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EL ARTE FUERA DE SÍ

Por TICIO ESCOBAR

Publicado con el apoyo del FONDEC y el

CAV / Museo del Barro,

Edición y Diseño: Adriana Almada

Portada:

Osvaldo Salerno, EL RESPLANDOR DE LUNA KIM, instalación, 2004

Asunción-Paraguay 2004 (273 páginas)

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CONTENIDO - Prólogo - Prefacio

Primera parte

Modernidades paralelas [Notas sobre la modernidad artística en el Cono Sur: el caso paraguayo]

La identidad en los tiempos globales [Dos textos]

Segunda parte

Los parpadeos del aura

Elogio del silencio [La resistencia en los tiempos del mercado]

El arte fuera de sí [27 fragmentos sobre la paradoja de la representación y una pregunta sobre el tema del aura]

La irrepetible aparición de la distancia [Una defensa política del aura]

Apéndice: Paraguay: industrias culturales y democratización

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PROLOGO.

Lo sabemos bien, la globalización capitalista modula distintas lenguas de mercado y distintas gramáticas del consumo que inflexionan una variedad de campos económicos, simbólicos, lingüísticos y culturales, con sus acentos marcados en las pragmáticas de lo expedito que hoy rigen el intercambio y la asimilabilidad de los signos a la forma-mercancía. El paisaje universitario y el campo de los discursos críticos también son recorridos por múltiples tecnologías de la serie y la reproducción, que encuentran en la dominante académica norteamericana su matriz de referencia y circulación internacionales. Se espera generalmente de las prácticas discursivas no-metropolitanas que ellas, para entrar en las redes de legitimación centrales, se plieguen a sus parámetros de validez y usos del conocimiento. Incluso cuando los nuevos programas de estudio que diseña la academia internacional hablan el idioma de la multiculturalidad, de lo diverso y lo local -como es el caso de los estudios culturales, los registros bibliográficos y los protocolos de cita, las modalidades de presentación y los formatos investigativos-, las convenciones terminológicas siguen normadas por la meta- referencia de la universidad norteamericana que se expresa -en inglés- a través de congresos y publicaciones que divulgan tanto sus composiciones de saberes como sus preferencias de estilo.

El fondo de contraste de este horizonte académico internacionalizado nos ayuda a subrayar la singularidad autoral del proyecto crítico de Ticio Escobar. Y nos permite también destacar la compleja y refinada tensión con la que sus textos abren huecos de pensamiento y conjeturas teóricas que mantienen a su autor a una prudente distancia del funcionalismo de los estudios culturales cuyo lenguaje simplemente diagnosticante, en sus versiones más burocratizadas, rehuye sistemáticamente

de las poéticas de la crisis, de sus vuelos y revuelos Son dos los gestos extremadamente relevantes que, según creo, realiza este nuevo libro de Ticio Escobar para torcer el previsible guión de la globalización académica: 1) la no-renuncia a una áspera localidad socio-histórica que impregna de valiente materialismo crítico la traza de enunciación y compromiso de sus textos; 2) el ensayismo de un análisis de la cultura que, desde su misma textura escritural, revaloriza lo minoritario del arte

y lo estético contra la tendencia gruesa del sociologismo cultural que tiende a descartarlos de sus agendas investigativas porque contradicen sus inclinaciones prácticas hacia lo calculable y verificable.

Son abundantes las señas entregadas por los textos de Ticio Escobar que nos confirman que el esquema centro-periferia ya no posee la rigidez antagónica de un enfrentamiento lineal entre polos fijos y homogéneos y que, por consiguiente, la contraposición Norte-Sur adopta hoy, segmentariamente, nuevas formas ramificadas y descentradas. Estamos lejos del latinoamericanismo de los 60 y de sus alegorías identitarias (Pueblo, Nación, Identidad, etc.) que, en nombre de lo "propio", entraban en polaridad absoluta con lo "extranjero" o lo "foráneo" para defender sustancialistamente una esencia de lo latinoamericano: una reserva autóctona de significaciones incontaminadas. Los textos de Ticio Escobar dan cuenta agudamente de los múltiples procesos de hibridación y desterritorialización culturales (tecnológicos, mercantiles) que activaron las economías del capitalismo transnacional, y reconocen el modo en que éstas desarraigaron las categorías de identidad regional y continental que le servían de emblema de reconocimiento al "nosotros" del latinoamericanismo tradicional. Por lo tanto, la figura de la periferia latinoamericana no sirve aquí para refugiarse metafísicamente en una romántica territorialidad de origen, supuestamente ajena a los tráficos de signos del hipercapitalismo del Norte, sino que nos invita a explorar modos oblicuos de participación y resistencia en las fronteras corridas de la globalización y la interculturalidad, en las intersecciones difusas de lo local y lo translocal.

