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PROCESOS PSICOLOGICOS DEL CONOCIMIENTO

A. La percepción

La percepción es el proceso psicológico primario de conocimiento. Mediante


la percepción conocemos la realidad como un todo coherente y organizado de
objetos. Un proceso previo a la percepción es la sensación. Mediante la sensación
nuestros sentidos captan información del mundo; mediante la percepción se
organiza e interpreta esa información sensorial.
La percepción no depende exclusivamente de la estimulación del medio o
energía emitida por las cosas y captada por nuestros órganos sensoriales. Las
cosas no proyectan "copias" exactas de sí mismas, ni estas se reflejan en nuestra
mente como en un espejo. En cuanto que la percepción es interpretación de
estimulación, el sujeto está activamente involucrado en ella. La percepción es una
síntesis de la estimulación emitida por el objeto y de los procesos psíquicos
desplegados por el sujeto; o en palabras de W.James (1842-1910) "parte de lo que
percibimos proviene, a través de los sentidos, del objeto que tenemos delante; otra
parte procede siempre de nuestra propia mente".
La percepción es un proceso complejo en el que intervienen las habilidades
constructivas u operaciones cognoscitivas puestas en marcha por el sujeto, la
fisiología de su sistema sensorial y nervioso mediante el cual capta y procesa la
información del medio, sus experiencias personales, sus necesidades, sus
expectativas, sus motivaciones, su medio cultural, su estado afectivo y su
personalidad. Las percepciones no sólo varían de una especie a otra, sino también
entre individuos de una misma especie (no percibe del mismo modo el mundo un
niño, un adolescente, una embarazada, un anciano, un aborigen australiano y un
esquimal). Ante un mismo hecho, diversos espectadores interpretarán cosas
distintas.
La percepción presupone en el individuo unos esquemas perceptivos, que
son conjuntos organizados de conocimientos en virtud de los cuales se integran y
adquieren significación los nuevos conocimientos. Estos esquemas perceptivos
varían culturalmente y son aprendidos, aunque también pueden ser
constantemente remodificados por la experiencia y los nuevos conocimientos. El
carácter aprendido de los esquemas perceptivos se pone especialmente de
manifiesto en los casos de los ciegos de nacimiento que recuperan la visión. Cada
esquema perceptivo está etiquetado con una palabra. Percibir consiste en dotar de
significado a los objetos, y esto se hace por medio del lenguaje.
La percepción supone una selección de información, que se produce ya a
nivel sensorial. Los organismos vivos no captan toda la información del mundo, sino
sólo aquella que necesitan para sobrevivir. A este proceso de selección de
información se denomina atención, y en ella intervienen tanto factores externos
(tamaño e intensidad de los ,estímulo) como factores internos (intereses,
necesidades etc, del sujeto).

A. 1 La sensación
La sensación es un proceso psíquico que se produce al ser excitado un
órgano sensorial por un estímulo, y como resultado de esta excitación se conocen
ciertas cualidades del mundo exterior (colores, sonidos, olores...) y ciertos estados
del organismo.
En el proceso sensorial se distinguen tres fases: el momento en que el
estímulo incide sobre el receptor sensorial, la fase de transducción y transmisión
del impulso nervioso hacia el cerebro, y la fase de proyección del impulso nervioso
en la correspondiente área cerebral

1 Momento estimular
Para que se produzca la sensación es preciso que un estímulo incida sobre
un receptor sensorial y que este lo capte. El estímulo es energía física que existe en
el medio, y el receptor sensorial es una célula o un conjunto de células
especializadas en captar cierto tipo de energía estimular.
En el gusto los estímulos son sustancias químicas disueltas en la saliva, que
nos informan sobre las cuatro cualidades gustativas básicas: ácido, dulce, salado y
amargo; y los receptores sensoriales son los botones gustativos, situados la mayor
parte de ellos en la lengua. En el olfato los estímulos son también sustancias
químicas, pero suspendidas en el aire; los receptores sensibles a esta estimulación
son los bastones olfatorios situados en la nariz. El gusto y el olfato son dos sentidos
íntimamente relacionados (al tener congestionada la nariz las comidas pierden no
sólo el aroma sino también el sabor), que nos proporcionan información sobre las
sustancias nocivas y beneficiosas del medio.
El sentido del tacto nos proporciona información acerca de las
características de los objetos, y comprende cinco sensaciones independientes:
contacto, presión, calor, frío y dolor. La estimulación táctil es captada por
terminaciones nerviosas denominadas corpúsculos sensitivos, dispersos por toda la
dermis. Excepto para la sensación del dolor, todas las demás poseen corpúsculos
específicos. Hay zonas de la superficie corporal donde la sensibilidad es más alta,
como las manos, los dedos, los labios Y !a lengua.
El oído es un sentido de gran importancia para la comunicación lingüística.
El oído humano no sólo capta sonidos (se calcula que hasta 400.000 sonidos
diferentes), sino también la fuente de los mismos. Los estímulos auditivos son
ondas vibratorias en el aire. Estas son recogidas por el oído externo y transmitidas
por el oído medio hasta el oído interno. Allí se encuentran las células pilosas, que
transforman las ondas vibratorias en impulsos nerviosos
La vista es el sentido más importante en la percepción humana de la
realidad. Los estímulos visuales son ondas luminosas del espectro
electromagnético. Las células receptoras, situadas en la retina, son alrededor de
120 millones de bastones y 7 millones de conos; estas últimas están especializadas
en la capitación del color.
Los receptores sensoriales no captan toda la energía del medio sino sólo
parte de ella, la necesaria para la supervivencia del individuo.

