quisieron en el colegio» te nfamos problemas en las casas . ~:Viven alli? ~Bs el Hogar Isabeli : ta Astaburuaga, d Santa Familia, Chato llegé alli porque tenia problemas en el liceo. No se ha podido recu, perar desde el accidente donde mutié su ni- ca hermana, ~:Qué relacién existe entre cho Ramirez? oo _-Los detalles no los conozco, ella los sabe, En el Hogar todos conocemos & Cacho. ¢ un buen tipo : —;Por qué lo conocen? =Nos visitaba en el Isabelita Astabu- Tuaga. A veces nos trafa regalos y nos ensefia- ba a atajar en una canchita que tenemos en los patios. Charo y él cran amigos, hablaban mucho. Nada més sé del arquero, Miré la cara del gordo encogiendo los hombros. Por fin veia algo de huz al fondo del tunel, ~Sabes dénde puede estar Cacho Ra- mfrez? —pregunté. : 89 Tampoco. Tienes alguna pista? five eras tt ~Crei que el dete: ; costé en un sillén del fondo del dormitor bostezd—. Estoy muriéndome de sueito. -S{ —dije pensando en otra cost. ~Supongo que puedo quedarme a a mir aqui on el sofa, s6lo necesito una fraza ‘Antes de que yo respondiera se acomo- 6, Dos minutos despuds que cerraca Los ojos, di gordo Leén se quedé dormido. 90 a Viernes . 17 Nie tevamames emprano al oto dfa. A la Gertru se le habia pasado el enojo y decidié recibirme con panqueques pata el de- sayuno. No esperaba que apareciera también el gordo Leén, pero después de esa semana cualquier cosa era posible, Nos sentamos los “tres a comer, Los panqueques desaparecieron “rpidamente en la boca del gordo. Mientras | desayundbamos pusimos al tanto a la Gereru + de los tiltimos acontecimientos. Decidimos que antes de avisar a los ca- eros del secuestro de Charo, debia con- ar por iltima vez. con la sefiora Gallardo la empresa de buses, Reconocerfa ante ella as cosas se habfan complicado y que no tla cumiplir con mi parte, es decir, encon- a Cacho Ramirez antes del sibado. | Le6n nos contd, mientras se terminaba Creo que le caes bien x Charo ~ cambio, mi pa- ficios de la ciudad serén como el de la CTC __ Doblamos por una calle estrecha, casi sin veredas, con departamentos apretados, En tuna puerta, fa Gertru aprets el botén del ek. véfono. Cuando contestaron ella le hablé pated: i ala ~Gercrudis Astudillo, buss ra Magaly. ae ~Suba ~dijo la voz deformada del cité- ala sefio- fono. los se abrig una puerta y tuna sefiora muy arrugada nos saludé furnan do, Cuando me vio pregunts: -2¥ este caballeriva? “Viene conmigo, sehora Magaly ~res pondig Ia Geeert ‘A pesar de que todavia existia luz nace ral, el dlopartamento entero estaba oseurecido por cortinas cereadas, En todas partes estab Teno de plantas y cuadros extrafios que pare- cian dibujos egipcios. Arcanos ~