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CURSO DE

DERECHO CIVIL
Bando ~D las uplic:lci<;nu de los profuoru de la Uflivenid.¿ de Chile
ARTURO ALF.SSANDRl RODRIGUEZ y
MANUEL SOMARRIVA UNDURRAGA
Redactado y puuto .1 di. por
ANTONIO VODANOVIC H.

TOMO Iff

.DE LAS OBLIGACI0SES

EDITORIAL N· A S e l M E N T o
Índice
PRIMERA P.ARTE
CAPITULO 1

NOCIONES PRELIMrNARES

r. NiJdón de la obligación.
Su objeto; su rol jurídico. Elementos del derecho personal o eré·
diro: acreedor, deudor, cQSa debida.
n. Fuentes d! las obligaciones.
a) Ley; caracteres de la obligación lega!.
b) Convención.
c) Hecho voluntario. Teoría de los h~ch()s lícitos e iliciros.
d) Declaración unilateral de voluntad.
e). Crí t ¡ca de Ia clasificación tradicional de estas f uen tes.
In. ..
e !asifi,ación dl: las obligacionu.
a) Naturales y civiles.
b-) De dar, hacer 'y no hacer.
e) Positivas y negativas.
d) Principales y a~s-orias.
er Puras o siinpl.es y sujetas a mOdalidades.
f) De especi~ o cuerpo cierto y de género.
g) De objeto singular y con pluralidad de objeto: de simple el?·
jeto múltip!e, alternativas y facultativas.
h) De sujeto simple y con pluralidad de sujetos: conjuntas, soli-
darias e indivisibles.
CAPITULO 1

NOCIONES PRELIMINARES

'f. NOCION DE LA OBLIGACION


a,

1. Definición.--úbHgación es un vínculo jurídico establecido


entre dos o más pusonas, por viftud del cual una de ellas--el deudor,
debitor-se enCUentra en la n~cesidad de reali$ar en provecho de la otra
-el acreedor, ("ditor-una p~StAdón.
Al acreedor corresponde el crédito; al deudo!.', el débito.
Nuestro Código Civil, lo ~i$l'\o que el Francés, el Italiano y el
Alemán, no define la obligación; pero en su artículo '1,438 señala algu-
nos elementos de ésta, pues dice: "Contrato o convención es un acto
poOl' el cual una parte se obliga para con otra a dar, hacer o no hacer
alguna cosa".

2. EtimoJogía.-Obligar deriva de la voz latina obligare, que


significa atar, amarrar, ligar. El deudor tiene atada su' libertad en un
punto concreto y determinado a favor del acreedor.

3. Acepciones.-La palabra obligación, fuera de su acepclon


propia de "ínculo jurídico, presenta otras. Tómase!a también (-cmo si.
nónimo de:

a) Deuda. Y así s:' dice: Ulás Obligaciones del Banco de Chile",

b) Título .le crUito. Háblase en este sentido cuando se manifies-


ta, por ejemplo, que "ba;aron las obligaciones (bonos) del Estado
Francés".
CURSO DE DER.ECHO CIVIL
~-==========================================~==========

c) Ducumento en 'Iue contfa l/rlu vblig"ciú~. Esta significación 't


da el artÍculo 2,523 al decir: ~'La p~scripción de corto ti.:mpo pro·
piamente tal, se interrumpe y se transforma en prescripción ¿~ largo
tiempo. d~sde que interviene pagelré /j obligación erait,,¡".

d) De'b .. r moral. Dá!ele esta acepción cuando se manifiesta que


"codos estamos obligados a respetar a 10i ancianos".

4. Corr~lación entre el concepto de derecho personal y el


de obligación.-Derecho pcr,otlal o aMltv es el que sólo pueJ.:
,.cC'lamar~e de cil!ttas personas, que, por un hecho suyo ó la sota dis·
Fe ;ici,'n de In ley, han contra ido las o!,li~pcioncs correlativa~ (artÍcu-
l(l 578).
Derechc pzrscnal y obligación scn, pLl~~. conceptos corrdativos.
PLltJ~n ~'ompatar5~ CJn 'la cara y d s.:t!o de una mon~da: la ~x¡stcncia
de nqllél implica ne::~sariament~ la de ésta.

5. Teoríá que pretende hacer entrar en las obligaciones la


I'ocil'n de derecho real; refutación.-A!gun:::s autores, exagerando
1.1 gl,lll imrllrrancia Je 'as obligaciot~es, han querido hacer entrar en
ellas la noción I1mma del dert-ellO real. ¿,Qué es, Jicen, un ¿~recho real,
por ejemplo, el der~cho d~ propiedad, sino la obligación que tienen
(.;J,:s h~', ~rr~~ humanos, Fuera del prcpictar!o, de rrsp~tar la ;tccit)n el(-
c!miv'l de éste s;:¡bre la cc~a d:: 'luces ¿uáio?
Cohn y Capitant han refurado t:sta te:>ría. Ven una profunda di·
f.:rencia de naturaleZl entre 103 d.:rech03 real,es y los p~rs(}nales o de·
rccho~. de crédito. "Estos s'on derechos relatíyor, que consistl!n en una
relación entre ¿os personas. de' las Cllalcs una ve una pute ,'le su libero
tad natural puesta al servicio de otra, y esta otra posee sobre la prime·
ra un cierto poder de autoridad. Por el contrario, el derecho real (que
~s el qtw: se dene sobre una cosa sin respecto a determinad. perlona)
es un derecho a&roluto. Ahora bien, el derecho abro/uta no es ya un"
rc)ación entre ¿os individuos; es una prerrogativa concedida a L;n indi-
viduo que ccnsi.ite, cuando se trata de un derecho real, del 'derecho de
propiedad, por ejemplo, en el poder de usar y disfrutar de la cosa, de
sacar de ella toda la utilidad que es susceptible de proporcionar, en una
palabra, en un poder que se e:ercita Jirutam~nt~ sobre la cosa" (1).
(1) "Curso Eltmental de Derecho Civil", trQducción castellana, (Ma-
drid. 19H), pág. 6.
DE LAS OBLIGACIONES
=
t.yde esta diferencia fundamental se desprenden contrastes nu-
merosos. El derecho real es perpetuo, destiqado' a. durar tanto como su
obj-;!to. s~ tran3mite de una ptrsona a otra 'sin desaparecer nunca. 'El
del echo de crédito, por el contrario, es esencialmente una relació" tem-
poral e'ntrc JOI indiYI~duo!. destinada a extinguirse por un aconúdml;m-
to previste, el p:ige. Decir que el derecho real se reduce a una obliga-
cién pa,iva universal es dar una noción incol11r'l.'ta, insuficiente del de-
r~cho real" , (2).
"Además, continúan Co!in y Capitant., ~s d~vjar !a palabra ob/i·
g¡:¡ción de su' 5cntidt> jurí¿i.:o, es attibuirl~ un significado nu~vo, pu~s
~". cbl'gación ~s ~~cncialrncnte alg::l anorm¡:tl, una excepción al, d~t'echo
tcmún'r que U la independencia redproci'de les individuos y no la su-
j edén de unos a otros, mitn trae esta pret~ndida obligación general ¿e!
¡:úb!ico de mpetar el d~r,echo de propiedad (y tOdllS los derechos abo
s.Jlutos) no e3 preci~amente más que el d!recho cvmún, la condición
uencial y primordial de teda la vida .social (3).

6. Elementos de la obtigación.-La ~elación cbligatoria supon~


'!'L' (,I"I1l~'f1t(W r"f'~nllo11l's, r('nstit\líd,~ ;:onda uno de dIos por u~a o va-
r:as per,onas y un ~~emento real.

7. elementos perwnales-S:m el StI' :~to act;vo, llamado


LOl;
"Uf:( dor (o acre~¿ore3). t el sujHo pasivD, lIamade deudor (o ,leLI-
c!or.::s) ,
El acreedor, -es [a pencna titular del derecho p!r-icnai, !a que está
facultada Fara !xigir. Cont?mplada bsde su lado, la :>bligación es un
¿erecho o un crédito, como dice el artículo 578, y figura, dentro de su
Fatrimonio, en el activo.
El d~u¿or ~s la persona que se encuentra :!n la necesidad jurí&ca
de realizar una p~estación. Desde su ángu1.,;), la obligación es una ::ar·
ga o c!ébito1 y por úo figura en el pasivo d! su patrimcnio.
Tanto el acreedor come el deuJer d:ben ~er determinado!; pero
no es preciso que lo estén .en el acto ccnstitutivo de La cb.ligación; 10
que es indispensable es qUt puedan ser detennina¿os d:! alguna manz-
ra. Porque una obligadón cuyo -6ujeto a.:tivo o pasivo no pud:era ser

(Z) Ibídem,
(3) Ibídem.
10 CUASO DE DEAIiCHO CIVIL
============================____ ;=======;==========7
derenni.nado.. no setí. cal obligación, ya que sólo entre person.. derer·
minadu puede darae un vinculo, oplis.torio.
"La ind'eterminación mom!=ntánea del sujet~ activo e. de cierta
frecuencia en el derecho moderno; pién.sese en las obligaciones al
port,dor"•
'CAdemás encontramos instituciones jurídicas como la promesa de
recompensa a 'persona indeterminada, que se determinará por la reali·
zación de un cierto acto, como, por ejemplo, el encuentro de una alh...
ja perdic:fa, el hallazgo de una medicina, la realización de un inven-
to, etc.".
"La ind4iterminaci6n del aujeto puivo ea menos frecuente; pero
también existe en el derecho actual algunas veces. Así sucede, por ejem.
plo, con Jo.s impue.stos. También la posesión ele un cargQ puede ser ori-
gen de determinadas obligaciones civiles".

8. La prestación.-La prestación ea el ob;cto de la obligación,


l
y constituye, por una parte, el fin de la muma, 'por la ventaja que el
acreedor se promete de ella, y, por otra, la limitación impuesta al deu-
dor, por.el deber' que alcanza a éste de hacer o no hactr also.

La prestación puede ser un hecho pos;t;"o, cuando el deudor se


obliga a dar o hacer UI'K\ cosa, o un h:cho nególi'l'o, cuando se obliga
a no hacer algo. En este último ca.o ,,~ habla de abstención.

Para que la obligación llegue- a existir jurídicamente, la pre.stáción


cebe reunir determinados Cdrdelere$.:
a) Debe ser !>:uibll!;,
b) Ucild, o c,omo dicen otros, jurídicamente posible; y.
e) Debe .er d~~in4d. o por lo menos d~te,minah/~ .según cri-
terios o elementos preutableddOJ.

Patrimonialidad· de la prtstdción. Romanistas y civilistas discuten


si e. indilpensable pAra que exi.sta la obligación, que el e1em~nto real
de ésta, la prc.stación, sea patrimonial.
L,. tendencia dominante hoy. en día es la de considerar que la
prutación puede tener Wt concenido q'uc no sea puramente económico.
Tal eS el cri'terio que ~sti.enen, entre otros, Ihering, Windschcid y
Crom(.
DE LAS OBLIGACIONtS 11
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CA,RACTERES' DE LA OBLIGACIÓN

9. Enumeración.-De la dettnición dada, se desprenden los ca~


racteres de la obligación:

1) Es un 'Yinculo, porque liga la pmona del deudor a la del


acw:dor, JiJl,1ítando la libertad de aquélla en provecho. de ésta. Y pet·
ú¡amente ~! término obligt¡tio, usado por los romanos, responde a la
~dea de que el deudor se halla ligado al acreedor.

2) Este vínculo- es jurídico, caracterizado por la "necessitas" que


no p~rmite a quien se halla sujeto a ella el eludirla arbitrariamente.
El deber moral se diferencia de la obligacicú,rtpredsamente porque
carece de sanción itgal; lá moral ordena soca~r,tt· a los menester<lllOS,
pero si ésto no se hace, n.die podrá c<lll.meñir al que no cumple el dic-
rada moral a que lo haga: la carencia de sanción hace que la norma
moral se cumpla arb¡tra~iamente, según la conciencia y convicciones de
cada cual.

3) El vínculo obligacional es entre ptrsonas determinadas, en el


S4:ntido que más arriba anotamos.
En d derecho real el sujeto pasivo no se encuentra determinado.

4) La obligación coloca a una persona en una situación dett:'rmi-


nada para que realice un acto p~5itivo o negativo en favor de otra.
Estos actos pu-eden consistir en dar, hacer o no hacer una cosa.

EL VíNCULO JURíDICO

10. Noción.-La esencia toda de la obIígación se centra en el


conccp~o del vínculo. ttEs éste un vínculo abstracto que, coma. hemos
dicho, ligl la periona del deudor a la del acreedor, y .es un vínculo de
derecqo que impide al deudor desligarse arbitrariamente; 'es un liga·
mtn que limita la lib:rtad individual del deudor y confiere al acreedor
una facultad ejerdtabIe contra el obligado, en virtl,1d de la cual éste re-
w!ta constreñido a determinada actividad (positiva o negativa) y aquél
I! CURSO I,)E DERECHO CIVIL
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puede obtener satisfacción en el patrimonio del obliga¿o, en el caso de


incumplimiento".

11. Naturaleza y objeto del vínculo jurídico; teorías.-Pe-


ro, ¿a qué qebe entenderse dirigido propiamtnte el vínculo?
"Las cC!1cepcicnes teóricas ~obre su natura!.eza y objeto que se en-
1.1.'.111 1'11 pilrrr ron !il$ que versan sobre el objeto propio de la obliga-
ción arrancan de. uno u otro dt los momentos dt la relación y div;rgen
entr:- sí profundamente con frecuencia".

12 .. Teoría que atribuye al vínculo el efecto de producir una


sujeció~ de la persona del deudor a la del acreedor.-Una tcoría,
hoy totalmente abandonada, atribuye al vínculo el efecto de producir
Ltn3. verdadera y pi·opia sujeción ¿t la persona' del deudor a la del

acreedor y cOI!struyen¿o como una relación de dependencia de perso-


na a p~rsona l!ega a concebir la ~rsona del d~udor como el objeto pro-
pio de la obligación. Análogamer¡te a lo que ocurre en los derechos rea-
les, en que se reconoce al titular un poder sobre la cosa, el derecho de
crédito vendría a ser un p·odel' de la persona sobre la persona (4).
Esta concepción es equivocaca. Si a ella pudo responder ¡aposi-
ción del deudor en los primeros tiempos del Derecho Romano, cúando
el mxum (vinculación) enBetdt'aba un verd:lliero poder en el acreedor
y la r;gurosa ejecución de la manllr iniectio permitía a éste el apode-
rarse de la p:!rsona misma ¿d deudor y el reducirla a esclavitud, ya no
explicaba la situación del deudor en 105 tiempos más a\'anzados, lue-
go que la lex Poetelia, abdida la ejecución personal,. introdujo el nue-
vo principio según el cual los bienes respondím por el deudor y no su
persona (p~cun¡oe creditoe bona debitorir nOIl corpur obnoxium esse).
el pa~ritl}onio pasó a ser obj~to de la e;ecucióa y medio de satisfacción
del acre~dor (5):-
La t\Jría que examinamos, resulta más iuadecuada hoy, en que la
sujeción del obligado no en~ndra ni U!l podtt en el acreedor ni una
situación perwnal de dependencia en el deudor. Hay, sí, en el víncu-
lo una Jimitación de la libre actividad, Forque cuando surge una rela-

(4) Rugg:er;¡, "Instituciones ée Oerecho Civil", tomo rr (Madrid;


1931), pág, 6.
(5) Ruggiero, obra citada, tomo 11, PóÍ3. 6.
DE LAS OBLIGACiONES 13

dónob1igatorta, la libertad del deudor sufre una limitación; pero la


libertad personal no resulta destruida ni aminorada; porque no se con·
fiere al acreedor (sobre todo después d~ .1a abolición de la prisión por
deudas) derecho alguno tendie,nre a. privar de aquélla al deudor, ni
constituye ella de por si objeto d~l vinculo, porque éste se. dirige a
obtmer una actuación positiva o negativa y el deudo~ (aun cuando la
prolitllción lO' Gmi'tílmcnt~ ~t~nal) pu~de, vi-olando la p,bligación,
no cumplirla o cumplirla sin <¡tie el acree&n' pueda en níngúneal'o ,tj!!r.
citar la coerción física en l~ persona del deudor (6).

13. Teoría. que conciben 13 obligación como ,una relación


entre el aaeedor y el patrimonio del deudor o entre do.~ patrio
montol.-En abierta antítesis con la teoría anterior, hay otra más
moderna que c;ond~ la obligad!Sn C'Dmo re 1.u::;ón!11trc ~ 1 II.cr,eedor y
el patrimonio del deudor. Y hasta algunos la entiendm como relación
entre dos patrimonios, de t~ cua!es UM se halta vinculad:) a otro. El
patrimonio pasa a ser objeto de la obligación y !-:: conmuy: la r:la·
c:ón sabe: la base objetiva de una responsabilidad dir~:::ta del patri-
mOl1io hacia el que en definitiva ti~de la pretensión dd acre~do: (7).
Ena ¿omina, dice Ruggiero¡ proftsor de la ,Real Uni\f~rsidad
de Nápoles, que tiene mucho de exacta, peca por el extremo opuesto
en cuanto qu: eliffi"ina del concep:o ¿el vínculo la pmona del deudor
y eleva a elementol principal el que en realidad es subordinado. SI en
d'!fin¡tiva cuando el deudor no cumple la obligación, la ejecución se
ejercita por el acreedor sobre el patrimonio de aquél y la satisfacción
de su crédit-o la obtiene con IQ5 bienes qu·: integran el patrimonlo, no
es menos cierto que la relación se constituye entre personas y que la
satisfacción dd crédito es debida por ei deudor y sólo éste puede rea-
lizar la prestación cuando el objeto de la obligación consista en una
acción u omi.5ión de carácter personal y no patrimonial; qu~ si el in-
cumplimiento de una prestación estrictamente personal' lleva éomo
consecuencia una responsabilidad patrimonial, esto no es sino efecto
indirecto de la incoercibilidad del acto' a que el deudor se obligó .. El
patrimonio no es más que la garantía del acreedor; al patrimonio va
dirigida la acción ejecutiva cuando el obligado no cumple volunta-

f6) ¡Ibídem.
(7) Ibídem. pág. 7.
14 CURSO DI! DEIlECHO CIVIL

riamente la prestación, pero esto preci.;amente demuestra que. en vía


normal el vínculo no se establece con los bienes' (8),

14. Teoría que considera que el vínculo' obligacional liga


la libertad del deudor.-uLa doctrina que mejor pone de relieve la
e~encia de la relación es la que considera la obligaci6n como teniendo
por objeto un determinado acto del deudor. El que se obliga vincula
su libertad relativamente a aquel acto en cuanto se impone el cum-
plirlo u omitirlo, y de no ser por el vínculo ninguna norma imperati-
va o prohibitiva le constreñiría al cumplimiento, hallándose obligado
a éste en interés del acreedor. En la limitada esfera en que aquel acto
~e \nueve, 1" ólctividóld y voluntlld del deudor no es libre; pertenece al
acreedor. Esto no significa, sin embargo, que la voluntad sea objeto
de la relación, ya que la libertad individual no puede ser coartada;
es contradictorio concebir un acto voluntario como objeto directo de
un vínculo cuando la esencia de éste consiste en una facultad que es
independiente de la voluntad del deudor. Por otra parte, por muy
amplio que sea el conteni¿o de la prestación, no es admisible en las
legislaciones una perpetua sujeción de la actividad toda de una per-
$ona. Son actos particulares, determinados, ele contenido vario los
gue la persona del deudor está obligada a efectuar o a omitir en be-
neficio ¿el acreedor y que en tanto representan para éste una ventaja,
implican p;lra aquél una limitación. A ellos se.dirige el vínculo y con
su cumplimiento se extingue. Estos momentos, el de la ventaja que el
vínculo reporta al acreedor y el de la limitación' que implica para el
deudor, constituyen la esencia de la relación; wn las dos faceta.s o as-
Fectos que ofrec~ el mismo fenómeno, sin que pueda darse el uno ,sin
el otro. Así se explica por qu~ no se produce el vínculo obligatorio
cuando el deudor no sufre, aunque sea en mínima proporción, una
limitación efectiva, como ~urre en los CélSQj en que alguien ~ obEg!
una prestación imposible. Del mismo modo se explica así, porqU!,
constituí do el vínculo, éste se extinga y el deudor quede liberado.
cuando persona distinta del &wdor realice la pre5tación" (9).

15. Teoría aleQ1.ana que distingue entre el' débito y la res-


ponsabilidad.-Una moderna teoría ha sometido el concepto de obli·
{8) Ruggiero, obra citada, tomo II, pág, 7,
(9)' Ruggiero, obra citacLa. tomo Ir, págs. 7 Y 8.
DE LAS OaUGACfONJ!S /5

gaclona un análisis más pen'ttranre. Distingue entre el débito y la


rf!}'ponrabilidad, entre el Schuld y la Hdftung, para emplear la ter-
mino!ogía germana.
Partiendo de la idea, que tuvo Brinr por priméra vez cuando es-
tudiando la obligación advirtió que en ella distinguense dos momen-
tos diferentes y contrapuestos, el ¿el débito (Schuld), que es el de-
ber del deudor de realizar la. prestación, y el de la responrabilidM
(Haftung), o sea; la. situación jurídica del patrimonio del deudor ex-
puesto 'a la acción ejecutiva del acreedor, partien¿o de esta idea de
Brinz, rep.!timos, muchos escritores alemanes y algunos italianos han
elaborado la distinción que tratam<lS, poniendo en evidencia la im-
porrancia que tiene Pdra penetrar en la es~!\c¡a del víncu!o obligatorio.
Carlos Von Amira, sobre la bue de sus estudios realiz.'¿o·s en
el antiguo Derecho Germánico y en el de los pu::blos del Norte de
Europa, princip.1lmence en el Derecho Sueco, construyó la teoría de
la obligación tomando por base la oposición entre los dos conceptos
anotados: deber y responsabilidad. Este punto de vista ha sido acep-
tado por !os principales tratadis~as del D~recho Germano, que lo han
utilizado en sus inve'St!gacion~s y que han comprobado que dicha opo-
sición se encuentra en todas la.; legislaciones -de procedencia ¡ndp-
germana (lO).
"Según este concepto de la obligación, la deuda, en el amplio
~entido de la palabra, significa un deber moral; pero este deber moral
no basta para asegurar el cumplimiento de la obligación. Por eso, en
los estadios primitivos de las legislaciones, si el obligado no cumplía
su deb~r moral podía ser excluido de la comunidad, pero no podia ur
ccmpelido a cumplir la obligación. De ahí que, para asegurar el cum-
plimiento, al deber moral se uniera una respo.nsabilidad, que podla
recaer sobre la persona o sobre 106 bienes de! obligado. Al lado del
deber mora~ que podía ser cumplido espontáneam.ente, hay ya en 1:¡.
oblig~ión un elemento nuevo, que autoriza al acreedor para prece-
der contra la persona del deudor o con:ra sus bienes, según !:>'S distin-
tos casos y evolución jurídica" (ll).

(lO) Leoooldo Alas A. o "D!tl=ho Civil" (Madti¿, 1929), paiP, :537


y H8.· -
(11) Ibíd ~m,
16
.. _~----
Ull~SO 01:: lJLI\LLllU I.;¡VIL
- ..;., _ _ _. _-.....:...--.:: _ _ _
. _c

EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

16. Inexistencia primitiva de la obligación; concep~o de


vínculo materiaJ.-EI concepto de obligación como vínculo jurídico
(S el producto de una larga evolución histórica.

En el Derecho Romano primitivo, como en todos 105 Derechos


antiguos, no existe al comienzo el concepto de obligación, que es pu-
lamente espirit~al. Los actos jurídicos s-on siempre al contado; nun-
,"1 ql1(·da p~llJi~ntt! l·l cumplimiento de la pr::stación de' una de las
t}.trtt:s.
Las primeras obligaci~nes nacen en Roma, lo mismo que 4!11 los.
J::m¡ís pueb!o~, a consecuencia de actos delictivo;, cometidos en contra
del que va a t~ner derecho a una r~p:lración ljut! le deDerá d Jelin-
cuent.:. Pero la oD!igación se manifii!sta entonces, no como una rela-
ción espiritual, sino como un verdadero sometimiento material. El
Jbliga¿o (obliga/us) es un ciudadano encadenado por otro a virtud
ce lll.l hab~rle pagado a éste 10 que le deb<!. El acre:!dor tenía sobre su
deud::lr un d;~recho análogo al del propietario sobre la cosa, sin' duda
porque .el prototipo de la vida jurídica ¿~ aquella época era d con-
cepto del Jerecho real, y todos los der.!chos se concebían enton::es co-
mo d::rcchos r~a!es.
Para hac<!t efe·ctivo~ sus' der~.:hos, la ley lomana concede al
.:'creedar la rnanllS iniectio. La ejecución normal, dice L~oPQldo Wen-
ger en su "Comp!ndio de D.'!recho Pro::~sal Civil Romano'~(12), se
l~alizaba s'~gún las reglas de la ltgis actio p'!r manus iniectio nem.
"El c:!udor di;¡¡x>nía, d~spué.s de )a sent~ncia, d! un plazo de trúnta
días para liquidar su deuda. Transcurridos éstos sin pagar, el óudor
era conducido ante e1 pretor, el cual, si nadie salía como fiador de
aquél, 10 adjudicaba al acr::edor. Este 10 aherrojaba y 10 exponía en
público durante tres' días de mercado, por. si alguien s-e pres-entaba a
res~atarlo. Si no había rescate, el acreedor podía dar muerte al deu-
dor insolvo<:nte o venderlo fuera de Roma como esclavo. Si el deudor
10 era de varios acreedores, éstos podían partirlo en trozos. He aquí
la codificación del derecho de la venganza contra aquél que no puede

( 12) Obrita publicada como Ap~ndice del "Derecho Privado Romano"


de Jors y Kunlce-l, págs: H 1 Y siguiente,_
O!l LAS OIlLlCACION t:s 17

pagar sus deudas. El ,sentido utilitario capitalista hace ceder mucho


al impulso vengativo; [os acreedores encuentran preferible y más prác-
tico prescindir de la muerte y reparto del deudor en pedaros, y ven ..
derio como esclavo, dis'tribuyéndose e! precio. Los rigores de este ré-
gimen ejecutivo son aplacados por la Lex Poetelia, qu.e prohibió la
prisión y ~ncadenamiento, la muerte y' la venta del d'!udor, e hizo pa-
sible el convenio entre acreedor·~s y deudor, para que éste pagara su
deuda con su trabajo". .
En resumen, puede decirse que: primero, no exist~ el conc!pto
Jc c,b!igaciún; y ~<:gundo, gue cuando surge éste, el dwdor comprome-
t,· i// prrWllú como garantía de cumplimiento.

17. Concepto de vínculo moral.-La, modificaóón del esta-


d::: social de Roma trajo-gracias principalmente al esfuerzo de les
plebeyos-diversas innovacione's" en este orden de cosas. So! evolucionó
completamente y se pasó al extremo opuesto: el cumplimiento de la
cb!igacíón sólo quedó entregado a la conciencia de! deudor; del víncu-
!,) emincntemznte malt'rial saltóse a uno esencialmente mord. El de-
recho del acreedor tuvo, pues, por 'ob:eto un acto dependiente de la
voluntad del deudor; obligar!~ no es ya dar su cuerpo en prenda: es
CJmp~ometer su fe. Las mismas palabras "crédito" y "acreedor" evi-
dendan ~sta~ i¿::as, ya gue arrancan de "cr~dere", gue significa dar
.su corazón, su confianza (13).

18. Concepto de. vínculo jurídico.-De esta manera el acree-


dor se ve sujeto a la sola con~iencia del deudor, ya gue car'ec~ de m!-
di·;),5 compulsivos para exigir el cumplimiento de' la obligaciór.• Esta
concepción, como es fácil imaginar, lej;s de servir al desarrollo de las
relaciones económicas entre los individuos, las estorba y las restringe_
PaL" <:so, lu::go se concedieron acciones al acreedor para exigir el curo-
p!imiénto de la obligación, y se consagró el principio de que los b~e­
n'!s del deudor, y no su cuerpo, respond:n de la reatización de la pres-
tación. En el Derecho Romano clásico,' la obligación es, pues, un
'l'inculo' jurídico.

(13) Edouard Cuq, "Le5 imrirudons juridiques ,~es romaíns", (Parí,_


1904), romo 1, pág. 202.
18 CURSO DE DERECHO C1VU.

Sintetizando toda la evolución del concepto de obligación, te-


nemos:
1) Vínculo material;
2) Vinculo moral; y
3) Vinculo juri,dico.

19. Concepción personal de la obligación )' concepClon


obietiva.-ApreciaJoI en conjunco la evolución del concepto de obli-
gación. preséntan5e dos polos o extremos. En el uno u mirada como
un vinculo entre personas determinadas; en el otro es considerada
desde un punto de vista objetivo (14).
El Derecho Romano llegó en su evolución a considerar la obli-
gación como un vínculo jurídico, apreciando en eUa, por lo tanto, su
carácter personal, Jllbj~tillo e intransferible. La concepción moderna,
influida lIin duda por el D.:recho Germánico, adende más al valor
obj~/illo de la obligación .que a la idea del vínculo; da más preferen-
cia a la prestación que al lado pusonal, teni~ndo en cuenta q4e la
obligación puede permanecer la misma aunque !le cambien SUI' ele-
men.os personales (deudor y acreedor).

De la nbción subjetiva, aceptada por el Derecho Romano, deri-


van algunas consecuencias:
1) N o se reconocía la rtprtstntatión para contraer obligaciones;
2) Tampoco contrato alguno-" fa,yor dt tctCt'roj
3) Rechazábase todo cambio en los inter~sadol, tanto ¿el lado
del acreedor (c~sjón de crUilos) como del lado del deudor (tlctpta-
ción de tkuda);
4) No se reconocía ninguna in~eterminación ¿e acreedor o deu-
dor, ninguna oferta in ;ncl1rtam. ~Jonam.
Sólo excepcionalment~ se reconocían efectos a la declaración uni-
lateral de voluntad.
De su conceptó deriva el derecho moderno las siguientes posi-
bilidades:
1) Representación para contraer obligaciones;
2) Contratos a favor de terceros;

(1-4) D"mófilo d. Buen, "Nota, d. Incroducc:·in a la ceoría general d.


lal oblig.acior.es" del "Curso EIlllMnc.l de Derecho Civil" J. Colin y C.1-
picane, tomo III (Msdrid, 19204), pálJ. 10.
DE U.S OBLIGACIONES Je)

3) Cesión de créditos y aceptación de deudas, especialmente con-


templada ésta última en el Código civil Alemán;
4) Acree<!ot y deudor indeterminados.

ROL JURíDICO DE LA OBLIGACIÓN

20. Funciones de la obligación; diferencias con las del úe·


recho' real.-Von Tuhr, ilustre tratadista alemán, que a la profun-
d:ca¿ del germano une la claridad del galo, escribe: "Si comempla-
mos la obligación d-:sde el punto de vi3ta de las funciones que de,·
cmpe!ía en la vi¿a jurídica, vemos que también, en este respecto, h,1Y
una diferencia característica y profunda que la separa de los den:-
chos rea!es. L~ propiedad y demás derechos de esta naturaleza asigo
nan a su titular un determinado fragmento del mundo exterior para
qU! ejerza sobre él un poder exclusivo, y se lo amparan contra posi.
bIes intromi.siones de terceros. Las obligaciones, en cambio, tien~n p(}r
finalidad el anudar relaciones entre la)' esferas juríd:icas de yarias p~r·
senas. La obligación, considerada en cuanto crédito, es un e!?mento
p::-sitivo (activo) del patrimonio del acreedor, y a la par, en cuanto
dcuó, demento negativo (pasivo) del patrimonio de! deudor.
La relación .Jbligatoria puede consistir en preparar un d~ splaza.
m~ento de valores patrimoniales, obligándose el deudor a entregar un
cb.'eto o a ejecutar una obra. Tales obligaciones crean entre el patrio
monio del acreedor y el del deudor una tensión que sólo desaparece,
r::mnalmente, en el momento en que la obligación se cumple. La re·
lación obligatl?ria puede también ver~ar sobre el compromiso contraí·
do For el deudor de asegurar al acreedor, por tiempo más amenos
largo, el liSO de unobjel!O (ejemplo: contrato de arrendamiento) o de
sus energías 0': trabajo (arrendamiento de servicios). Pero, mientras la
propiedad y la mayoría de los derechos reales envuelven poderes ilimi·
tados en el tiempo, el orden jurídico siente cierta á¿versión a recanoar
la existencia ¡;le obligaciones temporalmente ilimitadas" (15). De ahí la
¡imitación, en cuanto a la duración, que la ley impone al contrato d!
trabajo, de sociedad, etc. índice

(1') A. Von Tuhr, "Trat.ldo de !as Obligacione;", tr.lducid" d.,.! :..:e!:'!i"


y concord~:lo 90r \'JI. RoeN, tomo 1 (MadrId, 1934), p¡i~~. 12 Y 1.3.
:!o CUIUO DE DU.ECHO CIVIL

ll. NOCION DE LA TEORIA GENERAL DE LAS


OBLIGAOONES

21. Dcful ¡ción de la Teoría General de.1... Obligaciones.-


La Teoría General de. las Obligaciones, que es materia de este tomo,
puede definirse como el conjunto de principios y reglas que sirven pa-
ra determinar el concepto de la. obligaciones, su. diferente. elemento"
sw caracteres y .su.s fuentes, sus diferentes clase., .us diversos efeeros,
sus modos de extinción y .UI medios de prueba".
E~ 111 PQrt~ H~ntral de l. materia <k las obligaciones, con,agrada
a lil e"p:)~ición de 101 principio. y reglas fundamentalel.
La pJutt tsp~cial, que comprende l. expollición de ,l •• regl" apli-
cablt.s a las diversas operaciones jurídicas que realizan los hombres y
úrven para crear obligaciones, 5erá estudiada en el tomo siguiente.

22. Importancia del ~tudio de la Teoría General de las


Obligaciones.-La Teoría General de las Obligaciones, que en nues-
tra !eg¡slación positiva está tratada en el .libro IV del Código Civil, in-
titulado Dt [tU obligacionts na gtntral ., dt los contratos, tiene una
eno:rne importancia teórica y práctica:
a) Constituye t:>da la tramd dt la "ida jurídica. Sirve de base no
sólo al D:r.::cho Civil, sino también al Derecho Comercial, al Derecho
Intern;l:::ionál Privado, y aún al D:recho Internacional Público.
b) Es la teoría de mayor aplicación práctica dentro del Derecho
Civil.
c) Los principios que constituyen la t~Orla general de las obliga-
ciones, no sólo se aplican a las obligaciones actualmente en uso, sino
también a las que hagan aparecer las transformaciones de la vida 50- .
cial y económica.
d) Muchas reg'las de: loa contrate» sólo son aplicación de loa prin-
cipios que consagra la teoría general de las obligaciones.

23. Carácter propio de la Teoría de las Obligaciones.-La.


Teoría de'las Obligaciones, que algunos dicen que constitoye como las
matemáticas del Derecho, es la parte más abstracta de éste y forma el
cominio principal de. la lógica jurídica.
DE LAS OSLlGAClON ES 21

La naturaleza abstracta de las fórmulas, el amplio campo qu~ -ofre-


cen para las discusiones y razonamientos. dan a esta parte del Derecho
un carácter especial (16).
Pero no hay que dejarse llevar demasiado por esta tendencia a
razonar de una manera estrictamente lógica, que puede ser contraria
al fin social de la !egillaci¿nj el intérprete ¿el Derecho necesita, p..1C
cnóma de todl.l, espíritu de obst'rvación y equidad (17),

24. Evolución histórica de la teoría.-Por otra parte, dicen


P:aniol, Ripert y Esmein (18), se ha repetido con obstinación que las
,,1.< _,!,..-itl11,'s fl"prrst'nt,ln la patte inmutable del Derecho, que sus re-
gi,!., jWlIllip,.It'\ ',1111 vn,bJn; ullivcr,\,drs y ('(('rlL1S. p¡,!,o l',)(1) lhl ('S sin.!
una ilusión, Lo que resulta indiscutible es que esta materia se halla me-
nos sometida que las otras a '105 vaivent,; de las revoluciones políticas;
F:O no escapa del todo a sus influencias, si bien sus transformaciones
~::m más lentas.
Lo,; escritores modernos se han equivocado a causa del hecho de
gue la teoría de las obligaciones fué reconstltuida con materiales roma-
Iles por Dumoulin, D'Argenrré, Domat y Pothier, \0 que parece signi-
ficar una continuidad que históricamente es falsa, porque duranre toda
la Edad Media dominó en Francia un sistema original de raíz germá-
nica (19).
En realidad, la te-oría de las obligaciones no es sino la traducción
juríd:ca de las r-tladones económicas y morales entre los hombres. Su·
fre, pues, necesariamente, las consecuencias de la evolución de' estas re-
laciones (20)_
Hay desde luego una marcada influencia ¿e las ideas morales. Si
la técnica de la obligación debe mucho al Derecho Ronumo, cuyos ju-
risconsultos construyeron una admirable teoría, no se puede despreciar
la obra de los canonistas en la formación de fa teoría de [os contratos.
y aun hoy en día se ve la influencia de la regla moral que pugna por
obtener su reconocimiento como regla jurídica (2t).

( 16) _ Planiol, Riper~ y Eunein, "T~a¡té pratique de 'roit el vil fran.¡:ai,",


tomo V (París, 1930), pág. 2, N.' "2-. 0
. ( 17) Ibidtm.
(18) Obra citzda, tomo V, pago 3, N." 3."
( 19) Ibídem.
(20) - P!aniol, Ripert y E5mein, obra citada, tomo V, pago 3.
(21) Ibídtm.
..
."
~
<:l.'JI.50 DE DEJl.ECHO CIVIL
==- . :: ==;:::....============--'-=-..:..:..:....'---
De o:ro lado, la evolución económica del último siglo ha h:cho
aparecer nuevas concepciones jurídicas o modificado las ya existcnt!s
y tradicionales (22).

En .Iínltsis, podemos decir que 103 investigadores del Der::cho


malltien·~n ¿';:,s césis antagónicas:
Uno; proclaman la ¡"mutabiljJaJ del Derecho de las Oblisaci;:,o
nej, fundándose principlamente en su carácter puramente racional. El
camp:ón de esta manera de pensar ha srdo Taulier, como lo demueltt:l
~n su obra uThéori~ raisonné du Code Civil".
Otros, como Dem';)gue, Planiol, Riperr y Esmein, sostienen la 'IIa-
r;abilidad del Duecho de las Obligaciones, apoyándOle en distintos ar-
gumentos.
E! redactor de estas explicaciones adhiere a estos últimos y ve, ca'
mo l3onnc:cas: (profesor de la Facultad de Derecho de Bordeaux), en
:a histo~ja del Derecho de las' Obligaciones la más clara confirmación
¿e la tesis de la variabilidad. Las fuentes de 1;1 obligación, su rransmi-
sibilidad, sus efectoJ, .,us modalid¡des, sus modos de extinción, prue·
S¡n, aún con independencia de la noción de obligación, que el Derechi>
.:le ésra ha variado y evoiucion¡do, como lo veremos en el curso ¿:
t'sta obra. índice

III. FUENTES DE LAS OBLlGACIONES

25. Enumeración del Código.-La.s fuentes esrán constituidas


por los hechos que la originan, los hechos de donde elllanan o nacen.
El Código Civil enumera las fuentes en el artículo 1,437, al decir:
"Lasobligacioncs nacen, ya del concurro, re.al de las voluntades
¿e do. o más personas, como en -tos contratOl o c;onvencioncs; ya de un
h~::ho voluntario de la p:rSona que se obliga, como en la ac:pcación de
una herencia o legado y en todos los cuasicontratos; ya a consecu:n-
cia' de un hecho que ha inferido injuria o daño a otra persona, com:>
.:n los d!licos y (,. .1Sidelitos; ya p:>r disposición de la ley, como ~tre
los padrts y los hijos de familia".

(ZZ) Ibídem.
DE LAS OBLIGACIONES

De acuerdo con este art}culo, las fuentes de las obligaciones son


.:;inc.a: el contraro, el cuasicontrato, el delito, el cuasidelito y la ¡'·Y.
E insiste en ésto el artículo 2,284, al decir:
"L:1S obligaciones que se contraen sin convención, nacen o de la
~::-Y () de un hecho voluntario de una de las partes. Las que na-::en d!
. a rey se l'xpre~al1 en ella.
S: el hrcho Jt' tIlle !lac:~Tl es lícito, cmsritllyen \lTl CUJ~,i, lmtrato.
Si el hecho es ilícito y cometido con intención de dañar, c~lnstitu·
Fn tIÍl delito.
Si el hecho!:s cu!pable, pero c::Jm~tí¿o sin intención de dallar, ::OI1S'
tiruyen un cua,ideliro".

26_ Crítica de la 'i:lasificación tradicional de estas fuente 5 . -


Nu~stro C6digo ha aceptado la doctrina tradicional en cuanto a dasi·
tic.l::itÍn ":e 1,,5 fuent:s. Pt'ro a esta da~i{¡cJ::iól1 puede hac'.!l'se un;¡ do-
b!·~crítica:
1) Si la reducimos un poco, conduiremos que sólo hay dos fuen-
tes: ontrato y ley. Porqu: las ~bligaciones que nacen del cuasicontra-
to y del delito y cuasidelito son verdaderas obligaciones leg;¡,les. Lo
comprende aSL nuestro mismo legislador. Porque d artículo 578, 2,1 d~·
nnir el derecho personal, dice que es aquél que se puede exigir de una
p~rsona determinada que ha contraído la obligacióq c:melativa, por
un hecho suyo o por disposición de la ley. COIl esta última expresión re-
JUC! a dos las fuentes de las obligacionés.
2) E~ta dasiflcación no contempla. nuevas fu~ntes, nacidas ::on el
avance ¿ú Derecho la declaración unilat,~ral de voluntad,!nrique-
óniento sil1 causa, índice

IV. CLASIFICACION DE LAS OBLIGACIONES

27. Interés de su estudio.-La~ clasincaciones d! las :bliga-


cio!les tienen importancia desde diversos puntos de vista, ya sea en
cuanto a ¡·os efectos que producen J ya sea en cuanto a las regla!l dinrsas
que se les aplican: P~r eso, vam.os a mostrar' ahora un cuadro general
de ellas, para después estudiar cada una d~ las clasificaciones en par-
ticular.
24 CUIlSO DE DER.ECHO CIVIL

28. 11) Naturales y civiles.--:Según que las obligaciones :len


o no acción para exigir su cumplimiento, se dividen en civjle~' y natl/'
ra!es. Lo normal es que el acreedor tenga acción para exigir el cumpli·
miento al deudor: en este caso la obligación es civil. Lo dice así :1 in·
ciso 2." dd artÍculo 1,470: "Obligaciones civiles son aquéllas que dan
derecho para exigir su cumplimiento". Exc!pcionalmente, hay obliga.
éones en las cuales el legislador ha negado esta acción. Son las obliga·
u
ciones n durales, que, de acuerdo con el artículo 1,470, inciso 3. , son
aquéllas "que no confier,e~ derecho para exigir su cumplimiento, p~ro
que cumplidas, autocizan para retener' lo que se ha da¿o o pagado en
razón dI! eUas".

29. b) Puras o simples y sujetas a modalidades.-En cuan'


to a los efectos, al momento en que se producen, se clasifican en
obligaciones puras o simples y obligaciones sujetas a modalidades. La
ob!igación es pura y simple cuando produce sus efectos normalmente.
Pedro vende un caballo a Juan. Por otra parte, ya sabemos nosotros en
qué consisten las modalidadés, ciertas cláusulas que vienen a modificar
los ef:ctos d~ las obligaciones: la condiCIón, el plazo Y el modo.

30. e) De ejecución instántanea y de ejecución sucesiva.-


En cuanto a la forma de cumplirse, se clasifican eR nh/ígacioner de
ejecución inrtántanea 'Y .obligacione~· de ejecución sucesiva. Las pri.
meras son aquéllas que se cumpleJ;1 en un solo acto: Vendo un automó'
vil a Pedro; entrego el automóvil y cumplo con la obligación. Ahora,
cuando la ejecución es sucesiva y la fuente de ella e:> un concrato, éste
toma el nombre de tracto sucesi'Yo: el arrendamiento, por ejemplo. Las
obligaciones que de él nacen son de ejecución sucesiva, por consiguien·
te. La renta del arrendamiento se va pagando sucesivamente, y el goce
de la cosa se va proporcionando sucesivamente. También pueden reveso
tir este carácter las obligaciones que nacen de una compraventa. Pue·
do obligarme a entregar trigo por partidas mensuales, que serán abo-
nadas mensualmente. Esta clasificación tiene importancia respect~ de
!a resolución: no hay lugar a ella, en los contratos de trato sucesivo,
sino que se habla más bien de la terminación de 'los contratos.

31. d) Principales y accesoriás.-En cuanto a la forma có·


mo existen, !,e clasifican en principales y accesorias. Las primeras son
DE LAS OBLIGACIONES
- .. -._. _.-----,-,-
.
25

las que tienen vida propia, las que subsisten por sí solas, sin ncccsiJad
de otra obligación. La obligación del vendedor de entregar al CDmpra-
¿or la cosa vendida. Es accesoria cuando no tiene vida propia, sino que
requiere de otra obligaciDn, prir.cípal, a la cual accede. Clasificación
que ti!:ne importancia, porque las obligaciones accesorias siguen la mis-
ma 5ncr r!-, ¿~ l~ ¿rincipal. Todo fenómeno que modifica tos efectos de
la principal se cbrr.u,nica a la accesoria.. Y si prescribe la obligación
rincip~l, pl"'Atibe también la accl'soria. Si la principal está sujeta a ~
~ _....audad, también lo está la accesoria. Ejemplos de obligaciones ac·
cesoClas: la fianza, la prenda, la hipot:!ca, la cláusula penaL

32. e) De sujeto simple y con pluralidad de. sujetos.-


Desde el pun ro de vista de las pe rsonas' .que interviene n en la obliga.
ción, cabe hacer otras dasificaciDnes~ Lo más corriente es que interven-
gan dos personas: acreedor y deudor. Pero también es de ordinaria
~currencia que haya pluralidad de personas. Pedro y Juan prestan 100
a Diego y Antonio: dos acreedores y dos deudores. Cuando existe plu-
ralidad de acreedores y deudores, puede háber tres clases de obligacio-
nes: conjuntas, solidarias e indi'Visibles. De estas tres clases, la regta
general es la conjunta. El Código no [a ha definido. Pero en los ar-
tículos 1,511 y 1,526, incisos l.", se da una idea de Jo que es. Dice el
artículo 1,511:
"En general, cuando se ha contraído por muchas personas o para
C0n muchas la obligación de una cosa divisible, cada uno de los deu·
dores, en el primer !=aso, es obligado solamente a su parte o Cuota en
la deuda, y cada uno de los acreedores, en el segundo, sólo tiene dere-
cho para demandar su parte o cuota en el crédito".
En la obligación oonjunta viene a hab:r tantos vínculos jurídicos
como per~onas haya. Si presto 100 a Pedro y ]uan-obligación sim-
plemente t:onjunta-, pued'O exigir a Pedro 50 y a Juan los otros 50.
Excepcionalmente, la obligación puede 'ser solidaria, cuand'O el
acreedor puede exigir a cualquiera de los deudores \'1 total de la obli-
gación, o cuando, habiendo varios acree dore., cualquier.\ puede exiSit
al deudor ei t'Otal de la misma. En el primer caso, la solidaridad es ac~
¡;ya; en el s!gundo, pasiva. Pr~sto too a Pedro y Juan, que ~ obli-
gan solidariamente; en consecuencia, puedo exigir et tQtal tanto a Pe-
ero como a Juan. La solidaridad es algo excepcional. Jamás se presu-
me; 'debe expresarse, en la ley o por la voluntad de las partes.
26 CURSO DE DERECHO CIVIL

Las obligaciones indi'/lisibles son aquéllas cuya prestación no es


susceptible de división, ya sea física, intelectual o de cuotas. El ejem.
p!o más característico se encuentra en la obligación de constitución de
L1na servidumbre, p:Jr naturaleza indivisible . .Porque el pred:o debe so-
po:tar la servidumbre en su totalidad ..
Hay que advmir la dif.w~ncia notoria qu~ existe ~tre solidaridad
e indivis'bilidad. La solidaridad es algo qUo:! naC'.e di! la ley o la convo!n-
ción. Pero en cuanto a su natural~za, sería posible la eje~ució~ QOr par-
cialidades. En la indivisibilidad, la ejecución parcial es imposible, por
la natllra[e¡~a misma de ella.

33. f) Positivas y negativas.-Las ()bligacioll~J s:! ¿Lsilican


:!n positivas y negativas, según que la prestación consista en lIn he-
cho o ,'n una abstención. Las obligaciones d:! dar y hac~r son positivas;
la de no hacer es negativa. En r~alidad, esta c1asifi::ación carece de im-
portancia práctica, salvo tratándose las condiciones imposibles, donde
tiene pequeña aplicación.

34. g) Oc t'lIpt'dc o cuerpo ~·jt'rto y dt' ~(:nl'rn.-Atrl1di~IHIL1


a la determinación del objeto, s-e cI¡sifican en obligaciones de especie o
CIIérf'O cierto y obligaciones genéricas. Al obligarse una persona, '~s na-
cural que f:! dL'tcrmine a qué se obliga, que se señale la prestación. E~ta
J~tcrminaci(;n puede ser mínima o máxima. Cuando es mínima, la obli-
gación es genérica, la cual se define como aquélla en que se debe una
especie indeterminada de un género determinado. Pedro vende a Juan
un caballo, sin indicar cuál; al legislador le basta que exista esta de-
t~rminación. En cambio, cuando tiene determinación máxima, se de-
nomina de esp;!cie -o cuerpo cierto: 'aquélla en que se debe una espe-
cie determinada d~ tt\' gén~ro también determinado. Aquí, está per-
fectam~nte individualizado el ob eto de la obligacion. Venta, por ejem-
pb, del caballo Oakland.
Esta clasificación tiene importancia en cuanto a la forma d~ cum-
plir las obligaciones, y sobr-e todo ~n lo que dice relación <:.onel riesgo
.de la cesa debida. La teoría del· riesgo sólo So'! aplka a la obligación
d'! especie. Muy sabido es el aforismo "El género no perece".

35. h) De objeto singular y con pluralidad de objc-


Puede acontecer que la ob!;gación tenga un solo vojeto: venta de un
DE LAS OBLlGAC1Q~ES 27
caball.:>. Excepcionalmente, puede haber pluralidad de objetos. Cuando
(·.~istt' ('SI a pluralid:ld, la obligación pude ser de tres claser.:
1) De simple oh jeto m ú/tiple: Pedro vende a Juan una ['adio, un
gramófono y un piano. Hay m ellas tamas ob!ígaciones como cosas
debidas.
2) T?l~de ""·'ltttc~.:!r que se deban varios obj~tos, pero el deudor
se ex·onera d't' la obtig2c'ión entregando un objeto: entonces se llama
... llll.,tiá,:.. ¡';tJro ~( ohliga ,\ ('ntr¡'gar una ra.1io, IIn gramófpno () un
piana. Entregando la radio, cumple su obligación. Gme~almente, la
'-:ca:ión corresponrlf' ~! deudor.
3) Puedc acomecer también que 5~ deba un objeto determina·
Jn, Iwm t]tl\' d dcudor se rc,{'rve la facultad de paglr la :1bligación
CO<1 olm objeto. lilllOllre.s la ol,rig;lóúll .~c 1Ii111101 ¡,((ld!",;'·,t. P~·dr·:J
s-e obliga a entregar una radio, pero se reserva el derecho de cumplir
!U cbligación con un gramófono. Propiament.! en este caso hay un solo

objeto, la especie debida. Por eso, más b:en podría catalogarse la obli·
gación dentro de aquéllas que tienen un solo objeto, pero con la mo-
.:Ialidad citada,. o s!a, la facultad de pagar con una esp~cie diversa.

36. i) Obligaciones de dar, hacer y no hacer.-Esta clasi·


ficación no la contemp'a expresamente el legislador. Pero ho.\y dos dis-
posiciones 4:1 Código que haan alusión ,1 ella: el artículo 1,438, que,
al definir el contrare o conY~'nciól1, ::Ii:~ Iill;" "l'~ 1111 acto por el cual
una pan;! se obliga para COI1 otra a dar, hacer ;} 110 hacer alguna co-
"tI "; _y el artículo 1,460, que insiste en la misma idea, cuando habla
de! objeto de la declaración de vo!unrad, diciendo que "toda. declara.·
ción de voluntad debe tener por ,objeto una o más C03as que se trata
de dar hacer 'o no hacer". Veamos ·en qué consiste, prcdsamente, ·:a-
da una de estas obligaciones, porque no hay un criterio uniform.e 500-
bre ellas.

1) Obligación de dar

37. Con~ ~ ,¡.-Es úqué!la que t;ene por objeto constituir un


derecho persond () real en una cosa dtl deudor a la'Yar del acreedor.
Resulta, en consecuencia, que sería tal la yue tiene el vendedor en la
compraventa, y ¡X,r 10 demás así 10 reconoce expr·::samente el Código
al definir este contrato en el.art~culo 1,793, diciendo que "es un con-
CU"'SO DI!. DERECHO CIVIL
=================-"-------
trato en que una de las partes se obliga a d<Ir .una cosa y la otra a
pagarla en dinero". De esta misma definición resulta que también dla
puede tener por oSjeto, n:l la constitución de un derecho real, co-
mo en la compraventa y demás títulos tra.\laticios. sino también la
constitución ¿e un derecho per!onal. Bajo tste punto de vista, tam-
bién hay que catalogar dentro d<: esta cla.>\: ~e obligaciones la que tie-
ne el arrendador con respecto. al alT>CndatariQ. No hay lin derechó
re~l, ¡¡ino que se constituye un derecho personal; el arrt'r.w~rio goza
a virtud de un derecho personal. Vimos esto al estudiar las diferen-
cias que éxisten el'rre 105 derechos per.iOnales y reales de goce (acoCen-
damiento y usufructo).

38. Toda obligación de dar y~ .eguida de una obligación


de entregal'.-Hay dos disposiciones del Código que así lo dicen: el
arúcu!o 1,H8, qu.: dice que ul a ooli"ación de dar contiene lil de .:n·
tregar la cosa; y al ésta es una especie o cuerpo cierto, contiene ade.
más la de conservarlo hasta la entrega"; y el artÍculo 1,526, N." 2.u :
USi la deuda es de una especie o cuerpo cierto,' aquél pe los codeudo-
res que 10 poseen es obligado a en tregarlo".

39. Obligación de entregar; su diferencia con la de dar.-


Esta obligación de entregar consiste, lisa y llanamente, en el tras-
paso material de la cosa debida. Por medio d'e ella no 'se constitu-
ye un ckrecho a favor d.:l acreedor, porque él se constituye por la
obligación de dar; ella no es más que el traspaso material, sin signi-
~Cólción jurídica, que de la cosa debida hace el deudor al acreedor.
La compraventa. de bienes raíc-.cs of~ece u~ jemplo para delinear los
campos de estas dos obligaciones. La tradición de inmuebles ,se efec-
túa por inscripción en el ~onservador de Bienes Raíces. Pedro ven-
de una casa a Juan y se hace la inscripción a favor de éste. La obli·
g:1.ción que se está cumpliendo es la de dar, porque, al wmplirse, se
va a constituir un derecho rea¡ a favor del comprador. ¿Qué sacaría
el comprador con esta sola inscripción, con esta entrega teórica, si no
fuera unj¿a la. entregoa material de la. cosa vendida? Naturalmente
que na~ mientras no se efectúe esta entrega material. Y ésta es la
que constituye la obligación' de entregar. Por medio de ella no se
cons~ituye ningún derecho, d cual ha na<;ido con la inscripción en el
O>nservador de Bienes !' . ices.
DE LAS OBLIGACIONES 29
, ,,---~:~:..:::-=:.=-:.._=_._.==============

Insistimos con otro ejemp!o. Con respecto a los mlH:bles, !a tra-


dición puede hacerse simbólicamente. Compro un auto a Pedro, y
éste me entrega las . llaves del garage. De acuerdo con el Código, se
me ha hecho la tradición del auto. Pero, como en el caso anterior, tamo
bién se requiere lá entrega material, que es la obligación de entregar.
E.. n<!ccsn"'(' .'tdvettic 4ue hay otra obligación de entregar que
nI) ronstituye el ~-urn plimiento' de la obligación de dar. Es la obliga-
.::ión que ti·ene tod1J lnt!ro leneJor Jc devolver la C\l.sa a su JOl'ño. Es·
,:a ~b!¡gación subsiste por si sola. Ejemplo: el depósito, el comodato,
,~l arr~ndamjento. Llega un momento en que el depositario, como::!a-
(,¡ri" y 'IITI'IHbtilrin !ir vrn obligados a dcvQlv·~r la cosa él su dueño.
E~ta obligación es una obligación de entregar. Pero 110 col\~tiluyt' lIíll'
gún derecho, desde que domihio y posesión han sido conservados por
.:: dueño d~ lincasa. Por su cumplimiento sólo se hace la entrega ma-
reri~l de la cosa a su dueño.

La chsífi cación de las obligaciones de dar y entregar rien ~ ¡m p or-


rancia para el estudio de la compraventa. Se compra un inmueble; se
;:fectúa la ins-crípción. Pero el vendedor no entrega materialmente. Co-
mo hay incumplimiento de la obligación de entregar, l<ls Tribunales han
dicho que el comprador puede solicitar la resolución d.:l cont~at'J.
El mismQ Código da argum~ntos para demostrar las relaclones
gUl! hay entre 'ambas obligaciones. Al definir la compraventa habla
d~ dar, y después; al hablar de la obligación que tiene .:1 vendedor,
pone como epígrafe: ttDe las ob!igacicnes del vendedor y prim'.!ra-
m,::nre de la obligación de entregar",

40. Asimilación de la obligación de entregar a la de hacer.


-D<! las explicaciones dadas en cuanto a la naturaleza jurídica dI! la
obligación de entregar, resulta que los autores están en la razón cuan-
do asimilan ésta a la obligaóón de hacer, porque en -!lla no hay sino
~a ejecución de un hecho, el traspaso material, sin significación ju-
rídica.

2) Obligación de hacer

41~ Concepto; subcIasificacÍón.-Corno su nombre lo indica,


en ella la p;·ertación cons¡rt~ en un hecha del deudor. Cabe un'a sub-
"
30 CURSO DE DERECHO CIVIL
~=====================================--

clasificación, porque puede consistir en hacer un hecho jurídico o uno


material. Es de la primera clase la que tiene la persona que ha pro-
metido vender una cosa con posterioridad. Y tiene obligación de ha·
cer un hecho material el artÍfice que se obliga a construir una cosa.

3) Obligación d~ no hcJw'

42. Concepto.-Impone al deudor una abstención. La limita·


c:ón de la libertad consiste en que el deudor no ejecute un hecho qu.:
lícitamente po¿ría hacer al no mediar la obligac!ón é3ta. Una personl
vende una peluquería, y según una de las cláusulas, el peluquero v~n'
dedol" se obliga a no abrir otra peluquería dentro del mismo radio; hay
obligación de no hacer.

43. Importancia de la clasificación de las obligaciones en


de dar, hacer y no hacer.-La clasificado n que terminamos de ha·
cer tiene interés para los efectos de las obligaciones. Uno de !os de·
rechos que ti~ne el acreedor con respecto al deudor es el d'e obligar-
lo forzadamp.nte a cumplir su obligación. La ejecución forzada de la
cbligación. Esta eje.:ución forzada I!; siempre: Ill),~ible en !ó1 llblig.l'
ción de dar. En la obligación de hacer es casi imposible. índice
CAPITULO II

OBLIGACIONES NATURALES

I. Concepto; acción y eJecepcién.


11. Análisis dd artículo 1470 dI!! Códigl> Civil.
IrI. Efectos.
IV. Otro:; caso de obligacior:es natural~5.
e A P 1 T U·L o 11

OBLIGACIONES NATURALES

44. Concepto; "a~ón y excepción.-Sabemos, por su ddi-


nición, que es de la es·m6a de la obligación que se encuentren deter-
min ,1 d(l.~ el sujeto activo, el paJiv:1 y la pr·estación en s¡ misma. Con-;)-
cem{)s tam bién la d¡fe rencia notable entr ~ obligolción y de be, me ,a-
mente moral. Podemos decir entonc~s qu~ en un ~xtremo se encuen-
tra la -obligación civil, cuyos caracteres son: determinación' de obj·er-"
y sujeto y acción d:! acreedor para exigir el cumplimi~nto de laob!i-
gación; y en el otro extremo. bs dcb~re5 morales, cUYU.i (ar;¡ctcres son
opuestos a los de la obligación: no hay determinación del objeto y
sujeto, ni hay acción para ,exigir el cumplimiento. Dentro de est~ es-
cala, aparece un término medio, que s.: encuentra equidistante de la
cbligación civil y el deb:!r moral. Es la obligación natural. Como la
ddin:! el artículo 1,470, es aquélla que no da acción para exigir el cum-
plimiento, p2ro que cumplida autoriza para reten:r lo que se ha dado
o pagado en razón de eHa. Tiene puntos de contacto y diferencias con
la obl:gación ,iviI y los deber~s morales. Puntos ¡;{e contacto con la
primera, p:lrque hay determinación de objeto y sujeto, hay vínculo
jurídico. Hay obligación natural cuando un hijo de familia, sin aut{)-
rización paterna, c"ntr~e un préstamo con un tercero; porque h"y acr~­
dar: el urcer::l; hay deudor: el hijo, y hay objeto: el préstamo. Pe-
ro. s~ difer~ncía en que sólo la obligación civil da acóón para .exigir
el cumplimiento. Con los deberes morales se diferencian en que ,en éste
no hay determinación alguna, nectsaria para que haya obligación. To-
dos ti·enen el deb!r de socorrer a los menesterosos, pero no a un me·
nesteros" determinado, ni éste t~ne derecho a pedir socorro a persona
determinada. Tampoco hay aquí determinación de la prestación: uno
,cua.so DE DEI\¡:CHO CIVIL

dará 2; otro dará 5. Pero se par~cen en que en ambos no hay det:echo


¡;ara .. e,xigir, eL cumplimiento de" la prestación.

4'. Origen histÓt'ico' de la obligación natural.-ExistÍa en


Roma, en cuyos primeros tiempo; era notoria la dif~rencia entre ciu-
dadanos y peregrinos. Según el Derecho R,omano, sólo podía contra~r
obli~ólciólI civi! tll riudadano. D:5pués, para templar este rigor, se (on-
cedió oblig;¡ción nacuralal peregrinQ. Igual aconteció en lo's éaaos' a-=
Fer~onas af~ccaJ a la capiti. deminucio, que no podían en un princi-
p' o contr.m oblig,¡clones c:viles. Hoy en dla no eHl~f.~ca diferencia ~n­
tre ciudadanos y eKtranjerol, ni la capitis d~minutio, y, no obst... n~,
S~ cons!rva la in;cicución de la obligación nacural. Por una razón S<!n·
cilla: prque ¡a.'Obligación natural es, en realidad, üi'l elemento mo-
,aiizador dentro de las relaciones jurídicas, y este es el fui'ldam'ento
actual. El legislador encuentra que sus pre,ceptos han sido violados.
Entonc:s argumenta: "si la ley ha sido violada, no puedo dar acción;
sería una contradicción, una desautorización a mí' mismo., Pero, si
a p!sar de no haber acción, una persona quiere cumplir esta obliga-
ción, yo no> puedo poner cortapisas al deseo de su conciencia; y ¿e-
jo gil: el deudor cumpla cuando quiera. De aquí que esta institución
!ea ccmparable a la pre!cripción, que en ciertos casos podría aca·
rrear una injusticia. Y por eso el legislador exige que el particular
la a!cgue, para dejar libre curso a la moralidad .;I~ aqu~llos qu: vi-=n-
do una injusticia no a!egarán la prescriPción.

46. Caracterización y fundamento de la· obligación natu-


ral; teorías.-Diversu teoriols han tratado de caracterizar la obliga-
ción natural; pero- hay dos sistemas fundamentales r antagónicos, ca-
da uno la considera desde distinto punto de, vista y le atribuye, canse-
cuencialmente, también, distinto fundamento.

Según la teoría clásica, que tiene su punto de partida en el Dere-


cho Romano, la obligación natural es sólo una obligación civil. a la
cual el legislador le ha negado la acción correspondiente; la obliga.
ción natural debe ser considerada cual una verdadera obligación ju-
rídica, distinea del simple deber moral. Como dicen Colin y Capitane,
la obligación natural es una verdadera obligación. un vínculo de de-
recho que. crea un acreedor y un deudor; pero, en virtud de ciertas
Ul. [A\ Olll.l(,i\( ION!,' NA I l/KAI 1\
_ _ _ _'_, _ _ _ _ --....:._-"_ •• w.~

causas particulares, este vLnculo de derecho está desprovisto de fuer-


za coercitiva, no va acompañado de la acción, que puede ejercitar~
ante los tribunales. El deber moral, por el contrario, es inexistente des-
de el punto de vista jurídico.
S!gún esta te~rla las obligaciones naturales son, o bien obliga-
cienes pufecras que han perdido alguno de los requisitos nec~sarios
púa pndu<.:ir /;1 pleuituJ JI! ~(/~ "r t'dm, () hi"/1 oh¡ ¡~ilriOIIl'~ rafee-
t¡lS qu~ no han Ilegad-o a tener todos esos reqLlisitn~.

La s?gunda teoría, defendida principa lment\' por Ripert en su


lumlOso lIbro "La regJC' mMalC' Jill15 Il':; ohligatinns civill'.,", ~n:;tit'ne
que las obligaciones naturales no son sino dt:btrt:r moral",s o' de con·
"Oh iú. T,d r~ 1,1 1111111') de vis!.1 1/\11' in'pir;( a 1.1 il1ri~pf\I¿'nl"i;¡ fran-
asa, quC' de zste mojo ha amp!¡JJo l'oll:.id(,l',tbl('IIH'Ilt,· (" ('OIII'('!"" J ...
obligación natural, al declarar que existe siempre 'lue una persona se
obllga resp:ct:> de otra o le entrega una cantidad de dinero, no por
mera liberalidad, sino eon el fin de cumplir un deber de condencia y
d~ honor. En el Código Civil Alemán se aplica este mismo concepto
~n numerosos artículos (1).

47. Reglamentación de ~as obligado.mes naturales; dere>-


cho comparado.-En la ¡~gislacíón fr-lOcesa, por ·:jl'mplo, una ~~fa
dis¡:osicibn 5.': refier~ a "lIas. D~ aquí que su tmria la haya formulado
la jurisp' u¿encia y tos autores. En Francia se ve una obligación natu·
ral cada vez que a juicio de los Tribunales es cama la fuerza moral
:le! vín cu lo, que autoriza para que no se repita lo que se ha' dado o pa-
gado. Han faHado que hay obligación natural en el caso de un inca-
paz de delito o cuasidelitü que paga la indemnización y en les casos
de donaciones hechas por -el amante a su querida,
Cabe hacer presente que esta ñoción' de obligación natural, tal
como ha sido ccnstruída por la jurisprudencia, ha s:do aceptada en
Códjg~s pcsteriores: en el Chino de 1931 y ~n el Proy~cto franc:> ira-
liano de las obligaciones. Podemos decir que esta institución pusi.
gU! idéntl~a~ finalidades a la teoría del abuso del ¿er!cho. Por ambas

s'! tiende al fin de moralizar las relaciones jurídicas.

(l) L A1a5 A., '·DerL"cho CiVil {fvladrid. 1929 ¡, p.i~, HO.


3ó CL'RSO DI:: DERECHO CIVIL

Hace algún tiempo se presentó entre nosotros un caso interesan-


te. Una persona fu': condenada por homicidio. El Presidente de la
República, haciendo uso de su facultad constitucional, indultó. Pero
en el mismo decreto de indulto dijo que se indultaba c~n la obliga-
ción de constituir a favor de la madre del occisQ una renta vitalicia.
Salió el condenado y p-:lgó algunas rentas. Posteriormente, haciéndose-
'.. til/ Vfl gravosa la obligación, reclamó ante los Tribunales. Estos
dijeron que en lo sllc~sivo no estaba obligado a seguir pélgéluJo, pero
qu~ n·o podía rep!tir las rentas pagadas, es decir, no podía exigir su
devolución, porque había cumplido una obligación natural (2). Se
plant~aba en esta s-enu:ncia un pro .:)!ema de Derecho Penal: ¿Puede
d Prc"idcllte indultar imponiendo lIlla ohlig,o"i"lll'? O,·sd,·:·l puntn de
\'is.a del Derecho Civil, si bien con el crit~rio francés de la obliga.
:ión natural la sent~ncia estaba ajustada a Derecho, aplicando t!n cam-
b:J el cúeri" d: nu~stra I~gisla::ión, no había obligación natural, por-
que ninguna disposición del Código lo manifiesta así,

48. Clasificación de' las obligaciones naturales.-Tengamos


?~~:;:nte ~lU'! de acuerdo CJn el criteri" de nuestrll legi~lador, la obligación
:~:¡:ural supone la existencia de un vínculo jurídico, y por lo tanto,
"l"rezdm, d~udor y obj-et:J debido, bien determil1aós, De ilquí que sólo
!l;¡~rá obligación natural cuando haya ·::xi~tid{) una obligación civil ano
r~r;:)rm.::nt:. El a~tícu!o l,1po contempla ClIatro ca,jos de obligaciones
~ati.lrales. La doctrina acostumbra c1asifi.·carlos en dos grupos: 1) obli·
ga::ion~s civiles nul¡ls o rescindibles, contempladas en los N.'" 1." y 3."
de 1 artículo 1,470; y 2) obligacion~s civiles que se han desvirtuado o
degw!rado, cont:!mpladas en lo.> N.'" 2." y 4:' dd citado artÍ::"ulo.
índice

1. LAS OBLIGACIONES NATURALES QUE TIENEN POR ANTECEDENTB


OBLIGACIONES CIVILES NULAS O RESCINDIBLES

49. 1) Obligacion~ de ciertos incapaces relativ08.-De


acuerd·o con el N.<>'l.° del artículo 1,470, hay obligación natural en "'as
contraídas por las personas que teniendo suficiente juicio y discerni-

(2) Corte de ApelacioMs de Santiago. Sentencia ce


3 de .mero de 190~ .•
"Revista de Derecho y Jurisprudencia", tomo 11, ~gun::la parw, sección se-
gunda, pág. 143.
DE LAS OBLIGACIONliS NATUIlAL¡'~ 37

miento, son, sin embargo, incapaces de obligarse según las leyes, como
la mujer casada en [os casos en que le es necesaria la autorización del
marido, y los menores adultos no habilitados de edad",
Es interesante precisar el alcance del número. No comprende a los
actos de los abso'utamente incapacrs,. porque a éstos les falta el juicio
y ,d discernimiento. y por esto el artículo 1,447, en forma expresa, des-
pues de ¡,efairae i! los itu.liolutamwce incílp~c~$, dice '1ue sus actas no
producen oblig~ción natural ni admiten caución. En con.'7ecuellcia, el
I1lllJll'rtl éste se rehrre sólo a los relativamente incapaces. Pero por la

mll.m,1. t'xi~l'nci,l que haa, hay qll~ excluir a la p:rSOIl.1 jurídica---ser in·
curpúlcu-'y .tI pniJlgo ¡tltel·Ji!:tn, (lLUqUC pr¡'(i.i'lmcnte r\tá l'n im:r·
dicción por caraar de juicio y discernimitnto para admini¡;tl'ar ,u:;
bienes.
Por consiguiente, sólo se aplica a la mujer casada, a los religiosos
y al menor adulto no habilitado. Esta misma idea está corroborada
con los ejemplos que cita el legislador.
Claro Solar, sin embargo, no ve motivo para excluir a los disipa-
dores interdictos de! N." !''' del artículo 1,470; no ve inconveniente
para que si contraen obligaciones sin la intervención de su curador,
queden obligados sólo naturalmente, como lo estaría un menor adulto.

Para que en estos casos haya obligación natural, se requiere que la


obligación sea nula por falta de capaCidad de la mujer, del re,ligioso o e:
menor, pero no por otra razón. Si un menor celebra un contrato que
adolece de objeto ilícito, no hay obligación natural. P01'que la causa!
de nulidad no se basa en la incapacidad de la persona.

50. ¿Para que haya obligación natural en estos casos es ne.:e-


saria la declaración de nulidad? .Opiniones.-Una cu,estión intere-
sante y discutida: ¿Cuándr.: existe obUgacíón natural en est-os casos?
¿Será necesario que se haya declarado la nulidad de la obligación con-
traída por el relativamente incapaz? ¿O la obligación es natural antes
de la ¿eclaradón de nulidad?

Akssandri cree que sólo lo es cuando previamente se ha declarado


la nulidad' de ,ella. Para que las obligaciones contraídas poI' dichas
personas ~ean natura{es-dice-, es' preciso que la nuli¿ad haya sido
declarada por sentencia judicial, porque con arreglo a los artículos
CURSO DE DERECHO CIVIL
----
1,685 Y 1.687 del Código Civil, la nulidad no produce efectos jurídi-
cos ·::n tr;: l.~, partes ni respecto de terceros, sino en virtud' ck s ~ll ten-
,ia judicial qU! la declare, Mientras la sentencia no sea dictada, :1
acto goza de la presunción legal de que es válido y ajustado a la ley
en su cdebración. De manera qu.! todi:! deudor que pague una d~ ::s-
ras :lbligadones antes de producirse la sozntencia judicial que la ¿!-
-1M' /lllla, paBa una ·obligación civil, aunque 103 vicios. que la hicie-
r:m anulJble o re.scindiblo: hayan desaparecido. JJor -! cOlItrario, ~l
deudor que paga una obligación civil declarada nula en los casos del
artículo '1,470, N.u 1.", habrá pagado una -obligación natural.

Somarriva considera lo contrariQ, y cree que no se requiere la de-


dal'ación de nuldaJ, sino que la obligación nace por el SQ!o hecho de
contraerse. Razones:
"1) Por 103 propios términos del artículo 1,470, que habla de "las
obligaciones contraídas por personas ... ", indkando con ello que basta
que se contraiga la obligación;
2) Por un argumento poderoso que proporciona el artículo 2,3n,
N." 1." Para apreciar su fuerza, hay que dar algunas lig.:ras nociones
de la fianza. Cuando el fiador paga.el acreedor por el deudor, le nace
en contra del deudor afianzado una acción que se llama de reembolso.
Pedro presta 100 a Juan. Yo, fiador. Juan no paga, y yo pago a Pe-
dro. Entonces me nace acción para exigir a Juan que me devuelv~, qu::
me re~mbols!. los 100. Ahora bien, el N." 1." del artículo 2,375, dice
que esta acción no procede cuando la obligación afianzada ·!s natural
y no se ha validado por la ratificación o el curso ¿el tiempo. Esta dis-
p,lsición nos da a entend:r que, a juicio del Jeg!slador, una obligación
natural pu:de validarse por esos dos medios. Y sab:mo5 que la vali-
dación de ún acto nulo por ratificación o tiempo sólo procede alltes que
se haya d~clarado la· nulidad. Declarada ésta por sentencia, no cabe
validación. Entonces, si el artículo 2,375 ~tablece que puede validarse,
es nec.:sari<J que aún no se haya declarado la nulidad. Lo contrario se-
ria un absurdo".

Clam Solar, ~n el tomo X de su obra _(pág. 48), también r~chaza


la doctrina de Alessandri, porque con ella, a su juicio, "se llega a la con-
clusión absurda ¿e que todo deudor que pague una de estas oObligacio-
nes antes de producirse la sentencia judicial que declare la nulidad del
Ul:: L"S uHUGAC¡ON¡';~ 'NA \'UItALl,~ 39
==-================----
acto {) contrato de que emane, pagaría una obligación civil, aunque no
hubi~ran desaparecido los vicios que la hacen re3cindible; y que el deu-
¿or que paga esta obligación civil de::1arada nula habría pagado una
obligación natural".

SI. 2) Actos a que faltan solemnidades para producir efe::-


tos civile'i.-De acuerdo con el N." l.', lillllbll:11 ~lJll oblig.¡, HlIl ,''0 n,1
turales ")as que proceJ:1l Jc ¡letos ,1 yuc f.tl(,1/I ~ld:lIll¡i".tdr~ qw: la ley
exige para que pro.:!uz::an efectos civi lt's; como la de pagar un legado
impuesto por un testamento que noQ se ha otorgado ·en la forma debi-
da". E,ita disp.Jsición da también O1'igen a cuestlJneS intn~santes.
El legislador emp!,ea b expr~sión actor, en ciertos casos, p:ua re-
ferirs! sólo a 103 actos unilaterales; pero ~n otros casos tamblén c::>m-
prende a los contratos. Aquí estiÍ tomada la palabra, .según Aíessan-
dri y Somarriva, en smtido de acto unilat-'ral. Razon,~;j:
a) El propio ejemplo qu~ pone el artícul.;) habla, de te.>tamento,
ó!ct-o unilateral;
b) Pothíer, inspirador def Código francés y d~1 chileno, establ-e-
da qu~ sólo se refería a e11O&;
c) Porque, d~ aceptar que tambien se refiere a los contratos, lle-
garíamos a ab..urdos jurídicos. Por ejemplo: una compraventa de bie-
nes raías debe constar por escritura pública. Se omít~. Si hubiera obli-
gación natural, tendríamos dos caminos absurdos que s;:guir: ac~ptar
que el Cons"!rvador inscribiera una ;:scritura privada, lo cual es un
absurdo porque éste sólo inscribe cuando se le lleva un instrumrmo pú-
blico; o aceptar que el comprador pudiera exigir al vendedor Ú ororga-
miento de escritura pública para inscribirla, y si así pudiera, ya el ven-
de'¿or no haría un pago volul~tario, porque 5~ le obligaría; y para que
d pago en la obligación natural produzca sus efectos, debe ser vo-
luntario.
C1arv So!ar estima qu-e !a expresión ,lutos ~stá tomada rn senti-
do al,l1pb, y afirma que no habría razón para excluir de la disposición
del N." 3." de! artículo 1,470 obligaciones procedent~s de un contra-
to. Así-continúa-en el caso de una donación, ~n qU! ;;~ impone al
donatario una prestación a favor de una tercera persona, donación
que ha debido insinuarse y que no se ha insinuado, si el donatario
ejecuta la prestación habrá· pagádo u~a obligación natural, a p:sar
de ser nula 'la donación; y será aplicable el N.O 3." qel articulo 1,470.
40 CURSO DE DERECHO CIVIL
. - _.- - _.- ..:....-... _._-_
..._---=--..;..:..:....:.:.:.: .-:~..::..:..=- ---.

Es necesar:o aquí que la causal de nulidad sea la ausencia dI? so-


/t'm,¡iJaJes. Si el acto es nulo por otra razón, no habrá obligación
natural.

Esta materia hay que interpretarla con criterio reStrictivo, porque


la obligación natural es una excepción en nuestro Derecho.
Además, también~e plantea aquí la cuestión dI! si se requiere o no

que se haya declarado la nuli¿ad del testamento. Por las razones dadas
para el N." 1.', Somarriva considera que no se requiere; por el ;ó[o
hecho de otorgarse sin so[~mnidad, existe obligación natural. Este
criterio está corroborado por una sentencia de nuestros Tribunales (3).
índice

n. L"'S 08Lr:;¡ ... CIONES NATURALES QUE TIENEN POR ANTECEDEN rE UNA
OULlGÁC¡óN CIVIL OliSVIRTUADÁ O OEUI'NEIlAOA

52. 1) Obligaciones civiles extinguidas por la prescripción.


-De acuerdo con el N:' 2." del artículo 1,470, son naturales "las obli-
gaciones civiles extinguidas por la prescripción". Por eso la prescrip.
ción, más que una manera de extinguir las obligaciones, constituye una
forma de matar la acción, que tiene el acreedor, puesto que el artÍculo
1,470 dice que la obligación civil extinguida por prescripción subsiste
como obligación natural.
Este caso de obligación natural jamás se ha discutido, y aún los
primitivos proyectos de Código lo contemplaban. Y con respecto a él,
también se ha promovido una discusión, sin fundam~ntos ~egún So-
marriva. Para que la obligación sea natural, ¿se requiere que la pres-
cripción se haya declarado, o bastaría que haya transcurrido el lapso
do! tiempo necesario? Parece evidente exigir que se haya declara¿o.
Porque la prescripción, en nuestro Derecho, sólo obra y produce efec-
tos una vez que ha sido declarada judicialmente; y porque, como dice
Alessandri, al aceptar la doctrina contraria, sería una misma cosa la
renuncia tácita de la prescripción y el incumplimiento de la obligación
natural.-
Tampoco aquí está de acuerdo Claro Solar con Somarriva y

t 3) Z7 do? mayo d. 188Z. "G:tcrta d~ lbs Tribunales". pág. :579, N." 988.
Ill. l."" UUI.1G.AUON E'i
.--.-.
N" l'UKñ 1 1 'l. ~I
-----_.~
-
-,._"- - -
--~._-.-----
-~ ~ ,.

AJessandri, porque ni la ley, ni Pothier, al cual nuestro Código si-


gui6, exigen el requisito de la sentencia judicial para que la obligación
civil, extinguida por la prescripción, se convierta en una obligación
na'qJral, (obra citada, tomo X, págs. 55 y 56).

53. 2) Obligaciones que no han sido reconocidas en juicio


por {..Ita ue
pru,cba.-De acuerdo Col! el N. 4:', 50n obligaciones na· ¡

rurales aquéllas "que no han sk!o reconocidas en juicio por falta de


prueba". Un ejemplo: Pedro le presta 1,000 a Juan y no se otorga nin-
gún documento. No es p<Jloible aceptar:- la prueba testimonial, porque
hay obligación mayor de 200. Demanda Pedro y pierde. Si Juan Jt:S'
pués paga los '1,000, estaría cumpliendo una obligación natural, y
no pOdría exigir por ende la devolución de lo pagado.

Con resFecto a este número hay que t;:oer presente las siguientes
obs ervaciones:
l} Se requiere que por sentencia judicial el acreedor haya perdi-
.do .el íuicioj
Z) Se reguiere gue se haya rechazado la demanda por no haberla
acreditado a causa de falta de pruebas, y nQ por una excepción que
haya opuesto el deudor; y
3) Esta disposición no se aplica ·a los casos de actos solemnes,
porque éstn, ~e prueban por sí mi~ll' ,,:. Pero si en éstos falta la solem-
nidad, falta la prueba, y al mismo tiempo liay causal de nulidad abso-
luta. Si Pedro vende un inmúeble por escritura privada, no puede pro-
bar. Tampoco hay obligación natural, por falta de solemnidad. (Des-
pués veremos si !a enumeración del artÍculo 1,470 ~s o no taxativa_ Pa-
ra· eEo necesitamos nociones previas).

EFECTOS DE LAS OBLIGACrpNES NATURALES

54. 1) Autorizan para retener lo que se ha dado o pagado


en razon de ellas.-Es el efecto que .les da carácter y las distingue de
las demás. Si un menor, por ejemplo, contrae un préstamo y 10 paga al
llegar a la mayor edad, el otro queda autorizado para no devolver el
dinero pagado_ Lo dice la definición del artículo 1,470, y el artÍculo
2,296 insiste en ello cuando dice que "no se podrá re~tir 10 que se ha
pagado para. cumplir una obligación puramente natural de las enume--
42 CURSO VE UERECHO CIVIL

radas en el artículo 1,470". Fundamental1doeste efecto, podemos de-


cir qu~ la obligación natural sirve de causa suficiente al pago. Y de
ahí por qué, cuando se paga una obligación natural, n-o hay pago de lo
1'0 deb:do. Por eso el artículo 2,297 establece que "se podrá r!petir aún
':0que se ha pagado por error de de;echo, cuando el pago no tenía por
fundamento ni aún una obligación puramente natural". Es decir, no
puede haber repetición, porque no hay pago de 10 no debido.

55. Requisitos que deben cumplirse para que pueda rete-


nerse lo que se ha dado o pagado en razón de las obligaciones
naturales.-Para que la obligación natural produzca este efecto, el
legislador exig.~ algunos requisitos, expresados en la parte final del ar-
riCldo 1,4711. &g{m esta disposición y las reglas generales, podemos
decir lJU~ cllos se reducen a tres: a) QUI! el p.lglJ ~c hagil vüllll1taria·
mente; b) Que 10 haga una persona que tenga la libre administración
d! sus bienes; y c) Que se efect~e cumpliendo 103 demás requisitos le-
gales.

56. a) Que el pago se haga voluntariamente.-Es interesan-


te precisar el alcance de la expresión "voluntariamente". No cabe duda
que el pago debe ser hecho sin que exista un vicio del consentimiento
(err:)r, fuerza o dolo). Si el que paga adolece de uno de estos vicios,
no paga voluntariamente. Pero los amores van más allá, y exigen, ade-
más, que la persona que paga tenga la plena conciencia, el pleno cono-
cimiento de que está pagando una obligación natural. De tal modo
que si prueba estar pagando una obligación civil, puede repetir lo dado
o pagado. Dado e.ste alcance, es evidente que este artículo constituye
una excepción al artÍculo 8, .s::gún el cual nadie puede alegar la igno-
rancia ¿e la ley. Porque si de una parte dejamos sentado que para que
exista obligación natural debe haber texto expreso de ley que la con-
temple, el alegarse que se cree hay obligación civil ec¡uivale 'a alegar
el no conocimiento del artículo 1,470.

57. b) Que el pago sea hecho por la persona que tenga la


libre administración de sus bienes.-Lo dice el inciso final del aro.
tÍculo 1,470. Hay que advertir que en este caso la expresión.. "libre ad-
ministración" está tomada en el sentido de capacidad plena, de libre
disposición, es decir, que la persona tenga más de 25 años y no se en-
01:: LIIS UBLlGACIONLS NATURALES 43

cuentre afectada por alguna incapacidad o inhabilidad legal. Hay ca·


sos en que el legislador no le da este sentido a dicha expresión, como
sucede en el articulo 2,132. Pero con mucha frecuencia en ot{'as dispo-
sicioms l,!; da el alcance qUI! hemos indicado. Tal acontece en el aro
tí::ulo 1,388. donde, hablando de la capacidad que se exige en las do-
nac'on~s, dice qu~ :1 donante debe tenu la libr! administración de sus
oí.: no(!~.

58. c) Que el pago se haga de acuerdo con 1<1 ley.-·Este re-


quisitll no se contempla expresamente en el artículo 1,470. Pero se de·
.11l1't" de I.I,~ rrRlil5 generales. Porqu-e el C¡ídigo rl'.-¡lamellta I!xpre:;amen·
tI.' r1 pago Je ló\s ';Julígaciollcs, y !lO ho1ce Jif('/'('II,ü rtlln' d cl!lllp¡ill1¡~n.
to y pago de. [as obligaciones civib y naturales. Por eso se aplica a
ambas.