2 Teoría de los umbrales


Para que un factor exterior sea estímulo no basta con que por su naturaleza
sea capaz de alterar o impresionar un órgano sensorial. Es preciso que tenga
determinadas características de índole cuantitativa. La experiencia nos indica que,
si bien la luz visible es estímulo por naturaleza para el ojo, puede suceder que la in
tensidad de radiación sea tan débil que no veamos; del mismo modo las partículas
de polvo, que constantemente se depositan en nuestra epidermis, no nos producen
sensación de contacto o de peso. Se distinguen tres umbrales: mínimo, diferencial y
máximo.

a) Se llama umbral mínimo a la menor cantidad de estímulo necesaria para


que se produzca la excitación del órgano sensorial. La determinación de este
umbral se realiza aplicando a dicho órgano sensorial una estimulación tan débil que
no sea sentida, e incrementándola gradualmente hasta llegar a una intensidad de
estimulación que produzca ya sensación. El umbral mínimo de sensación varía de
unos sujetos a otros, e incluso en un mismo sujeto cambia según la edad o las
condiciones del mismo (por ejemplo, la fatiga hace que suba el umbral mínimo, es
decir, que la intensidad del estímulo tiene que aumentarse).
b) El umbral diferencial, que es el más interesante, es la diferencia mínima
perceptible, es decir, la cantidad mínima de estímulo que hay que añadir o quitar a
una estimulación anterior, para que se experimente un incremento o una
disminución de la sensación. Si tenemos sobre la mano una piedra de un kilogramo,
experimentamos una sensación de peso; si a ese kilogramo de piedra le añadimos
un gramo más, no experimentaremos aumento de la sensación; la cantidad de
estímulo, de piedra, en este caso, que habría que añadir al kilogramo para que
notáramos aumento en la sensación, sería el umbral diferencial. Algo semejante
sucede para que se experimente disminución en la sensación de peso.
La determinación del umbral diferencial se hace por diversos
procedimientos, uno de ellos es el llamado método de las más pequeñas diferencias
perceptibles Se va aumentando progresivamente el estímulo, hasta que el sujeto
experimenta aumento de sensación (designemos a la cantidad incrementada por n);
a continuación se disminuye el estímulo, hasta que el sujeto experimenta una
disminución de la sensación (llamemos a la cantidad disminuida n’ el umbral
diferencial viene dado por la media aritmética de ambas cantidades: n + n’ /2
Los psicólogos han intentado hallar una ley precisa que regule el umbral
diferencial para cada tipo de sensación. Empezó los trabajos con la sensación visual
BOUGUER, en el siglo XVIII; pero fue WEBER, en el siglo XIX, el que formuló su
famosa ley: la cantidad de estímulo a añadir para que se produzca un aumento de
la sensación es una fracción constante del estímulo anterior. Esa cantidad varía
según el tipo de sensación; se ha establecido que, aproximadamente es el
siguiente:
sensación luminosa: 1 % a2 % (del estímulo anterior), sensación de peso: 5 % a 10
%, sensación auditiva: 10 % a 20 %, sensación térmica: 15 %, sensación olfativa: 25
% a 30 %, sensación gustativa: 3 % a 100 %.
Puede comprobarse la imprecisión de esta ley cuantitativa, especialmente
en los sentidos olfativo y gustativo, en los que el valor K depende del tipo de olor o
sabor de que se trate.

c) Se llama umbral máximo a una intensidad de estímulo tal que, si se


aumenta, ya no se produce aumento en la sensación. Así, en el caso de la sensación
de peso, si vamos incrementando el estímulo, llegaría un momento en el que, pese
a incrementarse el estímulo, ya no se produciría aumento en la sensación;
habríamos llegado al umbral máximo de peso.
SENSACION SUBLIMINAR. Se produce cuando el estímulo está
inmediatamente por debajo del umbral mínimo de manera que no somos
conscientes de lo que sucede pero nuestro comportamiento se ve alterado
inconscientemente

