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Lactancia materna

La lactancia materna es la alimentación natural de la especie humana, que nos permite sobrevivir y

evolucionar.

Es un derecho natural que las madres e hijos deben disfrutar. La relación que se establece en el binomio madre-hijo es única y particular en cada caso, y el amamantamiento es el vínculo para ello; por eso es importante el contacto precoz de ambos, con puesta al pecho antes de la primera hora de vida. La leche humana es mucho más que un alimento. Es un tejido vivo con factores inmunitarios que dan al bebe protección activa y continua contra infecciones tales como diarreas, neumonías, otitis, resfríos. Además posee componentes que estimulan el desarrollo de mecanismos inmunitarios en los lactantes. Por esto los niños alimentados con lactancia materna tienen menos riesgos de presentar problemas como alergias, asma, obesidad. La succión es observada en vida uterina desde las 24 semanas, succión mas deglución desde las 32 semanas y succión y deglución coordinada con respiración desde las 34 semanas o sea que al nacer un recién nacido normal está en condiciones de alimentarse con leche materna.

Regulación de la secreción láctea

Numerosas hormonas y factores son responsables del crecimiento y desarrollo de la mama y comienzo de la secreción láctea durante el embarazo y post parto (estrógenos, progesterona, prolactina, ocitocina, hormona luteinizante, corticoides y hormona tiroidea); se interrumpe la acción de las

hormonas de la placenta; de esta forma se elimina la inhibición que éstas ejercían a nivel de la hipófisis, sobre la secreción de prolactina. La prolactina es una hormona que se produce en el lóbulo anterior de la hipófisis; es la encargada de estimular la producción de la leche por la glándula

mamaria.

Instalada la lactancia, la producción de leche depende de la succión adecuada y el vaciamiento de la mama La succión del pezón constituye un estímulo físico que por vía nerviosa, provoca la secreción de la hormona ocitocina en el lóbulo posterior del la hipófisis. La ocitocina actúa provocando la contracción de los acinos de la glándula mamaria y de esta forma la leche sale hacia los conductos galactóforos, que llevan la leche hasta el pezón.

Características de la leche humana

La leche materna presenta variaciones en su composición durante los últimos meses de embarazo, y los primeros días que siguen al parto, es por ello que se habla de tres tipos de leche materna:

a. Calostro: Es la leche de los primeros 3 a 4 días .Es un liquido amarillento rico en proteínas,

vitaminas liposolubles (A, D, K, E) y minerales, que secreta la glándula mamaria durante los últimos meses del embarazo y los cuatros días que siguen al parto. El Calostro actúa como un laxante suave y acondiciona el aparato digestivo del niño para recibir la leche materna ya que favorece el desarrollo

de las enzimas digestivas. Por otra parte, a través del calostro pasan al niño anticuerpos de la madre que lo protegen contra algunas enfermedades.

b. Leche de transición: Hasta los 15 días y su composición difiere según las distintas horas del día. Es

la leche que se producen entre el quinto y décimo día después del parto, tiene un mayor contenido de grasa y vitamina que el calostro y, por lo tanto, suministra más calorías al recién nacido.

c. Leche madura: Es secretada del décimo día en adelante; es la leche materna propiamente dicha,

le aporta al niño todas las sustancias nutritivas y las calorías que éste requiere para su normal desarrollo y crecimiento. Las proteínas de la leche materna son la lacto albúmina y la caseína. La caseína es una vitamina que forma grandes coágulos, por esto su digestión es más difícil; de allí que el niño digiera más fácilmente la leche materna, cuyo contenido en caseína es menor que el de la

leche de vaca y contiene 88% de agua.

Preparación para la lactancia

En el control prenatal:

Es saludable que se aborden tempranamente las ventajas que tiene para la salud de los niños la lactancia materna y que se desechen conceptos erróneos contrarios a la misma. Crear un espacio adecuado en las consultas del control de embarazo, para que los futuros padres pregunten sobre dudas, inquietudes, miedos y creencias y que ellos relaten experiencias previas personales, en relación a la lactancia y el amamantamiento, es responsabilidad del

equipo de salud.

Desde las primeras visitas del control prenatal se deben revisar las mamas e indicar los cuidados de las mismas y de los pezones; si existiera algún problema en los pezones, se debe indicar ejercicios para la corrección de los mismos. Fomento e inicio de la lactancia durante la atención de parto y puerperio inmediato:

La medicalización innecesaria en el parto no favorecen la lactancia materna y el vinculo precoz madre-hijo. Conviene utilizar la menor cantidad posible de anestésicos y analgésicos, ya que no solo alteran las capacidades de la madre, sino también al niño, reduciendo la capacidad de succión y dificultando el inicio de una lactancia normal.

