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Nº6 Capítulo 40 (tomo 9, capítulo 2): Pero una vez.

Antes de hallar la muerte, los cobardes mueren veces distintas; los valientes sólo una vez la muerte saborean. La maravilla que mayor asombro a mí me causa es del mortal el miedo, pues la muerte vendrá, cual fin preciso. Cuando venga Shakespeare, Julio César (1)

Las calles estaban llenas de gente.

Cientos, miles de personas estaban corriendo en la misma dirección. Fluían como un río gigante. Pero un gran río habría serpenteado amablemente; no esta ría lleno de intenciones asesinas. Así surgía en ese momento.

Karan se quedó con la espalda apoyada en la pared, mirando pasar a la gente. Las filas de casitas que revestían las calles tenían todas las puertas cerradas y las luces apagadas.

¿Sus habitantes estaban acurrucados dentro en silencio, o estaban en algún lugar en esa corriente de gente?

A su espalda sintió el frío vacío de las casas abandonadas.

- “¡A la Gota de la Luna!”

- “¡También tenemos derecho a vivir!”

- “¡Mostradnos al alcalde! ¿Por qué estáis apuntando con pistolas a vuestra propia gente?”

- “¡No vamos a aguantar esto!”

Eso fue todo lo que Karan pudo captar. El resto se convirtieron en gritos furiosos, llamadas a gritar y respuestas que se mezclaban, retorcían y enredaban con otras en el aire.

La fuerza enérgica del sonido era fantástica, Karan estaba presa de una sensación de flotación. Karan clavó sus talones y empujó su espalda con más fuerza contra la pared. Si no lo hubiera hecho, habría sentido como si esa corriente, ese ciclón, le hubiera arrastrado. Se habría llevado su cuerpo y su alma.

- “¡¡Aaaaggh!!”

De repente oyó un grito que tenía un tono más alto que todos los demás. Fue muy de repente. Atravesó el ruido clamoroso y atravesó sus tímpanos.

Un hombre corpulento estaba cayendo diagonalmente de lado frente a Karan, agarrándose el cuello. Por un momento, la gente dejó el estruendo.

- “A

ayuda… ayudadme, alguien… ayuda…”

El hombre se levantó, se tropezó tras dar unos pasos y volvió a caer. Su pelo se volvió blanco en segundos y su cuerpo empezó a marchitarse. El hombre dejó de moverse.

- “Ahí está. Está ocurriendo de nuevo. ¡Otra victima!”

- “¡Vamos a ser los siguientes!”

- “¡Hacer algo! ¡Tenemos que hacer algo rápido!”

El murmullo de la multitud sacudió el aire y la gente empezó a moverse de nuevo. Nadie intentó recoger al hombre caído y llevárselo fuera del camino de la multitud. La gente le pisoteaba, pasaba por encima de él, lo rodeaba y lo apretujaba.

La primavera aún estaba lejos, la noche seguía siendo gélida, pero las gotas de sudor decoraban las caras de todos.

Karan también sintió el sudor cayendo por sus mejillas. Estaba increíblemente sedienta. Sintió como si fuera a desmayarse; sus manos y sus pies se la estaban entumeciendo y casi perdió la consciencia. Se mordió el labio.

Tengo que volver. Lili y todos los demás me están esperando.

Con la espalda apoyada todavía en la pared, Karan retomó el camino hacia la tienda. Se movía contra el flujo de personas.

El escaparate estaba negro como la boca de un lobo. Entró en un callejón siguió por detrás. Una luz estaba encendida… en el almacén, que había duplicado como la habitación de Shion. Karan lo había limpiado todos los días, así que estaba preparado para que Shion volviera en cualquier momento.

Esa habitación tenía luz.

Fiu. Dejó escapar una respiración tan larga que se sorprendió a sí misma. Aunque era imposible que nadie la hubiera oído, la puerta del almacén estaba abierta ligeramente. Una cara pequeña y blanca asomó y miró cautelosamente a su alrededor.

- “Lili.”

- “¡Señorita!”

Lili corrió hacia ella- “Estoy tan contenta de que haya vuelto, señorita. Ya sabes, sentía eso, realmente lo sentí. Como si estuvieras fuera. Realmente puedo decirlo.”

Karan abrazó el cuerpo de Lili suavemente. Casi se la saltaron las lágrimas con la calidez y la suavidad de su cuerpecillo joven.

- “¿La señorita Koka estaba bien?”

- “Sí…”

- “¿Estaba llorando?”

- “Sí.”

Karan llevó a Koka a su casa, la madre cuyo hijo había sido disparad o hasta morir. Koka se había desplomado en el suelo con el cuerpo de su hijo con los ojos vacíos, como si se la hubiera olvidado cómo llorar.

Las palabras de consuelo eran insignificantes.

Si Shion hubiera pasado por lo mismo … Ese pensamiento la invadi ó el pecho. Podía sentir intensamente la desesperación de Koka. Por eso no podía encontrar las palabras adecuadas que decirle.

- “La señorita Koka se ríe, como, con esta voz enooooooooooooorme. Y se ríe todo el rato” - a Lili le castañeteaban los dientes.

- “Lo sé.”

- “¿Crees que se reirá para nosotros otra vez? ¿Podrá volver a hacerlo?”

