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María Teresa Ronderos María Fernanda Moreno

Cómo Cubrir eleCCiones

Manual para periodistas

María Teresa Ronderos María Fernanda Moreno Cómo Cubrir eleCCiones Manual para periodistas
María Teresa Ronderos María Fernanda Moreno Cómo Cubrir eleCCiones Manual para periodistas
María Teresa Ronderos María Fernanda Moreno Cómo Cubrir eleCCiones Manual para periodistas

Elaborado por María Teresa Ronderos María Fernanda Moreno

Publicado por Votebien, una alianza de Revista Semana, Fescol, Terra, Congreso Visible, Conexión Colombia y Transparencia por Colombia

Elaborado con el apoyo financiero de Usaid, a través de Casals AAA

Impreso con el apoyo de Fundación Friedrich Ebert en Colombia - Fescol

Diagramación y corrección Publicaciones Semana

Índice

Introducción. ¿Para qué este manual?

1. Descubrir el juego del poder

2. Todo lo que usted quería saber sobre el sistema electoral…

3. Más allá de los discursos

4. Quién es quién en la campaña

5. Siga la plata

6. Las encuestas: una herramienta poderosa

7. ¿Y después de las elecciones?

Apéndices

A. Breve directorio de entidades que producen información útil.

B. Las funciones e inhabilidades de los cargos de Alcalde,

Gobernador, Concejal y Diputado a la Asamblea.

C. Formato de derecho de petición de información pública.

Para qué este manual

Introducción

La democracia es más que un conjunto de condiciones para elegir y ser elegido (democracia electoral); también es una manera de organizar la sociedad con el objeto de asegurar y expandir los derechos de las personas (demo- cracia de ciudadanía)”.

E ste pequeño libro es una guía para cubrir las elecciones. Propone un periodismo más sintonizado con los ciudadanos y menos

dependiente de las fuentes oficiales. El lector encontrará aquí conceptos y recomendaciones acerca de cómo se puede cubrir periodísticamen- te un proceso electoral en función de los ciuda- danos. Se busca que éstos tengan la información más completa posible a la hora de votar, y que por ello, puedan elegir en forma más responsable y consciente.

La época electoral también es un tiempo de reflexión y revisión ciudadana sobre los gober- nantes y las políticas oficiales que se estén lle- vando a cabo, y los medios de comunicación son cruciales para incentivar y enriquecer este debate. El tiempo de campaña debe ser plural, diverso, de múltiples voces, lluvias de ideas; un espacio para reflexionar si en nuestras ciudades y pueblos, en el campo, en el país, estamos cons- truyendo el tipo de sociedad que queremos. Y, por supuesto, para descubrir qué debemos hacer para cambiarla.

¿Quién puede considerar hoy que en Co- lombia hay una democracia ideal? Quizá pocos. ¿Pero qué es exactamente lo que no funciona? La gente suele dar respuestas similares a estos interrogantes: que la democracia no es perfec- ta porque hay corrupción o porque una mayo- ría no tiene siquiera condiciones mínimas para

Guillermo O’Donnell, citado en el estudio La Democracia en América Latina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud)2004

llevar una vida digna o porque la justicia sólo es para los de ruana. Detrás de estas respuestas espontáneas hay sabiduría. La gente intuye que democracia no es sólo votar y elegir dignatarios. Ésta tiene que ser un sistema político que les permita a las personas desarrollar su potencial humano. Por eso ser ciudadano de una demo- cracia, implica no sólo contar con una reglas de juego transparentes para poder escoger gobierno y participar con libertad, sino que son también esenciales una debida protección de los derechos fundamentales de las personas y una gestión pú- blica lo suficientemente eficaz y equitativa para que todos, hombres, mujeres y niños, puedan vivir dignamente y tengan una auténtica oportu- nidad de realizar sus sueños.

Al cubrir el mundo de la democracia y en particular las elecciones –que son el escenario central donde ésta se renueva—, los medios sue- len tener una mirada que se limita a su dimen- sión puramente política. Por eso, esta cobertura casi siempre se centra en los discursos de los can- didatos, las acciones de los partidos políticos, la carrera entre aspirantes, los incidentes violentos que perturben el proceso y, en ocasiones, algo de pedagogía para el votante.

Si, por el contrario, los periodistas conciben la democracia en su sentido más amplio enton- ces informarán de manera diferente acerca del proceso electoral. Cubrir las elecciones significa

informar también sobre el estado de los dere-

reportero herramientas prácticas de enriquecer

chos civiles y las libertades de los ciudadanos

la cobertura que haga de las elecciones para

y

las propuestas para fortalecerlos; la calidad

de vida de la gente y las políticas posibles para mejorarla. También implica mirar críticamente las instituciones democráticas, sean estatales o no, evaluar su legitimidad, vigilar si están o no cumpliendo con el interés público. Son las ins- tituciones de calidad, más que los ‘salvadores’ de turno, las que garantizan el ejercicio de la

ciudadanía democrática.

así responder mejor a las necesidades de los ciudadanos.

El lector encontrará siete capítulos que pre- sentan distintas maneras de cómo los periodistas pueden cubrir el proceso electoral, y completar así un trabajo periodístico integral. Los primeros dos capítulos establecen las grandes preguntas que no pueden faltar en una cobertura electo-

que se pueden hacer después de las elecciones. Al

Muchos de los conceptos y los ejemplos que

Como bien lo explicó el gran estudio La De- mocracia en América Latina que publicó el Pnud, “la democracia no se construye por sí misma; tam- poco las libertades, ni el estado de derecho. Todos ellos requieren de la política, es decir la acción de- liberada de las sociedades y sus gobiernos. Esa ac- ción necesita de la mayor información posible para iluminar los criterios con que se expresan las aspi- raciones sociales y se formulan las políticas”. Pro- veer esa información es la tarea primordial del periodista.

En las elecciones locales y departamentales de 2007 en Colombia, ciudadanos y ciudadanas de cada municipio van a salir a escoger a sus manda-

tarios en el Ejecutivo (alcaldes y gobernadores) y también a quienes llevarán su voz en los órganos deliberantes, como son las Juntas Administrado- res Locales (JAL), los Concejos Municipales o Distritales y las Asambleas Departamentales. Los reporteros y los medios pueden hacer un apor- te fundamental a estas democracias regionales

ral: qué está en juego y cómo funciona el sistema electoral. El tercer capítulo ofrece otra forma de mirar las propuestas de los candidatos en campa- ña, centrada en los ciudadanos. El cuarto y quin- to capítulos les dan ideas a los reporteros sobre cómo escudriñar a fondo a los partidos políti- cos, los candidatos que presenten a los diferentes cargos y sus finanzas. El sexto capítulo muestra cómo las encuestas son herramientas útiles que van mucho más allá de medir la carrera de aspi- rantes a los cargos. Y el último, propone historias

final, hallarán apéndices útiles con directorios de fuentes e información complementaria.

aquí se exponen han sido puestos en práctica en el sitio virtual especializado Votebien.com , en sus tres versiones durante las elecciones de 2002, 2003 y 2006. Es una experiencia que presenta- mos a los colegas de todo el país, con la esperan- za de que en las próximas elecciones, les sirva de inspiración y enriquezca su trabajo en la cons-

a

lo largo del proceso electoral. Pueden evaluar

trucción de una democracia mejor.

la

gestión y las políticas de los mandatarios sa-

lientes para poner en discusión con la gente qué es lo que quisieran cambiar. Pueden investigar acerca de la calidad de las instituciones que sus- tentan el ejercicio democrático. Si una Registra- duría departamental, o las fiscalías regionales, o

una secretaría municipal de salud, por ejemplo, son ineficaces, o si están al servicio de intereses particulares, es tarea del reportero difundir esa verdad, y no hay un momento más propicio que

la campaña electoral.

Con una visión amplia de la democracia como telón de fondo, este manual le ofrece al

Votebien.com fue creado bajo el liderazgo de la revista Semana, la organización Transparencia por Colombia y el portal virtual Terra, con el apoyo financiero de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (Usaid). Dos de los socios clave de este proyecto han sido la Fundación Friederich Ebert en Colombia (Fescol) y el proyecto Congreso Visible de la Universidad de los Andes. Además, este sitio ha tenido aliados periodísticos en sus distintos momentos,

entre ellos, Colprensa, El Colombiano, El País y la FM radio. La idea

y el diseño original de Votebien.com es de María Teresa Ronderos,

quien ha asesorado el proyecto a lo largo de su existencia. Claudia García fue fundamental en ponerlo a marchar. La primera directora de Votebien fue Polly Martínez en 2002, luego lo dirigió Álvaro Mon-

tes en 2003 y en 2006, la dirección estuvo a cargo de Juanita León

la coordinación, de María Fernanda Moreno, junto con Ronderos, autoras de este manual.

y

uno

Descubrir el juego del poder

D urante una elección, en cada país o ciudad, se vuelven a poner en juego unas políticas públicas clave que definen el rumbo a se-

guir. En otras ocasiones, en un país o en una re- gión que está en crisis y se vienen cuajando cier- tos procesos políticos, las elecciones representan oportunidades para salir de las dificultades y para reinventar las soluciones. Parte de un buen cu- brimiento periodístico es identificar aquello que está sobre la mesa, bien sea el modelo de gobier- no o la salida de una crisis. En otras palabras, si las elecciones son una competencia por el poder, es necesario desnudar ese poder, ver quiénes es- tán detrás y qué es lo que se quiere hacer con ese poder.

Cuando hay uno o varios candidatos que re- presentan un cambio en la línea seguida por go- biernos anteriores, el cubrimiento periodístico debe ahondar en cuáles son esas propuestas de un nuevo modelo, qué impacto tendrá, qué riesgos y cuáles oportunidades. Así por ejemplo, en las elec- ciones bolivianas, cuando Evo Morales era can- didato presidencial, los electores tenían la opción de escoger una vía alternativa de izquierda demo- crática que, necesariamente, implicaría profundos cambios en las políticas públicas: nacionalización del petróleo, distanciamiento de Estados Unidos y recambio de la elite gobernante, entre otras. Algo similar sucedió en México cuando se enfrentaron Felipe Calderón, quien significaba la continuidad en el poder del partido PAN y Andrés Manuel López Obrador del PRD. Cada uno representaba intereses encontrados. Se podría decir lo mismo de Bogotá, cuando subió a la Alcaldía Antanas Mockus, sin respaldo alguno de los partidos po- líticos tradicionales o en Pasto, cuando ganó An- tonio Navarro.

En esos momentos es decisivo identificar qué puede cambiar con la elección de este candidato

de ruptura; cuál es el nuevo modelo de país que ofrece; qué políticas en curso seguirían y cuáles serían abandonadas o reemplazadas. Por ejem- plo, si Carlos Gaviria, el candidato del Polo De- mocrático Alternativo, ganaba las presidenciales de 2006, Colombia hubiera echado para atrás el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, o como mínimo, lo hubiera intentado renegociar en otros términos.

También están las elecciones en las que no está en juego un cambio de modelo, sino la op- ción de que un nuevo gobierno saque al país de una crisis profunda (económica, institucional, etc.). Álvaro Uribe fue elegido Presidente en 2002 para resolver el grave problema de insegu- ridad en que se hallaba el país, con casi 0 se- cuestros por día, con miles de personas atemori- zadas huyendo al exterior, carreteras bloqueadas por las guerrillas y, en general, una percepción de zozobra frente al poder violento e intimidan- te de las Farc. Así mismo fue importante en esa elección la percepción de que Uribe encarnaba la anticorrupción, el pragmatismo y el freno a la politiquería. Muchas personas votaron por él porque creyeron, acertadamente o no, que era el candidato más ‘antipolítico’.

Por último, están las elecciones en las que se vislumbra la continuidad de las políticas del gobierno del momento. En estos casos, los aspi- rantes opcionados no representan cambios radi- cales, sino ajustes de algunas políticas. Esto suce- de, sobre todo, cuando el candidato es el mismo gobernante buscando la reelección, o si los elec- tores perciben a un político como el sucesor del mandatario actual o si es del mismo partido. Por ejemplo, si se presentaran a la candidatura para suceder a Lucho Garzón como alcalde de Bogo- tá, dos figuras del Polo Democrático, es probable que ambos personajes ofrecieran un enfoque si-

milar que continuaría, en términos generales, la línea de la actual administración.

Es saludable para la democracia, que los elec- tores estén conscientes de lo que está en juego en una elección. Que sepan si se trata de un giro dramático en el gobierno o no. A veces esto es obvio para los ciudadanos. A veces no lo es. Por eso para informar bien, los medios deben anali- zar los procesos de cambio que se están dando en la democracia, hacer visible el juego del poder, lo que está pasando en el lugar que gobernará cada candidato y las políticas que vienen gestándose desde hace varios períodos. El ejemplo del TLC respecto a Carlos Gaviria aplica también en este caso, pues, era una política iniciada en el perío- do Uribe que se pondría en marcha sólo hasta el período siguiente.

La sItuacIón actuaL En las elecciones territoriales de 2007, serán elegidos gobernadores y diputados a la Asam- blea de 32 departamentos, cuatro alcaldes y los concejales en las ciudades que tienen la categoría de distritos (Bogotá, Barranquilla, Cartagena y Santa Marta), .094 alcaldes municipales y los correspondientes concejales. Y por último, los ediles de las JAL en las ciudades donde funcio- nan estas entidades. La Constitución dispone que son períodos institucionales de cuatro años para todos los elegidos.

En estas elecciones, en cada entidad territo- rial, habrá cuestiones en juego pertinentes sólo a esa entidad. Así, por ejemplo, en Barranquilla y en Cali será crucial la renovación de la clase po- lítica local y la transparencia en la nueva admi- nistración, luego de que sus respectivos alcaldes salientes hayan terminado sus mandatos con gra- ves acusaciones de corrupción. Cada reportero podrá abordar estos procesos según las realidades de su departamento o municipio pero, sin duda, analizar sus dimensiones nacionales, ayudará a los ciudadanos a comprender mejor lo que pasa en su ciudad o pueblo.

Debemos tener en cuenta que hay procesos políticos que, como ríos profundos, corren por todo el país. Así, por ejemplo, de estas elecciones

dependerá que los gobiernos locales tengan una mayor o menor infiltración de los grupos ilegales armados que han intentado controlarlos, en di- ferentes regiones del país. Es importante que los medios alerten a los ciudadanos de aquellas re- giones donde, por ejemplo, paramilitares o gue- rrilleros han emergido como un poder detrás del trono y han logrado desviar rentas, ocupar car- gos públicos o corromper la justicia. Es necesario que sepan que en estas elecciones vender el voto

o votar a cambio de un sancocho, puede tener

consecuencias gravísimas para la estabilidad de la democracia local, y afectar por muchos años sus libertades ciudadanas. Por eso será decisivo para el futuro del país detectar, denunciar y anali-

zar si los poderes paramilitares, guerrilleros o del narcotráfico quieren quedarse con una porción de poder en las elecciones regionales de 2007. Sin el fortalecimiento del Estado legítimo en el nivel regional, será difícil que Colombia alcance

la paz y perfeccione la democracia. Es importan-

te, por ello, que los ciudadanos comprendan la trascendencia de su decisión a la hora de votar.

De otra parte, el país ha estrenado reciente- mente una nueva legislación de partidos. Cada partido debe presentar una sola lista para cada cargo o corporación (una lista para Asamblea y un candidato a gobernador en cada departamento y una lista para Concejo y un aspirante a alcalde en

cada municipio). Quienes salgan elegidos debe- rán seguir con disciplina las decisiones de bancada de su partido, sea para dictar una Ordenanza en

la Asamblea, o un Acuerdo en el Concejo o para

adoptar un modelo de gobierno en los cargos eje- cutivos. Casi todos los partidos políticos colom- bianos que emergieron en 2006 de las primeras elecciones al Congreso, después de la Reforma Política de 2003, son aún endebles, o les falta or- ganización o, incluso, algunos nacieron fractura-

dos. Por eso también en esta elección está en juego

el que los partidos crezcan y se fortalezcan en las

regiones, un requisito indispensable para que la

democracia funcione mejor.

Los reporteros pueden hacer historias sobre cómo los nuevos partidos tejen sus alianzas loca- les, si han tenido procesos democráticos internos para escoger sus candidatos y autoridades y si los

están cumpliendo; o si, por el contrario, están atrayendo sus dirigentes a través de los viejos métodos clientelistas: apuntalar a alguien como su candidato a la Alcaldía porque ‘pone’ muchos votos para la Gobernación, conseguir el apoyo de un barón electoral local, a cambio de prometerle contratos de obra en el futuro gobierno, etc.

Así mismo, hay otros procesos en el tapete, tales como el avance o retroceso de la descentra- lización política, administrativa y fiscal, el im- pacto ambiental de los cultivos de coca y de su fumigación, la reinserción de los desmovilizados, la puesta en marcha del sistema del transporte masivo o el proceso de verdad, justicia y repa- ración de las víctimas del conflicto armado. Es función de los periodistas identificar estos proce- sos, hacerlos visibles e informar cómo éstos se es- tán manifestando en su región, y cómo piensan encararlos los diversos candidatos.

Un deber ético del periodista es contarle a su comunidad lo que le está pasando y tratar de ex- plicar por qué sucede lo que sucede. Por ello es parte esencial de su oficio hacer visibles las deci- siones que estén en juego detrás de una elección y definan la suerte de esa comunidad.

¿Qué hacEr? Los periodistas pueden, a través del debate con sus colegas en las salas de redacción, o del diálogo con las comunidades o con fuentes ex- pertas, identificar los procesos que se están lle- vando a cabo en su región. ¿Cuáles serán los temas clave en el próximo período?; ¿qué políti- cas del gobierno saliente merecen continuidad?; ¿qué representa cada uno de los candidatos: con- tinuidad o ruptura?, etc.

Las siguientes son algunas ideas de pregun- tas que podrán hacerse los reporteros en diversas regiones:

Antes de desmovilizarse, varios de los jefes paramilitares tenía una fuerte influencia política en buena parte de la Costa Caribe y en otros de- partamentos. En estas elecciones podrá compro- barse qué tan fuertes siguen siendo los vínculos

del grupo armado desmovilizado, o de sus jefes, con los candidatos regionales. ¿Seguirán presio-

nando a los electores para que voten por ciertas personas? ¿Seguirán apareciendo candidatos úni- cos como pasó en 2003 con las candidaturas a la Gobernación de Cesar de Hernando Molina

o de Magdalena de Trino Luna, y las de otros a

alcaldías?

La elección del Gobernador del Meta en octubre de 2003 fue anulada y se tuvieron que

realizar elecciones atípicas para definir su reem- plazo. En Barranquilla y Cali los alcaldes fueron acusados por la Procuraduría y la Fiscalía de graves delitos que los obligó a retirarse de sus cargos, mientras se definen sus casos. Y otros mandatarios terminaron enjuiciados por co- rrupción, posible complicidad con paramilitares

o guerrilleros, etc. ¿Cómo podrán los electores

en esas ciudades evitar que se repita la historia? ¿Qué organizaciones nacionales o ciudadanas se requieren para vigilar y controlar especialmente estas maltrechas administraciones?

Nariño, por sus corredores de drogas, es importante para los grupos armados, en Caque- tá se juega la derrota o no de la guerrilla, y en

Buenaventura, el reto es derrotar la delincuencia. ¿Qué tendrían que hacer los nuevos gobernan- tes de esas regiones para enfrentar estos graves problemas? ¿Cuáles serían las políticas más ade- cuadas? ¿Qué deberían exigir los nuevos manda- tarios del gobierno nacional? ¿Qué instituciones

o inversiones especiales requieren para asegurar

que el Estado tenga allí el monopolio de la fuerza

y de la justicia?

PosIbLEs hIstorIas ¿Cuál es el tema más importante en la agenda política de la localidad?

¿La región necesita nuevas políticas y fijar nuevas prioridades o continuar con las existen- tes? La respuesta a esta pregunta no es obvia. Por ejemplo, será completamente diferente en Cali que en Medellín, y averiguarlo requiere de una rigurosa reportería.

