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Del Asfalto

Guión para teatro o marionetas


de Xavier González Silva, invierno 2006

TODO SE DESARROLLA EN LA ACTUALIDAD, EN EL DISTRITO FEDERAL, EN


CUALQUIER CALLE. LOS PERSONAJES SON LOS NIÑOS Y JÓVENES EN SITUACIÓN
DE CALLE.

PERSONAJES:

La Chula Vista: invidente, pícaro, astuto, se aprovecha de la condescendencia


que inspira; mostrar otra perspectiva, más resuelta sobre el tema de la
discapacidad

Monsi: El curioso, el intelectual

Romero: El que se chinga trabajando más duro, por su mujer. Figura de


autoridad.

Juliana: La mujer violada, resentida con los hombres

Copérnico: Soñador, mira las estrellas, esperanza, evasión --> drogas; Rescata
ciertos aspectos de la humanidad, su situación no lo cierra, ve más allá, todavía
contempla, siente, experimenta.

Doña Emerencianita: La madre, la mujer, la protección.

El “Buenas Noches”: Un cómplice, un amigo “de afuera”.

“Bi” Rosario: La amarra-navajas, prostituta. Pasó a más allá de la crisis, y


aprovecha. Se droga. Es platicota, chismosa.

La “Copetuda”: Mujer adinerada

*Propuesta: Copérnico cuenta la historia. Está comiendo quesadillas, y la doña le


pregunta que de dónde es, etc, para llegar a inquirir sobre “su familia”.

ESCENA 1: Mundo “IDEAL”:


(Todos los personajes entran a escena, realiza cada quien “su acto”, en un
ambiente de espectáculo circense)

Aventar flores: pedir dinero


Pintar: Limpiar vidrio
Malabares: malabares por necesidad
Helado: bote de limosna
Gelatinas para mí: gelatinas pa’ vender
Burbujas: fuego

* Música en vivo con cosas relacionadas (el claxon comienza a la par del ritmo y
poco a poco se convierte en un claxon histérico)

TRANSICIÓN A MUNDO REAL, CAMBIO DE ATMÓSFERA

ESCENA 2: Mundo “Real”:


(Todos los personajes cambian su actividad; de pronto, su arte se convierte en
necesidad, y su paraíso en la calle)
Es de día, en el crucero de Reforma y Niza. Romero limpia parabrisas; la
“Copetuda” está parada, al timón de su auto, frente al semáforo de ese cruce.

ROMERO:
(a una mujer que conduce un auto, cuyo parabrisas intenta limpiar)
Señito, le limpio su ranfla, y me da un toleco; órale, no sea malita...

COPETUDA:
(molesta) ¡No! ¡Deja mi coche! ¡¿Qué no ves que es nuevo, nuevo de paquete?!
Además, no te entiendo: ¿qué? ¿hablas esperanto?

ROMERO:
Más bien esperanto la mosca, la marmaja, la lana...
(El semáforo da el verde y la “Copetuda” arranca)
¡Chale! ¡Qué ruca tan coda!

MONSI:
Mejor vente conmigo para que me cargues; así sacamos más lana.
(Romero carga sobre sus hombros a Monsi y éste se pone una máscara con la
cara de Salinas de Gortari. Se paran frente a los carros y hacen payasadas)

CHULA VISTA:
¡Órale, éstos ya se asociaron! Pues a lo mío: las ventas.
(al público) El Metro, el Metro, llévese su información fresquesita

COPÉRNICO:
(en medio de la calle, observa el cielo. Los carros le tocan el claxon)(a sí mismo)
¿Será, o no será? Creo que sí es. Jaime Maussan tiene razón: un mundo nos vigila.
(a su compañera) Mira, mi Chula Vista: ¡un OVNI!

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CHULA VISTA:
(acercándose con sus periódicos bajo el brazo. Se para junto al “Copérnico”)
No se burle, mi Coper, que no veo ni máiz paloma.

EL COPÉRNICO:
Pues yo le narro el suceso, no faltaba más; para eso somos cuates: estamos
viendo un objeto luminoso, aproximadamente a mil o mil doscientos pies de
altura, si mis cálculos no me fallan, y es un objeto volador no identificado.

EL CHULA VISTA:
Pu’s cómo le van a fallar, si usted es el meritito Copérnico mexicano, ¿o qué no,
mai?

(mientras todos siguen haciendo sus actividades, de un lado del escenario va


entrando Juliana, bastante trastornada; sólo Romero la ve. En cuanto la ve,
camina hacia ella. Los demás no la ven, o si la ven no le hacen caso pues ella no
es parte de la banda. Romero la trata de consolar; sus acciones demuestran que
son novios. Cuando la banda se percata, comienzan a inquirir sobre Juliana. Ellos
no la conocen. La mayoría muestra curiosidad; Bi-Rosario, rechazo inmediato:
siente su posición amenazada)

ROMERO:
Todo va a estar bien, nena, no te preocupes.

MONSI:
Uy, hace tiempo que mis ojos no se deslumbran con tanta belleza.
(Bi-Rosario se molesta con este comentario)

BI-ROSARIO:
Bájele dos rayitas, hombre, ni que qué.
¿Qué tranza con ésa, quién es?

COPÉRNICO:
Parece de otro mundo, viene de un lugar que es de Romero y ella.

CHULA-VISTA:
Mira que hasta acá se siente algo... algo fuerte. ¿Cómo es, Monsi?

BI-ROSARIO:
¡Tú qué, Chula! No le eches más leña a este wey.

MONSI:

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Ya, no te espines. Por eso eres la “Bi-Rosario”, por bi-polar. (ríe la banda)
(a Romero:) Órale, mi estimado, quién es, que no presentas. (la pareja se acerca)

ROMERO: (con su forma particular de solemnidad)


A ver, bandita, miren; ella es Juliana, mi chava. ‘Ora v’andar con nosotros, y yo les
quiero pedir que entre todos le echemos la mano. Ya es una de nosotros. ¿Chido?

TODOS, MENOS BI-ROS:


Chido. (chido, carnal; chido, romeritos;)

MONSI:
Ya sabes que esta es la banda, mi hermano, la familia. Si ella es tu chava, es mi
hermana también.