La cara de Lili se puso seria. Karan no pudo responder. ¿Cómo podría levantarse de nuevo de a la desesperación de perder lo que más quería?

Suavemente colocó la ma no en el bolsillo cercano a su pecho. Tenía tres cartas. Eran de Shion y de un chico llamado Nezumi. Eran garabatos, casi demasiado cortas para poder llamarlas cartas.

casi demasiado cortas para poder llamarlas cartas. “ Mamá, lo siento. Estoy vivo y bien. ”

Mamá, lo siento. Estoy vivo y bien.

cartas. “ Mamá, lo siento. Estoy vivo y bien. ” “Shion está a salvo, no te

“Shion está a salvo, no te preocupes. Escapó al Bloque Oeste. Ten cuidado con la Oficina de Seguridad. Cualquier respuesta (mándala) con este ratón. El (ratón) marrón da noticias buenas, el negro da malas noticias. Nezumi.

buenas, el negro da malas noticias. – Nezumi. ” La reunión vendrá. Las palabras no podían

La reunión vendrá.

Las palabras no podían describir lo mucho que esas cartas la habían apoyado… apoyado y mantenido viva.

¿A qué se aferrará Koka para que la apoye a seguir viviendo? No lo sabía. No podía responder las preguntas de Lili.

- “¿Señorita?”- Lili la miró. Karan asintió y sonrió vag amente.

Lo siento, Lili. He vivido mucho más que tú y no puedo responderte a ninguna de tus preguntas.

Oyó un sonido apagado en la habitación.

- “¿Lili, dónde está Renka? ¿Dónde está tu madre?”

- “Mamá está mirando al ordenador. El tío Yoming está ahí.”

- “¿Yoming?”

Agarró la mano de Lili y caminó hacia dentro. Cerró la puerta y la echó el pestillo. La habitación duplicada como almacén, y donde había sacos de harina, azúcar y levaduras apilados en alto junto a jarras de miel y mermeladas en fila.

En un rincón alejado estaba la cama de Shion y a su lado un escritorio viejo. El escritorio de Shion. En la estantería había un informe a medio escribir que Shion estaba planeando entregar.

Renka estaba agazapada sobre el escritorio, absorta en el m onitor de un ordenador pasado de moda.

- “Renka”- Karan la llamó. Renka dio un respingo suave y se giró. Su cara falta de sangre estaba iluminada con una luz tenue.

- “Karan…”

- “¿Renka, qué pasa? ¿Ha ocurrido algo?”

- “Karan, es mi hermano” - Renka se enderezó con torpeza- “Mira”- señaló la pantalla del ordenador.

Yoming estaba allí. Con el puño levantado y su expresión violenta. Era definitivamente Yoming, aunque también parecía un completo extraño.

- “¡Ahora es nuestro turno para levantarnos!”- declaró- “¡Si no nos levantamos ahora para

destruir todo, seremos siempre esclavos! ¡Sí, esclavos! ¡Todo os debéis haber dado cuenta por ahora cómo Nº6 nos ha engañado todo este tiempo! ¡Cómo hemos sufrido injustamente su abuso; cómo hemos soportado su explotación! Siempre ha sido de esta forma Siempre ha sido de esta forma, camaradas. La horrible historia de es ta ciudad está impregnada con

derramamientos de sangre. Dejadme que os cuente, camaradas, sobre los cientos de vidas que se han alejado hacia la eterna oscuridad debido a que cuestionaron a las autoridades; porque se opusieron; porque pusieron resistencia. Dejadme que saque todo a la luz. ¡Mirad, camaradas!

Yoming movió su mano hacia una pared detrás de él.

Un gran número de caras aparecieron en ella. Jóvenes, ancianos, niños y niñas pequeños, incluso bebés. Una chica con su vestido de novia; un trabajador musculoso; un caballero anciano pensativo; una señora mayor sonriente; un bebé dormido; una niña corriendo de frente y riendo; una mujer de mediana edad con los ojos bajados; un doctor joven llevando un estereoscopio… muchas, muchas caras aparecieron tras ellas.

El corazón de Karan le dio un sonoro vuelco.

Ba… dum. Ba…dum. Ba…dum.

Shion estaba allí.

Estaba de frente, con una suave sonrisa avergonzada en la cara. Era su primer cumpleaños desde que llegaron a la Ciudad Perdida y Karan le hizo una foto.

- “Ay, por favor, ¿podemos no hacer fotos?”

- “¿Por qué no? Es un motivo para recordar.”

- “Vale, pero fotos fuera no.”

- “Oh, eres más tímido de lo que pensaba.”

Habían tenido esa conversación entre ellos mientras hacía la fotografía.

- “Quiero saber qué tipo de chico es tu hijo. ¿Puedes decirme cómo es?”

Karan había enseñado esa foto a Yoming junto a otras que le había pedido . Había copiado los datos sin que ella ni si quiera se hubiera dado cuenta.

- “Mirad a esas personas” - continuó Yoming - “Son personas que se han llevado los de la

Oficina de Seguridad y nunca han vuelto. Son gente que ha asesinado Nº6. Sin que vosotros lo supierais, las autoridades han estado eliminando a cualquiera que tuviera un inconveniente hacia ellos. No lo sabíais, ¿verdad? No, no lo sabíais. Pero no os estoy culpando, camaradas.

