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CARACTERÍSTICAS DE LAS ORGANIZACIONES COMO SISTEMAS

ABIERTOS

POR

EDWIN ANDRÈS ARENAS

HNA. MIRYAM AMPARO ZAPATA VALENCIA

BEATRIZ HELENA ZAPATA

UNIVERSIDAD REMIGNTON
ESPECIALIZACIÓN EN GERENCIA EDUCATIVA

Dosquebradas, 2010
CARACTERÍSTICAS DE LAS ORGANIZACIONES COMO SISTEMAS
ABIERTOS

Las organizaciones poseen todas las características de los sistemas abiertos.


Algunas características básicas de las organizaciones son:

1. Comportamiento probabilístico y no-determinístico de las


organizaciones: la organización se afectada por el ambiente y dicho
ambiente es potencialmente sin fronteras e incluye variables desconocidas
e incontroladas. Las consecuencias de los sistemas sociales son
probabilísticas y no-determinísticas. El comportamiento humano nunca es
totalmente previsible, ya que las personas son complejas, respondiendo a
diferentes variables. Por esto, la administración no puede esperar que
consumidores, proveedores, agencias reguladoras y otros, tengan un
comportamiento previsible.

2. Las organizaciones como partes de una sociedad mayor y


constituidas de partes menores: las organizaciones son vistas como
sistemas dentro de sistemas. Dichos sistemas son complejos de elementos
colocados en interacción, produciendo un todo que no puede ser
comprendido tomando las partes independientemente. Talcott Parsons
indicó sobre la visión global, la integración, destacando que desde el punto
de vista de organización, esta era un parte de un sistema mayor, tomando
como punto de partida el tratamiento de la organización como un sistema
social, siguiente el siguiente enfoque:

• La organización se debe enfocar como un sistema que se caracteriza por


todas las propiedades esenciales a cualquier sistema social.
• La organización debe ser abordada como un sistema funcionalmente
diferenciado de un sistema social mayor.
• La organización debe ser analizada como un tipo especial de sistema
social, organizada en torno de la primacía de interes por la consecución de
determinado tipo de meta sistemática.
• Las características de la organización deben ser definidas por la especie de
situación en que necesita operar, consistente en la relación entre ella y los
otros subsistemas, componentes del sistema mayor del cual parte. Tal como si
fuera un sociedad.

1. Interdependencia de las partes: un cambio en una de las partes del


sistema, afectará a las demás. Las interacciones internas y externas del
sistema reflejan diferentes escalones de control y de autonomía.
2. Homeostasis o estado firme: la organización puede alcanzar el
estado firme, solo cuando se presenta dos requisitos, la unidireccionalidad y
el progreso. La unidireccionalidad significa que a pesar de que hayan
cambios en la empresa, los mismos resultados o condiciones establecidos
son alcanzados. El progreso referido al fin deseado, es un grado de
progreso que está dentro de los límites definidos como tolerables. El
progreso puede ser mejorado cuando se alcanza la condición propuesta
con menor esfuerzo, mayor precisión para un esfuerzo relativamente menor
y bajo condiciones de gran variabilidad. La unidireccionalidad y el progreso
solo pueden ser alcanzados con liderazgo y compromiso.
3. Fronteras o límites: es la línea que demarca lo que está dentro y
fuera del sistema. Podría no ser física. Una fronteraconsiste en una línea
cerrada alrededor de variables seleccionadas entre aquellas que tengan
mayor intercambio (de energía, información) con el sistema. Las fronteras
varían en cuanto al grado de permeabilidad, dicha permeabilidad definirá el
grado de apertura del sistema en relación al ambiente.
4. Morfogénesis: el sistema organizacional, diferente de los otros
sistemas mecánicos y aun de los sistemas biológicos, tiene la capacidad de
modificar sus maneras estructurales básicas, es identificada por Buckley
como su principal característica identificadora.

Desde el particular punto de vista de la investigación psicológica, interesa


detenerse algo más en la explicación de los S. abiertos, en los que se advierte, en
general, una correspondencia formal de principios generales, independientemente
de la clase de relaciones existentes entre sus elementos.

Todo ello ha hecho pensar en la existencia de una cierta “Teoría General de


Sistemas”, como doctrina científica aplicable a todos los sistemas en general, y a
los psicológicos en particular. Es posible que la idea de una tal teoría general sea
prematura, e incluso comporte el riesgo de enmascarar las diferencias en las
características de los entornos, pero, en cualquier caso, vale la pena considerar
las características formales y comunes a los S. abiertos, en orden a la importancia
que, a nuestro juicio, ello pueda tener en la investigación psicológica.

Podemos enunciar que las siguientes características parecen definir todos los S.
abiertos:

1 – Importación, transformación y exportación de energía: Los S. abiertos importan


energía del entorno, la transformen en cierto producto y la exportan al entorno.
Esto se puede observar en los S. biológicos (y, por supuesto, también en los S.
psicológicos, como una particularización indiscutible de aquellos).