3 Aspecto fisiológico de la sensación


Una vez recibida la estimulación del medio, los receptores traducen o
convierten esa energía física en impulsos nerviosos, y los envían al cerebro por
medio de la fibras nerviosas sensitivas. Los impulsos nerviosos son señales
electroquímicas, y poseen todos el mismo valor con independencia de la
estimulación que los haya provocado. Las fibras nerviosas están compuestas de
neuronas, separadas entre sí por un pequeño espacio. Cuando una neurona es
excitada por un impulso nervioso, este espacio se reduce, segregando la neurona
excitada una sustancia que facilita la conducción del impulso a la siguiente
neurona. Esta superficie de contacto entre dos neuronas se denomina sinapsis.
La excitabilidad de la neurona se rige por la ley del todo o nada, es decir,
conduce no conduce el impulso nervioso. La cantidad de información sensorial que
se transmite al cerebro así como su velocidad de propagación depende del mayor o
menor grosor de las fibras nerviosas que en cada caso actúen.
Toda célula nerviosa es fuente de electricidad. La excitación producida por el
estímulo origina una perturbación eléctrica en la neurona, que da lugar a una onda
eléctrica, la onda de impulso nervioso, la cual se va transmitiendo a lo largo del
nervio mediante la conexión o enlace sináptico de las neuronas. Las características
de la onda nerviosa son muy variables según las distintas especies y según el
nervio que se considere; de un modo general en el caso de los mamíferos la onda
tiene una longitud de 5 cm y una velocidad de 50 m/s.
Un aspecto muy importante de la corriente nerviosa es que cada nervio
produce siempre una onda con las mismas características de longitud, duración,
velocidad, etc., sea cual fuere el estímulo que lo excite (electricidad, acción
química, pinchazo, presión, etc.); el estímulo se limita a desencadenar la corriente
nerviosa, pero no influye en sus propiedades. Este fenómeno parece confirmar la
ley de MULLER y HELMHOLTZ, según la cual los nervios conductores siempre dan
origen a un mismo tipo de sensación, sea cual fuere la naturaleza del estímulo
excitante. Es decir, que la excitación del nervio óptico, no mediante luz visible, sino
eléctricamente, producirá una sensación visual; y un golpe en los ojos nos hará,
como se dice vulgar mente, «ver las estrellas»,,.

La corriente nerviosa se transmite a lo largo del nervio hasta el cerebro. Se


proyecta en la correspondiente área cerebral, que lo procesa. Como resultado de
este procesamiento de la información sensorial se produce el conocimiento de una
determinada cualidad de los objetos (colores, sonidos, sabores, olores, etc,). Los
lóbulos parietales procesan y reconocen la información que pro vienen de los
sentidos del gusto, olfato y tacto; los lóbulos temporales, la del oído; y los
occipitales, la de la visión.
El cerebro es el auténtico órgano de la sensación (en los casos de lesiones
en el lóbulo occipital, el individuo recibe mensajes visuales pero no los procesa ni
reconoce). Es a nivel cerebral donde se produce la diferenciación de sensaciones, y
no a nivel estimular. De hecho un mismo estimulo (un golpe) aplicado a receptores
distintos (el oído, el ojo) produce sensaciones distintas (un zumbido, un destello
luminoso), y ello porque los distintos receptores están conectados con áreas
cerebrales concretas que procesan esa información. Hay por supuesto distintos
tipos de energía estimular, pero esta es cualitativamente muda; el que esa energía
estimular (ondas vibratorias) se convierta en una cualidad sensible (sonidos)
depende de los receptores (células pilosas) que la captan, pero sólo en cuanto que
estos están conectados a través de los nervios auditivos con una zona del cerebro
(lóbulo temporal) que la procesa y reconoce.
Uno de los aspectos más controvertidos es el de las llamadas localizaciones
cerebrales, es decir, si es posible asignar determinadas zonas en el cerebro que
estén ligadas a cada una de las modalidades de sensación (Visual, auditiva, etc.).
De hecho los mapas cerebrales en los que se señalan los centros correspondientes
a los distintos fenómenos psíquicos son muy discutidos.

A2 La percepción visual de formas


Ninguna de las imágenes que de los objetos tenemos en la retina se
corresponde con las percepciones que tenemos de los mismos. En la retina las
imágenes están boca abajo e invertidas de derecha a izquierda; también poseen
otras deformaciones en la forma y en el tamaño según las leyes de la geometría
óptica (un reloj se representa como una elipse). Al movernos, las imágenes de los
objetos en la retina cambian de tamaño, pero nosotros no lo percibimos. Además
las imágenes retinianas son bidimensionales. Al observar un objeto vamos
integrando sucesivamente sus diversas cualidades hasta construir la percepción del
mismo ¿Cómo se produce este hecho? ¿Qué leyes operan en la conversión de la
amalgama de imágenes retinianas en percepciones definidas de objetos?
Los psicólogos de la escuela de la Gestalt consideran que percibimos de una
vez e inmediatamente totalidades con sentido. Lo percibido no son meras adiciones
de elementos fragmentados o sensaciones aisladas, como pretendían los psicólogos
asociacionistas, sino organizaciones completas de estímulos, unidades
estructuradas, que son algo más que la suma de sus partes. Este conjunto
organizado y completo lo denominan los gestaltistas "cualidad de forma", y es
independiente del tipo de elementos que lo constituyan, siendo sólo importante la
relación entre ellos. Percibimos una espiral independientemente de si está formada
por puntos o por cuadrados.

