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Retorno al hogar

Harold Pinter

(The homecoming)

1959

Comedia en dos actos

Personajes MAX, un hombre de setenta años LENNY, poco más de treinta SAM, sesenta y tres JOEY, un hombre de veintitantos RUTH, una mujer de treinta TEDDY, un hombre de treinta y cinco

ACTO PRIMERO

Verano. Una vieja casa en el barrio norte de Londres. Un cuarto grande con toda la anchura del escenario. La pared de atrás, donde había una puerta, ha sido derribada y reemplazada por un gran dintel. Más allá, el vestíbulo, y en él una escalera ascendiendo hacia la izquierda muy a la vista. La puerta de entrada, a la derecha. Perchas, etc.

En el cuarto, una ventana, a la derecha. Mesas y sillas distintas. Dos grandes butacones y un sofá, a la izquierda. Adosado a la pared, a la derecha, un aparador que en su parte alta tiene un espejo. Al fondo izquierda, una radiogramola. Es de noche.

LENNY está sentado en el sofá con un periódico y un lápiz en la mano. Lleva un traje oscuro. De vez en cuando hace una marca en la última página del periódico. Entra MAX procedente de la cocina. Va hacia el aparador, abre el cajón de arriba, busca algo y lo cierra. Viste un chaleco de lana muy usado y una gorra. Lleva bastón. Viene a primer término y busca algo por el cuarto.

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

MAX

¿Qué has hecho con las tijeras? Pausa. Digo que estoy buscando las tijeras. ¿Qué has hecho con ellas? Pausa. ¿Me has oído? Quiero recortar una cosa del periódico.

LENNY

Estoy leyendo el periódico.

MAX

No de ese periódico. Ése no lo he leído. Hablo del periódico del domingo pasado. Lo estoy leyendo en la cocina. Pausa. ¿Oyes lo que te digo? ¡Te estoy hablando! ¿Dónde están las tijeras?

LENNY

(Mirándole tranquilamente.) ¿Por qué no te callas la boca y dejas de decir tonterías?

MAX

(Levanta el bastón y le apunta con él.) No me hables así. Te lo advierto. Se sienta en una butaca. El periódico anuncia unas camisetas de franela. Rebajadas. Sobrantes de la Marina. Me vendrían bien unas cuantas. Pausa. Ponme echando humo. Quiero fumar; dame un «plajo». Pausa. Te estoy pidiendo un pitillo. Mira lo que tengo. Saca un pitillo arrugado de su bolsillo. Me estoy volviendo viejo. Te lo aseguro. Lo enciende. ¿Tú crees que yo no he sido un tío? Hubiera podido con dos como tú. Todavía soy fuerte. Pregúntale a tu tío Sam cómo era. Pero al mismo tiempo siempre he tenido mucho corazón. Siempre. Pausa. Solía andar con un amigo llamado Mac Gregor. Yo le llamaba Mac. ¿Recuerdas a Mac? ¿Eh?

Pausa. ¡Jo! Éramos los dos tipos más temidos del barrio. Como te lo digo; todavía tengo las cicatrices. Cuando entrábamos en algún sitio, todo el mundo se ponía de pie para dejarnos paso. Nunca has oído un silencio igual. Te prevengo que era un tío. Medía cerca de dos metros. Toda su familia eran Mac Gregor, de Escocia, pero él era el único a quien llamaba Mac. Pausa. Quería mucho a tu pobre madre, Mac. Mucho. Siempre le decía alguna chirigota. Pausa. Te prevengo que no era una mala mujer. Aunque yo no pudiera ni mirarle a esa cara tan fea que tenía, no era mala. En todo caso, le di los mejores años de mi vida.

LENNY

¿Quieres cerrar la boca? Estoy intentado leer el periódico.

MAX

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

¡Oye! Que te deslomo como me hables así. ¿Cuándo se ha visto? ¡Hablarle así a su viejo y asqueroso padre!

LENNY

Lo que pasa es que te estás chiflando. Pausa. ¿Qué te parece viento segundo para el tres treinta?