Se debe favorecer y propiciar el contacto precoz madre e hijo en forma inmediata, después del parto y colocar al bebe al pecho dentro de la primera hora de vida.

En relación a la internación, se debe propiciar la internación conjunta y aprovechar la misma para explicar y mostrar posiciones para amamantar, técnicas de extracción de leche, hablar de a bajada de leche, las molestias que esta puede ocasionar.

Siempre reforzar la información de los beneficios de la lactancia para la madre, el niño, la familia y la comunidad. Mantenimiento y apoyo de la lactancia en los controles del niño:

Con frecuencia la secreción láctea tarda algunos días; hay que persistir en la puesta frente al niño al pecho y no precipitarse en ofrecerle biberón.

La succión es la mejor opción para la producción de leche, y mas allá de las circunstancias rondantes los primeros días de vida del niño. Se debe ofrecer, y a libre demanda el pecho. La mama sufre una ingurgitación dolorosa y el pezón se aplana, lo que crea dificultades en la succión y grietas del pezón. Además no debemos olvidar los cambios físicos y las consecuencias de molestias y dolor que pueden devenir luego del parto o cesárea.

Obviar y no abordar correctamente estas situaciones, da la posibilidad de fracaso a la lactancia natural.

Técnicas de amamantamiento

Para una lactancia exitosa hay que asegurar una buena técnica de amamantamiento y un buen acoplamiento boca pezón-aréola.

1. La madre se sienta cómoda, con la espalda apoyada e idealmente un almohada sobre su falda, apoya la cabeza del niño sobre el ángulo del codo. Sostiene la mama con los dedos en forma de “C”.

sobre su falda, apoya la cabeza del niño sobre el ángulo del codo. Sostiene la mama

2. La madre comprime por detrás de la aréola con sus dedos índice y pulgar para que cuando el niño abra la boca, al estimular el reflejo de apertura, tocando el pezón a sus labios, ella introduce el pezón y la aréola a la boca del niño. Así su lengua masajea los senos lactíferos (que están debajo de la aréola) contra el paladar y así extrae la leche sin comprimir el pezón (por que este queda a nivel del paladar blando) y no provoca dolor.

y así extrae la leche sin comprimir el pezón (por que este queda a nivel del

3. El niño enfrenta a la madre; abdomen con abdomen, quedando la oreja, hombro y cadera del niño en una misma línea. Los labios están abiertos (evertidos), cubriendo toda la aréola. La nariz toca la mama. Si se puede introducir un dedo entre la nariz y la mama, quiere decir que el niño está comprimiendo el pezón y no masajeando la aréola.

está comprimiendo el pezón y no masajeando la aréola. Amamantar no debe doler , si duele
está comprimiendo el pezón y no masajeando la aréola. Amamantar no debe doler , si duele

Amamantar no debe doler, si duele revisar si el labio inferior quedó invertido y corregirlo. Si aún duele, retirar al niño y volver a ponerlo hasta hacerlo sin que la madre sienta dolor.

Extracción de la leche materna

Existen distintas técnicas de extracción y cada madre encontrará la más adecuada para ella y su situación.

Técnicas de extracción de leche

Extracción manual.

Extracción con sacaleche manual

Extracción con sacaleche eléctrico

Extracción manual

Lavarse las manos con agua y jabón.

Masajear suavemente el pecho en forma circular ya que esto estimulará la bajada (se puede aplicar un paño de agua tibia unos minutos antes para que fluya la leche).

Inclinada hacia adelante, tomar el pecho con la mano colocando el dedo pulgar por encima de la aréola y el índice por debajo formando una letra C.

Empujar los dedos un poco hacia atrás (hacia la pared del pecho) y presionar tratando de que el índice y pulgar se junten, sin llegar a la punta del pezón. Repetir rítmicamente.

Hacer rotar la posición de los dedos para desocupar todos los depósitos. La leche gotea al principio y luego se esparce.

Cuando la leche deje de salir repetir los pasos con el otro pecho.

Extracción con sacaleche manual Este sistema permite extraerse leche de un pecho por vez y funciona ejerciendo presión sobre el mismo, a través de una palanca o manija que la mamá maneja para regular la eyección. Es un sistema económico y sencillo de utilizar.

Extracción con sacaleche eléctrico Los sacaleches eléctricos tienen motor. Existen los de tipo simple o doble. En el caso de los sacaleche dobles, la extracción puede realizarse simultáneamente en los dos pechos, reduciendo el tiempo que se le destina a esta tarea. Son ideales para quienes necesitan realizar extracciones muy frecuentes. También pueden ser utilizados para extraerse leche con un solo, pecho. El sacaleche eléctrico simple presenta características similares al doble, aunque sólo puede utilizarse para un seno por vez. Es recomendable para aquellas mujeres que no necesitan realizarse extracciones frecuentemente.

