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¿ Vivimos en una simulación?

Desde pequeños, en la escuela, se nos enseña que nuestro mundo está regido por una
serie de leyes, expresadas de forma más o menos compleja gracias al lenguaje universal
de las matemáticas; a mí, y supongo que a la mayoría de ustedes, no se me ocurrió
nunca preguntar porqué la realidad está regida por esas leyes y no otras, y si realmente
esas leyes explican el porqué de las cosas. Consideremos que en ese entonces
hubiéramos preguntado: ¿Por qué cae un balón al suelo? Hubiéramos recibido una de
estas respuestas: a) porque la tierra lo atrae; b) la tierra ejerce una fuerza gravitatoria
proporcional al recíproco del cuadrado de la distancia; c) nos hablarían de la teoría
relativista de la gravedad y de cómo la tierra deforma el espacio- tiempo
tetradimensional afectando a la trayectoria tetradimensional del balón. Sin embargo,
ninguna de estas explicaciones aporta el más minimo elemento para responder la
pregunta del porqué de dicha caída, simplemente la gravedad se comporta así.

A medida que los físicos han ido descubriendo las leyes que gobiernan el cosmos, se
han planteado también la conjetura de cómo hubiera sido todo en caso de que las leyes
que gobiernan el universo hubieran sido diferentes; pequeñísimas variaciones en las
constantes físicas fundamentales hubieran dado lugar a universos completamente
distintos, en los que la vida nunca hubiera existido. Éste es el punto central del muy
controvertido principio antrópico. De acuerdo a este principio, las leyes y constantes de
la física son tales que permiten el desarrollo de la vida. La refutación más actual a este
principio es la teoría del multiverso: hay muchos universos diferentes, cada uno con su
propia configuración inicial y, tal vez, con su propio conjunto de leyes. Solamente en
pocos universos como el nuestro se desarrollarían seres inteligentes que harían la
pregunta: ¿por qué es el universo como lo vemos? La teoría del multiverso no resuelve
la pregunta de fondo acerca de la naturaleza de la realidad.

En los últimos años hemos visto llegar a nuestras pantallas películas como Matrix y
Nivel 13, tratar de preguntarse, con mejor o peor fortuna, acerca de la verdadera
naturaleza de la realidad. Es tan sólo un reflejo del avance científico del que somos
testigos; a medida que nuestro conocimiento científico aumenta, tenemos una idea más
completa de cómo funciona nuestro universo. La síntesis de estas películas consiste en
una especie de realidad virtual en la que estaríamos inmersos, y por lo tanto lo que
vemos, lo que tocamos, lo que sentimos, no sería exactamente real. En 2004, el físico
Martin Rees y el matemático John Barrow, respetados científicos de la universidad de
Cambridge, nos dijeron que lo que estamos viendo en estas películas no está tan
desencaminado. Propusieron que habitamos en un universo simulado por una
supercomputadora construida por una civilización muy avanzada fuera de nuestro
universo. En una sociedad más completa, más desarrollada lógicamente a nivel
informático que la nuestra, en lugar de simular lo que hacemos nosotros, como por
ejemplo un clima, movimientos planetarios, y pequeños experimentos con vida
artificial, ellos podrían ir más lejos y simular el surgimiento de estrellas o de sistemas
planetarios, podrían establecer precisas reglas de bioquímica, y luego serían capaces de
observar la evolución de la vida y de la consciencia en el universo. La teoría de la
realidad como simulación va más allá del principio antrópico, ya que es compatible con
la simulación de múltiples programas (universos) ejecutándose en paralelo en la
mencionada supercomputadora, de forma que cada programa se inicialice con ciertos
valores aleatorios en sus constantes fundamentales, es decir, no tiene porqué haber
diseño inteligente. Esto lo saben muy bien los que trabajan en el campo de la
computación evolutiva, una rama de la inteligencia artificial. El aspecto problemático de
la teoría es la computabilidad del universo: ¿Entre un instante y otro existen infinitos
instantes? ¿Entre un punto y otro existen infinitos puntos? ¿Es necesario ponernos de
acuerdo en que el universo debe ser discreto en el espacio-tiempo para poder
computarlo? ¿Es imposible hacer una simulación así porque necesitaríamos una
supercomputadora tan grande que somos incapaces de concebirla? Si nuestra realidad
fuera una simulación computada, el hardware en que se ejecuta la simulación estaría
fuera de ella, es decir en la realidad superior. Como no tenemos idea de qué leyes
puedan estar rigiendo esa otra realidad, no tenemos razones para suponer que ese
hardware sea similar en algún sentido al que se necesitaría en nuestra realidad. He
hablado de la “realidad superior”, aquí nos surgen más preguntas: ¿Por qué nuestro
universo ha de ser una simulación en otro universo superior? ¿Y por qué no? ¿No puede
existir simplemente, y ya está?

Existe una argumento de peso a la hora de demostrar si vivimos o no en una simulación:


los individuos que pertenecen a un sistema no pueden conocerlo de forma directa.
Estamos hablando de sistemas de organización de orden superior, de pautas de orden
superior. Los sistemas de orden inferior no pueden aprender enteramente el todo del que
forman parte. Lo impide la lógica. Desde el punto de vista de la programación de
software, el universo podría haber sido creado hace cinco minutos con la exacta
configuración que tenía en ese momento (incluyendo todas nuestras memorias, y el
estado de toda la materia y energía del universo), y nosotros no podríamos saberlo.

En definitiva, tenemos motivos para pensar que es posible que nuestra realidad sea una
simulación, y tenemos el sentido común para pensar que parece improbable; lo más
fascinante es que puede ser cierto, y nunca lo llegaremos a demostrar ni a refutar.
Tampoco hay que desesperarse por la naturaleza de nuestra realidad... después de todo,
¿qué diferencia habría entre el universo real y otro universo copia del primero? ¿qué
diferencia habría entre materia e información? ¿no sería lo mismo tener una unidad
mínima de materia en cierta posición, que tener "algo" que se comportase como si fuera
una unidad mínima de materia, en la misma posición? Ciertamente, es difícil de ver la
diferencia.