CHULA-VISTA:
Lástima, Monsi, ¿no? Ya está apartada. (Romero le da un zape amistoso) Chale, es
guasa. Bienvenida, mi Julis (le da un abrazo)

COPÉRNICO:
Qué tranza, soy el Coper... Copérnico. Yo na’más te digo que todo pasa por algo.
Eso que traes... te va a abrir otro camino. Tu vida va a cambiar... tú vas a
cambiar. Adentro de ti, traes una estrella, yo la veo brillar; si tú te fijas, también
vas a ver que brilla, que no es pura sombra. Y aquí estamos pa’ lo que necesites.
¿Verdad Rosario?

BI-ROSARIO:
(cortante y fría) (a Juliana)
Qué onda.

JULIANA:
Gracias.

(todos menos Bi en bola, le dan la bienvenida físicamente, no verbalmente)


(Salen excepto Romero y Bi)

ROMERO:
¿No, vienes?

BI-ROSARIO:
(fría, separada emocionalmente del grupo)
Luego los alcanzo.

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OSCURO

ESCENA 3:
Es de noche. El “Copérnico” y la “Bi-Rosario” conversan. Ellos fuman algo.

COPÉRNICO:
Va suave, el bebé de Juliana. Creo que es fuerte. Pienso un resto en él... o ella.

BI-ROSARIO:
Hay algo que no me entra; ¿Cómo sabías que estaba panzona cuando le cayó?

COPÉRNICO:
No sabía... así, así de saber, no sabía. Pero a la Julis le pasaba algo...lo vi en los
ojos de ella... como que ya no era ella misma, no era nomás ella. Como si se
hubiera muerto y estuviera de retache, pero con algo nuevo, con otra cosa, con
otra vida... lo que yo no sabía es que no era su vida de ella, sino de otro.

BI-ROSARIO:
(burlona) (drogada) Chale, Coper ¡qué viajes te lanzas, me cae! Yo te digo algo,
tengo miedo.

COPÉRNICO:
¿De?

BI-ROSARIO:
Ese chamaco, cuando nazca, va a cambiar todo, Coper. Ya ves el Romero, ya ni
me pela el tarado desde que apareció esa tipa. ¡Como si no tuviéramos pedos
nosotros solos! La banda es otra, Coper... la banda es otra. Al Romero ya ni se le
ve por aquí... y todo mundo nomás anda cuidando a la Juliana... le dan “su parte”,
según. Tú el otro día le invitaste la papa. ¿Y a mí? ¿Me preguntaste si tenía?

COPÉRNICO:
Esa vez, me sobró un varito. Le di a Julis porque le di a tres.

BI-ROSARIO:
Ay, no ma’... A dos, en todo caso, dirás. ¿o serán gemelos, tú? (ríe)

COPÉRNICO:

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No sé. No lo creo. Le doy a tres: a la Julis, al chamaco y a mi carnal. Porque él se
la parte todo el día pa’ que coman. Y si ya comen, es un día menos que se soba el
lomo. De todas formas, yo sé que tú traes varo, (de forma simpática) si no de
dónde andas tan piedrosa.

BI-ROSARIO:
Porque también me friego, wey. Me cuesta, pero ustedes ni se enteran. No
anduviera yo quedándome panzona, o les hiciera ojitos de perrito que entonces
no chambeaba, ¿no? Así le hace esa vieja, nomás extiende la mano, y pone su
getita de tristeza y asunto resuelto. Ya la quisiera ver yo en mi lugar.

COPÉRNICO:
¿O sea que..?

BI-ROSARIO:
No se lo merece, carnal.

COPÉRNICO:
Merecer... ¿qué es eso, wey?

BI-ROSARIO:
Pu’s así, merecer. A ver, ¿qué hizo de bueno? Nada. Y ahí anda el Romero
fregándosela porque la nena ande bien cómoda.

COPÉRNICO:
(firme, contundente) ¿Qué hicimos nosotros? Nada. Nacimos. Y aquí andamos...
¿qué es merecer? No sé. ¿Quién merece qué? No sé. Lo único que conozco es la
banda. Y la banda es la banda, wey. Se le cuida y punto. Hay que ser todos uno...
¿Ves las estrellas? ¿Qué forma tienen?

BI-ROSARIO:
No sé... tú eres el que sabe de eso.

COPÉRNICO:
A ver, trata. ¿Qué forma ves, Bi?

BI-ROSARIO:
Ay, no sé... A ver... un, como un sombrero ahí (señala)

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COPÉRNICO:
¿Ya ves? Viste un sombrero. Ahí hay un sombrero. Si las estrellas no hicieran un
sombrero ¿qué habría?

BI-ROSARIO:
Pu’s estrellas.

COPÉRNICO:
Puros puntitos blancos... solos, Bi. Solos en el negro. No serían nada, y yo no
buscaría nada ahí. Pero ahí está el Cinturón de Orión. Son tres puntitos, pero
juntos son un cinturón. Esa es la banda. No preguntas por qué. La aceptas, Bi. Si
no hubiera banda, tú no serías la Bi-Rosario... serías una morra sola, andarías por
ahí nomás sola en el negro...

BI-ROSARIO:
(a medida que avance este diálogo, su miedo se hará más patente, además
alterado por el crack) Yo lo sé, Coper, yo sé. Por eso digo que tengo miedo.
Cuando nazca el chamaco, ¿qué? ¿Y luego? Ese cinturón de puntitos que dices tú,
ahí andan siempre, juntos. Si mueves algo, si mandaras un puntito para allá, y
otro para allá, si dos de esos puntitos se fueran con uno nuevo lejos, ¿qué va a
hacer el que se quede solo? Ya no vas a ver un cinturón. Algunos puntitos se
tienen que quedar solos. Estamos bien como estamos, ¡¿qué tenía que venir a
meterse esa vieja aquí?! Nos va a romper.

COPÉRNICO:
¿No quieres que nada cambie?

BI-ROSARIO:
¡No!

COPÉRNICO:
Mmm, es que si no cambiara nada, no habría nada. Siempre que pasa algo,
cambia algo. ¿Tú crees que todo esta chido?

BI-ROSARIO:
No...

COPÉRNICO:
¿Cómo va a estar chido si nunca cambia nada? ¿Con quién estarías hablando si yo
no existiera? ¿Tú qué sabes qué va a cambiar el morrito? ¿Tú qué sabes qué nos
va a pasar? Pero yo sé lo que ya está pasando. Siento a la banda más unida, wey,
más chida. Como que no pasaba nada... y ahora que está pasando, otra vez
puede cambiar algo. ¿Ves esa estrella nueva? Es Juliana. ¿Y esa bien chiquita? No

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la había visto antes. Yo no veo el cielo para ver que siga igual. Lo sigo viendo
nomás para ver cómo se mueve, cómo cambia.

