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INTRODUCCIONINTRODUCCIONINTRODUCCIONINTRODUCCION AAAA LALALALA FILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIA

AAAA LALALALA FILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIA PAULAPAULAPAULAPAULA ANDREAANDREAANDREAANDREA

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MODULOMODULOMODULOMODULO

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INTRODUCCION

UNIDAD 1 ¿QUÉ ES…?

CONTENIDOCONTENIDOCONTENIDOCONTENIDO

Capítulo 1: FILOSOFIA (significado)

Lección 1: La idea de la filosofía en los presocráticos

Lección 2: La idea de la filosofía en los Socráticos

Lección 3: La idea de la filosofía en el pensamiento Oriental (China, Arabia, India)

Lección 4: La idea de la filosofía en Europa

Lección 5: La idea de la filosofía en Latinoamérica y Colombia

Lección 6: Disciplinas filosóficas

Capítulo 2: FILOSOFOS

Lección 1: Avempace

Lección 2: Ockam

Lección 3: Hannah Arendt

Lección 4: Pablo Guadarrama

Lección 5: Estanislao Zuleta

Capítulo 3: METODOS FILOSOFICOS

Lección 1: Mayéutica, dialéctica, Axiomático-formal

Lección 2: Lógica Aristotélica, Inductivo Deductivo

Lección 3: Cartesiano, Fenomenológico, Crítico

Lección 4: Lección 8: Analítico- Lingüístico

Lección 5: Hermenéutico

UNIDAD 2 ¿PARA QUE…?

CAPITULO 1: EL CONOCIMIENTO

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Lección 1: El Pensamiento Arcaico

Lección 2: Razón, Filosofía y Ciencia

Lección 3: Racionalidad filosófica y Científica

Lección 4: Conocimiento y lenguaje

Lección 5: Observaciones sobre ciencia y crisis

CAPITULO 2: El COMPORTAMIENTO

Lección 1: Los seres humanos y la ética

Lección 2: Etica y Moral

Lección 3: Importancia en el consenso

Lección 4: Los grandes problemas de la filosofía

Lección 5: El poder

CAPITULO 3: LA ACTUALIDAD

Lección 1: Cibersociedad

Lección 2: Filosofía para niños

Lección 3: Filosofía y educación

Lección 4: Filosofía Amerindia

Lección 5: Filosofía de la Alteridad

INTRODINTRODUCCIONINTRODINTRODUCCIONUCCIONUCCION

La introducción a la filosofía, es un proceso que iniciará a partir del presente curso académico, en el cual se plantea de forma teórica la resolución de dos preguntas básicas:

¿Qué es filosofía? y ¿Para qué la filosofía? las cuales a través de 96 horas de trabajo mediado entre el aprendizaje independiente del estudiante y el acompañamiento del tutor lograrán dar claridad sobre ciertos fundamentos conceptuales de la historia de la filosofía y su acción en el mundo.

Dicha acción involucra en los estudiantes una gran capacidad de reflexión y de proyección, así la construcción filosófica debe ser transversal a las ciencias de forma que proyecte en ellos una capacidad de cambio, de impacto social, en el ambiente cultural, académico y social, visualizando al otro como un par con grandes posibilidades dialogismo constructivo, como foco de transformación en una dinámica de enseñanza-aprendizaje.

Contemplando la perspectiva anterior el curso de “Introducción a la filosofía” dos preguntas para iniciar el filosofar, es una orientación inicial hacia el que hacer (teórico y práctico) de los estudiantes de filosofía y de la licenciatura en filosofía. El módulo trabajará dos grandes interrogantes, que fundamentan el conocimiento teórico de la filosofía, desde perspectivas diversas como la occidental, la oriental y la americana, como su proyección en el mundo, la justificación de la Filosofía como madre de las ciencias, pero este recorrido teórico debe estar sopesado con un argumento pirático, que nos revelan los aportes empíricos de la filosofía en la sociedad?, estos serán la materia prima del curso académico.

El curso desarrolla dos unidades didácticas. La primera unidad es un recorrido conceptual a partir de la pregunta ¿Qué es filosofía?, para entender el significado de la misma y del filósofo no sólo por la historia o por la fuente originaria de los diversos tipos de filosofía, sino por la voz de varios autores clásicos y contemporáneos, con la intención de crear una base teórica que le permita justificar su interés profesional al estudiante.

La segunda unidad responde a la pregunta ¿Para qué la filosofía? en este caso la praxis es el eje transversal de la construcción de esta parte del módulo, la cual apunta a dar significancia a los efectos e impactos de la filosofía en el mundo a través de categorías ya conocidas por nosotros como la epistemológica, antropológica, ontológica, ética y tecnológica en las cuales la filosofía presenta ejemplos de su quehacer, de su capacidad de proyección social en diversas épocas y sin dejar de lado, claro, a los grandes filósofos y sus aportes al respecto.

Metodológicamente el curso desarrolla un modelo constructivista en el cual a través de los foros se construirá trabajos de forma colaborativa en pequeños grupos, fundamentados en

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los actos de pre lectura de un estudio independiente para presentar un producto final al tutor correspondiente. Este ejercicio en la evaluación permitirá desarrollar tres etapas fundamentales la autoevaluación como revisión individual y continuada del que hacer de cada estudiante frente al curso, una coevaluación la cual permite contribuir al otro en su formación, en su revisión y mejoramiento de un trabajo con calidad y pertinencia; y por supuesto no puede faltar la heteroevaluación, la revisión del tutor quien como orientador realiza un acompañamiento en la formación de sus estudiantes y refleja en este tipo de evaluación el punto de vista construido en conjunto.

Todo lo anterior para justificar la mejor puerta de entrada a al maravilloso, y constructivo mundo de pensar, de reflexionar, de analizar y buscar mejores alternativas para todos en el mundo, bienvenid@s a FILOSOFAR

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En este espacio se pretende dar comprensión teórica a tres componentes fundamentales de la filosofía: la ciencia como tal, los filósofos que conocemos y no conocemos y los métodos, que puestos en práctica nos permitirán usarlos de manera práctica en nuestra vida.

Así el contenido de la primera unidad nos dará luces sobre lo más representativo de la teoría filosófica, cabe mencionar que el carácter de este material didáctico no es un compilador de toda la teoría o historia filosófica existente, sino un orientador, al mismo sentir de la universidad donde varias direcciones electrónicas apoyarán este material, y los textos anexos podrán ser descargados o encontrar espacios dedicados específicamente a la historia de la filosofía.

OBJETIVOOBJETIVOOBJETIVOOBJETIVO

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Qué el estudiante se apropie de los conceptos epistemológicos básicos del saber filosófico a partir de la reflexión de lo qué es la filosofía, con una visión holística y multimedial del saber filosófico.

CAPITULOCAPITULOCAPITULOCAPITULO 11:11::: FILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIA

SIGNIFICADOSIGNIFICADOSIGNIFICADOSIGNIFICADO DEDEDEDE LALALALA FILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIAFILOSOFIA

Probablemente esté por superarse aquella opinión “vulgar” acerca de las dificultades inherentes al estudio de la filosofía o de su aparente inutilidad para la vida práctica. Algunas personas se atreven a comentar que difícilmente ven relación directa o indirecta con las diferentes carreras profesionales como pueden verse con ciertos “cursos académicos” que tienen correspondencia. Tan solo tiene valor aquello que pueda conjugarse con el término “dinero”. Karl Jaspers expresaba lo discutido del significado de la filosofía y su valor; se la mira con respeto, con desprecio, simple, difícil, en fin ejemplos justificados de opuestas apreciaciones. Lo cierto de este asunto es que probablemente no hay hombre que no filosofe o que tenga momentos en su vida que lo conviertan filósofo.

Tres personajes en la Historia de la filosofía, van a jugar un papel importante en el proceso de avance inicial de la filosofía. Son ellos: Sócrates, Platón y Aristóteles. Fue Sócrates quien logró inquietarlos respecto los problemas fundamentales de la existencia humana, orientándolos en el camino para que pudieran responder a dichos problemas. Para Sócrates la filosofía es un pensar que se interroga por el ser del hombre, por lo que es posible saber. Y algo bien importante: que este saber sea crítico. Y fue precisamente él quien planteó los primeros pasos metodológicos del saber con el fin de garantizar la verdad del mismo.

La curiosidad y la admiración son estados del alma que hombres y mujeres viven con bemoles de intensidad. Está presente el deseo de conocer y el reconocer que no se sabe. La curiosidad y la admiración nacen en todo ser humano y son manifestación espontánea del apetito espiritual. Aristóteles dijo: “Todo hombre desea saber”. Y Santo Tomás expreso: “La naturaleza ha depositado en cada hombre la necesidad de saber la causa de lo que ve”.

Es entonces la curiosidad e inquietud intelectual dos estados que promueven conocer las causas y razones. ¿Por qué? ¿Cómo? Estas dos preguntan han rodeado el pensamiento humano durante toda la historia. Sus respuestas son explicación de todas las conquistas alcanzadas en los diferentes dominios de la ciencia, son las que lo han motivado a usted amigo estudiante y lector a seguir el camino del “amor a la sabiduría” para ser denominado como Pitágoras el amigo de “Sofía” o

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sabiduría y alcanzar el grado de filósofo. Pitágoras se denominó a sí mismo “filósofo” por ser un individuo consagrado en su vida a la búsqueda de la verdad es decir de la sabiduría, en coherencia con la significación etimología de filosofía: amor a la sabiduría.

Desde Platón, “Asombro, curiosidad e inquietud”, forman parte de esa gran significación de filosofía. Con el significado de estos tres sustantivos se da inicio a la filosofía. Porque se pasa del amor a la sabiduría al conocimiento buscado, ya no cualquier saber, cualquier opinión sino ese saber especial que se adquiere luego de buscado metódicamente, por medio de un método, siguiendo ciertos caminos y teniendo en cuenta aspectos de indagación. En el caso de Platón su método es la dialéctica por cuanto al existir un deseo de saber, una búsqueda del saber racional y reflexivo, se hace uso de un método para encontrarlo: este es el método de la dialéctica. Sobre este tema, en lecciones posteriores se hará una exposición más completa. Por lo pronto lo importante es tener en cuenta ciertas pildoritas para que cuando llegue el momento en el que se trate el método de la filosofía se tenga presente este hecho y haya alguna tela de donde cortar.

Entonces, la filosofía en Platón tiene el sentido de saber racional, reflexivo y adquirido mediante el método dialéctico.

Aristóteles por su parte en su libro I de Metafísica expone: “…mediante el asombro empiezan a filosofar los hombres, lo mismo ahora que en tiempos pasados”. De lo que se asombra el filósofo es de lo habitual que se convierte en extraordinario, que merece el asombro. El estagirita retoma el sentido de Platón para expresar lo que comprende la palabra filosofía. La intención manifiesta en Platón es explicada por Aristóteles como los conocimientos adquiridos por el hombre reflexivamente después de haberlos investigado, tratado, indagado. Así es que la filosofía con Aristóteles viene a ser el conocimiento humano más total es decir el conjunto de los conocimientos que el hombre podría alcanzar, a pesar de las diferentes partes en las que compendió en ese tiempo la filosofía: 1. Lógica 2. Física 3. Ética. El sentido más abarcador de filosofía se extiende hasta el periodo de la Edad Media, en el que juega papel importante la teología, como conocimiento acerca de Dios. Con este hecho queda planteada la división en dos partes: la teología, como conocimiento acerca de Dios y la filosofía como conocimiento humano acerca de las cosas de la naturaleza.

Respecto a la significación del sustantivo filosofía, las definiciones son variadas y como se podrá apreciar, no ha habido un acuerdo entre los pensadores, pues lo cierto del caso es que todas las corrientes filosóficas quieren dar una explicación de la realidad. Esto se traduce en términos de la filosofía como uno de sus principales problemas, a tal punto que se torna bien difícil de resolver. Las significaciones son interminables. Véanse algunas:

“Ciencia de la razón de las cosas”. Platón.

“Ciencia de los principios y de las causas”. Aristóteles.

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“Ciencia de las cosas divinas y humanas y de sus causas”. Cicerón.

“Conocimiento de cosas por sus razones más elevadas”. Santo Tomás de Aquino.

“Ciencia en la cual por las luces naturales de la razón se estudian las causas primeras o los más altos principios de todas las cosas”. Maritain.

“Filosofía significa el estudio de la sabiduría, y por sabiduría entiendo no solamente la prudencia en la acción, sino también un conocimiento perfecto de todas las cosas que el hombre pude conocer, tanto para la conducción de su vida y la conservación de su salud como para la invención de todas las artes”. Descartes.

“La ciencia de la universalidad de las cosas por sus razones más simples y generales”. Mercier.

“La filosofía sería un concepto colectivo para todo aquello que no puede aún ser tratado científicamente”. Bertrand Russell y de algunos pensadores positivistas.

“La filosofía es una toma de posición razonada con respecto a la totalidad de lo real”. Jean Piaget.

“La filosofía ha de ocuparse en el conocimiento, en los valores, en el hombre, en el lenguaje”. Bochenski.

“El núcleo fundamental de la filosofía dice relación a las respuestas dadas a un interrogante fundamental: ¿Qué es el hombre? Daniel Herrera.

“La filosofía es reflexión como ejercicio de volvimiento sobre los actos humanos”. Paul Ricoeur.

“La filosofía define nuestra vida”. José Ortega y Gasset.

Estos pensadores hablan de filosofía y sin embargo no la definen de manera igual. Cada uno ha inventado el modo de ejercicio filosófico. En términos de Historia de la Filosofía se atribuye a Tales de Mileto el invento del filosofar. El profesor Roberto Salazar al replantearse la pregunta ¿Por qué filosofar? señala que cada filósofo ha inventado la filosofía, para a su vez, inventarse como filósofo. Ciertamente, no existe un acuerdo u homogeneidad entre un filósofo y otro desde el objeto de estudio

y camino que permite acceder al objeto. En esto están de acuerdo la totalidad de estudiosos de la filosofía.

A pesar de la búsqueda por lo que significa la filosofía queda planteada una primera cosa: difícil es

definir la filosofía sin vivirla, sin hacerla, sin sentirla; sólo a partir de este instante, y luego de iniciado

el largo camino por la aventura del saber es que se podrá decir comenzaré a hacer mía la filosofía, para vivirla y así poder hallarle sentido a aquel momento en el que miraré el concepto de la filosofía. 1

1 Barragan Ospina Luis. Modulo Introducción a la Filosofía, 2004, UNAD.

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LecciónLecciónLecciónLección 1:1:1:1: LaLaLaLa ideaideaideaidea dededede lalalala filosofíafilosofíafilosofíafilosofía enenenen presocráticospresocráticospresocráticospresocráticos

A partir del s. VII a.C. el comercio adquirió gran importancia en Grecia, y se produjo una gran

transformación social. Aparece la moneda, que transforma toda la economía, y con ella se crea un sistema abstracto de referencia donde el «valor» de las cosas no se basa en preferencias subjetivas. Impulsó el cálculo matemático (las matemáticas financieras para calcular intereses en los préstamos, entre otras cosas).

• Los viajes proporcionan nuevos conocimientos geográficos, técnicos y etnológicos o

antropológicos y sociales. Para los más inquietos, la sabiduría popular y el saber ordinario/rutinario heredado de los poetas antiguos resulta anticuado, insatisfactorio:

quedan desfasados los valores guerreros y aristocráticos, cuando la justicia/el derecho son la base de los intercambios comerciales. El conocimiento de otros pueblos muestra que cada pueblo y raza representa los dioses de modo diferente, y que la interpretación del universo o los principios de la convivencia social no pueden descansar sobre bases mítico- religiosas, sino racionales. La apertura a otras culturas supuso tanto un enriquecimiento como una relativización crítica de la propia cultura, lo cual creó un ambiente social propicio para la libre expresión de ideas y creencias.

• La ciudad abierta y tolerante, la pólis, contribuyó al desarrollo de la filosofía. «La filosofía es la hija de la ciudad y de la democracia» (F. Châtelet). Los ciudadanos libres no reconocían más leyes que las que ellos aprobaban, discutían en común las decisiones a tomar y para resolver los conflictos privados se sometían al arbitraje de los tribunales. Sólo se sometían a un soberano abstracto, público y comprensible: la ley (nómos). Ni en las civilizaciones rurales

ni en los grandes imperios asiáticos, donde los ciudadanos estaban sometidos a los deseos

caprichosos del soberano, el pensamiento filosófico podía encontrar un ambiente favorable. La ley escrita emanada del pueblo en decisiones democráticas constituyó en Grecia un

elemento de referencia racional sobre el que discutir.

Condiciones socioeconómicas: La «libertad» y derechos que gozaban los ciudadanos, el

ocio que les permitía dedicar sus mejores horas a teorizar y discutir con otros ciudadanos en

el ágora (plaza pública), se apoyaba sobre una población mayoritaria de esclavos (75%) que

realizaban las actividades manuales y el trabajo físico despreciado por los ciudadanos. Esto explica el escaso desarrollo de las técnicas y las ciencias aplicadas como la física o la química en Grecia -con algunas excepciones, como Arquímedes-, a diferencia de China o Egipto.

Por lo tanto,

La filosofía surge en Grecia en parte como crítica a la sabiduría popular, a la tradición, al mito.

La crítica al mito se lleva a cabo en todos los frentes: moral, social, en teología, astronomía. cosmología

Tuvo sus precedentes en los relatos míticos, religiosos y poéticos.

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Se vio favorecida por un contexto económico, social, político y cultural próspero

y tolerante.

El paso del mito al logos

Una insaciable curiosidad, existente en todos los grupos humanos, llevaba a los griegos a preguntarse por el movimiento del sol, la luna y las estrellas. A todo querían encontrarle un principio fundamental capaz de proporciona una explicación global y satisfactoria de lo que sucedía, incluso del hombre. Para explicar globalmente la realidad, las cosas que sucedían en su entorno, surgieron múltiples respuestas.

Cuando entre las muchas respuestas posibles se prefirió la explicación racional a la explicación mítica, tuvo lugar el nacimiento de la filosofía.

La pregunta por el universo, por la naturaleza, por su origen y la causa de sus

procesos era una pregunta racional, basada en análisis y que requería análisis.

No bastaba el recurso a una leyenda mitológica para convencer.

MITO: Es un conjunto de narraciones tradicionales (poéticas, simbólicas, religiosas) acerca del mundo, los hombres, los dioses y la naturaleza, con la pretensión de explicar globalmente la realidad y los enigmas más acuciantes sobre el origen y naturaleza del universo, del hombre, la civilización y la técnica. Pero la filosofía racional no renunciará a esta pretensión de explicación total, de dar respuestas últimas a la totalidad de lo real.

Pero el mito consiste también en una actitud intelectual ante la realidad:

1. Las fuerzas naturales -fuego, viento, huracanes- se personifican y divinizan, responsabilizando a dioses de los acontecimientos y sucesos.

2. No se aportan pruebas de lo dicho. Aparecen muchos elementos imaginativos o sentimentales. Una tempestad se desata porque Zeus se enfurece; el buen tiempo se debe a que la diosa de la fertilidad ha decidido que haya buena cosecha, etc.

3. Pero todas estas explicaciones resultan arbitrarias, propias del hombre pre científico. El orden natural y los hechos atmosféricos o meteorológicos requieren una explicación racional, que los haga previsibles; no basta el lenguaje poético o mítico ni la voluntad antojadiza de los dioses, por más que ésta se someta al destino u otras fatalidades. Contra el destino, nada pueden los hombres ni los dioses (Edipo).

4. Así, la ciencia resulta imposible. No se concibe la ciencia sin leyes o regularidades en la sucesión de los acontecimientos. ¿Cómo descubrirlas, si por principio se niega su existencia? La filosofía criticará la arbitrariedad de las intervenciones divinas, y despoja a la idea de necesidad de su carácter ilógico/misterioso/fatalista para adecuarla a la racionalidad de los real.

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5. Se plantea el problema del origen del mundo, de la naturaleza. Pero el mito responde que todos los dioses son engendrados, que los dioses hacen/crean el mundo. Con esto no hay nada eterno, y por tanto queda sin explicar el origen último de las cosas/del mundo.

6. Todos los sucesos dependen del capricho de los dioses en el pensamiento mítico, mientras que los filósofos buscan el principio (arjé) último y eterno que todo lo originó y que, por tanto, debería seguir presente en todo. La pregunta fundamental es por la naturaleza (physis) de las cosas: ¿cuál es la realidad permanente y última detrás de lo que se ve, oculta tras lo que percibimos por nuestros sentidos?

7. Se busca una interpretación del universo que explique de veras la realidad. Indagan un primer principio, no imaginativo ni poético, de provenga todo el mundo y todas las cosas, porque del no-ser, de la nada, no puede surgir el universo, la realidad tan compleja que conocemos.

• LÓGOS o explicación racional: se opone a lo mítico por el progresivo rechazo de los elementos poéticos, imaginativos y afectivos de los relatos anteriores para centrarse en el logos o razón que explica las cosas.

1. A preguntas planteadas con claridad se buscan respuestas concretas: ¿cuál

es el origen del universo? La respuesta exige elementos reales: agua, fuego,

aire, tierra

físicos, naturales, no religiosos ni poéticos o sobrenaturales.

Ahora se trata de elementos objetivos -conocidos por todos-,

2. Los dioses son eliminados como parte de la explicación racional. Entre las causas del mundo y de sus procesos se busca la principal, el principio que gobierna el nacimiento y desaparición de las cosas (día-noche, estaciones, movimiento de los astros

3. La idea de "necesidad" sustituye al capricho divino en la explicación de los acontecimientos: las cosas no pueden suceder porque los dioses quieran, sino porque debe existir una ley u orden en el mundo que los provoque y explique:

las cosas suceden cuando y como tienen que suceder, y el hombre que conoce

la realidad puede influir en el curso de los acontecimientos (adquisición clave de la cultura occidental).

4. Se descubre el orden y armonía existente en la naturaleza, pues sus movimientos son regulares, cíclicos, y en los fenómenos se aprecian

Se deduce, además, que el orden y las leyes

existentes en la naturaleza no vienen de fuera, no responden al capricho de los dioses: el mundo es un cosmos ordenado y bello, no un caos. Los misterios

proporciones constantes

de la naturaleza deben ser explicados desde ella misma.

5. Importancia de la noción de esencia, de cualidades permanentes y constantes en las cosas: la esencia de algo es lo que permanece a pesar de los cambios de apariencia (agua, sal, hombre en diversas culturas o razas Así surgieron parejas de conceptos: permanente-cambiante; esencia- apariencia; lo idéntico-común entre objetos del mismo género, frente a las diferencias-peculiaridades. La esencia supone unidad en las cosas frente a la multiplicidad de sus estados y apariencias o diversidad de individuos

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6. Conocer será captar lo común y permanente de las cosas, y los griegos pensaban que los sentidos no bastaban para proporcionar tal conocimiento. Los sentidos sólo muestran lo mudable, aparente y cambiante de las cosas. Se requiere un esfuerzo intelectual para captar la naturaleza o el ser de las cosas. Por tanto, partían de una dualidad o diferencia radical entre la razón y los sentidos como fuentes de conocimiento. El modelo de referencia de los griegos en la búsqueda de un conocimiento verdadero serán las matemáticas y la geometría, capaces de proporcionar la mejor descripción de la estructura y proporciones de lo real.

i) Razón [unidad, esencia permanente, lo que es] Realidad ii) Sentidos [pluralidad, apariencia, lo cambiante] ¿Realidad?

7. Si existen esencias o cualidades permanentes que definen los objetos, un ejercicio importante será clasificarlos en géneros (minerales, plantas, animales, hombres), resultado de elementos constituyentes cuya combinación explica toda la realidad (el ADN es común a todos los seres vivos).

Todo el universo se reduce a uno o muy pocos elementos fundamentales, clave en toda investigación racional. De ahí la búsqueda de los primeros principios de lo real.

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La idea de naturaleza está relacionada con las de origen, sustrato y causa. Muchos filósofos han creído posible encontrar una sola sustancia que realice todas estas funciones. En este periodo filosófico podemos mencionar a:

Tales de Mileto (-624-546, aprox.): Viajero inquieto y curioso, fue matemático, astrónomo y político, con fama de "sabio distraído". Aristóteles lo consideró el primero de los físicos. De su pensamiento filosófico, apenas sabemos nada:

• Creía que la tierra descansaba sobre agua, que el agua es el principio único de todas las cosas y que todas las cosas están «llenas de dioses». Desconocemos si quería decir que todas las cosas son -o se componen de- agua o, simplemente, que la tierra procede de ella, puesto que sobre ella flota.

• Muy probablemente Tales recogió estas ideas de la cosmología egipcia y babilónica, además de sus observaciones personales (vivía en Mileto, importante puerto de mar, y el agua es imprescindible para la vida). Cuando afirma que «todas las cosas están llenas de

2 Tomado el documento de la página:

Antecedentes de la Filosofía.

http://www.mercaba.org/Filosofia/HT/historia_filosofia_011.htm

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dioses», probablemente se refería a que toda la naturaleza, compuesta básicamente de agua, tiene vida y movimiento propios; en ella, todo está vivo y animado (hilozoísmo).

"Aunque la propuesta de Tales pueda parecer "rudimentaria", dio un paso fundamental. Comenzó a creer en algo natural, el agua, como clave de todo. En tanto que matemático y astrónomo, rechazaba las explicaciones míticas y alegóricas. La formulación de hipótesis físicas para explicar el universo le convirtió en la excepción entre los griegos de su tiempo." [F. Nietzsche, La filosofía en la época trágica de los griegos. Obras Completas, Madrid, Aguilar, 1932: 329-330]

Para ampliar este tema consulte: http://www.filosofia.org/cur/pre/tales.htm

Anaximandro de Mileto (-610-545, aprox.): Seguramente discípulo de Tales, fue el primero en escribir un libro «sobre la naturaleza» (peri fuseos) y emprendió incluso expediciones de investigación (a Apolonia, junto al más Negro, p.ej.), ideó métodos para determinar la distancia y tamaño de las estrellas y afirmó que la tierra es esférica y ocupa el centro del mundo.

• Ninguna sustancia concreta de las que existen en el universo podría ser el principio [_??? -

fue el primero, parece, que utilizó el término] de todo, pues todas proceden de él; por tanto, debe ser algo indefinido/indeterminado (ápeiron [apeiron]. El ápeiron es «inmortal e

indestructible», «eterno y no envejece» (le atribuye caracteres propios de los dioses de la mitología griega).

«El principio (arch) de todas las cosas es el ápeiron. Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia según el orden del tiempo» (Fr. I).

• La destrucción de unos seres engendra otros, y este es un proceso necesario, regular e

inevitable en el cosmos. Hay una especie de ritmo cíclico en el universo, dentro del cual todo sale de y todo vuelve al ápeiron. Anaximandro sugiere la posibilidad de innumerables

mundos sucesivos, que aparecen y desaparecen dentro de un mismo marco temporal.

• Entiende el orden existente en el universo como un orden jurídico y moral («pagar culpas», «reparar», «injusticia»). Algunos entendieron aquí que existir es separarse del magma inicial y vivir supone usurpar el futuro, una injusticia que ha de ser pagada con la muerte (= budismo). Probablemente sea más acertado pensar que del ápeiron comienzan a separarse sustancias opuestas entre sí; cuando una prevalece sobre otra, se produce una reacción que restablece el equilibrio (ej.: la alternancia de estaciones frías/húmedas y cálidas/secas).

• Anaximandro ya incluye una cosmología que narra la formación del cosmos (y del hombre)

sin recurrir a representaciones míticas. Por rotación se separan en el ápeiron lo frío y lo caliente. Lo frío/húmedo ocupa el centro, y a su alrededor gira una masa de fuego. Por el calor se evapora una parte del agua y surge la tierra seca; se forma el cielo como una cortina

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de vapor, por cuyos orificios podemos ver el fuego exterior, las estrellas. Los primeros animales surgieron del agua o del barro calentado por el sol, y del agua pasaron a la tierra. Los hombres descienden de los peces; probablemente los primeros se criaron dentro de alguno y, ya adultos, fueron arrojados a la tierra.

Para ampliar esta temática consulte: http://www.filosofia.org/cur/pre/axima.htm

Anaxímenes de Mileto (-585-524):

• Discípulo de Anaximandro, pensaba que todo tenían un principio único e infinito, pero no

indeterminado, sino concreto: era el aire, del que todos los seres derivan por rarefacción

(convierte el aire en fuego) o condensación (transforma el aire primero en viento, después en nube y, finalmente, en agua, que sobre la tierra puede convertirse en piedra).

• Concibe el mundo como algo vivo: "Lo mismo que nuestra alma, que es aire, nos sostiene, igualmente el aire envuelve al mundo entero".

Para ampliar esta temática consulte: http://www.filosofia.org/cur/pre/axime.htm

Pitágoras y los pitagóricos: Respecto a Pitágoras cuesta averiguar qué fue leyenda y qué realidad. Nació en Jonia (en la isla de Samos) hacia el 572 a.C. Conoció probablemente a Anaximandro de Mileto. Fue un gran viajero, y se supone que conoció Egipto, Babilonia (y allí a Zoroastro, fundador de la religión dualista persa) y la India. Abandonó Samos cuando bajo la tiranía de Polícrates, se trasladó a Italia y estableció en Crotona. Allí fundó una secta filosófico-religiosa: hombres, mujeres y niños vivían en comunidad de bienes, manteniendo una disciplina y ascesis rigurosa y guardando en secreto las doctrinas que aprendían. Fue enormemente célebre e influyente. Se le llegaron a atribuir incluso milagros. Pero la secta, con enorme poder e influencia en la ciudad, despertó envidias y recelos, hasta que una revolución popular les expulsó. Se refugió Pitágoras en Metaponto, donde poco después murió. Pero la secta volvió a ganar adeptos y consiguió hacerse muy fuerte entre las ciudades de la Magna Grecia, hasta que otro movimiento popular la mermó. Cuesta mucho averiguar qué doctrinas eran del fundador y cuáles de sus discípulos, porque todas se las atribuían a él. Discípulos célebres: Alcmeón (s. VI-V), Filolao (s. V) y Eurito (s. V), todos de Crotona.

El pitagorismo tiene un contenido místico-religioso: sostiene la doctrina de la transmigración de las almas (» orfismo) y el parentesco entre todos los seres vivos. Creían también en un eterno retorno de los mismos acontecimientos en ciclos cerrados. Sus normas de abstinencia eran rígidas, así como sus rituales y costumbres morales.

Naturaleza y matemáticas: Fueron sobre todo matemáticos, y recurrieron a sus conocimientos matemáticos para elaborar su teorías sobre la naturaleza (origen, sustrato,

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causa) de lo real. Observaron que muchas propiedades y comportamientos de los objetos pueden ser formulados matemáticamente, y supusieron que todos los seres del universo son formulables matemáticamente [De esta intuición se nutre la ciencia actual]. Diversas experiencias les convencieron de que los números son los principios de todas las cosas (p.ej.: los intervalos entre las notas musicales de la lira pueden expresarse numéricamente). Y entendieron los números espacialmente, confundiendo el punto geométrico con la unidad aritmética. Las cosas se componen de números porque son agregaciones de unidades-puntos.

Los seres del universo se acomodan a las previsiones y explicaciones matemáticas porque los principios de las matemáticas son también los principios de los seres reales. Puesto que la esencia de las matemáticas son números, afirmaron que los números constituyen la naturaleza del universo. Intentaron asignar un número a cada cosa e indagaron sobre el origen de los números y nuestro sistema decimal.

