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Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje

Postgrado en Lingüística

Titulo Original

: Discourse and Social Change

Editores

: Blackwell Publishers

Autores

: Norman Fairclough

Año de publicación

: 1993

Ciudad

: Cambridge, Oxford, UK.

Editorial

: Polity Press

Capítulos

: Introducción, 1, 2.

Cómo citar este texto:

Fairclough, Norman. Discurso y Cambio Social. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. 1993, p. 5-33.

SOCIOLINGÜÍSTICA

Discurso y cambio social

Norman Fairclough

Selecció n y traducció n:

Julia Zullo, Virginia Unamuno Alejandro Raiter, Paula García

Introducción

En muchos trabajos se está comenzando a reconocer que los cambios en el uso del

lenguaje est án ligados a procesos sociales y culturales, y también se está comenzando a apreciar

la importancia de usar el análisis del lenguaje como un método para estudiar el cambio social,

Sin embargo, no existe todavía un método de análisis del lenguaje que sea a la vez teóricamente adecuado y práctico en la aplicación. Por ello, el principal objetivo de este libro es desarrollar una aproximación al análisis del lenguaje que pueda contribuir a subsanar esta falta: una aproximación que pueda ser particularmente útil para investigar el cambio en el len guaje, y que pueda ser utilizado en estudios sobre el cambio social y cultural. Para alcanzar este objetivo, es necesario diseñar conjuntamente métodos para analizar el

desarrollo del lenguaje dentro de estudios lingüísticos y un pensamiento social y político relevante para desarrollar una teoría social adecuada del lenguaje. En primer lugar, el trabajo realizado dentro de varias ramas de la lingüística (vocabulario, semántica, gramática), la pragmática y sobre todo el análisis del discurso - que ha sido desarrollado recientemente, principalmente por lingüistas. En segundo lugar, los trabajos de Antonio Gramsci, Louis Althusser, Michel Foucault, Jürgen Habermas y Antony Giddens. Muchos factores han actuado en contra de una síntesis como la que proponemos. Uno de estos factores es el aislamiento de los estudios del lenguaje de las otras ciencias sociales y el dominio de la lingüística por paradigmas formalistas y cognitivos. Otro, es la tradicional falta de interés en el lenguaje por parte de las otras ciencias sociales, y la tendencia a ver el lenguaje como transparente: aunque los datos lingüísticos, tales como las entrevistas, se hayan utilizado ampliamente, ha existido siempre una tendencia a creer que el contenido social de estos datos puede ser revelado sin atender al lenguaje en sí mismo. Estas posiciones y actitudes están cambiando. Las fronteras entre las ciencias sociales se están debilitando y se está desarrollando dentro de las distintas disciplinas una mayor diversidad de teorías y prácticas. Además, estos cambios han estado acompañados por un giro lingüístico en la teoría social, que como resultado otorga a] lenguaje un papel central dentro los fenómenos sociales. Los intentos previos de sintetizar los estudios del lenguaje y la teoría social han

tenido un éxito limitado. Uno de estos intentos fue el que hizo el grupo

cono cido como lingüística crítica , que combinaron teorías y métodos del análisis

británico s

textual con la lingüística sistémica (Halliday, 1978) y con teorías de la ideología. Un poco antes, en Francia, Michel Pêcheux y sus colegas habían comenzado a desarrollar un mo delo de análisis del discurso que se basó especialmente en el trabajo de Zellig Harris, y en la revisión de Althusser y la teoría marxista de la ideolo gía. Am bo s intentos padecen de un desequilibrio entre los elementos sociales y lin güístico s en la síntesis que propon en, aun que tienen lo gros

de lin güistas

y

fallas complementarios. Los primero s, presentan un trabajo que tiene un análisis lingüístico

y

un tratamiento de textos bien desarrollado, pero una teoría social pobre, en la cual lo s conceptos

de ideología y poder están utilizados con una pobre discusión. Por el contrario, en el trabajo de Pêcheux, la teoría social es más sofisticada, pero en su análisis lingüístico prevalece el criterio semántico. Ambo s intentos están basados en una visión estática de las relaciones de po der, con énfasis en la determinación ideo lógica de lo s textos y en la reproducción de las relaciones de

poder. Poca atención se presta a la lucha y a la transformación de las relaciones de poder, y al papel del lenguaje en esta lucha y en esta transformación. Hay un énfasis similar en la descripción de los textos como productos finales, y una atención limitada a los proceso s de producción e interpretación, o a las tensiones que caracterizan tal proceso. La síntesis que presentaremos en este libro se centrará, como hiciese Pêcheux , en el análisis del discurso y en el concepto de discurso. Discurso es un con cepto difíci l, principalm ente po rque hay m uchas defin iciones conflictivas, formuladas desde punto s de vista teórico s y meto doló gico s diversos (ver van Dijk, 1985; Mc Donell, 1986). En lingüística, discurso es un concepto a veces utilizado para referir a m uestras extensas de diálo gos orales, en contraste con textos escritos. Análisis del texto v análisis del discurso, en este sentido, no comparten la limitación tradicional de la lin güística a oraciones o a p equeñas unidades gramaticales, sino que ambas disciplinas se centran en las propiedades de organización de nivel superior, del diálo go (por ejemplo, t urnos de habla, estructuras con conversacionales de cierre o apertura, etc.), o del texto escrito (por ejemplo, la estructura de la crónica policial en un periódico). Es com ún, sin embargo, considerar discurso a m uestras amplias de lenguaje hablado o escrito. Además de preservar el énfasis en las características de organización de nivel más alto,

este sentido de discurso enfatiza la interacción entre hablantes y oyentes, o entre escritor y lector, y también los procesos de producción e interpretación del habla y de la escritura, tanto como el contexto situacional del uso del len guaje. Texto es visto aquí como una dimen sión del discurso, el pro ducto escrito o hablado del proceso de producción textual. Finalmente, discurso se usa también para referir a diferentes tipos de usos lingüísticos en diferentes clases de situaciones sociales (por ejemplo, discurso periodístico, discurso publicitario, discurso escolar, discurso médico-paciente). Por otra parte, discurso es también utilizado en la teoría y el análisis social, por ejemplo en el trabajo de Michel Foucault, para referir a diferentes maneras de estructurar áreas de conocimiento y de práctica social. Así, el discurso de la ciencia médica es corrientemente el

dominante en la práctica del cuidado

alternativos (por ejemp lo, lo s de la homeopatía y la acup untura) como con discursos

folclóricos, Discurso en este sentido manifiest a maneras particulares de usar el len guaje y

otras form as

relacion es sociales, sino que las con struy en o constituyen. Nuestra intención al vincular el análisis del lenguaje y la teoría social se basa en la combinación de este sentido más teórico - social de discurso con el sentido que le da la perspectiva texto- interacción, dentro de un análisis lin güísticam ente orientado. Este con cepto

de discurso y de análisis del discurso es tridimensional. Cualquier instancia de discurso es vista simultáneamente, como

de

la

salud, y contrasta tanto con otros discursos

só lo

reflejan

o

representan

entidades y

sim bó licas.

Los

discurso s no

a. una pieza de texto,

b. una instancia de práctica discursiva y

c. una instancia de práctica social.

La dimensión a) comprende el análisis lingüístico de los textos. La dimensión b) especifica la naturaleza del proceso de pro ducción e interpretación textual; la dimensión c) comprende las circun stancias institucionales y organizativas del evento discursivo.

cualquier

producto, sea escrito o hablado. El énfasis estará p uesto en el lenguaje, pero es más apropiado extender la noción de discurso para cubrir o tras form as sim bó licas tales como las

Debemos agregar

que

texto

se

usara

en

este

libro

para

referir

a

imágen es visuales y textos que combinan ambas.