MAX

¿Dónde?

LENNY

En Sandow Park.

MAX

No tiene ni una oportunidad.

LENNY

Sí que la tiene.

MAX

Ni la más remota.

LENNY

Es el ganador. LENNY marca el periódico.

MAX

Habla de caballos. Pausa. Yo vivía en la pista. Una de las pasiones de mi vida. ¿Epsom? Lo conocía como la palma de la mano. Era una de las caras más conocidas del hipódromo. Qué vida maravillosa al aire libre. Pausa. Me habla de caballos. Tú no haces más que leer en los periódicos sus nombres. Pero yo les he palpado las crines, los he tenido, los he calmado antes de una gran carrera. Yo

era el que solían llamar. Max, me decían, aquí hay un caballo con demasiada sangre, tú

yo tenía un don para

eres el único que lo puede calmar. ¡Y era verdad! Yo tenía un

los animales. Debía haber sido entrenador. Me lo ofrecieron muchas veces, ¿sabes?,

uno de los

un trabajo en serio con el truque de

truques. Pero tenía obligaciones familiares. La familia me necesitaba en casa. Pausa. Cuántas veces los he visto pasar la meta como un rayo. ¡Qué experiencia! Y no tengas cuidado que perdiera, me ganaba mi buen dinero, y ¿sabes por qué? Porque siempre he tenido el instinto del buen caballo, y no sólo con los potros, sino también con las yeguas. Porque las yeguas son más nerviosas que los potros y son menos de fiar. ¿Lo

sabías? No, ¡tú qué vas a saber! Pero yo tenía un truco para conocer a la buena yegua.

La miraba fijamente al ojo. Así. Me ponía delante de ella y la miraba así, derecho, al ojo. Era una especie de hipnotismo, y al mirarla así al fondo del ojo sabía si iba a ganar

,

Bueno, he olvidado el nombre

o

no. Era un don. Pausa.

Y

me viene hablando de caballos.

LENNY

Padre, ¿te importa que cambie el disco? Pausa.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Quiero preguntarte una cosa. Eso que hemos comido, lo que fuera, ¿cómo se llamaba? Pausa. ¿Por qué no compras un perro? Eres un cocinero para perros. De veras. Crees que guisas para una jauría.

MAX

Si no te gusta, no tienes más que largarte.

LENNY

Me voy a largar, en efecto, a comprar algo de comer.

MAX

Pues, entonces, ¡fuera!, ¿qué esperas?

LENNY

(Le mira.) ¿Qué has dicho?

MAX

He dicho que te largues. Fuera. Eso es lo que he dicho.

LENNY

Vas a salir tú primero, padre, como me hables en ese tono.

MAX

¿Tú crees, miserable? MAX trinca el bastón.

LENNY

¡Oh papaíto, no me pegues! No me des con el palo, papá, por favor. No he sido yo; han sido los otros. Yo no he hecho nada, de verdad. No me pegues con ese palo, papi. Silencio. MAX se sienta encorvado. LENNY sigue leyendo el periódico. SAM viene de la calle. Viste uniforme de chófer. Cuelga la gorra en una percha del hall y entra en el cuarto. Se sienta y suspira. Hola, tío.

SAM

Hola.

LENNY

¿Cómo estás, tío Sam?

SAM

Bien. Un poco cansado.

LENNY

¿Cansado? No me extraña. ¿Dónde has estado?

SAM

En el aeropuerto.

LENNY

¿Has ido hasta el aeropuerto? ¿Por la autopista?

SAM

Sí. He ido hasta allí.

LENNY

Tch, tch, tch. Comprendo que estés cansado, tío.

SAM

Lo malo son los conductores.

LENNY

¡Claro! Eso mismo. Me refería a los conductores.

SAM

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Te matan.

Pausa.

MAX

Yo estoy aquí también. Aquí sentado.

SAM

Ya te veo. Pausa.

SAM

Llevé a un yanki hoy

LENNY

Ah, ¿con que era un yanki?