Para ello, los números proceden de la oposición par-impar, y propusieron explicaciones dualistas de la naturaleza, estableciendo oposiciones entre términos como par-impar, limitado-ilimitado, bueno-malo, luz-oscuridad, recto-curvo, cuadrado-oblongo, etc., como concreciones de esos dos principios fundamentales. El dualismo como rasgo más característico del pitagorismo puede tener origen en los contactos de Pitágoras con Zoroastro. El dualismo no era sino una versión más de la doctrina de los opuestos que hallamos en los filósofos jonios. De ahí que consideren importante la noción de armonía, entendida como la unión de cosas disímiles y diferentes, como la concordancia de cosas discordantes.

Su cosmología intenta ser una explicación global del cosmos, aunque oscura y enigmática. Creían que primero existió la Unidad (= lo limitado), rodeada por lo ilimitado. Después, la unidad se escindió en dos: en medio se introduce el vacío de los ilimitados y surgen así el número 2 y la línea. Después se generan el 3 y el triángulo (la figura plana más simple) y el 4 y el tetraedro (el sólido más simple).

Describen el mundo como un cosmos en armonía, anticipando en algunos aspectos las doctrinas de Copérnico: el cosmos es una esfera en cuyo centro hay un fuego originario. Después están los cuerpos celestes (Tierra, Luna, Sol, los cinco planetas y el cielo de las estrellas fijas, más la Anti-tierra, para completar el número 10 de los planetas). Todo este conjunto está envuelto por una esfera de fuego. El movimiento de los astros y estrellas produce una música maravillosa que no oímos por estar acostumbrados a ella desde el nacimiento. Música y armonía, traducibles en números, son los principios del universo pitagórico.

Para ampliar esta temática consulte: http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd97/Biografias/12-1-b- pitagoras.html

Heráclito y Parménides: Naturaleza y logos

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a) Heráclito de Éfeso (544-484 a.C., aprox.): Apenas tenemos noticias sobre su vida. Apodado «el Oscuro» por el carácter enigmático de sus afirmaciones, conoció el pensamiento de los filósofos de Mileto y el de Pitágoras. Su filosofía fue entendida como una contraposición a la de Parménides.

El principio del universo es el fuego, eterno y encendiéndose o apagándose según cierto

no lo ha creado ningún hombre o dios; siempre fue, es y

será fuego eternamente vivo» (Fr. 30). Tanto las cosas individuales como el universo entero salen del fuego y vuelven a él, perecen en fuego, en una especie de conflagración universal, para luego volver a renacer. Apunta así la idea de «ciclo cósmico» (ya sugerida por Anaximandro), una versión del mito griego del Eterno Retorno, que reaparecerá en Platón y los estoicos. Heráclito plantea también la idea de un «juicio universal», en el que el fuego juzgará y condenará todas las cosas (Fr. 66), influido probablemente por la astronomía

caldea y babilónica y por las religiones mistéricas.

orden y medida: «Este mundo (

)

Afirmó radicalmente que todo cambia y nada permanece; el universo es un continuo devenir en el que nada es idéntico consigo mismo porque todo está sometido a continuas transformaciones. El mundo está en flujo permanente, por lo que «no es posible introducirse dos veces en el mismo río, tocar dos veces una sustancia mortal en el mismo estado, dado que por el ímpetu y la velocidad de los cambios se dispersa y vuelve a reunirse, viene y desaparece» (Fr. 91). Esto casi le aboca a una actitud irracional ante lo real.

La ley que rige el universo es la «lucha de contrarios», pues en sus extremos los contrarios se funden en una sola cosa (Dios es día-noche, invierno-verano, guerra-paz, hartazgo-hambre. Cambia como el fuego). Esto significa que la realidad tiene una estructura contradictoria. Todas las cosas surgen de la contradicción y la discordia: «La guerra es el padre y rey de todas las cosas» (Fr. 53); «la guerra es común a todas las cosas y la justicia es discordia, y todas sobreviven por la discordia y la necesidad» (Fr. 80).

Pero la contradicción engendra armonía: «Lo contrario llega a concordar, y de las discordias surge la más hermosa armonía» (Fr. 8). La armonía que caracteriza al universo no es una armonía estática, sino dinámica: un «equilibrio dinámico de tensiones entre contrarios», una armonía tensa, como en el arco o la lira (Fr. 51), aunque difícil de comprender para los hombres. De este modo anticipó con acierto lo que será conocido después como pensamiento dialéctico.

Los cambios -el devenir- no suceden de modo caótico o irracional, sino de acuerdo con ciertas leyes y principios. A todos los cambios del universo subyace un mismo y único principio que los explica. En el universo hay una ley única, una razón oculta, un logos que todo lo orienta y unifica. Afirma que esa razón universal está también en el hombre, y constituye su propia razón. Por eso el orden de lo real es compatible con el orden de la razón. Tanto la mente humana como la realidad están regidos por las mismas leyes. El problema es que la mayoría de los hombres parecen distraídos y sonámbulos:

«Aunque el logos es común, la mayoría vive como si no poseyese inteligencia propia. Aunque escuchan no entienden. A ellos se les aplica el proverbio: "Presentes pero

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ausentes". El logos, que es eterno, no lo entienden los hombres al escucharlo por primera vez ni después de que lo han oído. Los que velan tienen un cosmos único y común; lo que duermen retornan al suyo propio y particular» (Fr. 2, 34, 1, 89).

La filosofía de Heráclito tiene una orientación «trágica», racionalista y aristocrática. El alma humana es una parte del cosmos; tiene naturaleza ígnea ("fogosa") y está en continua modificación, por lo que experimenta en sí misma la tragedia del devenir y la contradicción. La misión del alma es conocer el logos universal y penetrar en sí misma: «Los límites del alma no podrás hallarlos aunque transites todos los caminos; tan profundo es su logos» (Fr. 45). El alma se mantiene viva por el conocimiento y gracias a él conserva su máximo carácter ígneo, sobrevive a la muerte y se une definitivamente al fuego cósmico.

b) Parménides de Elea (540-470 a.C.): En Elea -Italia meridional- se funda otra "escuela" filosófica, aunque reducida. Se atribuye su fundación a Jenófanes de Colofón, un jonio emigrado a Italia, cuyos discípulos habrían sido Parménides y otros. Pero es más probable que fuese Parménides el fundador de la escuela eleática. Parménides participó en la redacción de las leyes de Elea. Muy probablemente su iniciación a la filosofía la hizo entre los grupos pitagóricos, cuyo estilo de vida imitaba, según algunos testimonios. Pero más tarde los abandonó, fundó su propia escuela y desarrolló una filosofía propia, muy valorada por filósofos posteriores como Platón («digno de veneración y tremendo a la vez», le consideraba Platón).

Su doctrina la expuso en un Poema compuesto de hexámetros, con referencias críticas a las ideas pitagóricas, a Anaxímenes y parece que también a Heráclito. Se conservan importantes fragmentos del Poema, aunque su interpretación resulta enormemente difícil y aleatoria. El Poema tiene un proemio de resonancias míticas, donde se indica que a continuación viene una «revelación filosófica». Y el contenido se divide en dos partes: (1ª) la vía de la verdad -en la que Parménides expone su filosofía- y (2ª) la vía de la opinión, donde expone una cosmología con muchos elementos pitagóricos que considera engañosa. Sólo interesa la primera parte, algo enigmática:

«Te diré -escucha con atención mi palabra cuáles son las únicas vías de investigación que podemos pensar; una: que se es y que no es posible no ser; es el camino de la persuasión (acompaña, en efecto, a la verdad); otra: que no se es y que es necesario no ser Te mostraré que este sendero es por completo inescrutable; en efecto, no conocerás lo que no es (porque es inaccesible) ni lo mostrarás. Pues lo mismo es el pensar y el ser pensado» (Fr. 2-3).

A pesar de su complicación, Parménides probablemente estaba dando a entender algo

relativamente sencillo: "lo que es" (el Ser) es y puede pensarse. «Lo que no es» (el no-Ser)

ni es ni puede pensarse.

De una realidad única no puede surgir lo múltiple. Si sólo existía agua en un principio, ¿cómo es que han surgido muchos más elementos diferentes? El agua ni pudo originarse a partir de otra sustancia diferente ni puede transformarse en otra cosa. Lo que nunca existió,

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no puede surgir de golpe; y lo que de siempre ha existido no puede ser destruido. El ente -"lo que hay", el Ser, "lo que es"- es inengendrado (ingénito), indestructible, finito, compacto, homogéneo, indivisible, esférico e inmóvil. Es inengendrado e imperecedero porque de lo contrario habría que suponer que procede del no-Ser y vuelve a él; pero el no-Ser es impensable e inexistente.

Lo que hay o existe ha de ser una realidad única, individual. Tiene que ser «uno» porque si hubiera otra cosa distinta sería el no-Ser. Inmóvil, porque de moverse se encaminaría hacia el no-Ser. E indivisible, porque entre sus partes existiría el vacío (el no-Ser).

Parece que a Parménides sólo le interesan dos conceptos contrapuestos, el Ser y el no-Ser. Tres pudieron ser los objetivos de Parménides al centrar su investigación en tales conceptos:

1º. Demoler la filosofía de sus predecesores, especialmente de los pitagóricos, mediante la negación del vacío y de la pluralidad. El cambio y el movimiento serían algo ilusorio. Ataca el dualismo pitagórico aceptando sólo una parte de los atributos del Ser en la doctrina pitagórica: limitado, uno, inmóvil.

2º. Parménides entiende por «Ser» la realidad, el mundo, y lo concibe como algo corpóreo (no distinguía entre objetos materiales e inmateriales). El mundo sería como una esfera compacta, redonda, inmóvil y eterna.

3º. Por primera vez, plantea el problema filosófico del conocimiento: la dificultad para distinguir entre verdad y apariencia u opinión. La razón -el pensamiento- sería la vía más fiable para obtener conocimiento, mientras que la opinión sería un conocimiento basado en apariencias engañosas.

Consecuencias:

a. Si de la unidad no puede surgir la pluralidad y estamos obligados a aceptar la existencia

de una única realidad, el movimiento y la pluralidad son algo incomprensible e inaceptable para la razón humana.

b. Su insistencia en lo permanente le lleva a eliminar o rechazar el movimiento o

cambio de apariencia en las cosas. Pero esto significa eliminar el conocimiento sensible, sobrevalorando la razón abstracta.

c. Semejante visión monista de la realidad es una exigencia necesaria de la razón, del

logos. Pero Parménides tiene una noción abstracta, formal, del ente o de la realidad:

prescinde de todas las características que diferencian a los seres/entes reales.

Cuadro comparativo entre Heráclito y Parménides:

http://www.slideshare.net/leandroborton/cuadro-diferencias-y-similitudes-entre-herclito-y-

parmnides

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Zenón de Elea (490-420 a.C.) será uno de los discípulos más célebres de Parménides, sobre todo por sus famosas paradojas relacionadas con el movimiento y la pluralidad (p.ej.: si Aquiles se moviera, nunca podría alcanzar a una tortuga). Meliso de Samos, filósofo y guerrero valeroso también -derrotó a los ateniense en el 440- siguió defendiendo la filosofía de Parménides frente a la escuela pitagórica y Anaxágoras, aunque modificando algunas de sus tesis: el ser sería infinito (Parménides los consideraba finito), porque de ser finito estaría limitado en sus bordes por algo distinto, por el no-Ser o el vacío. Y debería ser incorpóreo, porque de lo contrario sería divisible en partes.]

Empédocles, Anaxágoras y Demócrito: Naturaleza y mecanicismo

Los pensadores inmediatamente posteriores a Parménides vieron las consecuencias absurdas a las que podía llevar una interpretación monista de la naturaleza (poner una sola realidad como origen, sustancia y causa) impedía dar cuenta del movimiento, el cambio y la pluralidad de lo existente. Por eso surgieron filosofías pluralistas (Empédocles, Anaxágoras y Demócrito).

a) Empédocles de Agrigento (495-435 a.C. aprox.): Nació en Agrigento, una bella ciudad de Sicilia, donde debió conocer el pitagorismo, la doctrina de Heráclito y la de Parménides. Lo consideraban mago y profeta. Fue un médico famoso e intervino activamente en favor de la democracia. Su muerte está rodeada de leyenda: según algunos discípulos suyos, fue arrebatado al cielo y convertido en dios; otra leyenda asegura que se arrojó al Etna para purificarse por el fuego y penetrar en el seno de la Tierra. Escribió dos poemas: Sobre la naturaleza y Purificaciones.

Coincide con Parménides en describir la realidad como una esfera, y lo hace en estos términos: «Igual a sí misma por todas partes y sin fin, fija en el fuerte refugio de la Armonía, está la Esfera redonda que se goza en su soledad circular. No hay discordias ni luchas indecentes entre sus miembros. Es igual a sí misma en todas direcciones y sin fin; es una Esfera perfecta, en magnífica y circular soledad y llena de alegre orgullo» (Fr. 27-28).

Dicha esfera equivale al Ser de Parménides. Pero Empédocles sostiene que en el mundo hay movimiento y pluralidad de seres, porque, en su interior, la esfera contiene cuatro elementos mezclados que son las raíces de todas las cosas: fuego, aire, tierra y agua. Parece como si Empédocles hubiese recogido los principios aportados por cada filósofo anterior: de Tales, el agua; de Anaxímenes, el aire; de Heráclito, el fuego; y él añade la tierra. Cada uno de esos elementos es eterno e imperecedero, pero al mezclarse entre sí originan la enorme diversidad de seres que conocemos.

Los cambios y alteraciones que se producen no son más que combinaciones de los elementos primitivos, debido a dos fuerzas cósmicas: al Amor y el Odio. Tales fuerzas rigen también el comportamiento del ser humano, por lo que Empédocles tiene una visión "trágica" de la existencia:

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«Estos elementos nunca cesan de estar en movimiento. En ocasiones se unen bajo la

influencia del Amor, y de este modo todo deviene lo Uno; otras veces se disgregan por

la fuerza hostil del Odio [

]

y tienen una vida inestable. [

]

Este mismo combate de dos fuerzas se ve claramente en la masa de los miembros de los mortales. A veces, por efecto del Amor, todos los miembros que el cuerpo posee se unifican, cuando la vida está en su fase floreciente. Pero otras veces, separados por el Odio cruel, vagan por su lado a través de los escollos del mar de la existencia» (Fr. 17 y 20).

A partir de estas dos fuerzas, que crean procesos de unión y separación, Empédocles

desarrolla una teoría de los ciclos del mundo, del Eterno Retorno. Primero reina el Amor

en soledad, y la Esfera es algo único, eterno, inmóvil y homogéneo (= el Ser de Parménides),

donde los cuatro elementos están mezclados. Por la acción del Odio se produce la separación, que no suele ser completa: la acción conjunta del Odio y el Amor origina el cosmos y todos los seres que contiene. Cuando triunfa el Odio, los elementos se separan completamente, y cada cosa se une con su semejante: en el centro, la tierra; en esferas concéntricas, el aire, el agua y el fuego. Finalmente, el Amor vuelve a mezclarlos a todos de nuevo y se vuelve a la Esfera, iniciándose un nuevo ciclo.

Elabora una antropología y una teoría de la salud en el hombre que tendrá gran repercusión en la medicina griega posterior. Considera al ser humano un «microcosmos» o mundo en miniatura -puesto que contiene los cuatro elementos- y explica los procesos de conocimiento por simpatía: "lo semejante conoce a lo semejante". Las cosas producen emanaciones que penetran por los poros de la piel hasta encontrar algo semejante a ellas en nosotros («comprendemos el amor por el amor y el odio por el odio» [Fr. 109]). En el poema Purificaciones intenta revelar el destino eterno del ser humano: habla de la preexistencia del alma, de su situación en el cuerpo, de la transmigración a otros cuerpos y del camino de salvación mediante la purificación.

Anaxágoras de Clazomene (500-428 a.C. aprox.): Nació en Clazomene, Jonia, y vivió los primeros años de la dominación persa. Después marchó a Atenas, y fue uno de los primeros filósofos que se establecieron allí. Tuvo la amistad de Pericles, que se convirtió en uno de sus discípulos. Hasta el propio Sócrates escuchó sus lecciones, aunque algunas le decepcionaron. Tuvo que abandonar Atenas forzado por los enemigos de Pericles, y volvió a Lámpsaco (Jonia), donde murió. Sólo le preocupó el pensamiento y la teoría, y vivió ajeno a cualquier tipo de actividad política. Como meta en su vida, no tuvo otra que «vivir para contemplar el sol, la luna y el cielo». Lo mismo que Empédocles, parte de los planteamientos de Parménides, aunque sostiene tesis opuestas al monismo e inmovilismo del segundo.

Admite la pluralidad y el movimiento, los cambios y transformaciones en la naturaleza. Sostiene que todo existe desde siempre y nada nuevo puede originarse, aunque sí combinaciones diferentes de los elementos iníciales.

Las partículas actuales proceden de una masa original especialmente compacta y maciza, sin intersticios ni separación alguna.

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Todo lo que se produce y sucede es resultado de la mezcla de innumerables elementos:

«Nada viene a la existencia ni es destruido, sino que todo es resultado de la mezcla y la división» (Fr. 17). Queda así explicada la pluralidad.

Llama a los elementos o «principios» iníciales "semillas" (spµata, spérmata), que son cualitativamente distintas y divisibles hasta el infinito. En cada cosa hay semillas de todas las demás y "todo participa de todo": de todas las sustancias que conocemos existen desde siempre partículas diminutas, acumuladas las de una misma clase en cada objeto natural -homeomerías en el caso del hombre-; pero en cada objeto están presentes partículas de todos los demás. Un objeto determinado puede pasar fácilmente a ser otro distinto, si llegan a predominar las semillas del segundo: en el plomo predominan las partículas de plomo, pero están presentes también las de todos los demás objetos del universo, aunque sea en cantidades mínimas.

Explica la pluralidad de objetos e individuos en el universo y los cambios -generación de nuevos seres, corrupción y destrucción, transformación- por la mezcla o disgregación de las semillas. El universo se originó mediante un remolino o torbellino que proporcionó el movimiento inicial y las primeras fuerzas de carácter mecánico (sólo identificó el aire, el éter y otros elementos como causas). Su sistema, por tanto, se sitúa entre una concepción finalista y otra mecanicista.

Como Parménides había hablado de una Esfera inmóvil, Anaxágoras postuló un «principio de movimiento» que diera el impulso inicial a la Esfera: le llamó «Noûs» (Entendimiento, Inteligencia, Espíritu), la causa que imprimió a toda esa masa inerte un movimiento en forma de remolino. El Noûs es algo separado, distinto, de la masa de semillas; nada lo limita y es completamente autónomo; lo conoce todo y tiene el máximo poder. Es la cosa más sutil y pura de todas.

«El Espíritu gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas. El Espíritu gobernó también toda la rotación, de tal manera que

Esta rotación hizo separarse las cosas. Lo denso

se separa de lo raro, lo cálido de lo frío, lo brillante de lo tenebroso y lo seco de lo húmedo. Hay muchas porciones de muchas cosas, pero ninguna está separada ni dividida completamente de la otra, salvo el Espíritu» (Fr. 12).

comenzó a girar en el comienzo. [

]

Fue el primero en exponer la idea de dios como principio rector del universo. Aportó elementos para una concepción del universo como resultado de una inteligencia que actúa conforme a fines, y por eso el resultado de todos los procesos naturales es siempre la obtención de la máxima perfección, belleza y armonía. A Platón y Aristóteles les entusiasmó mucho la idea de una «Inteligencia universal», pero les decepcionó el que Anaxágoras limitara su actividad a poner en marcha la Esfera, imprimiéndole un movimiento rotatorio, sin hacerle intervenir después para nada, puesto que ya son fuerzas de carácter mecánico las que explicarán todos los procesos físicos.

Para ampliar esta temática consulte: http://www.fgbueno.es/med/dig/gb74mp4.pdf

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Demócrito de Abdera (aprox. 460-370): Nació y vivió en Abdera. Poco sabemos de su vida, dedicada fundamentalmente al estudio y la reflexión. Su maestro fue Leucipo, oriundo - parece- de Mileto, de cuya existencia algunos dudan, pero que otros consideran discípulo de Parménides y Zenón. Cuesta discernir los elementos aportados por Demócrito y las ideas atribuibles a Leucipo. Aunque Demócrito escribió unos 52 libros sobre Física, Matemática y Música -según Trasilo, su compilador-, todos se perdieron. Sólo nos han llegado algunos fragmentos sobre Ética, como referencias incluidas en las obras de Aristóteles y otros filósofos.

Como Parménides, acepta la imposibilidad de que la pluralidad surja a partir de la unidad, y los rasgos que Parménides atribuye al ente: inengendrado, indestructible, inmutable, finito, compacto, homogéneo e indivisible. Pero no acepta que los átomos sólo sean esféricos (los hay de otras formas) ni su unicidad. Pretende, como hicieron Empédocles y Anaxágoras, salvar la pluralidad y el movimiento en el mundo, que percibimos por los sentidos.

«Algunos filósofos antiguos creyeron que lo que es debe ser necesariamente uno e inmóvil, pues siendo el vacío algo inexistente, no podríamos hablar de movimiento sin

un vacío separador [de la materia], ni existiría una pluralidad de cosas sin algo que las

Pero Leucipo creyó tener una teoría que, concordando con la percepción

separe. [

de los sentidos, no hacía desaparecer el nacimiento, la corrupción, el movimiento ni la pluralidad de seres» (Aristóteles, Sobre la generación y corrupción, I, 8, 325 a).

]

Pero, a diferencia de Empédocles y Anaxágoras, admite el vacío -el "no-ser"- y niega cualquier tipo de fuerza (Amor, Odio, Noûs) ajena a la materia. Entre la multitud de realidades -átomos-, es preciso que exista algo, el vacío, pues si existen dos cosas separadas por algo, en realidad tendríamos tres cosas. Y si no hubiera separación entre ellas, serían una sola y única cosa. «Leucipo y su compañero Demócrito sostuvieron que los elementos son tanto "lo compacto" como "lo vacío", a lo cuales llamaron "ser" y "no ser", respectivamente. El ser está lleno, es compacto y sólido; el no-ser, es vacío y sutil. Como el vacío existe no menos que lo sólido, se sigue que el no-ser existe no menos que el ser. Juntos los dos constituyen las causas materiales de las cosas existentes» (Aristóteles, Metafísica, I, 4, 985 b).

El vacío no es real si sólo consideramos real la materia que palpamos. Pero es algo real en cuanto que efectivamente existe o está presente entre dos sustancias distintas. El vacío tiene una importancia decisiva: hace posible la pluralidad y también el movimiento. Sin vacío, las partículas quedaban aprisionadas en la masa compacta de Anaxágoras. Pero gracias al vacío, los átomos pueden moverse libremente por él.

El mundo consta de infinitas partículas indivisibles (átomos), sólidas y compactas, inmutables (cada átomo individual posee las características del «ser» de Parménides, con la diferencia de que son infinitos en número). Carecen de cualidades sensibles y sólo se distinguen entre sí por la figura y la posición. Poseen movimiento propio y espontáneo en todas las direcciones (como las partículas de polvo en suspensión iluminadas por un rayo de

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sol). Chocando entre sí se enganchan y unen o rebotan y se separan. A veces se originan torbellinos de átomos que dan lugar a mundos infinitos, todos ellos perecederos.

Los choques entre los átomos son fortuitos, regidos por el azar. No obedecen a ninguna ordenación inteligente ni se orientan hacia un fin determinado. Materia, vacío y movimiento son los únicos elementos del cosmos atomista, una doctrina típicamente mecanicista.

El movimiento no se inició en ningún momento concreto, porque los átomos siempre se han movido eternamente en el vacío. Se quita así, de un plumazo, el problema del origen.

Toda forma de conocimiento se reduce al tacto o contacto. Los objetos emanan átomos (eidola, eídola) que viajan por el vacío y, al chocar con los órganos de nuestros sentidos, producen el conocimiento. Pero esto no significa que captemos las cosas tal como realmente son, pues cada uno capta de manera peculiar las cualidades de las cosas que nos transmiten los átomos. El pensamiento surge por una concentración de átomos anímicos en alguna parte del cuerpo, dotados de movimiento espontáneo. El alma son también un conjunto de átomos cuyas fuerzas mueven al cuerpo.

Para

ampliar

Los Sofistas

esta

temática

consulte:

http://www.filosofia.org/enc/ros/democ.htm

La filosofía emigra de las colonias (Mileto, Éfeso) a Atenas. En este período los filósofos representan los intereses y preocupaciones de la democracia ateniense. Coincidiendo con su preponderancia política -Atenas no tendrá más rival político que Esparta-, se convierte en la capital de la filosofía, donde Platón establece su Academia.

• El triunfo de la democracia coincide con un período de prosperidad económica y cultural. La democracia supone:

Igualdad política, igualdad social y gobierno del pueblo (ciudadanos, no esclavos)

Libertad personal respecto de personas y grupos; sólo sujeción a la ley.

La ley es el único soberano permanente, y su valor es discutido y examinado a fondo;

Contraponen los conceptos "ley" (convencional, arbitraria y provisional) y "naturaleza" (permanente, común y universal). También discuten sobre la ley moral.

Los estoicos descubren que también la naturaleza tiene sus leyes.

Los sofistas: Son, en su mayoría, extranjeros llegados a Atenas, muy cultos y conocedores, por sus viajes, de las formas de vivir y de pensar de los demás griegos. Sus nuevas ideas despiertan entusiasmo en los jóvenes y fuerte oposición entre los de mentalidad más tradicional. Ejercieron gran influencia en pensadores contemporáneos y posteriores.

Sofista (sophistés) fue primero sinónimo de sabio (sophós). Pero después adquirió el sentido peyorativo de embaucador hábil y mentiroso (en los diálogos de Platón).

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Últimamente han merecido una mejor consideración: los sofistas crearon en Grecia un amplio movimiento de difusión cultural, conocido como «Ilustración griega»:

* Por ser extranjeros, no podían intervenir directamente en la política de Atenas, pero educaban a la mayoría de los políticos atenienses.

* Viajeros incansables, defendieron el ideal del panhelenismo: la unidad de todos los

griegos, por su lengua común, que debería contribuir a mantener la paz y olvidar las diferencias.

* Fueron educadores a sueldo de los jóvenes «bien», con un modelo renovado de

enseñanza muy amplia y puesta al día. Enfatizaban la oratoria y la erística, y enseñaban a

convencer entre otras cosas para ganar pleitos en los tribunales.

* Fueron grandes oradores. Los ateniense preferían escucharles antes que asistir al teatro, y difundían sus ideas mediante sus discursos. Aunque escribieron también, apenas conservamos fragmentos suyos.

* No formaron escuela, ni tenían una doctrina común. Pero coincidían en:

Atención a los problemas prácticos: política, moral, religión, educación, lenguaje, etc., los temas más urgentes en la reciente democracia. Dieron, por tanto, un notable giro filosófico.

Actitud relativista e incluso escéptica. No sólo renunciaron a conocer la verdad sobre la naturaleza, sino también sobre los problemas del hombre y la sociedad. Sus viajes les enseñaron que no hay dos pueblos con las mismas leyes o costumbres. Por eso consideraban las leyes puramente convencionales, carentes de valor absoluto. Con ellos quedaron desfasadas las discusiones sobre los primeros principios de la naturaleza y centraron las discusiones en la oposición entre ley (convencional, arbitraria, provisional) y naturaleza (permanente, común y universal).

No son pensadores sistemáticos, ni buscaban un sistema de pensamiento deducido de principios universales. Procedían inductivamente, acumulando informaciones y datos durante sus viajes, de los que procuraban derivar conclusiones de carácter práctico. Su sed de saber era inagotable, y llegaban a ser auténticas enciclopedias andantes (polimathía).

Tuvieron un enorme influjo en la vida de Atenas. Llevaron a cabo una aguda crítica de las instituciones e ideas tradicionales, propiciando su renovación. Pero la oratoria y el arte de la persuasión eran técnicas muy manipulables, si las utilizaban ciudadanos ambiciosos y egoístas.

Para ampliar esta temática consulte: http://filosofia.idoneos.com/index.php/305265

Protágoras (481-401): Natural de Abdera (paisano de Demócrito), se hizo famoso en

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Atenas, pero tuvo que escapar a Sicilia acusado de ateísmo y blasfemia. Respecto a los dioses afirmaba que «no es posible saber si existen, ni cuál es su forma ni su naturaleza». Y pensaba que la vida era muy breve para afrontar con éxito un problema tan oscuro. Se metió también contra los usos y ritos religiosos, y quizás por eso le consideraron peligroso.

• Su tesis más conocida: «el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en

cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son». Parecía defender, pues, un relativismo en cuestión de cualidades percibidas y valores.

• Puede considerarse un relativista cultural: cada pueblo tiene costumbres y leyes

diferentes, y cree que las suyas son las mejores. La ley, por tanto, no es algo basado en la naturaleza, sino invención de los legisladores. Existe por convención, y es siempre modificable.

• Eso no significa que cualquiera pueda violar la ley cuando quiera, sino que debemos

mantener en lo posible las leyes que poseemos, porque cualesquiera otras serán también convencionales.

• Defiende el valor de la cultura como algo que necesita el hombre para sobrevivir -es un

ser desvalido- y que le diferencia de los animales. Pero se necesita además el sentido de la justicia y la virtud política, sin las cuales sería imposible la vida en la ciudad.

Gorgias (483-374): Natural de Leontinos (Sicilia), pronto abandonó la filosofía para dedicarse

a la oratoria. En su tratado Acerca de la naturaleza o del no-ser, afirma:

1. Nada existe;

2. Si existiera algo, no podría ser conocido;

3. Si pudiera ser conocido, no podría ser comunicado ni explicado a los demás.

• Intenta demostrar que no coinciden la realidad, el pensamiento y la palabra,

destruyendo así las tesis fundamentales de la filosofía eleata -la identidad entre el ser y el pensar-.

Renunció al conocimiento objetivo para dedicarse a la oratoria, en la que destacó notablemente como maestro y teórico.

Extiende su relativismo a la ética. Por eso piensa que la seducción, la ilusión y el engaño quedan justificados en la oratoria y en el teatro: actor y orador han de ser maestros de seducción.

Hipias de Elis (auténtica enciclopedia andante):

Consideró la ley convencional y, además, contraria a la naturaleza.

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Defendió la autonomía y autarquía del individuo y su derecho a rebelarse contra las leyes, porque siempre oprimen a los más débiles.

Recomendaba una vuelta a la naturaleza, pues la vida en sociedad va contra la naturaleza.

En la misma línea, Licofrón declaró la igualdad natural de todos los hombres, y consideraba injustificable la aristocracia de nacimiento.

Alcidamante sostuvo que la naturaleza no ha hecho a nadie esclavo, y parece que por entonces se inició un movimiento de emancipación cultural y social de la mujer.

Critias, discípulo de Sócrates y pariente de Platón, fue un enemigo acérrimo de la democracia -un tirano-. Elaboró una teoría personal sobre el origen de la religión, según la cual la religión surgió como «invento de un hombre astuto y prudente» para someter los hombres a las leyes por el temor.

LecciónLecciónLecciónLección 2:2:2:2: LaLaLaLa ideaideaideaidea dededede lalalala filosofíafilosofíafilosofíafilosofía enenenen loslosloslos SocráticosSocráticosSocráticosSocráticos

SÓCRATES nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media. Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la actividad filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período de esplendor de la sofística en Atenas.