1 Leyes de la percepción.
Según los psicólogos de la Gestalt, nuestra percepción de objetos de la
realidad se ajusta al esquema figura-fondo, es decir, que percibimos figuras u
objetos que destacan sobre un fondo. Esta manera de percibir es la más elemental
y probablemente, junto con la percepción del color, una propiedad innata de
nuestro sistema visual. La figura tiene carácter de cosa dura, sólida, densa, firme y
compacta; mientras que el fondo posee un carácter más vago y difuso. La captación
de un elemento como figura depende de su relación con los demás componentes
del todo
Las leyes que rigen la agrupación de los estímulos en unidades totales son,
según Gestalt, las siguientes:
• Ley de la proximidad: Los estímulos más próximos espacialmente tienden a cap
tarse como pertenecientes al mismo conjunto.
• Ley de la semejanza: Los estímulos semejantes tienden a percibirse como
unidades.
• Ley de la continuidad: Los estímulos que guardan entre sí continuidad de forma
tienden a percibirse como pertenecientes a la misma figura.
• Ley de la simetría: Los elementos regulares y simples se agrupan formando
parte del mismo conjunto.
• Ley del cierre o clausura: Se tiende a percibir integras totalidades incompletas.

2 La constancia perceptiva
A pesar de que los objetos están sometidos, en la realidad y en nuestra
retina, a cambios de color, de tamaño y de posición, nuestras percepciones de los
mismos poseen una cierta estabilidad. A medida que nos alejamos o acercamos a
un objeto este se va haciendo más pequeño o más grande y así se manifiesta en
nuestra retina, pero nosotros lo percibimos con el mismo tamaño. Este fenómeno se
conoce con el nombre de constancia perceptiva, y quiere decir que los objetos se
perciben con el mismo color, tamaño y posición, aunque cambien las condiciones
de luminosidad, el ángulo y la distancia en que son vistos.

3 Percepción del espacio del movimiento y del tiempo


Nuestra percepción no se limita únicamente a la captación de figuras o de
objetos. También tenemos una percepción del marco espacial en que se hallan si
tuados los objetos, de su estado de movimiento o de reposo y del transcurso del
tiempo. Las percepciones cinéticas y espacio-temporales son de gran complejidad,
y aún hoy en día hay muchos puntos oscuros y que no han sido dilucidados por la
Psicología.
La percepción del espacio, del movimiento y del tiempo tienen un claro ca
rácter relacional, es decir, se presentan siempre dentro de un marco de referencia,
de tal manera que, alterado dicho marco de referencia, puede producirse una
alteración de la percepción. Este carácter relacional se pone de manifiesto en el
fenómeno del movimiento, en el que nos es difícil discernir qué objeto está en
movimiento y cuál en reposo (por ejemplo, al arrancar un tren que estaba parado
junto al nuestro en una estación, parece que es el tren en el que nosotros estamos
el que se pone en movimiento). De igual modo, el volumen y situación espaciales
de un objeto está en función del fondo de referencia (como decía POINCARE, si
todos los objetos del universo duplicaran su tamaño, no percibiríamos cambio
alguno).
En cuanto a la percepción del transcurso temporal gracias al flujo de nuestra
conciencia psíquica, es de una gran imperfección; fenómenos ajenos a ella —tales
como la satisfacción o el aburrimiento—, influyen en la misma (cuando estamos
viendo una película que nos gusta, el tiempo pasa rápidamente; o al estar en un
sitio que nos aburre, cada minuto parece una hora).

4 Fidelidad de la percepción.
Ya hemos visto que la percepción implica una actitud activa y creadora del
sujeto, y que se produce en ella una integración estructuradora de las sensaciones.
De ahí que en modo alguno pueda suponerse que la percepción lleva consigo un
reflejo fiel, exacto, fotográfico de la realidad.
1 Antiguamente era muy corriente la distinción entre percepciones normales
y anormales, englobándose dentro de estas últimas las llamadas ilusiones óptico-
geométricas, como la conocida ilusión de ZOLLNER o la de MULLER-LYER . En
realidad, tales fenómenos perceptivos son completamente normales y no hay
ninguna anormalidad en ellos. Su origen está en el complejo mecanismo de la
percepción, cierto es que hay casos de percepciones claramente anormales,
aquéllas en que se capta un objeto inexistente, es decir, en el caso de las
alucinaciones, de origen patológico y producidas por un estado fisiológico anormal
debido a muy diversas causas: drogas, fiebre elevada, alcoholismo, etc. Pero incluso
fuera de estos casos, la percepción de suyo no refleja fielmente la realidad.
Además de los condicionamientos que ya hemos analizado y que alteran la
objetividad» de la percepción, hay otros de índole individual (fisiológica o psíqui ca)
y social que también influyen poderosamente en la síntesis perceptiva.
2 En 1974 ERDELYI puso de manifiesto lo que ya había sido señalado por Mc
GUINNIES en 1949: la influencia de la personalidad en la percepción y en la
actividad que la sigue. Se basaba en un experimento consistente en que un grupo
de estudiantes judíos tenían que manipular con ciertos objetos en tres distintas
condiciones; en la primera había entre los objetos una estrella de David; en la
segunda una cruz gamada; en la tercera todos los objetos eran emocionalmente
neutros. En las dos primeras condiciones, cargadas de afectividad, el número de
objetos manipulados correctamente fue inferior al de la tercera, afectivamente
neutra
3 Dentro de estos factores condicionantes de la percepción destacan las
necesidades de índole primaria. Citemos, como uno de los muchos experimentos
realizados, el de la influencia del hambre sobre la percepción. Realizado por LEVINE
en 1942, ha puesto de relieve que los sujetos hambrientos tienden a percibir
figuras no muy definidas como figuras de alimentos.
4 Interesante es también la experiencia de BRUNER y GOODMAN, en 1947,
demostrativa de que el tamaño de aquellos objetos que tienen un valor para los
sujetos se aprecia como mayor que el de otros objetos de igual tamaño real pero
carentes de valor. El experimento se hizo con niños de 10 años, y consistía en
determinar el tamaño de unas monedas y de unos discos de tamaño igual al de las
monedas, pero sin valor. Se observó que: 1) el tamaño de las monedas se percibía
por los niños mayor que el de los discos sin valor (a igualdad real de tamaño en el
disco y la moneda); 2) que los niños pobres aún percibían las monedas de mayor
tamaño que los ricos (debido a que su aprecio por el dinero, al carecer de él, era
mayor).
5 La presión social - la opinión de los demás— también influye en la percepción. A
este respecto son muy interesantes los experimentos hechos por SHERIF sobre el
fenómeno autocinético; si en una habitación oscurecida se sitúa frente a un
observador un punto luminoso inmóvil, al cabo de poco tiempo el sujeto ve que el
punto empieza a moverse de modo irregular; si se hace la experiencia con varias
personas por separado, la descripción de los movimientos hechos por el punto
luminoso son divergentes; pero se les somete conjuntamente a la experiencia,
pudiendo comunicarse lo que perciben, se comprueba que se unifican las
percepciones de todos los sujetos presentes. Las opiniones de los demás influyen
decisivamente en la percepción tenida. Penetramos así en el tema de la sugestión,
como factor determinante en muchos casos de la percepción; por ejemplo, la
autoridad y prestigio de una persona puede influenciar las percepciones de los
demás; tal es el conocido caso del profesor de Química que llega a clase con una
botella llena de un líquido incoloro y dice a los alumnos: «Cuidado con romperla,
que contiene un liquido de olor nauseabundo». Un alumno, «compinchado» con el
profesor, es preguntado por éste, y al salir a la tarima, tira la botella.
Inmediatamente, profesor y alumno hacen gestos y exclamaciones indicativos del
mal olor qué perciben. Al final todos los alumnos de la clase perciben el mal olor. En
realidad, la botella contenía agua cristalina.