Conservación de la leche materna

La leche extraída se puede conservar de 4 a 8 horas fuera de la heladera a temperatura ambiente en un lugar fresco. Se recomienda conservarla en el refrigerador por un período no mayor a 5 días. En el freezer puede permanecer entre 3 y 6 meses. Es conveniente fraccionarla en pequeñas cantidades (60 a 120 ml) y preferentemente en bolsas recolectoras de leche o recipientes esterilizados y con cierre hermético. No se recomienda utilizar los recipientes que se compran para análisis de orina, esterilizados para urocultivo, porque en general están esterilizados con una sustancia química: óxido de etileno. Como se explica en el párrafo anterior, se pueden utilizar envases de vidrio o plástico duro con tapa hermética (hervidos y limpios), frascos (esterilizados al vapor) o bolsas, diseñadas para el almacenamiento de leche materna, dejando 3 centímetros libres en el envase. Para descongelar la leche materna es necesario pasarla del freezer a la heladera, o sacarla fuera de la heladera a un lugar fresco, para que vuelva a su estado original. Al sacarla del freezer, la leche materna suele separarse y no verse homogénea (similar a la leche cortada) pero, al agitarla un poco, se normaliza enseguida. Para calentarla, colocarla bajo el chorro de agua caliente de la canilla o sumergir el recipiente que contiene la leche en una fuente con agua tibia. No ponerla a baño María ni usar horno de microondas para descongelarla ya que pierde sus valiosas propiedades. Una vez descongelada, puede permanecer 24 horas en la heladera, pero no se puede volver a

congelar.

Beneficios

Beneficios para los bebés

La leche materna contiene un balance ideal de nutrientes como grasa, carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales. La leche materna es fácil de digerir y además satisface las necesidades nutricionales de los bebés.

La lactancia ayuda al crecimiento y desarrollo de la mandíbula y dentadura futura del bebé y puede reducir las posibilidades de desarrollar caries dentales más adelante.

La lactancia ayuda a los bebés a desarrollar un sistema inmune bueno y fuerte. La leche materna contiene calostro, el cual tiene anticuerpos que ayudan a proteger contra las infecciones. Esto ayuda particularmente a reducir el riesgo de enfermedades infecciosas (por ejemplo, infecciones del oído, respiratorias, gastrointestinales, y la meningitis), así como contra las alergias, el eczema, y el asma. Además, puede reducir el riesgo de obesidad y diabetes juvenil. Dado que la leche materna es un alimento natural, la mayoría de bebés no son alérgicos a la proteína y pueden digerirla mejor que la fórmula para bebés.

La lactancia podría ayudar a un mejor coeficiente intelectual, (esto es una prueba que mide la inteligencia general del niño) y también podría mejorar su función visual. La lactancia ha resultado en menores incidentes del síndrome de muerte súbita (SIDS, por sus siglas en inglés). Finalmente, la lactancia ayuda a los recién nacidos a sentirse más seguros y cómodos por la cercanía y el contacto físico regular.

Beneficios para los bebés prematuros y de bajo peso

La lactancia ayuda al desarrollo del sistema nervioso y contribuye al mejoramiento del sistema inmunológico de los bebés prematuros.

Beneficios para las madres

Ayuda a las madres a recuperar más fácil la forma y el peso del cuerpo a diferencia de las madres que alimentan con fórmula (esto se debe a la producción de leche, que es una actividad que requiere el uso promedio de 200–500 calorías por día)

Ayuda a que el útero recupere el tamaño que tenía antes del embarazo

Disminuye el riesgo del sangrado pos parto

Pospone el retorno del ciclo menstrual para 20–30 semanas, lo cual podría reducir el riesgo de anemia y de quedar embarazada

Puede reducir el riesgo de cáncer de seno/ovarios y diabetes tipo-2

Reduce el riesgo de la osteoporosis pos menopausia

Es práctico para las madres porque no tienen que comprar, preparar y mezclar la fórmula

Ahorra tiempo y dinero, la leche materna está disponible inmediatamente cuando el bebé tiene hambre

Permite a las mamás descansar mientras el bebé esta recostado

Crea un lazo fuerte entre la madre y el bebé

Permite a la madre descansar si se ha sacado la leche; el padre u otros cuidadores pueden ayudar con alimentar al bebé

Problemas relacionados a la lactancia

Dolor en los pezones:

Dar de mamar no debería doler. Puede ser que al principio haya algo de sensibilidad pero que debería pasar con el transcurso de los días. El mal prendimiento del bebé y la mala postura son las causas principales del dolor en los pezones: si el bebé está prendido correctamente y succionando en forma efectiva, debería poder mamar sin causarle dolor a la madre.

a) Intentar que el bebé tenga la boca bien abierta y que agarre la mayor parte posible de la aréola.

b) Extraer con la mano un poco de leche antes de iniciar la alimentación para que el bebé no se

prenda con tanta fuerza esperando que llegue la leche.

c) Evitar usar corpiños o ropa que sea demasiado apretada o que ejerza presión sobre los pezones.

d) Evitar usar en los pezones jabones o cremas que contengan químicos, lo único necesario para su

limpieza es el agua. También se puede dejar que los pezones se sequen al aire libre luego de amamantar, esto ayuda a cicatrizar pequeñas heridas causadas por la presión de la boca del bebé.