Es cierto que las cartografías del poder se han complejizado hasta el punto de disolver las

oposiciones lineales y las polaridades absolutas entre centros y periferias, volviendo más porosas y

a la vez más borrosas las líneas de jerarquía y subordinación, pero no es menos cierto que sigue operando un régimen metropolitano de asimetrías y desigualdades que hiperrepresenta o bien

subrepresenta identidades y localidades, memorias y tradiciones, según los índices de privilegio y discriminación simbólico-institucionales monopolizados por lo dominante. La "función-centro" de

la red metropolitana tiende a ejercer su autoridad fijando las reglas de equivalencia y sustitución de

los signos que van a capturar la diversidad cultural en un sistema de traducción globalmente integrado, hecho para llevar los márgenes y las periferias a calzar pasivamente con el significado que les asigna el orden de representación hegemónica.

El libro de Ticio Escobar exhibe su suspicacia frente a cómo el léxico estandarizado de la

multiculturalidad celebra la periferia latinoamericana como una diferencia "hablada por" el discurso de la asimilación cultural. Reclamar el derecho de la periferia a la autodeterminación teórico- conceptual implica, tal como ocurre en el libro de Ticio Escobar, desmontar primero el modo en que los mercados de la globalización cultural tienden a folclorizar lo latinoamericano como una "otredad" primaria (natural, originaria) que queda así relegada en la prediscursividad de un más acá de los códigos. Ticio Escobar despliega la capacidad de la periferia para actuar como un vector de conflicto que, revoltosamente, puede llegar a desajustar y hasta subvertir el dominio de representación que pretende mantenerla cautiva de su sistema central de categorías. Lejos de caer en

la retórica denuncialista y contestataria del reclamo periférico, de la queja tercermundista, que habla

el único lenguaje -auto-marginalizador- de la desposesión y la enajenación, Ticio Escobar usa la

peri-feria como un sitio -afirmativo y deconstructivo a la vez- de multilocalización táctica, que entrecruza ejes plurales y compuestos de confrontación e interpelación críticas. Este libro da cuenta enérgicamente, a lo largo de los distintos frentes de argumentación y protesta en los que se sitúa su autor para reflexionar sobre el arte y la cultura, de la doble capacidad -de especificidad y desplazamiento- de una periferia ubicua: de una periferia que se ubica y se desubica de contextos según las fuerzas de debate en las que le toca intervenir, combinando en un gesto doble, desdoblado, su irrenunciable pertenencia de lugar con las metáforas conceptuales del nomadismo y la transfugacidad que -antiesencialistamente-abren las identidades y las representaciones a los pliegues

de la intersticialidad. Para el autor, ya no hay identidades cerradas sobre sí mismas con anterioridad

a la inscripción de contexto que las genera como identidades en acto y situación. Ticio Escobar

defiende lo identitario como categoría móvil, en proceso, cuyas formas y contenidos se van definiendo provisional y transicionalmente según articulaciones contingentes, en diálogo inquieto con una exterioridad no suturable que impide la clausura de lo idéntico a sí mismo. En este libro, lo periférico nombra el potencial de extrañamiento y descentramiento de la alteridad como fisura y como intervalo de disociación crítica en el juego montado de las identidades y las diferencias preestablecidas. Pero lo periférico designa también una crispada marcación de lugar que se adhiere

a la huella de sus trances históricos, de sus convulsiones sociales, de sus fracturas políticas. Es la coyunturalidad de este volumen quebrado de lo urgido y lo urgente la que lleva el pensar a accidentar los lisos bloques de acumulación de saber que norman el circuito académico-institucional de las disciplinas establecidas.

¿Y el arte? ¿Desde dónde reivindicar los temblores de la forma y las perturbaciones del sentido que mueven el arte en un universo de estetización difusa, donde la publicidad y el diseño, las tecnologías culturales, parecerían haber incorporado a sus vocabularios operativos lo que hasta ahora realzaba lo artístico como una esfera diferenciada y concentrada de máxima simbolicidad?