El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al hombre y la ciudad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza. Probablemente Sócrates se haya iniciado en la filosofía estudiando los sistemas de Empédocles, Diógenes de Apolonia y Anaxágoras, entre otros. Pero pronto orientó sus investigaciones hacia los temas más propios de la sofística.

Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, es decir la fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico: el interés por las cuestiones lógicas o metafísicas sería algo completamente ajeno a Sócrates. Poco riguroso se considera el retrato que hace Aristófanes de Sócrates en "Las nubes", donde aparece como un sofista jocoso y burlesco, y que no merece mayor consideración. Más problemas plantea la interpretación del Sócrates platónico: ¿Responden las teorías puestas en boca de Sócrates en los diálogos platónicos al personaje histórico, o al pensamiento de Platón? La posición tradicional es que Platón puso en boca de Sócrates sus propias teorías en buena parte de los diálogos llamados de transición y en los de madurez, aceptándose que los diálogos de juventud reproducen el

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pensamiento socrático. Esta posición se vería apoyada por los comentarios de Aristóteles sobre la relación entre Sócrates y Platón, quien afirma claramente que Sócrates no "separó" las Formas, lo que nos ofrece bastante credibilidad, dado que Aristóteles permaneció veinte años en la Academia

El rechazo del relativismo de los sofistas llevó a Sócrates a la búsqueda de la definición universal, que pretendía alcanzar mediante un método inductivo; probablemente la búsqueda de dicha definición universal no tenía una intención puramente teórica, sino más bien práctica. Tenemos aquí los elementos fundamentales del pensamiento socrático.

Los sofistas habían afirmado el relativismo gnoseológico y moral. Sócrates criticará ese relativismo, convencido de que los ejemplos concretos encierran un elemento común respecto al cual esos ejemplos tienen un significado. Si decimos de un acto que es "bueno" será porque tenemos alguna noción de "lo que es" bueno; si no tuviéramos esa noción, ni siquiera podríamos decir que es bueno para nosotros pues, ¿cómo lo sabríamos? Lo mismo ocurre en el caso de la virtud, de la justicia o de cualquier otro concepto moral. Para el relativismo estos conceptos no son susceptibles de una definición universal: son el resultado de una convención, lo que hace que lo justo en una ciudad pueda no serlo en otra. Sócrates, por el contrario, está convencido de que lo justo ha de ser lo mismo en todas las ciudades, y que su definición ha de valer universalmente. La búsqueda de la definición universal se presenta, pues, como la solución del problema moral y la superación del relativismo

¿Cómo proceder a esa búsqueda? Sócrates desarrolla un método práctico basado en el diálogo, en la conversación, la "dialéctica", en el que a través del razonamiento inductivo se podría esperar alcanzar la definición universal de los términos objeto de investigación. Dicho método constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica. En la primera fase el objetivo fundamental es, a través del análisis práctico de definiciones concretas, reconocer nuestra ignorancia, nuestro desconocimiento de la definición que estamos buscando. Sólo reconocida nuestra ignorancia estamos en condiciones de buscar la verdad. La segunda fase consistiría propiamente en la búsqueda de esa verdad, de esa definición universal, ese modelo de referencia para todos nuestros juicios morales. La dialéctica socrática irá progresando desde definiciones más incompletas o menos adecuadas a definiciones más completas o más adecuadas, hasta alcanzar la definición universal. Lo cierto es que en los diálogos socráticos de Platón no se llega nunca a alcanzar esa definición universal, por lo que es posible que la dialéctica socrática hubiera podido ser vista por algunos como algo irritante, desconcertante o incluso humillante para aquellos cuya ignorancia quedaba de manifiesto, sin llegar realmente a alcanzar esa presunta definición universal que se buscaba.

Esa verdad que se buscaba ¿Era de carácter teórico, pura especulación o era de carácter práctico? Todo parece indicar que la intencionalidad de Sócrates era práctica: descubrir aquel conocimiento que sirviera para vivir, es decir, determinar los verdaderos valores a realizar. En este sentido es llamada la ética socrática "intelectualista": el conocimiento se busca estrictamente como un medio para la acción. De modo que si conociéramos lo "Bueno", no podríamos dejar de actuar conforme a él; la falta de virtud en nuestras acciones será identificada pues con la ignorancia, y la virtud con el saber.

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En el año 399 Sócrates, que se había negado a colaborar con el régimen de los Treinta Tiranos, se vio envuelto en un juicio en plena reinstauración de la democracia bajo la doble acusación de "no honrar a los dioses que honra la ciudad" y "corromper a la juventud". Al parecer dicha acusación, formulada por Melitos, fue instigada por Anitos, uno de los dirigentes de la democracia restaurada. Condenado a muerte por una mayoría de 60 o 65 votos, se negó a marcharse voluntariamente al destierro o a aceptar la evasión que le preparaban sus amigos, afirmando que tal proceder sería contrario a las leyes de la ciudad, y a sus principios. El día fijado bebió la cicuta.

Sócrates ejercerá una influencia directa en el pensamiento de Platón, pero también en otros filósofos que, en mayor o menor medida, habían sido discípulos suyos, y que continuarán su pensamiento en direcciones distintas, y aún contrapuestas. Algunos de ellos fundaron escuelas filosóficas conocidas como las "escuelas socráticas menores", como Euclides de Megara (fundador de la escuela de Megara), Fedón de Elis (escuela de Elis), el ateniense Antístenes (escuela cínica, a la que perteneció el conocido Diógenes de Sinope) y Aristipo de Cirene (escuela cirenaica.

PLATÓN nació en Atenas en el año 428 ó 427 a.C. Perteneciente a una familia aristocrática, tuvo por primer maestro a Cratilo, pero pronto entró en el círculo de Sócrates. Tras el juicio y muerte de éste, en el 399, Platón marchó a Megara, y más tarde realizó diversos viajes, poco documentados, si bien se cree que visitó en los mismos Egipto y la Magna Grecia. En el 387 se instaló de nuevo en Atenas y fundó una escuela, la Academia, cuyas actividades se prolongarían nada menos que hasta el 529 d.C., año en que fue cerrada por un decreto de Justiniano. La actividad académica de Platón sólo fue interrumpida por dos viajes a Sicilia, en calidad de consejero del tirano Dionisio el Joven. Su fallecimiento tuvo lugar en el 347 a.C.

Las obras de Platón, escritas en forma de diálogos, se encuentran bien conservadas, y en la actualidad los críticos están bastante de acuerdo acerca de su ordenación cronológica, según el siguiente criterio:

Diálogos de juventud (socráticos), en los que la figura y las enseñanzas de Sócrates desempeñan un papel central: Apología de Sócrates, los dos Hipias (el segundo de autoría dudosa), Critón, Lacques, Cármides, Lisis, Eutifrón, Ion, Gorgias, Trasímaco, Protágoras.

Diálogos de madurez (polémicas o constructivos), donde Platón desarrolla sus ideas fundamentales: Menexeno, Menón, Cratilo, Eutidemo, República, Fedón, Banquete, Fedro.

Diálogos de ancianidad, en los cuales el filósofo intenta ordenar y clarificar sus concepciones para ofrecer una visión acabada y global: Parménides, Tecteto, Sofista, Político, Filebo, Critias, Timeo, y por último Las leyes, aparecida póstumamente.

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En algunas de sus referencias teóricas podemos mencionar:

Teoría del conocimiento: Tanto la metafísica como la teoría del conocimiento platónicos están basadas en un intento de elaborar un sistema completo y coherente inspirado en las concepciones éticas de Sócrates. Para ello crea la teoría de las ideas, que fundamenta en su doctrina del conocimiento.

Afirma Platón que, por medio de los sentidos, es posible conocer el mundo fenoménico, siempre cambiante; pero esta «vía de la opinión» (doxa) no nos permite acceder a la esencia real e inmutable de las cosas. Para demostrar la existencia necesaria de ésta, ofrece Platón dos argumentos: por un lado, los valores como Justicia, Bien, etc., no pueden llegarnos por medio de los sentidos; lo mismo ocurre con los conceptos matemáticos, ya que en el mundo sensible no existen figuras geométricas perfectas. Por tanto, es preciso que existan unas esencias eternas, inmutables e inteligibles, que Platón va a llamar Ideas o Formas, que constituyen las realidades primigenias o arquetipos de las cosas sensibles, reflejo de aquéllas.

Las ideas sólo pueden ser conocidas por medio del conocimiento racional, dividido a su vez en conocimiento discursivo, como el que se tiene de los conceptos matemáticos, que precisa referencias sensibles aunque las trascienda, y conocimiento dialéctico, puramente filosófico, que nos permite abstraernos del mundo sensible y acceder a la contemplación directa de las ideas.

Para explicar el modo en que podemos llegar a conocer el mundo ideal, recurre Platón al concepto pitagórico de que el alma es anterior al cuerpo y se halla «prisionera» en éste. No obstante, el alma, por medio de la reminiscencia (anamnesis), recuerda el mundo de las ideas y, gracias al razonamiento filosófico, puede despojarse de las trabas impuestas por los sentidos y retornar al conocimiento de las esencias inmutables.

Teoría de las ideas: El principal problema con el que el filósofo se encontró al desarrollar su teoría fue establecer las características del mundo de las ideas, y la relación de éstas con los fenómenos sensibles (aunque Platón postulara en algún momento la existencia de un demiurgo, o dios artesano creador del mundo real, ello debe considerarse como una metáfora «mítica» destinada a hacer más accesible su pensamiento; no obstante, este mito ejerció gran influencia sobre los neoplatónicos). Para ello estableció una jerarquización de las ideas, cuya culminación y resumen es la idea de Bien, de la que dependen todas las demás. Tras ella se encuentran las ideas de Belleza, Verdad y Simetría, que en determinados momentos llegan a fundirse con aquélla. A continuación están las ideas que encarnan las virtudes y los valores morales, los conceptos matemáticos, y por último las esencias de los seres sensibles, cada clase de los cuales posee su arquetipo ideal. Estas ideas son objetivas

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e independientes del espíritu humano y, al tiempo que posibilitan nuestro conocimiento, constituyen la estructura real del Cosmos, cuya razón última de ser es el Bien.

Por lo que se refiere a los objetos sensibles, Platón los considera una copia o reflejo del mundo real de las Ideas. El hecho de que los miembros de una misma clase (árboles, perros, etc.) no sean iguales entre sí, se debe a que cada uno de ellos constituye una copia imperfecta de la esencia única. De ahí la necesidad de escapar a la falsa vía de los sentidos para llegar al conocimiento verdadero.

Como complemento necesario de la teoría de las ideas Platón se vio obligado a desarrollar una doctrina del alma, basada en la anamnesis y con evidentes raíces pitagóricas.

En la República se afirma que el alma está dividida en tres partes: dos de ellas, la irascible y

la sensitiva, son irracionales, pero la más alta, o inteligible, tiene carácter racional y es la

única inmortal. Esta alma inteligible es la que permite acceder a la contemplación de las ideas, merced a la ya citada teoría de la reminiscencia.

Para demostrar la inmortalidad del alma, Platón esbozó diversas teorías, dedicando a este tema su diálogo Fedón. En esencia, todas las pruebas remiten a la teoría de las ideas:

puesto que el alma puede acceder a ellas, y éstas son inmortales, es necesario que el alma participe también de dicha naturaleza.

La ética de Platón está fundada en la socrática, y propone como fin supremo la contemplación de la idea de Bien, a la cual ha de llegar el hombre por medio de la educación, que le permite desembarazarse de los errores del conocimiento sensorial. Sabiduría y virtud, pues, se identifican.

A

diferencia de su maestro, sin embargo, Platón aplicó sus concepciones éticas al terreno de

la

política, y propuso en la República un gobierno de los mejores. Éste estaría constituido por

una minoría de sabios filósofos (alma inteligible) cuyo conocimiento les permitiría adoptar las mejores medidas para la sociedad. Por debajo de ellos estarían los guerreros (alma irascible), y por último los trabajadores (alma sensitiva). Este sistema, al que llamó aristocracia, está basado en la división tripartita del alma, ya que para Platón la justicia estriba en que cada parte del alma, y correspondientemente de la sociedad, ejecute con eficacia su labor. Entre las restantes formas posibles de gobierno, la oligarquía y la timocracia son corrupciones de la aristocracia, la democracia implica el gobierno del pueblo,

que no está capacitado para ello, y la tiranía, o gobierno de un sólo hombre, no garantiza que éste no haga prevalecer sus propios intereses sobre los de la sociedad. De cualquier forma,

el carácter utópico de esta teoría, y los fracasos políticos del filósofo en Sicilia, condujeron a

éste en sus últimos años a adoptar una suerte de escepticismo político.

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Aristóteles nace en Estagira (hoy Stavros) en el año 384 ac, recién terminada la guerra del Peloponeso. No es ateniense, sino macedónico. Era hijo del médico Nicómaco, amigo del rey Amintas II de Macedonia. Muy pronto quedó huérfano y su tutor lo envió a estudiar a Atenas, a la Academia de Platón, en la que permaneció 20 años. Se hizo discípulo y muy amigo de Platón, quien la dejó una profunda huella en todo su pensamiento y preocupaciones filosóficas. Una de sus primeras obras, el diálogo Sobre el alma, muestra posiciones filosóficas muy cercanas a Platón. No heredó de su maestro el interés por las matemáticas, pero sí la pasión por los problemas metafísicos. No obstante, conforme Aristóteles madura su pensamiento va distanciándose de las tesis platónicas y llega a ser muy crítico con ellas. Cuando Platón muere, Aristóteles tiene 37 años y se va de Atenas. Nace en Estagira (hoy Stavros) en el año 384 ac, recién terminada la guerra del Peloponeso. No es ateniense, sino macedónico. Era hijo del médico Nicómaco, amigo del rey Amintas II de Macedonia. Muy pronto quedó huérfano y su tutor lo envió a estudiar a Atenas, a la Academia de Platón, en la que permaneció 20 años. Se hizo discípulo y muy amigo de Platón, quien la dejó una profunda huella en todo su pensamiento y preocupaciones filosóficas. Una de sus primeras obras, el diálogo Sobre el alma, muestra posiciones filosóficas muy cercanas a Platón. No heredó de su maestro el interés por las matemáticas, pero sí la pasión por los problemas metafísicos. No obstante, conforme Aristóteles madura su pensamiento va distanciándose de las tesis platónicas y llega a ser muy crítico con ellas. Cuando Platón muere, Aristóteles tiene 37 años y se va de Atenas.

A este primer período que coincide con la muerte de Platón, corresponden sus obras

«exotéricas», la mayoría diálogos al estilo platónico de los que apenas se conservan

fragmentos:

- Eudemo (acerca de la inmortalidad del alma)

- Protréptico (una invitación a la filosofía, dirigida a gobernantes

- Sobre la Filosofía (una crítica a la teoría de las Ideas y propuesta de una religión astral)

Segundo período: Transición y viajes (347-335)

Es probable que Aristóteles abandonara la Academia por desacuerdos con el sucesor de

Platón en la dirección, su sobrino Espeusipo, quien acentuó las tendencias pitagorizantes del platonismo. Aristóteles marchó a Assos, en la Jonia, donde fundaron una escuela filosófica con la pretensión de desarrollar la verdadera herencia del platonismo, ayudados en parte por

el tirano Hermías, rey de Assos. Después se trasladó a Mitilene, en la isla de Lesbos, por

invitación de Teofrasto. Dedicó los cinco años de estancia allí (37-42 años) a redactar sus

cursos, las que se conocen como sus obras esotéricas (el material para impartir los cursos

en la Academia).

En el 343 Filipo de Macedonia llama a Aristóteles para que se haga cargo de la educación de

su hijo Alejandro, de 13 años (Aristóteles tenía 42). Alejandro se hace muy pronto regente de

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Macedonia por la ausencia de su padre, y Aristóteles le acompaña en muchas de sus expediciones militares durante casi ocho años. A petición suya, Alejandro reconstruye la ciudad de Estagira, destruida años atrás por los macedonios, y le envía grandes sumas de dinero para sus investigaciones y estudios de Historia Natural. Éste será una época (segundo período) enormemente creativa para Aristóteles. Escribe gran parte de sus tratados de Lógica, la Física, la Ética a Eudemo, parte de la Política y de la Metafísica. Todavía se seguía considerando platónico, pues emplea con frecuencia la expresión «nosotros, los platónicos». Será en los cursos de la próxima etapa cuando hable ya de «los platónicos» en tercera persona.

Tercer período: Atenas y el Liceo (334-322)

En el 336 muere asesinado Filipo y le sucede su hijo Alejandro, quien termina en el 335 de someter y pacificar Grecia. Aristóteles vuelve a Atenas. Jenócrates, un antiguo compañero suyo, dirigía entonces la Academia, pero con un marcado acento pitagorizante que la sumió en una cierta decadencia. Aristóteles se distancia de ella por completo y funda su propia escuela, el Liceo (cerca de un gimnasio dedicado a Apolo Licio). Esta escuela era conocida también como «el Peripato» (de perípatos, «paseo» en griego), y sus discípulos como los «peripatéticos», quizás por su costumbre de dar las clases paseando.

En 323 muere Alejandro (con apenas 33 años) y estalla en Atenas la agitación antimacedónica. Aristóteles se siente en peligro (fue acusado de «impiedad», como Sócrates) y, «para evitar un segundo atentado contra la Filosofía», decide refugiarse en Calcis, en la isla de Eubea -patria de su madre-. Allí, lejos de sus discípulos, morirá poco después, a los 62 años. Al frente del Liceo le sucederá Teofrasto. Aristóteles fue acusado, con razón, de «macedonismo», puesto que había sido tutor de Alejandro y amigo íntimo de su regente, Antípater. Pero no siempre mantuvo relaciones cordiales con Alejandro: no compartía sus aspiraciones universalistas y hubiera preferido que los persas hubieran sido tratados como esclavos, en lugar de hacerlos ciudadanos griegos. A esta época pertenecen:

- La

Ética

a

Nicómaco

- Sobre el alma

(o

Ética

Nicomáqueaa,

editada

por

su

hijo

Nicómaco).

- Los restantes libros de la Política, la Poética y la Retórica.

Según algunos estudiosos, en esta época había abandonado ya los temas metafísicos para dedicarse exclusivamente a investigaciones científicas. Otros autores creen, sin embargo, que los libros más tardíos de la Metafísica corresponden a esta época, por lo que Aristóteles habría sabido conjugar las especulaciones metafísicas y las investigaciones empíricas.

Lo cierto es que, frente a la orientación especulativa y abstracta de la Academia, el Liceo se parece mucho más a una Universidad moderna dedicada a la investigación científica.

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Aristóteles había reunido en torno a él un amplio círculo de investigadores, científicos, historiadores y filósofos. Los discípulos, bajo su dirección, estaban dedicados por completo a recopilar datos y observaciones sobre los más diversos asuntos. Hicieron una recopilación de 158 constituciones de ciudades griegas, una lista de los vencedores de los juegos píticos,

estudios sobre costumbres de países extranjeros, investigaciones filológicas y literarias sobre

literatura griega

historia de las matemáticas; y Menón la historia de la medicina.

Teofrasto se encargó de escribir una historia de la filosofía; Eudemo, la

Pero lo que verdaderamente destacó en esta época fueron los estudios sobre historia natural

y biología, donde aparte de algunos errores evidentes, aparecen observaciones y

descripciones difícilmente superables. Darwin llegó a decir: «Linneo y Cuvier son mis dioses, pero son unos niños comparados con el viejo Aristóteles». Todas las observaciones estaban guiadas por un principio: «Se debe dar más crédito a la observación que a las teorías, y a las teorías únicamente si están confirmadas por hechos observados» (La generación de los animales). Esto debió sorprender, sin duda, a la mayoría de los intelectuales griegos, mucho más acostumbrados a la especulación y a razonamientos abstractos que a observar. Quizá por esto Aristóteles se vio obligado a justificar su interés por los animales y demás seres vivos.

El Corpus Aristotelicum y sus principales objetivos. Se compone de:

Lógica u Organon (=instrumento) aristottelicum: 6 libros.

Filosofía primera o Metafísica: 14 librros

Física: 4 libros

Biología: 2 libros

Ética:

• A Eudemo: 7 libros.

• A Nicómaco: 10 libros.

• Magna Moralia: 2 libros.

- Política.

- Arte:

• Retórica: 3 libros.

• Poética: 2 libros.

• Poesías.

Como puede apreciarse el proyecto aristotélico tenía un carácter fundamentalmente científico. Mientras Platón perseguía objetivos de carácter moral y político, Aristóteles estuvo más inclinado hacia intereses fundamentalmente teóricos:

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- Resolver las deficiencias de la teoría de las Ideas, pues muchos párrafos sugieren que entendió su filosofía como un perfeccionamiento definitivo del platonismo.

- Desarrollar la ciencia empírica, empleando un método adecuado (la observación), en la

misma línea de la tradición científica y observadora de los filósofos jonios. Ya en la Academia debió existir una corriente similar, desde que se incorporó a ella Eudoxo de Cnido, excelente geógrafo y astrónomo.

Aristóteles fue el creador de la lógica, aunque tuvo su precedente en la dialéctica de Platón. No empleó el término «lógica» (lo hicieron después los estoicos), y el término «órganon» [=instrumento] sólo fue utilizado a partir del s. VI d.C. para designar el conjunto de los escritos lógicos de Aristóteles. La lógica es el instrumento de la ciencia, porque Aristóteles piensa que no hay ciencia sino de lo universal y necesario (en esto sigue fiel a la herencia socrática y platónica). La ciencia explica la realidad deduciendo lo particular de lo universal (que es su causa). Según Aristóteles, la función de la lógica es mostrar cómo en la ciencia se resuelve la problemática planteada por los presocráticos y por Platón: la relación entre lo uno y lo múltiple, entre lo universal y lo particular

Es silogismo es la estructura formal que permite realizar esa conexión. Aristóteles lo define como «un discurso en el que, una vez concedidas ciertas cosas, se siguen o concluyen necesariamente otras distintas» (Anal. pr., I, 1, 24 b 18). El silogismo expresa una relación de inclusión, muestra cómo lo particular se subsume en lo universal. El silogismo tiene tres términos: el primero o mayor (A); el medio (B); el menor (C). Por ejemplo: «Todo hombre (B) es mortal (A)»; «Sócrates (C) es hombre (B)»; luego «Sócrates (C) es mortal (A)». En Aristóteles, la lógica del silogismo sustituye a la dialéctica platónica

Pero, además del silogismo, Aristóteles recurrió a la inducción para conectar e incluir lo particular en lo universal. Mientras el silogismo procede deductivamente (va de lo universal a lo particular), la inducción sigue el procedimiento inverso. Cuando conocemos todos los casos particulares y de ellos extraemos una conclusión general, la inducción es completa. Si sólo conocemos uno o muy pocos casos particulares, entonces se trata de una inducción incompleta. Una otra sirven para aprehender los primeros principios de la ciencia, que pueden ser captados tanto por inducción (generalizando a partir de la percepción o de la memoria) como por intuición.

Según Aristóteles, tenemos conocimiento científico de algo cuando sabemos: [1] que existe tal cosa; [2] cuál es su esencia; [3] el porqué o la causa tanto de su existencia como de su esencia. Sólo cuando conocemos la causa podemos tener certidumbre de que la cosa es necesariamente así y no de otro modo. Esto significa que la ciencia, además de ser conocimiento de lo universal (no hay ciencia de lo particular), es también un conocimiento necesario y, en consecuencia, verdadero. Por eso afirma: «Adquirimos conocimiento científico acerca de un objeto cuando creemos conocer la causa en virtud de la cual es como es, sabiendo que tal causa guarda relación sólo con ese objeto y que el efecto no puede ser producido de otra manera».

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Sólo a través de la DEMOSTRACIÓN se consigue conocimiento científico. Por eso Aristóteles llama a la demostración «silogismo científico». No todo silogismo produce conocimiento científico; únicamente aquél que se basa en premisas «verdaderas, primarias, inmediatas, mejor conocidas que la conclusión y anteriores a ella». Para Aristóteles, la demostración debe basarse en unos primeros principios evidentes e indemostrables, que explican por qué la conclusión es necesariamente la que es. Estos primeros principios pueden ser: 1) Axiomas: comunes a todas las ciencias, como el principio de no-contradicción y el de tercero excluido; o propios sólo de algunas. 2) Tesis peculiares de algunas ciencias, que pueden ser «hipótesis» o «definiciones». La demostración permite establecer que una cosa existe y cuál es su causa

La DEFINICIÓN nos ayuda a descubrir lo que una cosa es (su esencia): expresa la esencia permanente de una cosa, mediante el género y la diferencia específica del objeto definido. Así, la especie «humana» se define como «animal [género próximo] racional [diferencia específica]». Para que una definición tenga valor científico, la conexión entre los conceptos de que consta debe establecerse por demostración.

La lógica silogística aristotélica sustituye a la dialéctica platónica como un nuevo procedimiento científico: ya no se trata de "ascender" al reino trascendente de las ideas. Pero Aristóteles mantiene lo que Platón consideraba la finalidad de la ciencia: alcanzar un conocimiento universal y necesario. El silogismo será el procedimiento que permita introducir lo particular en lo universal. Del mismo modo, la demostración se apoya en principios universales y la definición, otro de los principios de la demostración, sirve para establecer la «esencia» permanente de las diversas «especies» en que se puede clasificar la realidad (el individuo, lo individual, es indefinible). La lógica aristotélica no es estrictamente formal, sino que pretende reflejar la estructura de la realidad y hace continuamente referencia a ella.

Para ampliar esta temática consulte:

http://es.geocities.com/philoweb2005/p epistemologico.htm

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“Los otros son los que no somos nosotros, pero que si somos nosotros”

Esta sutil paradoja sirve para explicar que nosotros los griegos (filosóficamente hablando) y los otros, chinos o indios, los que están lejos (geográficamente hablando), estamos muy cerca cuando pisamos la raya de la transgresión, pues entonces se produce una transformación, ahora los otros somos nosotros, los transgresores, chinos, indios o griegos, y los otros son otros griegos, indios o chinos.

En la India hubo tres periodos relacionados con la religión dominante en cada época: el periodo védico, el brahmanismo y el hinduismo. Paralelamente surgen una serie de movimientos filosóficos heterodoxos contrarios a las enseñanzas tradicionales, los más

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conocidos son el budismo y el jainismo, pero también hay otra serie de movimientos menos conocidos que recibieron el nombre genérico de "maestros del error", contrarios tanto al brahmanismo como al budismo.

En China la filosofía tradicional surge con Confucio y sus seguidores y la transgresión la representan los taoístas con Lao Zi y Zhuang Zi como fundadores del movimiento. Posteriormente fue importado el budismo desde la India.

La historia del pensamiento indio antiguo se puede dividir en tres épocas: la época védica, la brahmánica y la hinduista, que pueden considerarse como el pensamiento oficial durante este periodo.

La literatura más antigua en la India es la literatura védica que está compuesta por las cuatro colecciones de vedas (Rig Veda, Sama veda, Yajur Veda y Atharva Veda), y representan la ortodoxia del pensamiento indio temprano. Posteriormente en la época del vedanta o final de los vedas aparecen los Brahmanas y las Upaninshads.

Las Upaninshads son sesiones secretas en las que el maestro trasmitía conocimientos al discípulo y tienen un carácter filosófico. Se trata de recopilaciones de textos anteriores por lo que tienen un estilo desigual y fueron escritas en sánscrito hacia el año -500. Los conceptos filosóficos mas importante de las Upaninshads son los de Brahman y atman. Brahman es el fundamento, la esencia del universo, lo absoluto, la realidad permanente por encima de las apariencias. Es un concepto difuso concebido de múltiples maneras y cuyo correcto significado solo estaba al alcance de los sabios. Atman procede de la palabra respirar, y significa originariamente el aliento, es el Brahman individual y también el yo o la conciencia, designa la individuo pero libre de ataduras humanas y de aspectos personales.

De la época brahmánica son las dos grandes epopeyas indias, el Mahabharata y el Ramayana, pero lo más importante es el trozo conocido como Bhagavadgita o canción del señor, donde se expresan las dudas del héroe Pándava antes de la batalla y recibe el consejo de la divinidad que le aconseja actuar por deber, por la acción misma y no por los resultados y las emociones. Este pasaje expresa una de las ideas centrales, la de actuar por sentido del deber independientemente de los resultados de la acción, ya que de esta manera no se acumula karman y se avanza en la liberación.

En la época hinduista se establecen de una manera definitiva e inamovible los seis sistemas filosóficos ortodoxos o darhsana, transmitidos en forma de sutras o aforismos recordatorios y que son los siguientes: Nyaya, Vaisheshika, Samkhya, Yoga, Mimansa y Vedanta. Cada una de estas ecuelas tienen sus textos canónicos y sus maestros Las ideas fundamentales y comunes a estos movimientos junto a los de Brahman y atman ya mencionadas, son los de karman que es la huella que los actos dejan en nosotros, el samshara o rueda del destino y que es distinto en cada uno según su karman. Nos vemos obligados a un ciclo de nacimientos y muertes. Para romper este círculo es necesario la Moksha o liberación, cuyo camino es que intenta enseñar la Upanishad, para escapar del samsara. Las Upaninshads proponen un camino intelectual hacia la liberación o Moksha, liberar su atman es la meta del ser humano y el camino es el conocimiento.

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* Las obras más antiguas están escritas en sánscrito y en védico, después se utilizó el pali.

Heterodoxos.

Durante esta época surgen una serie de movimientos filosófico-religiosos que proponían teorías diferentes a las enseñanzas tradicionales ortodoxas, los más conocidos son el budismo y el jainismo.

El budismo.

El budismo ocupa un amplio periodo de tiempo, que va desde tiempos del Buda, que nació en el año -566, hasta nuestros días. Aquí nos interesan los tres primeros periodos, en los que puede considerarse transgresor por la novedad de sus ideas contrarias a posición tradicional.

El primer periodo comienza con Buda (-566 o -563 a -486 o -483) que expone personalmente su doctrina y sus discípulos la mantienen, este periodo se llama budismo primitivo.

El segundo periodo comienza aproximadamente en el año -350 y se caracteriza por la existencia de numerosas escuelas. Se conoce como budismo Hinayana o pequeño vehículo.

El tercer periodo comienza en el siglo I, se caracteriza porque aparecen nuevas escuelas que renuevan los planteamientos anteriores y se conoce como budismo Mahayana.

Buda nació alrededor del año -566 y cuenta la leyenda que en ese momento nacen también su futura mujer Yadoshara, su cochero, su caballo, su elefante y el árbol bajo el cual alcanzó la liberación. Su verdadero nombre era Siddharta, antes de nacer era Bodhisattva (el que llegará a ser el Buda), también es conocido por Gautama.

En el célebre sermón de Benarés, en el parque de las gacelas, Buda expone su doctrina de la Cuatro Nobles Verdades: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, la aniquilación del sufrimiento y el camino que lleva a la aniquilación del sufrimiento, estas cuatro verdades conducen al Óctuple Sendero: recto conocimiento, recto pensamiento, rectas palabras, rectas obras, recta vida, recto esfuerzo, recta consideración y recta meditación.

El budismo es una filosofía de liberación, que proviene del carácter insatisfactorio de este mundo, y sitúa el origen de todos los males en la ignorancia, propone mediante la sabiduría alcanzar el nirvana, un estado al que se puede llegar y que es la completa liberación, pero del que no se puede hablar por ser un estado experiencial e intransferible.