Afirmamos al comienzo que los cambios en el uso del lenguaje son una parte importante de los cambios sociales y culturales. Recalcar la importancia social del len guaje no es novedoso:

la teoría social en las décadas recientes ha dado al lenguaje un lugar central en la vida social. En primer lugar, dentro de la teoría marxista, Gram sci (1971) y Alth usser (1970) subrayaron el significado de la ideología en la reproducción social, y otros como Pêcheux (1982) identificaron al discurso como la forma material de la ideología. En segundo lugar, Foucault (1979) ha subrayado la importancia de las tecnologías en las formas mo dernas del poder, y por sup uesto éstas están central mente expuestas en el lenguaje. En tercer lugar,

Habermas (1984)

sistemas de la economía y del estado, los que ve en términos de desplazamiento de usos comunicativos del lenguaje por usos estratégicos. Consideramos que ha habido un cambio significativo en el funcionam iento social del lenguaje. Veamos algunos ejemplo s. En primer lugar, en muchos países ha habido recientemente un resurgimiento en la extensión del mercado a nuevas áreas de la vida social:

sectores como educación, salud y artes han sido o bliga do s a reestructurar y reconceptualizar sus actividades hacia la pro ducción y comercialización de bienes y servicios para consumi- dores (Urry, 1987). Estos cambios han afectado profundamente las actividades, las relaciones y las identidades sociales y profesionales de la gente que trabaja en estos sectores, La mayor parte de su impacto incluye cam bios en las prácticas discursivas. En educación, por ejemplo, la gente se encuentra bajo la presión de entrar en n uev as activ idades que son amp liam ente definidas por n uevas prácticas discursivas (tales como el mark eting), y a adoptar n uev as prácticas discursivas dentro de las actividades existentes (tales como la enseñanza). Esto incluye renombrar actividades y relaciones, por ejemplo, renombrar a los alumnos como consumidores o clientes, a lo s cursos como paquetes o productos, Esto incluye también una sutil reestruc turación de las prácticas discursivas de la educación: los tipos de discursos y una colonización de la educación por tipos de discurso, incluso aquéllos de la publicidad, la gestión empresarial y la consultoría. La industria se mueve hacia lo que se llama producción post -fordista (Bagguley and

Lasch, 1988; Bagguley, 1990), en la cual los trabajadores no funcionan más como individuo s que llevan a cabo rutinas repetitivas, dentro de un proceso invariante de producción, sino co mo equipos en una relación flexible con un proceso de rápido cambio. Más aún, la relación empleado -empresa ha sido vista por lo s gerentes como disfuncional en este contexto: han

intentado así transformar la cultura del empleo, estableciendo instituciones que

empleados en una relación más participativa con la patronal, como círculos de calidad. Describir estos cambios como culturales no es sólo retórica: su propósito es imponer nuevos valores culturales. Estos cambios en la organización y la cultura conllevan cambios significativos en las prácticas discursivas. El uso del len guaje se asum e como de gran importancia, como un medio de producción y control social en el mundo de trabajo. Esto trae como consecuencia que las identidades sociales de lo s trabajadores estén empezando a definirse en

términos que tradicionalmente no eran vistos como laborales, sino como pertenecientes a la esfera

ha hecho hincapié en la co lonización del m un do de la v ida por los

ubican a los

de

la

vida

p riv ada.

Un a

caract eríst ica

llam at iv a

de

esto s

cam bio s

com o

es

que

son

transn acion ales.

Los

n uevo s

estilo s

de

gestión ,

y

et iquetas,

lo s

círculo s

de

desde p aíses económicam ente más exitosos como Japón. El nuevo

orden global del discurso es así caracterizado por las ten siones distribuidas entre crecientes prácticas internacionales y tradiciones locales. Hay muchos más ejemplo s de cam bio s: cam bio s en las relaciones entre los

calidad, son importado s

doctores y los pacientes, entre los político s y el público, entre las m ujeres y los hombres en el lugar del trabajo y en la familia, relaciones que en parte están constit uidas por nuevas

prácticas discursivas. Además, la creciente relevan cia

tran sform aciones sociales está acompañada por una preocupación por controlar el discurso; lograr cambios en las prácticas discursivas como parte de la in geniería del cam bio social y cultural. Estamos poniendo en evidencia una tecnologización del discurso (Fairclough, 1990b), en la cual las tecnologías discursivas, como un tipo de tecnología de gobierno (Rose y Miller, 1989), están siendo sistemáticamente aplicadas en diversas o rganizaciones por profesionales que investigan, rediseñan y proveen entrenamiento en prácticas discursivas. Los psicólogos sociales involucrados en este entrenam iento de destrezas son un n uevo ejemplo de este desarrollo. Las tecnologías discursivas como las entrevistas laborales o las consultorías son tratadas co mo técnicas libres de contexto o destrezas que pueden ser aplicadas en muy diferentes dominios. El objetivo será desarrollar un método de análisis del discurso que podría ser usado, con otros, para investigar los cambios sociales. En primer lugar, necesitará ser un método de análisis multidimensional . En segundo lugar, necesitará ser un método de análisis multifuncional. Cambiar prácticas discursivas contribuye a cambiar el conocimiento (incluso las creencias y el sentido común), las relaciones sociales y las identidades sociales. Es necesaria una concepción de discurso y un método de análisis que contemple la interrelación entre estos tres. Un buen punto de partida es la teoría sistémica (Halliday, 1978), que ve al lenguaje como multifuncional y a los textos representando simultáneamente la realidad, las relaciones sociales y estableciendo identidades. En tercer lugar, será necesario un método de análisis histórico. El análisis del discurso deberá hacer hincapié en estructurar o articular procesos en la construcción de textos, y en la constitución a largo plazo de los órdenes de discurso. Sobre el nivel de los textos, es necesario ver estos procesos en términos de intertextualida d: los textos son construidos a través de otros textos articulados de maneras particulares, que dependen de y cambian con las circunstancias sociales.

En cuarto lugar, necesitará ser un método crítico. Las relaciones entre cambio discursivo, social y cultural son generalmente opacas para los participantes. Un método crítico implica mostrar las conexiones y las causas ocultas. Es importante evitar una imagen del cambio discursivo como un proceso de arriba - abajo: existe una lucha por la estructuración de los textos y sobre los órdenes del discurso, la gente puede resistir o apropiarse de los cambios que vienen desde arriba, así como simplemente rechazarlos.

del

discurso

en

las

CAPÍTULO 1

Enfoques en el análisis del discurso

El objetivo en este capítulo es describir brevemente algunos enfoques del análisis del discurso, como contexto y base para la elaboración de uno nuevo. Reseñaremos enfoques que de algún modo combinan análisis centrados en los textos lingüísticos con una orientación social. Este resumen puede ser dividido en dos grupos de acuerdo con su orientación social, distinguiendo los enfoques no críticos de los críticos. Los enfoques críticos difieren de los enfoques no críticos en la descripción de prácticas discursivas, en la explicación del modo en que el discurso está formado por las relaciones ideológicas y de poder. También difieren en la explicación de los efectos constitutivos que el discurso tiene sobre las identidades sociales, las relaciones sociales y el sistema de conocimientos y creencias. Los enfoques no crítico s son: el discurso esco lar de Sinclair y Coulthard (1975); la etnometodología en el Análisis de la Conversación; el modelo para el análisis del discurso terapéutico de Labov y Fanshel (1977); y el análisis del discurso desarrollado por los psicólogos sociales Potter y Wetherell (1987). Los enfoques críticos son: la Lingüística Crítica de Fowler et al. (1979), Hodge y Kress (1993) y el enfoque de análisis del discurso desarrollado sobre la teoría althusseriana de la ideología porPêcheux (1982).

Si ncl ai r y Coul thard

Sinclair y Coulthard (1975; ver también Coulthard, 1977) trabajaron en un sistema descriptivo de análisis del discurso, pero centrándose en la escuela (específicamente, en el aula) porque se trata de una situación formal cuya práctica discursiva parece ser gobernada por reglas claras. Este sistema descriptivo se basa en unidades que se consideran interrelacionadas del mismo modo que están interrelacionadas las unidades de la gramática sistémica: existe una jerarquía de unidades, con unidades más altas que incluyen unidades de un rango inferior, del mismo modo que la gramática de la oración se refiere a cláusulas, que forman grupos, y así sucesivamente. Así, en el discurso escolar, hay cinco unidades de rango descendente (lección, transacción, intercambio, movimiento, acto), de tal modo que la lección está formada por transacciones, éstas están formadas por intercambios, etc. Sinclair y Coulthard tienen poco que decir sobre la lección, pero proponen una estructura

clara para la transacción. Las transacciones consisten en intercambios. Están abiertos y cerrados por intercambios fronterizos que consisten en movimientos de marcación con o sin otros tipos de movimientos. Por ejemplo: - Bueno, hoy yo pensé que podíamos hacer cuentas, consiste en un movimiento demarcación (bueno), y un movimiento focalizador que dice a la clase de qué tratará la transacción. Entre los intercambios fronterizos son comunes una secuencia de intercambios informativos, directivos o de elicitación, en los cuales las afirmaciones y las preguntas u órdenes están hechas generalmente por la maestra.

en tres

movimientos iniciación, respuesta y retroalimentación. Por ejemplo:

Miremos la

estructura

del intercambio

de

elicitación: consiste típicamente

Maestra: ¿Podés decirme para qué comiste toda la comida?