Congestión:

Los senos se sienten muy duros y duelen, puede aparecer hinchazón, sensibilidad, calor, enrojecimiento y hasta una leve fiebre. Sucede porque la leche se acumula y suele pasar entre el tercer y el quinto día luego del nacimiento del bebé.

a) Asegurarse que el bebé esté prendido y posicionado correctamente y amamantarlo a menudo.

Permite que lacte todo el tiempo que desee hacerlo: amamantar frecuentemente del lado afectado ayuda a extraer la leche y a evitar que el seno se llene demasiado.

b) Evitar las mamaderas suplementarias y el uso excesivo del chupete.

c) Para aliviar el dolor utilizar compresas frías.

d) Ante la reincorporación al trabajo, tratar de extraer leche en los mismos horarios en los que

amamantabas a tu bebé cuando estabas en casa.

Obstrucción de los conductos mamarios y mastitis:

Un conducto mamario obstruido se siente como un nódulo sensible y doloroso, no viene acompañado por fiebre y sucede cuando un conducto mamario no se vacía correctamente y se inflama, por lo que los tejidos que lo rodean también se inflaman. Una mastitis, en cambio, es un dolor o un nódulo en el seno que puede venir acompañado por fiebre o síntomas parecidos a los de la gripe, secreción amarillenta del pezón o senos calientes al tacto y rojos.

Las causas principales de la mastitis son:

Las grietas o fisuras en el pezón, situación que se mejora revisando la colocación del bebé cuando se agarra al pecho.

Saltarse tomas o restringir el tiempo que el bebé está mamando.

Cansancio, estrés.

Sostenes muy ajustados, usar pezoneras, dormir boca abajo

a) El dolor puede ser calmado aplicando calor, con una almohadilla térmica o una bolsa de agua

caliente. También es útil masajear el área, comenzando por detrás del lugar del dolor, con movimientos circulares y en dirección al pezón.

b) Amamantar frecuentemente del lado afectado: esto ayuda a aflojar la obstrucción.

Candidiasis:

Es una infección causada por hongos que se alimentan de la leche, que puede formarse en los pezones y puede transmitirse a la boca del bebé. Los pezones se ven sonrosados, descamados, agrietados, con ampollitas y pican. En el bebé aparecen manchas blancas en el interior de las mejillas, encías o lengua y suele rehusarse a lactar.

a) Consultar al médico y al pediatra para que ambos puedan ser diagnosticados. Existen

medicamentos para los dos: el de la madre suele ser una crema para los pezones y al bebé le suelen

recetar un medicamento líquido para la boca.

b) Tratar de no propagar la enfermedad: no congelar leche extraída mientras se padece la infección,

lavar con agua muy caliente las toallas o ropa que entre en contacto con el hongo

c) Lavar frecuentemente las manos y las del bebé.

d) Hervir durante veinte minutos, una vez por día, cualquier chupete, tetilla o juguete que el bebé

se meta en la boca.

Huelga de lactancia:

El bebé ha estado lactando bien por meses y de pronto pierde interés y comienza a rechazar la teta. Entre las causas de esto: dolor en la boca debido a la dentición o por alguna llaga, una infección de oído que causa dolor al succionar, enojo por una separación prolongada de la madre o un cambio importante en la rutina, interés en otras cosas que pasan a su alrededor, un resfrío que dificulta la respiración al lactar.

a) Seguir ofreciendo el pecho e intentar distintas posturas, hacerlo en una habitación tranquila y sin

distracciones.

b) Intentar seguir dándole leche materna por otro medio: mamadera, gotero, vaso. Controlar los

pañales mojados para asegurarte de que está tomando suficiente líquido.

Pezones invertidos, planos o muy grandes:

Algunas mujeres tienen pezones invertidos (metidos hacia adentro) o que son planos (no sobresalen) o demasiado grandes. Los pezones invertidos o planos pueden dificultar la lactancia porque al bebé le puede costar más trabajo prenderse, los pezones grandes pueden hacerle difícil el tener una parte suficiente de aréola en su boca que le permita comprimir los conductos mamarios y obtener suficiente leche.

a) Conocer que tipo de pezones tienes antes de que nazca el bebé, para estar preparada en caso de

tener problemas.

b) Consultar con la puericultora del hospital o clínica para obtener ayuda adicional.