Para el budismo es fundamental el concepto de Dharma, porque todo está constituido por Dharmas, inmateriales y transitorios, es un concepto escurridizo que evolucionará hacia las teorías del vacio. Lo único que existe son Dharmas y solo durante un breve momento, el suficiente para dar lugar a nuevos Dharmas.

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Durante el periodo Mahayana surgieron varias escuelas budistas, las más relevantes desde el punto de vista de la transgresión son la escuela Madhyamika fundada por Nagarjuna el nihilista y la escuela Yogacara.

Nagarjuna y el budismo nihilista.

-- El emperador: ¿Cual de las doctrinas sagradas es la más importante?

-- El sabio: El mundo está vacio, no tiene sentido llamar sagrado a nada.

-- El emperador: ¿Quien se atreve ha hablarme así?

-- El sabio: No lo sé

La filosofía de Nagarjuna es una de las más radicales en cuanto a la negación de la realidad que percibimos: todo es ilusorio, incluido el nirvana y los propios dharmas.

Dice Nagarjuna que todo es como un sueño o un espejismo y trata de mostrarnos la total irrealidad del universo.

El vacío (shunyata) es la verdadera naturaleza, pero está velado por lo ilusorio, que es lo que se presenta ante nosotros. Hay una realidad ilusoria, que es la que percibimos y otra realidad que está oculta.

La misión de la filosofía es desvelar esa ilusión, y alcanzar el conocimiento desprendiéndose de todo, incluso del propio desprendimiento. Esto implica no mantenerse en una posición fija, sino despegarse de cualquier posición, no aferrarse a los dharmas.

Del budismo Mahayana surgieron varias escuelas, las principales fueron la madhyamika y la yogacara. La escuela Madhyamika se extendió durante un periodo de tiempo relativamente largo, desde su fundación por Nagarjua en el año 150 hasta el año 800 (aprox.).

Sus principales tesis son: que todo está vacio, que todo es irreal, excepto el vacio que es lo único real, que todo es momentáneo y que todo es ilusorio. Defiende una posición nihilista radical que niega incluso la existencia, porque todos los seres son irreales.

Maestros del error.

Estos "maestros del error" nos interesan aquí porque en sus enseñanzas encontramos ciertos elementos comunes con los cínicos, escépticos y epicúreos. Cuando se habla de culturas tan diferentes todo intento de encontrar parecidos debe ser cuidadoso y provisional, pero en un viaje a través de la transgresión filosófica no pueden faltar.

Purana Kassapa, el amoralista, enseña la ausencia de valor de la acción tanto para el bien como para el mal.

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Makkhali Gózala, el determinista, para quien todo está fatalmente dispuesto por el destino, por tanto las acciones humanas eran moralmente irrelevantes y carecían de consecuencias.

Ajita Kesakambala, el materialista, sostenía que todo tiene su origen en la materia, y niega la existencia del alma, de los dioses y de todo lo sobrenatural. Niega la transmigración al afirmar que el hombre termina con la muerte. Defiende la tesis contraria a los deterministas defendiendo la libertad radical del ser humano. La felicidad depende de los placeres de los sentidos.

Pakudha Kaccayana, el atomista, es uno de los representantes del atomismo en la India, a los cuatro elementos añade el placer, el dolor y el alma individual. También propugna la existencia del vacío.

Sanjaya Belatthaputta, el escéptico, tenía por norma no afirmar ni negar nada, ni emitir

juicios, adopta una posición evasiva, proponiendo la suspensión del juicio (epojé) frente a toda cuestión. Tuvo muchos seguidores los cuales también concedían una gran importancia

a la ataraxía.

La filosofía China antigua apareció durante la época de las Primaveras y Otoños (-722 a - 481), el título de primer filósofo se le atribuye a Confucio (Kongfu Zi), que tuvo mas de trescientos seguidores y fundó la escuela de los letrados.

Le sucedió la época de los Reinos Combatientes (-481 a -221), que fue un periodo difícil, con luchas continuas y crisis económicas y sociales. En esta época surgió el otro gran movimiento, el taoísmo y sus fundadores Lao Zi y Zhuang Zi.

Durante estas épocas la filosofía representa un papel muy importante en la sociedad china, ya que no se da una religión. Surgen numerosas escuelas y tendencias filosóficas y se las conoce como las Cien Escuelas de Pensamiento.

Como en Grecia, también en China hay una filosofía de carácter social, que se ocupa de asuntos que afectan a la sociedad, como las escuelas confucionistas, legistas o moistas entre otras, y escuelas que se dedican a un pensamiento más bien individual, principalmente taoístas y budistas.

Convivieron, es estas épocas, otras escuelas de cierta relevancia como las escuelas de los lógicos, sofistas, escuelas cosmológicas.

* La traducción al castellano de los nombres y conceptos chinos, no está unificada y hay

varias romanizaciones, se puede decir, por ejemplo, Tao o Dao. Actualmente se suele adoptar la romanización llamada pinyin, pero en occidente es mas conocida la anglosajona. Aquí utilizaremos indistintamente las dos, en función en cada momento de la claridad de lo que se quiere exponer, por ejemplo usaremos Tao Te Ching en lugar de Daodejing, para nombrar al libro del Tao, pero en otro momento diremos Lao Zi en lugar de Lao Tse.

I Ching, el Libro de las Mutaciones.

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El Libro de las Mutaciones es un libro fundamental en la cultura y el pensamiento chino, es tanto un libro de adivinación, como un libro de conocimiento e influyó decisivamente en el confucianismo y en el taoísmo.

Su antigüedad se pierde en el tiempo, pero se sabe que hace aproximadamente 3.000 años fue revisado por el rey Wen y su hijo el duque de Chou, se sabe también que Confucio hizo varios comentarios sobre él.

El libro expone uno de los elementos fundamentales de la filosofía china, el cambio constante de las cosas y de los seres, de una manera cíclica y no lineal, simbolizado por el yin y el yang, que refleja una concepción dinámica del mundo. La palabra Ching se traduce como texto y la palabra I como cambio o mutación, por eso se le conoce en castellano como Libro de las Mutaciones.

Esta compuesto por 64 figuras llamadas hexagramas compuestos por líneas enteras y líneas partidas que representan yin y yang. Cada hexagrama se compone de un breve y enigmático texto y de un comentario o interpretación del mismo.

Confucio.

Confucio nació en el siglo -VI, en la época de las Primaveras y Otoños y fue el director de la Escuela de los Letrados, que se dedicaban al estudio de las tradiciones clásicas.

Su obra más importante es "Analectas", en la que trata de sus propias convicciones respecto del comportamiento de cada uno. Para Confucio el progreso espiritual se basa en uno mismo

y en la responsabilidad de los propios actos. Se trata de una ética un tanto aristocrática y muy rigurosa, por lo que pocos hombres podían seguirla en los términos dictados por Confucio.

A pesar de esto tuvo muchos discípulos. Los más conocidos son Meng Zi (Mencio) y Xun Zi.

Taoísmo.

El taoísmo se desarrolló a partir del siglo -IV, durante la época de los Reinos Combatientes, que fueron unos tiempos de crisis y de incertidumbres, donde los sabios buscaban soluciones individuales con un reducido número de discípulos, lo que ocasionó la aparición de numerosas escuelas.

Sin embargo el taoísmo que nos ha llegado está unido a dos nombres que son considerados como los fundadores de este movimiento, los irónicos maestros Lao Zi y Zhuang Zi y a tres textos: el Tao Te Ching, el Zhuangzi y el Liehzi.

Los taoístas vivían alejados de los asuntos políticos, despreciando las costumbres, el afán de lucro y el poder, defendiendo la libertad individual y buscando los caminos de la felicidad interior. Esta forma de pensar es comparable a la de sus colegas griegos de la época, cínicos

o epicúreos. El término Tao es semejante al hinduista Dharma o al griego Logos, tiene un

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sentido de camino pero también de lo indeterminado e inaprensible. tiene mucho que ver también con lo vacio, lo que puede contener. El Tao es un abismo insondable.

Lao Zi.

Poco se sabe con certeza de su vida, pero cuenta la leyenda que un buen día decidió abandonar en mundo en el que vivía y salirse de sus fronteras montado en un buey, uno de los guardias de la frontera le pidió que le dejara escrito algo de su sabiduría, y así fue escrito el Tao Te Ching, el libro del Tao y de la Virtud, después Lao Zi desapareció al otro lado de la frontera.

La obra fue escrita aproximadamente entre los siglos -IV y -III, en un estilo poético y compuesto por breves máximas. Tiene un carácter transgresor y revolucionario contra el confucianismo tradicional. El contenido del libro es bastante enigmático y a pesar de las numerosas traducciones e interpretaciones que se han hecho en occidente, el libro sigue manteniendo un carácter oscuro. Comienza diciendo que el Tao del que se puede hablar no es el Tao verdadero, que el Tao es anterior y posterior a todo lo demás y que es la madre de todas las cosas. Otros conceptos fundamentales son el de vacío y el de no intervención (wuwei). No se debe interferir en las cosas, sino dejarse llevar por ellas. Tao significa camino y el libro pretende ser un camino de transformación interior, de liberación. El Tao Te Ching está dividido en dos partes la primera habla de Tao y la segunda del Te, que se puede traducir por virtud, pero en el sentido que le hemos al mismo término en griego como areté.

Zhuang Zi.

Vivió alejado de los asuntos públicos dedicado a la filosofía y a la poesía. Es autor del libro conocido como Zhuangzi, aunque se cree que solo escribió los siete primeros capítulos conocidos como Capítulos interiores. Escrito como un largo poema donde expone su filosofía taoísta, un poco irónica y un poco escéptica, influido por la visión cambiante del mundo que tenía la cultura china. Al principio solo había la nada y no tenía nombre, de la nada se originó el uno, que tenía existencia pero carecía de forma, de ahí se originaron todos los seres.

Otras obras importantes para el taoísmo fueron el ya mencionado Liehzi y el posterior Huainanzi escrito en el siglo -II, que es una síntesis del pensamiento taoísta anterior y ejerció una gran influencia.

El Tao se consigue mediante la no acción (wuwei) y la espontaneidad. Los taoístas podrían considerarse como anarquistas en el sentido que no reconocían a ningún estado y consideraban negativo cualquier autoridad social. Respecto de la muerte no hay porque preocuparse pues nacimiento y muerte son dos momentos de la continua transformación del universo, nuestra materia recibe una nueva forma. 3

Durante la Edad Media, el pensamiento filosófico árabe y judío tuvo tal influencia en el pensamiento cristiano que produjo un cambio en su orientación. La aparición de la filosofía

3 Citado de la página: http://www.cinicos.com/ch04.htm

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árabe y judía fue fruto de su contacto con el pensamiento del mundo griego. La filosofía influyó en el campo científico, teológico, jurídico, etcétera, puesto que en todos estos ámbitos se utilizaron métodos propiamente filosóficos. Su orientación tuvo carácter racionalista y religioso, ya que su objetivo fue conciliar la filosofía con la teología. Estos pensadores consideraron que la labor de la filosofía era ayudar a comprender y demostrar a Dios haciendo accesible la Revelación que aparece en los libros sagrados.

Fue llamado el filósofo de los árabes y se le considera el primer filósofo célebre de la filosofía musulmana. Su vida transcurrió durante el siglo IX, vivió en Basora y luego en Bagdad, coincidiendo con el apogeo cultural; allí colaboró en las traducciones encargadas por los califas. Murió en el año 873.

Fue un enciclopedista y sus conocimientos abarcaron prácticamente todos los dominios del saber griego: aritmética, geometría, astronomía, música, óptica, medicina, lógica, psicología, etcétera. Incluso realizó un comentario a los ocho primeros capítulos del Almagesto de Ptolomeo, el Libro sobre el arte mayor, exponiendo los logros científicos griegos y reconociendo que la filosofía griega suponía una búsqueda de la verdad. También escribió una exposición de todos los tratados aristotélicos titulado Sobre los libros de Aristóteles.

Con él se incorporaron por primera vez elementos ajenos al pensamiento de la época. Consideraba la filosofía como un saber concordante con la verdad revelada y fue el primero en centrar su planteamiento en las relaciones entre la religión y la filosofía.

Al-Kindi, al igual que Aristóteles, sostenía que el último grado de la filosofía es la teología, el conocimiento de la causa primera: «En el conocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas está incluido el conocimiento de la divinidad, el conocimiento de la unicidad de Dios y el conocimiento de la virtud y, además, un conocimiento completo de todo lo que es útil» (Sobre la filosofía primera). Por lo tanto, la filosofía es simultáneamente un conocimiento teórico y práctico.

En sus estudios sobre el alma y el intelecto fue un continuador de la tradición neoplatónica considerando la razón como la fuente del conocimiento que se asienta en el alma y el intelecto. Creía que el entendimiento está siempre en acto como una inteligencia, es decir, como una sustancia espiritual distinta del alma, superior a ella y que actúa sobre ella para hacerla pasar de inteligencia en potencia a inteligencia en acto.

Suponía la existencia de dos mundos, el inteligible, auténtica realidad, y el sensible, que es una mera sombra y reflejo del otro.

Alfarabí, Es el segundo gran nombre de la filosofía árabe, nació en el segundo tercio del siglo IX. Estudió y enseñó en Bagdad y, posteriormente, marchó a Damasco, donde murió en el año 950. Tradujo y comentó al neoplatónico Porfirio y el Organon de Aristóteles, escribió tratados sobre La inteligencia y lo inteligible, sobre El alma, etcétera. Una de sus obras más significativas es Concordia entre el divino Platón y el sabio Aristóteles, pues pensaba que el pensamiento aristotélico estaba de acuerdo con el de Platón.

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Alfarabí creó la distinción entre esencia y existencia que marcó una etapa en la historia de la metafísica. Para realizar esta distinción se basó en una observación lógica de Aristóteles: la noción de lo que una cosa es (su esencia) no incluye el hecho de que esa cosa exista (su existencia). Si esto fuera así, bastaría conocer lo que es el hombre para saber que el hombre existe, y esto no es así. No tenemos ninguna prueba de la existencia de las cosas hasta que no obtenemos una percepción por los sentidos. Por lo tanto, la existencia es un accidente de la esencia. Posteriormente, Tomás de Aquino incluirá la esencia bajo la existencia llevando a cabo una reforma de la metafísica.

Una característica fundamental de la filosofía de Alfarabí es su carácter político. Con una clara influencia platónica buscaba cimentar un estado sobre bases filosóficas. La filosofía es el camino para poder alcanzar una sociedad perfecta; identificó la figura del filósofo gobernante platónico con el profeta guía musulmán. La ciudad perfecta sería una organización única que se ramificaría a toda la humanidad y donde se alcanzaría la realización plena y racional del hombre.

Maimónides: Nació en el año 1135 en Córdoba, pero tuvo que abandonar España debido a la intolerancia de los almohades refugiándose en Fez y trasladándose posteriormente a El Cairo, donde murió en 1204. Su inspiración, como en filósofos anteriores, se encuentra en la filosofía aristotélica y neoplatónica con predominio de la primera. Ejerció mucha influencia en filósofos cristianos del siglo siguiente, especialmente en Tomás de Aquino.

Debe su celebridad a su Guía de perplejos, una suma de teología escolástica judía dirigida a personas instruidas en filosofía pero indecisas con la manera de conciliar la filosofía, la ciencia y la Escritura.

Según Maimónides, aunque la Ley y la filosofía tienen naturalezas distintas deben conciliarse; es más, el objetivo de la filosofía es la demostración y confirmación de la Ley. Se puede demostrar que Dios existe y que es uno e incorpóreo. De manera parecida a Alfarabí expone que las cosas existentes son contingentes y, por lo tanto, reclaman la existencia de un Ser necesario. La existencia de Dios está demostrada independientemente de si el mundo es eterno o ha sido creado ex nihilo en el tiempo. De todas formas, niega que el mundo sea eterno; es contingente y resultado de la libre voluntad divina.

De Dios sabemos que existe, pero no sabemos lo que es, solo podemos hablar de Él acumulando atributos negativos, esto es, negando toda imperfección; así sabremos, al menos, lo que no es. Esta doctrina evidencia la preocupación judaica de impedir cualquier ataque a la unidad de Dios.

Respecto al ser humano, Maimónides afirma que cada hombre tiene una capacidad intelectual que varía según sus méritos y se reúne con el intelecto agente después de la muerte. La inmortalidad no pertenece al hombre individual, ya que si la materia (en cuanto forma sensible corpórea) es lo que nos individualiza, al morir y corromperse tan solo queda el puro intelecto. El hombre no es inmortal en cuanto individuo, sino solo como parte del

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intelecto activo. Esta doctrina será totalmente rechazada por Tomás de Aquino en el siglo

XIII. 4

Para saber más de este tema consulta: http://filosofia.idoneos.com/index.php/333585

LecciónLecciónLecciónLección 4:4:4:4: LaLaLaLa ideaideaideaidea dededede lalalala filosofíafilosofíafilosofíafilosofía enenenen EuropaEuropaEuropaEuropa

La Edad Media es el periodo más extenso en la historia y de mayor influencia en Europa, de por sí su impacto fue a tal medida que le permitió construirse como potencia económica, política y académica. Este espacio temporal comprendido entre la Edad Antigua y la Edad Moderna la cual se produjo como consecuencia de la crisis del Imperio Romano y las invasiones bárbaras que dieron una nueva configuración a Europa. Algunos consideran que su inicio fue la caída del Imperio Romano en el año 476 cuando el bárbaro Odoacro depuso

al emperador Rómulo Augusto y duraría hasta el siglo XV en el que grandes acontecimientos

dieron nacimiento a una nueva era, entre ellos la invención de la imprenta, la consolidación

de Europa con la expulsión de los moros de España y el descubrimiento de América.

Grandes acontecimientos se dieron en este período histórico que le dieron identidad como época: las invasiones y conquistas de los pueblos bárbaros que fueron consolidando la nueva Europa a costa del decadente imperio romano, el establecimiento del Imperio Carolingio y la pretensión de Carlomagno de volver a instaurar el Imperio Romano, el surgimiento en Arabia del Islam como una nueva y poderosa religión, la hegemonía de la Iglesia Católica, la aparición del feudalismo con sus consecuencias sociales y económicas y las Cruzadas que, con el pretexto de salvar los lugares sagrados del cristianismo, llenaron de sangre el mundo en nombre de la religión y favorecieron el comercio.

La Edad Media se divide en tres grandes etapas, la Temprana Edad Media, que va del siglo

V al siglo VIII, la Alta Edad Media que va del siglo IX al siglo XI y la Baja Edad Media que

va del siglo XI al siglo XIV.

La Temprana Edad Media estuvo marcada por el Imperio Carolingio que abarcó el período del siglo VIII al X con la supremacía de los reyes francos, especialmente Carlomagno, y la aparición del Islam en el año 620 con la predicación de Mahoma. Generalmente se considera este período como un tiempo de florecimiento económico y cultural.

Políticamente se afectó el concepto de ciudadano, propio del mundo romano, por el de dependencia, propio de los pueblos germánicos, que favorecerá el vasallaje y el feudalismo.

Culturalmente el latín, de uso corriente en la corte y en el mundo eclesiástico, fue modificándose hasta formar los idiomas que hoy conocemos: el español, el portugués, el alemán, el italiano, etc. La vida cultural se concentra en la conservación y transcripción de los autores clásicos y en la producción de enciclopedias, como “Las Etimologías” de San

4 Texto tomado de la página: http://www.kalipedia.com/filosofia/tema/monografia-filosofia-arabe-

judia.html?x=20070718klpprcfil_173.Kes

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Isidoro de Sevilla, que pretendían reunir todo el conocimiento humano. Carlomagno creó la gran Escuela Palatina de Aquisgrán bajo la dirección del monje inglés Alcuino de York (735- 804), quien despertó en Europa el interés por el conocimiento y el desarrollo de la escritura.

Desde el punto de vista religioso, las tribus bárbaras van siendo cristianizadas y se consolida la Iglesia Católica como la Iglesia del Imperio. La Iglesia ayudó a consolidar la Europa que hoy conocemos y conservó muchas de las instituciones y costumbres del mundo romano y de la civilización griega, sobre todo por el papel de los monasterios, que ayudaron a conservar mucho de la cultura antigua.

Un acontecimiento fundamental de esta etapa será la donación, por parte del Emperador Pipino, a la Iglesia Católica del poder temporal sobre lo que se llamarían los Estados Pontificios, lo que le daba al Papa poder temporal y político. Esos Estados durarían once siglos, desde su donación en el 752 hasta la Reunificación Italiana en 1870.

La reforma a la decadencia a la que había llegado la Iglesia, provino de los monjes benedictinos del Monasterio de Cluny, que pronto se convirtió en un ejército de monjes que difundieron por toda Europa los vientos de la reforma. Los monjes llevaron el Evangelio a todas partes, especialmente a los pueblos invadidos por los bárbaros, a los que cristianizaron rápidamente.

La Alta Edad Media, que abarca los siglos IX, X y XI se caracteriza por un amplio desarrollo demográfico, económico y social, que coincidió y fue consecuencia de un período de tranquilidad climática, que permitió cosechas productivas y generosas. Europa se expande por medio mundo por medio de las cruzadas, que generan grandes beneficios económicos y el desarrollo en muchos aspectos de la economía y la industria. Aparecen las grandes ciudades y en ellas la burguesía como un nuevo estamento social. En este mismo momento aparecerá la universidad y con Santo Tomás de Aquino, la Escolástica llegará a su cumbre más alta.

Esta fase de la Edad Media tiene una configuración social bien definida, distribuida entre los que pelean (guerreros), los que oran (clérigos), y los que trabajan (campesinos), relación social que duraría hasta la caída de la Edad Media. Algunos elementos relacionados con el referente social del Medioevo.

La nobleza y el alto clero (obispos y abades), estaban en la cumbre de la organización social y en general tenían buenas relaciones con el fin de cuidar sus intereses económicos y políticos.

La nobleza se dedicaba a la dirección de la guerra, la administración de tierras y bienes y el vasallaje.

El clero era un grupo social muy fuerte en un tiempo marcado de una manera exagerada por la religión y por el enorme poder económico, social y político de la Iglesia Católica.

El feudo y el vasallaje establecían un verdadero contrato social entre el siervo y el amo, a los que unían promesas de beneficios en tierras y en bienes y obligaciones de defensa y de guerra.

La progresiva instalación de las monarquías y la consecuente consolidación de los estados nacionales fue haciendo menos duras las condiciones de los siervos.

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La consolidación de las ciudades favoreció el nacimiento de la burguesía que eran los habitantes de las ciudades (burgos), que se iban haciendo más conscientes de sus derechos y de las posibilidades de la vida (educación, cultura, participación política, etc.).

La marginación y la exclusión, ya sea por razones económicas o políticas o religiosas, mostraban el rostro oscuro del progreso. Los huérfanos, las viudas, los leprosos, los judíos, las prostitutas, etc., formarán los cordones de miseria de las grandes ciudades.

A fines del siglo XII aparece la Universidad como una organización de estudiantes y

maestros que, como gremio (universitas), defienden sus intereses y su independencia. Pronto se pusieron bajo la protección de la Iglesia para escapar de los controles de los

gobiernos.

Las universidades inventaron, entre otras cosas, la huelga y las marchas, con las que desprestigiaban a los gobernantes y a las ciudades y conseguían sus propósitos. Las primeras carreras eran la filosofía, la teología, el derecho y la medicina.

Poco a poco, la Universidad fue configurándose hasta llegar a la que tenemos hoy, pero tuvo que pagar muy caro el precio de ser protegida por otras instituciones, que terminaban injiriendo en sus decisiones.

La Baja Edad Media, que va del siglo XII al XIV, se caracterizó por ser una etapa de crisis y de decadencia, producida por grandes cambios climáticos, verdaderas pandemias como la de la peste negra que, en el lapso de tres años, redujo en una tercera parte la población de Europa. Esta crisis generalizada produjo el fin de la Edad Media y con ella el del feudalismo y abrió la puerta al capitalismo y al Renacimiento.

Hacia el siglo XI se produjo un despertar de la filosofía en occidente, gracias al redescubrimiento de las obras de los grandes filósofos griegos, especialmente Platón y

Aristóteles y por el afán que se despertó, por todas partes, de conciliar los textos de los griegos con las distintas religiones que predominaban en ese entonces (cristianismo, judaísmo e islamismo), ya que, aparentemente, los mismos textos, ponían en duda las bases

de esas religiones. Así se produjo un fenómeno cultural muy interesante: Avicena, el médico

y filósofo persa, introdujo el neoplatonismo a la sustentación del Islam; el poeta judío Yehuda Ibn Gavirol trató de conciliar judaísmo y aristotelismo y, finalmente, San Anselmo relacionó al platonismo con el pensamiento cristiano. Todos ellos coinciden en el afán de armonizar razón y revelación. En pocos momentos de la historia, se repetirá un fenómeno cultural tan intenso y enriquecedor como en esta época (dato que algunos deberían considerar antes de

hablar de oscurantismo).

Los textos griegos llegaron a occidente desde la España musulmana y cristiana mediante

nuevas traducciones del griego al árabe y al latín y al castellano. Esta labor de traducción y

el furor que supuso el estudio de estos textos, favoreció la aparición de la Escolástica,

llamada así por su origen escolar, como movimiento intelectual tanto filosófico como teológico. Aunque, en ese sentido, podríamos hablar de una “escolástica árabe” o de una “escolástica judía”, usaremos de ahora en adelante el término “escolástica” para referirnos a

este fenómeno en el ambiente cristiano de la Europa medieval.

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La Escolástica conoció varias etapas y encontró su clímax en la Alta Escolástica, en la que Santo Tomás de Aquino se presenta como su más encumbrado representante. En esta misma etapa se producen otros acontecimientos que serán características fundamentales en el desarrollo de la misma: la fundación de las universidades, el ingreso de las llamadas órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos), a la Universidad y la incorporación y asimilación del redescubierto Aristóteles.

La universidad aparece como una evolución de las escuelas palatinas y monacales y como una conquista cultural muy grande, porque en ella los maestros y los estudiantes buscaban, precisamente, liberarse del control de los gobernantes y de los monjes para asegurar el fin de la educación por sí mismo. Poco a poco, la universidad irá consolidándose y liberándose de poderes externos hasta conseguir lo que hoy llamamos la “autonomía universitaria”. La universidad se entendía como un gremio que defendía los intereses de los maestros y de los estudiantes.

Las llamadas órdenes mendicantes (que no vivían de las rentas o del trabajo sino de lo que la gente les daba), entre ellas los franciscanos y los dominicos, terminan entrando a la universidad como maestros y se convierten en protagonistas de la misma. Las distintas órdenes convertirán ese protagonismo en algo crucial para ellas y pondrán al servicio de la academia a sus mejores hombres.

Finalmente, otra característica muy importante de esta época será la incorporación del pensamiento aristotélico a la universidad. Si bien al principio hay algunos choques con la Iglesia por algunos libros muy polémicos que ponían en duda los dogmas de ese tiempo, finalmente los textos aristotélicos se instalarán como la máxima autoridad intelectual del Medioevo.

Las Etapas de la Escolástica

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Fuente: http://www.luventicus.org/articulos/04U004/index.html Otra característica propia de la Escolástica es el

Fuente: http://www.luventicus.org/articulos/04U004/index.html

Otra característica propia de la Escolástica es el recurso a las “autoridades” (autores o textos), que dan peso a lo que se está diciendo o escribiendo. Esas autoridades serán la Biblia y los escritores de origen eclesiástico, sobre todo aquellos que gozan de mayor prestigio; otra autoridad será un autor en el que se respalda lo que se dice, como Platón o Aristóteles, un Padre de la Iglesia o lo que dice algún Concilio.

De hecho, a los escolásticos no les interesaba tanto hacer nuevos descubrimientos, sino demostrar la solidez de sus creencias religiosas. En ese sentido, se habla de que la filosofía se convirtió en la esclava de la teología. Por lo mismo, el estilo será más dialéctico y discursivo que otra cosa, porque se trataba más de convencer que de crear. Esto hizo avanzar mucho a la lógica y a la teología.

La Escolástica se caracteriza por una doble tensión: por un lado, el ambiente profundamente religioso de la época, que se caracteriza por la presencia omnímoda y avasalladora de la Iglesia Católica en occidente (salvo la España musulmana), con unos valores religiosos muy

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precisos, y, por el otro lado, el afán intelectual que se despierta con el redescubrimiento de Platón y, sobre todo, de Aristóteles. Este diálogo entre fe y razón, que muchos filósofos, especialmente San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino trataran de conciliar, dará a la Escolástica y a la Edad Media, de la que ella hace parte, ese matiz que le dará sello y lustre.

San Alberto Magno tonó los conceptos aristotélicos en su totalidad, los cuales comentó de

manera enciclopédica, dándole mucho realce a los conceptos científicos, lo que se tradujo de inmediato en el desarrollo de la ciencia natural. El monje inglés Roger Bacon dio un paso adelante y propuso que, haciendo a un lado a los autores antiguos y su autoridad, se pasara

a la ciencia experimental. Pero fue Tomás de Aquino quien, con mayor propiedad, unió la

ciencia de Aristóteles y la teología de San Agustín para construir en sus escritos, sobre todo

en sus Sumas, todo un sistema filosófico y teológico convincente y rigurosamente elaborado.

Estos acontecimientos, unidos a los grandes descubrimientos que beneficiaban especialmente el transporte marítimo (la brújula, el astrolabio, la pólvora, el desarrollo de naves más eficientes y los avances cartográficos), permitieron el desarrollo del comercio y el flujo de nuevas ideas, que ayudaron a equilibrar y, en muchos casos, a disminuir la influencia de la Iglesia y permitieron el desarrollo tecnológico y científico. De esta forma, se cerraba para el mundo el capítulo de la Edad Media, con sus grandezas y con sus miserias, y asomaba la Edad Moderna, el Renacimiento, con la esperanza de un mundo mejor y más desarrollado.

El fin de la Edad Media coincidió con una serie de acontecimientos que permitieron el nacimiento de la Edad Moderna, si bien podemos afirmar que los cambios en la historia no son tan perceptibles y no se pueden fijar fechas exactas para los mismos.

Por supuesto que la economía al inicio de la Edad Moderna fue fundamental, como la aparición de gigantescas minas de plata en el centro de Europa permitió la circulación de dinero fresco, el cual unido a los capitales obtenidos mediante la usura y la rapiña y a la afluencia de mano de obra barata, señalan el comienzo del capitalismo y la aparición de la burguesía con detrimento a la nobleza tradicional. Aparecen nuevos ricos y el capitalismo, fuertemente ligado al comercio, empieza a asentarse en Europa, para ya no abandonarla jamás… La estrecha mentalidad gremial de la Edad Media era reemplazada por un capitalismo más agresivo que buscaba nuevas rutas de comercio, lo que favoreció grandemente las hazañas marítimas hacia América y hacia Oriente, y nuevas posibilidades de negocios

Nuevas ideas, como las propagadas por Maquiavelo (1469- 1527) y Tomás Moro (1478- 1535), favorecieron la aparición de las monarquías absolutas que permitieron la superación de la fragmentación del poder propio del Medioevo y la consecuente concentración del poder. Igualmente, aparecieron los estados nacionales, que antes estaban diluidos en manos de muchos nobles y que ahora adquieren un estatuto más definido. Este nuevo orden permitió

el control de la sociedad en todos sus aspectos: social, cultural, económico y religioso.