A. 3 Diferencias entre sensación y percepción.


Hasta ahora hemos hablado exclusivamente de sensaciones, es decir, de
colores, olores, sabores, etc. Pero el sujeto cognoscente, el hombre, no capta la
información que le viene del mundo exterior en forma de sensaciones puras; el
conocimiento que tenemos de lo real a través de nuestros sentidos no consiste en
un cúmulo de tales colores, sonidos, sabores, etc.; nosotros captamos lo real como
algo estructurado, como un complejo de cosas u objetos. Es decir, que el sujeto
configura estructuradamente la información sensorial pura en un proceso
eminentemente activo y creador.
LA PERCEPCIÓN es una integración estructurada de los datos sensoriales en
virtud de la cual el sujeto rea liza una síntesis creadora y captadora de los objetos.
Para explicar la relación existente entre sensación y percepción han surgido
una diversidad de teorías, pero las dos más importantes y que en cierto modo
sintetizan las demás son la teoría asociacionista y la teoría gestaltista
Según la escuela asociacionista —unida a la corriente filosófica llamada
empirismo—, la percepción no es más que un agregado de elementos sensoriales
que provienen del exterior y de ciertos datos imaginativos puestos por el sujeto y
adquiridos en experiencias anteriores. Si yo tengo una sensación visual de una
forma esférica y anaranjada, una sensación gustativa agri-dulce, etc., en virtud de
una serie de experiencias anteriores percibo lo que
llamamos «naranja»; es decir, que basándome en unas sensaciones agrego o asocio
a ellas un contenido objetivo. La percepción es la síntesis entre unas sensaciones
dadas y un contenido asociado a ellas gracias a la experiencia adquirida
previamente por el sujeto cognoscente,
De acuerdo con el asociacionismo, la percepción se caracteriza por las
siguientes notas:
a) No es un fenómeno primario, sino secundario. Lo que primariamente se da al
sujeto son las sensaciones; la percepción es algo posteriormente elaborado.
b) La percepción es una síntesis de dos factores; la sensación, dada al sujeto por la
realidad exterior, y las experiencias anteriores del sujeto que son asocia das a dicha
sensación.
Muy distinta es la postura de la escuela gestaltista, cuyos principales defensores
son WERTHEIMER , KOHLER Y KOFFKA . La percepción sería un fenómeno primario
y elemental de la vida psíquica; lo que nosotros conocemos son objetos ya
organizados, totalidad ya integradas, y es sólo posteriormente y gracias a un pro
ceso abstractivo como llegamos a la distinción y separación entre las diversas sen
saciones. Lo realmente dado al sujeto cognoscente son las percepciones de objetos;
las sensaciones puras no se experimentan, sino que son el resultado de una
posterior abstracción; como consecuencia, la percepción no es un agregado de
sensaciones y experiencias previas del sujeto, sino que es un todo unitario primario.
En resumen, para los geltaltistas, la percepción se caracteriza por:
a) Ser un fenómeno primario de la vida psíquica, captado por el sujeto de un modo
directo e inmediato. La sensación es el resultado de un posterior proceso de
abstracción.
b) La percepción, en cuanto tal fenómeno primario, no es una síntesis, ya que tal
síntesis tendría como base unas sensaciones puras y previas, y tales sensaciones,
según ya hemos indicado, no existen.
Estas dos teorías, aunque opuestas, pueden ser conciliadas, y tal parece ser
la postura de la moderna psicología. Efectivamente, las sensaciones en estado puro
no existen, ya que siempre nos llegan integradas en el proceso perceptivo; pero tal
integración, al menos en parte, es debida y está regulada por las experiencias
previamente tenidas por el sujeto cognoscente. Sólo así se explica el que dos
sujetos, situados ante un mismo elemento objetivo, tengan percepciones dispares