¿Existe una crisis grave en su departamento

o ciudad?, ¿si existe, de qué índole es? ¿corrup-

ción?, ¿violencia extrema?, ¿inseguridad?, ¿con- taminación ambiental?, ¿falta de educación? o ¿pobreza extrema?, ¿crisis económica? ¿Qué pro- puestas han surgido en la campaña para sacar al departamento o al municipio de esa crisis? ¿Son

viables?

¿Hay candidatos que representen giros ra- dicales frente al modelo de ciudad o de depar- tamento de anteriores gobiernos?, ¿serán estos cambios benéficos para la región o la ciudad?

Analice quién en su ciudad ha tenido siem- pre el mayor poder… ¿está este poder en riesgo, hay alguien o algo cuestionándolo? ¿Es eso bue- no o malo para el departamento o la ciudad?

¿Cómo se están alinderando las fuerzas po- líticas? ¿Se ven partidos disciplinados que sigan los lineamientos nacionales o siguen actuando como antes de la Reforma Política de 2003, cada uno por su cuenta?

¿Puede estar en riesgo la gobernabilidad democrática de su ciudad o de su región? ¿El po- der local representa un interés privado (legal o ilegal) que podría poner a las instituciones loca- les a su servicio?

La ExPErIEncIa DE VotEbIEn En 2002, tanto el avance de la guerrilla, como la sangrienta ofensiva paramilitar que de- jaba miles de víctimas de masacres tenían al país en una fuerte depresión económica y anímica. Los analistas hablaban, en su momento, de que Colombia se estaba convirtiendo en un Estado fallido, al estilo del de los países africanos más críticos, con señores de la guerra suplantando al Estado en buena parte del territorio. Por eso se

hicieron debates entre los candidatos sobre cuá- les serían las mejores maneras de salir de la crisis,

y se reportó en extenso el estado de la violencia

guerrillera o paramilitar, que influía en las elec- ciones.

En 2003 se hicieron múltiples foros regiona- les, con la participación de académicos y analis-

tas de cada ciudad, para debatir lo que allí estaba en ciernes. Uno de los temas centrales fue la le- gitimidad de los gobernantes locales y la posibi- lidad de que dineros sucios o presiones violentas

la pusieran en riesgo. Se trabajaron en detalle los

casos de Soacha y Medellín.

En Votebien 2006, se les consultó a los par-

tidos y a los candidatos a la Presidencia sobre su voto o la continuidad que le darían a políticas iniciadas durante el primer gobierno de Uribe, como TLC, Ley de Justicia y Paz y la reelección.

A partir de las respuestas, los electores podían

decidir entre partidos y candidatos qué echarían para atrás del camino andado o qué seguirían adelante. Las posiciones de los partidos se pueden consultar en http://www.terra.com.co/eleccio-

nes_2006/partidos/23-02-2006/nota276409.

html y la de los presidenciales en http://www.

terra.com.co/elecciones_2006/presidenciales/

También informó sobre cómo se vivían las campañas al Congreso en ciertas regiones, a par- tir de sus particularidades. Por ejemplo, en Ba- rranquilla se centró en las amenazas de fraude electoral; en Bolívar, en la alteración del mapa político por cuenta del naciente poder electoral del hijo de Enilce López, Héctor Julio Alfonso López, candidato a la Cámara; y, en Caquetá, en las amenazas de las Farc que impidieron que los candidatos hicieran campaña en municipios como San Vicente del Caguán, Puerto Rico y Cartagena del Chairá, sólo para citar algunos casos. Puede encontrar el mapa interactivo con toda la información en el home www.votebien. com (haga clic en ‘Así se vivieron las campañas para el Congreso’).

dos

Todo lo que usted quería saber sobre el sistema electoral…

s i hay un momento en que los periodistas pueden ejercer su tan reputada labor de perros guardianes de la democracia es a la

hora de vigilar que las reglas del juego de las elec- ciones se cumplan. Gran parte de la legitimidad de la política se fundamenta en que, en efecto, se respete la voluntad popular en las urnas. Eso significa muchas cosas. Que nadie haya sido in- timidado para presentarse como candidato a al- gún cargo o corporación. Que ningún ciudada- no haya sido coaccionado a votar por alguien o se haya prestado para algún tipo de fraude, como vender su voto o prestar su cédula para que otro vote por él o ella, etc. Que los jurados hayan po- dido constatar que se cumplió con el sufragio en perfecta normalidad. Que las autoridades electo- rales sean independientes, no favorezcan a nin- gún ‘amigo’ político ni se corrompan. Que las quejas de los voceros partidistas sean razonables y escuchadas por las autoridades. Que ante duda de fraude, la justicia electoral falle rápido. La prensa debe estar atenta a estos y otros procesos que garanticen que las reglas del juego democrá- tico, en su escenario central, que son las eleccio- nes, se cumplan en forma justa y transparente.

La sItuacIón actuaL El sistema electoral colombiano está lejos de corresponder al modelo democrático ideal. Una de las democracias más antiguas del con- tinente debería tener una prensa libre para in- formar sobre las irregularidades y defectos del sistema. “La teoría democrática pone énfasis en la libertad de prensa como una condición para que el proceso electoral sea democrático y, en particu- lar, para que sea realmente competitivo”, se lee en el informe del Pnud sobre la Democracia en América Latina. No obstante, Colombia es uno de los países más peligrosos del continente para ejercer el periodismo. Los periodistas que de- nuncian corren el peligro de ser asesinados. El riesgo sube en tiempos de campaña, como lo ha documentado la Fundación para la Liber- tad de Prensa en las elecciones de 2003 y 2004. Por eso muchos prefieren informar únicamente sobre lo evidente. Esto sucede en regiones con presencia de grupos armados o delincuenciales, con interés en capturar las entidades públicas para su beneficio.

La teoría también dice que las autoridades electorales deben ser independientes de los intereses de partidos políticos, y las entidades electorales, organismos técnicos, administra- dos por funcionarios escogidos por meritocra- cia. El caso colombiano está lejano a este ideal. El Registrador Nacional y los delegados depar- tamentales son producto de una negociación entre partidos políticos. Claro está que uno de los logros de la Reforma Política de 2003 fue quitarle al Consejo Nacional Electoral la res- ponsabilidad de elegir al Registrador. Como a partir de 2007, éste será designado por los presidentes de las altas cortes judiciales, se es- pera que escojan a un gerente de las elecciones independiente de todos los partidos, idóneo y eficaz.

Ya Colombia tiene suficientes ejemplos del costo que tiene para sus instituciones cuando las auto- ridades que emergen de unas elecciones no son legítimas. Cuando han comprado las curules, for- zado al votante, impedido el voto libre, el resulta- do es que quienes asumen el gobierno (alcaldes o gobernadores) o controlan al Ejecutivo y escriben las normas (concejos y asambleas) terminan traba- jando para quienes les “compraron” su cargo, y no para el ciudadano que los eligió. Esa captura del Estado ha llegado a extremos graves en muchos departamentos colombianos. En las elecciones lo- cales, esta captura se ahondará o no dependiendo, en parte, de la manera adecuada en que la prensa vigile el proceso electoral.

En el Consejo Nacional Electoral (CNE), la máxima autoridad de la rama, se seleccionan los nueve magistrados en negociaciones políti- cas entre los congresistas, que son quienes los eligen. Por ejemplo, para la elección de los ma- gistrados que hoy rigen al CNE, y lo harán por cuatro años, hubo una alianza entre el Partido Liberal y Cambio Radical, para consolidar una mayoría de cinco; mientras que las otras fuerzas uribistas consiguieron sólo cuatro. Como las decisiones en el organismo deben tomarse por mayoría calificada, es decir, seis votos, ambas partes tendrán que hacer concesiones para sacar adelante las propuestas.

Un proyecto de reforma electoral, que con- templa que los magistrados dejen de ser elegidos

en representación de los partidos, fue presentado

a finales de agosto de 2006, pero no es probable

que sea aprobado antes del cierre de la legislatura el 20 de junio de 2007. Así que es de esperar que las autoridades electorales sigan amarradas a los intereses partidarios.

Otra de las falencias graves del sistema elec- toral colombiano es que en el Censo Electoral,

que incluye a todos los ciudadanos con derecho

a votar, no están todos los que son ni son todos

los que están. Por razones de obsolescencia o incompatibilidad tecnológica entre los diferen- tes sistemas donde están registradas las cédulas de ciudadanía de los colombianos, ha sido muy difícil depurar el censo de muertos, condena- dos u otros inhabilitados para votar, y a la vez mantenerlo al día incorporando a los nuevos ciudadanos. Por eso no se sabe a ciencia cierta cuánto es exactamente el nivel de abstención o de participación electoral en Colombia, y por eso también es fácil suplantar la identidad con cédulas de personas que no pueden votar.

En su estudio, el Pnud identifica algunos otros factores que suelen obstaculizar el buen funcionamiento del orden democrático y, por ende, el sistema electoral de los países de Amé- rica Latina: grupos de interés, la compra de votos, la ‘fabricación’ de candidatos, y el narco- tráfico. De este último, el estudio sostiene que “implica un doble desafío. Es un desafío directo

porque intenta controlar parte del aparato estatal

y partes significativas del territorio (

safío indirecto con la corrupción: el ‘dinero sucio’ tiene efectos devastadores sobre el comportamiento de una parte de los dirigentes políticos y sobre el funcionamiento de las instituciones”.

) y es un de-

En ese sentido, la teoría también indica que

en un país democrático, los ciudadanos son libres

a la hora de votar. Pero en Colombia, por cuenta

del conflicto armado, la influencia del narcotrá-

fico, la politiquería y la corrupción, la libertad del votante se ha ido erosionando gravemente, al punto de que hay departamentos donde un gru- po violento ha sido capaz de imponer a la fuerza,

o mediante el fraude, a un gobernante.

La LIbErtaD DEL sufragIo Está EntoncEs cErcEnaDa Por:

Candidatos asesinados: la experiencia de las elecciones locales, en 2003, habla por sí sola. Fueron asesinados 50 candidatos a lo largo de la campaña: 6 aspirantes a alcaldías, uno a gobernador y 5 a concejales. Otros sie- te fueron secuestrados y seis se salvaron de atentados. Cuatro años después, a pesar de los esfuerzos realizados, hacer política en algunas regiones del país todavía es difícil y peligroso. Los grupos armados ilegales, sean guerrillas o paramilitares, o bandas delincuenciales que tie- nen hoy considerable control político en varias regiones o ciudades, van a tratar de mantenerlo en la ronda electoral de 2007, y para ello, es muy probable que sigan apelando a los mismos métodos violentos.

Votantes presionados: en las elecciones legislativas de 2006, la abstención en Buena- ventura superó el 60 por ciento. Los analistas interpretaron el hecho de dos formas: primero, apatía hacia la política tradicional y, segundo, miedo de los ciudadanos de acercarse a las ur- nas. El control del puerto se lo disputan las Farc y un reducto de un bloque de las AUC. Días antes de las elecciones hubo enfrentamientos y actos terroristas. Así mismo, el día de las elec- ciones, algunos medios denunciaron que en las comunas de Medellín, los ciudadanos fueron

presionados para votar por algunos candidatos con conocidos vínculos con los paras. Éstos son sólo dos casos, pero los periodistas locales sa- brán, mejor que nadie, cuáles son los munici- pios en los que los grupos armados intentarán imponer por quién votar.

Fraude electoral: más adelante en este capí- tulo se explicarán las modalidades de fraude más conocidas. Pero el tema merece estar aquí, porque es una de las razones que enturbian las elecciones. Además, porque son los periodistas –y, sobre todo, las autoridades electorales– los que tienen que es- tar pendientes de los nuevos recursos ilícitos que se imponen en cada elección. Por ejemplo, como ya ha sido ampliamente denunciado y hoy la jus- ticia lo investiga, en la Costa Atlántica, algunos jefes de la AUC planearon una estrategia de frau- de, según la cual a cada político respaldado por ellos le indicaban dónde podía hacer campaña, y se aseguraban de que la gente (a la fuerza) votara por ellos o consiguieron información privilegiada sobre los censos de votantes para luego marcar tar- jetones de ciudadanos que nunca fueron a votar, pero que figuraron haciéndolo. De esta forma, al- gunos candidatos lograron hasta el 90 por ciento de los votos de un pueblo, cuando históricamente nadie había alcanzado arrasar de esta forma. Pero, como esta modalidad ya se conoció y ahora toda la atención de los medios y de las autoridades está puesta en este tipo de ‘votaciones atípicas’, los pa- ramilitares y políticos corruptos fueron más dis- cretos en 2006 y lo serán aún más en 2007. Así que hay que estar pendientes.

El fraude, algunas veces se ha impuesto a tra- vés de la intimidación, el asesinato o la corrup- ción de los funcionarios electorales. Hay que conocer bien quién es el registrador delegado, de dónde viene, a qué grupos políticos representa, y dar la alarma si se encuentra algo sospechoso.

Otros factores que afectan la libertad de ele- gir y ser elegido son:

La falta de información oportuna para el ciudadano (¿cuántas personas no alcanzan a inscribir su cédula?, ¿cuántas no saben cómo se vota?, ¿cuántas ni siquiera saben quiénes son los candidatos?, etc.).

Los problemas de imprevisión, falta de ca- pacitación y logísticas de las autoridades electo- rales. En las elecciones de 2006 algunos jurados le marcaban el dedo a los votantes y a otros no. En las de 2003, el mismo registrador de Bogotá salió por los medios de comunicación dando in- formaciones erradas sobre las personas aptas para votar en Corferias. Eso desestimula al votante.

¿Qué hacEr? En muchas regiones de Colombia, aún trans- curren las elecciones normalmente y los candi- datos pueden competir y los ciudadanos votar li- bremente. Pero es importante que los periodistas de todos modos estén alerta de posibles intentos de fraudes o de manipulaciones y para ello hagan un plan de cobertura para la campaña y la jor- nada electoral. Sin embargo, si en una región, el riesgo de fraude, presiones indebidas o violencia, es alto, los medios tienen el desafío de denunciar todas las irregularidades. Esto implica prepararse para ello, con un plan de trabajo más cuidado- so, que busque responder a los ciudadanos con información veraz sobre lo que sucede, pero a la vez, proteja lo mejor posible a los reporteros. Al- gunos de los puntos de ese plan pueden incluir:

La rotación de diversos reporteros en los temas más arriesgados para evitar represalias del denunciado contra uno solo.

Tejer alianzas con otros medios (puede ser uno de radio con uno de televisión o uno de prensa local con uno de prensa nacional, etc.) para proteger al medio más vulnerable. Así si se pretende denunciar a un personaje potencial- mente muy violento, se pueden publicar notas simultáneas en todos los medios de una región, de manera que el personaje no pueda atacar a todos a la vez.

Los reporteros y sus editores no deben ol- vidar que no son jueces; deben mostrar hechos y sustentar las investigaciones con pruebas. Pero no deben condenar, ni perseguir al delincuente. Esa es tarea de las autoridades judiciales o de se- guridad.

Es más seguro para un medio o para un periodista no tomar partido públicamente, ni

trabajar en ratos libres, por ningún candidato. Que los ciudadanos vean que está cumpliendo con su deber y no sospechen sobre la posibili- dad de estar denunciando a uno para favorecer a otro. Muchos periodistas han sido asesina- dos por los enemigos de sus padrinos políticos que creyeron que ejercían su profesión con un sesgo. • El cubrimiento de elecciones también debe tener un componente de capacitación. Es una buena idea invitar un día a un experto para que explique a la redacción la mecánica electo- ral. No basta con que el periodista político esté enterado. Frecuentemente ocurre que hasta el periodista deportivo tiene que apoyar el día de elecciones y lo hace sin conocer el tema. • Otra idea es crear una sección permanente de pedagogía ciudadana. Explicar en lenguaje sencillo qué es una lista de votos preferente o cuáles serán los retos del próximo alcalde del pueblo.

Aun antes de pensar en hacer las grandes in- vestigaciones y denuncias, cualquier reportero que cubra las elecciones debe planear algunas historias que den cuenta de cómo está funcio- nando el sistema electoral, cuáles son sus auto- ridades, o si existen grupos ilegales actuando allí que puedan afectar el proceso electoral.

Los reporteros que cubran las elecciones de- ben estar familiarizados con el sistema electoral, ¿cómo está constituido?, ¿cómo están distribui- dos los partidos en las registradurías regiona- les?, etc.

Hay que informar dónde están las urnas, dónde están los registrados, cómo se cuentan exactamente los votos, desde que el ciudadano lo deposita en la urna hasta que aparece en el boletín de la Registraduría. (Ver adelante, ABC del sistema electoral).

Es importante que los periodistas cultiven fuentes en los órganos electorales y en los par- tidos. Además, que contacten a las firmas en- cargadas de la parte técnica de los comicios. Su conocimiento es muy útil a la hora de investigar fraudes.

abc DEL sIstEMa ELEctoraL organización del sistema electoral Las instituciones detrás de cada elección son más complejas de lo que los periodistas creen. No sólo la Registraduría y el CNE son los res- ponsables de que todo salga bien. Entidades tan diferentes como la Procuraduría y los hospitales tienen la responsabilidad de garantizar, con ta- reas diferentes, el buen funcionamiento de las elecciones. (Ver gráfico página 20 para conocer las responsabilides de cada uno y saber a quién acudir en caso de preguntas o denuncias)

algunos datos clave (ver gráfico página 9)

¿Qué es un clavero? Es el encargado de introducir en el arca triclave los sobres con los documentos electorales (acta, tarjetones y for- mulario con los registros de los votantes de cada mesa). Hay tres claveros por municipio: un juez, el alcalde y un delegado de la Registradu- ría. Sólo los tres juntos pueden abrir el arca el martes siguiente para iniciar el escrutinio, y son los responsables por la seguridad de los sobres.

¿Qué es el escrutinio? Es el conteo ofi- cial de votos. Se hace a partir de las actas que llenaron los jurados en cada mesa de votación, con el número de votos para cada candidato y partido. Los escrutadores son notarios y jueces de cada municipio, nombrados por la Alcaldía. Además de sumar los votos municipales, depar- tamentales o nacionales –dependiendo del tipo de elección–, las Comisiones Escrutadoras son las encargadas de resolver denuncias sobre irre- gularidades.

¿Qué es un jurado? Un grupo de jurados es elegido por la Registraduría por sorteo. Otro grupo se elige a partir de las listas que envían los partidos. Según el organismo, estas sugerencias casi nunca son rechazadas. Los jurados son los encargados de contar los votos en cada mesa, y entregar los resultados previos (preconteo), ade- más de las actas que después serán escrutadas.

¿Qué son los testigos electorales? Son propuestos por los movimientos políticos a la

Registraduría. Durante las elecciones habrá un testigo electoral por partido en cada mesa de votación. Su función es vigilar las elecciones y, en determinados casos, presentar reclamaciones. Según el código electoral, estos casos pueden ser:

cuando el número de votantes de una mesa ex- ceda el de ciudadanos que podían votar en ella; cuando tenga razones para creer que en las actas de escrutinio se incurrió en error aritmético al computar los votos; cuando, con base en las pa- peletas electorales y en las diligencias de inscrip- ción, aparezca de manera clara e inequívoca que en el acta de escrutinio se incurrió en el error al anotar el nombre o apellidos de uno o más can- didatos; y cuando los dos ejemplares de las actas de escrutinio de los jurados de votación estén fir- mados por menos de tres de éstos.

otros actores del proceso electoral:

La Comisión Nacional de Televisión y el Mincomunicaciones son los encargados de adjudicar los espacios de televisión para que los partidos y candidatos expongan sus pro- gramas. El Consejo de Estado decide sobre las demandas de pérdida de investidura. La Fuerza Pública y las Fuerzas Militares entran en acuartelamiento de primer grado y hasta se

pueden convocar a las reservas para garantizar

el

orden público durante elecciones. El Conpes

y

el Ministerio de Hacienda tienen reuniones

especiales para proveer las asignaciones presu-

puestales destinadas a la compra del material electoral, la logística y la seguridad.