59. 1) L,s obligaciones naturalcli son sus<,'cptihle:¡ ele ser


novaJas.-EI segundo ~lectu Jr: ¡tI)' ubligúáu/lt·\ IhI(IlI,'¡n ,"\1I~ist(' ('11
que S:lI1 susc~pcibles de ser novadas. Se desprcnd:: de! artículo 1,630,
que establece que, para. que Id novación ~a válida, se requier,e Rue tanto
:a obligación. primitiva como el contrato de novación, sean válidos, a
'os menos naturalmente.
La nOYdc:ón consiste en substicuir una obligación a otra anterior, la
cual qu~da extinguida. Pedro~ menor d~ ~dad, ha contratado préstamo
n
con Juan. Hay obligación natural, de acuerdo con el N. 1." del artÍcu-
lo 1,470. Después convienen, acreed.or y deudor; que Pedro se va a
wbticuir por otro deudor: Antonio. Es posible. Hay novación. Enton-
ces se extingue la obligación de Pedro y S;! reemplaza por la contraída
por Antonio.

60. 3) Las obligaciones naturales admiten cau~ión.-Este es


el rercer efecto. ~ acuerdo co~, el artícu¡'o 1,472, las obligaciones na-
turales admieen caución; es decir, pueden ser garantizadas, por fianzas,
hipot:cas, prendas y cláusl,l/,¡¡s penales cOlWtituídlS por terceros para
seguridad de estas obligaciones. Hay que tener present: que la garan-
tia no la da el propio deudor, !fino, como dice el Código, un tercero.
porque si.fuera el propio deudor el que la diera, como el acreedor no
tiene acción para exigir el cumplimiento de la obligación pr:incipat~
tampoco podría exigir el cumplimiento de la accesoria.
44 CURSO DE DEII.ECHO CIVIL

61. Reglas especiales de la fianza de una obligación natu·


ral.-Con respecto a la fianza de una obligación natural, hay reglas
especiales:
1) Cuando se afianza una ob:~ación natural y paga e[ nador,
no goza de acción de reembolso. Expresamente lo dice el artículo
2,375, N." 1."
2) Cuando [a obligación afianzada es natural, no puede el fiador
hacer uso del beneficio de excusión. Lo dice así el artículo 2,353, N." 3.".
Este beneficio consiste en que el acreedor se dirija primero contra el,
deudor, y si éste no paga, contra el fiador. Y la razón que hay para qué
IHl gorr dI: lq r'itóí rll que la obligación natural 110 da acción al acree-
Jor l'.Ha dIrigirse colltra d JruJor.

62. 4) La sentencia que rechaza la acción del acreedor no


impide el cumplimie,nto de la obligación natural.--Este cuarto
tfecto está contemplado en el artículo 1,471. E;emplo: Pedro, menor
de edad, solicita un préstamo de Juan, sin autorización paterna. Juan
demanda a Pedro cobrando los 100. Pedro opone como excepción la
nulidad de la obligación; ha obrado sin consentimiento ¿e su padre.
Gana. El hecho de ganar, de rechazarse la acción de! acreedor, no signi.
fi(a que no haya obligación natural. Y si después paga lo~ lOO, tamo
poco significa que no está cumpliendo una obligación natural.

OTROS CASOS DE OBLIGACIONES NATURALES

63. ." Es taxativa la enumeración del artículo 1~470?-Algu­


nos S05t¡c""n que lo es, y se basan en las siguientes razones:
1) En la letra dd artículo 1,470: que, después de definir, dice:
('ta!es son", y enumera. Esta expresión se interpreta en el $elltido de
que no hay otras obligaci<lnes naturales que las enumeradas alü mismo.
2) En el artículo 2,296, según el-cual "no se podrá repetir lo que
se ha pagado para cumplir una obligación natural ¿e las enumeradas
en e! artÍculo 1,470". En.esta última expresión se hace radicar la fuer-
za del argumento, en el sentido de excluir otras obligaciones que la.s
en umeradas.
Somarriva piensa que en el ánimo del legislador estuvo que esta
enumeración fuera taxativa. Este ánimo se deduce de la historia fide·
digna del establecimiento de la ley. En los proyectos del 46 Y del 53,
DE LAS OBLIGACIONES NATURALliS 45

artículos 663 Y 2,450, no había títulos especiales que se refiriesen a la


obligación natural, sino que los do.<> artículos citados decían más o me-
nos que no se podía repetir lo pagado en razón de una obligación na-
~ural, cpspo en las obligaciones extinguidas por la prescripción, Viene
en seguida el proyecto inédito del Código Civil. Al hablar de las obli-
gaciones y contratl¡)fu ..se agrega un Título, con el nombre de "Título
e
11 N', Y Clt lo.!! artÍculos 1,652 A, 1,652 B Y 1,652 se ocupa de la
,")bligaeión. ~·atural. Vemos cómo e1 legislador aquí ha dedicado a ésta
un Títu'o especial, agrega¿o. Con ello aparece claro su des.eo de regla-
mentar, en el Título aparte, todo lo n'!!cesario resp:cto de las obliga.
,'iO:H'~ lIalural~s. L.ls Jísposicioms citadas son 1J1.1~ {} menos iguales a
las ::le! Código actual, con la diferencia que al enumerar las obligacio-
nes naturales no contempla j\g~~J.I~ ,qUf!, , no han podido hacerse valer
m.juicio po!" falta de pruebas, y qu·: fueron agregada:; por la Comisión
R:!visora.
P~ro las instituciones en el Derecho se conocen por sus efectos.
Si encontramQS que en el CódigQ. Civil hay otro caso de obligaciones
c:viles con los mismos efectos de las obligaciones naturales, forzosa-
tnent~ tenemos que concluir que se trata de obligación natural, aunque
no esté comprendida en el artículo 1,470. Veam'Os entonces 10l div~r·
ffiS casos de obligaciones en los cuales se discute si hay o no obliga-
ción natural. Son siete.

64. 1) Mutuo sin. intereses.-Según algunos, habría obliga&


ción natural en el artÍculo 2)208, De acuerdo con él, si en el mueuo
no se han pactado intereses y los paga el deudor, no puede repetirse
lo pagado ni puede imputarse al capital. Presto a Juan, sin estipular
interés y Juan me lo paga: éste no puede exigírme que ~ le. devuelva
o lo impUte al capital. Se prod~ce aqúí uno de los efectos de la obli-
gación nat~ral; no hay derecho a repetición. Pero Somarriva ,:;r.!e
gue no hay obligación natural, porque no pueden producirse los otros
efteros; no caben novación ni caución, sino que la obligación nace y se
cumple en forma instantánea.

65. 2) Multa en los esponsaJes.-En el artículo 99 se esta-


blece que si en los esponsales, o promesa de matrimonio, se estipula una
·multa, para el caso de no cumplirse lo. prometido, no hay der.echo para
46 CUIIoSO DE DERECHO CIVIL
====---r=- ======:.======--..
exigir ~I matrimonio ni la multa; pero si ésta se paga, no puede repe-
timo ¿Hay o no obligación natural? Aparece el efecto principal d.:
ésta: no dar derecho a repetición_ Pero nosotros consideramos que tamo
poco es caso de obligación natural, y nos basamos en el artículo 98,
que define los esponsales y agrega al nnal de la definición: "y no pro-
ducen (los' esponsales) obligación al~una ante la ley". Es decir, no
producen obligación civil ni natural. Y si no dan derecho a repetición,
es porque la ley impone un cutigo al novio que nu celebra el móltri·
monio.

66. 3) Pago en razón de objeto o causa ilíc:itos.-En el ar-


tículo 1,468 se dice que no puede repetirse 1., J:tdo Q pagado CIl razón
de un objeto o cawa ilícitos a sabiendas. Un señor vend:~ libros inmo-
rales; de acuerdo con el artículo 1,466, hay objeto ilícito. Si d cont-
prador ha pagado, no puede exigir rel"etición. También encontramos
el efecto principal de la obligación natural. Pero tampoco hay tal.
Porque si el legislador no autoriza la rep!tición,es sólo para sancionar
a la p:rsona que celebra un contrato expresamente repudiado por la ler.

67. 4,' Y 6) Pago más allá de la responsabilidad.- Tam-


bién se cree ver obligación natural cuando el heredero que ha acepta-
do una herencia con beneficio ¿t inventaría, paga una mayor cantidad
de la que re.:ibe. Este beneficio consiste en que el heredero sólo SI!
obliga a pagar las obligaciones hasta el monto de lo que recibe, según
lo dice el artículo 1,247.
También se cree ver obligación natural en el caso del artÍculO".
1;647, cuando un deudor que goza de beneficio de . competencia paga
más de lo que está obligado. El beneficio consiste en que. el deudor no
sea obligado a pagar má.> ~ l~ que buenamente pueda. E igual situa-
ción en el caso del deudor concursado o en quiebra, si paga más de lo
que está obligado.
Pero esta opinión .carece de base legal. Porque en los tres caso:.
no hay tal obligación natural: hay una verdadera obligación civil 'lU;!
está pagando el deudor. Lo que se produc~ es una limitación de la res·
ponsabilidad, del derecho a la responsabilidad. Si paga más allá d:! ~s­
ta responsabilidad, no existe sino u~a renuncia a t!ste derecho que tie-
ne, y, como está establecido en su interés, es perfecta su renuncia.
índice
CAPITULO 111

OBLIGACIONES SUJETAS A MODAL~!)ADES

r. Div.:rsas clases de modalidaós; r~glas COOlUl1C'i.


II. ObligacioMs condicionales.
a) C"ndición. Sus das!s: positivas y negad\'as; posibl:s e ¡m-
pc~ibJes; lícitas e ilícitas; potestativas, casuales y mixtas; sus·
pensivas y resolutorias.
b) Efectos de las obligaciones condidonab: efectos de la con-
dici6n susp:!nsiva, de la condición resolutoria ordinal,.t, de la
c{¡ndición resolutoria tácita. del pacto comi<;;:¡r:o simple y del
pacto comisorio con cláusula ipso facto.
e) Acción resolutoria: naturaleza, efectos y diferencias con otras
acciones similares.
lII. Obligaciones a plazo.
a) Diferentes clases de plazo.
b) Distinción entre la condición y el plazo.
e) Efectos del plazo.
d) Extinción del plazo: cumplimiento, renuncia, caducidad.
IV. Obligaciones modales.
a) Distinción entre el modo y la condición.
b) Efectos del modo.
e) Cláusula resolutoria.
CAP[TULO [I[

OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES


L DlVE.RSAS CLASES y Rf-GLAS CU,:VWNES

69. Diversas ClasM de modalidades.-Las modc¡lidttder son


ciertas cláusulas que se insertan en los actos o contratos y que vienen
a modificar los efectos d.e las 'Obligaciones, ya sl!a impidiendo su naci-
miento, ejercicio o extinción. Las modalidades que reglamenta el Có-
¿:go son tres: condición, pla~o y modo.

70. Reglas comunes.-Antes de tratarlas en particular, sente·


mos cuatro reglas generales que son aplicables a todas ellas:

71. 1) Lo nonnal y corriente es que- las obligacion es sean


puras y simples; no sujetas a modalidades. Si las parres alebran
lIn acto o contrato es para que produzcan efectos inmediatamente. La
regla general es que las obligaciones sean pura.> y simples, y la excep-
ción que sean sujetas a modalidades.

72. 2) Las modalidades no se presumen.-Como conse-cuen·


cía de lo anterior se deduce que las modalidades jamás se presumen,
sino que deben ser' objeto de estipulación expre3a de los particulares.
Excepcionalmente en óertos casos se subentienden, como por ejemplo
m el fideicomiso, donde se subentiende la condición de existir el fideíco·
misario al momentG de la restitución, y en el ~ttÍculo 1,489, que con·
templa la cordidón 'resolutoria tácita.

73. 3) Las modalidades constituyen un elemento acdden-


tal.de 1m actos y contratos; y no algo de la esencia del actQ. El
<"CRSO DE IlERLCIIO CIVIL

artículo 1,444 establece que en los actos o contratos existen cosas que
son de su esencia, de su naturaleza y meramente accidentales.
Cosas de la esencia son aquéllas cuya falta hace que el con""
trato deje de ser talo degenere en otro contrato: el predo en la com-
praventa.
COfar ele la natur<tlez.a son aquéllas que se suhentienden, aun
r:uando las partes 110 lo digan, como la obligaCIón que tiene el vende·
,',Ir d· rt'sponder del saneamiento de la cosa vendida al compm¿or; la
':y Iollpl(" 1,1 v011l1lt.1J Jc 1,1s pal'tl·S.
t..u lUídS accidentalt'S son aquéllas lIue, par.1 ('x;~tir, n'lIuil'rl'lI una
':stipulación expresa de los contratantes. Aquí están las modalidades,
D! ahí que es p;:rf!ctamente posible que el acto o contrato ~ea puro y
s:mp!e. Es la regla gen'eral.

Derechos e'llentuales.-Sí el hecho futur,o es condición de la esen-


cia para la validez y ·~"istencia del acto o contrato, no nos el1contra-
:nos en presencia de' una condición. Casos del Código lo confirman.
El artículo 1,7i5 reglamenta y define las capitulaciones matrimoniales,.
como ciertas ('onvenciOlles que celebran los esposos antes cid matrimo-
:lio, relativas a los bienes que a éste aportan y a las donaciones qu~ se
!'agan de presente o futuro. ¿Son obligacion~s condicionales las que
naal1 Je cllas'~ No, p~Hque el matrimonio, con rcsp:cto a las capitu-
:aciones, no es algo accidental, sino que es un elemento esencial para la
\ alidez y existencia de las capitulaciones. Otro ejemplo ofrecen las
¿:maciones por causa de matrimonio, qU! reglam~nra el artículo 1,786.
Los derechos y obligaciones que nacen de ellas no son condicionales; la
celebración del matrimonio no es condición, porque éste es un elemen-
to esencial para la existencia del acto o contrato. Y un tercer ejemplo,
:0 da, s~gún algunos, d artículo 77, que uglamenta los de~echos que 'se
defieren a la criatura que está por nacer: éstos no son derechos su jetos
a condición, la cual sería el nacimiento, porque éste es r~quisito básico-
?ara que se defiera el derecho.
En t'Odos estos caws no hay obligación condicional, sino derecho
twmtucJl.

74. 4) Derechos y obligaciones que pueden someterse a


modalidades.-¿Todos los derechos y obligaciones que nacen de los
Oleros o contratos son susceptibles de sujetarse a modalidades? Hay que-
distinguir según que ellos y ell,as emanen de un acto patrimonial o ¿~
uno de familia.

a) Los actor patrjmoniales, casI 510 excepelOn, pueden ser some-


tidos a modaHda::l~s. Razón: las modalidades tienen por ob;eto modio
ficar [.os ~ftetos de lók11actos o contratos, y en [o que respecta a los ac·
tos patrimonial~s, las reglas del legislador son supletorias de la volun·
tad ~e la;; partes; éstas son las gu~ JCll't'llIill,11l lo!> tfl."dus Jl' los :1cto,
.o contratos. En 'consecuencia, pudiendo determinar, y por ende modi-
ficar, dichos efectos, los actos éstos pu~den ser sometidos _a modalida-
des. Exapcinn:dmente no s~ admite esta posibilidad: I} de acu,,-,Jo
.. 011 /,) ;)rtÍru!o J,227, en 1.1 ;)ceptaóón"o repudiación de una asigna-

'1l')I\; .') !>I'gÚIl d ,¡rtindll I ,t!).~, tr;¡t,¡lldOM' dI' 1.1 11')4111111.1 rir~(lrw.,1 JI'
un hijo. Pero este segundo caso tiene hoy una excepción: Je acucrJu
con la Ley de Comisiones de Confianza de los Bancos, se autoriza pa-
r-a que ~e pueda someter a modalidad la l,egttima ·:on 1", condición de
(jlle la administre un Banco, siempre qu'! el legitimari.o sea un incapaz.

b) Lo" derechos y obligaciones que emanan de los actoS' de fami-


lia no pueden s~r sometidos a modalidades, sino que deben ser puros y
simples. Razón: porque, a diferencia de los actos patrimoniales, en los
actos de familia el legislador f: ja en forma imp~rativa sus efectos. La
voluntad de [os particulares no juega ningún rol; ~ó¡o se limita a la ce-
lebración dd acto o contrato. Una v~z celebrado, el legislad{}r fija los
efectos, sin que los particulares puedan modilicarlos. Y si éstos no pue-
den hacer estas modificaciones la consec~encia es que los actos no pue-,
den stÍ' sometidos a modalidades. Hay disposiciones que corroboran
ésto!
1) La propia definición que el Código, en .:1 artículo 102, da del
matrimonio: "un contrato solemne por, el c;ual un hombre y una mu,
jer se unen actual e indisolublemtnte, y por toda la vida, con el fin
de ". La expnsión "actual" indica que el .legislador no admire mo-
dalidad suspensiva; y las exprt:siont.S "indisoluble y por toda la vida",
que no acepta las modalidades resolutorias.
2) El artículo 7 d~ la ley 5,343, que estableció la adopción, según
el eua 1, expresamente, la adopción no puede aometerse a plazo. cOJ\di.
ción, modo o gravamen alguno.
Esta misma regla se aplica a todo acto de familia, aunque el le-
CUI\50 DE DEJl.ECHO CIVIL

gislador no lo diga. No ¡I:rÍ.l válido que Pedro r:CODoaera como hij.>


natural a Juan siempre que se recib.t de abogado, porqu: el recono-
cimiento de un hijo es un acto de familia.

Hay que advertir que con más propiedad cabe hablar de derechos
y obligacion.es condicional~s, y no de actos o contratos condicionales.
Lo c.:mdidonal e. el derecho o la obligación qu: lUce del acto o con·
trafo. La prueba la ofrece el Código, que en parte alguna habl5. de
actos o contratos condicionales, sino que estudia lu modalidades al
referirse a las obligaciones, en el Título IV del Libro IV. índice

11. OBLIGACIONES CONDICIO~ALES

7'. Título. del Código que rigen la obligaciones condi·


cionale••-Las obligaciones condicionales se encuentran regidas, en pri-
mer término, por el Título IV del Libro IV, amculos 1,473 y siguien-
tes; y, en segundo término, por el Título IV del Libro rn, que se r:·
fiere a las asignaciones condicionilles y modales, a virtud de que así 10
ordena éxprcaólmente el artículo 1,"'93. .

76. Condición.-Dic:: el articulo 1,"'73 que son obligaciones


condicionales oaquélla. que ~t encuentran .ometidas a una condición,
eatou, un acontecimiento futuro que puede .suceder o no. D~ la defi·
-níción aparecen 105 dos elemento. de 1. condicióa:
1) Es un hecho futuro; y
,2) E.s un hecho incierto.
Cuando se colcea como condición UD hecho presente o pa~ado, no
hay condición, y lo presente., pasado Se toma eJI c:~nta. desde un pun-
to de vista objetivo, y no subjetivo. Puedo: aCOlllecer que el hecho pa.
sado haya sucedido o no. En el primer ca.so,de acuerdo con el artículo
1,071, se entiende que el ílct,::> ~ puro y simple. Si no ha :iucedido, se
entiende que falla la condición, que no hay obli&ación, como también
10 dispone el artículo 1,071. Y ello porque en ambos casos d legisla·
dor interpreta la voluntad de loa paniculares.
El elemento incertidumbre es lo que viene a darle fisonomía y ca-
rámr propio a la c-ondición. Porq~ toc:bs laa modalicL..des st>n actos
futuros, p:ro. sólo la condición tiene el carácter de incierta; esto es, no
111: (A~ DUUt;AUUNn ~lJJl T,,~ A MIII"'lI1lAnl~
--
------_._--
-.----

se sabe con seguridad si va a acontecer ,o no. De esta incertidumbre se


.deducen consecuencias Ihteresantes, como se verá dtspués. La incerti-
dumbre es de caráct!r objetivo, y no subj~tivo, al igual-que la cualidad
de futuro.

CLASES DE CONDICIONES

77. ;1) ConJiciones determin~d;u ~ indetermjnada~.-Es


¿ctlrmin"da cuando se fija un plazo o época dentro dd cual debe cum-
plirse el lH"cho futuro e incierto: Doy 100 a Juan si s: fl"ib ... ant:s d...
• lllll pI ir\{) .IÍluS. I ~s í ud t'ter m iflad a cu In dll plll·J,: vrri fi ca rse ¡' n e ua I~
'lula mOIlH·nto, cuando no contiene plazo o ;poca J:ntro de la cual de-
Ce cumplirse: Le doy 100 si m~ voy a Europa. Esta clasificación ti~ne
importancia para ~scudiar cuándo debe entenderse que falla una con-
dición, Hay reglas div:!rsas según que la condición sea ,determinada o
indeterminada.

78. b) Condiciones expresas y tácitas.-Expresa, es la que


requiere ¿: una estipulación, d:! una manifestación de voluntad de los
prticulares: Doy 100 a Pedro si me saco la Polla. Tácita es aquélla qu,e
no se requiere pactarla. Un ejemplo tenemos en el artículo 1,489.

79. 'c) Condiciones positivas y negativas.~Jasificación como


prendida en el artículo 1,474. La positiva consiste en que 5uceda un
becho: Le doy 100 siempre que se v"aya a Europa. La negati'Ya, en que
la cosa no acontezca: Le doy 100 si no se va a Europa.
Esta clasificación sólo ti~ne importancia para ver el efecto que pro-
-:lucen las condiciones .lícitas e ilícitas, posibles e imposjbl~s, con dectos
div-:!rsos según que sean positivas o negativas.

80. d) Condiciones potestativas, casuales y mixtas.-Según


quién deha cumplir la condición, se clasifican, de acuerdo con dar·
tÍculo 1,477, ~n potestati"as, casuales ,. mixt~s. Potestati'Ya es la que
depende de la vo!untad del acrl'edor o deudor. Co.$u,~l es la que depen-
de de la voluntad de. un tercero o d!l acaso. M;xta es la que depende,
parte del acr!edor' o' deudor, y parte de un terceto o el acaso. El articu-
lo 1,477,-al definir la mixta, comete una omisión al n-o mencionar la
voluntad del deudor.
cUlI.SO DE DEIlECHO CIVIL

81. Condición pura o ~eramente potestativa y simplemen.


te ,potestativa.-La condición pouttativa of~Ci! una subdasificacióu:
en pura o merament~ potestativa y simplemente pot-tstativa.
La simplemente potestativa depende de un hecho o acto volunta·
riu del .1,·rei!dof a d.!udar: D1JY 100 a Pedro si va a Valparaí~o; Doy
100 Pedro si yo voy a Valparaíso.
la
La meramente putestativa d~pendl! ¿el m:ro arbit¡io o capricho
d!l act'~dor o deudpr: Te doy lOO si quiero, o si tú '1uiem.
To.~as e~ta. cOlldi¿ionu nu pruducen i~uóll efecto. Par Je prollto l
la siinp1cmente potestativa s(llmpre produce efecto5, 5icmpl e ri~ne va·
lar. b dice el inciso 2." ¿el .1'rtículo 1,478. Razón: porque ella no de·
p:n¿e ¿el mero capricho del deudor, porque para debrar el hecho VD·
luntari., pueden influir I,~¡rcuniluntlia_ eKtraila. a la voluntad o, capri·
cho del acreedor o deudor.
Para escudiar el 'Yalor '1 la tficada J~ id condi.-ión meramente po·
t~stati'Yd, procedcrcmol por eliminación. Debemos distinguir según
q~e dependa det mero capricho de! acreedor o. d-el deudor, y, en amo
bos casos: según que sea suspensiva o resolutoria.

1) LJ qllt' d~ptnJt J~r mero flrbhrio ¿ti ¡Jueedor e5 siempre v;Í·


/ida, l/empre produce efectos jurídicos, ,ea sU.lpensiva. o resolutoria..
En cuanto a .la suspensiva, la prueba está en la circunstancia de que
el legisJóldor acepta y reconoce expre5.imence la venta a prueba o ¡
gustO, como en la venta del automóvil. En cuanto a la resolutoria.
conhrma. que es válida el hecho de que el legislador reconozca expre·
samente el pacto de retrov-enta, que cons!sre en la· facultad que se re-
ser~a el vendedor de comprar nuevamente la cosa vendida. Este pacto
es un caso de condición meramente potestativa resolutoria que depen.
de ¿el mero arbitrio del acreedor.

2) La que dependt del mero dTbitrio dtl deudor, cuando e:l re·
soll/toria, es válida. produce efectos, y la prueba está en que el legis-
lador r-' i I)noce y reglamenta las donadones revocables, eptre cónyuges,
donde hay ejtrnp!o de esta condi.ción. Y cuando es SUSptnsi'Yd, es 'lU-
la. Lo dice el inci30 l.U del artículo t,478. y ésta es la única que nO
es válida. Razón: Es condición básica de 105 actos jurídicos el con-
sentimiento) ,yen este caso, en realidad, éste falta) no exi~ - "na vo-
OE LAS OBLIGACIONES SUJ ET.'lS A MOO,' LWADES 57

Juntad seria de obligarse. Porque si digo: "Doy 100 a Pedro si quie.


ro", 110 hay manifestación de consentimiento que haga nacer obliga.
ClOnes.
Apli-có este criterio la Corte de Ta!ca (l). Declaró nula por in·
fringil' el artícu!G 1,478, la cláusula de un contrato de venta de va:
rias p:lrtida,s de harina él' difu:!ntes precios, según la cllal, el molir:o
Yt'nJ,'Jor se reserva la facultad de cOllfirmar las v:ntas en cualquier
épcca d;! los contratos para qw~ surtan todos les ef:!ctos j urídicos qu~
1~ $on prop:os.

HZ. I!) ConJiciul1clJ posih'[c!i C ¡m posi blc:i; 1íl'itas e il ícitilS.


-Las condiciones pued:!n ser posibies e imporibles, licitas e ilícitas.
clasificación comprendida en ei artÍculo 1,475.
Posible es aqu¿lla que está dentro de las posibilidades físicas que
se realice: Doy 100 sí mañana lluev~. Es imposible cuandq no puede
aCQlltecer de acuerdo con las leyes de la naturaleza física: Doy 100
si el día no sucede a· la noch'e.
El artículo 1,475 habla de 1a3 con¿itiones moralmente imposi-
bles y moralmente posibles. A éstas son las que nosotros ¡hmamos lí~
citas e ¡lícitas.
Condición mora/mente posible o lícita l'S aqll~lla 'lue no va con-
tra la ¡~y, las buena~ costumbr~s o c-l or,le 11 Pl·t[,licn. /'vi vr,dmt'nft· im-
posibleS' o ilícitas son aquéllas que van contra la ley, las buenas cos-
tumbres o el ottÍen público:
Los artículo~ 1,476 y' 1,480 reglamentan los efectos que produ-
cen estas condiciones, y hacen una serie de distingos sú'ti[es según que
la condición sea positiva o negativa. Nosotros omitiremo3 su ::,:studio,
por inoficioso, r~mitiéndonos a la letra de [os artículos.
"p'\t'~<uJo 1,476. Si la <oodición es negativa de una cesa física·
mente imposible, la obligación es pura y' ,5i.p1ple:· si consiste..en que el
acreedor se abstenga de un h!cho inmoral () prohibi¿o, vida la dis-
• • l' "
pOSlClon •

"Artículo 1,480. Si la condición suspensiva (que :!s la que suspen-


de el nacimiento del der~cho) es o se hace impo~ib!e, se tendrá por
fallida.

(1) Sentencia de 6 de ~nero de ¡ 936. "Re.isra d~ Derecho y Jurisprud;m~


da". tomo XXXV, tegunda p;lr:~; sección segu nda, p.i [1;. 19.
58 CUIlSO DE UERI:CHO CIVIL

A la misma regla se sujetan las cOn<Üciones cuyo !entido y el mo-


do de cumplirlas son enterament:! ininteligibles.
y las condiciones inductiva:; a hechos il~gab o inmorabs.
La condición resolutoria (que es la que con su cumplimiento ex-
tingue un der~cho) que ~s imp:lsibb por su naturalez'J, o ininteligible,
o inductiva a un h!ch.o ilegal o inmoral, se tendrá por no escrita".

83. Efectos de la condición inmoraJ.-EI artÍculo 1.476 es-


tablecr qll~ si 111 condición onsiste en que el arr,·::dur <: abstenga de
un hecho inmoral, vida la disposición. S~ría UI1 caso si digo Doy
100 a Pedro ~i no comete ince .. to con su hija. Esta inmoralidad de la
condición acarrea la nulidad del aClo') o contrato. Pero, ¿cómo ~xpli.
carnos qU! la inmoralidad en la condición, algo accidental del contra·
to, venga a contaminar el acto o contrato? La ¡'azón está en que !!
legislador, aunque se sostenga lo contrario, intervien,: en los motivos
psicológic:ls que tienen los individuos para celebrar un acto o contra-
to, con el objeto de velar por la moralidad de éstos. Por eso en el
e.'emplo propuesto el legislador no d:!ja que el acto produzca sus ef:c"
t~5. Esto va a tener impcrtancia cuando es'tudiemos la teoría de la
causa. En sínt~sis, el I!gislador anula ~sa .cÍáusula c!::1 artículo 1,476
porque tiene causa ilícita, la cual es causal de nulidad absoluta.

84. b) Condiciones suspensivas y resolutorias.-D~ acuer·


¿o con el artículo 1,479, tambíénse clasifican [as condiciones en su)·
pensi"as 'J resoluto~ias. Sus~nsi"a es la que sU!lp~nde el nacimiento
d:.:1 derecho. Reso!utorÍ4 es la que, con su cumplimiento, extingu~ un
derecho.
y C:111 las id~as anteriores, podemos dar otra, definición, diciendo
lJue cJnJición ~u:;p:nsiva es ~·I acontecimi:'llto fmuro l' in~il'rro del
cual d~p=n¿~ el nacimiento del derecho: Doy 100 a Pedro si contra~,
matrimonio; y que condición resolutoria es el acontecimimto futuro
e incierte dd cual d:pende la extin::!ón de un duecho u obligación:
Doy esta casa a Juan hasta que se vaya a Europa.

85. Toda. condición es en el fondo. suspensiva.-Hay que


hac:r pre'5e:1tl! que si:!mpre la condición suspensiva y. la 'resolutoria
van unidas, porque lo que constituye susp!nsiv~ para uno es resoluto-
ria para otro. Igual qU! en el caso de los d~recho.:; '1 obligaciones_
1)1: LAS OBLlGACION ES SUJETAS A MOOALlDADES 59
===:::-
Ejemplo: Doy ~5ta c.lsa a Pedro si se recib:: de abogado. El hecho
futuro ! incierto de que Pedro s~ reciba, i:5 condición suspensiva para
Pedro, porque mientras no se reciba está en SUSp!n!O su der,~cho. p~­
ro para mí es r!solutoria¡ porque, obteni~nd~ Pedro su título, S~ ex-
tingu! mi der!cho de dominio -sobre la cosa. Esta misma idea la vi-
mos corroborada al estudiar la propiedad fiduciaria, donde el fidu·
óariJ es propietario bajo condición resolutoria y ti fidticomisario lo
~s ba> coJndidón susp::nsiya. Sin embargo, come obs:rva Plan:ol con
razón, si vamos al fondo d: las cosas, en último término toda condi-
; ión '~s suspensiva: la que s: llama vulgarm~nt~ susp::nsiva, porqu-.:
"u~p:IlJe el nacimiento dd der~cll<J; y la que S~ llama n'sn1utnria, por·
qu:! suspende la extinci6n del derecho.

EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES CONDICIONALES

86. Diversos estados en que pueden encontrarse las con-


diciones suspensivas y resoIutorias.-Ante~ de e5t~diar los efectos,
es n~cesario ver :m qué diverso, estados pued~n enc{mtrars~ ~stas con-
dicion~, porque los efectos ,!;:m diver30s s:gún que la condición se >:!n,-
cucnrre pendiente, cumplida o (allida.

87. a) Condición pendiente.-La condición se encuentra pen-


diente cuando es inci:rto si el hecho futuro ~e va a verificar o no: De-
JO 100 a Pedro si se recibe, y Ped ~o va en tercer año.

88. b) Condición cumplida.-La condición está cumplida


cuando S! ha verificado el hecho futuro e incierto que la coIl5rituía:
Pedro s~ recibe. Veamos cómo deben' cumplirse las condiciones.

89. Forma en que deben cumplirse las condiciones.-E!


Código, expresamen~ en los artículos 1,483 y 1,484, da reglas en [as
cuales indica ra forma 'en que deb:n cumplirse.

1) ~ acuerdo con el artku!o 1,483, la condiciOn debe cumplirse


en la forma que {as pr.lrtes han probablemente wtendldo que lo fuese.
Se recurr:e en este caso a la intención de los contratantes, y de aquí que
e:t:t disp:lslción cónstituya una confirmación del artículo 1,560, que,
tO CURSO PE DERECHO CIVIL

al hablar de la interpretación de los contratos, dice que debe estarse


más a la intención de los contratantes que a lo literal de las palabras.
y en s~guida agrega el artículo 1,483: ". , ,y se entenderá que el mo·
do más racional de cumplirla es el que han entendido las partes". Y
pone un ejemplo: "Cuando, por ejemplo, la condición consiste en pa·
gar' una suma d! dinero a üna persona que está bajo tutela o curadu·
ría, no se tendrá pOl' cumplida la condición, si se entrega a la misma
pers{)na, y ésta lo disipa".

2) En seguida, averiguada la intenclOn de los contratantes, llega


el momento d~ aplicar el artícul-o 1,484, según 'el cual las l'(;r¡dil':ollt:s
dt'bfn cumplirse literalmente, en la forma con-venida, lo que significa
que nuestro legislador no acepta el cumplimiento de condiciones por
equi'Yat~ncia o analogía. Si se dice: IIDejo 100 a Pedro si se recjb~ dI!
abogado" no se entiende cumplida la condición si P~dro se recibe de
médico.
Hasta cierto pu,nto parece una perogrullada que el legislador ~sta·
b!ezca este artíqdo 1,484., Porque 10 1 ~ es que la condición SI~ cum·
'o)

pla tal cual se ha estipulado. Pero hay una razón histórica. En el De·
recho Romano, en el Derecho Antigu~ francés y aún en los primeros
proyectos del Código Civil, se autorizaba ,el cumplimiento por equiva.
lencia, cuando a juicio del juez era imposible cumpl¡r de acuerdo con
io estipulado por las partes. Pero el legislador actual estimó con más
légica que esto no era natural, y, reaccionando, estableció e,,¡.>¡~samen­
te .el princip¡o contrario.

90. Estado en que debe entregarse la cosa al acreedor;


quién soporta la pérdida de la cosa.-Cumplida la condición, debe-
mos saber ahora en qué estado debe entregarse .la cosa al acreedor. El
artÍculo 1,486, inciso 2. 0 , .establece la reglamentación del caso:
"Si, la cosa existe al tiempo de cumplirse la condición, se debe en
el esrado en que se encuentre, aprovechándose el acreedor ¿e !-os aumen-
tos o mejoras que haya recibido la cosa, sin estar obliga'do a dar más
por ella, y sufriendo su deterioro o disminución, sin derecho' alguno a
que se· le reba;e el precio, , ,"
Por ejemplo, se da una vaca, que, en el tiempO intennedio que va
de la celebración del contrato al cumplimiento de la condición, tiene
DE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A MOOAUDAIlES 61

UD . ternero: el acree40r la recibe con el tern-:ro. Y si la vaca q~da, en


el mismo tiempo, coja, así también debe soportarla .

. Pero puede acontecer que el deterioro sufrido por la cosa se deba


a un h~cho o culpa dt!l áof!uJor; no ha sido un menoscabo fortuito. En·
tonces el articulo 1,486 autoriza al ''acreedor para exigir del deud-or
inckmn:zación de p!rjuicios o la rescisión del contrato. Aquí el legisla-
¿or no ha sido muy feliz al habl~r de rescisión del ,aotraco, porque
debió decir "resolución". Por 10 demás, el !egislad-or' en muchos artícu-
los incurre en este error de terminología.

y todavía puede pres:ntarse otra situación. La condición no (!stá


cump!ida; p~ro el objeto debido ha. perecido. ¿Qué acomea? ¿Quién
d~b: soportar la pérdida de la. co;a debida bajo condición? El artÍculo
1,486, inciso 1.0 da la respuesta. De acuerdo con él, se extingue la ·obli-
gadón, " s<:a, la pérdida la sufre el deudor. Pedro vende una vaca a
Juan si se r·:cibe de abogado, y antes de recibirse éste, la vaca muere.
Entonces, Pedro, vendedor, no está obligado a .entregar, y Juan no e¡¡-
tá obligado a pagar el precio.
Esta disposición constituye una excepción bien marcada a un prin-
c;pio muy discutido: la r~troactj'flidad de ·Ia condición. Según algu'nos,
una vez cumplida la condición, op:ra retroactivament:. Y si, en [o que
resp!cta a fa pérdida de la cosa, respetamos este principio de la retro-
actividad, lo lógico será que la cosa la pierda el acreedor. Porque ~.
gún el citado principio se entiende que el comprador ha sido dueño,
desde que el aerecho existió al momento de celebrarse el c,ontrato; y en
consecuencia, él debe perderla, ya que hay un .principio s'lgún el cual
las cosas perecen para su dueño.

Pero esta regla sólo se aplica cuando la pérdida de la cosa es f()l'~·


tuila. Si la cosa se pierde por c~lpa del deuJar, éste está obligado a
pagar el valor de ella con la correspondiente indemnización de perjui-
cios. Lo 'dice el artículo 1,486.

Hay qUe anotar el inciso final del artículo 1)486, que eS una' regla
de aplicación general, no obstante estar ubicado en una regla espz:cÍ<!l
aplicable a las obligaciones condicionales. De acuetdo con él, ~ entien-
~ que una cosa pereoe desde que se destruye la aptitud para la cual
61 CURSO OE OERliCHO CIVIL
===---_._. ---'-
elb se destina según su naturaleza o convención, Se compra un auto de
carrera. Si tiene una pequeña falla, puede destinarse a uso corriente,
pero no para la carrera. Entonces..se entiende que se ha destruído. (Vol-
veremos sobre esta disposición al estudiar la pérdida de la cosa debida).

91. e) Condición fallida.-:-Por último, la condición se encuen-


tra I"'-¡id" cuando ya es indudable que ella no se va a cumpli!'. El aro
tículo 1,482 cstablet:e que CI~e rl!putll haber fallado la condición positi.
va o haberse cumplido la negativa, cuando ha llegado a ser cierto que
no suce¿erá el acontecimiento contemplado en ella, o cllando ha expi-
rado el tiempo dentro del cual el acontecimit:nto ha debido verificar-
se, y no se ha verificado".

92. Cuándo está fallida la condición.-Para estu~iar cuándo


está fallida la condición, hay que distinguir según que ella sea deter-
minada o indererminada.
Si es determinada, se entiende que falla cuando es ciereo que' el
hecho no se va a verificar denero del plazo indicado para su verifica-
cién. Dcy lCO si P~dro Se recibe de aboga¿o antes de los 2:) años, y
Pedro fallece.a los 23 años.
Sr es indeterminada, se entiende fallida cuando ha llegado a ser
cierto que el hecho no se cumplirá: Doy 100 a Pe¿ro si ,se casa con
Mari.t, y ésta muere,
Pero la condición, por muy indeterminada que sea, también con-
tiene un plazo legal. Porque el legislador comprende que la incertidum-
bre de los a~tos condicionales no puede prolongarse a perpetuidad, sino
que debe ll~gar un momento de consolidación. Por e~C) el artÍculo 739
dice que la condición que demora más de quince en cumplirse se en-
tiende fallida. Esta di~posición está ubicada en la propiedad fiduciaria,
pero no hay lnconvenie-nte para aplicarla generalmente.
¿Y si la condición falla por medio de un acto doloso o culpabb
del deudor? ¿Si éste, con el fin de sustraerse a la condición, por su culo
pa hace que falle la condición? Pedro da 100 a Juan si S~ casa con Ma·
ría, y para evitar el cumplimiento de la condición, secuestra ~ mata a
María. El legislador contempla esta situación en el articulo 1,481, in-
ciso 2.'\ y establece que lá c:>ndición se considerará cerno que S! ha
cumplido.
DE LAS QBLlGAClONES SUJETA~ A MODALIDADES

1. Efectos de la condicio'n suspem·j'Ya

93. a) Efectos de la condición suspensiva pendiente.-EI


efecto que produce es impedir q~ ndl.ca el der~cho u obligación. Y esto
como consecuencia de que la condición es un hecho incierto. Mientras
e5tá pendiente, el deudor no ti:ne la obligación, y el acreedor no es ti·
tular del der~cho. Pero es evid;!nte que, si bien no han naciJo el dere·
cho ni 101 obligación, en todo caso existe el vínculo jurídico entre el
ólcreedor y el deudor, y para el prim~ro existe un germm de derecho,
una expectativa para llegar a !Jer dueño. Y precisamente por eSo es que
los requisitos de existencia y validez que debe tener to¿o centrato (con·
scntimi:nco, causa, etc.), deben l~narse al momento de su celebración.
De la circunstancia de que no existe un derecho perfecto ni una
obligación, se deducen algunas cons~cuencias.

94. 1) Mientras está pendiente la condición, RO se puede


exigir su cumplimiento.-Lo dice el artículo 1,485, illcLm 1." Sólo
puede exigirse cuando la condición se ha cumplido totalment1:.

95. 2) Repetición de lo dado o pagadQ antes del cumpli.


miento de la condició-n.-Según el inclEo 2." del artículo 1,485, que
se renere al ca50 de que fe cumpla la obligación mientrar está pendien'
te fa c:ondició",· puede repetirse lo dc,;do o pagado antes del cumpli.
miento de ésta. Si digo "Doy leo a Pecro si !e va a Europa", y se los
entrego antes de cumplir!e la condición, podría exigir a P~dro que me
d.:vudva 103 100; undria acción de re¡ntición. Razón: porque no
existiendo obligación, el pago hecho por el acreedor condicional es un
pago de lo no debido. Y. no hay causa que 10 justifique.

96. 3) Iniciación de la prescripción para el acreedol'.-Y,


tratám:lose del momento en qu.e empieza a correr la prescripción para
el acreedor, el artículo 2,514 dice que ello sucede desde que la obliga-
ción )'e ha hecho exigible. Y como la condición suspensiva, más que la
exigibilidad, suspende el nacimiento mismo del derecho, resulta que
para el acreedor no se cuenta' la prescripción mientras no. se cumpla
la condición.
11'1\\0 PI: 111 KI (HU UVIL

97. Pendiente la condición, hay un gennen de derecho;


consecuencias.-Pero, decíamos que, si bien pendiente la condición
"no existe un derecho perfecto ni obligación. en todo caso ya se ha he-
cho el contrato condicional, y el acreedor tiene un derecho én germen,
desprovisto de fuerza, !atent~. Y resultan varias cosecuencias.
En primer lugar, es evidente que hay un vínculo jurídico entre
acreedor y deudor, porque, no obstante la condición se encuentre pen-
Jienee, 110 :lería posible al deudor libt'rllTrt p()r un acto dt m propia
yoluntad del acto o contrato condicional. Y tanto es así que existe un
vínculo jurídico, que e! artículo 1,481, inci~o 2.", establece que si falla
la condición por un hecho o culpa de! deudor, es entenderá que ella ~
ha cumplido.
Además, si una ley posterior exigiere nueyos requisitoy para el
acto o contrato¡ no serían aplicables al contrato condicional ya celebra-
do. Po:que al celebrars~ este acto sujeto a condición, se ejercitó una
faculead; un derecho entró a nu!stro patrimonio a virtud de un título
propio. Por eso, aun cuando ~e trat~ de un gennen de derecho, ya se
ha incorporado a nu~stro patrimonio. Y, aplicando el artÍculo 22 de
la L~y ¿':: ·Efect·o Retroactivo, r-:sulta que las I:yes pJsttriores que' se
dicten no pued:n influir ~n el acto ya C!1~braJo.

98. Medidas conservativas.-Este g!rmen de derecho ha in-


fluído en el ánimo del legislador en el s!ntido de darle al acreedor me-
dios de defensa que vengan a defender su derecho de posibles actos ar-
bitrarios del deudor. Y p:>r eso el acreedor condicional puede impetrar
mtdidas conuryatiyas. Hay varia" dispO'Siciones que contempl~n este
derecho: el artículo 761, que da como único derecho al fideicomisario,
mientras está pendiente la condición.. d impetrar medidas cons~rva­
tivas; el artículo 1,492, ubicado en el Título que estudiamos, y que da
al a::reedor condicional este derecho; y el artículo 1,078, que se lo da
al asignatario condicional.
El legislador no se detuvo a enumerar qué medidas conservativas
podía solicitar el acreedor. Queda al criterio del Tribunaf concederlas.
Puede solicitarse que se haga' inventario, que se rinda caución, que se
recurra a cajas de seguridad, etc.

99. Transmisión del derecho condicional.-Ultima conse-


cuencia del germen de derecho la tmemos en que, si fallece el acreedor,
DE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A MODI\LWA¡'ES 65
--- -
----"- -. ..:=;..:..:..:::c:...

SI! transmite el derecht> cotuliciolUll a sur herederos. Lo dice expresa-


mente el artÍculo 1,492. Porque si se ha formado el vínculo jurídico, si
acreedor y deudor están ligados por el acto -o contrato, y existe el ger-
men de derecho en el patrimonio del acreedor, es consecuencia· lógica
'1u:, faJleci~ndo és~, p3se aquél a sus herederos.
Evidentement~ que también es transmisible la obligación condicio-
nal, lo cual no es una novedad. Pedro da 100 a Juan si Fulano es Pre-
sirJl!nte de la República.E.Hect Pedro antes de cumplirse la condición:
la obligación condicional pasa a sus herederos. Y si fallece Juan 'lan-
tes, el germen de <d~recho que tenía también pasa a la" suyos. Y si. des·
pués Fulano :s Presidente, sus herederos tienen un derecho puro y
~imple.

Cab: una p!queña excepción. Si se trata de una tHignación te(ta-


menlttria o de una donación, ent-onces no es transmisible el qerecho a
¡os herederos. Lo dice el artÍculo 1,492. De este articulo pudiera des-
prend~n~ que en estos dos ca;os no sqn transmisibles ni el derech{) ni la
obligación corrdícional. Pero no es así, porque 10 único que no se trans-
mit~ es el derecho. Razones:
1) Porque t~nto' la donación. como la asignación testamentaria
5100 actos gratuitos, que S~ celebran en consideración a determinada
p:rmna (c¡lntraro imuiro perS<ln:e). Si fallece el titular del der:cho,
no deb: transmitirse éste a los herederm, por quíen~s el donant~ pu~­
de no hab!r sentido ninguna estimación. La razón está entonces en el
carácter de in/uito p~rsonae cid acto; y
2) Porque para suceder a una persona ·es condición esencial exis-
tir al momento del falhcimiento del causante, y si [a asignación es
condicional, S! r·equiere también existir al momento de cump!ir~~ la
condición.

100. b) Efectos de la condición suspensiva fa11ida •.-En es-


te caso el acr~edor condicional pítrde la expectativa que tuvo de u.egªr
a ser acreedor puro y simple.
Si se ha pagado la obligación, siempre podrá repetim 10 pagado.
Si el. acreedor condicional había solicitado medidas conservativas,
una vez que falla la condición forz.os~mente caducan éstas. Se consoli-
dan definitivamente los actos de disposicibn que hubiere ejecutado el
deudor condicional. Por e:emp!o, digo que doy mi casa d. Pedro si se
1
ClJt\~O DE DERECHO CIVIL
=":'~_.--;;---- ~

recibe, y vendo la casa mientras. Pedro estudia. Si falla la condición,


la enajenación se cOIllOlida, queda hecha en d.finitiva. Es decir, vie-
ne a suceder como si jamás hubiera existido vinculo jurídico· tntr~
acreedor y deudor.

101. e) Efectos de la condición suspensiva cumplida.-Na.


ce e! derecho condicional. El gl!rmen de d.!recho· se transforma en d~:
recho cump!.:to. Y de otra pam nace la obligación. Si, pmdiente la
cundición, el Jcudor hubiere ejecutado el pago, podría repetirlo; IU'
ro;' 'Una vez que s= cump'e, 1: seria impos!bl:. En otro:l términos, cum-
plida la condición, se con~i¿era :1 acto como nacid., puru y sim-
ple. Porque ~ntra a jugar la teoría de la retroactivid.1d dc 1.1 con·
dición.

102. La teoría de la retroactividad de la condición.-Esta


tecría consiste en que, cumplilÚ la condición, ella no sólo produce éfec·
tos en el futuro, sino que también los produce con respecto al pasado.
Se retrotraen los efectos desde el mo~ento en 'que se cumple la condi·
ción al momento en que se celebra el contraeo sUjeto a condición. Ven·
do un auto a Pedro si se va a Europa. Celebramos el contrato :n en~'
ro. Pedro parte en octubre. A virtud del princip:o, el acto celebrado
no va a prcducir efectos desde oceubre, sino desde enero.

¿Qu~ Yai~~r juddh'o tic'nr:. q/l~ /lt;lidad pr~sla ~sta doclr;"" .. /1 ..1
campo del Derecho?
Según opinión de Gir.lrd, los lomanos no aceptar.on la retroacti·
vidad . de la condición como principio absoluto, como regla general,
sino que la aceptaron 'para t!xp!icarse dos fenómenos jurídicos: 1) la
transmisión del derecho condicional del acreedor a .;tIS her~deros cuan·
do aquél fallecía, estando pendiente la condición; y 2) la hipoteca que
estaba garantizando un crédito condicional. Este puede garantizaru
por hipoteca.
Pothitr, parece, no !e dió más importancia a esta doctrín,) que h
que tuvo en d Dtrecho Romano. No la elevó a una regla general. No
quiso innovar sobr:: !l Derecho Romano.
Llegamos al Código Francér, donde la situación tiene una p!que·
ña variante, porque en el artículo 1,179 se dice expresamente que la
condición opera con efectos retroactivos. Pero si creemos a Colio y
DE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES 67
Capitant, en el ánimo de los reda.ccores del Código Francés no estuvo
el propósito de innovar. No obstante existir en este Código una dispo-
sición que contempla la retroactividad, los autores discuten sobre el va·
¡(Ir y el alcance de la doctrina.
Planiol y Ripert son partidarios de eHa y ven una regla general
:n el/artículo 1.179, y por I() tanc'D, dicen, debe aplicarse en toda oca·
s:ón. Colin y Capitane v~n en ena únicamente una ficción a la cual no
r0l1l','.1('n valor y la limitnn al alcance que tuvo en el D~recho Roma·
no, 1l1an; f ~$t,ll\Jll a continuación que el legislador 5ólo la acepta para
explicarse en forma dara una i>t!rie de. cfecto3 que prodtlLe la clbliga-
ción, y que tienen que explicarse jurídicamente,
Otros ven en la condición una especie de ~feLto declarativo, con·
firmativo. Doctrina sost\mida por ]osserand. Crun que la condición.
con el efecto retroaccivo, sólo confirma el derecho. AcontecerÍa con este
efecto algo semejante a lo que acontece con Jos tÍtulos declarativos.
qU! no crean un derecho, sino sólo confirman el ya existente.
y otros explican la retroactividad de la condición creyen¿o ver !n
eIlil una interpretación de la voluntad de las parte,.;. Según esta doctri·
na, lo,.; contratantes manifiestan su voluntad para qU! ella produzca
ef~ctos desde la celebración del acto o contrato.
Se ve que no hay acuerdo. Pero, según los que aceptan esta doc-
trina, serían una aplicación de ella [os siguientes flnómenos:
1) La transmisión de los derechos del acreedor condicional a sus
herederos;
2) Si se paga algo, pendiente la condición, y despwis ésta se cum-
pie, no habrá <lcción de repetidon;
3) Si una ley porteríor modifica el contrato conJir:ional, no io
afectaría, porque ya sería derecho adquirido;
4) Las enajenaciones o lar derecho,' reales establecidos por la pero
sana qU!! tiene la cosa bajo condición, caducarían; y
5) Sí le conéede una h:poteca respecto de un crédito condicional,
el.'a regirá c'on (fectos retrodt·tiYOf desde el momento de ce[eb'rdr,e el
contrato.

Derecho Ch¡leno.-y eri nuestro derecho, ¿ex¡'t~ esta teoda ce·


n~o una regla general? ¿La acepta nuestra legislación como un prin!=i-
¡:: 'o? Algunos autores opinan qllt sí (Alessandri).
CUr.50 Ot. UEr.ECHO CIVIL
- --.-~

Don Arturo Alcuandri Rodriguez, actual Decano de la Facultad


de Ciencw Jur.ídicu .Y· Sociala, afirma que la primera razón para de-
f ender la retro;actividad como r:gla general es la historia fidedigna del
establecimiento de l. ley. "Todo. loa autores y jurLJconsultos de la.
época en que don Andrés Bello redactó el Código Civil (Pochier, Sa-
vigoY, Ddvincourt, etc.), dice, establedan y aceptaban como una ver-
dad incónmovible, la retr-oactividad de las condiciones. Por otr¡ parte,
el Código Francé., ,:1 Cód:¡o Holandé., el Códi¡o Prusiano, el CódiSgo
Austríaca, el CQdigo del Cantón de Vau~, etc., aceptaban tilmbién
cste princip:o, y es sabido, por, decirlo así cxp!::samente el señor &-
110 :n el Mensa e con que el Presidente de La República pr:.:.~ntó el Pro·
y:ctol de Código Civil al Congnso, que en dicho Proyecto se adopta-
ran las doctrinas sustentadas por I()$ jurisconsultos más eminent'!5 d~
la época y por los principlles Códigol vigentes a la fecha.
Por lo demás, en las notas que don Andrés Bdlo puso a su Pr~­
y:cto de eódigo Civil se hace continua mención a 13 "I"troactividad
de las condicion:.','.
ICHay también, prOli¡ue el leñor Alcuandri, diversa, disposicio-
nes del Códi8~ Civil que comprueban en forma ~vidente el crirerio de!
l:gislador chileno a este rupccto; numerosí.imas podrían citarl>t, todas
las cuales nos permiten dedr que cada va que la ley ha dejado subor-
dinada la eficacia de un acto jurídico a la ejecución de cil:cunstan-
cias o hechos posteriorea a su ce!.bradón, la regla general es la retroac-
tividad.
Sin ir más le;o.s, tenemo. la rat:/icación, o m!jor, los contratO-' o
acto¡ jurídicos que están lubordinados a la ratificación, q¡'le producen
sus efecto, desde el dia en que el acto o contrato se ce!ebró y no desde
el día e'n que se efectuó la ratificación; ejemplo ¿e ello hemos\,:-ncon-
rrado ya en la tradición.
Pero re6riéndonoa especialmente a casos condicionales, hay dos
artículos que prueban fehacientemente CIte crit~r:io_ Aaí tenemos el ar-
tículo 77 del Código Civil, al hablar de 101 derechos deferidos a una
criatura que está en el vientre materno, artículo que demuutra el efec-
lO retroactivo de las c:mdiciones, ya que establece: "Los derechos que
se defcriría·n a la criatura que está en el vientre materno, si hubic.se
n~cido y vivicx, estarán en luspenso hasta que el nacimiento jc efec-
túc. Y si el nacimiento conltituye un principio de exLJtencia, entrará
DE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES

e1redén na.cido en el goce de dichos d.erechos, como si hubiise existido


al tiempo en que se d'eforieron. "
El artículo 2.-11 3, contcm¿o en el título de la Hipoteca, es otra
prueba de que las condiciones operan retroactivarnente, Dice en ;,us dos
primeros incisos: uLa hipoteca podrá otorgarse bajo cualquiera condi-
ción, y desde o hasta cierto dh", uOtorgada bajo condición suspensiva. o
desde día dmo, no valdrá sino desde que se cumpla la condición o des·
de que !legue el día; pero cumplida la condición o \legado ,;!l día, será
su fecha la mi3ma de la inscripción", ¿Hay efecto retroactivD o no
en este artÍculo? Si' no lo hubiera, ¿desde cuándo deb!ría contarse la
fecha d-: la. hípotea? Evidenr:mel1t'e d~sde el día en que la condición
S! cumple; y, sin emi?argo, la fecha de la hipoteca, cumplida la condi·
ción, s! cuenta desde la fecha en 'que se otorgó o en que se contrajo la
obligación.
El artículo 1,070 dd Código Civil, por su parte, establece que las
asignaciones t~stamentarias pueden ser condicionales, y en su inciso
2." dic-e: "Asigna-ción condicional es, en el testamento, aquélla que de-
pende de una condición, esto es, de un suceso futuro e incierto, de ma·
nera que según la intención del testador no valga la asignación si el
suceso positivo nQ acaece o si acaece el negativo".
Según Ia ley cuando el suceso positivo no acaece, no vale la asigna-
ción y considera que jamás ha !xistido; y a la innrsa, si el suceso ne-
gativo no acaece, es válida la disposición del t.!stador.
Además, el artículo 1,487 dispone: ('Cumplida la condición reso·
lutoria, deberá restituirse lo que se hubiere recibido bajo tal condición,
a m~nos que ésta haya sido puesta en favor del acreedor exclusivamen.
te, en cuyo ca!o podrá éste, si quiere, renunciarla; pero será obligadQ a
declarar su determinación, si el deudor lo exig:ere". Y ello, porque la
condición opera con efecto retroactivo,
El hechQ de que el acre:dor condicional t~nga derecho a los aumen·
tos y mejoras que la CQsa recibe mientras pende la condición, es tam-
bién otra demostración que l~ condición p::oduce efecto retroactivo,
porque si la condición sólo produjera efectos desde el día en qu~ se
cumpliera, el acreedor' no tendría derecho a '105 aumentos y me;oras qu~
reciba la cosa., 3ino a partir del día en q~ la condj~ió~ se cumpla.
Y, finalmente, si fa condición no opera retroactivamente, ¿cómo
S~ explicaría el hecho de que las enajenaciones y gravámenes .consentí·
dos por el deudor condicional caduquen, 'y se validen los cOllstituidos
iO CI..'RliU DE DERECHO CIVIL
_ .....::::===. .:=.=~::.-==.::..:.=,-==-=--_. -
por el acr:edor condicional, mientras la condición estaba pendi:nt!, una
vu que ¿sta se cumpla? Sólo por el efecto retroactivo que produa la
condición".
uA mi juicio, termina don Arturo Alessandri R., en la legi.slación
~h:l~na la retroactividad de las condiciones es algo gil! ~stá admitido".

S:n embtargo, otrOl, como Somarriva, con.ideran que nut'siTo It-


g:slaJoT no ha aceptado la teoría de la retroactividad de la condición
como r:"la ¡eneral, aino para 'liSOS paTliculllTt'1 :ap.-cialmcntc C'lntem·
pIado. en el Códilio. y dan como razón principal el he,ho de que nut.-
IrO CóJigo no establece un articulo espedal¡ como el 1,179 del Código
Francés, en el cual le diga -.:xpresamente 'lue la condición op:ra con
(f Wo I".:troactivo. Se podrá objetar que la ley puede hílb:r aceptado
esta doctrina en forma tácita, en forma 'lu: se deduzca del .articulado
del Código. Pero, por el contrario, hay una serie d: dispo3iciones qu:
no ac:ptan la retroactividad de la condición, que no dan a ésta efecto
retroactivo. Esas di¡po.iciones son las siguientes:
1) El artículo 1,486, inciso l.", que habla dd ri~5go de la COia que
se debe bajo condición, y de acuerdo con el cual la cosa la pierde el
deudor, siendo que debería perderla el acreedor si operara el efecto re·
troactivo, ya que, según éste, el acreedor sería dueño desde la celebra·
dón del contrato.
2) El artÍculo 1,488. Si la condición operara retroactivamenc.:,
:0 lógico sería que, cumplida ella, la persona estuviera obligada. a devol.
ver los frutos. "Le doy esta casa,. pero me la entrega si me voy a Euro-
pa". Me voy. La doctrina de la retroactividad dice que yo debo entre·
gar y que jamás he sido dueño. Entonces, CJ natural que devuelva
:os frutos. Pero el artÍ~ulo 1,488 Qice 10 contrario; no es obligacióq de·
volver los frutos. Este artículo es una negación evidente de la retro-
actividad de la condición. Cabe anota.r que elta disposición no existe
(n el Código ft .4ncés, pero [os autorea han llegado a idéntica conclu-
sión. En los proyecto. de Código, Bello, consecuente con su idea de es-
tablecer la retroactividad de la condición, decía lo contrar:o; obliga-
erón de devolver los frutos. Después se cambió de criterio.
3) Los artículos 1,490 y 1,491, que en síntesis establecen que lu
enajenaciones que' haya hecho la persona que t~nía la cosa bajo condi-
ción, subsisten si el tercero está de buena fe; pero se resuelven •. cadu-
can, si está de mala fe. Ahora bien, estos artículos, en cuanto luan
ut. LAi OBLIGACIONES no: J ETAS .~. :~ODALI1MUU 71

¡ub5i/itir la enajenación cuando el tercero está de buena fe, también


constituyen una n:gadón del principio de la retroactividad. Pedro me
tiene dado un cabaHo has.ta r~cibirme. Cuando estoy en cu.UtO año,
vendo el caballo de Ju~n, que está de buena fe. Me recibo. Según la
teoría de l,a retroactividad, se entiende que jamá. he siQQ dueño, y sin
embargo, según este· articulo, la ena;enación es válida. Si fuéramos
consecuentes con la doctrina, debería caducar la enajenación. En 1'05
proyectos, Bello no hacía. la distinción de la buena e mala fe, sine
qu:, cumplida l. condición, caducaban todu la. enajenaciones. Aquí
si que 8:110 aplicaba el principio de la ~troactividad. Por 10 demá.,
para explicarse la caducidad de las enaJenaciones que haya hecho el
que tenía la cosa bajo condición, una vez cumplida ésta, no es necesario
r !currir a 1.1 doctrina de la retr,oactividad. Hay otro principio a virtud
d:1 cual caducarían: "RClolvitur' juria dam, resolvitur juris accipiens",
esto es, .esuelto el derecho del causante, se resu:lve el der'ccho del cau-
sa 9abiénte. .
'En condusión, por las razones apuntadas, por el hecho de que
nuestro Código no diga. expresamente que la
condición· produce ,efecto
retroactivo, sino que hay disposiciones de las cuales se desprende la
doctrina contraria, Somarriva opina qu: en nutstra ltgislación no es
prjnápio gtnt'ral la retrodt:ti,,¡daJ d~ ia (01idición, sino que sólo se
aplica en casos espeCiales, como el articulo 2,403. Según este artículo,
si se concede una hipoteca de un crédito condicional, cumplida la con-
dición, la hipoteca regirá, no desde el momento en que aquélla s: cum-
p!e, sino desck el momento en que se celebró el acto o contrato. D: ~ste
artículo, caso especial, no podría d!dudr5e que el legislador acepta la
doctrina de la 'retroactividad como regla g::neral.

Df:Ttt:ho Com¡umldo.-Los Códigos Alemán y Suizo expr!!ar;nen-


te rechazan esta do::trina. Se acepta que las par~...I estipulen la retro-
actividad. PI!r() como regla general está excluida., por los inconvmie.n-
res:conómicos de todo género que Qfr-ece, principalmente con relación
a terceros.

/l. Eltctos de 111. condición resolutoria

103. Condición resolutoria ordinaria, tácita y pacto comisa·


rio.-5abemo.s que es aquélla que. cumplida, extingu~ el derecho. Su
72 CURSO DE DERECHO CIVIL

estudio es de gran aplicación práctica. Se conocen tres condiciones re·


solutori..u, a diferencia de la 3usp~nsiva, que es sólo una. Ellas son: la
condición resolutoria ordinaria, la condición resolutoria tácita y el
pacto comisorio.
s: entiende por condición rero/utoria ordinaria la que se estipula
en el contrato y que consiste en cualquier hecho incierto que 110 s~a el
incumplimiento ¿e las obligaciones contractuales.
La condición resolutoria tácita está ,contemplada ,en el artÍculo
1,489, y es aquélla que va subentendida en los contratos bilaterales y
que consiste en que una ck las partes no cumpla las obligaciones que
le impone el contrato.
El pacto comisario no es otra cosa que la condición resolutoria tá·
cita contemplada en el artÍculo 1,489 pero expresada en el contrato.

a) Condición r~ ¡o/ Lltaria ord ;n<.lri"

104. Concepto y efectos.-Condición resolutoria es aquélla en


que el hecho incierto está constituído por cualquiera que no sea el in·
cumplimiento de l;u obligaci{)nes. De aquí que podrían multiplicarse
les ejemplos de ella: Le doy mi casa a Pedro hasta q\le se vaya a Euro-
pa, hasta qu'! ~: reciba de lbogado, hasta que venda su máquina, etc.
Veamos los efccto\' de esta condición en los tres :!sta¿os.

1) Mientras está pendiente. no acontece nada de extralio. El que


tiene la cosa bajo condición r::solutoria se puede comportar como du.:-
ño absoluto, y 'por lo tanto, podrá vender, arrendar, usar, etc.

2) Si faNa, las cosas cOI)tinúan tal como cuando estaba pendiente


la condición, con '.1 diferencia que las enajenaciones que hubiere

h:cho el que tenía la cosa bajo condición resolutoria se con30li¿an defi·


nitivamente. Se pasa a propietario puro y simple.

3) Una 'I'~:{ cumplida, el efecto consiste en que se extingue el de.


recho. 5: deja de ser propietario. El artículo 1,487 estab!ece el efecto
d,! la condición resolutoria cumpüdoi., diciendo que udeb~rá restituirse lo
que se hubiere rttibido bajo tal condición, , ," Si doy un auto a Pe-
dro hasta que se reciba, recibido, tiene que restituirme lo. Pero, en lo
Iol t..\'j UlIUG.\C10N'ES SUJETAS ¡\ MUlJ,\l.llJAUES n
que respecta a los fruto3, de acuer¿o con el artículo 1,488, no hay obli-
gación de devolverlos. Y, en cuanto a las enajenaciones que hubiete
efectuado la persona queccenía la cosa bajo condición resolutoria, para
ver qué suerte corren, hay que aplicar los artículos 1,490 y 1,491, que
esrablw:n, en sínt~s!s, que las enajenaciones subsistirán si·:1 tercero es-
tá d¡¡,buena fe, y que caducarán si ~stá de mala fe.

lOS. Cómo 'opera la condición resolutoria ordinaria.-¿Có.


mo pro:iuce sus efectos? ¿Cómo se opera la resolución de! contrato?
¿Bastará con que !le verifique el acontecimiento futuro e incierto? ¿O
S~ eKigirá una declaración judicial que declare resuelto el contrato?
En re.ipuesta, esta condición produce la resolución d~1 contrato de plt.
no derecho, por la sola drcunstancia de que se verifique el aconteci·
miento futuro e incierto.
Pero es evidente que siempre se va a exigir una intervención ju·
dicial , porque las partes no pueden hacerse justicia por sí mismas. De
ahí que probablemente sea necesario recurrir ante [03 Tribunales. Pe·
ro en este caso, la s.entencla únicamente se limita a constatar el hecho
de que la condición se cumplió. No es la sentencia la que pronuncia
la reso!ución del contrato. El suyo es el papel que le corresponde al
médico en presencia ¿e un cadáver, como dice Ale!sandri.

b) Condición resolutoria tácita

106. Concepto.-La condición resolutoria tácita está contempla.


da en el articulo 1,489, según d cual en todo contrato se entiend~ incor-
porada la c::móción resolutoria de no cumplirse por una de [as partes
lo pactado. Y agrega: "P<!ro en tal caso podrá el otro contratante pe·
dir a su arbitrio o la resolución o el .::umplimiento del contrato, con
indemnización de perjuicios".
Esta condición tiene inrerés, porque es de mucha aplicación prác-
tica. Hay abundante jurisprudencia, y se presentan cuestiones intere-
santes en. el campo del derecho.

107. Origen histórico de la condición resolutoria tácita.-


Su origen remoto está en el Duecho Romano, si bien no existió en éL
Existía allá la t<lex comisoria", una cláusula que se podía estipular en
74 CL'R~O 0(; lllRU':UU CIVIL
- - - - - _._- -"-'-'--=-'-....:.:.===-=

.: ¡ contraro y en la cual se decía que se podía resolver el contrato si no


su cump~ía. D:spués esta cláusula llegó a ser habitual. D~ ahí pasa al
D:rechn Antiguo Francés, que y 1 creó la condición r~solutoria tá-
c'ta. Esta cláusula, que era de estipulación voluntaria y expresa en d
D~recho Romario, el legislador francé:; la subentendió; ella va ;:nvuel-
ta en el contrato aun cuando las partes nada digan.

108. Fundamentos d'e la condición resolutoria tácita.-Capi-


tant trata de explicar esta situación mediante la doctrina de la causa,
y argumenta en la siguiente forma: En los contratos bilatuales, la obli-
gación de una de las partes es la causa de la obligación de la otra. ::'1
una parte no cumple su obligación, 1,: falta la causa a la otra obliga-
dón, y pJr lo tanto se r,~suelve ~I contrato.
Pe"o es evident: que esta doctrina no resiste el menor análisis,
porq~: el mismo artículo 1,489 .;., derecho para p':dir la resolución o
el cumplimiento del contrato. Si se puede exigir el cumplimimto de la
vb 1igación, quiu! decir quo: aún subsiste la causa, porque de lo con-
trario S! estaría cumpliell¿o una obligación sin causa. La doctrina de
Clpitant no es suficiente para explicar esta condición. La verdad es
que hay otros fundamentos.
En primer término, se basa ella en la equidad. En muchos casos
nos encontraremos con situaciones que no tienen una explicación legal,
sino que rIla la encontramos en la equidad. Si un contratante no cum-
ple con su obligación, es natural que el legislador autorice al otro .con-
tratante para desligarse del vínculo que lo une al contratante ne-
.'
gllgente.
A¿"~más, las obligaciones que nacen de un contrato no son obli-
gaciones que están independiente,' unas de otras. La del vendedor no es
totalmente diversa a la del comprador, sino que en el contrato bilateral
existe una relación de interdependencia entre las obligaciones de .am-
bas partes, una equivalencia. Es por esta unión que el legislador autori-
-¡.a pedir la resolución cuando uno de los contratantes no ha cumplido
con lo pactado.
y aún hay otros' dos fundamentos del artículo 1,489:
1) Este' artículo es una sanción que el legislador establece para
el contratante negligente, que, por su culpa, no ha cumplido con sus
obligaciones; precisamente, la sanción está en pedir la resolución o exi-
gir el ~umplimiento del contrato.
m.; L:\S OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES 75
-========-======================================
2) Hasta cierto punto, con este artícuIo el legislador está inter-
pretando la voluntad de las partes; lo lógico es que el contratante ne-
gligente no tenga intención d~ seguir unido con el otro contratante, y
por eso autoriza la resolud.6n.

109. Características de la condición resolutoria tácita.-La


condición resolutoria tácita importa que el colltrataute no cumpla las
obligaciones contractuales. Pedro vende un caballo a Juan, y no lo
entrega_ De aquí que, catalogando esta condición dentro de las diver-
SlS clasificaciones que hemos hecho de la misma, podemos decir que es
r1!solutoria, negativa y potestativa. Porque consiste en que no ~e haga
un hecho voluntario, en que el contra-tante no cumpla sus obligaciones.

110. Caso fortuito,.-Es de preguntarse si el incumplÍlI.1í.cnto de


la -obligación, en caso que sea fortüito o por fuerza mayor, d¡l o no de-
recho para pedir la resolución del contrato. Vendo un caballo a p(-
dro, pero el c<JbaI!o muere de una enfermedad. No cumplo la obliga-
ción. ¿Podría el comprador pe.;lir la resolución? Los autores están de
aClIl'rdo en 'lue, para proceder a ello, se requiere que el incumplimien-
to de la obl:góll'iún sea l"ulpable, imputable .11 cotttl'atan,~ nt'gligente.
La verdad es que en este caso de fuerza mayor siempre se extingue 'ra
obligación, se ¿estruye d contrato, per,:) no mediante la resolución,
sino por imposibilidad de ejecución, por pérdida de la cosa debida, por
la teoría del riesgo. El resultado es parecido en ambos casos, per o se
ve que. hay una difer~nda notable: en d primero hay resc!ución; ::uan-
do interviene fu!rza mayor, hay imposibilidad de ejecución.
Es evident,e entonces que si el incumplimiento se debe a fuerza
mayor, no habrá derecho para pedir la resolución del coon ato. No 'se
aplica el artículo 1,489, Este autoriza para pedir la resolución o el
cumplimiento. Si autoriza para pedir el cumplimiento, quiere decir que
es posible la ejecución dd contrato, y recién hemos visto que si la COS3
ha perecido, en realidad no hay posibilidad de e jecudón.

111. ¿Puede pedirse la resolución por incumplimiento pat-


cial del deudor?-Es evidente qu<: si el incumplimiento es total hay
derecho a pedir resolución. Pero supongamos que de parte de! deudor,
c,ontratante neglig:nte, hay un incumplimiento parcial. ¿Se autoriza·
rá para pedir, la resolución? l1a
.cuestión es y ha sido discutida.
continuar
ir atrás
í6 CURSO DE DERECHO CIVIL

En el Derecho Francés, los autores están divididos. Consi¿erando


su origen y respetando la opinión de Pomier, la mayoría estima que
hay que dejar la cuestión al criterio del Tribunal, para que éste llegue
a establecer si hayo no lugar a la resolución; y, en general, se incli-
nan por la negativa. Ejemplo: Una persona vende un negocio y se
obliga a no colocar otro iguai e~ el mismo radio. No cumple la dispo·
s:ción del contrato. El comprador pide la resolución. La jurisprudencia
no da lugar a la demanda, fundándos.;: en que el negocio vendido era
al pJr mayor y t~nía una venta de 200 mil, y el nuevo era de escasa
vema y 110 llegaba a lesionar los intereses del comprador.

Pero en nuestra /egis/a.óón ¡ro parece aceptable este critedo. Por-


que el artículo 1,489 no distingu:. Cualquier incumplimiento, cualquie.
ra contravención daría lugar a resolución. Y se llega a este criterio,
diverso del francés, por las siguientes razones: en el Código Francés,
en el artículo correspondiente al 1,489 nuestro, se deja al juez la fa·
cultad de fijar al mor~so un plazo de gracia dentro del cual pueda
cumplir su obligación. Este plazo, que deja ver la intención de dar cier-
ta latitud al juez para apreciar las situaciones, no existe en nuestro
Código.

112. La mora purga la mora.-Para que pueda pedirs! la re·


solución se requiere, por una parte, que uno de los contratantes no ha.
ya cumplido su obligación por su culpa; y, por otra, se requiere que
el otro contratante haya cumplido la suya. La ley autoriza para pedir
la resolución al contratante que ha cumplido, contra el contratante
moroso. Razón: porque para poder pedir la resolución se requiere que
uno de los contratantes se encuentre en mora. Ahora, si el contratant:
también es negligente, si tampoco ha cumplido la obligación, el con·
tratante contra el cual se pide la resolución no se encuentra en mora,
a virtud del artículo 1,~~2, que se traduce en este aforismo: "La mora
purga la mora".

113. Si' las dos partes son negligentes, ¿puede una de ellas
pedU: la resolución?-Si hay dos contratantes que son negligentes, si
comprador y vendedor no han cumplido la obligación, ¿procedería que
se enrabIara por uno de ellos la resolución? La cuestión se ha plantea·
do en el Derecho Francés. Los autores han resuelto que queda· al cri-
- - ,,_.._- .--,
01::. LAS UIS-LIG ....CION~ .. :'U.lt::.TAS A MODI\I.U.lA.J>l':,s
.......;.~"-""""--- .:... .

terio del Tribunal ~]arar o no la resolución, de acuerdo con los prin.


cipios de l. equidad.
En nuestra jurisprudencia se presentó un caso interesante. Se tra·
taba de una promesa de' venta, y resultó que el promitente comprador
yel promitente vendedor .te encontraron en mora; uno de elk,s entabló
la ltso!udón del contrato para desligarse del vínculo que 10 unía al
otro. La Suprema dió lugar a la resolución. Dijo que el artículo 1,489
!c poonÍa en el caso de que uno de lo~ contral4l.ntes cumpliera la obli-
gación y el otro fuera neglig:nte, pero que nI) consideraba el ':0150 en
que ambos contratantes fueran negligentes. Entonces, como no había
l~y qur resolviera la cuestión y como ¡,os tribunales tenían qu,: fallar
¡m~,,~.III1<,/lI<', .lpJi,';¡!..1 rl artÍful" 14 d~l C,',dl¡';o Civil, lIhir¡¡,J1l ell la
ínterpretación de la ley, y en razón de él daDa lugar a la rese lución,
basándose precisamente en la equiqad, ya que era justo que se desli-
gara d vínculo (1). La resolución de la Corte es justa y dígna de
2plausc, porque recurre a I.os nuevas prJadimientos de int~rpretación.
porque toma una base en fa equidad y porgue se despoja de las int.zr-
pretaciones aferradas a la ley. Pero en un punto merece"una crítica.
Dijo que el bgislador no había considerado el caso de que ambos con-
tratane!S fueran n~gligent=s; pero podría obsuvars~ que el artículo
1,489 al conceder la acción al contratante diligente implícitam~nte se
le niega a aquél que no ha cump~ido sus obligac:ones.

114. Para que opere la resolución es preciso que el contra-


to sea bilareral.-Para qu.z opere la resolución, se requiere: 1) que
haya incumplimi~nto de la obligación, total o parcial; 2) que este in-
cumplimiento se deba a la culpa de uno de los contratantes; 3) que el
otro contratante sea diligente, que haya cumplido la obligación o esté
prcnto a cumplirla; y 4) que el contrato sea bilateral. Las tres prime-
ras coftdickmes ya las vimos; ahora trataremos la cuarta.
La exige expresamente el artíq,alo 1,489, al decir t'En los contra-
tos bilitera!es va envuelta., " Por eso concluíamos que la condición
resolutoria tácita sólo se aplica en los contratos bilaterales. Hay va-
rias razones, de las cuales indicaremos dos:
1) Este ardculo es excepcional, y doblemente excepcional, porque
contempla una condidón, algo exoepcional, y porque dentro de una
(1) Sentencia de 29 de julio de. 1931. ."Revista de Derecho y Juri5pru-
denda'~. tomo XXVIII, "Sección primera, pago 689.
78 t.:UR~O UIi UEIU!<.:tlO CIVIL
====================--
condición la regla· general es que sean expresas y ésta es tácita. En con-
secuencia, no cabe interpretación por analogía, sino restrictiva.
2) Una de las razones que justifica esta condición es la interde·
pendencia que existe en las obligaciones que nacen del contrato bilao
teral. Esta razón no se aplicaría en el acto unilateraL

Sin embargo, Claro Solar op:na que al consignar el artÍculo 1,489


el preapto que en los contratos bilaterales va envuelta la condición re·
solutoria de no cumplirse por uno de los contratantes lo pactado no ha
resuelto Que tal condición no pue¿a ir envuelta en los contratos unila-
terales. P~~que. fu!ra de preadentes histórico3, hay otras disposicion;::;
Jd CiJigo Civil ~1L11: Illanific~tan 'lU~ c:l l.:gisLIJllr nll ha I!lltl'nJiJo dar
a su disposición del artículo 1,4~Y el carácter privatilio que se supon!
(artículos 2,177, 2,271, 2,396).

Esta regla general tiene algunas modalidades. En el contrato de


transacción es discutido y discutib!e si precede o no la resolución por e:
incumplimiento de las obligaciones.
En ciertos contratos bilaterales., los d~ tracto slICesiyo, se aplica, en
su lugar, la terminación.
y finalmente, no son susceptibles de resolverse las adjudicacion~s
qu~ se hagan en una partición, idea que sólo adelantaremos. La adju·
dicación a un heredero tiene mucho de contrato, p:::ro la juri3pruden.
cia ha fallado que no se resuelven por el no pago. ~ adjudica una ca·
!a a Pedro; la cé\sa vale más que su cuota hereditaria: queda debiendo
la diferencia de valor. Si no !a paga, se ha dicho que no cabe la reso·
lución do! la adjudicación.

115. Cómo opera la condición resolutoria tácita.-,~Cómo se


produce en este caso la resolución? Vimos que en el caso de la condi-
ción resolutoria ordinaria se producía de pleno derecho: por el hecho
de llegar el acontecimiento futuro e incierto se produce la resolución.
Pero en la condición resolutoria tácita la situación es diametralmenté!
opuesta: la resoiución no se produce de pleno derecho, sino por la ren-
ten cía judicial que la declara. Es la· difet~ncia primordial entre ambas
condiciones. Esto fué discutido en otro tiempo pero hoy no (2).
(2) Véase ~nt"ncia ce 17 de julio de 19H. "Revi,... de Derecho y }u.
ri5prudencia", tomo XII. sección primera. pág. 376.
nr I A, Olll.lG,\C[O:-'ES SU JEL\S .\ MODALIDADES

Cabe preguntarse la razón, el por qué de t!sta diferencia. de crite-


rio. Vimos .que uno de los fundamentos dtl artículo 1,489 era el cons-
tituir una sanción para d contratante negligente. Si la n:so!uóón· se
produ:era de pleno ,derecho, en el hecho la suerte del conttato queda-
da al capricho de uno de los contratantes; bastaría que uno no cum-
pliera para que se extinguieran las obligaciones.

116. Con~cuencias del hecho de que la resolución se pro-


duzca por sentencia judicial:

1) Será preyio que el ,-ontr.:tante entable l/na demanda, dirija


una acción ante los tribunales.

2) El contratantl! negligente, el motoro, puede cumplir la oblig<.t-


c:ón después de la d~anda, durante todo el juicio, y alÍn Jefpllé,'
ae dictada la sentencia de primera ¡ns/anda. Ejemplo: Pedro me ven·
de un caballo, No me fo entrega, Pido resolución, El juez da tugar a
el!a, Pedro apela, y vamos a la Corte. Durante la causa, Pedro me· ha-
ce entrega del caballo. Hay derecho para ello. Es decir, el contratantt
pu~de detemr la acción, cumpliendo la obligación (3)_
Pero en todo caso, para que el pago que haga el deudor de su
obligación tenga l~ virtud de detener [a resolución, se requiere qu~ s:
haga con las formalidades legab y con la voluntad ¿el otro COJ1tratan-
te. Si el acreedor se resiste a recibir el pago ce la obligación, no queda
al deudor otro camino que efectuar et.pago por consignación (4). Ven-
do un caba\!o a Pedro, quien no me lo ha pagado; puo quiel."e hacerlo
durante el juicio. Yo no acepto. Entonces P~dro tiene que pJgarme de
acuerdo con las reglas del pago por ccn3ignación.
Ahora,. si yo acepto el pago en otra forma, con una bolera de con-
signación a la orden del Juzgado, por ejemplo, -esta forma también
detiene la resolución (5)'_ Porque en este ca!O yo renuncio a, mi de-
recho.

(3) Véal~ untenda dI!' 7 ¿~ 11l.1rZO de 19:1'. "R~vista de D~nchLl y JlIris-


prudencia", como XXIII, "Celon p.-irnel"i1, p.ig. ¡ 61.
(4) Sentencia de 9 d:! muzo de 1919. "Revista de Duecho y ]ut"ispru-
<!enria", tome XVII, seccion primera pág. '17. .
(5) &nunci" de 15 de Jicümbre de 19!6, "Revüca de D~re:ho v Juris-
prudencia", tom:> XXIV, ~ección prirr..er:I. pág. 550.
CURSO DE DERECHO CIVIL
===="==============--
3) El contratant~ dili8~nt~ p~de solicitar a su arbitrio la r~solu­
ción o el oumplim~nto d~l cont~ato. No está forzosamente obligado a
pedir la resolución. Lo dice expresamente el articulo 1,489.

4) Como también lo dice el artículo 1,489, pu~dt: pedirse, ad~­


más. indemnización de perjuicios, ya s~a que se haya solicitado la re-
solución o el cumplimiento.

117. Diferencias entre la condición resolutoria ordinaria y


la tácita.-Lóls principales Ion:
l. La ordinaria opera de pleno derecho, por la sola cin:unstancia
de cumplirse el acontecimiento futuro e incierto. En cambio, en la tá·
cita, la resolución se produce por sentencia judicial. De esta diferencia
primordial y básica se de-ducen lóJS demás.
2. En la ordinaria no puede el otro contratante e'(igir d cumpli.
miento del contrato, sino que sólo obra la resolución. En la cond!ción
del artículo 1,489, queda al arbitrio dd contratante dilig,ente p:dir la
reso'ución o el cumplimiento.
3. En la tácita puede enervarse la acción resolutoria, si el contra-
tante negligente cumple su obligación durante el juicio. La resolución
que se produce por la ordinaria es imposible de detener, ya que se pro-
duce de pleno derecho.
4. En la ordinaria 110 puede solicitarse indemnización de perjui-
cios. El; la tácita, sí. Lo dice expre3amente el artÍ'cu!o 1,489.

c) Pacto comisorio

118. Generalidades.-Está reglamentado en. el párrafo 10 def


Título XXIII del Libro IV del Código Civil, al hablar el legislador
del contrato de compraventa. Se ,encuentra ubicado alti por una razón
histórlca: lo trataba junto a la compraventa el Derecho Romano.
Consiste en la condición r:solutoria tácita expresada; en otros tér-
minos, es una estipulación que se establece expresamente en el contra-
to a virtud de la cual se pacta que éste $e resolverá por el incumpli-
miento de las obligaciones. Lo dice en síntesis el artículo 1,877.

119. Hay pacto comisorio tanto si no se paga el precio co-


mo si no se entrega la cosa.-En su letra, dice expresamente est,e ar-
Di: LAS OBLIGACIONES SUJETAS A M'ODALlDADES 81

ticulo gue. por no pagarse el precio en \ ~I tiempo convenido, se r~sol­


v.er~ el contrato. Como vemos, el legislador se pone en el caso en c¡u.?
hay in:::umplimiento de la obligación de parté del comprador, que es
I!! obligado a pagar el precio. Pero esta circunstancia no quiere decir
que 110 habrá pacto comisario si s:![~st¡pu¡a que el contrato d", compra-
v!nta se resolverá si el vCl1ded()r no cumple su obligación de entregar
la cosa. Tan pacto comisario s~rá la venta que se r~suelve si el com-
prador no paga el preciO', como la venta en que el vendedo'r no .:!ntre-
ga la cosa. Si el legisladcr s:! renere sólo a la falta d.:! plgo dA pr:!·
cio, es porque ell~ es 10 más corriente.

120. El pacto comisorio puede estipularse en cualquier


contrato.-En un principio, en nuestra jurisprudencia s:! discutÍa si
el P3ctO comisario puede pactarse ·~n otro contrato qtlc n·o sea la com-
pravznta. La jurisp~udenCia se inclinaba por la negativa: Resolvió qu~
el pacto comis·::>:io era patrimon iD exclusivo de! contrato d ~ compra-
venta. La razón que tenía era de escaso valoc: la ubicación dentro del
Código del pac.to comisorio. Posteriormente la jurispr ,¡.lencia evolucio-
nó, y en una sentencia de la Cort'é Suprema del año 1913 se sentó la
v;!rdad~ra doctrina, diciéndose qU! el pacto comisorio puede estipularse
en cualq uí.:!r con trato' (6). La sentencia se ref~ría a un contrato de
arrendamiento. Esta solución es perfectamente legal. Porque si.:!l pac-
to comisario no consiste ~ino en decir expresamente lo que autoriza
el legislador en el artku!o 1,489, no se ve p:Jr qué no puede pactarse
en cualquier contrato. La" ubicación que ti=ne en el Código se justifica
per la razón de carácter histórico que dimos.
Sin embargo, la sentencia cometió un error al dtcir que el pacto
comisorio estipulado en otro contrato que no sea la compraventa debe
regirse ~r las reglas de la condición resolutoria ordinaria. Al pie de
la sentencia apar:'ce; un comentario de don Luis Claro 50!ar, y alli ala-
ba la sentencia en cuanto declara qúe el pacto comisorio se puede esti-
pular en todo contrato; P;!ro la critica en cuanto afirma que .. ~ rige
po!' las reglas de la condición resolutoria ordinaria.