Habéis venido a conocer la verdadera identidad de Nº6. Ahora que sabé is qué tipo de gente son realmente las autoridades; quién es realmente el alcalde. La pregunta es qué haremos de ahora en adelante.

Camaradas, no estoy hablando del pasado. Estoy hablando del presente. Incluso mientras estamos aquí, varios compañeros ciudadanos están muriendo. Están muriendo con muertes terribles. Una horrible enfermedad está asolando la ciudad. Muchos ciudadanos… ciudadanos buenos e inocentes… ya han sufrido en sus manos. Pero las autoridades han fallado en actuar. En vez de eso, se han dado a sí mismos una vacuna efectiva y así son capaces de seguir viviendo unas vidas que no se les están permitidas.

- ¿Lo sabíais, camaradas? Una cantidad considerable de vacunas están almacenadas en la

Gota de la Luna. Pero las autoridades están dand o lo mejor de sí mismas para esconderlas. No nos darán esas vacunas a los ciudadanos. Han pagado cantidades enormes para desarrollarlas y no quieren distribuírselas a nadie… ese es su punto de vista. ¿Habéis oído algo tan ridículo? ”

- Camaradas, os he revelado la verdad más escandalosa. De hecho, todo esto: es algo que

he estado investigando durante años en secreto. Es la verdad y la horrible realidad que debemos enfrentar. Los niveles altos de Nº6, incluyendo el alcalde, han estado prediciendo esta situación durante muchos años… una enfermedad misteriosa que iba a extenderse a lo largo de Nº6. Por eso es por lo que han estado desarrollando una vacuna en secreto, mientras nos mantenían a nosotros los ciudadanos en la oscuridad. Y cuando la situación se ha vuelto fatal, sólo se han interesado en salvar las vidas de unos pocos seleccionados. ¡Y mirad! ¡Abrid

bien vuestros ojos y mirad lo que está pasando!

Entonces, una imagen de una muchedumbre salió de repente a lo largo de la pared blanca. Eran las pers onas que se habían apiñado como protesta alrededor de la Gota de la Luna. Estaban gritando algo, con la expresión tensa. Un rayo de luz roja pasó a lo largo de la esquina de la pantalla. A la vez, todas y cada una de las caras adquirieron una expresión de temor y la gente empezó a huir frenéticamente. Después, apareció una imagen de soldados con armas y varias personas ensangrentadas derrumbadas en la plaza. El vídeo parecía que había salido de una cámara oculta; la secuencia estaba borrosa y estaba sacudié ndose a los lados y diagonalmente.

- “¿Qué es esto, camaradas? ¿Sabéis cómo se llama?”

La voz de Yoming sonó en alto y lo pronunció.

- Sí, gente que eran nuestros prójimos han sido asesinados. Eliminados como alimañas. Las autoridades han apuntado sus armas a sus propios ciudadanos. ¿Eso es algo que merece ser perdonado? Por supuesto que no. No podemos dejarles que vayan tan lejos como han ido.

- ¡Levantémonos, camaradas! Devolvamos el poder del gobierno en manos de las personas.

Saquémoslo de la Gota de la Luna, que se ha podrido completamente. No nos levantaremos para que nos vuelvan a pisotear otra vez. No nos contendremos más. Somos humanos. Vamos a recuperar nuestra libertad y nuestra seguridad. ¡A luchar, a luchar, a luchar, camaradas! ¡Debemos levantarnos en armas! ¡Rodead la Gota de la Luna! ¡Destruid Nº6! ¡A luchar, a luchar, a luchar!

Era un grito discordante. Renka lo apagó antes de que su grito empezara a agudizarse. Sus piernas se doblaron bajo ella mientras caía lentamente en el suelo.

- “Ha estado así todo el rato. Como una vez cada cinco minutos, repiten el discurso de mi hermano.”

Renka se abrazó su tripa hinchada y torció la boca. El ruido fuera, en la calle, aumentaba incluso con más agitación. Golpeó a Karan y a Renka como olas que chocaban contra la costa.

A luchar, a luchar, a luchar, a luchar, a luchar.

Levantémonos, levantémonos, levantémonos, levantémonos.

- “¿Karan, qué le ha ocurrido a mi hermano? ¿Por qué está diciendo cosas como esas? ¿Por qué está gritando?” - Renka se cubrió la cara con las manos.

- “Mamá”- Lili se acurrucó cerca de ella y puso una mano cariñosa sobre la rodilla de su madre- “Mamá, no llores.”

- “Estoy bien, Lili. No lloraré. Pero… pero sabes, mamá tiene algo de miedo” - entonces le

dijo a Karan- “Mi hermano era una persona tan amable, pero se ha convertido en una persona diferente. Ha cambiado tanto desde que las autoridades secuestraron a mi cuñada y su bebé…

ha cambiado. Desde ese día, la única cosa que ha habido dentro del corazón de mi hermano ha sido…”

- “Venganza.”

Renka levantó la cara con las palabras de Karan y abrió la boca ligeramente. Parecía un pez dorado al que le faltaba el aire.

- “Yoming quiere vengarse de Nº6. Quiere esta ciudad completamente destruida.”