BI-ROSARIO:
(Bi-Rosario no está convencida) Mientras no se caiga.

COPÉRNICO:
Si no quieres perder nada, no vas a tener nada. Yo tengo las estrellas. ¿y tú?

BI-ROSARIO:
(fuma intencionadamente, se remanga la falda y se pone unos tacones)

COPÉRNICO:
¿Dónde vas?

ROSARIO:
Voy por más.

(Bi-Rosario sale, ensayando su paso seductor)

OSCURO

ESCENA 4:
Es de noche. Monsi y Juliana en el parque. Cerca de ahí, doña Emerencianita
prepara sus quesadillas habituales.

MONSI:
¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más clara la Luna brilla
y se respira mejor?

JULIANA:
(ríe nerviosamente) Pues huele a garnacha de ahí de doña Eme. Mmm, ¡qué rico!

MONSI:
(se siente algo tonto) Sí, huele muy bien. ¿Le gustaría una quesadillita, señorita?

(Juliana ríe nerviosamente. Le enternece Monsi, pero se siente incómoda) (llega


Romero, rompe el romancillo)

ROMERO:
(a Juliana:) Hola, chamaquita (la besa)
(a Monsi:) ¿Qué tranza, mi Monsi? ¿Qué andan haciendo?

MONSI:
Nada, mi estimado, ay, por qué andaríamos haciendo algo, oiga.

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JULIANA:
El Monsi con sus poemas. ¿Cómo estás?

ROMERO:
Cansado... ah, no quiero hablar de eso. ¿Comiste?

JULIANA:
No mucho..

MONSI:
Me decía Julianita que tenía un antojo de unas deliciosas quecas de doña
Emerencianita.

ROMERO:
Chale. A ver, vente a ver si nos fía, porque no traigo ya nada, de plano.

JULIANA:
¿Y lo de hoy?

ROMERO:
(apenado, triste) Hoy nada, negra, apenas le pagué al Güero.

(caminan hacia el puesto de quesadillas de doña Eme)

ROMERO:
Doña Eme, buenas noches. Un favorcito, mi reina: ¿nos fía unas quesadillitas? Nos
sacaron los vagoneros del Metro, dizque porque no somos de su coalición, y ya mi
morena se muere de hambre. No hemos ni desayunado.

MONSI:
Qué tal doña Emerenciana, siempre tan bonita. Yo, como siempre, no tengo para
una deliciosa garnachita, pero a ver si mañana le alcanzo a pagar, yo soy muy
serio y formal, como usted sabe.

DOÑA EME:
Sí, mis niños. Ya saben que mientras yo viva, no les faltará un taquito. Oye,
m’ijita, estás muy paliducha; ¿te sientes mal?

ROMERO:
(se percata de que alguien va pasando a un lado, fuera del escenario) Ay, mira,
áhi anda el Pollo, a ver si trai una mosca que me debe. (va corriendo hacia allá)

DOÑA EME:
(a Monsi:) Monsi, hijo, ve a ayudarle a tu amigo, tú que eres bueno pa’l verbo. Ya
sabes cómo es el Pollo de rejego. Órale ve, ahorita te tengo una gordita.

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(Monsi sale por donde fue Romero)
(Bi-Rosario entra por un lado casualmente, sin ser vista, y escucha la pregunta)

DOÑA EME:
Ay, Romero va a ser buen papá. (ya sospecha) Oye, nena. Mira, yo supe de la
desgracia de tu casa, hija. (Juliana sorprendida) Dime, la criatura sí es de Romero,
¿verdad?

(Aquí entra una escena de teatro de sombras: es Juliana, siendo violada por su
padre)

JULIANA:
(lo duda un poco) Sí, Romero. Sí. Claro que sí.

DOÑA EME:
Ay, hijita, perdóname. Una se preocupa por ustedes. Ándale, come.
(vuelven Romero y Monsi en tono de derrota)

ROMERO:
Nada, doña, nada que me paga el desgraciado Pollo. Pero fíeme y yo le pago,
doña Eme.

DOÑA EMERENCIANITA:
Sí, hijo, no le hace. Mira, hoy, gracias a Dios les puedo invitar su taquito. No te
preocupes.

(Todos agradecen)

(Comen sus quesadillas, y mientras lo hacen, Juliana mira a Romero, pensativa)


(Bi-Rosario sale de escena con una sonrisa intrigante, sin que la vea nadie)

OSCURO

ESCENA 5:
Es de noche, la banda se va a dormir, entre los periódicos, en su rincón. El
“Buenas Noches”, velador, de un lote cercano, les abre la puerta del baldío donde
está su morada. Les abre, y mientras dice su primera línea, todos entran con sus
instrumentos de trabajo, menos Bi-Rosario que no está.

BUENAS NOCHES:
A ver, mis cuates, pásenle para que ya descansen. Díganme, ¿cómo les fue hoy
en sus chambas?

MONSI:
Uy, mi estimado don Buenas Noches, Pues con eso de la cuesta de Enero, muy
mal. No saqué ni para comprar la Jornada. La bolsa anda muy baja.

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CHULA VISTA:
¿La bolsa de valores?

MONSI:
No, la mía. Miren, hasta un agujero tiene. (saca su bolsillo y lo muestra)

CHULA VISTA:
Ay, Monsi, tú y tus cosas. Pu’s yo saqué algo, miren. (se saca de los bolsillos una
cartera, un celular y una cadenita) ¿Cómo ven? ¿Están chidos?
MONSI:
Están muy bien.

CHULA VISTA:
Estuvo papa, la neta. Ni se dan cuenta, mientras les hablo. Y yo soy la ciega. (ríe
con picardía)
Mira, Julis, me jalé esto para el chamaco. (muestra alguna prenda, un muñeco o
una mantita)

JULIANA:
Gracias, Chula. (se para y la abraza, y vuelve a su lugar)

ROMERO:
Chido, Chula, neta gracias, pero ya ten cuidado wey, no te vayan a agarrar.

CHULA VISTA:
Uy, antes creen que se les perdió a que yo se los bajé.

JULIANA:
Oye, y ¿por qué te dicen así, Monsi?