Los Votos Los votos que depositen los ciudadanos pue- den ser válidos, si cumplen con todos los requisi- tos o nulos, si el ciudadano los tachó, marcó más

de una casilla o escribió en el tarjetón. Entre los votos válidos, están los que escogen al candidato

o lista de un partido, y están los votos en blanco, en los cuales el ciudadano manifiesta su incon- formidad con las opciones que se le presentan en

el tarjetón. Los votos blancos son contabilizados

en el censo a la hora de definir el umbral.

MoDaLIDaDEs DE frauDE ELEctoraL Los fraudes electorales ya hacen parte del Có- digo Penal Colombiano, lo que les da carácter de

delito. Una de las funciones de los periodistas en el cubrimiento electoral es visualizar estas faltas y, además, informarle a los colombianos dónde pueden hacer sus denuncias.

Perturbación de certamen electoral (Art. 386). El que por medio de alguna maniobra perturbe o impida la votación pública. Esta in- fracción será castigada con una condena de dos a seis años de cárcel. Cuando la conducta se realice por medio de violencia, la pena será de cuatro a ocho años.

Constreñimiento al sufragante (Art. 387). El que utilice armas o amenace por cualquier medio a un ciudadano o extranjero, con el fin de obtener su voto por determinado candidato, tendrá prisión de tres a seis años. La misma pena recibirá el que a través de la amenaza impida el libre ejercicio de derecho al sufragio. Cuando esta conducta delictiva es cometida por un ser- vidor público, la pena aumenta.

Fraude al sufragante (Art. 388). El que me-

diante engaño lleve a un ciudadano o extranjero

a votar por determinado candidato, partido o en blanco, irá a la cárcel de uno a cuatro años.

Fraude en inscripción de cédulas (Art. 389), (trasteo de votos). El que por cualquier medio indebido logre que ciudadanos inscriban

cédulas de ciudadanía en un municipio diferente

a aquel en donde hayan nacido o residan, con el

propósito de obtener ventaja en las elecciones, recibirá una pena de tres a seis años.

Corrupción de sufragante (Art. 390). (Compra de votos). El que prometa o entregue dinero a un ciudadano para que apoye a determi- nado candidato, no vote o lo haga en blanco será enviado a prisión y se le impondrá una multa de 00 a 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Voto fraudulento (Art 39). El que suplan- te a un ciudadano o vote más de una vez será castigado con cuatro años de cárcel.

Favorecimiento de voto fraudulento (Art.

392). El servidor público que permita la suplan- tación de un ciudadano o que consienta que al- guien vote dos veces en la misma elección recibi- rá cuatro años de cárcel.

Mora en la entrega de resultados electora- les (Art. 393). El servidor público que no entre- gue oportunamente a la autoridad competente el registro electoral y los sellos de urna, tendrá una condena de por lo menos tres años.

Alteración de resultados electorales (Art. 394). El que altere el resultado de una votación o introduzca documentos o tarjetones inválidos, será enviado a la cárcel de dos a cinco años. Si esto lo hace un servidor público, la pena es ma- yor.

Ocultamiento, retención y petición ilícita de una cédula (Art. 395). El que desaparezca o retenga cédulas de ciudadanía recibirá tres años de cárcel.

Denegación de inscripción (Art. 396). El servidor público encargado de la inscripción de candidatos o listas de candidatos para elecciones que no cumpla con esta función será castigado con uno o más años de prisión.

Para cada elección, el Ministerio del Inte- rior y la Fiscalía habilitan líneas para recibir las quejas de los ciudadanos. Si los involucrados en el fraude son servidores públicos, el organismo responsable es la Procuraduría.

rEforMa DE 2003 La Reforma Política fue pensada para forzar a los candidatos dispersos en movimientos y gru- pos personalistas, a congregarse en torno a un partido político con una lista única y, una vez elegidos, votar como una bancada coherente y estructurada. Se puso a prueba por primera vez en las legislativas de 2006, en las que se presenta- ron movimientos con personería jurídica y otros creados con el respaldo de firmas. Hubo partidos que presentaron sus listas abiertas, que le permi- ten al elector escoger al candidato de su prefe- rencia dentro de la lista. Esto es lo que se conoce como el voto preferente, que según la Reforma

quedó opcional y por eso otros partidos presen- taron listas cerradas, en las cuales el ciudadano sólo podía marcar la casilla del partido y, de salir elegidos, entrarían en el orden que estableció el partido.

Otro cambio de la Reforma Política fue la cifra repartidora, como el nuevo mecanismo de repartición de curules (asientos en los órganos

legislativos). Esta cifra resulta de una operación matemática: dividir sucesivamente por uno, dos, tres, cuatro, etc., el número de votos obtenidos por cada lista. Después se ordenan los resultados en forma decreciente hasta que se obtenga un número total de resultados igual al número de curules por obtener. El resultado menor es lo que

se llama ‘cifra repartidora’. Como alcanza a verse

en la explicación, establecer la cifra repartidora es un trabajo dispendioso. Por eso un consejo:

la Registraduría tiene todo el desarrollo tecnoló-

gico para establecer la cifra repartidora minutos después de cerrar las mesas de votación. Ya cuan- do dé a conocer la cifra, los periodistas podrán determinar cuál es el partido que va ganando para los órganos legislativos. Pero eso también lo informa la Registraduría a la par que publica sus boletines.

Los partidos que no alcanzaron el umbral electoral (como mínimo el 2 por ciento de la votación válida total, bien sea a la Cámara o al Senado), perdieron su personería. Es decir que no podrán presentarse a las próximas elec- ciones. La Reforma creó este mecanismo para

desestimular las aventuras políticas individuales

y estimular la creación de colectividades fuer-

tes, cohesionadas, coherentes y representativas. Pero ese ideal está aún muy lejos. Muchos de los actuales partidos no comparten ideología, intereses, ni tienen actividades más allá de las puramente electoreras. Algunos son un grupo que terminó junto por coyuntura o convenien- cias del momento. Otros tienen tradiciones centenarias, pero han atravesado crisis severas. Habrá que esperar la consolidación de estos partidos en los años por venir, a ver cuáles de los 5 que hoy figuran oficialmente, perduran.

Quizás algunos ni siquiera lleguen a la próxima elección. Por eso antes de comenzar a hacer el

cubrimiento electoral, cerciórese de cuáles son los partidos vigentes y los que van a participar en la contienda en su región, entrando a la pá- gina del CNE (http://www.cne.gov.co).

PosIbLEs hIstorIas Es importante entender el sistema electoral y tenerlo siempre en la cabeza, pues, aporta contex- to y facilita la compresión de los procesos. Pero las historias enfocadas exclusivamente en describir el sistema, pueden resultar aburridas. No lo serán, en cambio, las que contribuyan a hacerlo más transpa- rente, las que denuncien las irregularidades, las que adviertan potenciales peligros que afecten la legiti- midad de los elegidos y la libertad de los electores.

¿Quién es el Registrador? ¿Quiénes los clave- ros? ¿Ha habido cambios de funcionarios última- mente? ¿Son cuotas políticas? ¿Cómo se reparte el poder político en los organismos de control de su zona? Como se explicó antes en este capítulo, lo más probable es que en las elecciones territoriales de 2007 haya organismos de control politizados. Es clave tener claro de qué partido son cuotas los delegados de la Registraduría y contrastar esto con las medidas que ha tomado desde su cargo.

¿Cómo se han escogido los jurados de cada mesa? ¿Quién quiere ser jurado y por qué?

¿Están tranquilos los candidatos y partidos con el nombramiento de jurados electorales? ¿No hay denuncias? ¿Y qué de sus testigos en las mesas de votación? ¿Tendrán suficientes testigos los parti- dos para enviar a todas las mesas?

¿En qué lugares de su región hubo proble- mas de fraude o intimidación en las elecciones de 2003? El medio puede ir a esos lugares y averiguar si hay riesgo de que se repitan los problemas en esta elección.

¿Hay rumores de dineros fluyendo a rodos durante la época de campaña? Sígalos.

¿Hay denuncias en la Defensoría, las perso- nerías, las ONG sobre posibles presiones a candi- datos o a ciudadanos?

¿Hay un asesinato o una masacre… puede

tener algo que ver con la lucha por el poder político en la región?

El día de elecciones: contacte la mayor can- tidad de ciudadanos, jurados, testigos electorales para que tenga fuentes variadas que le informen en caso de irregularidades. Entreviste a los testigos y jurados para ver si todo avanza normalmente.

Después de las elecciones: ¿Hubo denuncias de los testigos electorales de cada partido? Esta in- formación puede servirle de contexto para investi- gar casos de fraude. Lo peor que usted podría hacer, sería publicar la denuncia de un testigo tal cual se la contó. Recuerde que hacen parte de un partido político. Entonces la fórmula es investigar.

Aunque en el capítulo Siga la plata, se detalla bien cómo se pueden verificar las financiaciones de los partidos y candidatos, nunca pierda de vista el dinero. Si un Registrador empieza a gastar más de la cuenta, si un grupo de jurados de unas eleccio- nes, al poco tiempo, compra automóviles nuevos, ¡ponga el ojo!

Hay otros mecanismos de rendición de cuentas de los candidatos y partidos que no sólo se refieren al dinero. ¿Qué tan eficientes son esos mecanismos en su región?

Algunos otros aspectos que se pueden cubrir, no se relacionan directamente con la transparencia del sistema electoral o de las reglas, pero sí tienen que ver con la cultura política de una región, que también influye en la libertad con la cual vota un ciudadano. Por ejemplo, se pueden hacer historias sobre:

¿Por qué no votaron los ciudadanos? La absten- ción sigue siendo uno de los grandes problemas de nuestro sistema electoral. Identificar las razones por las que los habitantes de cierta región no se acerca- ron a las urnas es un elemento clave del panorama político de este lugar. ¿Hubo amenazas de los gru- pos armados?, ¿están cansados de las viejas prácti- cas políticas?, ¿ningún candidato cumplió con las expectativas de los electores?

ExPErIEncIa DE VotEbIEn Uno de los aportes más interesantes de Vo-

tebien.com en las elecciones de 2002 fue una investigación bastante completa sobre el estado del censo electoral, los problemas graves que tenían las bases de datos de las cédulas ciuda- danas, y las implicaciones de este desorden acu- mulado durante años, sobre la falta de transpa- rencia del sistema electoral. Colombia no sabía entonces ni cuántos ciudadanos podrían votar si todos se registraran (potencial electoral), ni cuántos siguen votando después de muertos, ni cuántos tienen aún dos cédulas y votan en va- rios municipios a la vez.

En 2002 también se denunciaron los frau- des en las mesas electorales, donde se enmenda- ron muchas actas de votación, para sumarles a varios congresistas más votos de los que habían obtenido.

En 2003 se siguieron con mayor detenimiento dos elecciones locales y se detectaron y denuncia- ron posibles fraudes: compras de votos en Barran- quilla, y en Cali, probable injerencia del narcotrá- fico. También Votebien hizo un informe completo sobre aquellos departamentos y municipios don- de los grupos armados ilegales estaban presionan- do a los votantes y a los candidatos para obedecer sus designios. Desde entonces, se denunció, por ejemplo, que varios aspirantes a gobernaciones de la Costa tuvieron que renunciar por presiones de los paramilitares que habían autorizado a un úni- co candidato para presentarse.

En la edición 2006 Votebien presentó un ABC electoral para explicar algunos conceptos clave introducidos por la Reforma Política y otros como los alcances del voto en blanco y las modalidades de fraude y cómo denunciarlo.

Las únicas historias que tocaron de alguna manera las falencias del sistema electoral fueron ‘¿Y las cuentas?’, sobre las dificultades del CNE para vigilar la financiación de los candidatos y los partidos (http://www.terra.com.co/eleccio-

nes_2006/reportaje/20-06-2006/nota289322.

html) y ‘Contra el fraude’, sobre algunas anoma- lías que se presentaron en ciertos departamentos

(http://www.terra.com.co/elecciones_2006/re-

portaje/6-05-2006/nota285477.html).

gráfico 1

¿Cuál es el tránsito de un voto?

A partir del censo electoral, la Registraduría encarga el diseño e impresión de los tarjetones
A
partir del censo electoral, la Registraduría encarga
el diseño e impresión de los tarjetones y otra papelería
incluida en el kit electoral, que se reparte por todo el país
días antes de las elecciones. En las zonas de alto riesgo
de fraude, la Procuraduría y la Fiscalía acompañan el pro-
ceso de entrega y apertura, el día de las elecciones.
El
ciudadano depo-
sita su voto en la urna.
El registro de los votan-
tes queda consignado
en el formulario E-11,
que llenan los jurados
de cada mesa
Los jurados rea-
lizan el preconteo.
Registran número de
votantes y votos por
candidato en dos for-
mularos idénticos (E-
14) que se ponen en
dos sobres sellados.
idénticos (E- 14) que se ponen en dos sobres sellados. Los escrutadores municipales (los mismos claveros)
idénticos (E- 14) que se ponen en dos sobres sellados. Los escrutadores municipales (los mismos claveros)
Los escrutadores municipales (los mismos claveros) sa- can del sobre sólo las actas firmadas por

Los escrutadores municipales (los mismos claveros) sa- can del sobre sólo las actas firmadas por el presidente del jurado de cada mesa y consolidan los votos. Dependiendo del tipo de elección, las pasan a la Comisión departamental o nacional. En el caso de alcaldes y concejos, el escrutinio se queda en el municipio y la Comisión declara al ganador o ga- nadores. Si es de gobernadores y asambleas, ésta comisión le pasa la información municipal a la Comisión Departamental,

Si es de gobernadores y asambleas, ésta comisión le pasa la información municipal a la Comisión

que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar- tamento.

municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
municipal a la Comisión Departamental, que, a su vez, consolidará los resultados para todo el depar-
consolidará los resultados para todo el depar- tamento. Los colombianos tendrán los resultados oficiales de las

Los colombianos tendrán los resultados oficiales de las votaciones un par de días después de las elecciones. Los que conocieron horas después, el mismo domingo, fueron re- sultados previos que, según la Registraduría, tienen un mar- gen de error del 0,02%.

la Registraduría, tienen un mar- gen de error del 0,02%. Un mes después de las elecciones,

Un mes después de las elecciones, los partidos tienen que presentar sus cuentas para que el CNE les haga segui- miento y proceda a la reposición de votos.

haga segui- miento y proceda a la reposición de votos . Un sobre se va para

Un sobre se va para los regis- tradores departamentales. Ellos envían los datos a la Registraduría Nacional. Esta transmite los re- sultados previos que se cono- cen esa misma noche.

El otro sobre se introduce en el arca que sólo podrán abrir los tres claveros

El otro sobre se introduce en el arca que sólo podrán abrir los tres claveros juntos, para que el martes siguiente comience el escrutinio.

en el arca que sólo podrán abrir los tres claveros juntos, para que el martes siguiente
en el arca que sólo podrán abrir los tres claveros juntos, para que el martes siguiente
para que el martes siguiente comience el escrutinio . Si antes o después del es- crutinio

Si antes o después del es- crutinio se denuncia alguna in- consistencia en el preconteo o el depósito de los formularios en los sobres, los escrutadores tendrán que hacer un recuento de vo- tos. Y si hay alguna reclamación sobre el escrutinio, el proceso pasa a la instancia inmediata. Es decir, si hay dudas sobre el es- crutinio municipal, la Comisión departamental pasa a evaluar el caso. Si las dudas son sobre el departamento, la Comisión nacio- nal interviene. Y si el problema es nacional, la Procuraduría entra a investigar.

gráfico 2

Funciones de los siete actores del proceso electoral

Controlar la actividad de los funcionarios; velar por la transparencia y el orden; y ade- lantar investigaciones sobre fraudes.

y el orden; y ade- lantar investigaciones sobre fraudes. • Procuraduría • Personería • Defensoría del

• Procuraduría

• Personería

• Defensoría del Pueblo

• Fuerza Pública

• Fiscalía

• Jueces y magistrados

Fuerza Pública • Fiscalía • Jueces y magistrados 3 2 Gobierno (nacional, Ministerio Público
3 2 Gobierno (nacional, Ministerio Público departamental y municipal) Registraduría Nacional Organiza y dirige
3
2
Gobierno (nacional,
Ministerio Público
departamental y
municipal)
Registraduría Nacional
Organiza y dirige
Comités de Seguimiento
Electoral
Nombrar claveros
Suspender elecciones,
en caso de emergencia

1

Organización electoral

1 Organización electoral

CNE

en caso de emergencia 1 Organización electoral CNE Vigila al Registrador Nacional y a los Partidos

Vigila al Registrador Nacional y a los Partidos Políticos

Vigila al Registrador Nacional y a los Partidos Políticos • Inscripción de cédulas, divulgación de fechas,

• Inscripción de cédulas, divulgación de fechas, pedagogía,

administración general del día de las elecciones

• Elaboración del censo

• Inscripción de candidatos

• Nombramiento de jurados de votación

• Capacitación de actores

• Disposición de elementos (actas, tarjetas electorales, etc.)

Apoyar con presu- puesto. Los departa- mentos y municipios tienen que aportar para sus elecciones.

Enviarle a la Registraduría una lista con los jurados de votación (que casi nunca son rechazados por el orga- nismo) y los testigos electo- rales.

Garantizar el comportamiento ético de sus miembros

Nombrar a los escrutadores

ético de sus miembros Nombrar a los escrutadores 4 Tribunales Superiores del Distrito Judicial 6

4

Tribunales

Superiores del

Distrito Judicial

6 Partidos Políticos
6
Partidos Políticos
 Empresas Sociales del Estado (ESES- Hospitales) y Empresas de Servicios Públicos (ESP)

Empresas Sociales del Estado (ESES- Hospitales) y Empresas de Servicios Públicos (ESP)

Empresas Sociales del Estado (ESES- Hospitales) y Empresas de Servicios Públicos (ESP)

 Empresas Sociales del Estado (ESES- Hospitales) y Empresas de Servicios Públicos (ESP)
 Empresas Sociales del Estado (ESES- Hospitales) y Empresas de Servicios Públicos (ESP)
(ESES- Hospitales) y Empresas de Servicios Públicos (ESP)  Jurados y Testigos Electorales Apoyar el proceso
 Jurados y Testigos Electorales

Jurados y Testigos Electorales

Jurados y Testigos Electorales
 Jurados y Testigos Electorales
 Jurados y Testigos Electorales
Públicos (ESP)  Jurados y Testigos Electorales Apoyar el proceso electoral Son sugeridos por los par-
Apoyar el proceso electoral

Apoyar el proceso electoral

Apoyar el proceso electoral
Apoyar el proceso electoral
Jurados y Testigos Electorales Apoyar el proceso electoral Son sugeridos por los par- tidos políticos. Se

Son sugeridos por los par- tidos políticos. Se encargan de velar por la transparencia en las elecciones.

Las ESP son las encargadas del funcio- namiento de las redes eléctricas. Son las responsables de atender los posibles cortes de luz.

Más allá de los discursos

tres

L a manera clásica de cubrir una campaña política es publicar los discursos de los candidatos en los diferentes escenarios,

fotografiar, filmar, grabar o describir las mani- festaciones públicas en su favor y estar atento a las denuncias o críticas entre uno y otro aspiran- te. Es una cobertura que muchas veces satisface a los políticos porque amplifica sus mensajes y quizá también al editor, si las historias están bien narradas y los debates son picantes y captan la atención del público.

El problema con esta clase de cubrimiento es que el ciudadano suele quedar mal informado. Puede ser que entre ataque y ataque de un can- didato a otro, un elector descubra que le gustan más los argumentos de uno, o le resulta más inte- ligente o carismático otro. Pero no sabe si aque- llo que están prometiendo esos candidatos para resolver sus problemas es posible o imposible de realizar. La campaña tampoco le ayuda a definir cuáles son las mejores soluciones, ni le permite aportar ideas sobre ventajas o debilidades de las propuestas.

De ahí que no sorprenda lo que encontró el informe sobre la Democracia en América Lati- na del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). De 9.279 personas consul- tadas en la región sobre por qué los gobernan- tes no cumplen sus promesas electorales, el 64,7 por ciento respondió que mienten para ganar las elecciones; el ,5 por ciento, que porque el sis- tema no los deja cumplir; el 0, por ciento, que porque ignoran lo complicado que son los pro- blemas; y el 9,6 por ciento, que porque siempre aparecen otros problemas más urgentes.