- “Sí”- respondió Renka. Su voz estaba ronca - “Sí, tienes razón, Karan. Mi hermano nunca lo dijo. Nunca le oí la palabra “venganza” salir de su boca. Pero lo sabía. Soy su hermana pequeña, después de todo. Podría decirte cómo ha cambiado, podría decirte lo mucho que juró tomar venganza en su corazón. Por eso, algún día… tenía miedo de que esto pudiera ocurrir. Estaba preocupada… y asustada. Estaba muy asustada.”

Los labios de Renka temblaron. Sus enormes ojos empezaron a aguarse mientras se quedaba más y más pálida. Karan pudo ver como Renka se quedaba tan blanca como el papel.

Mentiras, pensó vehementemente. No lo diré completamente, pero la mitad del discurso de Yoming está hecho de mentiras .

Indudablemente, las autoridades habían puesto a sus ciudadanos bajo un régimen de vigilancia y les habían gobernado de una forma manipuladora y despiadada. Era vierto que Karan y la mayoría de los ciudadanos habían vivido cegados e inconscientes. Sí, se había sacrificado a mucha gente; una enfermedad inidentificable se es taba extendiendo como un

incendio fuera de control; las autoridades habían fallado al cumplir con las expectativas de una solución eficaz; habían abierto fuego contra los ciudadanos… todo eso era cierto.

Pero en su pretensión de que la ciudad había previ sto esa situación… esa terrible situación incomprensible… y que había puesto en marcha el desarrollo de una vacuna… eso era falso. Si por alguna casualidad, eso era cierto, no había motivo para no vacunar a los ciudadanos. Si habían estado almacenando las vacunas en la Gota de la Luna, era inconcebible que las ocultaran.

¿Qué bien había hecho Nº6 al matar a sus propios ciudadanos? Si fuera nada, sería más un daño que un beneficio. Estaban en esa situación precisamente porque no tenían la vacuna para combatir la enfermedad. En ese momento, estaban en medio de un escenario en el peor de los casos.

Además… además… Shion no es uno de ellos. Shion volverá a casa. Shion no es alguien que no “volverá de nuevo”. Las palabras de Yoming eran medio ciertas y medio falsas. No había vacunas en la Gota de la Luna. Era una mentira. Él era muy buen hablador.

Yoming estaba manipulando, animando y agitando el miedo de la gente, junto a su constantes sospechas y descontento hacia Nº6.

Yoming, por favor, no lo hagas. Esto está mal. Pensó en Koka, que se había negado a moverse del lado de su hijo. Recordó sus ojos vacíos, vagando paralizados y abiertos debido al dolor contundente.

Los soldados habían sido los que habían disparado contra el hijo de Koka hasta matarlo. Per o Yoming era también parte del motivo. Yoming estaba involucrado profundamente con la muerte de aquel al que habían llamado cariñosamente “Appa, el buen tipo”.

La verdad era noble mientras siguiera permaneciendo como verdad. Así era como funcionaba el mundo. Pero en ese momento, Yoming no estaba diciendo la verdad. Estaba mezclándola convenientemente para cumplir sus intenciones.

- “Mi hermano ha cambiado”- dijo Renka desesperada- “Empezó paulatinamente después de

que mi cuñada desapareciera, y cuando llega todo este alboroto, cambia completamente.”

- “Tienes razón”- dijo Karan resignadamente.

Yoming había estado esperando. Había estado agachado, esperando una oportunidad… no para entrar en escena, sino para exigir venganza a Nº6.

Y ese era el momento oportuno.

- “¡A luchar, a luchar, a luchar!”

Su grito retumbaba profundamente en sus oídos. Agitaba su alma como una banda sonora espectacular.

Karan superpuso las manos sobre su pecho.

No, Yoming. Lo que estás haciendo está mal. ¿Qué saldrá de involucrar a tanta gente anónima? ¿Qué intentarás crear con sus sacrificios? ¿Puedes verlos? ¿Puedes ver a todas y cada una de las caras de las personas que murieron desangradas? ¿Has intentado si quiera mirar el tipo de vida que han vivido y cómo han pas ado sus días?

Yoming, este no es el momento de luchar. No tenemos un segundo que perder; tenemos que encontrar la forma de tratar con esta enfermedad desconocida.

Tenemos que proteger vidas, no que usarlas y deshacernos de ellas. Si querías a tu mujer y a tu hijo, entonces deberías respetar más todas las vidas .

¿Tú… planeas cruzar esa línea?

Por favor. ¡No centres tus pensamientos en el grupo, en la gente, en los ciudadanos, si no en todas y cada una de las personas en sí mismas! ¡Haz un sitio en tu corazón para mí, para Renka, para Lili, para Koka, para Getsuyaku y para toda la gente con esos nombres que no conoces!

Eres un humano ¿verdad? No eres Nº6.

- “Karan”- dijo Renka con la voz débil.

- “¿Qué pasa?”- la voz de Karan también sonó tenue a sus propios oídos.

- “Sabes… he deseado durante mucho tiempo que mi hermano y tú pudierais acabar juntos.”