121. Pacto comisorio simple y pacto comisorio con cláusu-


la ¡pso facto.-DeI articulado del Código que se ocupa d~l pacto co-
(6) Sm!enci l d~ Z4 d~ noviembre de 191 3, "Revista de Derecho y Juri.·
pru':!encia", tomo XI, segunda parte, necion pr!tnUIl, pág. 48 L
82
:,;,~ .. ~,=:.:.... ... .. - ....... cvaso.
, .....
01 OUIiCHO CIVIL
_ o___.~:" •_ _• _ . . ; : . . ;•
.;•
; . ; . ; .._ =:::
...

mÍlorío se de,pren¿e que el legislador. Contempla dos pactos comuo-


riOl: uno que podríamos llamar p«to (omisor;o limpie, y otro llamado
plldD com;,orÍQ ctJiftcaJo o ccm cláusula iplo laCto, contemplado en el
arciculo 1,879.

122. a) J?e:to comuorio simple.-Constituyc liu y llana·


mente. 'a condición resolutoria tácita expresada, sin ningún agregado;
. decir p:lr e;emplo: '''Si los contratantes no cumplen con sus obliga.
donei, se re:olvcrá el contraeo",

123. Cómo opera l. resolución en el CollIO de! p'acto com¡.


sorio liimple.-La opinión está uniforme en el sentido ¿e qur. la r~·
folución S! produce .en los mismos términos que en la condición reso·
lutoria táci.ta; es necesario e imprescindible que SI! d.:dare la resolu.
ción P;lr ~=ntencia judicial.
Esta resolución ni siquiera pue¿e discutirse. Porque el legislador
n:: se¡jaló 105 efectos del pacto comisario simple, y es lógico entonces
aplicar por analogía los efectos de la condición resolutüria tácita, ya
que el pacto comisorio simple es ésta expresada. Aun más, el artÍculo
1,878 dice que el pacto comisorio no priva al comprador de los d:r.!.
ch~s que le confiele el artÍculo 1,873, y los cuales son dos: p.:dir 'a re-
Lolución. o el cumplimicnto del contrat.>. Y s~ habiendo pacto comi~o­
rio, pueden .Ias partea diligentes pedir el cumplimiento dd contrato.
es porque ine aún sub'Ílte.

124. Diferencia. entre el pacto comisorio y la condición re·


&o1utol'ia tácita.-Si el pacto'c~iSorio opera con sentencia ju¿icial,
¿qué difer~ncta hay entre él y la condición t1:101utoria tácita? Por de
pronto, hay una 1:0 discutida: es el plaZQ de prescripción: ~a acción
resolutaria que emana del artículo 1,489 preKribc en 10 año., de acuer·
do con I~. reglaa generales; en cambio, l. que emana del pacto comi·
sorio, de acuerdo con el' artÍculo 1,880, prescribe en 4 añ os. Pero don
Rup:rto Bahamond-e crte ver otra diferencia .. Dice que la resolución
que emana del articulo 1,489. no produce efectos resputo de cerceros;
en camb:o, la qui emáDa del pacto cemisorio los produce. Esta cu:!;-
tión la IIQIi.zaremos y discutiremos más adelallte cuando escudÍl:m<»
!os artículOi 1,490 y 1,491.
lJl I.AS UHLlGACJON ~.S SUJIOTAS A MODALIDADES 8J

125. b) Pacto comiaorio calificado o con dállSula ipso


facto.-A él se rehere el artículo l,879, cuando dice que:
"Si se estipula que par no pagarse el precio al tiempo convenid,o
se resuelva ipso facto el contrato de venta, el comprador podrá, sin
embaeg", hacerlo subsistir, pagando el precio, 10 más tarde, en !a~
veinticuatr~ horas subsiguientes a la notificación j udidal de la de-
manda".
Por él S! estipula que Se resuelve ipso facto el contrato; pero el
ccmp:ador, sin embargo, puede hacerlo sub~istir, cumpliendo la obli·
gación dentl'O de las 24 horas ~ubsiguiences a la notificación ; udicia!
d ~ la de'l1anda.

126. El pacto comisorio con cláusula ipso facto 110 requiere


de fórmulas sacramentales.-Respecto de él, hay que ad~'ertir qUI!
no S~ requiere que se emplee la expresióll t'ipso facto" en el contrato.
No hay fórmulas sacramentales en el Derecho. Puede usarse otra ex-
presión que equivalga a Ifipso facto", cualquiera de la cual se deduzca
la intención de 105 contratanus: "De pleno derecho", "sin más trá·
mites", etc. La Corte Sup,~ma ha resuelto que hay pacto comisorio ca·
l:fica¿o en el contrato en que se deda que él quedaba "de hecho y pIe·
no derecho" res::lndido sí una de las partes no cLlmpHa (7).

127. Cómo opera el pacto comisario; doctrina5,-¿Cómo !~


opera la resc!ución? En esto: caso la cuestión es di3cutible.

Unos dicen que hay resolución por la eola circunstancia de no


cumplirs:! !a obligación; en otros términos, equiparan el pacto comiso-
rio califica¿o casi totalmente a la condición resolutoria ordinaria.
No obstante, la cuestión merece dudas; parece que e.ita opinión
no debe aceptarse, a virtud de lo ¿ipuesto en el artículo 1,378, según
el cual el pacto comisario no priva a los contratantes del qerecho de
p::1ir el cumplim:ento del contrato. Si el contratante, no obstante haber
estipu'ado pacto comisorio, siempre pide el cumplimi!nto, ~s evid::nu
que la resolución no se ha producido de pleno derecho, ya que só!o
put¿e p~dirze el cumplimiento de lo que aún existe. Y además, no debe
aceptarse FOlque el artículo t',879 dice que, no obstanee estipular la
(7) S~Jltencia ¿e 9 de mayo de 1919. "ReviRl de Derecho y Jurispru.
dmc¡~ ", !.)mo XVII, !ección p/'ímera, pág. 117.
Cl1RSO 1)E DERECHO CIVIL

resolución ipso facto, "podrá sin embargo hacer subsistir el contrato".


etc. Con ello indica que él no se ha resuelto por el solo hecho del in-
cumplimiento de la obligación, es decir, de pleno derecho.

Otra doctrina dice que la resolución, en este ClSO, no opera de


pleno d::r .:cho, sino qUe exige sentencia judicial.
Pero esta doctrina tampoco satisface, p<>rque se,ría un absurdo que
·~n el D.::recho hubiera tres instituciones. iguab: condición resolutoria
tácita y pactos comisarios simple y calificado.

Somarriva cree que esta doctrina es conciliable con esta otra idea:
cree qu:: la reso~ución se opera, no al momento del incumplimiento
dd contrato, ni tampoco por la s:ntencia judicial, sino que por el he·
::ho d~ no cumplirs: la obligación por el contratante negligente a las
14 hl.ll'''~ ~uo,i~ui~lIll!j 11 1" IIlldficilciún U~ lit urnhmdíl. E~Ii\ '¡'\1nríníl
t~ La l/lIe ~: de~prcnJc de lA letra dd Articulo I,H79, Y ::~t.i In:1:1 de
acuerdo con la in tendón que han tenido las partes. De manera que la
sentm<:ia judicial .sól·o se limitará a constatar que, como el::ontra·
tante negligente dejó pasar las 24 heras sin cumplir, el contrato se-
rewlvió.
Pero t:sultaría entonces que el pacto comisario calificado es igual
al pacto comis.orio simple, porque en éste el cóntratante negligente tie-
ne, para cumplir, to¿o el juicio, y en el calificado, un ticmpo m.eno~,
Fero que 'en el fondo sería lo mismo. Mas, esta observación desapareo
e:: con otra: no hay inconveniente para que una p::rsona pida prime-
ro la reJolución y durante el juicio se desista y pida después el cum-
plimiento. Veamos este derecho en los dos pactos comisarios. En el
s:mple, se está recibi.::ndo la causa a prueba y veo que me conviene
más el cumplimiento. Me deSisto de pedir la resolución. Es posibb. En
el calificado, pido la resolución, notinco al contratant·e negligente, no-
me cump\.~ la obligación, sigue el juicio. Al momento de recibir' la cau-
sa a pm::ba, ¿podría desistirme y pedir el cumplimiento? ~o, p<>rque
el contrato se rem[vió después de las 24 horas subsiguientes a la noti-
ficación de la deinanda. En resumen, en el pacto comisorio calificado,
ia reso~ución se opera una vez que pasan las 24 horas y sin que cumpla
:a obligac!ón el contratante negligente.

128. Condiciones que debe reunir el pago en el pacto co-


misoriocalificado para que paralice la acción.-C.)mo dice el ar-
DE LAS OBL1(f.ACJONES SUJETAS A MODAtlDADES
. r.:''''''' ~ ~,
8i

tÍcuJo 1~879, en el pacto comisori!) calificado el deudor negligente pue-


de detener la acdón~ pagando; ~ro este pago ha de reunir las sigl.ü:n-
tes condiciones:

1) Debe efectuarse Jt!nl'ro de ,las 24 /¡orar subsiguientes a la notj·


ficacipn de Id demanda. El Código dice 24 horas, y no un dia, expre·
óones que no son sinónimas. Diciendo 24 horas; Sl se notifica a las 10
horas, hay pla~o huta las 10 horas del día siguiente. Y.oSi se dice un
día~ hay plazo hasta lall 24 horal del día siguiente, de acuerdo con ~l
artículo 48 dd Código Civil, según el cual los plazos se cuentan como
pletos.

2) EL pago debe ser completo, porque el acreedor no·está obligado


ra recibirlo ¡por parcialidades.

3) El pago Jebe ser hecho en fOn1l4 legal, lo que significa qu.e si


se niega el acreedor a recibirlo debe efectuarse por consignación. Va-
len las mismal reflexiones hechas. con respecto al pago en el artículo
1,489. Resulta de aquí que hay una inconsecuencia, porque la tramita-
ción del pago por consignación es larga y difícil y demora más de 24
horas. En el hecho, el plazo de 2+ horas podría desaparecer. Ba.ltaria
con que el acreedor repudiara el pago para que desapareciera. Los pro-
yectos dr Código eran más exigentes, porque ni siquiera dab;;¡n el pla.
ZO de 24 horas, sino que decían que debía pagarse antes o a1 momento
de la notificación de la demanda.

ACCiÓN RESOLUTORlA

129. Concepto.-Por la conCÜdón "~501utoria tácita y el pacto


comisorio no se produce la resolución del contrato de pleno derecho,
sino que es necesario que se entable demanda judicial. D! aquí nace b
acción resolutoria, que es la acción que emana de la condición re50tu·
toriatácita o del pacto comiJorio y en virtud de la. cual puede el con·
tratante diligente solicitat: que El: deje sin efecto el contrato por incum-
plimiento de sus obligaciones de parte del otro conttatante.
Para dar una ¡¿ea cabal de fa acción resolutoria, veamos sus ca-
racterísticas:
O~kECHO
..... -_ ...
CURSO DE CIVIL _ _ _ ,o • _ _ _ _
.. ..

~
_
.
_
13 O. 1) La acción resolutoria es una acción person .. l, por-
::¡u~ emana de un contrato, de los cudes sólo nacen derechos y accioneS"
p:, sena/es; sólo puede entablarse entr: las p:rs.onas que han celebrado
el- contrato.
Por eso ta jurisprudencia ha resuelto que el vendedor no pu<:de pe-
dir la reja lución de una comprav:nta que ha celebrado su como
prador (8).
Con igual criterio y por la misma razón, ha resudto que no pue-
de p:dir~.:: la r4!50luc:ión de un contrato contra una persona qu~ inter·
vino en él con caráct,:r de mandatario, yA que l6C .'Iupone, 1IC't,Iún 1"
ii::ción del mandato, que el contrato lo ha celebrado el mandante,
.::mtra quien hay qu~ ~jecutar la acción (9).
Pod~m()j s'!ntar en definitiva, como un axioma, que la acción re·
s:llutoria es p:rsonal. Sin embargo, algunos autores creen ver en ella
una acción mixta, o si se quiere real. Se deduce que es real, o por lo
m:nos mixta, del hecho de que en ciertos casos la acción resolutoria.
:tega a afectar a los derechos de los terceros adquirentes, de mala fe.
P:ro es una argumentación sin base. Es efectivo lo que ge dice de la
afección, pero ello por otra razón: no es la acción res-olutoria la qu:
~ entabla, sino una verdadera acción reivindicatoria. Las cosas suce·
den de la siguiente manera: Una vez declarada la resolución del con-
trato, de acuerdo con el artículo 1,487, la cosa ob.;eto de r:solución
vu:dv: a poder del contratante diligent:; y p:lr medio de la retr:>-
actividad de la condición, s: supone que esa cosa nunca ha salido d:1
poder dd que ha pdido la resolución, y, en consecuencia, éste, que
ha sido siempre du,~ño, puede entablar la acción re:vindicatoria con-
:ra el actual pos:edot.

131. ¿Puede el contratante diligente, en un mismo JUICIO~


entablar la acción personal resolutoria y la accion "eal reivindi-
catoria contra el actual poseedor?-El artÍculo 19 del Código de
Pro::~dimi~nto Civil nos da la respuesta. Según él, en un mismo jui-
::io pueden dirigir3e dos acciones contra personas diversas, con tal
qu:: una sea la con.s:cuencia de la otra. Es precisamente el caso r;k la

8) S~ntencb ¿e 4 'd: juni., de 1912, "Revist:! d::- Deracho y Juri.prudcn-


:::t", tomo X, sección primera, pág. '07.
. (9) ~ntenci:t c!.'.! Z3 de agolto de 1930. "Revista dfl D~recho y JurilPru-
¿C:1ci3", romo XXVIII, .ección prim~r.. , pág. 18'.
DE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A '-IODALlDADES 87

acción resolutoria y de la acción reivindicatoria, consecuencia ésta de


a prim~ra. No cab~ dUQa de e.to si recurrimos a la historia del ar-
tÍculo 19 citado. En la Comis:ón Revisora brmaba parte don Leo-
poldo Urrutia. Para lijar el ¡aleane::' dd" ardcu/.o 19, s.e puso como
e jemplo la acción reliolutoria y la reivindicatoria. También así ha sido
rewe1to por la jurispru&mda (IO).

132. 2) La acción resolutoria es una aceton patrimonial,


(S dec:r, allaluab/c en dilUrro, que figura en el patrimon!o de los con-
tratantes. De este h:::ho se deducen tres consecuencias:

a) Puede negocim se, trc;;n4erirse y transmitirse. S¡ Juan celebra


un conrrarJ de compraventa y Pedro q~da adeudando 100 del pre-
cio y fallece Juan, sus hered.eros podrían solicitar la ruo/ución por
no pago de! pr=c:o.

b) Es renunciable. Con ello, no hacemos sino aplicar el artículo


12 del Código Civil, según el cual los derechos son renundabbs siem-
F'~ qu: miren al ¡nt~rés individual dd renunciante y no esté prohibi-
da su renuncia. Es el caso dt la acción resolutoria. La renuncia de !s-
~a acción Fud; ser expresa o_tácita. E5 exp:esa cuando se hace:n tér-
minos formal{'s y explícitos. Es tácita cuando se deduce de ciertas dr.
cunstancias. Como sab::mo", en el D-erecno no se presume la renuncia.
D: allí qU!, para q,ue haya renuncia tácita, d~bl! hab:r oles circunstan-
cias, qu:: de ellas se -deduzca forzosam!nte la intención del (ontratant:.'.
¿Se entenderá qu.e hay renuncia de la acción r~solutoria si el contra-
rante ¿iligenr.e solicita el cump!imimto del contrato? La jurisprudencia
y los autor:s resuelven la cuestión en sentido negativo~ n-o la hay. Y ·:n
com:::uenC:a, si el contra.tante no obtiene el cumplim~ento. puede des-
pués sorLcitar la re ..olución (11).
Pero pangámon03 en otro caso. Se trata de un precio insoluto
de una compraventa. Pedro y Juan celebran una compraventa de una
propiedad y Juan queda adeudando 100 a Pedro. Pedro entabla de-
manda. ejecutiva y embarga la propiedad, y después en el juicio se la

(10) Sentencia de 29 de muzo le 1922, "R~vist.1 c!~ D~~echo y )ur:spru-


dencia", tomo XXI, sección primera, pág. 616.
(J " Sentencia de 26 de Hptiem¡;r~ de 1924. "Rrv;~r!l de D;er~cho y }u-
ri~prú¿rncia", tomo XXIV, sección prim:ra, pág. 716.
CUI1SO DE OEIlECHO CIVIL
======.;z~c.::.-_. ___-:':-:::-::.. _"_-::=-.:::::
adjuJica. La jurispr'ldencia ha resuelto que se entiende la renun,.,I de
la acción r::solutoria, y por consiguiente, no se podría con posterioridad
p:d:r b resolucién del centrato (12).

c) E$ f'reraiptib/e. Para estudiar la prescriptibilidad de la ac·


cién r!colutdria es n!c~!ario un distingo p~~vi:>, según que emane d~
ra condición remlutoria tácita o del pacto comisario, porque am!,a3
situacior.l:s t:enm reglas diversas.
El Código guarda silencio resp:cto d:l plazo en que prescr:be la
condición r:f:o~utoria tácita. Entonce3, en presencia de este silencio, te·
nemo; que aplicar las reglas general~5 del artículo 2,S 1S. De acuerdo
con él, d plazo g~neral de p~escripeión es d~ 10 años. Así también ~o
ha considerado la Suprema ( 13).
Di! la prescripción de la acción reso!utoria que emana del pacto
comisario se ocupa el artícu!o. 1,880, ~~gún el cual el pacto comiso·
rio p:escribe en el pluo que han fijado las partes, puo n.unca más
allá de 4 años. E3te plazo de 4 años rige cuando nada dicen las partes
o cuando han njado un plazo mayor.

Es interesante anotar algunas 'particularidades sobre estos d03


plazos de prescripción. Fuera del tiempoL hay. una diferencia: la pr~s·
crip.:ión d! la acción resolutoria que emana del artículo 1,489, por d
ht'rho de ser prl:scripción ordinaria, se suspende a favor de las p~~.iQ.
n,l-; t:numcradas en el artículo 2,509; en cambiu, la prescripción dd
pacto comisorio, por s-tr especial, de acuerdo con el artÍculo 2,524,
no je SlIspende a favor de esas personas.
y hay otra difer::ncia, referente al tiempo dede cuan¿o se ruen·
ta una y otra prescripción: la del artículo 1,489, desde que la oblig<.t.
c:ón se ha hecho exigibLe, de acuerdo con la regla general del artícu·
lo 2,514; en cambio, la del pacto comisorio--y aquí está lo particu.
lar-, desde que s'e ha celebrado el contrato. Una excepción muy ca·
lineada a la regla general del artículo 2,514. Resulta, entonces, que
pue¿e presentarse el caso curiO!o de que la acción resolutoria del pac-
ro comisorio prescriba antes de nacer. Pedro vende una casa a Juan

(IZ) Sentencia de Z5 de ml!rzo de 1933, "Revista de D", . ' . J y Jurispru.


d~ncia", tomo XXX. ~ección primera, pág. Z71.
(13) Sentencis de 9 de diciembre'de 1913, "Ri!vista de Derecho y Juris-
prud:nci,,", tomo XII, sección primera, pág, 143.
DE L,," S OBLlGACION 1::5 SU J I:::r ""5 A MOUI'. LmAULS

en 100, '0 al contado y '0 a. , años plazo, y se estipula que el contra·


to 5-! resuelve en caso de no pagarse el precio. No podría aplicarse el
pacto comisorio, porque su acción prescribe en 4 añí>Sj y se' ha puesto
un plazo de 5 años. La acción prescribe antes de nacer.
No se akanza a ¡compr:mder la razón del legislador para fijar
este plazo. Podría obs~rvarse que después se entable la acción del
1,489, ya que es una cláu~u!a que va ~nvuelta ~n t~do contrato. Pe-
ro ~i lo; contratantes han e'tipulado expruammt>! el pacto comiso-
rio, es porque han demostrado su voluntad de regirse por sus reglas
y no por las del 1,489. Habría una renuncia tácita de este artículo.
De todos modos, hay en estos plazos de prescr..ipción una pequ~­
tia anomalía e incomecu:ncia. Pon:¡ue cuando los contratantes han
ten ido la diligencia de pactpr¡ expresamente la resolución, d legisla-
,,1< d
¿or es más estricto y hace prescribir la acción en 4 años; y cuan o
los contratantes no estipulan la r::solución, cuando han sido menos
cuidadosos, [a acción se conserva por 10 años.

lB. 3) La acción resolutoria es mueble o inmueble, se·


gún la casa sobre qil!! recaiga. Es decir, para calificada de !.o uno o lo
otro, tenemos que aplicar la regla del artículo 580. Si se trata de un
C.lo:¡lIo, mlH·b~e; sí de una casa, inmueble.

134. 4) La acción resolutoria es indivisible.-Su indivisi·


bilidad puede estudiarse des¿e dQS puntos de vista: objetiva y sub-
jetivamente.
Objetivamente es indivisible porque no es dable que el contratan·
te diligente ~olicite en parte la resolución y en patte el cumplimiento;
puede hacer lo uno o lo otro, pero íntegramente.
Subjetivamente, la indivisibilidad se aprecia en el caso de haber
varios contratantes diligentes: tódos deben ponerse de acuerdo para
pedir la re.!oZución o el cumplimiento, según 10 establecido en el
N.O 6. del artículo 1,526.
Q

135. Comparación entre la acción resolutoria. y la resciso·


ria o de nulidad.-La. acción resolutoria podría confundirse con la
accián eh nulidad o rerc'Íswn. Esta es la que emana de la nulidad.
Cuando emana de la nulidad ab.!oluta, se !lama propiamente acción
de nulidad, y cuando <le. la relativa, rescisoria.
90
=============::=.=====-=.=_.-:.=":'===-=--;,
Tanto la acción de nulidad como la resolutoria dejan sin efect()
un contrato. Pero tienen una diferencia: en la resolutoria, el contrate>
gll~ se ,ha sin efzcto!s co.mplctamente válido. nadó cumpliendo
,':>0 co:;)S los requis:tos legales; en cambio, d contrato que lleva nu·
adad absoluta se deja sin efecto porqJ,1e se omitieron los requisitos.
de validez.

136. Resolución y resci,ión.-Son cosas inconfundibles la m-


cir:ón y la rtsoJudón. Nuestro legislador no ha sido preci50 en los tér.
minos. En o::~uionu emplea rescisión en vez de. resolu.; ',n, (artícu-
lo 1,486).
Entre los efectos de la rc!o!ución y la r':scisión hay dos diferencias.
importantes:
1) En el caso de la reso~ución, de acuerdo con el artículo 1,488,
no $: devuelven los frutos; en la rescisi6n se devuelven.
2) La resolución produce efectos respecto únicamente de los ter-
("('ros Je mala fe; la rescisión los produce contra tod9S los cerceros, es-
tén de buena o mala fe.

137. La terminación.-Es la resolución aplicable a los con-


1rato; de tracto sucesivo.
La r~sotución y la terminación se asemejan en un punto: dejan
sin ef!cto un contrato por incumplimi~nto de las obligaciones con·
tra::tuales. P!ro se diferencian en que, mientras la t~rmi'nació.n no
a {ceta al pa~ac'o, só!o deja sin efecto el contrato para el futuro, la
I'cwlución lo afecta, y tanto, que tiene que devolverse la cosa bajo
,ondicióIJ (artículo 1,487). La razón de la diferencia es muy :xpli.
,ab!? Porque en los contratos de tracto suce:¡ivo, las obligaciones bi·
laterales que ~manan de él se van cumpliendo sucesivamente, perió-
dicam:nte.
La Corte Suprema ha fallado esto en más de una ocasión. En
una s~nt~ncia d~ 18 de septi~mbre de 1931 (14), estudia muy bien
el asunto, y dice que en el co~trato de arrendamiento, por s!:r de
tracto sucesivo, debe hablarse de terminación y no de. t'tso)ución.
El mismo contrato de compraventa puede tamb~én tomar ca·
rácto:r d: contrato de tracto sucesivo y por lo tanto ser susceptible de-
(14) "Reilisca de Derecho y Jurisprudencia", tomo. XXIX,. lección prj,-
mera, pág. 1.67.
DE LAI OBI.IGACIONES SI,1.JETAI A MODALIDADES 91

renninación. Sería el cuo de que yo,. agricultor, contratara la venta a


un molino de 1,000 quintalu d: trigo, ent~gando 100 menaua!es, para
que me los cancelaran mensualment.:. Van -<orridos dos meses }' no en·
trego lo pactado: el m-oline:,:> puede p:dir la terminación. Ha sido así
r~luelto en una ¡nter,uante sent~nda de la Corte Supr,:¡:na (1 ~) •

138. La resdliadón.-No hay que confundir la resolución con


la rcsciLiación. o anulación c"nvenciona!, que consiste lisa y llana·
menr.: -:n dejar lin efecto un contrato por el común acuerdo de los
con tratan te.s.
El nombre de anulación convencional es criticable, porque en
rcaliJ.J no rICiau: l1in"ún vicio de confornu,,:ioll en el acto o contrato.
Esta materia será estudiada al hablar de los modo.s de extinguir
las obligaciones. El el primer modo que «lntempla el artículo 1,567.
En esta institucióri no existe sino una aplicación del principio de
la libmad contractual, ele la autonomía de la voluntad: las partes
son dueñas de desligar.te por mutuo acuerdo del vínculo que las une.
No hay aquí incumplimiento de la. obligacionea:.

139. La revocación.-Adtmás, un contrato también puede de-


jars:sin efl:cto por la volunta! unilateral de una de las partes. E.s la
ex~pción, naturalmente: porqu: lo lógic& es que, si han intervenido
dOl voluntades en la celebración de un contrato, estas dw vo!untad-:s
demuyan el vínculo jurídico. Cuando obra una sola voluntad se ha-
bla de r.:"ocadón, como acontece en el c;)ntrato de mandato, que el
mandante puede revocar. E igual sucede en la donación, donde el do-
nante tiene el mWn.., derecho. También 5: aplica este modo de dejar
sin ef«tOl el c;)ntrato en el a rrendami.:nto, y toma el nombro: de de-
rtthucio: el arrendador quiere poner término al contrato por su pro-
pia voluntad; da eDtonce. un desahucio a la otra parte.
De todos mod"", el dejar sin ef~ctO un contrato por volun~d
unilateral ca e~epciona~ con aplicación en detenninado. contratos.

140. La imposibilidad de la ejeC;:1.\Ciónj teoría de los riesgOl.


-Igualmente tiene puntos de contactos ron la resolución la ;mpoJibili-

(5) letenc:ia de • de noviembre de I.Z9, "Revist:l de .uecho y J.ris-


pnadcnci&", {om. XVII, ..cdén prim.ru, plig. 62 •.
92 Cl/RSO DE DERECHO CIVIL
=::-:-:== . - -
dad de Id ejecución. Consiste en gue uno de los contratantes no cumple
su obligación como consecuencia de un ca30 fortuito o fuerza mayor.
Veamos sus diferencias con la r:solución. En ésta, el incumpli-
miento de la obligación es imputable a las partes. En la imposibilidad
de la ejecución, el incumplimiento es ploducido por un caso fortuitJ
o ca~ maypr. La imposibilidad de la ejecución está contemp~ada :n
el Código Civil como una forma de extinguir las obligaciones, en 1l>S
artÍculos 1,670 a 1,680. Plantea ella un problema muy interesante: si
.1 uno Je las contrnrances se le extingue su obligación por- la imposibi-
lidad de la ejecución" el otro contratante, ¿permanecerá siempre obli··
gado a cumplir por su parte con la obligación? Esta cuestión recibe
el r.ombre de la teoría de los riesgos.

141. Quién soporta los riesgos en los contratos unilatera-


les.-Si estamos en presencia de un corllrato unil.::teral, esta t~oría nü
tiene importancia, porgue hay una ~.ola obligación, y por consiguien-
te sólo hay un acreedor_ La obligación se extingue y no se produce
ningún conflicto. Lo gue ~ucede en d contrato de comodato: es uni-
tueral, la única obligación es la del comodatario de devolver la cosa
dada en comodato_ Desaparec·e la cosa por caso fortuito, y se extin-
gue la obligación de devolverla al comodante.

142. Quién soporta los riesgos en los contratos bilaterales.


-P.:ro no acontece lo mismo en los contratos bila/eralej'. Hay dos obli-
gaciones. Ambas part-es son recíprocamente acreedores y deudores. En
la compraventa, el vendedor es deudor con respecto· a su obligación
de entregar una cosa, pero es acreedor con respecto a la obligación del
comprador d.e pagarle el pr~cio; e igualmente, el comprador es deudor
c!:: su obligación de pagar. d precio, pero acreedor de la obligación.
del vmdedor de entregarle la cosa. Pongamos dos e· emplos dares pa-
ra plantear esta cuestión:
Organizo como agente turista un viaje a Nueva York para 1942,
llevando tod06 los gastos del caso. En este año estalla una guerra. Co-
mo es un caso fortuito, se extingue mi obligación de proporcionar el
viaje a Nueva York a los turistas. Pero, y éstos ¿estarán obligados J
pagar la cuota prefijada?
El otro ejemp!o: Me hago yo empresario teatral, y contrato la
venida de un gran tenor y hago todos los gastos. El tenor se enferma
DE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDI\OES 9J

y no puede venir: un caso fortuito. Mi obligación se extingue, por


imposibilidad de la ejecución. Pero 10s espectadores, ¿estarán obUga-
dos a pagar el valor de la localidad? Y si ya está pagado, ¿tendrán
d~rccho a repetirlo?
Si decidimos que los turistas o l'Üs abonados al teatro están ·;,bli-
gajos a pagar, quiere decir que el riesgo lo soportan ellos. Si decidi-
mos que no están obligados, el desgo lo soporto yo, deudor. En doc-
trina, es evidente que para resolver [a cuestión hay que remontarse a
la intención ele fos conn:at~ntes. El turista o el ahonado va a pagar
su dinero en vista de que yo proporcionaba el viaje o el espectáculo.
Si yo. no lo p~oporciono¡ e!los n; pagarían. En consecuencia, en tC{)-
ría, yo soportaría el riesgo. Conclusión: el riesgo por regla general,
lo sOpo1ta el deudor-ae la obligación que .ha llegado a ser jmposible.
Esta conclusión está de acuerdo con la intención de los contra-
tantes y c'Ün el hecho de que en los contratos bilaterales las ubligacio-
ms están lntimamente relacionadas. Y se dice que soporta el riesgo
el deudor p::lrque no puede exigir el cumplimiento el otro c{)ntralante.

Veamos ahora la legislación pbsíti'Yd. Códigos modernos, como el


Alemán y el Chino, establ~cen esta regla en forma e"presá. No cabe
duór.
Pero en nuestro Código nada se dice. Sin embargo, a virtud de
diversas disposiciones diseminadas en él, llegamos a idéntica conclu-
sión: el riesgo lo soporta el deudor de la obligación que ha llegado a
ser imposible, Estas disposIckmes son las siguientes:
1) El artículo 1,486, que hace cargar con el riesgo de la obliga-
ción c'Ündicional al deudor;
2) El artículo 1,950, que dice que termina el contrato d.e arren-
damiento por destrucción <fe la cosa arrendada; y
3) El articulo 2,000, que habla del arrendamiento de la confec-
ción de una cosa material. Se acepta así una doctrina que es jurídica,
lógica y que está de acuerdo con ¡-os principios de la equidad.

PlfO no hay tegla sin excepción. El artículo 1,'550 contempla una


excepción, que, por la forma de su redacción, parece fuera la regla
general. Dice:
"El riesgo del cuerpo cierto cuya entrega se deba, es siempre a
cargo del acreedor .. .!'
94 CURSO DE DERECHO CIVIL

Esta disposición sólo le aplica al contrato de COOlpraventa no


condicional, por.:¡ue así lo repite el artÍcu!o 1,820, y también al con·
trato de permuta, a virtud de lo di.spuesto en el artÍculo 1,900.
Expliquemos este artículo 1,550 y tomemos como ejemplo la como
praventa. Vendo a Pedro un caballo de carrera. Después el caballo
muere. El artículo 1,550, en relación con el artículo 1,820, dice que
el ricsgo es del acrcedor, del comprador, y aunque yo no entregue d
c¡¡ballo, el comprador debe siempre pagar el precio. Hay en csto una
inconllccuenci",. El IIrtículo hace (,Ilt~ar CK>n él riesgo a Ilqur.l que no
~II JUl!tlO, ,,!ue no ell dueño porque ¡aún no !c 1", dcctUlIJO lol trolJiciúll.
El dominio sólo se transfiere mediante la tradición; no bastiL un ~m·
pie contrato en nuestra legislación. Es un error del Código, que vie·
no! del Derecho Romano, del Cll'at pa~ó al Código Francés, donde la
disposición C()rrespondientc al artículo 1,'5'50 nu~stro no e3 criticable,
porque allá se transfiere el dominio por el solo contrato. Y ¿e aquí
pasó al Código nuestro, donde Bello tal vez olvi¿ó hacer la modio
ficación.
El Código Alemán, posterior, acepta nuestro mecanismo Je la
compraventa y la tradición; pero enmendó el error de nuestro Ccidi·
go; y según él, el riesgo lo seporta el deudor, el vende¿or, y no el
acreedor.

143. Semejanzas y diferencias entre la imposibilidad de la


t'jewCloll y 1<1 rcwlución.-La imposibilidad dt! la ~jecllción tient!
llIu;:hos punt..), de contacto con la re30luóón:
1) Tanto la imposibilidad de la ejecución o la teoría del riesgo.
c.:lIno b r¿~olución, ~~ plantean ~n los contratos bilatera!es;
2) En ambos se deJa sin efecto el contrato a virtud del no cum·
plimiento de las obligaciones.

Pero al mismo tiempo hay diferencias, que demarcan ~l campo


de acción ¿e una y otra figura jurídica. Estas diferencias son las
siguientes:
1) En los riesgos, ,el incumplimiento de la obligación ~e produ·
ce por un caso fortuito; en la reso~ución, se produce por culpa, por
acto imputable al contratante negligente;
2) En la resolución, aún en el pacto comisario, siempre tiene d
contratante diligente la alternativa de pedir la resol~ción o d cum·
UE LAS 08LIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES

plimiento; en los riesgos, no puede pedir el cumplimiento, ya que tea


10 impo,;ible nadie está obligado";
3) En la resolución, según lo dice expresamente el artículo 1,489,
además de la resolución puede pedirse indemnización de perjuicios;
en los riesgos no se la puede p~dir, porque para poder solicitarla es con-
dición sine qua non que haya culpa por parte del deudor¡
4) La resolución no se opera de/pleno derecho, sino qu!' es la
sentencia judicial la que la opcrl.t, ~lllvlJ c! caso del pa,'to comisorio
calificado;' la imposibilidad de la ej~cudón, opera de pleno derechu,
y la sentencia só!o se limita a constatar el hecho de que ella ha existido.
A pesar de estas diferencias, la jurisprudencia' francesa y -autores
.como ]osstrand han confundido e..tas·l<:!os situacione's jurídicas.

Efectos de ia resolución

144. Efectos que produce la resolución, una vez pronun·


-ciada, con respecto a tercero8.-Es una materia interesante de ana,
lizar, porque el Código es obscuro. y está mal redactado en esta parte.
D~ acuerdo con el arrículo 1,487, una vez cumplida la condición
resolutaría, la persona que tenía la cosa bajo condición está obligada
a devolverla. Esta devolución d,e la cosa no ofrece ningún ínconve·
ni6l1te y es perfectament: posiblo! hacerla cuando ella no ha pasado a
manos de tetceros, cuando no ha sido enajenada. Pero puede aconte·
eer que el que tenía la cosa la haya enajenado o haya constituido un
gravamen en ella. -Se plantea entonces la cuestión: producida la re·
!,olucién, ¿afectará a los terceros adquirentes? Estrictamente, siempre
debiera afectarl~s, segl'1n d principio que dice: "Resuelto el derecho
del caus.une, se resuelve el derecho del causa habient~". Doy una casa
a Pedro con la'condición de qlle me la devuelva si se recibe de aboga.
Jo. En este año, Pedro enajena a Juan. Al recibirse, extinguido su de·
r~cho, también debiera extinguirs.e 'el derecho de Juan; y ello tamo
bién a virtud del principio d: la mroactiví¿ad de la c~ndición. ,Este
fué el criterio seguido por BeHa en los primeros proyectos.
Pero aplicando íntegramente esta doctrina pude lbgarse a <;0·
mecer injusticias con los terceros adquirentes, y de allí qu~ haya si·
do necesario considerar si éstos están de buena o mala fe. Y en defi·
nitiva, la doctrina aceptada por Bello Si!. resume así: Id resolución
LL'R'SO DE DERECHO CIVIL

sólo afecta a los t~rcero5 adquirentes de mala fe, y no a los de buena


fe. La doctrina s~ aparta un p::>c::> d~ los principios :!strictos, pero r~­
~ulta más equitativa.

145. Concepto de la buena o mala fe en este punto.-¿En


qu¿ consiste [a buena o mala fe de los terceros adquirentes para el
(f ~cto dI:: la res::>lución? Se reduce únicamente a t,ener o no conoci-
miento de [a condición: si el tercero sabe que existÍa la condición,
e~tá de mala f,o!; si ignoraba su existc"':a, es tercero de buena fe.

146. Momento en que debe existir la buena o mala fe.-


Parece ~vi&:nte que la bmna (} mala fe debe existir únicamente al mo·
mento de la adquisición. Si después el tercero llega a ten:::r conocimien·
iO de la existencia de' la condic'ión, ést~ no haría qu:! ~.:! transformara
,:n p:Js!dor de mala fe. Aplicamos r~glas anábgas d: la p:J50~sión so·
br! la bu::nl o mala fe.

147. Presuncién de la buéna fe.- También a.plicando ~os'


p::incip:os de la po!esión, concluimos que la mala f.e no s'e presume.
En e! tomo anteri,or v:mo:: cómo el artículo 706, según el cual la bue-·
na fl! se p~esume, era de apl:cación general, y cómo había sido aplica-
c'o pr la jurisprudencia al matrimonio putativo. Aquí, :!n la resolu-
ción, :!ncontramos otra ap~icé!ción: j : p:-l.Sume que el tercer adquirl:l1te
está de buena fe, y será la otra parte, la que la alega, la que tl!ndrá
qu: acreditar la mala fe. Esto vale para los muebles. Con rc:sp:!cto a
los inmucb!es, tampo::o el legislador podía dejar :n la incertidumbre
esto de la buena y mala fe. y estab 1::ció c¡ue la mala fe se presum:: cuan-
do la condición consta en el tÍtulo inscrito (artículo 1,491).

148. Para determinar si los terceros están o no de mala


fe, hay que considerar la naturaleza de la cosa adquirida.-Los
artículos 1,490 Y 1,491 reglamentan esta cuestión. El primero se refie·
re a los muebles, y el segundo a 105 inmuebles. Vemos así que el le-
gislador una vez más hace referencia a esta clasificación, la más im-
portante de los bienes.
Estas disposiciones tuvieron larga gestación. En pocas .se nota.
mayo:" vacilación de parte de Bello, a través de todos los prQyect05~
sin qU!' nUfi<:a quedara conforme con la redacción que iba dando. Le
DE LAS OBLlGAClONES SUJETAS A MODALIDADES CJ?
.::

faltaba la idea clara sobre el particular. Y en definitiva, fui también


bastante obscuro en la redacción última.

Cosas muebles.-Dice el articulo 1,490:


'~Si el que debe Ulla cosa muebb a plazo o bajo condición sus·
Fensiva o resolutoria, la enajena, no habrá derecho de' reivindicarla
contra terceros poseedores de buena fe".

Comentemos la disposición, Olee en primer término: "Si el que


de~ una cosa mu~ble "La expresión hay que cambiarÍa pOI': "Si
el que tiene o posee l/na cosa mueble, ," Así lo dijo Bello en sus
primeros proyectos.

y agrega: (t" a plazo O bajo condición suspensi'Va o resoluto·


tia, . ," La verdad es que, de los tres casos, sólo es aplicable el de la
c>ondición resolutoria, Es imposible aplicar la disposición al que tiene
un mueble a plazo, porque el poseedor del mueble viene a ser un usu·
fructuario, quien es un mero tenedor con respecto a la cosa y por lo
tanto no puede enajenar el bien mismo, sino sólo el ejercicio de su
derecho de usufructo. Tamp<xo se puede aplicar al que tiene la co-
sa bajo condición susp:nsiva, La condición suspensiva pendiente pra-
duc,e el efecto de impedir el nacimiento del derecho. Sólo hay un ger·
mm de der-:cho. Y es absurdo entonces que vaya a enajenar la cosa
el que tiene un germen, una es~ranza de derecho. Doy un auto a
Pedro si se va a Europa. ¿Cómo podría P~dro enajtnarlo si s.ó!o ti:n~
a
la expectativa de llegar ser dueño de él? Y todavía hay otro argu-
mento para evidenciar que esta disposición se refiere únicamente \11
caso en que se tiene la cosa bajo condición resolutoria: el artícub [~490
está situa,do d:spués de los artículos 1,489, 1,488 Y 1,487, que en for-
ma continuada se han estado refiriendo precisamente a los efectos de
.1a condición re-'Olutotia.

Continúa diciendo el articulo: tf., .Id eYUlje1ld, , . ", El legislador


toma aquí la expresión enarenación en el "sentido de traslación de do-
minio, Sucede a veces que esta expresión es tomada por el legislador
en sentido amplio, queriendo significar, además de traslación de do-
minio, la CQnstitución de un derecho real. En este articulo, hay que
t1:lmarla en sentido estricto, como traslación, y llegamos a esta con-
CURSO DE DEl\ECHO CIVIL

c!usión en presencia del artículo 2,406, que habla el!: la forma como
!e extingue la prenda, y no entra a distinguir la buena o mala fe del
acreedor prendario. No hay necesidad de averiguar si está de buena
o mala fe: siempre caduca la prenda.

Tumina diciendo el artículo:" no habrá derecho de reivin-


dicarla contra terceros poseedores de buena fe". Sabemos ya que la
bu::na fe so! presume y 'que la mala fe tien~ qu~ probarla el qU! enta-
bla 'la ac-ción reivindicatoria.

En resu1llen, el artículo quedaría redactado en esta forma: "Si


el que tiene o posee una cosa mueble bajo condición resolutoria, la
('11.1 ;('11:1, no habrá ¿erecho de rt:ivindicarla contra terceros poseedo.

l'l'~ de bUL'na fl:".

COla¡ úl/1l/1t'bler.-EI artículo [,491 die,·:


"Si el que deb.! un inmueb!:: bajo condición lo enajena, o lo gra-
va con hipoteca, censo o 3ervidumbre, no podrá resolverse la enaje-
nación o gravame~, sino cuando la condición constaba' en el tÍtulo
respectivo, inscrito, u otorgado por escritura pública".

También en la primera parte del artículo hay que hacer la modi-


ficación indicada, y decir: -'Si el que tiene ,o posee un inmueble bajo
condición ". El legislador ha sido aquí más preciso, porque no se
refiere al p!azo ni a la condición suspensiva. Habla sólo de condición,
y debe entenderse que es la resolutoria, palabra ésta que debiera agre-
garse a continuación de "condición": "con.Jición re~ol(Jtaria", que·
daría.

y continua· más adelante: IC." no podrá resolverse la enajena-


ción o el gra'llamen. , .". Se ha criticado el que diga que "no podrá
resolverse", porque parece indicar que ia acción resolutoria fuera
réal y que el que la entabla se dirige directamente contra el tercero,
sin necesidad de solicitar antes la résolución. Pero esto no es posible,
'porque la acción resolutoria es personal, y contra el tercero se enta·
bla la acción reivindicatoria, que se da adjunta a la resolutoria.

Agrega: ce,., sino cUtOndo la condició~' constaba en el título rer-


pectÍ'llo, inscrito, " otargado por escritura pública". Nos encontramos
DE LAS OBLIGACION ES S1J J ¡; T AS A M ODA LIDAOIOS

con una cuestión interesante. Exige el legislador que la condición


conste. Es evidente que la condición consta cuando es resolutoria or-
dinaria. Tampoco hay dificultad en el pacto comisorio, simple o cali-
ncadc, porque al eitar pactada expresamente, también consta. Pera,
¿y la cOr,.![;ción resolutoria tácita, que va subentendida, se entenderá
que consta pata los efectos con respeCto a terceros? La cuestión ha
sido discutida.

Don Ruperco Bahamonde sostenía que no consta para los efectos


de este artículo 1,491, y tenía las siguiente.. razones:
!) SJ funJ.lbll en el II.rdeulo MO Jd Cúdign Civil, :,~gún el cual
!:! plled:: hacer la tradición bajo conJid¡}1l ~\Isl::'l1Siva t> t'Cloolutoria
"con tal que se exprese". Dice enronces: .1a condición deh.! siempr~
elíprzsarse; no basta que- se suben tienda.
, 2) También en el articulo 1,432, según el cual en el ca30 de una
¿onación condicional, para que la resolución produzca efectos con
respecta a teI:ceros, se requiere que la condición se haya expresado.
Esta dispasiciót:l, d!ce· Bahamonde, demuestra una vez más que, para
que la cDndici.ón produzca sus efectos, requiere expresarse.
3} Argumenta con el pacto comisorio, y dice: E3 absurdo con-
siderar que el legislador haya establecido dos instituciones ;uri,dicas
Frfectlmel1te iguales .:n sus efectos: el pacto comisorio y la condi-
ción r~soluroria tácita. Hay que buscar alguna diferencia en sus efec·
tos, y precisamente e~tá en que la resolución producida por d pacto
comiror1o afecta a urceros, porque consta, y en cambio, la producida
For la condición resolutoria tácica no afecta a terceros, porque 110
consta.
4) Argumenta con, los diversos plazos de prescripción que tiene
en uno y otro caso la condición resalutoria (4 y 10 años).
5) Y también se funda en la expresión misma Hconsta", y dice
<]ue es imposible que conste una cosa que es realmente tácita.

Sin embargo, [os autores unánimemente han considerado que en


la expresión ((conste" va tambíén envuelta la condici6n resolutoria
tácita, y así también en .forma uniforme, 'sin vacilac:ones,·lo ha esta-
blecido la jurisprudencia. En una compraventa se estipula como ún~·
,a cláusula que se vende una prDp~dad en' 100 al contado. La Supre-
ma ha d!cho C!:ue, como la escritura no dejaba constancia de haberse
100 CURSO DE DERECHO CIVIL

pagado el precio, el contrato también afecta a terceros ,y se· puede pe-


dir la resol ución (1).

La filO6Ofía de esta exigencia de que conste en el título es ~lara~


Si consta la condición, el legislador presume de derecho que ella es
conocida por los terceros; al nacer tal exigencia, se le ha dado publi-
cidad. Y si el tercer'O n'O la c'Onoce, es porque hay negligencia de su
parte, negligencia que el legislador castiga.

Es interesante precisar bien el alcance de la expreslon rr tn ~/ tí-


tulo r~rpecli."o inscrito". Un ejemplo: Pedro vende una cas:! a Juan
en lOO, 50 al contado y 50 a plazo. Juan la vende a Dieg·o, éste a
Antonio y éste a Pablo. Se pide la resolución cuand'O la casa está en
poder de P.lbIQ. Puta bien, en cita saie de ventilll, el título mpc:ctivo-
il'scrito es el primero de ellos: la condición debe comtar ~n la venta
que hace Pedro a Juan.

" u otorgado por ~scrjtura pública". ¿Qué significa? La ver-


dad es qU! la palabra ésta n-o tiene mayor alcance. En nuestro Dere-
cho, para que el Conservador de Bienes Raíces inscriba, requiere un
:nstrumo:nto público, y éste es el mismo título que se inscribe, donde,
en casi. todas los, casos, constará la condición. Quizás podría decirse-
qU! la expresión se refiere a una escritura posterior. Pero el caso es·
remoto.

149. Casos de aplicación de los artículos 1,490 ". 1,491.-·


Fijemos el alcance de estos dos artículos, disposiciones que a primera
vista parecen de una aplicación más gen.eral que la que en realidad. tie-
nen.. Procedamos por eliminación:
1) No lit: aplica al caso de las donaciones, porque éstas se rigen
For la regk especial del ardculo 1,432.
2) Tampoco se aplican al caso del fideicomiso, porque el legis-
lador da reglas especiales aplicables a la enajenación que haga el pea-
p:etari<Jfiduciário, que es propietario sujeto a condición resolutoria.
3) Tampoco se aplican al caso de una transmisión heredita~
porque no constituye una enajenación.
(11. Sentencia de H de diciembre de 1927, "Revista d. Derecho y Ju •.
ri.¡:rudenci ..... lomo XXV, sección primera, página H9.
índice
OE LAS OBLIGACIONES SUJETAS A MOf)A,UO ... OE;5 IOC

4) Tampoco se aplican en el caso de una adjudicación en una


partición, porqu~ si las. adjudicadones no putden resolvet'~, es evi·
dente que no se produce el conflicto con respecto a terceros, aun cuan-
do haya en ella una condición;
'.i) Tampoco se aplican cuando el qu~ tiene la cosa bajo condi-
ción no es dueñ-o, sino mero tenedor. Pedro me arrienda un inmueble
hasta que ·me vaya a Europa. Sí enajeno el inmueble, no se aplica a
la enajenación el articulo 1,491, porque mi arrendador puede reivin-
d¡~~r 1a casa del poseedor.
.en eone1USlon,
CIOj'}y-~ ., estos art1cu
• 1os tan generaes l
a "
primera VISta, so'} o
L\ '
se apltcan a tres casos:
1) A la compraventa condicional.
2) A la p.ermuta.
3) Al pacto de retrov:nta, ya que el legislador, al determinar 103
eft'ct"s de este pacto, se remite a los artículos 1,490 y 1,491.

lII. OBLIGACIONES A PLAZO

150. Definieiqn.-Se ocupan de las obligaciones a plazo los


artículos 1,494 Y 1,498. El primero define el plazo dl...t~ndo que "~S
la época que se fija para el cumplimiento de la obligación". Usando
la misma terminología emp!:ada en la condición. podemos decir qu~
es un acontecimiento futuro y cierto dd. cual depende [a exigib¡lidad
o la extinción de un derecho o una obligación.

151. Elementos del plazo.-La particularidad que nos ~frea


el plazo es que constituye un acontecimiento cierto.
La circunstancia de que sea futuro no es peculiar, porque ta mo-
dalidad es siempre un hecho futuro.

152. Semejanzas y diferencias entre el plazo y la condi-


ción.-Pla:ro y condición se asemejan:
1) En que,· ambos modüi<:an 101 efecto&" del acto o contrato su-
jeto a mOdalidad.
2) En que am~ son un acontecimiento futuro.
3) En qu~ tanto el acreedor condicional como el acreedor a pla-
zo, a término, pueden solicitar medidas conservativas.
102 t:UM.~O UJ:! UI::I\ECHO CIVIL

La dif~t:ncia fundamental entre el plazo y la condición está :n


QU: ésta es un acontecimiento incierto, na se sab: si So.! va a vedficar o
~o; m:entras que el plazo es cierto, forzosamente d:b! llegar. Y ~n
realidad, las demás diferencias son una consecuencia de esta difer~n·
c;a fundamental.
S! d:sprende que, mientras la condición, cuando el susp!nsiva,
HI~rC'nd~ :1 nQ(jm~tnlo del d:r~,hp, su adquisición; el plaz·o, !n cam·
bi::.'. sólo susp~nd~ la ~;gibjl;cJdt'¡, el ~jercicio del der!cho.
Do! acuerdo con el artículo 1,48', lo que se paga antes de cum·
plir.'I!! la condición es susceptible de reP'!tirse¡ en cambio, lo qu..: se
l·a~.l .1l1tr:o dt' cumplir;e el plazo, no es slIsaptihle de repetición. Lo
J!c.! ~l artículo 1,41)~.

DIFERENTES CLASES DE PLAZO

1S3. a) Determinado fI indeterminado.-Esta da~ificadón


atiendo: a la época en que se va a v:rificar. Es det&mina.1o cuando
se sabe :1 moment·o en que se va a verificar el hecho futuro y cierto:
una fecha, :1 l." Ó enero de 1944. Es indeterminado cuando s:! sab:
que va a Ikgar (porque es su característica), pero se ignora cuán-
do: la muerte de una p:rsona.

154. b) Expreso y tácito.-En cuanto a la forma, el plazo


S~ clasifica en exp:'fsO y táci(o. Lo dice el artículo 1,494, despué.s de
definir d plazo.
y agrega: "Es tácito el indispensable para cumplirl<l". E. decir,
aquél que se deduce de la obligación misma. Yo compro un libro de
,recho a París. Hay un plazo tácito para que de París cumpl!!n su
obligación. Este p!azo t'ácito· lo constituye el tiempo necesal'i. para
que reciban mi carta y pued;tn enviarme el libr •.
El plazo fXpUfQ es aquél que se pacta en ténninos formak:; y
explícitos. Es el más frecuente.

155. c) Plazo convencional, legal y judi.;ial.-Atendiend:>


a su origen, el p.tazo puede ser con'l'encional, legal o· judicial.
El con'l'enc¡onal es aquél que emana de un acuerdo de tos con-
tratantes, 0, en ciertos casos, de la voluntad unilateral ck quien cél:-
b:a un áeto jurídico.
IJI!",""S ODLIC;;A<;JONE5 IUJETAS .... MOD.... UDADES 10:1
':' .... ~- ... ..:.-:.-:: .

D:ntro de e,st.. crea clase., el más frecuente es el conv:ncio'nal,


ya qu: lu modalidad:1 Ion dáwulu que introduc:n los cODtrltanteJ
til /:>5 c:mtrat:s para modincar IUS efectos.
E! plazo /lB'" el el que arranca su origen de un texto -exprelO de
!a ley. P:>drían multiplicarJe los ejempLos: todo. los CU;). de prescrip-
ción de un derech,;); el plazo de
10 días d~l artic'ulo 2,200, según d
cu..1 si no .e h" utipulado plazo en un mutuo, no podrá exigirlo el
acrcedlt ante. de 10 díllS; el plazo de H hora. que hay par. cu(ll'
p'ir la abliNación cuando .~¡~·ltá en prcnnc¡' del pacto comiaorio ca-
lificado.
El plazo judicial U :1 s~ña!a:io por el juez cuando la I~y lo auto-
r ¡la C::"prC:3amc:nt::.

156. Facultad del juez para señalar plazos.-Dic~ el inciso


2," del artículo 1,494:
~~N:l po¿rá el juez, sino en CaJOS especiales que las leyes ~sign:n,
!-:ñalar plazo pira el cumplimiento de una obligación: sólo podtá in-
terpr~tar el concebido en término. vago. u obtcuros, IObre cuya inte-
ligenda y aplicación di,cuer¿en las pattes".
La regla genual es que el juez no tiene facultad para fijar pla-
zos, sino que sólo le to::. interpretar aquén:. que atén vago$ y .bscu-
r03 y sobre cuya inteligencia y aplicación no estén de acuerdo las pat·
us. Así, nu:stro legislador ha abelido ~xpresamente esta facultad del
ju=z, facultad que tiene en la !egi\lacién francesa. Este pla¡e, en ~1
Código Francú, se llama o/alO d~ graci4. Hemos vúto un tjemple:
en el case de la condición usoluteria tácita, el juez ticne la. faculta.
de darle al deudor n-:gligente un p!azo de gracia para que cumpla
su obligación.
Sin embargo, et articulo 1,.5', al hablar de la comp:naación, se
refiere al p!azo de gracia; pero éste es el que conc:&de el ac'~tJOT al
deudor. En (':)n'eal:ncia, el plazo de gracia en nuesero Derecho es
diamerralmenc: opuesto al que conu:mpla el Código Francés: allá lo
determina el juez; aquí 1. concede el acreeder.

Pero hay, evidentemente, al8unos ctUos en que el· juez está ex·
presamente autorizado para fijar un plazo. Y así por ejemplo:
J I ) El artículo 914 obliga al poseedor vencido a restituir la cesa
al rúvindicante en el plazo que el juez señale.
104 CURSO UE U1:RI:;CHO <"IVIL
================================.:----
2) El artículo 1,094 establece que "si el testador no determina-
re suficientemente el tiempo. .. en que ha de cumplirse el modo, po-
drá el juez determinarlo .. .".
3). El articulo 2,201, ubicado en el mutuo, establece que "si se
hubiere pactado que el mutuario pague cuando le sea posible, podrá
el juez, atendidas las circunstancias, fijar un término".
En resumen, -éstos son 3 ejemplos de plazos judiciales.

157.. d) Pl~zos fatales y no fatales.-EI artÍculo 49 del Código


Civit s~ refiere a esta clasificación.
Plazo fatal es :lquél que extingu~ de pleno derecho, por su' lle-
gada, el derecho que e~taba pendiente.
En realidad, esta clasificación no tiene mayor importancia den-
tro del C:ódigo Civil. En cambio, tiene una cnornle aplicación en el
CéJ ign de Procedimiento Civil, porque en él, por regla general, todos
los recursos de~n entablarse dentro de plazos fatales. Sin embargo,
dentro del Código Civil, también hay ejemplos: en el artículo 1,885,
que fija el tiempo dentro de! cual prescribe el pacto de retroventa,
que es de cuatro años, pudiendo las partes fijar uno menor.

158. e) Plazo suspensivo y extintivo.-Según sus efecros, el


plazo es suspensivo o extintivo. Esta es la clasificación más importante.
Plazo suspensivo es el que suspende el ejercicio ¿e un derecho () el
cumplimiento de una obligación.
Plazo extintivo es aquél por cuyo vencimiento se extingue un de-
recho; en consecuencia, constituye un modo de extinguir las obligacio-
nes. Así, veremos cómo el contrato de arrendamiento expira con la
I!':gada del término fijado; y I{) mismo cabe decir para el contrato de
mandato y el de sociedad.

159.' Efectos del plazo extintivo.-Sc asemejan much. a los


¿e la condición resolutoria, y más todavía a los de la terminación de
un contrato.
S! diferencia con la condición usolutoria en que ésta, general-
mente, debe ser declarada, salvo el Ca&tl de la ordinaria; el plazo .pe-
ra ip.o facto. Y además, el p!;azo no afecta al pasado, sino que sél.
obra parad futuro; en cambio, la cendicién tiene efece. r!troactivo_
DI:: tAS OBLlOACIONES SUJETAS JI. MODAUDJl.DlS~
,
JD>

Con la terminación tiene una 50la diferencia: ésta no opera de pIe.


no derecho, sino que debe ser dedatada.

160. Efectos del plazo suspensivo.-Para estudiarlos, hay que


hacer una diferencia y considerados antes del vencimiento del, plazo y
después ele él.

l. AnltJ de IU l'tndmiento.-El efecto que se produce es que sus·


pende la exiglbilidad del deredll): no puede exigiuc judicialmente la
p:c.nadón que está 50merlda a Ull plazo. Pero en cambio, el derecho
ya existe, ya ha nacido. Y de este hecho sé deducell diversas conse·

1) Lo que se paga anres del vencimiento nu e~ ~usceptible d::


repedción, ¡;orqu.e hay obligación, hay derecho, y por lo tanto no exis·
te pago de lo no debido. Lo dice expresam;:nte el arcículo 1,495. Por-
que en definitiv:¡, en el pago anees del vencimiento, lo únicQ que hay es
una renuncia tádea del deudor al plazo.
2) No hay inconvenienee para que se efectúe la novación de ¿os
obligaciones, aun cuando la primera de ellas estuviere suJeta a plazo.
En cambio, de acuerdo con el artículo 1,633, para la. novación de obli·
gac:onc.s condicionales.se requiere que previamente se cumpla la
condición.
3) Es evidente, aun cuando el legislador no lo ha dicho, que el
acreedor a término puede impetrar medidas conservativas. Razón: si
vimos que puede impetrarlas el acreedor condiciunal; COIl mayor razón
podrá hacerlo el acr~dor a plazo, porque en este caso ya ex~te el de-
recho, y allá sólo hay un germen de derecho.
4) No hay inconveniente legal tampoco para que el acreedor, ano
te. del vencimiento, pU'Cda negecíar su derech., enajenarl., transmitir-
lOt tralUferirlo, darlo en garantía.

11. [)espllis del . . encimirnt•.-Vencido el plaz.-para cuyo efecto


-debemos recordar la forma cómo se computan los plazos (articulos 48
a 50 dd Código Civil) - , la primera consecuencia que se deriva es que
la oblIgación s: hace exigible; en otros términos, podrá el acree¿or, res-
p:cto de su deudor, exigirle la ejecución forzada de su obligación.
Como con$oCc~ncia de esta exiglbilidad de 1.1 obligación, se dtdu·
ce que el plazo de prescripción del derecho del acreedor sólo empieza
JOb CUR~O DE DERECHO CIVIL
====--
a contarse desd~ d vencimiento del plazo, porque el artículo 2,5 i 4 di-
ce expresamente que la prescripción empieza a contarse desde el mO'
mento ::n que la obligación se ha hecho exigible.
También re3ulta como ,~onsecu~ncia que es p.Jsible la compen3a-
ción de es:! crédito, lo cual no pudo hacerse mientras estaba pendiente
d p!azo: para la comp!nsación de dos obligaciones (artículo 1,656)
~s indi~pemab/.:: que las obligaciones sean exigibles.
Finalmente, es consecuencia el hecho d:! qu~ por regla g.eneral, se-
gún el artículo 1,551, N." 1:', el deudor queda constituido en mora.
P.:>rqu:: diez este artículo que un deudor ~stá en mora "cuando no ha
.:umplido la obligación dentto del término c~tipulado". Pero veremos
qu: hay casos de .excepción.

EXTINCIÓN DEL PLAZO

161. Causales de extinción.-EI plazo ~s extingue por su ven-


cimiento, por su renuncia y por su caducidad.
El primero, o sea, la llegada del término, es el caso más fre-
.:uente.

162. a) Renuncia del plazo.-Se renere a la renuncia del pla-


Z.J el artÍculo 1,497. Ella está estrechamente vinculada con la cues-
tión de saber a favQr de quién está estipulado el plazo, porque, como
conclusión, sólo podrá renunciarlo aquél en cuyo favor esté estableci-
.:!o. Evidentemente que los plazos legales y judiciales están estableci-
dos en favor de! deudor. En cuantQ al convencional. la regla general
es qu"e también esté establecido a favor del deu¿or, y por lo tanto és-
U podrá renunciarlo. L:J dice el artículo 1,497. Pero existen otr03 ca-
';05 en que no está a favor del deudor, sino a favor del acre·edor y del

deudor. Tal es el caso d·el mutuo oon interés. En favor del deudor,
porque quisQ precaverse de qu~ el acreedor le exija la obligación, y del
acreedor, porque está ganando intereses. Ahora, la ~nuncia sólo ftue-
den hacerla ambos de común acuerdo. Y finalmente, hay casos en que
~tá estáblecido únicamente a favor del acre-edor. Tal es el caso del
contrato de depósito. Por lo tanto, sólo será Iíciro r~nunciar a él al
acreeqor.

163. b) Caducidad del plazo.-La caducidad, que está con-


t:mplada en el artículo 1,496, es la expiración dd plaz·.J fijada de an-
UI! LAS UBLlGACIONES SUJETAS A MOOALIDADES 107
· "'~ ..",=,::-,-' •

:emana, !D 10" casos teñalado, por 1. ,ley, a nn c:k evitar p:fJuido. al


acreedor.

1) Cducidad del p!a~o dtl deudor qrubrado o 4!'n nOlorj" insol-


Y4!'nCla.
Dice el articula 1,496 qu:: no puede exigirs: el cumplimiento de
:a ,:)bligadón ante. d.: expirar el plazo sino es:
IC J.", Al deudor con.dtuido en quiebra o que 51: halla en notoria

insolvencia·' •
Este esd primer caso de caducidad: por la dedaración de quiebra
o la notoria insolvencia del deudor.
Veamo.. la dUJIJNtCió" J4!' 'Illitbrtl. Se decaea en quiebra a un"
ptrsona que ha ce3ado en el cumplimiento de sus oblíg"cionu. An-
tes de dictarse la Ley de Quiebras, sólo se dc:dar... ba en quiebra a 105
comerciantes. A los deudores civHes se les dedaraba en concurso.
En la actual legislación no se distingue, y el concurso ha desapólreci.
do. La misma disposición del Código está repttida en el artículo 64
d,: la L~y de Quiebras.
En el juicio de quiebra se produce la liquidación del patrimonio
del d~udor; ,oi fuera nec:s.uio ~perar qu~ .te cumpliera el plazo, el.
acuedor no tocaría nada de la repartición r:alizada por los demás
acr:ed:>res.
En cuanto a la notoria insoiy(ncia, el hecho d: que el legislador
5-= haya referido separadamente a ~l1a demue.itra que es situación ju-
rídica diversa de la quiebra. Hay insolvencia cua'hdo el pa.sivo es su-
peri.or al a,Ctlvo. Puede accnteccr que UD individuo se dedare en quie.
bra siendo perfectamente solvente. Como la situación de notoria in·
~o!vencia es cuestión de hecho, debe acreditarla -el que a!e~ue la ca·
ducidad del pfazo, el acreedor.

2) Disminución J4!'1 valor J4!' 1M cal4cíon4!'s.-En ¡egundo lugar,


SI:produce la caducidad cuando, pcr un hecho .o culpa del deudor,
se extinguen o di.sminuyen considerablemente de valor la.s cauciones
que haya dado. Así lo establec: d N." 2. del articulo 1,496. La ra-
U

zén: :n muchos casos un aQ':1:dor no está· dispuesto a dar plazo pa-


ra el cumplimienr.o al deudor, por su poca solvencía, y sólo se deci-
de a darlo en virtud de las cauciones que otorga aquél, y es, pues,
D.Jtural que si éstas se extinguen o disminuyen de valor, caduque tl
índice
"1; LAS OBt.IGACION ES SU JET .... 5 .... MOUAI.II""DL> lO'>
- __ o - -

IV. OBLIGACIONES MODALES

164. Lugar en que el Código se ocupa del modo.-El le-


gislador no reglamentó el modo al hablar de las obligaciones, sino
que se ocupa de el dentro de las asignaciones testamentarias, artícu-
!os 1,089 Y siguientes. Si no lo hizo én las obligaciones, es porque no
(5 lo corriente ver' un modo afectando un contrato, sino a las asigna-

ci()n~s t':stamentarias o a las donaciones entre vivos. Por es:> lo estu-


diaremos aquí en forma somera, dejando su profundización p1r3
cUólndo tratemos las asignaciones testamentarias.

165-. Concepto.-Dice el arrículo 1,089:. "Si se asigna algo


óI una pzrsona para que 10 tenga por suyo con la obligación de apli-

carlo a un 6n especial, como el de hacer ciertas obras o sujetarse a


ciertas cargas, esta aplicación es un modo y no una condición suspen-
S;V2. El modo, por consiguiente, no, suspende la adquisición de la co-
sa asignada".

Consiste entonces en que se le dé algo' a una persona con el ob·


.'eto de que lo aplique a un fin especial. Deja el testador ¡nO a Pe-
dro para que funde un hospital. De aquí también que el modo pue-
da ¿ennirse como la carga. que se impone a quien se le otorga una
iíberalidad.

166. Diferencias entre la condición y el modo.-Como el


Icgislad{)r se encarga expresamente de decirlo, en el artículo 1,089, el
modo es algo substancialmente, diverso de la con~ición:
1) Esta suspende el nacimiento del derecho; el modo, tlo.
2} La condición si no se cumple extingue el derecho; petO no el
mQC!o, salvo si lleva cláusula resolutoria.
3) La condición no puede cumplirse por equivalencia; el modo
si: dice el artículo 1,093 que tfsi el modo, sin hecho o e1' ¡: 1 del asig-
natario, es solamente imposible en la forma especial pr~(lta por el
testador, p:xlrá cumplirse en otra análoga que no altere la substancia
de la disposición, y que en este concepto sea aprobada por el juez.,
con citación. de los interesados".
Tal sucedería si se deja 100 para fundar un colegio, pero resul·
CUR~O DE DERECHO CIVIL
110
"- ================-==::::'''::'': "-'~-"
ta que la suma no es suficiente: el modo pbdría cumplirse por analo-
gía, constituyendo diversiU becas en colegios ya establecidos.

167. Modo inductivo a un hecho ilegal o inm<>ral.-Según


el artÍculo 1,093, si el modo es inductivo a un hecho ilegal o inmo-
ral, no vale la disposición. Habría nulidad si se dan 100 a un individuo
para que instale una casa de tolerancia.
, Vemos nuevamente como una, modalidad, que es meramente ac·
cidental con respecto a un acto o contrato, puede llegar a anular
t'ste acto o contrato y privarlo de sus efectos. La razón está en que el
legislador toma en cuenta ,los motivos que ha tenido una p.:rson.l pa·.
rOl celebrar un acto o contrato, y vela porque ellos estén de acuerdo
cen la mora1 y la ley. Así, esta disposkión está en franca armonía
con el artículo 1,476.

168. Efectos.-Supongamos que el deudor modal no cumpla


con el modo. Por este solo hecho, ¿perderá la asignación? ¿Se rtsol·
verá su derecho? La respuesta es negativa; no se .resuelve la asigna·
ción: el único derecho que ciene el favorecido con el modo es exigir
el cumplimiento. Esta es la regla general.

169. Cláusula resolutoria.-Sin embargo, de acuerdo con el


artÍculo 1,C90, puede el t~stador establecer la ciáusula reso/'4/oria. en
virtud de la cual se resuelve el modo por el no cumplimiento, y :1
2signatario queda obligado a devolver la cosa y sus frutos.
Los efectos de la c1áusúla resolutoria en el. mtldo son, en osínto!sis,
los slguient:s:
1) El asignatario modal pierde tdo derecho a la C0sa asignada;
2) La perrona ftn'orecidc.: con el modo tiene derecho a una suma
proporcionada al objeto;.y
3) Lo que reste del valor de 11 C;)5a asignada; despué, ¿ ~ !a de
ducción anrerior, acrece a la herencia, si el resta¿br' no ha ordenado
otra w.a (artículo 1,096).

170. Diferencia entre la cláusula resolutoria y .la condi-


ción resolutoria tácita.-La primera debe pactarse; la !egunda 'va
subentendida. Con respecto a la cláusula resolutoria en el modo di,po'
r.~ expresamente el artículo 1,090, inciso 2. : "No se entend~rá que
u
un LAS OBLIGACIONES< SIJJ I;;T.'S 1\ MUL1t\ LI"1\(J~S 111

envuelven cláusula resolutoria (las asignaciones modales) cuando el


tes tador 11:l la expresa",
Los efectos de esta cláusula son más o menos idénticos a los de
roda condición resolutoria, con una di.ferencia en el caso de la cláu-
sula, como dice el artículo 1,090 deben aún devolverse los frutos; en
cambio, en la condición resolutoria por regla general no existe esta
obligación.

170 bis. Caso--en'·que son asignatarios modales los Bancos


Comerciales y los Bancos Hipotecarios.-De acuerdo con la Ley
N." 4,827, de 17 de febrero de 1930, sobre comisiones de con'fianza de
los Bancos, los comerciales y los hípot~carios puedm ~!r asign.ltario5
modales cuando el mod-o ha sido establecido en beneficio de terc~ros.
En tales casos se entiende que la tlsígnación modal t'IIYUt'tYC lÍempre
ciáufula rtsolutoria (articulo 1.", inciso 1." d~ la letra g).

171. Actos jurídicos en los que .'Ie puede establecer la


cláusula resolutoria.-La cláusula resolutoria del modo puede esta·
blec!rse en los te,·tdmt:ntos y en los contrútus twilúlt'rah r: p:ro no !n
los contratos bilate,rt;tler, ya que en ello.> va envuelta la condicion re-
solutoria tácita del artículo 1,489, y si se expresa constituye pacto co·
miso/io (artículo 1,877). En consecuencia, en los contratos bilate-
rales se producen los efectos de aquélla o Je ~sce, y no los de la ciáu·
sula resolutoria. índice
CAPITULO IV

OBLIGACIONES DE ESPECIE O CUERPO CIERTO Y DE


GENERO

1. Obligaciones de espeó: o cuerpo cierto. Sus cf~ctos: obligación.


de conservar y de entregar la cosa.
n. Obli);.u:iollC.!l Ji! ~¿Ilero: ~1I~ d~CI,',.,.
111. Paralelo entre unas y otras.
CAPITULO IV

OBLIGACIONES DE ESPECIE O CUERPO CIERTO Y


OBLIGACIONES DE GENERO

I. GENERALIDADES

172. Nociones generales sobre la determinación del obje·


to.-Atendiwdo al objeto, nos hemos referido a las cbligacíol1.!s po-
sitivas y negativas y a las de dar, hacer y no hacer. Ahora nos tefe-
riremps precisanll'ntc a la ¿eterminación del objeto, y daremos pri·
mero a!gunas nociones generales de importancia. .
E3 e\<'idenre que toda obligación debe tener un objeto determina·
do. Así lo dice el artículo 1,461. Y la determinación del objeto :!s in·
.:bp;:nsab!e en la abligación, porque mediante ella se va a conocer cu,i1
~s la voluntad de las partes: ,i yo contrato con Pedro para que me
venda tal caballo, se va a conocer mi voluntad. Y si yo compro un
caballo det<:rminado, no se:mtiende cumplida la obl¡gacíón si Pedro
me entrega una vaca.
La determinación cid objeto. está regida por dos reglas gen:~rales:
1) debe hacerse con relación a la unidad; y 2) debe ser en e5pede o
cuupo ciertt>.

173. Obligaciones de simple objeto múltiple.-La determi·


nación debe hacerse C<ln relación a. la unidad. Ejemplo: Pedro se obli·
ga l entregar una vaca, un fundo, un lápiz. Hay diversos objetos, y
por lo tanto, habrá tantas obligacion,es como objetos. En !1 ejemplo
hay ms obligaciones con sus respectivos objetos. Y eoSta obligación
'~n que .bay varios objetos, toma el nombre de obligación de simp!e
(2r,a,..-E..,e párr.fo In hubl. erróneamente de uMiK.;¡donu d. símpld uój.l,;, m{¡IIiPk.
cuandó en realid.d alude& la oblillllc,ón ,¡"",l. que ... r~ñ~re ti Vllr'8,( ",-,"as al mi>mo til'mpo con-
~iderándcoe!as uparudQnwnt~).
lIó CURSO DE DERECHO CIVIL

cbj~to múltipl~. En realidad, no presenta ninguna particularidad; pe-


r:> más adelante nos referiremos brevemente a ella.

174. Obligaciones de especie o cuerpo cierto y obligado-


ne. de género y aItemativas.-La determinación del objeto debe
s~r tn csp:c~ o cuerpo cierto, determinación que puede hacerse de dos
maneras:
1) En derttl¡ 'íl5(lS K hílC~ al mpmento de comratar, al momen-
to de contraen: una obligación, y entonce.l estlunos en prrlencia de
una obligación de erpecie o cuerpo cierto: Pedro v:nde a Juan un
caballo.
2) En otros ca!os se hace al momento de cumplirs;: la obliga-
ción, y aquí. a su v:z, pueden presentarse dos situaciones.
a) En un caso la determinación se hace al mom~nto de cumplir-
se la obligación eligiendo dentro de varias cosas quo: tienen las mis·
mas características. Entonces la obligación es d~ género: Vendo un
cabalb a Pedro; ·p~ro, al momento de entr-egar, yo e1i:o un caballo
dentro dd género;
b) En otro c.aso la determinación se efectúa eligiendo dentr:> de
diversos :Jbjetos qu~ se encuentran individualizados: ~stamos en p~e­
senda de fas obligacion~s alt~Tnatjvas. Por ejemplo: Pedro se obliga
a dar a Juan un caballo, un buey o una vaca: la obligación se deter-
miu eligiendo Pedro entre el caballo, la vaca o el buey.

¿Por qué será indispensable que por lo menos al m omento de


cumplirse la obligación exista esta determinación en especie o cuer-
po ciert:>? Porque a virtud del cumplimiento de la obligación se va
a constituir a favor del acreedor un derecho real, d de dominio, y
este derecho, por s~r real, tiene forzosam~nte que reca·er sobre un bi~n
determinado. Una de hs diferencias entre derecho real y p::rs'~lnal es és-
ta: el derecho real sólo recae s{)bre algo determinado. Esto tiene
importancia para d:studio de los legado.>. Hay legados de espe-
ci~ y de género. Dice el testador: D~jo a Pedro en legado mi auto.
(~sp:ci!); D:jo a Pedro 100 fanegas de trigo (género). El legata.
rio de especie adquiere el legado por el sólo hecho dd fallecimiento
del causante; en cambio, en el legado de género, para adquirirlo, es.
n::~sario que el h~redero entregue al legatario las especies legadas.
Alguno:> afirman que en este caso el legatario de gén:ro no adquiere
DE LAS OBLIGACIONES UE ¡::spccn" y IJl. {¡(N ERO Il7

el bien kgado po~ sucesión por causa de muem, sino por tradición, por
la mtrega que hace el heredero. Orros díc~n qUe también el legatario
de género adquiere 4C0f- sucesión. Pero como el d.:recho de ·dominio tie-
ne que estar radicado' en una es~cie determinada, es forz{)w que el
hw~dero entregue al legatario las espedes, porque así se determina el
b:en. índice

11. OBLIGACIONES DE ESPECIE O CUERPO CIERTO

175. Dcfiniciun.-Son ¡¡'ludIas en que se dch una especie do!-


terminada dentro de un género también determinado. En otros tér-
mino.", es iUluélla \'11 que ~e debe ulla inJividualidad. yuc es imposí-
bl~ de confundir con 'otra: Vcnd.:J a Pedro el cabaU" <.iuiuJo,

176. El legislador no trata en fonna especial esta obliga-


ción; no le dedica un tÍtulo ni un párrafo. Pero hay diversas dispo-
siciones dis:minadas a través del Código en las cuales se hace alu-
sión expresa a ella. Las principales wn:
1) El artículo 1,548, que dict que "la obligación de dar contie-
ne la de entt{'gar la cosa, y si ésta es una especie o cuerpo cierto, con-
tiene además la df! conservarlo hasta la entrega".
2) El artículo 1,550, según e/cual "el riesgo del cqerpo cierto
cuya entrega se deba es siempre a cargo del acreedor".
3) Los artículos 1,670 y siguientes, que hablan de la pérdida d:
la cosa que se debe, aplicable precisamente a la obligación de especie.
4) El artículo 1,526, N," 3.", s<cgún el cual si la obligadón es de
especie, el codeudor por cuya culpa se ha hecho imposlble d cumpli-
miento es responsable de t{)do perjuicio al acreedor. '
5) El articulo 1,590, que ~ refiere a la forma cómo debe ha-
cerse el pago de la obligación de especie.

177. Diferencia entre el Código Chileno y el Francés.-Es


jnt~r.esante anotar la diferencia que hay entre el Código Chileno y el
FranGés respecto de la obligación de especie. En el Código Francés
se transfiere el dominio por el solo hecho de contraerse la .obligación de
especie; en cambio, en el nuestro, la obligación de especie no tiene por
sí sola la virtud de tr~nlferir el dominio, porque para que esto acontez-
ca se requiere que obre la tradición.
118 CURSO DE DERECHO CIVIL

178. Cólracterística. de la. obligaciones de especie; obliga.


ciones del deudor.-La caract·erística principal de la obligaóón de
esp~cie la constituye la tI·eterminación específica que de ella ~e hac: al
momento de cdebrarse el contrato. Ahora bien, de esta circunstan-
cIa 5~ do!du~n importantes consecuencias:

1) El acretdor sóio pll~d~ d~mand~r o reclamar la es~cie debi·


da. S¡ Pedro ha vendido el caballo Guindo a Juan, é;te deberá recla·
mar dich:> caballo únicam:ente.

2) El deudor sólo u libertará dd 'lAíncl/lo jurídico ~ntT~gando


en su totalidad. pl~cisa 'Y forl.osamentt, ti objeto debido. En el ejem·
p!o, entregando el caballo Guindo. El pago n-o puede hacerse por
parcialidades.

3) De acuerdo con el artículo 1,548, ';la obligación d~ dar con·


t¡me la de entregar la cosa, 'Y si ésta t:l una especi~ o cu~po cierto
ccntiene "demás la d~ conser'Yarlo hasta la .~ntrega"; Entonces resul-
ta que si la obligación eS d.e especie, el deudor en realidad tiene tres
cbligaciones: dar, conservar y entregar.
La conservación puede mirarse desde dos puntos de vista: es ju-
rídica, porque por el hecho de contraer la obligación, el deudor con-
rra ~ ramb:én la obligación de no enajenar la casa; es material, es de-
::it', debe evitar que se produzcan deterioros. Esto aparece d= mani-
fieste en el artículo 1,549, que dice que "¡a obligación de conservar
:a ::o:a exige qu.: ~ emplee en su custodia el debido cuidado". En las
ob!igaciones de especie, estas obligaciones de conservación y entregar
S!' rener:n p~ecisament.e al objeto debidQ. Si me obiigo a entregar el

aut:::- marca tanto, número tanto, tengo la obligación d~ conservar y


entregar dicho auto.

f) Estas (jblígacion~s son susc~ptiblts d~ txtinguirre por pirdi~


d" lié la casa dtbida. Esta es una caract~rísti::a de las obligaciones de
e;p!cit:. Lo establecen los artículos 1,670 y .sigui~ntes. Es decir, la teo-
ría de los riesgos tiene aplicación precisamente en lo que se refiere a
estas obl:gaciones. Ya comentamos el artículo 1,"0, según el cual
"el rie.sgo dd cuerpo d~to cuya entrega ~ deba es siempre a cargo
del acreedor". Y vimos cómo esta disposición es una excepción a la
índice
120 LURSO U.E. UI:.RI::CHO CIVIL
_. - .... ':.,.-_":. -:=

181. Consecuencias de la indeterminación de la cosa.-Dd


hecho de que en la determinación genérica se haga la determinación
en eSFcie al momento de cumplirse la obligación, se deduc;en las si-
.8ui~nt!s consecuencias:
1) El acreedor no puede demandar del deucor det~rminad'l­
mente una especie, porque se debe una ,especie indeterminada.
2) El deudor cumple su obligación, como -dice el artículo 1,509,
entregando una esp~cie de calidad a lo menos mediana. En otros tér-
minos, !: exige que el deudor entregue el tipo standard del obj~to
deb:do.
3) Estas obligadones no son susceptibles de extinguirse por la
pérdida de la cosa debida. Lo da a entender el artÍculo 1,510. Y. dIo
por el aforismo que dice que "e!. género no perece".
4) El riésgo es de cargo del deudor.
5) El acreedor no ptrede impetrar medidas conservativa3.
Estas dos últimas consecuencias las cansagra el artÍculo 1,510, qu~
¿ic.:: "La pérdida de algunas cosas del género no extingue la obligl'
cien, y el acreedor no puede oponerse a que el deudor las enaje~ o
c:struya, mientras subsistan otras para el cumplimiento d~ lo qu~
debe".

182. Diferencias entre las obligaciones de cuerpo cierto y


las de género:
a) Las obligaciones d~ cuerpo cierto se extinguen por la pérdi-
da de la C05:l que se ó:be; las de género, no, porque el género no
ptr~c!.

b) En l~s obligaciones de cuerpo cierto el deudor sólo se libera


entregando la cosa debida; en las de género se lib~ra entregando cual-
quier cosa del género determinado. índice
CAPITULO V

OBLIGACIONES CON PLURALIDAD DE OBJETO

I. Obligaciones de simple objeto múltiple. Universalidades de


hecho y de derecho.
II. Obligaciones alternativas.
rr!.Obligaciones facultativas.
IV. Paralelo entre ambas clases de obligaciones.
CAPITULO V

OBUGACIONES CON PLURALIDAD DE OBJETO

l. GENERALIDADES

liB. Obligaciol1é!l simple/l y nUllpll ... ~t¡¡fi i divhión.-Las


obligacIOnes se dividen en simples o s::ncilla.i y compuestas () múlti·
pIes, según tengan por objeto una sola pr:!stación o varías.
La obtigaci.ón es simple cuando una sola cosa debe ser dada o un
solo hecho ejecutado.
y es compu'?stlt o múltiple en fU objeto cLIlrndo varia& cosas de-
ben s~r dadas 'o vanos hechos ejecutados.
Las obligaciones comp.uestas admiten una subdivisión tripartita:
a) Obligaciones conjuntivas, que son aquéllas en que todas las
pr~staciolles enrratl en la obligación y todas en la' solución o pago.
Ejemplo: el deudor tiene que .!ntregar una casa, un auto y mil p~sos.
Todas estas. cosas están comprendidas conjuntament-~ en fa obliga-
c:ón del deudor y no queda libre de ella si no las ·:!ntregl todas;
b) Obl'gacÍones alternativas o di:...yun ti'YdS. Son ac¡uéllas en que
todas las prestaciones entran en la obligación, pero una sda en la
solución o pago. Ejemplo: el deudo!:" dene que entregar unl casa o
cien mil pe.ros,; y
c} Obligaciones facultatiyas. En éstas, un objeto entra en la obl~.
gación, pero puede entrar otro en la solución. Ejemplo: el deudor
tién~ que entr-:gar una casa, pero está autorizado para entregar en
su lugar cien mil' pesos.

184. Alcance de las obligaciones simples.-Lls obligaciones


símp!es tienen por objeto un solo hecho o una sola cosa.
CURSO DE DERECHO C1\'lL

Ahora bien, como es sabido, las cosas pueden ser simples o como
puestas: son r¡mpler las que tienen una individualidad unitaria (una
piedra, ~a caballo, un Iibw); compuerta)' las que L'esultan de la con·
junción o conexión más o menos intensa de varias cosas simples, en
'JS qu~ las partes componentes se pueden distinguir y evenmalment;:
rep.uar. Esta conjunción pue¿e ser física y curpvr<Jl. dando lugar l
una entidad c¡fmpu('sta de partes diversas entre sí, físicament~ ~ll'
h:n·ntl's. como d (·dificio v la nave, y puede st'r l:ambi~11 i"<'<Ji en
,l,.lltl 1 v.ll'i.l~ nlsa~ SI' reunen COII UlI vínculo l11er:unL'l1te ('Ill1c~ptual
(ulla bib'il1tl'ca. UII n:baIÍJ): Sl>tl las cosas '-lUl', dl'lltt'1l J,.¡ ¡·II!!.ll.lj:
clísico. s~ llaman ltllihrrdidadér d~, h:dJO.
L:ls obligaciones simples tienen por Cb jl'ro cu.:dquil:1' 1 ¿~ ~S,J5
tr:s c1as:s .:le cosas (simples, compuestas fisicall1t:nt~ y compl:~stJS
idealment:!o univmalidades de h:!cho).
Las obligacione.~ simples que tienen por objeto una universalidad
~e !t.'c!\l) reciben el numbre específico de obligaciolll!s de simple: ob je.
fa mzí'fip!e. Y en dlas ::l deudor debe entregar todas las cosas que
la universalidad comprende.