Alumno: Para estar fuerte. Maestra: Para estar fuerte. Sí. Para estar fuerte. ¿Para qué querés estar fuerte?

La primera contribución de la maestra es un movimiento de iniciación, la contribución del alumno es una respuesta, y la primera línea de la segunda contribución de la maestra es la retroalimentación; la segunda línea es otro movimiento de iniciación. Nótese que una contribución (emisión) puede tener más de un movimiento. La presencia de la retroaliment ación presupone que la maestra tiene el poder de evaluar las contribuciones de los alumnos (uno podría raramente hacerlo fuera de la situación de aprendizaje) y muestra que gran parte del discurso escolar se ocupa de comprobar qué saben los alumnos, y llevarlos a decir cosas que son relevantes de acuerdo al criterio enarbolado por la escuela. Un movimiento consiste en uno o mas actos. Sinclair y Coulthard distinguen 22 actos en el discurso escolar, algunos de los cuales (como cuan do un niño p ide la palabra, tal vez levantan do la mano) son casi específicos de este tipo de discurso. Otros son menos específicos. Los actos son categorías funcionales más que formales y el principal problema es la relación entre ellos y las categorías formales de la gramática (est e problema ha recibido mucha atención dentro de la pragmática. ver Levinson, 1983; Leech y Thomas, 1989). Es sabido que no hay una correspondencia unívoca. Por ejemplo, una oración interrogativa (una pregunta gramatical) puede ser tanto una orden como una elicitación. (Por ejemplo, - ¿Podés cerrar las cortinas?), y una oración declarativa puede ser una elicitación o un acto informativo (por ejemplo: - Las cortinas no están cerradas, puede estar pidiendo una confirmación, pidiendo a alguien que las cierre, o sólo dando información). Sinclair y Coulthard utilizan las nociones de situación o tácticas para determinar qué función tiene una oración en particular dentro de una pieza del discurso. La situación se refiere a factores contextuales que indican qué interpretación es relevante por ejemplo, si un niño sabe que hablar no está permitido en clase, una oración declarativa del maestro ( - Estás hablando) seguramente será interpretada como una orden para dejar de hablar. Como Labov y Fanshel (ver luego), Sinclair y Coulthard proponen reglas de interpretación que toman en cuenta tanto la forma lingüística de la oración como los factores situacionales. Tácticas refiere a la influencia de la posición secuencial de una oración en el discurso para la interpretación. Por ejemplo, una oración declarativa como - Tal vez esto sea diferente desde el punto de vista de la mujer, que viene después del feedback dentro de una serie de intercambios de elicitación (es decir, aquellos que se esperan en movimientos de iniciación) es generalmente interpretada como una elicitación a pesar de que muchas declarativas no son elicitaciones, y muchas elicitaciones son oraciones interrogativas. La fuerza del modelo de Sinclair y Coulthard reside en su manera pionera de prestar atención a las propiedades sistemáticas de organización del diálogo y en que provee maneras de describirlo. Sus limitaciones son la ausencia de desarrollo sobre la orientación social del discurso, y la insuficiente atención en la interpretación. Estas limitaciones pueden ser relacionadas con su elección de los datos: se concentran en un modo tradicional de discurso escolar centrado en la maestra, y no reflejan la diversidad de prácticas escolares actuales. Esto hace que el discurso escolar parezca más homogéneo de lo que ocurre en realidad y naturaliza las prácticas dominantes, haciéndolas aparecer como las únicas prácticas posibles. Las presentan como normales y disponibles a la descripción, más que como habiendo sido puestas allí a través de procesos de controversia con otras prácticas alternativas, y como habiendo sido marcadas con una ideología particular. Además, no consideran su carácter de partícipes del sostenimiento de una relación particular de poder dentro de la sociedad. En definitiva, el enfoque de Sinclair y Coulthard carece de

un desarrollo en la orientación social, ya que no consideran el modo en que las relaciones de poder han formado las prácticas discursivas, y no consideran el discurso escolar históricamente situado en los procesos sociales de lucha y de cambio. Una característica llamativa de la práctica escolar contemporánea es su diversidad: uno querría saber por qué el discurso escolar tradicional que ellos describen está bajo presión y qué es lo que está en juego. La homogeneidad de los datos también hace que prestemos atención en la ambivalencia del discurso escolar, y la diversidad de posibles interpretaciones. Consideremos este ejemplo tomado de Coulthard (1977)

Maestra: ¿Qué clase de persona creés vos que es? Vos, ¿de qué te estás riendo? Alum no: De nada Maestra: ¿Cómo? Alumno: De nada Maestra: Te estás riendo de nada, ¿de nada de nada? Alumno: No. Me da risa que

Sinclair y Coulthard lo analizan en términos de la mala interpretación de la situación por parte del alumno, y toman la pregunt a de la maestra sobre la risa como disciplinaria más que como un intento de diálogo. Pero, tales ejemplos, muestran la heterogeneidad potencial del discurso escolar, la coexistencia en la escuela de un repertorio de discursos escolares, que produc tores e interpretantes del texto necesitan tener en cuenta. Esto implica atender a los procesos discursivos, tanto a la interpretación como a la producción, mientras que el énfasis de Sinclair y Coulthard está en los textos como productos discursivos (aunque la categoría de táctica implica cierta atención a la interpretación). Esto también hace que su posición como analistas sea problemática, ya que los analistas no sólo describen textos, sino también los interpretan. Con la intención de describir sus datos, ¿no están ellos interpretando de un modo orientado hacia el nuestro, por ejemplo, al ver que los alumnos malinterpretar a la maestra más que, tal vez, no colaboran en responder a una pregunta ambivalente de la maestra? Después de todo, de nada es también ambivalente, podría significar también No puedo decirte qué me hace reír aquí. Esto nos lleva a otro problema del modelo: fuerza decisiones sobre el funcionamiento de las frases, si las frases generalmente son ambivalentes para los interpretantes, más que sólo ambiguas, como un libro reciente de pragmática dice (ver, Levinson, 1983), esto es porque sus significados no son fáciles de decidir.

Análisis de la Conversación

El Análisis de la Conversación es un enfoque del análisis del discurso que ha sido desarrollado por un grupo de sociólogos que se autodenominan etnometodólogos. La etnometodología es un enfoque interpretativo de la sociología que centra su atención en la vida cotidiana, como un trabajo experto, y en los métodos que usa la gente para producirla (Garfinkel, 1967; Benson y Hughes, 1983). Los etnometodólogos tienden a evitar la teoría general y las discusiones o el uso de conceptos como clase, poder e ideología, centrales en la macrosociología. Algunos etnometodólogos tienen un interés particular en la conversación y en los métodos que los participantes utilizan para producirla e interpretarla (Schenkein, 1978; Atkinson y Heritage, 1984). El Análisis de la Conversación se ha concentrado principalmente en la conversación informal entre iguales (por ejemplo. las conversaciones telefónicas), aunque algunos trabajos recientes han variado hacia tipos institucionales de discurso, en donde las asimetrías de po der son mas evidentes ( Button y Lee, 1987). El Análisis de la Conversación contrasta con el enfoque de Sinclair y