- “Vaya, Renka…”

- “A mi hermano le gustas. Pienso que está enamorado de ti. Cuando el tema de

conversación acaba en ti durante la cena, siempre se queda muy callado. Pero parece muy

contento. Llevaba mucho tiempo sin ver a mi hermano tan feliz.”

- “Renka…”

- “Entonces, algún día mi hermano y tú os casaríais. Shion volvería a casa, mi bebé nacería y

Getsuyaku y Lili os visitarían para que pudierais ver al bebé también. Mi hermano, Shion y tú le besaríais por turnos, lo felicitaríais y tú, Karan, cocinarías una tarta para celebrarlo. Getsuyaku y yo estiraríamos nuestros ahorros un poco para distribuir panes de suerte” (2) a todos en la Ciudad Perdida. Serían bollos pequeños que tú hicieras, Karan, y lo repartiremos como símbolo de nuestra felicidad. Los envasaríamos en paquetitos pequeños, atados con un lazo muy mono… tenemos que compartir un poco de nuestra felicidad con todo el mundo. Tanto Lili como el bebé llevarían también un lazo. Pondría un lacito blanco al bebé y un delantal rosa claro a Lili. Lili llevaría una cesta llena de “panes de suerte” y caminaríamos bajando la calle. Todo el mundo vendría a felicitarnos diciendo: “Enhorabuena, R enka.

Enhorabuena Getsuyaku, Lili”.”

- “Renka.”

- “Eso es todo lo que deseo. No es muy ambicioso. ¿Verdad, Karan? ¿Es ambicioso?

- “Por supuesto que no.”

Era pequeño… sólo un deseo pequeño.

- “¿Entonces por qué no se hace realidad? ¿Por qué todo tiene que fracasar y desaparecer?

¿Por qué?- incapaz de contenerse a sí misma, Renka dejó que un sollozo se la escapara de los

labios. Lili abrazó a su madre con ambos brazos fuertemente.

Uno pequeño, un deseo pequeño. Pero no podía hacerse realidad.

Mientras siguieran viviendo en Nº6, sus esperanzas eran como torres de arena. Se derrumbaban con facilidad. ¿Qué vamos a hacer, entonces? ¿Qué debemos hacer para construir nuestras esperanzas sobre tierra firme en vez de sobre arena?

Si Nº6 es una ciudad idílica, ¿entonces qué se supone que tiene que ser el “ideal”? ¿Cómo

vamos a crear un mundo completamente nuevo, tan diferente de Nº6?

- “Renka, Yoming no está trabajando solo ¿verdad?”

- “No… debe haber otras personas que hayan pasado por la misma cosa… que hayan perdido a sus familias.”

- “Y Yoming está con ellos ¿cierto? Deben estar actuando juntos.”

- “Sí, estoy segura de eso.”

- “¿Tienes alguna idea de dónde podrían estar?”

Después de unos momentos pensando, Renka sacudió la cabeza.

- “No. Parece que deben estar en algún estudio subterráneo. Deben necesitar un equipo adecuado para haber hecho ese video clip.”

- “Tienes razón. Pero ninguna de nosotras sabe dónde está eso. No tenemos forma de encontrarnos con Yoming.”

- “Karan”- Renka le tendió la mano. Karan la agarró - “¿Qué haré? ¿Qué debería hacer, Karan?”

Karan pudo sentir una presencia. La empujaba hacia la calle.

A luchar, a luchar, a luchar, a luchar, a luchar.

Destrúyelo, destrúyelo, destrúyelo, destrúyelo.

Mata, mata, mata, mata, mata, mata.

- “Vamos a pensar en ello, Renka” - Colocó la mano suavemente sobre la tripa de Renka. Después tocó la mejilla de Lili.

- “Todavía tenemos esperanza.”

- “¿Qué?”

- “Esperanza. El bebé de tu tripa, y Lili… ellos son nuestra esp eranza. Tenemos que dar lo

mejor que tengamos para que estos niños puedan tener un mundo real en el que vivir. ¿Cierto,

Renka? Tenemos a nuestros niños. No nos han quitado toda la esperanza.”

- “Shion también”- Renka se limpió las lágrimas y asintió- “Shion también es nuestra esperanza ¿no? Y una bien grande, también.”

- “Mm… hmm. Gracias, Renka.”

- “Volverá pronto a casa”- soltó Lili de repente- “Oniichan (3) volverá pronto. Puedo asegurarlo.

- “Vaya, Lili”- Karan levantó a Lili en sus brazos y la bes ó en la mejilla.

- “Es verdad”- insistió- “realmente va a volver.”

Shion está… volviendo a casa.

Por favor vuelve a salvo.

Rezaré por ti.

Sus plegarias también iban para el chico llamado Nezumi, al que todavía tenía que conocer.

Me encantaría conocerte, Nezumi. Me encantaría verte y darte las gracias. Quiero que sepas lo agradecida que estoy por tu apoyo. Shion, Safu, Nezumi. Vosotros, también, sois mi esperanza. Mi mayor esperanza.

Volved a casa conmigo.

***

El ayuntamiento de Nº6, v ulgarmente conocido como “la Gota de la Luna”, estaba rodeado.

Los ciudadanos abarrotaron la plaza y desbordaban las calles. Cada uno gritaba sus propias palabras de protesta. Sus voces s e fundían en una, y retumbaban con tanta fuerza que parecía que iban a temblar hasta las bóvedas.