Aparece el humanismo, en contraposición con el dogmatismo medieval, que, de la mano, entre otros, de Erasmo de Róterdam (1469-1536), que se basa en el hombre y en sus posibilidades y que desecha el papel de lo religioso en la vida de los hombres. La saturación religiosa de la Edad Media que llegó a ser teocéntrica, desembocó, como reacción, en el

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humanismo. Se echó mano de los valores de la antigüedad clásica para no tener que caer en los moralismos medievales. El descubrimiento de la imprenta, permitirá la circulación de las ideas y el desarrollo de las mismas.

Al zafarse de la tutela eclesiástica, los científicos se dedicaron con frenesí al estudio de la naturaleza y del hombre como creatura natural. Esto permitió no solo grandes descubrimientos, sino que también aportó el genio de grandes descubridores e inventores:

Copérnico, Galileo, Kepler, etc., que ayudaron a crear un mundo nuevo y que tendieron una sombra gigantesca sobre la Edad Media, hasta el punto de olvidar sus propias luces y grandezas y dejándola con el estigma del oscurantismo y el atraso.

La filosofía de la Edad Antigua centró su discurso en la realidad, buscando el principio de la naturaleza y del mundo; la de la Edad Media la centró en los problemas de Dios. La de la Edad Moderna se va a centrar en el hombre. Características de esta etapa serán las siguientes:

1)

Valoración de la persona y de la individualidad.

2)

Supremacía de los valores naturales del hombre y descrédito de los sobrenaturales.

3)

Fin de la visión tolomeica del mundo y revolución copernicana.

4)

Desarrollo del método experimental.

5)

Renacer del espíritu de libertad. 5 .

Para ampliar esta temática consulte: http://www.monografias.com/trabajos16/historia-

filosofia/historia-filosofia2.shtml

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La filosofía latinoamericana, como la ciencia, no es regionalista, y uno de los rasgos que distinguen al auténtico filósofo del simple moralista, hacedor de máximas o pensador reflexivo, es precisamente su ubicación en el marco filosófico que le toca vivir. Debe asimilar las doctrinas prevalecientes en su época y reaccionar ante estas tendencias, pero sin desatenderse de la herencia filosófica que le corresponde recibir. Entablar un diálogo con el pasado plenamente consciente de los problemas inherentes a su realidad presente.

¿Cómo se inició su historia y cómo ha sido su evolución? En Iberoamérica la filosofía ha adquirido un carácter social impuesto por el desarrollo histórico, cultural, económico y político de nuestro continente, cuyo advenimiento a la civilización occidental es relativamente reciente. Así, cuando en América se inicia la actividad filosófica, la filosofía tiene ya en Europa una historia que comprende más de veinte siglos.

A finales del siglo XVI se inició una etapa de controversia doctrinal. Hay lucha ideológica

5 IBARRA, Cesar. Módulo Filosofía Medieval, Unad, Pasto, 2008. pag. 107 a 110

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entre las órdenes religiosas y como una débil proyección del Renacimiento hacen su aparición el platonismo y el neoplatonismo. La filosofía del siglo XVII es ajena a los avances logrados en Europa. La política de España tiene aisladas a sus colonias de América y es sólo en las últimas décadas de ese siglo cuando se advierten algunos indicios del pensamiento moderno.

Para la segunda mitad del siglo XVIII, los jesuitas, originalmente enemigos de Descartes, rectifican su opinión y propician el cambio intelectual a favor del modernismo. Al terminar la primera mitad del siglo XIX los países de América habían logrado su independencia política, sin embargo, persisten las ataduras que subordinan el pensamiento de los latinoamericanos a su pasado colonial. En búsqueda de la emancipación intelectual, es el venezolano Andrés Bello, el primero en declarar una segunda independencia: la ideológica.

El idealismo y el positivismo aparecen en América Latina con cierto retraso. La filosofía latinoamericana ha existido durante la colonia y en el siglo XIX, pero debemos aclarar que esta filosofía no se realizó de manera exclusiva por los pensadores de aquellos tiempos. Hubo intelectuales que reflexionaron filosóficamente, aunque su actividad principal no era filosofar. Su labor filosófica estuvo siempre supeditada a intereses religiosos o políticos. Actualmente el ejercicio de la actividad filosófica en los países Iberoamericanos exige una formación más profesional y técnica.

Durante las últimas décadas, las tendencias de mayor influencia en latinoamérica han sido:

1. La filosofía Cristiana-Tomista

2. El Marxismo

3. El existencialismo

4. La filosofía analítica

5. El movimiento americanista

Revisemos algunos de ellos: sobre el movimiento americanista se presenta a continuación algunos conceptos fundamentales.

Movimiento americanista: Desde 1842, cuando el argentino Juan Bautista Alberdi se planteó la interrogante sobre la posibilidad de una filosofía latinoamericana auténtica, la mera pregunta ponía de manifiesto una peculiaridad de nuestra filosofía, pues ésta es la única que se cuestiona a sí misma y con ello ya tenemos una característica distintiva del pensamiento filosófico iberoamericano.

Nuestra filosofía se caracteriza por su hondo contenido social. La política, la educación, la moral, el derecho, la antropología y la religión, han proporcionado constantemente temas de interés para la reflexión filosófica.

Entre esos temas podemos ubicar la dependencia; el dominio ibérico en América implantó entre otras manifestaciones culturales una manera de hacer filosofía acorde a los intereses de la colonización.

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En las primeras décadas del siglo XIX, los pueblos americanos alcanzan su independencia política, sin embargo, ésta no trae consigo la emancipación ideológica, pues el orden intelectual, social y económico impuesto durante tres siglos de dominación no desaparece de las nuevas nociones.

Los emancipadores latinoamericanos deseosos de cambiar la mentalidad colonial e

incorporar sus pueblos a la modernidad, hicieron suyo el pensamiento de otros pueblos que lucharon y alcanzaron su plena independencia. Con este propósito buscaron, por medio de la educación, eliminar desde sus raíces la cultura colonial, siguiendo los lineamientos ideológicos de la filosofía positivista

.

El

positivismo se presenta así como el medio más apropiado para abolir por completo la

dependencia mental. Sin embargo, la implantación de esta doctrina no condujo a la anhelada

libertad ni propició el desarrollo para nuestros pueblos, pues la adopción de modelos ajenos

a

la realidad social iberoamericana sólo condujo a nuevas formas de subordinación.

La

conciencia de esta dependencia, así como el interés por cambiar esa situación y propiciar

un

orden acorde a la naturaleza de los iberoamericanos, habrán de ser el primer paso para la

superar la subordinación cultural de los pueblos americanos.

Filosofía de la liberación: su nombre surge en torno al movimiento que durante los últimos años se ha propuesto determinar la relación entre el pensar filosófico y la realidad

latinoamericana.

En esta filosofía el pensamiento debe unirse a la acción para eliminar toda manifestación de dependencia y lograr la auténtica libertad. Podemos citar aquí a Enrique Dussel.

Esta perspectiva Hará una crítica radical de todos los sistemas y teorías filosóficas, que de algún modo conllevan a justificar la alienación del hombre. Tendrá por lo tanto, en un primer momento, una función desveladora, desmitificadora de muchas doctrinas a partir de la exigencia de la liberación, esto implica una nueva lectura de toda la filosofía occidental. El segundo momento se refiere a la reapropiación de los elementos culturales indígenas. Se trata de una recuperación de nuestra identidad.

Filosofía en México: Hablar de una filosofía en México es plantear un tema sujeto a discusión, ya que se ha llegado a poner en duda la existencia de una filosofía mexicana. Por tal motivo es importante aclarar que aquí se hará una narración de los hombres que se han destacado en su estudio.

Los antecedentes de la historia de la filosofía los encontramos en los antiguos mexicanos, en su pensamiento, su visión del mundo y del hombre. Todo esto a través de su arte, códices, inscripciones y textos. Además, tenemos conocimiento de los tlamatinime, a quienes consideraban portadores de la filosofía y que llegaron a influir bastante, tanto en la vida como en los ideales de los aztecas. Los tlamatinime transcribían las ideas de algunos de ellos,

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como Netzahulacóyotl considerado poeta y filósofo. Los temas que le preocupaban eran: el tiempo, el devenir y la divinidad.

El tlamatinime, también tenía su cargo la educación que se impartía en centros de estudio destinados a educar a los hijos de la gente de clase noble y acomodada. Eran formados con la idea de hacer de ellos dirigentes políticos o religiosos. El lema de los tlamatinime era: que los hombres fueran formados con un rostro sabio y un corazón firme como la piedra.

La transformación se debe a la llegada de los españoles a México. Terminada la guerra de la conquista nos encontramos con dos culturas: la de los aztecas, una sociedad bien organizada, con reglas, tradiciones y una convivencia en donde había jerarquías rígidas; la otra, con diferente organización social, que los españoles querían implantar de acuerdo con sus tradiciones europeas. El resultado fu que las dos culturas, nació otra nueva, cuya estructura sirvió de base para alimentar brotes de filosofía matices diferentes que, sin embargo, se encuadraron en la escolástica.

El 5 de junio de 1553 comienza a trabajar la Universidad de México, que desde sus inicios tuvo maestros de gran calidad. Uno de ellos fue Alonso de la Vera Cruz, conocido como el primer filósofo de América.

Al sistematizarse el estudio de la filosofía en la Universidad, la corriente filosófica que se impone es la de escolástica.

La escolástica en México: Desde que se inicia la Universidad hasta la segunda mitad del siglo XVIII, ésta será la corriente filosófica que se cultive en la Nueva España. Mientras que en Europa se encuentra en decadencia, en España y México florece. Filósofos y teólogos españoles revisaban y ampliaban su problemática. Sin embargo, es la filosofía Aristotélica la que impera en todos los centros de estudio.

Las órdenes religiosas fueron muy eficaces auxiliando a las universidades en la enseñanza de la filosofía.

Poco a poco la escolástica va arraigando y creciendo definitivamente en el país, el nivel cultural es más elevado; sin embargo, durante el siglo XVII entran en un período de cambio; siguen aumentando los alumnos y las escuelas; los requisitos para determinados grados son rigurosos y ya no hay creatividad. Es a finales de siglo cuando comienzan a manifestarse los primeros signos de cambio con Carlos Sigüenza y Góngora a quien se considera, junto con Juana de Asbaje precursores de la Filosofía Moderna en México.

Época moderna en México: La decadencia de la escolástica, fue motivada por el hecho de aferrarse a una filosofía ya hecha, un método obsoleto, ideas tradicionales y el desconocimiento de las corrientes modernas. Es con Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora que vuelve la actividad intelectual.

Después de Sor Juana y Carlos de Sigüenza, inexplicablemente hay 50 años de quietud, antes de que un grupo de jesuitas intelectuales aparezcan. Es un grupo con ideas nuevas.

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Ellos son: Rafael Campoy, Francisco Clavijero, Diego Abad, Raymundo Cerdán y Andrés de Guevara y Basoazábal.

Posteriormente deciden intentar la modernización de los estudios en los Colegios de la Compañía de Jesús haciendo un lado el método escolástico que se seguía imponiendo en otras instituciones.

Esta ardua empresa no pudo lograr su objetivo, porque en julio de 1767, el rey de España, Carlos III, decretó la expulsión de sus dominios de los integrantes de la Compañía de Jesús. Así la situación, la Filosofía Moderna alcanza su plenitud en México con Juan Benito Díaz de Gamarra, José Ignacio Bartolache. Ellos pretenden cambiar la forma de enseñar la filosofía, ya que los exámenes eran una recitación al pie de la letra de los textos escolares. Sus propósitos son proporcionar al alumno ideas para utilizar su inteligencia y reflexionar.

La filosofía en los siglos XIX y XX: La filosofía en la época de la Independencia desaparece como especulación abstracta, ya no puede limitarse a contemplar la realidad, debe intentar transformarla.

Los criollos sentían el rechazo del español, puesto que ellos no podían ascender a los primeros puestos de gobierno, la milicia o la iglesia. Sin embargo, ellos sabían que culturalmente estaban preparados, ya demás como descendientes de los conquistadores se creían con ese derecho.

Miguel Hidalgo, criollo e iniciador de este movimiento, fue profesor de Filosofía y Teología en el Colegio de San Nicolás de Morelia, y más tarde rector del mismo. Lograda la independencia política, poco a poco los mexicanos emprenden la tarea de alcanzar una vida más racional, libre y perfecta. Ahora su idea es la libertad.

El liberalismo: Es una de las ideologías más importantes del siglo XIX. Se constituye en la base para abolir todo lo que les parece negativo de la época de la Colonia. El liberalismo no es una ideología ni atea ni religiosa, sino simplemente laica.

1. derivado del pensamiento cartesiano propone la autonomía de la razón.

2. se aplica a manifestaciones de filosofía práctica como:

a) El Derecho: Sostiene un naturalismo que defiende los derechos naturales en la existencia del individuo, en especial:

1. Tolerancia religiosa

2. Limitación de los poderes del Estado.

3. La política. Afirma un contractualismo. Este deberá tener como base el pacto o “contrato social” de los individuos quienes transfieren parte de sus derechos al Estado.

4. La economía: para el equilibrio de la sociedad el Estado deberá

abstenerse de intervenir y permitir la libre competencia. El principal representante de la doctrina liberal fue José Ma. Luis Mora. El positivismo: fue una ideología importante del siglo XIX. El positivismo y los postulados

prácticos de A. Comte tenían un atractivo para el desarrollo del progreso en México, es una

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filosofía optimista que tiene como base el progreso y se encamina a una organización fundamentada en la sicología, las ciencias naturales y la observación. Gabino Barreda, discípulo de Comte, en París adopta la filosofía positiva de su maestro, considerándola el instrumento apropiado para encauzar a la sociedad mexicana y reorganizarla. Sin embargo, pronto se eliminó uno de los postulados básicos del positivismo: el progreso; y la burguesía mexicana se convirtió en una clase conservadora.

Siglo XX: En 1896 diferentes grupos presionan a Justo Sierra para que consiga la restauración de la Pontificia Universidad de México, lográndolo hasta el 22 de septiembre de 1910. Un poco después, anuncia la apertura en la nueva universidad de una Escuela de Altos Estudios donde se incluye el estudio de la Filosofía. En 1908 los filósofos, José Vasconcelos y Antonio Caso, cada uno con su estilo, dan a los mexicanos la oportunidad de acercarse al pensamiento filosófico en la misma forma que lo hacen en Europa.

Discípulo y colaborador de Antonio Caso y José Vasconcelos fue Samuel Ramos. Su obra representa otra etapa en la filosofía. Sus ideas son el antecedente de la “Filosofía de lo Mexicano”.

En 1939, la inmigración de los intelectuales españoles, vinieron a dar una visión renovada de las doctrinas de Husserl, Scheler, Heidegger, Sartre. Estos filósofos españoles fueron: José Gaos, Luis Recásens, José Rocafull, Eduardo Nicol y otros.

La Filosofía actual: La Corriente Tradicional: ha evolucionado filosofía Católica; Oswaldo Robles, Agustín Basave, Antonio Gómez Robledo, José Sánchez.

El Marxismo: ha arraigado en el pensamiento y la vida de México; Elí de Gortari, Adolfo Sánchez Vázquez.

El Idealismo Crítico: se ha proyectado hacia una teoría cultural; Francisco Larroyo, Edmundo Escobar.

El Positivismo Lógico: es un análisis conceptual de la Filosofía; Tomás Moro Simpson, Eduardo A. Rabossi, Alejandro Rossi, Wonfilio Trejo.

La filosofía actual en México tiene representantes en las principales corrientes y el hecho de que a lo largo del siglo han aumentado las escuelas, institutos, etc., nos muestra como la actividad filosófica en nuestro país está plenamente integrada a la evolución del pensamiento universal 6

Para ampliar esta temática puede consultar: Historia de la filosofía latinoamericana de Pablo Guadarrama. Unad. 2000.

6 Citado de la página: http://www.robertexto.com/archivo9/filos_latinoa.htm

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En Colombia, es importante hacer una reflexión frente a la construcción de nuestra filosofía, la cual requiere de un estudio consciensudo y documentado, sobre lo cual existen muchos antecedentes y autores que participan en este ejercicio de pensamiento constante.

Puede mencionarse como referentes que sólo a inicios del siglo XX se encuentran antecedentes sobre la historización de la Filosofía en Colombia a cargo de Francisco Franco Quijano (1917) con el artículo “Una Historia de la Filosofía Colombiana”, en 1931 en la revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, se publica el artículo “La Filosofía en Colombia.

Puede mencionarse tres periodos en la historia de la filosofía en Colombia:

Periodo colonial

Reacción antiescolástica

Renacimiento neotomista

Claro que una década trascendente fue los años 60´s, en la cual gracias a esfuerzos sistemáticos se hizo visible la necesidad de concretar información sobre la filosofía en nuestro país, en este afán se involucraron diversos autores e instituciones como: Jaime Jaramillo Uribe, Jaime Velez Correa, Daniel Herrera, posteriormente en los años 80´s aparecen Germán Marquinez, Roberto J Salazar, Rubén Sierra Mejía, Rafael Pinzón Garzón, Leonardo Tovar, Gloria Isabel Reyes. De todo este ejercicio se concluyó que lejos de ser simple devela muchos problemas e impactos del siglo XX, así aparece un nuevo campo de estudio: Ciencias de la información. Claro que las limitaciones no parten sólo del objeto de investigación sino de la “definición” como obstáculo epistemológico para establecer una adecuada comprensión de conceptos como: “filosofía”, “pensamiento”, “ideas”, “Europa”, “Latinoamérica”, “Colombia”

Rubén Sierra Mejía expone entre sus tesis que el auge editorial en Hispanoamérica y la publicidad generada en Europa, por el pensamiento de Ortega y Gasset, permitieron un cambio de actitud hacia la cultura filosófica naciente en Colombia, tendiendo como primer referente la implementación de las cátedras de filosofía en las Universidades, cambio sucedido en 1940, profesionalizando la filosofía.

Así hasta los años 80´s la filosofía adquiere un estatus distinto, al igual que una gran responsabilidad social y profesional, así Rubén Sierra expone que todo esto permitió la “desdogmatización del pensamiento”, cabe mencionar que en 1986 Roberto J Salazar Ramos expone la importancia de la vinculación entre filosofía y praxis. Aquí una de las corrientes de mayor impacto en nuestra nación: Filosofía de la Liberación, la cual postula que la filosofía nace como una actividad definida en un contexto histórico, político, social y cultural, pero esto genera un problema: los límites entre filosofía e ideología.

En este campo no podríamos dejar de mencionar a autores como: Germán Marquinez, Guillermo Hoyos, Leonardo Tovar Jaime Rubio Angulo, Gloria Reyes, Rubén Sierra, Roberto Salazar Ramos,

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Para ampliar esta temática consulte:

http://www.usta.edu.co/publicaciones/hallazgos/documentos/hallazgos_5/resultados_autofinanci

adas/12.pdf

CAPITULOCAPITULOCAPITULOCAPITULO 2:2:2:2: ELELELEL FILÓSOFOFILÓSOFOFILÓSOFOFILÓSOFO

¿Quien es?, ¿qué hace? y mucho mejor ¿ por que?, la historia nos contribuye en gran medida a su definición como el “individuo deseo de amor al conocimiento” el cual en su función vital está la búsqueda continua de saber, ahora esta definición básica, puede no resultar simple, por la misma derivación filosófica de los conceptos que involucra, este personaje presente en la historia en varios rostros conocidos o desconocidos para cada uno de nosotr@s, permite reflejar contextos y teorías filosóficas en cada uno de sus aportes.

Clasificados por épocas, corrientes, en este aparte se pretende expresar unos excelentes ejemplos de filósofos no tan difundidos, pero con gran trascendencia en el pensamiento filosófico; para quienes aún conservan cierta preocupación por los filósofos más conocidos se recomendará un directorio general en el cual podrán conocer más a fondo su pensamiento. (http://www.cibernous.com/autores/index.html)

Ahora demos entrada a conocer nombres y acciones que tal vez no habíamos escuchado antes:

LecciónLecciónLecciónLección 1:1:1:1: AvempaceAvempaceAvempaceAvempace

1:1:1:1: AvempaceAvempaceAvempaceAvempace El zaragozano Avempace o Ben Bacha (Ibn Bayya), fallecido en

El zaragozano Avempace o Ben Bacha (Ibn Bayya), fallecido en 1138, la filosofía hispano-musulmana recupera la tradición inspirada por Aristóteles. El aprovechamiento de la filosofía peripatética se introdujo en Oriente con Alfarabi y Avicena y, aun mezclada con neoplatonismo, disciplinará la mente y enseñará a mirar el mundo con ojos científicos, interesados por la contemplación e indagación de los secretos de la naturaleza, preservando la existencia de Dios, exigida por la lógica y supuesta por la física del Estagirita, como causa incausada y motor inmóvil.

Avempace merece una atención especial tanto por la profundidad de su pensamiento como por su influencia sobre Averroes y Alberto Magno, a quien influyó sobre todo en botánica.

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Tomás de Aquino cita más a Avempace que Alberto Magno, aun, como su maestro, para rebatirlo. Alberto y Tomás reprocharán al zaragozano, sobre todo, la tesis de la unidad final de las almas y la negación de la inmortalidad personal del hombre. Las refutaciones de Romás de Aquino pueden seguirse en la Summa contra Gentiles, en el De anima y en el opúsculo De unitate intellectus contra averroistas.

Cuando Zaragoza cayó en manos de Alfonso I de Aragón en 1118, Avempace se refugió en Sevilla y residió en Granada, ciudades donde ejerció la medicina. Sus contemporáneos lo tuvieron por el más grande de los filósofos de al-Ándalus (entidad política que no debe confundirse con la actual Andalucía). Posteriormente, Avempace se trasladó a la corte de Fez, donde llegó a ocupar el puesto de visir, pero la efímera gloria desembocaría en desastre, pues en 1138 fue envenenado por competidores o envidiosos, por médicos o alfaquíes ortodoxos.

Contemporáneo del eclipse definitivo del Califato y la fragmentación del poder con los reinos de taifas, las fuerzas más integristas del Islam se debilitan y el momento es propicio para la falsafa y la preocupación por el hombre y su felicidad, aun dando por sentado y definitivo el ideal religioso del Islam. Importante comentarista de Aristóteles, los principales tratados filosóficos de Avempace quedaron inacabados. Sus tres grandes obras originales son: Carta del adiós (un tratado de lógica), Tratado de la unión del intelecto con el hombre y -la que más gloria dio a su autor- Régimen del solitario (Tadbir al-mutawahhid). Sabemos que en el campo de la astronomía Avempace participó en las polémicas de la época contra las concepciones ptolomeicas, porque el gran filósofo judío Maimónides (muerto en 1204) alude a un tratado de astronomía compuesto por nuestro musulmán.

Pero sin duda el tema más importante para Avempace es el de la Inteligencia Agente como término de todos los movimientos. La actividad más noble y felicitante -repetirá Avempace con Aristóteles- es la actividad intelectiva, ver y contemplar sin interés, como hace Dios, quien es puro entendimiento reflexivo, pensamiento del pensamiento. Su idea rectora se puede describir como un itinerarium que lleva al hombre-espíritu, al solitario o mutawahhid, a buscar su propia vocación y fin supremo, confundiéndose con la Inteligencia Agente, con el Entendimiento Activo Universal.

Avempace desarrolla una teoría de las formas espirituales. Distingue entre las formas inteligibles abstraídas de la materia y las formas inteligibles esencialmente separadas de ésta y que son percibidas sin necesidad de abstraerlas de la materia. "Hay seres que son formas puras sin materia, formas que nunca están vinculadas a la materia". Entre las formas del nivel corporal están las de las almas vegetativas y animales. Entre las formas o inteligibles del nivel espiritual, las de los sentidos internos (sentido común, imaginación y memoria), que también poseen los animales; y la forma de la razón, que nos es exclusiva a los humanos. Todavía por encima de esos inteligibles están las Formas del Intelecto:

-Intelecto Pasivo o en potencia, individual de cada persona

-Intelecto Adquirido, también individual.

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-Intelecto Agente Universal.

Según Joaquín Lomba, traductor y estudioso de Ibn Bayya, Avempace salta desde la perspectiva gnoseológica a la ontológica, pues esa esencia espiritual que es el Intelecto Agente Universal acaba convertido en una Sustancia pensante que se piensa a sí misma. Hace notar asimismo la rectificación que opera Avempace sobre el Motor Inmóvil aristotélico:

el Dios de Avempace se conoce a sí mismo, como el noesis noeseos aristotélico, pero en ese mismo acto de autoconocimiento sabe también de lo que Él ha creado y ordenado del mundo.

El intelecto cuyo inteligible es él mismo es uno y no múltiple. La contemplación que procede de esta manera es la otra vida y constituye la única felicidad humana final. Se trata de una unión mística (racionalismo místico) del Intelecto Humano con el Intelecto Agente, mediante la contemplación, que deviene en un estado ontológico de real y existencial unidad con El. Es reconocible la raíz neoplatónica de esta unión (ittisal), por ejemplo, en el synápteîn, en el "anudamiento" o "religamiento" de la Enéada VI, 9, 8., que sucede a un nivel espiritual cuando se abandona la alteridad. También es posible que esta elevación mística tenga una fuente sufí, si bien el orden emocional y sensible propio de los sufíes, sería sustituido en Avempace por un orden racional, por un misticismo intelectualista. De ahí que podríamos pensar el régimen del solitario como un sufismo intelectual, que aúna a todos los hombres sabios cuando se funden con el Intelecto Agente, formando una comunidad de excelencia y sabiduría, una comunidad que ya no requiere ni de médicos ni jueces, porque es perfectamente saludable y justa.

Con esta concepción intelectualista de la Divinidad cosechó Avempace graves acusaciones de herejía, pues sus textos daban la impresión de negar la inmortalidad del individuo. Ya hemos dicho como Alberto Magno y Tomás de Aquino criticarán esas posiciones. Avempace sigue al peripatético Alejandro de Afrodisia (h. 198-211) cuando afirma la separación y unidad del Intelecto Agente para todos los seres humanos. El Intelecto Agente es así un Intelecto Separado (ho noûs ho zyrazen). Comentando a Aristóteles, Alejandro de Afrodisia distinguió entre Intelecto Material, propio de cada individuo (el noûs pathetikós del Estagirita), Intelecto Agente, exterior y único para todos los hombres (noûs poietikós); y el Intelecto Adquirido o en Acto, que ha pasado de poder conocer a conocer gracias a la iluminación del Intelecto Agente. Alejandro de Afrodisia identificó, finalmente, al Intelecto Agente con Dios. Alfarabi (879-950), el principal responsable, después de Alkindi del desarrollo de la filosofía en el mundo musulmán (falsafa), distinguió cuatro intelectos: Material o en Potencia; en Acto; Adquirido o Habitual; e Intelecto Agente, el que ilumina el Intelecto Material y le hace pasar a los estadios de Intelecto en Acto y Adquirido. En este como en otros temas Alfarabi, con su particular fusión de aristotelismo y neoplatonismo, influirá decisivamente en Avempace.

El Intelecto Agente de Avempace es único, eterno, separado y contiene en sí las esencias universales de todas las cosas, siendo el colmo de la espiritualidad y la meta máxima de la perfección del hombre.

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La unión mística con el Entendimiento Agente es para Avempace un don que concede Dios al ser humano cuando éste ha culminado su ascenso de desprendimiento de la materia hacia una máxima espiritualidad, por la vía de la ciencia abstractiva, porque la ciencia acerca a Dios y la ignorancia aleja de El (Carta del adiós).

Para Avempace las virtudes y la vida moral tienen una función eminentemente social, no son sino un simple medio, siendo la ciencia racional la verdadera vía hacia el Intelecto. Si este Intelecto no es Dios mismo, resulta lo más próximo a El para nosotros. Una vez lograda la unión mística, la vida moral y las virtudes son trascendidas y se manifiestan inútiles. El hombre sabio, ascendido a esta cima, se sitúa por encima de toda acción y más allá del bien y del mal. Esta es la quietud o inmutabilidad de la pura contemplación y divinización.

El hombre que quiere ser sabio debe huir de la comunidad y aislarse, pues el hombres sólo puede ser parte de la sociedad si ésta es perfecta, no cuando es viciosa. El solitario sólo deberá unirse a los que son como él si es que existen. Esta elección de la soledad a que nos anima Avempace contrasta con el concepto de "umma" o comunidad política-religiosa tan importante en la cultura islámica. La figura del hombre que deja la sociedad para lograr la perfección religiosa es extraña a la espiritualidad musulmana. Al contrario que el libertado de la caverna platónica, este solitario no tiene ninguna obligación ni vocación de redención del prójimo, embebido en la ciencia abandona la ciudad y sus tentaciones

«No conocemos nada mejor que nuestra dedicación [a la ciencia], la cual es superior al resto de otras clases de oficios, y que los hombres reconozcan que la ciencia es la más excelsa de las cosas humanas, pues la gente más noble reconoce que la ciencia verdadera es algo superior y digno, sea cual sea su utilidad o provecho o cualquiera de las cosas que encontramos que dijeron anteriormente acerca de la ciencia. Siempre tendremos la esperanza de lograr [con ella] algo grande, aunque no sepamos qué es lo que conseguimos, salvo que no hallamos para su grandeza un lugar [apropiado] en el alma ni podemos expresar lo que es, debido a su grandeza, excelsitud y espléndida belleza. Y esto, hasta el punto de que algunos hombres están convencidos de que viene a ser como una luz que asciende hasta el cielo» (Avempace, Carta del adiós, trad. J. Lomba). 7

Para ampliar esta temática consulte: http://www.cibernous.com/autores/avempace/index.html

LecciónLecciónLecciónLección 2:2:2:2: OckOckhOckOckhhamhamamam

7 citado por: Por José Biedma López. Doctor en Filosofía por Granada, Tutor de la Uned de Úbeda, Vicepresidente de la Asociación Internacional de Amigos de Juan Huarte de San Juan y socio fundador de la Asociación Andaluza de Filosofía (AAFi).

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Representante de la última escolástica, junto a Duns Escoto, y figura principal del nominalismo, Guillermo

Representante de la última escolástica, junto

a Duns Escoto, y figura principal del

nominalismo, Guillermo nació en Ockam (Occam u Ockham), Inglaterra, en 1280/85. Ingresó en la orden franciscana y estudio en

Oxford, aunque sin llegar a lograr el título de Maestro de Teología. A pesar de ello enseñó

en Oxford y en Londres. Acusado de herejía,

debió viajar en 1324 a Aviñón (Francia) para

defenderse ante la curia papal, quedando bajo arresto domiciliario durante cuatro años. Por ese entonces se desató la disputa entre

el emperador Luis de Baviera y el papa Juan

XXII respecto de la primacía del poder

estatal sobre el eclesial. Guillermo de Ockam huyó a Pisa, tomó partido por el emperador y escribió sobre temas políticos defendiendo

su postura. Pasó luego a Múnich (sur de

Alemania) donde, habiendo sido excomulgado por el papa Juan XXII, murió

(1349) mientras se hallaba intentando lograr

la reconciliación con el papado, ahora a

cargo de Clemente VI.

Dice Gilson que “el estudio de Guillermo de Ockam permite comprobar un hecho histórico de capital importancia y que se desconoce constantemente: la crítica interna llevada contra sí misma por lo que se ha dado en llamar -con un término bastante vago- la Filosofía Escolástica, ha provocado su ruina mucho antes de que la Filosofía Moderna llegase a constituirse”. Kant dice que la lectura de Hume lo despertó de su "sueño dogmático", pero podemos afirmar que la campanilla de ese despertador venía sonando ya desde el siglo XIII.