ROMERO:
Pu’s qué no ves que es el intelectual de la banda, es el Monsiváis este wey.

CHULA VISTA:
No se tapa con cualquier periódico: sólo La Jornada, el Milenio o ya de perdida El
Universal. Así mata dos pájaros de un tiro: se tapa del frijol y se cultiva. A mí, la
neta me hubiera latido leer como él.

MONSI:
Yo seré tus ojos, mi Chula. Que para eso estamos.

(sonidos de “uuuuy” que expresan una insinuación de romance de Monsi hacia la


Chula Vista, por parte de la banda)

CHULA VISTA:
Chale, bandita, una que anda de profunda y ustedes de malpensados.

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COPÉRNICO:
O bien pensados... (risas generalizadas)

ROMERO:
Oigan, ¿y la Bi?

MONSI:
Me dijo que iba a trabajar, otra vez... Ay, la mujer.

BUENAS NOCHES:
Pobrecita de ella, verdad. Cuídenla mucho, muchachos, que siempre ha sido muy
sola. Mira que andar en esos pasos... no ha de ser nada fácil. (silencio reflexivo de
todos)

CHULA VISTA:
Bueno. A ver, Monsi, dile a la banda lo que me dijiste de por qué lees tanto el
periódico.

MONSI:
Pu’s yo si quiero salir de la calle. Como dijo Martí: “Saber nos hará libres”. Me
gustaría volver a la escuela, a mí sí, la verdad. Terminar la primaria, la
secundaria, el bachillerato. A mí me gustaría ser abogado, así picudo... o escribir
poemas en el periódico, ser famoso. Ya verán, mi banda.

(Juliana y Romero se quedan dormidos)

COPÉRNICO:
¿Y quién es ese Martín?

MONSI:
Martí, mi buen, José Martí. Mira lee esto, te va a gustar. Luego me preguntas lo
que no entiendas. (le da un trozo de periódico que tenía guardado)

BUENAS NOCHES:
Oye, Copérnico, ¿por qué siempre andas viendo el cielo? ¿Qué buscas ahí?

COPÉRNICO:
Cuando no puedo dormir, como ahorita, busco a mi mamá entre las estrellas. Ella
se murió cuando nací, y mi jefe me dejó por áhi. Además, me encanta ver cómo
se mueve el cielo, y saber de él, y de los ovnis. Ya casi nadie ve el cielo, pero yo sí
he visto muchos. Y las figuras: ahí está la Osa Mayor, y el flechador Sagitario.

BUENAS NOCHES:

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Eso es muy bonito, mi Coper. Yo también creo que mi madrecita, que en paz
descanse, ha de andar por allá en el cielo.

MONSI:
Ésa es la Osa Menor, mi estimado Copérnico.

COPÉRNICO:
Ah, sí, gracias carnal.

CHULA VISTA:
¿Y no será ese flechador el que flechó a Romero y a Juliana? Mírenlos nomás.
Luego ni les alcanza, pero están chido, siempre están juntos. Están enamorados.
Ellos tienen lo que nos hace falta, bandita: el amor. (Chula se reclina sobre Monsi)

EL BUENAS NOCHES:
Ya mejor duérmanse, muchachos, que ya se están poniendo muy románticos y
mañana hay que trabajar. Bueno, pues ahí los dejo. Me voy al edificio. Y ándenle,
pórtense bien, que no les cuesta nada. (sale el Buenas Noches)

CHULA VISTA:
Sale, don Buenas Noches, gracias

MONSI:
Gracias.

COPÉRNICO:
Gracias.

MONSI:
A ver, mi Coper, alcánzame esa sección de La Jornada, que quiero leer lo de la
Otra Campaña. Y quítale a la página ese pedazo de aguacate, que le está tapando
el pasamontañas al subcomandante Marcos.

(risas de todos)

(Chula se queda dormida, Copérnico sigue viendo el cielo, y Monsi lee) (Monsi
encuentra una frase en el periódico)

MONSI:
Ah, mira: “«El amor nunca hizo ningún cobarde.», Miguel de Cervantes.” Está
buena, la voy a recordar. Bueno, buenas noches, mi Coper.

COPÉRNICO:
Buenas, hermano.

(ambos se quedan dormidos)(entra Bi-Rosario, después de un rato, alterada,


herida, pero callada. Se fuma un momento un cigarro, y se duerme)

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(Entra un espectro cuando el sueño se ha apoderado de todo el grupo. Es el alma
de un drogadicto que murió de sobredosis, los perturba en sueños, ellos se
estremecen)

OSCURO

LUZ

(Todos se van despertando. Romero es el primero. Están alterados. Todos


soñaron muy mal, pues vieron al espectro en sueños)

ROMERO:
(a todos) Arriba, banda, ya es hora. (besa a Juliana, y le dice:) Ya me voy, nena,
hoy me lanzo a la Central.

JULIANA:
Adiós, amor.

CHULA VISTA:
(a la banda) Soñé bien ojete, no manches.
MONSI:
¿Tú también?

COPÉRNICO:
Yo también.

BI-ROSARIO:
Y yo.

CHULA VISTA:
Ah, no ma’. Soñé con un wey que se llamaba Fernando. (todos sorprendidos, la
miran, se miran. Ellos soñaron con él) Tenía una geta bien horrible, bien junky. Me
dijo al oído un chingo de cosas... que él le moneaba bien gacho y que por eso se
mató, que no ha podido salir de aquí. Me dijo que ya le bajemos todos o vamos a
acabar igual. Me dijo... me habló de ti, Bi.

(Bi-Rosario está muy alterada, llora. Chula se acerca y la abraza fuerte, la


consuela)

MONSI:
A mí me dijo otras cosas... Conoce al niño de Juliana. Dice que tenemos que
cuidarlo, porque va a estar solo sin nosotros.

BI-ROSARIO:
¡Todo se trata de ese niño! ¡Total, ve tú a saber si es de...!

MONSI:

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¿Qué?

(Bi-Rosario no responde, decide no completar la frase) (pequeño momento de


silencio)

COPÉRNICO:
Dijo muchas cosas.

BI-ROSARIO:
Bueno, pues vamos... la chamba.

CHULA VISTA:
Bi, no te vayas así, wey. (Bi sale, Copérnico, la sigue) Ay, Bi.

MONSI:
Ese fantasma dijo muchas cosas. (nervioso hacia Chula Vista)

CHULA VISTA:
Creía que nomás a mí.

