Sunteți pe pagina 1din 8

FBA-UNLP 2013

TEÓRICO:

NECESIDAD / SATISFACTOR / FUNCIÓN.

FBA-UNLP 2013 TEÓRICO: NECESIDAD / SATISFACTOR / FUNCIÓN.

NECESIDAD:

Todo objeto surge por una necesidad. La persona tiene una carencia y el objeto surge para satisfacerla a través de una acción particular. Esto es lo más inmediato que aparece al analizar esta relación necesidad objeto.

Pero, ¿qué es una necesidad? Mucho se ha dicho respecto de ella y la primera de las definiciones la tomaremos del diccionario de la Real Academia Española (RAE).

Las diversas acepciones son:

1. f. Impulso irresistible que hace que las causas obren infaliblemente en cierto sentido.

2. f. Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.

3. f. Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida.

4. f. Falta continuada de alimento que hace desfallecer.

5. f. Especial riesgo o peligro que se padece, y en que se necesita pronto auxilio.

6. f. Evacuación corporal de orina o excrementos. U. m. en pl.

De todas ellas, podemos rescatar las tres primeras ya que las otras tres son en cierto sentido, dependientes de la tercera, las cosas que son menester para la conservación de la vida.

En un breve análisis podemos determinar que en la primera quedan implícitas todas las cuestiones que se relacionan con las causas y consecuencias de algo, que en el caso de nuestra disciplina, se integran en la entera secuencia que va desde las causas por las cuales un objeto surge, sus cuestiones de materialización, producción y posterior uso, llegando hasta su fin de vida y reciclado o reutilización. En síntesis, esto nos lleva a que todo lo que aparece como causa en el diseño de un producto es denominado bajo el título de “necesidad”. Ejemplos de ello son: el comprador necesita que sea más barato, el productor necesita que sea de gran producción, el vendedor necesita que sea atractivo, etc. Al respecto nos referiremos más adelante.

La segunda acepción es más interesante en cuanto muestra la relación entre lo que es necesario y aquello a lo cual no se puede sustraer o faltar y en última instancia, resistir. En estos términos aparece como una compulsión.

La tercera por su parte, propone lo que es más cotidiano para el ser humano y son lo que denominamos las necesidades básicas.

De esta manera el diccionario nos aporta una porción de información que narra los aspectos

De esta manera el diccionario nos aporta una porción de información que narra los aspectos de uso frecuente, aquello que todos entendemos del término.

Ahora bien, si hacemos hincapié en el primer término de esta tercera definición, encontramos un concepto que es “carencia”.

Parece inevitable que “carencia y necesidad” estén unidos en una composición de sentido. No hay necesidad sin carencia. Pero podemos preguntarnos si existen carencias que no se registran como necesidades.

En efecto, muchas de las carencias que tenemos no adquieren el status de necesidad hasta que no se revelan como tales y esto ocurre por el deseo que nos surge de satisfacerla, independientemente de cuál sea su importancia.

Podemos así decir que:

NECESIDAD= CARENCIA + DESEO

Lo que resulta claro en esta instancia es que el deseo, es de la persona. Por esto diremos que las necesidades son de las personas y no de los objetos.

Si transitamos el camino que va desde la detección de la carencia, hasta el objeto final, se podrán relevar etapas, porciones de camino que nos van llevando de un punto a otro. Destinos intermedios que marcan hitos en la evolución del objeto.

Desde esta perspectiva, todo objeto es una sumatoria de componentes. Cada uno de ellos cumple con un cometido particular. Podemos deducir que ese cometido tiene relación con dos cuestiones diferentes. Por un lado las necesidades del usuario (aunque lo pongamos en singular como persona que usará ese objeto, debemos dejar en claro que son muchos usuario y nunca uno solo, salvo en raras oportunidades) y por el otro, el artilugio por el cual el objeto hace lo que hace, es decir los aspectos funcionales.