Aplica el criterio de economía del pensamiento, según el cual no hay que multiplicar los seres sin necesidad; y lo hace de un modo tan estricto y extremo que se suele hablar de él como de "La Navaja de Ockam". Considera innecesarios, y por tanto inaceptables, conceptos tales como "abstracción" o "forma" para describir y explicar el conocimiento. Conocemos intuitivamente lo individual (desarrolla su Teoría del Conocimiento en el prólogo al Libro I de las Sentencias). No niega el conocimiento abstracto, que versa sobre relaciones de ideas, pero afirma que sólo el conocimiento intuitivo versa sobre la existencia. Por ello, si queremos conocer las existencias, el único camino es el conocimiento sensible. Además, el conocimiento abstracto se basa en el intuitivo y, mediante una generalización del conocimiento particular, formula sus proposiciones universales prescindiendo de la existencia de los individuos concretos.

Dice Gilson, comparando la Teoría del Conocimiento de Ockam con la de Tomás: “En una doctrina como el tomismo, la Ciencia versa sobre lo general; es, pues, necesario que la

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concepción del Universo, a quien dicha doctrina se vincula, le reconozca una cierta realidad, y es preciso, además, que provea al hombre de los instrumentos necesarios para que pueda apoderarse de esa realidad. Pero desde el punto de vista en que Ockam se sitúa, lo que se trata de alcanzar ante todo no es ya la ciencia de lo general, sino la evidencia de lo particular. Para impedir que la razón se asigne lo abstracto como objeto propio, será preciso, por tanto, establecer que el universal carece de realidad y atribuir a la inteligencia las facultades necesarias y suficientes para que sea capaz de aprehender lo particular.”

Lo universal sólo existe en el pensamiento. Lo real es siempre particular. No admite Ockam que el universal se encuentre en la cosa concreta, porque si se reflexiona esta afirmación termina mostrándose absurda: o el universal es uno, y no se entiende cómo se multiplica en tantos individuos, o se halla multiplicado en las cosas y no se comprende cómo sigue siendo uno.

El saber está compuesto de proposiciones y éstas, a su vez, de signos o términos que pueden ser hablados (prolatus), escritos (scriptus) o pensados (intentio). El concepto es el signo pensado y es por naturaleza universal. Cada término significa un objeto, lo sustituye

o representa en la proposición. Esta referencia a objetos individuales da al término su

significado. A este "hacer las veces de" lo llama Ockam supossitio. Hay tres clases de

supossitio: material, el término se refiere a sí mismo («hombre es una palabra»); personal,

el término ocupa el lugar de un individuo («el hombre come»); simple, el término significa

algo común a muchos individuos («el hombre es una especie»).

Siendo que Ockam no reconoce en las cosas ninguna naturaleza común, se plantea el problema de cómo el pensamiento forma los conceptos universales. La única realidad son los individuos, y la supossitio personal halla su fundamento en ellos. Pero cómo explicar la supossitio simple si se niega realidad al universal. Los conceptos agrupan a los individuos en cuanto estos concuerdan según lo que cada uno es individualmente y los designan de un modo confuso, que no permite distinguirlos entre sí. Esta doctrina suele denominarse "nominalismo". Gilson dice que esta designación es correcta a condición de “no olvidar que los nombres de que Ockam habla tienen siempre, en su pensamiento, una cierta significación”.

Guillermo de Ockam es poco optimista respecto de la capacidad de la Filosofía para demostrar verdades metafísicas. Acepta que la Teología realice afirmaciones sobre la base de la autoridad de la Revelación pero no considera que éstas (que Dios es uno y creador y que el alma es inmortal, por ejemplo) deban o puedan demostrarse filosóficamente. Lo que

la razón sí puede hacer es mostrarlas como posibles y no contradictorias e incluso como

probables, pero no demostrarlas.

En coherencia con su teoría del conocimiento intuitivo de lo individual, rechaza las demostraciones de la existencia de Dios. No siendo Dios conocido intuitivamente, no queda sino creer en él. Tampoco puede sostenerse la existencia de un alma sustancial e inmaterial. Es cierto que por la intuición interna conocemos el gozo, la tristeza, nuestros actos voluntarios y nuestros razonamientos, pero no podemos elevarnos más allá de ellos.

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Ni la razón ni la experiencia interna o externa nos garantizan la existencia de un alma inmortal, ni tan siquiera la de un alma inmaterial.

En cuanto a los preceptos morales, Guillermo de Ockam, queriendo liberar al Dios cristiano de las cadenas de la necesidad a las que lo sometían las filosofías greco-árabes (Avicena y Averroes), sostiene que no se fundan en una necesidad sino en la voluntad de Dios. En ello sigue a Duns Escoto, extremando su postura. Si Dios lo hubiese querido así, incluso odiarlo habría sido bueno. Dice Gilson que: “Desde el momento en que suprimimos radicalmente las esencias y los arquetipos universales, ya no queda ninguna barrera que pueda contener la arbitrariedad del poder divino.” Y si hemos de concederle al menos un porcentaje de razón a Feuerbach cuando afirma que la Teología es un momento de la Antropología, no nos debe extrañar que este hombre, que entiende a Dios como un ser todopoderoso y arbitrario, termine con el tiempo siendo él (o pretendiendo ser) todopoderoso y arbitrario y negando todo límite que no sea el de su propia capacidad y posibilidad.

Ockam entiendía al Universo como radicalmente contingente. No estando el obrar de Dios limitado o regido por idea o necesidad inteligible alguna, el mundo es como es sólo porque Dios así lo quiere. Si a su empirismo radical le sumamos su concepción del mundo como Creación de un Dios abierto a toda posibilidad de hecho, en el que poco valor retienen las deducciones apriorísticas, podremos afirmar que Ockam preparó el terreno para el desarrollo de la Ciencia moderna, basada en la observación. 8

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3:3:3:3: HannahHannahHannahHannah ArendtArendtArendtArendt Hannah Arendt es una de las más grandes pensadoras del

Hannah Arendt es una de las más grandes pensadoras del siglo XX, de origen judío nació en Hannover en 1906. Fue discípula de Heidegger, Husserl y Jaspers. Fue una mujer que ha pensado la política desde la condición humana y la vida del espíritu.

Vivió en Alemania hasta 1933 y, en 1941, tras la ocupación alemana de Francia se estableció en Nueva York. Fue profesora de las Universidades de Berkeley, Princeton, Columbia y Chicago. También se desempeñó como directora de investigaciones de la Conference on Jewish Relations (1944-1946) y como colaboradora de diversas publicaciones periódicas como Review of politics, Jewish Social Studies, Partisan Review y Nation.

8 Citado de la página: http://www.luventicus.org/articulos/03A002/ockam.html

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Dividió conscientemente sus actividades entre la filosofía y la teoría política, llegando a adquirir un

Dividió conscientemente sus actividades entre la filosofía y la teoría política, llegando a adquirir un sólido prestigio tanto en Europa como en América.

al mismo tiempo capaz de

Pensadora audaz, difícilmente encasillable en ninguna escuela filosófica, pero

percibir eso de más valor (la vida, la muerte, el

absoluto) que se halla en juego en el corazón de las cuestiones históricas y políticas concretas.

Dedicó su vida a la reflexión más honda sobre un tiempo lleno de contrastes como fue el siglo XX y siempre se mostró activamente en la esfera pública interesada en la dignidad del quehacer republicano.

A la hora de reflexionar sobre el poder Arendt asegura que el fenómeno fundamental del poder no es la instrumentalización de una voluntad ajena para los propios fines, sino la formación de una voluntad común en una comunicación orientada al entendimiento. El poder se deriva básicamente de la capacidad de actuar en común.

Habermas la definió como una convencida demócrata radical, su biógrafa Elisabeth Youn- Bruehl la presentó bajo una fuerte imagen de conservadurismo revolucionario. Lo cierto, es que Arendt era original en materia de pensamiento y nunca quiso abandonar esa condición.

de pensamiento y nunca quiso abandonar esa condición. En 1951 publicó Los orígenes del totalitarismo ,

En 1951 publicó Los orígenes del totalitarismo, quizás su libro más famoso, al que siguieron textos tan fundamentales para el pensamiento contemporáneo como Sobre la revolución (1963), Hombres en tiempos de oscuridad (1968), La condición humana (1969), La vida del espíritu (1971) o la crisis de la República (1972).

Pasó sus últimos años ejerciendo la enseñanza en la New School for Social Research, murió en 1975. 9

Lección 4: Pablo Guadarrama

Cubano de nacimiento es otro de los filósofos destacados Pablo Guadarrama que se doctoró en filosofía en 1980 en la Universidad de Leipzig y que es autor de numerosos estudios sobre la historia y la recepción del marxismo en América Latina así como de varias

9 citado de la página: http://www.institutoarendt.com.ar/

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interpretaciones marxistas de filósofos cubanos y latinoamericanos. Puede citarse algunos referentes hay que citar las obras siguientes: Valoraciones sobre el pensamiento filosófico cubano y latinoamericano, La Habana 1984; El pensamiento filosófico de Enrique José Varona, La Habana 1986; y Marxismo y antimarxismo en América Latina, Bogotá 1990.

Es mérito de Pablo Guadarrama, que significativamente fue primero profesor de filosofía marxista-leninista para ocupar luego, a partir de 1991, la cátedra "Enrique José Varona" de filosofía latinoamericana en la Universidad de Las Villas, haber logrado coordinar un grupo de investigadores dedicado al estudio de la historia de la filosofía en Cuba y en América Latina, y que tiene, por lo mismo, el diálogo con la filosofía latinoamericana como una de sus labores principales.

Citamos a continuación parte del texto ¿Para qué filosofar? del filósofo cubano.

“En la época contemporánea, caracterizada por el pragmatismo más tenaz y la visión tecnocrática del desarrollo social, en ocasiones parece prevalecer el criterio de que dedicarse al estudio de la filosofía, no constituye más que una pérdida de tiempo.

Algunos consideran que ya pasó el momento en que se estudiaba Filosofía y Letras sólo para portar el anillo de graduado e impresionar al visitante con el majestuoso pergamino ostentador en la pared de dicho título, aunque la actividad del nombrado finalmente no tuviese mucho que ver con las pretensiones académicas de tal documento.

En el mundo actual saturado de tantas profesiones que a diario pierden su valor por los golpes que le propugna la aceleración tecnológica, nada tiene de extraño que la dedicación exclusiva a la filosofía sea vista por algunos casi como una extravagancia, o la forma más refinada de ser toda la vida un «muerto de hambre». Por lo que sólo es admisible tal dedicación si está acompañada de una sustentación financiera a través de las más exitosas vías extrafilosóficas.

Lo peor es que tal común criterio de la conciencia cotidiana se ha trasladado, con la valoración de dicha actividad, a otras épocas y se llega a pensar injustamente que toda la vida los filósofos no han constituido más que un reducido círculo de ociosa carga social, que junto a poetas, artistas, &c., no han producido más que preocupaciones por pseudoproblemas.

Afortunadamente no ha sido siempre este el criterio que ha prevalecido. Ha sido más común que desde que la filosofía se constituyó en actividad intelectual específica sus practicantes han gozado de un prestigio especial al considerárseles no sólo sabios, sino personas a las cuales se les debía escuchar o leer a fin de orientar mejor la actitud ante los problemas más trascendentales como la vida, la muerte, Dios, la felicidad, el conocimiento, &c.

Esto significa que alguna utilidad se apreció en el cultivo de dicha profesión. De otro modo no se explica la alta estimación que filósofos recibieron en muchas cortes y otros círculos de poder, y que hoy se les aprecia y hasta contrata entre los think tanks.{1}

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Con el nacimiento de la modernidad la filosofía fue ampliando su radio de productores y consumidores. Sin embargo, por esa misma razón un mayor número de personas han tenido acceso a un nivel cultural más elevado y han podido plantearse la sempiterna pregunta ¿Para qué sirve la filosofía?.

En ocasión anterior abordamos el asunto del por qué y para qué filosofar en la perspectiva de

la producción filosófica que se observa en América Latina, en la cual apreciamos al menos

tres tendencias principales: hermenéutica, latinoamericanística y dialéctico-materialista{2}, que cada una de ella presupone una visión muy distinta del objeto y el sujeto del filosofar en correspondencia con los criterios manejados respecto a lo universal en la cultura.{3}

Los filósofos en las distintas épocas se han pronunciado de un modo u otro ante esta pregunta, aunque no haya constituido este de forma un tema particular de su mayor atención, pues como plantea Gustavo Bueno: «La consideración de el papel de la filosofía no es una cuestión perifilosófica sino que nos introduce en el centro mismo de los problemas de la filosofía, los problemas en torno a la naturaleza del saber.»{4}

En la actualidad se está en mejores condiciones de hacer un balance reconstructor del papel de la filosofía, pues se tiene muchos más elementos de la producción cultural de distintos pueblos que filósofos e historiadores de épocas anteriores no siempre contaron con dichas fuentes. Pero ese análisis se ejecuta no con intenciones eruditas sino prospectivas a fin de decidir si vale la pena o no seguir cultivando este tipo de saber, independientemente del hecho de que los hombres del futuro tendrán sus razones suficientes para hacerse la misma pregunta de hoy: ¿para qué filosofar?

A la filosofía se le pueden atribuir múltiples funciones que explican por qué tantos hombres

en distintas épocas y circunstancias se han dedicado a su cultivo. Entre ellas se pueden destacar las siguientes con sus consecuentes objetivos:

Función

Objetivos

1.

omnicomprensivasaber,

comprender.

2.

lógico-metodológicaexaminar,

analizar.

3.

axiológicavalorar,

enjuiciar,

apreciar.

4.

hegemónicadominar,

controlar.

5.

práctico-educativatransformar,

cultivar,

superar.

6.

emancipatorialiberar,

desalienar.

7.

éticacomportar,

conducir.

8.

ideológicaorientar,

disponer.

9.

estéticadisfrutar,

gustar.

10.

humanistaperfeccionar,

progresar, humanizar.

La primera de esas funciones, la omnicomprensiva ha sido una de las que más distinguió a la filosofía desde sus primeras manifestaciones hasta nuestros días.

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La filosofía surgió como saber diferenciado en el proceso emancipatorio de la conciencia mítico-religiosa, en su delimitación paulatina del conocimiento empírico y científico y en su diferenciación de las restantes formas de la conciencia social.

También se diferenció radicalmente de la conciencia cotidiana de los pueblos por sus marcadas pretensiones abstractas de conformación de un cuerpo teórico de ideas nucléicas sobre bases racionales que se constituyen en paradigma supremo de referencia para la reflexión y la acción de los hombres en circunstancias históricas de madurez en cuanto al desarrollo social y su proceso de diferenciación.

Algunos de los pueblos del Oriente Antiguo alcanzaron también un nivel de desarrollo tanto en el orden material como espiritual que permiten asegurar la existencia propiamente de filosofía en esas culturas, aunque el término posea una exclusiva procedenciagriega y hoy aparezcan incluso como forzadas algunas traducciones a las lenguas modernas del concepto cuyo contenido se corresponde a este tipo de saber en las lenguas orientales.

Hasta los primeros historiadores de la filosofía como Diógenes Laercio planteaban aunque no aceptaban, ya en aquella época, que para muchos la filosofía había tenido su origen en lo que los griegos denominaban pueblos bárbaros. Así con desaprobación este planteaba:

«Dicen algunos que la Filosofía excepto el nombre, tuvo su origen entre los bárbaros; pues como dice Aristóteles en su Mágico, y Soción en su libro XXIII De las Sucesiones, fueron los magos sus inventores entre los persas; los caldeos entre los sirios y babilonios; los gimnosofistas entre los indios; y entre los celtas y galos los druidas, con los llamados

Semnoteos.»{5}

En la actualidad las investigaciones confirman el criterio de que la gestación de las ideas filosóficas no fue un producto exclusivo de los griegos, aunque indudablemente en estos la filosofía logró un estatus, desarrollo, proliferación y prestigio anteriormente desconocidos.

Tanto en la China, como en la India prevaleció la concepción de lo que posteriormente se denominaría filosofía como un tipo de saber que aspiraba a profundizar en los vías esenciales que permiten el mejor conocimiento del mundo.

En los Upanischadas ese antiguo documento de la India sostenía Vivekachudamani, entre otros filósofos, que «Vano es el estudio de la filosofía si no conduce al conocimiento de la esencia»{6} en tanto que Yogavasishtha por su parte planteaba que «El hombre liberado piensa siempre en el Ser, que es la meta de todo razonamiento filosófico, el conocimiento de todo corazón, que es el todo y está por doquiera».{7} (El subrayado es nuestro P.G.) Esta búsqueda de las determinaciones del Ser sobre bases eminentemente lógicas que ya se diferenciaban de cualquier deidad, constituían el salvoconducto principal para la entrada en el reino de la filosofía.

Similar interés por la totalidad está presente en otras concepciones filosóficas como el taoísmo. Según opina Granet, «Las ideas conjuntas de Orden, de Total, de Eficacia dominan el pensamiento de los chinos. No se han preocupado de descubrir reinos en la Naturaleza. Toda realidad es en sí total. Todo en el Universo es como el Universo».{8} Sin embargo, la

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intención omnicomprensiva de los orientales no estaba dirigida a la simple erudición sino que está articulada a la función práctica del saber filosófico en cuanto instrumento eficaz para lograr una vida más útil y feliz.

En el mundo griego alcanzó una mayor plenitud el criterio de que el filósofo es aquel que «ama la sabiduría, no en parte, sino en su totalidad»,{9} como sostenía Platón. Ese criterio seguiría marcando la especificidad del saber filosófico para todos los tiempos.

Por su parte Aristóteles concebía a la filosofía como una ciencia, pero con la particularidad de que «no se identifica con ninguna de las que hablan parcialmente del ser, porque ninguna de las demás ciencias se ocupa del ser como ser, con su universalidad»{10}. Tal visión totalizadora que implica despojar al ser de sus determinaciones particulares se constituyó en característica fundamental del saber filosófico.

Algunos podrán cuestionarse en qué medida resulta funcional un tipo de conocimiento tan genérico. Precisamente su mayor utilidad radica en que posibilita una orientación de actitudes desde un perspectiva mas amplia que las que pueden ofrecer otras formas del conocimiento humano. Por tal razón el hombre puede tomar en consideración elementos muy distintos por su nivel de generalización y abstracción a los empleados cuando efectúa su

análisis desde una parcela más estrecha del saber o desde otra perspectiva como el caso de

la religiosa.

Esto presupone que la filosofía por sí misma tampoco puede lograr todo el conocimiento a que aspira el hombre. Para ello es necesario que se apoye en los resultados de las ciencias y en toda la experiencia humana sistematizada.

Uno de los momentos de mayor utilidad gnoseológica de la filosofía fue cuando predominó sobre las restantes formas de la conciencia social como en el caso del el mundo griego. Allí su intención omnicomprensiva desplegó hasta el máximo posible para la época sus potencialidades y pudo irradiar esclarecedoramente sobre la ciencia, la política, la moral, el arte, el derecho y hasta sobre la religión, aun cuando esta última no cesase en su empeño permanente de permearla, como no renunciará jamás.

La pragmática utilización que de la filosofía se hizo en la cultura romana puso de manifiesto que sus distintas funciones no siempre se mantienen equilibradas o en igual proporción. Por el contrario, aunque subsistan de algún modo en épocas y regiones diferentes, unas funciones toman mayor fuerza en correspondencia con las exigencias circunstanciales.

Durante la Edad Media la función omnicomprensiva de la filosofía quedó limitada y subordinada al poder de la religión, que se autoconstituyó en saber absoluto dominante y no posibilitaba autonomía a la ciencia, ni a la filosofía y mucho menos al pensamiento político y jurídico.

No había forma del pensamiento que escapara a su tutela. Tal subordinación quedó

conocimiento viene subordinado y sirve

a la teología, ciencia de Dios, por lo cual toma ejemplos y usa términos de todo género de

refrendada en San Buenaventura, para quien «

todo

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conocimientos»{11}, como en Tomás de Aquino quien dejó muy poco margen de libertad en cuanto a la delimitación del objeto de la filosofía al plantear que «las reflexiones de casi toda

la filosofía se ordenan al conocimiento de Dios» (el subrayado es nuestro P.G.){12}

Una vez más se le planteó al saber filosófico la tarea de emanciparse de la tutela religiosa para poder desarrollar plenamente su función omnicomprensiva. Siempre que la filosofía hace algún tipo de concesión en cuanto a su objeto de estudio y los métodos racionales para estudiarlo, pierde parte de su poderío y autonomía.

En la medida en que el Renacimiento orientó más su preocupación hacia la problemática antropológica en lugar de la teológica, y fue rompiendo las ataduras de la escolástica, como se apreció en Erasmo, la misión omnicomprensiva de la filosofía pudo ser apreciada de manera más evidente y específica.

Con la modernidad la filosofía incrementó sus pretensiones sistematizadoras del conocimiento de la realidad. Se articuló cada vez más con la función lógico-metodológica, que aunque ya estaba plenamente enunciada desde la antigüedad adquiriría un perfil más declarado, especialmente a través de lo que se conoce como la confrontación entre el racionalismo y el empirismo. La superación de ambas posiciones intentó alcanzar la filosofía de la ilustración y en especial la filosofía clásica alemana a partir de Kant, quien para elaborar su sui géneris gnoseología partió del presupuesto omnicomprensivo de que «si es verdad que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia, todos sin embargo

no proceden de ella»{13}. De tal modo insistía en el papel activo y decisivo del sujeto en el proceso cognoscitivo que hasta ese momento había sido más desarrollado generalmente por

el idealismofilosófico.

En Hegel, la filosofía llegó a la consumación de su pretensión omnicomprensiva con la elaboración de sistemas que han pretendido abordar todas las esferas posibles del conocimiento humano. Para el pensador alemán «su contenido no es otro que el que originariamente se ha producido y produce en el dominio del espíritu viviente en el mundo

exterior e interior de la conciencia, esto es, que su contenido es la realidad»{14} Pero la realidad en su conjunto es como una totalidad que exige ser interpretada conceptualmente y

la formas suprema de tal interpretación es lógicamente la filosofía.

La filosofía clásica alemana le rindió culto a la filosofía como forma superior del saber humano, de ahí que cada uno de sus representantes trató a su modo de construir un sistema abarcador de todo el conocimiento humano. No era otra la intención de Fichte con su teoría de la ciencia o de Schelling con sus Sistema del idealismo trascendental.

Sin embargo sería un filósofo de menor reconocimiento por la historiografía filosófica mas común, Feuerbach, quien daría las claves desde la perspectiva del materialismo para demostrar las debilidades de los grandes sistemas filosóficos idealistas y especulativos, sin que esto significase el abandono de la función omnicomprensiva de la filosofía.

A su juicio: «La filosofía es el conocimiento de lo que es. La ley suprema de la filosofía, su

más alta misión, consiste en pensar y conocer las cosas y seres (Wesen) tal y como ellos

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son. Lo que es tal como es, por tanto, lo verdadero expresado verdaderamente, parece superficial; lo que tal como no es, por tanto, lo verdadero expresado no verdaderamente e invertidamente, parece ser profundo»{15}. La validez de esta tesis se comprueba fácilmente cuando se está en presencia de algunos de esos oscuros y esotéricos sistemas filosóficos que impresionan al lector desviando su atención de las más sencillas verdades…

…Todo parece indicar que el sofisticado mundo tecnológico y del consumo «postmoderno» modificará sustancialmente tantos mecanismos usuales de la cultura, que la filosofía no puede escapar de ellos. Y las nuevas vías informáticas parecen acomodar al atiborrado consumidor, que cree tener cada vez mejores criterios para seleccionar los mejores enlatados, el mejor deporte, el más agradable entretenimiento, &c. aunque no siempre se percate de no haber hecho la mejor elección. En su permanente pase de cuentas con lo inservible del pasado, el hombre puede llegar incluso hasta aborrecer las filosofías, pero -tal vez sin percatarse- que jamás podrá vivir en un mundo en el que no se practique el ejercicio del filosofar. 10

Para ampliar la temática consulte: http://www.misioncultura.gob.ve/descarga/01/desc64.pdf

Lección 5: Estanislao Zuleta

Estanislao Zuleta nació en Medellín en el año 1934 y murió en Cali el 17 de febrero de 1990. Fue profesor en las siguientes universidades: Nacional, Libre, de Antioquia, de Medellín y del Valle. Asesor de las Naciones Unidas, del Ministerio de Agricultura, del Incora, de la presidencia de Belisario Betancur y de Virgilio Barco. Fundador de revistas y periódicos como "Crisis" (1957), "Agitación" (1962), y "Estrategia (1963).

La Universidad del Valle le otorgó el doctorado "Honoris Causa", con ello se le hacía justicia desde el punto de vista académico porque con el valor específico de sus aportes a la docencia superior y a la cultura nacional sobrepasaba el convencionalismo de los títulos y los galardones.

El "Maestro" como se le llamaba afectuosa y respetuosamente expuso como él solía hacerlo, las doctrinas de Platón y Aristóteles, de Hegel y Marx, de Heidegger y Sartre, de Freud y sus discípulos y contradictores. Las potencialidades mentales de Estanislao fueron las de un genuino talento filosófico y como tales empezaron a manifestarse en su adolescencia. El Marxismo, el psicoanálisis, la fenomenología, la antropología estructural, el existencialismo sartreano, saberes a los que accedió también por esa época elevaron muy pronto su conciencia a la modernidad y la universalidad verdaderas.

10

GUADARRAMA

GONZALEZ,

Pablo.

¿Para

qué

filosofar?

Santa

Clara

http://www.filosofia.org/mon/cub/dt021.htm

71

10

de

enero

1996,

citado

en

Su evolución intelectual fue armónica y veloz y sus resultados en la cátedra, la conferencia, el diálogo y los ocasionales escritos, evidenciaban a la vez la variedad y el rigor de sus recursos teóricos y la calidad de su talento.

Zuleta fue uno de los colombianos mejor dotados, por su talento y su cultura, para el pensar dialéctico en: Filosofía, Historia, Teoría del Arte, Ciencias Sociales, etc. Autodidacta por la virtud de su pasión intelectual, desbordó los marcos tradicionales de la formación académica como catedrático y conferencista.

Uno de los aspectos más interesantes de la vida de Zuleta es que su producción haya sido fundamentalmente oral. La preferencia por comunicar sus pensamientos por este medio se debieron principalmente a sus estudios sobre grandes pensadores que en su mayoría fueron maestros orales.

Entre su producción intelectual escrita se destaca los siguientes libros, relacionados la mayoría con las principales corrientes del pensamiento: La tierra en Colombia, Conferencias sobre historia económica de Colombia, Comentarios a: Introducción general a la crítica de la economía política de Carlos Marx, Lógica y crítica, Teoría de Freud al final de su vida, La propiedad, el matrimonio y la muerte de Tolstoi, Comentarios a "Así habló Zaratustra", Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos, El pensamiento psicoanalítico, Arte y filosofía, Psicoanálisis y criminología, Ensayos sobre Marx, etc. En estos escritos el autor muestra los pensadores más destacados que han tenido influencia en la constitución de la cultura occidental.

Fue un estudioso de la filosofía y el teatro griego, básicamente el pensamiento de Sócrates y Platón, la lírica de Homero y las tragedias de Sófocles y Eurípides, así como de las obras de los filósofos racionalistas de los siglos XVII, XVIII y XIX: Hegel, Kant, Descartes, Spinoza, Nietzsche, Heidegger, Foucault, Deleuze, y otros. De la literatura universal sus aficiones fueron por Cervantes, Kafka, Shakespeare, Dostoievski, Thomas Mann, Rilke, Tolstoi, Goethe, Poe, Musil y Marcel Proust. 11

Para ampliar los textos consulte:

http://www.elabedul.net/Documentos/Temas/Literatura/Elogio_de_la_dificultad.pdf

CAPITULO 3: METODOS FILOSÓFICOS

Lo primero en asegurar aquí es la vivencia de la filosofía es decir el significativo ejercicio reflexivo de la vida filosófica. No hay nada que hacer sin esto. Pasarán largos tiempos hasta encontrar el toque

11 Tomado de: Banco de la República, Biblioteca Luis Angel Arango / Bogotá- Colombia: www.banrep.gov.co

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con sentido. Es este aspecto un primer punto a tener en cuenta: el sentido. Han existido muchas vidas sin sentido. ¿Cuál es entonces el sentido trascendental del hombre si no es el propio sentido?

Toda meta a lograr requiere de la disposición de ánimo. ¿Está dispuesto su ánimo a no desfallecer ni siquiera en el intento de hacer uso de las mejores competencias para alcanzar lo propuesto? En este sentido los niños enseñan. Hacen uso de todas sus triquiñuelas hasta hacer posible alcanzar un dulce, una colombina o un buen helado porque su admiración (sensación) desde el sentido del gusto por estos confites es máximo.

No queda otro camino para decir que el filósofo deberá tener la disposición de percibir, de sentir problemas y admirarse, inquietarse frente a ellos. La admiración por lo más sencillo o simple muy seguramente será el inicio de las grandes respuestas de los impresionantes cuestionamientos. Ahora bien; esta disposición no puede ser otra cosa que la capacidad de problematizar, de convertir su realidad en problema a indagar. Podría resultar duro esto pero razonable: difícil ser filósofo si todo le resulta natural y obvio.

Esta cuestión que suscita ser aclarada como problema, requiere entonces de un método que permita descifrar no a la manera de la sabiduría popular algo pero tampoco de la forma de las ciencias positivas el meollo del asunto en cuestión.

Desde “vieja data” en la historia de la filosofía, aparece registrado el dato respecto a los métodos filosóficos. Al igual que en el concepto de filosofía, podría pensarse de la misma manera sobre el método filosófico: el método en filosofía es tan variado que es muy difícil encontrar en la historia misma métodos iguales. Valga la pregunta: ¿Qué es el método? El método es el camino que se sigue para conseguir un fin propuesto con anterioridad. Cuando el fin a lograr es prioritario no se puede dejar al azar; se requiere de una serie de condiciones que aseguren mínimamente lo que se propone alcanzar. El método es un conjunto de normas o reglas que aseguran unos resultados frente al objeto. Véanse los más resaltados.

Lección 1: Mayéutica, Dialéctica y Axiomático

Es algo más que un dato anecdótico que Sócrates gustara de afirmar que había heredado el oficio de su madre (partera). Ello encierra tanto una manera determinada de entender el saber como la función de la enseñanza y el camino para llegar a la verdad de las cosas. La verdad no es enseñable, pero cabe que alguien ayude a otros a descubrirla pues cada uno es portador de ella. Para esto, Sócrates emplea un método llamado “Método Mayeutico” con el que se propone ayudar a que cada uno “dé a luz” la verdad de que es portador.

Este método tiene dos momentos o partes:

El primero lo llama “Eristica”, que constituye la parte negativa y demoledora. En él trata de descubrir la falsedad de las opiniones sobre los diversos conocimientos de las cosas, en particular, sobre las que mas le interesan al ciudadano, como son: la justicia, la sensatez, la mesura, el saber, la virtud, etc. … o al menos la poca seguridad que el interlocutor tiene de las mismas.

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Mediante hábiles preguntas intenta convencerle de que tiene opiniones y acepta afirmaciones que, al someterlas a un examen detenido, en realidad llevan a la contradicción. En esta parte, Sócrates hace gala de una fina ironía que, con frecuencia exaspera a su interlocutor y siempre lo confunde.

