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Cuando los humanos llegaron al gran mar interior que nosotros llamábamos Ahen-Shiadal

(estanque de los dioses) con el incipiente imperio, los elfos nos extendíamos desde el reino Gnomo de las Colinas de Hierro, hasta los bosques caducifolios de la futura Hibernia. Los frondosos bosques que copaban en aquellos benditos años todo el continente que rodeaba el mar, ocultaban en su haber extensas ciudades cuyos tejados asomaban aquí y allá entre la

espesura de las copas de los árboles y donde los caminos

nudosos troncos que nos daban cobijo. La capital de nuestro Silon-Deach (bosque susurrante), que era como llamábamos a nuestra gran nación, se encontraba en Dan-in-Thari, donde residía la corte que durante los últimos cientos de años perteneció a la familia Amalkimar. Nadie sabe cuando llegaron al bosque los primeros humanos, pero tal y como se conoce por las crónicas de los elfdin, algunos de ellos ya habitaban los bosques de Estivalia antes de la gran guerra civil aunque la primera gran oleada migratoria vino del sur, de las tierras despejadas y soleadas vecinas del desierto de grandes dunas donde se asentaba un poderoso pueblo humano que desde hace decenios no a variado su nombre, Hajakadia, el pueblo del sol. La nación de los poderosos hombres de bronce mantenía esclava, tal y como nosotros hacíamos con los elfdin y los trasgos, a otro pueblo de piel blanca y cabellos rubios que huyo de su esclavitud hacia el norte buscando la libertad en las montañas negras y autodenominándose Kaladia, el pueblo libre. Con el tiempo este pueblo fue creciendo y asentándose en las estribaciones septentrionales de la cadena montañosa, hasta que poco a poco, llegaron a Ahen-Shiadal donde fundaron su primera capital, Ciudad del Mar. Aquel pueblo de caudillos guerrilleros que se ocultaban bajo el duro abrazo de las montañas, se había convertido en una nación guerrera volcada a esta y al delirio de su fe en el dios Karhas, el cual les había liberado y prometido no caer jamás en la esclavitud. Ahora serian ellos los que levantasen indómitos los eslabones de la opresión sobre otras naciones. Y así fue como nació el Imperio y como sus galeras se dirigieron a conquistar todo su mar que es como llamaron al Mare Nostrum acabando con nuestro diezmado y ya decadente imperio de los bosques. Nuestro bello reino era un conglomerado de naciones que vivían sojuzgados bajo la tiranía de la familia real y su terrible policía secreta, una secta de asesinos que adoraban a un desconocido dios gato llamado Jashar. Los jasaritas encumbraron al poder a la familia real de los Amalkimar, asesinando al resto de los jefes rivales elfos y uniendo en una edad muy lejana a la mayoría de las tribus elficas. El poder del nuevo reino fue demoledor y en poco tiempo los ejércitos elficos comenzaron a atacar y esclavizar poblados y regiones enteras de los elfdin y los trasgos. Los elfdin (pequeño elfo) fueron utilizados como esclavos de servicio dentro de las ciudades elficas mientras que los trasgos al resultar menos agraciados físicamente, se los utilizo principalmente para la extracción de mineral y como mano de trabajo esclava en la construcción de las nuevas ciudades elficas. Durante años y años los trasgos que vivían y morían en las minas a muchos cientos de metros bajo tierra adquirieron tanta robustez que los elfos les comenzaron a llamar Ork´n-Ohu (feos y fuertes) y se les considero una nueva raza de goblins (verdes). Los elfos vieron pronto la potencialidad de la nueva raza verde (Hob-Goblin) y decidieron aprovecharlos como soldados para atacar el reino gnomo de las Colinas de Hierro y comenzar una guerra de pillaje contra los reinos que asta aquel momento se les habían escapado de las manos y que se encontraban bajo tierra. Los gnomos jamás se habían preocupado por el poder de la corona elfica que regia a

y sendas corrían alegres entre los

por el poder de la corona elfica que regia a y sendas corrían alegres entre los
por el poder de la corona elfica que regia a y sendas corrían alegres entre los