1H~. Rc~uisito C~Cl1cilll de lal! obligéu:ionc!I úe !limpie oh je·


to múltiple.-Es requisito esencial dc las obl!g.u.:iollcs Jc simple eh·
j~to múltip!.e que el objeto sea una universjllidad de hecho, esto es, un
rcnjunto ¿;: casas unidas por un lazo efectivo que les da cierta uni-
dad. Ejemplos: una colección de libros, un amoblado.
No es, en consecuenda, obligación de simple objeto múltiple
aquélla cuyo objeto se compone de cosas distintas, como la de enrre·
gar un auto, un tintero y un libro.

186. Universalidad de hecho y de derecho.-Tradicional·


mente, como sab:mos, di;;tínguense dos clases d~ universalidad: uni·
versalidad de derecho y universalidad de hecho.
Autores y tratadistas no están de acuerdo, hoy por hoy, en el cri·
terio qu: sirve de base para hacer la distinción.
Según la antigua con«pción, una universalidad es de derecho
cuan4o. sus elementos no se hallan unidos entre sr sino por un lazo
puramente hcticio; en la universalidad de hecho, por el contrario,
este lazo no es abstracto: existe realmente.
En la actualidad, este criterio carece de partidarios; pero la doc·
índice
126 CURSO DE DERECHO CIVIL
===================================.~==~

"Por eejmplo, Pedro vende a Juan un caballo, un buey' y un terreno


de una hectárea de superficie, estableciendo en el contrato que el pre-
do del caballo es mil pesos, el del buey quinientos pesos y el del te-
rreno diez mil pesos. En este caso hay tantas deudas como cosas con·
tenidas en la promesa y no una sola obligación conjuntiya" (3).

188. Diferencias entre la obligación conjuntiva y la alter·


Ililtivil. ()ivrr~.ls cnn.secuencias so! ¿esprenden de la naturaleza de
la obltgación conjuntiva, que constituyen otras tantas características
diferenciales entre ella y la obligación alternativa:
a) No hay en la . ':)!igación conjuntiva incertidumbre alguna. Y
así, por ejemp!o, si la obligación se reflue a cosas muebles e inmue·
bl~s, es mueble respecto de las primeras e inmueble respetco de las
(¡[timasj
G) "El acreedor puede exigir a la vez el pJgo de [odas la~ CO~ólS
y no está obligado a aceptar el pago aisladamente eh: una o má:¡ do!
ias cosas debidas"; y
c} "L. misma indivisibilidad que cxig: la unidad de ej:cución,
exig" "almente ta unidad en las .:on.;ecuencias de la inejecución" (4).

188 bis. Indivisibilidad de pago en las obligaciónes con·


juntivas.-"Es esencial en la obligación conjuntiva que el d::u¿;,r
s.!a .obligado a todas las cosas comprendidas copularivamente en d ob·
jeto d! la convención; y si::ndo e~,ú así, ::1 plg.l de la obligación :on·
juntiva tiene que ser indivisible, en cuanto el dwdcr no pueee forzar
al acre.!¿or a recibir un pago parcial; lo mismo que si se tratara de una
obligación simple. En ~I hecho la divisibilidad de pago puede r.!sultar
de la sol1 variedad de las cosas compr!ndidas en la obligación, de la
diferencia de lugar de la entrega y del pago de cada una, ;, de otras
circunstancias que sirvan para establecer que, en la intención de las
partes, la 'ejecución puede hacerse distim~mente para cada una de las
cesas separadamente; pero fuera de estos casos la regla general es' la in-
divisibilidad de pago a. que todo deudor se halla obligado con resp!::t::>
a su acreedor" (5). índice

(3) Ibídem.
(4) Ibídem.
(5), Claro Solar, obra citada, tomo X. pág. 306, N." 284.
UE· LAS OULral\CrONES CON PLLJI\ALIDA., DE OBJETO r,?T

H1. OBLIGACIONES ALTERlNATIVAS

189. Definición.-coObligación alternat;'a es aquélla por la


cual se deben vari.l$ cosa•• cie tal manua que la ejecución de una de
ellas, ·eXonera de la ejecución de las otra.;/I (ut1cÚ!O 1,499).
Se caracitri"(.a por el empleo de la conjunción o.

190. Semejanzas y.diferencias con las obHgacionu de gé.


nero.- Tanto en las obligaciones ¿e géner!> oomo en las alternativas,
la determinación en especie S! hace al momento de cumplirse la obli·
gadón. Pero la determinación en las obligaciones de género se hace de
entre varias cosas jhdtttrminadas de una clase o género determina·
do; al paso que la determinación en Las obligaciones alternativas se
hace de entre varias ~o.as ;nd¡'ddu"Ut,íloas: Pedro debe dar una ra·
dio, un piano o un gramófono; se libera de su obligación entregando
una de estas cosa5.

191. ¿A quién corresponde la elección de la especie que


solucionará la obtigadón?-Al deudor. 'a menos que se haya pacta·
do lo contririo (artículo 1,500, ¡nt¡Jo 2.").
A virtud de un. fil.!don, que viene dude el Derecho Romano,
una vez efectua·da la elección y el pago, éste tiene efecto retroactivo,
en el sentido de que se supone que el objeto debido ha sido exclusi·
vamente el elegi.do para cumplir la obligación.

192. Consecuencias que se derivan del hecho de que la


elección corresponda al deudor y del efecto retroactivo del pago:

1) El deudor s~ liberta d~ su obligaciÓfl tnlregando ínt~gramen.


te el objeto que elija. Lo dice expresamente el' artículo 1,~OO, inciso
1.", que es una aplicación del artÍcu!o 1,591.

2} El acrttdor no ptud~ demandar. J~tnm¡Tútdttmt:nt~ uno d~


los objetos. En el ejemplo el acreedor no podrá demandar la radio,
porque la elección es dtl .'. 'Idor, y si éste elige el piano, el acreedor
deman . ra lo que no se le adeuda.
CL:RSO DE DERECHO CIVIL

3) La obligación que el artículo 1,548 impone dI' entregar 'Y con-


sU'Yar la cosa sólo se 'Ya a referir 'Y aplicar precisamente en la cosa
qlle el deudor elija para cumplir su obligación. Porque a virtud del
efecto retroacrivó se supone que esta cosa ha sido el único objeto de
la obligación. Se deduce de aquí una consecuencia: el deudor puede
destruir o enajenar las demás especies debidas sin que el acreedor pue-
da formular reclamo alguno. Lo dispone el artÍculo 1,502.

4) No u extingue la obligarión por la phdida de una de las


(esas debidas, sinnpre que se conser'lle otra con la (!lal cumplirla.
Lo dispone el artículo 1,5(13.

193. Consecuencias que, se siguen cuando la elección co-


rresponde al acreedor.-Todas estas cons~cuencias son sobre la ba-
~e de qu~ la elección corr~sponde al deudor. Pero estas reglas varían
cuando corresponde al acreedor, lo que es excepcional. Entonces se
producen las siguien tes consecuencias:
1) El acreedor puede demanda l' cualqui.en de 105 objetos debidos;
2) El deudor cumplirá con su obligación entregando en su tota-
;i2ad d objeto reclamado por el acreedor;
3) El Jeb;:r de conservar que tiene el deudor (artículo 1,548)
sólo s~ va a referir a la especie que elija el· acredor. P;:ro como el deu-
J::r no sab.! cuál va a ::Iegir, para ponerse a cubierto de cualquiera
i!tr. :rgencia, deberá conservar todos los obj~tos d:bido~.

194. Quién soporta el riesgo de la cosa debida.-El Código


señala una serie de reglas pIra la p:rdida de la cosa. óbida, aplica-
ción de 'las reglas estudiadas. Hay que distinguir según que la pérdi-
da sta total o parcial, es decir, según que se pierdan todos los objetos
o uno de ellos.

l. La pérdida es total.-Hay que distinguir, a su vez, según que


sea fortUIta o proveniente de culpa del deudor:
1) Si es fortuita, se extingue la obligación (articulo 1,'04).
2) Si es culpable, hay que subdistinguir, según que la elección
sea. del acreedor o del deudor:
a) Si es del acre~dor, estará obligado el deudor a entregar el va-
P¡¡ LAS OBLI<;¡\CIONES CON PLUMLJUAD DI1. OBJETO 129

lor de la C$pecie elegida por el acreedor m,ú indemnización de per-


juiciOlj
b) Si'es del deudor, pagará al acreedor el valor de la especie
que él elija.

/l. LJ p;rdida es ptl1ciaJ.-Hay que distinguir según que sea foro


tuita o culpable:
1) Si es fortuita, no 5C produce ninguna anomalía¡ sub.isce la
obligación mientras haya un objeto con que cumplirla;
2) Si es culpablé, hay que determinar si la elección es del acree·
dor o del deudor:
A. Si es ¿el deudor, elegirá éste la cosa que no ha perecido.
g:' Si es del acreedor pueden presentarse dos casos:
a) Que el acreedor elija la especie que no h~ perecido: el de",dor
(umplt' entregándola; y
b) Que el acreedor elija la especie perecida: el deudor ~stá obli·
gado I,a pagar su valor más indemnización de per;uicí<ls. Todas estas
reglas están tratadas en los articulo 1,503 y 1.504. índice

IV. OBLIGACIONES FAOULTATIVAS

19'. Definición.-obligación facu!tativa es la que tiene por


objeto una cosa determinada, 'pero concediéndo:ie al deudor la facul-
cad de pagar con es ti!: cosa o con otra que se designa (artículo 1,505).
Pedro me debe una radio, pero se reserva la facultad de cumplir
la obligadón entregándome un piano.
Estas obligaciones no presentan ninguna particularidad, porque
el único objeto que se debe es el de la obligación, en el ejemplo,
la radio.

196. La pluralidad de objeto nace sólo al momento del


pago; al celebrarse el contrato, hay un solo objeto debido.

197. Consecuencias.-De esta circunstancia se deducen do.


co:lI'ecuencias, que el artículo 1,506 indica:
1) El acreedor sólo podrá demandar del deudor el objeto debi-
do, la radio del ejem plc.
130 CUI\!l.O DI! Ul::IU,CtlO CIVIL

2) Si el obJeto debido perece por ca50 fortuito, se extingue la.


obligación, no obstante que el otro objeto subsista. Porque el 1',·ÜCO
objeto de la obligación es la cosa elegida.
En realidad, en estas obligaciones se podría decir que exist&:n dos
obligaciones: una pura y simple, la del objeto debido, y otra que 50&:'
ría una obligación potestativa de parte del deudor, una obligación
condicional.

198. Prevalencia de la obligación alternativa sobre la Ea·


cultativa en Ca50 de duda.-En caso de duda sobre si la obligación
es alternativa o facultiltiva, s&: tendrá por alternativa (artícull.>
1,'07) .

199. Paralelo entre la, obligacionea facultativas y lóU al·


ternativas:
a) Al celebrarse la obligación facultativa, hay unid"d d~ objl!to,
y pluralidad en la alternativa.
b) En la obligación facultativa, el acreedor rólo puede p~dir la
cosa debida; &:n la alternativa puede pedir cualquiera de las cosas
debidas.
c) La t:lección de la cosa es s¡~mpre del deudor en lil obli~o1ción
filcultilrivil; en lil alternativa 'liaría según estipulilción.
d) La cosa d~bjdd es la que le imprime carácter a la obligilción
facultativa; y la (osa ~le8jdd, a la alternativa.
e) La pérdida fortuita de la l'Or-a extingue la obligación facul.
tati"ol; en cambio, para que se extinga la obligación alternativa, de-
ben perec,' r todas las cosas. índice
CAPITULO VI

OBLIGACIONES CON PLURALIDAD DE SUJETOS

I. Obli~.lcione~ ~implemente conjunta.s.


a) Principio; concepto; divisibilidad.
b) Efectos.
n. Obligaciones solidarias.
a) Concepto.
b) Clasificación y fuente.
e) Efectos.
d) Extinción.
e) Solidaridad imperfecta.
lIr. Obtigaciones indi.visibles.
a) Concepto.
b) Clases de indivisibilidad: absoluta y relativa. Indivisibilidad
de pag."
e) Efectos.
d) Anál¡sis del artículo l526 del Código Civil.
e) Paral~lo y crítica de la solidaridad e indivisibilidad.
CAPITUL.O VI

OBLIGACIONES CON PLURAUDAD DE SUJETOS

200. Enumeración.-Lococrienee será que en un contrato


exista un solo acreedor y !Jn solo deudor:. Pero no hay inconveniente
para que haya pluralidad ae uno U otro, o de ambos. Lo da a en ten·
der el artículo 1,458, el cual, después de dennir el contrato, agrega
que cada parte puede ser una o varias personas.
Atendiendo a las partes que intervienen, las obligaciones pued~n
ser de tres clases: simplemente conjuntas, solidarias e indi'Yisibles.

I. OBLIGACIONES Sh\1lPI..E...\.fENTE CONJUNTAS

201. GeneraIidades.-Obligaciones simplemente conjuntas son


aquéllas en que habiendo varios deudores o acreedores y un solo ob·
jeto debido, cada deudor está obligado al pago de su cuota, y cada
acreedor no puede exigir sino la suya.
El Código no les dedica un párrafo especial, sino que se refiere
a ellas en diversas disposiciones; por ejemplo, en los artículos 1,511 y
1,'26, incisos 1:", No se presenta en ellas ninguna circunstancia es-
pecial. Puede decirse que en eUas existen tantos vínculos jurídicos,
tantas obligaciones, CUlntas ~n las personas que intervienen en eUas.
Pedro presta 100 a Juan, Diego y Antonio. Hay tres obligaciones:
Pedro ha prestado 100 a Juant 100 ~ Diego y 100 a Antoni.o.

202. La conjunción en las obligaciones puede ser origina-


ria o derivativa; porque en ciertos casos la obligación nace conjunta
(en el ejemplo propuesto), y en otros nace simple y después se trans-
134 CUMa DE DEJl.ECHO CIVIL
===========-- -,=~
forma en conjunta, lo que acontece gcneralmen.te por la muerte del
acreedor o del deudor: preato 300 a Pedro, que fallece, dejando 3 hi-
jet., los cuáles pasan a ser mis deudores, cada uno por 100. Los auto-
res critican la denominación de conjunta; Josscrand dice que debic·
ran llamarse disyuntiva., porque conjunta da la idea de uist;r una
obligación. Pero, se llaman conjuntaa porque todas 1.. obligaciones
arrancan de un mismo origen.

203. Cómo se divide entre Jos deudores l. obligación.-


Cuando l•• pam. nada dicen, tanto l. deuda como c:I crédito le di.
viden en partes igualca. El .rtÍculo 2,307 confinna e.(c aserto: le re'
fi·:re a la.s obligaciones que contraen 101 comuneros, obligaciones que
.\on conjuntas, y c:¡tablece que la. grava por partes iguale••
Pero esta regla puede tener excepciones:
1) Puede ser derogada por la voluntad dc las partes.
2) El artículo 1,3'H, que se refiere a l. sucesión por causa de
muerte, manifiesra que las deudas de la herencia gr¡lVan a los here·
deros a prorrata de sus cuotu. Si la deuda es de 300 y a un here9~'
ro se le dejan i/3 de la herencia y al otro 1/3, el primero responde
¡x>r 200 y el segundo por 100.

204. Con~cuencias del hecho de que en la obligación


conjunta haya tantos vínculos jurídicos como personas en ella
intervienen :
1) El acreedor :¡ólo puede exigir del deudor su parte o cuota en
la deuda;
2) El deudor sólo está obligado a pagar su parte o cuota, y se
extinguirá su obligación independientemente de los otros codeudores;
3) La interrupción de la. prescripción que obra en favor de uno
de varios coacreedores, no apcovecha a 101 otros, ni la que obra en pero
juicio de uno de varios codeudores, perjudica a loa otros (artículo
2,519, primera parte). Si hay 3 acreedores a 101 cuales Pedro debe
300, la demanda de uno de los acreedore. 'sólo interrumpe la prescrip-
ción respecto de éste, pero Pedr, podrá pre.Kribir contra lps otl'Ol;
-4) La constitución en 'mora de uno de 165 deudolU no acarrea
la constitución en mora de loe otroa. El -acreedor, si: quiere constituir·
loa en mora a todos,' debe demandarloa a todos.
índice
136 CUIt50 DE DEIlECHO CIVIL
================_::-'=:':"'-=':'::
1) Er indhpnarabl~ q~ airtan 'Yarior at:Tt!tJort!r o "arios deuJorer.
2) El objeto de la obligación debe ser di"isible, porque si fuera
divis:b'e estaríamos en ¡x'esenc1a de una 1I0la obligación indivisible,
y en e~ caso cada uno está obligado al total, no porque la obliga'
ción sea solidaria, sino porque es. indivisible,
3) Se requiert! que la pustación sea una: unidad en la cosa de·
bida. Lo dice el artículo 1,512.
~) Si bién existe una sola cosa debida, hay pluralidad de "ll1c/I·
los juríd.!cos. Si existen 3 deudor~s, cada uno está obligado para con
su acr«dor por un vínculo jurídico. Poc' oCso el artículo 1,512, de;;-
Fués de exigir la unidad de la prestación, agrega que puede deberse
de diversoll modo" "por .ejemplo, pura y simplemente respecto de
unes, bajo condición o a plazo respecto de otros". Pedro, Juan y Die·
go son deudores solidarios con respecto a mí por 300; Pedro es deu·
dor puro y simple; pero Juan se obliga a paganne al 16 de septiem.
bre (dwdor aplazo) y Diego, cuando se reciba de abogado (deudor
condicional) .
5) Er necerario que exista una disposición legal qlle estable'4.ca
la rv/idaridad, o q~ exista un acuerdo de 'Yoluntades.
Dcdúcese de aquí que la solidaridad jamás se presume.

208. Clasificáción.-La solidaridad puede ~er acti'Ya o pasi'Ya.


o mixta. Es activa cuando existe pluralidad de acreedores; pasi'Ya
cuando existe pluralidad de deudores; y mixta, cuando existe plurali.
dad de acreedores y deudores.
Los efeaos de la solidaridad activa son distintos de los de !a
solidaridad pasiva.

209. Fuentes.-Del artículo 1,:511 se desprende que la fuente


de la solidaridad es triple: puede emanar del testamento, de la con·
'Y(.'nciOO o de 1a lt!'f.
Acostumbra criticarse por !05 comentadores del Código el ar-
tículo 1,511 en cuanto señala como fuente de la solidaridad activa a
la ley. y se dice que ello no es posible. Es un error, porque el artículo
290 del Código de Comercio, al hahlarde la comisión, contempla ex·
presamente un caso de solidaridad activa legal. Pero es justo recOí¡,
cer que ~uera de este caso no hay otro dentro' de la legislación.
01: LA!> 01lLlGACIONES CON PLUIoALlDAD De SU.J E.'fOS 117
.... ,:,: ...-= .
Resulta entonces que, en cuanto a la solidaridad activa, la fuent:
más fecunda es la convención.
Pero la situadon es dlvusa en la solidaridad pasj'Va, donde puede
decine con todo fundamento que sus orígenes tanto pueden estar en
la. ley como en la convención o en el testamento. El legislador con·
temptt"Hfversos casos de solidaridad pasiva, y la establece por tres di.
versas razones.

210. Razones en virtud de las cuales el legislador estable-


ce la solidaridad pasiva.-a) En derras circunstancia" la utablu~
a~)'tndo inttrpr~titr leI 'l'oluntaJ dt lar part~r, como aCI)ntece: en lu
~()rit·JólJes colrcrivlls, donde lo¡ so(ios son solidariamente rcsponl.1blesi
en el artículo 2,181 dd CódIgo Civil, en el romodato, donde, cuanca
hay varios comodatiLr!G~' son todos wlid4.riamente responsables, y ~n
el caso de la letra de cambio, donde el aceptante y los que la afianzan
(avalinn) son también $otidatiamente mpoluable••

b) En otros casos la ts/ab/tu a manera dt )',mción, como acon·


tece: en el articulo 2,317 ¿el Código Civil. según el c4al, si hay va·
ríos autores de delito o cuasiddito civil, son tod"" solidariam~nte obli·
gados ~ indemnización de perjuicios, y en el artículo 201 del Código
Civil, qu~ se refiere a la mujer que contrae segundas nupcias ante,
que transcurran los plazos seña¡~dos por la ley. haciéndola solidaria·
mente responsable con su marido de los p:rjuidos que puede ocasio·
nar a terceros por la incertidumbre de paternidad.

e) En otros casos la ~stilbltce ro el Jesto dt dar una mayor ga-


rantía al aC'Teedor, como sucede en las leyes de impuestos y contribu·
dones y en el artículo -419 del Código Civil. que establece la respon·
sabilidad solidaria cuando existen varios guardadores, que son solida-
damente responsables con respecto al pupilo, y también ~n t 1 articulo
! ,28! con respecto a la pluralidad de albaceas.

211. La solidaridad bO se p.reswne; pero no es necesario


estipularla en términos sacramentales.-Cu .. ndo no existe una dis·
posición legal que establczQ. la solidotridad, puede tener por origen el
testamento o la convención. En otros términos, la solidaridad Jamás
se pre.iUme (artículo 1,'511).
13R
_____ i __ _
CUR50 DE DUtECIiO CIVIL
_.~. ~.

.~--: -~ _._.:.:.....:.::::::

Pero si no s= presume y debe pactólrse, n·o qUiere decir esto que


deban emplearse términos sacrarmntales al estipularla. Pueden em-
p!cane cUillesquicras que den a entender la imención de pactarla, aun·
qu.: es dificil encontrar una palabra que equivalga a la solidaridad.

212:. Duda e interpretación restrictiva de la solidaridad.-


Tamb:én de! hecho de que no se presume se desprende que e! juez en
prcs~lIcia Jc un éa~o !-,óHtiéuldr, ~i tiene duJiI iObrc 1.. C)(iMenciíl de la
solidaridad, debe inclina:rse por h negativa.
Finalmente, también se desprende que en los casos el. que el legisla·
do~ csrabl~zca expresamente la soldaridad, ella no admite interpreta-
ción amplia, por analogía.

A. SOLIDARIDAD ACTIVA

213. Generalidades.-Obligaciones s<llidarias activas son aqué-


;las en que existen varios acreedores, pudiendo cada uno exigir el total
de la obligación. Su fuente principal es la convención, y excepcional.
mente la ley.
Hay ql¡e reconocer que es una institoción muerta, que carece de
importancia práctica y por eso es de pxa aplicación.

214. Casos en que se presenta.-S:m:


1) Cuando dos personas que eran solidariamente deudores se trans-
forman después en acreedores con respecto a la obligación. Pedro y
Juan hacen solidariamente una donación. D~spués revocan la dona·
ción, y se transforman en acreedores solidarios. Encontrar s<>lidaridad
activa, pactada expresamente, es difíciL Y ello porque ésta ~s una
institución jurídica que ofrece muchos pdigros en la práctica, porque
~n su virtud, pued~ un acreedor ~xigir el total del crédito a su deu-
dor, y los demás acreedores quedarían sometidos a la buena fe 'del
acre!dor que ha recibido el pago.
2) Cuando se pacta lisa y llanamente UD mandato: tengo un
deudor qLH: me será difícil perseguir: constituyo UD mandato con dos
o tres personas.
01 !,o,\ OIlU"ACIONES CON I'LI.!RALlIl,o,O 01'. SL'.IETOS 139

21 S. Caracterísocas.-Las principales características de la so~


lidaridad activa son:
J) Cada uno de 10$ acret!dores puede, con respecto al deudor, exi·
gir el rotal de la deuda.
2) El pago e jcc:utado !'Qr ~ I deudor a cua ¡quíe ra de los acreedo-
res solidario.s extingue la deuda con resp~ct<) a tuJu:" los acreedorc.s.
3) El delldor puede hacer el pago a cualquiera d~ los areedores
gue elija.
4) La obligación solidaria se transmite a Jos herederos de los
.1rr~~:Jores.
E~t;1 ¡'dtitna característica es lino de los inconvenientes de la soli-
daridad activa, porque se presta para y tu: cualyuicf:l J,~ h.,s herede.
ro:. COnd(l'lC malícíosamente [a deuda.
216. Por qué el pago ejecutado a uno de los acreedores ex-
tingue la deuda respecto de todos; doctrinas.-Hay dos doctri-
nas: la del Derecho Romano y la francesa.
En el Derecho Romano se consideraba que cada acreedor ro era
pnr la fIlI.didad dd crédito. y p,nr eso :;~ explicaba qUl' pudiera exigir
la, totalidad.
La doctrind frd1UI?Jd es interesante e ingeniosa: según ella, cadl
acrttdor es dueño de su parte o CUota en el crédito, y con respecto a
la cuota de los demás tiene un mandato, que -::s tácito y recíproco, y
a su virtud es que el acreed;.r puede ex,;gir el total de la obligación.
A Pedro, Juan y Diego le adeudan 300. S-::gún esta doctrina, Pedro,
Juan y Diego son dueños, cada uno, de 100, y con respecto a los otros
200 han récibido entre sí' un manóaro.
Pero esta doctrina no satisfizo a los autores franceses, que le han
hecho una modificación: limitando el alcance del pretendido manda-
to, han dicho que éste sólo existe en aquéllo que pueda beneficiar a
los otros acreedores, pero no en 10 que pueda perjudicarlos.
217. Doctrina que sigue la
legislación chiJena.-Es evi¿ent~
que' nuestra legislación acepta la doctrina del Derecho Romano, Hay
2 razones:
1) La historia fidedigna del establecimiento de la tey: en los pl.'O-
V!ctos dd Código de Bef!" dice expresamente que ha seguido esta
doctrina.
2) El artlculo 2, 'j 13, inciso 2.", que establece que la n,ovación,
140 <:UI\~U 111. IlnU'CIIU CIVIL
-:=-:';'-::";>.':.:-:..:-:::.;>c;.'='=:"':";"'=:':"~"'~.:..- . . . __
-::_~ ._.~_~_. ___ .__ ._._.

compensaclon O condonación que opera entre uno de los acree¿or~s y


el deudor eKtingue la obligación con respecto a todos los acreedores,
como lo haría el pago. Y esto es imposible de acuerdo con la doctri-
na franc~sa, en la cual sólo se extingue la obligacián por medio del pago.
No obstante, la Corte Suprema ha dicho> lo contrario, esto es, que
nuestra !cgis!ación sigue la doctrina francesa (1).

218. Efectos y extensión de la solidaridad activa.--No son


sino tilla COllserlll'l1cia dI' los tres principios b:ísicos enunciados: que
haya unidad en la prestación, qUI! haya pluralidad dI! vínculos y que
cada acreedor sea dueño del total del crédito.
Hay que distinguir, para estudiar estos efectos, los que se pro-
ducen '>ntre acreedor y deudor y entre coacreedores.

219. a) Efectos entre deudor y acreerores: 1) El deudor


puede pagar a cualquiera de lar acreedores que elija. Pero este dere-
cho de elección tiene una limitación, de acuerdo con el artículo 1,513:
S;¡[voque haya sido demandado judicialmente por otro acred()r ::on
anterioridad.
2) CUdlquier acreedor puede exigir al deudor el totdl de /a obli-
gaClon.
3) El pago que haga el deudor a uno de los acreedores extingue
también la obligación con respecto a los demtÍs. Y [o que se dice con
respecto del pago, también se aplica a las otras formas de extinguir
las obligaciones, de acuerdo con el inciso 2." del artÍculo 1,513. Si
opera una novación entre d deudor y uno de los acreedores, también
se extingue la obligación con respecto a los otros.
4) La interrupción de la prt;i'CripdÓn que fa'JIorece a uno de lar
acreedorer también fa'Yorece a lar demás. Expresamente lo dice el ar-
tículo 2,519: "A menos que haya solidaridad y no se haya renuncia-
do". Si Juan, uno de los acreedores, demanda a Pedro, deud<>r, a vir-
tud de esta demanda interrumpe con respecto a él y a los otros acree-
dores la prescripción.
5) Colocado el deudor en mora por uno de los acreedores, $e en-
tiende colocado en mora con respecto a los demás.

(1) "G3ceta de los Tribuna!",", año 1919, tomo r, pág. ~2, sentencia
4377; Caso fondo, 10 de julio de 1920. "Revista de Derecho y Jurisprl1J.~,,·
cin", tomo XIX, segunda parte, sección pnmer.1, pág. 17 t.
0" LAS OBLIGACIONES CON PLURALIDAD DE SIJJ El 001 J4 J

220. b) Efecto. et1tre .creedoret.-¿Qué efectos 'e p~odu·


cen en lJ solidaridad una vez que el deudor ha pagado a UnR de lo.
acreed.9IF~?"EIJsgisla.dorno reglamenta esta materia. Pero se puede
dtdr, desde luCsot que tnlmittd /01. solidaridad, y aplicando loa princi.
pios generales, conclúy~,!C<~pe una vez qu~ un acreedor recibe todo el
pago, en" .obligadot/~...P50W)tearlo con los ocros acreedores, 103 cua-
Jes únen acción de j'n TroJ 'Y~so contra el acreedor pagado.

B. SOLJDt\HJOAD Pt\SJVA

22l. Oefinidón.-Obligaciones soJidarias pasivas son aquéllas


«"ti que hay varios deudores, e.cando cada uno obligado al pago cotal.

222. Impol'taMia.-A diferencia de la activa, la soliduidad


pasiva es una institución de mucha utilidad en la práctica y de fre-
cuente aplicación. En el fondo, viene a constituir una verdadera cau-
ción, y de aquí que es raro que no haya sido contemplada en el ar-
tÍculo 46 del Código Civil, que sólo me.nciona a la fianza, la hipote.
ca y la prenda.
Por cierto que es una caución muchó má.s eficaz tiLle la fianza,
porque en ésto el fiador goza del beneficio de excusión, según el cual
puede exigir al acreedor que demande primero al deudor principal, be·
neficio que no existe en la solidaridad. Y además, cuando existen va·
n
rios adore s, gozan del beneficio. de división: por él, cada uno SQlo tie·
ne obligación respecto de 11.1 parte o cuota en la deuda; en cambio, en
la solidaridad pasiva no se goza de él, como dice expresamente el aro
tículo 1,514. Por estas do.s circurutan.cias, porque el deudor solidario
no goza de beneficio de excursión ni de división, es que concluimos
que' la solidaridad pasiva C01l.$tituye una caución más eficaz ql,le .la
6anza.
De aquí que la solidaridad pasiva tenga n1uch~ aplicación, so-
bre todo en l(1s actos de comercio. Consecuencia de esto es que en la
pr4ctica es muy difícil encontrarse con obligaciones simplemente con-
juntóls. De éstas, sólo se encuentran en el caso del deudor que fallecr,
y aun en este caso, los acreedores tienen cuidado de. que los herederos
deudores pacten la solidaridad. Por consiguitnte, si bien la regla ge-
neral es que las obligacione.s sean conjuntas y la excepción que sean
142 CURSO DE DERECHO CIVIL

solidarias, en la práctica acontece lo contrario, y la regla general pa-


san a ser las obligaciones solidarias_ Posiblemente, en vista de esta si-
tuación de .hecho, es que Códigos modernQS (alemán y suizo) han ¡:s-
tablecido como regla general la solidaridad: habiendo pluralidad d~
deudores, el legislador presume la solidaridad_

223. Caractensticas.-La.; características de la solidarí¿ad pa-


siva son las siguientes:
1) Presupone la pluralidad de deudores.
2) El pago hecho por uno de los deudores extingue la obliga-
ción de los demás.
3) El acreedor puede ¿emandar a cualquiera de los do:ud()r.:s_
Los dos últimos fenómenos jurídicos se explican en la misma for-
ma que la solidaridad activa. Aparecen las dos doctrinas: la romana
y la francesa. Y no merece d¡,cutirse que nuestro CúJigo ~e ha indi-
nado por la doctrina romana.
"') Finó.lllllent~, la solidarid:¡d puiva no ~ mmiee a los hera:de-
ros de ." codeudor.

224. Efectos.-Es forzoso distinguir entre las relaciones del


acreedor con los codeudores y las relaciones de éstos entre SI.

a) Efector entre tKreedor 'Y cadeudorer

225. 1) El acreedor puede demandar a los deudores con-


juntamente o a un deudor en especial, sin que por éste pueda
oponérsele el beneficio de división.-(Artículo L,5l4). Si Pedro,
Juan y Diego son d~udores solida.rios mios por 300, yo podría de-
mandar conjuntamente a los tres cobrando los 300, o si me place,
demandar únicamente a Pedro cobrándole el total; y Pedro no podría
argumentar que sólo debe. 100, porque n~ puede oponer el beneficio
de división, lo cual 'es una de las características de la solidaridad pa-
siva. Pero si bien el acreedor tiene la facultad de dirigirse contra el
deudor que le plazca, no podría, demandando a Pedro !os 300, em-
bargar un bien que pertenezca a Juan, o sea, de los otros deudores.
Lo ha resuelto ~ Suprema (2).
(2) Sentencia de 24 d~ abril de 1920, "~vista de Derecho y ]urispru.
drncia", tomo XVIII, sección primel'a, pág. 482.
DE l..\.$ OBLlGACION .. 5 CON PI.. UIt" LlDAD DE SU.JETG>!l 14.1

La solución contraria seda un absurdo: en un juicio ejecutivo


sólo pueden em~tgarse bienes del ejecutado y no de terceros, carác·
ter que tendría~ con respecto al juicio, el deudor no demandado.

Si el acreedor demanda a uno de los deudores solidarios, ¿$e en·


t~nderá que por estl: hecho pierde la facLlltad de dirigirse contra 106
otros deudores? El artículo 1,515 soluciona el punto en forma expre·
la, estableciendo que la demanda dirigida por el a~tedor contra un\)
de 101 deudores no I;xti..gue la ac~ióo CGnt.ra loa demás sino en la p.r·
te en que el acreedor haya sido satisfecho. E:o decir, si no obtiene la
c¡¡ncelación de Pedro, no hay dificultad para que Se diriJa contra
Juan. La limitación e.nlÍ en que puede perseguir a los otros deudoru
deacontando lo ya obtenido de alguno de ellos, y si de. éste obtiene d
total, es evidente que no puede pcrstguir a los demás. Aplicando t.a,
te artículo, la Suprema ha resuelto que el hecho de que el acreedor
demande a uno efe los deudores soUdarios y le embargue bienes, no
impide que se dirija contra los otros, si a virtud del embargo no al-
canza a obtener la cancelación de su crédito P).

226. ¿Qué valor tiene la sentencia que se dicta entre el


acreedor y uno de los deudores con r~pecto a loa otros deudo-
res?-¿Tendrá con respecto a éstos el valor de C06a juzgada? ¿Que.
dará el deudor solidado no demandado obligado con el acreedor?
En el Derecho Francés la cuestión se discute. Unos creen que no
se produce cosa juzgada. La corriente más numerosa sostiene lo con·
trario. La doctrina ecléctica dite que la sentencia, si es favorable a 104
deudores, produce cosa juzgada respecto de todos; sí es desfavorable,
no la produce.
Discurriendo sobre la base del De~ho Francés, es lógico sostener
que la aentenc.ia produce ·cDoSa juzgada respecto de los deuelores no de-
mandados, porque aparecerla . ahl la' triple identidad, cor.didón sine
-qua non para que haya cosa juzgada: persona (los deudores seri,.n una
mi&ma persona a virtud del mandato de que habla' ta doctrina fran·
<esa), objeto (la prestación es una en la ~o!idaridad) y causa de pe-
dir (la misma demanda).
En nuestro Código, si conslderatnos que el legislador establece
(3) ~n~ncia @ 19 de agcmo de 1931, "R,ev¡K.1 d~ Dertcho y JurilPru.
dencia", tomo XXVIlI., .. cción primer., páa;. 76Z.
144 CURSO DE DERECHO CIVIL

expresamente que cada. deudor ell deudor único por e! total de: la obli-
gación, pa~ce lógico deducir la doctrina contraria: no produce cosa.
juzgada con respecto a 101 otrCM, por faltar identidad legal de perso·
na. No obstante, en una sentencia de la Corte de Concepción, del año
1886, se establece que se produce COl>a juzgada (4). Pero la ~ientencia.
es pobre en sus consi¿erandos, p,<lrque no demuestra lo que afirrpa.

227. 2) El pago total que se haga de I,a obligación por WIO


de los deudores extingue la obligación con respecto a todos.-Si
Pedro paga al acreedor los 300, automáticamente quedan libertados dd
vínculo los otros deudores solidarios. Y 10 gue se dice del pag<1 tam-
bién es aplicable a los otros modos de extinguir las obligaciones.
1) A la novación, porque así lo dice expresamente el artÍculo
I,'JII} y lo repite el 1,64'. De manl!ra que la Ilovólción qUoC.se opera en·
tre el acreedor y uno de 10s deudores liberta a los otros dwdores soli-
darios, a menos que éstos consientan en la nueva obligación, como dice
e! artículo 1,519; porque sabemos que la voluntad es omnipotente.
2) A la confusión que se opera entre el acreedor y uno áe los
áeudQres; a virtud de e!la ~ extingue la obligación con respecto a ro-
dos los deudores. Se desprende de! artículo 1,668.
3) A la compensación, de acuerdo con el inciso 2.° del artículo
1,520, regla que se repite en el artículo 1,657, inciso final. Pero aquí
hay que hacer presente esta circunstancia: la compensación sólo ven-
dría a producir sus efectos cuando el deudor, que es acreedor a su
vez del acreedor común, oponga la compensación. Pedro, Juan y Die-
gorne aduedan 300, solidariamente. r ,ro yo, acreedor, soy deudor
de Pedro por 300. Entonce's, si yo ¿-emando a Pedro y éste me opone
en compensación su crédito, 5C extingue la obligación respecto d~ codos.
4) A la remisión o condenación de la deuda. Se refiere a esta ma-
teria el artículo 1,518, diciendo que· si el acreedor ha remitido su par-
te o cuota en la deuda a uno de los codeudores, no podrá después::nta-
blar la acción en co~tra de los demás deudores sino restando la cuota
del deudor perdonado. Yo, acreedor, demando a Pedro su cuota: 100.
Despu¿s de perdonar a Pedrr.. no podría exigir a Juan y Diego los 300,
sino únicamente 200.

(4) Sentencia de 7 de septiembre de 1886. "Gllceca de 101 Tribunale." del


mismo año, pág. 1767, N.O 2794.
DI' LAS OBLIGACIONES CON PLUI\J\LlDJ\D DE SU.feTOS 145

228. 3) Si la obligación es solidaria y no se ha renunciado,


fa ¡ntrrrupción que perjudica a un deuoor perjudica igualmente
a Jos otros.-(Artículo 2 J519). Pedro, Juan y D:ego son deudores de
:05 300. A los 9 años entablo demanda judicial contra P:dro y n'o
obtengo cancelación. Dos añ,03 después entablo demanda contra Juan,
gui,::n no puede oponerme la ptl!&Cripción, porque yo la h~ int!!trumpi.
do contra Pedro, y ella afecta igualmente a Juan.
y líl suspensión que paraliza la prescripción contr 1 uno di: los
d~udores, ¿también afecta a los demás? En opinión d.~ algunos, sí; en
cpncep:o de otros, no.

St-,KUI1 ~t ColmC't de S.uHl'rra t ~,.o. "S., por f" jt:'m plú -Jic::-,
de 1vl Uh(....
deudo",~ ¡¡"!l,1 a wr cónyugé J~I dcrc"Jor, o ~i ¡;UZ'l d .. 1'1.0..,. ,)
m oblíg," '1
cion #ná $u.pt'ndid.. por una condición, .tic 'deudor .. n bm .. /icio dl!'! c,).11 JI
pr"fcripdon no ha podidCl' corrt~, '·,eA potqu~ J!~a cónyug~ de! "creed~r, 'u
r orqu~ su d,p.d. eJt~ba som~tida, 11..: plazo' o condicion, ¿ pod ría invocar la prt's-
cripción verificadA en benelldo de lo. otro. deudores solidllriD$?" Después d"
plantur así <el problema, M. Col m,:! J •• San:erre respond-e negativamente, por-
qu .. la cxc~pción que emana de la p" ,,"peíón "es personal, puramente p~rso­
na!" jtomo V, N.O 142 bis, V).
Pero Demolombe, a quien sigue Claro SoLu, entr~ nosotros, ,halh in3C!p-
: .. Llr 'lU~ la prescripción corra en cortlra d-o: unol codeudOf2s y no de otros.
A >U JUiCIO, no h ..y .ino dOl partido. que torrtar: o que In prescripción que se
HI~rvn.:lc con r .. ~pt'cto de uno d~ 101 deudor:., se su.pt'nd~, por ~~u mismo. c,m
re.p<'cro d .. 101 otro~ (ocurriendo en la IUlp~Mión lo mismo que en la int~·
rrupclón¡; o que la prt'.t'ripción vuHicada "n f •• or d .. l uno, ¡.>U"JII 'L'r, .'n 10'
dos 1", casos, invocada por los olros, aunque ella no habría podido cumplir~e
('n f~\'or d .. · énol. como con'~cuenda de una c~u.a de suspensión a ·~llo, pe!"'
,0naL Pero lo que nG~ parece inadmisible, dice Demolombo?, es ;:s:! rérmin::o me·
cioo que declara que la prp<cripción se cumple e1\ favor de tlnos y qu~ no <e
cumpk en favor de otros.
"La solución, dice Demolomb.:>, está en la primera pane de ,?sta aherna-
~i\"a, esro ei, que la prescripción que se .u!~<,nde, en provecho del acreedor, con
respeao d<, uno de fos deudores, se susp~\lde también por ... to mismo, en su
pro\"echo, con respec:o de los o:ros".
"La doctrina contra ..;a lleva a conSt'cu~ncias ¡nad ;"'isibles. i Desd<, lu. go re
da el r"ro caso d~ que esta obligación solidaria, de que esta obligación que tiene
carácrer único para los dos codeudor-u, le ex:ingtU! res~cco de uno St' eon~ r
...,rva respecto dd otro!
¿Cómo salir de cal ¡mpase?
¿Podría el' acreedor demandar el total de la deuja al deudor a quien se 1....
:liega ",] derecho d~ invoca.¡' la pres.cripción?
Pero hay que decidirs.-: por una de .. stas ·dos cosas:
O este deudor tendría, después de haber pagado el total. un reCUNO con-
:~ .. su codeudor por su cuota; pero entonces este último no beneficiaria de !a
F'~scripción p:anada;
O dicho codeudor no tendría recurso; pero en tal caso su obl(gació·n se
encontraría ilgrilvada de la manl!'ra más inicua.
Son éstas, pues, las· dos alternativas i"gualmente imposibles.
¿SI! responduá qu~ el acreedor sólo podría demandar !u cuota a aqu~r
dt:udor a~ cual se !e niega el de~.. cho de invocar 1.1 pre.~cr;pci6n?
10 -O·, Ii¡¡aciana
14\) CI,;r\.SO DE UI::I~~CHO CIVIL
:--====-
E:to lO'. en ~f.cto. lo que responde M. Colmet de Santerre. "pur an31"gí.1.
dice .!l. de lo ~UJ estatuye la ley par.l .1 C.lIO de remisión de deud.l hech3 u·
pr~,"m.nt~ a f",'or d. uno .010 dIO lo. cod·,,¡Jore. solidarios (artículo 1.518 d~l
Código Civil Chd~no que corre.ponde al 1•.!8' dl'( CódIgo Fr"nc';s). y porqu~
luy 'srandes :~mtjlnza, entr_ 101 ranunci:1 al crcdito calificada de remisión d •
. ¿,uda. y el ab.mdono implícito. ¡,. renuncia tacit" rosultant. d. la prt.cri?·
ción .. (Loe. ;u¡>ra cit.).
Pero. ¿p.. ~:(:1cto que la prescripción repou $obre un:!. presunción dJ rJ'
misión? ¿No St ba.3 t!lm,bién, y muy princip:!.lment~. en Ull:!. pr~sunciól1 J~
pn~u'!
En :oclo c;"o, cUóllqui!ra qUe "a .1 fund:1rr:.n:o. d:sdr el punte> d. vist,t
filolófico. !o que nos parece ci~.rto es qu~ el !e¡illJdor hi~o de la I)r !s;~i p:i';!·
un medIO dt liblr:1ción real y absoluta.
Conduimo$ pu .. " termina Demolombe, que h pl'e.cripción. si se d~cidr qu<:
h~ sidu cumplid,l .n prov~cho d. uno de 10' codtudorn. con,tituy¡: 'ln mtd~,
t'tl1Ilt',n, \111'- PU\,J .. "'tr lnvoc,\do pnr lo", otro,". (flTraic.t ,"~'1I ClJnCr,lL''', tom "
(11, \,' d,"",". ['.,ri •• lB7!).

229. 4) La constittlción en mora de un deudor <\carrea la


constitución en igual estado de los otros deudores.-Si demando
judicialmente a Pedro, a su virtud quedl colocado en mera, e igual.
mente Juan y D¡~go.
230. ¿Qué efectos se producen cuando la obligación solida·
ria ha llegado a ser imposible?-¿Qué efectos p:oduce en esta c1as~
de obligaciones la impesibi:¡cad de la ejecución? El artÍculo 1,521 ma-
blece, rdlriéndose al caso particular ¿e la pérdida ,de la cosa cuan¿.)
la obI:gación ~; de especie, que la pérdida fortuita extingue la obliga.
ción con resp~cto a todes los deudores. Const!cu~ncia ~sto del principio
g~neral que en las obligaciones solidarias hay unidad en la prestación.
Pero puede aconre:er que la imposibilidad de la ejecución Se produz'
ca por la culpa o durante la mora de uno de los deudores. En esu
caso, dic~ el artÍculo 1,521 que cada uno de los deudor~s será soli-
óriam~nte re~ponsable del precio d:! la cosa. Pero la indemnización
de perjuicios consiguiente sólo podrá reclamarse del deudor culpable
o mOfOSO. Pedro, Juan y Diego me iban a construir una' casa, Se ha-
c: imposible la ejecución por culpa de Pedro. Todos quedan obliga.
dos a pagarme el ~alor, solidariamente: puedo reclamarlo de Pedro.
Juan o Dieg". Pero los perjuicioS sólo pue¿o reclamarlos del deudor
culpable, de Pedro. De aquí que en cuanto a la mora se pr~S<!nte una
anomalía. Por el hechll de colocarse en mora :l uno de los deudores,
quedan colocadol 105 otros. Para ser lógicos, tendremo5 que conduir
qu~ si la pérdida se produce durante la mora, podrá el acrec!dor exi·
gir ¿e cualquiera de los deudores tanto el valor de la cosa como in-
demnización de perjuicios. P¡.>rque la mora de uno ha contagiado a
UE LAS OBLIGACIONES CON PLUkALlDAD DE SUJETOS 14T
====================================~~;

los otros. Son todos deudores morosos. Entonces, el articulo recibiría


su aplicación exacta en el caso de la culpa, porque la culpa de uno no
contamina a l<ls otros.

231. 5) Si con respecto a uno de los deudores se pl'orroga


la jurisdicción, esta prórroga obliga a los, qemás deudores.-u
prórroga do Ja jurisdicción con:.iste en hacer competente a un juez que
no Jo es (5).

232. Cesión de e rédito s.-De acuerdo con las reglas del Có·
digo, par¡¡ que la cesión de créditos produzca efectos con t~sp;:cro al
deudor y tercero~, debe notificarse al deudor. Pues bien, si se cede un
crédito en el cual hay varlOS deudores solidarios, ¿será necesario notiti-
cal' la cesión a cada uno de el!o,:;? En el Código Francés, a virtud de la
ilamada, ¿o~trina de! mandato tácito y recíproco, la jurisprudencia ~r
:C,5 aurcr~s se indinan por considerar que basta con notificar a uno de

bs d~udores. Llevada [a cuestión a nue,stro Derecho, prácticamenu.


:s ac~nsejabl~ notificar a todos. TeóriCc1mente, parece también lógico
que deba n<ltificarse J todos, porque nuestro legislador no acepta la
doctrina francesa.

233. E1I:cepciones que pueden, oponer 105 deudores al acree-


dor.-Las excepciones son los mdio3 de defensa del demandado. D~
acuerdo con el proadimknto, S! dividen en dilato,.ias y pa(?ntoria;". La
dilatoria tiene por objeto subsanar un defecto o un error del proceso. La
F!reneoria tiene por objeto destruir la acción entablada por el deman-
éanee. De acuerdo con los artículos 1,520 y 2,354 del Código Civil,
las perentcrias se. subcla3ifican en reales o ccrnunes y personales.

Las excepciones reales son las quo! emanan de la, naturaleza misma
de la obligación, las que dicen relación con un vínculo jurídico inde.
pend¡entem~nte de las partes. Estas excepciones serían ¡as siguientes:
1) La nulidad absoluta, desde que ella puede ser alegada por
cualquiera que tenga interés en el asunto.
2) Las modalidades cuando afectan a todos los deudor:!!. Perfec-

(~,) Smtenc;Ol ·h 10 ,dr julio ¿e 19ZQ. "Rrv¡,u d~ D~néh~ V ] urispru"


dene!,,", mmo XIX, ,e, 'tón primera, pá)'., 17 L
148 ClJRSO DE DERIOCI-IO CIVIL
===============- _:..--,~=-:-==

[amente puede haber una obligación que, además de ser solidaria, sea
modal.
3) Los diversos modos de extinguir las obligaciones que traen con·
~igo la extinción total de la ·obligación: pago, novación, término ex-
untivo, ~tc.
Las excepciones personales son aquéllas que dicen relación con la
calidad y situación especial de la persona que ha intervenido ,~n la obli-
gación. Serían:
1) La rescisión, los vidas del consentimiento, la incapacidad re-
, .
•atlva.
2) Las modalidades cuando favorezcan o afecten a un de'udor
d<:crminado. De acuerdo con el artículo 1,512 eS posib!e CJue en la so-
::daridad, con respecto a un deudor, el vínculo s-~a puro y simple, y
con resFcto a los otro~ esté sujeto a modalidades: cuando la modali.
cad afecta a un solo d~udor, pasa a ser excepción personal.
3) Aquellas excepciones que se dan en consideración a la persa·
na del d-eudor, como aCoQntece con los beneficios: el de cesión d,e bie-
n-:s, qU! sólQ puede oponerlo el deudor favorecido.

Veamos qué excepciones puede oponer el deudor solidario deman-


dado. El artículo 1,520, inciso 1.", dice clara y precisamente:
"El deudor solidario demandado puede oponer a la demanda to-
das fas ~xc.epciones que resulten de la naturaleza de la obligación, y
además rodas las personales suyas".
Las que no puede opoll-er son las excepciunes personódes de 105
otros ceudores solidarios. Pedro, Juan y"Diego me adeudan 300 soli-
dariamente. Demando a P.edro, que podría oponerme la excepción de
pulidad absoluta (excepción real), a virtud de haber objeto ilícito, ()o
puede decirme que no ID.. paga porque al contraer la obligación hubo.
'error o dolo (excepción p~rsonal que le es propia). Pero no podría
decirme que I}O me paga porque al contratar Juan era menor de edad o-
habría error de su parte, porque esta excepción -:s pusonal de otro
de los deudores.

Hay dos excepciones qu~ tienen ,.:r,r~·teristicas esp~cial~s: Ict com-


pumrción y la remisión.
De acuerdo con el óI rrículo J, '121~ _: =:50 2.", regla repetida en el
arrícu!o 1,657, el deudor .'liolidaric- ,: .. ~, -'<aclo "no puede oponer por
vía de compensación el crédito de un codeudor SoOlidario contra el de-
mandante, sí el codeudor solidario I1Q le ha codido su deredH)". Pedro
al mísmo tíempo~s acreecor mío por {'os 300. Demando a Juan. Este
no po-drí<t decirme que me opone en compensación el crédito que tiene
Pedro. Está prohibido por el artÍculo 1,520. Salvo que Pedro le haya
cedido el l"rédito. L!'!'~Nltón de esta exigencia es lógica. Porqlle para
'ql!e la compensación opere ,25 condición sine qua non que el acrel'dor
y el deud{)t sean ptrsonal y recíprocamente acreedores y deudores. Y
aquí. ('n este caso, (yoO y Juan) no lo somoOs. Pero en cambio, si yo de·
mando a Pedro y éste me opon/! la ex-eepción de compensación, entono
as se extingue la obligación, . y una vez extinguida con Pedro, s.e extin-
guiría igualmel1te con los otros. Y si con po.sterioridad yo demando a
] uan, éste' pue¿e oponerme la excepción de compensación. En resu-
men, esta excepción tiene caracteres mixtos, y por eso algunos autoOres
la denominan ¡nixta, y sólo puden oponerla los demás. deudores no
acree¿ores cLlando el deu¿or que es acreedor del acreedor común la
ha opuesto.
En el caso de la remisión pardal, si el deudor condona la cuota
a uno de los deudores, de acuerdo con el artículo 1,518, sólo puede
dirigirse contra los otros deudores por 10 que queda de la deuda res·
rando [a suma perdonada. Si yo perdono tOO a Pedro y después ca·
bro el total a Juan, éste puede oponerme la ,excepción de remisión
parcial de la deuda.

b) Efector entre (adeudare,

234. Distinción.-Ya s.llbemos que en la solidaridad, r' n re 3'


P~cto al derecho de persecución que tiene el acreedor, cada deudor lo
es del total, y sabemos que esto sólo acontece en las relaciones entre
acreedor y deudor. Pero esta situación cambia radicalmente en lo qUl
se refi~re a los vínculos que unen a los deudores entre sí. Pa,ra estu-
di~r I{)s efectos que se producen una vez. que uno de los deudores ha
pagado la obligación o la ha extinguido por 'Otro medio equivalente al
pago, efectos reglamentados en el artículo 1,522, hay que hace~ un
distingo previo:
1) La obligación contraída por los deudores solidarios interesa
a todos ellos.
150 CL'RSO DE DERECHO CIVIL
.... - ...... - ~--=.:.:-_~_ .. ~-.;...:-=:

2). La obligación ~olidaria contraída slll o interesa a UI1() de lo,;


<1(udor~s.

235. 1) La obligación contraída interesa a todos los deu-


dOl'es solidarios; subrogación.-A Pedro, Juan y Diego les imere-
::a la deuda porque todos han usufructuado de ella, porque se la han
dividido. En este caso, el artículo 1,522, inciso 1." dice que ~l d~udor.
::jU! l!xtingue la .obligación por el pago u otro medio equival~nte que-

da subrugddu en los derechO$ del acreedor para ~xigirle a los otro!>


deudores sü parte o cuota en la deuda. Esta dispu",c,ón cOl1cueda
=:m el artículo 1,610, N.". 3. u, según el cual se produce la subrogación
:'~gal cuand:> es a b:neficio: "3." Del que paga una deuda a que se
halla obligado solidariamente". En el ejemplo, si P~dro me paga
~os 3l1Ú, después pue¿~ entablar la acción para cobrarle 100 a Juan
v 100 a Diego. Hay que r~calcar que la acción que ~iene el deudor
que ha extinguido la obligación contra los otros deudores no autori-
za para repetir el total, sino la cuota 'lue tienen en la deuda los otros
¿eudor~. Pedro no puede exigir 300 a Juan. Esta solución es per-
fectamente jurídica y está basada 'en la conveniencia práctica. Es ju-
rídica porque la solidaridad desaparece desde el momento en que se
extil1gu~ la obligación por el pago que hace un deu¿or, y entonc~s
:.1 ob!igación, de solidaria que era con rc~!ncto al acr~edor, se transo
forml. en simplemente conjunta entre los deudor!s, y como tal sólo
autoriza para exigir la parte o cuota en la deuda. Y es conv·eniente
?ráct:call1:nt~ porque si Pedro, el d~lld:>r que paga, puede exigir el
~.:Ital a Juan, éste podría exigir ,~l total a D:egp, y ést! a Pedro, y
;¡<í suci:sivamente.
Resulta que ,~sta subrogación que s~ produce del deudor que pa-
ga en los derec;hos del acr:!edor es sui generis, sin las características
de la subrogación legal. Por, dos razones:
1) De acuerdo con el artículo 1,608, la subrogación es el tras-
?a~::J de bs derechos del acreedor a· un tercero qu~ le paga. Por
r!gla gen!ral se opera cuando la deuda la pagl. un tercero, y en ~I
caso d~ la solidaridad la paga un d:udor solidario, una pers:>na:>bli-
gada por un vínculo jurídiw con el acreedor.
2) Aplicando las. reglas de la subrogación (artículo 1,612), re-
sultaría que el deudor que paga podría repetir totalment-e en contra
de los otros deudores, lo cual prohik el artículo 1,522.
DE LAS ODLlCACIONES- CON PLURALIDAD DI.; ';UJ¡:TO~ 1) 1

236. 2) La obligación contraída interesa a uno de los


deudores.-Esta situación es posible, porqu~ la solidaridad consti-
tuye una verdadera garantía o caución. Puede acontecer que tos 300
que me ~eb~n Pdro, Juan y Diego sólo hayan aprov~chado a Pedro,
y Juan y Diego se han obligado solidariamente con él como prestan-
do una caución. Este caso lo contempla d articulo 1,'522 inóso 2.n •
Hay que hacer un nuevo distingo, según el d·wdor que l 1>ague:
1) Paga el deudor qu~ tiene interés en la obligación, o sea, Pe-
dro. En este caso no tiene d~recho a rep~tir contra los otros deudores.
2 ) Paga otro d! bs deu dores (J uan o Diego). De ácuerdo :: on
el inciso 2:' del'artÍculo 1,522, si el pago lo ha::e Juan, sólo podrá
repctir contra Pedro, pero no contra Diego. Hay un fondo ¿,! equidad.
237. ¿Qué acontece cuando' uno de los deudores solidarios
cae eil' insolvehcia y' como"consecuet1'cta de ello no puede pa-
gar la obligadón?-En :1 caso de la ·obligación conjunta, de acuer·
do con el artículo 1,526, inciso 1.", parte final, la insolvencia ¿e uno
de los deudores no grava a los otros. Si P~dro cae en insolvencia,
Juan y Diego no están obligados a pagar sus 100. Pero en la o~liga­
óón solidarja acontece lo contrario, y, de acuerdo con el articulo 1,522,
inciso final, la insolvencia de uno de los dwdores grava a los otros,
a prorrata de sus cuotas, y todavía más: los grava aun cuando s~ les
hubi'!r~ exonerado de la solidaridad, como dice el artÍculo citado.
Sin cmbugo, parece evidente que si el acreedor ha p~rdonado la cuo-
:z do! !a .:leuda a uno de los deudores, no afecta a ést:! la imJlnn·
óa d:!: otn> deudor.
Ex! in c.:.ó n
238. Formas de extinción.-Puede :xtinguir~ [a solidaridad
d~ do, maneras: por vía de com~cu·!ncia y por vía principal.
S: extingue por vía principal cuando, no obstante subsistir la
obligación, ella deja de S!I soldaria; en otros términos, se extinguirá
wando la obligación, de wlidaria que !ra, se transfo:ma en 3imple-
mente conjunra. Esta extinción se opera en dos casos: por muerte de
uno d! lds cadeudores, caso contemplado en el artículo 1,523, y por
ren uncia de la so!idari¿ad, de acuerdo con e 1 artícuLo 1,516.

239. ? Extinción por la muerte de uno de los codeudo-


res.-Dic,: el artículo 1,523 qUe si fallece uno de los deudores podrá
152 CURSO DE DERECHO CIVIL
============-=====_. -_ ..
el acreedor demandar a sus herederos conjuntamente la deuda o a
cada uno .su paree o cUota en ella a prorrata de su cuota hereditaria.
Es evidenee que no habría inconveni:nte legal, para que en un contra-
eo ..e pactara que la obligación subsistirá comp solidaria aún con r~:.­
peceo a 105 herederos.
En el caso de fallecer uno ~ los codeudores solidarios, al acr~~·
dor le q\Jcdan tres caminos:
1) De acuerdo con las reglas generales, podría ¿emandar el e.:>-
cal de la obligación a Ul'Q de 105 deudores que aún vive¡ a Juan, por
ejemplo.
2) O podría rxigir, de acuerdo con el artículo 1,523, el cutal de
la· deuda a los herederos de Pedro, conjuiltamente.
\ t'< '3) O exigir de cada uno de los herederos de Pedro su paree Q
cuoca en el eoeal de la d:uda. Y fijémonOll bien en ueo. Podría w:.:r-
;e que cada heredero só~o eseá obligado a pagar la deuda en la cuora
que le corresponde del causante. Pero no e5 así: yo podríiL demandar
de cada heredero 1'0 (miead de! total), y no 50 (mitad de la cuota de
Pedro) •
240. b) E.'¡"ción por renuncia que de la lIolidaridad ha-
ga el acreedor.-EI artículo 1,'16 lo dice expresamente, aplicando
el artículo 12 del Código Civil. Aun cuando no existiera el articulo
1,'Hó, habríamos llegado.. a idéntica conclusión, aplicando el citado
artÍcu!o 12.
r.a
renuncia de la solidaricLtd plUd~ ser expresa o tácita, '1 ero
ambos casos, gtneral o individual.
E:; expresa cuando. se hace en términos formales y explícitos.
y es generill cuando, como dice la pilrte final dd ilrt. 1'516, el.
acreedor consiente en la división de la deuda. En otros términos, la re-
nuncia gen-eral consiste, lisa y llanamente, en transformar la oblig.1-
ción, de solidaria, en conjunta. Entablo tres demandas cobrando 100
a cada deudor, a Pedro, Juan y Diego.
Es indiviJual cuando es aplicable a uno solo de los deudoru.
D~ acuerdo con el artículo 1;51u, para que ulita la renuncia ~­
cita especial o indivkhul, se requieren tres condiCiones:
1) Que el acreedor ¿emande a uno de los deudores por su cuota
o .1c!pte el pago parcial;
2) Que !e deje constancia de amNs )S.1S; y
1>1' LAS 08LIGACION ES c<:>N I>I..UllALlDAL) Uf: SUJIOTOS 15 ~

. .3) Que al dem.ndar O aceptar el pago no le haga reserva de 1.1


solidaridad ni de su, derechos.
De acuerdo con el articulo 1,'22, el hecho de que se renuncie
a la solidaridad con respecto a uno de los deudores· no impide que e:
deudor exonerado cargue con !a cuota del deudor insolvente.

SOLIDARIDAD IMPER FECT"

241. Ori.sen.-La teoría de la solidaridad imperfecta la idea·


ron ciertos llUhll'(S franceses para explicar la solidaridad en los ca~o.s
tU que no cabe presumir el manc!a~o tácito y reciproco, como (ti la re.'
pon~ab.ilidad solidaria de íos amores' de un deUto.

242. la legislación chilena no acepta la teoJ·ía de la soli.


daridad imperfecta, porque ni) acepta la ttoríll. del manda'to táci.
to y recíproco y, en consecencia, es ¡nneee);! rin recurrir a aquell;!. nu~'
va teoría para llenar los vacíos de !sta última. índice

1Il. OBLIGACIONES INDIVISIBLES

243. Ubicación de la materia dentro del Código; obscuri-


¿ad de la misma.-$e encuentran tratad,u a continuación de las obli·
gaciones solidarias, en 105 artlculos 1,524 a 1,'34, en el Título X ¿~I
Libro IV.
Esta materia en forma casi·cradícionat, ha sido tenida como obscu·
ra y difícil.
De las innúmeras y agrias discwiones promovidas en tlempos
pasados con motivo de esta -materia, ha quedado como obra célebre
la de CarlO& Dumoulin, llamado vulgarmente Molineo y cQnsidera-
do como. t'e! .príncipe de io! jurisconsultl» francelts del Siglo XVI".
En dicha obra, que &e titula Extricatjo 'ubyrint; d¡"jdu; d indi"idui
(D:senredo del laberinto de [o div: :!:>[e e indivisible). Dumoulin di·
rige al lector a través de este la~rinto mediante la ayuda de diez lb.·
ves y treo. hilos que pet'tniten no naufragar lOen este océano del Dere-
cho, que es el más profundo, agitado y peligroso de los m? ~es", se-
gún él mismo escribía.
Pothier resumió la doctrina de Dumoulin despoján¿ob según eL
1>1' LAS 08LIGACION ES c<:>N I>I..UllALlDAL) Uf: SUJIOTOS 15 ~

. .3) Que al dem.ndar O aceptar el pago no le haga reserva de 1.1


solidaridad ni de su, derechos.
De acuerdo con el articulo 1,'22, el hecho de que se renuncie
a la solidaridad con respecto a uno de los deudores· no impide que e:
deudor exonerado cargue con !a cuota del deudor insolvente.

SOLIDARIDAD IMPER FECT"

241. Ori.sen.-La teoría de la solidaridad imperfecta la idea·


ron ciertos llUhll'(S franceses para explicar la solidaridad en los ca~o.s
tU que no cabe presumir el manc!a~o tácito y reciproco, como (ti la re.'
pon~ab.ilidad solidaria de íos amores' de un deUto.

242. la legislación chilena no acepta la teoJ·ía de la soli.


daridad imperfecta, porque ni) acepta la ttoríll. del manda'to táci.
to y recíproco y, en consecencia, es ¡nneee);! rin recurrir a aquell;!. nu~'
va teoría para llenar los vacíos de !sta última.

1Il. OBLIGACIONES INDIVISIBLES

243. Ubicación de la materia dentro del Código; obscuri-


¿ad de la misma.-$e encuentran tratad,u a continuación de las obli·
gaciones solidarias, en 105 artlculos 1,524 a 1,'34, en el Título X ¿~I
Libro IV.
Esta materia en forma casi·cradícionat, ha sido tenida como obscu·
ra y difícil.
De las innúmeras y agrias discwiones promovidas en tlempos
pasados con motivo de esta -materia, ha quedado como obra célebre
la de CarlO& Dumoulin, llamado vulgarmente Molineo y cQnsidera-
do como. t'e! .príncipe de io! jurisconsultl» francelts del Siglo XVI".
En dicha obra, que &e titula Extricatjo 'ubyrint; d¡"jdu; d indi"idui
(D:senredo del laberinto de [o div: :!:>[e e indivisible). Dumoulin di·
rige al lector a través de este la~rinto mediante la ayuda de diez lb.·
ves y treo. hilos que pet'tniten no naufragar lOen este océano del Dere-
cho, que es el más profundo, agitado y peligroso de los m? ~es", se-
gún él mismo escribía.
Pothier resumió la doctrina de Dumoulin despoján¿ob según eL
tol"RSO DE DERECHO CIVIL
.. ~------- --~-
- - -_ ---_._
- - - - - - --------- ------
.. ~.
.. - - - ---".--.:.:::====

decir de )osscrand, de t.oda la "mis·: en sc:cne". El Código francés.


siguió las dir~cciones de Pothier, y el nuestro también, al ateners!
en estos puntos a aquél.
La mayoría de los autores están acordes en c:m.;iderar la casi
ab~olllta inutilidad práctica del estudio de las obligaciones indivisibb.

244. Definición.-EI artículo 1,~24 s:! ·encarga de dar una de-


tinición, d:c:en¿o que las ob!igaciones son divisib!es o indivisibles "se-
gún qu~ tengan o no por :Jbj.!to una cosa su.sr.~ptib!e de división, sea
física, s:a intelectual o d: cuota". Esta definición nn es todo l~ fe-
liz qu:= hIera de dzs;:ar. Po:que pod:mos obs'!rvar qll~ en el mundo fí-
~i::.:: 110 hay cosa qu:! no ac~p:·e división intelectual. Hay ciertamente
,m.1S qu: no aceptan una división fí,;ica, como un c"hallo por ejem.
plo. La Jivj~ióll Ílmlc:ctuill ¡1 d;: cuota:l:s una J¡vi~ióll que ~e hac~ 1:11
iorma abst¡'acta; todas las COjas la admiten. Un caballo es susccptib!::
.:l~ división int!lectual: nadl impió que Pedro sea dueiio de la mitad
de: (aballo y que Juan 10.sea d! la otra. mi.ad.
De aquí que sea m:=jor definir la obligac:ón indivi3ible como aqué-
la ~n la cual la préstación no es sus::~p:ible . de cumplirse por parcia-
:iJad~s.

245. Clasificación de la ndivi i/bi~i.dad.-Fué pr~cis'amcnt:


f(lrmulada por Dumoulin, según el cual la indivisibilidd puede su de
a~s das!s: abJoluta o natLIl'al, contractllal ~ relativl .: indivi~¡b¡/idad
d: p.lg0 J ::x:::::p:;oncs a la Jivi~ib:lida;:L

246. a) I.ndivisibilidad absoluta o necesaria.-PlI:de d~cirs~


qU;! es aquélla qu: :!stá cstableci¿a por la naturaleza misma de las co-
sas; viene a ser más fuene que la voluntad de los particulares, quien::.;
no podrían hacer de ella una· divisibilidad. En realidad, el único cas<>
que se cita de esta indivisibilidad ~s la obligación dI! constituir una ser-
vidumb:-e. No se ha podido encontrar otr·o ejemplo, por los autores.
Por t!~v .•• Corte Suprema ha fallado que la obligación que contempla
d artÍculo 850 constituye una obligación indivisible. Dicha dispoi.ición
!e refier~ al casO en que, con motivo de una venta o una adjudicación
de una parte de un fundo, ésta parte q¡·,3t' desprovista de salida al ca-
mino público; en esta situación, su dueño tiene derecho, sin indemniza-
ción de perjuicios, a una servidumbre de tránsito. Pero como puede su-
D10 LAS UIH.. ''''hGON''5 coN PLURALIDAD DE sUJr:1'OS 1~~

ct!¿er que a esu predio sin salida ~ le intercepten dos o más pudios,
es entiende constituida a todos la setvidumbt·~ (6).

247. b) Indivisibilidad relativa o contractual.-Nos cncon-


tramüs m su pJ~!tncia cuando la obligación en sí mi'5mao el objeto de
da es p~rfectamerltt: divisible, pero en la cual la buena y cOl11pleta ..:je.
cución de la obligación a:cons~~a que ella' se haga .!n su totalidad. s:
:.ita. corno ejemplo laob 1¡gación que se tiene para construir. una casa.
Un arquitecto puede hacer un edificio por parcialidades: obligarse a
comtruir los cimíe'nros, lu:g-o las muralhs, ,1 nlllt ¡llll,!(iÚII el ct:cl!o, jade·
pmdientement~. Pero al du~ño le int.!resa rzcibir :d edificio ,terminado.
Enton::es la ejecución d'! la. obligación ,e hac en su totalidad. Por
eso' se llama contractual, por,-, .' hasta cierto pUllto hay una illtcrpreta·
c;ón de la voluntad de las parte~,'
En tI inciso 2." del articulo 1,524, el legi;;lador cita como :jem.
pbs de obligaciones indivisibles la obligación de constituir una servi·
dumbre y la de construir una casa. Es decir, pone un :jemplo ,de indivi·
sibilidad absoluta y otr-o d~ indivisibilidad relativa. En definitiva, estas
dos indivisibilidades se rigm por los mismos princip:,os y l'egla$. Se-
gún Pc. híer, hay una sola di fer::ncia: la indivisibilidad absQluta es irre-
nunciable; la otra, puede renunciarse.

248. e) Indivisibilidad de pago \ t!xcepciones a la divisibi·


lidad.-Comprende los casos contemplados en la enumeración que ha-
ce d artículo 1,526. Propiam~llte no exíst: obligaciól1 indivisible. La
cbligacíón en sí misma es dívi~ibk Pero su cumplimiento, sea por la
voluntad de las partes o Pl?r disposición de la ley, se hace indivisible.
R:sulta de aqui qu~ estos casos de indivisibilidad no ~ rigen por las.
f.!glas ¿~ las obligaciones indivisible:;, las cuales sólo se aplican a las
:ndivisibilidades natural y relativa. La indivisibilidad de pago tiene re-
gIas propias.

249. Divisibilidad e indivisibilidad de las diversas clases


de obligacione3.-D: todo !o dicho resulta que las obligaciones d~
dar, por regla general, son perfectamente divisibles; el único caso de
indivisibilidad es la obligación de constituir una servidumbre.
(6) Sentencia de 12 de !eptiembre de 1928, "Revista de Derecho y Jurl~
pr'-1dencia", tomo XXVI, sección prímua, pág:, 543.
CUR.SO DE DERECHO CIVIL

La obligación de hacer generalmente es indivisible. Cae en la in·


divisibilidad relativa. Si encargo a un pintor que me pinte un motivo
de puerto, np basta con que hoy me pinte un bote, el próximü año un
muelle, al otro un barco, ~tc.
Las obligaciones de no hacer pue¿en ser divisibles o indivisibles,
s~gún que la infracción pueda ejecutarse o no por parcialidades. Si m~
obHgo a no segar 100 cuadras de trigo, y siego 10, infrinjo en part!;
si me obligo a no abrir un bar, tendrá que haber obligación indivisibie.
En tedo ClS~, aquí no tiene mayor importancia la indivisibilidad, por-
que 10 que caracteriza a ésta es que puede exigirse el toral de la
obligación.

Cobra importancia el carácter divisible o indivisible ¿~ una obliga-


don cuando hay plur:.tlidad de aac~Jor~~ Q JwdorC!~. Si hay UlW IiO!".

en realidad es indiferente señalar si la obligación es divisible o ¡ndivi.


sib!e, ya que en ambos casos el deudor está obligado a cumplir el total,
puesto que el acreedor no puede ser obligado a recibir el pago por par-
cialidades (artícu'. 1,591).

250. Características.-1) En la obligación indi-visiblt, cada


,Il'rc/'t!or ti ¡("/I,I ..r lo Cf tÍnicamentede JI( C:/lota, pero 110 de la totalidad
de la obtl b .1ción. Este principio se confirma respecto de,! acw:Jol' con ~l
artículo 1,532, y respecto d!l deudor con el artículo 1,530, De acuerdo
con el artículo 1,532, un acreedor de obligación indivisible no puede
remitir la deuda ni recibir el precio de la CQSa debida, 10 que demues·
tra que no es acreedor del total, porque de lo contrario no· habría in-
conveniente para que pudiera hacer una y otra cosa. De acuerdo, con
el artículo 1,530, demandado uno de los deudores, tiene derecho a que
se le conceda un plazo para entenderse con los codeudares a fin de cum·
plir la obligación conjuntamente con ellos; y esta facultad ~ólo se ex-
plica porque el deudor no lo es del ~~tal.

2) Si bien en la indi'Yisibilidad, como en la solidaridad, nay una


sola cosa debida, unidad en la pre~'tación, existen, sin -embargo, tantos
-vínculor cuantos acreed(>rt:s o deudort:s haya. Porque, en otros térmi-
nos, lo que impide que la obligación se cumpla por partes es que dicha
obligación sea por naturaleza indivisib!e. Se confirma este principio con
el artículo 1,533, que en síntesis establece que la indemnización que st
DE LAS OBLIGACIONES CON PLUltl\L1VI\D UE SUJETOS 1 ~T

deba al acreedor por ),ncumpHmiento de la obligación indivisible es per-


fectamente divisible entre los deudores.

3) E,l {as obligaciones in.di'Yisibles no existe-lo reconocen aún los


autores frances'es-ningún mandato tácito y recíproco, ni enrre acr~do·
res, ni cntre deudores, a diferencia de lo que existe !Il la solidaridad
d: acuerdo con la doctrina francesa. Es fácil demostrar la no ~xjsten·
c;a de mandato; queda en evidencia con la sola lectuta de lo. ar-
:ículos l,'no y 1,5"32.

Efectos de la indi"Vísibilidad acti'Yd

251. La indivisibiHdad puede ser activa o pa:iiva: de/h'd,


n:ando hay varios acreedores; pasi'Yd, cuando hay val :05 deudol':!s.

252. 1) CualqUier coacreedor tienederedw a exigir el total


de la ohligación.-De acuerdo con los artículos 1,527 y 1,528, cuan-
d,~ ,~xiste pluralidad de acreedores con respecto a una ublig¡lóón in·
divisible, cualquiera de ellos y aun sus herederos pueden demandar
de~ deudor el cumplimiento total de la obligación. En realidad, est~
principio no está en armonía con el recién señalado según e! cual ca-
da acreedor lQ es sólo de su cuota y no dd total del crédito. El legis-
:ador debió haber estabJecid o que los acreedores, todos, conjunta.
mente, exigieran de! deudor el total de la obligación. Tal acontece
en el Código Alemán.

253. 2) El acreedor no pue.de, sin consentimiento de sus co-


acreedores, remitir la deuda ni recibir el precio de la cosa debí-
da.- (Artículo' 1,532). Hay una contradicción entre este artículo y
105 dos anteriores tratados. Porque si el .acreedor no puede remitir la
deuda ni recibir el precio de la cosa debida (artículo 1,532), no se
\'~ por qué, sin estar de acuerdo <¡on los demás acreedores, pueda exi-
gir el toral dela obligación. Este artículo 1,532 se explica porque =a-
da acreedor lo es únicamente de su cuota, y no del total del crédito.
S:n embargo, puede acontecer que, nc', obstante la prohibición del ar-
tículo 1,532, un acreedor remita la deuda o reciba el precio. ¿Qué
efecto.s se producirán? El mismo 1,532 se encarga de manifestar que
:05 demás acreedores 'podrán exigir del deudor el cumplimiento de la
1S8 CURSO UE UERECHO CIVIL
=:::-==:.:=..-------========-==
obligación devolviéndole el valor de la cuota de! acreedor que ha r~­
cibido e! precio. En otros términos, la remisión que haga un acreedor
sin estar de acuerdo con los. demás acreedores, no exime al deudor de
cumplir su obligación si lo demandan los otros acreedores, quiene.
pueden hacerlo devolviendo la cuota del que recibió el precio.

254. 3) El pago efectuado por el deudor a cualquier acree-


dor extingue la obligación con re~pecto a los otro!!.

255. 4) Interrumpida la prescripción con respecto a un


acreedor. se ititerrumpe con respecto a todos.-Se trata de conj·
tituir una servidumbre; hay un deudor y tres acreedores. Pedro deman-
J ...... 1 deudor; Illterrumpe la prescripción. También SI! entiwde ilm-
t"l1Il11pid.1 t.:un r:~F~(to a Juan y Di~go. El legislador no !o dic~ expre·
~amellte en el párrafo de las obligaciones indivisibles, p;!ru se reher!! a
ello al hab'ar de las servidumbres en ~I artícu'~ 886.

y si con respecto a un acreedor re rurpende la prescripción, ¿aproo


vechará igualmente a los otros'? Uno de los dueños ¿el p~edi() domi-
nante es hijo de familia, y capaces !os otros. La servidumbre prescrib!!
para éstos; pero no. corre contra d primero. De acu:rdo con los princi-
pios gw!:ralcs, tcndr<!mos qu<! concluir que no los flVor.:ce, porque ;a
suspensión es'un b~lleficio personal; pero esto desut: un punto de visea
t.!órico, pcrqll.! en d ho=cho la cuestión no tiene mayor importancia, }'a
que s:empre el ¿wdor puede ser demandado p.Jr el acreedor en curo
bmefic:o se susFndió la prescripción.

256. 5) El acreedor que recibe el pago total debe prorra-


teado con los otros cuacreedores.-Una ve"z que el acreedor r!cibe ~:
pago de la obligación, es evidente que debe prorrateado con los demás
acrec:dores. La ley no 10 dice, pero resulta lógico aplicando los principi;:s
generales, como en la ,01idaridad aor.iva. Respecto de la susp~nsión po-
dría presentarse esta cuestión: Demanda el único acreedor en cuyo fil'
vor se ha suspendido t prescripción; obtiene el cumplimiento de la
cbligación. ¿Estaría obligado a prorrat~arse con los demás acreedore.. ?
Podría decirles: Con respecto a ustedes esta obligación ya se ~ncon­
traba prescrita, por no ejercitarla, pero para mí no; yo 5010 tengo ¿e-
!'echo al pago.
DE LAS OBUCiACrOXES CON PLUI\AUO ... O OE ~VJETOS 1;0
---====================================
Efectos d~ la indi'Yisibilidad pasí"a

257. 1) EL acreedor o sus hetederos pueden demandar


el cumplimíerit'(; total de la obligación de cualquier deudor (Ar.
tículos 1,527 y 1,528) ,-En realidad si el legislador hubiera sido lo-
gico con los principios, desde. que ha considerado que cada d'~lIdor lo
es só!o dr su cuota, debió establecer que el acw~dor demandara conjun-
tamente a los deudores. Parece que así acontecía en el Derecho Ra-
mano. y según Maynz, se circunscribió a esta exigenci;¡. por lo :!Ogo-
rroso que eran las notincaciones a todos los deudores.

258. 2) Demandado uno de los. codeudares, puede solio


citar del acreedor un plazo jl fin de entenderse C011 los otros deu-
dores para cumplir su- obligación (AFtículo 1,530) .-Este artÍc!.\-
lo es la mejor confirmación de que en la indivisibilidad no hay man-
dara táCIto y recíproco, y de que tampoco cada deudor: lo es de la tO-
talidad. Nuestro legislador no díce que este ¿erecho que constata d
artÍcuJ.o 1,530 s~a para qu~ el codeudor dem.lnd,tdo arrastre al 1uicio
a los otros. Pero si cOllsi¿\'ramos la fuente de esta [ey--d Código
Francés y el prnyecto de Código E'ipañol de García Goyena-pode.
mo; concluir que este plazo e;,¡ para que el deudor demandado y los
ctros concurt:ln al j uíc:o entablado por el acreedor.
Sin embargo, este beneficio JeI plazo JIU put'dt' JÍt'mprt! St" ¡un"
cado; no lo podrá ínv.::car el deudor cuando ún ..!mente ¿¡ est;í ero
condiciones de cumplir la obligación (articulo 1,530). Pedro y Juan
se obligan a constituir una ~:!rvidumbre m un predio de:erminado.
Después, dicho predio se adjudica a Juan. D~malldado Juan com.)
eodeudar indiv'isible, no podrá oponer el beneficio ¿el plazo, ya que
a virtud de ser el único dueño, deb2 cumplir solo la obligación_

259. 3) El pago de la obligación que hace uno de tos


deudores extingue la obligación con respecto a los otros (Ar-
tículo 1,531) ,-Como en la solidaridad. Consecuencia lógica ¿e s~=
una sola la cosa debida, de haber unidad ~n la prestación,

260. 4) Interrumpida la prescripción por el acreedor con


respecto a un deudor, se entiende también interrumpida con
respecto a tos demás (Al'tícu!o 1,529} .-En cuanto a la Stlfpen-
ltlO CL'RSO DE DERJ::CHO CIVIL
=================================--
JlOn, no hay cuestión que re$oOlver. Si se suspende a favor del acr:e-
dor, ar (ta a tocios los deudores, ya <jue a cada uno podrá oponerle
la suspensión el acreedor.

261. Efectos que se producen como consecuencia del in-


cumplimiento de la obügación indivisible.-Hay que hacer un dis·
ringo previo, s:gún que el incumplimiento sea fortuito o culpable.

a) Si I!S fortuito, la obli&ación se extingue COII rl:~p~'w 11 todo~


los deudm'es indivisibles. "A lo imposible nadie está obligado". Con-
secuencia de existir unidad en la prestación.

b) Si ~s culpable, hay que hacer otro distingo, s.:gún que la cul-


p., Sl:a dr todos I(l~ deudores o d: lino d~ dloo;:
1) f)t! toJU!: de acuerdo C;11l d articulo 1,'33, es Jivisible la ac-
ción d: p:rjuicios que resulta del incumplimiento. Si lus perjuicios
ocasionados por el incumplimiento se avalúan en 300, el acreedor sólo
puede d;:mandar 100 de cada deudor (son 3 los delldor~s) _ Hay una
obligación conjunta. 'Esta disposición viene a demostrar el principio
s~gún el cual hay tantos vínculos jurídicos como deudores haya. Ape-
nas desaparece la imposibilidad del objeto para cumplir la obligación
por parcialidades, se transforma en obligación conjunta.
2) De uno: un nuevo dis~ 190 hay qu~ hac~r según que se haya
estipulado o no cláusula penal:
a) Si no, de acuerdo con el articulo 1,533 sólo podrá exigirse ín-
tegramenu! la indemnización de perjuicios del deudor culpab!e; no
afecta ninguna responsabilidad a los otros deudores.
b) Cuando se estipr"a, de acuerdo con el artí'culo 1,'40, inciso fi-
nal, puede el-acreedor exigir a su.arbitrio el total de la pena,al deudor
culpabie o a todos los deudores a prorrata de la obligación, quedándo-
ies a salvo su acción pua rep!tir del deudor infract:lr.

262. Extinción de la obligación indivisible.-Una vez que


uno de los deudores cumple la obligación, ella se eXtingue (artÍculo
1,531). extinción que a fecta a todos los deudores; pero entonces vie·
nen las relaciones de los deudores entre sí, y es lógico y equitativo que
el deudor que ha pagado íntegramente la obligación demande de los.
otros su parte o cuota en la deuda, mediante la acción in rem verso.
DE )..A5 ObLIGACIONES CON PLVaALIIMO OE ftIJ"TOS f6 I

LA INDIVISIBILIDAD DE PAGO

263, GeneraHdadu.-Está ¡;ontemplada en el artículo 1,526.


Esta indivisibilidad no constituye un (aso de obligación indivis.ible, sino
que, por el concrario, ésta es divisible, pero la ley o la voluntad de tas
patteoS hacen que su 'cumplimiento no pueda c-fectuatse por parcia.
Iidad('$.
De aquf ruulta que 1.. real .. ntudi.d•• recientemente no le apli.
can a eSt(' --, (culo 1,526.
Esta materia fué introducida en el Derecho por Pothier¡ de ahí
la ro-mó el Código Francés, y en seguida pasó a nuestra legislación,

263 bis, Excepci<mes a la divisibilidad.-Lo, U!()s de indivi-


SIbilidad de pago o ex<:epciones a la divi,¡ibilidad están contemplados ~n
el artÍculo 1,526.

264. 1) Acción prendaria o hipotecaria.-De acuerdo con


el N.U 1.0 del artículo 1,526, "la acción hipotecaria o p!"endaria se dirige.
contra aquél de los codeud.ores que posea, en todo o en parte, la cosa
hipotecada o em~ñada", Para estudiar esta disposición, son previas
alguna. nodonCJ. Conccemo. la daaific.. ¿ión de los derecho. en prin-
cipales y accesorios; 101 ¡F ',oriOl! 50n aquéllo, que no pueden sub-
sistir por sí mismos, sino que van 'ad] untos a otro derecho. Son~jem­
plos, la prenda y la hipoteca. Es decir, no se concibe un derecho de
prenda e hipoteca sin que esté existi,endo una obligación principal cu-
yo cumplimiento esté asegurado' por esta garantía. De manera que
en todo crédito o derecho garantizado por prenda o hipoteca, hay dos
relaciones jurídicas, dos derechos: el derecho principa.C qÚe puede
ser per.5<lnal o real, y el derecho real de hipoteca, que es accesorio. Un
ejemplo: Presto 100 a Pedro y me garantiza este mutuo dando en hi·
poteca una propiedad. Yo tengo contra Pedro 2 derechos: uno per-
sonal que emana del ,contrato de mutuo y que es el principal, y uno
rul que emana de la hipoteca. Lo que el legislador declara indivisib!e en
este artículo es la hipoteca o la prenda, d derecho accesorio, pero
no dice ni preten~e decir que el derecho garantizado sea indivisible;
por 10 general será divisible, y excepcionalmente indivisible. Pero en
todo caso independiente dd carácter divisible o indivisible de la hi-
II-O::li¡¡ac,oou
102 (.UH.SO OE UERECHO CIVIL

potecL Un ejemplo para ver la distinción: Presto 300 ¡\ Pedro, Juan


y Di:go, Y me dan en hipoteca una propiedad de Pedro. Despu~s
Pedro vende la propiedad a An.onio. Yo, acreedor hipotecario, ten·
go dos acciones: [a persona.liel contrato de mutuo, que puedo diri.
gir sólo contra los deudores, y la real para conseguir la propiedad hi·
potec.:ada que está en poder de Antonio. Si entablo la acción real contri
Antonio, la puedo eRtablar para que se me pague los 300. Pero si enea·
blo la Frs:mal contra los deudores para que me paguen, sólo puedo
l d)rar 100 .\ rada' lIIlO, porque la oblj,~¡¡¡; ión e:s con j lInta, divisible.