Ticio Escobar revisita la tensión entre arte, crítica y política en el adverso paisaje de descreimientos

y relativismo que ha trazado el mercado neoliberal en complicidad con la parte liviana y festiva de

la postmodernidad. Habría, sin lugar a dudas, buenas razones para concordar con la crítica postmoderna al vanguardismo. Primero, es cierto que el rupturismo de lo Nuevo y su lógica de la tabula rasa, que descansan en un tiempo rectilíneo de avances y cancelaciones, ya no son compatibles con la temporalidad multiestratificada de una historia que conjuga reversiblemente pasados, presentes y futuros, sin temer los desfases y las reconstrucciones. Segundo, el utopismo revolucionario del deseo de fusión arte/vida, manifestado históricamente por las vanguardias, se consuma hoy banalmente en la espectacularización del cotidiano que publicitan las sociedades de la imagen, sin ya esperar de la transgresión artística que libere alguna fuerza de emancipación crítica. Tercero, el sistema de imposiciones y restricciones de la academia, el museo y la tradición, ha perdido normatividad institucional en la medida en que el ecléctico juego postmoderno de apropiaciones y contraapropiaciones de la cita lo incluye todo en sus mosaicos del fragmento, dejando el arte de hoy casi sin reserva de negatividad contestataria. Ticio Escobar se muestra agudamente consciente de que se desgastaron las consignas de la vanguardia y, también, de que han fracasado los modelos de arte comprometido ligados a una izquierda latinoamericana que se basaba en el maximalismo de una Verdad del cambio social cifrada en la subversión profética. Sin embargo, habiendo consignado la dificultad para la crítica de enfrentarse a una globalización hipercapitalista que sacrifica el arte al fundir (y confundir) lo económico y lo cultural en un paisaje saturado de signos-mercancía, Escobar no renuncia a las exigencias de un arte crítico: de un arte capaz de desafiar la razón política, el orden social y el cálculo económico, desde la deflagración semántica y el estallido formal de ciertas operaciones de lenguaje que transgreden la habitualidad de lo conocido con lo desconocido de nuevos montajes perceptivos, de nuevos desencuadres de la imagen, apoyadas en riesgosas y audaces políticas de la mirada.

Volvamos a la marca contextual del emplazamiento histórico-político que fricciona los textos de Ticio Escobar: la de un escenario de postdictadura que Paraguay comparte con varios otros países del Cono Sur. En estos contextos de recuperación democrática, los discursos de la transición suelen

firmar sus pactos de gobemabilidad disciplinando la memoria y el recuerdo para que los remanentes brutales de una historia violenta no convulsionen el arreglo negociado entre redemocratización y neoliberalismo. El llamado consensualizador de la reconciliación democrática necesita moderar las luchas de sentido ligadas al recuerdo de la polarización ideológica entre los extremos que dividía el pasado, y necesita también "centrarse" en el lugar común de lo neutro-instrumental que hoy tecnifica el presente. Muchas veces, en América Latina, las ciencias sociales acompañan este paso transicional hacia políticas de gestión con la eficiencia de una disciplina que racionaliza lo social eliminando de sus fórmulas adaptativas los sobresaltos y los quebrantamientos de la turbia memoria del pasado. El ideal de "sociedad transparente" que proyecta tanto la visión técnico-instrumental de la nueva política como la operacionalidad comunicativa de los medios, no es compatible con los residuos simbólicos de un recuerdo de la catástrofe (la dictadura) hecha de hendiduras, de mutilaciones y desarmes.

¿Cómo no compartir, entonces, la apuesta de Ticio Escobar, que ve en el arte la posibilidad de rescate y transfiguración de todo aquello que flota a la deriva como seña residual de biografías truncas, de símbolos rotos, de narraciones incompletas, de imaginarios heridos? El arte y sus rasgaduras de la significación son efectivamente capaces de recorrer las fallas del discurso social y sus lapsus, para que lo injustamente sumergido en la opacidad del desecho histórico reflote para contrastar incisivamente con el brillo de las mercancías y la neutralidad de los saberes técnico- ejecutivos. Este libro de Ticio Escobar hace vibrar intensivamente las poéticas de un trance estético (el arte "fuera de sí") que se aloja en las torceduras y quebraduras de la representación. Se aplica brillantemente en realzar las sombras de irreconciliación que tienen por cometido enturbiar la visión demasiado translúcida de un neoliberalismo que rechaza el espesor indagativo de los pliegues y los recovecos para sólo tramitar la obviedad complaciente de las lisas superficies.

Nelly Richard [Santiago de Chile, setiembre 2004]

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PREFACIO.

Aquel lugar bien resguardado del arte -ese paraje, acotado por la forma y velado, quizá, por el genio-ve hoy diluirse sus contornos, desfondarse su suelo. Ésta es una cuestión central de la cultura contemporánea: ocurrido en clave de mercado, el esteticismo provoca el exilio del arte. Y este desplaza-miento compromete seriamente el sentido mismo de las vanguardias, la dimensión de lo utópico y, por ende, el potencial crítico del arte y la inscripción política de sus prácticas.