Coulthard porque tiene una mayor preocupación por el proceso discursivo, y por ello, prestan una mayor atención a la interpretación y, al mismo tiempo, a la producción. Su concepción de interpretación y de proceso es estricta, sin embargo, como se ha dicho anteriormente: el Análisis de la Conversación es comparable al trabajo de Sinclair y Coulthard porque ambos tienen una orientación hacia el develamiento de las estructuras en los textos. Los analistas de la conversación han producido explicaciones de varios aspectos de la conversación; la apertura y la clausura de la conversación, el modo en que se establecen, se desarrollan y cambian los temas; la manera en que la gente cuenta historias en el curso de su conversación; el modo y el objetivo de la gente al formular !a conversación (por ejemplo, diciendo lo esencial o sugiriendo lo que entienden o implican de la conversación). El trabajo sobre los turnos de palabra, cómo las personas que conversan alternan en la toma de turnos mientras hablan, ha tenido un gran e influyente impacto. Sacks, Schegloff y Jefferson (1974) proponen un simple, pero poderoso conjunto de reglas para los turnos de palabras. Estas reglas se aplican a una unidad constructiva de turnos: los participantes construyen sus t urnos de habla con unidades tales como oración compleja, oración simple, frase, aún palabra, y los participantes están capacitados para determinar de qué unidad se trata y para predecir con gran exactitud el punto en que están completas. Las reglas están ordenadas: (i) quien habla puede seleccionar al próximo hablante; (ii) si no lo hace, el próximo hablante se autoselecciona para hablar; (iii) si no lo hace, quien habla puede continuar. Sacks, Schegloff y Jefferson argumentan que estas regias explican muchas características observables de la conversación: si hay solapamientos entre hablantes, éstos serán generalmente cortos; esto es así porque la mayor parte de las transiciones entre turnos ocurre sin pausa y sin solapamiento. A pesar de la generalidad de las reglas, permiten una variación considerable en ciertas características, como el orden y la longitud de los turnos. El Análisis de la Conversación ha puesto un énfasis considerable en la implicación secuencial de la conversación - el hecho de que una emisión pueda constreñir a la que le sigue; los pares adyacentes, como pregunta -respuesta, queja - disculpa, son claros ejemplos: una pregunta producida por un hablante implica secuencialmente una respuesta en otro. La evidencia de que x implica secuencialmente a y incluye (i) el hecho de que algo ocurra desp ués de x será tomada como y siempre que sea posible (por ejemplo, si a ¿Es esa tu mujer? le sigue bueno no, es mi madre, esta última frase será tomada como una respuesta positiva implicada; y (ii) el hecho de que si y no ocurre, su ausencia se nota y comúnmente lleva a una inferencia (por ejemplo, si la maestra no responde con un feedback a las respuestas de los alumnos, esto lleva a implicar una rechazo de tales resp uestas). De acuerdo con Atkinson y Heritge (1984), virtualmente toda emisión ocurre en algún lugar definido estructuralmente en el habla. Una implicación de esta afirmación es que los turnos manifiestan un análisis de turnos previos, dejando constantemente evidencia en el texto de cómo son int erpretadas las emisiones. Otra implicación es que la posición secuencial sola de una emisión es suficiente para determinar el significado. Esto es altamente cuestionable porque (i) los efectos de una secuencia sobre el significado varían de acuerdo al tipo de discurso, y (ii) como he sugerido en la discusión del trabajo de Sinclair y Coulthard, durante una interacción puede aparecer una variedad de tipos de discurso, con participantes como productores e intérpretes constantemente negociando sus posiciones en relación con ese repertorio. Considérese este extracto de una entrevista médica:

Paciente: Y yo creo que es una de las razones de por qué yo bebí mu -mucho usted =sabe- = y em Doctor: hm =hm = hm está otra vez bebiendo otra vez comenzó

a beber =otra vez Paciente: =no Doctor: ah no lo tiene (muy = claro) Paciente:. no, pero em una cosa que la señora el jueves me dijo

Sugerimos en el análisis de este fragmento de la entrevista que hay una mezcla de una

entrevista médica y una de consultoría. Dentro de t al mezcla, ¿qué le dice esta secuencia a quien interpreta la pregunta del doctor en el primer turno? En una entrevista médica más convencional, una pregunta del doctor inmediatamente después de que un paciente ha aludido a una condición médica quizá peligr osa (aquí, beber) probablemente llevarían una prueba médica, requiriendo toda la atención de ambos participantes. En una sesión de consultora, tal pregunta podría ser tomada como

un modo más conversacional, como un comentario que exhibe que e: consejero está más a tono con los problemas de su paciente. Aquí la paciente parece tomarlo como un comentario: da una

respuesta de una sola palabra a la pregunta principal y al asentimiento del doctor (¿tal vez una forma

de controlar?) a la respuesta, y cambia el tema de conversación a la narración de eventos

recientes. Para tomar tal decisión interpretativa, la paciente necesita más que información sobre la

secuencia; necesita hacer un juicio sobre la naturaleza del evento social, sobre la relación social

entre ella y el doctor, y el tipo de discurso. Esto implica una visión de los procesos discursivos y de la interpretación que es más compleja que aquélla que generalmente se defiende en el Análisis de la Conversación - una perspectiva que pueda dar cuenta, por ejemplo, de la negociación de los productores e interpretantes dentro de repertorios de tipos de discursos. El ejemplo también sugiere que el análisis en si mismo es un proceso de interpretación, ase como una práctica problemática. Esto tiene poca cabida en el Análisis de la Conversación: otra vez, como Sinclair y Coulthard, los analistas tienden a interpretar los datos sobre la base de una orientación compartida entre participantes dentro de un tipo único de discurso (aunque ver Jefferson y Lee, 1981). El efecto que producen es el de darle a la conversación un aspecto armónico y cooperativo. También se olv ida el po der como factor en la conversación. En los procesos de negociación a los que yo me he referido, alguno s participantes tienen por lo general más ventajas que otros, y en muchos tipos de discurso (por ejemplo, en el discurso escolar ), las reglas

de

los turnos de habla no se comparten cuando hay participantes que no tienen los mismos derechos

y

obligaciones, sino una distribución asimétrica de los derechos (por ejemplo, para

autoseleccionarse, para interrumpir, para seleccionar un tema, etc.) y obligaciones (por ejemplo, tomar el turno sólo si alguien lo nombra). En tales casos es evidente que el discurso que se produce es parte de un proceso más amplio, el de producir vida social, relaciones sociales e identidades sociales; así muchos de lo s analistas de la conversación en sus armonio sas lecturas de la interacción entre iguales dan la impresión de producir discurso en y por sí mismo. A pesar de surgir de puntos de partida disciplinarios y de orientaciones teóricas

diferentes, el trabajo de Sinclair y Coulthard y el Análisis de la Conversación son dos enfo ques que tienen lo gros y limitaciones sim ilares: ambos han hecho importantes contribuciones a una nueva apreciación de la naturaleza de la estructura en el diálogo, pero ambo s han dejado de lado el desarrollo de una orientación social del discurso (con respecto a este tema, el Análisis

de la Conversación sufre de las mismas inadecuaciones que el del modelo Sinclair y Coulthard), y

ninguno de los dos modelos da cuenta satisfactoriamente de lo s procesos discursivos y de la interpretación, aunque el Análisis de la Conversación lo gra hacer comprender aspectos puntuales de la interpretación.

Labov y Fanshel

El trabajo de Lavob y Fanshel (1977) es un estudio llevado acabo por un lingüista y un psicólogo so bre el discurso de la entrevista psicoterapéutica. A diferencia de Sinclair y Coulthard y del Análisis de la Conversación, Labov y Fanshel reconocen la heterogeneidad del discurso, al que ven como reflejo de contradicciones y p resiones de la sit uación de entrev ista. Están de acuerdo con Goffman (1974) en que los cambio s entre marcos son un rasgo norm al de la conversación e identifican en sus dato s configuraciones de diferentes estilos asociadas a diferentes marco s: estilo de entrevista, estilo cotidiano usado en las narrativas de los pacientes acerca de la vida desde la última vista (desde ahora, N, para

narrativa ) y estilo familiar (F, desde ahora), el estilo empleado normalmente en situacion es familiares, para expresar emociones fuertes. Las entrevistas están divididas entre secciones cruzadas correspon dientes aproximadam ente en exten sión a los intercam bios de Sin clair y Co ulthard, aun que las secciones cruzadas pueden también ser partes de monólogos. El análisis de las secciones cruzadas enfatiza la existencia de corrientes de com unicación verbales y paralin güísticas paralelas: cubre marcas como el acento, el volumen, la voz y la respiración que implican

significado s que son en gañoso s. Una

importancia que se le da al canal p aralin güístico en el discurso terapéutico, las contradicciones entre lo s significados explícitos del canal verbal y los significados implícitos del canal paralin güístico es una característica clave. El an álisis p ro duce una expan sión de cada sección cruzada, una formulación del texto que hace explícito aquello que está implícito, proveyendo referentes a los pronombres, verbalizando los significado s implícitos de las marcas paralin güístico, introducien do material relevante desde otras panes de los datos y hacien do explícito algunos conocimientos compartidos entre los participantes. Las expansiones son abiertas y pueden ser elaboradas indefin idamente. Aquí presentamos un ejemplo, analizado en términos de estilo y su expansión

variable entre tipos de discurso es la relativa

<N y entonces - cuando - yo la llamé aquel día, dije, <bueno, ¿cuando pensás venir a casa?>f>N <N cuando yo llamé a mi mamá hoy (jueves), yo dije en realidad <f Bueno, visto el tema del que nosotras dos sabemos es importante y me preocupa. cuándo estás yéndole de la casa de mi hermana donde (2 ) tus obligaciones va han sido cumplidas y estás (4) volviendo, como te pido, a la casa en donde (3) tus obligaciones principales, que debés cumplir como jefa de nuestra casa, están siendo desatendidas, ?>F>