B LA MEMORIA

Una vez percibido un objeto, su imagen se fija y conserva en la memoria,


pudiendo ser reproducida en cualquier momento. La memoria constituye otro
proceso psicológico de gran importancia en nuestro conocimiento de la realidad, y
consiste en la capacidad de almacenar y recuperar experiencias e informaciones.
De no tener esta capacidad de almacenar la información perceptiva, el mundo se
nos agotaría en el instante presente de la percepción. Gracias a ella construimos
nuestra identidad personal y colectiva, podemos hablar, pensar y resolver
problemas prácticos.

1 Fases de la memoria
Todos los modelos explicativos de la memoria (hay más de cincuenta)
coinciden en distinguir en ella tres fases: la fijación o retención del nuevo material,
su conservación o almacenaje en algún lugar del cerebro (se desconoce el área
concreta), y su recuerdo o actualización en la conciencia. Los factores de los que
depende la fijación son la atención, la repetición, la comprensión y la carga afectiva
de lo fijado. De la fijación dependen las dos fases siguientes, en cuanto que lo que
se fija bien se conserva durante más tiempo y se recuerda mejor.

2 Tipos de memoria
Según el tiempo de duración de los recuerdos, muchos psicólogos coinciden
en distinguir tres sistemas de memoria distintos: la memoria sensorial, la memoria
a corto plazo y la memoria a largo plazo. La memoria sensorial es el almacén de las
diversas, representaciones sensoriales (visuales, auditivas, gustativas, olfativas,
táctiles). Su capacidad de almacenamiento dura menos de un segundo, y de su
contenido, inmediato y fugaz, no es habitualmente consciente el sujeto. Este se
extingue a menos que se transfiera, mediante un acto de atención, a la memoria a
corto plazo, donde se conserva durante unos pocos segundos (el tiempo que se
tarda, por ejemplo, en memorizar un número telefónico y marcarlo). La memoria a
corto plazo es la que almacena nuestros contenidos mentales en un momento
determinado (lo que se piensa en este instante, por ejemplo, está en este sistema
de memoria). Muchas informaciones de la memoria a corto plazo se olvidan, y las
más relevantes para el sujeto son transferidas a la memoria a largo plazo, donde
permanecen durante un tiempo ilimitado, incluso durante toda la vida, pudiendo ser
recuperadas en cualquier momento por la memoria a corto plazo.
Según la manera de recordar, se suele distinguir entre el reconocimiento o
impresión de familiaridad y la reproducción de lo fijado y conservado ( a veces no
somos capaces de reproducir un nombre, y sin embargo lo reconocemos en cuando
lo oímos). Y según la naturaleza de lo recordado, entre memoria mecánica o
repetitiva y memoria significativa o comprensiva.

3 El olvido
El olvido consiste en la extinción normal de los recuerdos. Es un mecanismo
protector de la mente.
Las teorías que explican el olvido solo son válidas en parte:
1 Según la teoría del desuso, se olvida lo deficientemente fijado, o lo que no
se ha reforzado con sucesivos reaprendizajes. Existen, sin embargo, ciertos
comportamientos, como montar en bicicleta que no se olvidan nunca.
2 La teoría de la interferencia atribuye el olvido a la interferencia de nuevas
informaciones sobre las antiguas. Sin embargo, los ancianos recuerdan mejor lo
lejano que lo cercano en el tiempo.
3 Y la teoría de la represión, formulada por Freud, considera el olvido como
la expulsión de la conciencia de ciertos recuerdos desagradables. Estos se refugian
en el inconsciente y continúan influyendo en la vida psíquica del sujeto.

4 Enfermedades de la memoria.
La memoria puede quedar afectada por estados patológicos, ya porque el
sujeto pierda los recuerdos de modo anormal, es decir, haya una pérdida excesiva
de recuerdos, ya también porque recuerde más de lo normal. De ahí que haya
enfermedades por defecto de memoria o por exceso.