MONSI:
No.

CHULA VISTA:
¿Y ‘ora?

MONSI:
No sé.

CHULA VISTA:
Yo estoy chida, Monsi. Ahí la llevo. Pero... ¿no decías que tú ibas a ser mis ojos? Y
no te creas, no necesito ojos... no para ver las cosas. Pero hay cosas...

MONSI:
Hay cosas... que no se ven sin ti...

(se acercan. Chula Vista toca el rostro de Monsi, sus manos, su cabello)

MONSI:
Anoche pensé cómo han cambiado las cosas; pensé en Sagitario, en Romero y
Juliana... pensé en ti... en nosotros. ¿Puede haber algo de nosotros?

CHULA VISTA:
Y yo soy la ciega... ¿qué no ves?

(se besan)

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OSCURO

ESCENA 6:
(Monsi, Copérnico, Chula Vista y Juliana están contando el dinero de los chicles
que han vendido, periódicos en el caso de Chula y Monsi, y toman un pequeño
descanso)(Al principio, sólo están en escena Copérnico y Juliana)
COPÉRNICO:
(huele el aire) Uy, huele a cafecito, es del orgánico y de los altos de Chiapas.

JULIANA:
Oye, ¿y cómo sabes qué café es namás de olerlo?

COPÉRNICO:
Desde muy chiquito, cuando empecé a jalar en la calle, me sentaba afuera de una
casota en Polanco y olía un olor a cafecito que salía de la ventana. Ahí vivían unos
turcos y así aprendí lo que es el café turco. Luego, andaba por la Guerrero, y en el
jardín de los Ángeles había otra casa vieja donde vivían unas rucas y ahí olía a
café Legal. A veces que iban a misa, me daban una tacita de café con una
conchota de chocolate y yo les barría su entrada. Hasta me daban unas monedas
y dulces. Luego andaba por la Zona Rosa y pedía por el café Tulus Letrec y ahí me
llegué a dar un cruasant y café capuchino. Oye, mi Chula Vista, neta como no ves,
debías desarrollar el olfato, y podrías oler las cosas desde bien lejos.

(entran Chula Vista y Monsi, en actitud que denota que llevan un rato como
pareja)

CHULA VISTA:
Sí, Coper, de hecho te huelo hasta acá, m’ijo. (risas generales)

JULIANA:
Oye, ¿y quién es ese Tulus Letrec? ¿Era el dueño del café?

MONSI:
No, mi querida Juliana, este señor fue un gran pintor francés que con sus dibujos y
carteles hizo más famoso al Molín Rouge, que está en París, y se dice por los
críticos de arte que es el padre del cartel, y era bien chaparrito.

COPÉRNICO:
Pues ¿qué no hay un Molín Rush en la Obrera? Dicen que ahí chambeó mi jefa,
que era artista del baile.

(las chicas ríen de simpatía, el Monsi se sonríe y continúa el trabajo)

JULIANA:
Bueno, vamos a seguirle, banda.

(Salen las chicas)

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(de repente, de un lado, entra corriendo Romero con un bolso de mano robado)

ROMERO:
¡Píntenle, píntenle!
(salen corriendo los chavos)

OSCURO

ESCENA 7:
Juliana está sola, tejiendo algo, o realizando alguna labor en “el rincón”. Su
vientre ha crecido mucho ya. Ya no falta tanto para que alumbre. Entra Bi-Rosario
molesta.

JULIANA:
(intimidada) Hola.

BI-ROSARIO:
(enciende un cigarro) (conforme habla, da profundas fumadas) ¿Todo a gusto?

JULIANA:
Ahí va.

BI-ROSARIO:
Me cae... Oye, ¿no pesa?

JULIANA:
¿La panza? Algo... mucho.

BI-ROSARIO:
Mucho...

JULIANA:
Pero ahí voy. Chido. Oye... ¿me harías un paro?

BI-ROSARIO:
(se enfría, helada) Si ya sabes que esta es tu casa... Te saliste de una casa pa’
meterte en otra. Éste era mi lugar, wey, mi... terreno. ¿Sabes que áhi donde tú
duermes... yo dormía? El Romero se acostó ahí desde el primer día. Es calientito,
¿verdá’?

JULIANA:
¿El rincón?

BI-ROSARIO:
(ríe) (afirma con la cabeza) Ajá. Pesa mucho, pesa. (se le acerca mucho en actitud
desafiante, casi se tocan sus caras) (Juliana se asusta mucho) (Bi-Rosario toca el
vientre de Juliana) Ya mero. ¿Y luego? ¿A quién se irá a parecer?

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JULIANA:
(se arma de lo poco que le queda de valor) A su papá.

BI-ROSARIO:
(sonríe malévola) Ojalá y no: no creo que eso le guste al Romero, ¿o sí? (Juliana
helada) Ya mero, ya mero. Pero pesa, ¿verdad?

(Bi-Rosario sale por un lado) (Juliana se queda muy angustiada; toca su vientre y
se queda mirándolo)

OSCURO

ESCENA 8:
Romero está lastimado: lo hirieron en una pelea por dinero. Monsi está con él,
tratando de calmarlo.

MONSI:
Ya, hermano. Todo va a estar bien, tranquilo. Esto es duro, lo sabemos. Pero
seguimos peleando. Y no estás solo. Aquí estamos.

ROMERO:
Gracias, carnal.

(entra Bi-Rosario; la vista de su compañero herido la transtorna mucho)

BI-ROSARIO:
¡Romerito! No ma’, wey, ¿ora qué? (lo abraza)

ROMERO:
Nada.

MONSI:
Fue el infeliz del Güero. Apenas salió esta semana el Romero.

BI-ROSARIO:
(indignada) ¡Ahhh! ¡Pues sí, cargando con vieja apenas te sale! ¡No manches,
wey!

MONSI:
No viene al caso, Rosario. Déjalo.

ROMERO:
Monsi, carnal, vete p’al rincón, wey. No le digas nada a mi chava. Dile a la Chula
que digo yo que la ayude a dormirse.

MONSI:

18
Bueno...

ROMERO:
Gracias, carnal. (sale Monsi) Estuvo duro, Bi. Ya estoy hasta la...

