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EL PSICOAN Á LISIS EN EL SIGLO XXI

David Ló pez Garza 1

25/09/13 11:55 a.m.

El psicoan álisis en el Siglo XXI se encuentra en pleno desarrollo en el mundo occidental, donde ha enraizado en la cultura, pero no entre las ciencias de la mente, por lo que está perdiendo la batalla con las grandes farmac éuticas y las terapias breves. En el mundo oriental apenas empieza a conocerse el psicoanálisis en los

ú ltimos añ os.

Este texto 2 se refiere solo al psicoanálisis clínico y su desarrollo dentro de la Asociació n Psicoanal ítica Internacional (API www.org.uk). Como dijimos el mayor problema del psicoanálisis es su validació n cient ífica y

la educació n en los institutos de psicoanálisis donde se forman los psicoanalistas. Para esto en 1997 la API creó

un Comité de Investigació n durante la presidencia de Otto Kernberg con Peter Fonagy como director, para preparar psicoanalistas en metodología y coordinar proyectos de investigació n. Este tard ío remedio, a casi 100

añ os de fundado el psicoanálisis, refleja el hondo problema de la educació n psicoanal ítica, al no haberse unido

a las universidades (1), medio natural del desarrollo de la ciencia y haberse dedicado solo a la lectura ritual de los textos fundacionales de Freud y sus seguidores mas carismáticos. La opinió n de Kernberg (2) sobre el mapa del psicoanálisis en el mundo es como sigue: En los EUA, la mitad de los psicoanalistas practican el psicoanálisis relacional (3), corriente de más rápido crecimiento en el mundo

y la otra mitad, la psicología del yo contemporánea (4). Los Kleinianos Británicos (5) han incorporado la

triangulació n y edipalizació n temprana de la escuela francesa (6), y estos a Bion y Winnicott. En Inglaterra, los

alumnos de Anna Freud siguen la psicología del yo. En el norte de Europa predomina Klein, Winnicott y la psicología del yo. En Latinoamérica existe una mezcla de Klein, Bion, Winnicott, psicoanálisis francés, Campo Psicoanalítico (7), Tercero Analítico (8) y muy poco de la psicología del yo. Esta misma fusió n, en Europa se adoptado un modelo Neo-Bioniano, en especial en Italia con Antonino Ferro (9) como líder, seguido por el actual presidente de la API, Stefano Bolognini (10). En este breve texto es imposible definir cada concepto y teoría psicoanal ítica los cuales pueden consultarse en el sitio PEP WEB (Psychoanalytic Electronic Publishing), inaugurado en 1998, desarrollado por David Tucket y Peter Fonagy. El PEP contiene (1871-2009) el texto de 49 revistas, 96 libros clásicos, las obras de Freud, traducció n automática de art ículos y desde 2010 un Glosario Psicoanalítico Consolidado. Adem ás, Wikipedia contiene informació n bastante aceptable sobre psicoanálisis. El desarrollo del PEP WEB es una muestra de la inmersió n de nuestra disciplina en la Era de la Informació n y

la Estructura Social en Red de Castells (11), que emergió en 1991. La Era de la Informació n se define como:

un periodo histó rico caracterizado por una revolució n tecnol ó gica centrada en las tecnologías digitales de informació n y comunicaci ó n, concomitante, pero no causante, con la

1 Médico Psiquiatra, Doctor en Psicoterapia y Psicoanalista Didacta, Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), Presidente 1992 - 94. Director, Centro de Estudios de Postgrado (APM). Federación de Psicoanálisis de América Latina (FEPAL), Director de Investigación 2010 - 12. Asociación Psicoanalítica Internacional (API), Miembro del Comité de Investigación 1997 - a la fecha.

2 En la bibliografía citaré de preferencia l ibros recientes y trataré de reducir al mínimo las citas de artículos.

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emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformació n multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en funció n de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organizació n social. Como todo proceso de transformació n histó rica, la era de la informació n no determina un curso ú nico de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las m ú ltiples opciones que se presentan a la voluntad humana.”

El psicoanálisis aú n no ha estudiado los cambios en el psiquismo, en el desarrollo del aparato mental, en la

psicopatología y su tratamiento, que han estado ocurriendo en esta Era de la Informació n. Apenas ha empezado a plantearse su influencia en la globalizació n de la pluralidad de las teorías psicoanal íticas, los

cambios de la educació n presencial por la educació n a distancia en los institutos de psicoan álisis y el proceso y los resultados de los tratamientos presenciales y a distancia. Un resultado extraordinario de esta Era es la expansió n del psicoanálisis en Europa del Este, Latinoamérica, China y los países Asiáticos. La globalizació n y el avance exponencial del conocimiento del psicoanálisis, la psicología, la psiquiatría, las ciencias sociales y en especial, de la ciencia cognitiva y la neurobiología, han dado lugar al regreso a los textos

y prácticas fundacionales en los grupos locales, que los defienden a ultranza, y a un estancamiento en la

ense ñ anza, investigació n emp írica y la práctica del psicoanálisis y las psicoterapias psicoanalíticas, problema poco tomado en cuenta hasta ahora. Algo que ha ayudado a la integració n de las m ú ltiples teorías es discutir, con base en estudios de caso y grupos de trabajo, la Acció n Terapéutica del psicoanálisis (12). Con esto hay un cierto consenso de que el tratamiento psicoanal ítico se debe realizar en un clima terap éutico igualitario, sin autoritarismos, con objetivos consensuados, sin enfatizar las resistencias ni esperar al desarrollo de una neurosis transferencial para iniciar el trabajo en el campo transferencial-contratransferencial, sino hacerlo desde el principio. Tampoco se considera necesaria la reconstrucció n del pasado infantil y se prioriza el análisis de los patrones de interacciones con interpretaciones de estos y también con t écnicas de resolució n de problemas, toma de decisiones y exposiciones a los cambios que resulten con uso del humor, explicaciones educacionales y reaseguramientos. El modelo anterior está sujeto a interminables debates desde la pluralidad de las teorías. Se piensa que la