Es por esto que para informar mejor al ciu- dadano es necesario que los periodistas y medios investiguen para identificar el estado de los pro-

blemas de la ciudad o de la región, difundir las posibles soluciones y contrastar esta realidad con las ideas y promesas de los candidatos. Este pro- ceso informativo no puede ser de una sola vía; debe ser participativo, uno en el cual los ciu- dadanos opinen, debatan, comparen y aporten ideas a la construcción de una mejor sociedad.

La sItuacIón actuaL Hoy se podría decir que los medios están en una situación de transición entre esta mane- ra tradicional de cubrir las campañas, que aún abunda, y una nueva actitud de servicio al ciu- dadano en tiempos electorales. No hay que ol- vidar que las elecciones son el escenario central de renovación de la democracia y, por tanto, no sólo son un recambio de figuras en el poder, sino también una oportunidad para hacer un corte de cuentas sobre lo logrado y los problemas que aún falta resolver. Es una oportunidad para confir- mar políticas públicas acertadas, que están dan- do resultados y revisar aquellas que no se están traduciendo en una mejoría en la calidad de vida de la gente.

En lo político también ha habido un pro- greso en las regiones del país donde la democra- cia está más consolidada (hay más educación, menor pobreza, mayor participación, etc.) en el sentido de que los candidatos preparan mejor sus ofertas al electorado. Mediante encuestas y entrevistas en profundidad a grupos de ciuda- danos (llamados en el argot del mercadeo focus groups), las campañas más sofisticadas saben cuáles son los problemas que más le preocupan a la gente. Es sobre estas preocupaciones que centran sus mensajes de campaña, consiguen expertos en cada área y proponen soluciones. Se podría decir que, por ejemplo, las campañas de los últimos años para la Presidencia de la Re-

pública y para algunas Alcaldías ya son de este corte, más sofisticado.

Esto no facilita la tarea del periodista. Al contrario, se la complica, pues debe evaluar la conveniencia de propuestas más complejas y di- señadas por expertos. También debe diferenciar entre los discursos que son apenas para endul- zarle los oídos al elector, diciéndole lo que ya el candidato y sus expertos saben que quiere oír, y las propuestas genuinas y de fondo. Además, es- tas campañas cuentan con expertos en maquillar errores o cambiarles rápidamente el sentido para que parezcan aciertos, lo que en mercadeo polí- tico se llaman los spin doctors o especialistas para hacer girar un mal momento. Allí los periodistas deben aguzar su ojo crítico y no dejarse engañar por estos doctos de la manipulación.

No obstante, muchas de las campañas en Colombia son aún de la antigua guardia y se basan, en algunos casos, en el carisma del can- didato y la fe que le tiene la gente de su vo- luntad para cambiar las cosas. Otros aspiran- tes políticos aceitan sus campañas para que la maquinaria clientelista de favores funcione a todo vapor. Paradójicamente, el político logra ser reelegido porque el Estado no funciona. Así, la gente sigue necesitando que interceda en su favor para conseguir educación, salud, un cargo público o cualquier otro beneficio. Si su administración fuera mejor, los servi- cios públicos serían más eficientes y la gente requeriría menos de las gestiones del político. En estos casos, las propuestas de los candida- tos no suelen ser muy estudiadas, ni han sido elaboradas con la participación de la comuni- dad, aunque hay, por supuesto, algunos líderes populares excepcionales que no entran en esta generalización.

Los periodistas que cubren estas campañas tienen el desafío, entonces, de poner a los can- didatos a profundizar en sus propuestas. Sus informaciones periodísticas deben llevar a estos aspirantes a confrontar los diversos problemas de la ciudadanía, a explicar por qué no se han so- lucionado y cómo piensan encararlos si resultan elegidos.

Es cierto que, a partir de la Constitución de 99, la legislación le da al ciudadano una herra- mienta legal para defenderse de los candidatos que llegan al poder y no cumplen sus promesas. Se trata de la revocatoria del mandato. El candida- to debió haber inscrito previamente su programa de gobierno en el Consejo Nacional Electoral y, en caso de ser elegido y no cumplirlo, su man- dato puede ser revocado. Pero es difícil poner en marcha la revocatoria del mandato. Se necesita conseguir un número de firmas de ciudadanos que equivale al 5 por ciento de los votos que eli- gieron a ese candidato. Así, si el aspirante obtuvo 00.000 votos, para revocarle su mandato se re- quiere que 5.000 ciudadanos firmen que quieren que el elegido se vaya del poder. Reunir a esta mayoría, en forma espontánea, no es sencillo. Sin embargo, si lo consigue, después tendrá que pasar otra prueba. En la consulta misma para la revo- catoria deben participar no menos de la mitad de quienes votaron en la elección. En el caso anterior sería 50.000 personas. Quizá por eso no le han revocado el mandato a ningún gobernante, aun- que ha habido algunos intentos. Por ejemplo, en mayo de 2006, se presentaron a la Registraduría 8.000 firmas para revocarle el mandato al al- calde de Cali, Apolinar Salcedo, pero el número que resultó válido no fue suficiente para pasar a la segunda etapa y la revocatoria naufragó.

Muchos gobernantes, no obstante, incum- plen lo prometido no porque deliberadamente quieran engañar al elector, sino porque des- conocen realmente a fondo los problemas que tendrían que enfrentar, no habían profundizado en las posibles soluciones y durante la campa- ña, ni los medios ni los ciudadanos les ayudaron a hacer bien la tarea. Por eso, la mejor manera que tienen los ciudadanos de defenderse de los malos gobernantes es recibir la información más completa posible, para participar en el debate electoral con sus opiniones y elegir mejor. En ese proceso, la calidad del trabajo periodístico es fundamental.

¿Qué hacEr? No tiene mayor sentido que los medios gas- ten tiempo y espacio para darle al ciudadano la

misma información que un político ya ha pu- blicado en sus volantes, propagandas o en su página de Internet. El ciudadano necesita que los medios le den una información que vaya más allá. Requiere que los medios le pongan en contexto estas promesas y lemas a través de una reportería rigurosa sobre cuáles son los pro- blemas, cuáles las soluciones que se han inten- tando y si esas promesas innovan o presentan alternativas viables de solución.

La siguiente sería una posible batería de pre- guntas que el periodista podría intentar respon- der a lo largo de una campaña, por ejemplo, para Alcalde o Gobernador:

¿Cuáles son los problemas más urgentes que afectan a la mayoría de los habitantes del municipio, distrito o departamento?

¿Qué puede hacer un alcalde al respecto; es decir, qué depende de él o ella, y qué es del resor- te del gobierno nacional o departamental?

¿Qué soluciones se han intentado anterior- mente y por qué éstas no han funcionado o lo han hecho sólo parcialmente?

¿Hay algo nuevo en las ideas del candidato?

¿Hay gato encerrado en alguna propuesta?

¿Cuál es el estado de las finanzas de la ciu- dad y cómo piensa el candidato financiar sus propuestas de cambio?

Si el político es repitente, ¿cumplió las pro- mesas de la campaña anterior?, ¿cuáles de sus po- líticas funcionaron?

¿Está prometiendo lo que estará en su po- der cumplir porque es propio de su cargo, tendrá cómo financiarlo, y es realizable en la práctica?

Imagínese por un momento una ciudad don- de la prensa local les responda todas estas pre- guntas a los electores, y no sólo eso, sino que los llame a participar para definir los problemas y aportar a las soluciones. ¿No sería más probable que estos ciudadanos voten mejor, lo que quiere decir que voten mejor informados y, por ende, con mayor conciencia?

Los periodistas pueden poner a prueba a los candidatos cada día. Pueden hacerles aterrizar sus propuestas frente a problemas concretos.

Por ejemplo, qué hacer para que la región con el crecimiento económico más bajo, progrese; cómo reducir los asesinatos; cómo combatir la deserción escolar; cómo mejorar el transporte público, etc. Los ejemplos pueden ser miles, dependiendo del tipo de campaña que se esté cubriendo. Pero el secreto no está solamente en hacer que los políticos hablen de los problemas de la gente y se esfuercen por aportar soluciones

viables, sino que el periodista debe conocer esos problemas y esas soluciones para poder repre- guntarle al político y no dejarlo ser superficial

o mentir.

PosIbLEs hIstorIas Las siguientes son el estilo de preguntas que se podrían hacer los periodistas regionales con miras a unas elecciones regionales. Cada interro- gante puede dar lugar a una o a varias historias periodísticas:

¿Cuál es el peor problema de la ciudad o pueblo donde usted vive? Se puede realizar un reportaje sobre el problema más acuciante de esa ciudad, que explore cómo se llegó a esta situación, por qué los gobernantes anteriores no lograron enfrentarlo y qué han hecho otras ciudades con un problema similar. Con esta información completa, se pueden confrontar y contextualizar las propuestas de los candidatos. (Piense en los problemas más cotidianos: la baja cobertura en agua potable, la pobreza extrema, el maltrato infantil, la mala calidad de los ser-

vicios de salud, la carencia de vivienda popular,

la contaminación del río, las basuras, la corrup-

ción, etc.).

¿Qué proponen los candidatos para ata- car el problema más grave de la región? La his- toria se adapta para cualquier tipo de elección, en cualquier ciudad, departamento o municipio. Por ejemplo, ¿qué proponen los candidatos a la Alcaldía de Betéitiva (Boyacá) para que el pueblo deje de ser el lugar del país dónde más niños se mueren de desnutrición? O ¿qué proponen los candidatos a la Gobernación de Meta para que su departamento deje de ser el lugar con el ma- yor número de hectáreas cultivadas de coca del país? O ¿qué harían los candidatos al Concejo de

Medellín para mejorar la calidad del empleo?

¿Qué proponen los afectados para solu- cionar el problema? Abrir foros radiales, discu- siones en foros virtuales, entrevistas y encuestas a ciudadanos para escuchar sus ideas sobre cómo resolver, por ejemplo, el problema de la corrup- ción o el de la carencia de justicia. El periodista no sólo debe conocer bien el tema para confrontar las propuestas de los políticos, sino también debe ser exigente al confrontar las de la ciudadanía. Luego se puede entrevistar al candidato o candidata con base en las diversas ideas de los ciudadanos.

¿Qué tanto se diferencian las propues- tas de los candidatos más opcionados, del modelo impuesto por la administración que pretenden reemplazar? Este tema clasifica para Alcaldías y Gobernaciones. Por ejemplo, en Me- dellín, ¿quieren los candidatos para la Alcaldía copiar el modelo de Sergio Fajardo, o darle un giro radical? ¿Qué tanto afectaría o beneficiaría esto a la ciudad?

¿Qué hay detrás de las propuestas? Hay ideas de los candidatos desinteresadas y fundamentadas en el bien público. Pero otras no tanto. Por eso los periodistas deben ser crí- ticos y tener toda la información de contex- to posible para determinar qué hay detrás de las propuestas de los candidatos. Por ejemplo, el candidato quiere acabar con el transporte colectivo tipo TransMilenio, pero uno de sus principales financiadores es el zar de los viejos buses en la ciudad. Así mismo puede suceder que proponga entregar la empresa de acueduc- to en concesión privada, pero detrás lo apoyan empresas privadas interesadas en ganarse esa concesión. Los electores deben tener estas in- formaciones antes de ir a votar.

Por partes… Los periodistas pueden pu- blicar esta información en diferentes forma- tos: pequeñas notas diarias, una pregunta cada día con el contexto, una columna escrita o ha- blada de un experto frente a las propuestas de los candidatos, un foro, un debate en directo, etc. Cada uno podrá ajustar este cubrimiento según las fortalezas de su medio de comunica- ción, cuidando que sus informes sean fáciles

de entender, atractivos y se ajusten a los espa- cios y tiempos del medio y del periodista.

La ExPErIEncIa DE VotEbIEn Por ser un sitio en Internet, Votebien.com contó con mayor espacio que los medios de comunicación tradicionales para hacerles se- guimiento a las elecciones. Por eso en los pro- yectos 2002 (Congreso y Presidencia), 2003 (Alcaldías, Gobernaciones, Concejos y Asam- bleas) y 2006 (Congreso y Presidencia) pudo abarcar las propuestas de los candidatos desde diferentes ángulos. Sin embargo, al ser un sitio que intentaba cubrir la enorme diversidad de campañas de todo el país, tuvo que hacer una selección de aquellos problemas que conside- raba prioritarios y concentrarse sólo en algu- nas ciudades.

En la primera versión de Votebien.com en 2002, el equipo periodístico trabajó dos proble- mas cruciales para el país: la corrupción y la vio- lencia. De esta manera, promovió debates entre los candidatos presidenciales sobre estos temas y los confrontó con entrevistas documentadas. Por ejemplo entrevistó al candidato Álvaro Uribe sobre su compromiso frente a la corrup- ción. (Ver: http://www.terra.com.co/elecciones_

2002/el_debate/23-05-2002/nota58073.html.)

De otra parte, hizo informes especiales sobre cómo la violencia política estaba coartando las campañas de candidatos al Congreso en todo el país. Un ejemplo de estos informes es ‘La po-

lítica secuestrada’. (ver: http://www.terra.com.

co/elecciones_2002/cubrimiento_especial/con-

flicto/25-0-2002/nota47287.html.)

En la versión de las elecciones regionales de 2003, Votebien quiso profundizar de nuevo en el tema de la corrupción y la transparencia y, además, en cómo los candidatos enfrentarían el problema de la creciente pobreza. Unos de los informes más completos, fue un especial multimedia que indagó la situación de la po- breza en el municipio del país con el mayor número de pobres, Soacha, Cundinamarca, en las goteras de Bogotá. ¿Cómo la vivían los ciudadanos? y cómo los candidatos, que lle-

vaban gobernando este municipio durante varios años, habían fracasado en aliviar esta tragedia. (Ver: http://www.terra.com.co/proyectos/ soacha/soacha.htm.)

En 2006, los usuarios podían encontrar en Votebien, sin ninguna edición, los planes de gobierno de los candidatos a la Presidencia, tal y como ellos querían que los colombianos los vieran. Pero, para ir más allá, se recogió una vieja experiencia que había hecho el diario El Tiempo en las campañas presidenciales de 994, con un informe especial llamado ‘Usted decide’ en el que se escogieron cuatro proble- mas centrales del país: conflicto armado, co- rrupción, servicios sociales deficientes y bajos ingresos de la mayoría de los colombianos. Se les preguntó en detalle a los candidatos sobre sus propuestas; a cada uno se le pidió que cri- ticara las de sus competidores; se entrevistaron ciudadanos del común al respecto, y se les pi- dió a diversas instituciones especializadas que analizaran las ideas de los candidatos.

Esta vez, en Votebien se les solicitaron pro- puestas concretas para acabar con los tres pro- blemas más graves del país: la desigualdad, el conflicto y la corrupción. Después de recibir las respuestas de todos los aspirantes, se les pidió a tres analistas estudiar las de cada uno y califi- carlas. Paradójicamente, los aspirantes más op- cionados, no fueron necesariamente los mejor librados. (Vea todas las propuestas y análisis de los expertos en http://www.terra.com.co/eleccio-

nes_2006/reportaje/9-05-2006/nota285646.

html)

También se les pidió a los candidatos solu- cionar un problema concreto, que en tiempo de elecciones tenía alguna coyuntura: el maltrato intrafamiliar. Después de revelar el caso de Ken- nedy, un barrio de Bogotá que presenta uno de los índices más altos de este fenómeno en todo el país, cuatro de los seis candidatos respondieron preguntas concretas y mostraron sus propues- tas para acabar con este problema (Ver: http://

portal2.semana.com/wf_InfoArticuloNormal.

aspx?IdArt=9477 )

cuatro

Quién es quién en la campaña

¿ Alcanza el corto lapso de una campaña

para conocer bien a los candidatos? ¿Co-

nocemos cuál ha sido la trayectoria del

partido al cual pertenece y cuál es su lealtad a ese partido? ¿Sabemos realmente de qué están

hechos estos políticos, si aguantarán presiones,

si sortearán crisis, si serán autócratas y vertica-

les, o demócratas y abiertos, si serán honrados o pícaros, pusilánimes o seguros, si son coherentes ideológicamente con su partido o líderes solita- rios? ¿Podemos decir a ciencia cierta qué une a los candidatos de un mismo partido?

Si los medios de comunicación y los perio-

distas no revelan la trayectoria, la filosofía, el carácter, los logros de los aspirantes a Alcalde

o a Gobernador; a Diputado o a Concejal, es

probable que la mayoría de los ciudadanos ter- mine depositando en la urna su voto por un candidato que no sabe con qué le va a salir. Una vez elegido, vienen las sorpresas y, generalmen- te, éstas no son agradables. Así mismo, es im- portante evaluar la coherencia entre el discurso de los candidatos con sus partidos.

Por eso es una tarea importante de los medios que durante el tiempo de campaña, les cuenten con total independencia a los ciudadanos real- mente quiénes aspiran a gobernarlos.

¿Y qué debe saber una persona sobre sus po- sibles gobernantes? La respuesta depende del cargo, del lugar y de las opciones que haya. Ob- viamente, las habilidades para ser Alcalde de Bo- gotá son diferentes a las que se requieren para ser Alcalde de Sahún, Córdoba. Y si en Chocó, un gobernador debe saber administrar recursos es- casos; en Antioquia, debe saber gerenciar rique- za. No es tan importante quizá que un concejal sepa liderar un equipo, pero es indispensable que un alcalde lo haga bien.

No obstante, en cualquier lugar y para cual- quier dignidad es clave saber por lo menos cinco cosas acerca de los candidatos: . Si están pre- parados para ejercer el cargo al que aspiran; 2. Si tienen el carácter para defender el interés pú- blico; 3. ¿Cuál es su ideología o su modelo de ciudad o país?; 4. Si ha sido coherente o no con la línea ideológica de su partido o movimiento político; 5. ¿Qué tan transparentes han sido las actuaciones de ese político?

Muchas veces, la imagen que la gente tiene de una figura pública es diferente a la real. Por ejemplo, un candidato se presenta como alguien de ideas progresistas, de vanguardia y dice que en la universidad había sido rebelde. Al investigarlo, se descubre que como universitario perteneció un grupo religioso católico que rezaba cada se- mana. ¿Por qué puede ser importante saber esto? Pues nos permite pronosticar con mayor preci- sión cómo reaccionaría ante una crisis. A un can- didato le puede parecer prioritario preservar el estado de cosas y, por eso, teme emprender cual- quier cambio que genere conflicto. Otro, quizá, tiene una filosofía más autoritaria, por lo que es menos amigo del diálogo y más de la imposición de sus ideas.

Ante una huelga, un gobernante puede pre- ferir reprimir que negociar; otro, en cambio, es más dado a sentarse a la mesa de conversación y buscar acuerdos. Ante una incómoda denuncia de un medio, el instinto llevará a uno a tratar de censurar, y al otro, en cambio, a informar con mayor transparencia.

Si un candidato miente sobre sus títulos aca- démicos o sobre su trayectoria profesional, esa mentira revela hasta dónde puede llegar para con- seguir lo que se propone. Si otro ha cambiado de partido según su conveniencia, conoceremos más

sobre la fortaleza de sus ideas. Y si otro más ha dicho en público que defiende una postura y en privado respalda la opuesta, será claro para los vo- tantes qué tan transparente será su gobierno.

Estos son detalles que nos revelan de qué está hecho un candidato, y que le permiten al ciu- dadano conocerlo mejor. ¡A mayor información, menor la incertidumbre de los ciudadanos sobre cómo sería su gobierno!

Los políticos son más conscientes que nadie de aquella vieja premisa que dice que lo que no está en los medios no existe. Por eso se mueren por aparecer en ellos y usan toda suerte de es- trategias para lograrlo y venderse como el me- jor candidato para el cargo al que aspiran. Los

periodistas no pueden servirles de idiotas útiles

y conformarse con la imagen superficial que el

candidato –a veces con todo un equipo de estra- tegas detrás– quiere vender.

Es frecuente que algunos periodistas, en el afán de cubrir una campaña, presenten sólo unos datos básicos de cada candidato, generalmente, suministrados por los mismos políticos. Se di- vulgan sus hojas de vida con los estudios y cargos que ocupó; y, de vez en cuando, sale una nota con aspectos de su vida familiar o una entrevista que da cuenta de sus pasatiempos y sus libros favoritos.