BI-ROSARIO:
¡No, pu’s cámbiale el tema! A ver.. deja (Bi limpia su herida con la ropa, al final la
besa, y luego busca un beso, pero Romero la evita)

(ella insiste, deseosa:)

BI-ROSARIO:
¿Qué ya ni te acuerdas de mí?
(ella sigue intentando besarlo, tocarlo. Él está confundido, a veces permite un
poco, pero al final desiste)
(ella se frustra con ira) Qué cambiadito. ¿A poco ya se te olvidó todo lo que
hacíamos? ¡Te das de santo con tu vieja, y ni sabes...!

ROMERO:
Mi pedo, ¿no? ¿O algún problema? Ya bájale, Bi...

BI-ROSARIO:
¿O qué?

(se confrontan físicamente; él tiene más fuerza presencial, pero ella resiste)

BI-ROSARIO:
(retadora) ¿Me vas a correr? ¡Por un bicho que ni sabes si es tuyo! (Romero
furioso, la toma de las manos y la pone contra la pared, porque ahora ella tiene
más fuerza presencial) ¿Qué a poco no sabes por qué la pusieron de patitas en la
calle?

ROMERO:
Sí sé. ¿Y qué?

BI-ROSARIO:
Has cuentas, Romerito. Tú eras bueno pa’ las cuentas. (ella le da un beso en la
mejilla para molestarlo; él la aparta de sí con fuerza) (Bi-Rosario va saliendo)
Piénsalo, wey. (sale)

(Romero se queda un momento solo, pensando)

(entra Juliana, dolorida)

ROMERO:
¿Qué haces aquí?

JULIANA:

19
Te vine a ver.

(Juliana trata de acercarse, Romero corta su acción:)

ROMERO:
Aquí ando. Vete a dormir. No tengo varo.

JULIANA:
Me patea, me duele... ¡Ay! (se lamenta, se toma el vientre) (rompe su fuente)
OSCURO

ESCENA 9:
Juliana está dando a luz en “el rincón”, con la banda congregada en torno a ella,
va llegando el “Buenas Noches”, atareado. Dentro están Romero, Juliana, Chula
Vista y Bi-Rosario, distante.

ROMERO:
¡Pújale, negrita, pújale! Como dijo la doña de la farmacia.

(Juliana se lamenta todo el proceso, naturalmente)

JULIANA:
¡Duele! ¡Ya!

CHULA VISTA:
Ya mero, Julis, aquí estamos, wey. Agárrame duro.

(entran Copérnico, Monsi y el Buenas Noches)

MONSI:
Mi hermano, viene el Buenas Noches, que dice que él sabe. Ahorita llega doña
Eme con cosas para el alumbramiento.

COPÉRNICO:
Ya estamos aquí, Juliana. Contigo. Hoy es el día.

BUENAS NOCHES:
Ya llegué, cuates, ¡a ver!
Yo tengo experiencia, yo caché a mis hijos. A ver, pásenme esos trapos porque ya
se ve una cabecita. ¡Ay, Dios, aquí mero! Le quise hablar a urgencias, pero...

ROMERO:
No, don Buenas, esto ya estuvo. Hágame el paro.

(entra doña Emerencianita con toallas y agua caliente)

DOÑA EMERENCIANITA:

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¡Mis niños! ¿Por qué no avisaron antes? (asiste a Juliana)
Pújale, hijita, ya están saliendo los hombritos....

(poco a poco aparece música; la música sube y las luces bajan, hasta el Oscuro)
(se alcanza a escuchar en la oscuridad:)

¡Ya salió, es niño!


OSCURO
ESCENA 10:
Juliana descansa con su hijo en brazos. Romero está junto a ella, “sacado de
onda”. La banda está ahí con ellos, contemplando a la madre con su hijo.
También permanecen el Buenas Noches y doña Emerencianita.

COPÉRNICO:
Brilla como una estrella.

DOÑA EMERENCIANITA:
(a Juliana) Está divino, hija. Se parece a ti.

MONSI:
¿Y cómo se va a llamar este ciudadano tan bello?

CHULA VISTA:
Pu’s que se llame como don Buenas Noches, que le ayudó a nacer.

COPÉRNICO:
De veras... ¿cómo se llama usted, don Buenas?

BUENAS NOCHES:
Mejor que se llame como su papá, porque mi nombre no es muy propio para un
niño tan hermoso: me llamo Herculano.

CHULA VISTA:
Uy, don, no, mejor un nombre pa’ la banda.

COPÉRNICO:
Una estrella propia.

JULIANA:
Como su papá. (a Romero) Como tú, Romero. Me pesaba... dolió... por ti. Nació
por ti. Para ti. Tu hijo. Nuestro hijo.

(Romero decide que él es su hijo. Le toma un tiempo, pero al final puede. Debe
verse ese monólogo interno pasando por él)

ROMERO:
Nuestro hijo. Se parece a ti.

21
CHULA VISTA:
Se parece a ti, carnal.

MONSI:
¿Cómo sabes?... (se apena por su impertinencia) ay, perdón...

CHULA VISTA:
Uy, menso... (abraza a Monsi con cariño) Es que veo cosas que no se ven.

(Romero besa a su hijo, ahora convencido de su decisión) (La banda se abraza en


un abrazo comunal)

OSCURO

EL FINAL DE BRENDA:
El escenario aparece partido en dos, de nuevo: entre lo ideal y lo real. La escena
principia en el lado ideal. Debe marcarse la “idealidad” con música, luces, y quizá
los chavos otra vez realizan su acto, como en la primera escena. Debería usarse
la misma música, las mismas luces, los mismos colores.

ROMERO:
Oiga, don Herculano...

BUENAS NOCHES:
Dime “Buenas noches”, mi joven amigo...

ROMERO:
Quería pedirle que fuera mi compadre.
(a doña Emerencianita:) Y a usté’ de comadre, doña Eme.

BUENAS NOCHES:
Agradezco la distinción, y como regalo a mi futuro ahijado, la banda se viene a la
casa; soy viudo y mi hija la más grande ya se me casó. La casa, aunque humilde,
es muy grande para mí solo y ahí cabemos todos. Eso sí, la condición es el baño
diario y asistir a la escuela. No quiero que este bebé empiece a dar sus primeros
pasitos en el asfalto.

DOÑA EMERENCIANITA:
Yo tengo unos centavitos ahorrados y eso servirá para sus camitas, trastes,
muebles, para su nuevo hogar. Y por la comida, no se preocupen: Dios y la Divina
Providencia nos proveerán.

ROMERO:
Yo voy a conseguir un trabajo estable, a lo mejor con la compañía de usté,
compadre (al Buenas Noches). Y por la noche, a estudiar.