USUARIO

hace lo que hace, es decir los aspectos funcionales. USUARIO OBJETO FUNCIÓN Esto implica que el

OBJETO

que hace, es decir los aspectos funcionales. USUARIO OBJETO FUNCIÓN Esto implica que el objeto debe

FUNCIÓN

Esto implica que el objeto debe contemplar con la manera como el usuario se relaciona con él y también con los modos como ese objeto hace aquello para lo cual de lo utilizará, la función.

Desde esta perspectiva, el objeto es un mediador entre la necesidad del usuario y la tarea que este desarrollará.

Podemos preguntarnos ¿Cómo nace el objeto? ¿Cómo ha llegado a ser lo que es?

Evidentemente la evolución de la cultura material, y dentro de ella particularmente la de los objetos, es un tema de interés para el diseñador.

Los primeros humanos tuvieron la capacidad de convertir en objetos, las cosas que los rodeaban.

Los primeros humanos tuvieron la capacidad de convertir en objetos, las cosas que los rodeaban. Una piedra que se arrojaba, junto con la precisión para acertar al blanco, se convirtió en objeto arrojadizo y luego en arma. También tuvieron la capacidad o habilidad de imitar a la Naturaleza en soluciones a carencias propias de la especie. No tenemos garras ni colmillos suficientemente grandes para dañar a un animal. Aparece así la cualidad protésica de algunos objetos que nos brindan capacidades que no tenemos. Una lanza permite herir a un animal tal como un gran colmillo y además, a la distancia. Una piedra filosa permite seccionar como una garra afilada.

Esa capacidad de imitación, de encontrar objetos que aumentan o posibilitan efectuar acciones que de otra manera no serian posibles, está en la base de la creación y del diseño.

Las personas tienen necesidades que surgen con el deseo de satisfacer una carencia particular y los objetos son los “bienes materiales” a través de los cuales las satisfacemos. Estos tres términos son de mucho interés. Una carencia puede no ser evidente hasta el momento en el cual se desea su satisfacción. O por el contrario ser el deseo el motor para que surja la carencia.

Estoy trabajando o interesado en alguna tarea y no he percibido que tengo hambre. Solo me doy cuenta cuando siento la sensación de vacío en el estómago. También puede ocurrir que no tengo esa sensación sino que ante la percepción del aroma de una comida, se despierta el apetito. De modo que para nosotros la necesidad es, como decíamos más arriba, una carencia unida al deseo de ser satisfecha.

Deteniéndonos en el objeto, nos podemos percatar que éste, surge como consecuencia de satisfacer una necesidad en particular, pero para lograrlo deberá aparecer una manera de lograr que ese objeto ponga en acto lo necesario. Será aquella que de origen a la función primaria o principal del objeto. Tenemos ahora una nueva relación:

USUARIO - CARENCIA + DESEO = NECESIDAD - SATISFACTOR / OBJETO - FUNCIÓN

Ya no se trata de una situación simple sino de una compleja cadena de elementos que interactúan y posibilitan que el usuario, la persona, lleve a cabo la tarea para la cual el objeto es diseñado.

Propongamos un ejemplo de esta cadena.

Una persona tiene sed y dispone de una fuente de agua como puede ser un río. El deseo, o la compulsión lo llevan a beber. Se acerca al río y usando su mano acerca el agua a su boca. Su mano se ha vuelto el satisfactor objetual que posibilita tomar. Su mano dejó de ser mano y es ahora contenedor.

En otro momento, surge una nueva necesidad. Tomar agua lejos del río. Tener posibilidad de beber lejos de la fuente de agua requiere un contenedor para almacenar o al menos para poder llevarla hasta el lugar donde se ha de consumir. Si pensamos en un clan, y que hay que llevar agua para todos los integrantes, la necesidad de almacenar y transportar, se asocian en un solo satisfactor. Un cuenco como una calabaza podría ser algo que satisfaga la nueva necesidad. También podrán aparecer otras maneras de hacerlo. Con un poco más de tecnología, se podría pensar en un cuenco hecho en cerámica, o en metal, o también en alguna vejiga de animal que sirva para el mismo fin.

Como vemos el emergente objetual o, bien material, es un caso particular del satis factor

Como vemos el emergente objetual o, bien material, es un caso particular del satisfactor “recipiente o contenedor para transporte y almacenamiento del líquido.