uno y otro lado del mar, puesto que sabían que estaban seguros bajo las moles pétreas que les habían visto nacer y que ningún elfo se atrevería jamás a entrar en sus dominios de oscuridad y silencio. Pero aquella oscuridad y aquel silencio fueron como una bendición para los guerreros adiestrados orcos que aprovechando su superioridad física y marcial, conquistaron en pocos días la mayoría de los túneles y salas del rey Ricklennic. Los gnomos se hicieron fuertes en las estribaciones orientales de sus colinas y consiguieron pedir ayuda al reino enano de Colmar, en la lejana Midgaar y así comenzó la guerra entre los orcos y los enanos para no acabar nunca jamás. La furia y decisión de los enanos fue tal cuando arribaron sus naves a la costa de los lobos, que los elfos se desentendieron de sus guerreros orcos, eliminando sistemáticamente cualquier prueba que los relacionase con ellos, abandonándolos a su suerte y no dejándoles otra alternativa que la muerte. Aun así, los orcos demostraron tener una denodada capacidad de resistencia y su libertad los animo a pesar de las derrotas que sufrieron frente la poderoso ejercito de Colmar y sus enmascarados y frios guerreros de metal. Al final los orcos consiguieron resistir en los más profundos pozos de las grutas gnomas y el conflicto

se enquisto. Su fertilidad, herencia de sus antepasados trasgos, decidió el conflicto y en una terrible decisión política de largo alcance, los mariscales enanos decidieron llevarse al pueblo gnomo a Colmar antes que tener que batallar un día mas en aquellas cavernas infectadas de orcos. La retirada de los enanos no hizo más que envalentonar a los orcos que no tardaron mucho en salir de los agujeros de su reino rebautizado como Urkh-Urzhag (llamarada de venganza) y liberar algunos poblados trasgos en el norte. La guerra fue declarada oficialmente y la represión fue brutal en todo el territorio elfo. La desobediencia mas mínima era castigada con la muerte y en los campos de esclavos las ejecuciones se

sucedían a un ritmo enrojecedor. Los goblins entonces comenzaron a ir

revelarse abiertamente contra sus señores mientras que los pogromos y las ejecuciones masivas colapsaban la economía del reino. En todo el territorio elfico estallaban las revueltas y el ejército estaba demasiado ocupado combatiendo en el norte, así que los elfos comenzaron a armar a los elfdin para que les sirviesen de tropas de apoyo en las constantes razzias contra los esclavos verdes. Esta incontrolada decisión planteaba muchas dudas al grueso de la población elfdin que aunque siempre habían sido bien tratados por los elfos la situación empujaba a soñar con la libertad aunque no movieron un solo músculo hasta que el pueblo de Kaladia hizo su aparición por el sur. Fue entonces, una noche de luna llena, cuando los elfdin conjuraron su peculiar venganza por siglos de esclavismo y abandonaron a los elfos a su suerte refugiándose en el bosque de Ainaritz, donde se toparon con unos impredecibles aliados, los basatik. El reino elfo aun se mantendría orgulloso alrededor de su capital muchos años, sobre todo a raíz de que los enanos volvieran y reclamasen para si el reino de las Colinas de Hierro, pero el paulatino empuje de la belicosa sociedad del Imperio, acabo por cercar Dan-in-Thari después de que los descendientes de los generales elfos asesinados en lasColinas de Hierro derrocasen tras una grave guerra civil a los sangrientos Amalkirmar y a la secta jasarita estableciendo el reinado de los Lecariosh, un consejo de sabios que convirtió el reino en una cada vez mas atomizada republica y que no pudo contener la creciente influencia y el arrojo de las hordas de kaladitas que inundaban todo el Mar de norte a sur y que fueron arrasado todas las ciudades elfas y cambiado por completo la fisonomía de todo su antiguo y basto reino, ahora cubierto de campos de cultivo y colonos humanos. Solo la

a la huelga y a

ahora cubierto de campos de cultivo y colonos humanos. Solo la a la huelga y a
ahora cubierto de campos de cultivo y colonos humanos. Solo la a la huelga y a

magnificente torre blanca de la capital fue respetada por estos después de que el ultimo de los Lecariosh accediese a entregarse para ser ejecutado en la misma capital del Imperio y sacrificado en honor a Karhas, casualidades de la vida, el mismo día de la independencia de Galbadia.

Relato inconcluso de los papeles elficos que se salvaron de la guerra y que se guardan bajo llave en la gran biblioteca del Zigurath.

de la guerra y que se guardan bajo llave en la gran biblioteca del Zigurath. diplomaciarusia@hotmail.com
de la guerra y que se guardan bajo llave en la gran biblioteca del Zigurath. diplomaciarusia@hotmail.com