Pero no importaba lo alto que fuera su clamor, no llegaba a la oficina del alcalde. La oficina estaba en el piso más alto del edificio, con paredes y ventanas insonorizadas. Ocurriera lo que ocurriese fuera, nunca perturbaría el constante silencio de su interior.

- “¿Por qué? ¿Por qué ha tenido que pasar algo como esto?”- el silencio se rompió mientras el alcalde se giraba y agitaba su puño.

- “¿Podrías calmarte, Fenec?” - el hombre de la bata de laboratorio respondió - “deberías ser el último en ponerte nervioso”- se hundió profundamente en su silla de cuero y se cruzó de piernas.

Lamentable, pensó mientras chasqueaba mentalmente la lengua. Siempre ha sido así. Ambicioso, pero tímido, y un cobarde. El hombre deshizo su cruce de piernas y las volvió a cruzar.

Pero ha sido capaz de llegar tan lejos precisamente porque es tan tímido y cobarde. No abre su corazón a nadie. No confía en nadie. Sospecha de todo y actúa con cautela. De hecho, un fenec, el zorro morador de desiertos más pequeño del mundo.

El alcalde paseó por la habitación. Iba y venía una y otra vez afanosamente. El grosor de la alfombra absorbía prácticamente todo el ruido que generaban sus pasos.

- “Se suponía que no iba a ser de esta forma. Se suponía que los ciudadanos se iban a reunir

en la Gota de la Luna para celebrar el Día Sagrado y la grandeza de Nº6 ¿no? Pensar que iba a

convertirse en esto… en esto, ¿có… cómo puede haber pasado tal cosa?”

El hombre soltó un suspiro intencionado. El alcalde dejó de pasear y unas arrugas profundas aparecieron en sus cejas mientras lo examinaba.

- “Fenec, por favor”- dijo el hombre- “Recupera la compostura. Todo lo que ha estado

saliendo de tu boca estos días ha sido “por qué” y “tal cosa”. Estoy empezando a aburr irme

bastante de ello.”

- “Respóndeme. ¿Por qué está pasando esto?” - la voz del alcalde aumentó la tensión. El hombre dejó escapar otro suspiro.

- “Porque tú no les has dado todo.”

- “¿No lo he hecho?”

- “Sí. Movilizaste al ejército, pero los eliminaste con un puñado de armas de fuego. Seguro

que no puedes llamarle a eso una acción decisiva. Nada es más efectivo que un ejército cuando se trata de someter a las masas estúpidas. Esa no era la forma correcta de utilizarlos. Deberías haberlos utilizado con más floritura, con más decisión y con una resolución de

hierro.”

- “¿Me estás diciendo que haga un asesinato masivo con mis ciudadanos?”

- “Se postrarán ante ti por sí mismos antes de dejarse matar. Se inclinarán intimidados y

aterrorizados. Temblarán como si todos sus corazones se detuvieran con el arrepentimiento por haberse atrevido a oponerse a ti o a Nº6. Son como perros castrados. No importa lo mal que les traten, se acabarán mordiendo la lengua. Fenec, no es tan tarde. Moviliza de nuevo al ejército y quita de en medio a la muchedumbre que se está arremolinando en la plaza. Puede que incluso sea sabio usar el cañón de ondas sonoras, dependiendo de la situación y del transcurso de los hechos. Has completado ya las pruebas en las instalaciones del Bloque Oeste

¿verdad?

- “Eso es como…”- el alcalde tragó- “Eso es como si fuera un reinado de terror.”

- “¿Reinado de terror? Absurdo. Te lo he dicho antes: eres el soberano de Nº6. Su rey. Tú

reinas en estas tierras. Encarnas a la justicia en sí mi sma y en todas sus formas. Oponerse a ti es lo mismo que profanar a la justicia. Es algo normal usar la fuerza para hacérselo

comprender.”

- “… Detente”- dijo el alcalde débilmente.

- “¿A qué le tienes miedo, Fenec? No pareces tú. Siempre has actuado c omo el rey que eres. Eres consciente de tu posición como el elegido, y siempre has vivido bajo ese concepto.”

- “Lo he hecho”- el alcalde dejó caer los hombros y bajó la mirada a sus pies - “Soy el

alcalde. La posición más alta de Nº6 en cuanto a responsa bilidad, la posición más alta en

cuanto a poder. Sólo es natural. Somos aquellos que construimos Nº6. Pusimos en marcha el proyecto de renacimiento y trajimos la salvación a la tierra moribunda y a su gente. Construimos una ciudad utópica… la ciudad más id ílica posible para la humanidad.”

- Exactamente. Tú y yo somos ambos miembros fundamentales. De hecho, sólo nosotros dos

somos los únicos que entendemos realmente los ideales de Nº6 por los que luchamos. Los otros miembros, sí, estaban calificados, pero carecían de creatividad. O puedes decir que carecían severamente de ambición, o de habilidad para observar el cambio de los tiempos. Pero afortunadamente para nosotros, tenemos esas habilidades, casi en exceso. Por eso es

por lo que hemos llegado tan lejos .