Esta materia. d~ la indiv;sibilidad de la acción hipotecaria o pr~'"


daria la encontraremos ¿e nuevo al tra;ar la prenda e hipoteca, !A)f·
que el artíclI!o 1,526 !stá rcp~tido con respecto ,1 la pLnda en :1 ar·
tículo 2,4G5 y con resp:!cto a la hipoteca en el artículo 2,408.

En qué consiste esta indi'YiJ;hilidad de la prenda o la hipoteca.


Pued! mirarse desde 2 puntos de vista:
1) La hipoteca o prenda es indivisible por cuanto podrá perseo
guirse toda la finca o mueble no obstan:e el deudor haya hecho abo-
no a su deuda. Pedro me ha paga¿o 99 de los toO prl.".itados; no ten·
drá derecho a p!dirme que lo libere por lo menos de la mitad de la
propiedad. Yo le opongo qu~ la hipoteca es indivisible y respecto de
toda la deuda.
2) Desd~ un punto de vista objetivo es indivisil,le porque, en .:;.
$0 d: dividirse la finca, afecta en l'a totalidad de la, deuda a todas :.

cada una de las partes. Pedro, Juan y Diego sen propietarios de un


fundo qu: me dan ,>'1 hipoteca para responder de un préstamo de 500.
Dividen el fundo y se adjudican una hijuela cada uno. Yo, acreedor,
a vir.ud de la indivisibilidad de la acción hipote::aria, puedo deman·
dar en cualquier hijuela los 5CO, a mi capricho, y no podrá decirse
que sólo puedo perseguir la tercera parte en cada hiju~la. Ahora, la
razón de esta indivisibilidad está en que, constituy~ndo la prenó y la
hipoteca una garantía, mediante ella la garantía es m:ls fuerte para el
acr~or.

265. 2) Entrega de un cuerpo derto que se debe.-De


acuerdo con el N." Z:', "si la ¿euda eJ de especie o cuerpo cierto, aq\l~1
de los ccdeudores que lo posee es obligado a entregarlo". Ya dijimos
que teda cbligación de dar lleva ca;;, 5" la de entregar, porque al
acreedor no le es indiferente que se haga la transferencia jurídica del
bien sin hacuse la transferencia material. Por eso existe ad~más la
obligación de transferir materialmente [a cosa.
La obligaCión de dar o entrtgar jurídica es perfectamepte divi.
sible; puede cumplirse por parcialidades. Pedro y Juan me venden un
caballo quz pOJeen en común. Pedro puede hacerme la tradic¡ón en-
tregándome las llaves de la pesebrera, y Juan, encargándose de poner
1"1 c.lh.. lln a mi d¡~po~ición tn Santiago. Cada uno cumple por su raro
te ccn la, cbligacian de entrega jurídica. Otro ejemplo: Vedro y Juan
me nnden una casa, por escritura separada; y cada uno me hará la
entrega jurí.díca cuando inscriba la casa en el Conservador d~ B~~nes
Ralees. Pero cuande llega el momento de la entrega material, hay im·
pnib:lidad de cumplir la obligación por parcialidld~s, Por eso e:
N." 2," S~ exprl!~,¡ en los ,:érminos ya cicados. Si el caballo está ::n po·
der de Juan, la znlrega martrial sólo podrá hacerla él. La disposición
só~o se refiere a la entrega material.

266. 3) Indemniz:Jción de perj uicios por incumplimien.


to culpable de la obligación.-De acuerdo con d N." 3.", si la obli.
gación no se cumple por culpa de uno de los deudores, éste sólo será
"cxdusiv<! y solidariamente responsable de todo perjuicio al acre!·
d.:lr", Esta dispos:ción no merece mnguna observación, a no ser e:
empl:o d~ [a palabra n~i)lidadam~nte". Está de más; no cabe hablar
de solidaridad, ya que la obligación es divisible' y hay un solo respon·
sable: el deudor culpable. Este número está en armonía con el artÍcu-
lo 1,533, según el cuál si La obligación es indivisible y no se cumple
por culpa ó una de las partes, ésta sola es responsable de perjuic:os;
y con el artículo 1,521, que también dice que la indemnización que JI!
produce como, consecuencia del incumplim:enro ¿e la obligación so-
lidaria sólo la paga el deudor culpable.

267. 4) Indivisibilidad convencionaL-El N," 4." establec~


qu~ "cuando por ~estamento o por convención entre los heredero;, o
por la partición de la huencia, se ha impuesto a uno dt les hueduos
la obligación de pagar el total ¿e una deuda, tl acreedor, podrá diri.
°
girse contra este acreedor por el total de la deuda o contra cada uno
d! los herederos por la parte que le corresponda a prorrata". Y a di·
1M CURSO DI:: Dl:.RI::CtlO CIVIL

jimos que de acuerdo con el artículo 1,354 las ckudas de una heren-
cia se clividen a proñata de las cuotas hereditarias.
Este N." 4:' se pone en el caso de que, ya So~a p"r el testador o los
herederos, .se estipule una división djs~inta de las deudas hereditarias,
y establece que el acreedor no puede q~dar obligado a respetar es-
te acuerdo de los herederos, porque él es un terc:ro extraño al acto.
De aquí es que el acreedor conserva intacto su derecho de dirigirse
contra 1011 hercderO$ por su cuota en la deuda. Esta disposici()n está
reproducida en los artículos 1,358 y 1,360.

El inciso 2." del N." 4.° cont~mpla una situaclOn totalmente di-
vusa. S~ pone t'n el caro d~ que entre el deu¿or fall~cido y el acreedor
.\e ),ubit'rl' pactado que ni aún los hell:drros d,'¡ deudor PlIdit'ren ('um·
plir la obligación por parcialida¿es. Y dice: en este caso d acreedor
puede demandar a uno de los de.lldores para que S! ponga de acuer·
do con los otros deudores. para cumplir la. obligación, o también lisa
y llanamente puede demandar por el total a un:> de l-os deudores. Es·
to confirma lo dicho en cuanto a q~ se puede estipular que la solida-
ri::!ad pase 1 los h . ~deros. Cabe observar que para el acreedor ·:!s fa-
cultativo conceder al deudor el derecho para entenderse con los de-
más. Si estima conveniente, puede decirk a uno que le pague la ·obli.
gación.
Pero este número sólo constituye una indivisibilidad pasiva; en
ningún caso una activa. De aquí que si fallece el acr·eedor·, para que
!us herederos puedan demandar a uno de los. herederos del deudor,
d~b!n hacerlo todos conjuntamente, y si no sólo podrán demandar a
cada uno por sus respectivas cuotas.

268. S) Entrega de una cosa cuya entrega parcial causa


grave perjuicio al acreedor.-En el N.O 5.° el legislador se pone
en el caso de que se trate de entregar un terren" u otra cosa indeter-
minada cuya entrega parcial ClUse grave perjuicio al acreedor. En-
ton:::·!s dice que éste podrá exigir el pago total a uno de los deudo-
res, o demandar a un::> de ellos a hn de que Se p.:mga de acuerdo con
los otros para cumplir íntegramente la obligación. Tácitamente, hay'
un acuerdo para no cumplirse por partes la obligación. ESI~ número
contempla una indivisibilidad táciú en cuanto al cumplimiento- de la.
ob!igal;ión. El N." 4." contemplaba una expresa, pactad,a. Sería un
DE LAS O.8L1CACIONE5. CON PLUIlALlDAD I)I!. 1UJHTOI lbS
=
ejemplo del N." ,,I'~ el siguiente: Yo, dedica¿o a lo,s negocios teatra·
les, compro a Pedro y JUiln un terreno, y como lo quiero para edificar
un teatro, Pedro no podria ent~garme la mitad y decirme que la otra
mirad me la entregará Juan un .mo despué5. Esto me oca.sionaria un
grave perjuicio, y en esta situación podría demandar de cualquiera
que me entregue ti terreno [ntegro. También ~5 ésta una indivisibi.
lidad puiva. Si fallece el acreedor dejando varios herederos, para exi·
gil' el cumplimiento de la obligación, deben concurrir rodas.

269. 6) Indivisibilidad de elección en la obligación alter.


nativa.-De acuerdo con el N." 6.", si l~ obligación es alternativa y
la d:cción es del acreedor, deberán hacerla todos de con su no, y si
es de deudor, de consuno codos éstos. Este número establece que 10
indivisible es la :Iección; propiamente no hay excepción a la indivisi.
17i4id.d d.: la~ obligaciones. Nos referimos a éAto cuando ucudiamos
el artículo 1,489, donde el contratante diligente ceni" el derecho al·
u:rnativo de pedir la ruolución o el cumplimiento y dedamos que .i
hay vario.s acre.edores, deben elegir de común acuerdo el cumplimien-
to o la resolución, aplicando el N.O 6." del articulo 1,526.

270. Paróllclo entre la lioliJariJ..d y ló1 inúiviliibiliú..J.-Sc:-


mtian7.ld 1:
1). Tanto la una como la otra tienen importancia cuando hay
pluralidad de acreedores o deudores.
2) En amba& puede ,exigirse a cada. uno de los deudores el total
de la obligación y por cada uno de 105 acreedores el total del crédito.
3) En ambas, el objeto debido, la prestación, es la misma; pero
en cambio, también en ambas hay tantos vLnculos j~lrídicos como
acreedores y deudores haya.
4) Si la obligación, indivisible o solidaria, no se cumple por cul-
pa de uno de los deudores, en a.mbas responde de los perjuicios única·
mente el deudor culpable.
Diftrtndas:
1) La ejecución parcial en la obligación solidaria. es imposible
porquc la ley o la voluntad de las partes así lo han establecido. En
la indivisibilidad, por lo menos en la absoluta, el pago pardal no pue-
de ejecutar!e por la naturaleza misma Je la obligación. La ejecución
parcial es independiente de la voluntad de las partes. De aquí se ¿e-
) el1 L'RSO DE DERECHO CIVIL
_.~===============---
rlVIl llllll cllluccu:ndll: mientras l. ~\llidiUidilJ no poi.,,, Il 101 herrJe.
ros, la indivisib:lidad pasa Il ellos. Lo dice expre~amente el adeu-
:0 D2S.
2) En la solidaridad, a caja acreedor ce le considera dueño del
~otal del crédito, y á cada deudor se le considera deudor único del
::Jta! d;~ la obligación, :J por lo menos, d~ acuerdo con la doctrina
trallC!sa, hay un mandato tácito y recíproco. En la indivisibilidad
n:: hay tal mandato, ni tampoco ~e considera al acre~dor tal por d
total ni al drlldor tal por el total. Y de ,esto d~riva:
3) El acr :~dor ~n la.lbligación solidaria pued,: recibir ~ 1 pn:L1o
de la cosa debida y rcmi~ir la deuda, lo qu~ no puede hacer en la '0011·
gac;on indivisible, porque 'o prohibe el artículo 1,532.
4) En la obligación solidaria, demandado un deudor, no puede
O¡:lOncr la excepción d! división de la deuda ni pedir plazo para' en-
tenderse cm los deudor~.i solidarios a fin de cumplir la obligación. En
!a obligación indivls!ble, según lo dice ,expresam~nte el artículo 1,53 ,
puede impetrar ~l beneficio del plazo para cumplir la obligación con-
juntal11ent! con /-)5 otros deudores.

271,. Crítica a la' indivisibilidad.-La importancia prácticá d1~


las obligaciones indivisiblC's es casi nula, y latendenl~ia m<lJ:rna C'~;
refundir la indivisibilidad con la oolidaridad, como lo prueba el Có-
digo Federal Suizo d! las Obligaciones (artículos 70 y 143 y si-
!!uientt"s) . índice
CAPITULO VII

EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES

I. Ejecución forzada. D~recho de prenda general.


Prisión p::>r deudas.
n. Indemnización de perjuicios.
A. Sus CJ.¡ses: compensatoria y moratoria.
B. Requisitos: imputabilidad, mora y p::rjutctos.
a) Imputabilidad. La culpa y el caso forruito. Cláusulas mo-
dificatorias d! la responsabilidad.
Teoría de la imprevisión.
T eorfa -de lo 3 ri!sgos.
b) Mora. Requisitos y efectos. fvh)/.. d::l acreedor.
el Perjuicios. Clasifi::ación: din:tos e indirecros, previstos e
imprevistos.
C. Ava!uación de los perjuicios.
a) Avaluación lega', Intereses. Anatocismo.
b) Avaluación judicial. Daño emergente y lucro cesante.
el Avaluación convencional o cláusula penal. Características,
efectos, reducción de la pena.
nI. D!rechos auxiliar-es del acreedor.
a) Medidas conservativas.
b) Acción oblicua o subrogatoria.
e) Acción pauliana o r!vocatoria. Naturaleza, requisitos, ef!,-
tos, prescripción.
d) Beneficio de sepat ...ción de patrimonios.
CAPITULO Vlr
EFECTOS DE LAS OBLIGACrONES

272. Concepto.-Una de lascaractertscicas de la obligación es


gue ronstituye un vínculo jurídico, en lo que se diferencia del deber
n'll)rÁI, y una de- lu consecuimó:ts que se deducen de esta caracteristica
consiste principalmente en que no queda al capricho del deudor cum·
plir su obligación, sino que en un momento dado, si se niega a cum·
plirla, lógicamente el legislador da medio~ al acreedor para exigirle el
cump!im¡~f1'o. PorGue, desde que la ob!igación ha nacído re~petando
to:los los principios de duecho. e.s natural que el legislador vaya en
auxilio del acreedor.
Estudiados los efectos desde el punto de visra del acreedor, pue·
de decirse yu!: constituyen el conjunto de derechos que el [~gislador
da al acreedor para exigir del deudor d cumplimien:o íntegro, opor·
tuno y efectivo de su obligación. y mirados desde el punto de vista
del deudor, la necesidad en qUe se encuentra el deudor: de dar cum·
plimiento a sus obligaciones.

273. Ubicación de la materia en el Código; efectos de ¡¡ls


obligaciones " efectos de los contratos.-Nuestro legislador St
ocupa de eSta materia en el Título X del Libro IV, cuyo t"pígrafe es
"Del efecto de las obligaciones". Sin embargo, en este titulo el legis-
lador no sólo s~ refier~ a los efectos de la3 obligacicnes sino también, y
principalmente, trata los efectos de los contratOS. Esta confusión"
error: de ubicación" tiene su rUQn de ser histórica: el Código- Francés
incurre en las misma confusión, y de ahí la tomó el nuestro.
En realidad no pueden confundirse los efectos de las obligaciones
y los de los contratos. Acabamos de indicar en qué consist:n los efec-
liO CURSO UE UI:.IUil:HO l:(VIL
-_ .._" ...... --._--
==:::":==':~:;:;':;==""'=':;;;;''':;';-'=- -- ---- - '----"'--'-
toS d= las primer.... Por el cOlltrario, 105 efectos d: los contratos son
los derechos y obligadon:. qu~, nac'en d~ 105 contratos, .:omo los eftc.
ro .. de la ley, qlJ< ~:m los d·:recho, y obligaciones que emanan de la
ley. Nosocros estudiaremos por ¡hOL a . Llnicament: 1()5 ef.::ctos de las
"bl igaciones.

274. Derechos del acreedor.-L:. maxtma aspiracloll para ,:1


acreedor, en presenda de un deudor rebelde en el cumplimien:o d~
sus obljgadon ~s. será que éllte le cumpla exactamente 'u obligación;
5i por ejemplo, Yo: comprometió a conJtituir una servidumbre, que la
cJnstituyo1, El legillador, con el fin de obtener del deudor rer.clde la
ejecución en natural:za de la obligación, d~ al acr:~dor ciertos dce:·
ChOl, qu: podrían rcducies,: a dos:
1) Puede el acreedor oponerte al deudor la eXL'epción del (ontra·
ta no cU,mpliJo; y
2) MI,IY principalmenr,: pued! demandar la ejecución far~ada
de 'el obligación.
Pero en mucha. ocasiones nte cumplimiento '!n naturaleza, ::asi
exacto a la obligación que contrajó :1 deudor, puede llegar a ser im-
posibl!, y entonCes el l:gisladJf 1: dke al acre:dor: si 1'10 puede ob::·
ner el cumplimiento en l'I:ttura'eza, obtenga por lo menos un campli-
miento por equivalencia; y le da ¿er::cha a solicitar del de\!dor I~ in·
demnización de los perjuicios que le ocasionare el incumplimiento.
Decimos por cquiyaitncia p<lr'lu: la. obligación deja de cumplirse, pe-
ro el deudor se ve obligado a pagar al acre:dot' los p!tjuicios, que vie.
nen a equivaler al cumplimiento de la obligación.
y finalmente, el legiJlador, velando si~mpre por los derechos del
acreedor, ttene que preocuparse de que su patrimonio no sufra menos-
cabo, porque .es e~ deudor en ¿,dinitiva el que va a SJportar el cum·
plimi~nto. Y :ntonces trata de que ese patrimQnio afecto al cum~
plimicnto de la obligación contraída por el deudor, permanezca in·
tacto, y consigue su protección por medio de 10i d~rt(hol auxj[jar~1
qu: da al acre,:clor.

"''75. La excepción del contrat~ no cumplido; concepto.-


Ya hemos ido avanzando a travé$ de nue&tras explicaciones que en los
contratos biliuerales hay entre las obligaciones de las partes una ín·
tima y .~~trecha relación; ambas están en un estado de interdependen.
m; Lm HECTOS DE LAS OBLlGACIO;'l¡'ES 171

cia. Pw~ba de ello son dos instituciones !:studiad.u: la resolución por


no cumplimiento de la obligación y la teoria de los riesgos. Nueva-
mente nos zncontrames aquí cen esta relación d~ ini:erdependencia,
al estudiar la excepción del· contrato no cumplido. Pedro me ha ven-
d:do una ca~.1 y me demanda exigiendome el precio; pero yo le digo:
le pago el precio, siempre qUl! usted cumpla primero con la entrega d1!
la co~a; es decir, le opongo la e)Cc~pción del contrato no cumplido, y
agregó: si usted cumpl!, yo también cumpliré.
El legislador 00 contemp!" expresamente esta excepción' del con-
trato no cumplido. Pero d~ m: hecho no pod:mos deducir que I¡
. rechace. Porque si autoriza a un contra:ante para pdir la resolución
cl:!ando el otro conrratante no ha cumplido con su obligación, con ma-
yor razón auto.rizará .Ia excepción del contrato ¡'lO cumplido: Por me·
dio de esta excepción, en realidad, el demanda¿o ·en forma indirecta
v:me a compeler al otro contratante a que cumpla su obligación; por
eso timde al cumplimiento de· su obligación, en oatural~?l.
Por o~ra parte, hay que ten~r pr~s:nt-e que esta excepción recibe
dos conllrmad::>nes dentro del Código: en !.os ¡.,rtícu 'os 1.552, que se
traduce en d aforismo !'!a mora purga la mora" y 1,826, que estable-
ce qu: el vendedor pued~ negarse a entregac la C;)!;a-· vendida cuando
hub:ere di.sminuido considerablemente [a fonuOl d~¡ compl'a¿or, y
dIo m:t:ntras ~l comprador no le pague el precio o no dé garantías
de pago.
Esta excepción sirve de fundamento a una institución muy pe-
culiar m el campo del derecho: al deretho legal de rettlicióli, que
consiste en la facultad que tien·! el mero ten~dor de una cosa para no
ser obli&.adc a devolverla a su dueño, acreedor, sino cuando éste le
pague ciertos perjuicios que le adeuda. En el contrato de arrenda-
miento, dice el arrendatario al arrendador: yo no cump!o con mi ·:>bli-
gación d~ devolver la COsa arrendada mientras no me pague Jos pu-
juicios que me debe. El del"echo legal de retención se traduce así en
la excepción del contrato no cumplido. Es evidente que con este dere-
cho se cpmpele al otro contratante a que cumpla su obligación.

276. Prisión por deudas.-Para obtener el cumplimiento en


naturaleza de la obligación, ¿podría el acreedor dirigir un apremio
personal contra el deudor? ¿Podría ll~gar hasta reducirlo a prisión?
E:t:énni ... os generales, hoy se rechaza la prisión po::, deudas o apr!-
172 CUI\SO DE DEI\ECHO CIVIL

mio personal: no puede forzarse al cumplimiento mediante el apre.


tnio personal. Por un decreto.ley de 1837, .firmado por Prieto y Por-
tales, se estableció entonces la prisión por deudas. Pero después, en
una ley dictada el 23 de ;unio de (868, se la suprimió, dejándose a
manera de pena sólo en los 4 casos siguientes:
1) Con t'especco a la persona declarada en quiebra culpable o
fraudulenta;
2) En 10l casos en que por las leyes se impongan multas y no
se paguen;
3) Para los administradores de bienes fiscales o municipales o de
establecimientos de educación que se costeen con fondos del erario; y
4) Para los guardadores (tutores y curadores) y albaceas. Pro-
piamente, esta prisión viene a ser como consecuencia de -un verdade.
ro delit-o: la quiebra es un delito, el recaudador que se aprovecha de
fondos públicos comete un delito.
Un decreto-ley 778 establecía que por la sola circunstancia de
ser declarada en' quiebra una persona se le sometía a prisión preven-
tiva, por si la quiebra llegaba a ser culpable o fraudulenta. Se discu-
tió si el decreto era o no válido. La jurisprudencia declaró que era in-
constitucional, 'por dictarse después de 1925. Pero hoy no tiene ra-
zón de ser la discusión, porque la Ley de Quiebras (4,'558), que rige
actualmente, derogó en forma expresa este decre~o. y- la situación
l'xistl'llt(· hoy \'11 ClI:tIHo a la prisión es la siguil"nte: Declarada la per-
wna en yui~bra, s~ inicia el procedim:::nco Jl' calificación JI! la quie-
bra, que tiene por obj~to ver si la quiebra es fortuita, culpabl! o frau-
dulenta; y só!o de.ipués que se comprueba que es culpable o fraudu-
!enta se la reduce a prisión.
Fuera de los 4 casos citados, hay aún otra excepción, en el ar-
tículol,'553 del Código Civil, según el Cl.!.' en caso que la obliga-
ción s~a de hacer, el acreedor, para que el deudor cumpla su obliga-
ción, puede hacer uso del apretl1;(> p;:csonal, que se tra.duce en multa
y prisión hasta por l' días. .l\-" ..:ho se. ha hablado de la convenien-
cIa de res:ab!ecer la p~isión por ¿eudas. P.!ro la tendencia general es
no aceptarla. Como ejemp!o de aceptación, Inglaterra.

Se ha discutidQ si lu obligacion~s que emanan del Jcuho J~ fa-


milia podrían ser cumplidas por m:-dio del apremio personal ·al deu-
dor, y la cuestión se ha planteado en presencia del artículo 133 del
DE LOS EFECTO~ DI; LH OBUGActONH i73

Código Civil, según el cual la muj~r está obligadA a tener la misma.


rl.'sidenda dd marido y a. stguirlo dOtlde quiera que éste la traslade.
Stgün algunos, si la mujer ~ niega a vivir con el marido, podría éste
obligarla por medio de la fuerza pública. Pero sería francamente im-
posible. De aquí que esta doctrina no sea aceptada por la mayoría,
y los tribunales, consecuentes. se han negado a conceder el auxilio de
la fuetza. pública. índice

1. EJECUCiÓN FORZADA DE LA OBLIGACiÓN

277. Concepto.-Se puede entablar cuando el acrl.'edor ti-ene


('n ~ínrJo ejl.'cutívo do(! aquéllos tlue CIHIIIl,r,1 d artÍculo 456 del CÓ·
digo de Procedimiento Civil, y cuando, además, la deuda r:s líquida
y exígib!~~ ~s d~cir, no hay plazo ni condición pmdlenres: entonces,
por medio del juicio ej.!cutivo, puede solicitars! b,. eJecudón ..fau:ada
de la obligación.
En el ~recho Romano respondía por las obligaciones del deu·
dor su propia pers·ona, y podía s:r .~ncarcelado, esclavizado, vendido,
ctc, Con post~rioridad, esta noción de la obligación evolucionó, y se
concluyó que no era la ~rsona quien respondía, sino. el patrimonio
del deudor. Por e~o está abolida la prisión por deudas.
Hay dos disposiciones dentro dd Código Civil que establec~n es-
ta r¡:sponsahilidad del patrimonio del deudor. Ella son: los artículos
2,465 y 2,469. De acu~rdo con el primero, toda obJigación pm:onal
da derecho para perseguir los bienes muebles o inmu:bl<es) pr·!sentes
o futuros, del d!udor, con la sola excepción de los bienes no embarga-
bles. Y el otro consagra el derecho del acreedor de llegar, si fuert"
necesario, hasta rematar los b:enes del deudor si no cump!.: su obli-
gación. En síntesis" la ejecución se hace efectiva en los bienes del
deudor.

278. Derecho de prenda general; sus diferencias con el


derecho real de prenda.-El articulo 2,465 consagra el derecho que
se denomina de prenda gen':eral, que tiene el acreedor sobre el patri-
monio del deudor para exigirle el cumplimiento de su obligación.
Como ya lo dijimos al estudiar el artículo 1,496, que habla de la
ca:¿ucidad del plazo, es men~st·:r no confundir este derecho de pren-
174 CURSO I,f. UERECHO ClVll.

da general con el derecho real de prenda, del cual se ocupan los aro
tículos 2,382 y siguientes. Entre ambos derechos hay muchas diferen-
cias.. Las principales 30n dos:
1) El derecho real de prenda da un crédito privilegiado al acru·
dcr; es ¿ecir, goza el acre!dor d! un privilegio para pagarse. El de·
recho de prenda general, por sí sólo.... no da ninguna preferencia al
acr::dor, sino que todos éstos concurren en igual grado, y si no hay
b:enes suficient(s, vendrá el prorrateo entre ellos. Esto' es por regla
general. l:ixcepcionalmen~e- puede acantear que el acreedor tenga un
crédito privilegiado. Pero lo corrient.: es que los acreedores sean bao
lisr3s .:> quirografarios.
2) El derecho real de pren¿a, como derecho real, puede perseo
gUlrs: en m .. nos de quien se encuentre la cosa dada tn prenda. Go·
za .:1 acre~dor dél dtrecho de p:r~ecución. En camb:o, en el derecho
de prenda g!neral, una vez que los bien:!s salen del patrimonio del
¿eu¿or, dejan de estar afectos á este derecho, y el acreedor no pu~d!
p:rseguirlos en manos de terceros.

279. Fundamento del derecho de prenda general.-Rec.:>r.


demos que este derecho de prenda general tiene su base, su e1Cplica.
ción, en la noción del patrimonio considerado como una universali-
dad distinta de los biene~ que individualmente lo componen. Porque
~: no ftll'r;¡ por esta Iloción ¿-! patrimonio universalidad, usultaría
Que el Jél"hlr, al contraer 1.\ \)bllgación. obligaría bienes de~ermina·
dos, individualizados, los cuales no podría enajena! ¡Jorque estarían
resFondiendo de las obligaciones contraídas por el deudor. Pero me-
diante la noción ¿el patrimonio universalidad es posible que el d~u­
dor en ..jene bienes determinados, porque lo que ha comprometido al
contraer la obligactun es la universalidad denominada patrimonio.

280. Accion .... que tienden a hacer efectivo el derecho de


prenda generaJ.-J~1 legislador trata de resguardar y defende'r este
derecho ¿e prend~ general, y para ello concede dos acciones muy int!-
resantes: la accion pauliana y la acción oblicua.

281. Procedimiento ejecutivo.-Para oe-studiar la ej-!cucwn


forzada de la obligación hay que distinguir según que se trate de :>bli.
DE LOS EFECTOS DE L.o\S OOLlG"'CION[~ 175
gaciones de dar, hacer o no hacer, porque son diversos los derechos
del acreedor según los casos.

282. 1) Procedimiento en las obligaciones de dar.-En la


obligación de dar el procedimiento está establecido por el Código de
Procedimiento Civil, y una eJecución forzada o j uido ejecutivo en
síntesi~ es lo siguiente: Presentada la demanda, se requiere al deudor
¡::ara que pa)!ue, y si se resiste, se le embargan bienes, que pasan a ma-
nos de Ul1 ¿~pusitario. Por l~eJio Jcl t:mbargo SI! le priva al dw¿or
d! la facultad de administrar y disponer de sus bienes; la ¡mmera fa.
cultad queda ~n manos del depoJitarío. Si fuaa posible' qu~ el ¿eLl-
dar dispusiera, el acreedor sería burfado. C"nsecuencia es el artículo
1,464, N:' 4. I según el cual hay objeto ilícito en la en<ljenación do!
bien!s .::mbat'gados, y por [o tanto la enajenaclon es nula dt! nulidad
absor~ta. Ahora bien, cuando Se tra:a del embaLgo ¿e bienes raíces,
para qu.! produzca. efectos resp:cto de cerceros, debe inscribi.rse en el
Consuvador de Bienes Raíces. El legislador da mayores garantÍas a
los acre~dot;:s tratándose de bi:nes raíces. Evident~mente que en un
juicio ejecutivo el deudor pue~e def!nderse, para to cual puede opo-
ner excep;:iones, que son [aJ defet1~as del demandado y qu.! deben
oponerse en un plazo perentorio. Si el juez las acepta, el juicio lo
pierd: el ejecutante y se alza d embargo; si las rechaza, ordena se·
~ui!' .. drl"I\I~ 1;1 ~ jrrlldlítl y rl :\\'t~I·dllr pu~d~ ~.lr¡¡,r a r~mate los bie-
nes haciendo u~o de la facultad dd articulo 1,401},

283. 2) Procedimiento en las obligaciones de hacer. En


!as obligaciones de hacer acontece algo opues~o; F arque en las obli·
gaciones de dar es casi siempre posible la ejecución forzada, mien-
rras que en las de hacer, en la mayoría de los casos, o por lo menos
cuando se trata de h ejecución de un hecho material, es imposible
aquélla. Contra.to a un pintor para la confección de un cuadro; si
después et pintor se niega, sería impo3ible obligarlo. Así compren-:0
de el legislador en el articulo 1,553, que establece que:
"Si la obligación es de hacer y el deudor se constituye en mora,
Fodrá pedir el acr~edor, junto con la indemnización de la mora, cual-
quiera de estas tres cosas, a elección suya:
1.0 Que se apremie al deudor para la ejecución de! hecho con-
v.mido;
176 CURSO DE DEJl.ECHO CIVIL
===-"'==-=:..-:::=== ..:..:;..::.::..;;..;z:="'_.;.......=-"'._""',,'-'- ----=.-;....-=-=-. _..-- -- ":';;'-==::
2.° Que se le autorice a él mi.smo para hacerlo ejecutar por un
tercero a expensas del deudor; y
3." Que el deudor le indemnice de los perjuicios resultantes de
la infracción del contrato".
De acuerdo con el N." 2.", puede el acredor hacerse autorizar
por el juez para que un tercero ejecute el hecho convenido a expen-
sas del deudor. Esta ejecución por un tercero no es siempre posible.
Si se trata de una <lbligación de hacer en la cual d deudor no h ... ju-
gado pap.!! preponderante, es posible: si contrato con untlbañil pa-
ra que me levante una muralla, otro podría. hacerme el trabajo. Pe-
ro por r~gla general la obligación de hacer se constituye en conside-
ración a la p.:rsona, 'yen est! caso es imposible que la cump!a un ter-
cero: contra~ar. con un gran tenor d·e fama mundial.
Para estudiar la ejecución forzada en las obligaciones de hacer
es m:Gsario distinguir entre la ejecución de un hecho material y la :!je-
cución de un hecho jurídico (j suscripción de un doc/lm< '0. Cuando
se trata de una obligación de hacr que se traduce en la cd~bración de
un acto jurídico, es posible la ejecución. Así a::O:1tece en el caso en que
~e czlebra un contrato d.! promesa. Pedro promete venderm~ una ca-
sa, y yo pr-ometo comprarla. Después Pedro se niega a cd~brar el con-
trato definitivo de compraventa. Entonces yo tmgo derecho a exigir-
le qu~ me c\1mpla el contrato, y en caso negativo puede suscribirlo
el juez, al cu.d el legislador c;msidera como r~pres=ntante legal del
deudor. Ah-ora, si el hecho eS materil~ no queda al acreed·or otro ca-
mmo que embargar b:.enes al deudor, a fin d,! poder pagarse ó los
p~r.iuicios ocasionados por el incumplimiento d= la obligación.

284. 3) Procedimiento en las obligaciones de no hacer.-


Para estudiar la ejecución forzada en k; obligaciones de no hacer,
debemos remitirnos al artículo 1,55', s.egún el cual es necesari.) hacer
un distingo según que el hecho que se ejecute en contravención a la
obligación de no hacer sea. o no susceptible de &:.5truirse:
a) El hecho es susceptible de destruir~: en:onces, dice el artícu-
lo, 1,555, si además de ser posible la destrucción, ésta es necesaria, pue-
de lisa y llanamente condenarse al deudor a que -destruya lo hecho_
Ejemplo clásico: Compro una propiedad a Pedr~. porque tiene vista
al. mar, y estipulamos que Pedro contrae la obligación de no hacer
constn,lCciones que me priven de la vista. ·"ar. Pero Pedro no cum-
índice
DE LOS E!'ECTOS DE LAS OBLIGACIONES 177

pIe, y levanta una múralla. Entonces yo, acreedor, tengo derecho a


solicitar su destrucción.
h) Pero cuando la desfJrucción no t:s, necesaria o es imposible (si
traigo a un tenor para que cante en el Municipal y canta en el Vic-
toria) se pu~de solicitar indemnización de perjuicios. En eJta situa-
ción el hecho es imposible de destruirs,? Por esto el artículo 1,555 es-
:ablece como regla general que la contravención se traduce~n [a ~o­
rrespondient~ indemnización de perjuicios.

285. Cumplimiento por equivalencia; indemnización de per-


.iuicios.-Los dos medios que hemos estudiado tienen por objeto que
el deudor cumpla la obligadón en naturaleza, tal cual se contriJo'.
.Puede acontecer que no sea posible solicitar [a ejecución forzada, lo
que sucede por regla general en las obligaciones de hacer y no hac~r.
y aún en las de dar cuando se pasa [a oportunidad para cumpUr la
obígaciQn. Y también puede su<:eder que el deudor cumpla su obli-
gación sólo en parte, o que la cumpla en forma tardía. En estos Ca-
ses; si es imposible obtener 1;'1. ejecudól1 for:tada, si el deudor ha cum-
p'ido la obligación en parte o si la ha cumolido en forma t.1rdía, le
qu~da un ¿erecho al acreedor: demandar del deudor la oorre3pon-
diente indemnización d! perjuicios, por medio de la cual se obtiene
e! cumplimiento por equivalencia de la obligación.

Ir. INDEMNIZACIÓN DE PERJ UlCIOS

286. Definición y. fundamento.-Puede decirse que consiste


en ,el derecho que tiene el acreedor con respecto al deudor para q.ue
éste I-! pagu~ una cantidad de dinero equivalente a ¡'o que habría va-
lido el cumplimiento integro y oportuno de la obligación.
Esta institución tiene un sólido fundamento. En primer lugar, es-
tá e.stablecida por el legislador en el deseo de dar una.aEd'6n al deu-
dor negfigent~. En segundo lugar se basa en el principio según ef
cual ninguna persona puede ser lesionada en su patrímoníopor un
acto de un tercero. Si éste no cumple, nada más lógico y natural que
indemnict de los perjuicios ocasionados por el incump:;miento.

287. Aplicación.-Esta materia presenta hasta cierto punto un


mayo::, interés que la ejecucion (,,"zada. porque es de más vasta ap!í-
t7H --- _. __ _._.- -. _.
-_.-
(;UI\SO UE lH:I\t:CHO CIVIL
--------- . .. . --
--~- - .-
~

-
cación. La ejecuciñn forzada sólo. se hace posible cuando las obliga-
.:iones nacen de los contratos; I!S imposible cuando nacen de los deli-
ros y cuasidelitos. En estos ca30S sólo cabe hablar de indemnización
¿~ perJuIcIos.

288. Otras formas de indemnizar los perJuIcIOS que no


consisten en el pago de dinero.-En realidad, si l!;en por regla
general el legislador, para. indemnizar al acreedor le otorga la facul-
té.d de .cobrar una cantidjld de dinero, en otros casos indemniza de los
perjuicios en forma diversa. A veces da derecho a reclamar la nulidad
del acto o q>ntrato. Tal acontece cuando una persona ha sido víctima
de dolo de parte del otro con~ratante. El mismo artícu~o 1,48<,1 es una
forma de indemnizar al contratante diligente.
y si de la parte contractual pasamos a las obligaciones delictua-
les o cuasidelictuales, tamb,ién el legisla¿or contempla otras forml! d~
indemnización de perjuicios que no se traducen en el pago de una su-
ma de dinero. Por ejemplo, puede perfectamente la víctima de un de-
lito de injuria hacer publicar en los periódicos la sentencia que lo
absuelve. Pero en verdad, son éstos los casos excepcionales, porqu!
por lo general la traducción es el pago de una suma de dinero, ·.aun-
qU! es efectivo que el'legislador en parte alguna manifiesta que ros
perjuicios re indemnizan en dinero; puo ello se impone por la sola
ra,n; El Código Alemán también establece la indemnización en I!;-
pecies, sin repudiar la que se hace en dinero.

289. Clases de indef"' .¡u--, ... de perjuicios: compensato·


ria y moratoria.-La indemnizaclOn de perjuicios puede revestir ,dos
formas. En ciertos casos ~ la cobra porque el deudor no ha cumplido
la obligación o porque sólo la ha cumplido parcialmente: entonces se
denomina compensatoria. En otros casos, el cumplimiento es tardío,
y entonces se llama moratoria.

A. Indemnización de perjuicios compensatoria

290. Definición.-Podemos definirla diciendo. que es el dere-


cho que tiene el acreedor para exigirle a su deudor que le pague en
dinero lo que habría valido el cumplimiento íntt!grode la obligación.
Vien~ a reemplazar al ('umplimien:o de la obligación misma. Se des-
DE LOS EFECTOS DE L.¡\~ OBLIGACIONES

prend! de! artÍculo ! ,672, según e! cual "si el cuerpo cierto perece po:
culpa de! deudor o durante su mora, la obligación del deudor subsis-
te, pzro varía de objeto; el deudor es obligado al precio de la cosa y
a indemnizar al acreedot".

291. ¿Puede el acreedor, cuando el deudor no ha cumpli·


do, demandar a su arbitrio la ejecución forzada o la ¡ndemni·
ladón de p~rjujci06 compensatorta?-¿O estará obligado a exigir
prim~ramente la ejecución ~orz'ada, y 5i sólo no obdme éxito pedir 1""
indemnización? Tratándo~e de obligaciones de hacer y no hacer, no
S,! pre~enta cuestión alguna, porque hay soluc!ón expresa: el artícu·
lo 1,5')3 dice que el c\eudor puede pedir tres cosas, y entre citas, la
~jecución for¡:ada o la indemnización. La cuestión se presenta en 10
que se refiere a las obligaciones de dar, y aquí las doctrinas se encuen·
tran divorciadas.
Mientras algunos opinan que rigen las mismas reglas de la oh!!·
gación de hacer (podda solicitarse cualquier cosa), otros consideran
que el acree¿or ~5tá obligado a exigir primeramente la ejecución for-
zada. y en caso de fracaso, la indemnización de perj uicios. Ambas
¿,cctrinas tienen sus .fundamentos.

La segunda se basa en las siguientes razones: Si respecto de la


ob!igación de hacer el legislador dice expresamente en el artículo 1.'$53
que el acredor puede pedir a su arbitrio el cumplimiento o 1.1 ind~m·
nización, nos manifiesta que ésta ,. la excepción, y que la I~g!a gene·
ral !s que Sólo pueden solicitarse los perjuicios una vez que se solici·
tó sin éxito la ejecución forzada. Si así no fuera. las obligaciones pl.'
!arían a !el" siempre alternativa~, porque podda solicitarse una u otra:
cosa, y la obligación alternativa es una excepción en nuestro derecho.
S! argumenta también con el artÍculo 1,537, según el cual si se es·
tipula 'una cláusula penal antes que el deudor se- constituya en mora.
séb podrá demandarse el cumplimiento, y después que lo está puede
solióane, ugún arbitrio. la indemnización o ~t cumplimiento de la
pena; entonces, se agrega, el 'legislador tuvo que decir e"presamentt!
que se podía !olicitar una u otra cosa.

Pero parece más aceptable {a otra. doctrina, que puede defender·


S! con las siguientes razones:
ll\O CL'ItSO DE DERECHO CIVIL

1) El argumento deducido del artículo 1,~~3 no tiene mayor va-


!or, F''''rque lejos de ser excepcional no constituye sino una aplicación
de la regla general.
2) Siempre la institución de la mora trae consigo el derecho
de so!icita!:' ind:mnización de perjuicios. Decir que hay deudor m:>ro-
so es como d::cir qu~ se puede solicitar indemnización de perjuicios.
Si laobl:gación .. ~' de dar y el deudor se ha constituido en mora, no
1': ve p.:>r qué no .se v.\ a poder IKllidrar in¿':mnización pe p::rjuicios.
3) El artículo 1,'37 viene a confirmar precisamente esta doctri-
na. Dice qu.e antes que el deudor se constituva en mora sólo puede so-
:i:;itan;! el cumplimiento de la obligación, y una vez constituida, éste
J ind:imniz:lción. Quiere d:cir que apenas s.e constituye en mora na-
e! el ¿erecho del acreedor para s'::lliCltar indemnización de perjui-
clO~. Y la cláusula p:nal sólo es una forma e~pecial de indemnización
¿! perjuicios, que se pacta en las obligaciones de dar.

292. ¿Puede solicitarse directatnente la indemnización de


perjuicios?-¿Podría un acreedor entablar lisa y llanamente una in·
demnización de perjuicios en el caso del artículo 1,489? ¿O sería ne-
ce.!ar:o qu·e solicitara la acdón resolutoria o r! ~umplimiento d::: :LCUel'·
do con es: arrÍcúlo? La Corte SUpUIrul ha resuelto que no puede so-
:i.::irarse directamenze la indemnización de perjuicios, sino también
¿che ~olicitarsc la resolución o el cumplimiento, porqu::: los perjuicios.
~::n una consecuencia de aquéllos (1).

B. Indemnización de perjui.... ,s moratoria

293. Definición.-Puede ¿:nnirse com<;l el derecho que tiene-


el acr~,dor a solicitar de! deudor e! pago en dinero del equivalente aL
cumplimiento oportuno de la obligación.
Está establecida en forma muy clara en el artículo 1,553, que di-
e! qU! si la obligación es de hacer y el deudor se ha constituIdo en
mora, 'podrá solicitar"e, además de los perjuicios de la mora, cual··
quiera de estas 'tres cosas: , .. 3.°, la indemnizació.n de perjuicios. El
inciso LO del articulo 1,553 se está refiriendo a la indemnización de-
perjuicios moratorios,'y el .N.o 3. del mismo a la compensatoria.
0

(1) ~ntencia de 28 ~ julio cle 19B .... Revista de Der~ho y ]uriapruden-


ál". tomo XXX, !'JCCiÓ:l p~i:r.~ra, pág, 49'.
DE LOS EFECTOS DE LAS O.B1..IGACrONES

294. Diferencias entre la indemnización de perjuicios mo·


ratoria y compensatoria.-Resulta en consecuencia que hay difue
cias fundamentales entre ambas indemnizaciones. Porque en la com-
pensatoria viene a reemplazar!:e el cUITI)?limiento de la obligación, y en
la moratoria ya se cumpl1ó la obligación, pero ¡n forma tardía. Se ¿e-
duce una consecuencia que no es posible que un acr~!dor solicite el
cumplimien'o y además los perjuicios compensatorios, porque ello
equivaldría 11 pagarse dos veces; en cambio, ,es posible que solicite el
cumplimiento y 1-0 obtenga y 'además solicite indemnización de pero
:uicios moratorias. Y también puede acontecer que el acreedor lKllid·
te tanto las pujuiCios compo!nsatorios como los moratorias, porque
unos los solicita por el equivalent! al cumplimiento y ctrc·s por lo.;
perjuicios que causa el r,etardo.

295. Generalidades sobre esta institución del derecho


Francés.-La indemnización de perjuicios" ameintes". Es una in-
demnización d'e perjuicios que existe en el Código Francés y que no
está contemplada por nuestra legislación. Tiene su aplicación princi.
pal en las -obligacion~s de hlcer, y consiste en una multa o pena que
impone el juez al deudor de tanto por día, por semana o poi: mes que
demore en cumplir su obligación. Por ejemplo, Si! ha fallado en la ju-
risprudencia francesa: Una Compañía Eléctr:ca suspende el .~umini$­
rro de energía eléctrica a un diente, el cual demanda; el juez conde-
na a la Compañía a pagar 100 francos diarios hasta que reanude el
suministro de energta. Otro caso. La mujer tiene la obligación de se·
guir al marido en sus diversos domicilios; si se niega a cumplir con
esta obligación, pu.::de el ; uez aplicarle una pena (100 fran-;\s dia-
rios) hasta que cumpla con su obligación. Se trata, en resumen, de
un medio compulsivo para que el deudor cumpla sus obligaciones.
El caso más curioso resuelto por la jurisprudencia francesa: Un
señor encargó la ejecución de un cuadro a una celebre pintora, que se
excepcionó de ejecutarlo alegando que el objeto del contrato era jm-
Fosible, porque ella había perdido sus condiciones artísticas, y a su
virtud no e~taba obligada a pintar el cuadro. Los tribunales fallaror.
en su contra, porque no habia objeto imposib!e, y la condenaron a
pagar 100 francos mientras no cumpliera su obligación.
Es ésta una institución curiosa, por dos consideraciones:
("l'RSO DE DERECHO CIVIL

1.11 Esta ind~mnjzacjón procede háyanse o no ocasionados p~r­


: uidos al a.creedor; y
2." Gener:tlmente el pago en dinero es equivalente al cumpli-
miento de la obligación; en cambio, en esta teoría acontece lo con-
~rado, y llega a suceder que la multa es mayor que el cumplimiento;
no dj~erelación con los perjuicios causados.
En realidad, esta teoría tiene estrecha conexión con otra ¡nseitu-
.. i()n cid Código Francés y que no existe en nuestra legislación: el p/a-
;:0 J~ gracÍY.t. En el Código Francés, d tribunal den'! la facultad de
otorgar al d'~udor un plazo de .gracia denero del cual va a cumplir
su obligación. Y ha dicho la jurisprudenci:J' si yo pudo dar este pla-
zo, ~ambién podré imponer una' pena si no se cumple la obligación
pasado él. La teoría es combatida por los autores, porque ~s ilegal.
Tiene su punto de apoyo, muy débil, en. un artículo del Código de
PrJcdimienro Civil.
Entremos a,hora al estudio de la ¡ndem,nización de perjuicio5 ':n
sl misma. Dividiremos la materia en dos partes: 1) Condiciones o
r :quisiwr que deben concurrir para tener derecho a solicitar ¡ndemni-
za::ión de p~rjllicios: 2) Cómo se produce la avaluación d:: los per-
juicios.

REQUISITOS DE LA INDEMNIZACiÓN DE PERJ UICIOS

296. Enumeración.-$e reduc·:n a cuatro:


1) Qu.: los perjui::ios se hayan o::asiona¿.o, que el incu'npli.
:n,iento de la obligación haya ocasionado p=rjuicios al acreedor.
2) Qu: d incl;'plimiento sea imputabre al deudor, que se pro-
duzca por un hech\. qu:acarree su responsabilidad.
3) Que el deudor se encuentre en mora.
4) Que tratándose de obligaciones contractuales no haya una
cláusula, un acut'rdo de las partes, 'qÍle exima de responsabilidad al
deudor.

297. 1) Se requiere que el incumplimiento acarree perJul-


tios.-Es evidente, porque. ahí es:á. ~ el fundam:nto de la in¿'emniz3.-
ció n d·e p:rjuic:os. D: manera qu:. si el deudor no ha cumplido su
<Jbl:gación y a p!sar d.e hlber. culpa y mora, el incumplimiento no ha
causado. p :rjuicios, no está cbligado .a ind.!mr.:':Olr, porqu~ habría un
LlIO LOS !;;1'ECTOS DE LAS OBLIGACIONES 183

enriquecimiento sin causa. de parte del acreedor. Pedro se va a Europa


}' encarga a su corredor gue compre 100 acciones que cree subirán.
Vuelve de Europa~ y d co~redor n;). ha comprado las acciones: culpa
y m<lra. Pero la, acciones cayeron. Hay incumplimiento de la obli-
gación, mora y .~ulpa; sin 'embargo, como no ~~ ha ocasionado perjui-
cios, no t·endrá et acreedor derecho a Soolici.tar indemnización. Porque
puede decirs! que In! perjuicio$ consisten en el empobrecimü:nto qu~
sufr~ el patrimonio dd deudor, ya s:a r~al {) porque s': pier\~e una p.o-
sibílídad de enriquecímj.mto. Resulta de aquí que la indemnización
co:nprende: el daño emergente, el empobrecimiento real y ~f~::tiv:1.
r el fuero cesante, lo qu~ d~ja de ganarse si n·;) se cumple hobHgacÍón.
Ptueba.-AI d!mandarse la indemnización, corresponde al a::r~:dor
acredita¡ que te han producido los perjuicios. Aplic;t~ión de la regla
genera: del artículo 1,698 en cuanto al p~so d:: la pru:ba. Sin em-
bargo, e$ta r:gla tiene dos '!lCc,epciones:
a) D~ acuerdo con d artículo 1,HZ, cuando s: ha estipulado una
cláusula p:nal, 'lue IlQ es" sino. una forma esp:cial de ¡ndemn ¡zadón
de perjuicios, el aw:~dor no d:ne n!cesidad d: probar los p:rjuicbs.
b) D: acuerdo con el artículo 1,559, tratándose de obligaciones
d~ din'ero y solicitándo;e tos interes'~S debidos por la mora, no hay n~·
cesidad de probar los p:rjuicios.

298. 2) Se requiere que el incumpHmiento sea imputable


al deudor.-Tr'!s hecho!> pueden oponerse a que d deudor cumpla
su obligación: el caso fottuito o fuerza mayor, la culpa y el ¿oto. Por
r~gla g.enera.J, cuando el deudor no cumple Slt obligación por un caso
fortuito, no responde de los perjuicio,s, y si'el incumplimiento se pro-
duc,: por culpa o por, dolo, entonces sí que responde de perjuicios. En
suma, para que responda de perjuicios, d incumplimiento debe ser
culp"ab!e o do~o:lo; el caso fortuito exime de responsabilidad.

Caso fortuito o fuerza mayor

299. Definición.-Está d:finic!·:) en el artículo 45 del Código


Civil, q~ dice que es "el imprevisto a que no :5 posib!e r~si5tir". Y
pone- el legislador algunos ejemplos: un naufragio, un terrem:>to, una
batalla) . o::tc.
CURSO UI:. DERECHO U\'IL

300. Sinonimia; derecho extranjero y chileno.-Lo5. auto-


r~5 franc~ses di~cut:m :;i wn cosa s:nónimas la fuerza mayor y el caso
fcrtll!:o, y la cue,tión se plantea porque el 1egis 1ador habla a v.!ai
d:: ft:erza mayor y a veces de caso fortuito y aun de caUS;l excnula.
SJor::' el Farticular .~: han i¿~ado diversas doctrinas. La que til!ne más
ad.:ptos comidera 'lU:' h<ly ca~o f;:,rtuito cuando el he::ho proviem ¿!
l •• n;,tmalo:l '1 q1l2 hay fu~rza mayor cuando proviene de un acto ¿~
la .11ltill'i:IaJ.
p~~o ~S~á di~cllsión ~J inút;l en nuestro Código, porqw las n:pr.:-
S·Oi.'!e5 ~:m sinónimél,S_ El artículc 45 l,::¡, dicho exp. u:: aso for-
[ui~c o fuerza mapr". Así lo ha declarado la Suprema (2).

301. Requi~itos.-D:: la definición se d~dllcen las condidones v


c¡rcunstancias qU! d~bm r~l..:nirs~ para que un h~cho constituya caso
fonuiro :) fuerza rr:aycr. S;:m cuatro:

1) Se requiere qu~ el hecho se produzca independienlé'mente dI!


la 'Vvlrcnt<1d cld deLUJor. Por esta circunstancia es qu~ el legislador es-
tablec:! gt.:e ~l deudor no gu~da eximido de r~sponsabiljdad cuando !!
caso fortuito se pI. oduce durante su culpa o rr:ora.

2) Se requiere que este acontecimiento Jea imprevisto, que i<1s


parte> no hayan podido p¡e'Vt·r!o. P::Jr faltar es~e reouisiro es que io.;
tr:bunal~s franceses han fallado, en más de una ocasión, guc si un :n·
dividuo ::~ compromete a v~n.:ier ci<!rta canridad de mercad~ría gU!
~o tjen~. en su poder sino que va a adquirir y después un acont~::i­
mi.!nt.J le impide adguirir 1a, no hay caso fortuito. Porgue hay impr,:-
vi.>ión de su parte; d~bió prenr qu~ podía serle im¡::;:>3ib~~ adquirirla.

3) Se· requiere que el acontecimiento sea insu~rabie. En otros


términos, en el caso fortuito o fuerza mayor hay una verdadera im-
posibilidad ab:;oluta; él impide en forma absoluta y to:al la ejecución
d! la obligación. Si wbreviene un acontecimiento que no hace impo-
sible totalmente la eje·cución, sino que hacé que sea más costosa y di-
ftd para el deu::1or; no constituye caso fortuito y no exime de respon-
sab:Iidad. Un . individuo manda merca.derías por ferrocarril, p,ero se

(Z) Sentencia ¡:fe 21 de octubr~ d? 1930, "Revis:a ¿~ D!rcch" y ] uriS?'~'


c1 .. ncÍ3", romo XXVIII, ~ección ¡::rin:~ra. p;i?:. 329,
DE LOS EI'ECT05 DE LAS Qlrl,IGo\ClONES

declara una huelg.\. no hayeximidón de responl;abi1i¿ad, porque !óI.


mercadería puede mandada por tierra.

4) El caso fortuito o fuerza mayor debe tener como consecu~n·


da una imposibilidad permunente de ejecutar la obligacion. Si el aco;n-
tecimiento produce una imposibilidad temporal, no exime al deudor.
Este siempre cstaríaob!ígado a cumplirla una. vez cesado el acont~ci·
miento tzmpora!: Pero :>1 bieli est; drcun~tanda no lo e"ime d~ res-
ponsabilidad, en todO' caso qu~daría ~xento de los p~rjuiáos causados
por ~d retardo en :d cumplimiento, de 105 perjuicios moratorios. La
guer~a dd 14 ofrec~· un ejemplo de caso fortuito tempnraL Con mo-
rivo de !os contratos de vt:llta dd salitre, se estableció por nut!strO$
tribunales que la guerra constituía un caso fortuito temporal, que r.-:
.:I~struy.! ~l!;v.ínculoentre 10$ contratantes, sino que ~etarda .el cumpli-
miento de la obligación.

302. F,~cultad de la Corte Suprema.-Es hasta cierto pumo


sutil y diHcil l1:gar a establ;!cer si un hecho constituye o no caso for-
tuito. Queda entreg~do al criterio del Tribunal cada caw particular.
Sin embargo, los aut,ores están de acuerdo en declarar que la Supre-
ma come Tribunal de ~recho podría corregir un falle de los Tribu-
nales de fondo ~n cuanto a establ~cer si un acontecimiento constiruYI!
caso fortuito. Puede suceder que un mismo acontecimiento, en una si·
tuación determinada, constituya caso fortuito, y en otra situación, no.
As ¡ lo demuestra la j l -isprudencia.

303. Algunos casos fortuitos según la jurisprudencia.-:La


Suprema ha declarado que una huelga il~gal con~tituye caso fortuito o
fuerza mayor (3). En cambio, ha considerado que el robo de mercadeo
rías que se ha·c.e en una ,estación' de ferrocarril donde p:rmanecíanr no
conStituye caso fortuito (4).
En realidad, los ejemples de cas.os fortuitos pueden multipliC4ll'"
.se. Una 'epid~mia pu~de serlo.
Los tribunales franceses han resuelto que si un empresario teatral

(3) Sentencia de I.1 de did¿mbre de 1933, ;'Revista de Derecho y J uriJ'


prudencia", tomo XXXI, seccion primtra. pig. 143.
(4) S2ncc'neia de 9 de " . -¡"ro de 1906, "R ... vist" de Del'echo y Jurispruden·
cia", tomo ",cejon prim~n, pág. ~19.
186 Ct.:RSO 1)1:: DERECHO CIVIL

s ~ niega a dar función en un pueblo afec.ado de una epidemia conta-


giosa, está exento de respon~abilidad. La misma enfermedad de una
persona puede constituir caso forr·uito: me c?mprom~t:l a que un autor
ttabaj~ en mi t~atro, y se enL~rma. También puede 3:!ñalarse como caso
f.:>rtuito los actos de la autorida::l: un empresario c~~ebra un contrlto
con un autor t~atral para poner en ~scena una pieza que resulta con
:int:! inmoral: el Alcalde prohib! la r·!pres~ntación. Y también, una
nevazón, la av:nida de un ria, un terremoto, etc,

304. Obligación que no se cumple por hecho o culpa de un


tercero.-El legislador ha equiparado al caso fortuito el heci,o de que
el d~udor no pueda cumplir la obligación por un h.uho O culpa de un
t:rcero. Sin embargo, en est: caso hay qu·: distinguir según que :1 he-
cho o culpa dertercero sea 2 no dep!ndient! d~l deudor.
Sí lo es, no loexim-! de responsabilidad. Lo dice el Código al ha-
blar de la pérdida de la cosa que .se d:b! en el artÍculo 670' y s.igui:n-
tes. Si es de un tercero del cual no responde el deudor, lo exime. Pero,
de acuerdo con estas mi.smas ::Iis¡Ylsiciones (artÍculo 1,677), el acreedOl:
t:ene dw:cho a exigir del deudor que le cda las acciones que ti!l1e con-
tra el tercero en virtud del cual no cumplió la obligación.

305. Efecto., del caso fortuito.-Son ::los:


1) Exime de responsabilidad al deudor. Es decir, cuando la obli.
gación no puede cumplir:;: por caso fortui:o, se extingu! la obliga-
ción por el modolenominado imposibilidad en la ej:cución, y llega el
momento de aplicar la teoría. de los riesgos, y sab;:mos que por regla
general el riesgo lo soporta.:l deudor cuya pr!stación Ihga a s:r ¡m-
posib~e.
2) El deudor tampoco respond.: de perjuicios moratorios ocasio-
nados po~ fuerza ma.yor. Lo dice el artículo 1,558, inciso 2_° al ,mani-
fe!tar qu: "la mora producida por fueza mayor o caso fortuito no da
:ugar a indemnización de p:rjuicios".

306. Casos en que excepcionalmente responde el deudor


del caso fortuito.-Son los casos siguientes:

1) CUdndo el deudor ha tomado expresamente i'Obre sí el caso


fortuito, cuando el deudor ha pactado con su acr~-=dor qur H· r:spon-
OE LOS 1:1:1LCTO~ 01: LA~ OnllCAOONIi~ 187
======== .. _=========~
derá d~I ca~o fd:tuito. Es, ,ésta una estipuladón que puede hac~rse. Lo
establecen los artkulos 1,'547 y 1,673, según el cual si el deudor se
ha ce tlstitu ído responsablt de tQdo caso fortuito) {) de alguno en par-
ticular, s-: observará lo pactado. Hay una aplia.ción det principio de
la libertad contractual.

2} Cflando se ha producido t:l caso fortuito durante la mara del


¿,tufur, de acuerdo con el artículo 1,'547, rcgl;a r~p!tida 8n d artkulo
1,590; p~ro no así si la cosa hubi-ete perecido igualmente en m¡tnos del
acreedor. Se trata de entregar un (aballo y .el d~udor está en mota';
pl!'tOy' úna enfermedad incurable mata el caballo; de haber ,estado en
peder ,dd acreedor. el caballo también habría muertQ. En esta situa-
ción, el deudor no ,t'!Spond~ de caso fortuito.
La Corte Suprema ha tenido oCl!-Sión de a.p!icar el artÍwlo 1,547,
inciso 2. y na declarado que abiendo incurrido en mora el deudor
oh1igado a pagar en moneda extranjera antes de establc<:use el Con-
trol do!: Cambio, el n'O haber obtenido autorización ¿,~ ese organismo
para ~onseguir divisa extranjera, aunque ello pudiera considerars.: co-
mo fu~rza mayor o caso fortuito, no liberaríJ. de resp:msabilidad al
deudor (4, bis).

3) Cuando S~ F'roduce por culpa del dlUdfJr. Más bien aquí des-
aparzce el ca:;o fortuito y hay culpa. Hay una ímprop:edad del !egis-
:ador al hablar de caso fortuito producido poi' culpa, porque por el
solo h~cho d.z apn:cer la culpa ya no hay caso fortuito (artículos
1,547 y 1,590).

4) En CdSO esp~cia!es
en q~ el l~gislad'or le hace cargar con' el
caso ferttt:to,' como acontece con el artículo 1,676, con respect0 al
qu~ ha hurtado o robado una cosa, al cual se lo impone a manera de
sanción.

307_ Prueba del caso fortuito,-De aruedo con los artículos


44 y 1,674, ddx! probarlo el qLlJt lo alega, y debuá acredirar no sólo
ia exist!!ncia d::l hecho que constituyo! caso forwieo (hubo un t,erremo-
to), sino además que como consecuencia de este hecho quedó impedí-
(4, bid Caso d~ 9 de septie:nbr~ de 1937, "Rrvísta de Derecho y Juris-
pr,,'::c:tcia", temo XXXV, !~gunda pact~. !·.?cción primer:l, pago 31.
CURSO DE DERECHO CIVIL
-==============.:::====--- ----
do de cumpli.r su obligación. En caso de que el dwdor. alegue que, si
bien estaba en mora, el caso habría destruí¿o igualmente la cosa en
manos del acreedor, tamb:én le corresponde acreditar!o (artículo
1,6i4) .

Si d ca~J fcrtuito no hace imposible absolu~amente el cumpli-


miento de la obligación, si trae consigo una imposibilidad relativa, pt-
ro que hace' mucho más costoso· el cumplimiento, le exige un sacrifi·
cio económico desconsiderado, ;.oodrá el juez modificar lajobligJ.'
áon~s del deudor? ¿Podrá disnllnuirlas? Esta pregunta nos lleva a
estu,J;;¡r una te-oría ha pOCO revivida en el derecho.

La teoría de la jmpre~'isión

308. Tllanteamiento de la cuesti(IO.-Esta teoría, que tien~


ciertas vinculaciones y semejanzas con el caso fortuito, no obstante ha-
ber diferencias notables, puede plantearse.en la siguiente forma: si en
un concrato, como consecuencia ae circunstancias posteriores que las
par-tes no pudieron prever aI" momento de celebrarse, re'sulta que el
cumplimiento de sus obligaciones, tal cual fueron estipuladas, exige
al deudor un sacrificio pecunario desproporcionado, ¿tiene est Al.'Udor
p

derecho a exigir del tribunal que se modifiquen sus obligaclUlJ~s'!

309. Requisitos.-Por de pronto, para ir fi:ando el campo d~


acción de esta teoría en c¡u;o de aceptarse, hay que hacer pr~sente que
deben concurrir dos circunstancias:
1) Que el contra~o sea de tracto sucesivo, que las obligaciones
que emanen de él no sean de ejecución instantánea, sino de ejecuciQn
sucesiva: el contrato por el cual una . 'rsona. sumin!stra mercaderías
a una fábrica en una forma escillonada cada cierto período de tiempo.
2) Que, como consecuencia de hechos iniprevistos, se le exija al
deudor un sacrificio económico desconsiderado. Porque en tedo con-
trato hay de cada parte la intención de obr--'er un lucro Cl"! respecto
a la otra. Si Pedro vende es porc¡ue cree vender a buen ptecio;' si Juan
compra es pol;que cree comprar barato. Hay un pequeño margen de
esp!culación. Pero la cuestión aparece ~ndo el margen deja de ser
pequeño.
~i; I.O~ lCHC'fOS DE LAS OBLIGACIONES 189

310. Ol'Ígenes.-Los orígenes de esta teoría remontan al De-


recho Canónico,. que siempre ha tratado qú: exista equidad' en [as re-
{adWl-M contractuales. Por eso entendía qu-e en todo contrato iba in-
co:potada ladáusula denomiñada ('re bus sic stantibus", que signifi-
caba- que lól$ partes entendían contratar y que el ccntrato se efectua-
ría siempre que subsistieran lasmi.smas condiciones existentes al mo-
m:nto d,e ~debrars:el contrato.

311. Diferencias entre el caso fortuito y la teoría de la im-


p~vjsión.-Esta doctrioa ts aparentement~ idéntica al ca;o fortuito;
p!ro ha y di fer·encias notables:
1) Por de pronto, el caso fo.rtuito trae consigo una imposibili-
dad absoluta de ejecutar las obligaciones, mientras que en la impre:
visión ha.y ¡¡¿lo imposibilidad dativa; el deudor puede cump!ir su
cbligación pero hace un sacrificio económico desconsiderado.
,2) El caso fortuito exir"~ ¿of rc;sponsahíUdad, ..extingue la obliga-
ción, !ibera al deudor; la im¡JrCvi.,íón !lo Il~Vll [orZUMtlIWCC ¡¡ 111 "X·
dndón de la oblig.tdúlI, $illó qu~ (!U cit'rto~ elUDII, Int'di.ultt' l'!!!!, .ólo
se modifican los cOntratos: el que estaba obligado a pagar lOO, por
ejemplo, sólo pagará 60.
3) La noción de caso fortuito es de carácter objetivo, y por el
cc:ntra!'io, la imp,:,cv!sión es una noción más bien de carácter subjetivo.

312. La aplicación de la teoría de la imprevisión importa


una lucha el1tre la equidad y el principio que establece que el
contrato legalmente c.:!lebrado es ley para las partes.-La cu~s­
tión de ap!!car .la teoría de la imprevisión es delicada. Porque, como
con razón ha diclfo un autor, repre~nta una lucha entre el artículo'
1;545, según el cual ~odo contrato legalmente cel!brado es una l~y
para [as pa~tes, y los principios de equidad. Si los contratos celebra-
das pudieran modificarse y dejarse sin ef~ctos con fr'!cuenda, desapa-
r!c!ría la estabilidad jurídica en los contratos, necesaria para el co·
rnerá:J y la vida jurídica.

313. La teoría de la imprevisión y la jurisprudencia fran-


cesa.-$e ha puesto de actualidad con motivo de la Gue.t'ra Mundial
y las crisis .económicas. A virtud de estos dos .acontecimientcs ha su;'
cedido que en más de una ocasión, :.lO contrato de tracto sucesivo,
190 CUlI.SO DE DElI.ECHO CIVIL

resulta costoso para el deudor cumplir su obligación. Como cons~·


cuenda ha. venido el resurgim¡ento de esta teoría.
En cuanto al éxitu ,obtenido, hay que distinguir entre los ,contra-
tos administrativos y los de los particulares. La jurisprudencia fran-
cesa, no obstante ser evidente que la legislación no acepta la doctri-
na, roo ha temido aplicarla e~ los con:ratos administrativos (los que
dicen relación con los servicios públicos), como por ejemplo en un
contrato que celebró una empresa el~ctrica con una ciudad para su·
ministrarle energía eléc;tnca. Las t;;lrifas,. con motivo de la' guerra y
la crisis, resultaron desventajosas para las Compañías, :/ los tribuna-"
les franceses han aceptado las demanda:> entabladas por ellas tendien-
tes a modificar las tarifas. Porque entra en juego el Derecho Público.
En el dominio neto del Derecho Privado, en los contratos de los
particulares entre sí, la jurisprudencia francesa se ha mostr:tdo adver-
sa, por ugla ger.eral. Ha preferido la disposición del artículo 1,H5.
Sin embl.rgo, hay muchos autores que preconizan y defienden la apli-
cación d"'sra dccrrina aún en el Derecho Privado. Y en su afán de
defensa y de justificarla, han recurrido a textos del Código Civil, pa-
ra fundarla. Han, pretendido basarla en el artículo 1,'558, según ~I
cual el deudor por regla general sólo responde de los perjuicios pre·
vistos y excepcionalmente, en -:lSO de dolo, de los imprevistos. Tam-
bién en el articulo 1;546, s:gún el cual los contratos ¿eben ejecutarse
de buena fe, argum~n~ándcse entonces que el conrratante que exige
al deudor un sacrific:o pecunario desconsiderado no está ejecutando
su contrato de buena fe. Otro.; relacionan esta cuestión con los Vlc!OS
del consentimiento, manifestando qce habrÍa un vicio, porque el deu-
dor, si hubiera sabi¿o el sacrificio económico que imponía el cumpli-
miento. no habría contratado.
Pero los esfuerzos de la jurisprudencia y de los autores franceses,
si bien son loables, no contienen argumentos sólidos, y habría que con-
cluir que por el momento la. doctrina de la imprevisión no tiene cabi-
da en el Código francés. Sin embargo, su triunfo no se ve muy leja·
no, porque se han dictado leyes especiales que precisamen~e se fun-
dan en esta doctrina. Tal es !a Ley FaiUot, famosa ley francesa, apli-
cación nítida de esta doctrina. Esta ley vino a establecer modificacio-
nes a ¡os contratos de suministro ¿e mercaderías que se habían cele-
brado con anterioridad a la guerra.
DE. LOS EFECTOS DE LAS 'OBL'GIlClONES 191

jurídico anterior; la delictual tiene su origen en la ley, no había con


antedorid¡d un vínculo jurídico" ~l nace precisamente por haber co-
metido el deudor el ahe> ilícito.

2) En cuante> a la caPdddadqu-e se exige en una y otra respon-


tabilidad: para tener re.sponsabil'idad cont.t'acwal se r~qu¡ere la misma
capacidad que para celebrar los actos y contratos, una capaddad res-
tringida; en cambio; en la responsabilidad deEctual, d~ acuerdo con
el artículo 2,319" :Ion todos r(spon~able~, i!XC~pt(1 el infante o niño
(el menor de 7 años) y hs dementes.

3) Por rtgla general la responsabilidad contra~tual se limita a


la indemnización dt los ptrjuicios previstos, y sólo cuando hay dolo
a ros imprevistos; en cambio, la ddictual, en cuanto a la extensión de
la indemnización, es mucho mayor, porque con:empla tanto los p-tr-
juicios previs'OOs como los impr-:viscos. Da lugar a una indemniza-
ción total.

4) También dentro de la extensión de la indemnización hay otra.


diferencia; porque en la r~spotlsabilidad contractual 105 autot't~ y la
jurisprudencia niegan unánimemente el derecho a indemnizar el daño>
m,nra!, y en cambio, hoy nadie discute que el daño moral proven¡eme
de responsabi.lidad deliaual es perfectamente indemnizable.

5) La respnnsabilldad contr3!.:tuaI, cuando son varios los deudo.-


res negligentes, no es solidaria, sino que representa una obligación
('onjunta: a cada uno d~ 105 d~udores se podrá exigir su cuota de res-
ponsabilidad, o sólo se puede exigir resp!cto del deudor culpabl~. La
de!ictual, ¿e acu·erdo con el artículo 2}17, constituye un ((ISO de soli-
daridad pasi."a, porque según ese artícuJ,n, cuando hay varios autot"s
de un ddito o cuasidelito, son todos solidariamente responsables.

6) Para que tenga luga,r la indemn~ción de perulclos como


consecuencia de la 'sp::msabilidad contractual tiene el de.udor que es-
ta!' en mora; en cambio, esta constitudón en mora no se' requiere en:
la re;ponsabilidad delictual.

7) Hay una diferencia imporcant'e con respecto a las cláusuftU


de irresponsabilid.dd. Es perfectamente posible que los contratantes
,
¡ l -',). ¡,!ia:ione.s
194 CU1UO 'DE DERECHO CIVIL

estipulen la irresponqbilidad del deudor con respecto al nt} cumpli-


miento del contrato, en cambio, los autores y la jurisprudencia uni-
formemente han negado valor a las cláusulas de irresponsabilidad con
motivo de la responsabilidad delictuaL

8) La diferencia de mayor apliéación: el legislador pr~mmt! la


responsabilidad contractual, de manera que es el deudor que se quit-
re eximir de responsabilidad el, que tiene que probar que ncI hubo cul-
pa de su parte, sino caso fortuito o fue~za mayor. Acontece lo opue&-
to en la responsabilidad delicrual, porque' en este caso el acreedor, el
que persigue la responsabilidad, es el que tiene que acreditar que ha
habido culpa ¿olo de parte del deudor. Esta diferencia es de mucha
importancia. Porque en un caso el peso de la prueba recae sobr~ el
acrudor y en otro sobre el deudor.

j 19. Puedeo ,-vt:xistir la responsabilidad contractu.l' y la


extracontractual.-Por tedas estas diferencias podemos afirmar que
son cosas distintas la responsabilidad contractual y la delictual. Pe-
ro al hacer e5t~ afirmación se nos presenta el siguiente problema: Si
un individuo está ligado con otro por un contrato, es:á afecto a res·
ponsabilidad contractual; pues bien, el hecho de que exista esta r(',s·
ponsabiliód. ¿impide que además le afecte una responsabilidad delic-
tual? ¿Pueden coexistir estél5 dos responsabilidades? ¿Podría un con·
tratante en cuanto a su responsabilidad ser considerado com:> contra·
tante y como tercero extraño a la vez?
No faltan al,1tores que así lo sostienen. Pero la verdad es qu\!',
después de las diferencias indicadas, no parece posible decir que,
pueden cO,existir. Porque el individuo, o es contratante o es tl!rcl!ro.
Pero es absurdo considerarlo como contratante 'y como teraro a la
vez.

320. Dificultad d~, distinguir entre ambas clases de respon-


sabilidad'.-Sin embargo: la cuestión no es tan clara. En muchas -cir·
cunstancias puede aparecer dudoso si un individuo está, afecto a
responsabilidad contractual o delictual. La. cue.stión tiene importan-
cia por la prueba. Veamos algunos casos. Dos individuos van a' cele-
brar un ro ntrato, y como es de mucha iinportancia para ambos, d-c-
moran en celebrarlo. Vienen las conversaciones preliminares, tendien-
DE tOs H'1:.CTm DE LAS OllUGAClONF5

tes a.la celebración. Si.en este moment'o un.o de los futuros contratan·
tes en forma arbitraria rompe estas conversa'~'lOnes y, se desHga del
o:ro contratante, ¿qué clase de responsabili¿ad hay? No aparece da·.
ro. Hasta se habla de respo~sabiljdad precon/ractual. Otro ejemplo:
Un individuo que va viajanda en un tranvía sufre un acciden:e, -:011,
motivo de una frenada brwca del maquinista; " lué responsabilidad
afectará a la Empresa? La cu:stión la. ha t'esuelto la jurisprudencia
de nu~tros tribunales en el sentido de que hay respon.;abilidad con-
tractual, porque entre el pasajero y la Empresa .se había celebrado un
<.cntrato de transporte, y habiendo reporuabilidad contractual, la víc·
tima no· está obligada a probar (6). Esta solución es ajustada a k
ley, porque de acuerdo con el -articula 2,015 el portador es responsa·
ble de .los daños y perjuicios que se ocasionen a la persona y carga duo
rante el transporte.
Otro caso: Un individuo, con ocasión de ejecutar un acto de~
servicio, sufre un accidente. ¿Que responsabilidad cabe al emp~eador?
El legislador es~ablec~ expresamente en el artículo 255 del Código del
Trabajo qUe está obligado a indemnizar al empleado u obr~to de los
daños que se ocasion-en durante las labores del empleo, Igual crite-
rio hay que aplicar en el caso de un individuo que sufre un accidence
con ocasión de un mandato; hay responsabilidad contractual, porque
el artÍculo 2,158, N.? 5.", establece entre las obligaciones del mandan-
te de indemnizar al manebrariQ de los perjuicios que se ocasionan
con motivo del mandato.
También siguiendo con esta doctrina, en q!le [a jurisprudencia
y los autores quieren encontrar responsabilidad contractual, hay de.el·
siones interesanres de la Jurisprudencia francesa. Si un individuo su·
be a los catros locos de la~ F~rias y sufre un accidente, ha fallado que
hay responsabilidad contractual para el -empresario; porque entre el
individuQ y el. empresario existe un vínculo jurídico anterior._
Tamb¡én' t$ interesante d caso dd individuo que se somete a
operación, la cual es mal hecha por el cirujano. La jurisprudencia. y
les autores frances:- ~e indinan por la responsabilidad contractual pa-
ra el cirujano, también porque en éste y el paciente había un vín.:ulo
jurídico.
En todo caso, esta solución tiende a favorece!;' a la vLctima, por·
(6) Sente'ncia di! 30 de junio d~ 191'S, "Rl!viJta d~ Derecho y Jurispru-
dencia", tomo XIII, Hcción primera, pág. 110.
CURSO DE DERECHO CIVIL

que no está obligada a acredi~ar la culpa. Y esta es la razón que ha


:Ievado a dicha solución.

La culpa

321. Culpa contractual y extracontractual o aquiliana.-


Puede ddinirse diciendo que consiste en la falta de diligencia que em·
plea una f):!rsona en el cwnplimiento de una obligación (,) en la eje-
cución de un hecho. De esta definición aparee! que la culpa pue4e
ser contractual y extrdCOntractual o delictual o aquiliana,
Contractual es la que incide en el cumplimiento de una oh liga-
ción pr~xistel1.te. ExtrtlContractual es la que inci¿e ~n un h~cho de-
lictu:lso, sin que exista vínc~.do preexiste;, .é:.
La culpa. contractual da lugar a la. resp:m~abi¡;¡-lad contractual, y
:a extracontractual, a la delictual.
Entre amba.s culpas hay varia.! diferencias. Por de pr,onto, 111' que
hay entre las responsabilidades co"tractual y dclictual. Sólc:, basta
c::n agri:gar dtra: la culpa contractual admire div·=rsas p,rddctcioner:
pued!: ser gr_ve, leve y levísima; la culpa extracontractual 110 admite
estas gr., ';;10nes.

322. Culpa grave, leve y levísima.-El artÍculo 44 establece


.:uándo la culpa es grave o laca, lev! y l!vÍsÍtna.
La grave consiste en la omisión de aquella diligencia que aún 10$
hombres más descuidad06 emplean en sus n~gocios; y agrega el ar-
tículo! "Esta culpa en materias civiles equivale al dolo".
La le"Y~ consiste en no emplear aquella diligenci .• que los hom-
bres ~mplean ordinariamente en sus negocios; y agrega el artÍcul\>
qu-e cuando se habla de culpa o descuido sin otra calificación, se en-
ciende culpa leve, y que Ud que debe administrar un negocio como un
buen padl.'~ de .familia e5 resp~nsable de esta esp:!cie de culpa".
La l~"ísima consiste en no emplear aquella diligencia que los hom-
bre.! más acuciosos cm.plean en sus negocios de ,importancia.

Parece que esta culpa de tres gradaciones no fué conocida pot"o


:os romanos, sino que sólo hablaron de culpa grave y leve. Fueron los
glosadores los que ¡cieron la distinción, basándose en textos roma-
OJ; LOS EF.I!CTOS DE LAS OBLIGACIONES

nos. E¡ Código francés no conse~vó esta división ttipa~tit¡¡; pero el


nuestro sí. El Código Alemán no hace esta gradación; en él se ha sub:;·
tituído el buen padre de familia por el'liel y leal comerciante.

Basándonos en fa gradación, resulta que para un individuo res-


ponder de la culpa gral't:- es responder de 10 menos. En cambio, la
máxima respo'nsabilidad que pued~ tener un individuo es responder
de la culpa le"j,·;md.

323. Importancia de esta clasificación tripartita.-El artícu·


10 1,547 la señala. Sirve para determinar la re~ponsabílídad de! deu·
dor en lo~ diversos contratos.
El artículo 1,547 da las reglas gerterales diciendo que si el con-
trato benefiCia únicamente al acreedor, el deudor mpond~ sólo de culo
pa grave: acontece en el contrato de depósito, que va únicamente ·en
benefido del acreedor; así lo, dice el articulo 2,222.
Cuando el contrato va en utilidad del acreedor y del drudor, el
deudor r~spÓnde de culpa leVle, ~mo en el contrato de arrendamiento,
donde el artícu!o 1,939 establee,e qUe '~el arrenda:tario empleará en la
conservación de la co.>a el cuidado' de un buen padre de familia", y
sabemos que ') responsabilidad de un buen padre de familia es la leve.
Se responde de culpa ¡·evísima en [os contrlt·o; que esd\n estable-
cidos en b~neficio exclus!vo del deudor. Ello es natural. Ac'ontece de
esta manera en el contrato de comodato, donJe, de acuerdo con el aro
tÍcub ") 173, el comodatario responde de culpa levi .na.
As1, todo esto parece útil. Pero er: la práctica la cuestión se di·
ficulta, porque en ddinitiva quedará a la apr~ciación dd jue:z deter-
minar si un acto de! deudor constituye una. u otra culpa. Y puede
acontecer que mien~ras un juez califique una culpa de grave, otro
la califique de leve. Así, esta .división no tiene mayor importancia en
k práctica.

324. La culpa contractual no está obligado a probarla el


que la alega, sino que el deudor debe acreditar que ha empleado la
debida diligencia. U, dice el artículo 1,547. Y esta disposición está en
perfe('~a armonia con lo que dijimos respecto de la persona que debe
probar el caso fortuito: el que lo .". ega. Al probar el deudor el caso
Ct:RSO DE DElI.ECHO CIVIL
~~========================================---~~

for:uito, está demostrando que no hay culpabilidad de su parte, ya


que culpa y caso fortuito son términos antagónicos.

EL DOLO

325. Definición.-Está definido de una manera general en el


artículo 44, como "la intención positiva de inferir injuria a la peroSona
o p:opi:dad de otro".
L::> que lo caracteriza no es el descuido, como en la culpa~ sino la
inUndón de producir un daño o perjuicio.
Esta definición -:5 de carácter general, porqu:: el dolo puede rt-
vestir diversas formas.

326. Fonnas del dolo.-En prim~r lugar, puede ser un 'JIICIO

del consentimiento y como tal es toda maquinación fraudulenta eje.


cutada con el fin de que otra perwna preste su cons-~ntimi~nto -para
celebra!' un acto o contrato. Es. natural que si una persona se vale de
dolo para obteno:r el consentimiento, es porqu.:: el contrato 10 va a be·
neficiar ampliamente; a:)surdo sería suponer lo contrario. De ahí que
el dolo, vicio, no es sino una forma esp!cial de tener intención de in-
ferir injuria o daño.
En segundo lugar, el dolo puo:de ser considerado como constitu·
tivo d:! deli~o, ftlente de obljgdcione~-.
Podría considerar!e una tercera forma: el hecho que agrd'Ya la
responsabilidd del deuctor en el no cumplimiento de sus obligado.
n~s. y decimos que agrava la responsabiíídad del deudor porque, de
acuerdo con el 'artículo 1,558, por regla general d deudor ~ó!o respon·
¿e de los perjuicios previstos, y únicamente cuando ha habido d<lb
:¿sponde de los imprevistos.
Sí miramos más atentamente, paree-! que este dolo que agrava la
responsabilidad viene a ser una fuente de obligaciones, constitutivo
de delito. Por dos r'~ones:
1) Porque e.·~ dolo debe probars-e, como el dolo fuenr¡: de
obligaciones.
2) Porque este dolo hace que la indemnización de perjuicios
comprenda aún los perjuicios imprevistos, que es lo que acontece en
el dolo fuente de obligaciones. Por esto el dolo podría reducirse a dos
:érminos: vicio del consentimiento y fuente de obligaciones.
Df: LOS EFECTOS DE LAS OBL1GhCION ES ¡SI.)

327. El dolo no se presume; excepciones.-Una diferencia


entre la culpl. y el dolo está en que, mientras la cuÍpa se presume, el
dolo no se presume, sino que debe acr-:ditars.e. Lo die.: el artículo 1,4'59,
regla colocada al hablar del dolo mmo vicio; pero no hay razón para
no darIe un alcance general y concluir que el dolo no se presume.

S:n embargo, hay casos, esrablecido5 por el legislador, en que se


presume:
1) En el artículo t,301, que establece, que de parte del albac!a
hay do!o cuand:, !~ compromet-: a ejecutar una disposición tes.zamen·
taria contrana a la ley.
2) De acuerdo con el artícu~o 2,261, hay d<Jlo cuando un indio
viduo apuesta saJ,¡endo de antemano el resultado de la apuf's'ta.
3) De acuet:'do con el artÍculo 968. N.O 5.", también hlce P¡;CSU-
mír ·do!o el mero hecho de detener u ocultar un testamento.
4) Y el artículo 22 de la uy de Cheques presume dolo cuando S!
giran ch~ques sin fondo y no 5-e, consigna su 'valor· dentro de tercero
día dd requerimiento.

328. La equiparad;'" entre el dolo y la culpa grave sólo


dice relación con los efectos.-E!. artículo 44 dice qu~ la ·culpa grao
ve en mat,:ri~s dvi!:s se equipara al dolo. El legislador sólo hace la
equiparación en ·cuanto a bs eh:tos. Porque la culpa grave viene a
equiparars! a la in::nción¿e hacer daño. Resultará que en :1 ,~aso d-:
haber culpa gtav~t el d~udor responderá aún de 103 p~rjuicios impre-
vistos. Pero d h.edw de que la culpa gran s: equipare al d:>!o no signi.
fica qu~ deba acreditarla el que la alegue.