Lo s sím bolo s entre corch etes preceden preposiciones que están dadas. Algunas de estas son especificas de una interacción particular: otras como (la madre es la jefa de la casa)

tienen implicaciones generales en la cultura de las obligaciones de rol; y otras son parte de las suposiciones de la terapia (por ejemplo, el terapeuta no dice al paciente lo que debe hacer) o

uno mismo). Las proposiciones raramente están

formuladas de forma explícita, la cuestión principal en una interacción puede ser si un evento es o no es un ejemplo de algunas pro posiciones. Más aún, las proposiciones constituyen conexiones implícitas entre las partes de una interacción que son importantes para su coherencia. La sección cruzada es analizada como una interacción (definida como una acción que afecta las relaciones entre uno mismo y los otros). Toda emisión se entiende como una actuación

culturales (por ejemplo, uno debe cuidarse

sim ultánea de un n úmero de acciones que están ordenadas jerárquicamente de modo que las acciones de nivel más alto son actuadas por los significados de nivel más bajo (una relación marcada por conexión, en el ejemplo que sigue). En este ejemplo , hemos simplificado la representación de Labov y Fanshel:

Rhoda (la paciente) continúa la narrativa, y da info rmación pa ra apoyar su afirmación del cumplimiento de la sugerencia [S] Rhoda pide información sobre el momento en que su madre intenta venir a casa, y conecta este requerimiento indirectamente con que su madre venga a casa, conecta con el cumplimiento de la sugerencia (S), conecta exigiendo a su madre indirectamente que se comporte apropiadamente en su rol como jefa de la ca sa, admitiendo simultáneamente su propia limi tación, a firmando simultáneamente otra vez que ella ha cumplido el su gerencia.

La preposición {S} les la sugerencia (del terapeuta) que uno debe expresar aquello que necesita a otra persona. Tales representaciones están basadas en las reglas discursivas propuestas por Labov y Fanshel para interpretar las formas superficiales de las emisiones como clases particulares de acción. Por ejemplo, hay una regla de pedidos indirectos que especifica las condiciones que debe cumplir una pregunta (pedido de información) para que sea tomada como pedido de acción. El análisis se completa con reglas secuenciales para combinar secciones cruzadas.

Labov y Fanshel se refieren a este enfoque como un análisis del discurso comprensivo, y su exhaustividad es ciertamente impresionante, aunque también, como señalan, consume mucho tiempo. Ellos mismos identifican varios problemas en las marcas paralingüísticas: son especial- mente difíciles de interpretar, las expansiones pueden hacerse infinitamente y no tienen un punto de corte obviamente motivado, y las expansiones tienen el efecto de fortalecer diferencias importantes entre elementos del entorno (externos) y del background ( internos ) en el discurso. Debemos, sin embargo, centrar la discusión sobre dos puntos importantes de su enfoque, que deben t enerse en cuenta para lo que sigue. Lo primero a destacar es la perspectiva por la que el discurso puede ser estilísticamente heterogéneo y lleva a contradicciones y a presiones en la situación de habla. En el caso del discurso terapéutico, por ejemplo, la propuesta es que el uso de estilos cotidiano y familiar es parte de la estrategia del paciente para establecer algunas partes del habla como inmunes a la experta intrusión del terapeuta. Hemos mencionado anteriormente la similitud de esto con el concepto de Goffman de marco. El principio de heterogeneidad del discurso es un elemento central en la discusión sobre la intertextualidad. Mencionaremos aquí sólo dos diferencias entre la posición de este trabajo y la de Labov y Fanshel. Primero, la inserción de un estilo dentro de otro, como se muestra anteriormente, es sólo una de las formas de heterogeneidad y a menudo ésta toma formas más complejas, en donde los estilos son difíciles de separar. Segundo, su visión de la heterogeneidad es demasiado estática: ellos ven al discurso terapéutico como una configuración estable de estilos, pero no analizan dinámicamente la heterogeneidad, como cambios históricos de configuraciones de estilos. El principal valor del principio de heterogeneidad parece residir en la investigación sobre el cambio discursivo dentro de un cambio mayor, el cambio social y cultural. El segundo punto es que el discurso es construido sobre proposiciones implícitas que son tomadas como verdaderas por los participantes y como aquéllas que dan soporte a su coherencia. Nuevamente, esto es un principio importante cuyas consecuencias e implicaciones no son desarro- lladas por estos autores. En particular, no prestan atención al carácter ideológico de algunas de estas

proposiciones - como las obligaciones de rol asociadas a la madre, o la ideología individualista del yo en la proposición uno debe cuidarse uno mismo o al trabajo ideológico de la terapia en su reproducción sin condiciones (que remite a las críticas de la terapia como un mecanismo para reubicar a la gente en sus roles sociales y convencionales). En otras palabras, Labov y Fanshel limitan un análisis crítico del discurso terapéutico, a la vez que proveen fuentes analít icas valiosas para tal análisis.

Poner y Wetherell

Un último ejemplo de un enfoque no crítico del análisis del discurso es el de Poner y Wetherell (1987) como método de la psicología social. Es interesante en este contexto, en primer lugar, porque muestra cómo el análisis del discurso puede ser utilizado para estudiar temáticas que han sido tradicionalmente enfocadas con otros métodos y, en segundo lugar, porque abre la pregunta de si el análisis del discurso se ocupa más de la forma que del contenido del discurso. La defensa de Potter y Wetherell al análisis del discurso como método para los psicólogos sociales se basa en un solo argumento que es sucesivamente aplicado a muchas áreas más amplias de la investigación en psicología social. El argumento es que la psicología social tradicional ha concebido erróneamente y, más aún, ha suprim ido las propiedades claves de lo s materiales del lenguaje que utiliza como dato; este discurso es construido y constituido en objetos y categorías; y lo que una persona dice no permanece de una a otra ocasión, sino que varía de acuerdo a las funciones del habla. El argumento es en primer lugar aplicado a la investigación sobre actitudes de investigación tradicional: asume que la gente tiene actitudes con respecto a "objetos" tales como los inmigrantes de color, mientras que el análisis del discurs o m uestra no só lo que la gente pro duce diferentes y hasta contradictoras evaluaciones de un o bjeto de acuerdo al contexto, sino también que el objeto mismo es construido de diferentes maneras en relación con su evaluación (así, inmigrantes de color es una construcción que mucha gente rechaza). El argumento después es aplicado a un estudio sobre el modo en que la gente usa las reglas, cómo la gente produce explicaciones (excusas, justificaciones, etc.) de su actuación. Potter y Wetherell contrastan la priorización del contenido en su enfoque con la priorización dela forma en la teoría de la acomodación del habla de la psicología social. Esta última se ocupa de cómo la gente modifica su habla de acuerdo a su destinatario y de este modo de la variabilidad de la forma lingüística de acuerdo con el contexto y la función. En algunos casos, el foco está en el contenido proposicional de las emisiones - por ejemplo, en la investigación de las actitudes, en la cual los entrevistados de Nueva Zelanda hablan sobre si los inmigrantes de la Polinesia deben ser repatriados - y sobre las clases de argumento dentro de los cuales tales proposiciones funcionan. En otros casos, el foco está en el vocabulario y la metáfora -por ejemplo, los predicados (verbos y adjetivos) y las metáforas usadas en relación con la comunidad por los medios en los disturbios urbanos de Gran Bretaña en 1980. De hecho la distinción forma - contenido no es tan clara como parece. Hay aspectos del contenido que claramente se deslizan hacia los temas formales; por ejemplo, la metáfora puede ser una cuestión sobre las palabras que se usan en un texto, o una cuestión so bre su forma. Además, hay, aspectos de la forma que se deslizan al contenido: la mezcla de estilos en el discurso terapéutico identificado por Labov y Fanshell es uno de los niveles de mezcla de formas (por ejemplo la entonación, que toma típicamente el estilo familiar), pero es también significativo en términos de contenido, por ejemplo en término de la construcción de los pacientes, como clases particulares de yo o sujeto.