- “¿Tan lejos?”- dijo el alcalde sarcásticamente- “¿Te refieres a estar rodeados y condenados por nuestros ciudadanos? ¿Nuestra creatividad y nuestra ambición y las demás habilidades para todo esto?”

- “Esto es sólo una situación temporal. Finalizará instantáneamente si solamente tomas las medidas efectivas.”

- “¿Medidas efectivas? Ya he tomado varias.”

- “¿Y cuáles son?”

- “Hay gente avivando las llamas de este caos. He ordenado a la Oficina de Seguridad que los atrapen tan rápido como puedan.

- “¿Alguna idea de su localización?”

- “Todavía no. Están bajo tierra.”

- Un plan defectuoso. Deberías haber erradicado a tales disidentes de antemano. Tendrías que destruirlos desde las raíces. ¿Y qué más has hecho?

- “He utilizado todo tipo de medios de difusión masiva para transmitir mi discurso. He

apelado a los ciudadanos a permanecer en calma y a que no se dejen influenciar con rumores falsos. He anunciado el estado de emergencia y he puesto en efecto una orden de bloqueo. He ordenado a la gente a que se quede dentro ha sta que la orden se levante, y he anunciado que cualquiera que sea considerado como disidente será arrestado y retenido, aunque sea un

habitante de Chronos. Escuché tu advertencia y yo… he movilizado al ejército. ”

- “Hm. Bien, no ha habido errores graves. Esto se habría resuelto mucho más rápido si

hubieras usado el ejército adecuadamente. Pero, bueno, un pequeño error puede remediarse. Todo irá suavemente.”

El alcalde se inclinó y escudriñó al hombre sentado.

- “¿Ir suavemente? ¿Cómo? ¿Qué parte de esto es ir suavemente para ti? Los ciudadanos no se

están retirando del todo; de hecho, están fuera de control. No importa lo mucho que los soldados les contengan, no funciona. ¿Sabes por qué? Porque está habiendo una víctima tras otra. Los ciudadanos siguen muriendo, uno detrás de otro, por una razón que no podemos entender. Todo el mundo piensa que es algún tipo de nueva peste que ha estallado de repente en la ciudad. Creen que estamos escondiendo las vacunas en algún lado. ¡ Es absurdo, absolutamente absurdo! Esa cosa no es una peste. Es por su culpa. ¿Por qué están matando ciudadanos por ahí a su antojo? ¿Por qué? Pensé que se suponía que actuaban de acuerdo a lo

que queríamos. ¡Pensé que teníamos autoridad absoluta sobre ellas!”

La sonrisa vaga se desvaneció de la cara del hombre. La comisura de su boca se movió sólo ligeramente.

- “¿Cuántas veces tengo que repetirlo, Fenec? Sí, es cierto, esto ha sido un suceso

inesperado. Aleatorio, un acontecimiento completamente impredecible. Lo admito. También admito que mis predicciones eran demasiado optimistas. Pero esto no es tan terrible como

haces que lo sea. No es nada más que el principio… el principio de su despertar.”

- “¿Estás diciendo que este caos es sólo el principio?”

- “Vaya, sí. No es más que una simple respuesta a su despertar. Lo que da una idea de la

enorme cantidad de energía que alberga esa cosa. Una vez que se despierte completamente y

acabe bajo nuestro control, seremos capaces de aprovechar esa energía y es te caos se calmará.”

- “¿Estás… completamente seguro?”

- “¿Te he mentido alguna vez o te he dado información falsa? Siempre te he dicho la verdad.

Fenec, lo has olvidado, ¿verdad? He sido el primero que vi florecer tu verdadero potencial

como político en vez de como investigador.”

- “… lo recuerdo. Me empujaste a que me presentara como candidato para ser el primer alcalde de Nº6.”

- “Sí. Ganaste esas elecciones y has gobernado sobre Nº6 desde ese día. Y continuarás. No hay necesidad de elecciones. No habrá necesidad de que los ciudadanos te elijan por su propia voluntad. Fenec, No flaquees ahora. En todo momento tienes que actuar como el hombre poderoso que eres.”

- “Un hombre poderoso… ¿Es eso en lo que me quiero convertir?”

- “¿Qué has dicho?”- dijo el hombre bruscamente.

- “Realmente quería crear una utopía con nuestras propias manos”- dijo el alcalde

pensativo- “y no era el único. Volviendo a entonces, cualquiera que quisiera involucrarse en la construcción de Nº6 debería haber sentido lo mi smo. Todos nosotros hablamos de cómo haríamos posible una ciudad utópica aquí, incorporando los sueños de la humanidad. Hablamos de cómo seríamos aquellos que construiríamos sus cimientos. Ni uno solo… esperaba

convertirse en un hombre glorificado.”

- “No puede existir una utopía si no hay nadie que ejerza un poder absoluto y dirija a la

gente tras él. Deberías saber esto mejor que nadie. Sí, los únicos con un poder aplastante son aquellos que arrastran a la mayoría con ellos. Si no fuera así, Nº6 no se h abría llamado utopía , la Ciudad Santa que es como se llama hoy. Es una victoria sobre tu poder y sobre nuestra ideología.”

- “Victoria, dices.”