Enfermedades por defecto


Se distinguen dos tipos las amnesias y las afasias.
Se entiende por amnesia, en general, a la pérdida o disminución de la
memoria. Se divide en:
a) La amnesia anterógrada, consistente en la imposibilidad de adquirir
recuerdos a partir del momento en que se contrae la enfermedad; en realidad lo
que falla es la fijación de las imágenes.
b) La amnesia retrógrada, en la que no se puede evocar las imágenes de
acontecimientos pasados que ya habían sido fijadas. Dentro de ella hay tres
variedades interesantes. Las amnesias lacunares, que se extienden a un período
determinado del pasado, a los acontecimientos ocurridos entre dos fechas
determinadas. Las amnesias electivas, que abarcan las imágenes relativas a un
suceso o a una persona determinada (así en los accidentes de automóvil es
corriente que el conductor no recuerde el accidente y los momentos previos a él).
Las amnesias progresivas, en las que la amnesia va extendiendo por grados su
radio de acción; caso típico de ellas es la amnesia de Wernicke, en la que se pierde
el lenguaje: primeramente afecta a los nombres propios, luego a los nombres
comunes, después a los adjetivos, luego a los verbos, etc.
Se conocen con el nombre general de afasias a un grupo de amnesias cuyo
objeto es muy especializado, muy particularizado. Las más destacables son las
siguientes:
a) Las apraxias son perturbaciones de las imágenes motoras reguladoras de los
movimientos (un pianista apráxico olvidará realizar los gestos para tocar en
el piano).
b) Las agnosias son perturbaciones conjuntas de la memoria y de la
percepción; la característica de las agnosias es la imposibilidad de reconocer
objetos.

B.1 La imaginación
La imaginación es una memoria de imágenes, a la que, según algunos, le
falta la referencia de su contenido con un tiempo pasado. Una imagen es la
representación mental de un objeto ausente, a diferencia del percepto o contenido
de la percepción en que el objeto está presente. Además, la imagen es menos
intensa que el percepto y posee menor abundancia de detalles. Hay varias clases
de imágenes:
- Las icónicas son las imágenes vagas y fugaces de las cosas; son las
imágenes normales.
- Las eidéticas son imágenes vivas y persistentes; son fotografías mentales,
con el detalle y la intensidad del percepto; se dan principalmente en estados
febriles y en los niños.
- Las hipnagógicas son las imágenes inmediatamente anteriores al sueño.
- Las oníricas son las imágenes producidas durante el sueño.
- Las alucinaciones son imágenes en las que no hubo percepción previa.
1. Diferencias entre la imagen y la percepción
La profunda conexión existente entre percepción e imagen, en cuanto la
primera condiciona la segunda, no implica la confusión entre una y otra. Los
criterios que se han utilizado para diferenciarlas son diversos:
a) La intensidad; la imagen sería más débil, menos intensa que la
percepción. Este carácter diferenciado, ya destacado por HUME en el siglo XVIII, ha
sido reiteradamente señalado por los psicólogos como uno de los más significativos
para la distinción entre la percepción y la imagen de un objeto. En la actualidad
este criterio es controvertido.
b) La mayor o menor abundancia de detalles; la percepción de un objeto se
pre senta con un número de detalles sobre su estructura mucho mayor que el que
tiene la imagen; ésta ofrece un aspecto desvaído, vago, frente a la precisión de la
percepción. La contemplación del cuadro de Las Lanzas nos da una serie de detalles
que se perderán en la imagen (en la que probablemente no precisa remos cuántos
personajes hay, cómo van vestidos, los distintos colores que aparecen en el cuadro,
etc.).
c) La carencia de integración de la imagen con el entorno real; generalmente
la imagen, frente a la percepción, no está de acuerdo, no puede ser integrada con
las demás percepciones de la realidad que nos rodea. Si estamos en nuestra
habitación y formamos la representación de un nadador saltando desde el
trampolín a la piscina,
la imposibilidad de integrar esa representación con las demás percepciones de los
objetos de la habitación indica que se trata de una imagen y no de una percepción.
Normalmente distinguimos de un modo inmediato y directo entre las
percepciones y las imágenes, entre lo percibido y lo imaginado. Sólo en casos de
anormalidad psíquica, como en la psicastenia, se producen con facilidad estados de
confusión entre unas y otras.

2. Propiedades de las imágenes


Son: fidelidad, grado de control consciente, afectividad y poder
dinamogénico. Hay imágenes más fieles que otras, o sea, reproducen mejor el
contenido de la percepción; las más fieles son las eidéticas, luego las icónicas,
mientras que las hipnagógicas y oníricas tienen poca fidelidad. Las imágenes
icónicas están más sujetas al control consciente de la voluntad que las eidéticas, las
hipnagógicas, las oníricas y las alucinatorias, las cuales prácticamente escapan al
control de la voluntad. Toda imagen lleva consigo una carga afectiva (la imagen de
algo bello nos produce agrado, la imagen del día lunes —vuelta a clase—
desagrado). Por último las imágenes tienen capacidad de producir una respuesta
motora; cuan do alguien imagina un hecho cómico es fácil que, incluso
involuntariamente, se ponga a reír; las imágenes de una melodía suelen producir
acompañamientos con pies y manos.

3. Asociación de imágenes
La reproducción de una imagen nunca se realiza sola(inductora), sino que va
acompañada de un conjunto de otras imágenes(inducidas). Este fenómeno se
denomina asociación de imágenes. La asociación de imágenes no se realiza de un
modo arbitrario, sino que está regulada por ciertas leyes:
• Según la ley de la semejanza, las imágenes de objetos semejantes tienden a
reproducirse conjuntamente. La reproducción mental de la imagen de una catedral
puede hacernos evocar la imagen de otra catedral.
• Según la ley del contraste, las imágenes de objetos opuestos tienden a
reproducir se conjuntamente. La imagen de un día de sol puede hacernos evocar la
imagen de un día de lluvia.
• Y según la ley de la contigüidad, las imágenes de objetos contiguos, espacial y
temporalmente, tienden a reproducirse unidos. Asociamos la imagen del avión con
la imagen del aeropuerto por la contigüidad espacial y temporal de todos los
elementos.
La ley que opera en cada caso depende de las experiencias personales del
sujeto. También pueden actuar varias leyes a un tiempo.