El modelo analítico de Potter y Wetherell es pobre en comparación con otros enfoques: su

noción de contenido se refiere a aspectos limitados del significado ideacional o conceptual del discurso, con lo que dejan de lado otras dimensiones del significado y aspectos asociados a las formas (por ejemplo, el impersonal). Es en el tratamiento que estos autores hacen del yo, en donde las limitaciones analíticas

se

psicolo gía so cial, adoptan una posición constructivista que enfatiza la constitución variable del

yo en el discurso. Son incapaces de operacionalizar esta teoría en su análisis del discurso porque los diferentes "yo" están implícitamente señalados a través de configuraciones de muchas y diferentes características del comportamiento verbal (y corporal), y se necesita un aparato analítico más rico que el de estos autores para describirlo.

desarrolla

suficientemente su orientación al discurso. Hay un énfasis individualista y unívoco sobre las estrate g ias retóricas de los hablantes en su análisis del discurso. La discusión sobre el yo es una excepción aparente, porque la perspectiva con structivista del yo enfatiza la ideo logía y la formación social del yo en el discurso, pero su teoría no concuerda fácilmente con la orientación predominante en el libro y no está operacionalizada en el análisis del discurso. Finalmente, hay una tendencia ala actividad estrat égica o retórica del yo en el curso de categorías, reglas, etc., que está puesta como alternativa a la sujeción del yo más que para el para poder entenderse como una síntesis dialéctica.

vuelven más evidentes, En contraste con

los tratamientos tradicionales del yo

en

la

Como

otros

enfoques

a

los

que

nos

hemos

referido.

su

trabajo

no

La lingüística crítica

La lingüística crítica es el enroque desarrollado por un grupo de la Universidad de East Anglia en los 70 (Fowler et al. 1979; Kress y Hodge,1979).I nternan combinar un método de análisis de texto lingüístico con una teoría social del funcionam iento del lenguaje en los procesos

ideo lógico s y políticos desde la teoría lingüística funcionalista asociada a Michael Halliday (1978, 1985) y conocida como lingüística sistémica. Teniendo en cuenta sus orígenes interdisciplinarios, no sorprende que la lingüística crítica se haya distinguido de la principal corriente de la lingüística (en ese entonces más que ahora, dominada por la corriente chomskiana) y de la so ciolin güística, Dos dualismos predomin antes y relacionados son rechazados por estos autores: el tratamiento de los siste- mas de l len guaje como autónomos e independientes del uso del len guaje, y la separación del

significado del estilo o expresión (o el contenido de la forma) Contra el primero

dualismo s, la lin güística crítica coincide con Halliday en que el len guaje es co mo es po rque funcion a dentro de la estructura social (Halliday, 1973), y argumenta que el lenguaje al

que la gente tiene acceso depen de de su posición en el sistema social. Contra el segundo de los dualismos, la lingüística crítica apoya la perspectiva de Halliday de la gramática de un lenguaje

como sistemas de opciones entre lo s cuales lo s h ablant es

sus circun stancias sociales, asumiendo que las opciones formales tienen significados que contrastan, y que las elecciones de formas son siempre significativas. Estos autores critican a la sociolingüística porque sólo establece correlaciones entre el len guaje y la sociedad. en vez de buscar relaciones causales que incluyan los efectos del lenguaje so bre la sociedad: el len guaje sirve para confirmar y consolidar las organizaciones que le dan forma (Fowler et al. 1979 ). La lingüística crítica también toma la posición de Halliday, en contraste con la práctica

de estos

h acen seleccion es de acuerdo a

de la corriente principal de la lingüística y la sociolingüística, al elegir textos completos (hablados o escritos) como objetos de análisis. La h ipótesis Sapir-Whorf de que el len guaje encarna una visión particular del mun do es exten dida a variedades dentro del len guaje; textos particulares conllevan ideologías particulares o teorías, y el objetivo de la interpretación crítica de textos es poner a la luz los significados sociales expresado s en el discurso a través del análisis de las estructuras lingüísticas con la ayuda de sus contextos sociales e interaccionales más amplios (Fowler et al.1979). El objetivo es producir un método analítico que pueda ser utilizado por la gente, tanto por historiadores, por ejemplo, como por especialistas en lingüística. Para su análisis textual, la lin güística crítica se basa en el trabajo de Halliday so bre gramática sistémica (ver Halliday, 1985), así como en el uso de con ceptos que prov ienen de otras teorías tales como acto de h abla o transformación. La lingüística crítica se diferencia de otros enfoques por la atención que presta a la gramática y al vocabulario de los textos. Hay mucha referencia a la transitividad, el aspecto de la gramática de cláusulas u ora ciones que se

relaciona con el significado ideacional; es decir, el modo en que éste representa la realidad. La gramática provee diferentes tipos de procesos y participantes asociados, como opciones, y una selección sistemática de un tipo de proceso particular puede ser ideológicamente significativa. En relación con este p unto, estos autores prestan atención a lo s procesos

gramaticales

transformaciones asociadas al desarrollo de una h istoria en el perió dico durante un n úmero

de días), o más abstractamente, por ejemplo, don de algo que podría haber sido form ulado como una cláusula (x criticó mucho a y) está realmente formulada como una nominalización (ha habido muchas crítica s). La nominalización es la conversión de un verbo en un nombre,

(críticas por criticó., Otras transformaciones son la pasivización, la conversión de una cláusula activa en una cláusula pasiva. Tales transformaciones pueden ser asociadas con rasgos ideoló gicamente significativos de los textos como el ocultamiento sistemático del agente. Un último p unto so bre el cual prestan at ención son alguno s aspectos de la

gramática de cláusulas, relacionado s con lo s sign ificados

en el modo en que las relaciones sociales y las ident idades sociales están marcadas en las

cláusulas. Esto es la gramática de la mo dalidad. El enfo que del vocabulario está basado en

el sup uesto de

involucrar ideoló gicamente diferentes

describir

diferentes princip io s clasificatorios, por ejemplo , en el curso de una lucha política.

En la lingüística crítica, se tiende a poner mucho énfasis en los textos corno productos,

y demasiado poco énfasis en los procesos de producción e interpretación de textos. Por ejemplo, aunque el o bjetivo de la lingüística crítica es con struir una interpretación crítica de los textos, se presta poca atención a lo s proceso s y los pro blemas de interpretación, así como en aquellos procesos y problemas del analista-interpretante o aquellos del participante- interpretante. De este modo, en el análisis, las relaciones entre rasgos textuales y significados sociales tienden a ser representado s como directos y transparentes a pesar de

insistir que no hay una relación uno a uno predecible

sign ificado so cial específico (Fowler et al. 1979); en la práctica los valores son atribuidos a estructuras particulares (como las cláusulas pasivas sin agente) de un modo mecánico. Sin embargo, lo s textos pueden estar abiertos a diferentes interpretaciones, según el contexto y el interpretante, lo que significa que el significado social (incluyen do las ideolo gías) del discurso no puede simplemente ser leído desde los textos sin considerar los patrones y las variaciones

de

transformación

mirado s

en

un

tiempo

real

(por

ejemplo,

las

impersonales: es decir, focalizan

que

las maneras diferentes de lexicalizar dominios del significa do puede

en

que

sistemas de

clasificación,

las áreas de

la

experiencia

p ueden

así,

ser

hay

un

interés en

relexicalizadas

con

el modo

entre

una

form a

lin güísticas un

en la distribución social, el consumo y la interpretación de los textos. Esto podría ser así, si la ideología estuviera mediatizada lingüísticamente y fuera habitual para un lector no crítico y complaciente. Pero a menudo, los lectores son críticos. Una vez que la lin güística crítica ha establecido los significados ideológicos de un texto, tiende a creer que estos son sus verdaderos efectos.

es que p one un énfasis un ilateral en los

Otra lim itación de la lin güística

crítica

efectos del dis curso en la rep ro ducción social de las relaciones y las estructuras sociales existentes y, correlativamente, olvida al discurso como un dominio en el cual tienen lugar luchas sociales, y, al mismo tiempo, el cambio en el discurso como una dimensión más amplia de cambio social y cultural. Esto no está desconectado de lo s comentario s que rea lizamos en el