La equiparación no se produce en cuanto a qUIen deba p~oba¡;t


sino qu: es el deudor a quien se imputa' la culpa el que debe:: e·
ditar que no la hubo. Así lo ha fal1.ado la Corte Suprema (7).
Esta dejó !~tab!~cido qu~ la prueba del descuido que pro¿uce la
culpa lata no corresponde al que. invoca este hecho, sino qU! ac¡u:l a
qui·en afecta debe probar su in<;ulpahilidad. p" ,blndo haber empleado
la diligzncia y cu:¿ado que le correspondía) o que el hecho .!r~ &~be a
un caso fortuito que no afecta a su responsabilidad.
(7) Sentencia dO! 10 d~ noviembre de !9Z0, "Revista d~ Duccho y Ju.
rispruden,i¡o". tomo XIX, 5ección pdmua, pag, 41:i,
200 CUKSO DE DEKECHO CIVIL.
- - - .-===-==========
Claro Solar, como la mayoría de. los profesores, adhiere a esta
doctrina y, entre otras causas, porque "si la culpa lata y el dolo lUi!-
ran una misma C03a el artículo 44 no habría. dado dos definiciones,
no h: bría defin:ó la culpa lata s~paradament~ del dolo; y porque,
~¿emás, !a dispcsición de [a ley, al expresar que la prueba d~ la dili·
ge!1cia o cuidado incumbe al que ha debido ~mplearlo. no ha podid,)
Ill·!nos de referirse ~ las tres clases de culpa que indica ~l inciso 1." del
artículo 1,547, puc.St·o que r l deudor que responde de culpa lHa esc:l
obligado a diligencia o cuidado, aunque sea insignificante.y no el cui.
dajo ordinario o Ir.;;diano, ni mucho menos h suma ¿iligencia., a qu:!
r::Ep.!etivamente, se open!n la culpa le .... ~ y la culpa l·evísima. Por etra
pare:, el artículo 1,547 no hace refenncia al dolo, sino únicamente a
li! culpa, en su divis:ón triputita; y no habría razón alguna para su·
per..:r que nc se haya r~f!r:i¿o a la culpa lata al exigir al deudor la
pru~ba del cuida¿·o que s!gún lá nlturaleza d!l contrato se 11: exige"
(Obra citada, tomo XI, Santiago, 1937, págs. 526 Y 527).
Sin embargo, la doctrinaanteriot", aceptada casi unánimemente,
ha sido en este último ti.!mpo criticada, "porque el artículo 44 no haa
di!tineion:s, sino que equipara en una forl;l1a absoluta ambos c<mcep'
tos. La historia de esta' dispos~ción, tomada del jurisconsulto Pothier,
también hace ll~grr a esa misma conclusión. 'Finalmente, no· parece
lóg~o presümir la culpa grave contractual en circunstancia que el do-
In /}: ¡,,' mala fe sr pr~sllmen por :xpreso mandato del legislador" (*).

Ciáumi<ls n;cdifi('atori<ls de la respon"abilidad C01ltractual

329. Rel!la general.-A' indicar la5 condiciones que se requi<:-


ren para que haya responsabilidad contractual, d!cíam03 que el deu·
dor no deb! ser irresponsable a virtud de una cláusula de! contrato.
Este requisito nos lleva a estudiar estas cláusulas modificatorias de la
resFonsabilidad contrac~ual.
Como regla g.~neral hay que aceptar que las pam:s tienen facul.
tad para modificar su responsabilidad que le impor.e la ley. No cabe
duda de ello er 'r~n::ia del artículp 1,547, e! cual, después de dar
(") Coruúl[es.~ la M~morill de T Chadwick, "D~ b N'ltura!eu Juridic:t
del dolo", publicada en et tomo XXXVI de la "Revista de Derecho y Juri,pru.
dencia", Véare especi.almente tos números 98 y siguientes, (Sección. Drrecho,
pág~. 82 y ~iguienteJ).
Som;¡rriva adhiere a esta doctrtna.
DE LOS ErrCTO~ DE LAS OBLIGACIONES 20!

las regla! generales respecto a qué clase de culpa se responde, :¡ ~I'ga


en el inciso final: nTodo 10 cual, sin embargo t se entiende sin per-
juicio de las disposiciones:" especiales de las leyes. y de. las estipula-
dones expresas de las partes". Este inciso da la clave para manifestar
<fue la responsabilidad contractual que impone el legisladO!: es susc:!p·
tibie de ser modificada. .
Estas m;dincaóones de la responsabili¿ad pueden cevestir dos
asp~ctos: l} La!> cláusulas pueden a.gravar la responsabilidad del deu-
dor;· o 2) Pueden estar. cksdnadas a atenuarla o a eximir de ella al
deudor .

.3.30. 1) Cluusul1l!f qull': tit:ndcn a agravar la tesponsabili;


dad del deudot'::--No hay inconveniente en que el ¿eudor, por me·
dio de cláusulas establecidas en el contrato, agrav! sU responsabilidad.
Ya estt.idr.t&.os que el deudor pa.sará a r\!.!ipond~r del caso fonuL'
to cuando exp::samente lo hubier~ pactado. Es una cláusula permiti.
~;t r· la ley en el articulo 1,673 y que lmpon.e al deudor el máximum
de responsabilidad.
Pero la agravación puede no llegar al máximo; puede pactarse
que el deudor sólo tesconderá de un grado mayor de- cu"lpa. Por tjem.
p!o, de acuerdo con el Código está respondiendo -ce culpa leve, y se
estipula que re.3ponderá ¿e levísima. Es lX'sihle :n virtud de lo esta·
b!ecido.~n el actÍculo 1,547. Además, el articulo 2,222 nus da una
confirmación: al hablar que el depositario responde de culpa grave,
e~:abfece que ello '!s sin perjuicio de Lo que estipulen las partes.
En suma, .son válidas ¡as estipulaciones que agravan la responsa-
bilidad del deudor, . ya sea que 10 hagan' cargar con el caso fortuito
o le impongan un grado mayor ¿e culpa.

331. 2) Cláusulas que tienden a atenuar 'a responsabili.


dad del deudor.-La aminoración puede hacerse en diversas. formas:
a) Podrá :stipularse ·en un contrato que el tiempo para pers~·
guir 11 responsabilidad del deu¿or no .!:erán los plazos de pr!scrip.
dón del Código Civil, sino que se determina en el contrato un plazo
menor. Los autores aceptan estas cláusulas. Así, podría estipularse
'<fue la. responsabilidad que qu~pa al deudor por incumplimiento sólo
podrá hacers! efectiva en un plazo de un .año desde que se ha ocasio-
nado, el p<:rj uicio.
:02 CURSO DE DER"ECHO CIVIL

b) También se atenúa la responsabilidad del deudor- limitándola


hasta cierta suma. Sería una cláusula tinntativa de la responsabilidad
del deudor estipular, por e}c:"-.1o, que la responsabi!idad que que-
pa al deudor por infracción dd contrato de compraventa s-erá como
máxima hasta 100 pesos. Los autores tamBién permit:n est,. cláusu-
!a. En r.:alidad, una cl¡\usu'a de ~jta natural~za no seda sino una apli-
cación especial de fa cláusula penal.

332. ¿Podría atenuarse la responsabilidad del deudor' in-


virtiendo en un contrato ~l peso de la prueba?-¿Podría estipu-
~arse en un contrato que la culpa :stará cl:Jligada a p!'obarla el acree-
dor? Eviden~emente que si ,~sta c1¡\usu'a es válida y pll~de pactars::,
se traduce en una gran ventaja para el deudor. La cuestión ofrece du-
dSls. La Supr'ema s! ha inclinado por la negativa, manifestando que
)as reglas que establece el legislador sobre el peso de fa prueba !IOn de
orden público, .y por lo tanto no admiten derogación; de tal modo
que las cláusulas que ,las lleguen a modificar adol::c::rían de ob 'eto ilí-
(¡ro y por ende de nulld:ld absoluta (8).
p~ ro la verdad t's que p.lC~ce .~ podría sos~enerse la validez de
l'!-tas elá usulas. Porque la Corte S n a empleó en esta setencia, pito
ra fundamentarse; la cómoda e)(1= n "orden públic;)"; no hay un
fundamento só-lido. y' nosotros preguntamos: si es posible qu~
, el d~udc!' se exima de responsablddad, ¿por qué- no poder invt:rtir el
¡nso de la prueba, cuando el qu~ pued:: 10 más pude <V menos? Exi-
mir d~ responsabilidad '~s más grav~; invertir el peso de la prueba lo
es menos. Y además, d artÍculo z,t 58, inciso final, nos presenta un
ejemplo en el cu~l el legislador ha inverti¿o el p:!so de la pru~ba, rdi-
riéndose a! mandato. El hecho ¿,! que el legislador haya permitido es-
to, indica que una estipu,ación como aquélla no va contra el Drden
públiCO. En suma, creemos que será válida una estipulación en la cual
se establezca que se invi.erte el peso de la prueba.

333. Cláusulas de irre5ponsabilidad.-Por regla general~ tam-


bién son válidas. Hay disrl',i::ioUts ~n la l~gislación que afirman este
a~erto:

1) El articulo 2,015, que, después de estab!ecer que el acarrea-


(8) Sentencia de 30 de diciembr~ <.le 1909, "Revistl de Derecho y Juri.-
¡>rudenci.", tomo VIII, !ección primera, pág. 62.
DE LOS EFECTOS .JE LAS OBLIGACIONES 20J

do~ en el transpor=e re&ponde de


los-perjuicioa que sufra La persona ()o
carga, agrega: 'salvo que las partes hayan estipulado ro contrario; in-
dicando así, que las partes pueden estipular la irr>!SponsílbiHdad del
ólcarreóldor.
2) El ardcu'o 43 del decreto con f uerza'~ck ley 221 sobre. la. aero-
nav:gación, seglln el cual puede ,::.stipulars<:, antes que un individuo
emprenda un vuelo, que la Compañía no l"esponde por los riesgos dd
aire y por faltas que pueda comete.r la tripulación.' ~ta disposición
del artÍculo .·43 no dice nada nuevo. Pero el legislador la pLUO exprt$a-
menc: porque quizás pudo caber alguna duda sobre la validez de las
cláusulas de irresponsabilidad en materia de aeronavegación.
Consecuente con t:itas id~as, la jurisprudencia de la Corte Supre-
ma rambién ha reconocido valor a las cláusulas de irresponsabili-
dad (9). E~ta materiA de la. cl.iUIIUJU d! ¡rre~p:)/l"",bilid¡¡d ti:ne ClIpc'
ciaf importancia en lo que se retl-:re al contr.uo de transporte.

334. Cláusula. ~e jrresponubili&ad que no valen.-Sin em·


cargo, lal cláusulas de irrelponaabilidad tienen IImitaci<l!le&, ~$ decir,
excepciones. Ellas $Q.n las siguientes:

335. 1) No valen laS cláusulas que exoneran de la culpa


lata °gl'llve.-Las d.iusulas d: irr..esponsabilidad,· stgún Ales,andri y
SnmllrriYíl, sólo pueden Nftt-ir"e ·a la culpa li!visima y a la leve, pt'I.'O
l1un::a a la grave o lata. Esta conclusión !! Ve abonada po~ d-os di,po-
sic.ones: los artículos 1,465 y 1,478.
Dice el articulo 1,465 que "el pacto de no pedir más en razón de
una cuenta aprobada,. no vale- en cuanto al dolo contenido en ella";
y agrega: ttla condonación del dolo futuro no vale". Perdonarlo, CS'
una estipuladón que adolece de objeto ilícito, y por 10 tanto, de nuli-
dad absoluta. Si este artículo 10 C'cHlcordamOl con el articulo 44, 4egún
el cual la culpa grave se, equipara al dolo en sus efectos civil", con·
cluiremos qu·! las cláusulas de irresponsabii.dad no pueden rtferirae
a la. culpa ~"ave.
P.:ro Qt la opinión anterior no participa Cl.aro Solar, qui~n dice:
··Pu:d.:n también las partes estipular que el deudor no responderá
¿<e culptr (t,'guna, es .decir, de cualquiera falta de cuidado o diligencia
(9) Ve... lenccnci", d. Z dC! enero eLe 1920. "ReviKa de Dtre.:fio y Juri ..
prudenci.... tomo XXVII, MICción pdmera, pi•. 724.
20~ CURSO DE DERECHO CiVIL
====================._-===
en que de buena f~ pueda incurrircn el cumplimiento de la obligación".
IIPero estipular en un contrato la irresponsabilidad d~l deudor
por la culpa en que incurra en el cumplimiento de una obligación, no
significa que se le descargu! de esta obligación. La cláusula de 0(\
respon~abilidad no importa una ausencia de obligación. El deudor, a
qu:en esta cláusula de no responslbilidad beneficia, n·o deja de seguir
obligado a eiecutar la prestación que el contrato le impone; se ha como
prometido ;t Jar, a hacer Q ól no hacer; y wlamente, añade qUl'! si no
cumple su obligación, su r~sponsabili.dad no será comprometidJ; m:!!n·
tras c¡u~ cuando el contratante hace suprimir del contrato una cbli-
gación que normalmente debía pesar sobre él, no debe la ejecución
¿e tal obligación, no debe nada. Desde el pUnto de vista jurídico, 1':;'5
de:> openáones son, pues, completamente diferentes".
!loor lo demás la distinción no es puramente teórica: la conven·
ción ae diminación de la obligación descarga a la part:! que la ha pe·
dido de una manera. definitiva puesto que no ha contraído esa obIi.
glción; mientras que la cláwsula de no rupon~abilidad no llega j;un.í.~
ha·sta. suprimir la responsabilidad de su beneficiario culpable de dolo'"
(Obra .-¡tada, tomo XI, pág. 548).
En cuanto a la rl'!gla que equipara la culpa lata al dolo, es sóio,
dicen H. y L. Mazeaud (UTraité téorique ~t pratique de la reiipon·
sab:lité civil delliccuelle et contraccueHe", tomo 1, N." 675. 2), una
presunción simplemente legal qu·e admite la prueba contraria, esto es,
que roo ha existido la intención de causar daño.

IIPero un contratante no podría estipular que si intenciona:mente


no ejecuta su obligación no será de ell<1 responsable, porque no podría
estipular que' no responderá del JOI~O, esto es, de la intención positiva
de p:!rjudicar a la otra parte, ya que tal estipulación sería ilícita. Así
lo disl?Dnía el Derecho Romano. Por otra parte, dejar al ¿eudor la
facultad de estipular que, si 'intencionalmente no ejecuta su obliga..
ción, no será responsable, sería de;arie la. facultad de ejecutar '0 no
ejecutar -el contrato a su arbitrio; al mismo tiempo que debería, no
debería porque despmdería de él no deber; su obligación,dependería
así de su mera voluntad; es d~cir, de una condición potestativa ql!:!
~a anularía con arreglo al artículo 1,478. Además, el artículo l,547
no se refiere al dolo; trata únicamente de la responsabiii¿ad del deu·
dar pcr alguna de las tr-es clases de culpa: lata, leve y levísima, y de
DE l.OS EFECI'OS DE LAS OBt.IGACIONES 205

5U no t'Csponsabilidad por eL GaJO fortuito; y al expresar el inciso tina!


del artículo que todo lo dicho' en él se entiende sin pujukio de las.
cstipulaciones expresas de 1M partes, no Iu podido ref~rirse al dolo"_

¿Quién debe' probar ctulnáo ha~rcláusula de irresponsabiliJaa to-


tcl?-Con e!tas premisas, pongámono.s en el caso d-e una cláusula que
diga: el vendedor se exime de responsabilidad. Y el v~ndedor no CUn1-
plt el contrato; el comprador quiere hacer efectiva la indemnización
de perjuicios, y el ven<ledor alega: estoy exento de respons:tbilidad~
de acuerdo con la cláusula del contrato; a 10 cual el cc:npmdor repli-
da: Usted está exento de culpa leve y levísima, pero no de .culpa gra-
ve, y en el caso presznte el acto que ha cometido constituye culpa gra-
ve. ¿Quién deberá acredirar que existe culpa grave? Parece indiscuti-
ble que el que la alega. Esta solución, acept;lt1a uniform::mente por los
au:o~es fran~eses, viene a .ser un argumento para defender nuestta Joc-
trina según la cual seria posible, mediante una cláusula en el contrato,
invertir el peso de la prueba. Porque la cláusula de irresponsabilidad
St viene' a. traducir en definitiva en qut: si el acreedor alega que había
culpa grave, él debe acreditarla.

336. 2) No valen las cláusulas que limitan la responsabili-


dad de las empresa" vúblicas d~ t"'ansportes.-El artículo 229 del
Código de Comercio I!Stab!ece otra excepción. Se refiere al ca$() en que
el transport: se efectúe por medb de empresarios públicos y ,:stablece
gu-e las cláusulas limitativas c1~ responsabilidad impresJs :0 los billetes
de transporte no imp~den que la víctima acredite los p~rjuicio5 que ha.
sufr:.'o. N-egación a las cláusulas.

337. 3) No valen las cláusulas que liberan de respon~bi­


lidad al patrón 0. \!mpleadOr "«)r cualquier clase de cwpa •..-...Tam-
b:én hay otra excepción en el articulo 255 del Código. del Trabajo, q~
dice que no s~rá válida una estjpulació~ eutre patrón y obrtro, emplea-
dor y empleado, en que .se exima de responsabilidad al patrón, aún de
la culpa leve y levísima. Porque en el último artícuLo de dicho Código
se dice qU! todo; los derechos que él nfiere son irrenunciables.

338. IJlte~retación restrictiva_-Es lógico que estas cláusulas


de irresponsabilidad ~~n interpretadas restrictivamente, porque cons-
6!uytn una de'rogación al derecho común. El propio Código nos dá,un
20ó CUI\SO DE DEI\ECHO CIVIL

argumento para así pemar. De acuerdo con el articulo 1,852, si se es·


tipula que el vendedor no está obligado al saneamiento por evicción,
esta estipulación no impide que si se produce la evicción el vendedor
esté siempre obligado a ¿evolver él precio al comprador.

HY. Condonación o perdón de la responsabilidad.--No hay


que confundir las cláusulas de irresponsabilidad con el hecho de qw,
I 1\11 r\)~t~riorid.1d y tina ve1- producido el daño el acreedor condone

al deudor la respunsabilidad. Esta sitU4lc1Ón; jurídicamente, es distin-


ta. Las cláusulas de irresponsabilidad se estipulan a priori; en el otro
caso hay renuncia de un derecho. Y esras renuncias son perfectamen.
te posibles.

340. Seguro con respecto a los daños que se pueda oca·


sionar a un tet'cero.-Tampoco hay que confundir esta materia con
el .seguro en virtud del cual un in¿ividuo queda libre de responsabl'
lidad con resp~cto a los daños que pueda. ocasionar a un tercero. Yo,
poseedor de un auto, puedo asegurarme en una Compañía ccintra los
dalias que pueda producir a un tercero; en tal situación, yo paso a ser
civilmente irresponsable, pero la Compañía responde por mí. No hay
aquí cláusula de irresponsabilidad.
Los autorl"S, unánimemente, niegan di",..:ia a las cláusulas de in'es·
ponsabitidad en materia ¿e1ictuaL Todo lo explicado se refiere úni.:a-
mente a las cláusulas limitativas de responsab:lidad contractual.

Biblio¡rafíc:
1. Boutaud. "D.u c!au~.. de non ruporuabiüeé... : de la. a.uurance de rts·
'pon",bi!icé.
Z. Be:s.udonnae. "OH ehuHS d .. non responsabilicé ec d. l'auurane. d"
fauces.
3. M. Mcign-é, "Rl!sponsabilité lOe conerae", tesis, Lill.e, 19·Z4.
4. P. Durand. "Des conveneíons d·írrespon.ubilieé", Pario, 193Z. .
,. H. y L. Ma.z:eaud, "Tr"ité ehéonqlU ec pr:Jt;qu~ de la l:'e!!Jonsabiti~J
civil deliauell.e ce eoneractue!Ie".

LA MORA

341. Su alcance.-Elestudio de la mora',se traduce en d ~s:u·


dio ¿el cuarto. requisitQ de la indemnización de perjuicios, que exige
que el deudor, Far~ '"':' responsable de perjuicios, debe enc<mtrarse en
DE LOS EFECTOS DE LAS OBLlCACIONES 207

mora. Este req¡,;isito está expresamente establecidD en el artículo 1,557,


segL.ll el cual 'lse dcOe la indemnización de perjuicios desde que el
deudor se ha constituído en mora, o, si la obligación es de no hacer,
¿esde el momento de la contravención", Idea repetida 'a( hablar el
Código de la c1áusu la penal, en el articulo 1,538.
Parece evidente, nQ obstante discu:irse, qut!' este requisito es neceo
sario tanto para solicitar perjuicios moratorios como compensatorios.
El articulo 1,557 no distingue.
Y, CO!;l1O indicamos, por la fu~rza de la~ CO$élS y por tílZones cla.
ras, si la obligación esde no hacer, hay una eKcepción: no se requiere
mora para pedir indemniza¡:i6n ¿~ perjuicios, sino que basta que la
obligación sea contravenida.

342. Definición; distinción entre re~rdo y mora.-Pod~.


rnOJ ¿cdc que la mora es el retardo culpable en el cumplimiento de
una obligación, unidQ al requerimiento de parte del acreedor.
En Derecho ~{)n cosas distintas e inconfundibles el retardo y trJ
mCil'a. La noción del retardo es:á estrechamente vincwlada. con la txi·
gibilidad de una. obligación, De acuerdo con regtas que ,::,tudiaremos.
ame el silencio de las partes, el vendedor se obliga a entregar la cosa
inmediat.amente después de celebrado el contrato y el comprador, a.
~u vez, a pagar el precio inmediatamente después de serie entregada
la cosa. Si el vendedor demora 5. 10 6 20 días en entregar la cosa,
¿estará tn mora por este solo hecno? No, el deudor 5610 se encuentra
retardado, es un deudor en retardo, pero no en mora. Porque lo que
<arílcteri7" ¡.Jrindpalmente a la mora es el requerimiento que hólce el
acreedor; mientras éste permanece inactivo, en silendo, no hay mora,
-sino retardQ. Esta idea aparece en forma nítida en presencia del ar-
tículo 1,538, según el cual el acreedor, antes de constituirse el deudor
en mora, no put'de sino exigir el cumplimiento de la obligación pein-
<ipaI, y, después de constituido, la pena o .el cumplimiento de la. obli-
gación principal. Este artículo, viene a significar que antes de la mora
y después de celebrado el contrato hay un e~pacio de tiempo, un esta-
do intermedio, que es el estado de retardo. el cual nace desde que la
'Obligación se hace exigible.
Por eso pUt!de d~irse que el retardo es la antesala ck la mora.
Después del retardo viene la mora. La mora, por sí misma, indica la
201'1 t,.I,;KSO UI:: U,-"RliCHO CIVIL

idea del retardo; no hay ,mora sin retardo. Por el contrario, puede
perfectamente haber retardo sin que exista mora.

343. Requisitos.-Los requISitos n~cesarios para que haya mo-


ra de part~ del deudor son cuatro:
1) Qu·: de parte del deudor haya retardo.
2) Que el retardo sea culpable.
3) Que haya interpelación por parte del acreedor.
4) Que el acreedor haya cumplido su obligación o ,se allane a
cumplirla en el lugar y el tiempo convenidos.

344. 1) El reta rdo.-Y a lo considuamos en el número 342.

345. 2) Retardo culpable.-Se requiere qu~ el retardo sea cul-


pable. El artículo 1,558, ínvso ::.. , dice que "la mora producida por
fuerza may)r o caso fortuito no da lugar a indemnización de per-
juicios".
InspIrada en esta idea, la Corte Suprema ha resuelto que si a un
deudor se le manda retener el pago por orden judicial, no se encon-
traría en mora, porque la orden de la autoridad constituye fuerza
mayor (10).
Fijánd, atentamente en el inciso citado, quizás podría decirse
que de dicha disposición se desprende que la mora en general existe
aun cuando el retardo no se" culpable. La única diferencia sería que,
cuan¿~ la mora se produce por case fortuito, no habría lugar a soli-
citar indemnización de perjUIcios, p:ro se producirían todos los otros
ef~ctos. Esta opinión, sin asidero legal, ha sido sostenida, argumen-
tánd·:)S~ qu~ hay mora aun cuando el retardó no s:a culpab!e; consti-
tuiría mora el retardo producido por caso fortuito, y acontecería, en-
tonces, c¡u~ el deudor no estaría obligado a pagar indemnización de
perjuicios. Esta opinión sQstenía don Ruperto Bahamonde. Ha u-
do repudiada ul;Iiformemente, aún por los autores franceses.
Don Arturo Alessandri da tres ~rgumentos principales para
futar la teoría del señor Bahamonde:
1) Como la r" -', general es que el deudor no responde del ca»
for.tuito (artÍculo 1,>t7). habría sido necesario que el artÍculo 1,558
. (10) Sentencia de 3 de julio de 1907, "R2vist:1 de Dere:ho y jurispru-
¿~ncÍ!1". romo lV, sección i'rllT~ra, pág. 34!, continuar
ir atrás
DE LOS EFECTOS DE LAS OBLlGl\CION ES 209
--,'==========='=======
deroglra expresamente esta regla cont-!nida en el artículo 1,'547 t como
lo haq el artÍcuto 379 del Código de Comercio al referirse <111 retardo
e n la entrega ¿el aporte de la sociedad colectiva; p~ r-o el artículo 1t'5 58
no lo hizo;
2) Si por un caso fortuito perece la cosa, se extingue ra obliga-
ción dd deudor y cesa en absoluto su responsabilidld, y seda absurdo
que el deudor quedara eximido de responsabílida:d por el h'~cho más
grave, el incumplimiento total y definitivo de la obligación, y perma-
neciera sin embargo responsable por el hecho mmos grave, el simpl:
mardo por fuerza mayor en el cumplimiento de la obliglción; y
3) De los artículos 1,826 y 1,926 también se desprende, que el
retardo debe ser culpable.
Dice el inciso 2. del artículo 1,826: ~'Si el vendedor por hecho o
culpa ruya ha retardado la entrega, podrá el comprador a su arbi-
trio perseverar en el contrato o desistir en él, y en ambos casos con
derecho para ~r indemnizado de los perjuicios según [as reglas ge-
nerales".
y el artículo 1,926 expresa: "Si el arrendador por hecho o cul-
pa suya o de sus agentes o dependiente~' es constituido en mora de en-
tregar, tendrá derech(J el arrendatario a indemnización de perjuicios.
Si por el r'etardo se disminuyere notablemente para el arrenda-
tario la utilidad del contrato, sea por habuse det~riorado la cosa o
por ha'ber cesado las circunstancias que lo motiv ron, por!rá el arren-
datario desistir del contrato, quedándole a salvo la indemnización de
perjuicios, i>úmpre que el retardo no p:' oYenga de fuerza mayor o ca-
so f(1r tui/o".

346. 3) Interpelación.-Se requiere que haya de parte del


dcrfedo~ interpelaci6n, esto es, el acto po~
cual el acreedo~ hace sa-
el
ber al deudor que el incumplimiento de la obligación le ocasiona per-
juicios.
Clases.- Pued! ser contractual y extracontractual.
La contractual puede ser expce~a y tácita, y en general es la que
se hace en el mismo contrato.
La expresa está contemplada en el N.O 1." de! artículo 1,551, y
la tácita en el N.O 2." de dicho artículo.
y la extracontractual figura en e! N." 3.° del mismo artículo
1,551. EsrudiemQs estas tres formas de interpelación,
14,-Obffg8ciones
210 CURSO DE DllJUiCHO CIVIL

347. a) Interpelación contractual e.xpresa.-De acuerdo con


el N." 1.", el deudor está en mora "cuando no ha cumplido la obliga-
ción dentro del tél'mino estipulado". Se ,establece en el contrato de
compraventa que el vendedor entregará la cosa el 1." de enero de
1942: lIeg2 da esta fecha, si el acreedor no la ha. entregado, por este
sólo hecho quedará en mora. Ya hemos ht:cho alusión a ·esta circuns·
tancia cuando hablamos del efecto del plazo suspensivo una vez cum-
plido: por regla ~neral coloca en mora al deudor,
Esta interpelación es contractual porque se deriva del mismo con-
crato, y se tráduce en el aforismo romano que dice que "el tiempo
int:!rp!la por el hombre". Porque en este caso, por el hecho de haber
UI1 plazo estipu lado, ya concurre la circunstancia de existir la manifes-
taetón de voluntad para que la obligación se cumpla en un tiempo
de~erminado, indisDensab'e para qu~ el deudor se constituya en mora.
En este C~"" por excepción, vienen a (Onfundirse tres circuns-
tancias: exigibilidad de la obligación, retardo y mora. Pero ello no
~ignifica que el retardo y la mora sean cosas idénticas. Lo que hay es
que el legislador a un mismo hecho le atribuye diversos efectos.

Hay casos de excepción en lar cuales no se aplica el aforismo ro-


mano ,-dies intel pelant hominis" (el tiempo interpela por el hombre).
y así dice el propio artículo 1,551: "salvo qu! la ley ·en ClSOS espo!-
ciales exija que se r~quiera al deudor para constituido en mora", En
otros términos, hay casos en que por la sola llegada del término no se
constituye el deudor en mora. Un ejemplo ofrece el artículG 1,977, en
el contrato de arrendamiento; el arrendatario no se encuentra en m':,,~a
de pagar la renta por el solo ~echo de cumpiirse el plazo, sino que se
necesita requerimiento judicial. Otro ejemplo hay en el Código de Co-
mercio, respecto de la letra de cambio; por el solo hecho de Vi!ncer no
está en mora el aceptan~e, sino que es necuario que haya requerimien-
to de parte del girador.

Hay que hacer hincapié en la expresión ertipuJado que usa el ar-


tículo 1,551. Estipular significa que haya acuerdo de voluntades; supo-
ne dos voluntades que concuerdan en un punto determinad(). Conse-
cu:ncialmente, hay que decidir que, si porejcmplo, en un testamento se
deja un legado, determinando el testador el tiempo en que el heredero
deba cumplirlo, por e} solo hecho de cumplirse este tiempo no oueda
DE LOS EFECT'OS DE ~AS OBLlCACIONI:S 211

el heredero en mora; para que quede es necesario requerimiento judidal.


E;emplo: deja el testador a Pedro una casa, que su heredero Juan en-
tregará en un año; por cumplirse el año, no queda Juan en mora, por-
que no hay estipulación, ya que ésta importa acuerdo de voluntades, y
en el testamento sólo exí.ste la voluntad unilateral del testador. L:, ha
resuelto la Corte Suprema (1 ~ ). Esta resolución está perfectamente
ajustada a Derecho, porque al fijar el testador el plazo no hay mani·
fe~t¡¡(ión de voluntaú de parte de! acreedor, que es lo que caracteriza
a la mora, y con respecto al legado el acreedor es el legatario.

348. b) Interpelación contractual tácita.-De acuerdo con el


N." 2. , el deudor está en mora cuando ha debido cumplir su obliga.
ción dentro de cierto plazo que emana de la natur:\feza misma de la
obligación, y ha dejado pasarlo .sin ej.ecutarla.
En realidad, esta disposición se refiere a un plazo tácito; no hay
una manifes,ación expresa de voluntad. Ejemp!o: Se acerca la fiesta
de la primavera; una comparsa manda hacer disfraces. Llega la fiesta
y el sastre n'o termina los tra.jes: el sastre se ha consdwído en mora,
porque debió cumplir su ¡;bligación en forma oportuna.

349. e) Interpelación extracontractual.-Es la 'lue proviene


de tJ:1 acto posterior a la celebración del acto o contrato. De acuerdo con
el N:' 3:', también ,está en todo caso--'(cn los demás casos", dice la
disposición-cuando ha intervenido requerimiento judicial de parte Jt!
acreedor.
La expresión '(Cen 10& demás casos" nos indica que esta es la regla
general; y por !o ~anto los N:' 1." y 2.° son reglas de carácter excep-
ciona.l. Notamos que ~l legislador exige que haya requerimiento judj·
cia!, • f o cual se aparta de la. legislación francesa: Por lo tanto, forzo-
samente debemos concluir que un ~querimienco extrajuJiCldl, por muy
enérgico y patente que sea (un aviso en 105 diarios. un telegrama) t
no coloca al deudor en mora.
La expresión Urequerimiento judicial" da la idea ¿e que se exige
demanda judicial, ya rea que en el~a se solicite la ejecución del con-
trato o indemnización de perjuicios.
La Corte Suprema ha r~sue1to que la demanda entablada ante
un Senrencia de 19 de julío de 1904, "Revista de Derecho y Jur¡spru-
dencb", torno, n, s.eccion primera, pág, 5.
212 CUR.SO DE DERECHO CIVIL
====--============== ..-==."""-.-:
un tribunal incom~tent~ no tiene la. virtud de colocar en mora al
deudor (12). Pero esta resolución nos sugiere una crítica. En el to-
mo anterior, al estudiar la interrupción de la prescripción, decíamos
'i '! Corte había resuelto que la demanda entablada ante t.ribunal

incompetente ttae consigo la interrupción de la prescripción; porque


el acreedor había manif~stado ya su voluntad. Ahora bien, si los tri-
bUl10llcs han aplicado cs~e criterio en la interrupción de la prescrip-
cióu, no comprenJclllos la razón 4ue han twiJo para r~~olvcr la cues·
tión en sentido contrario en el caso de la mora. La interpelación del
acreedor también consiste en la manifestación de voluntad, y ésta
también se exterioriza por medio ó una demanda entablada ante tri·
bunal incompetente. Para ser lógicos, los tribunales debieron aplicar
esta do("·:'1a en este caso de la mora.

350. 4) La mora requiere que d acreedor haya cumplido


su obligación o se allane a cumplirla en la forma· y tiempo de·
bidos.-Porque el artículo 1,552 esta~Jlece ,¡:'e ninguno de los contra-
tantes se encuentra en mora mientras el otro contratante no haya cum·
plido su obligación o se allane a cumplirla en la forma y tiempo de-
bidos. Disposición ya conocida y qlle se traduce en el adagio "la mo-
ra purga la mora".
Esta disposición, además, constituye la base de la excepción del
contrato no cumplido, que puede oponer el contratante demandado.

351. Excepción del contrato no cumplido; origen y fun-


damento.-Esta disposición no fué conocida por el Derecho Romano;
la excepción del contrato no cumplido debe su origen al Derl!cho Ca.·
nón!co. Y el Código Francés no la contempló como regla general, tal
como lo hace nuestro Código en el artículo 1,552. Pero los autores,
de disposiciones particulares del Código Francés, le reconocen existencia..
El fundamento de ella es el mismo del artículo 1,489. Este ar~
dculo yel 1,552 están inspirados en los mismos principios y tienen
igual fundamento.
Capitatlt cree ver su explicación en la t~oTía de l, ,'aura, diciendo
que si un contratante no cumple, el otro no está obligado a cumplir,
porque su obligación carece de causa, ya que en los contratos bi-
( 1 Z) Sentencia de 8 de junio de 1911, "Revista de Derecho y J urispru.
dencia", tomo IX, sección primera, pág. 358,
DE LOS EI.'ECTOS DE LAS ORLlGAClONl!!i 213

lateralfs la obligación de una parte es la causa de la obligación de


la otra.
Pero esto es un error, porque la cama se exige al momento de
cdebrarse el contrato, como qu't es réquisito de eXlsrencia, y d hecho
de que con posterioridad desaparezca, no quiere decir que no haya
hab:do. Y 1 demás, el acreedor puede exigir el cumplimiento., y cómo
se explica que ,lo exija cuando se dir.e que le falta la causa.
En verdad la cuestión no es tan elata. Lo que nadie puede negar
~s que esta disposición, al igual que el ~tículo 1,489, Sé basa en la
~elaGión i~ interdependencia que existe entre dos obligaciones en el
contrato bilateral. Parece que en definitiva sólo es cuestión de pala-
bras, porque decir que falce la causa o que ~ basa en fa reladón de
interdepend~ncía de las obligaciones, en el fondo viene a ser la misma
idea. D.etodos. modos, este es el primer fundament()o
1"'¡'O además tienJ: un fundamento JÓ!ido :n la C!c¡uiJ;td, porque
no es lógko que se obligue a. cumplir el contrato il una parte cuando
la otra no le ha cumplido.
y también se basa en una interprt:l4ción de la 'Yo/untad de las
partes, porque el legislador ha sido lógko al presumir que un contra-
tante sólO' quiere cumplir su obligación cuandO' el otro contratante la
cumpla o n allane a cumplirla.

352. Condiciones que se requieren para oponer e.<;ta ex-


cepción:
1) Que uno de los contratantes hayacurnplido, aunque sea en
f-orma imperfecta.
Z) Que el que la epone haya cumplido o se allane a cumplir. No
bastaría con dar la palabra de honer de cumplir. Se requiere que la
intendón de cumplir se exteriorice_ Pedro vende a Juan una propie-
dad, y corno Juan nO' ha pagadO' el precie, lo demanda; pero Juan
dice: yo nO' estoy en mera; opongo la euepción del contrato OG cum-
plido, porque usted no me ha entregado la c-osa, En este caso, será ne-
ces¡rio que] uan, para manifestar su voluntad de pagar, consigne a la
orden dd juez 10'3 100 ("!e le. corresponde pagar.
3) Que la prueba la prc'¿uzca. en el juicio et que alega que no se
ha cumplido el contrate, o sea, Juan debe probar que Pedro no ha
entregadQ la casa. Porque por le general las excepciones deben ser pro-
badas por quien las opone.
214 CURSO DE DLRECHO CIVIL

De acuerdo con estas explicaciones resulta que si un indjvid~lo,


deudor moroso, reclama indemnización de perjuicios con rupr.cto al
otro contratante deudor, no tendrá éxito. Porque la mora del que re-
clama purga la mora del deman'dado. Ha sido resuelto en varias. oca-
siones por los tribunales. Citemos una sentencia ya comentada. Exa-
minamos la cuestión de si en presencia de dos contratantes negligen-
tes podría pedirse la resolución del contrato, y concluim08 que la Cor-
ee, aplicando medidas de equidad, se inclinó por la afirmativa; dió lu-
gar a la resolución. En esa misma sentencia, el demandante pidió que
se le pagara la cláusula pmal estipulada, que es una forma especial
de indemnizaci6n de perjuicios. Pero la Corte le dijo que no, fundán-
dose ('ti el artículo 1,552, porque el hecho de ser él también moroso
purgaba la mora con respecto al otro contratante (13).

353. Efectos que produce la mora del deudor.-Son tres:


1) De acuerdo con el artículo 1,557, lo hace responsable ¿el pa-
go de los perjuicios que sufra el acreedor.
2) De acuerdo con los artículos 1,547 y 1,672, es responsable del
caso fortuito que sobrevenga durante la mora, salvo que la COSé! hu-
biere perecido igualmente en manos del acreedor.
3) De acuerdo con el artículo 1,550, el riesgo del cuerpo cierto
cuya entrega se debe, que For regla gene)'al es del acreedor, corres-
ponde al deudor cuando está en mora.

Mora del acrceck,r

354. Concepto.-Es situación difícil de encontrar en la


práctica la mora creditoria o del acreedor.
Habrá mora ciel acreedor, cuando éste se resista, sin raz9n legal,
a recibir del deudor la cosa debida. Venoo a Pedro un caballo; ge lo
voy a entregar y Pedro, por capricho o por razones ilegales, no quie-
re recibírmelo. Se produce mora de su parte.
El legislador, comprendiendo que éste no es caso de ordinaria
urrencia, no lo trata expresamente, sino que se renere a él en ar-
tículos aislados:
( 13 i "Revista de Derecho y Jurisprudencia, tomo XXVIII, sección pri.
mera, pág. 689.
lJF, LOS EFEl.'rus DE LAS UBL1GAC10N m. 215
==============================-~--_.~-;~

1) En el 1. ~48, de acuerdo con el cual ,cla obligación de dar con·


ti~nc la doc entregar la cosa, y si ésta es una especie 'O cuerpo cierto,
contiene además la de conservarlo hasta la ~ntrega, so pena de pagar
los perjuicios al acreedor que n'O S~ ha constituido en mora de recibir".
2) En el 1.680, que dice que 'la destrucCión de la cosa en poder
del deudor, después que ha sido ofrecida al acreedor, y durante el
retardo de éste en pecibírla, no hace responsab!e al deudor sino por
culpa grave \1 dolo".
3) En el 1,827, ubicado ea ,.1 comprIlVrIH¡¡, 4Ut dedara que ~'.'
el compr¡¡dor lIe constituye en mora de recibir, abonará al vendedor
el alquiler de los aJ.macen~5, graneros' <> vn~ijllS en que lIC contenga lo
vendido".

355. La mora del acreedor 8e produce por el hecho de que


el deudor le ofrezca la cosa debida.-$e despr,:nde del ae; ¡culo
1,680, sobre todo de fa expresión "después que ha sido ohecida al
acreedor". Y no es necesario, como pudiera pensarse, que .se haga la
consignación de la cosa debida. Esta produce los mismos efectos que
e! pago: extingue la obligación. Si yo pago por consignación, se ex-
tingue la obligación, y entonces no cabe hablar de mora, ya que la
mora es anterior a la extinción de 1a obligación.

356. Efectos que produce la mora def-acreedor.-Se redu-


cen a dos:
1) El deudor se descarga del cuidado ordinario de la cosa y só-
lo responderá de culpa grave o dolo; ya no responde de' culpas leve
y levísima.
2} El acre-edor está obligado a indemnizar los perjuicios que su-
fra el deudor 'Con motivo de la mQra.
Estos efectos están fijados en los tres artículos citados:' 1,548,
1,680 Y 1,827.

AVALlJACION DE LOS PERJUICIOS

357. Formas de determin~ el monto de los perJUIClOS.-


Estudiados los requisi~os de la indemnización de perjuicios, corres·
ponde considerar ahora la forma cómo se avalúan és: '~.
21b
.-....=....:-._~_._------~._- -"--- _._--_._--_..:...--_ .. _-~.--

La avaluación puede hacerse en tres formas: 1) Las partes la es-


tipulan a priori, al momento de celebrar el contrato: ,';~a avaluación
conyenciona[ recibe el nombre de cláusula penal.
Z) La propia ley la hace: esta es la avaluación legal, a la cual
se refiere el artículo 1,559.
3) Cuando no la han hecho las partes ni es del C1SO aplicar el ar-
tículo 1,559, corresponde hac~rla al ju~z; esta es la avaluación judicial
de los perjuicios.

'LA AVAl.UACIÓN JUDICIAl.

358. Concepto.-Es la qu~ hace el tribunal, cuando no la han


determil1i\do In, partes ni la ley. En realidad, no obstante ser de ca-
rácter supletorio, en la práctica es la que tiene mayor ilplic;¡ción.

359. Qué compr~nde 111 indemnización de perjuicios.-"La.


¡ndem lación de pero ulcios comprende el daño emergente y el lucro
cesante, ya provengan de no haberse cumplido la obligación, o de ha-
berse cumplido imperfecta,tncme, o de haberse retardado el cumpli-
miento.
Exceptúanse los casos en que la ley la limita expresamente al da-
ño emergente". (artículo 1/556).
Son, en consecuencia, ¿os los dementos CJue se toman en consi-
deración: el daño emergente y el lucro cesante. El daño emergente es
el empobrecimiento real y efectivo que sufre el acreedor con motivo
del no cumplimiento de la obligación de parte del deudor, una dismi-
nución de su patrimonio.
El lucro cesante es algo más hipotético, porque constituye lo que
el acreedor'" dejado ¿e ganar a virtud del no cumplimiento por par-
te del deudor; lo que el acreedor habría {)btenido si el deudor hubie-
ra cumplido oportunamente.
Para ilustrar ~sta idea hay un ejemp!o clásico entre los autores:
Se contrata a un actor para que trabaje en un teatro. El empresario
hace los gastos de propaganda. Después el actor se niega a trabajar:
entonces el empresario tiene derecho a pedir indemnización de per-
juicios, en la cual el daño emergente lo constituyen los gastos de pro-
paganda que ha hecho y el lucro c'!sante la utilidad que habría obteni-
do si el actor hubiera trab;tjado ,en su teatro.
DE LO~ I-.H:I..'/'O) 01:. L.iU OIlLIL"LluNt~ 217

De estos ¿os elementos de la indemnización de perjuicios, el más


importante es el daño emergente. El lucro cesante es, en la práctica,
por lo genera!, de difícil aplicación, por ser algo hipotético. Por eso,
en una indemnización de perjuicios, bien puede faltar eL luao cesan-
te,' pero nunca ti daño emergente. El mismo Código da el ejemplo en
el artículo 1,556, porque dice: "Exceptúanse los casos en que la ley
la limita expresamente al daño emergente". Ello aeol1t:ce en el con·
trato de arrendamiento, en el artículo 1,930, que dice que sólo se in·
demniza el daño.

360. Clasificación de los perjuicios.-Para estudiar la clase


de pzrjuicios de que respond: el deudor, aquéllos a los cuales tiene de-
recho .-:1 acreedor, hay que clasificarlos. Pued~n s;:r:
1) Morales y patrimonia!es o materiales;
2) Directos e indirectos; y
3) Previstos e imprevistos.
El patrimonial es el que se traduce e'I1 una disminuóón dél pa-
trimonio, algo avaluable en dinero. Será, el de mayor ocurrencia.
El moral está representado por un sufrimiento, físico o moral,
pero no se traduce en dinero.
Los dirt(fos son aquéllos que están repres~ntados por la con &e-
cuenda lógica -e inmediata del no cumplimiento d! la obligación de
parte del deudor.
Los indirecto)' también tienen relación con el no cumplimiento,
pero no son una relación inmediatl, sino remota.
A Pothier debemos un ejemplo clásico pata explicar l'stos ¿os
perjuicios: Un individuo e,ompra un animal enferm(); y como conse·
cuencia se contagia todo el ganado, que muere junto con el animal.
Después, como consecuencia, no puede el agricultor seguir traba,an.
do el fundo y es declarado en quiebra, y como consecuencia de todo
ésto, se suicida. Vemos todos los perjuicios: la muerte del animal y
del ganado la declaración de quiebra y el suicidio. Serían directos: la
muerte del animal y del ganado, e indirectos los demás.
Los previstos son aquéllos que se han podido prever al momento
de celebrar el contrato.
Los impre'Yistos son aquéllos que no se han podido· prenr en di-
cho momento.
21A CL'R~O 1Il'. ni 1\[\('.110 CIvIL

También debemos a Pothier el ejemplo clásico: Arriendo a UIl


individuo una casa por 10 años, pero la propiedad no es ¡nia. El ter·
cero dueño hace uso del derecho que le confiere la ley y pide la ter·
minación del arriendo y gana. La persona a quien he arrendado se ve
obligada a arrendar casa en otra parte. Aquí. los gastos d~ mudanza
son perjuicios previstos, e igualmente lo seria el pago de una mayor
rent;! que tuviera que pagar e&ta persona. Pero en cambio, si había
~'stablecido un negocio determinado y como consecuencia de la muo
danza le disminuye la clientela, hay perjuió~ imprevisto!!, porque yo
no podía prever que el individuo iba a establecer una industria deter.
minada, También serían impr-:vistos los perjuicios que el arrendata.
rio sufriera en la mudanza.
La Cort~ Suprema en una sentencia (14), estudia con detención
esto de los perjuicios directos e indirectos y previstos e imprevistos.
Rt'solvió el caso de un mandatario que, haciendo uso ilegal de su mano
dato, enajenó la propiedad. Dijo que el mayor valor (i" ésta toma con
el tiempo, después de la enajenación, no es perjuicio previsto.
Estu¿; .'1do la sentencia si ese perjuicio se pudo prever, expresa
que, a pesar de que la ley no consigna una nonria para detennínar qué
perjuicios pueden preverse, la doctrina estima como tales aquéllos que
el acreedor sufre en la cosa objeto de la convención; pero no los causa·
dos en los demás bienes.

361. De qué perjuicios responde el deudor.-En la respon-


s~bilidad eontraetuar, no responde d~ los morakr, sino sólo de los pa-
trimoniales (15).
En esto hay una diferencia palpable entre la responsabilidad con·
tractual y la delietual, porque en ésta es perfectamente indemnizable
el daño moral, y así lo resuelven la jurisprudencia y los autores. Si
•'yen depósito un retrato antiguo de familia, de gran valor de afec-
CIón, y por un hecho o culpa del depositario se pierde, sólo tengo
derecho a cobrar el valor intrínseco de él, ~ro no la indemnización
del daño mora! que me causa· su pérdida.

(14) S4!ntencia de 9 de noviembre de 1927, "R~,,'ota de Derec:ho y Ju-


ri.prudencia", tomo XXV, sección primera, pág. 47l.
(1:5) &ntencia de 8 de junio de 19J6, "Revista de Derecho y Jurisprú·
dencia", tomo XXIII, segunda parte. sección pri~ra. pág. 331.
DE LO~ EI'I!Cl'O~ DE LAS OnUCi\t-¡ONf'i

La afirmación de que en materia contractual no cabe la indemni·


zación de! daño moral, que es aceptada por la mayoría de la doctril1.1,
ha sido criticada por ]osserand. Este sostiene que no SI! divisa razón
alguna de P!SO para aceptar la indemnización del daño moral en [a
responsabilidad delictual y negarla en la contractual; debería proce·
del' en ambas.

Dl'I1trn dr los perjuicios ,patrímonialcs, por regla g.:'l1~ral 110 res·


ponde el deudor de los perj uícíos indirectos, ~ill\l sólu Jc ros J¡r~cto1l.
Por lo tanto, el que vendió el animal.enferm? sólo está obligado a pa·
gar a la sucesión el valor de este animal y el del ganado, pero no los
pl'rjui;:i()s g~14: Q(!asiona la qu:cbra y l'! daño moral del suicidio.

Los per·uicios directos pueden ser previstos e im.pre'Yistos. Esta


r1.1sificación :iene importancia porque la regla general es que el deu·
dor sé''\) responda de los perjuicios preyistos. Excepcionalmente. corno
establece el artículo 1,558. responde de los imprevistos cuando ha ha.
bido dolo de su parte. Y como el dolo se equipara a la culpa grave,
,ambién responderá de ellos cuando haya culpa grave de su parte.
Aquí encontramos otra difer:ncia cntre la r :spons.1bi !idad con·
tractua! y la delictual; porque en la contractual, sí hay dolo, se n.,
ponde de los p:!rjuicios imprevist~, y en la delictuaJ siempre se respon·
de de toda clase de perjuicios, independientemente ql\~ - de parte del
autor del delito o cuasidelito haya dolo o culpa.

362. Modificaciones de las partes.-Estas reglas pueden ser


modificadas por las partes. Lo dia: expresamente el artículo 1,558.
Nada impide que se estipule en un contrato que el deudor va a r~s­
ponder aún d« los perjuicios morales; no sólo dé los directos. sino aún
de los indirectos, y con mayor tazón que responcl~~~ de los imp~vistos
aun cua:1do no haya do!o. Pero hay una limitaclOn: no pod.rian madi.
ficarse las reglas k:,ta el extremo de condonar el dolo futuro, porque
en -ello habría objeto ilícito.

En resumen: el deudor responde de los peqUICIOS materi;tles, di.


rectos y. previstos, cuando hay culpa de su parte; cuando hay dolo.
resp-onde de IQS perjuicios materiales, directos, previstos e imprevistos.
220 CURSO 01:. DERl!.<;110 CIVIL

LA AVALlJACIÓN LEGAL

363. Procedencia.-Se traduce en el estudio del artículo 1,559,


según el cual,\lsi laohligacipn es de pagar una cantid",-!· de dinero, la
indemnización de perjuicios por la mora está sujeta a las reglas si-
¡;T'.tientes .". y da el legislador cuatro reglas. Con el sólo inciso 1."
y" "p¡m:ce el CAmpo de aplkadón de est;l ind, '!ización: sóio procede
en las 01, I igacio!\e:l de dinero.

36·1. Reglas de la indemnización.-Las cuatro reglas a las


cuales ~~tá sujeta esta indemnización, de acuerdo con el artLculo
1,559, son las siguientes:
"1." Se siguen debiendo los intereses convencionale:; si se ha pac-
tado un int..:r'~s superior al legal, o empiezan a deberse los intereses
legales en el caso contrario; quedando, sin embargo, en su fuerza las
disposiciones especiales que autorian el cobro de los in~ereses corrien-
tes en ciertos casos.
2." El acreedor no tiene necesidad de justificar perjuicios cuando
sólo cobra intereses; basta el hecho del retardo.
~." Los intereses atrasado3 no producen interés.
4." La regla anterior se aplica a toda clase de rentas, cánones y
pensiones periódicas".

365. Fundamento de la indemnización legal.-La indemni-


zación legal tiene un fundamento práctico: evitar lu dificultades de
la indemnización judicial, que se acentúan cuando la obligación es de
pagar una cantidad de dinero, ya que el deudor ignora la inversión
que el acreedor va a darle; y aunque lo supiera le sería· imposible de-
terminar el perjuicio I.jue le ocasiona con el· incumplimiento de la obli-
gacióh.

366. Características de la indemnización legal:


1) La indemniZación legal siempre tiene el carácter sólo de mo-
ratoria; nunca .,:5 compensatoria. Porque por medio de la indemniza-
ción compensatoria viene a dársele al acreedor un cumplimiento por
equivalencia d~ lo que habría sido el cumplimiento efectivo, y, tea-
DE LOS EFECTOS DE. LAS OBLIGACIONES

tándo.se de obligólciones de dinero, que se pagan en dillero, es impoa¡-


ble que hólya un~indemnización compensatoria.
2) Otra caracttrística es la r,eg!a Jel N." 2." dd artículo 1,"9,
según el cual si el acreedor só!o cobra intereses no necw'ttt acreditar
pcrjuicio!, sino que sOlo basta con el rel'a:rdo. Hay plica el acreedor
una gran ventaja. Porque hemos dicho, resp~cto d! las reglas gene-
rales de la indemnización de perjuicioa, que el acreedor debe acredi-
tar la existencia de perjuicios; ya entonces señalamos este artículo
como uní!. e¡¡cepción. Al decir el legislador que basta con el hecho del
retardo ha querido significar' que balita con el hecho de ¡ll m<Ira. Esto
no admite dudas en presencia del inciso 1.~ del artículo lo,559, donde
se habla expusamente de limara".

3) Otra característica es que eHa está establecida con cmteriori-


dad por la ley y que 105 perjuicios no son de carác~er variable, sino
fiios. Esto nos lleva a estudiar los intereses.

367. Intereses; SUB clasu.-Los intereses representan los per-


juicios en las obligaciones de dinero. Hay 3 da.ses de intereses:
1) El lcgal, el que fija la leY1 establecido ·:n el artÍculp 2,207,
5egún el cual el ineerés legal, mientras otra l~y no fije lo contrario,
es el 6r;'?
2) El corriente, es el que se paga en los negocios, representa-
do por el interés bancario. Hay que tener presente la ley 4.694 de
27 de noviembre de 1929, que en su artículo 1." dice que corresponde
a la Superint~ndencia de Bancas fijar semestralmente el interés co-
rriente bancario por medio de publicaciones que deben' hacerse en las
primeras quincenas de enero y julio en el "Diario Oficial".
3) El con"encional, el que fijan las partes libremente, y que, de
.~cuerd., con el artículQ 2,206, no tiene m4 limitación que la siguien-
te: se puede estipular corno interés convencional el interés corriente
más .un 5if,"~. Por ejemplo, si el corriente fijado por la Superinten-
dencia es -el 8~1t. el máximum que pueden. estipu;ar los contratantes e~
el 12%.

368. Reducción del interés corriente superior al que p~­


mite estipular la tey.-Supongamos que 105 conm>'~!lt{!S ittfrinjan
tsra disposición y que fijen, por ejemplo" un interés del 2<Y¡;. En este
222 CURSO DE DERECHO CIVIL
=====--
caso, el artÍcu'o 2,206 decía que se rebajaría el ínteré., al corriente; el
deudor podría presentarse al tribunal y pedir qu: se le rebaje al 8/1¡,.
Esta disposición está hoy derogada por la ley 4,695; según el artÍcu-
[o 2.", cuando se infrinje e[ artículo 2,206, se rebajará e! interés al
legal, y no al cOT1riente.

369. Reglas legales.-En las obligacion~s de dinero establece


d IcgislaJor que si se han pactado ÍlHerc~s y éstos 5011 superiort'J al
legaL; valen, salvo si exceden 11 máximum legal, al máximum que- la
ley permite estipular (artículos 1,544, 1,559, 2,206 y ley 4,694).
Si se pactan intereses inferiores al legal, valen, pero desde la mo-
ra se Cl1[ral1 a deber los legales, lo cual se entiende sin ,perjuicio de las
disposiciones especiales que autorizan e! cobru de los intereses co-
rrientes en ciertos casos. Por e:~mplo, los dineros que queda adeudan·
do el curador a su pupilo dev~ngan el interés corriente; e igualmente
las letras de cambio una vez protestadas; d deudor moroso de la Ca-
ja de Crédito Hipotecario debe pagar el 18r ; (decreto con fuerza de
ley 94, de 1931 y ley 5,441, de 1934).

37Q. Anatocismo.-La estipulación de intereses de intereses en


D~recho se llama anatocismo. A ella se refiere la regla 3." de! artícu-
lo t<:'''9, diciendQ que los intereses atrasados no producen interés.
El legislador no ha mirado con bu;nos ojos esta materia. porque
puede ser perjudicial para el deudor y puede llevarlo hasta la ruina.
También se refiere a esta materia de la capita[izaci6n de los in-
tereses el artÍculo 2,210, ubicado dentro del mutuo, según e! cual se
prohibe estipular intereses de intereses.

371. ¿El anatocismo tiene cabKla en contratos que no sean


mutuo?--Con respecto a estos dos artículos se presenta . una cues-
tión discutida. Según algunos autores (UrrutÍól, Alessandri, Correa
y otros profesores), esta! disposiciones (artículos 1,559 y 2,210). hay
que entenderlas en este sentido: lo que dice el artÍculo 1,559 es que
íos intereses atrasado.s no producen intereses de pleno derecho, ptro
que podrían producirlos por medio de una estipulación de los contra-
tantes, porque la prohibición sÓlo es para el contrato de mutuo, de
acuerdo con el artícul-o 2,210. Por otra parte, el aMtocismo se acepta
DE LOS EFECTOS OE LA5 OBLlGA.C10NES 223
= . ', --===
en c:! mutuo e,omucial (artículo 80+ del Código Je Comcrd<» y en
la ley de la Caja de Créditc Hipotecario. .1r

En cambio~ según otra opinión (Barros Errázuriz y Pedro Li-


ra), no podría estipularse intereses de intereses ni en el contrato de
mutuo ni en ninguno otro; y argumenta que el legislador se refiere en
el 1,559 a todos los intereses, y que al decir en el mutuo que no se
pueden estipular intereses de intereses, ha querido ubicar en este tí·
tulo todas las reglas generales respecto de los intereses. Y si esas re-
gIas se aplican en general a todos los con~ratos, por qué no aplicar
también las reglas del artículo 2,210.
Antecedentes ¡'¡stóricos.-La cuestión de armonizar estas dos dis·
posiciones es discutible. Ambas tienen un asidero legal. 'I..ps antece·
dentes j¡i$tórkOJ i1 trilvés de los diVI!f'liQj proyectos son los siguientes:
En los proyectos de t,841 y 1,846, el ¡.egislador s~ limitó a. manifestar,
al hablar de los efectos de las obligaciones, en el articulo correspon·
diente al 1,559, que .1UD cuando se hubiera estipulado, no se produ-
dan intereses d~ intereses; y al hablar del mutu'o, guardó sdencio. En-
tonces, no cabe duda que en estos proyectos la estipulación de intere-
ses de intereses estaba prohibida en todo contrato. Viene el proyecto
de 1,853, que en las reglas generales de las obligaciones, es decir, en
el artículo corresí-' 'ldiente al actual 1,559, establece otra vez, que no
se puede estipular intereses de intereses, salvo que hubieren pasado
10 años de intereses; y en el tÍtulo corresP9ndiente al mutuo dí;o: se
prohibe pactar interés compuesto, salvo la ."{cepción a que nos he-
mos referido de los 10 años. Así aplica la regla en general y en el
contrato de mutuo. Después viene el proyecto inédito, y sufre el ar-
ticulo una nueva variante. El correspondiente al actual· 1,559 dice lo
mism() que el Código: los intereses no producen intereses, y guarda
silencio al hablar del mutuo.

372. Posibilidad de cobrar otros perJUICIOS fuera de los


intereses.-Hemos dicho que en ¡as obligaciones d:! dinero, de acuer-
do con el N." 2,", cuando el acreedor sólo demanda los interes¡;,s, basta
con el hecho del retardo (mora). T:' :~a es una particularidad que ()fre-
ce la indemnización legal. Sin embargo, cabe preguntarse si el acree·
dor, aun tratándose de obligaciones de dinero, podría cobrar otros
perjuicios qu,e no fuesen los intereses únicamente. De la redacción del
artícu-¡() 1,559 parece que ello es posible, porque dice rr cuando rÓ[Q
CURSO DE DERECHO CrVrL
====-="-=="==-
cobra intereses". El Código Francés, en un principio, prohibía acre-
ditar otros perjuicios; pero una ley posterior estableció que ello podía
hacerse: no ob5tant~ se trate de obligaciones de dinero, podrían s<>li-
citarse otros perjuicios que no fuesen los intereses, debiendo acredi.
tarse aquéllos.

373. Prueba.-En la avaluación legal, los perjuicios se presu-


1n~1l (artículó 1,559).

l3iblíc.grllfil1.-Véase la memori:l de 13 señorita Oyaneder. "Los inttr.,~,


~n la l"gi~bciót1 chilena", Santiago, 1941.

AVALUACIÓN CONVENCIONAL

374. Concepto.-Se mcuentra tratada en los artÍculos 1,'3'


a 1,544. La avaluación convencional de los .,,"rjuicios es aquélla que
103 contratanus hace~ a priori sobre los perjuicios; de común acuer-
do entran a dectuar su avaluación, en forma anticipada, antE:S que se
produzcan. De manera que la forma más sencilla de definir h cláusu-
la penal ~s diciendo que es la avaluación hecha por las partes de los
perjuicios que se originen por el no cumplimiento o por el cumplimien-
to tardío de la ',ligación.
Par~ce que no existe inconveniente para que la cláusula p1mal se
estipule ya sea en d mismo contrato o con posterioridad, pero siempre
con anticipación a la producción de los perjuicios. No habría razón
para negar a las partes el pactarla con posterioridad a la celebración
del contrato principal.
El artículo 1,535 da otra definición de la cláusula penal, que en
el fondo coincide con la indicada. Dice:
"La cláusula penal es aquélla en que una persona, para asegurar
el cumplimiento de una obliga"ión, se lIujeta"a una pena, que c~nsiste
en dar o hacer algo en caso de no ejecutar o de retardar la obligación
principal".
Esta definición viene a dejar más de manifiesto el carácter de ga-
rantía, de caución, que tiene la cláusula penal.

375. Primacía de la avaluación convencional.-Habiendo in-


cumplimiento de una obligación por parte del deudol, para entrar a la
DE LOS EFECTt'~ DE LAS OBllGAC10Nf.S
===-
avaluación ,: los perjuicios, 10 p'rimero que debemos mirar es sí hay
o no cláusula penal; y en presencia de una avaluaCión convencional te-
nemos qU! aplicar ,este acuerdo de la voluntad de las partes, p~lrque és-
ta es casi omnit:0tente y hay que e.starse a lo pactado, de acutrdo con
-.el artÍcul-o 1,545. Sólo se apli{,2 n las 'otras formas do: a va luacion ¿e
los perjuidos a falta de una :~~ipuhción de las parr~5.

376. Ventaja/k-La estipulación de la cl:íu~u!a p;nal da al


acrcedo~ muchas ventajas, y de ahí que s.ea conveniente e~tiplltarla en
los contratos. LlS nntajas que ü~n! el acr2cdor son las s:guienr.::s.

377. 1) El acreedor s':!: libera de probar los per j ui:cios.-D.::


acuerdo con el artículo 1,542, ha)' dercoCho a cobrar la p=na por el sol{)
hecho de jnfrit1gir~~la obligación y el dwdor no será admitido a pro-
bar c¡ue la infracción n{) ha causado p~rjuicio al acredor o le ha pro·
ducido beneficio. Esta ventaja es trasc~ndental, evidente, porque si hay
algo difícil de acreditar son los perjuicios c¡ue ¡la ocaslonado el no cum-
plim:ento. Bajo este punto de vista tenemos que la cláusula penal sigu~
1a misma regla que la avaluación legal, y por d contrario, dicha regla
e~ diversa a la d= la avaluación judicial, donde el acreedor debe forzo·
samente a-:reditar la exist!ncia de perjuicios.

378. 2) Evita la (Il~cusiótt sobr! la cuantía de los perjuicios.


-Por me¿:o de la cli!usu I~ penal rampo:::! <!s posible entrar a discutir
sobre la cuantÍa de los p:rjuicios. Siempre se debúá la cláusula pe-
nal, aun cuando :n la realidad los p~rjuicios sufridos por el acreedor
!ean muy inferiores a lo:> establecido, ~n la c!áumla pmal. Si se con-
trata la compra de una partida de trigo y se estipula como cláusula
penal que si el vendedor no entrega -el trigo pagará 100 al compra-
dor, hay derecho para cobrar los 100 aun cuando la no entrega oca-
s:óne un p2rjuicio de 60.

379. 3) La dáusula penal constituye una verdaclera cau-


ción.-Dc manera que perfectamente ella puede figurar al lado de
las garantías más eficaces: solidaridad pasiva, fianza, prenda e hipote-
ca. Por 10 demás, el artículo 1,535, que la define, deja bioetl en' claro
gu= ella. constituye una garantía.
I 5. -!)h"l/aC¡on."
CUI\.SO I)~ D!::I\ELi·O CIVIL

380. La cláusula penal es una garantía personal.-Como hl!-


mos indicado, las garantías pueden ser reales y personales·, Cabe ore·
guntarse qué clase de! garantía es la dáusula p~nal. La respUe~sta es ~n­
cilla: es siempre una garancia pe!rsonaL
En efecto, según se desprel1de de la propia ddi.nición que da
artículo 1,535, la cláusula penal puede consis~ir en que el deudor ~
obligu: a dar o hacer algo. Aquí encontramos una característica inco!o
resane: de la cláusula penal. H:!mos viito que por regla general la in·
demnización de perjuicios se. paga "11 dinero, Esta regla no tiene ex-
cepción en 10 que se refiere a las avaluaciones judicial y legal. Pen>
tratándose de la cláusula p~nal. ella puede consistir en otra cosa que no
sea d pago en din.!ro; el Código dice "que consiste en dar o hacer ai·
).te ¡" , Srrá C'láll~lIla penal decir: I'si no cumple la obligól,cil1n el deudor.
1•• I~~.lt.1 I(lO"; ''¡·I JI'UJOI', i\ titulll JI.' pell¡l, 111 IH\ l:ull1plc SLl \l['ligil~¡ÓI\.
Si! obligl a dar al acreedor un caballo"; '\i lJJcltew AltamirJllo no me
¿evuelve los 100 que le, he prestado, se obliga a pintarme un cuadro".
Recalcamos que constituye una caución 'personal. Ello tiene im·
parranda para el caso que la cláusu la penal consista en que el deudor
~e obligue a dar algo; que se obligue a entregar el caballo, por ejem·
plo, si no cumple la obligación. Como es personal, si el deudor vend.! e~
caballo, el acreedor no puede exigirlo m manos del terceto adql1irent~;
en cambio, si fuera real, el10 sería posible.
Muchas cons~cuencias se deducen de este caráctc!r de:: '::ll1ClOn qc.,:
tieroe la cláusu:a penal. Las consideraremos más adehnte.

381. 4) Da acción al acreedor natural para exigir la pena.


-Consecuencia dd hecho de:: ser lIna obligación accesoria, la c1áU5ut1
penal tiene otra ventaja: en pre:encia de tina cláusula penal que se es·
tipula para garantizar el pago de una obligación natural, ésta puede
, caucionarse, y el acreedor tiene derecho a exigir la ..• usula penal y no
la obligación natu~al. '

382. Enumeración.-$e reducen principalmente a tres:


1) La cláusu la penal reviste d carácter de una obligación ac.
cesQrla.
DE LOS EFECTOS DE LAS OaLlC;.\CIO:>(ES

2) La cláusula penal con~tLcuye ulla av.d undón anticipada qu~


las partes hacen de los perjuicios.
3) La cláusula penal es una obligación condicional.

383. l. Es obligación condicional.-Dedmos que la cláusuia


penal es una obligación condicional. porque para poder exigida se re-
gui·ere que e! acreedor no cumpla su obligación. Hay en esto un h~dl0
futuro e inciertp del cual va a ¿epender el nacimiento y la exigibilidad
de la cláusula 'penaL Y este hecho futuro e inóerto lo constituye la
circunstancia de que el deudor no cumpla [a oblígación principaL Acon-
t~a aquí ;¡ !gol 'l'l11: jatne a lo que pasa con las obligaciones fncult,nt-
vas. En ~sta. se deb~ una especie dt" ~minada, peto el deudJr ~ reser-
va la fa.:tll tad J~ pagar con otra ';Cj(l que ,~ il1Ji4t1C'. Con r,:,¡)('cr;~ J
esta cosa, es una verdadera obligación condi~ional, porque e~t;Í )UJetl
a la condición pllcestativa que el deudor quit:ra pagar: con la cosa d~·
bida en fqrma subsidiria.

384. n.
La cláusula penal es una obligación accesoria, elle y
no viene a ser en definitiva sino una consecuencia del hecho de ser una
garantía. Generalmente, salvo el ca30 de la so~idar¡dad pasiva, la cau-
ción es siempre una obligación :soria. Y aSl como jurídicamentt
no podemos imaginamos la existencia Ce una hipoteca o prinda sir.
gue· exista una obligación principal asegurada, tampoco podemos ima-
ginarnos una clálSsula penal sin qu~ haya una obligación princtoa! a
la cual acc~da')' garantice.

385. Cons~cuencias del carácter accesorio.-De la circuns-


tancia de ser la cláusula penal una obligación accesoria, se deducen
diversas consecuencias.

386. a) Extinguida la obligación principal, igual suerte co-


rre la cláusula penal.-Lo accesorio sigue la suerte de !o prindpaL
Si la obiigación se extingue por d medo imposibilidad en la ::jw.:-
ción,ta'\ poco podrá exigirs.e la clá usu1a p.:!nal, porq lIe e!la se !xtin-
guió como consecuencia de la ob!igación principal. Sin embargo, neo
obstante ser la cláu.mla penal t1t1a obligación accesoria, también pue-
de extinguir:>e por vía direcra, mdep!ndientemenre de [a obligación
principal. Por ejemplo, si Pedro, d~udor. para garantizar el pago de
228 CURSO DI:: OER.l::CHO CIVIL

su obligación, se obliga a título d! pena a entr·egar a Juan un caba-


llo, y éste muere por caso fortuito, se extingue la cláusula penal, pero
subsist:: 1.1 ob!igación principal.

387. b) Prescripción conjunta de la cláusula penal con la


obligación principal.-De acuerdo con el artÍculo 2,516, las obliga-
ciones accesorias prescriben ~n el mismo plazo que la obligación prin.
cipal, y por 1,. tant{), prescrita la obligación principal, también prescr;.
be la cláusula penal.

388. c) Relación entre la nulidad de la cláusula penal y la


de la 'Ubligación principal.-Una terc~ra consecuencia encontram0S
en d artículo 1,536, según el cual la m~li¿cld de la obligación princi.
pa! acarrfa la nulidad de la cUt/sula f1!nal, P!I:'O la nulidad de la cláu·
sula penal no acarrea la de la obligación principal. Si la obligación
prin:;ipal fu~re nula PQrqu~ el deudor consintió a virtud de dolo o fu!r.
za, también conjuntamente con su nulidad seri., nula la cláusula p~­
:1al. P:J~ql!,: a virtud d! su carácter accesorio no pu:de subsi~tir por sí
[,~~a. Pl: ~Ó darse!l casa de que sub3ista la obligación principal, p~ro
nunca !o contrario.

El artículo 1,536,:!n los incisos 2." y 3.", po;: la terminología que


emp:ea, paree! ind:car que ,;!n ciertos casos de exc~pción, no obstante
s!r la obligación principal nula, subsiste la. cláusula penal. A esta con-
c~us¡ón p~. , llegarse porque dice el incis<l 2.": "con tado", expr~sión
·;r¡ima de "sin 'mbargo", "no obstante".- Los incisos 2." y 3:' serían
casos de excepción al N." 1.". La verdad es que la expresión "con todo"
no ha sido dd todo feliz, porque esas excepciones no constituyen una
.:xc.:p:::Íón, sino que son una confirmación de los principios ¿t: la dáu-
i>ula penal. Analicemos cada uno d: estos incisos.

Dice el inc'so 2.": "Con codo, cuando uno promete por otra per-
sona, imponiéndose una pena para el caso de no cump!irse por ésta [o
prometido, valdrá la p~na, aunque la obligaciód principal no tenga efec-
to por falta dd consentimiento de dicha persona".
Para entender esta disposición es necesario concordada con el ar-
tículo 1,450, que dice: IISiempre que uno de los contratantes .se com-
p!'omete a que por una tercera persona, de quien no es legítimo repre-
L>L __ J~ ¡;FECTOS DI! LAS OBLlCAC!ON~~ .no
s!IÍ.tanre, ha d! darse, hacerse o no hacerse alguna cosa, esta tercera
persona no contraerá obligación alguna, sino en virtud de su ratifica-
ción: y si el1a no ratifica, el otro contratante tendrá acción de perjui-
dos c~mra el que hizo la promesa".
Esta disposición ~f1ntempla la oromesa de hecho ajeno. Dice que si
se p:omete el heche ",- un tercero, por la sola circunstancia de esta pro-
mesa, el tercero no contrae cbligación alguna. Y la razón: p(jrque na-
die pu,:de ser obligado sin su voluntad. Sólo pasa a obligarse :n virtud
de sU ratificación, de su consentimiento. Se va a celebrar un benefido
en un teatro: me comprometo con el empresario a que Flores recite:
Fleres no contrae obligación -alguna! sino que sólo queda obligado si
consiente en declamar en aquella función. Si Flores no presta;e! con-
s~ntimimto, de acuerdo con el artÍculo 1,450, el empre~atio tiene dere-
c~.o a. cobra rme los perjuIcios que se le ocasionen. No hay nulidad aquí.
y :n presencia de esto, el artículo 1,536, dice: si se estipula una pena
para :1 caso de que e! tercero no cumpla lo prometido, siempre habrá
derecho para cobrarla al deuder contratante, aunque !a obligación prin-
cipal no tenga efecto por falta del consentimiento de! tercero. En su-
ma, este artículo no es sino una aplicación dtl artículo 1,450, y no
comtituye excepción a la regla ó! inciso 1," de! artículo 1,536, poroue
aquí no cabt: hablar de nulidad, sino que lo que hay es que el que pro-
mete un h~ch() del tercero y no consigue que éste lo ejecute, que cum-
pJa , está ebligado a pagar la cláusula penal.

Dice el inciw 3,": "Lo mismo sucederá cuando uno est:oula po!'
otro a favor de un tercero, y la persona con quien se estipula se sujeta
a una pena para el case de no cumplir lo prometido.
A su vez, hay que concordar esta disposición con el artÍclllo 1,449,
que contempla la figura Jurídica denominada "[a estipulación a favor
de otro", y dice: "Cualquiera puede estipular a favor de una tercera
p~rsona, aunque ne tenga derecho para representarla; pero sólo esta ter-
c~ra persona podrá demandar lo estipulado".
Constituye una aplicación de la estipulación por otro el contrato
de tranSPQt"te y el. contrato de seguro. Donde ~: ve más palpable es en
el segundo de estos contratos. Un padre contrata en La Chilena Con-
sc1idada un seguro a favut' de su hijo. Hay una estipulacióta a favor
de un cercero, co~p' -camente extraño al contrato: y sin embargo, en
él se van a proGucir !{)s ef~ctos_ (En el tomo primero; cuando nos re-
CL'RSO DE DERECHO CIVIL

ferimos a los efectos relativos de los acto", o contrato". scilalamos co-


mo excepción importante este artículo 1,449). El padre es el estipl
:ante; la Compañía es el promitence, y el hi;o es el tercero beneficia-
rio. De acuerdo con e! artículo 1,449, sólo e! hijo puede demandar a
:a Compailía él monto de! seguro; el padre no podría hacerlo. En
?~.!s~n~ia de ésto, el ir:,o 3.° dd artículo 1,536 dice: si entre el esti-
pujante, d padre, y el promitente, la Compañía, se estipula una pe-
na, 100, para el caso de que e! t',omitente no pague el seguro' al ter-
'ero beneficiario, el hijo, y no cumple su obligación, estará obligado a
pagar la pena al estipulan te. Tampoco hay nulidad, la obligación es
válida; se contrae entre estipulante y prom ite nt.!. Y como e! estipu-
lante no tiene derecho a exigir el pago del seguro, se estipula una pe-
na para el caso de ,¡ue la Compañía no pagu.e el seguro.

389. d) La pena es divisible o indivisible según el carác-


ter de la obligación principal (artículo 1,540) .-Si ésta es divisi-
b!e, también 10 suá la pena; si es indivisible, tiene igual carácter la
pena. De acuerdo con el inciso 1." del·artículo 1,540, si la obliga<Jión
es divisible, ~~ ¡)-:na igualmente lo es, y en caso de infracción sólo
habrá derecho a cobrar la parte o cuota que corresponda a un deudor.
Se obliga una persona a entregar 30 sacos de trigo, estipulando como
cláusula penal la suma de 300. Fallece el vendedor de,iand() 3 hijos.
Si no se cumple la obligación, sólo podrá demandar.se a cada hijo p:>r
1OO. P~ro agrega el areLculo: si la pena 5e ha I!stipulado para que d
pago no pu~da cumplirs.e por partes, habrá ¿::r::c!lO a exigir el total
al deudor infractor o() la cuota en ella a los otros deudores. Puede
estipularse que la cláusula penal se paga. ,i íntegramente aún por los
herederos. Entonc~ dice el legislador que d acreedor podrá solicitar
el pago íntegro de los 300 al deudor infractor, al culpable, o si le
pareciere, a cada uno de los otros su cuota en la pena, sin perjuicio
de la acción de r~embolso que tendrán los deudores inocentes contra
el deudor culpable. Y termina agregando el artículo que igual dispo-
sic¡ón se apli~ar;í. si la obligación es indivisible; es decir, el acreedor
tien·e derecho a demandar el total de la pena al deudor infractor o su
cuota a cada uno de los deudores.

Puede acontecer que para el pago de una cláusula penal, se haya


asegurado ésta por medio de una hipOff'('a,. En ese caso, de cuerdo
llt LOS E!;ECTO~ DE UIS OBUGAUO:-nS 23 ¡
,--=-===- - - - '-= ,

;;00 el articulo 1,'41, hay duccho a exigir el total de la pena en el


inmueble hipotecado. Este artículo no constituye sino una aplicación
¿el principio ya conocido de la indivisibilidad ¿,e la acCión hipot!ca-
~la, que establecen los artÍculos 1,526 y 2,408.

390. 111. La cláusula penal es una avaluación anticipada y


convencional de los perjuicios.- Es convencional porque es el fru-
TO de un acuerdo de los contratantes, y anticipada porque se produce
a priori, ant\!s que s~ produzcan 105 perjuicios.

391. Diferencias entre' la indemnización ordinaria y la


dáusula penal.-P::ro, no obstante ser una avaluación de los perjui.
dt'li, hay que señalar algunas de las más notabl~s di{<!rencias entre la
:nd! mnizaóón d! p:rjuicios judicial y la legal:

a) La más característica: los perjuicios ~ indemnizan ·en dinero;


en cambio, en la cláusula penal se obliga el deudor a dar o hacer algo,
y a ún a no hacer (no habría inconveniente).

b) En la ava[uación convencional no ¡Jay necesidad de probar


!os ~juicios (artÍculo 1,542), Y en esto se asemeja a la indemniza-
c:ón legal, donde, de acuerdo con el N." 2." d~l artículo 1,559, si sólo
s.e cobran intereses basta coOn el h!cho del r~o.rdo.

e) La aya!uación judicial es variable, no tiene valor fijo; en .cam-


bio, la cláusula penal dene un 'Valdr fijo: 10 qu~ estipulan las partes,
y también se p3rea en este punto a la' indemnización legal, porque en'
ésta los perjuicios están representados por los intereses.

d) La avaluaóón judicial se produce a post~rjorj, una vez que


el acreedor ha sufrido las perjuicios; en cambio, en la 'áusuJa penal,
al igual gue en la indemnización legal, este ava'lúo es a priori.

392. Consecuencias de ser la cláusula penal una indemni.


zación de perjuicios.-En todo caso, a pesar de estas diferencias, la
cláusula penal es una indemnización de perjuicios. Y, naturalmente.
e~ esta circunstancia se deducen interesantes consecuencias:
CURSO UE DI::RECHO CIVIL
--------==--..;= ==-:--::==._-
1) La cláusula penal, al igual que la indemnización judicial, y
a diferencia de la legal, puede ser tanto compensatoria como mora-
lar;,,: esto es, podrá venir a reemplazar el cumplimiento de la obli'ga.
ción o tendrá lugar únicamente por el simple retardo en dicho cum-
plim:!nto. Esto la dif~rencia de la indemnización legal, porque ésta,
contemplada en el artÍculo 1,559, es siempre moratoria, jamás com-
pensatoria.

2) Por regla ginera! no puede eXigIrSe la ob¿igación pr;ncipal 'Y


la pena, porque habría para el acreedor un doble pago, que el !egis-
lador no puede admitir. Esta es la tegla g~neral; hay excepciones qut:
¿espués estudiaremos.

3} S¡ la cláusula penal consdtuye una indemnización de p~rJUl­


cies, es lógico y natural que ::1 acr~e¿or no puede. rolicitar a la )le~ la
:nJnrl/li<..tción judicial '1 -la pfna. Habría nuevamente un doble pago
para él. Sin embargo, como también veremos, hay pequeñas ~xcep'
ctones. -

4) También es narural que para poder ex:gir la cláusula pena!


dEban rE zm:rse ios mismos reqlli,.itos que para poder solicitar ia in-
dt'mni .. c:.c:órl de perjtticios.
En efecto, s:: exigirá que haya incumplimiento de la obligación
(lo da a entenór la definición del 1,535); se requiere que el deudor
~scé en mora (lo dice expresamente el artículo 1,538 y también lo
manifiesta el 1,537); se requiere que el incumplimiento o la mora sean
culpables) imputables al deudor: si no se cumpl~ la obligación por
caso forruit:>, no habrá derecho a solicitar la cláusula penal. Esto no
ofreco! la menor duda en pres~ncia del artículo 1,558, inciso 2.", según
el cual la mora producida por un caso fortuito no da derecho a in-
demnización de p~rju~cios, y si la cláusula penal nO::5 sino una apli-
cación ¿e la indemnización de perjuicios, tampoco puede exigírsela
cuando hay caso fortuito; es preciso que haya_ culpa o dolo del deu-
dor. De ahí que es insostenible la idea contraria, que algunos han pre-
tendido fundamentar en el artículo 1,542, según el cual habl'á dere-
cho a exigirs.! la pena en todo taso. Pero esta expresión (en todo ca-
so), S'e está refiri~ndo al hecho que existan o no perjuicios, que aún
el incump!imiento haya sido benefidoso para e/acreedor.
DE LOS El-~ECTOS DE L ..... S OaL.JGAClON.ES 217

Son jnaplicabl~s a Id cláu;'uld fntul. lai oIrtt! conJid(m~r toS/u,


diadas en la indemnización de ~riuicios: es decir:
1) Que no haya cláusula de irtesponsabiHdad para -el deudor,
porque si se ha paetíldo cláusula ptnal para el deudor, elto es preci-
samente lo contrario a pactar ~u irresponsabilidad.
2) Que se produzcan los perjuicios, porque el artículo 1;542 es-
tablece que se puden so~icítar los perjuie.,)S en tedo caso y el deudor
no será admitido a ategar que el incumplimiento no le ha causado
perjuicio al acr·eedor o le ha producido btne/lcio.

393. Desde cuándo e.! hace exigible la cláusula perlal.-Es-


te-punto importa el estudio de los artículos 1,537 y 1,538. De acuerdo
eDil el 1,537, antc.~ que el deudor se constjtu~'a t'n mora no puede de-
mandarse ¡apena, sino únicamente la obligación p¡·incipal. Lo cono·
bora el artículo' 1,538, cuando dice qu~ la pena s~ debe desde que el
d~ubr se ha constituido en m;; .... , ,sta dil:pcsición no es sino una
aplicación del artículo 1,557, según el cual la in¿~mnización de per-
juicios, si la obligación es POji.tj'Yu, se deb: desde que el deudor se ha
contituído en mora.
Si la obligación es negativa, la cláusula es exigible deSode la con-
rravrnclOn.
Del artículo 1,537 se desprenden, a¿emás, una serie de conse-
cuencias:

394. 1) La cláusula penal no priva al acreedor del dere·


cho d·z: exigir la ejecución forzada de la obIigación.-Es evidente
que el hecho de haberse pactado una cláusula penal no impide que el
acreed,orexiia el cumplimiento de la obligación principal, la ejecución
forzada de la misma.

395. 2) El acreedor puede demandar a su arbitrio la pena


>() la obligación prjncipaI.~Estando en mora el deudor, según el
artÍculo 1,537, puede el acree¿or demandar a su arbitrio el cumpli,
miento de la obligación o [a cláusula penal. Es una facultad que el
legislador concede privativamente al acreedor, y en consecuencia el
acreedor no está obligado a soHcitar ?rimero el cumplimiento y a pe-
dir ~ubsidiariamente 1~ cláusula .penaL Tede> independientemente de
<jue la obligaó.' sea de dar. hace; o no hacer. Esta facultó pute-
...... =-.: ... ":~ .•:-:,=:.-.:.::.'=

llece al acreedor, y no al d~l1dor, y en consecuencia éste nu es admiti-


do a ofrecer la cláusula penal si ~l acreedor no acepta; si acepta, no
hay discusión. Pero ante su negativa, el deudor no tiene .ctecho a
obligarlo que acepte..

396. 3) Derecho facultativo del d~udor.-EI dedor pue-


de exonerars.~ de
la obligación principal, ofreciendo ésta o la pena.

397. 4) El ,,«ccdor no punJc pcJir óI 111 VC'f. 1.. pen" y la


obligación prin .. ipal; excepciones.-Por regla gemr.¡' no puede
exigirse al mismo tiempo el cumplimiento de la obligación principal y
la pena, pdrque en esa forma ob:enJría el acreedor un doble pago de
:a obligación. Sin embargo, esta rt'gla general tl(,l1~ (!XC('pciOI\l·~. \' pa·
ra estuü,. :las es n:~~ario distinguir entre la cláusula penal compen-
satoria y la c1áusul41 p!na f •• " oratoria.

398. a) Pena compensatoria.-Con respecto a la compensa-


toria, rige la regla indicada: no puede acumularse la pena a la obli-
gación principal, salvo dos c"cep::i-::mes:
1." Cuando el legislador diere al acr~edor ~ste derecho expresa-
tl1cnt~: nI acontece en ::1 artículo 2,463 de lól tr,1I1sacó'111, seglln el ClI,li
si S! ha estipulado una pena habrá d !recho a :girla no obstante se
~j~cut~ la transacción.
2." D~ 'acuerdo con el artículo 1,537, hay también derecho a so-
licitar el cumplimiento de la obligación principal y la pena cuand,; se
In estipUlado que la ob!igación principal no se extingue por d pago
de la pena, en otros términos, cmndo hubieren pactado los contratan-
tes que se puede solicitar el cumplimiento y la pena. El legisla¿or no
n inconv,enient:: en un pacto de esta ,naturaleza que viene a agravar
la responslbilidad del deudor, ya ('''1~ si éste puede hacerse cargo d,,1
C:lSO fortuito, no hay por qu¿ negalle valor a una estipulación de esta
das!. En ") caso, esta cláusula tendría otro justificativ~: d h~cho
de qU! la cláusula ~nal tenga el carácter de caución, adem<Í:¡ <le in-
demnización de perjuidos. Pero n,~ I,ay que olvidar que pata esto se
requiere que se haya :stipuJado expr~samente entr:! acr':edor y deudor.