C EL PENSAMIENTO

El pensamiento es la función superior de conocimiento, que supone la


percepción y la memoria. Estos procesos son los que proporcionan el material del
pensar. Mediante la percepción recogemos información del medio, mediante la
memoria la almacenamos, y mediante el pensamiento la combinamos y
organizamos, abriéndola a nuevas posibilidades. Estos tres procesos, mediante los
cuales poseemos conocimiento del mundo, funcionan a la vez y suelen ser
inconscientes.
Los psicólogos cognitivos distinguen entre pensamiento concreto,
encaminado a la resolución de problemas que afectan al individuo en un momento
determinado; y pensamiento abstracto, el pensamiento propiamente dicho, que
consiste en la capacidad de presentar simbólicamente la realidad y de razonar. El
primero es compartido con los animales, el segundo parece ser exclusivo del
hombre.

C.1 Los conceptos


Mediante el pensamiento representamos las cosas a través de conceptos. Un
concepto es la representación mental y simbólica de un objeto, prescindiendo de
sus características concretas e individuales, para recoger sólo sus propiedades
esenciales, que comparte con otros objetos. En esto se distingue de la imagen, que
recoge sus características individuales y concretas. Además mientras la imagen se
refiere a un objeto, el concepto se refiere a varios objetos. Así, la representación
mental de Dumbo es una imagen; mientras que si digo "Dumbo es un elefante",
"elefante" es un concepto. Los conceptos permiten clasificar la infinita variedad de
imágenes, y se forman mediante un proceso de abstracción.

C.2 El lenguaje y pensamiento


Hoy en día nadie duda de que lenguaje y pensamiento están
interrelacionados, sin llegar a su total identidad (hay palabras sin sentido, y
pensamientos inexpresables). Los contenidos conceptuales los referimos a una
palabra, que se convierte en su símbolo. Gracias al lenguaje objetivamos y
comunicamos el pensamiento. Incluso el propio pensamiento se considera un
diálogo interior con nosotros mismos (ciertos estudios han puesto de manifiesto que
al pensar se realizan movimientos con la lengua y la laringe, y los sordomudos con
los dedos).
Las posturas acerca de la relación entre pensamiento y lenguaje son:
1 El relativismo lingüístico(Sapir y Worf) sostiene que cada lengua impone una
forma de pensar diferente.
2 Para Chomski, el lenguaje específico que se habla, auque está determinado
culturalmente, se desarrolla a partir de un leguaje innato y universal.
3 Para J. Piaget, el pensamiento es anterior al lenguaje e independiente de este. El
lenguaje se desarrolla en el niño como un instrumento para expresar pensamientos;
estos pueden existir y de hecho existen sin lenguaje.

Lenguaje animal y lenguaje humano.


Las características del lenguaje animal son las siguientes:
a) Es innato; el animal no adquiere su lenguaje a través de un proceso de
aprendizaje. En algún caso, parece haber una posibilidad de adquisición de nuevos
sonidos, pero siempre de forma muy limitada.
b) Es mímico, sin que nunca encontremos lenguaje articulado.
c) Es concreto, dado que el animal no se eleva, como vimos en el estudio de
la
inteligencia, al nivel abstractivo.
Las características del lenguaje humano son muy diferentes de las del
animal. Como ha dicho CHAUVIN, estas diferencias son tan fuertes que bastan para
establecer una separación radical entre el hombre y el animal. Veamos cuáles son:
a) El lenguaje humano es adquirido; cierto es que se basa en unos
condicionamientos psicofisiológicos innatos, pero como tal el lenguaje es producto
de una adquisición, de un aprendizaje.
b) Es articulado, no mímico; el lenguaje humano comporta numerosos
fonemas, debidos a las modificaciones de forma de las regiones faringobucales: el
ser humano tiene la capacidad innata de emitir sonidos, pero va a usar de esa
capacidad para crear un conjunto de palabras de gran amplitud.
c) Es simbólico siendo la palabra un símbolo de la cosa; esto permitirá que el
lenguaje sea no sólo un medio de comunicación, sino instrumento del pensamiento,
constituyéndose en el llamado lenguaje interior; al pensar no utilizamos imágenes
visuales, auditivas; etc., sino imágenes verbales, palabras.
d) Es convencional, en cuanto que las señales que lo integran no tienen
relación con el objeto designado (salvo en el caso de las onomatopeyas).
e) Es productivo, en el sentido de que, frente al animal, el hombre puede
crear formas de lenguaje nuevas; cualquier persona puede formar una frase que
nadie haya empleado antes.
f) Es abstracto, al menos en parte de sus manifestaciones, correspondiendo
al nivel abstractivo de la inteligencia humana. Este es quizás el rasgo más
importante del lenguaje del hombre.