Si pudiéramos seguir narrando la historia de las diversas necesidades que fueron surgiendo, con

seguridad tendríamos hoy en día una multiplicidad de satisfactores que proporcionan diversos mecanismos para lograr su cometido. Algunos serán recipientes de diversos tamaños, materiales y formas. Otros serán cañerías y grifos, etc.

A medida que avanzamos en la narración, lo que va cambiando es la acumulación de nuevas

necesidades a la básica de beber. Hacerlo lejos de la fuente de agua, que ésta se mantenga fresca, que

no se llene de basuras y bichos, y así en más todo lo que podamos imaginar.

Podemos decir entonces, que aparecen otras necesidades, que también tiene la persona, pero que derivan de situaciones que surgen con el uso y que, por decirlo de otra manera, son un poco más secundarias, aunque fundamentales para que el objeto sea usable.

Retornando al ejemplo del contenedor, ahora podemos caracterizarlo de acuerdo a un recorrido en el uso del producto.

El contenedor será usado para beber un líquido caliente, luego surge la necesidad del usuario de no

quemarse al tomarlo. Pueden ser más de uno los satisfactores de esta necesidad. Un lugar donde poder asir el objeto sería un modo de satisfacer la necesidad, dando lugar a la aparición de un asa. Pensemos que si el material del contenedor es “metal”, el asa debiera de ser además, aislante o disipador térmico. De este modo, el material también es un satisfactor de esa necesidad, y podría serlo en forma total o parcial.

Ni que hablar del lugar donde la boca se pone en contacto con el contenedor. Además de la aislación o mejor dicho de la capacidad de no transmitir el calor tan rápidamente, debiera de tener una geometría adecuada a tal fin. De este modo, la “boca” del contenedor es otro satisfactor de la necesidad beber.

La persona puede necesitar que cuando no sujeta al objeto, éste permanezca en posición tal que no vuelque el contenido. Nuevamente pueden ser varios los satisfactores. Una base suficientemente grande es una, el material suficientemente rígido es otro. Aquí puede ser que el entorno de uso tenga importancia. Por ejemplo el supuesto de satisfactores anteriores es que hay una superficie plana sobre

la

cual apoyarlo. Pero su si no hay lugar de apoyo, o este no es un plano sino que es irregular, entonces

la

satisfacción de la necesidad admite otros mecanismos para el satisfactor.

Tratemos luego de estas diversas narraciones, de discriminar entre la necesidad, el satisfactor y la función.

Necesidad: Como dijimos, es de la persona. El usuario requiere de algún tipo de satisfactor que supla la carencia que tiene.

Satisfactor: Son las cualidades por las cuales se suplen las carencias. En este punto debemos recurrir a la taxonomía y definiciones que ha logrado Manfred Max Neef, ya que el término satisfactor usado por él,

no implica un objeto sino cualidades referidas a las categorías existenciales y axiológicas desarrolladas en

no implica un objeto sino cualidades referidas a las categorías existenciales y axiológicas desarrolladas en su escrito. En un objeto, esas no son las únicas cualidades que satisfacen la necesidad planteada.

Bien material: Es el objeto, o la porción del mismo, que materializa al satisfactor.

Función: Es la manera como el bien material logra realizar su cometido.

Para ordenarnos en el modo de operar, diremos que el satisfactor lo enunciaremos en forma genérica, y estará referido al concepto o cualidad que satisface, o suple la carencia. Mientras que la función es cómo hace el objeto para lograr ese cometido.

Beber es la carencia. El satisfactor es un recipiente. Un vaso es una articulación tipológico/funcional que permite hacerlo.

En estos pasos nos interesa percibir que si reconstruimos la secuencia de uso del objeto, éste nos va dando las diversas pistas para su diseño. Son los lugares en los que la interacción entre material y forma, forma y función, función y uso, etc. se materializan.

Como hemos visto a través de las historias, un objeto resulta de la sedimentación de subsecuentes ciclos de necesidad / satisfactor. Cada vez que incorporamos una nueva necesidad sobre la básica, aparece un nuevo satisfactor.

¿Qué aportan estas constantes satisfacciones? Digamos que en general se trata de nuevos elementos, que aportan servicios para el usuario. ¿De qué naturaleza son esos servicios?

Son múltiples: los servicios provenientes de la función, los que se registran en el uso, los estético/formales, los materiales y, para concluir agregaremos lo que provienen del precio del producto, que aportan sin duda la relación entre valor para el usuario respecto del precio que pago por ese objeto.

Todos esto elementos que el usuario valora en un producto, los llamaremos “prestaciones.

Las prestaciones son entonces, puntos de valor para el usuario y en nuestro caso, debemos poder anticipárselos al “aun no usuario” cuando éste se encuentra en la etapa de “comprador”. Esto es lo que hace la publicidad, pone de manifiesto las virtudes del producto. También debiera de hacerlo el producto por su cuenta.

Prestaciones funcionales: provendrán del servicio que proporciona la manera de alcanzar el cometido. Es decir la relación entre la función y que tan bien ésta realiza o alcanza su cometido, lo que normalmente llamamos eficacia”.

Luego podemos citar los aspectos que tienen que ver con el consumo de energía, materiales, recursos, que esa particular manera de alcanzar el cometido, insume. A esto lo llamamos “eficiencia”.

Prestaciones materiales: provendrán del servicio que proporciona el material a los aspectos funcionales, estructurales, formales, etc. Estas prestaciones son en parte las cualidades específicas del material y por otro lado, la apariencia que permite, es decir la interacción con la forma.

Prestaciones formales : propondrán la relación entre el significado del objeto y su usuario, las

Prestaciones formales: propondrán la relación entre el significado del objeto y su usuario, las sensorialidades que proporcione el tratamiento del conjunto como son los colores, texturas, etc.

Prestaciones de uso: toda vez que el objeto se adapta al usuario aparecerá una prestación de uso. En términos generales las podemos dividir en: antropométricas, ergonómicas, cognitivas, operativas.

En todas las categorías podemos encontrar más prestaciones pero a los efectos de nuestro nivel, con las detalladas ya nos resulta suficiente para las elaboraciones a efectuar.

Del momento que una prestación está asociada a la satisfacción de una necesidad del usuario, aparecerán como satisfactores diversos elementos y como resultado un mismo elemento puede adherir o combinar varias categorías de prestación. En el caso anterior el asa, la boca del contender y su geometría, el mismo contenedor, el material, la capacidad, la proporción del objeto resultante, son algunos de ellos. Otros serán el precio, el valor percibido, el color, la terminación, el tamaño, la facilidad de limpieza y tantos otros que seguramente han de ir surgiendo en la misma práctica de proyecto. El material aportará prestaciones formales en cuanto a repertorio formal posible, pero además por su textura o cualidad de temperatura, su peso, etc.

La capacidad de síntesis del Diseño, radica en la composición de múltiples satisfactores y prestaciones en un mismo elemento.

Cómo separar los diversos aspectos enunciados en el producto.

A-

Necesidad: Identificar lo que el usuario, la persona necesita. Por ejemplo: tomar agua, hidratarse, beber, etc. Cada una de estos diversos enunciados plantean una misma acción potencial, pero necesidades diferentes. De allí la necesidad de identificar claramente la necesidad. Como vimos, la necesidad es un cúmulo de necesidades menores, pero en este caso la que se debe evidenciar es aquella que da origen al objeto resultante. En el caso que no exista todavía un objeto resultante, se definirá lo más precisamente posible los deseos y carencias de la persona y/o las acciones que deberá realizar con el útil a diseñar. Se ha de prestar atención a que cada acción de las tareas propuestas serán indicativas de necesidades del usuario en esa instancia.

B-

Satisfactores: Proponer satisfactores para la necesidad principal, esto es, aquella que motiva la búsqueda o aquello de lo cual carece la persona. Esto también es un enunciado que se debe formular de manera genérica, es decir, sin proponer una solución material o al menos sin la incorporación de un elemento cuyo nombre coincida con un objeto reconocido como tal. Si atendemos al ejemplo anterior, es posible que para “tomar agua” como necesidad de acción, se puedan proponer diversos satisfactores como son: contenedor, ducto, cánula, etc. Si en cambio tomamos la segunda, “hidratarse”, los satisfactores pueden ser: suero, solución fisiológica, solución isotónica, etc. Todos ellos implican aquello a lo que debe recurrir la persona para satisfacer su necesidad.