El segundo momento lo llama “Mayéutica” y constituye la parte positiva y constructiva. Consiste en “alumbrar” (maieuo) mediante la aplicación constante del razonamiento expresado en el diálogo. El dialogo, intercambio de logos, bien llevado desemboca en el descubrimiento por parte de los interlocutores, de la verdad, de lo que se busca; esta verdad adquiere un valor universal frente a la opinión; “es verdadero lo que aparece a todos como verdadero”. El diálogo desde una perspectiva no es la defensa de la opinión, ni de mi punto de vista, sino el esfuerzo común de alumbrar la verdad. En consecuencia, así se llega a la posesión de la verdad, “aleceia”, y a formularla con palabras, haciéndola conceptos, definiciones. Con este método, Sócrates quiere destruir la ignorancia y conquistar la verdad.

Platón, discípulo de Sócrates va a ser el pensador encargado de mejorar el método planteado por su maestro: La Dialéctica. Se pasa entonces del método de la mayéutica de Sócrates a la dialéctica de Platón. De la misma manera que Sócrates, Platón parte de una idea básica que se llama hipótesis para ir poco a poco mejorándola a fuerza de crítica. Estas críticas no tienen otro espacio para hacerse que en el diálogo con el intercambio de afirmaciones y de negaciones. A este método lo denominó Platón, el método de la dialéctica.

Por lo anterior se puede decir que la dialéctica de Platón es tributaria de la de su maestro, pero a diferencia de la de aquel, en vez de ir de pregunta en pregunta teniendo presente una cierta finalidad que no se expresa y sin concluir, la del discípulo por el contrario, regresa sobre cada pregunta hasta ganar la mayor claridad posible.

Platón distingue en su método de la dialéctica dos tiempos: el primero es el de la intuición de la idea; el siguiente momento se basa en la crítica para esclarecer la intuición. Como primer sentir frente a un problema, una pregunta, una admiración, un misterio, está la intuición. Viene entonces el segundo momento que ya no es primario como la intuición sino que va más allá; es el camino que se sigue para alcanzar la idea. Aquí aparece la dialéctica que posibilita realizar el esfuerzo que permite depurar las ideas acercándose poco a poco hasta llegar a la aproximación más viable.

Apoyado en el mito (el mito de la reminiscencia) cuenta esta historia: “Las almas humanas, antes de vivir en este mundo y de alojarse cada una de ellas en un cuerpo de hombre, vivieron en otro mundo, vivieron en el mundo en donde no hay hombres, ni cosas sólidas, ni colores, ni olores, ni nada que transite y cambie, ni nada que fluya en el tiempo y el espacio. Vivieron en un mundo de puras esencias intelectuales, en el mundo de las ideas. Ese mundo está en un lugar celeste llamado topos uranos. Allí viven las almas en perpetua contemplación de las bellezas inmarcesibles de las ideas, conociendo la verdad sin esfuerzo alguno porque la tienen intuitivamente delante; sin nacer ni morir; en pura eternidad. Pero

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esas almas, de vez en cuando, vienen a la tierra y se alojan en el cuerpo humano, dándole vida. Al estar en la tierra y alojarse en un cuerpo humano, naturalmente tienen que someterse a las condiciones en que se desenvuelve la vida en la tierra, a las condiciones de la especialidad, de la temporalidad, del nacer y del morir, del dolor y del sufrimiento, de la insuficiencia de los esfuerzos, de la brevedad de la vida, de los desengaños, de la ignorancia y del olvido. Estas almas olvidan, olvidan las ideas que conocieron cuando vivían o estaban en el “topos uranos”, en el lugar celeste, donde moran las ideas. Olvidadas de sus ideas, están y viven en el mundo. Pero como han estado antes en ese “topos uranos”, donde están las ideas, bastará algún esfuerzo bien dirigido, bastarán algunas preguntas bien hechas, para que del fondo del olvido, por medio de la reminiscencia, atisben algún vago recuerdo de esas ideas”.

Este cuento (al fin de cuentas cuento) lo refuerza Platón con una demostración: “Os lo voy a demostrar. En ese momento pasa por allí un muchacho de quince años, esclavo de uno de los concurrentes a la reunión. Platón le dice: Tu esclavo Menón, ¿sabe matemáticas? No, hombre; ¡que va a saber! Es un criado, un esclavo, de mi casa. Pues que venga a aquí; vas a ver. Entonces Sócrates (que en los diálogos de Platón es siempre el portavoz) le empieza a preguntar. Le dice: Vamos a ver niño: Imagínate tres líneas rectas, y el niño se las imagina. Y así, a fuerza de preguntas bien hechas, va sacando de sí toda la geometría. Y dice Sócrates:

¿Veis? ¿No la sabía? ¡Pues la sabe!, la está recordando de los tiempos en que vivía en el lugar celeste de las ideas”.

Es este el mito de las reminiscencias que permite reconocer el método filosófico platónico. La dialéctica, en Platón puede considerarse como la contraposición de intuiciones sucesivas, que permiten mejorar la intuición anterior. Es decir que de esta manera se llega a pulir lo más posible esta mirada intelectual, o mirada del espíritu hasta estar bien cerca de las esencias ideales que constituyen la verdad absoluta.

El método axiomático surgió en Grecia por obra de Aristóteles que lo propuso para la ciencia general y la lógica particular, y de Euclides que lo aplicó a la geometría, la geometría euclediana constituye el más antiguo de los ejemplos de conocimiento sistematizado o ciencia.

El núcleo metodológico de las ciencias formales como la Lógica y la Matemática lo constituye el método axiomático. Este método consiste en la postulación de un conjunto de proposiciones o enunciados los cuales guardan entre sí una relación de deducibilidad. Este conjunto de proposiciones recibe el nombre de sistema axiomático por cuanto el punto de inicio de toda la cadena deductiva lo constituyen los axiomas, proposiciones cuya verdad no se demuestra aunque se toman como verdaderas. A partir de los axiomas y mediante la aplicación de una serie de reglas de inferencia, se derivan los otros componentes de la

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cadena deductiva denominados teoremas. Estos, habida cuenta del proceso deductivo que les dio origen, habrán de ser verdaderos en la medida en que lo sean los axiomas [1]. A su vez, en todo sistema axiomático, los conceptos o términos con los que arman sus enunciados constituyentes pueden ser de dos tipos: términos primitivos o indefinidos, aquellos que se aceptan y emplean sin definición y términos definidos, aquellos que se definen a partir de los términos primitivos. Como un ejemplo de la aplicación del método axiomático en el campo de la Matemática puede citarse el desarrollo, por parte del matemático italiano Giuseppe Peano, de un sistema axiomático para la aritmética de los números naturales. Este sistema, conocido genéricamente como la axiomática de Peano, consta de los siguientes elementos constituyentes: (a) un conjunto de términos primitivos tales como ‘uno’, el predicado ‘ser número natural’ y la operación ‘sucesor inmediato’ y, (b) un conjunto de axiomas tales como ‘uno es un número natural’, ‘el sucesor de uno es también un número natural, ‘no hay dos números naturales que tengan el mismo sucesor, etc. Es a partir de estos axiomas como se pueden demostrar los teoremas propios de la aritmética referidos a las propiedades (conmutatividad, asociatividad, etc.) de las operaciones de suma, resta, multiplicación y división. Una representación esquemática del método característico de las ciencias formales se esboza en la siguiente imagen:

Reglas de Términos Primitivos: Inferencia Axioma 1 - Axioma 2 - - Axioma J Derivación
Reglas de
Términos Primitivos:
Inferencia
Axioma 1 - Axioma 2 -
- Axioma J
Derivación
Axiomas:
lógica
.
.
Teorema 1
Teorema 2
. Teorema N

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Lección 2: Lógica Aristotélica, Inductivo -Deductivo

Aristóteles, discípulo de Platón determina que la Dialéctica planteada por su maestro dejaba muchas de la filosofía en apariencia. El argumento crítico no es suficiente para el conocimiento positivo. Tendrá que elaborarse un instrumento que permita el saber. Este instrumento del pensar (Organon) es la lógica.

El término Organon significa instrumento y dicha palabra fue incluida por Alejandro de Afrodisia, el cual era utilizado para designar la lógica en general. Posteriormente se hizo uso de el como título en los escritos de Aristóteles, en virtud de proporcionar la lógica aristotélica los instrumentos mentales para hacer cualquier tipo de investigación.

La lógica dice como es que se origina el pensamiento cuando piensa, cual es la organización del razonamiento, sus elementos, demostraciones etcétera. Aristóteles denominó la lógica con el término de “analítica” (solución) de allí el título de los Analíticos y que se conformarán en Analíticos primeros y Analíticos segundos.

Es importante recordar el sentido histórico de la lógica como lo plantea Giovanni Reale, cuando plantea que esta nace de “una reflexión en torno a los procedimientos que habían puesto en marcha los filósofos anteriores, principalmente a partir de los sofistas, y sobre todo en torno al procedimiento socrático, especialmente tal como Platón lo amplió y profundizó. No cabe duda de que influyó también el método matemático, como lo demuestra la terminología misma utilizada para indicar muchas figuras de la lógica. Pero la matemática no fue sino una componente; existían otras ciencias cuyo método pudo haber sugerido a Aristóteles sus descubrimientos. La lógica aristotélica tiene, por consiguiente, una génesis perfectamente filosófica; esta ciencia indica el momento en el que el logos filosófico, después de haber madurado completamente a través de la estructuración de todos los problemas principales, resulta capaz de cuestionarse a sí mismo y a su propio método de proceder, hasta llegar a establecer qué es la razón misma, o sea qué hay que hacer para razonar, así, como, cuando y sobre qué cosa cabe razonar. Este descubrimiento bastaría por si solo para asignar a Aristóteles uno de los primerísimos puestos en la historia del pensamiento humano.

Las Categorías, los términos y la definición. A. El tratado sobre las categorías contiene lo que corresponde al estudio del elemento más simple de la lógica. Proposiciones como: “el hombre corre”, “el hombre vence”, poseen un vínculo entre el sujeto y el predicado. Si este vínculo se deshace como resultado del ejercicio se tendrían palabras como: “hombre corre”, “hombre vence”. Estas serían palabras solamente, sencillamente palabras sin sentido. Al respecto dice Aristóteles: “Cada una de las cosas que se dicen sin ninguna conexión entre si significan o bien la substancia o la cantidad o la cualidad o la relación o el lugar o el tiempo o el estar en una posición, o el tener o el hacer o la pasión”. Se trata entonces de las categorías conocidas por todos por la Metafísica.

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Esto significa que las categorías representan desde el punto de vista metafísico los significados fundamentales del ser; y desde la perspectiva lógica ellas deben ser los géneros supremos a los cuales debe poder referirse cualquier término de la proposición. Si se descompone cada uno de los términos de la proposición, cada uno de estos y los que se obtengan significan una de las categorías. Por ejemplo: “Sócrates corre”. Al descomponerla se tiene: “Sócrates como categoría de substancia, y corre como categoría de acción. Otro ejemplo: “Sócrates está ahora en el Liceo”. Al hacer el mismo ejercicio anterior se obtienen:

Sócrates categoría de substancia; ahora, categoría de tiempo; en el Liceo, categoría de lugar. En conclusión siempre la primera categoría será el sujeto y las demás podrán ser predicados verdaderos y propios.

B. Los términos de una proposición, vistos de manera aislada, cada uno de ellos no presenta ni verdad ni falsedad. Dice Aristóteles: “ Estas cosas que hemos clasificado, tomadas cada una en si misma y por sí, no constituyen una afirmación (…) la verdad o la falsedad no se encuentra jamás en los términos tomados individualmente, sino exclusivamente en el juicio que los relaciona y en la proposición que expresa tal vinculación”.

C. ¿Qué significa definir? La definición no pretende tanto explicar el significado de una palabra como determinar que es el objeto señalado por la palabra. Aristóteles por ello ofrece la definición como el razonamiento que expresa la esencia o el razonamiento que expresa la naturaleza de las cosas o el razonamiento que expresa la substancia de las cosas. Para poder definir algo se necesitan: el género y la diferencia Dice Giovanni Reale respecto a Aristóteles: “ Si queremos saber que significa “hombre”, debemos determinar mediante el análisis el “género próximo” en el que entra este concepto, que no es el de “viviente” (también las plantas son viviente), sino el de “animal” (el animal tiene, además de la vida vegetativa, la sensitiva), debiendo analizar después las “diferencias” que determinan el género animal, hasta encontrar la “diferencia última” distintiva del hombre que es “racional”. El hombre es pues, “animal” (género próximo) “racional” (diferencia específica). La esencia de las cosas viene dada por la diferencia última que caracteriza al género”.

En fin, Aristóteles plantea una serie de nociones además de las comentadas hasta aquí, los juicios, las proposiciones y el silogismo como concepciones que conducen como método de indagación del conocimiento humano.

Quienes heredarán el método aristotélico serán los pensadores de la Edad Media. Toman de él la deducción e intuición racional. Sin embargo no se quedan ahí; contraponen las opiniones en pro o en contra, las critican, extraen de ellas lo que pudiese haber de más verdadero o falso. El resultado de este ejercicio dará lugar a conclusiones más sólidas y aceptables.

El método inductivo-deductivo: comencemos la explicación con unas definiciones simples, pero fundamentales para entender el razonamiento.

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Inducción: Es un modo de razonar que nos lleva:

a) De lo particular a lo general.

b) De una parte a un todo.

Inducir es ir más allá de lo evidente. La generalización de los eventos es un proceso que sirve de estructura a todas las ciencias experimentales, ya que éstas—como la física, la química y la biología— se basan (en principio) en la observación de un fenómeno (un caso particular) y posteriormente se realizan investigaciones y experimentos que conducen a los científicos a la generalización.

Deducción: Es un tipo de razonamiento que nos lleva:

a) De lo general a lo particular.

b) De lo complejo a lo simple.

Pese a que el razonamiento deductivo es una maravillosa herramienta del conocimiento científico, si el avance de la ciencia se diera sólo en función de él, éste sería muy pequeño. Esto se debe a que nuestra experiencia como humanos es limitada, depende de nuestros sentidos y de nuestra memoria.

La inducción y la deducción no son formas diferentes de razonamiento, ambas son formas de inferencia.

El

proceso

de inferencia

inductiva consiste

en

exhibir

la

manera

cómo

los

hechos

particulares (variables) están conectados a un todo (leyes).

La inferencia deductiva nos muestra cómo un principio general (ley), descansa en un grupo de hechos que son los que lo constituyen como un todo.

Ambas formas de inferencia alcanzan el mismo propósito aun cuando el punto de partida sea diferente.

Cuando usamos simultáneamente los métodos de inferencia inductiva y deductiva para buscar la solución de un problema científico decimos que estamos empleando el método inductivo–deductivo, cuyas reglas básicas de operación son:

a) Observar cómo se asocian ciertos fenómenos, aparentemente ajenos entre sí.

b) Por medio del razonamiento inductivo, intentar descubrir el denominador común (ley o principios) que los asocia a todos.

c) Tomando como punto de partida este denominador común (por inducción), generar un

conjunto de hipótesis1 referidas a los fenómenos diferentes, de los que se partió inicialmente.

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d) Planteadas las hipótesis, deducir sus consecuencias con respecto a los fenómenos considerados.

e) Hacer investigaciones (teóricas o experimentales) para observar si las consecuencias de las hipótesis son verificadas por los hechos.

Hasta este momento sólo hemos explicado el método; para aclarar, hemos escogido una aplicación que pudiera ser ejemplo de claridad científica y empleo de algunos de los elementos aquí presentados.

Analicemos cómo Charles Darwin, a través de tres razonamientos inductivos y dos deductivos, establece la explicación de la evolución de las especies.

Inducción primera. Las poblaciones naturales son capaces de crecer rápidamente, aumentando su número en cifras muy altas.

Obsérvese que ésta es una generalización muy fuerte. La mente inquisitiva de Darwin observó que un árbol produce, según la especie, miles de semillas al año. Un pez puede poner hasta cinco o seis millones de huevos. Asimismo, casi todos nosotros tenemos una idea de la numerosa progenie de los insectos.

Inducción segunda. En la mayoría de los eventos, las poblaciones naturales no aumentan en número, la cantidad de éstas permanece casi constante.

Esta inducción es fácil de comprender. Si todas las semillas que produce un árbol dieran origen a otros árboles, en el planeta Tierra, no habría lugar para otras especies. Si todos los huevos de un pez pudieran llegar a ser nuevos peces, la mar estaría “hirviendo de peces”.

A partir de las inducciones primera y segunda, Darwin formula su primera deducción:

Deducción primera. Puesto que la capacidad de aumento del número de miembros de las especies no se lleva a efecto, como pudiera suceder, existe una lucha por sobrevivir que mantiene constante el número de las poblaciones naturales.

Note que lo anterior ocurre porque, entre otras cosas, el pez grande se come al chico, las ardillas y los pájaros se comen las semillas de los árboles, los insectos se devoran entre sí, etcétera.

La línea de razonamiento seguida por Darwin, usando el método inductivo–deductivo, puede ser esquematizada de la siguiente manera:

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Ahora, de manera independiente, Darwin plantea: Inducción tercera . En la naturaleza, aparecen variaciones y

Ahora, de manera independiente, Darwin plantea:

Inducción tercera. En la naturaleza, aparecen variaciones y algunas de ellas son heredadas por las especies.

Comentarios: Aquí, en México, hemos visto aparecer nuevos tipos de aguacates o mangos, dalias con nuevos colores, diferentes tipos de manzanas, de maíz o de abejas; un tamaño más grande en algunas especies, o más pequeño en otras.

Los ejemplos anteriores son muestras de cambios que pueden producirse en la naturaleza y pueden ser transmitidos (los cambios) a miembros subsecuentes de la especie.

(los cambios) a miembros subsecuentes de la especie. A partir del bloque anterior, usando la primera

A partir del bloque anterior, usando la primera y la tercera inducción, Darwin construyó su:

Deducción segunda. Si en el seno de la lucha por sobrevivir ocurren variaciones hereditarias, aquellos organismos que presenten variaciones que aumenten su potencial de supervivencia, son los que permanecerán.

Comentario. La deducción última debe quedar completamente clara: ocurrirá la selección natural y esta selección, que tendrá lugar a través de las generaciones, hará acumulativos los cambios que desembocarán en la evolución de nuevas formas en las distintas especies.

El diagrama final que esquematiza el método de inducción-deducción empleado por Charles Darwin, es el que exponemos a continuación:

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LecciónLecciónLecciónLección 3333 MétodoMétodoMétodoMétodo CartesianoCartesiano-CartesianoCartesiano---

LecciónLecciónLecciónLección 3333 MétodoMétodoMétodoMétodo CartesianoCartesiano-CartesianoCartesiano--- MétodoMétodoMétodoMétodo CríticoCríticoCríticoCrítico yyyy FenomenológicoFenomenológicoFenomenológicoFenomenológico

Descartes Define el Método como el conjunto de reglas ciertas y fáciles, de tal manera que aquel que las observe no tome por verdadero algo falso, y sin necesidad de un gran esfuerzo intelectual, paso por paso llegue a una comprensión de las cosas. La función que desempeñan las reglas propuestas por Descartes se destinan fundamentalmente, para emplear correctamente las capacidades naturales y las operaciones mentales.

Las operaciones mentales serían:

La intuición, que consiste en un ver intelectual, que posibilita lo claro y distinto sin dejar lugar a ninguna duda.

La deducción, que es la capacidad para la elaboración de inferencias necesarias a partir de otros hechos que son conocidos con certeza.

La segunda operación mental estará sometida a la primera, porque sin la diestra capacidad para concebir clara y distintamente cada una de las proposiciones a analizar, la deducción no funciona.

La intuición y la deducción son para Descartes dos métodos que sirven como caminas seguros para llegar al conocimiento. Sin embargo es claro que estos caminos no son propiamente el método del cual habla en la definición comentada anteriormente. Precisamente son caminos más no reglas. El método está conformado por reglas y su empleo facilita correctamente el uso de las operaciones mentales.

En el “Discurso del Método” y en “Reglas para la dirección de espíritu”, explica la importancia de la necesidad de un método para lograr la intuición y que hacer para obtenerla. Este método irá a recibir el nombre de “preintuitivo”. Y se pregunta: ¿Cómo se va a poder lograr la intuición? Cuidadosa y metódicamente. Comienza en el saber básico, intuitivo y evidente hasta llegar a un saber más complejo.

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Las reglas o preceptos del método como exigencia de análisis del que habla Descartes se puede sintetizar así:

Se considerará como conocimiento verdadero solo aquel conocimiento que es seguro y evidente: “no aceptar nunca como verdadera ninguna cosa que no conociese con evidencia

lo que era”. Evitar toda precipitación, madre de todos los errores.

El problema se ha de dividir en cuantas partes sea necesario para su solución. Esta división se hará por parte de un objeto que ofrezca dificultad, poca claridad etc.:

Dice Descartes: “conducir con orden mis pensamientos comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer para ascender poco apoco (…) hasta el conocimiento de los más complejos…)”.

Descartes concluye las reglas: “…efectuar en todas partes enumeraciones tan complejas y revisiones tan generales que se esté seguro de no haber omitido nada”. En síntesis la enumeración y la revisión, como control de análisis y corrección de la síntesis.

A partir de Descartes es que el método de la intuición se constituirá en método de la filosofía.

Por lo tanto la duda de Descartes se plantea como una duda metódica en la que coloca en interrogación el juicio a fin de descubrir verdades, sobre las que no se tenga duda alguna.

El proceso de la duda lo afecta todo, desde los conocimientos más sencillos hasta los más complejos; así el filósofo comienza por dudar de las cosas, del tiempo, de la existencia, etcétera. Sin embargo ninguna duda podrá contener la duda de que estamos dudando. Si reconozco la duda determinaré que existo, que estoy vivo. Si no existo entonces ¿Cómo podría dudar?

Para continuar con esta lección mencionamos el Método Critico o de Análisis Trascedental. Se denomina método trascendental al análisis regresivo (crítico – reductivo) por medio del cual se remonta a las condiciones de posibilidad de cualquier conocimiento. Se justifica la validez objetiva del conocimiento empírico, desde una indagación sobre las condiciones puras que lo posibilitan. Las condiciones puras serán los elementos a priori del conocimiento como las intuiciones de la sensibilidad y los conceptos del entendimiento. También jugarán un papel importante las ideas de la razón (condiciones inteligibles) en el coronamiento de experiencia como sistema.

De aquí la moda será los conceptos a priori de objetos en general los cuales irán a estar referidos a la realidad empírica, pero no extraídos de ella. Sin embargo, será el ejercicio de la experiencia, el que se encargará de ilustrar o negar tales afirmaciones.

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La fenomenología es uno de los movimientos filosóficos más importantes del siglo XX, que alcanza los inicios del XXI.

Al hablarse de fenomenología en estos momentos, se tiende a entender la fenomenología de

Husserl, es decir aquella corriente filosófica que ha sido desarrollada por el y que considera que pensar filosóficamente equivale a describir pulcramente lo que se ve. Sin embargo es en

el siglo XIX que se inicia con las intuiciones filosóficas de Francisco Brentano (1838-1917).

Brentano expone su pensamiento en la obra “Psicología” publicada en 1874 y en la que trata de una investigación de análisis de los hechos de la conciencia, entendidos como hechos psíquicos y no físicos. El carácter fundamental de estos hechos psíquicos consiste en que son intencionales, es decir, que están determinados por la dirección hacia un objeto. La conciencia es conciencia de algo y conciencia de sí.

Esta intencionalidad es la base de Brentano para decir que si bien el objeto es inmanente a la conciencia, está remitido a la realidad. Un auténtico ejercicio filosófico debe partir de la realidad, pues el pensamiento no está cerrado en sus propios linderos, sino en sus límites; se enraíza en la realidad que le rodea. Es esta la razón, por la que Brentano considera que el verdadero método del filosofar debe ser el de las ciencias naturales, pero esta vez aplicado a una realidad distinta: las cosas mismas.

Husserl, discípulo de Brentano encuentra su propio talante en la idea de la filosofía como ciencia estricta, apartándose del naturalismo propio del cientificismo de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Algunas de las dimensiones del método fenomenológico hablan pos sí.

La fenomenología posee la característica de ser un método y un modo de ver. El método se constituye tras la depuración del psicologismo de corte empirista, que ha confundido el estatuto de las leyes naturales con el de las leyes lógicas. En este método se muestra que

actos como la abstracción, el juicio, la inferencia no son actos empíricos, son actos de naturaleza intencional que tienen sus correlatos en puros términos de la conciencia como conciencia intencional. Esta conciencia lo que hace es aprehender puras significaciones por cuanto son dadas y tal como son dadas. La depuración lleva al método fenomenológico que

a la vez constituye tal método, pues Husserl se propone una realidad de la que no se pueda

dudar es decir una realidad de una evidencia apodíctica. Para lograr esto, descubre que debe poner en paréntesis la existencia del mundo y a la vez colocar paréntesis a la actitud natural que lo supone, para así estudiar lo que queda es decir la pura conciencia intencional.

La puesta en paréntesis se da gracias a la “epojé” fenomenológica. Esta epojé fenomenológica no es una manifestación de escepticismo, solo que a consecuencia de la epojé, se coloca, por decirlo así un nuevo signo a la actitud natural. En virtud de este signo se procede a abstenerse de juicios sobre la existencia espacio-temporal del mundo.

El método fenomenológico consiste, pues, en re-considerar todos los contenidos de conciencia. En vez de examinar si tales contenidos son reales o irreales o imaginarios, se

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procede a examinarlos en cuanto son puramente dados. Mediante la epojé le es posible a la conciencia fenomenológica atenerse a lo dado en cuanto tal y describirlo en su pureza. Lo dado no es en la fenomenología de Husserl lo que es en la filosofía trascendental un material que se organiza mediante formas de intuición y categorías. No es tampoco algo empírico como los datos de los sentidos. Lo dado es el correlato de la conciencia de la conciencia intencional. No hay contenidos de conciencia, sino únicamente fenómenos. La fenomenología es una pura descripción de lo que se muestra por si mismo, de acuerdo con el principio de los principios: reconocer que toda intuición primordial es una fuente legítima de conocimiento, que todo lo que se presenta por sí mismo en la intuición debe ser aceptado simplemente como lo que se ofrece y tal como se ofrece, aunque solamente dentro de los límites en los cuales se presenta.

La fenomenología no presupone ni el mundo natural, ni el sentido común, ni las proposiciones de la ciencia, ni las experiencias psíquicas. Solo se coloca antes de toda creencia y de todo juicio para explorar pulcramente lo dado. Husserl lo ha declarado como positivismo absoluto.

De esta manera es posible realizar otros momentos denominados reducciones dentro de las que se encuentra la reducción Eidética. Lo que resulta de ella, su residuo, son las esencias. Es decir las esencias obtenidas por medio de la intuición fenomenológica, lograda primero por la epojé y ahora por la reducción eidética. De allí las ciencias eidéticas o ciencias de las esencias. Estas ciencias eidéticas no se fundan en la experiencia.

Para la fenomenología las esencias son unidades ideales de significación o significaciones que se dan a la conciencia intencional cuando esta procede a describir pulcramente lo dado. Estas son aprióricas.

Las esencias son dadas a la intuición fenomenológica la cual se convierte de este modo en una aprehensión de unidades ideales significativas de sentido, objetos -sentido de universalidades.

Finalmente la reducción trascendental que haciendo uso de la epojé se coloca en paréntesis la existencia misma de la conciencia, con lo cual la conciencia se vuelve sobre sí misma en vez de tender hacia lo que se da a ella tiende hacia sí en su pureza intencional. Así se obtiene la conciencia pura trascendental como residuo último de la reducción fenomenológica.

En síntesis de lo que se trata aquí es de ver como la intuición anticipadora de Husserl expresa “que entre el hombre y el mundo existe una correlación”: para comprender al hombre se hace necesario relacionarlo con el mundo y para comprender al mundo es importante relacionarlo con el hombre.

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La fenomenología como método sirve de interpretación de lo que significa la fenomenología misma. Como método “permite la elaboración de una filosofía como ciencia eidética” como ciencia de las esencias.

Reale, dice en este sentido: “La fenomenología, pues, es la ciencia de las esencias, de los modos típicos en que aparecen y se manifiestan los fenómenos ante la conciencia, cuya característica fundamental es la intencionalidad”.

Esta reducción fenomenológica es la propuesta que presenta Husserl como método de la filosofía que consiste en ir a las cosas mismas, describir las variaciones de los hechos individuales similares para alcanzar su esencia.

A partir de este momento el interés se hace tan amplio que posteriormente se llevan a cabo varias fenomenologías que abarcan lo estético, ético, valores, derecho, sociedad y hasta religión.

LecciónLecciónLecciónLección 4:4:4:4: MétodoMétodoMétodoMétodo AnalíticoAnalítico-AnalíticoAnalítico--- LingüísticoLingüísticoLingüísticoLingüístico

Filosofía analítica, movimiento teórico aparecido en el siglo XX, dominante en Gran Bretaña y Estados Unidos desde la II Guerra Mundial, que trata de aclarar el lenguaje y analizar los conceptos expresados en él. Este movimiento ha recibido diversas designaciones, como análisis lingüístico, empirismo lógico, positivismo lógico, análisis de Cambridge y filosofía de Oxford. Las dos últimas clasificaciones se derivan de las universidades inglesas donde este método filosófico ha sido influyente de una forma especial. Aunque ninguna doctrina específica o dogma son aceptados por el movimiento como un todo, los filósofos analíticos y lingüistas están de acuerdo que la actividad propia de la filosofía es aclarar el lenguaje o, como algunos prefieren, esclarecer conceptos. El objeto de esta actividad es solucionar las disputas filosóficas y resolver los problemas filosóficos, los cuales, afirman, se originan en la confusión lingüística.

La obra de Russell en el ámbito de las matemáticas atrajo a Cambridge al filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein, quien llegó a ser una figura central en el movimiento analítico y lingüístico. En su primera obra importante, Tractatus logico-philosophicus (Tratado de lógica filosófica, 1921), en el que presentaba su teoría del lenguaje, Wittgenstein razonaba que "toda filosofía es una crítica del lenguaje" y que "la filosofía aspira a la aclaración lógica de los pensamientos". El resultado de los análisis de Wittgenstein recordaba el atomismo lógico de Russell. El mundo, argumentaba, se compone al final de hechos simples, que es el objeto del lenguaje a representar. Para ser significativo, las afirmaciones sobre el mundo deben ser reducibles a declaraciones lingüísticas que tengan una estructura similar a los simples hechos representados. En este temprano análisis de Wittgenstein, las proposiciones que representan hechos —las proposiciones de ciencia— son consideradas significativas de una forma objetiva.

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Oraciones metafísicas, teológicas y éticas se juzgan como objetivamente insignificantes. Bajo la influencia de Russell, Wittgenstein, Ernst Mach y otros, un grupo de filósofos y matemáticos vieneses, durante la década de 1920, iniciaron el movimiento conocido como positivismo lógico. Encabezado por Moritz Schlick y Rudolf Carnap, el Círculo de Viena comenzó uno de los capítulos más importantes en la historia de la filosofía analítica y lingüística.