Es más, gran parte de la imagen que tienen los ciudadanos del candidato o la candidata no la han construido con la información racional que

escuchan en la radio o ven en la tele. Ésta ha sido elaborada a través de los mensajes simbólicos de

la publicidad, y de los gestos, escenarios y frases

cuidadas que les arman sus genios del mercadeo

político, cuya sofisticación varía con la del candi- dato. Así, el uno aparece siempre junto a la ban- dera nacional para que lo asocien con patriotismo;

al otro le han puesto, discretamente, la imagen de

una virgen sobre su escritorio, para enviar el men- saje de que es piadoso y pulcro, a la vez.

Las imágenes del aspirante equis a la Alcal- día de Bogotá, rodeado por su familia y jugando con su perro en un parque público, enternecen

a cualquiera, y las amas de casa se enloquecerán

por elegirlo. Pero, ¿puede trabajar en equipo?, ¿de

qué tipo de personas se rodea?, ¿quién lo llevó a la política?, son preguntas que pocas veces que- dan resueltas en estas campañas publicitarias.

Ir más allá de de esta información superficial es tarea prioritaria de los reporteros durante una campaña.

La sItuacIón actuaL Con la crisis de los partidos políticos tradi- cionales y la llamada “operación avispa” –por la cual cada candidato se convirtió en una es- pecie de microempresa electoral que conseguía sus propios votos y su financiación y las únicas lealtades que cultivaba eran personales– el cu- brimiento de los candidatos se hizo aún más difícil para los periodistas. En las campañas al Congreso y demás cuerpos legislativos, los me-

dios han tenido el desafío de cubrir literalmente

a miles de candidatos, lo que les ha hecho impo-

sible profundizar siquiera un poco en revelarle al público realmente quiénes son. Así, por ejemplo, en las elecciones de octubre 2003 inscribieron candidatos 69 partidos, movimientos o grupos de ciudadanos. Presentaron 54.469 candidatos

a Concejos, 4.783 a las Asambleas y 2.673 a las Juntas Administradoras Locales (JAL).

La Reforma Política de 2003 vuelve a un sistema electoral que privilegia los partidos

mayoritarios, y obliga a los ‘llaneros solitarios’

a agruparse y formar partidos o movimientos

para sobrevivir en la política. Por eso en las elecciones de 2006, se comenzó a vislumbrar un renacer de grandes agrupaciones electorales (como fueron los partidos Liberal y Conserva- dor durante casi todo el siglo XX) que aspiran

a convertirse en Partidos Políticos coherentes, cada uno con una visión de país y una línea política diferenciada.

Esto, si se mantiene, le hará la vida más fácil al periodista que va a cubrir las eleccio- nes. Cuando tenga que escudriñar las listas al Senado o al Concejo, ya no tendrá que ir nom- bre por nombre a ver quién es quién, sino que podrá profundizar en cada partido que ha pre-

sentado una lista, sus líderes, su trayectoria, su financiación, etc.

Pero aún falta mucho para que se pueda ha- blar de estos partidos modernos. Si bien la Re-

forma Política de 2003 consagró las listas únicas,

y obligó a la agrupación en partidos, estableció el voto preferente, con lo que preservó la tradición de las microempresas electorales. Pocos candida- tos terminaron debiéndole su curul a su partido, sino que, más bien, los partidos les deben a los candidatos y éstos pueden irse con todo y vo- tos de un partido a otro sin el menor problema, como sucedió en la última elección de 2006.

Por todo lo anterior, es de esperar que en las elecciones de 2007 los partidos pesen más que en 2003. Algunos se disolverán por disputas inter- nas, otros afianzarán su ideología de derecha, de izquierda, o de centro; sus intereses (campesinos

o religiosos o empresariales); sus posiciones frente

algunos temas (a favor o en contra del aborto, del TLC, de la negociación con las guerrillas); su ali- neación internacional (con Estados Unidos o con el Movimiento de los No Alineados); su represen-

tación política (partidos multiclasistas, u obreros,

o ecologistas, o de jubilados o de ex policías), etc.

Por eso los periodistas deben aclararle al ciudada- no las posiciones que los partidos tomarán una vez lleguen al poder. Al igual que el Congreso, las Asambleas y los Concejos deberán actuar por ban- cadas de partidos. Estas bancadas escogerán a sus voceros para sentar sus posiciones, dirán quiénes harán los debates de control político y fiscalización de Alcaldes y Gobernadores, cómo conformarán las alianzas para escoger Personero o Contralor; y, sobre todo, tendrán que votar sus Acuerdos u Ordenanzas en bloque. Es decir, el alcalde o el gobernador negociarán con cada bancada y no con cada Diputado o Concejal. Lo que decida la bancada es, con algunas excepciones, de obligato- rio cumplimiento para sus miembros. De ahí que sea importante darles a conocer a los electores las posiciones de los partidos y la coherencia de sus miembros frente a diversas políticas.

Sin embargo, el periodismo debe seguir con el ojo puesto en los barones electorales de cada región que aún pesan bastante más que sus par-

tidos. Son ellos los que, en muchos casos, im- pondrán la línea partidista en los Concejos y las Asambleas y votarán, como siempre, según sus intereses y su agenda, y según quiénes estén de- trás.

Así mismo, con las nuevas reglas del juego que favorecen la consolidación de grandes par- tidos fuertes, el periodismo tendrá el reto de vi- gilar que realmente sean democráticos y permi- tan la renovación y la participación de facciones minoritarias. Por ejemplo, hay que preguntar cómo fueron seleccionados los candidatos que cada partido presenta a las corporaciones y a los cargos de su región.

¿Qué hacEr? 1.Su carácter y su estilo de gobierno:

Quizá lo que mejor indica qué clase de go- bernante sería el candidato es ahondar en su ca- rácter y su estilo de liderazgo.

¿Cómo suele tomar decisiones, sobre todo, en situaciones difíciles?, ¿consulta?

¿Cómo manda? ¿Delega o pretende con- trolarlo todo? ¿Grita a sus subalternos con fre- cuencia o es suave y pedagógico en el trato? ¿Da órdenes precisas o es ambiguo? ¿Lo respetan por miedo o por admiración, o no lo respetan?

¿Cómo piensa? ¿Qué ideas lo formaron o lo marcaron, dónde estudió, qué leyó, qué pen- sadores admira?

¿Ha sido coherente en su trayectoria po- lítica, entre lo que predica y lo que ha hecho?, ¿en sus discursos? ¿Ha sido leal a un partido o da bandazos?

2.Su formación y sus conocimientos para el cargo que busca ocupar:

Conocer qué sabe el candidato, va más allá de la hoja de vida formal…

¿Ha demostrado un criterio político y téc- nico adecuado en las decisiones que ha tomado?

¿Qué tanto conoce su ciudad/región o lu- gar geográfico que quiere representar?

¿Conoce lo que podrá hacer desde su cargo y cuáles serán sus limitaciones?

3.Sus realizaciones y fracasos:

Las políticas que ha implementado en car-

gos públicos o privados anteriores han funcio- nado?

Han sido sostenibles estas políticas, luego de que él o ella haya salido del cargo?

Ha tomado decisiones correctas o se ha equivocado?

¿Ha sacado adelante lo que se ha propuesto?

Ha cumplido promesas anteriores?

¿Lo quiere la gente por simpatía o porque ha hecho cosas que la han beneficiado?

4.La personas que lo rodean:

¿Quiénes han sido sus aliados, sus apoyos, sus patrocinadores, sus jefes políticos?

¿Suele rodearse de personas que le dicen que sí a todo, o de gente que incluso sabe más que él o ella?

¿Suele rodearse de personas con muchos intereses privados, de gente que busca “hacer negocios”?

¿Qué tanto influyen otras personas en sus decisiones: sus colaboradores cercanos, su espo- sa/esposo, su familia, sus financiadores?

¿Conoce a su equipo más cercano desde hace rato o suele cambiarlo a menudo?

5.El dinero:

Además de lo que se discute en el capítulo de este manual Siga la Plata, es importante que la ciudadanía sepa cuál es el patrimonio del candi- dato o la candidata y cómo lo ha construido. Si es rico, de dónde ha salido su fortuna; si es po- bre, por qué lo es. Cómo vive, qué declaraciones públicas de bienes ha hecho; si se ha declarado impedido en algún cargo por conflicto de intere- ses, cuáles han sido esos intereses, etc.

6.En algunos casos, su salud y sus hábitos personales:

¿Hay problemas de salud o hábitos que afec- tarían su capacidad o su independencia para gobernar?. Si un aspirante es borracho perdido, pues la gente tendrá que saberlo antes de votar por él; si sufre de alzheimer, pues también. Y si es un jugador empedernido, el presupuesto corre peligro.

Para conseguir parte o toda esta información acerca de los candidatos a Alcalde o Gobernador,

a Concejal o a Diputado, obviamente, no basta

con interrogar al candidato y a su equipo de ase-

sores. Lo mejor es cubrir todos los ángulos, pre- guntándoles a ellos, pero también recurrir a los archivos periodísticos que le darán contexto para juzgar acciones anteriores del candidato; hacer derechos de petición para saber si tiene cuentas pendientes con la justicia; conocer la evaluación de su desempeño en cargos anteriores; entrevis-

tar a su familia, a quienes hayan sido subalternos

o jefes y los conocieron en cargos anteriores de

gobierno; a los contradictores políticos u otras personas con las que el candidato haya tenido al- gún enfrentamiento; e incluso, a veces, compar- tir la información con algún colega que conozca al candidato y que, por alguna razón particular, pueda aportarle información. Obviamente, tiene que contrastar sus datos y filtrarlos.

Una recomendación: cuando pregunte, no pida opiniones acerca del candidato. Indague

por hechos, anécdotas, situaciones vividas con él

o ella.

Lo mismo puede hacer para conseguir la in- formación sobre los políticos que hacen parte de las listas de cada partido para concejos y asam- bleas. Investigue cómo fueron conformadas las listas, cuál es la historia de cada partido, cuáles son las alianzas que hay detrás, cómo llegó el lí- der de equis colectividad a estar a la cabeza, etc. Recuerde que detrás de los pequeños detalles, pueden estar las grandes historias.

PosIbLEs hIstorIas El cubrimiento para alcaldes y gobernadores

será diferente al de Concejos y Asambleas. En

el primer caso, se puede profundizar más en los

candidatos, ya que suelen ser pocos, y además es más importante conocer el estilo de lideraz- go y carácter, virtudes esenciales en estos car- gos ejecutivos. Conocer, en cambio, cada uno de los aspirantes de cada lista que presenten los distintos partidos a Concejo y a Asamblea es una tarea bastante difícil para un medio. Y, como de todos modos tendrán que actuar como bancada, es recomendable profundizar en los

partidos, su coherencia, su línea política, sus propuestas.

Algunas de las historias que se pueden ha- cer son:

Publicar un perfil completo de los can- didatos siempre será difícil por limitaciones de espacio o tiempo. Por eso proponemos hacerles un seguimiento y publicarlo en varias entregas en las cuales se muestren algunas de las facetas que ya se plantearon.

También puede hacer un debate entre candidatos y ponerles problemas hipotéticos para conocer cómo conciben los problemas y, por ende, las soluciones.

¿Pasó algo en su infancia que pudo ha- berlo marcado? Las historias personales son atractivas para los lectores. Pero este tipo de in- formación es sólo una parte de su perfil.

¿Quiénes son los padrinos? Si averigua el inicio de la carrera de los candidatos, puede lle- varse sorpresas y darse cuenta de que las alianzas políticas cambian todos los días. Pero, la inau- guración en la política puede ser tan definitiva como la infancia.

¿Cuál es la diferencia? Si en un pueblo o una ciudad ganara uno u otro candidato, ¿en qué medida cambiaría el estilo de la anterior Al- caldía?

¿De qué viven? Publique una tabla com- parada o una serie de entrevistas televisivas o radiales sobre cómo se ganaba la vida cada aspi- rante a la Alcaldía o a la Gobernación antes de candidatizarse.

El travestismo político: publique una in- fografía o montaje televisivo sobre cuántas veces ha cambiado de facción política cada uno de los líderes de listas al Concejo o a la Asamblea.

¿Qué han hecho por nosotros? Haga un relato radial –con la participación de los ciudadanos– para contarle a la gente qué deci- siones de cada candidato en cargos anteriores be- neficiaron o afectaron a la comunidad.

Detrás de los candidatos. Literalmente, saber quién está detrás de lo que defienden, de sus finanzas, de su poder, puede ser una buena infografía.

¿Cómo nacieron los partidos o facciones partidistas de su región? Esta historia puede ser un foro abierto en la radio con varios políticos y líderes cívicos que conversen sobre el tema.

¿Cómo conformaron los partidos sus lis- tas? Una buena crónica política para un domin- go en el periódico regional o un reportaje radial especial.

La ExPErIEncIa DE VotEbIEn En la campaña de 2002, Votebien publicó perfiles de los principales candidatos presiden- ciales, explorando algunos de los aspectos ya ex- puestos.

No se publicaron perfiles sobre los aspirantes

a Congreso, más allá de la hoja de vida y la tra-

yectoria básica. Se puso en la página un vínculo

a Congreso Visible en el cual, el ciudadano podía

encontrar una información más completa sobre la trayectoria de cada aspirante, además del ré- cord en la labor legislativa de aquellos que aspi- raban a la reelección.

Como las elecciones de 2006 fueron las pri- meras para Congreso en las que se puso en prác- tica la Reforma Política, el Votebien amplió el foco de su cobertura, y les dio mayor importan- cia a los partidos. Para las elecciones legislativas de marzo publicó las historias de los principales grupos políticos que participaban en la contien- da: quiénes los fundaron, quiénes eran sus líde- res, sus miembros más importantes, de dónde sacaban sus votos.

También publicó un gran especial sobre la

posición de estos partidos frente a temas que se definirían durante el período para el cual iban

a ser elegidos: derechos civiles a homosexuales,

aborto, TLC, reelección y Ley de justicia y Paz. Con esta información, los electores podían ente- rarse antes de las elecciones del tipo de decisiones

que tomaría su candidato a la hora de participar en una bancada en el Congreso. Toda esta infor- mación puede consultarla en http://www.terra.

com.co/elecciones_2006/partidos/

Para la elección presidencial, el trabajo se en- focó en los candidatos. Los usuarios encontra- ban, permanentemente, sus hojas de vida. Cada uno resaltaba lo que consideraba más atractivo políticamente: sus estudios, su trayectoria en el sector público, sus logros como gobernante, etc. También, para darles herramientas a los electo- res, se elaboraron perfiles rigurosos de cada uno de los siete candidatos en los que se respondie- ron, a partir de varias fuentes confrontadas, mu- chas de las preguntas que hemos propuesto en este manual.

Un trabajo interesante fue construir una in- fografía interactiva para conocer las posiciones ideológicas de los candidatos a la Presidencia. Desde la izquierda, con Carlos Gaviria, hasta la derecha, con Álvaro Uribe. Puede encontrar el especial en la página principal de Votebien, en www.votebien.com

Siga la plata

cinco

“La transparencia del financiamiento de la política se con- vierte en un eje de gobernabilidad, de la estabilidad del país y del sistema democrático. Si no existe trans- parencia en el financiamiento de la política, existe el riesgo inminente de que los políticos tengan que pagar favores que fueron contraídos a través del financia- miento de sus campañas electorales”. Transparencia por Colombia

t anto donar dinero a las campañas políti-

cas como pagar publicidad en los medios

de comunicación es en sí mismo, legíti-

mo. Pero este esfuerzo privado para financiar la democracia se puede pervertir si quien dona di- nero, espera ‘favores’ del político. Sin embargo, no siempre es así y es necesario ser cuidadoso para no estigmatizar cualquier donación a una campaña.

Una de las razones por las cuales en Colom- bia, las entidades oficiales no operan o no atien- den a los ciudadanos como debe ser es que estas instituciones han sido “capturadas” por algún in- terés particular y, por tanto, se deben es a ese in- terés y no al interés público. Muchas veces, esta captura se origina en los aportes financieros a las campañas, sean éstos legales o ilegales. Por po- ner un ejemplo hipotético, si un gremio minero hizo grandes aportes a la campaña de un Gober- nador, él luego le ‘paga’ el favor nombrándole a alguien de bolsillo en la autoridad que otorga las licencias ambientales. Obviamente, este funcio- nario no va a defender la ecología, sino lo que les convenga a los mineros. La cosa puede ser peor:

un candidato a Alcalde que le reciba dinero al narcotráfico podría asegurarle impunidad desde la Alcaldía.

Precisamente por los riesgos que existen, es tan importante la transparencia pública de la financiación de campañas. Es deber de la pren- sa contribuir lo más que pueda en este proceso, informando a la ciudadanía quién financia las

campañas de sus candidatos a congresistas, alcal- des, concejales, gobernadores o Presidente, para que cualquier influencia de intereses económicos (legales o ilícitos) en la toma de decisiones del gobernante o legislador, esté constantemente so- metida al escrutinio público.

La sItuacIón actuaL Al tiempo que se sucedía el escándalo de la filtración de dineros del narcotráfico a las cam- pañas electorales de 994, Colombia desarrolló una de las legislaciones más avanzadas del con- tinente en materia de transparencia de financia- ción de elecciones. Incluso, en la campaña presi- dencial de 998, se nombró un Veedor especial para pedirles cuentas a los candidatos a lo largo de las campañas. Cada candidato debía enviar al Fondo de Financiación de Campañas Elec- torales, un organismo adscrito al Consejo Na- cional Electoral, los formularios con la relación detallada de donantes, ingresos y egresos de sus campañas. Los medios de comunicación podían conseguir con relativa facilidad los listados y los montos de, por lo menos, los financiadores regis- trados legalmente en cada campaña política.

Sin embargo, luego de la Reforma Política de 2003, que fortaleció los partidos, el CNE cambió de doctrina: puso la responsabilidad de rendir cuentas en los partidos. Son éstos los que tienen que auditar las finanzas de todos sus candidatos y, un mes después de las elecciones, enviar un formulario de no más de cuatro hojas con la relación de ingresos y egresos consolida-

dos de todos los miembros de su lista. Si bien, los candidatos continúan, como antes, con la obligación de llevar libros de contabilidad y una relación de donantes, las cuentas minuciosas, de donante por donante, que se entregaban al CNE y hacían la financiación de campañas más trans- parente, ahora reposan en el Partido. Se volvió, entonces, más difícil saber quién financia a los candidatos antes de las elecciones, e incluso, es complicado saberlo después.

Antes, si un ciudadano o periodista quería saber quién financió a equis candidato, tenía que dirigirse al Fondo y pedir una copia de las cuentas. Es más, después de unas pocas semanas de cada elección, el Fondo ponía a disposición del público en el portal virtual del CNE, las cuentas que entregó cada campaña. Sólo había que hacer un clic, y ahí estaban los ingresos y los egresos de cada candidato. Pero ahora alguien que quiera conocer las cuentas de campaña tiene que someterse a la buena voluntad (y organiza- ción) de los partidos, que quedan en libertad de decidir si permiten que este ciudadano conozca la información de cada candidato. O también, depender de que los candidatos quieran dar a conocer sus donantes y demás datos financieros de su campaña. La ley dice que esta información es pública, pero no establece sanción alguna para los candidatos o partidos que no la divulguen. Los periodistas deberían estar pendientes de la reforma electoral en ciernes para saber de qué manera ésta nueva legislación permite acceder a la información financiera de las campañas.

¿Qué hacEr? En general, los periodistas que quieran cono- cer la financiación de campañas, mientras éstas se desarrollan, deben tener una disposición de buen reportero, que confronta fuentes y no traga entero.

Tiene dos grandes mundos para explorar: el de los ingresos a la campaña y el de los gastos. Puede indagar por unos y otros, y contrastarlos para ver si coinciden.