último párrafo, ya que la interpretación es un proceso activo en el cual los significados llegan a y dependen de los recursos disponibles y de la posición social del interpretante; concebir los textos sólo como produc tores de efectos ideológicos sobre un recipiente pasivo, es posible solamente si se ignora el proceso dinámico. Lo que se despren de de todo esto es un a visión exclusivamente arriba-abajo del poder y de la ideolo gía (que concuerda con el énfasis que uno encuentra también en el enfoque althusseirano del grupo de Pêcheux), del status quo social mas que del cambio, de las estructuras sociales más que acción social, y de la reproducción social más que trans formación social. Se necesita una teoría social del discurso que se base en una redefinición de estos dualismos como polos en una relación de tensión. más que en la opción por un miembro de cada par y en el rechazo del otro, como si fuesen mutuament e excluyentes. Un comentario final es que la interfase entre lenguaje e ideología es también concebida pobremente en la lingüística crítica. En primer lugar, otros aspectos de los textos,

además de la

ejemplo, la estructura argumentativa o narrativa de un texto. En segun do lugar, la lin güística crítica ha explicado principalmente monólogos escritos, y ha tenido relativamente poco que decir sobre los aspectos ideológicamente importantes de la organización de lo s diálogos (tales como la toma de turnos de habla), y a partir de allí, algunas discusiones sobre las dimensiones pragmáticas de la emisión, tales como los rasgos de cortesía. En tercer lugar, por el olvido relativo de los procesos de interpretación, el énfasis está fuertemente p uesto en la realización de las i deo lo gías en lo s textos. Lo que hay detrás es el sentido por el cual lo s procesos de interpretación involucran a lo s interpretantes a hacer suposiciones que no están en los textos y que p ueden tenor una naturaleza ideológica. La lin güística crítica ha sido recientemente portavoz de sus propias críticas so bre sus primero s trabajos (Kress, 1959; Fo wler, 1988a) y ciertos miembros de este grupo han estado involucrados en el desarrollo de algunos enfoques diferentes (Hodge and Kress, 1988; Kress y Threadgld, 1988) de lo que ellos llaman semiótica social. En contraste con la lingüística crítica, hay una preocupación por sistemas semióticos diferentes, incluido el len guaje, y por el entramado entre el len guaje y la semio sis visual. Lo s procesos discursivos de producción e interpretación de textos son ahora una preocupación central, y hay una atención especial en el desarrollo de una teoría social del discurso, con una orientación hacia la lucha y el cambio social en el discurso que está centrada en un intento de desarrollar una teoría so bre el género.

gramática y el vocabulario, pueden ser significativos ideo lógicamente,

por

Pêcheux

Michel Pêcheux y sus colaboradores (Pêcheux et al., 1979; Pêcheux, 1982) han desarrollado un enfoque crítico del análisis del discurso en el cual, com. en la lin güística crítica,

se intenta com bin ar un a teoría so cial del discurso con un método de análisis de texto, trabajando principalmente sobre discurso s político s escritos. Su investigación ha sido conscientemente vinculada a los acontecimientos políticos en Francia, especialmente la relación entre los partidos socialistas y comunistas en los años 70 y la comparación entre sus discursos.

La más importante fuente del estudio de Pêcheux en cuanto a la teoría social es la teoría marxista de Althusser sobre la ideología (1971), Althusser enfatizó la relativa autonomía de la ideolo gía de la base económica y la contribución significativa de la ideolo gía en la reproducción o transformación de las relaciones económicas. También postuló que la ideología, lejos de ser sólo ideas desvinculadas, ocurre en formas materiales. Más aún, la ideolo gía trabaja a través de la constitución (interpelación) de las personas como sujetos sociales, fijándo las en posiciones sociales, mientras que - al mismo tiempo - les otorga la ilusión de

ser agentes libres. Estos procesos tienen lugar dentro de varias instituciones y organizaciones, tales como la educación, la familia y la ley, que en la visión de Althusser funcionan como

dimen siones ideológicas

La contribución de Pêcheux a esta teoría ha estado en el desarrollo de la idea de que el lenguaje es una forma material de la ideología, de crucial importancia. Este autor utiliza el término discurso para remarcar la naturaleza ideológica del uso del lenguaje. El discurso muestra los

efectos de

existencia de materialidad lingüística dentro de la ideología (Pêcheux, citado en Courtine, 1981). Un AIE puede entenderse como un complejo de formacion es ideo ló gicas interrelacionadas, cada una correspon dien do a un a posición de clase dentro de los AIE. Pêcheux sugiere que cada una de estas posiciones incorpora una formación discursiva (F.D.) - término tomado de Fo ucault. Un a F.D. es aquello que en una fo rmación ideo ló gica dada, determina lo que puede y debe decirse (Pêcheux, 1982). Esto es entendido específicamente en términos semánticos: las palabras cam bian su significado de acuerdo a la po sición de aquellos que las usan. (Pêcheux et al. 1979). Adem ás, aun que do s formacion es discursiv as diferentes p uedan tener ciertas palabras o expresiones en común. las relaciones entre aquellas y otras palabras y expresiones diferirá en lo s dos casos, y en consecuencia también diferirán los sign ificado s de estas palabras o expresiones comp artidas, porque es su relación con otras lo

la lucha ideoló gica dentro del funcionamiento del len guaje en convergencia, la

del estado - que él llam a aparatos ideoló gico s del estado (AIE ).

que determina su significado. Por ejemplo, militante significa cosas diferentes en el discurso de

en

un discurso con serv ado r de derech as (don de po dría ser un sinón imo de subversivo y un antónimo de moderado). Más aún, los sujetos sociales están constituidos en relación con una F.D. particular y a sus significado s: estas F.D. son , de acuerdo con Pêche ux, facetas

un sin dicato (en donde p uede ser un sinón imo de a ctivista y un antónimo de apático) y

lin güíst icas de dom inio s de pen samiento con stit uidas socioh istóricam ente en la forma de p untos de estabilización, lo s cuales pro ducen al sujeto y sim ultáneam ente y con él, aquello que le es dado ver, comprender, hacer, pensar y esperar (Pêcheux, 1982).

Las

formaciones

discursiv as

están

po sicionadas

dentro

de

comple jos

de

formaciones

discursivas

relacionadas,

denominadas

interdiscurso, y los sign ificados

específicos de una formación discursiva son determinados desde fuera por las relaciones con

otros dentro del interdiscurso. El estado particular del interdiscurso en un momento determinado (lo que las formacio nes discursivas contienen dentro de éste y en el tipo de relación en que están) depende del estado de las luchas ideológicas dentro de un AIE. Sin embargo, esta determinación

externa de las F.D.

percibirse

cuan do de h echo ello s son sus efectos. Pêcheux se refiere a elementos preconstruidos que

hace

que

a

veces los sujetos no se den

cuenta; los

sujetos tien den a

una

F.D.,

ellos m ismos erróneamente como fuentes de

lo s sign ificado s de

circulan entre las formaciones discursivas, los cuales son percibidos como aquello que es

dado, sabido o ya dicho por los participantes, pero que son originados fuera de los sujetos en el interdiscurso. Un ejemplo pueden ser expresiones del tipo la posguerra aumentó el estándar de vida, o la amenaza soviética, que cruzan desde una formación discursiva a otra como frases hechas, conjun tamente con sus presuposiciones (que ha habido un crecimiento y que hay una amenaza). Una importante caracterización es que los sujetos no siempre están totalmente identificados con una F.D. Los sujetos pueden distanciarse ello s mismos de una F.D. utilizando marcado res metadiscursivos, tales como el llamado x o aquello que tu llamas un x. Pêcheux llama esto identificación contraria: distanciarse uno mismo de las prácticas existentes sin reemplazarlas por n uevas. Don de tal reemplazo ocurre, ten dremo s situacion es m ás radicales de desidentificación que involucran el reordenamiento en cadena del complejo de

de las formaciones discursivas que están imbricadas en ellas)

(Pêcheux. 1982). Sin embargo, Pêcheux ve la posibilidad de

específicamente a la teoría revolucionaria y a la práctica del Marxismo- Leninismo, en la forma organizativa del Partido Comunista. El método de análisis se llama An álisis Automático del Discurso, porque parte del proceso es computarizado con el objetivo de identificar las formaciones discursivas en un corp us de textos. Estos autores, notan que la compo sición de un corp us implica en sí m isma una hipótesis so bre la existencia de una o más formaciones discursivas que dominan los textos que las const ituyen, y sugieren que tales hipótesis deberían venir de especialis tas de disciplinas como la historia o la sociología, más que del análisis del discurso en sí mismo, para evitar así la circularidad. Crear un corpus so bre la base de una hipótesis es equivalente a imponer homogeneidad so bre el dominio de los textos, y el corpus es además homogeneizado a través de la exclusión de las partes de los textos cuyas con diciones de producción (es decir, cuy as form aciones discursiv as domin antes) son diferentes de la s principales. La primera parte del procedimiento es un análisis lingüístico de textos en cláusulas

desidentificación como ligada

formaciones ideoló gicas (y

(oraciones simples), usan do el procedimiento transformacional de Zelig Harris (1963 ). Por ejemplo: lamento su partida sería analizada en dos cláusulas: yo lamento (que) ella haya partido. Los gráficos que se producen muestran que tipo de relación hay entre las cláusulas (coordinación, subor dinación, complementación, etc.); estos gráfico s son procesados mediante

un segun do procedimiento comp utarizado que det ermin a qué palabras

en relación de sustit ución. Por ejemplo , militantes y subversivo s están en relación de sustit ución en no so tro s deb emos tener cuidado con lo s militan tes que desbara tan la industria, la na ción d ebe cuidarse de los subversivos que socavan nuestras instituciones.