399. b) Pena moratoria.-En la moróJ.toria no hay inconve-


niente para SO':~:+:>.r conjuntamente la obligación prindpal y la pena_
Dt; lO~ EFECTOS DE LAS OllUGACIONES 235
. ===============-
'ú> dice el artículo 1,537: ~ta menos que aparezca haberse ~st¡pulado
la p~!la por el simple retardo, o a menos que se haya estipulado .. "
(p;¡r·~ nnal). No hay incons.:cuencia pol'que la pena, a virtud de ser
moratoria, no viene a reemplazar a la obligación principal, sino que re-
presenta la indemnización por incumplimiento tardío de la obligación.
Hay que recalcar la diferencia de redacción del legislador. Aho-
ra dice: H::¡ menos que aparezca haberse estipulado la p~na poI' el sim-
ple retardo". No requi.ere como en el caso de la compensatoria que se
haya estipulado expresamente. Basta que de los términos del ~ontrato
~ d~duzca que la pena no es compensatoria, sino moratoria. Sería in-
dicio derto que la p'ma es moratoria cuando hubiere una gran despro-
perdón entre la obligación principal y la pena: se obliga Pedro a en-
tregar una cosa que valga 100 y se estipula una pena de )00. Aparece
d-: manifiesto que es moratoria, y entonces habrla derecho a exigirla
.. un cuando se cumpla la obligación.

400. Reducción de la pena.-Puede acontecer que el deudor


cumpla en parte su obligación y que p.! a,.'·eedor aC2pt·¡: este cumplimíen-
~o parcial. Como vimos, por regla general el acr~dor no tiene la obli-
.gación de a'cep:ar al deudor est.e pago parciaL Pero en caso que -.:1
acreedor, renunciando a este derech-o, acepte, de acuerdo con, la ley, el
dwdo: tiene der!cho a que S~ le rebaje pr.oporcionalmenre la pena. Lo
\!s~ablece d artículo 1,539.

401. La cláusula penal no puede acumularse. salvo estipu-


la.ció~ contraria.-Cabe. preguntatse si existiendo estipulación de
.:Iáusula penal habrá derecho de parte del acr-eed:¡r a exigir cláusula
p!nal e indemnización ordinaria de p:r,iujdos. Situación qU(' contem-
?!a el artÍ<:ulo 1,543~ estableciendo que la regla general es gue no se
rueden exigir conjuntamente. Razón: porque el acreedor recibiría un
doble pago.
Sin embargo, el legislador da valor a la estipulación contraria:
habrá derecho a solicitar la pena y la indemnización de perjuicios oro
dinaria cuando así se hubiere estipulado expres3tnt;flte. Puo, esto sólo
a vir,:ud de ,~stipuladón expresa.

402. El acreedor. puede w!icitar facultativamente la indem-


nización de perjuicios. o la cláusula. penal.-Y si se ha estipulado
23b CUI~SO UI:. 1J1:.1C.I.<.1I0 (./\,IL
==========._..
una cláusula penal, ¿podrá el acreedor ~olicitar la indemnización de
p:rjuicios ordinaria y no hacer uso de la cláusula Fnal? El mismo ar-
tículo 1,543 da la respuesta, afirmativamente, diciendo que el acreedor
"siempre" tiene derecho a solicitar la indemnización de perjuicios o la
cláusula penal. Ello queda someti¿o a su e ' :!cción.
Si opta por pedir la indemnización de perjuicios ordinaria, ten-
cit., que cumplir con todas la... cendiciones necesarias para exigirla, en-
tre otr'ilS, la de probar la existencia de los perjuicios, lo cual no está obli·
gado a hacer si solicita la cláusula penal (artículo 1,542). De ahí que
no sea muy frecuente que, habiéndose estipulado una cláusula penal,
el acreedor opte por la indemnización de perjuicios ordinaria.
Pero es evidente que en ciertos caso.., no obstante la dincultad de
probar los perjuicios, puede convmir al acre::dor solicitar la ind¡:mni-
zación de perJuicios: cuando la cláusula penal hubiere resultado des-
proporciona\~" con 105 perjuicios reales. La cláusula penal ha sido 100
y los perjuicios sufri¿os por el acr~edor, 500:, el acreedor preferirá pe-
dir la indemnización de perjuicios ordinaria.

403. Limitación d~ la respoll$lbilidad del deudor.-EI ar-


ticulo 1,543 dice que siempre el acreedor tiene derecho a .\,,!icitar la in-
demnización de perjuicios ordinaria. Sin embargo, no obstante lo cate-
gótico de la anrmación, parece haber una excepción: sería el caso en
que por una aplicación d:! la. cláusula penal se estipule una limitación
de la r~sponsabilidad del deudor. Cuando estudiamos las c1áusu[as li-
mitativas de la responsabilidad, v1mcs que una de sus formas, es limi.
tar en el contrato [a responsabilidad del deudor hasta ciertos perjuicios:
el deudor responderá hasta 100. Si se estipula esta Cláusula, qu:! no
constituye sino aplicación de la cláusula penal, no ten¿rá el acreedor
derecho a dei~.~ndar la indemnización ordinaria de perjuicios', sino has-
t.1 el monr,o estipulado expr~samenre.

Red'{(c;ón de la cláusula penal o cláusula pena: enorme

404. Noción previa de La lesión.-Se pro¿uc~ cuando un 1C-


to o contrato acarrea para el deudor un desequilibrio exagerado en las
prestaciones, un sacrificio económico exagerado. Cuando el deudor su-
fre. ·una lesión, el legislador acude en su auxilio, para poder obtener
una modificació'n de este desequilibrio de presta.ciol ~;,.
DE LOS EFECTOS DE LAS OllLlGAClONES ZJ7

La legislación chilena, al igual que la francesa, no acepta la teo-


ría de la lesión en toda su amplitud, como principio general, !o que es
consecuencia de su caráctt'r individualista. Hay nrros CÓ,h.l.n~ más mo-
dernos que la ;Kcplan COtll!l regla g~l1cral, en toJos los an:lb: ;:l Me-
jicano, el Alemán, el Suizo.
Esta teoría sólo time aplicaciones ais!adas~n nuestro Código.
Una de ellas es el artículo 1,544, para el caso de pactarse una c1áusu-
Id. p: 11;11 <.'xagerada.
D~ aquí que este artículo 1,544 constituya un pr(!cepto doblemen-
te exc~pcjonal:
1) Es una exc~pción al artÍculo 1.542, porque según éste hay
derecho a reclamar en todo caso la p<:na: el 1,544 reduce en ciertos
casos la pena.
2) Es una exc!pción al princlp:o dd artículo 1,545, según el
cual el :::ontrato es una l!y para las partes contratantes:

405. Fundamento y proporción de la reducción.-Ahora


bien; el fundamento del artÍéulo 1,544 no puede ser más sólido y !qui-
tat:vo. Ellcgislador ve que en á~rtos casos acr::::dor y deudor han pac-
tado una cláusula p!nal d:,spropordonada,. a la cual d dzud·or ha con·
currido presionado por la circunstancia de cel~brar el contrato: y en-
tonces r::duc.e la cláusula p!nal. Y para ver hasta qué punto se redu-
C~, ¡uy qu~ d!!tinguir tres casos, contemplados en :d artículo 1,544.
Inciso 1."': "Cuando por !I pacto principal una de la, partes se
obligó a pagar una cantidad determinada, cnmo equivalente a lo que
po~ la 0'1 parto: debe p~~stars!, y la P!11a conSlsr! ::Isimísmo en el
pago de una cantidad det!rminada, podrá pedirse que se r.::baje de la
segunda todo b que exceda al dup:o de la primera incluyéndo.sc ésta
en él".

406. 1) De la pena debe rebajarse todo lo que exceda al


duplo de la ebligación principal.-El articulo no ha sido muy fe.
liz en su redacción, porque resulta obscuro comprenderlo a prime.
ra vista.
El artículo 1,544 se pone en el caso de un ,contrato de carácter
conmuta/joyo, en el cual las prestacion-es de las partes son equivalentes.
Por ~jemplo: tendría aplicación si vendo un auto en 300 y se estipu-
la que si no cumplo pagaré como cláusula penal 400. Aplicarr}s el
CURSO UL Ul.RECHO CIVIL

artÍculo 1,544 p0l'que existe la obligación de entregar el auto y cor~­


lativamenre la d:! pagar los 400, cantidad determinada equivalente ¿
la obligación que he contraído. En presencia de este caso, el legisla-
¿or dice que hay derecho a rebajar [a pena en todo lo que exceda al
duplo de la obligación principal, incluyendo ésta w el duplo: en otro.;
térm:"os, el máximum de p~na es la obligación principal más un ..
C,1CltlLJ¡h: ',~tla1. p, ,'¡,'mplo. si v~ndo el :1' 'q en 300 y esCtpulamo.
,1:1t1:.td.1 1'\'11 •• 1 .1" ,'{Oll, yo, drlld:lI', t~II,I.!I) d"n'lb" ,. 'le,· 1;\ 111'11.1 ~.' re·
dUlca a 6\.J\J, porque ahí 'está el clIpl" de la o¡'II\~;¡ciótl pnnClpal.
Ev¡J~ntemente que para obtwer esta rcducclUll, d deudor Jd>e
enrabIar el juicio correspondiente. A él correspond;! aw:dit.lr qU!! b
ptl1a estipulada es enorme_ Sobre él descansa la prueba.

-+07. 2) Inaplicabilidad al mutuo de la r~gla anterior; re·


dución de la pena en éste.-ConttllÚa dici~nJo d artÍculo [. 5~.L:
"La disposición anterior no Si! aplica al mlltuO".
En el muruo, de acuerdo con el inciso 3." de esti! artÍculo, la ~.
lla se reduce al m~ximum del interés que es pwnitl¿) estipular. c.~.
mo vimt'~ de acu~rdo con el arcículo 2,2Ú6, el máximo qLl~ 's.: p!rmit:
estipLdar ~s el conlmte más un '50' ,. Por ejemplo: d interés corrien-
tI.' (d~ aCll~rdo con la ley 4,694 SI! encuentra reprl!s!ntado por :1 ir>

1I/'(~., ";1111'11'1'1 '1u,' liJ.l 1.1 Sl1p~ril1tl'l1ll':l1l'ia ll~ Fhlll"',,) ,'S d ¡i,', y~:
hall e'llf..'ul;¡Jc1 C(~I11l> illtl'r:s~s [Jt:!1.des el 20',. E11 lHes.:ncla J.: ~'\t 1
estipulación ~! dwdor tiene der~cho a que se le reduzca la ?~r.l
al 12(/~'
Para actirar más estas deas. es necesario ten:r presente que ~n
el mutuo se pu~den pactar dos c!as~s de intereses, Uno que paga ~:
deudor y que viene a reprcswtar d empleo de capitales que hac!! e:
acreedor, que viene a se :0'
que paga el deudor a tírulo Je comCI!I1~·
ción por el uso de capitales que no le son propics. A estos in;:r~s~s
el legislador también les ha' puesto un límite, Jicil!ndo que d ;nt~ré;
convencional no pll~de exced~r al 50', del corriente, y si esta disp"·
sición es infringida, de acuerdo con la ~ey 4,694, que re forma dar·
tículo 2,2C6, el deudor tiel:e dat!cho a que ~e le r,:baj.! :1 in::rés
al le¡;al.
Pero al mismo tiempo en el mutuo se pu~de ~stipu!ar por no .:um·
plimienro de la obligación' o retr1sO. Este- inre-rés tiene el nombre- óe
penal. y tampoco puede exceder al corriente, más un 5lV ,; pero si s,:
DE LOS E.I·ECTUS DE L.\S OBLIGACIONES 2N

infringe, se rebaja no al Itgal, sino al máximQ que (a fey permiu esti..


pular. Como se ve, hay una diferencia.

408· ).) Reducc:ión de la cláusula penal en las obligaciones


de valor inapreciable o indeterminado.-En este caso deja la ley al
juez la facult ... d de modificar la pena cuando a su juicio le pareciere
desconsiderada. Por e;emplo, un boxeador se compromete a pelear en d
Estadio Nacional y estipula que si no se efectúa el match pagará l.Ina
mu¡t~ de 400 .;uando el pr!I:l1lo qUe! se le va a d~r es lO(), Hoq pen¡,
¿esconslderad¡" y si el boxeador no cumple, el ; ue:t d.ene derecho a re·
blljarla ¿e acu:rdo con '~I ,:riteri¡) y tl monto d;: la obli~,¡¡dó(l,
índice

!!l. DEKECH0$ .\UXILlARES

409. Concepto. - Eseo$ dos d~NChos principales· d¡!! acr~,:dor


para p!dír la ejecución forzada de la obligación y la indemnización de
perjuk;os se hacm efectivos en el pacrirncnio ¿ .. ¡ deudor y a virtud
del derecho d~ prenda genera!, que contempla el articulo 2,465. Pero' ei
legishdor, siempre atento a 5alvaguardiar los intereses del aC!\~'edor,
hubo de ponerse en el caso de que ..:1 deudor dLlapidara su patrirnonl().
y también acude en su auxilio, dándole los derecho! a/lxiliarer, qll~
t!~nen precisameme por objeto mantener ímegro el patrimonio del deu-
dor, vda.r por qUe no su fea disminuó,jn, para que en esta forma pueda
el acreedor hacer efectivo$ sus dos .:ierechos ptincipah:s: ej~cuciól1 for-
zada ·e ¡nd~mn¡zación de perjuicios.

Los derechos auxiliares son medid..ts de ú'nrer'Yación 'Y regllridaci


que el legifladrJr da al acrreJor a ~n de mantener afecto el p.ttrimr.mio
del deudor al wmplimiento de mr obligacioner.

410. Enwneradón de los derechos auxiliares del acreedor.


-El deudor, en ciertos ca~os, se ha obligado a entregar una !sp:cie \\
cuerpo cierto, y el legisl.1dor se pone en d caso de que, por el so¡~ d ..-
Eeo de causar p~rjllkiQ;¡ al acre~dc~, deteriore la esp:de. Parll evitarlo,
.da medidas consef'Yati"rar al acreedor.
También pued~ acomecer qu; d patrimonio dd d~ll¿or sufra de-
t :Utarniento, en virtud de enajenaciones fraudulent.1s de éste, y con ~o-
DE LOS E.I·ECTUS DE L.\S OBLIGACIONES 2N

infringe, se rebaja no al Itgal, sino al máximQ que (a fey permiu esti..


pular. Como se ve, hay una diferencia.

408· ).) Reducc:ión de la cláusula penal en las obligaciones


de valor inapreciable o indeterminado.-En este caso deja la ley al
juez la facult ... d de modificar la pena cuando a su juicio le pareciere
desconsiderada. Por e;emplo, un boxeador se compromete a pelear en d
Estadio Nacional y estipula que si no se efectúa el match pagará l.Ina
mu¡t~ de 400 .;uando el pr!I:l1lo qUe! se le va a d~r es lO(), Hoq pen¡,
¿esconslderad¡" y si el boxeador no cumple, el ; ue:t d.ene derecho a re·
blljarla ¿e acu:rdo con '~I ,:riteri¡) y tl monto d;: la obli~,¡¡dó(l,

!!l. DEKECH0$ .\UXILlARES

409. Concepto. - Eseo$ dos d~NChos principales· d¡!! acr~,:dor


para p!dír la ejecución forzada de la obligación y la indemnización de
perjuk;os se hacm efectivos en el pacrirncnio ¿ .. ¡ deudor y a virtud
del derecho d~ prenda genera!, que contempla el articulo 2,465. Pero' ei
legishdor, siempre atento a 5alvaguardiar los intereses del aC!\~'edor,
hubo de ponerse en el caso de que ..:1 deudor dLlapidara su patrirnonl().
y también acude en su auxilio, dándole los derecho! a/lxiliarer, qll~
t!~nen precisameme por objeto mantener ímegro el patrimonio del deu-
dor, vda.r por qUe no su fea disminuó,jn, para que en esta forma pueda
el acreedor hacer efectivo$ sus dos .:ierechos ptincipah:s: ej~cuciól1 for-
zada ·e ¡nd~mn¡zación de perjuicios.

Los derechos auxiliares son medid..ts de ú'nrer'Yación 'Y regllridaci


que el legifladrJr da al acrreJor a ~n de mantener afecto el p.ttrimr.mio
del deudor al wmplimiento de mr obligacioner.

410. Enwneradón de los derechos auxiliares del acreedor.


-El deudor, en ciertos ca~os, se ha obligado a entregar una !sp:cie \\
cuerpo cierto, y el legisl.1dor se pone en d caso de que, por el so¡~ d ..-
Eeo de causar p~rjllkiQ;¡ al acre~dc~, deteriore la esp:de. Parll evitarlo,
.da medidas consef'Yati"rar al acreedor.
También pued~ acomecer qu; d patrimonio dd d~ll¿or sufra de-
t :Utarniento, en virtud de enajenaciones fraudulent.1s de éste, y con ~o-
240 CURSO UE UJ::REt:t10 CI\IL

tivo de ellas ~: haga ilusorio el derecho de prenda general del acreedor.


Entonces el I~gislildor, a fin de dejar sin efecto c.!.as enajenaciones,
da al acr:edor la acción pau{iana.
P~ro todavía pu,ede resultar que el d'!udor no haga enajenacio-
nes, sino !! abstenga de ej:cutar ciertos derechos, los cual,es, si ~jer­
.::ita, van a beneficiar el acre~dor. También ~I legislador auxilia al acree-
dol', y le autoriza para sustituirse en esos der'echos del deudor y ej~rci­
la' los. Así unemos delineados los derechos auxiliares que el legislador
da al ac~eedor: las medidas conservativas, la acción paulíana o r:oo-
toria, la sustitución dei acreedor al deudor en ciertos derechos, y pode-
mos agr~gar d beneficio de separct<:ión de p:drimonio.r•

A. MEDIDAS CONSERVATIVAS

411. Gencralidades.-·No les ha d!dicado el I::gislador un


título aparte d,~ntro del Código, sino que hay dispo3ic:ones disemina'
das en el Código Civil, en el Código d! Com!rcio y ~n e! Código de
Proc::dimiento Civil.
Pueden d=finirse como el conjunto de actos qu:: tienen por objeto
ay.gurar el ejercicio futuro de un derecho, sin constituir elej;:rcicio
del mismo.
También podría d;:cirse que son medidas que persiguen man-
teller intacta el patrimonio del deudor, evitando que salgan de su poder
:os bienes que lo forman, a fin d~ poder r:sponder d~ todas las deudas.
Las disposiciones del Código Civil, yue se rcfi.~r:n a ellas .son:
1) El artÍculo 7'61, que da al fideicomisario der~cho a solicitar
medidas conservativas, con resp::cto al propietario fiduciario.
2) El artÍculo 1,078, que también da derecho al asignatario ba-
jo condición susp-:nsiva a. solicitar medidas conservativas.
3) El artículo 1,492, que concede igual d::ré!cho al acrel!dor con-
dicional.

También constituyen demostración de este derecho dentro del có·


¿ig~ Civil:
1) Los artículos 1,222 y 1,223: autorizan a todo el que tenga
il1t~rés en una sucesión o se presuma t::nerlo, el derecho de solicitar
que 105 bien.es de la misma se guarden bajo llave y sello.
DE LOS EFECTOS DE. LI\S OBLlGAC'ONES 2·H

2) El artículo 1,2:;:;, que se refiere a la forma cómo debe efec-


tuar~ el jn~ntario cuando un heredero acepta una h(:rencia con be-
neficio de inventario y da derecho a algunas p:rsonas a intervenir ~n
el ir"entario, entre otras, al acreedor.
3) El artículo l,~·', que se r:dúre al inventario que d~be de::-
tuars! cuando se procede a liquidar una sociedad conyugal y da de-
ruho a impugnarlo.
4) El derecho legll de retencIón: puede con5iderar~ como me·
dida conservativa.
En el Código de Procedimimto Civil, exjst~n las medidas pre-
cautorias, a las cuales s~ rdier! el articulo 280, y que se traducen en:
retención de bienes, nombramiento de un interv-::mor, prohib:ción de
celebrar acto o contrato,· etc.

412. Condiciones para que un acreedor pueda solicitar las


medidas conservativas.-El legislador en parte alguna ha reglam!ntl-
do esta materia; <n embargo, de las r.:glas generales pueden deducir-
se las siguientes:

1) Parece evidente 'lue aún un acreedor condicional o a término


podría solicitar las medidas conservativas; los artícuLos 76:t, '.1J78 Y
1.492 están demostrando qu-e- puede ~olicitar1as el acreedo!" condicio-
nal, y, por lo tanto, con m... for razón podría hacerlo el acreedor a
piazo. En cuanto al acreedor puro y simp~e, no hay discusión.

2) Parece también evidente que no se r.:quiere que el deudor es-


té en insolvencia. Muchas veces estas medidas tendl'án por objeto pre-
venir la insolvencia dd deudor. Es interesante llamar la atención ·m
es~as dos condiciones negativas, porque en esto hay diferencias. !ntre
.eSte de' "ho auxiliar y los que estudia~mos.

B. LA SUSTITUCIÓN DEL ACREEDOR EN CIERTOS DEREj';HOS DHL DEUDOR

413. Concepto.-0frece más ~portancia práctica y teórica


que el de~cho estudiado. De' acuerdo con el artículo 2.'65 toda obli·
gación personal da derecho al acreedor para perseguir los bienes pre.
sentes o futuros, muebles e inmuebles, del deudor, con excepción de
c..UK~O
242 UI:. UI:.I\I:.(,IIO CIVIL

los no embargables. Es la. disposición que contempla el derecho de


prenda genpral, porque no es la. persona del deudor la que va. a r!!s-
ponder, sino su patrimonio. En e;te patrimonio es en el que el aeL!!':-
dor va a hacer efectivo's los dos derechos principales que le concede
la I.ey: ejecución forzada e indemnización de perjuicios. Pero si ~t
deudol', en forma negligente o culpable, o con intención lisa y llana
de perjudicar al acreedor, 110 ejercita ciertus derechos a que tiene
facultad, el legl.,laJol' autol"llll :l ¿&l~ p"r.l yUé, iI nvmbl'~ Jél J~udllr.
ejercite esos der~chos_

A" • .cil derecho del acreedor de sustituirse en ciertas ac-


ciones del deudor, no es amplio.-Dd artículo 2,465 seria lógi",
desprender que en nuestro Derecho esta facultad del acreedor es ta-
cultad que puede ejercitar en forma amplia. sin ninguna limitación.
P'Orque también son bienes 10s derechos, las cosas incorporales. Y 5¡
el acreedor, de acuerdo con el artículo 2,465, tio!ne derecho a pa~­
guir t",,¿os los bienes de!:.eudor, también debía tener facultad para
sustituirse en los derechos del deudor. Sin embargo, esta solución
no la acepta nuestra legislación, a diferencia del Código francés, d'On-
de es amplia y constituye una regla general. Pero entre nO!lotros d
l,egislador sólo autotiza la sustitución en ciertas cosas determln.l.d:l.i,
que expresamente indica y detalla. En esta forma, es evidente que este
d~recho . xiliar no tiene en nuestra l.:gislación la importancia qu~
t¡('I1l' \:'11 lJ franú'sa. Sin ~mbJrgo, aún bajo el imperio del Código fran-
l'és, la sustitución no se aplica, por ejemplo, cuando se trata de los de·
rechos del deudor que recaen en cosas inembargables_ Estos no que-
dan afectos al derecho de prenda general. La otra limitación la, cons-
tituye el hecho de que el acreedor sólo puede sustituirse en los dere-
chos de carácter patrimonial, pero no en los de f;> 5ste es un de-
recho netamente de carácter patrimonial.
Pero en nuestra legislación la situación es distinta. Hay diversos
argum~ntos para concluir, en forma no discutible, que, no obstante
d artículo 2,465, del cual podría deducirse este derecha amp!io. d
legislador sólo acepta en forma restringida este derecho:
1) En nuestra legislaci¿,1 no existe una regla general como ~n d
CóditT<) francés. Y si ella Se inspiró en este Código y no consen"; la
disposición general que contiene, está indicando que el deseo d.! Bello
fu~ "tle el derecho fuera más restringido.
DE LOS "F"CT05 DIO L~~ OBUCAC10~¡;:S

Z) El legislador, en cada caso particular, cuando quiso que obra-


ra la sustitución, lo dijo- expresamente, porque falta en nuestro Có-
digo la disposic.i0n general.
3) Según: d artículo 617 del Código de Procedimiento Civil, el
síndico puede ejercer por el fallido los derechos del deudor en lo~
casos que la ley autorice este ejercicio: la disposición demuestra qU!
sólo en ciertos casos puede haber sustitución.

415. Casos en que el1tá autorizada la sustitución:


1. De acuerdo con el artículo 2,466, puede el acreedor susntul~'
se al deudor en, el ejercicio de los ,derechos reales, t¡tles como la pren-
da yla hipoteca; y dIo aparece de su lectura. Ha j' ciert(l.· d~rech()l$
r~a!;!s en l()s cuales ese t: j erdcio del de r~cho por el acre edor 110 CIS ;;U)'
ceptible: a) En los derechos de us.o y habitación. Lo dice expresamen·
te el artículo 2,466, y ello porque sabemos que este derecho es ir:·
.embargabie, personillísimo, y, en consecuencia, es lógico qUE: no tenga.
lugar la sus~¡tución; y b) En los derechos de usufructo que tiene \!l
padre con respecto a 103 bienes del hijo y el marido con respecto a
los bienes de la mujer, porque son derechos es¡a6~ecidos en consi4\!·
ración a la calidad especial de padre y marido.

2. De acuerdo con el mismo artículo, también puede sustltUl!'S1!


en el derecho legal de retención, en los casos en qu~ la ley to concede,
como en el contrato de arrendamiento, de comodato, de depósito . .:i~
mandato.

3. Según lo dic-e expresam\!ote el artteulo 2,466, también la sus·


titución se pu~de operar en los derechos que tenga el deudor como
.arrendatario, de a.cuerdo con el arnculo 1,968. Esta disposición ~st.1-
blece que la insolvencia declarada del arrendatario no pone nn ar·
arriendo, sino que' el a~reedor pued.e sustituirse prestando fianza d~
seguridad.

4. También el acreedor puede sustItUIrse al deudor en ·Ios d\!re«


ches que 1e coruspon<.' como drrenJador. Lo dice el
artÍculo 1,965,
que manifiesta que si se ha trabado !a ejecución o embargo en la.
cosa arrendada, subsiste el arriendo '1 el acreedor puede suscituirs.e
.en los derechos del arrendador.
244 CURSO DE DERECHO CIVIL
=-==-===- .-
~. También es posible la sustitución en un caso ya estudiado y
que constituye una sustitución "sui generis": cuando la cosa debida
p~~u por culpa ¿~ un tercero, caso en el cual hay caso fortuito y ex-
tinción de ¡ ~ oblipl/'!l. Pero el legislador da derecho al acrudor pa-
ra exigir al deudor que le dé las acciones que tiene contra el terc.!ro
culpab!e.

6) Clllllplilllil.'lIl~' Je lA cUIIJid{lIl p.¡rA qll~ 1101 mI \In d~rt"l"ho.


S~gún el artÍculo 1,394, n-o dona el que Jeja de cumplir la conJiCÍ\>1l
a qU! está subordinado un derecho, aunque así 10 haga con el objeto
de beneficiar a un ter~ro. Los acreedores, con todo, podrán ser auto-
rj:cado5 por el juez para substituir,o;e a un deudor que así lo hace, hasta
,:ol1currcnda de sus crédit.IMj y de! 3uorilntc, ~i 1,) "libia.:, ~ Ilprove-
eh irá el tercero.

s! s~ñala por algunos como caso de sustitución el artÍculo 1,238~


qu.:: se pon! en el caso d.! que un d:udor r.epudie una asignación en
perjuicio del acreedor, y entonces da derecho a los acreedores para.
nacerse autorizar por el juez para obligar a aceptar al deu(I'r. En este
,.1 ..,0 h rrpudiación no sc rescind(', sino en favor de los acreedores y
ha,ta ,:ollcurrclIL'ia dc :''.IS cré,::::~", subsisti,wJo el débito. En reali ..
dad. este artículo, más que un caso de sustitución, constituye un caS<)
de G.cción pauliana, según Somarriva.

416. Naturaleza y efectos de la sustitución; consecuencias~


-Pu~de decirse que en estos casos d <lcr:!edor no está ejerciendo un
derecho propio, sino uno que- le corresponde al deudor; está obrando-
a nombre dd deudor. Por eso a esta acción se le llama indirect", '
oblicUd. Y de estl. circunstancia se deducen varias consecuencias:

1) El demandado, el deudor del deudor, el. contra quin se di-


rig! el acreedor, puede oponer a éste las mismas excepciones que po-
dría oponer al deudor. Así, si SI" r~ata de contrato de arrendümiento,
el arT'"ndatario, cuando el acreedvr pasa a ser arrendador, podría opo-
ner la nulidad del contrato, el derecho regal de retención, etc. La.
cuestión no varía para el tercero.
OE LOS F.FECTOS Ol!; LAS OBUGACIONES 145
.,====:z
Z) ,La ~egunda consecuencia está rdacion~da con la cosa juzga-
da: toda sentencia que .se dicta. entre el acreedor que se subroga y el
u:rccro viene a afectar a todos los acreedorti. Aparece el 'xincipio que
el acreedor obra como represen' 'nte del deudor.

3) La que se obtenga por medio de la sustitución' del acreedor


al deudor entra a formar parte del deredlo de prenda general que tie-
nen tO¿05 los acreedores <on rupecto al patrimonio d-el deudor; vie-
ne: a co!a("ionarse al patrimonio del deudor, y, por 10 tanto, el dere-
cho beneficia, . únicamente al acreedor que se: sustÍf'uyc, sino a to-
dos [os acreedores, hayan o no <,:rcitado el derecho de! deudor, De
aquí resulta que pueda darse el caso que el acreedor que ejercita el de-
recho en definitiva no venga a obtener ningún beneficio con la acción
que ejerce. Ello se produ<irá en el Ca$O en que el acreedor que obra
.sea un acreedor que no goce de privilegio, un acreedor balista; pue-
de haber otro acreedor pávilegiado que venga a pagan.e con ante-
rioridad.

417. Condiciones que debe reunir d acreedor para susti-


tuirse al deudor.-Tienen importancia, porque tampoco el legi&la-
dor lo ha dicho en forma clara, sino que debemos déducirlas de di·
versas di.sposicionu!

1) El acm:dor, para poJ~r ~"tablar ~l/« acc;o1/, ,/ebe lener ¡n/l!·


r~s en ella. Y para tener interés deben llenarse dos condiciones sine
qua non:
a) Tener realmente el carácter de acreedor;
b) El deu¿or debe estar en insolvencia. Porque ~~ ... evidente que
en el Ca.s0 contrario el deudor puede oponel"$C a la sU$titución, porque.
posee bienes en su patrimon:o con qué pagar. Por 10 d,.."ás, la conclu-
sión a que llegamos está corroborada con disposiciones del Código Ci·
vil: ellCtículo 2,466, que habla del p<ltrimonio de;' dc:uuor insolvente;
el artículo 1,968, que, refiriéndose al caso cL.~ sU$titución en los dere-
chos del deudor como art'tndatario, dice que la insolvencia del ¿eudor
no pone fin al contrato de arrendamiento; y el articulo 1~96'S, que, re·
nrién¿o!e a la sustitución de los derechos del acreedor como arrenda-
dor, dice '''cuando se ha embargado el bien", y el hecho dei embargo
manifiesta. que hay insolvencia de parte del deudor.
lLRSl) VE VI:.RI:CHO CIVIL

2) Se requeire 'lile el acreedor sea un acruJor puro 'Y simple,


Por de pronto, parece que el acreedor conJicw1I41 no podría subro-
>:ars! al deudor; debe contentarse con solicitar medidas conservativas.
- La cuestión se plalítea con reSp!éto al acr:edor a plazo: ¿podría
wstituirse? Parece que la solución se encuentra en el artículo 1,496,
;:x:rqu: establece que hay caducida~ del plazo cuando el deudor está
.!n notoria insolvencia, y si para eJt:rcitar este derecho se requiere que
:lilya insolvencia, y como por medio de ésta c",duca el plazo, no se
proJuc'c 1,. ~·ur~tióf1. En COlurWel¡' 1-'. hay lugllr • 1.. sU~litudólI.

3) Pát'a ejercer erta sustitución )'e requiere que el dellJor sed ne-
glig{nte en el ejercicio de la acción; y, naturalmente, de acuerdo con
:as reglas de la prueba, corresr'''"derá al acr~edor que se trata de sus-
::tuir acreditar qu·!! el deudor es negligente' o culpable y que no desea
ejercer la acción que le corresponde.

No está de más hacer presente ciertas' condiciones que no se exigen.


:=ara dejar más de manifiesto las difer.:ncias con la acción pauli.1.na.
Los autores concuerdan en no exigir en este C3.!O que el crédito del
acreedor sea anterior a la omisión de parte del deudor al no ejercl!r
sus derechos; aún cuando fuere posterior siempre habría derecho a
:a sustitución. Tampoco es necesario-como lo resuelven los aurnres
f :an("'<;es-que el ueudor esté constituido en mora.·

C. ACCIÓN PAULIANA o RE\: _ATORIA

418. Definición-Vimos que la sustitución en los derechos


del deudor tiene lugar cuando el deudor, qU! d~a perjudicar a su
acreedor, omite ejercitar ciertos dert .. ,lOs a ~ tiene facultad. Pero
también hay otros ca50S en que perjudica al acreedor, y es celebran-
do actos;-,e tienen por objeto enajenar los bi-enes, hacer que los bie-
::les patrimoniales que estaban efectos al derecho de prenda general
,:1e! acreedor salgan ·de ese patrimoniO. En ¡xesencia de estos actos,
<!~ legislador acud-e en auxilio del acreedor y le concede la acción pau-
/;,ma o re'Yocatoria, que es aquélla que d legislador concede al acree·
dor PdTc1 re'Yocar los actos ejecutados por el dt:uJor en fraudt: Jt: sus
deH:chos.
DE LOS EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES 2.4-1

419. Fundamento.-Está contemptada en dI :art'Ículo 2,468.


El deudor, cuando celebra un contrato contrae una obligación, no
puede ignorar el derecho de pr-tnda general; sabe que ha ob!igado to-
des sus bienes y ha concedido al acr~edor el derecho ,.!e prenda ge-
:leral, y si con posterioridad hace disminuir e,"e patrimonio " c:~rce­
na el derecho de prenda general, está cometiendo un verd:ldero acto
ilícito, un delito civil q~ tiene que ser sancionttdo por la ley.

420. Origen.-La acción paulíana den! sU origen (O el De·


recho Romano. Fué introducida en la legislación por el pr-ttor Pauto,
que le dió su nombre.

421. Condicione, necesarias para que el acreedor pueda


c,iercitar la ,· ...ción pauJiana.-Hay qu:! ,1Jl,tJizilrl:u JC.lIJe nwrro
puntos de vista:
1) En relación con el acto (del deudor) que s.! trata de atacar
con ella.
2) Con r~specto al deud,»r que ejecuta el acto.
3) Con respecto al adquirente, O sea, a la perscna con qui",n ce-
lebra el deudor el acto o contrato.
4) Con respecto al acreedor que Ja entabla.

422. r.
Condiciones que debe reunir el acto atacado por es·
ta accióo.-A este respecto la acción pauliana es de aplicación muy
amplia: no tiene ninguna limitación en nuesero Derecho Positivo.
Nuestro legislador la establece como regla general y no hac~ ~x­
ccpdones.
Ccnsecuencía de esto es que la acción 'pauliana servirá para d~jar
sin efecto, no únicamente un contrato bilateral, sino también los aefos
"1 conl'ratl>S 'Unildterdle~', sean a tÍtulo gratuito '.1 onuoso. Más aún,
ciertos actos, como la renuncia de los derechos pueden ser atacados pol'
ella, y todavía los autores están de acuerdo en qu.e una ilutorlzación
que ~. marído da a la mujer en forma fraudulenta para perjudicar a
Tos acreedores también puede ser atacada por la acción pauliana. Es.
pues, de vasta aplicación.

A p~5ar de -esto, un acto, para ser atacado por eU~, debe cum·
plir, una condición sine qua non: este acto que ejecuta el deudor debe
~ECHO
243 CORSO UC> ! <.:IVIL

ser perjudicial al acreedor. ¿Y cuándo el acto que ejecuta el deudor ~­


rá perjudicial a éste? Hay una regla muy sencilla: cv,ando en virtud
de él, d deudor queda en insolvenc!,- se agrava psta cuando ya esta-
ba imolvente. La insolvencia de una pWY" t consiste en que el pasivo
de ella sea superior a su activo, en que tal deudas sean mayores que
los derechos, o sea, que el deudor no pueda .,agar sus deuda,,; porque
no tiene b:enes suficientes para hacerlo. Resulta d~ aquí que el deudor
ri~ne pufecto derecho de efectuar cuantas enajenaciones o dilapida.
cion~s ~luiera, siempre que éstas no le dejen en insolvencia: si tiene 700
y debe 200, pLlc¿e gastar '00.
No tendrá, por lo tanto, aplicación esta disposición respecto de los
bienes in:mbargables, porque éstos, aun cuando se mantengan en el pa-
trimonio del deudor, no pu:den ser embargados. De ahí que, ;l.unqu~
el ¿!udor quede en insolvr'1cia por la enajenación de un bien inembar·
gab!~,. no podrá apEcarse la acción paul!ana.
Tampoco se aplica la acción ésta a los actos de familia: adopción
de un hijo, por ejemplo, y ello porque no tiene carácter patrimonial.

ktrtuncia de una suce';Ón.-La característica de los actos suscepti-


bles de atacarse por med\o de esta acción es que el!<ls c<lnstituyen un
empoblecimiento, una disminución efe("';va del patrimonio, y por eso
tedas los autores están contestes en que si un deud<lr renuncia a una
..sucesión, ~ste acto pue¿e atacarse por la acción pauliana, ya que el
deudor adquirió esta sucesión por e! solo hecho del fallecimiento de:
causante, y esta renuncia cumple el requisito de disminución de! Pol-
trimcnio. Por el contrario, si s.e considera que el acto es sólo de no enrio
quecimiemo. o sea, se trata de que no ha entrado al patrimonio un bien
que pudo entrar, este acto no puede atacarse con t!.:ita a.cción. Si a mi
¿eu¿or Pedro le ofrecen una d<lnación, y él no la acepta, no puedQ ata-
car yo esta no aceptación con la acción pauliana.

O~ra consecuencia de los princip:ü.> sentados es que el acto deb:


ser : rior al crédito que tiene el acreedor.

423. JI. Condiciones que debe reunir el deudor.-Debe ser


un deudor fraudulento o de mala fe. En e.ste caso, el fraude es un
fraude sui generis, aplicable sólo a la acción pauliana.
El fraude pauliano C<lns;· en que el deudor tiene conoc;"";ento
del :'1al escado de sus negocios.
Df LOS ffECTO$ OC LAS oaLlGACIONES 24q

De acuerdo con las reglas de la prueba, el fraude no puede pre-


sumirse, y de ahí que el acreedor que entibIa la acción pauliana esta.-
rá obligado a demoJtrar que el leudor, cuando hizo la enajenación,
sabia que a virtud de este acto él iba. a quedar en insolvencia. Porqut
~l fraude pauliano, al.: igual que el dolo y la mala fe, el legislador ja-
más puede presumirlo, y"~a un absurdo que así lo hiciera, lo que
por Io demás se despre~de del articulo 2,468.
Excepcionalmente, el articulo 72 de la Ley de Quiebras contem-
pla un caso en que se pre;;ume el fraude pauliano: cuando el deudor
unía covpcimiento del mal estado ¿e SUI negocios con respecto a los
actos ejecutados en los diez días anteriores a la cesación del pago.

424. III. Condiciones que deben concurrir en el adqui.


rente, o sea, en la per"ona que celebra el acto o contrato con el
'deudor-¿Se exigirá que el adquirehte. al igual oue el deudor, est~
también de mala fe? Hay que distinguir según que el acto sea a tÍ-
tulo gratuito o a tÍtulo oneroso. Los N.'" L' Y 2." de! artículo 2,468
reglamentan ambos casos:
1) Si el acto es a título gratuito, no se requiere la mala fe o el frau-
-de de parte del adquirente: le bastará al acreedor comprobar el frau-
de de parte del deudor, pero nv necesita hacerlo respecto de! adqui-
rente.
2) Si el acto es a título oneroso, se re<j. . ._,; el acreedor prue-
b: fraude tanto en el deudor como en el adquirente.
Esta distinta rolución tiene una base !ógica: con respel:to al acto
a tÍtulo gratuito, nada pierde el adquirente; soLamente esta luchandl>
por C·::lDservar una ganancia que nada le costó. En cambio, con rela·
ción al acto a titulo oneroso, está tratando de evitar una pérdida en
su patrimonio.

425. Situación de los subadquirentes.-Y se presenta una si-


tuación sobre la que no hay uniformidad de pareceres: ¿en qué situa-
ción quedan tos subadquirentes? Sabemos que en el deudor se requie-
re fraude en ,todo caso; en eí adqu¡"~nte, sólo tri fos actos a títub
oneroso. y en cuanto al subadquireate, la verdad es que el legisLador
no ha solucionado la cuestión. Mi deudor Pedro ven~ ... una casa a
Juan, y t<¡(e la vende' a Antonio; para q!Jt: mi acción pauliana prospe-
re, ¿renc¡ré que probarle mala f~ o fraude a Antonio?
2)0

Somarriva opina que hay quoe distinguir tres ca50S:


1) El acto no podía dejarse sin efecto por medio de la acción
pauliana, porque no había mala fe de parte del deudor o del adqui-
:·!ntt, y entonces, aún cuando el tercero subadquirente fuera fraudu-
!cnto, el acto no podría revocarse.
2) Tanto el deudor como el adquirente y el subadquirente son
fraudu~entos; en este caso s~ impone la ,s.olución courraria: el tercero
!ería afectado por la acción pauliana.
3) El caS() discutible: ¿y si el deudor y el adquirente son frau-
.:1ulcnros y el subadquirente es de buena fe? Este siempre ignoró el
:nal estado de los negocios del deudor. ¿.Le afecta la acóón pauliana?
Algunos como Alessandri, se inclinan por la negativa, >' dicen en
apoyo de su opinión que d legislador cO:1sidera la acción pauliana co-
:1,' una verdadera acdón de nulidad; prueba es que el artículo 2,468

:lab!a de "rescindir" los actos ejecutados en perjuicio del acreedor; y


.:ntonces, concluyen, SI en este caso h:' verdadera nulidad reSC1Mon
:endremos qúe aplicar las reglas de la nulidad, y sabemos que ésta
afecta a los te~ceros, estén de buena o mala fe.
En verdad, esta opinión es defendida por la ¡':'.\n minorÍa, y ha
?<!rman~cido casi aislada en el campo del Derecho, porque, si bien
';1 acción pauliana tiene muchos puntos de contacto con la acción de

:1Ulidad, ello no significa que sean idénticas o sinónimas; o sea, de la


~ola expresión del artícub 2,468-que quizás fué motivada porque
d I~gislador no encontró otra palabra-no puede sostenerse qut: sean
:a misma acción. Por lo demás, los autores franceses empieZéln por re-
.:onoce~ que hay mt.·!,os puntos de contacto entre ambas acciones,
?~ro a ¡.>esar de eUo no ,aceptan la doctrina de Ale.ssandri, el cual, al
c!cir de Claro Solar, "ha dado demasiada significación a las palabras
.(e rescindan, s·erán rescindibles de que se sirve el a'rtÍculo 2.468 para
expresar la idea que corresponde a la acción le'Yocatoria. El argumento
en su forma no es admisible, porque ello nos t.endría que llev31" a l!l
.:onclus!ón d::que en todos los casos' en que el Código ha usado la pa-
:abra rescisión la ha emplead." en el sentido legal y técnico que le da
·en el titulo, "De la declaración de nulidad y de la rescilión, yes sabide>
qW! esto no es exacto" (Obra citada, tom() XI, pág. 610, Nota 287).
En resumen, a juicio de Somarriva, visto el olvido del legisladol"
al n·o reglamentar· la situación con resp::cto a los subadquirentes, hay
'lue aplicarles las mismas. reglas que a !QS adquirentes. No es lógico
DE LOS El'ECT05 DE L ..... S OBl.\(.JII.CIO¡.;rS 251

'ser más estrict1lS con el subadquirente que con el adquirent<:; y por lo


tant1l, contra el subadquirente de buena fe no proce¿>:ría la acción
páuJiana.

Claro Solar expone su punto de ví~ta así:


«La acción pauliana ¿puede afectar a un tercero, subaquirente o
causahabiente de aqud con quizn contrató el deudor? Esta pregunta.
H: re6:re no a 1m tercer'os, que contrataron directamente con el deudor
y que se llaman t(farp¡ inmdiatos, sino aquellos que en <el obj\!to
material del acto mismo suceden a ~os terceros inmediatos, ya como
suc~.sores a título universal, ya,lmo sucesores a título singular, tanto
?or disposición testamentaria como por act-os entr-evivos; y qu'.! son lla-
mados terClros mediatos".
"Para apr,ecia r la situación de éstos ante la acción pauliana, hay
que con si. -.r las dos situaciones en que sus aut-ores, los terceros inme-
diatos, s~ o:':ncuentran:
"1." El tercero inmediato, que ha tratado directamente con el deu-
dot'~ no ~ halla .!Iometido a la acción pauliana; por ej;mplo, el deudor
ha vt'ndido un bien raíz en fraude de los derech-os de sus acreedores. a un
terc-ero que ignoraba el mal estado de los .. ftQ;Ocíos del deudor; este
comprador adquiere el bien raíz irrevocablemente y sin poder ~r per-
~urbadc, por la acción pau!iana y, por cons¡guien~. si vende o lega el
!Jien raíz a un tercero e pasa dich'3 bien con su herencia a su herede-
ro, este subadquir~nt'e no podría tampoco ser inquietado por acción
pauliana.
2." El tercero inmediato, al contrario, estaba suJeto a esta acción.
S~ adm!te por regla general que deben aplicarse a los terceros media-
tes las mismas distinciones que a los adquirentes de primer gra,do. De
(stt modo la acción pauliana tendrá éxito contra un subadquirente a
título gratuito, o cuando, habiendo ;¡<~. - <",'¡rido a título oneroS'o, ha. te-
nido ccnoc1pt''!nto del frau¿e: no s!ría admisible la acción pauliana
",ontra un subadquirente de buena fe".
"Esta solución, que es aplicación de la ley romana, se conforma
",on las propias disposiciones del a~',ícu!o 2,468 de nuestr-o Código Ci-
vil que en la distinción que hae.en ¿e actos on,erosos y actos gratuitos
han reproducido las disposicioMs romanas; y en el hecho no habría
razón para.•estableeer que en la primera. clase de aetooS se requiera la
mala fe del inmediato adquirente y no se exija en el subadquirente que
252 CUKSO 111.( IlI;K 1.(;1 io (IVlI,

no puede considerarse representado por aquél en un acto doloso" (obra


citada, como XI, N." 1133, págs. 608, 609 Y 613).

426. IV. Condiciones que deben concurrir en el acreedor.


Son ¿os indispensables:
a) Que el acreedor sea puro y simple: no pueden, pues, entab!ar
la acción paufiana los acreedores condicionales o su;etos a plaz\)~ 10s
c.¡ue sólo podrán impetrar la~ medidas conservativas¡
b) Que tenga el carácter de acreedor con anterioridad a la cde-
bración d~! acto fraudulento del deudor, pues, el acreedor qllC: ha t.!-
nido tal carácter después de ese acto, nada puede reclamar, ya qUI~ éi.
al contratar con el deudor, no contaba con ese bien que han!J. salid;)
con antcr :dad del patrimonio del deudor.

427. Para entablar la acción pauliana ¿se "l'quiere que el


deudQr h" " hecho cesión de bienes o se haya declarado en con·
curso?-¿O procederá ella en todo caso, independientemente de la
cesión de bienes o de la declaratoria en concurso? La discusión tiene
su cierto fundam~nto, porque si nos ceñimos a la letra misma de :a
ley tendremos que aplicar la acción pauliana restrictivamente. En efec-
to, dice el artículo 2,468 que con respecto a los actos o contratos eje.
cutados por el deudor Hcon posterioridad a la cesión de brenes o a la
d,eclaratoria en concurso, se aplicarán las siguirntes reglas". Esta
misma redacción ha motivado la discusión. Advirtamos que d.:mde di·
ce Hconcurso" debe leerse "quiebra", con la actual legislación, porque
el concurso, que se aplicaba só!o a los deudores civiles, ya no existe,
y la quiebra se aplica hoy t;l)'l'O a los deudores comerciantes como ci-
viles.
La cer;ón de bienes! de acu-erdo con el artículo 1,714, es el aban-
dono voluntario qu~ el deudor hace de sus bienes, a un acreedor o
acr~edores cuando por accidentes inevitables no está en situación de
pagar sus deudas. La Ley dé Quiebras sólo la acepta con respecto a~
deudor civil, porque con respecto al comerciante trae consigo la quiebra;
o sea, la cesión de bienes sólo impide la quiebra con respecto al deu-
dor civil.

Pero a pesar de la doctrina que sostiene la aplicación restringida


de la acción pauliana, la gran mayoría de los autoreS conside que
DE L05 EneTOS OE LM 08UGl\CION ES

!a acción pauliana procede en todo caso, aun cuando no haya ceSlon


de bienes o declaratoria de quiebra. Las principales razones que se
,
can, s<>n:
a) El artículo 2,468 está en un título donde las demás disposi-
ciones vecinas se aplican a cualquier acreedor: el 2,46'> habla del de-
recho &: prenda general que tiene el acreedor, independientemente de
:a c:sión de bienes y la declaratoria d" quiebra; el 2,466, de la acdón
mbrogatoria, <tplicable aunque haya un Sol'!" acreedor, indepcndienCt~
mente ·de la quiebra.;) la cesión de bienes; el 2,469, consecuencia del
2,46~, manifiesta que el 'acreedor tiene CA' ~ch() a rematar las bienes
3~J deudor para pagarse de su crédito, disposición que también se
ap!;ca independientemente de la quiebra y la cesión de bienes. Es ló-
g:co concluir que no 5<: ve por qué se quiera restringir la aplicación
¿el artÍculo 2,468.
b) Este es un medio que el legislador usa para establecer la di-
~~r''1::ia que existe en ese caso y el dd artículo 2,467. que dice que
son nulos los actos ejecutados por el deudor después de la cesión de
o:enes o de la apertura del concurso; y entonces, si el 2,468 S>t refirió
nuevamenc! a la cesión de bienes o al concurso, fué para dejar de ma-
::ifi.!sto la diferencia que existe con resp~cto a los actos que se ejecu-
:an antes del concurso o de la cesión de bienes y los que se realizan
después de ellos; porque, si son postuiores, conforme al artÍculo 2,462,
W:l nulos, y, en cambio, si son anteriores, se aplicará la acción
¡:auliana.
c) Finalmente, el propio plazo de prescripción para su ejercicio
es otro argumento en favor de la aplicación amplia de la acción pau-
~¡ana. Esta acción prescrib: en un año, contado desde la cdebración
¿el acto o contrato, (N.O 3.", artículo 2,468). Ahora bien, si para en-
~ablar la acción pauJiaria fuera necesaria la declaratoria de quiebra o
:a cesión de bienes, en el hecho acontecetÚ. que la disposición no ten-
drla. aplicación, porque la acción pauliana ya se encontraría prescrita
~n virtud de este plazo perentorio de prescripción que tija el legislador.
Alessandri, Claro Solar y Somarriva adhieren a esta doctrina.

La jurij'fmulencia es un tanto vacilante sobre el particular. Ul1~


de la Corte de Concepción de 1883, (15) Y otra de la Corte ¿,~ San-
(15) Sent~ncia d~ 2 de ~pti~mbre de 1883, "Gaceta dr !os TribulrlaJes".
lomo I1; r g. 1541, N," 278.
ClJlUO UE UllC,ECHO CIVIL

tiago de 1914 (16). declararon que la acción pauliana sólo procedía I!:t
presencia del concurso o de la cesión de bienes.
Por el contrario, otra sentencia de la Corte de Conapción dellñ)
1900 (17) Y otra de la de Sanriago del año 1879 (18), r:solvlernn '-ll.l~
la acción pauliana es de aplicación amplia.
La verdad es que estas cuatro sentencias no estudian la cuestión, ~~­
no que se limitéln a dar por sentado lo que se trata de discutir. No ocu-
rre así en una sentencia de la Corte de Valparaíso de 1934 (19), qU!
sosti~ne que para c:jercitar la acción pauliana no es necesario que r~
deudor haya hecho cesión de biems o que esté declarado en qui.c:br.l.
La Corte Suprema. en una senr¡:ncia del año 1937 (20), conf1rmr.
en todas sus partes este fallo de la Corte de Valparaíso.

428. Efectos de la acción pa.uliana.-Son re{ati'Yos. y ~.t1


relatividad pueck verse desde distintos punto. de vista. Es d~ efl!ctoi
relativos:

1) Porque sólo 'Ya a ~nef.ciar al acreedor que la ent,tb{t!. Pedro


trata de dejar sin efecto una donación qu.e ha hecho su deudor nu-
diante esta acción; vuelve al patrimonio del deudor la casa donada.
Pero ll'1icamente vuelve para que ?edro, que ejercita la acción, pUl"
da embargarla: no beneficia, pues, a los demás acreedores.

2) Porque sólo deja sin efe<·tos el acto hasta con(lIrrmcia dd


crédito deo; ac.reedor que la ha entablado. De modo que si el deudor
ha donado 300 y el crédito del acreedor es de 100. la donación es
afectada. únicamente hasta los 100, y subsiste en el exceso. Porque d
<lcto jurídico sólo queda sin efecto con respecto al acreedor que t!n·
tabla la acción, pero subsiste .en el deudor y el adquirente. Cons'!.
cuencia d. lo anterior es que no habría inconveniente para que e~
tercero enervara la acción pauliana pagando el crédito al acreedor, I!n
cuyo caso no tendría éste interés en seguir entablando la acción, y en

(16) "G"eet.:>.:Ie los Tribuna!es" .:I~ 1914. pág. 171, Nu 77.


(17) "GOleet.. de los Tribun.,1p.5" ¿e 1900, pág. 907, N.' 96 J.
(18) "Gaceta de 105 Tribu",·"" de 1879, pág. 347. !'i:' 51'}.
(19) "Revista .de Derecho y Juri.prudencia", tomo XXXI, Soocció", w·
gUl').da, pág. 6'.
(20) "Revista de Derecho y Jurisprudencia", tom.o XXXV, ..,~unJ.~
p"rte, ,~cción primera, pág. 1 Z.
=-
esta fo.ma el tercero lograda que d acto subsistiera y que no fuera
atacado por esta acción.

429. Características de la aCClon pauliana.-Hemoi dejado


su estudio para el final, porque las explkackH1t'~ pr~cedentes facilitar.
su comprensión:

1) Es tina a<:ción indi'Ytdt{al, y dio p'''' una doble tazón: a) por-


el acr'eedor en su propio interés y no en el de la ma-
GU.e la ejercita
sa de los acreedores; y b) porque, a diferencia de ·1.1 sustitución .:Id
acreedor ehlos derechos de~ deudor, d acreedor obra a nombre pr,,·
pío y no en representación dd deudor. no e jm:ira una J('ci~11 que
!e corresponda a éste.

2) Es una acción perional, y e!Io por una razón sencilla: la ~t:.


tabla un acreedor, y ya por d 5010 h:cho de habiar de ' re~¿or ~sta­
mos en presencia de un derecho personal,. del cual sólo pueden nactr
,acciones personales. La acción pauliana tiene por objeto en definiti·
va dejar sin efectos un acto ilícito: hay en ella una verdadera sanción
para. un delito o cuasidelito civil, y éstos también son fuente:; únk;;.·
mente de derechos personales o de obligaciones.

3) Es una acción presaíptíble. Aquí hay qu~ distinguir según


<¡ue se haya entablado contra un deudor qUt! ha hecho c~sión de bi~­
nes o contra un deudor que esté declarddo en quiebra.
Si el acto lo ha ejecutado un deudor simplemente o uno que hap.
hecho cesión de bienes, la acción pauliana pre:;cribe en un año, o sea,
.aplicamos el N.u 3.° del articulo 2,463.
Pero si estamos frente 'a un deudor declarado en quiebra, estl
.-¡cdón,. de acuerc.-, con el ardcul() 77 ¿e la Ley de Quiebras, prescr¡~
en dos año.s. Esta disposición que establ~ce la pr~scripción de dos años
no existía en "el pdmitivo texto de la L~y ¿,e Quiebras, sino que fu¿
introducida por las modificaciones que a ém hizo el decreto ~on
fuerza de ley 248, de 30 de ma}"o de 193 L
En todo caso, esta ptescripción de dos años y la de un año svn
prescripciones especiales, de aquéllas que en virtud del artículo 2,524
no se smpenden, sino que corren con r~specto a rojas las personas.
256 CL'RSO DE DERECHO CIVIL

430. Naturaleza juridica.-S: han ideado tres doctrinas. S:-


gún una, es una verdadera acción de nulidad; otros, en cambio, di-
c.en qu·! no constituye sino una indemnización de perjuicios; }' final-
mene! se ve en esta acción simpl~mente un caso de inoponibilidad.

1) L" que sostiene que es rtrla acción de nl/lidad debemos dEs-


(al lar/eJ. Sus def::nsor·=s se basan en los términos usados por el !egis-

;ador: el artÍculo 2,468 habla de "r::s<Índir". La v~rdad es que si :1


~~gislad;)r empleó esta expresión, fué porque no tenía otra; ·::s éste un
"modus dicendi", una forma de expresarse del legislador. Por otra
narte, la acción de nulidad sólo tiene lugar cuando existe ur.' causal
~eñalada dentro del Código; la nulidad es de derecho estricto, y ~n
:1inguna parte se señala como caso de nulidad el acr.o que pel'judica'
al acr~!dor: no podría en est.: caso invo::arse objeto ilícito, incapaci-
dad, ni ninguna de las causales dI! nulidad. Por último, lo que carac-
:eriza a la nulidad es su efecto r.::troactivo; borra el acto entre las
part:::; y res¡ncto de terc!ros; sus efectos, son más enérgico; aún que
~05 de la acción resolutoria. En cambio, por medio d~ la acción pau-
:i.'~a sub~iste el acto entre el deudor y el tercero, y aclem ;., respecto
¿el acre.::dor el acto se deja sin ef~ . . ~o sólo hasta la COllc,,;r~ncia d~
w crédito.

2) La doctrina que )le en la acezon pauliana una indemnización


de p!1 juicio~·. sostenida por Planiol, argumenta:n la sigui?nee for-
ma. El acto fraudulento es un acto ilícito; to::lo acto ilícit·o qu;: cau-
,a perjuicio:> da lugar a indemnización para el acr.=edor; en presen-
cia del acto ilícito y fraudul~nto, perjudicial, que ejecuta el deudor,
el legisb J",t' le da al acnedn!" una acción de indemnización de perjui-
cios. ¿ 't. .. omo le indemnIza los perjuicios? Simplemente dejando sin
efecto d acto perjudiciaL La verdad es que esta doctrina tiene cierta
base, porque hay un acto ilícito, hay perjuicios para el acr~dor, y es
:ógica la indemnización consistente en dejar sin efecto ese acto. Sin
embargo, tiene un p:!ro: por la indemnización de perjuicios se le da
a la víctima el equivalente, le compensa de los perjuicios; peto el acto
ilicito que ha originado la indemnización queda vigente, no desapare-
C! jurídica ni materialmente. Si me atropella un auto yo tengo dere-
cho a cobrar los perjuicios, pero con la indemnización no desaparece
DE LOS EFECTOS DE LAS OBUCACIONES

el hecho ilícito; en cambio, en la acción pauliana se producen otros efec-


tos, porque el hecho ilícito desaparece, se borra.

3) Doctrind que sostiene 'lIW la .tcción púllliana ei UtW at'Cwn


de inoponibilidaJ. Somarriva acepta esta doctrina porque ve en la ac·
ción p.lUlialla las ,ara~ter¡sri(",lS de J., inoponibilidad:
1. El acto inoponible sólo no produce efectos con resIXcto a ter·
ceros; y esta condición se el1cuentra en la acciól1 pauliana.
2. El acto inoponible se Jeja sin efecto con respecto a la perso-
na a la cual le es ínoponible sóLo hasta el monto de [os perjuicios.
Por esta dos características c{)nduye que estamos en presencia de una
acción de inoponíbilidad.

431. Diferencias entre la acción pauJiana y la sustituclon


del acreedor en los derechos del deudor.-Son cuatro:
1) La sustitución del aaeedor en los derechos del deudor SUpo'
ne negligencia dél deudor; hay una omisión qut el legislador erata d~
remediar. En cambio, eh la acción pauliana hay Un áctO, una activi-
dad de parte dd deudor.

2) La acción pau1iana trata de hacer volver al patrimonio del


deudor b:enes que estuvieron en éste y que saliero'- 'on posterioridad
como coosecuencia del acto fraudulento; en cambio, por medio de la
sustitución se pretende hacer llegar al patrimonio del deudor bienes
qU! >más se han encontrado en él, y aquí está la primera razón por
la cual Somarriva sostiene, en contra de otras opiniones-·la ¿el se-
ñor Alessandri entre ellas-, que el artículo 1,238 es un C,as.() de ac-
econ p2 ·:ana y no ¿ '.1Stituóón, Este artículo t,238 se pone en el
caso de que el deudor repudie una asignación en perjuicio de los acree-
dores, caso en que la ley '1.0 dice que el acreedor pueda aceptar por el
deudor: aquí se trata de que el deudor saca bienes que estaban en su
'~atrimonio, y afirmamos que estaban en su patrimonio, dice Somarrí-
va, porque estos bienes los adquirió el deudor por el modo d~ adquirir
denominado sucesión por causa de muen~, y si después renuncia a la
sucesión, salen los bienes de su patrimonio.

3) La acción paúliana es una acción particular, individual que


e jercita el acreedor en su propio nombre, no COIT"- la acción de susti-
2$8 ClJH.SU I>t Ul.RH.HU CIVIL
"=-"----- =.::--== -._-_:: ; R---='___ ._ _.. -_-:'"_,-

tucióo, en la cual el acreedor está obrando como r~prt!scntante del


deudor.

4) Por 'medio ,I~ la SUSCiClIClon se va a robustccel' el derecho de


prtnda gen.:ral de todos los i1"·'·.:Jores, y no únicamente el dd acree·
¿or qu~ la ~ntabla; por el comraria, la acción pauliana sólo favore-
ce al acreedor que la entabla, y esto n()s da 1:1 otro argumenro para
sost~n~r que rl artículo 1,238 c(lnt~mpla llll (aso dt! a('cj", rauliana
y 110 ll~ slIstit lIri,in; p\ln,llI~ ~:i.I Jispnsidllll, JI~~pllt:S JI' ..tll tOrl/M ,,1
acreeJor para que acepte Fllr d JcuJllr, agr~'ga: "(in ('st,' ,.,ISO 110
50! rcscil1dl! la repudi,h:ión, ~inll en bend;cio J: ;,1, .'I'I"~:·dl1n'~ v hasta
concurrencia de sus créditos". Finalmwtr, ::1 .1rtÍcuJo 2,46~ de la ac-
ción pauliana también nos habla de rescisión, ~ igualmente el articulo
1,238, lo que constituye otro argumento para sostener nuestra opinión.

431 bis. La acción pauliana y la acción de simulación.-"Nú


debe confundirs,e la acdón pauliana y la que se conc.:de al acreedor
en funera del dl.'udor que efectúa un acto simulado. Los .H;lt>S O con·
tratos afectos a la acción pauliana Stm I'~a[cs, efectivos, encaminaJos
él pro:iuci r el ,ár...:to que ruvi:ron :.'n vist" '0) pa cr:\Il tes. sólo que ~n
rllos existe el fraude, que es el que justlh.:a 11 acción pauliana; de
malli'r.l que, una ve:/: rr~indido por ·~S.I ó!t:riún, h.lbl'.í [,\('l1e5 rcinte-
gra,J"s al patrimonio del deu¿ol': pero antes el Jcud(lr 110 r,cllia bie.
nes y sus acree¿ores al deciari.lrlo en quiebra sólo tendrían la :xpecta·
tiVl derivada del éxito en el ejercicio de la acción pauliana"

Entre tanto, en la simulación hay un elemento ¿e ficción y la ac-


ción rt'spectiva se endereza a establecer que, bajo el disfraz de un acto
aparente, o n" hay ningún acto o ex:"c otro diverso y que se persi-
gue mantener ignorado: luego se trata de estlblecer la voluntad real
y verídica de los pactan tes y hacerla prÚnar sobre la voluntad que fal-
samente expresaron.
Con la acción pauliana se pretende h,l.:er abortar los efectos de
una enajenación real y eft:ctiva, en tanto qlle la acción contra d simu-
lador tiene por objeto probar que ¡-os bienes no han sido cndjenados
y que nunca hm salido del patrimonio del deudor" (21).

(21) C. de Val paraíso. 23 de octubre de 1934. "RcvisLa de D~rccho y


Jurisprudencia", tomo XXXI. segund.\ pune. seccIón St'gundól, págs. b~ y si·
gUlentes, Vra~ la pág. 67,
OE lOS EFEC1'OS DE lAS OBLlCACIONES

Bib/ia~a(íll.-I) Guillouo1rd, "[tudc sur j',l<::tion Pltu/ienM".


2) Gr,Jub~r, "De l'nCttlln P.• ulie!ln~ en clran clvd fr.ll\~.1i, contemparilin,
th~le, París, 1913.
En !¡¡ obr:\ de B,t,ti:!n "Es~,~¡ d'un~ théurie !,:én.ir If~ de l·¡noppos¡b¡lit~".
París, ! 927, se defiende ln tt'ori,t qtlc cOlHiJ~r.l i\ b .ledon p.¡uHana como un
caso de inoponibilidild,

D. BENEFICIO DE SEPARACIÓN DE PATRIMONIOS

432. Concepto.-El beneficio de separación está contemplad"


el articulo 1,37é>j S;:gllll el cual los .1crecdore$ tl.'s!'amcl1t.lI'¡O~ () he-
t'11
redirar!ús tienen derecho para solicitar qU! no se confunda el patri-
mÓl1:o del heredl'ro con el del causante a fin de poderse pagar con
preferencia sobr ~ !\Js acr~cJ~r~s Jcl ht'1·t'J~f() en los bienes ¿l' ¡¡¡dos j:'or
el difunto.

433. Fundamento-La razón J~ ser J,< l'str. b~neftcjo es que


por el fallecimiento dd causant-é sus D¡:l1es .<;t: l'onfunden 1."1 los bie-
¡¡es J~¡ hCl'cJcrúi ¡)¡I~!1 II fornhlt,~t (In;.! :;01.1 111.1:;;1 .Ir h¡¡'nrs, y si se
trata Jc UIl ltcrrdrm ¡".'JO(VClltc, qtlt' tlrnl' mllflws :lar", "Jrc~, vcnJtÍa
a resultar un p:rjuicio cierto para los acre.edQres hu~Jltarios y res·
tarr:entarios, y por ('sto, el legislador faculta a estos acreedores para
impttrar el beneficio de separación de bienes; así pueden. pagars;!
con preferencia en los bienes dejados por el difunto.

434. El beneficio de separación COllstituye una de las ex-


cepciones a la uniJaJ del patrimonio, conjuntamente COIl el ber.~­
flóo de in ve 11 ca ti o. Es uno de los caws de excepción, según la doctrina
clásica, en que una p~rsona puede tener dos patrimonios: el suyo y d
del causante.
435. Acreedores que pueden pedir el beneficio.-Los óni-
CíJSque pueden impetrar tI beneficio de separación son los d,:reedoref
del difunto;' sean hereditarios, esto es, los que el difunto tenía en vj-
da, sean tl?stam!?lltarios, o sea, los que derívan del testamento; pero
no pueden ~dirlo los acrl'edu,res del ¡'erdéTo.

436. Requisitos para que proceda·-De acuerdD con 105 ar-


tículos 1,380 y 1,381 para qu'! proceda el btneficio ¿e sep.lr-ación, de-
ben c(>ncurrir l~s siguient:s requisitos:
26Ó CURSO DÉ O¡;RECHO CIVIL
========================
1." Deben solicitatlo los acreedores del difunto;
2.° Los créditos no han de estar prescritos;
3." Los acreedores no deben haber r·econocido al heredi!ro como
dcúdor; y
4." No deben hab~r salido o haberse confundido 105 bien.!s de
la .ucesión.

Por lo Jem~.s, l'n d {¡Itiml,} tomo de este CurSI) trataremos en de.


ta 'le el ~neficio de separación. índice
CAPITULO VIII

TRANSMISIBTLIDAD DE LAS OBLIGACIONES

I. Diwrsas formas d~ pruJlIr:ir~c: pur actll l'llt!'C vi'fUs y, 1-ha' e.lUsa


de muerte, Cesión de deudas.
n, Obligaciones intransmisibles; su naturaleza peculiar.
CAPITULO VIII

TRANSMISIBILIDAD DE LAS OBLIGACIONES

437. Ttaslac.'Íón; dcfiltidól1.~~ Traslación J~ las oblig.\cintu.'!>


es el acto t.'fl virtud ¿el eua! la cbligacióll pasa Je una perrona ¡¡ otra.
Es práerible emplear la expr;:sión tl,t)'íación para comprender tanto
a aqu~llas entl'e vivos como a 1<1.5 que ~manan de la sucesión por cau·
sa de mu~rte, ya que trammisibílidad da: la idea únicamente de las que
nacm d~ la sucesión por causa de muerre.

·138. Plan.-Vimos que en la obli~;\cioll hay Jos elementos pero


mn,deS: el acreedor y el deuJor. EstuJkmos prilllcro las InL:taciollCS
t¡tJe pueJc sufrir la oblígadón [Jllr ¡;ilm(¡io J~¡ .1(l'crJor v del d~l1d11r;
en lcguíd!, S:gÚll que se cfCl't{I~ por at:tu entre vivos u por acto de {¡J.
tuna vClluntad, p:.Jr t:allsa ¿e muerte, y, finalmcnte, s~gun yuc se e f..:c·
túe a tÍtulo universal o a título singular.

439. Transmisibilidad de las obligaciones por causa de


mucrte.-E>ta idea jamás ha m~r:!cido dudas en el D~recho; ningún
!egislador ha negado que las obligaciones, tanto desde el lado activo
:::omo pasivo, S1: transmitan a los herederos d~l titular. Aun más, la
transmlsibilidad de las obligaciones fué aceptada por el Derecho Re-
mano, al cual debemús este aforismo: "El haedero represent.a al cau·
~anre, cs el continuador de la persona del difunto". Y ello porque si
no fueran transmisibles .las obligaciones del deudor o ¿·el acreedor fa·
llecido, se producirían una. serie de perturbaciones.
Hay ciertas pzqueñas excepcione) en que la obligación no se transo
mite del lado activo ni del lado pasivo, o &ea, n-o pasa a los herederos
el cará~ter de acreedor ni el de deudor. Así, por ejemplo, derechos
~ L'I\~U 111 1lII\l,<...II~1 ~'IVII

como el usufructo, y en general los der-:~chos p;rsonalísimos, son in-


transmisibles; en la misma forma, hay obligadon·::s qu~ no se transmi-
ten a los herederos, como los actos o contratos, que S! celebran in-
t/4ito personae. como por ejemplo: el mandato, y (!n g,meral las obli-
gacIones de hacer cuando el motivo dd contrato es la p::rwlla del
deudor .

•HO. La triln!ooI1lUllo/t puede Ner ól título universal o singu-


lar.-Por regla general la '-ó\n~mi:libi1idad de [01:1 \Jbligacioll~:I y de
los uaechos que se opera Flor la sucesi0n por caUSl de muerte, puede
ser tanto a título univ'ersal como a título singular, según dire dar-
tículo 951.
Se sucede a título un;yersal cuando so! traspasan a los her::deros
todos los derechos y bienes del difunto o una ClIota de ellos, como
la mitad, un tercio, un quinto, ~tc. No se sucede aquí en un bi,~n d:-
[( ~inado, sino en la universalidad o en una cuota de ella.
En rl' ;.l.ción con el artículo 951 está el .1 ,097 qu: dice qu·e los asig-
natarios a rítulo universal, a.unque en el testamento se les califique de
legatarios, son herederos y suceden a la perSOll.l Jcl difunto Cl1 todos
los derechos y obligaciones transmisibles.
La transmisibil¡dad de las obligacion~s-ya sean activas o pasi-
vas-e6 a título singular, .:-amo dice el mismo articulo 951, cuando se
traspasa una especie o cuerpo cierto o una especie tndeterminada de
cierto género. Esta asignación a título singular recibe el nombre de
I'.?gado.
De acuerdo con el artículo 1,104; el asignatario a tÍtulo singu-
lar, en cualquier forma que se le llame y aun cuando el te9tamento
lo califique de heredero, es leg.uario y no heredero, pues, sucede en
bienes determinados solamente y en las cargas que se le hayan im-
puesto.
Esta es la diferencia fundamenta! entre el heredero y el legata.
r', : el heredero representa al ¿;' "to, le sucede en todos los bienes y
en todas las obligaciones transmisibliesj en cambio, el legatario suce-
de en un bien determinado, ~' sólo está afecto ¡¡ las obligaCiones con
que expresamente le hubiere gravado el testador.
En suma, la muer~ de una persona no produce nifl".· 'na variante
en S~ relaciones jurídicas, y por medio de la sucesión por causa de
-0-
_ __ • 4 _ ,_ • • _ _ _
_ • ,_, •• _ _ . _

.s~ puede transferir rantc la calidad de heredero como la de


In uertc
deudor, y ya sea a título ul1iv~rsal como singular.

441. Traslación de las obligaciones por acto entre vivos;


evolución.-Esta clItstión -es más interesante y pr:senta menos uni-
formidad de pareceres a través de las legislaciones de los difer,en-
tes tiempos, porque transferir la calidad de acreedor o deudor por acto
entre vivos es algo que está íntimal\1:mt~ relacionado con que se ten-
ga en un momento ciado un sentido objetivo o subjetivo de la obliga-
ción, y consecuencia de este punto de vista es el an'ptar el rra~paso
de la calidad de acre~dor y de dntdor.
En cf;:cro, ya vimos que CI1 Ij)s C()lllit'IlW~ ,!d ¡)au/m RV1nIl1/V
se obligaba la persona misma del deudor, Pl'ro no su~ bien~s; con la
evolución, pasaron a responder d·e las ob¡¡gac;ones !\lS bienes. Pero
siempre quedó impregnada la noción de la ob!igadél!1 de la idea del
sujeto, del acrudor y del deudor. Se tuvo en Roma un sentido subje-
tivo de la obligación: acreedor y deudor eran índ¡spensabb. Los ro-
manos, en un principio, no aceptaron ninguna institución jurídica que
viniera a afectar al acreedor y al deudor en la obligaciÓJl, y por \.'51.)
negaron la útil idea de la representación; naturalmente, tampoco
aceptaron la cesión de créditos, y menos por cierto la cesión de deu-
Jas, y ello por este (rtterio nctam::nte subjetivo. Pero los def.ectos que
est~ criter:o tuvo ~!l la práctica hicieron que de.~purs ~ ;>.(~ptara ei
"mandatum in rero suam ", el manda to en lwndicio pnpio; St' dar.a
un mandato y el mandatario no ~staba obligado a rend\r <';lIentas.
Hasta aquí llegaron los romanos.

Viene fa época de ros Códigos que se inspiran ::n el de N apo{eón.


los que avanzan un paso y reconocen la cesión de créditos, entre ellos
el nuestro, que establece en el artículo 1,901 y siguientes qUe se pue-
d~ cambiar et acreedor; la mutación que sufre la obligación es cam-
biar de acreedor, pero la obligación es la misma. Orra forma de pro-
ducir el cambio de ·acreedor en una obligación es por medio del
pago son subrogación. Pero, ¿y la cesión de deudas? ¿Puede la ca-
lidad de deudor cederse? ¿Pued-e cambiarse un deudor a otro sin
que la' obligación se extinga? El Código Francés y sus similares no
aceptan la cesión de deudas, precisamente como un r;e~abio de la no-
ción subjetiva de la obligación. Hay institlh.;Qnes/ tanto en el Código
'lIK~U "1' IH.KI.;{.1I0 CIVil.

Franccs como el nuestro, que producen el cambio de deudor; pero


nace con ello una oblCgadón nu:va, distinra de la anterior; y por lo
fa1HO, )i d f'rédito era privilegiado, al cambiar!>: el dcudor, corno na·
ce otra obligación, no se cons:rva el privilegio.

Finalmente, el Código AlemJn. :n su arríclllo 414 y sigllicnr;s, y


:-1 Ci,Jigo Sui<o, aceptan la cesión de deudas. o sea, ¡lCcptall que ~~
('.lmbi\, la caliJ.,d d~ dcuJor ell una obligación sin qu: ~sta se ~xtinga
y 1101/1.1 lit 1'.1.
Lo ~u~ earacteri~a a la cClión de dcuJas es que sub)i~lc 1" Il1i~Il1.1
,,"li~.h·I"I1; dLI lbsolutamente \"n nada varía y. fl"r b tillltn, si allt~S
g"~J¡'.l ,,1 rr:edut, dc lIn privll:gio, también gUl.l J~ él 1':'Sp~'t'to .¡/ se·
gllf1do dl'lIJor.
E\cól nO(,.'lón de la cesión de deudas está vinculada a la inrl're¡,an·
1,' nonún dd /,úlrilnlJ/liu·finaliJúd. Vill111~ Y.I que l'1 Cc'"ligo AI"rnál1
.1C\:pta la lloción del patrimonio.finalidad como un conJlInto de bi~nes
afectos a las relaciones jurídicas; y como cons::.cuenóa lógica de ~sta
c;>ncepción ha debido aceptar la cesión de deudas. Y así, por ejemplo,
~i se vende un ~.stablecimiento de comercio, el que lo adquiere viene
a hacerse cargo dd conjunto de derechos y obligac!c:>nes afectos a ('se
~st;¡bleclmitnro, y. por lo tanto, :d v:nd!:dor s~ desliga por completo
d: sus obligaciones y pasa el adquirente a ejercitar todos los d~r;:·
chús afecros a dicho e;tablecimienro y .l hacerse cargo de las deudas
qu~ lo ,·ravan. En todo caso, es interesante advertir que, de acuerdo
con d anicLllo 414 del Código Alemán, d~b: aceptar el acrel:dor al
nuevo deudor, de manera que 1 cesión de deudas no podrá llegar
I"unca a equipararse total o absolutamente a la cesión de créditos. Si
yo. por ejemplo, tengo un crédito contra Pedro y se lo quiero ceder a
Juan, el deudor Pedro no puede oponerse a que yQ haga la cesión;
en la cesiun de créditos no se requiere d consentimimto del deudor
para hacerla. En cambio, de acuerdo con el ardculo 414 del Código
Alemán, se requier~ que el acreedor consientl en la cesión de deudas,
y ello porque si la cesión de deudas pudiera opuarse sin el con11Cnti·
miento del acreedor, r~sultaría que nada costaría ceder la deuda a
un individuo indigente, y se burlada al acreedor. Entonces, ¿qué uti·
lidad tiene fa ce5ión de deudas si se requiere el consentimiento del
acre::dor? Todas las que derivan de la . ~¡stencia del mismo vínculo.
índice
CAPITULO IX

-EXTINCION DE LAS OBLIGACIONES

1.~ M tltuo disenso

Requisitos y ef~ctos.

2.° El pago

A. Solución ó pago efectivo.


a) Definición y caracteres.
b) Pm ljui(,/l pucJc hacerse el pago: 1.° pago del deudor; 2.0 pago
cid codcuJor o del que tenga algún il1teré$; 3." pilgO de un
tercero a nombre del deudor: con su consentimiento, Sin su co·
nocimiento y contra su volulnad.
c) Efectos del pago en los distintos casos.
d) Condiciones requeridas para la validez del pago; obligaciones
qUt tienen por objeto transferir el dominio.
e) A qu[-en debe hacerse .::l pago. Pago hecho al poseedor del eré·
dito.
f) Lugar, época y gastos del pago.
g) Cómo debe hacerse el pago. Diversas situaciones que pueden
presentarse: Obligaciones de dinero: monda en que debe ha-
cerse el pago; estipulación en moneda extranjera y en moneda
de oro.
h) Imputación y prueba del pago.
B. Pago por consignación.
a) Condiciones que debe reunir: oferta y consignación.
b) Efectos de la cónsign~ción válida.
2iO CURSO Ol! OERI:CHO CIVIL

C. Pago . on srtbrogación.
a) Ulv.:rsa~ clases de subrogac!ón: real y personal.
[:) D~finición de .!sta última. Sus c1aus: l:gal y convencional.
L) Efect·us del pago con subrogación.
d) Diferencias entre el pago con subrogación, el pago efectivo. la
novación y la cesión de créditos.
D. p,/go por cesión de biene, y por afCión ejecutiva del aaeedor o
,/(rt"n/ores.
:1) Acción t"jecutiva. Noción del embargo. Bienes embargables y
biel1:!s no embargables.
b) Cesión de bienes. Qué deudores pueden hacerla. Condiciones
necesarias para que los acreedores se vean obligados a acepor-
LI. Tr.1l11itadón. Efectos. Rcf~rt'nda ;¡ la I~y d~ 1.]11iehr,1~.
I!. ¡),I}f.O ,on bt'lleficio de competencia.
a) Concepto.
b) P~rsonas que pueden impetr .• este beneficio.
e) Diferencias con los alimentos.

3." Dación en papo

Naturaleza jurídica; efectos; diferencias con otras instituciones.

4." Novación

a) Definición.
b) Diver.3a~ c1a~es de novaClOn.
e) R~qu;sitos para su validez.
J) Efectos de la novación.
e) D!legación: sus clases; efectos.

5." Remisión
a) Definición.
b) Divo'!rsas clases: expresa y taCita; voluntaria y forzada; testa-
mentaria y convencional; total y parcial; a titulo gratuito y a
título oneroso.
c) Efectos de la remisión.
d) Diferencias entre la remisión y la donación.
DE LA EXTINCIóN DE LAS OBLiCACIONES 271
- -'. -
----. -=----'---'-.-=.0.='
• h ___ ._., • _ •• -4..._. _ _ _ .. _~-------- - - - - - - -
.-~

6." Compellsación

a} Definición; clasificación.
b} CO!1dicion~s r~querid:1s para que opere la compensación lega:.
c) Efectos.

e
¡ •" (m f ¡(l/UII
.,
a) Definición.
b) C"ndiciones requeridas para su validez.
c) Efectos.

a) Concepto. Obligaciones que se extinguen por este modo.


b) Requisitos.
c) Efectos.

9." Prescripción extintiva

A. Definicióll.
13. Requísiros.
C. Casiflcac:¿n: de largo y de corto tiempo.
a) Pn:scripción de largo tiempo.
1." Diversas clases d~ acciones. Requisitos para la prescripción
de cada una.
2.° Interrupción: natural y civil.
3.° Suspensión.
b) Prescripción de corto tiempo.
1." Acciones que prescriben en corto tiempo. Acciones espe-
ciales.
2." Carácter especial de esta prescripción y sus diferencias con
la de largo tiempo.
3." Interrupción y suspensión.
CURSO DI! DEReCHO CIVIL

D. Caducidad; naturaleza; efectos. Diferencias con la prescripción


extintiva.

Evento de la condición r~solutoria. Término extintivo. Muerte del


acre~dor u llel dwdor. Nulidad y r::cisión. Transacción.
CAPITULO IX

EXTINCION DE LAS OBLIGACIO~ES

443. Modos de extinguir fas obligaciones; definición r


enumeración.-;-Modos de extinguir las Qbrigaciones son los actos o
hechos jurídicos que tienen por obj-eto li~rtar al deudor de la presta-
ción a que se halla afecto respecto del acreedor.
Los enumera el artículo 1,567; p!r" en realidad su enumera·
ción Ci incompleta. En efecto, a los once modos que esta disposición
enumera hay que agregarle 105 siguientes:
1) La 111 uerte del acr::cdor o del deudor en 1m contratos intuito
personae, o sea, aquéllos en que la. ~rwna es la razón principal del
contrato, como en el mandato: falleciendo una de las partes, !oc pone
~érmino al contrato y con ello caducan las obligaciones.
2) La dación en pago, que es el modo de extinguir las obligacio-
nes en que el deudor paga al acreedor, no prc- ,:samente con la cosa
debida, sino con una cosa diver"a; por ejemplo, yo debo 100 a Pedro,
y, de acuerdo con él, le entrego una lapicera fuente_
3) El término extintivo. Al estudiar el plazo vimos que puede ser
suspensivo o extintivo y qu-e el plazo extintivo es una forma de i;;.üin-
guir las obligaciones aplicable 5Obr~ wdo a los contratoS' de tracto
SUCesIVO_

A estas tres formas no contempladas en el artículo 1,567 agre-


gan algunos la imposibilidad 'en la ejecución. La verdad es que el ar-
tículo 1,567 en sus N:" 8.0 y 10 con~mpJa la pérdida de la cosa que se
debe como modo de extinguir las obligaciones, y al decir pérdida de
!a C!"'t que se debe ha hecho una aplicacii5n dd modo de extinguir
las obligaciones denominado imposibilidad en la ejecución. En suma,
l8 - Oblig.,cior.es
17-J. CURSO DE DERECHO CIVIL

el Código contempla e~te modo d~ extinguir las obligac;cnes, p~ro


no en ferma exacta, ya que lo contempla con nombre distinto.
Con esos formas de extinguir las obligaciones no contempladlS
en est! artículo y con las ::n él enumeradas, ten~mo,; gu~ estas fo~·
mas son:
1) El t1 1!rtuc cons~n(lIllienro Je las p;¡rtL":
2) La solución o pago dectivo;
3) La novación;
4) La transación;
5) La remisión;
6) La compensación;
7) La confusión;
X) La p¿rdida d~ la cosa gt.:: ~! Jl'G: II imp.JsibiliJIJ ~n la ~j~.
cución;
9) La ¿~clar3ción de nulida:i o re~cis:ón;
le) El ~vento de la condición resolutoria;
11) La prescripción;
12) La dación en pago;
13) El término extintivo;' y
14) La muerte del acreedor o ¿el deudor en los contrato3 intuito
personae. En suma, son catorCe.
Ya estudiamos la condición resolutcria; v~remos la re,>cisión al
ref::rirnos a la teoría general do:: los contratos; la transacción cuando
veamos los contratos en particular. El término extintivo y la muerre
lid acre<!dor o del deudor en realid.l d no merecen un estudio especial
y a ello3 nos referimos en los ¿¡versos contratos ~n los cuales tengan
aplicación.

444. El pago y los otros modos de extingl':~ las obligacio.


nes.-Por de pronto, hay una dist1.nción muy marcada, entre el pago
y las diversas formas de extinguir las obligaciones.
El pago es la prestación de 10 que se debe, el cumplimiento de
la nI-. f i¡¡;ación, y resulta, en consecuencia, que en el pago s~ extingu:!
la obligación. No acontece 10 mismo en las otras formas de ~xtinguir
las obligaciones, donde é3tas se extinguen sin necesidad de 'que el
deudor haya dado cumplimiento. No es, entonces, del todo propio
decir, que el pago es una forma de extinguir las obligaciones, sin\'
que en realidad es una forma de dar cumplimiento, de ejecutar la
\JI': LA 1.11 nNUÓN 111. tA~ OfIl.lC,M.roN U 27'í

obligación: una ~ve'Z ~jecutada la prestación, d~$aparece el vínculo ju-


rídico que unía al acredor con el deudor, Por Wo el CMigo S¡¡j;:.o
trata en forma s ~para¿a el pago el,· las demás formas de extingu¡~
las obligaciones y 5': renue al pago cuando habla de la .. formas ¿!
cumplir las obligaciones.