Estos son algunos de los pasos que puede se- guir:

Ingresos:

. Pedirle al candidato o a su partido que revele, voluntariamente, quiénes son sus finan- ciadores. Recuerde que aunque el partido debe informarle a CNE sobre sus cuentas, no está obligado legalmente a hacer públicos los donan- tes candidato por candidato. Un pionero en esta tarea no fue, curiosamente, un periodista, sino el proyecto Congreso Visible de la Universidad de los Andes. En 998, le pidió a cada aspiran- te al Congreso que les revelara a los ciudadanos sus principales donantes, entre otras informacio- nes. Publicó los resultados en unas separatas que circularon con los principales medios impresos. Sorprendentemente, muchos aspirantes dijeron, sin tapujos, quiénes los habían financiado.

Ocho años después, para la campaña pre- sidencial de 2006, la revelación voluntaria de financiación de campañas se ha hecho más co- mún. Por ejemplo, Primero Colombia, el mo- vimiento que avaló la candidatura de reelección del hoy presidente, Álvaro Uribe Vélez, mantuvo actualizado en su página web un cuadro con las personas naturales que le habían hecho sus do- naciones, así como la suma de dinero que cada uno aportó.

2. Quizá, si no son tan abiertos como para

poner su lista de donantes en Internet, usted puede hacerles ver a quienes no divulgan estas listas que están quedando mal con los ciudada- nos, en comparación de sus competidores más transparentes. Total, ¿qué tienen para ocultar?

3. Tenga en cuenta que el hecho de que

le hayan dado información voluntaria no quiere decir que ya el trabajo esté hecho. Es necesario averiguar quiénes son esos donantes (por lo me- nos los que más dinero aportaron); si puede ha- ber otros donantes que no registraron sus apor- tes, y si estos donantes “secretos” son empresas legales o ilegales.

4. Si los partidos no comparten, volun-

tariamente, la información, hay varios recursos disponibles que cada reportero maneja de acuer- do con sus habilidades. Por ejemplo, sus colegas periodistas pueden conocer información que us-

ted no, y viceversa. Esas pistas se pueden com- partir, aunque cada cual luego haga su propia nota. Acuérdese que es más importante para el bien común que las campañas sean transparen- tes, porque eso ayudará a tener mejor entidades públicas.

5. Así mismo, los enemigos políticos de

los candidatos pueden darle información va- liosa. Obviamente, tiene que contrastarla con otras fuentes, sobre todo si involucra entrada de dineros ilícitos. En todo caso, si los partidos se enteran de que usted está recurriendo a sus con-

tradictores, es probable que se interesen en darle

la información de primera mano.

6. Otra fuente importante son los mismos

financiadores. Muchos de los grandes grupos de industriales y empresarios de una región que, habitualmente, apoyan financieramente a los candidatos y partidos, pueden estar dispuestos

a contarles a los medios a quién o a quiénes fi-

nanciaron. Consultarlos puede darle un margen de maniobra importante, sobre todo, si después logra contrastar los datos que le den con lo que le digan los partidos. De ahí pueden salir historias interesantes.

7. Muchas de las campañas electorales se

financian con préstamos. Algunos son perfecta- mente legales y debidamente registrados en los bancos. Otros son préstamos personales que se

hacen para no figurar en la lista de donantes. En muchos escándalos de financiación de campañas

y de captura de gobiernos locales por intereses

ilícitos se ha descubierto que el ‘malo’ le pres- tó la plata al candidato, y por eso nunca figuró entre los donantes. Luego aquél se la cobra, una vez el candidato ha sido elegido y éste no siem- pre la devuelve con dineros personales, sino del gobierno. Es un fenómeno tan repetido hoy en Colombia, que vale la pena investigar si no está pasando en su región.

8. Las sospechas generalizadas sobre un

candidato o partido pueden tener algo de cierto. Si todo el mundo está diciendo que tal partido está derrochando dinero en exceso, o que per- sonajes non sanctos suelen ir por la sede de tal

otro, es mejor ponerse a averiguar. Si es peligro- so, prepare una estrategia de alianzas con otros medios de su región o nacionales y sepa cómo va a preguntar de la manera más discreta posible.

gastos:

. Analizar los gastos es otra manera de sa- ber si los montos que dice que está recibiendo la campaña son correctos; averiguar si hay cuestio- nes raras (aviones o carros prestados de persona- jes oscuros) y, en general, contrastar cuánto gastó cada partido o candidato, brinda una idea de la equidad en la campaña.

2. Para calcular los gastos puede medir

cuánta pauta publicitaria del personaje sale en radio, prensa y TV y, luego, preguntar cuánto cuesta cada aviso y sacar las cuentas. Puede con- tar las vallas de una ciudad y sumar. Verificar cuántos colaboradores de la campaña son pagos, cuánto paga por la sede o sedes, cuánto ha gas- tado en viajes, etc. A veces el periodista no tiene tiempo de hacer este seguimiento. Puede hacer alianzas con estudiantes de colegio o de univer- sidad para que ellos hagan el conteo y el perio- dista supervise las cuentas. Un valor agregado sería contrastar este cálculo con lo que dicen los financiadores.

3. Finalmente, está el derecho de peti-

ción de información (ver formato en el apén- dice C), que aplica para cualquier tipo de in- formación que quiera conseguir. Es un recurso que contempla la Constitución a todos los ciudadanos para acceder a información en las entidades públicas, salvo las excepciones que expresamente establece la ley. Una buena idea para una historia periodística es, precisamente, presentar una tutela o una petición formal de acceso a la información a los partidos políti- cos, exigiendo ver los listados de financiadores de sus candidatos. ¡El periodista que lo haga, puede abrir un camino para todos los demás! Si los jueces o los partidos le dan la razón, obtendrá su información completa en máxi- mo diez días hábiles. (En un apéndice de este manual encontrará un formato de carta para

hacer una petición formal de información a las autoridades).

PosIbLEs hIstorIas ¿Cuáles son los principales intereses eco- nómicos en cada región? Es muy probable que quienes financien a las campañas sean los grandes empresarios y los comerciantes de cada localidad. Son realmente pocas las personas naturales, salvo

los muy ricos, que pueden darse el lujo de regalar

a una campaña diez o veinte millones de pesos.

En este informe se analizaría quiénes son esos jugadores grandes de la economía local, se les preguntaría si sus dueños o directivos han do- nado o piensan donar dineros a los candidatos

a alcaldías y gobernaciones. Una parte esencial

del gobierno corporativo y de la transparencia en las empresas privadas, tan de moda hoy, debe ser hacer públicas sus financiaciones de campañas.

Si se descubre, por ejemplo, que muy pocos o ninguno de los empresarios lícitos planean donar dinero, es necesario preguntarse cuál es el riesgo de que narcotraficantes u otros empresarios de lo ilícito aporten secretamente a las campañas.

¿Quién financia a los principales candi- datos a la Gobernación? Utilizar todas las téc- nicas que conozca el reportero para saber quién está financiando a los candidatos a la Goberna- ción de su departamento y con qué montos. Es interesante publicar quiénes han financiado sus anteriores campañas.

La misma historia anterior, pero sobre los aspirantes a las Alcaldías de las capitales de los departamentos, o de la ciudad donde esté ubicado el medio.

Sacar un gráfico en prensa o en TV con los gastos de campaña por partido, contrastando las diferencias.

Publicar las declaraciones oficiales de bienes que han presentado los candidatos a Go- bernación/Alcaldía, en cargos anteriores, y anali- zar si se advierte un enriquecimiento ilícito.

Hacer alianzas con veedurías ciudadanas para publicar sus informes periódicos sobre la transparencia de las campañas.

Entrevistar a jefes de los grupos ilegales armados de la región y preguntarles si ellos han financiado o financian a alguno de los políticos en campaña. Esto parece una ingenuidad, pero hace poco uno de los jefes de las Auc admitió públicamente haber financiado al Gobernador de un departamento.

¿Cuáles son los candidatos que tienen algún vínculo económico con las empresas de la región o del país? Decirles a los electores que el candidato equis es accionista de cierta empre- sa le permitirá decidir si quiere un gobernante con este tipo de intereses económicos, o, por lo menos, al saber que los tiene, lo vigilará con más cautela cuando decida sobre temas donde tiene conflictos de interés; y, además, facilitará el seguimiento de las medidas que este candidato tome una vez llegue al poder.

Si no es la primera vez que un candidato se presenta a un cargo de elección popular, revisar las cuentas de su campaña anterior. ¿Hay aportes de dudosa procedencia?, ¿cómo se beneficiaron sus donantes cuando gobernó? Incluso si el hoy candidato a Alcalde, antes fue Representante a la Cámara, habría que analizar quién lo financió en esa campaña a la Cámara, y luego, qué proyectos presentó.

¿Cómo se adelantó el proceso para anali- zar las finanzas de los partidos en el Fondo de Campañas? El Fondo de Campañas, un organis- mo adscrito al CNE, es el encargado de revisar la relación de ingresos y egresos de los partidos políticos. Dependiendo del tipo de elección, al proceso se le presentan trabas que vale la pena denunciar, para que el Fondo sea cada vez más cauteloso y riguroso en su auditoría. Y, sobre todo, porque el organismo se engarga de la repo- sición de dineros según los votos obtenidos.

Hacer foros o debates en radio/TV sobre la financiación de las campañas electorales, con gerentes de distintas campañas, ciudadanos co- rrientes, funcionarios del CNE, etc.

Construir una red de lectores u oyentes ciudadanos que le ayuden al medio local a vigi-

lar que no haya fraude el día de las elecciones. Que los miembros de la red le cuenten al medio detalles cuando vean compra de votos, trasteos, transporte público limitado sólo a los votantes de un candidato, etc.

Hacerle las cuentas a cada campaña, cuán-

to le costará el día de elecciones y contrastar re- sultados (sumando transporte, almuerzos, pago

a gente que reparte volantes, jurados de partido en las urnas, etc.).

La ExPErIEncIa VotEbIEn.coM Desde cuando se inició este sitio virtual, a co- mienzos de 2002, dado que uno de sus aliados ha sido siempre la organización no gubernamental Transparencia por Colombia, había el interés es- pecial de vigilar la financiación de las campañas.

En 2002, Votebien hizo varios informes so- bre cómo las campañas presidenciales estaban controlando el ingreso de dineros e investigó denuncias sobre posibles infiltraciones de narco- dineros en la cuentas de candidatos al Congreso por el Valle del Cauca.

Así mismo, pidió a los candidatos al Congre-

so que hicieran públicas sus finanzas de campaña

y destacó a quienes lo hicieron. De otra parte,

solicitó a algunos de los grandes conglomerados económicos del país que revelaran a quiénes les habían dado contribuciones de campaña, y con- siguió que, por lo menos, unos de ellos revelaran los datos.

Pidió la información del Fondo de Finan- ciación de Campañas, para conocer en detalle los aportes de las campañas presidenciales y de Congresistas. Una vez pasadas elecciones, cuando ya se contó con el reporte completo de los financiadores, Votebien publicó una ficha detallada de cada congresista elegido, con su perfil, sus cuotas en el gobierno y las fuentes de financiación de su campaña. Este informe resultó especialmente útil en 2006, cuando el Fondo de Financiación de Campañas del Con- sejo Nacional Electoral retiró de su página de Internet esta información. Los periodistas de muchos medios pudieron consultar los infor-

mes de Votebien para investigar a los aspirantes a reelección al Congreso de 2006.

Votebien también hizo un informe sobre los donantes de la campaña del presidente Álvaro Uribe. Como varios eran personas jurídicas, se investigó para saber quiénes eran los dueños de estas empresas: http://www.terra.com.co/elec-

ciones_2002/noticias/4-0-2002/nota70052.

html.

En 2003, para las elecciones territoriales, ante la imposibilidad de cubrir debidamente todo el país, Votebien hizo varios informes sobre los problemas de transparencia en las campañas en general: http://www.terra.com.co/eleccio-

nes_2003/informes_especiales/30-0-2003/

nota6844.html.

También realizó investigaciones específicas sobre fraudes en la jornada electoral. De especial resonancia fue su nota sobre la compra de votos en Barranquilla, y la publicación del informe de la Fundación Protransparencia Atlántico en esa ciudad, sobre la veeduría que hizo con otras or- ganizaciones al proceso electoral de esa ciudad.

De la versión de Votebien 2006, se tomó la información de quiénes habían sido los donan- tes del Presidente-candidato en la campaña de 2002, y se verificó si se beneficiaron o no en su primer mandato. Se publicaron dos entregas. (Ver: http://cms.terra.com.co:4000/eleccio-

nes_2006/reportaje/7-02-2006/nota275774.

html] [http://portal2.semana.com/wf_InfoArti-

culoNormal.aspx?IdArt=94294)

Votebien hizo el esfuerzo de establecer, antes de las elecciones, quiénes habían sido los princi- pales contribuyentes de las campañas presiden- ciales y del Congreso. Le pidió la información a cada uno de los partidos en juego y, desafortuna- damente, no logró demasiado. Como la ley que los rige cambió, éstos no tenían obligación de entregar dicha información al Consejo Nacional Electoral sino un mes después de la elección.

Transparencia por Colombia, que forma par- te de la alianza de Votebien, armó una platafor-

ma para que los partidos publicaran sus ingresos antes de las elecciones, en tiempo real, a medida que los fueran recibiendo. La convocatoria sólo fue atendida por Cambio Radical y el Polo De- mocrático. La herramienta no funcionó, pues una nueva resolución del CNE (57 de 2006) cambió los formularios de rendición de cuentas

y otras reglas del juego.

Está claro, entonces, que conseguir las fuentes de financiamiento de los candidatos no es fácil.

Por eso, está en los periodistas y en su creatividad garantizarles a los ciudadanos la mayor cantidad

y la mejor calidad de información sobre las con-

tribuciones privadas a las campañas electorales. A los candidatos les debe quedar claro que los periodistas no se van a quedar con su negativa de revelar sus finanzas, y que se van a esforzar por ir más allá.

seis

Las encuestas: una herramienta poderosa

E l resultado de una encuesta de opinión es

una noticia obligada en cualquier cober-

tura periodística de unas elecciones. Na-

die se imagina que un medio actual cubra una campaña electoral sin titulares sobre qué porcen- taje de favorabilidad tiene cada candidato, o que proporción de la opinión tiene una buena o mala imagen de un aspirante.

Sin embargo, y a pesar de que los periodistas conviven con encuestas y firmas encuestadoras desde hace tanto tiempo, sorprende que todavía algunos colegas las vean con desconfianza. Creen que son un instrumento de manipulación. Tan

arraigado, que es imposible resistirlo. Otra carac- terística que llama la atención es que la mayoría de los periodistas les de a las encuestas un uso tan limitado. Por lo general, los medios hacen estos costosos estudios sólo para contar quién va ganando en la elección (la famosa carrera de caballos), medir la popularidad de las figuras en competencia y, si acaso, identificar algunos de los principales problemas que la gente percibe,

o

preguntar si creen que las cosas van mejorando

o

empeorando.

Para atacar el síndrome de la desconfianza, la primera sugerencia a los reporteros es que co- nozcan mejor las encuestas. Claro está que hay encuestas que manipulan, pero si el periodista sabe cómo se hacen y qué datos debe buscar para

determinar si son confiables y qué se puede de- ducir de ellas y qué no, podrá mirarlas con ma- yor tranquilidad. Descubrirá así, un instrumento maravilloso y profundamente democrático. Una encuesta bien hecha refleja la opinión de una ciudadanía en un momento dado, al igual que una fotografía refleja el estado de ánimo de una persona en un instante. Y, al contrario de lo que tantos piensan, ésta puede revelar posiciones de

la opinión que quizás algunos encuentren incon-

venientes, y otros se empeñen en ocultar.

¿Pueden equivocarse? Un estudio de opinión, aun el que ha sido diseñado en la forma más científica, puede equivocarse. Incluso, la cien- cia en la que se basan, la estadística, calcula el margen de error que pueden tener. En algunas ocasiones atípicas, una encuesta puede fallar por diversas razones:

Por ejemplo, porque cuando le pregunta- ron a la gente, no respondió lo que realmente pensaba, sino lo que creyó que era conveniente. En muchas elecciones, los ciudadanos no reve- lan por quién van a votar, ya sea porque creen que puede ser mal visto, o porque perciben algún riesgo, si su candidato es opuesto al que conside- ran con mayor poder.

Otra posibilidad es que después de que se haya hecho la encuesta, suceda algo extraor- dinario que cambie completamente la opinión de la gente. Es aquí donde el poder predictivo del estudio de opinión falla. Este caso lo ilustra un escándalo que involucra a un candidato, que quizás aparecía de primero el día anterior a la en- cuesta, pero cuando ésta se publica ya la ‘foto’ es obsoleta, y el aspirante ha perdido su opción.

También sucede que cuando una campaña

es muy volátil, y cambian los ánimos de la opi-

nión a cada rato, se vuelve difícil hacer encuestas cuyos hallazgos sean válidos mucho más allá del día que se recogieron las opiniones.

Usar la imaginación: El segundo síndrome frecuente, la manera limitada como los medios

y los periodistas usan las encuestas, puede ser

consecuencia del primero. Pero una vez se uti- lizan con confianza, se puede superar la consa- bida pregunta “¿si las elecciones fueran el do-

mingo próximo, por quién votaría?” y empezar a imaginar. Con las encuestas se puede auscultar la opinión sobre miles de temas interesantes y reveladores: quiénes somos como ciudadanos, qué tipo de gobierno apreciamos, cómo partici- pamos y por qué, qué nos gusta de los candida- tos y qué nos disgusta, qué tan coherentes somos como ciudadanos en nuestras posiciones, qué políticas conocemos y cuáles no, qué soluciones aprobamos o rechazamos, y mucho más. Incluso las encuestas nos sirven a los medios para evaluar nuestra labor: ¡se puede preguntar a los ciudada- nos si creen que los medios cubren con equidad las campañas electorales!

Los siguientes puntos, que han sido consul- tados con el experto Jorge Londoño, de la firma encuestadora Invamer-Gallup, son algunos de los aspectos clave que debe buscar un periodista para comprender una encuesta y valorar su va- lidez:

. Una encuesta es válida y sus resultados se pueden generalizar a una población, depen- diendo de la representatividad del muestreo. Por ejemplo, si todas las personas de Pereira han tenido la misma probabilidad de ser escogidas para la muestra, entonces, lo que diga el grupo escogido representará la opinión de todos los pe- reiranos. Si, en cambio, para representar la opi- nión de los habitantes de esa ciudad sólo se va a un centro comercial a seleccionar a un grupo de transeúntes, ésta no será representativa, pues no todo pereirano pasa por allí. Esa es la diferencia entre un sondeo callejero o radial y una encuesta científica.

2. También se requiere que la muestra con- sidere en proporción justa todos los miembros del universo. Así, si esta excluye a los pobres de Pereira o a las mujeres de Pereira, entonces no será representativa de la población. “Vulgarmen- te, si uno revuelve bien la jarra, sólo necesita una cucharada para saber cómo está el jugo”, dice Londoño.

3. Si la mayoría de los hogares de una ciudad tiene teléfono y se va a encuestar a sus habitan- tes, la técnica más adecuada para recoger sus opi-

niones sería llamarlos. Pero en un pueblo donde pocos tienen teléfono, será mejor utilizar la en- cuesta personal en hogares. Internet, por su bajo cubrimiento, aún no es muy utilizado, pero cada día se experimenta más con él.

4. Cuando un periodista recibe una en-

cuesta para analizarla, debe fijarse en varias co- sas: su cubrimiento geográfico, cuándo se hizo, el método de selección de la muestra, el diseño de las preguntas, el tamaño de la muestra, la tra- yectoria de la firma que realizó la encuesta, quién la pagó y cuál es el margen de error. General- mente, la ficha técnica de la encuesta ofrece esta información.

Hay que encender alarmas si la pagó el mis- mo político que figura como ganador; si la hizo una empresa encuestadora desconocida; si se hizo sólo en pueblos pequeños, pero pretende mostrar la opinión de todo el departamento; si las preguntas son sesgadas; o se recogieron las encuestas vía telefónica en un lugar donde sólo pocos tienen el servicio.