Cuando las palabras o expresiones están situadas en una relación de sustitución en un texto.

las relaciones semánticas se agrupan entre ellas - tal como las relaciones de

imp lica B, B imp lica A), imp licació n (A imp lica B, p ero B no implica A), las cuales son probablemente distintivas de la F.D. con la cual el texto está asociado. El procedimiento focaliza ciertas palabras clave, palabras de excepcional significado social o político - por ejemplo, lucha en el discurso político. Finalmente, los resultados del procedimiento analítico hacen necesaria la interpretación. Sin embargo, se presta poca atención a los problemas asociados a la interpretación y el método parece casi ad hoc. La fuerza del enfoque de Pêcheux, y la razón por la cual lo reconocemos como crítico, es que une un a teoría marx ista del discurso con m étodos lingüísticos de análisis de textos. Como hemos indicado anteriormente, estos son homogeneizado s antes del análisis a través del modo en que se con stituye el corpus (Courtine y Marandin, 1981) y el efecto de aplicar los

y expresion es están

sinon im ia (A

procesos transformacionales al análisis de lo s textos en cláusulas separadas es el borramiento de los rasgos distintivos de la organización textual. Más aún, estos procedimientos admiten un foco selectivo so bre partes de lo s textos, lo que significa que las oraciones (más que todo el texto) son efectivamente los objetos del análisis. Los textos son también tratados como productos, tal como lo hace la lingüística crítica, y se le presta poca atención a los procesos discursivo s de la p ro ducción e interpretación de lo s texto s. Éstos son analizados en términos semánticos estrictos (una crítica también dirigida a Potter y Wetherell) con un foco predeterminado sobre las palabras clave: sólo se consideran las dimen siones ideacionales del significado, mientras que las dimensiones interpersonales que tienen que ver con las relaciones sociales y con las identidades sociales no lo son; además, las propiedades sign ificativas de las emisiones en contexto se olvidan en favor de relaciones más abstractas de significado. Muchos aspectos de la forma y organización de lo s textos que

otros enfoques han considerado, se ignoran. En defin itiva, más que el intento de los analistas de enfrentarse con aquello distintivo de los textos y los eventos discursivo s, los textos están

tratados como

un a tendencia similar en la teoría Altusseriana a so breenfatizar la reproducción - cómo los sujetos están posicionado s dentro de las formaciones y cómo se afianza la dominación ideológica- a expensas de la transformación- cómo los sujetos pueden contestar y progresivamente reestructurar la dominación y las formaciones a través de su práctica. Hemos comentado que existe un énfasis similar en la lingüística crítica. En correspondencia. hay una visión unilateral del sujeto como posicionado, como un efecto, se deja de lado la capacidad de lo s sujetos de act uar como agentes y aún su capacidad de t ran sform ar las bases de sujeción. La teoría de desidentificación como cambio externamente generado por una práctica política particular es una alternativa que no deja lugar a la posibilidad de transformación desde la visión del discurso y del sujeto. La segunda generación de análisis del discurso en la tradición de P êch eux ha

alterado el enfo que de mo do s fun damentales, en p arte en respuesta a

bajo la influencia de lo s cam bios políticos de Francia (Maldidier, 1984). Algunos est udios de discurso político (por ejemplo, Courtine 1981) han destacado las estrategias discursivas de alianza y las com bin aciones de diferentes formacion es discursivas que hacen al discurso más heterogéneo y ambiguo. Estas propiedades no son fácilmente acomodables en su primera visión dentro la cual las F.D. monolíticas tienen relaciones estáticas de oposición. El discurso se ha comenzado a caracterizar como poseedor de una heterogeneidad constitutiva (Authier, Revuz, 1982), con propiedades inherentes de dialogismo e intertextualidad en los términos de una tradición teórica diferente (ver, Bakhtin, 1981; Kristeva, 1986a). La noción de interdiscurso ha

cambiado para ser ahora un proceso de constante reestructuración en el cual la delimitación de una F.D. es fundamentalmente inestable, no es un límite permanente de separación entre lo interno y lo externo, sino una frontera entre diferentes F.D. que cambia de acuerdo con lo que está en juego en la lucha ideo ló gica (Co urtin e, 1981). Dada la heterogeneidad constitutiva del disc urso, las partes particulares de un texto a menudo serán am bivalentes, generan do preguntas al interpretante sobre qué formaciones discursivas son más relevantes para su

interpretación y, como Pêch eux o bserva en uno de sus últimos trabajo s (1988), dan do

análisis del discurso el carácter de disciplina más interpretativa que simplemente descriptiva. Al mismo tiempo, hay un abandono de la ilusión teoricista de que las transformaciones radicales del interdiscurso son autorizadas por la existencia del Marxismo-Leninismo (Pêcheux, 1983) Con un nuevo foco en el evento discursivo particular, emerge una visión dialéctica del discurso, y la posibi lidad de transformaciones se vuelve inherente a la naturaleza heterogénea y

eviden cias de un a h ipótesis a priori de las formacio nes discursiv as. Hay

la críticas y en parte

al

contradictoria del discurso. Cualquier discurso dado es potencialmente signo de un movimiento dentro de las filiaciones sociohistóricas de identificación (Pêcheux, 1988).

Conclusiones

Vamos a concluir este resumen exponiendo los p untos principales tratados. con la forma de un conjunto de afirmaciones que p ueden ser vistas como desiderata para un

acercamiento adecuado y crítico al análisis del discurso. Así, estas afirmaciones darán un

pantallazo preliminar del enfoque que

ayudarán a identificar las áreas en las cuales la tradición lingüísticamente orientada del análisis del discurso revisadas en este capítulo es débil y subdesarrollada, y en las que necesita fortalecerse a través de la consideración del lenguaje y del discurso desde una teoría so cial.

desarrollaremos en el capítulo 3. Al mismo tiempo,

1. El o bjeto de análisis son los

textos lin güístico s, los cuales son analizados

en términos de su propia especificidad. Las selecciones de lo s textos para representar un domin io particular de práctica deben seguir la diversidad de prácticas que representan y evitar la homogeneización.

2. Además de los textos como productos de procesos de producción e

interpretación textuales, estos procesos son analizados en sí mismo s. El análisis en sí mismo es visto como una interpretación, y el analista busca ser sen sitivo a sus propias tendencias interpretativas y a las razones sociales de estas tendencias.

3. Los textos pueden ser heterogéneos y ambiguos, y las configura ciones de

tipo s de discurso s diferentes p ueden estar com binadas en su interpretación y producción.

4. El discurso se estudia histórica y dinámicamente, en términos de cam bio s de

configuraciones de tipo s de discurso en procesos discursivo s, y en términos del modo en que tales cambios reflejan y constituyen procesos más amplios de cambio social .

5. El discurso es socialmente constructivo.

6. El análisis del discurso no se ocupa sólo

de las relaciones de poder en el

discurso, sino también de cómo las relaciones de poder y las luchas por el poder forman y transforman las prácticas discursivas de una so ciedad o de una institución.

7. El análisis del discurso

se

ocupa

del funcionamiento

del discurso

en

la

transformación creativa de las ideolo gías y de las prácticas, así como de su funcionamiento para salvaguardar su reproducción.

8. Los textos se analizan en términos de una serie diversa de rasgos de forma y

significado (por ejemp lo, p ropiedades del diálo go y de la estructura textual, pero también vocabulario y gramática) pertenecientes tanto a las funciones ideacionales como a las interpersonales del lenguaje.

Lo que se pretende es un análisis del discurso basado en la variabi lidad, el cambio y la lucha: la variabilidad entre prácticas y la heterogeneidad dentro de éstas como un reflejo

sin crón ico de lo s p roceso s de cam bio histórico que están formados por luchas entre f uerzas sociales. Aunque lo s puntos 4, 5 y 6 reciben cierto soporte especialmente en los enfoques críticos del análisis del discurso, hemos so stenido anteriormente que necesitamos ir hacia una teoría social para encontrar desarrollos explícitos y completos de estos enfo ques. Fo ucault provee aportes v alioso s para tales desarro llo s, como veremos en el capítulo siguiente. Sin embargo, ni la tradición crítica en el análisis lingüísticamente orientado del discurso ni Foucault tratan satisfactoriamente el punto 7; el modo en el cual el discurso contribuye a la reproducción a la vez que a la transformación de las sociedades. Esta dualidad del discurso es de central importancia en el modelo que presentaremos en el capítulo 3, y la ausencia de esta dualidad en los escritos de Foucault se asocia a la debilidad teórica y metodológica principal de su trabajo.