44.5. Clasificación.-La doctrina feUr.e los modos de extinguir


las obligaciones en tres grupos:
1) Aquellas formas en lu CUó1!e.!l el acreedor satisface su dere-
cl:o, por ~jemplo: el pago efectivo, la ¿ación en pago, la compensa-
ción, la novación.
2) Aquéllas en l.u cuáles el acreedor no recib~ nada en cambio
d: su crédito: se e"tingu~ la obligación sin que el acr:~dl,lr pueda ~,,¡.
g:r la przstacién¡ por ejemplo: la pérdida de la cosa qu~ ~.~ d~be o
imposibilidad en la ejet:ución, la remisión, el término extintivo.
3) Aquéllas que van a afectar, no a la obligación misma, sino
a la fuente de dcn¿~ la obligación emana; por ejemplo: la declara-
ción d~ nulidad ° r~scis¡ón. el evento de la condición resolutoria. En
esto ¡ dos rr.oJos de extinguir las obligaciones lo qu~ Sl! destruye es ~( .
::cntrato, la fuente de la obligación, y consecuencia de ello e~ qu:
tambj~n deba ¿esapólrec~r la ob!igación misma. índice
1./1 ~~UTUO J.)(SDJSo

446. Concepto.-El mutuo disenso {) mutuo cons~ntlmlento


es el acuerdo de las partes para d~jar fin efecto un contrato por una
convención, en que las partes, teniendo la libr.! dispQsición de sus bie-
nes, consien~n en darlo por nula.
Esta disposición es una de las que contempla la doctrina de la
autonomía de la voluntad (la voluntad es omnipotente para crear
o extinguir vínculos jurídicos). Tiene, pues, estrecha relación con
el artÍculo 1,547, que dice que el contrato es una ley para las par-
tes; con el articulo 22 de la Ley de Efecto Retmactivo, que dice
que se entiend~n incorporadas a los contratos las leyes vigentes al
tiempo de su celebración; y con el articulo 1,560, qu,e establece que
para interpretar los contratos debe estarse más al espíritu de los
contratantes que a la letra misma de los contratos.

447. Obligaciones que pueden extinguirse por el mutuo


disenso.-En cuanto a su aplicación, el mutuo disenso la tiene co-
mo forma de extinguir las obligaciones, cualquiera que sea la fuen-
re de donde ellas emanen.
Desde lu-- " se aplica a las que ti~nen por origen el contratcr-
la fll'!nte principal de las obligaciones-, y ello, porque hay un afo-
rismo jurídico según el cual 13s cosas se deshacen como se hacen,
y, por lo tanto, si las obligaciones han nacido en un contrato, por
un acuerdo de voluntades, no hay inconveniente para qU! por otro
acuerdo de voluntades se dejen sin efecto.
Hay un contrato, sin embargo, al cual no le es aplicable esta
forma de extinguir las obligaciones; el matr;monio: no pued-cn ma-
rido y mujer dejar sin efecto las oblig~..:\ ,fH'S Je~ ma:~monio; pero
en ver(',ld, la unión legal' de un hom.,r\~ :. . unJ n:l;;"~, :10 tiene de
VE LA EXTtNCION DE LAS OBUGI\C;'<lNES Z7T

contrato más que l:t exigencia del consentimiento de las partes para
su celebración.

Este artículo 1,567 también se aplica a las obligaciones que


nacen de los eual'¡contratof, dt>litas 'Y cuasidelitos. Porque si a mi
me atropella un auto, tengo der,echo a exigir indemnización al vic·
timario, y élte tiene oblígación de indemnizarme; pero nada. impide
que ,~ntre la víctima y el autor se acuerde dejar sin efecto la obliga-
ción de indemnizar, porque según el artículo 12 del Código Civil,
los derechos que miran al interés particular de 10<; r,0ntratantes pue-
d~ n renunClarse.

Finalm~l1tc, S~ aplica a bs obligúfl!JIIt'l ft'¡.!,oJICl, n¡!) t"l lltl!· I1m..:;¡


al iaterés illJivíJual Jc! ['CIll\lIriante y 4tll! JIu ('st~ pr()hihiJíl su
rt'l1ul1cía.

Pem hay obligaciones que no pueden extinguirse por convención


de los interesados. Son muy contadas.. Y están entre éstas las que na.-
cen d~ convenciones irre'Vocabler como, por ejemplo, las capitulaciones
matrimoniales, que só¡'o se entjend~n irrevocablemente otorgadas desde
el día de la celebración del matrimonio, y que, celebrado éste, no pue-
den su alteradas (artículo 1,722); las obligaciones que la ley prohi~'<!
renunciar, como, por ejemplo, el derecho de pedir alimentos (artícu-
lo 334).

448. Momento en que esta forma de extinguir las obliga-


ciones puede operar.-En realidad, para que estemos en presm·
cía ¿el mutuo -=cmsentimiento de las partes se requiere que aún no
te haya cumpli¿o el contrato, que aún no s~ hayan cumplido las
>obligaciones; de 10 contrario operaría el modo denominado pago. Y ()
verrdo un caballo a Pedro: sólo podrá o~rar un mutuo consentí·
m:ento antes que yo 'entl."egue el animal a Pedro y antes que él me
pague el precio; pero si con posterioridad a [a entrega del caballo y
al pago dd precio acordamos dejar sin efecto el contrato, no opera
ya el mutuo disenso.

44~··
Crítica a la frase Hcotlsientan en darla por nula" que
usa el Código.-Cabe llamar la atención sobre la terminologí.a poco
índice
2.° EL PAGO

451. Generalidade~.-De acuerdo con el artículo 1,568, "el


pagu cf:!ctiv.:J -::5 la pr<:.itación d~ lo que: se debe".
Es la forma qu~ más S~ aplica en la extinción de las obligaciones,
pJrqu;! b común es que el deudor cumpla con 10 pactado, ej.?,· ure la
Fr~stación, o sea, pague lo que debe.
Dedúcese de aquí la mucha aplicación qU! en la práctica tiene la
!xpresión pago~ el vulgo hab!. por ejempl,o, de pago en·el mutuo.
El pgo es la prestación de lo que se debe, y .de aquí que sea igualmente
aplicabl~ a las obligaciones de dar, hac~r o no hacer; y por es~ el
arrendador que proporciona la casa al arrendatario está pagand{), e
igualment~ el artiJta que ejecuta un cuadro; y si una persona .5e com-
promete a no abrir un establecimiento co:nercial óterminado en un
Sarrio de la ciudad y pasan dos años sin que dicha persona abra e~e
negocio, también está pagando.

452. Modalidades o formas de pago.-El pago puede s-tr:


1) Solución o pago efectivo;
2) Pago consignación;
!",.'"

3) Pago con subrogación;-


4) Pago por cesión de bienes y por acción ejecutiva del acreedor
o acreedores; y
5) Pago con beneficio d~ competencia.
índice

1. SOLUCION O PAGO EFECTIVO

453. Oenominacíón.-Esre modo de extinguir las obligado.


nes tiene dos denomjnacion~s: solución y pago efectivo. La exprefión
2?'O CUI\.~O UL IH.I\LCHO L/VIL

=======================================----====
solución es muy gráfica, porque indica que en virtud del pago vielle
a desligarse el acreedor dd deudor, se soluciona la ob:tgacíón.
El pago se diferencia notablemente de las otras formas de. ex-
tinguir las obligaciones porque constituye, más qu~ un modo mismo,
el cumplimiento de la obl;:;aciól'.

454. Requisito esencia1.-EI pago, para que produzca sus ~ft!c­


tos, debe reunir ulla condición básica: que exista una obligaci'Jn, s~a
natural o civil; y decimos también ndturdl, porque uno de Jos dectos
de las obligaciones nawcales es que sirven de causa suficieme al pa-
go. De aquí resulta que si se paga algo sin que exista una obligación
n~tllr;tl n civil que liT '¡me el pago, hay pago de lo no debido, y ~\ l~­
tÍ,:u!J 2,2\)7 autoriza l.í "l'!-xticlón de lo J;¡Ju () p.lg.IJ",

A. POR QUIÉN PUEDE HACERSE EL PAGO

455. Enumeración de las personas : ~e pueden 1, 'cerlo.-


El artículo 1,572 establec! que puede pagar por el deudor cualyuit:r.l
¡:;erS<1na. sin .<;u conuntimit"nto, y aún cunera su vohlllrad, y aún a p:-
sar del deudor. Do! esta d!sposición y otras del Código resulta qUl' la:;
personas que pue-den ejecucar el pago son:
l." El deudor principal o directo de la obligación;
2.' Otras personas que t,,"ngan interés en extinguir la obligación;
.~." Un tercero extraño que no tenga ninguna relación jurídica
cen d acreedor y el deudor.

456. 1. Pago por el deudor.-~a situaclOn normal :;aá qu~


el que centrae la obligación la cumpla, que el dwdor ej~cute la pres-
tación. Aquí tomamos la expresión deudor, no ~n el sentido de per-
~ona física, sino en su amplio sentido jurídico; y debe entenders<!
¡;or deudor:
a) El deudor físico;
b) El heredero, ya ("le está obligado por las relaciones jurídicas
contraídas por el causante;
c) El !egatario cuando el difunto le hubiere im/;';.Jesto la obliga-
ción de pagar esa deuda;
d) El mandatario o' repr ',entante Iega~ yót que en virt· de la
representación legal se supone que está actl" ,do, no el mandat.ario,
.<;:no :1 mandante.
"vI:; LA I:;XTlNC¡ÓN DE LAS OBLlGA<::IONE5

No hemos incluído en la enumeración al cesionario, porque nues-


tro legislador no contempla la cesión de deudas.
Cuando el pago lo ejecuta el propio deudor (sentido jurídico),
la obligación se extingue erga omnes, o sea, con respecto a todos; pro-
duce efect·os absolutos y universales; d~ja de eKistir, caduca jurídica.
mente la obligación. '

457. JI. Pago por las personas que, sin ser deudores abo
solutos, están ligadas por una relación jurídica con el deudo!",
y tienen, por lo tanto, un verdad~ro illterrs en ljW' se t'xcinga la obli-
gación, eSan tres las personas que coll1pr~I1Jl' c~te grupo: el codeu-
do: solidario, el hadar y el poseedor de la hnca hipoteca,j .. ,
El pago efectuado por estas p:!tsunas extingue la obligación :m-
tre el deudor y el acre·edor, pero subsiste para el deudor; ella cam-
bia de acreedor, pasando a ocupar su puesto el t;:raro que ha paga-
do (el cadeudo!', el fiador o el póseedor). Haremos hincapié en los
artlculos que contemplan -esta disposición, porque ciertos apuntes que
circulan los equivocan, mencionando otros muy distintos. Respecto
de! deudor solidario qu.e paga, es el artículo 1,522 el que lo J.utoriza
para ello; la situación del fiador que paga está contemplada en el ar-
tículo 1,610, N." 3.", (dichos apuntes mencionan el 2,370), que dice
que la subrogación se opera en favor ¿el que paga una deuda a qu~
se halla obligado wlidaría ó "subsidiariamente"; y la situación dd
t·!tcera pos~edor de la nnca hipotecada la contempla el artículo 2,429,
inciso Z.", que dice que el tercer poseedor que hace el pago se subro·
ga en los derechos del ac!:'zedor (los apuntes mencionan el artÍculo
1,610, inciso 2.U) .

458. III. El pago efectuado por un tercero completamen-


te extraño a la obligación, que no tiene ningún interés en el víncu-
fa jurídico que liga al acreedor con el deudor. Esto no es de ·extra-
ñar, porque en realidad, efectuándose el pago por un tercero, el
a<;reedor no sufre ningún perjuicio; lo que a él le interes.a es obtener
el cumplimiento de la obligación. De otra parte, vimos que el error en·
la persona no es motivo de nulidad de un acto J \.!ridico, salv() cuando
el contrato es ¡nruito personae. Pero esta regla tiene U!1:\. exc~pción: la
del artículo 1,572, inciso 2.", según el cual si la obligación es de ha-
cer y' si al contratar se ha tomado en consideración el talento o las
CURSO DE DI:RECHO CIVIL

aptitud~s del deudor, no podrá pagarse por un tercero sin el consen-


timiento del acre~dor. Por ej;!mplo, si contrato COT~ un pintor famo-
so para que me haga un cuadro, es :n atención a sus facultades aro
:ísticas, y no podría cumplirse la obligación por un tercero.

459. El pago efectuado por un tercero está sometido a


iJ(:ntÍl'.ls r('grao¡ 'lile el hecho por el deudor.-Así b ha dicho la
Corte Suprema (1). Do! la doctrina s :ntada por la Corte parece ló'
gico deducir que en el cam en que un tercero ofr:!zca pagarl,: al acree-
dor y éste se r~sista a aceptarle, no le quedaría otro camino al deudo"..
'lUf ~f,·('tll.lr el p<lgo por c;:nsignación. Esto es evidente por cuanto
d ólní.lIlo 1,">72 Jla yu~ d t~rc~ru pu~J.: 1..'(:1' el p,lgll ","'111 .1 1'("
,"¡Ir J~·I o1ac:d",r", lo qu~ ~stá signincJlldJ qu.! .-1 .1:::rc:~dJr no podrá

!l~gars.! a r.!cibir d pago dectua¿o por el terc~ro.

460. El pago por un t~rcero en relación con el conoci-


miento del deUt 'or.-E1 te'rc~ro que paga por el deudor puede hac~r.
'ú: 1) con el consentimiento del d:udor, ya sea :xP,feso a, tácito; 2) sin
yuc el d:uJor tenga conocimi:nto, o sea, ignorando el deudor que está
pagando por él un tercero; y 3) contra la voluntad dd deudor. En cada
c;l~J la solución és diversa.

461. 1) El tercero paga consintiendo expresa o tácitamen-


te el d'!udol'.-En este caso estamo~ en pr~s~ncia de un verdadero
mandato. D~ acu!rdo con el artículo 1,610, N." 5.", se entien~:;."- ti
rercero que paga subrogado~n los der~ch;)s dd acr-eedor, porque ese
artículo dice que se produce la subrogación legal, entrl: otros casos,
cuando se paga una deuda consin ..<:ndo expI'esa o tácit-'ment:~ el dw.
doro Aquí, lo que acontece en la subrogación es úniamente que cam-
bia el acr~dor; el deudor no sufre ninguna mutación; la obligac:;n se
rra~sforma porq~e pasa a ser acreedor el que ha pagado con el cons'!n-
tim;'~nto ¿el d!udor, y subrogado el acwdor. El subr~g3nte nuede exi·
gir al dwdor el curn¡' -"nto ¿'! la::bligacÍón en la misma torma que
podría exigirlo el p:imitivo acreedor. Ad.::más, tendría otra acción el
rerc'!ro que ha pagado: ~a derivada del contrato de mandato. En ~'.1-
ma, tendría dos acciones: la suhrogatoria y la que emana del mandato.
( 1) Sentencia de 28 de septiembri! de 190" "Revist3. de D¿recho y J u-
risprudencia", temo VI, s-ección primera, pág. :>1I.
DE lA EX'fINClÓN VE LI\5 OIlU!.i¡\(;IONFS
-="-='''-'-'-'_.- -

Puede perfe:tamente acontecer que al que ha pagado te sea más útil


!lac:r uso de la acción eh mandato y n.o de la submgawria.
La Corte Suprema ha rt'suelto. que el aaeditar el consentimiento
del, deudor para efectuar el pago puede hacerse por medio d~ t~s[igos;
no cab~n,entonces, las limitaciones que ;:stablec~n el artículo 1,i08 y
~igui~nt!s en cuanto a la prueba (2).

462. 2) BI tercero paga sIn el COtlOdlll¡~lItO Jel JeuJul'.--'


Pued:: acontecer que una p!rsona, en el des!o de hacerle un favor a
otra, de librada de un embargo, por ejemplo, pague la d·wda :!n su lu-
gar. En est~ caso, rige la regla del artÍculo 1,57 3, s~gún el cual, si se
paga ,in el c00'9cim:ento del deudor, no se tien~ a,cción sino pa ra:xi-
gir la repetición de 10 pagado, pero no se entenderá subrogado por la
ley en los derechos de! acreedor. Aquí también se extingu~ la obliga-
cit''oIl entre el JcuJor y e! acreedor, p:ro el terc:!rD que ha pagado tiene
fotwsam~nte una acción contra el deudor para exigirle la· repetición
d·~ lo pagado, ya que de 10 contrario el deudor su friría un enriqueci-
mj~nto ~in causa. En r:alidad, aquí se pres~ntJ :1 cuasic.lntr.1to d~ g~'i­
tión d! n::goc:os o ageFlciaoficiosa, qU! ~onsíste en un mandato en el
cual no hay consmtimiento dd mandante, cuando un t'ercer'o Ce mo-
/u pr.cp';o g::sti::lna los negocios d~ ::ltro, y es :p. virtud de este ('uas:-
contrato que ~l terc~ro tiene acción para repetir.
La situación ¿~[ tercero que ha pagadu ~jn el cons~ntimiento del
deudor !s manifiestamente inferior a la del t~rcero qu~ ha pagado con
d:~ho cO!ls::ntimienro, porque en este caso hay subrogación, y la subro-
gaóón viene a s'!r ;>ara el terc!ro que paga el máximum de seguridad,
por cuanto el crédito pasa a su pod.er con todos sus privi1egios y ga-
rantías. En cambio, la acción que tiene el tercero que paga sin consen-
timi~nto, sirve simplement~ para ob:eu;![ la repetición de lo pagado, y
no ,se podrá por mf!dio de ella hacer uso de las hipotecas y gal·antÍas.
Tanto ~s así, que ~l legislador mismo dice que no se entiende subroga-
d.o este tercero en f01i ckrech<ls del acreedor oi podrá compúer al acree-
do:: a que 10 subrogue (artÍculo 1,573).

463. 3) Paga un tercero extraño a la obligación contra la


voluntad del deudor•..-El d.:udor en ciertos casos puede ten::r un in·
(2) Sentencia de 2 de junio de 1930, "Revista de Derecho y Juri.pru.
¿eneia"; tomo XXVIII, sección primera, pág. 61.
CUI\SO DE D! ·lI.CIIO CIVil

terés evidente en no cancelar la obligación, porque el otro contratante


no ha cumplido con su obligación; si éste contratante ·10 demanda, pue-
de oponerle la excl.'oción del contrato no cumplido y prohibirle al ter-
cero que pague por él. ¿Pero si el tercero llega a pagar? El Código,
desgraciadamente, incurre en una manifiesta contradicción. Hay dos
disposiciones que tienen solucion;:s diametralmente opuestas. D· Ima
pute, el artículo 1,574 nos dice que si se paga contra la voluntad del
deudor no habrá derecho a repetir lo pagado, salvo que el acreedor le
ceda finalmente su acciun. 'yemos que este artículo le niega todo dere-
cho al teraro; en otros términos, el tercero sería el que perdería el pago
porque no tendría dcu!cho a repetir. En cambio, el artículo 2,291 da
una s:Jlución diversa, porque establece que los que administran un
negocio ajeno contra expresa prohibición del interesado no tendrán
demanda contra ~I, salvo que la gestión le hubiere sido efectivamente
'.;~ y que ella subsista al momento de la demanda; y agrega: así, por
ejemplo, cuando por la gestión se hubiere extinguido una. deuda que
estaba obligado a pagar el interesado. Vemos entonces que tiene ac"
ció n de repetición, y tanto es .1sí que el legislador ilustra la disposi-
ción por medio de un ejemplo_ La contradicción es evidente. Ella vil.'-
r.e desde el Derecho Romano. Hoy los tratadistas, entre ellos UrrutÍa
~. ~ahamonde, tratan de dilucidarla.

Don Leopoldo Urrutia dice que la cuestlon d,be re:;o~verse así:


s: el pago efectuado por ::l tercero no es útil al deudor,. S~ aplica e!
artículo 1,574 y no habría derecho a repetición; por el contrario, s:
el pago le es útil, se aplica el 2,291 y habría derecho a r~pt!rición. El
pago no .saía útil cuando el acreedor fuere un acreedor benévo!o,
cuando no hub:ere cumplido el pacto tratándose de un contrato bi-
lateral.

La doctrina de don Rup~rto Bl1hamcmd~, que ha merecido mayor


aceptación, plant;!. la cuestión en otros términos: el artículo 1,57-1-
recibe aplicación cuando el pago es un acto aislado, un acto único Y'
sOlidario, cuando d tercero _se limita únicamente a pagar la deuda,
y entonces no hay derecho a repetición; en cambio, el artículo 2,291
se aplicaría si el pago no ~s un acto aislado, sino cuandQ va compr~n·
dido en la gestión o administración de los negocios del tercero. Pare-
ce más aceptable esta· doctrina, fX'r de pronto, por 1: propia ubica.-
m: t..." EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 285

nun dt' I ;¡rticulo 2,291, que .:stá hablando de la gestión o administra-


(¡ón de llegocios ~ontra la voluntad dd interesado.

Claro &11ar 110 ve contradicción alguna y expresa qu,~ si una ter-


cera p:rson.1 paga contra la voluntad del deudor, el pago extingue
igualm~nte la obligación y el que paga no tiene la acción para que el
deudor le reembolse lo pa'!;ado, sin{) únicamente una acción de in rem
,'(r.>o para demandarle aquello en que el pago le haya sido realmente
útil (artículos 1,~74 y 2,291), salvo que el acreedor )... hubiera cedido
voluntariam~nte su· ácción. Y ~n tina nota -agrega: lOA primcravista
parece 'lue hubiera contradicción entre los artículos 1,574 y 2,291; Y
así lo hace notar Amunátegui Reyes ("Imperfecciones y erratas del
.Código Civil", pág. Ü2); pero el artículo 1,574 se limita a -establecer
que el pago de una deuda hecho contra la voluntad del deudor 00 da
derecho al que Jo hace a repetir 10 Plgado, extinguiendo la d·euda y de-
:"a al que lo hace en la condici91,1 que r,endría el que se mezcla en la ad-
ministración d~ un negocio contra k-volunta,d de su dueño: la acción
de la deud~ no existe, porque la' deuda se extinguió definitivamente
con el pago; la acción.de'!o pagado no existe porque el pago se ha he-
cho contra la voluntad del deudor y no puede estÍlnam. como una ges-
tión de n::gocios; p~ro como puede habu beneficiado efectivamente al
deudor, quien :r pesaf de las razones invocadas por él para no pagar,
hubiera debido pagar, con lo que se ha hecho más rico, existe la acción
de in rem 'Verso plta demandar aquello en que ese pago le ha sido real-
mente útil, 'lue es la acción del artículo 2,291 y que puede ser inferi<lr
a 10 efectivamente pagado por el rercero" (obra citada, ·tomo XII,
págs. 51-in fine-y 52. Nota 30).

B. COND1CIONES QUE DEBE REUNIR EL PAGO CUANDO TIENE PO~


OBJETO TRANSFERIR LA PROPIEDAD

464. Enumeración.-Verem03 estas condiciones en las obliga-


óones de dar que ti:nen por ob;eto transferir la propiedad, porque
hay obligaciones de dar que no tienen este objeto, como las que sólo
dan la mera tenencia de la cosa.
Dichas condiciones son tres:
1) Para que el pago sea válido, de acuerdo con el artículo 1,575,
~nbe. ser efectuado por el dueñ<l de la cosa o con .>0 consentimiento;
CL'l\SO UE DERI:.CHO CIVIL

2) Por la persona que tenga capacidad de enajenar la cosa qU!


se paga; y
3) Debe hacerse con las solemnida¿~s o requisitos legales.

465. 1) El que paga debe ser dueño de la cosa pagada o


el dueño de ésta debe consentirlo.-Dice el artículo 1,575 qu~ r..o
... ~ v;ílido el pago qu,' debe transferir la propiedad si no rs r:f.:ctua·
du por el dueño de la cosa o con el consentimiento del dueño. El
pago, ~n este caso, viene a ser sinónimo de la tradición, y estar~­
mcs en pr~s:nda de una cbligación que t:nga pJr obj::to tr;¡n.~f.:­
rír .. 1 Jomin:::> cuando ella emane de un contrato que con.~tituya un
títu:n traslatici.) de ¿ominio; r .·iempI0. si se trata de un contrato
de compraventa. Como el pol\!,O ~s la tradición y como ésta es un mo·
~o de adquirir el dominio, es lógico exigir que el pago sea !f~ctuad·
por el dueño o con el cons~ntimiento del du!ño; p~ro se pu!de :Jbj~.
tar que la tradición hecha por quien no es dueño no es nula, y ahora
se r.os ,Jire que el pago hecho por quien no es dueño no es válido, ei'
decir, ",¡ nu!o. Nosotros creemos que hast'! cierto punto ha habido
una impropiedad en el lenguaje de parte del legislador, al decir qu<!
~ste pago es nulo, porque no habría aquí ninguna causal de nuli¿ad,
aboluta ni relativa; y tanto es así: que este pago no es nulo, que si
d~spués el que paga adquiere la cosa pagada o si con posterioridad
el dueño de la cesa ratifica el pago, éste produc~ todos sus efectos. Y
por otra parte, ¿qué clase de nulidad sería ésta que pasaría a sanear-
u por la ratificación del verdadero dueño? Todo está d~Jr.osrrand()
que nc hay tal nulidad, y sencillamente se aplica en este ca,;o el aro
tículo 682 del Código Civil, o sea, como el pago se efectúa por quien
no era dueño, no constituye tradición, y por él el acreedor no adqui~­
re el dominio de la cosa, sino que únicamente la tradición le va a su-
vlr de tÍtulo para empezar a poseer y a prescribir.

466. 2) Bl que paga debe ser capaz de enajenar.-Dice el


artÍculo 1,575, que no es válido el pago si no se efectúa por qui!n
tenga la capacidad para enajenar. Este sí que es un caso de nulidad.
porque aquí falta la capacidad: Por ew decíamos en el tomo Ir que,
cerno la tradición es un acto de disposición, • requiere en el que
haa el pago la más amplia capacidad filra enajenar; y si no hay ca-
DE LA EXT!NCIÓN DE; lAS OBLlGACIONI,S 2fl7

pacidad. ¡¿;,gicamente habrá nulidad, nuH¿adql.n podr;a saneatse


o ratincar!t cuando ella fuere de carácter relativo.

Ex~pcionajmente, s::gún el Código, el plgD efectua¿o p~H' quien


no es dueño 'o p:>t' qui~n no ti~ne la libre capacidad de enljenar es váli.
do cuandC) se trata del pago de cosas consumibles que han sido consumi·
das por el acreedor de buena fe. Dos son entonces tos requisitos qUt d~­
bell concurrir par~ que se aplique esta ,'·.posición: 1) qUl: &t trat~
de cosa.. consumibles; 2) que se hayan consumido de bu':na fe por d
acreedor. RespectQ al primero, cabe advertir que el legislador, al es-
cribir "cosa fungible", quiso decir ,ccosa consumible", cómó lo de·
muz5tra la misml redacción del artículc: «qué hayan s:do consumi·
¿lS F;)r :!l acreed;:,t". Re~Fecto del segunde, en este caso la buena f.!
<onsistiríá en el hecho de que el acreedor haya creído inocentemente
que d qu~ pagaba era plenamente capaz y que id. cosa pagada era
efectivamente de propiedad del deudor que estaba haciendo 21 pago.
Una cuest.ión: en est~ caso, ¿se prentrt.irá (el buena fe del acree.
dvr, Q és!e tendrá qu~ probar/(i? En realidad, habría dos razones en
contradicción. Vimos que de acuer¿o con el artÍculo 707 se' presum!
la buena fe, y concluimos que ~sta dispo.iición era de aplicación gene·
ral; pero en este caso parece que no se aplicaría la presunción del aro
tículo 7e7, porque esel situación de qu~ el pago sea válido m ciertas
circunstancias es exc~pcional, y, por !o tanto, si el acr~edor qui~re
aprov~char de esta sicu.lción excepcional, es lógico que d~ba demos-
trar las dos ccndiciones exigidas.

467. 3) El pago debe efectuarse con [as solemnidades le·


gales.-Aunqu1! no lo diga el artículo 1,57'5, el pago debe efectuar$e
con los requisitos legales; si S~ trata, por ejemplo, de la obligación
que tiene el vendedor d: entngar al comprador la cesa vendida y éso
ta tS un inmueble, deb! hacers! la tradición por medio di! la corre3-
pondiente inscripción en el Conservador de Bienes Raíces. Este !s un
requi;;it~ que !m.ma de las r!glas g.!n~rale5_

C. A QUIÉN DEBE HACERSE EL PAGO

468· Personas a las que pu "de hacerse:; acreedor.-El ar-


tículo 1,576 dice qu~ para que el pago sea v.11ido debe hacerse a.
---- ----
acr~dor (entendiéndose por tales aún aquéllos a quienes hubiere pa-
sado e! crédito a título singular) o a las per~onas establecidas por la
!ey o por e! juez o a la p~rsona a quien d acre,edor hubier(: diputado
para el cobro. Pero también e! pago puede hacerse al pose.edor dd
crédito, de acuerdo con el inciso 2." de est': artículo: "e! pago hecho
de buena fe a la persona que esr:lba entonces en ro5~sión cie! crédito.
,'s válido, aunql1,e después aparezca que el crédito no le perren:cía"_
UII ~Ulllil, son tres las personas a ljui l'llo pll\'de efectullr:i': el pa-
go: el acr,:edor, el repre!entante de! a~l"~cdor y el pos,:edor del crédi-
:o. Esta cu:stión de saber a quién debe ef.ectuarse el pago es muy
importante, porque hay un aforismo jurídico según el cual "el que
~..;a mal, p" -, dos veces"; en otr'~s términos, si el deudor paga a
-1ul~n no ~~:ne facultad de recibir, si,=mpre el acr~el1, podría exigir
el pago. Do! aquí el cll ..... ado que debe poner ,'n el pago el deudor.

469. a) Pago efectuado al acrecdor.-En primer lugar, c:!


pago pu'ede efectu,ar~,e al acreed·or, y agrega el artículo 1,~76 entro:
paréntesis: "bajo cuyo no:nbre se ,entienden todos los que le hayan
.sucedido en el crédito, aún a título singular". Por lo tanto, la expre-
sión acreedor la tomamos en sentido jurídico, no en sentido físico,
:naterial, y para este efecto se entenderá acreedor:
1) El acreedor físico o material;
2) Los herederos, 'que son los wntinuadores de la persona del
difunto y al cual representan de acuerdo con el artículo 1,097;
3) Los legatarios, que son precisamente quienes suceden a título
singular; y
4) El que ha cedido un crédito, o sea, ('1 I"('sionario de un crédi-
.0. que también sucede a titulo singular. Hay en esto una diferencia
c.:>n resp!cto al deudor, porque el pago no puede hacerse al cesionar:,)
¿d deudor, ya que el r:ódi~o no acepta la cesión de deudas.

470. Casos de excepción en los que el acreedor está impe-


dido para recibir el pago.-Naturalment,~, lo más común es que el
pago Y.! haga al acreedor, ya que él ·es el que contrata, y al contratar,
10 ha h~cho pt'ecisamente en la esp!ranza y seguridad de que se cum-
pla la obliga<:ión. Por eso podemos c<mcluir que la regla general es que
e: pago se haga a! acreedor. EXCé[' ill1mente el acreedor se encuen.-
DE LA EX'fINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 289

Ira imp=dido para recibir el pago en los tres casos que taxativamente
enumera el articulo 1,:578:
1." Cuando no tiene la libre administración de sus bienes;
2." Cuando se ha mandado retener el' pago o embargar el cré-
dito; y
3." Cuando se paga al deudor insolvente en fraud~ de los acree-
dores a favor de los cua¡'~s se ha abierto concurso.

471. 1) Acreedor que no tiene la libre administración de


sus biene9.-De acuerdo con el N.O 1.0 del artículo 1,578, no puede
efectuarse el pago al acre:dor CUanto éste no tiene la libre adminis-
tración de sus bienes, salvo que el pago se hubi.ere efectuado en su
provecho o S·! justifique este provecho de acuerdo con el artÍculo
1,688, según ei cUll el relativo o absolutamente incapaz no puede re-
cibir el pago. El l:gisla¿or creyó conveniente' establecer esta prohi-
bición (·omo una medida de protección y seguridad a los ¡ncapac'~s.
Pero el mismo artículo contempla una excepóón: el pago h'~ého a un
incapaz es válido cuando $: ha efectuado en su provecho, provecho
qu e s~ considera d,e acuerdo con el artículo 1,688. Esta excepción tie-
'; una sólida base de equi9ad y constituye una aplicación del princi-
pi:) del enriquecimiento sin causa, qu~, sin estar enunciado en forma.
("presa, informa toda la legislaóón. De acuerdo con el artícu:o 1,688
<llande 5:! anula un contrato con un incapaz por su incapacidad, no
tiene el otro contratante derecho a exigir la devolución de lo que pa-
gó salvo en cuanto el incapaz se hubiere hecho más rico; y soe ent:n-
clerá que se ha huho más rico cuando las cosas pagadas o las ad-
quiridas por medío de ellas le hubieren sido necesarias, (J, si no le h?n
sido necesarias, subsisten y se insiste en retenerlas. Tenemos entonces
que !'erá válido el pago efectuado al inclpaz cuando las cosas paga-
das le hubieren sido necesarias, o sí no le han sido n·~c!sarias, subsis-
tan al momento de la demanda y el m-!oor de5~a retenerlas. Por ejem-
plo: el pago que hizo el deJdor al menor de edad permitió a éste
comprar acciones ¿.tI conRicto del Chaco cuan¿o estaban a 74; si hoy
están a I14, el pago ha sido una ventaja para el acreedor incapaz, y,
en comecuencia, no tendría derecho a alegar la nulidad d:i pago.
Igualm!nte, si mediante el producto del pago el incapaz deruvo una
ejecución o CHj;)argo que recaía sobre sus bienes, se aplica el ar-
tículo 1,688.
1t'). -Ot"¡¡gacione.=¡
290 CURSO DI! DERECHO CI\'IL

472. 2) Mandamien' 't> retención del pago o embargo


del crédito.-De acuerdo con el N:' 2." ¿el artÍculo 1,~78 tampoco
es válido el pago hecho al acreedor cuando se ha mandado embargar
el w:¿ito o t~ten~r su pago, y por esta razón htmos insistido en t!~
l!~r:d1l) Jo! pr~nda general que ti,ne el acw:dor con respecto ... los bie·
t1t:s d:! dwdllr, pr::-sentt:s y r 'uros, muebles e inmuebles, corporales
(' i'ltllrrt)r.ll~~, ron la sola r)(c~pción de [os bienes no embargables;
ahora, el crédito que tiene el acre;!¿or es un derecho, es un bletl in·
corporal que ~stá en su patrimonio, y, por lo tant'o, este acre~dor pu~·
de, para pagarse, embargar el crédito, puede obtener--como medida
prccóllltnriól-ql!e se r:tenga ~sc crédito, y en este caso, si ~e :ncu:!ntr:J.
embargado =1 cré¿ito o r~teni¿o :1 pagll, el P,I);.> h~cho al .lcrc:dl.l:"
es nu~o, ya que en otra for:m, ést~ quedaría burlado.

Elector qll~ produ('~ el embargo o ntencióll d~ un cr¿dito.-


Son varios:
1) Es nulo el pago que ejecuta el deudor m esta circun.>tancia.
2) El acreedor no puede demandar al deudor y no está rampo~
ca !l deudor obligado a cancelarle, y ello apar~ce claro en pre~enci:l
del artículo 681, según el cual se puede .pedir la tradicción de todo
lo que se deba mientras no haya plazo pendiente o intervenga de~
creto judicial en contrario. Ahora, el decreto judicial constituye un
acto de la autoridad, ccn3tituye fu~rza mayor, y, por lo tanto, si d
deudor no paga la obligación cuando se ha embargado o retenido d
crédito, no está colocado er mora, porqu! le impide hicer el pago d
decreto del juez, y sabemos que la mora supone qu~ el incumplimien.
to ,'~ d~ cal;ácter culpable; por eso la juri3pru¿encia ha r~suelto qu~
no se encu~ntra en mora el deudor cuando no paga la deuda si ésta
está retenida o embargada (3).,
La retención .J·cretada impide que se haga el pago. Y la ley no
distingue que la re,t:nción s.ea ¿ecretada a petición de un tercero o del
mismo acreedor y, por lo tamo, a ambos casos debe aplicarse la regia
¿el artículo 1,,578. Así, la jurisprudencia. ha dicho que "entregada cier-
ta suma al arrendador para que oportunamente s.e pague de ¡::erta,3
rentas de arrendamiento, y decretada antes de hacerse el pago !a reten·
ción en poder dd am:ndador en un juicio diverso seguido t",r él mis-

(3/ S,n,~"cl.l d. ~ J. jun¡., J, 1907' ·'Rev¡.~.l .~. Der>et,o ," Jll"i,~n·


dencla'·, tom.l IV, seccion prtmer3, pá~, .H 1,
DE LA EXilNCIÓN DE LAS OBLlG.'ClON ES

mo, en contra del arrendatario, no procede declarar pagadas esas ren-


ras en el juicio en que se le cobran ejecutivamente" (3 bis).
J) Embargado el crédito no es sus;;:eptíb!e de compensación, co-
mo lo dice el artículo 1,661, inciso 2.".
,.
4) Sí el pago lleva envuelta la -tnajenación, habrá el1 él ODJet::>
iIlcito, según el articulo 1,464, regla 3.", que establece qUt hay objet-:)
ilícito en la enajenación de !;s cosas embargadas, y, habi:n¿o objeto
ilícito, hay nulidad absoluta.

473. 3) Quiebt. Jet deudor y pago fraudulento.-De acuer-


do ('on el artícu!o 1,578, N." 3.", tampoco es válido el pago hecho aL
deudor \I1so[vente en perjuicio de !os acre~dores en cuyo Favor se In
abierto concurso. Este N." 3." debemos enttnderlo de acuerdo con 11
actual Ley de Quiebras, y aplicarlo tamo al deudor comerciante co-
mo al civil, por cuanto hoy , .t no existe el concurso, sino sólo la quíe"
bra. Ahora, no puede ef!ctuarse el pago al deudor en est0s casos por-
<¡ue con motivo dt la quiebra se produce ~o que 3e llama el desasiroien-
te dt los b:enes; en realidad, el fallido pierde la a¿min¡.'~·~aóón y !a
disposición de sus bienes y todos pasan a manos del síndico; de tr.Q-
do que el síndico será quien deba recibir el pago del fallido. Con esto
S~ obtier:e qu~ todos los acreedores se encuentr!n en igualdad de cor."
dicicnes, 10 qce no se obtendría si el deu¿or pudiera hacer pago.>
a:slados a los acreedores.

474. b) Pago efectuad", al representante del acreedor;


dases de representación.-En segundo lugar, también puede reób¡r
d pago el representante del acreedor. La representación para recibir
el pago 'puede ser de tres clases: juqicial, legal y voluntarta. En otros
términos, las tres clases de representación estudiadas son aplicables al
pago, lo que queda de manifiesto con la sola re ¿acción del artículo
1,576.

475. 1) Representación judicial.-Esrarernos en presencia d~


la repr~ntación judicial cUcl.D.d-o la persona que va a recibir el pag'O
es nombr-,da por el juez, como acontece con [os depositarios o s!cues-
tres y (-amo acontecía con 1;)5 síndicos a.ntes de la Ley de Quitbras, pUl"

'o bis) Cas. fondo, de la de diciembre de 1937, "R~vi.ta de D~recho ,


J uri,prud~ncl..
" tomo XXXV, ~"gunda parte, ~~cci0n prim~.1. ',~. :!76.
C\JRSO DE DERECHO CIVIL

!ley día son nombrados per el Presidente de la República para todes


.'0' casos (antes eran designados para cada quiebra en particular).

476. 2) Representación legal.-A la representaclon 1.:gal s~


,diere el artículo 1,579, cuando dice que r~cib~n legítimamente: lcs tu-
:er:s o curadores por sus respectivos representades; los albaceas a quie.
nes se les hubiere encomendado o que tuvieren la tenencia de les bienes
¿el difunto; les mari des por sus mujeres en CUante tengan la admi-
:1istración de les bienes de éstas; les padr:s 'O madres de familia por
sus hijes en iguales términos; y las demás personas auterizadas por
:cy especial. De modo '-lue tode repres_ltanre legal rien: facultades
para recibir el pa~e.

477. 3) Representación voluntaria; diputación para el pa-


go.~uando la representación pJra' recibir es voluntaria e conven-
cienal, roma el nembre de diputación para el pago;y puede s':r de tres
clases:
1." Se ccnhere al mand':¡"'uio la administración de todos les
::cgo('\os;
2." Se conhere al mandatari·:) la administración de un negoci\>
particular ¿:onde va cempr.endido el p.lgo; y
3.;1 S! 'Otorga un mandate especial exprese que se pone en ceno-
cimiento del mandatario.
Esta disposición ne puede ser más sencilla, porque la fawlrad
para recibir el pago puede s.er una consecuencÍ.l de tener la admi~is­
,ración de tedos. l'OS bienes del acr~edor, la administración de ciertes
negocies del mismo e un mandato cenferide expresamente para recibir,.
que es el caso más curriente.

Para que se considere "á!ído el page hecho a una p,'!rs·ona que ha


:ecibide manda te del acreeder, es n~cesaríe que le reciba en el carác-
ter de mandatario. En consecuencia, si lo recibe en otra calidad, el
pago es nulo (*).

478. Capacidad para ser diputado.-El artícule 1,:581 estable-


ce que cualquiera persona a quien el acreedor ie haya cenferide este en-
(.) C<u. de 20 de agosto de lQ32, "Revi.ta de Derecho y Juri.pruden-
cia .... tomo XXIX, S<!gunda parte, • ción primera, p. ¡;. 611.
DE LA EXTINCiÓN DE LAS OBLIGACIONES 193

.:argo puede se~ diputado parll recibir el pago, aunq~ no tenga 'la ad-
ministración de sus bienes ni sea .:apaz de tenerla. Es decir, puede ser
diputado para recibir el pago aún un relativamente incapaz. Este ar-
tÍculo 1,581 está ·en perfecta armonía y concordancia con la regla ge-
neral que contempla el artículo 2,128, del cual se desprende que tam-
bién puede ser mandatario un relativamente incapaz. Pero es evident~
que no podría serlo un absolutamente incapaz.

479. El poder para dem,mdar en juicio, no faculta para re-


cibir el pago.-En dertos casos la facultad para recibir el pago se de-
duce -en forma indirecta; así, el mandato que se confiere para v.!nde:
lleva en sí envuelta la facultad de recibir el precio. En cambio, de acuer-
do con el artículQ 1,582, el pode" conferido a una ptrsona para. actuar
en juicio no es suficiente para que reciba el pago de la deuda, disposi-
ción que está en perfecta armonía con el artícu!o 8.", -inciso 2.° de!
Código de Procedimiento Civil, que establece que una de las faculta-
d~$ que deben conferÍrsele especialmente al mandatariQ es la de perci-
bir, y qUe si nada se dice, se entiend't que nQ tiene facultad para ello.

480. Terminación de la diputación.-En realidad, la forma


de termin~tción de ella no constituye sino una aplicación d~! las reglas
generales de la terminacÍón del mandato, ya que esta diputación !s
un perf.ecto mandato. Expira la facultad de recibir el pago en los tres
casos sígu:enres:

1) Por la muerte del diputado, de acuerdo con el artículo 1,386,


que estab!ece que no se transfiere a los herederos 1.1 facultad de red·
bir el pago; y este artículo está ·en perfecta concordancia con el ¡r-
tículo 2,163, según el cual el mandato expira, entre otros C:lSOS, por la,
muerte del mandatario.·La razón está en que el mandato es un contra-
to inruico-personoe, aL cual se aplica la muerte del acreedor o del deu-
dor cerno una forma de extinguir las obligaciones.

2) Por la reyocación, aplicación del artículo 2,163, que establece


que el mar-',lto se extingue, entre -otras formas, por la revocación. En
cons-ecuencia, este contrato nos ofrece la particularidad de poder de-
jarse sin decto por la voluntad de uno solo de los contr<Jtantes. Esta
regla. genera! tiene dos excepciones, Q sea, hay dos ca~Q5 cn í\,,:. cua¡.!s
:l).t CL'RSO DE DERECHO CIVIL
================================
~! acreedor no pu~dt! réYOcar a su arbitrio el mand,hll conf.erido pan
~ccibir el pago, :: ellos están contemp!ados en los artícu!.os 1,584 }'
1,585.

a) El artÍculo 1,584 !,~ pone en el caso de que el diputad,o o mano


catar:;> hub:ere sid~ nombrado dt común acu~rdo por el acr!edor y el
¿~lId:l;·. ~nt:Jnc.!s, naturllmente, ccm::> una aplicación d! los principio,;
;~:1:ral~s que el contrato =5 ul1a ley para 1il5 p.ltt,~:., 110 pucJe:l "cre~'
,lo:::, po:, su sola voluntad, dejar sin efecto ese mandato, ya que a ello
so,: o¡:::m! la voluntad dd otro contratant~} qU! también confirió el
mandato.

('mbargo, el mismo artículo 1,584 tien: una conrra::xcepcl0n,


?orq~ taculca al acre:edor para hacerse aucorizu por el ju~z para re·
".locar ~I mandato conferido de acu:rdo con el J·:!udor cuanto éste n"
tiene interés ~n oponerse a esta revocación. Porgue pue-de acontear qU!
el mandatario no sea una p~rsona seria y honrada, como S! creyó al
prin::ip:o, y entonces no se vería el int:ré.s del d::udor para' manten!r
e; mandato, motivo por el cual d acreedor podría revocarlo perf2Ctl,
mente.

b) El artÍculo I,585 se pone en el caso de que S! haya estipulado


.,tlt' :1 pago pc::lrá hacrse al aC11::eclor o a un tercero. Frent: a esta si·
:uJci'Jn, por r~-g'a g~neral el 3creedJr no podría imp::dir que el pago
,<! híci~re al rercro, salv.1 d::ls c:mrra·excepcion.:s: 1) ::uando:1 acre:d~1r

;••'1 hubiue dCllundaJo :tI deudor; y 2) cu:tnd.> <-1.1< '.-:lm cuvi:r!' lIJl

justo motivo pan revocar =1 a· J:rdo. En amb~s ca~¡)s, cl!1tnll¡Jla':o>


"n el artÍculo 1,585, el pago undrá que efectuars~ al acreedor y n:> al
tercero.

3) Termina la diputación por hacerle inhábil el diputado (ar·


tículo 1,586), se hace inhábil el mandatario, como por ej~mplo cuando
)e sobr~v¡ene. demencia, mu~m: civil, potestad marital, etc. Y terminl
,~l artÍculo, expresando la regla general: "yen general por todas las
causas que hacen expirar un mandato".

481. e) Pago hecho al poseedor del crédito.-Y ·en último


lugar puede ~f~ctuarse al poseedor dd crédito. Se refier·~ a él el aro
·
DE LA EXTINCION DE LAS OBLIGACIONES

_.....:..=========.======
tículo 1,576 ~n el inciso 2.", cuando dic.e que "el pago hecho de buena
fe a la persona qUe estaba entonces en posesión del crédito es válido,
a.unque después aparezca que el crédito no le pertznecía". Esta dispo-
sición ti~ne interés, p.?rque constituye una aplicación de un aforismo
jurídico hgado por el Derecho Romano y s!gún el cual el error común
c-onstituye derecho. Porque si una persona .estaba en posesión dd cré-
dito, era lógico que el deudor supusiera, por las aFlariencias, que real-
mente era su duenoi )! ,; después aparece' que realmente no lo ~s, -e-
ría in;usto formular cargos al deudor, ya que tuvo causa suflci:nt:
d~ error.

Esta máxima, que naClo en el Derecho Romano, también se de-


nomina Ley de Barbario Filipo, (pretor de Roma). En Roma no po-
día $-el' p:eror qúien había sido primero esclavo y d!spués l:b:rto. To·
d"s ignoraban que Barbario Filipo había sido amba'S .cos,as antes de
pretor. Pero filé demandado públicamente. Surgió una gran discu-
sión. Como pret-ot", había ejecutado muchos actos de autoridad; de-
jarlos sin efectos era p~rturbar la vida jurídica. Y S~ llegó a esta
transacción: se dejó afirme todo lo ejecut,uJo por él y Barhario fué
qucmldo en una plaza pública. A través dd Código hay otra:! aplica-
c: >!les de esta máxima.
482. Aplicación restrictiva.-Como esta dispo.;ición C.i !x:ep'
donal, hay que aplicarla restrictivammte.

483. Requisitos. para que el pago sea válid".-Para que ,el


pago sea válido deben concurrir las dos circunstancias que enumera
el artículo: que el tercero sea. pOleedor del crédito al tiempo de :!Eec-
tuarse el pago y que el deudor esté de buena fe, es d~cirf que realmen-
te haya creído estar pagando a quien es acteedor.
Con respecto al primer requisito, hay que advertir qu~ el legis-
lador se refiere, no a la posesión material del crédito, sino a la jurí-
dica; no al hecho de ser tenedor material del tÍtulo, en el cual ::::.nsta
la obligación, $ino a una posesión jurídica, como seria en el Siguien-
te ejemplo: se cedt. 'crédic·o a una persona, pero con vicio de inca-
pacidad; es cesión nula, y el cesionario, aunque no es dumo, es po-
seedor del crédito. Todavía, pu~de suc~Jer que d crédito 10 haya
cedido quien no era dueño, y entonces, a virtud del principio qu.
CURSO UE UL::RECHO CIVIL

nadi~ puede transferir má .. derechos que los que ti~ne, tampoco d


cesi:mari" pasa 3. ser dueño, pero es poseedor, y se aplicaría el artículo.
Hay otra O1plicación en el caso del h:re¿ero putativo a qu;.:n se te
hub:ere conf.:rido la posesión efectiva de la herenl:l.l; si el deudor te!
paga creyéndolo verdadero h.!red~ro y después apltcce qu~ no lo I!S,
estlría biw pJgado, porque la Fosesión cf~ctiva hac: creer que :!fec-
riVlll1l: nte es heredero.

,~84. El pago efectuado a una persona que no pUl"de reci-


birlo, no extingue la obligación; excepciones.-Y éstas son lu
p!rsonas que pueden recibir el pago. Ahora bien, todo pago efectuldo
a otra persona que no sean éstas, no proJuce el efecto de l~xtinguir
la obligación, y, por lo tanto, el verdaderu acrceJor tiene del'echo a
exigir ~l pago, y el deudor queda obligado a pagar dus wc~s, por Pl-
g.lr mil!. Si n embargo, el artículo 1, ~77 l"stablece Jo:; excl"pciClnes, ¿l~
casos en que el pago efectuado a persona diversa dI! las enumeradas
t¡cn~ la virtud de extinguir la obligación:
1) Cuando el acreedor, con posterioridad, y teni,endo suficiente
capacidad, ratifica el p¡¡.go efectuado a ese tercero.
2) Cuando el que recibió el pago, por cualquiera razón, llega a
suceder en el crédito al acreedor; por ejemplo, éste lega el crédito a
dicho t~rcero; porque entonces S! convierte en verdadero acreedor.

D. LUGAR DEL PAGO

4W>. IlIlportancia.-Tiene importancia drtrrminar dllnde de·


be hacers.: el pag<..' , porque ello va a tener: influencia ~n la C()mpeten·
cia d~ los Tribunales. Porque, de acuerdo con IOl artículos 213 y 216
de la Ley Orgánica de los Tribunales1 es competente el juez del lugar
dond! deb~ efectuarse el'pago, lugar gue señalan los artículos, 1,~87,
1,588 Y 1,589 del Código Civil. V'~amos qué dicen estos aL ...dos.

486. Para determinar dónde debe hacerse el pago hay que


dit;tinguir según haya o no convención de las partes.-Si hay, nada
más deb~mos av,eriguar, porque de acuerdo con el artículo t,587 el pol-
g(' debe efectuarse en el lugar conveniClo. Se aplica la !ey <- contrato.
Si nada han dicho los contratantes, dI! acuerdo con el artícülo 1,588,
hay ';1I"- hacer un nuevo distingo, según qU! la deuda ~e'a de especie o
DE LA EXTINCIÓN VE LAS OBLIGACIONES

cuerpo cierto o de distinta naturaleza: cuando se refiere a especie o


c~uerpo cierto, el pago debe dectuarse en el lugar en que la especie se
encontt:aba al momento de celebrarse el cont"ato; si es de otra natura-
leza, d~'be dectuarse en el domicilio del deudor, entendiéndo!e por tal
el lugar en qu~ el legislador supone establecido al deudor para el efee-
[Q de SllS relaciones jurídicas. Si el deudor estaba en Santiago, el pago

debe efectuarse en Santiago, y no en Delicias 1058, porque ésta es la


h.loitudún.

El artículo 1,589 se pone en d caso de que haya una mufttción de


domicilio entre la ceh bradón bl contrato y el pago, y dice que d~b.!
estarBe al domicilio que existía al momento del 'contrato, salvo estipu-
I¡¡cill!l en contrario.

E. ÉPOCA DEL PAGO

487. Regla genera1.-La ley nQ regiamenta expresamente esta


materia. Pero puede conc1uirs~ que el plg'O debe hacerse inmediatamen-
te después de c:lebrado el contrato, después de contraída la Qbligación,
siofmpre que se trate de obligación pura y simple, ya que si es condicio·
nal () a plazo hay que esperar que el plazo llegue o la condición se
cumpla.

F. GASTOS DEL PAGO

488. Quién debe soportarlos.-El Código se refiea e"preu-


mente a esta materia en el artículo 1,'571, diciendo que son de cuenta
del deudor, sin pújúicio de la estipuladón de las pams o de lo que u-
suelva el juez sobre las costas judiciales: estas SQn las dos excepcione:>
a la regla general.

G. CÓMO DEBE HACERSE EL PAGO

489. Reglas generales.-Con respecto a esta materi;¡. hay dos


reglas generales que la inspiran y que el legislador contempla. En et
artículo 1,569 una y en el 1,'591. otra. El artículo 1,569 establece qu~
el pago ¿ebe efectuarse bajo tedos respectos de acuerdo con el tenor
de la obligación, y agrega qu~ el acreedor no podrá ser obligado a re-
continuar
ir atrás
DE LA EXTINCIÓN DE LAS OBLlGACIUNES

493. 1) Las obligacioneS. de dinero simplemente.-El a.r-


tículo 2,199 dd Código Civil ef>tablece qu.! el mutuario es obligado a
pagar la suma numérica estipulada en el contrato. Esta disposición no
¿f> desconoció pata nO&otr05. Al hablar d! la teoría de la impn:visión
¿i:imos qU! este artículo :s un,a negación de esta doctrina. Dice qu:: se
debe la suma numérica estipulada en el contrato, y, por .lo tanto, hace
caso ,omiso de las v~riaóont's que puo!da teneJ! la moneda. Si en 1925
Ptdro contra.e una deuda de 100 y la paga hoy, est'ará obligado a pag:!r
únicam·!nte bs 100, no obstante qu-! ellos signifiquen hoy unos 400. ?a-
b!mos, entonces, cuánto debe pagarse. ¿Y cómo debe pagarse? Tene-
:n03 que ref.:rirnos a los d:cr~tos ley.!s mon~tarios dictados última-
mente.
E! 486, d: 192', creó el Blnco C~ncral de Chile, y la facultad'
que tmía ant!s el Gobierno d~:mitir billet'es pasó a man,os de aquél
por un plaza d:! 50 años. En e: artículo 68 de este decreto-ley se esta-
bl,ce que bs bilietes ~mítíd,os por el Banco C~ntral t:ndrán circulación
ilimitada y serán· recibidos p"ra pagar cualquier obligación, sel pÚo
blica o privada, Así tenemos que una forma de pagar del deudor es
por medio de los billetes dd Banco ~ntral, y el acreedor, ~n conse-
cu:ncia, no podrá negarlle a recibir estos billt,tts. Además, .el decr:to-
:!y 606 cscabl:ció el sistema 1'" ~m!tario chiblO, volviéndo$e con él al
r~gim~n c= la convertibilidad, al r"<men dd padrón de oro, y se dice
en el artÍculo 2." que "" unidad monetaria será d peso de 183 mil
57 millonésimas de gramos d~ oro fino, ro que se llama la moneda de
6 d, poniéndolo en relación con la f. El artículo 7.' de este decreto-
I.:y estab!!<:ló que las monedls que se emitan en conformidad a la
ley servirán para cancelar todas la sobligaciones, publicas o privadas.
En suma, entonces, en virtud de los artÍculos 7." d<el decr<eto-
ley 606 y 68 dd decreto-Iey 486, resulta que el deudor podría pagar
su obligación de din!w indistintamente en moneda de oro o en bille-
tes del Banco Central. La cuestión no ofrece diflcultad hasta aquí.

493. bis) Moneda divisionaria.-Dentro de fas sistemas mo-


netaríQs existen las monedas divisionarias.. y el artículo 2,199 estabJ~·
el en síntesis que el aCI:'!edor no será obligado a recibir en mon-~da me-
nuda d~ plata o cobre más allá del límite fijado por la ley. Este li·
mite, durante la vigencia del Códig~ de Comercio, era detzrminado en
el a~tkulo 118, que hoy se encue!": .. ') derogado y sustitutdo por los
300 CURSO UE UEIlECHO CIVIL

artículos 14 Y 19 del decreto.ley mon~tario 606, de 14 de octubre do:


192'. ~ acuerdo con estos artículos nadie puede ser obligéldo a re-
cibir en una sola vez más de $ '0 en mont'da de plata y más de ~ ,
en mou c!a de níquel, salvo el Fisco, que está obligado a admitir cual·
quiera cantidad de esta moneda.

494. 2) Y 3) CÚlnplimiento de obligaciones contraídas en


Chile elt 11l0n~dil extr¡¡njer¡¡ o en moned .. nacional oro; diversoo¡
p~ríodo, legales.-EI cump!imil!nto de obligaciones contraídas en
moneda extranjera o en moneda nacional oro ha estado sometido a
normas legales diferent~~ en los siguiemes períodos: (4).

495. Primer período.-"Desde :.l vigencia del Código Civil


(1." d~ enero de 18'7) hasta qUe empezó a r..:gir el Código de Comer·
cio (l." de enero de 1867).
Durante este tiempo la única disposición aplicable es el artículo
1,569 del Código Civil, que dispone que el pago se hará bajo tr.' .5
los respectos en conformidad al tenor d~ la obligación, sin perjuicio
de Iu-.que en casos especiales dispongan las Iq ,5 Y que el acreedor no
podrá ser obligado a recibir otra cosa qu~ lo que se l! deba, ni .Jun a
prl!texto de ser de igualo mayor valor la ofrecida.
Por consiguiente, de acuerdo con la citada disposición, estipula-
da una obligación en moneda extranjera o en moneda nacional oro,
~ 1 deudor deb~ cumplirla neceslCiamenre en la moneda conv~nidl.

496. Segundo período.-Desde la vigencia del Código de Co-


mercio (1." Je enero de 1867), hasta la promulgación de la ley d~
!O de septiembre de 1892.
Pa.ra estudiar Ia.s disposiciones del Código de Comercio (artículos
113 y 114) que modificaron lo prescrito en el Código Civil, es nece-
sario distinguir si la estipulación se refiere a obligaciones contraídas
.!n moneda extranjera o en moneda nacional oro:

A) Obligacwnes esti¡nJadas en moneda extTanjera.-Para esta


clase de obligaciones los artículcs 113 y 114 del Código de Comercio,

(4) Las líneas que a continuación nos tomamos la libertad de reproducit'


~rt,!necen a un exCelente tr.:lbajo de los distinguidos abogados 5eñores Ch1'
ná y Maza.
,
lJE LA EXTINCION DE LAS 011 LtG'"UON ES J01
_... :;,..:-'::.':::':. .=-==
dhponcn que el pago puede realizane en moneda nacional, t'~ducién­
dost por convenio de las partes o por avaluadón de peritos) la mo-
neda estipulada a la moneda nacional según la rtlación exist!nre en-
tre ambas monedas al tiempo del cumplimiento de la obligación.

B) OMi;p.J.:ioner r:¡típulddas t'n m07Ir:J", Ilational uro.-Sobre


ellas, el Código de Comercio, no cúnt'~mpló reglas esp:cíales, ya que
)a nwneda legal en cir¡;u!ación en Chile era prt'ósamente en tat épo-
,.a, moneJa de oro.
Pero desde que cesó este regimm monetario con la dictación de
diversas leyes que establecieron d billete inconvertible de curso forzo-
!o, fué necesario determinar si aquellos billetes podían servir para can-
..."Clar obligaciones contraídas en moneda nacional oro.
Las respectivas leyes de il'lconvenibilidad se encargaron de esta-
blecer con toda claridad que los billetes cuya emisión autorilaban te-
nían valor liberatorio para la solución, sin recargo, de tod.a. especie
de obligaciones, cualesquiera que fuera su fecha y los términc,s en que
-:stuvieren otorgados. (Leyes de 6 de septiembre de 1878, 13 de junio,
10 de a bril y 26 de agosto de 1879 y 10 d e enero y ¡ 9 de agos to de
lB80) •

497. Tercer período.-Desde la dictación de la ley de 10 de


septiembre de 1892 hasta la promulgación de los deuecos.leyes de 22
de agosto de 192,}, N." 486, sobre Banco Central, y de 16 de septiem-
bre de in'}, N." 528, reemplazado por el de 16 d~ o::tubre de 1925,
N." 606, ambos sobre legislación monetaria.
Durante este período rigió la citada ley de 10 de septiembre de
1892, que mo':ificó las prescripciones <id Código de Comercio y las
leyes de ¡nconvertibilidad mencionada.<;.

A) Obligaáon~s ~ltipulaJas ~n monedd extrt1nj~ra.-A su res-


pecto, es necesario hacer una distinción entre las obligaciones con-
traídas en el extranjero para ser cumplidas en Chile, y las contraídas
dentro del territorio de la República.
1." Lu obligaciones en moneda extranjera contraídas en el ex-
tranjero siguieron rigiéndose por el Código de Comercio (anteuJo
114, inciso 1.... ), por cuanto la ley de 1892 derogó únicamente el in-
ciso segundo de este artículo, que lIe refiere a ¡'as obligaciones con-
cL'K\O 1lI: IH'KI'CIIO CIVIL

traídas en Chile. En consecucncia, cn las obligacion~s contraídas en


mOlll:J..a extrall]l'r;1 fuera JI.' la Rcp,',l,lica para cumplirse en Chile, d
d~uJ\lr pudi.1 p,l~,lr ,'11 I1Hllll"!;¡ n,'~I\IIh1I, (,r('l'ru,ínJose la r,'duccI1ill
Je: ;lcucrdo (¡In 1,) pn'~(rlllI el! ... 1 .lrtíclllu 114, inCl~') l." Jel C.·,Jigll d:
Comercio, al cual ya nos ht:mos referido.
2," En ClIanto a las obligaciones en moneda extranjt:ra contr.lÍ·
Jas dentro de la República, la l~y de 10 de s~ptiembre de 1892 dispu·
so que ~5t'l5 serían exigibles en la moneda conwnida, salvo esripub.•
ción en cCl1trar:o. Esta ley modifica, :11 cÚIl~t:u:ncia, !¡n pr~)l!ripci(J.
nes dd Código de Comercio y vuelve a aplicar lo,; principies qU! esta·
I,t reta el Código Civil.

B) ()f,fi¡.¡.Jc'iol/t'" (·rtiplIl"J •./I' ('/1 ,monedú 'Iúci¡;nú/ oYO.--Rcspect'l


.le ellas, la (!taJa ley de !O de s~ptit:mbre de 1xn, di~puso qu~ tam·
h¡én, salvo estipulación en contrario, er.ln exigibles en la moneJa con·
v:nida.

498. Cuarto período.-Desd~ la dictación d·· 'os mencionado;


,1t'cn'r\ls.lt'yl's $ohr' n,llleO Cwcral y Icgi:.lación mon,:cJrt.1 hasta h dic·
:,ICI'"'' ,It' 1;\ In N," 4.')71, J e ¡(l ,l.~ JulIO de [1,131, rl'rmplazada por
1..1 ley N," ",1111, ,1., 1') lit' ,¡[mi J~ 1')32, arnb,\s s<)br~ L,tllIbi,lS inl':r
n ,lci'lna It·s,
1..:1 .11111 VlrtUJ J~ los Jet:r~c(\s.I,·yl'~ ,'11 relarl1l'1.I, ,e ese.l"
1')2), ,'11

b~eció nucv.lInencc ~11 ehde el sistrma mOllctarto Jd paJrón dI! oro,


creándose el Banco Central, con facultad de emitir bdletes conv.:rti·
bIes a la vista, a la par y al portador. Durante est~ período pierde!.
pues, en gran parte el interés práctico de las estipulaciones de obli.
glciones en moneda nacional oro o en moneda extranjera, ya que la
moneda chrlena adquiere un valor fijo en relación con el oro.

A) Ob/igJci()n~r ,'n mont'cI..r t'xtr,,"jt'rct.-En 10 que se refiere ol


estas obl'gaciom:r, el d.:creto.ley 486, de 21 de agosto de 1925, sobre
Banco Central de Chill!, dispuso en su artí. " :,) 68 qll! n.:> obilant.! tI
podrr liberatorio amplio que otorgaba a los billetes Jl!l Bancu, podÍ.'l
convenirse en contratos parrlcu[ares que ~l pago se efectuara ~n cual·
quiera oera moneda. Por consiguientc:, a este resperro no se modificó
!a situación eXLstc:nte en virtud de la !ey de 10 de !>eptiembre de 1892
l.U: I.i\ I X'II:-/UÚN [n, ti.. , 01J 1.1< ,,\< I V 1'0 1 , 101
...;;.:;::==,.--" ", -'---~----....",._":"""_--'-' .. _'--'----'_.

y siguieron aplicándose los principios expuestos sobre ef"a !"'at~ .. ia t'11.


el p,írrafo pertinente.

B) Obligación en moneda nacional oro.-En cuan~o a etlas,


prácticamente la situación no presentaba dificultades; por el hech-o
de (1lle la moneda corriente era precisamente moneda oro.
La ley no consideró, en consecuencia, la posibilidad de estipula-
ciones especiales sobre pago en mond<l Jl.! :vna! oro.

499. Quinto y último período.-Desde la d¡etación de la3 l:·


yes de Control de Cambios Internacionales hasta el momento.

A) ()bJi,!I,¡Já(m~¡ ,prlfr.síJ4Jf 01 lIIurll:d ... ~'xtr"I!;('r,¡,-Es preci,o


distinguir a este respecto entre las obligaciones comraíJas con ;¡nt~·
rioridad a la viglncia de la ley 5, lO7 y las que se celebren con posee·
rioridad a su ¿ictación.

l." (,di ob/igadoncs contrciíd<Jf con anterioridad a la le)' 5,107


(sc . ín regidas por el inciso 3." del atdculo 9," d~ la citada ley, que dis-
p-one qLle ellas sólo son exigibles previa autorización de la Comisión
de Control de Cambios y por las cantidades que ¿sta selialc. Por con-
siguiente, se establece respecto de estas obligaciones una verdadera
moratoria, ya que la rey hace cesar su exigibilidad y permice al deudor
el no pago de ellas mientras la Comisión de Control de Cambios no
l~ otorgue las divisas extranjeras necesarias para su cancelación. La
extensión de esta mouroría llega hasta el pLinto de qLle el acreedor no
puede ni siquiera exigir el pago en moneda nacional al cipo de cambio
'Oficial, lo que se desprende de lo dispuesto en el artículo 11 de la mis-
ma ley de cambios internacionales, que ,por excepci.ón concede esra fa·
cult.'ld al acreedor sól,) en el caso. de obligaciones provenientes de
ccmpraventa y arrendamientos de bienes existentes en Chile,
La citada ley de cambios internacionales, junto con ,establecer [05
principios anteriores como regla gener;, para las obligaciones en mo-
neda extranjera conrraidas con anterioridad a su vigencia, establece
además reglas esp!cia!es para ros siguientes casos de excepción:

a) Respecto de los depósitos en moned." extranj ~ra hechc3 en


Bancos Comerci.lles, dispone que serán exi¡-ribtes por r.l deoositante en
p3rcialidades no sUFr:(}r~ al ninte por ciento cada tres me~es, a
<':L'RSÚ OE UI:Rl.<"1I0 CIVIL

C0nrar desde la f.:c l ,- del vellcilnit..lto o de la promulgación de la tey,


,; {·~tllvit'r.ln vencido>, y que bs depositantes deben vender al Ban-
, (.':)/I1,::rcial n'sp~ctivo la mOlleja C'xtralljera {jlle It's V.1Y,1 corrt·~pon·
J¡I:nJo recibir. El Banco deberá invertir estas monedas en campen·
~.1r cr{:diros de [a misma naturakza qu~ haya otorgado y e[ saldo de-
; .. ,.1 \'<'11,1\'1'1(\ .111\.11110 C'·lIl".!. I .. I~ v(nt.t~ ,\<" 1t.1I:llI .11.11. ..\.1 .j,·1 ,;IIIl'
hio del día. L)s Jepo~.tral1lcs yu" Jll:o.tifiyucn ame: la C"l1Iisiún Je e,lIll'
[, 0 ' IlIICIII.!(IOJ1.tln¡ 'IIIC ~lI,\ 1/('1l("~111I' <"11 1lI01lql.t ,·xlr;lllj''I'.t corn',
p"I1<.I<:11 ohlig.1cinl1t·s conrr.1íd.1S Iq::almente ell esa (laSt· dI' 111,);,,·.1a
.1

<,) a necesidades efectivas dI'! ckposirante o de su industria o c;)mrr-

'::0. en las mismas monedas, no estarán obligados a venderlo.s en la


Form.l .1I1tcJicha.
Los dep{)sitos que tengan en los Bancos las compalií.1s n.1cinnalc:i
Je St'guros, en' moneda extranjera, que correspondan a las reservas
~écniC3s, no estarán sujetos a las dispasiciones exprcs.1Jas, y las com-
¡:-añías podrán exigirlos para el pago de sus compromisos en esa clas::
-:le moneda_

b) Respecto de los créditos en moneda extranjera qw tengan


.o~ B;1ro"OS Cumerciales contra los deudores, podrán ser solucionados
¡::or éstos t:n los mismos plazos y fonna establecidos en [a tetra ante-
rio: y el Banco Central deberá v.:.nder a estos deudores las monedas
i'xrranjeras disponibles resultantes de ventas que le hayan hecho los
Ranens en conformid.ld a [o expresado ant-eriormente.

c) Los compromisos en moneda extranjera que deban satisfacer


las cOll1pañías ~e seguros deberán pag;i:"e en la moneda estipulada o
en l~s correspondientes letras sobre el exterior, previa calincación de
:a Comisión de Cambios Internacionales; si el pago ~s consecuencia
de siniestros ocurridos en el país, deberá entregJrS':: al Banco Cen' .1
ia respectiva moneda extranjera, el cual pagará a los acreedores en
mQ;¡eda corrient.:: el valor de sus créditos, al "bio del día del pago.
No está, por consiguiente, sujeta la exigibilidad de los créditos
prov~nientes de las opera.:iones de seguros, al otorgami( :0 de divisas
¡::oc parte de la Co~isión de Cambios Tnternacionales_

d) En cuanto a. las obligaciones ef! '.neda ext~~njera que co-


rresp:mdan a precios de compraventa oa rentas de arrendamientos de
1>1~ 1.1\ EXTINClbN OE LAS OBLTGACTONnS JO~

¡""n,es existcl1t~s en Chifc, el acreedor tiene facultad para exigirlas en


moneda corricnt~ a la fecha de su vencimiento y al cambio de! día
Jel pago, o ,..ca, el acreedor pu~de elegir ya el cobro en la moneda
'estipulada, en cuyo caso la obligación ~ó¡'o scrá exigible a medida gue
la Comisión de Cambios dé divisas al deudor, o ya el cobro en mo·
neda nacional ~n la forma antedicha.

2." Obligucio.ncs fOn/r,rídús en moneda extrunjeru JU7úntt.' iú y/-


gencia de fa ley 5,107.
Estas obligaciones pu~den ser pagadas en moneda lega! chilena
con el recarg0 de cambio correspondiente a la fecha de los vencimien-
tos estipulados. Enarros términ'os, toda obligación contraída con pos-
terioridad a la dictación de la ley 5,107, en moneda extranjera, í·uede
ser pagada por d deudor en moneda nacional.

B) Obligaciones contraídas en moneda nacional oro.-l." Obliga.


ciones contraídas en moneda nacional oro con elnteríoridt.td el la di.-ta-
ción df? la ley 5,107.
Conviene tener presente previamente que las dá'usulas en moneda
oro pueden ser de dl>s clases: unas que St denQminan generalmente
cláusulas "oro esped{¡co" en que el 3cr~.;dor tiene la f.1CUlt.aJ de l'xigir
en esp~cie o en moneda la cantidad de oro fino que se hubiere estipula'
do y {)tras denominadas cláusulas "valor en oro", en que el acreedor
sólo puede exigír el pago en moneda corriente pero con el recargo co-
rrespondiente al precio del oro al tiempo del pago.
La ley '5,107 no contempló en ninguna de sus &',posi'ciones reglas
referentes a obligaciones rontraidas en 'oro ron anter¡orid~A a $U vi-
gencia.
Debido a, esto, se han sostenido diversas opiniones al respecto.
Ante todo, \~s necesario establecer que, en ningún caso, ni tratán-
dose de cláusuh'l oro esp!dhco, podrá sostenerse que el deudor esta-
ría obligad0 a pagar ,~n oro fino o ¡ur')nedado, va que se enrontraría
en la imposibilidad material de hacerlo en virtud dd decreto-ley 103;
de 25 de junio de 1932, que dispone que únicamente el Banco Central
podrá comprar y a él só!ose podrá vender oro en barras o amonedado.
Por consiguiente, h dificultad queda reducida. a determinar si la
p!1tidad que el deudor debe pagar en moneda nacional·, numérí·
30"

omente la misma contraída en moneda oro, peso por peso, o si d.,t"'-e


recargars~ con el mayor precio que tenga el -oro artiempo -del pago.
Los que sostien. esta últinía. opinión, se fundan en que el texto
de la ley 5, W7 qtl' resultó aprobado por el Congreso, contení;¡ un;!
disp-osición que expresamente prescribía que las tarifas establ?cidas
en moneda oro por empresas dI.: suministros o utilidad pública, do:bían
d~ cobrarse en ~oneda nacional sin recargo alg~no, 'i que tal dispJsi-
dÚO (ué V,~l,I~l.l l, •• r el Pl!'~i~!t'ltr(· ,jI' l., R"pt''¡,li(:l. lo, gul' ,hría ;¡ 'n'
tender que la voluntad o intención del legislador ftJt: aceptar que las
",r,I¡,. ",i".H'~ ,-onrr.1¡das en oro pudieran cobrarse con recargo_
,'gum~llta aJ<:miÍs yue la ley de !O de septiembre Je UN2.
1'>t'I1l11tí" ,'l (ohm dI' hs ohliga,iones en la moneda ~stiplllada y que
fl'Spt'cto de esta clasl' dl! obligaciones dcht' c/lU'oJt'rM' vigente pllr IH>
hab~l' L'n la ley 5,107 disposiciones ~xpresas sobre ellas.
Re~p~cto del ,1' "umcnro fundado en los antecedentes legislativos
de la ley 5, 107, deb~ tenerse presenre que la historia. de la ley sirvo:
para interpretar un texto legal difícil u obscuro, pero en ningún caso
r.emplaza la JUSI"ll:ia de una prescripción legal. Por otra parte, el
vo:to a que se ha hecho referencia, según el mensaje mismo que lo
conriene; no tiene otro objeto que evitar que la. ley re';L,dva situaciones
convenidas con anterioridad a ella. y en ninguna parte aparece la in-
t.:n..:ión del lrgisbdor Je disponer qu.: el pago de Olas obligaciones es-
tiplIhdas ('11 oro se hiciera con el recargo establecido pt>r d Banco
Central.
En cuanto ;l! argumento fundado en la vigencia de la ley de 10
de septiembre de 1892, se rebate fácilmente teniendo en consideración
que esa ley, en cuanto a las estipulaciones contraídas en moneda na.-
cional oro fué tácitamente derogada por el decreto-ley N." 486, de 21 de
agosto de 1925, que creó el Banco Central de Qlile y que dispone que
los billetes del Banco Central serán recibidos a la par y sin limitación
alguna de cantidadeli en el pago de impuesto, y de cualesquiera. otráS
obligaciones, así públicas como privadas, pennitiendo únicamente ese
lecreto-Iey las ~stipulaciones contractuales resp!cto de moneda extran-
jera y no respecto de moneda nacional oro, ya que expresa que puede
estipularse el pago "e1l otra moneda", expresiones que excluyen nece-
sariamenre a la moneda o~o, qu~ era la moneda corriente representa-
da. por los billetes del Banco Central.
Por consiguiente, se otorga a los LilIetes del Banco Central valor-
liberatorio respecto de toda clase de <lbligaciollCs, salvo únicamente
las escipulacioms sobre pago en moneda. extranj"ra.
La ley 5,107 aun CU ... 1JO estableció la inconvcrtibilidad de los
billetes, no moJihcó la., disposici011eS legales que otorgaban a éstos
amplio poder liberatorio.
En consecuencia, pueden pagarse con dichos billetes, sin ningún
n:cargo, toda dase d: obligaciones, sean o no en oro, siempre que no se
n·ft("r~n l mOIl('da extranjera.
De todo 1u ántcnor .'Oc JC~1>t'l'IlJc que I.I~ ol,llg.H l\lll\':. ¡out l',líJ.I:.
en oro con anterioridad a la vigencia de la ley 5,'107, se pueden pa-
gar por el deudor en moneda corriente, sin recargo alguno y pe:. por
peso. (Esta misma ¿actrina se s'{)sti~ne en. un informe del Consejo
de Defensa Fiscal, de [echa 10 .le enero d~ 193».

2." Dt acuerdo con lo dispuesto en el artÍculo 14 de la ley 5,107,


las obligaóDnes contraídas en moneda nacional oro durante la yigen-
cia de la ley 5,107 pueden ser pagadas por el deudor en moneda legal
chilena, con el recargo correspondiente a la fecha de los vencitnientos
estipulados".

500. Jurisprudencia.-Nuestra Corte Suprema sostiene que


las obligaciones contraídas durante el regimen de la cenvertibilidad
en moneda de 183,057 millonésimas de gramo de oro fino por peso,
deben solucionarse en conformidad con el cenor de la 'Obligación, esCo
es, precisamente en úro tino. Así la doctrina de una de sus últimas sen-
tencias, dictada el 3 ¿e enero de 1939 (5), dia:
«Es nula porque infringe los artículos 1,569 del Código Civil y
8.0 de la ley ',107, q~ reglamenta las operaciones de cambios inter~
nacionales, la semen~ia que declara que el blllete del Banco Central
titne poder liberatorio para solucionar la obligación en oro contl'aíd"
el .uío 1930 en que liC estipuló qU\I ~l m\HUO contratado debía re~t¡tuirsa
en moneda Ie~al de ali1e existente en esa fecha, esto ,:s, de 183,057
millonésimas ¿e gramo de oro fino por ,ada peso, pues cen esa solu-
ción .se admite que el deudor pueda hacer el pago en di3ccnfonnidad
con el tenor de la obligación y que el acreedor es obligado a recibir
una suma distinta en pago de /0 debido, y se atribuy~ al mencioha¿o

(5) "Rt'vi5ril d~ Derecho y Jurisprudencia", romo XXXVI. regundn par·


te, sección primera, pág, 4!6.
3útl CUluO IJI: IJUu.Lllú CIviL

artículo 8." un sentido que no tiene, pues' se da al billete un poder


liberatorio para toda, cI~ de transacciones, 10 que no $" desprende
de la referida disposición.
"Es además nula porque in fringe el artículo 1." de la ley de 10
de s~ptiembre d:: 1892, al aceptar el pago en billetes respecto de una
obligación contratada en mon~da nacional de oro con posterioridad a
eSa ley, qu~ Ordl.!I13 cumplirla en la moneda contratada y no en otra;
y IH>'\jllr jllfrjl1~"> ;!\!nJ1,í:i, 1(\~ artíClJ!{)S 7," d("! d~cn·to.ley N," (iO(i y
6R del Je"crcto-!~y N." 486 que reconocen valor a las convenciones en
oro o en cualquiera otra moneda, en contratos particulares".
Orra s~l1tt'ncia dictada en d mismo sentido que, P('~ vía de ejem.
plo podemos citar, es una 'del 8 de cnero de 1938 (6),

501. Refutación a la doctrina de la jurisprudencia chilena.


-Las principlb razones que se invocan contra la doctrina de nues·
tra Corre Suprema pued~n resumirse así:

"1) LIS cláusulas rn que las partes hablan de pesos de I1B,057


mil!onésimos de gramo de oro fino no son sino la reproducción de las
leyes monetarias. Las partes las incorporan de un modo exoreso a los
colltratos. Nada nuevo se agrega por lo
que respecta a su alcance o
il1tcrpn' ·:'n.
"Ellas equivalen a esos adJetivos explicativos de la gramática, tales
como /¡emorragia de sangre o blanca nie'Ye, que ningún nuevo concepto
añaden ni modifican al substantivo.

"2) Ll jurisprudencia argumenta también con la autonomía dI!


la voluntad. S~ dice que puede hacerse todo lo que la ley no prohibe
y se citan en su apoyo el artículo 1,569 y el inciso final del artículo
2,199 del Código Civil.
"Estas argumentaciones no admiten el menor análisis. Las partes
tienen libertad para pactar todo lo que deseen, siempre que no con·
trlríen las leyes de orden público. El aludido artículo 2,199 está limi-
tado por las leyes monet:¡:;J.S vigentes. Durante el sistema de conver-
:;ión, por las leyes ya eMudiadas, que disponen que el billete debe re·
cibirse a la par';' peso por peso, y que representa oro. Y durante la in-

(6) "Revis"t.t d" Dtr"cho y Jurisprudencia", tomo XXXV, ,O!~und" Pol('


te, sección primera, pág. 318.
,
U1.:, LA EXTINGION DE LAS OBLIGACIONES JO'>
===r===-'

c<)Mvcrtibilrdad, por el artÍculo 14 de la ley 5-, 107 que pr>escribe que si


1',1(1.1 ('n "r;l o en !l1<1nech extranjera purde cumplirse en billetes
.',1'
con el recargo correspondiente.
"Siempre ha tenido limitaciones la :''' rnnomía d~ la voluntad de
las partes. El articulo 114 del Código de c.omercio, que se derogó po:
la ley de 1892, decía que s: pagaba en billetes aunqu~ se hubiera es-
tipulado en moneda extranjera.
"Ol!'\l r.I~<J \!( llt!'ne;aritín por raZOl1fS dr ordrn público, vemos
en el inciso 2." dd artículo 2,199 dd Código Civil que permite pagar
en otra moneda distinta de la ~onvenída guardand() la equivalencia.
EI artÍn: ~l) 20 del d~crl'to-!ey 4&6 de jo sin efect.o esta autorización y
Jispll~') '1W: ceslba Je ser oblig:\wria fa r .. cept'íún de cualqllicra mone-
lb extranjera ~n pago Je JnIJ.1s, a menos que se hubiera pactado t:ll
dicha moneda en <:onformi¿ad a la ley de 10 Je s::ptie'mbre de 1892.
"Siempre los tribunales han estimado que las leyes monetarias
son de orden público, y c¡ue modifican h voluntad de las partes.

"3) Se di.::~ que las referidas leyes permiten que se estipule en


Llfra tl1l>llt-da v. 't' ,itan d artÍé'lllo 6R del Jecr~to !t'Y 4R{¡ y los anicu-
!u8 7." y 20 del J¡:creto-ley 0Uú.
"Basta leer esos preceptos para convenars! de que ellos se refie-
ren a moneda extranjera,
"No pue¿e decirse que es moneda distinta la definida por la ley,
,'s decir, el peso de 183,057 millonésimos de grlmo de oro fino. Esta
es la moneda chil~na, la única gUe existe en Chile. El billete UD es
sino el signo representativ{) de ella, c¡ue por disposición imperativa
del legislador debe recibirse siempre en el pago de cualquiera clase de
obligaciones.
"Por otra parte, debe recordarse que de acuerdo con el regimen
del Banco Central puede ocurrir 'que no se encuentren monedas de
oro toda vez que, en cOlllormidad a su ley ürgánica, no está obligada
dicha institución a entregar:"'mpre monedas de oro por sus billetes.
"Es evidente entonces que se han violado esos preceptos al darles
un alcance que no tienen, es decir, al considerar comprendidos los pe-'
sos de 183,057 millonésimos de gramo de oro fino, que constituyen
la mOReda legal chilena, en las acepciones "moneda especial" o "cual-
guiera otra moneda".
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"4) T;:¡mpoco pueden invocarse razones de jusúia para aceptar


la v;:¡I¡J~z de la cláusula oro que reconoce el fallo. Antes por el con-
tr J r' o, ~ 5as razones abonan am pliamcnte nuestra interpretación.
"Desde luegQ es preciso considerar que los deudores no podrían
apreciar al constatar las C;:lnsecuencias que plra dIos pueden signifi-
;al" ~stas estipulaciones. Se daría va lor a una cláusula respecto de la
cual hay imposibilidad pan apreciar su alcance en el momearo de
(1IIIVI·IIIr1o!.

"Por otra parte, cabe ()h~c'rvar ~)lIe ninguna {'quivall'llcia hay ~n­
tl'e d perjuicio que pue¿~ I!xperimemar d acreedor con la Jesvalori-
i';lci('1I1 dl' 1.1 111\lI1~da y d b~l1chcio qu ~ recibe con el recargo de bille-
tl'~ ./c·1 I,¡,·,i .. .1,·1 1110.
de' 1.1 /III./Ied.! 1""'/11<':' IIll ,!I" .•. Ie l.." pre, tll"
"1, I ,/'·,w.ll"ru.I,'t,'HI
~n el interior del país y, por lo qu~ r~sp~cta a la t'ljU1V,.'t:II(lJ J.: IILlc'S'
tra moneda con las extranjeras, ella se traduce en que deben darse más
l11o!l~da5 chilenas por la misma cantidad de monedas :xtranJeras que
se íompraban antes d~ la desva!'orización.
"No siempre hay paridad entre estos dos efectos. La moneda
pll':dl' dl'sva~orizarsc cllatro v~ces con respecto a las monedas extr:mje-
ras en el exterior y no alcanzar al doble en el ¡ma¡or.
"Esto es precisamente lo que ha ocurrido en Chile. El encar:ci·
m':nco de la vida, según la ucadística, no alcanza al 1001 ; después
de la oída de la moneda. Puede ¿eeírse, hablando :-notros términos,
que hoy se necesita el doble de la can tidad de moneda que ,~ necesita-
ba ;>ar'5 para comprar 1;1 misma cosa. La desvalorización en el inte-
r!or ha sido de 100(;';, o sea, la mon~d:l vale la mitad de lo que valía
antes.
"Sin embargo, en sus relaciones con la moneda extranjera, tene-
mos que la desvalorizadón ha alcanzado en el mercado libre un 40()1'~,
o sea, que la moneda chilena vale la cuarta parte de !o que valía antes.
"Las cl.iusulas ero en gramos de oro fino se traducen al final en
b:l/ !tes. con el reca