Sin la menor posibilidad, ni pretensión alguna, de acercar respuestas, este libro se ubica ante esa situación compleja desde dos posturas distintas. La primera encara ciertos asuntos forasteros que, una vez perdida la autonomía de lo estético (y lo artístico), se instalan en el centro de una escena tradicionalmente extraña: figuras como las de identidad y ciudadanía, industrias culturales, globalización y hegemonía, entre otras, han ingresado en el discurso perforado de lo artístico y se han vuelto, allí, molestas e indispensables. La segunda perspectiva tiene en cuenta lo que ocurre dentro de los terrenos tradicionales del arte cuando se disuelven sus lindes y la intemperie avanza:

los temas centrales son aquí los de la representación y el aura. ¿Cómo trabaja la imagen en-un panorama de visibilidad desquiciada? ¿Qué pasa con la bella forma? ¿Qué con la distancia que requiere la mirada?

Estas preguntas engorrosas, irresolubles, son merodeadas a través de siete artículos que, producidos en ocasiones distintas, fueron intervenidos para que pudieran vincularse entre sí en torno a un mismo eje de cuestiones. Los textos han sido ordenados en dos partes según correspondan a una u otra de las posturas enunciadas arriba: las referidas a asuntos procedentes de los extramuros del arte y las relativas a los grandes temas oriundos de la propia tradición artística.

Primera parte. El primer artículo, Modernidades paralelas, inédito hasta ahora, desarrolla un trabajo que había comenzado en 1998 en el curso de un seminario organizado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Autónoma de México. El seminario, desarrollado durante los años 1996y2002, fue coordinado por la profesora Rita Eder bajo el título Los estudios de arte desde América Latina: temas y problemas. El texto La identidad en los tiempos globales tiene como antecedente el guión curatorial correspondiente a la representación de los artistas paraguayos que participaron de la I Bienal del Mercosur, realizada en Porto Alegre, Brasil, en 1999. Fue reescrito en el año 2003.

Segunda parte. El artículo Los parpadeos del aura se basa en la ponencia que, bajo el mismo título, fue presentada en el III Simposio "Diálogos Iberoamericanos" realizado en Valencia en marzo de 2000, organizado por la Consejería de Cultura, Educación y Ciencias de la Generalitat Valenciana. El título Elogio del silencio, reelaborado en su versión actual, había sido publicado en portugués e inglés en el catálogo "Cidades", 25°Bienal de São Paulo, Iconografías Metropolitanas, Fundação Bienal de São Paulo, São Paulo, 2002. Los textos El arte fuera de sí -que titula este volumen- y La irrepetible aparición de la distancia fueron redactados durante los años 2003 y 2004 como material de trabajo del seminario Hacia una crítica cultural, programa del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro promovido por la Fundación Rockefeller. El segundo de los textos cita-dos fue presentado como ponencia en el congreso Arte y Política realizado en Santiago de Chile en junio de 2004, organizado por la Universidad Arcis, la Facultad de Arte de la Universidad de Chile y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Apéndice. El texto incluido en este apartado corresponde a una traducción del título "PARAGUÁI:

INDÚSTRIAS CULTURAIS E DEMOCRATIZAÇÃO" publicado en portugués en el volumen 3 de Cultura e democracia, Edições Fundo Nacional de Cultura, Río de Janeiro, 2002. Esta edición recoge el resultado de un trabajo de seis investigadores que formaron parte del programa UMA CULTURA PARA A DEMOCRACIA NA AMÉRICA LATINA realizado bajo los auspicios del Ministerio de Cultura del Brasil y del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Maryland. A pesar de que su planteamiento metodológico y su temperamento retórico no siempre congenian con la escritura de los otros textos que componen este volumen, decidí adjuntar esta investigación a modo de complemento que cubra la figura de las industrias culturales (fundamental para completar el panorama de un arte desterrado) y pueda aportar perspectivas y datos que, actualizados, sirvan a estudios posteriores sobre un tema muy poco trabajado en el Paraguay.

Quiero dejar constancia de mis agradecimientos al FONDEC, por haber financiado la publicación de este volumen; a Nelly Richard, por su prólogo generoso; a Adriana Almada, quien tuvo a su cargo la edición y el diseño con entusiasmo y rigor; a Line Bareiro, por sus comentarios oportunos; a Derlis Esquivel, por sus minuciosas correcciones; y a los integrantes del seminario HACIA UNA CRÍTICA CULTURAL, por haber estimulado con sus discusiones muchos de los conceptos que impulsan este trabajo.

TICIO ESCOBAR [Asunción, 10/07/04]