- “Una victoria absoluta”- afirmó el hombre- “Algunos golpes por el camino que no pueden

evitarse. Una vez que los superemos, Nº6 continuará gravando su historia gloriosa en el

tiempo.”

El alcalde no le respondió. Juntó las manos detrás de su espalda y continuó su caminar.

- “¿Cuándo se despertará?”

- “Pronto.”

- “¿Pronto? No es tuyo ser tan impreciso. S é más específico.”

El hombre se encogió de hombros. Bueno, bueno. Así que me dices que especifique. Debe estarse impacientando. La gente tiende a querer más números cuanto más acorralados se sienten.

- “Déjame ver… en veinticuatro horas. Todo se colocará y terminará mañana a esta hora. Todo estará tranquilo y en su lugar correspondiente.”

- “Veinticuatro horas… No puedo esperar tanto tiempo. En veinticuatro horas, al menos… no, doce horas es el tiempo límite.”

- “Estamos impacientes, ¿eh Fenec?”

- “¿Impaciente?”- dijo el alcalde incrédulo- “¿Cómo demonios podría estar de otra forma en

esta situación? El ayuntamiento… la Gota de la Luna… ¡Los ciudadanos la están asediando!”

El puño del alcalde golpeó el escritorio de caoba. El hombre se encogió un hombro suavemente.

- “¿Seguro que no crees que la Gota de la Luna sigue siendo el corazón de Nº6, Fenec?”

El alcalde se quedó inmóvil

- “¿Qué? ¿Qué es lo que acabas de decir?”

- “La actividad más importante de Nº6 reside ahora en el Centro Peniten ciario. La Gota de la Luna ha quedado reducida a ser un simple cuerpo administrativo. Puede estar rodeado de nada, para lo que importa, y nada serio saldrá de ello. Mientras tengamos el Centro Penitenciario, nuestra Nº6 estará en buenas manos.”

El color cedió de la cara del alcalde. La punta de su lengua se movió en su boca medio abierta.

- “¿A qué te refieres con eso?”

- “¿Referirme? Te lo acabo de decir. El Centro Penitenciario es el corazón y el cerebro de

Nº6.”

- “¿Qué…?” graznó el alcalde. Un repiqueteo electrónico se superpuso a su voz. Una cara

delgada masculina apareció en la pantalla de la televisión incrustada en la pared. Era uno de

los secretarios bajo las órdenes directas del alcalde.

- Alcalde, han aparecido incendios a lo largo de toda la ciudad.

- Así que los alborotadores han encontrado la forma de encenderlos.

- Esa es una cosa, pero hay más. Los sistemas de emergencia de todos los edificios no están funcionando bien. En algunos edificios. He oído que el propio núcleo informático se ha incendiado por sí mismo y ha explotado.

El hombre había quedado mudo. Sólo estaba el sonido de su respiración dificultosa arremolinándose en su garganta. ¿Qué son estas secuencias? El hombre dejó que su garganta chirriara algo más. ¿Algún tipo de truco? Una escena de una tragedia barata, ¿qué? ¿Para qué me está enseñando esto?

- ¡El Centro Penitenciario está a punto de derrumbarse!- el grito en voz alta del

secretario le perforó. El hombre, incapaz de soportarlo, dio dos, tres pasos hacia atrás.

- Espera, ¿qué son esas sombras?- el alcalde levantó de un empujón vertical al hombre tembloroso y acercó su cara a la pantalla.

- ¿Qué es eso?

El hombre lo miró también. Era una sombra negra que se cernía claramente sobre llamas.

- ¿Esono es una abeja? No, peroabejas como esas no existen. Simplemente no existen- la mandíbula del alcalde tembló.

La barbilla del hombre también tembló. El temblor recorrió todo su cuerpo.

- Elyurias- el nombre se deslizó de sus labios temblorosos. El alcalde se giró.

- ¿Has dicho Elyurias?

- Sí. Es Elyurias. Pero, nose supone que ella tenía que ser más hermosa, más recatada.

No se suponía que fuera tantan grande. Se suponía que iba a ser controlable cualquiera de

mis caprichos.

Se suponía. Se suponía. Se suponía. Se suponía.

La pantalla se puso en negro en cuanto el vídeo se cortó.

- Alcalde, los ciudadanos se han adentrado en la Gota de la Luna. ¡ Tenga cuidado, por favor!- el secretario continuó gritando desde otra pantalla.

- ¡No puede ser!- la voz del hombre y la del alcalde se superpusieron.

Notas:

(1) Palabas de Julio César en la obra del mismo nombre de William Shakespeare, segundo acto de la segunda escena, sacada de http://www.biblioteca.org.ar/libros/130807.pdf

(2) Panes de suerte: no he sabido cómo traducir “Fortune Bread” (pan afortunado) para que cuadrase con las intenciones de Renka.

(3) Oniichan: Literalmente hermano mayor ( お兄ちゃん), seguramente ya lo haya explicado , pero, por si acaso, lo vuelvo a comentar: los niños japoneses , para referirse a chicos jóvenes mayores que ellos les llaman oniichanu oniisanen función de la cercanía que tengan (recordad que el chandesigna a alguien conocido con quien se tiene mucha confianza y el sanse dice de forma respetuosa con gente con la que no se tiene tanta confianza o a la que se la tiene mucho respeto).