5. Es probable que una empresa que viva

de la investigación de la opinión pública no se preste a posibles manipulaciones porque sabe que sería su muerte. En períodos electorales han nacido temporalmente algunas empresas con el objetivo de producir información falsa que be- neficie a algún candidato. Por eso es importante fijarse en la trayectoria de la encuestadora.

6. Una encuesta por teléfono tiende a de-

jar por fuera a los más pobres. Pero una hecha puerta a puerta deja por fuera a quienes viven en edificios y barrios cerrados. De todos modos, hay herramientas estadísticas para ponderar el peso de esos grupos en parte excluidos.

7. Errores frecuentes en las versiones pe-

riodísticas de las encuestas son: magnificación de

los resultados para llamar la atención; conclusio- nes equivocadas, sobre todo, porque no tienen en cuenta el margen de error.

8. Ojo con las encuestas sobre candidatos a

cuerpos legislativos (Congreso, Concejo, Asam-

blea). Se requeriría una muestra muy grande y costosa para poder captar los diferentes nichos

electorales que posee cada candidato. Pero lo más común es que se hagan con muestras pequeñas

y por eso no son confiables. Si queda por fuera

de la muestra un pueblo donde se concentran los seguidores de un candidato, éste figurará per- diendo, cuando en realidad podría estar ganan- do.

9. Hay preguntas que predicen muy bien

sobre qué va a pasar con el apoyo a un gobierno

o a un candidato oficialista. La mejor es la que

mide el bienestar. Algo así como, “¿cree usted que en comparación con hace un año, la situa- ción es hoy: mejor, igual, peor?”. Si la respuesta es mejor, es más probable que el ciudadano vote por la reelección del partido o gobernante. Na- die vota en contra de su bienestar. Esa pregunta predice muy bien el apoyo o rechazo del gobier- no en todo el mundo.

0. No es fácil predecir con certeza de qué manera el resultado de las encuestas influye o no en la opinión de los votantes. Algunas veces sa- ber que alguien va ganando puede llevar a un ciudadano a unírsele al ganador, pero puede lle- var a otro a votar en contra para evitar que gane. Si no, no se explicaría por qué, muchas veces un candidato que empieza ganando en las encuestas termina perdiendo, o viceversa. Publicar las en- cuestas es de todos modos sano porque la gente tiene derecho a estar informada sobre el grado de aceptación de los diversos aspirantes para tomar sus decisiones.

. Las encuestas son instrumentos muy poderosos en una campaña. Se pueden hacer en- cuestas relacionadas con los diversos lentes bajo los cuales se pueden cubrir unas elecciones: las propuestas, los candidatos, lo que está en juego, la financiación, el sistema electoral, la cultura política.

La sItuacIón actuaL El Consejo Nacional Electoral exige que los medios de comunicación que divulguen encues- tas, así sean datos parciales, deben publicar las fichas técnicas que le informen al lector quién

pagó la encuesta; quién la realizó; cuál es el mar- gen de error; cuál fue la técnica de recolección (teléfono, puerta a puerta, etc.); a cuántas perso- nas se encuestó, y de qué género, edad y estrato social; cuál fue la metodología de selección de la muestra (aleatoria, multietapas, etc.); en qué días se hizo la recolección de las opiniones. Además, exige que el cuestionario realizado se publique tal cual se hicieron las preguntas. No cumplir con este requisito acarrea costosas multas al medio

Cuando se estrenó la reelección presiden- cial, la Ley de Garantías, diseñada para buscar el equilibrio informativo en las elecciones pre- sidenciales de 2006, prohibió la publicación de encuestas una semana antes de las elecciones. También vedó la transmisión en vivo desde los lugares de votación, de encuestas “en boca de urna”, que es la que se hace entre ciudadanos que acababan de depositar su tarjetón. Dicha ley sólo aplicó esta restricción para esas elec- ciones. En las territoriales de 2007 se podrán cubrir como siempre.

PosIbLEs hIstorIas

En el Washington Post, durante una cober- tura electoral, enviaron a varios reporteros con los encuestadores para poder preguntar en pro- fundidad a los encuestados diversos temas sobre la elección. Luego, publicaron el resultado de la encuesta, acompañado con fotos de los encuesta- dos y sus entrevistas. Es un ejercicio interesante que no sólo sirve para darle credibilidad a la en- cuesta porque se ve gente de carne y hueso que fue encuestada, sino que ayuda a conocer mejor la opinión del ciudadano del común.

Si usted sabe que en su medio van a encar- gar una encuesta, sugiera nuevas preguntas para incluir. Veamos algunos ejemplos de preguntas diferentes a las de siempre:

. ¿Por qué vota usted? (con opciones de respuesta: por lealtad a mi partido, porque me prometieron un cupo en la escuela o un puesto, porque me dieron un sancocho o plata, porque soy ecologista y voto por los verdes, porque me gustan las propuestas del candidato, porque el

candidato me resulta atractivo, porque le creo al candidato).

2. ¿Cree que hay poderes oscuros detrás de

alguno de los candidatos? (sí o no). Si responde sí, diga cuáles son: narcotráfico, paramilitarismo, guerrilla, empresarios de dudosa reputación. En este caso, tiene que ser muy explícito en aclarar que es una percepción de la gente, no una rea- lidad.

3. Si no va a votar… ¿por qué no vota? (Por-

que nunca voto, no creo en eso, porque no en- cuentro ninguno que me guste, porque quiero protestar porque a mi candidato no lo dejaron participar, porque me da pereza, porque igual nada cambia).

4. ¿Cuál cree usted que es el problema prin-

cipal de su municipio o departamento? (desem- pleo, inseguridad, pobreza, desigualdad, corrup- ción, falta de empresas).

5. ¿Cuáles de las siguientes políticas cree us-

ted que serían las más adecuadas para resolver ese problema prioritario? (poner alternativas de respuestas según el problema).

6. ¿Quién cree que le ayuda más a la gente a

resolver sus problemas en esta ciudad? (El alcalde y el gobierno local, el padre y la iglesia, alguna ONG, la comunidad, la guerrilla, los paras, el congresista, el defensor del pueblo, otro).

7. ¿A usted le gustaría ser alcalde o goberna-

dor? ¿Concejal o diputado? Sí o no. Si respondió sí, diga ¿por qué? (Para ayudarle a la gente, para hacerme rico, para resolver los problemas, para hacer la paz).

8. ¿Qué opina de las propuestas de los can-

didatos para solucionar los problemas? (tienen buenas ideas, no conozco las propuestas, no les creo, etc.).

9. ¿Cómo percibe el liderazgo,el carácter y el

estilo de los candidatos? (con opciones de res-

puestas para cada tema).

0. ¿Qué opina sobre las reglas del juego, cree que son transparentes? (sí, no)

. ¿Cree usted que la gente se siente libre en estas elecciones o que tiene miedo?

2. ¿Qué decisiones cree que están en juego en esta elección? (poner opciones).

3. ¿Cree que hay un modelo de país en cuestión?

4.

tajantes?

¿Cree que hay posibilidades de cambios

5. ¿Se siente identificado con algún partido?

6. ¿Sabe cómo votar? ¿Está inscrito?

Y así puede usted seguir buscando aspectos que le gustaría saber acerca de la gente, su cultu- ra política, sus problemas, su percepción sobre el gobierno y la autoridad, sobre los candidatos, los partidos, su ideología, etc.

Cuando tenga en sus manos una encuesta en bruto, sáquele todo el jugo posible. No so- lamente mire los resultados generales, sino ana- lice cómo votarían en los diferentes municipios del departamento; cómo votarían las mujeres en comparación con los hombres; los jóvenes en comparación con los viejos, los ricos con los pobres. Pídale al encuestador que le cruce las va- riables para poder hacer análisis más completos e interesantes.

También puede encuestar a los candida- tos de su región. Esta sería una encuesta no muy costosa, e incluso la puede emprender un solo reportero. ¿cómo están pensando la ciudad los candidatos a la Alcaldía y el Concejo?

Una encuesta puede dar a los aspiran- tes el anonimato que necesitan para decir lo que realmente están pensando. ¿Qué riesgos perci- ben, qué presiones tienen, etc.? ¿Qué imagen tienen de los candidatos a la gobernación, a las alcaldías, a los concejos y a la Asamblea? ¿Qué dicen de la corrupción? Acuérdese que no es ne-

cesario encuestarlos a todos, ponga sus nombres en papelitos, introdúzcalos en una bolsa, saque al azar los nombres de una cuarta parte de ellos, y obtendrá una muestra representativa de los can- didatos de su departamento.

La ExPErIEncIa DE VotEbIEn Votebien.com no realizó encuestas por cuen- ta propia. Sí mantuvo en su sitio las encuestas que iban saliendo publicadas por los diferentes medios y aportó algunas explicaciones y compa- raciones.

Así mismo, cuando se planeó la cobertura después de las elecciones, se analizaron los resul- tados de las últimas encuestas para tener infor- mes listos sobre posibles desempeños de los can- didatos presidenciales en diversas regiones. Así, por ejemplo, si una encuesta arrojaba que Uribe perdería en La Guajira, se preparó un informe sobre por qué allí perdería. Una vez realizadas las elecciones, si, en efecto, se comprobó que Uribe perdió en ese departamento, ya se contaba con el informe completo de las razones por las cuales allí fue derrotado.

siete

¿Y después de las elecciones?

E l buen cubrimiento de unas elecciones no

finaliza el día de los comicios. Tampoco

debe terminar con los simples resultados:

nómeno del paramilitarismo en la política ha- bía recorrido un largo camino.

quién ganó, quién perdió, y qué pasó en las se- des de las campañas, en las cuales los candidatos y partidos celebraron la victoria, o lamentaron la derrota. Se puede ir más allá. A los ciudada- nos les interesa ver el futuro después de las elec- ciones, cuáles procesos se abrieron, cómo se de- sarrollaron los que venían y cuáles culminaron. El reportero o el medio tendrán más tiempo de analizar en detalle los resultados, y ver si apa- recen nuevos fenómenos. La transparencia del ganador también dependerá de qué compromi- sos ha adquirido durante la campaña, y hasta dónde está atado a éstos. Por ejemplo, si hubo rumores o indicios de una posible financiación ilegal de un candidato o un partido, el reporte-

Al profundizar, el reportero cumple mejor

Los periodistas que cubren un departamen- to o una ciudad en unas elecciones que, como las de 2007, definirán autoridades territoriales, pueden escudriñar en forma más detallada y di- recta a los ganadores, a sus partidos, sus posibles alianzas, su visión de futuro para la región, etc. Para empezar, cuando llegue el momento de ana- lizar los resultados de las elecciones, los reporte- ros ya tendrán mucha información, si hicieron un cubrimiento riguroso y a profundidad de las campañas. Cuando lleguen los resultados, sabrán de dónde viene el candidato ganador; cuál es el partido que lo avala; cómo consiguió sus votos; cuál es su posición sobre temas claves para el de- partamento o municipio.

ro tiene que hacer un especial seguimiento a las decisiones que tome el ganador, una vez ocupe su cargo.

su papel de vigilante en favor del ciudadano corriente, con la ventaja de que es probable que consiga mayor credibilidad y nombre para su medio. En otras palabras, la chiva puede estar en la búsqueda de un asunto que no es evidente.

Los periodistas también sabrán cómo este ga- nador cambiará el rumbo de los procesos que se venían gestando en la región; qué pasará con las políticas de la anterior administración, y cómo pinta el futuro del lugar que él gobernará. Si aún no ha obtenido la información de cómo fueron financiados los partidos en disputa, el Consejo Nacional Electoral pronto tendrá la obligación de hacerlo público. Entonces, los periodistas podrán investigar más a fondo quiénes son esos

Si se están cubriendo Concejos Municipales

Si, por ejemplo, para las elecciones legis- lativas de 2002, los medios se hubieran con- centrado en analizar con mayor detalle cómo

donantes; cuáles son sus intereses, y en qué pro- porción hicieron sus aportes.

se comportaron los electores en diferentes re-

y

Asambleas Departamentales -y el periodis-

giones en comparación con las elecciones de

ta

hizo bien su trabajo-, cuando analice los re-

998, seguramente se habría podido detectar

sultados, sabrá qué partido tendrá el liderazgo,

la creciente influencia paramilitar en ciertos

si

éste partido es el del Gobernador o Alcalde

departamentos. Tuvo que pasar un par de años para que investigadores y académicos comen-

electo, y en este sentido, cuál será su capacidad de impulsar sus iniciativas ¿Será que, tal y como

zaran a llamar la atención sobre los resultados de 2002. Pero ya era demasiado tarde, y el fe-

quedó constituido el Concejo o la Asamblea, el Alcalde o Gobernador la tendrá fácil a la hora

de gobernar? es una de las preguntas que el

y las Asambleas? Informar sobre la repartición

periodista podrá responder fácilmente, y con un gran conocimiento. También son esos Concejos

partidista, entre amigos del gobierno y oposi- ción, ayuda a prever qué tan fácil la tendrá el

y

Asambleas los que elegirán figuras clave como

Alcalde o Gobernador a la hora de mandar.

el Personero o el Contralor en los organismos de vigilancia y medirán sus fuerzas electorales, una vez tengan que escoger estas figuras, que son de- terminantes para el control de la corrupción y el cuidado de los dineros públicos.

El trabajo después de las campañas también le servirá para verificar si hubo fraudes en los sitios en los que ya había advertido que se estaban presen- tando presiones de los grupos armados, compra de votos u otras irregularidades. Los ciudadanos pueden sentirse un poco más libres para contar lo que sucedió, después de los comicios. Donde

¿Quién votó por el candidato ganador? Se pueden analizar los resultados por muni- cipios de un departamento, o barrios de una

ciudad, y de ahí deducir los estratos sociales de los votantes. Se sabe así, por ejemplo, si los más pobres tendieron a votar más por el ganador o por otros; o en cuáles municipios obtuvo la mayoría de la opinión, y tratar de descubrir por qué. Para medios o reporteros comunitarios o barriales, se puede revisar la votación mesa por mesa, y saber cómo votaron las mujeres en comparación con los hombres,

hubo rumores de sucesos graves, y no hubo tiem-

o

los viejos en comparación con los jóvenes,

po de profundizar por la carrera de la campaña,

o

cuál fue la abstención. También se pueden

allí pueden ir los medios a reconstruir cómo fue la

hacer encuestas post electorales para entender

elección. ¡Pueden encontrar sorpresas!

por qué votó la gente; por quién votó y qué es

Una prueba de que los periodistas cubrieron bien las campañas sería haber logrado que los elec- tores hayan estado mejor informados en las urnas. Una manera de saberlo, y de paso conocer en qué áreas los medios pueden mejorar su próxima co- bertura electoral, es preguntarles a sus televiden- tes, lectores, radioescuchas o navegantes, qué tan informados estuvieron a la hora de votar, ¿por qué votaron?; ¿votaron porque realmente conocían las propuestas y posiciones del candidato y su parti- do? ¿O qué los inclinó a votar?

Otra forma interesante e inmediata de cu- brir lo que pasó en las elecciones es invitar a

expertos a debatir los efectos de los resultados. Esto aplica para todos los medios: si es tele- visión, un foro con tres expertos; igual si es radio; si es prensa, puede hacerles un pequeño cuestionario colectivo a tres expertos, quienes responderán las mismas preguntas y los lecto- res podrán contrastar; y si es Internet, un chat, en el que los usuarios podrán hacer preguntas,

y los tres expertos, responderlas y debatir entre ellos.

PosIbLEs hIstorIas ¿Cómo quedaron repartidos los Concejos

lo prioritario que esperan de ellos o ellas.

¿Qué llevó a los electores a acercarse a las urnas? En Colombia, el llamado voto de opi- nión –aquél que define a los ciudadanos que vo-

tan exclusivamente según su propio y libre pare- cer– es, sobre todo, urbano. ¿Fue su Gobernador

o su Alcalde elegido mayoritariamente por voto

de opinión? ¿Era ese voto de opinión informado

o, simplemente, respondió a una mejor campaña

publicitaria?

Hay muchas razones diferentes detrás de un

voto: el voto leal a un partido, el voto comprado,

el voto de la clientela que espera favores del po-

lítico a cambio, el voto forzado (por amenazas),

el voto por convicciones ideológicas (ecológico o

solidario con minorías, o feminista, o religioso). Se pueden hacer notas interesantes para conocer

la procedencia de los votos. Por ejemplo, si salió

un gobernador de un partido cristiano ¿qué fuer- zas sociales están cambiando en su departamento para que esto se haya dado? O en otro caso, si la mitad de los votos fueron nulos, ¿qué pasó?

Aunque las encuestas pueden ser buenos ins- trumentos para encontrarles respuestas a estas preguntas, también se pueden consultar académi-

cos expertos en el tema de cultura política de la región; estudios de universidades o centros, vee- durías ciudadanas y otras organizaciones civiles o cívicas.

Las historias humanas siempre son inte- resantes. Tanto las de los votantes como las de los elegidos. Por ejemplo, ¿alguien votó por pri- mera vez?; ¿cuánto tuvo que viajar un habitante de la zona rural de Tamalameque (Cesar), por ejemplo, para votar?; ¿hubo algún ganador que refleje un enorme esfuerzo de liderazgo social y político?

Si ha habido demasiados candidatos durante la campaña y eso dificultó profundizar en el perfil del personaje, su trayectoria, su coherencia, etc., se puede tener en cuenta los aspectos tratados en el ca- pítulo Los candidatos y sus partidos, con el propósito de que los periodistas hagan perfiles más acertados sobre el ganador, o determinar quiénes son los con- cejales o diputados que representarán la voluntad popular por los siguientes cuatro años.

Ojo con el fraude ¿Algún partido hizo pro- selitismo político al lado de las mesas de vota- ción?; ¿de cuáles partidos políticos eran los buses repletos de gente que llegaron a las mesas de vo- tación?; ¿qué movimientos sospechosos hubo en las mesas?; ¿cómo funcionaron los testigos elec- torales?; ¿algún ciudadano reportó inconsisten- cias en la labor de los jurados?

Siga el dinero: ¿Tuvo algún candidato o partido una financiación desproporcionada de un particular? ¿Puede tomar decisiones que beneficien a este particular desde su cargo? O, en otro sentido ¿qué grandes contratos, obras, emprendimientos están por adjudicarse en la ciudad, qué firmas querrán participar, y cuá- les de éstas donaron dinero en las campañas? Los listados de donantes a las campañas son un documento que el buen reportero político siempre debe tener a mano. Si estalla un es- cándalo de narcotráfico, corrupción, tráfico de influencias, etc., que involucre a un particular, no sobra verificar si el sospechoso donó dine- ro a los diversos gobernantes y representantes elegidos.

Las elecciones y los observadores inter- nacionales. Las elecciones colombianas, tan vulnerables a fraudes e irregularidades, cuentan casi siempre con la presencia de observadores internacionales, quienes evalúan la transparencia del proceso. Su trabajo ha sido cuestionado, al

afirmar que vienen al país de fiesta (ver artícu-

lo ‘Veedores o bebedores’, en http://www.terra.

com.co/elecciones_2006/reportaje/2-06-2006/

nota28832.html). Sin embargo, sus informes pueden dar luces sobre los resultados de las elecciones.

La ExPErIEncIa DE VotEbIEn En la primera versión de Votebien, en 2002, después de realizados los comicios para Presiden- cia y Congreso, se hicieron algunas notas que confirmaron denuncias que venía haciendo el portal a lo largo de la campaña. Por ejemplo, se denunció el fraude en Bolívar y se señalaron los vacíos del sistema electoral y su vulnerabilidad. Así mismo, se publicaron perfiles rigurosos, con cuotas políticas, nexos, financiación y trayectoria de cada parlamentario elegido. También se pu- blicó un perfil más de fondo y detallado sobre el presidente electo, Álvaro Uribe Vélez.

En 2003, en las elecciones para renovar las autoridades locales, se hicieron reportajes a posteriori de qué tan transparentes habían sido

las elecciones, qué tan balanceados habían sido los medios de comunicación en sus coberturas

y qué tan acertadas habían sido las encues-

tas. Además, como esa vez Votebien se había

concentrado en hacer un seguimiento especial

a algunas ciudades, se analizaron los resulta- dos en éstas. Así, en Soacha (Cundinamarca)

se constató cómo habían seguido en el poder

los mismos que habían explotado y gobernado

mal ese municipio durante años. Y en Bogotá,

se hizo un reportaje multimedia sobre qué es- peraban sus habitantes del nuevo Alcalde.