ú nica manera de zanjar las diferencias sería someter las teorías y t écnicas a la investigació n emp írica, cuantitativa y cualitativa, como ha ocurrido con los siguientes ejemplos. Wallerstein (13) mostró en 42 pacientes seguidos por mas de 25 a ñ os que tanto la interpretació n como el apoyo producían cambios estructurales perdurables. Luborsky (14), que una buena alianza terap éutica y el grado de psicopatología predicen el éxito de los tratamientos psicoanal íticos. Fonagy (15), que la recuperació n de recuerdos, traumáticos o neutrales, de la memoria autobiográfica (a partir de los 3 añ os), no tiene valor terap éutico. Bateman y Fonagy (16), que el tratamiento basado en la mentalizació n durante 18 meses es efectivo para tratar el trastorno límite de la personalidad (TLP). Clarkin, Yeomans y Kernberg (17), que la psicoterapia focalizada en la transferencia es efectiva para tratar el TLP. Y Leichsenring y Rabung (18) que los metan álisis de la psicoterapia psicodinámica a largo plazo (psicoanálisis) han probado la efectividad y superioridad del tratamiento comparado con la psicoterapia psicodin ámica a corto plazo y la terapia cognitivo conductual, en los trastornos mentales complejos (comorbilidad de trastornos graves de la personalidad con síndromes psiqui átricos severos, cró nicos, incapacitantes).

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La neurobiología y la ciencia cognitiva han avanzado, por ejemplo, en el caso de la depresió n mayor, a determinar qu é circuitos cerebrales están alterados mediante imágenes de resonancia magnética funcional y pruebas neuropsicol ó gicas, de manera que la psicoterapia psicodinámica, otros tipos de psicoterapia, la farmacoterapia, la estimulació n magnética transcraneal repetitiva y otros recursos terapéuticos, pueden ser dirigidos a corregir las alteraciones mencionadas, hacer el seguimiento y el resultado de los cambios producidos por el tratamiento utilizado.

1. Garza Guerrero C. (2000). Crisis organizacional y educació n del psicoaná lisis.

mexicanos.

Editores de textos

2. Kernberg O (2011). Divergent contemporary trends in psychoanalytic theory. Psychoanalytic Review,

98(5), October 2011.

3. Aron L and Harris A. (2011). Relational Psychoanalysis. Volume 5: Evolution of Process. Relational Pespectives Book Series.

4. Busch, F. (1995) The Ego at the Center of Clinical Technique. Northvale, NJ: Jason Aronson.

5. FeldmanM, Joseph B. Doubt (2009). Conviction and the Analytic Process: Selected Papers. (The New Library of Psychoanalysis).

6.

Green

A.

1(969).

Resonance

of

Suffering:

Countertransference

in

Non-Neurotic

Structures

(International Psychoanalysis Library). Karnac.

7. Baranger, W. y Baranger, M. (1969). Problemas del campo psicoanalítico. Ed Kargierman. Buenos Aires.

8. Ogden, T., (2009). Rediscovering psychoanalysis: Thinking and dreaming, learning and forgetting.

London: Routledge. (The New Library of Psychoanalysis. 2008).

9. Ferro, A . (2009). La sesió n analítica. Paidos. Buenos Aires.

10. Bolognini, S. (2010). Pasajes secretos. Lumen. Buenos Aires. 2010

11. Castells, Manuel. (2003). La Era De La Informació n. Alianza Editorial.

12. Gabbard, G.O., Westen, D. (2003). Rethinking therapeutic action. Int. J. Psycho-Anal., 84:823-841.

13. Wallerstein R. (2000). 42 lives in treatment. Other Press.

14. Luborsky, L. (1996). Theories of Cure in Psychoanalytic Psychotherapies and the Evidence for Them.

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15. Fonagy, P. (1999). Memory and Therapeutic Action. Int. J. Psycho-Anal., 80:215-223.

16. Bateman A, Fonagy P. (2004). Pschotherapy for Borderline Personaity Disorder. Mentalization-Based

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17. Clarkin J, Yeomans F, Kernberg O (2007). Psychotherapy of borderline personality: Focusing on

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18. Leichsenring F, Abbass A, Luyten P, Hilsenroth M, Rabung S. (2013.) The emerging evidende for long- term psychodynamic therapy. Psychodyn Psychiatry. Fall;41(3):361-84.

19. Amit Etkin, M.Phil, Ph.D., Christopher Pittenger, M.D., Ph.D., H. Jonathan Polan, M.D., Eric R. Kandel, M.D. (2005). Toward a Neurobiology of Psychotherapy: Basic Science and Clinical Applications. The

Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences; 17:145-158.