De acuerdo con el positivismo, la labor de la filosofía es la aclaración del significado, no el descubrimiento de nuevos hechos (el trabajo de la ciencia) o la elaboración de relaciones comprensivas de la realidad (el erróneo objetivo de la metafísica tradicional). El positivismo dividió todas las afirmaciones significativas en dos clases: proposiciones analíticas y proposiciones verificables de un modo empírico. Proposiciones analíticas entre las que se encuentran las proposiciones de la lógica y las matemáticas; son afirmaciones de verdad o falsedad que dependen del conjunto del significado de los términos que constituyen la afirmación.

Un ejemplo sería la proposición dos más dos igual a cuatro. La segunda clase de proposiciones significativas engloba las afirmaciones sobre el mundo que pueden ser verificadas, al menos en principio, por la experiencia sensible. En realidad, el significado de tales proposiciones se identifica con el método empírico de verificación. Esta teoría verificable del significado, concluye el positivismo, demostraría que las afirmaciones científicas son afirmaciones objetivas legítimas y que las oraciones metafísicas, religiosas y éticas se hallan vacías de significado. Las ideas del positivismo lógico se hicieron populares en Inglaterra por la publicación de Lenguaje, verdad y lógica de Alfred Jules Ayer en 1936.

La teoría positivista de la verificación del significado estuvo sometida a intensas críticas por parte de filósofos como el británico de origen austriaco Karl Popper. Con el tiempo, esta teoría restringida del significado cedió a una comprensión más amplia de la naturaleza del lenguaje. Nuevamente Wittgenstein desempeñó un papel muy destacado. Rechazando muchas de las conclusiones expuestas en el Tractatus, inició una nueva línea de pensamiento que culminaría en la publicación póstuma Investigaciones filosóficas (1953). En ella, Wittgenstein afirmó que una vez que la atención se dirige al modo que el lenguaje se utiliza hoy en el discurso común, la variedad y flexibilidad del lenguaje llega a probarse. Las proposiciones no se limitan tan sólo a representar hechos.

Este reconocimiento le llevó al concepto de los juegos del lenguaje. El científico, el poeta

y el teólogo, por ejemplo, están involucrados en diferentes juegos del lenguaje. Por otra

parte, el significado de una proposición debe ser comprendido en su contexto, que es, en términos positivos, el conjunto de las reglas del juego del lenguaje, del cual esa proposición es una parte.

La filosofía, concluía Wittgenstein, es un intento para resolver los problemas que se originan como resultado de la confusión lingüística, y la clave para la solución de tales problemas es

el análisis del lenguaje común y del propio uso del lenguaje.

Wittgenstein, Ludwig (1889-1951), filósofo austriaco (nacionalizado británico), es uno de los mayores defensores, además de ser uno de los pensadores más influyentes del siglo XX,

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que fue reconocido en especial por su contribución al movimiento conocido como filosofía analítica.

Ludwig Josef Johann Wittgenstein, su nombre completo, nació el 26 de abril de 1889 en Viena, en el seno de una familia rica e ilustrada. Tras haber estudiado en Linz y Berlín, se trasladó a Gran Bretaña para completar su formación como ingeniero en la Universidad de Manchester. Su interés por las matemáticas puras le llevó al Trinity College de la Universidad de Cambridge, centro en el que recibió clases de Bertrand Russell. Allí orientó su interés hacia la filosofía. Tras el estallido de la I Guerra Mundial se alistó en el Ejército austriaco y fue precisamente durante la contienda cuando redactó su escrito más famoso, Tractatus logico-philosophicus (1921), obra que, según él, aportaba la “solución definitiva” a los problemas filosóficos. Más tarde se apartó de la filosofía y durante años enseñó en una escuela de Austria. En 1929 regresó a Cambridge y, asignado al Trinity College, reanudó su trabajo filosófico. Pronto empezó a rechazar ciertas conclusiones del Tractatus y a desarrollar otras opiniones, que serían plasmadas en sus Investigaciones filosóficas, título publicado con carácter póstumo en 1953.

Hombre sensible y profundo, a menudo se mostraba solitario y con tendencia a la depresión, Wittgenstein odiaba la petulancia y fue famoso por su sencillo estilo de vida. Tenía una fuerte personalidad, y ejerció una considerable influencia en sus amistades. Retirado de la docencia en 1947, falleció el 29 de abril de 1951 en Cambridge. En la evolución filosófica de Wittgenstein pueden distinguirse dos épocas distintas: un primer periodo, representado por el Tractatus, y otro posterior, representado por las Investigaciones filosóficas. A lo largo de la mayor parte de su vida, sin embargo, Wittgenstein, como una constante, concibió la filosofía como un análisis conceptual o lingüístico. En el Tractatus defendió que la “filosofía pretende la clarificación lógica de las ideas”. En las Investigaciones filosóficas, sin embargo, mantenía que la “filosofía es un combate contra el hechizamiento de nuestra inteligencia por medio del lenguaje”.

Otras obras de Wittgenstein, todas publicadas después de su muerte, son Observaciones sobre los fundamentos de la matemática (1956), Los cuadernos azul y marrón (1957), Diario filosófico (1914-1916) (1961) y Gramática filosófica (1969).

LecciónLecciónLecciónLección 5:5:5:5: MétodoMétodoMétodoMétodo HermenéuticoHermenéuticoHermenéuticoHermenéutico

Arte de interpretar textos para fijar su verdadero sentido. En un principio se utilizó en el estudio de la teología y se aplicó específicamente a la interpretación de las Sagradas Escrituras, pero su uso se ha ampliado desde el siglo XIX hasta abarcar las teorías filosóficas del significado y la comprensión, así como las teorías literarias de la interpretación textual.

Los teóricos de la hermenéutica del siglo XIX, como Friedrich Schleiermacher y Wilhelm Dilthey, entendían la comprensión como un proceso de reconstrucción psicológica, es decir, de reconstrucción, por parte del lector, de la intención original del autor. En este sentido, el texto es la expresión de los sentimientos de su autor y los intérpretes deben intentar ponerse en el lugar del autor para revivir el acto creador.

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El problema de esta concepción es principalmente su exceso de fe en el género humano:

presupone que todo el mundo tiene la misma capacidad para superar las dificultades que entraña todo proceso de comprensión. Se basa en la creencia de que es posible alcanzar una única interpretación correcta. Sin embargo, una visión algo más escéptica de la interpretación sostiene que no hay razones fundadas para emitir un juicio y por lo tanto se corre el riesgo de hundirse en la ciénaga del subjetivismo y el relativismo (el descubrimiento de que el conocimiento no es absoluto). El filósofo alemán Martin Heidegger y su discípulo Hans-Georg Gadamer describían este dilema como un círculo hermenéutico, en alusión al modo en que la comprensión y la interpretación, la parte y el todo, se relacionan de manera circular: para comprender el todo es necesario comprender las partes, y viceversa. Tal es la condición de posibilidad de toda experiencia y toda investigación humanas.

Gadamer, Hans-Georg (1900- ), filósofo alemán, autor de una original teoría de hermenéutica filosófica que le concedió un destacado puesto en la historia de la filosofía del siglo XX. Nació el 11 de febrero de 1900 en Marburgo. Creció en Wroclaw y cursó estudios de germanística, historia, historia del arte y filosofía en las universidades de Wroclaw, Munich y Marburgo. Se doctoró en 1922 (con una tesis acerca de la esencia del placer en los diálogos de Platón), bajo la dirección del neokantiano Paul Natorp, uno de los principales representantes de la Escuela de Marburgo. Tras doctorarse, continuó sus estudios durante un semestre con Edmund Husserl en Friburgo. Allí conoció también a Martin Heidegger, al que siguió cuando éste regresó a Marburgo. Acto seguido terminó sus estudios de Filología Clásica y comenzó una intensa carrera docente, que desarrolló en las universidades de Marburgo (1937-1939), Leipzig (1939- 1947; también fue rector de esta institución desde 1946 hasta 1947), Frankfurt del Main (1947- 1949) y Heidelberg (1949-1968, sustituyendo en su cátedra de Filosofía a Karl Jaspers). A lo largo de su vida, entabló variados debates filosóficos con los pensadores Jürgen Habermas y Jacques Derrida, entre otros.

Influido por Husserl y Heidegger, Gadamer intentó combinar la dialéctica de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y la tradición hermenéutica de Friedrich Schleiermacher y Wilhelm Dilthey en la, por él creada y denominada, hermenéutica filosófica, que llegó a superar a los maestros clásicos en los métodos de interpretación textual. Para Gadamer, el conocimiento es fundamental para la existencia humana. Sólo desde su propio horizonte de interpretación, “que está en constante formación”, puede el hombre comprenderse y comprender el entorno. Cada conocimiento es una constante interpretación y, ante todo, un conocimiento de sí mismo. En su principal obra, Verdad y método (1960), desarrolló un auténtico manual de

experiencias (es decir, de posibilidades de conocimiento) de arte, literatura e historia. Según se expone en esta obra, el conocimiento se origina a partir de la experiencia de la verdad, que precede a la metodología científica. El conocimiento hermenéutico se manifiesta en la lengua, el habla o las situaciones de habla, las cuales, si se pretende una comunicación eficaz, deben estar ajustadas al “horizonte” de los hablantes: “Esto forma parte de cada

auténtica comunicación, que se entra en el otro

El conocimiento está ligado a la lengua; el

hombre es, ante todo, un ser comprensible a través del lenguaje. También en Verdad y método, Gadamer declara: “Querer evitar los conceptos propios en la interpretación, no sólo

es imposible sino que es un absurdo evidente. Interpretar consiste en poner en juego los propios preconceptos, con lo que la intención del texto se hace evidente para nosotros a través de la lengua”.

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”.

Otras importantes obras suyas son: La ética dialéctica de Platón (1931), Pequeños escritos (4 vols., 1967-1977), La dialéctica de Hegel (1971), La razón en la época de la ciencia (1976) y Mis años de aprendizaje (1977).

Para ampliar esta temática consulte: http://www.colegio-

valdeluz.com/bachillerato/bachillerato_recursos/fil1_metodos.pdf

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En esta unidad el principal interés es ofrecer algunos argumentos sobre la usabilidad de la filosofía, en su contexto cotidiano, cómo el saber teórico formado durante la mayor parte de la historia de la humanidad, logra involucrarse en la actualidad, en la vida cotidiana y formularse a través de nuevos saberes.

Muchos autores consideran que la filosofía como madre de las ciencias perdura en su ejercicio de pensar y reflexionar sobre el qué hacer humano, porque se actualiza, se regenera constantemente en las nuevas alternativas y teorías que se van formulando.

OBJETIVOOBJETIVOOBJETIVOOBJETIVO

Que el estudiante analice y argumente una posición crítica frente a los problemas filosóficos

una capacidad

nacientes en el conocimiento, en el comportamiento y en la actualidad, con

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crítica que permita recrear y transformar estos saberes y realidades con sentido común de correspondencia entre el pensar y el actuar

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yyyy loslosloslos mitosmitosmitosmitos Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri

Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri Lamo

(http://www.edicioneslaberinto.es/webfilosofia/saberfil/pensamientoarc.htm)

"El pensamiento filosófico surgió hace dos mil quinientos años, en contraste con el pensamiento arcaico, que había permitido a los humanes orientarse en el mundo durante los milenios precedentes. A su vez, el pensamiento arcaico no era sino la elaboración de ideas e impulsos cuyos orígenes pueden ser buscados en las épocas prehistóricas en que nuestros remotos antepasados aprendían a articular lingüísticamente el mundo que los rodeaba

Sería erróneo suponer que el pensamiento arcaico fue más tarde completamente desplazado por el filosófico o el científico. En la historia intelectual de la humanidad un nuevo tipo de pensamiento no desplaza nunca del todo al anterior, sino más bien se superpone a él.

Nuestra manera de pensar en un momento dado consta de muchos estratos, como una cebolla. En el centro están los más primitivos impulsos e intuiciones, que se formaron a través de muchos millones de años de evolución biológica. Otras capas representan estratos arcaicos de pensamiento, seguidas de capas más externas de pensamiento filosófico y científico. Los

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métodos formales e informáticos característicos de nuestro tiempo son como la piel de la cebolla. Constituyen la parte más visible y característica de nuestra cultura, pero sería ingenuo confundir la cebolla con su piel".

Jesús Mosterín. Historia de la filosofía.

piel". Jesús Mosterín . Historia de la filosofía . Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y

Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri Lamo

(http://www.edicioneslaberinto.es/webfilosofia/saberfil/pensamientoarc.htm)

“El saber mitopoético está basado, por lo que sabemos de las civilizaciones primitivas, en relatos ritualizados que se transmiten literalmente y sin alteración, principalmente, por vía oral. Los mitos explican el origen, organización y destino de la comunidad étnica y cultural, cuya identidad tratan de preservar, así como la totalidad de los fenómenos relevantes en la existencia cotidiana de la misma…

Lo específico del conocimiento mitopoético es la dramatización de los fenómenos de la naturaleza sobre la base de acciones de tipo humano y personal. Las fuerzas naturales aparecen como vivas, conscientes e intencionales. Estas explicaciones antropomórficas y animistas tienen la peculiaridad de que su potencia no se agota en el tiempo originario, sino que siguen actuando, manando e influyendo en el presente. Los mitos constituyen una fuente de cohesión social que permite las referencias mutuas, la hospitalidad y el intercambio de parejas, incluso cuando el pueble ha tenido que desplegarse en grandes distancias y dividirse en varios hábitats.

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Las narraciones míticas tienen carácter simbólico. Establecen a través de los acontecimientos puntuales que narran, pautas de comportamiento que deben seguirse como normas y mandatos.”

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Gustavo Bueno. Simploke.

yyyy CienciaCienciaCienciaCiencia Gustavo Bueno. Simploke. Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri

Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri Lamo

(http://www.edicioneslaberinto.es/webfilosofia/saberfil/pensamientoarc.htm)

"La filosofía como pensar necesario era 'el' Conocimiento, era 'el' saber. Propiamente no había otro que ella, y en su propósito se encontraba sola frente a la realidad. Dentro de su ámbito, como particularización de su 'modo de pensar', comenzaban a condensarse las ciencias. Se ocupaban éstas de partes del Ser, de temas regionales: las figuras espaciales, los números, los astros, los cuerpos orgánicos, etc.; pero el modo de pensar sobre estos asuntos era el filosófico. Por eso todavía Aristóteles llama a las ciencias los conocimientos dichos en parte o particulares. Es preciso que los hombres de ciencia actuales se traguen, velis nolis, y de una

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vez para siempre, el hecho de que el 'rigor' de la ciencia de Euclides no fue sino el 'rigor' cultivado en las escuelas socráticas, especialmente en la Academia de Platón. Ahora bien, todas esas escuelas se ocupaban principalmente de Etica. Es un hecho claro, que el método euclidiano, que el ejemplar 'rigor' del more geométrico, tiene su origen no en la matemática, sino en la Etica. Que en aquellas lograse -y no por acaso- mejor fortuna que en ésta es otra cuestión. Las ciencias, pues, nacieron como particularizaciones del tema filosófico: pero su método era el mismo de la filosofía, modificado mediante un ajuste a su asunto particular".

José Ortega y Gasset. La idea de principio en Leibniz.

LecciónLecciónLecciónLección 3:3:3:3: RacionalidadRacionalidadRacionalidadRacionalidad filosóficafilosóficafilosóficafilosófica yyyy CientíficaCientíficaCientíficaCientífica

yyyy CientíficaCientíficaCientíficaCientífica Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri

Tomado: © Jose Antonio Baigorri Goñi y Sergio Baigorri Lamo

(http://www.edicioneslaberinto.es/webfilosofia/saberfil/pensamientoarc.htm)

El saber filosófico

"La filosofía ha consistido siempre en sus preguntas: filosofar es hacerse ciertas preguntas radicales, inevitables, si uno quiere saber a qué atenerse, qué pensar sobre la realidad, qué

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hacer, cómo vivir. Que estas preguntas tengan o no respuesta es otra cuestión, ciertamente secundaria. Pero la filosofía no está segura de encontrarlas, de lo que está inconmoviblemente persuadida es de que si no se plantea estas preguntas no es filosofía. A nadie se obliga a hacerlas, porque a nadie se obliga a ser filósofo, pero si no se hacen no se puede hablar de filosofía

En épocas de confusión, de crisis de las creencias de las que se vive, de vértigo, como decía Platón en su maravillosa Carta VII, lo que algunos hombres piensan calladamente en su retiro, cuando se esfuerzan por ver cómo son las cosas, por entenderlas, por 'dar razón' de ellas, si son capaces de comunicarlo verazmente a los demás, puede servirles para vivir desde sí mismos, y por tanto para conseguir que sus vidas sean 'suyas'

Pero la filosofía no puede contar con el acierto, no se sabe a dónde va a llegar, el fracaso le acecha constantemente y puede obligarla a empezar de raíz. Esto es lo decisivo, de raíz. La filosofía ha surgido en el mundo cuando el hombre ha descubierto las cuestiones radicales y no ha tenido una certidumbre suficiente. Incluso cuando la ha tenido, le ha sido menester entenderla, ponerla en conexión con el resto de las verdades, las dudas y los problemas.

Cuando las cuestiones radicales se abandonan y los hombres no se preguntan por ellas, por supuesto han dejado de hacer filosofía. Lo grave no es esto, sino que la vida humana se queda sin raíces".

El saber científico

Julián Marías. ABC.

"Entrevimos que la verdad científica, la verdad física, posee la admirable calidad de ser exacta, pero es incompleta y penúltima. No se basta a sí misma. Su objeto es parcial, es sólo un trozo del mundo y además parte de muchos supuestos que da sin más por buenos; por tanto no se apoya en sí misma, no tiene en sí misma su fundamento y raíz, no es una verdad radical. Por ello postula, exige integrarse en otras verdades no físicas ni científicas que sean completas y verdaderamente últimas. Donde acaba la física no acaba el problema; el hombre que hay detrás del científico necesita una verdad integral, y, quiera o no, por la constitución misma de su vida, se forma una concepción enteriza del Universo.

Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquélla es exacta pero insuficiente; ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquella -por tanto y sin duda, una verdad de más alto rango- no sólo porque su tema sea más amplio, sino aun como modo de conocimiento; en suma que la verdad inexacta filosófica es una verdad más verdadera".

LecciónLecciónLecciónLección 44:44::: ConocimientoConocimientoConocimientoConocimiento yyyy LenguajeLenguajeLenguajeLenguaje

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José Ortega y Gasset. ¿Qué es filosofía?

La reflexión sobre el conocimiento es tan antigua como la misma filosofía, pues ésta surge como una necesidad fundamental del hombre por comprender y conocer el mundo. Se podría afirmar, en este sentido, que la historia de la filosofía ha sido, en gran parte, una indagación constante sobre los fundamentos del conocimiento, en campos tan diversos como la política, la cultura, la ciencia, la estética, la sociedad, etcétera. Sobre el problema del conocimiento, y su relación con el lenguaje, se circunscribe a la época griega.

Los filósofos griegos elaboraron las primeras teorías sobre la naturaleza del conocimiento, interesados en comprender fundamentalmente el problema de la verdad, el cual conduciría a la comprensión de la forma en que conocemos y aquello que conocemos. A diferencia de los llamados filósofos presocráticos, los filósofos áticos problematizan el conocimiento al preguntar por su esencia, por sus fundamentos, por aquello que determina en últimas la comprensión de la realidad. La famosa sentencia de Sócrates “solo sé que nada se”, pone en evidencia el nacimiento de la reflexión filosófica que tiene la característica de volcarse sobre el propio conocimiento, más que sobre la naturaleza de las cosas y del mundo.

Sócrates se interesa por fundamentar el conocimiento en verdades universales válidas para todo hombre y época. Más que analizar la realidad constitutiva de las cosas, como es el caso de Aristóteles, a Sócrates le interesa precisar el concepto (leídos), la esencia universal base de todo conocimiento auténtico. Para este propósito, el lenguaje aparece como el método, el medio a través del cual se alcanzan las verdades universales. Frente a la pregunta acerca de cómo llegar al conocimiento universal, Sócrates propone precisamente el diálogo como la forma adecuada de conducir al interlocutor al reconocimiento de la esencia universal de los conceptos, una vez desprovisto de las supuestas verdades del sentido común. El lenguaje, entonces se muestra como el instrumento que garantiza el acceso a la verdad, pero que por ser tal, es decir, un medio, no hace parte esencial de ésta. El valor del lenguaje en la reflexión socrática, puesto en evidencia en el preguntar auténtico, queda limitado a su función de medio para alcanzar el concepto formal universal.

La teoría de las ideas de platón, por su parte, constituye una de las primeras concepciones sistemáticas del conocimiento dadas en occidente. Como es sabido, el filósofo griego instaura el lugar de la verdad en el mundo suprasensible de las ideas, concibiendo el conocimiento como el resultado de la adecuación del entendimiento humano con tales ideas. Esta interpretación del conocimiento, ilustrada en el texto platónico de “La República”, con la narración del “Mito de la Caverna”, representa de acuerdo con Heidegger, la concepción tradicional de la verdad y del lenguaje que irá a prevalecer durante siglos en occidente. Pero, ¿cuál es el lugar que ocupa el lenguaje en esta teoría del conocimiento que busca privilegiar las ideas, el pensamiento, en detrimento de la experiencia? ¿cuál sería, en últimas, la función del lenguaje en la contemplación de las ideas como adquisición de la verdad, u por ende del conocimiento?

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Para Platón, por tanto, el lenguaje no solo no es el único camino para acceder al conocimiento del mundo (suprasensible) sino que, como lo plantea al final del diálogo el “Crátilo”, es un camino engañoso e inseguro, puesto que no expresa el ser de las cosas, su esencia o idea (eidos). Los nombres, las palabras, están sujetos al devenir de la vida sensible, son creados por convención, y de este modo no pueden expresar el ser en sí inmutable y eterno de las cosas: las ideas.

La concepción del conocimiento en Aristóteles esta directamente ligada, además de su concepción de metafísica, a sus reflexiones de carácter antropológico. La visión suarista del hombre como compuesto de cuerpo y alma, establece, en gran parte, las características de su interpretación de la formación del conocimiento. Aristóteles, a diferencia de Platón, no establece una división tajante entre las dos dimensiones constitutivas del hombre, razón por la cual atribuye el origen del conocimiento a la experiencia corporal, situación que ha hecho aplicable a su filosofía la tesis con la que Leibniz catalogó a los filósofos empiristas: “Nada hay en el entendimiento humano que antes no haya pasado por los sentidos”.

Sea el filósofo griego a diferencia de su maestro, el conocimiento parte de la experiencia individual, de la vida sensible, hasta llegar al saber universal, característica del conocimiento científico y filosófico. Pero, ¿Cuál es entonces, el papel que desempeña el lenguaje en la construcción del conocimiento? ¿A diferencia de Platón, en Aristóteles el lenguaje puede ser considerado parte activa de la constitución del conocimiento general y del conocimiento científico y filosófico en particular? En últimas, ¿Qué tipo de relación establece el autor entre lenguaje y conocimiento?

En este sentido, la lógica aristotélica establece una relación directa entre pensamiento y lenguaje, asumiendo como supuesto básico que es en función de las partes o elementos del lenguaje que es posible pensar correctamente y así producir un conocimiento con validez universal. Este poder asignado al lenguaje se comprende si no se olvida que para el filósofo griego las categorías no son términos abstractos sino que expresa la substancia de las cosas, así como las definiciones se caracterizan por indicar la esencia de una cosa o ente.

Hacia la Edad Media, los desarrollos filosóficos se encuentran directamente asociados a las reflexiones e investigaciones de la lógica. La lógica medieval desarrolló preferiblemente aquellos elementos de la lógica aristotélica que trataban la sintaxis y la semántica del lenguaje. Este hecho permitió algunos adelantos sobre la teoría de la inferencia y demostración científica, pero sobre todo la lógica tuvo gran incidencia en el campo educativo, su enseñanza estuvo asociada estrictamente a la gramática y la retórica, vista como un instrumento de gran utilidad para el estudio de los textos de Biblia y demás relacionados con la doctrina católica.

Los primeros trabajos significativos sobre el tema del lenguaje en la época medieval, se encuentran en la obra de Boecio, el autor de “La Consolación de la Filosofía”. Sus

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traducciones e interpretaciones de la obra de Aristóteles, especialmente de los textos relacionados con la retórica y la metafísica, lo hacen el primero de los filósofos medievales con mayores avances en su concepción lógica del lenguaje.

Para Boecio al igual que para Aristóteles, el lenguaje está en condición de expresar la verdad

a través de proposiciones que permiten la formulación de juicios universales, los cuales se

convierten, en este sentido, en la base de la lógica. Su aporte, en este aspecto, está en haber planteado la posibilidad de realizar inferencias inmediatas en el razonamiento lógico. El silogismo aristotélico, planteaba inferencias o deducciones mediatas, pues la conclusión, era el resultado lógico de las dos primeras premisas. La inferencia inmediata se logra de combinar los cuatro tipos de proposiciones: universales, particulares, singulares e indefinidas. Por ejemplo, la relación establecida entre una proposición de carácter universal como “todos los hombres son justos” y su correspondiente inferencia indefinida, luego “algún hombre es justo”.

Sin embargo, al mantener, en esencia, la estructura silogística como expresión fundamental del lenguaje, Boecio privilegia su valor formal y no se interesa específicamente en la discusión epistemológica (la relación conocimiento, lenguaje y realidad), que daría paso a una concepción inaugural en los estudios sobre el lenguaje como muestra la filosofía del lenguaje contemporánea.

No se podrá obviar, en este sentido el paso dado por Tomás de Aquino, en su concepción del conocimiento, quien no reduce la verdad al nivel lógico, ya que los universales, si bien son una construcción de la razón, expresan el ser de las cosas y del mundo. Así, el pensamiento de Tomás se ha catalogado como una filosofía del ser, dado que para algunos estudiosos de su obra, estuvo más interesado por la relación entre Dios y el mundo que específicamente por determinar la relación entre la substancia y los accidentes. Para aclarar el lugar del lenguaje en la comprensión del ser en Tomás de Aquino, es indispensable hablar de la relación que establece entre esencia y existencia, más que la relación entre substancia

y accidente, propia de una reflexión sobre los entes y no sobre el ser propiamente tal.

Así mismo, introduce la discusión epistemológica del lenguaje al sostener que no todo lo que se afirma o se piensa existe en la realidad. Pero, interesado por explicar la naturaleza de Dios, el único ser donde esencia y existencia coinciden, termina por asignarle nuevamente una función lógica al lenguaje, al encargarle la explicación de las cosas del mundo y no aquellas de naturaleza divina.

Dios es el único ser donde la esencia y la existencia se identifican plenamente y por ello se puede decir que Dios, en rigor, es el único que es en acto. Los demás seres, en la medida en que fueron creados, participan de la esencia divina, del ser, pero su existencia, no es la de ser. Las cosas y los seres humanos, debido a que no son el ser, es decir, no son acto ni perfección, siempre estarán en camino de serlo. Dios es el único que es ser y por ello es el

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fundamento del mundo, de cuya esencia todos participan, pero justamente como posibilidad de ser.

Así, el lenguaje viene a poseer, en últimas, una función lógica, pues permanece restringido para nombrar las verdades del mundo, de los seres que permanecen en el tránsito de la esencia a la existencia. Los conceptos, expresados a través del lenguaje, harán referencia a la esencia de las cosas, pero no a su ser. N este sentido, Tomás de Aquino, distingue una verdad lógica, la que viene a cumplir el lenguaje, y una verdad ontológica, dada a través de la participación de los seres de la naturaleza divina, del ser de Dios. Por ello las famosas vías de demostración de la existencia de Dios son del orden de la naturaleza y no de la estructura lógica del lenguaje.

En la Edad Moderna, las concepciones y reflexiones sobre el lenguaje se encuentran influenciadas por la filosofía griega y medieval. En este sentido esta no es una época de ruptura repentina con el horizonte cultural de la tradición filosófica, pues por un lado, se da la apropiación por parte de los filósofos medievales de los griegos, en especial de Aristóteles, y por otro lado, la importancia otorgada en el siglo XIII a las ciencias experimentales y a las matemáticas.

Los estudios sobre el lenguaje en la época moderna se inician con las investigaciones sobre el conocimiento elaboradas por los filósofos ingleses Hume y Locke, representantes del empirismo, como descartes, representante del racionalismo moderno 12 . El rechazo rotundo de la existencia de ideas innatas a favor de la experiencia, tesis central del empirismo frente al origen del conocimiento, procura una concepción del lenguaje que lo hace dependiente de la percepción. Para el empirismo las palabras son signos de ideas que utiliza la razón o el entendimiento con el fin de expresar sus pensamientos. El lenguaje, de este modo, es una propiedad de la razón a partir de la cual es posible la reflexión.

Dado que las ideas, tanto las simples como las compuestas, tienen su origen en las sensaciones recibidas de las cualidades sensibles de los objetos, en el caso de las ideas simples, y las nociones abstractas, resultado de la asociación y combinación de ideas simples, para el caso de las ideas compuestas. Las palabras, entonces, sirven para designar objetos particulares e ideas abstractas, éstas últimas concebidas como una invención del entendimiento, en la medida en que no posee una existencia real. Así, el significado de las palabras corresponde a una idea particular referida, a un grupo de objetos individuales, o a una idea general que, abandonando su referencia a objetos particulares, representa nociones abstractas que sólo existencia en la mente de los hombres.

El lenguaje surge desde la perspectiva empirista, por la necesidad que tiene el hombre de perfeccionar la comunicación con los demás a partir del uso de palabras generales, como sentido universal, válidas para todos. Es claro observar que para el empirismo el lenguaje se caracteriza por ser una convención, resultado del acuerdo o consenso entre los hombres.

12 Leonardo Verano. Núcleo Problémico IV Programa de Licenciatura UNAD.

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Sería imposible la comunicación entre os hombres, argumento esgrimido a menudo por los empiristas, si las palabras nombraran únicamente objetos particulares. Fue necesario crear palabras que expresen el sentido universal de las ideas generales para lograr el entendimiento entre los hombres. Lo propio del lenguaje será, por ello, representar a través de palabras un sinnúmero de objetos individuales bajo un rasgo común a aplicable a todos ellos.

Cabe subrayar que en rigor, de acuerdo con lo planteado, el lenguaje no posee sentido, ya que simplemente es el medio o el vehículo para expresar las ideas. Quien determina el sentido del lenguaje no es el entendimiento sino la sensación, en la medida en que sus impresiones o ideas simples, al ser retenidas por el entendimiento, constituyen la fuente y causa de las ideas generales. La excesiva prelación dada por el empirismo a las sensaciones termina haciendo del entendimiento el principal receptor de las impresiones y del lenguaje la palabra vacía que sirve para ser llenada a través de la asociación y combinación de ideas simples.

En la concepción cartesiana del lenguaje, por el contrario, éste posee un poder relacionado por el uso creador de palabras y discursos. Aunque tanto para el empirismo como para el racionalismo el lenguaje es la facultad o instrumento que distingue al hombre de los animales, el valor del lenguaje para Descartes está en le uso de nuevas expresiones y no solo en el poder de representar ideas o pensamientos.

En efecto, para Descartes lo que distingue al hombre de las máquinas o de los animales no es el lenguaje en cuanto tal, pues éstos también emiten palabras o signos, sino el poder usar nuevas palabras que expresen igualmente pensamientos y situaciones nuevas. Así, lo esencial del lenguaje, de acuerdo con la concepción matemática de la naturaleza propia de la modernidad, es su sentido indeterminado, esto es, el poder ilimitado para expresar nuevas palabras.