Al día siguiente de las elecciones legislativas de 2006, Votebien tenía listo ya un paquete de artículos que daban la visión global de lo que pasó el día anterior y, por supuesto, de lo que se podía pronosticar al futuro. Los artículos fueron

planeados con anterioridad. Así, los periodistas fueron buscando fuentes y haciendo reportería, con base en los diferentes escenarios posibles. Entre los trabajos que se publicaron están:

Los 0 fenómenos de las elecciones: el país se movió aun más a la derecha, el Partido Conser- vador derrotó al Liberal, los ex alcaldes se des-

inflaron, el castigo a los ‘purgados’ fue leve, etc. (Puede encontrar este análisis en http://www.

terra.com.co/elecciones_2006/reportaje/3-03-

2006/nota277667.html)

Las cinco sorpresas, los cinco quemados y

los cinco que pasaron en coche en la elecciones.

(http://www.terra.com.co/elecciones_2006/re-

portaje/5-03-2006/nota277783.html)

Elecciones y paramilitarismo. La politóloga que destapó las votaciones atípicas en 2002, Clau- dia López, analizó para Votebien cómo se movió el paramilitarismo y sus influencias en las eleccio- nes. (http://www.terra.com.co/elecciones_2006/

reportaje/3-03-2006/nota27768.html)

Victoria de la izquierda en las elecciones: “Si hasta estas elecciones todavía quedaban algunos que negaban que la política colombiana estuvie-

ra dividida entre izquierda y derecha, los resul- tados del domingo despejaron cualquier duda al respecto”, escribimos en ese entonces. (http://

cms.terra.com.co:4000/elecciones_2006/repor-

taje/3-03-2006/nota277686.html)

Gira por las elecciones. Algunos de nuestros periodistas viajaron a zonas clave en esas elec- ciones. Camarones, en La Guajira, fue uno de ellos, donde sus habitantes no eligieron a ningún

candidato, para castigar a la política tradicional.

(http://www.terra.com.co/elecciones_2006/re-

portaje/7-03-2006/nota277883.html)

Puede ver el paquete completo en: http://

www.terra.com.co/elecciones_2006/reporta-

je/6-03-2006/nota277842.html

Este cubrimiento se logró con un equipo pequeño, de seis periodistas que se organizaron para cubrir un gran abanico de temas y zonas. La

clave de esto fue la organización y la optimiza- ción de esfuerzos.

Luego de las elecciones presidenciales, se publicó otro paquete de informes que les per- mitieron a nuestros usuarios tener el panorama completo de los efectos de la victoria de Uribe, la derrota de Serpa y el resultado del Polo.

Así mismo, después de cada una de las dos elecciones, se hizo un chat con diferentes exper- tos, que analizaron los efectos. Esto les permitió a los usuarios conseguir respuestas a sus dudas específicas.

Uno de los experimentos más originales de Votebien 2006 fue la participación de casi 300 colombianos que se inscribieron en la página como reporteros-ciudadanos. Gracias a ellos, se supo cómo vivieron colombianos del común el proceso electoral en municipios que Votebien no alcanzó a cubrir, como Yopal (Casanare), Zapa- toca (Santander) y Ginebra (Valle). Sus comen-

tarios, denuncias, informes, propuestas e ideas se publicaron en una sección especial de la página. Puede ver algunas notas en http://www.terra.

com.co/elecciones_2006/corresponsal/23-05-

2006/nota285793.html

A.

Breve DIreCTorIo De enTIDADeS Que ProDuCen InForMACIón úTIL.

CONSEJO NACIONAL ELECTORAL

www.cne.gov.co Normatividad de los partidos políticos; partidos vigentes; financiación de las campañas anteriores; normas sobre financiación, publicidad y publicación de encuestas; resultados de elecciones anteriores.

• REGISTRADURÍA NACIONAL DEL ESTADO CIVIL

www.registraduria.gov.co Lugares de votación, previo a las elecciones Resultados minuto a minuto, el día de las elecciones Calendario electoral Normatividad sobre jurados y testigos electorales y Reforma Política Información para los jurados y testigos electorales Resultados de elecciones anteriores.

VOTEBIEN

www.votebien.com Antes de las elecciones:

Análisis, noticias y resultados de las elecciones legislativas y presidenciales de 2002 y 2006, y las territoriales de 2003 y ABC electoral Durante el proceso electoral:

perfiles de los candidatos, ABC electoral, historias de los partidos en contienda, etc.

• INSTITUTO DE CIENCIA POLÍTICA

www.icpcolombia.org Análisis sobre política:

democracia y conflicto,

elecciones y actividad legislativa, entre otros temas Documentos: Proyectos del Congreso, informes y estudios de ONG y centros de pensamiento Publicaciones: Las revistas Perspectiva y Ciencia Política pueden aportarle elementos de juicio y contexto importantes para cubrir elecciones

CONGRESO VISIBLE

http://cvisible.uniandes.edu. co/ Actividad legislativa de los congresistas. Esta información es muy útil cuando uno de los candidatos en las elecciones territoriales ocupó algún cargo en el Legislativo. Aquí podrá encontrar su posición frente algunos temas y cómo votó proyectos controvertidos, para contrastarla con su posición en tiempos de elecciones.

• FUNDACIÓN SEGURIDAD Y DEMOCRACIA

http://www. seguridadydemocracia.org/ default.asp Indicadores sobre seguridad, narcotráfico, cultivos ilícitos Análisis sobre conflicto y elecciones, influencia paramilitar y Ley de Justicia y Paz y política, entre otros temas.

apéndices

INSTITUTO POPULAR DE CAPACITACIÓN (IPC)

www.ipc.org.co Organización de Medellín que sigue el proceso electoral. Se enfoca en el orden público y protección de la democracia. Las columnas El Cadil, escritas por sus miembros, es una fuente de análisis e información valiosa para los periodistas.

OBSERVATORIO DE DERECHOS HUMANOS DE LA VICEPRESIDENCIA

www.derechoshumanos.gov. co/index.php?newsecc=default Indicadores sobre conflicto y derechos humanos Políticas del gobierno Estadísticas Control territorial

FUNDACIÓN IDEAS PARA LA PAZ

www.ideaspaz.org Conflicto armado, control territorial, justicia y reparación Periódicamente publica boletines en los que analiza eventos importantes. En tiempos de elecciones, brindan elementos de juicio para cubrir

y pensar el proceso electoral.

FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD DE PRENSA

www.flip.org.co Manual de Autoprotección para Periodistas en Conflicto Colombiano. Base de datos sobre atentados a la libertad de prensa. Informes especiales sobre

1

estado de la libertad de prensa en Colombia en tiempos electorales.

MEDIOS PARA LA PAZ

www.mediosparalapaz.org Consejos para que los periodistas se protejan del conflicto armado y sus amenazas. Para las elecciones de 2006, hicieron un diagnóstico de la libertad de prensa en algunas regiones. Seguramente para las elecciones de 2007 harán lo mismo.

FUNDACIÓN BUEN GOBIERNO

www.buengobierno.com Siguen temas relacionados con gobernabilidad, participación política, convergencia entre el sector público y el privado Cada tres meses publican la revista del Buen Gobierno, sobre prácticas empresariales y de los gobiernos municipales. Aquí los periodistas pueden encontrar buenos temas sobre sus regiones.

• FUNDACIÓN FORO POR COLOMBIA

http://www.foro.org.co/ Entre sus objetivos están “la defensa y la consolidación de la institucionalidad democrática y el fortalecimiento de la ciudadanía”. Lo llevan a cabo a través de programas regionales como Concejo Visible, en Barranquilla y foros como ‘Pobreza y exclusión social en Bogotá, Medellín y Cali’. Periódicamente publican documentos sobre participación política y estudios sobre pobreza en las regiones y otros temas de los que pueden salir ideas para el cubrimiento electoral.

INSTITUTO DE ESTUDIOS POLÍTICOS Y RELACIONES INTERNACIONALES (IEPRI)

www.unal.edu.co/IEPRI/

Centro de estudios de la Universidad Nacional, dedicado a análisis de coyuntura política Análisis histórico y coyuntura sobre la violencia, el conflicto armado, el narcotráfico y sus componentes internacionales

PARTIDOS POLÍTICOS

Las páginas oficiales de los partidos políticos pueden aportarle una de todas las

visiones posibles sobre el proceso electoral. Además, le informan sobre la agenda de los candidatos, las posiciones del Partido frente a temas clave y otros datos de contexto importantes para tener en cuenta.

PERIÓDICOS REGIONALES

Nunca pierda de vista revisar la prensa local, rica en detalles e información micro. Pero, nuevamente, nunca pierda de vista el sesgo del medio, sus intereses, y su filiación partidista, si es que todavía existe. El Colombiano (Medellín) El País (Cali) El Nuevo Día (Ibagué) El Informador (Santa Marta) La Opinión de Cúcuta Vanguardia Liberal (Bucaramanga) Diario del Otún (Pereira) La Patria (Manizales) El Meridiano (Córdoba) El Heraldo (Barranquilla) El Universal (Cartagena) La Nación (Neiva)

• BLOGS

La mayor parte de políticos y analistas ya cuentan con estos espacios virtuales para opinar e informar. Revisarlos puede aportarle información de contexto, posiciones, y otros datos importantes para el cubrimiento. En Internet hay disponible un buscador de blogs colombianos, blogscolombia. com. Tiene casi 3.000 bitácoras registradas, separadas por temas,

entre las que están política. Allí podrá encontrar la información que más le convenga para su trabajo. La url es: http://www. blogscolombia.com/

B.

LAS FunCIoneS Y LAS InhABILIDADeS De LoS CArgoS De ALCALDe, goBernADor, ConCejAL Y DIPuTADo A LA ASAMBLeA.

Funciones de los cargos que los colombianos elegirán en 2007

• ALCALDE:

La Constitución establece que un alcalde es el jefe de la admi- nistración local y el represen- tante legal de un municipio. Su período fue alargado para esta última administración. De tres años pasó a cuatro. No puede ser reelegido para el período siguiente.

Entre sus funciones están:

cumplir y hacer cumplir la Constitución, la ley, los derechos del gobierno, las ordenanzas, y los acuerdos de Concejo; conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la ley y las

instrucciones y órdenes que reciba del Presidente de la República y del respectivo go- bernador; suprimir o fusionar entidades y dependencias mu- nicipales, de conformidad con los acuerdos respectivos; pre- sentar oportunamente al Con- cejo los proyectos de acuerdo sobre planes y programas de desarrollo económico y social, obras públicas, presupuesto anual de renta y gastos y los demás que estime convenientes para la buena marcha del mu- nicipio; sancionar y promulgar

los acuerdos que hubiera apro- bado el Concejo y objetar los que considere inconvenientes

o contrarios al ordenamiento

jurídico; y ordenar los gastos municipales de acuerdo con el plan de inversión y el presu- puesto, entre otras funciones.

Los Alcaldes pueden ser des- tituidos o suspendidos por el Presidente o los Gobernadores en los casos señalados y deter- minados por la ley. Su manda- to también puede ser revocado por voluntad popular.

Inhabilidades para ser elegi- do Alcalde:

. Quien haya sido conde- nado en cualquier época por sentencia judicial a pena pri- vativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culpo-

sos; o haya perdido la investi- dura de congresista o, a partir de la vigencia de la presente ley, la de diputado o concejal;

o excluido del ejercicio de una

profesión; o se encuentre en interdicción para el ejercicio

de funciones públicas.

2. Quien dentro de los doce

meses anteriores a la fecha de

la elección haya ejercido como

empleado público, jurisdicción

o autoridad política, civil,

administrativa o militar, en el respectivo municipio, o quien, como empleado público del orden nacional, departamental

o municipal, haya intervenido

como ordenador del gasto en

la ejecución de recursos de

inversión o celebración de contratos, que se deban ejecu- tar o cumplir en el respectivo municipio.

3. Quien dentro del año

anterior a la elección haya

intervenido en la gestión de negocios ante entidades públi- cas del nivel municipal o en la celebración de contratos con entidades públicas de cualquier nivel, en interés propio o de terceros, siempre que los con- tratos se deban ejecutar o cum-

plir en el respectivo municipio. Así mismo, quien dentro del año anterior a la elección haya sido representante legal de entidades que administren tri- butos, tasas o contribuciones,

o de las entidades que presten

servicios públicos domiciliarios

o de seguridad social de salud

en el régimen subsidiado en el respectivo municipio.

4. Quien tenga vínculos ma-

trimoniales, o unión perma- nente, o de parentesco hasta el segundo grado de consangui- nidad con funcionarios dentro

de los 2 meses anteriores a la elección; o hayan ejercido au- toridad civil, política, adminis-

trativa o militar en el respec- tivo municipio; o con quienes

dentro del mismo lapso hayan sido representantes legales de

entidades que administren tri-

butos, tasas o contribuciones,

o de las entidades que presten

servicios públicos domiciliarios

o de seguridad social de salud

en el régimen subsidiado en el respectivo municipio.

5. Haber desempeñado el car-

go de contralor o personero del respectivo municipio en un período de doce meses antes de la fecha de la elección.

• GOBERNADOR:

La Constitución de 99 esta- blece que el gobernador es el jefe de administración seccio-

nal y el representante legal del departamento. Entre sus fun- ciones están: cumplir y hacer cumplir las ordenanzas de las asambleas departamentales; di- rigir y coordinar la acción ad- ministrativa del departamento

y actuar en su nombre como

gestor y promotor del desa-

rrollo integral de su territorio; presentar oportunamente a

la Asamblea Departamental

los proyectos de ordenanzas

sobre planes y programas de desarrollo económico y social,

obras públicas y presupuesto

anual de rentas y gastos; nom- brar y remover libremente a los gerentes o directores de

los establecimientos públicos

y las empresas industriales o

comerciales del departamento; crear, suprimir y fusionar los empleos de sus dependencias

y señalar sus funciones espe-

ciales; suprimir o fusionar las entidades departamentales

de conformidad con las or- denanzas; revisar los actos de

3

los Concejos Municipales y de los alcaldes y, por motivos de inconstitucionalidad o ile- galidad, remitirlos al Tribunal competente para que decida

sobre su validez; y ejercer las funciones administrativas que

le delegue el Presidente de la

República, entre otras funcio- nes.

El Presidente de la República es el encargado de destituir a los Gobernadores, en determi- nados casos.

Inhabilidades para ser elegi- do Gobernador:

. Quienes estén en interdic- ción judicial, inhabilitados por una sanción disciplinaria

o penal o suspendido en el

ejercicio de su profesión o ex- cluida de ésta.

2. Quienes padezcan cualquier

afectación física o mental que comprometa la capacidad ne- cesaria para el desempeño de su cargo. La limitación debe ser certificada por un médico.

3. Quienes se hallen en inter-

dicción judicial, inhabilitados por una sanción penal o sus- pendido en el ejercicio de su profesión o excluido de ésta.

4. Quien dentro del año an-

terior a la elección haya inter- venido en gestión de negocios ante entidades públicas del nivel departamental, o en la celebración de contratos con entidades públicas.

5. Quien tenga vínculo matri-

monial, o unión permanente,

o de parentesco en segundo

grado de consaguinidad, pri- mero de afinidad o único civil, con funcionarios dentro de los doce meses anteriores a las elecciones.

6. Quien haya desempeñado

el cargo de contralor departa- mental o procurador delegado en el respectivo departamento durante un período de doce meses antes de su elección.

7. Quien haya desempeñado

los cargos a que se refiere el ar- tículo 97 de la Constitución Nacional.

CONCEJAL:

La Constitución de 99 establece que el Concejo mu-

nicipal es una corporación administrativa elegida popu- larmente. Su período hoy es de cuatro años. Los concejales no

tendrán la calidad de emplea- dos públicos.

Entre sus funciones están:

reglamentar las funciones y la eficiente presentación de los servicios a cargo del munici-

pio; adoptar los correspon- dientes planes de desarrollo económico y social y de obras públicas; autorizar al Alcalde para hacer contratos y ejercer funciones que corresponde

al Concejo; dictar las normas orgánicas del presupuesto y expedir anualmente el pre- supuesto de rentas y gastos; determinar la estructura de la administración municipal y las funciones de sus dependencias; reglamentar los usos del suelo

y, dentro de los límites que fije la ley, vigilar y controlar

las actividades con la ley de la

construcción y la enajenación de muebles destinados a la vivienda; y ordenar los gastos municipales de acuerdo con el plan de inversión y el presu- puesto, entre otras funciones.

La ley es la encargada de deter- minar las inhabilidades, calida- des e incompatibilidades de los concejales y la época de cada una de las sesiones.

DIPUTADO DE LA ASAMBLEA:

El número de diputados a la asamblea está determinado por el censo electoral. Su período es de cuatro años y tiene la calidad de servidor público.

Entre sus funciones están:

reglamentar el ejercicio de las funciones y la prestación de los servicios a cargo del departa- mento; expedir las disposicio- nes relacionadas con la planea- ción, el desarrollo económico y social, el apoyo financiero y el crediticio a los municipios, el turismo, el transporte, el ambiente, las obras públicas, las vías de comunicación y el desarrollo de sus zonas de frontera; adoptar, de acuerdo con la ley, los planes y progra- mas de desarrollo económico y social y los de obras públicas, con la determinación de las inversiones y medidas que se consideren necesarias para im- pulsar su ejecución y asegurar su cumplimiento; decretar, de conformidad con la ley, los tributos y las contribuciones necesarios para el cumplimien- to de las funciones departa- mentales; expedir las normas orgánicas del presupuesto departamental y el presupuesto

anual de rentas y gastos; deter- minar la estructura de la admi- nistración departamental, las funciones de sus dependencias, las escalas de remuneración correspondientes a sus distin- tas categorías de empleo; crear los establecimientos públicos

y las empresas industriales o

comerciales del departamento

y autorizar la formación de

sociedades de economía mixta; dictar normas de policía en todo aquello que no sea mate-

ria de disposición legal; autori- zar al gobernador para celebrar contratos, negociar emprésti- tos, enajenar bienes y ejercer, pro tempore, precisas funciones de las que corresponden a las asambleas departamentales; regular, en concurrencia con el municipio, el deporte, la educación y la salud en los términos que determine la ley;

y solicitar informes sobre el

ejercicio de sus funciones al Contralor general del depar- tamento, secretarios de gabi- nete, jefes de departamentos administrativos y directores de institutos descentralizados del orden departamental, entre otras funciones.

C.

ForMATo De DereCho De PeTICIón De InForMA- CIón PúBLICA.

El derecho de petición está definido en la Constitución como un derecho fundamen- tal. El artículo 23 reza: “Toda persona tiene derecho a pre- sentar peticiones respetuosas a las autoridades por motivos de interés general o particular y a obtener pronta resolución. El

legislador podrá reglamentar su ejercicio ante organizacio- nes privadas para garantizar los derechos fundamentales”.

Cualquier ciudadano puede presentar esta solicitud di- rectamente o a través de un

apoderado, verbalmente o por escrito. Para los periodistas,

es un recurso útil para pedir información en entidades pú- blicas o privadas a las que se les ha adjudicado la prestación de un servicio público. Deben ser resueltos en el término de diez días hábiles. Además la respuesta a su derecho debe ser completa, actual, y enfocarse en contestar específicamente lo que se preguntó.

Si no obtiene respuesta, pue- de apelar a la misma entidad donde presentó la petición de

información. En caso de no obtener respuesta o de serle negada la información, el pe- riodista puede apelar ante la Procuraduría. También puede presentar un recurso de tutela ante un juez.

ForMATo De DereCho De PeTICIón De InForMACIón PúBLICA

Ciudad y Fecha:

Señor Gerente o director de:

Ciudad

Haciendo uso del derecho de petición de que trata el artículo 23 de la Constitución Política, le solicito se sirva (Por ejemplo: Se sirva informarme por qué motivo

;

Se sirva certificarme por qué

;

etc.)

Recibiré contestación en la

Firma:

Nombre Cédula de Ciudadanía número: