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Este material es proporcionado al alumno con fines educactivos, para la crítica y la investigación respetando la reglamentación en materia de derechos de autor. Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.

CAPfTULO v EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD Acabamos de decir que la actividad específicamente hu-
CAPfTULO v
EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD
Acabamos de decir que la actividad específicamente hu-
mana es la actividad etica. Y no puede haber rtica si no
Iiav libertad.
La palabra libertad está demasiado gastada. En nuestros
dias se le ha exaltado tanto que casi se le ha convertido en
una palabra vacia. Y sin embargo, todos los hombres actúan
por una obsesión: la libertad. No hay idea ni palabra más
usada que ella aunque por ella entiendan cosas muy diferen-
tes. Se le emplea como supuesro, como medio y como fin.
La invocan los que la limitan y los que la promueven: los do-
niinadores y los dominados.
La libertad es ya un mito y los hombres se están convir-
tiendo en víctimas de ese mito. La libertad se acepta sin
discusión ni análisis; con ella todo queda justificado y todo
se espera de ella. A pesar de eso hay en la idea misma de li-
bertad una repugnancia intrínseca para convertirse en mito.
"!Libertad. cuántos crímenes se cometen en tu nombre!"
1. Definición de libertad.-la libertad es una realidad de-
masiado compleja. En general significa ausencia de coacción,
de determinación venida del exterior.
En sentido propio la libertad es: la propiedad
dclu uu-
luntud por 1a que piiestas todas las condiciones pura la ar-
(.ion puede actuar o no uctilur. La raíz de esta inmunidad
está en que ningún objeto es para la tendencia apetitiva del
hombre absolutamente bueno o absolutamente malo, sin(>
com» una sititesis de aspectos positivos y n-ativos. Es decir,
que los obietos nunca determinan -necesitan- nuestra vo-
59

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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60 CU~ONESGENERALES luntad sino que siempre tenemos la capacidad de elegir. La respuesta del sujeto
60
CU~ONESGENERALES
luntad sino que siempre tenemos la capacidad de elegir. La
respuesta del sujeto frente al objeto. no se da por la mera
presencia del objeto sino que. por fuertes que .sean los con-
dicionamientos; la voluntad puede superarlos y determinar-
se a actuar en oposici6n a ellos. Esto, porque el espíritu es
autoposesión. autopresencia. autodeterminación.
En el hecho de la libertad se dan diferentes grados o
ea se dan varias clases de libertad.
1. LiberfBd física.-En
este primer nivel de la libertad
te trata de la simple posibilidad corporal de actuar. El que
no está atado puede caminar; el que no est6 encarcelado
puede ir a donde quiere. En este sentido la libertad fisica
se aplica aun a los animales. Y as¡ decimos que un pájaro
es "libre"
cuando no está enjaulado.
2.
Libertad de cont~ión.-En este segundo grado la ii.
bertad consiste en no sufrir coacci6n. El diccionario defi-
ne la coacción como "la fuerza que se hace a una persona
para que haga o diga algo". La coaccibn o violencia puede
ser interna o externa. Interna como el miedo, las drogas,etc.
Externa como la fuerza fisica. La libertad de coaccihn con-
siste, pues, en la ausencia de cualquier deteminaci6n pre
veniente de cauw externas a la voluntad.
3.Libertad de elección o psicológica.-Consiste en que nues-
tras decisiones pueden orientarse en cualquier dirección. Es
decir, consiste en que podemos querer esto o aquello, ya que
todos los objetos son indiferentes para la voluntad. Si algo
nos atrae poderosamente tenemos la facultad de dominar el
atractivo y tomar una decisión hacia un objeto menos atracti-
vo. Hay en la libertad psicológica dos elementos o dos aspectos:
uno positivo y otro negativo. Este es la ausencia de deterrni-
nación, tanto externa como interna; el aspecto positivo es la
autodeterminación, el dominio del propio acto. Aquí está la
esencia de la libertad. En efecto. no basta que el sujeto no
esté determinado por nada, es necesario que él misiiio se de-
termine. que sea el autor de su acto. la causa de su actividad,

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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EL PROBLEMA DE LA ~ERTAD 61 que se dé a sí mismo los motivos de
EL PROBLEMA
DE
LA
~ERTAD
61
que se dé a sí mismo los motivos de su actuación eligiendo
entre los diferentes valores éste más bien que aquél. Toda
clección implica una renuncia, o varias.
4. Libertad ética o moral es la capacidad de elegir en-
tre el bien y el mal (siempre como un bien) con plena con-
ciencia. Poder decidir entre el bien y el mal, a pesar de las
propias conveniencias y de acuerdo con ciertos principios,
es una señal de la libertad como propiedad exclusiva del
hombre.
La libertad, de suyo, está esencialmente orientada hacia
el bien; que de hecho en el hombre sea la capacidad de ha-
cer el bien o el mal es por razón de la imperfección del hom-
bre.
5. Libertad existencid.-Esta dase de libertad tras-
ciende y sintetiza los niveles anteriores. Viene siendo una
total disponibilidad de la orientación de la propia esisten-
cia y de la configuración de sus situaciones.' No se refiere
al hombre en cuanto actúa en cada caso sino en cuanto dis-
pone globalrnente de si mismo.
La conducta humana no es el resultado fatal de un con-
junto de condicionamientos de diferente naturaleza; se im-
pone la existencia de un factor básico de tal conducta. Este
factor es la potencia creadora de formas de conducta, de
vida y de cultura, siempre nuevas, siempre variables de
acuerdo con la sintesis que la voluntad -personal y colec-
tiva- va realizando entre los factores permanentes y físicos
de la vida y el "reino de los fines"
Nadie puede negar que el
hombre
-colectivamente-
progresa creadoramente en la historia. Es más, el hombre
está sometido ineludiblemente a esta constante evolución
en la creación de formas de vida, de pensamiento y de arte.
Es por ello que Sartre afirma que el hombre está con-
dena&~a ia libertad. Y añade que la esencia de la libertad
es la necesidad de creacibn y superación.
Es claro, sin embargo, que la libertad no se reduce a la
necesidad de progreso, antes al contrario, el hombre progre-
1 Cfr.
Cencillo-Rodríguez,
o$.
cif.,
P.
238.

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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62 CUFSTiONFS GENERALES sa porque es libre, porque su capacidad de creación lo im- pulsa
62
CUFSTiONFS GENERALES
sa porque es libre, porque su capacidad de creación lo im-
pulsa a superar los condicionamientos y a superarse a si
mismo, a intentar nuevas formas de vida y a transformar el
ambiente que lo circunda. El hombre está inmune de la
necesidad, aun en la creación de formas de cultura. porque
él es el que decide si tal o cual forma, si tal o cual elemen-
to, tiene que tomarse en cuenta o es inoperante. En todo
caso, seria muy paradójica una necesidad que consistiera en
una capacidad indefinida de sustraerse a coda necesidad. Y
precisamente en esto consiste la libertad: es la capacidad de
decir "no" a todo estimulo por atractivo que sea. es la ca-
pacidad de sustraerse a la necesidad.'
3.
Análisis
del
acto libre.-
Cada vez quc elegimos, 10
hacemos porque hemos considerado qur es convenicnie elegir
aquello. Es decir, que la elección se realiza despuks de que
la inteligencia ha visto un objeto: la
elección no es ciega; se
elige lo que se conoce.
1.0 primero que acontece eii el sujeto qiir Ii;rcr 111) act<%
libre es la atención al objeto. En segundo lugar, el suje-
to realiza la deliberación. Deliberar es pesar los motivos
que hay en pro y en contra de lo que se pretende elegir, es
ver intelectualmente los diferentes medios para obtener un
fin. Muchas veces la deliberación es instantánea; muchas
otras, es lenta y compleja. Si se presentan varias opciones, la
deliberación es la comparación de los motivos favorables
o no a cada opción. En tercer lugar, se da la advertencia
acerca de la acción para efectuar lo propuesto. Por fin, vie-
ne el consentimiento de la voluntad. Es decir, la decisión
de realizar tal acto.
Es claro que estos momentos del acto libre son precisa.
mente momentos y por lo mismo son rnoirieiit;ineos y ape-
nas perceptibles -en su realidad distinta- por el sujeto.
Además, el proceso total del acto libre es siimamerite com-
plejo. Siempre que elegimos, elegimos un bieii -elegimos
algo que tiene algún aspecto bileno- y por eso elegimos. N0
es, por tanto, lo mismo elegii irn bien qiie elcgir bien. Por
eso cuando dijimos que la libertad ética es la capacidad de
: Cfr. Cencillo-Rodrigiiez, op. cit., pp. ?38.?.40.

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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elegir enue el bien y el mal, se quiere dar a entender que la libertad
elegir enue el bien y el mal, se quiere dar a entender que la
libertad es la posibilidad de elegir bien o no elegir bien.
4. Pruebas de la libertad.-Parece totalmente superfluo
mostrar racionalmente lo que todo mundo -al menos im-
plfatamente y en la práctica- admite. Sin embargo, es ne-
cdo dar algunas razones, al menos para llevar al plano de
la reflexi6n lo que se vive en el plano de la espontaneidad
de la vida cotidiana
a) Testimonio de la conciencia.- Nadie puede negar el
hecho de que el hombre tiene conciencia de su libertad.
.intes de elegir experimentamos inquietud, temor, dudamos,
ponderamos los motivos y las consecuencias de lo que pode-
mos hacer, estamos convencidos de que podemos escoger li-
bremente nuestros propios fines y los medios aptos para tales
fines. Despue's de la eleccióiz, y sobre todo de la acción, te-
nemos conciencia de que si elegimos de tal o cual manera fue
porque quisimos, y de que pudimos actuar de manera dife-
rente a la elegida. De ahí el remordimiento o la satisfacción
por haber elegido.
No se diga que la "libertad no es nada más que un sen-
timiento de libertad" (R. Ekstein) pues si negamos el tes
timonio de la conciencia acerca del hecho de la libertad, ja-
m& y en ninguna circunstancia podremos recurrír a la con-
ciencia porque la hemos despojado de su carácter de valida
objetiva en sus contenidos. Es dar0 que el testimonio de la
conciencia puede ser err6neo en varios casos, pero no lo es
siempre. Por ello "no puede olvidarse que el acto de la con-
ciencia que se nos atribuye como nuestro, es un testimonio
contra el cual no existe ninguna objeci6n de valor. Si este
testimonio intimo es inadmisible. ningún otro tendr;l val~r".~
Entonces, afirmar que la libertad es una pura ilusi6n es
fácil. Pero para que tal afirmaci6n sea aceptable hay que
explicar por qnC y c6mo. "Proclamar que la libre decisi6n
es una ilusion -dice
R. Allers-
resulta totalmente insatis
factorio; se hace necesaRa una prueba clara. Pero dicha
a A. Gemclli, Ia rcsparobiliid ncllc ozioni humnc da1 punia di vista
dell. pricologia. Conrr. del .hb di psicol., serie XII, Vira e Pensiem
Milano. 1944, p. 230.

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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CUEmONPS GENERALES 64 no &te, ni ninguno de estos filósofo^ ha sido m- pat siquiera
CUEmONPS GENERALES
64
no &te, ni ninguno de estos filósofo^ ha sido m-
pat siquiera de indicarla".'
b) ExiFtencia de La ley.-Hay
leyes encas y
jurídicas
en todos los pafses civilizados. Sin libertad las leyes son ab
surdas. Por lo mismo, los hombres son librea Es tan eviden-
te esto que apenas hay qúien lo niegue. En efecto. si el horn-
bre ya estuviera determinado a comportarse de cierto modo
las leyes serian totalmente inútiles. Nuevamente aqui te-
nemos que recurrir al testimonio de la concienaa, pues
d hombre normal se siente obligado por la ley. Se trata,
por supuesto, de una obligación moral, pero de todos modos
la conciencia de la obligación implica la libertad. Kant de-
da: "debes, luego puedes". Y es verdad: experimentamos el
deber. entonces podemos cumplirlo.
c)
Implicacidn
de facultades.-Por
necesidad ten&-
mos al bien. Por ello nuestra voluntad se orienta necesaria-
mente al bien Pero como el entendimiento le presenta algo
bueno y no el bien,la voluntad encuentra que puede realizar
aquello o no realizarlo. Es decir, que los objetos no son la
plenitud del bien y por eso somos libres de quererlos o no
quererlos. Si hubiera algo que fuera el bien en si, la volun-
tad quedaría determinada por el y lo tendría que querer ne-
cesariamente. Mas todo lo que se nos presenta es solamen-
te bueno en uno o en algunos aspectos, por eso quedamos
libres de quererlos o no.
Las promesas, los contratos, etc -y toda la comunia-
cibn humana- suponen y exigen la libertad. Si libertad
seria posible la convivencia humana que implica responsa-
biiidad y confianza.
Hay, aded, Mzios hechos que confirman la realidad
de la libertad:
- el fenómeno del sentimiento de responsabilidad;
- el
hecho de
que hacemos
muchos
proyectos
para
el futuro muchas veces incierto;
- el fenómeno del arrepentimiento despub de decisio-
nes mal tomadas o precipitadas en las que tenemos la ex-
periencia inmediata de que pudimos actuar de otra manera;
'
s~~*rl~lewm.
A
miticol
stvdy
ot
Frcudian
psycho<»iaIysis,
Sb.4
Ward. Ncw York. 1940, p.
94.

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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EL PROBLEXA DE LA LIBERTAD 65 - el fenómeno de la profundidad de la conciencia,
EL
PROBLEXA
DE LA LIBERTAD
65
- el fenómeno de la profundidad de la conciencia, que
es la estructura unificadora de la existencia
5.
Limites y condicionamientos de Za libertad.-La
li-
bertad es un hecho que en la práctica admiten todos. Sin
embrrgo, teóricamente hay muchos que la niegan. "La ilu-
sión del libre albedrío -dijo Spinoza- viene de la concien-
cia de nuestra acción unida a la ignorancia de las causas que
nos hacen actuar".
Para negar la libertad se recurre a las ciencias, en espe-
cial a la química, a la fisiología, a la psicología, a la socio-
logía.
Algunos Físicos y quimicos profesan un deteninismo
metodológico que desemboca en un determinismo estadís-
tico aunque. a decir verdad, muchas veces sólo se refieren
al mundo de la materia. Generalmente se piensa que nues-
tro comportamiento obedece a motivaciones inconscientes,
especialmente sesiiales, por más que pensemos que actua-
mos libremente. Tambien se afirma que la influencia que
recibimos de la sociedad o del ambiente es tan fuerte que
casi siempre es determinante de nuestra conducta. Y sobre
todo, se insiste en fenómenos psíquicos como la sugestión
post-hipnótica. Todo esto tiene explicación en la teoría que
defiende la libertad. Pero no es del caso tratarlo aquí.
La libertad no es -ni puede ser- absoluta, como algu-
nos pretenden. Y aquí esta precisamente el primer límite de
la libertad: es humana. Y por lo mismo para que un acto
nuestro sea libre se necesitan ciertas condiciones. El hom-
bre es capaz de libertad porque tiene inteligencia y volun-
tad, funciones que se implican. Nadie puede realizar un
acto voluntario si no conoce lo que quiere hacer. La inteli-
gencia sin
es inoperante; la volición sin
inteligen-
cia es sencillamente imposible.
En la realidad la voluntad humana se ve solicitada de
muchas maneras por todas partes. En la acción concreta in-
tervienen factores miiltiples que la condicionan, por ejem-
plo, el sexo, la educación, el ambiente, la profesión, el in-
consciente, las pu~siones,etc. Por eso dice muy bien L. Noel:
,. la libertad esti limitada, es imperfecta tal vez, está sujeta

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.

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a numerosas condiciones v enfermedades, a tristes descora- zonamiento~.En algunos raramente se ejercerá con toda
a numerosas condiciones v enfermedades, a tristes descora-
zonamiento~.En algunos raramente se ejercerá con toda su
plenitud enérgica y clara. Existe, sin embargo, y esto bas-
ta"." En efecto, la libertad del hombre no excluye. antes
bien, presupone el complicado dinamismo de tendencias. dis
posiciones, hábitos, rasgos hereditarios, etc
que impulsa al
hombre a trascender la esfera de su libertad.
6. Educacidn de la 1iberfad.-En la pdctica se suele
entender la libertad como si Fuese únicamente la capacidad
de hacer el mal. Se concluye. entonces. que suprimiendo
esta capacidad se suprime la libertad. Que la libertad en el
hombre sea la capacidad de elegir entre el bien y el mal es
más bien una imperfección. ;Cuándo se es mas libre. cuan-
do se dice si al mal o cuando se dice si al bien? No se olvi-
de que la libertad es algo eminentemente personal. seria-
mos, por ejemplo, más libres si el Estado autorizara la exhi-
birión de toda clase de peliculas pornográficas?
En muchas ocasiones se comete la "falacia de la hip
tatización" -como dice H. G. Wyatt-,
que consiste en ha-
cer de la libertad una hipóstasis, algo en si, intangible, s&
grado, que tiene todos los derechos. Asi en nombre de la
libertad se quieren justificar todos los excesos.
La libertad no se da de una vez para siempre. Es una
'conquista de todos los dias. El hombre puede tener todas
las limitaciones que se quiera, pero tiene tarnbirn todas las
posibilidades de audeterminación que le da su naturaleza
espiritual. El acto de decisión voluntaria pertenece no :amo
a la voluntad sino a la persona. Por lo mismo kiay que edu
car a la persona para la libertad. Es decir, hay que crear la
condiciones apropiadas para que el joven realice su perso-
nalidad y actúe de acuerdo con las normas éticas de su na.
turaleza racional. Así irá construyendo, poco a poco, la ar-
monia psíquica, señal de su integraci6n pei-sonal. La liber-
tad de elección no es, por ello, fin en sí; es un medio para la
ccnquista de la libertad ética, para la libertad total, en una
orientación firme hacia el bien con plena responsabilidad.
5 Le deierrni~~isirie.Acad. Royalc de Belgiqiie. Clusrc de Lc.itrcs. Mciiiuirer.
flsllcz, Bclgique,
1906.
p. 347.

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EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD 67 La libertad es tanto mayor cuanto más alli esté
EL PROBLEMA
DE LA LIBERTAD
67
La libertad es tanto mayor cuanto más alli esté de cual-
quier fuerza necesitante que con kecuencia ejercen en nos-
otros los bienes parciales. Esta fuena se puede vencer sola-
mente mediante la apertura a la totalidad del ser y median-
te el amor al valor. De esta manera, del amor de concupis
cencia 470s- se ha de pasar al amor de amistad -agape-
que implica una entrega asumida libremente por el atrac-
tivo del bien y del valor.
7.
La
libertad y el Estado.-La
libertad
es necesaria
para la autorrealización personal. Pero no basta porque el
hombre es esencialmente social: necesitamos de la conviven-
cia y de la colaboraci6n de los demás. De ahí la necesidad de
la estructura llamada Estado que no es más que la sociedad
politica, es decir, la comunidad humana en orden a la rea-
lización del bien común total.
Para que la sociedad esté bien ordenada debe tener los
medios necesarios para ello. Así la sociedad política estA por
encima de los individuos y tiene poder soberano o de go-
bierno y sus miembros deben obedecerla. El Estado, por tan-
to, tiene la facultad de limitar los derechos de los indivi-
duos en vistas del bien común. Pero como su fin es procu-
rar el bien comiin, jam6s puede impedir totalmente la li-
bertad, pero tampoco ~uedepermitir que cada individuo
haga lo que le venga en gana porque una libertad total -en
el sentido salvaje de hacer lo que me da la gana-
se con-
vierte en subversión y en anarquía. Siendo el fin del Esta-
do, como queda dicho, el bien humano total, es natural que
el Estado propicie la Libertad de cátedra en la exposici6n
de 10s conocimientos en los centros de estudio. Igualmente
el Estado respeta las libertades religiosa, política, artística,
de prensa, etc., etc., siempre y cuando no lesionen 10s de-
rechos de los demiis.

Sanabria, J. R. (2005).El problema de la libertad. En Ética. (pp. 59-67). México: Porrúa.