MONSI:
A estudiar.

22
JULIANA:
Yo le ayudo en su negocio, doña Eme.

CHULA VISTA:
Yo voy a aprender a leer. Me contaron que se puede leer sin ojos.

BI-ROSARIO:
Yo también les ayudo, y dejo de... busco otra chamba.

ROMERO:
Gracias, wey.

JULIANA:
Gracias.

ROMERO:
Ya ven, mi familia. Todavía queda gente buena, y con mi hijito el amor nos llegó a
todos.

(todos se abrazan alrededor del bebé, se escucha una ambulancia que se acerca)

OSCURO

LUZ
(se traslada la escena al otro lado, al “real”; y la disposición de los cuerpos es la
misma)

ROMERO:
Oiga, don Herculano...

BUENAS NOCHES:
Dime...

ROMERO:
Quería pedirle que fuera mi compadre.
(a doña Emerencianita:) Y a usté’ de comadre, doña Eme.

BUENAS NOCHES:
Gracias, Romerito. Seguro. Aunque debo confesarte que no tengo un quinto, digo
pa’l bautizo.

DOÑA EMERENCIANITA:
Yo tengo unos centavitos ahorrados, a lo mejor un cura de pueblo nos lo bautiza.

ROMERO:
A ver... Oiga, don y ¿no tendrá una chamba por ahí? Pa’ los gastos de ahorita

23
BUENAS NOCHES:
No, creo que ahora no, mi amiguito. Pero hay que buscarle.

MONSI:
A chambear

JULIANA:
Yo le ayudo en su negocio, doña Eme.

DOÑA EMERENCIANITA:
Uy, hija, no es necesario. Apenas me deja el puesto pa’ mí.

CHULA VISTA:
No se apuren, mañana hago una operación, bandita. Hay que irle enseñando al
chamaco.

BI-ROSARIO:
Lástima que fue machín. Si hubiera sido vieja, yo le ayudaba.

ROMERO:
Cállate, wey.

ROMERO:
Bueno, banda. A dormir. Mañana hay que darle.
(Romero cubre a su esposa y a su hijo con periódico)

FIN

FINAL DE EDNA:
[ROSARIO SE ROBA AL NIÑO, DESPUÉS DEL FINAL FELIZ]

(Sucede final feliz)

OSCURO

LUZ

(La banda duerme. El niño duerme al lado de la madre fatigada. Se ve Bi-Rosario


tomando al niño en brazos y un saco de ropa con lo poco que tiene, empacado.
Ella sale, y nadie la escucha. Sólo Chula Vista se despierta de golpe, segundos
después de que Bi-Rosario sale.)

CHULA VISTA:

24
¡Qué pesadilla!

FIN

FINAL DE ALE:
PARTIR DE NUEVO IDEAL/REAL, PERO NACE MUERTO
El escenario aparece partido en dos, de nuevo: entre lo ideal y lo real. La escena
principia en el lado ideal. Debe marcarse la “idealidad” con música, luces, y quizá
los chavos otra vez realizan su acto, como en la primera escena. Debería usarse
la misma música, las mismas luces, los mismos colores.
[mismo final “ideal” de Brenda]

En el lado “real”, tenemos la escena del parto, donde quedó después de oscuro:

DOÑA EMERENCIANITA:
¡Puja, hija, puja! ¡Ya mero, ya mero! ¡Ya salió, es niño! (le da de nalgadas, para
que reaccione. Insiste, pero el niño no respira; nació muerto) Ay, hija... (roto el
corazón) Nena, no... se perdió, hija, se perdió. (la abraza, lloran. Chula se une a su
abrazo)

(Monsi abraza a Romero, se une Copérnico) (Bi-Rosario impactada, queda muda)

OSCURO

LUZ

El “Buenas Noches” conversa con doña Emerencianita

BUENAS NOCHES:
Qué tragedia, doña Eme.

EMERENCIANITA:
Yo a veces no entiendo la voluntad de Dios.

BUENAS NOCHES:
Sabe, yo tengo algo por ahí guardadito. ¿Usted no me completaría? No quiero que
esa criatura encuentre sepulcro en el asfalto.

EMERENCIANITA:
Yo le acompleto, don. Así lo ponemos más cerca del cielo.

FIN

25
FINAL DE LAU:
[VENDEN AL NIÑO]
Bi- Rosario se ve esperando a alguien en la noche, con el niño en brazos. Llega la
compradora, que es la Vieja Copetuda, quien carga un bolso grande, y va con su
guardaespaldas.

BI-ROSARIO:
Aquí está. (mira nerviosa al guardaespaldas)

COPETUDA:
Sí, a ver, pásamelo. (lo mira con cariño) Hola bebé, hola príncipe. (a Bi-Rosario)
Está lindo, oye.

BI-ROSARIO:
En lo que quedamos...

COPETUDA:
(despreciativa, saca de su bolso una gran bolsa de plástico con efectivo y se lo
da) Ten. Está completo.

BI-ROSARIO:
(aliviada, emocionada) Bien.

COPETUDA:
Total, para lo que lo quieres. (se sonríe burlonamente, junto con su lacayo)

BI-ROSARIO:
Usté qué sabe.

COPETUDA:
No, yo no tengo idea. A ver, ¿para qué te va a servir ese dinero?

BI-ROSARIO:
Pu’s igual que le fue al escuincle me va ir a mí. Él se logró escapar. Le hice un
paro. Y yo ahora también me escapo.

COPETUDA:
¿Del asfalto?

(Bi-Rosario no contesta, enciende un cigarrillo, los mira, se sonríe y sale del lado
opuesto al que, en consecuencia sale la Copetuda y su lacayo)

FIN

FINAL DE LUIS:
[PARTIR REAL/IDEAL, DIRIGIDO POR LA IMAGINACIÓN EXPRESAMENTE DOPE DE
COPER]

26
[establecer si el “real” implica el de Brenda, o el de Ale]

(Copérnico mira a la banda, desconsolada. Saca un carrujo en el centro absoluto


de la escena, lo enciende, lo inhala, lo mantiene. Mira a las estrellas y entonces
exhala, y en ese preciso momento vuelve la música, y los colores de la
“idealidad”. El Buenas Noches contempla el cielo. Copérnico está detrás, cerca
del Buenas Noches, como observador)

ROMERO:
Oiga, don Buenas, ¿qué hace?

JULIANA:
El bebé lo pregunta

BUENAS NOCHES:
Encontré una estrella, mis cuates. Ahí arriba, una que no había visto antes: es la
estrella del niño...

CHULA VISTA:
Yo veo un camino, por aquí... ¿lo ven? Aquí está. Puedo ver un camino para irnos
a la estrella del niño

BUENAS NOCHES:
Yo los guío. Tengo mi linterna... métanle sus estrellas y nos alumbra el camino

(lo hacen)

MONSI:
Ahora comprendo. Está arriba del cinturón de Orión. Arriba, muy arriba.

DOÑA EMERENCIANITA:
(saca unas tostadas y unas flores secas)
Tengan, mis hijos. Para el viaje.

BI-ROSARIO:
Yo he volado, yo sé volar. Con razón pesaba tanto el niño en ti, en nosotros. El
último peso, antes de volar. Vengan. (los toma de las manos a todos, formando
un círculo, incluyendo a Copérnico. Él cierra los ojos antes de la instrucción)
Cierren los ojos. (Bi-Rosario besa a su compañero de la derecha, y éste a su vez al
de su derecha y así sucesivamente)

(todos quedan liberados, y llegan a la estrella, guiados por la lámpara de estrellas


del Buenas Noches) (sale el Buenas Noches, despidiéndose)

ROMERO:
Aquí es.

27
JULIANA:
Llegamos.

CHULA:
Puedo verlo.

BI-ROSARIO:
Puedo sentirlo.

MONSI:
No hay suelo...no hay asfalto.
(se abrazan, se besan, bailan, saltan, vuelan)
( Copérnico vuelve a ser centro de la escena. Da un largo toque, y se hace un
oscuro)

OSCURO

FIN

FINAL DE XAVIER:
[BI-ROSARIO VENDE AL NIÑO POR ALGO MÁS TRIVIAL]
Bi- Rosario se ve esperando a alguien en la noche, con el niño en brazos. Llega el
comprador, mirando a su alrededor, cuidando su espalda..

COMPRADOR:
¿Ya estufas?

BI-ROSARIO:
Ya.

COMPRADOR:
¿Y pa’ qué, Rosarito? ¿eh? ¿pa’ qué te echas este pedo?

BI-ROSARIO:
Tú dime. ¿Pa’ qué? ¿Qué me traes? (el comprador le da una bolsa con objetos
robados) (Bi-Rosario le da el niño al comprador. Va sacando las cosas de la bolsa,
saca un i-pod, y le encanta) Órale, qué chido.

COMPRADOR:
(a manera de broma, fingiendo alguna voz de comercial) Con la música de sus
estrellas favoritas.

BI-ROSARIO:
Pa’ escuchar las estrellas. Bueno, pu’s chido.

COMPRADOR:
Chido. ¿Y ‘ora dónde le vas a caer?

28
BI-ROSARIO:
La calle lo dirá, wey. La calle lo dirá.

(salen por lados opuestos. El comprador rápido, Bi-Rosario, paseando con su i-


pod)

OSCURO

FIN

FINAL DE VICTOR:
[BI-ROSARIO trata de robar al niño, y Coper la ve, se van a hablar. Él le muestra
que el niño es el futuro, en cierto modo, a través de él le hace entender que sin la
banda, no son nada.]
Bi- Rosario se ve esperando a alguien en la noche, con el niño en brazos. Llega el
Copérnico.

BI-ROSARIO:
(angustiada) ¿Qué haces aquí, wey?

COPÉRNICO:
Te seguí. ¿A quién esperas?

BI-ROSARIO:
¿Qué te importa? Voy a acabar con esto ya. ¿A qué viene el chamaco? Nomás se
va morir de hambre como nosotros. Le estoy haciendo un paro.

COPÉRNICO:
¿Ya viste el cielo?

BI-ROSARIO:
¿Qué?

COPÉRNICO:
La estrellita nueva... está brillando muy chido. Muy fuerte. ¿Sabes? Me dijo el
Monsi que muchas estrellas ahí arriba ya están muertas... pero siguen brillando.

BI-ROSARIO:
Si están muertas no pueden andar brillando.

COPÉRNICO:
Pero sí, brillan. Brillan porque vemos que brillan. Algunas cosas son así. Esa
estrella brilla chido, chance y porque ya explotó... y se va a apagar. Pero ahorita
brilla para mí. Si tú voltearas, la verías. Checa... (señala)

29
(Bi-Rosario voltea al cielo, y salen las lágrimas) (Se sientan)

BI-ROSARIO:
Ya no es el cinturón ése que decías.

COPÉRNICO:
Sí, me cae. Ya no es el cinturón de Orión. Ahora parece otra cosa.

BI-ROSARIO:
¿Qué será?

COPÉRNICO:
No sé. Pero ya veremos. Si esa estrellita hubiera salido sola, no dijeras eso de que
ya no es un cinturón. Dijeras que es una mancha ahí al lado del cinturón. Pero,
¿ya ves? Esa otra cosa que está ahora, ya es nueva. El puntito nuevo cambió toda
la figura, y la figura ya no puede perder esa estrella, porque ya no sería nada.

BI-ROSARIO:
Volvería a ser un cinturón.

COPÉRNICO:
¿Y para qué? Ahora es algo nuevo. A la mejor explota, seguro todas explotan con
él. Pero mientras, hay todo un cielo nuevo por ver, hay que volver a empezar.

BI-ROSARIO:
(convenciéndose más) Eso no se oye mal.

COPÉRNICO:
Nomás somos puntitos, wey. Puros puntitos solos en el negro. Pero ahora
tenemos un puntito más, y podemos hacer otras figuras. El cielo siempre se
mueve, aunque no parezca. Las cosas siempre cambian, no puedes evitarlo.

BI-ROSARIO:
Sólo que a veces quiero que todo termine.

COPÉRNICO:
Va a terminar. Pero ¿mientras? Hay todo un cielo por ver. No tenemos mucho,
pero yo tengo a las estrellas. Los tengo a ustedes. Si uno va a explotar, no le falta
la banda, para alumbrarle. Yo tengo al cielo ¿Y tú?

BI-ROSARIO:
Quiero el cielo.

COPÉRNICO:
Es nuestro. Vente, vamos a verlo. Hoy nació una estrella.

(salen abrazados, y vuelven al rincón)

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OSCURO

FIN

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