2 – Entropía negativa: Los S. abiertos importan más energía del entorno de la que
exportan al mismo. De esta forma pueden almacenarla y adquirir entropía
negativa. En los seres vivos, es fácilmente observable esta cualidad y, por
supuesto, en el hombre y en la mujer.

Digamos, en líneas generales, que el valor energético de un S. psicológico no


depende tan sólo de la materia y energía contenidas en él, sino de algo más que
exprese lo que hay en el contenido de rango o de calidad, esto es, “la ordenación”,
considerando que, en principio, todas las evoluciones naturales tienden al
desorden, esto es, a una disminución del orden. Pues bien, la entropía de un S.
psicológico es justamente la “medida de este desorden”.

3 – Información, “feedback” negativo y proceso de codificación: Los impulsos,


estímulos o entradas no consisten únicamente en energía, sino en información
acerca del entorno y de su propio funcionamiento en relación con él. Uno de los
tipos más simples de información es el llamado “feedback” negativo, que permite
corregir las desviaciones. Las importaciones de energía e información son
selectivas, y el proceso a través del cual se lleva a cabo la selección se le llama
“codificación”.

4 – Estabilidad y homeostasis dinámica: La importación de energía con el objeto


de retener entropía opera para mantener cierta constancia en el intercambio de
energía, de tal forma que los S. abiertos que sobreviven se caracterizan por su
estabilidad. Esto no quiere decir que se encuentren en un equilibrio verdadero; por
el contrario, existe una continua importación de energía y exportación de
respuestas, pero tanto el carácter del S. psicológico como los intercambios de
energía y las relaciones entre sus partes, no cambian. Este estado de estabilidad
puede verse en el proceso homeostático para la regulación de la temperatura del
cuerpo humano, en el caso concreto del S. psicológico.

5 – Diferenciación: Los S. abiertos se mueven hacia la diferenciación y la


especialización de funciones. En general, la mayor parte de dichos sistemas
tienden a una mecanización progresiva. Concretamente, los S. psicológicos son
gobernados, en principio, por la interacción de sus componentes; posteriormente,
se establecen arreglos y condiciones restrictivas que hacen al S. y a sus partes
más eficientes, pero también gradualmente disminuyen y, eventualmente, llegan a
abolir su equipotencialidad.

6 – Equifinalidad: este singular principio caracteriza a los S. abiertos. De acuerdo


con él, un S. puede alcanzar el mismo estado final partiendo de distintos datos
iniciales y siguiendo caminos distintos (caso evidente de los S. psicológicos). Al
desarrollarse mecanismos reguladores que controlan sus operaciones, el
montante de equifinalidad puede reducirse.

Los conceptos de “equifinalidad”, “autorregulación”, “feedback”, “homeostasis


dinámica”, …, han hecho avanzar mucho en el tratamiento de los S. abiertos. En el
afán de resolver los problemas que plantean las relaciones existentes entre un S.
y su entorno, se ha llegado a tipificar el entorno atendiendo a las relaciones con el
S. (¿podría hacerse esto en Psicología?). Desde el tipo más sencillo de entorno,
en el que no existen conexiones entre las diversas partes del mismo, hasta el tipo
más complejo, en el que el S. es dinámico así como el entorno, y en el que el
dinamismo del S. depende del dinamismo del entorno, influyéndose mutuamente,
se puede pasar por diversos tipos intermedios cuya significación es menor o
mayor según el nivel de explicación requerido. También se ha llegado, en ciertos
S., a poder formular, bajo una nueva perspectiva, los procesos de cambio entre los
S. y su entorno. Sin embargo, esto no trata de aquellos procesos en los que el
entorno mismo es, en gran parte, el determinante de los cambios. En dichos
procesos, para explicarse el comportamiento de ciertos S. abiertos, hay que
plantearse el problema, no como un conjunto de relaciones entre sistema y
entorno (esto es: atendiendo únicamente a la estructura interna del S. y dejando el
entorno como algo previamente definido y especificado) sino que las relaciones
son mucho más complejas. En estos casos, para que el análisis sea significativo y
correcto, debe enfocarse el problema desde el punto de vista de las relaciones
entre sistemas.

La importancia que dicha complejidad reviste para el tratamiento de ciertos


sistemas (caso de los S. psicológicos) se pone de manifiesto al intentar
controlarlos basándose en un análisis que niegue su complejidad o tergiverse sus
propiedades dinámicas.

Particularmente entiendo –de cara a un enfoque psicológico del problema


planteado– que la idea de estudiar un S. psicológico como cerrado cuando, en
realidad, es abierto, o bien de estudiarlo como estático cuando, en realidad, es
dinámico, conlleva en sí su propia limitación, y no puede aceptarse más que
comprendiendo bien el grado de significación que con estas limitaciones se puede
alcanzar.