C- Bienes materiales : Cada satisfactor implica diversas posibilidades de bienes materiales que posibiliten o

C-

Bienes materiales: Cada satisfactor implica diversas posibilidades de bienes materiales que posibiliten o pongan en acto la satisfacción deseada o requerida. Esto es lo que corresponde a proponer un objeto resultante que posibilite la operatividad por parte del usuario.

D-

Función: El bien material que satisface la necesidad lo hace a través de una determinada manera de lograrlo. Beber agua, podrías ser a través de un vaso, un jarro, una bombilla, etc. Todas estas alternativas funcionales se pueden esquematizar, dibujar de manera abstracta, para representar su modo de acción. Ese resultante es el “esquema funcional” que representa las condiciones que deben cumplirse para que ese elemento llegue a su cometido. Esto es lo que se puede analizar a y ajustar para llegar a tener la mejor eficacia, que dependerá de otras condiciones a tener en cuenta.

E-

Prestaciones: Proporcionan una medida del servicio que brinda el objeto y sus partes. Como dijimos, las podemos separar en al menos cuatro categorías: funcionales, formales, de uso, materiales y debemos agregar la económica para poder valorar en términos de precio. Todas las prestaciones concurren para que el objeto tenga valor para el usuario y de hecho más adelante veremos cómo se asocian para ello. Lo importante es que podamos ahora separarlas para identificarlas y trabajar con ellas. Como decíamos más arriba en la función, la medida de ella es la eficacia, de modo que esta prestación que nos dice que tan bien hace lo que hace esa alternativa es siempre un factor de atención para el diseñador. Volvamos al caso de beber agua. Cualquiera de las alternativas es igualmente eficaz para el caso de una persona que está sentada a la mesa. Que tome en un vaso, del pico de

la botella o con una bombilla, causará poca diferencia. Tomemos otra situación. El usuario está

andando en bicicleta. Ahora, el vaso no parece ser la solución más eficaz, aquella que

proporciona un mejor modo de realizar la satisfacción. Este análisis que parece pertenecer a la función, está basado en la prestaciónde la función, el servicio que presta la particular mecánica funcional elegida. Luego aparece otro tema que se relaciona con que el objeto, en tanto producto de una síntesis de proyecto, o de sedimentación progresiva, involucra varias prestaciones para cada parte. Supongamos un mango. Tiene una prestación material relacionada directamente con el material usado para realizarlo y en este punto aparecerán las condiciones propias del mismo. Todos los datos que proporciona el productor del material o el conocimiento que sobre él hay, terminan siendo las características que utilizamos como favorables. El punto de fusión, la tenacidad, la maleabilidad, etc. son elementos prestacionales del material. Otra situación es cuando aparece otra categoría prestacional como es la formal en la cual, el material se elije por el servicio que proporciona como terminación superficial, color, temperatura, peso, etc. tomados todos desde el punto de vista de la forma como globalidad.

A lo que apuntamos es a que podamos discriminar en el objeto, las diversas prestaciones que

tiene cada parte o componente. En todas ellas interactúan las diversas categorías y, justamente del correcto análisis y ponderación de alternativas es que surgen las mejores elecciones. Las prestaciones de uso, sin dudas tienen relación con el material utilizado, pero fundamentalmente, con la relación objeto / usuario. De ella se desprende que la manera de valorar estas prestaciones es a partir de la ergonomía, la antropometría, situaciones de uso, etc.

F- Objeto : El objeto es el resultado final del proceso de diseño. Debiera ser

F- Objeto: El objeto es el resultado final del proceso de diseño. Debiera ser el emergente de las conclusiones alcanzadas a través de diversas condiciones analizadas. El resultado es producto del proceso y no de la casualidad. Si comenzamos a partir del objeto como idea de resultado, estaremos invirtiendo el proceso.