SAM

Sí. Me ha tenido todo el día. Lo recogí en el Savoy a las doce y media, le llevé al Caprice a almorzar. Después del almuerzo le fui a buscar de nuevo, le llevé a una casa en Eaton Square tenía que ver allí a un amigo y luego al aeropuerto.

LENNY

¿A lo mejor tenía que tomar un avión?

SAM

Sí. Mira lo que me ha dado. Una caja de puros. Saca del bolsillo una caja de puros.

MAX

Déjame ver. SAM le enseña los puros. MAX coge uno, lo palpa, lo huele. Es un buen puro.

SAM

¿Quieres uno? MAX y SAM encienden sendos puros. ¿Sabes lo que me dijo? Me dijo que era el mejor chófer que había conocido. El mejor.

MAX

¿Desde qué punto de vista?

SAM

¿Cómo?

MAX

¿Desde qué punto de vista?

LENNY

Desde el punto de vista de su manera de conducir, papá, y de su sentido innato de cortesía, me imagino.

MAX

Encontró que conducías bien, ¿eh, Sam? Pues te dio un puro de primera.

SAM

Sí, encontró que era el mejor que nunca había conocido. Todos lo dicen, ¿sabes? Y no quieren otro. Siempre preguntan por mí. Dicen que soy el mejor chófer de la compañía.

LENNY

Estoy seguro de que los demás conductores se mueren de envidia. ¿Verdad, tío?

SAM

Me tienen envidia. Me tienen mucha envidia.

al aeropuerto.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

MAX

¿Por qué?

SAM

Ya te lo he dicho.

MAX

No. No lo veo claro, Sam. ¿Por qué han de tenerte envidia los demás conductores?

SAM

Porque (A): Soy el que mejor conduce

Pausa. No me pongo pesado. ¿Comprendes? A estos financieros, hombres de negocios, no les gusta que el conductor les dé la lata. Les gusta repantigarse en el asiento de atrás y que les dejen descansar en paz. Después de todo van en un Humker Super Snipe y pueden permitírselo. Al mismo tiempo, sin embargo, y esto es lo que me da calidad sé entretenerlos cuando soy requerido. Pausa. Por ejemplo, le conté al cliente de hoy que había estado en la segunda guerra. No en la primera. Le dije que en la primera era demasiado joven. Pero le dije que había combatido en la segunda. Pausa. Pues resultó que él también. LENNY se pone de pie; va hacia el espejo y ajusta su corbata.

LENNY

,

(B): No me tomo libertades.

Seguramente sería coronel o algo así en la aviación americana.

SAM

Sí.

LENNY

Probablemente un piloto de una superfortaleza volante, y ahora será un alto directivo de alguna empresa mundial aeronáutica.

SAM

Sí.

LENNY

Sí, ya me imagino al tipo. LENNY sale hacia la derecha.

SAM

Después de todo tengo experiencia. A los diecinueve conducía un carro de basura. Después estuve de camionero. Luego diez años de taxista, y cinco de chófer particular.

MAX

Es raro que no te hayas casado. Un hombre de tus cualidades. Pausa. ¿No te parece? Un hombre como tú.

SAM

Todavía hay tiempo.

MAX

¿Lo hay?

Pausa.

SAM

Te sorprenderías.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

MAX

¿A qué te has dedicado? ¿A darle pases a las clientas?

SAM

Yo no.

MAX

¿En la trasera del Snipe? ¿Les has dado unas cuantas lecciones prácticas de lo que sabemos por aquí?

SAM

Yo no.

MAX

¿En el asiento de atrás? ¿Cómo estaba el brazo del asiento, subido o bajado?

SAM

Nunca he hecho nada de eso en mi coche.

MAX

¿Estás por encima de esas cosas? ¿Verdad, Sam?

SAM

Claro.

MAX

¿Por encima de darte un buen lote en el asiento de atrás?

SAM

Eso se lo dejo a otros.

MAX

¿Se lo dejas a otros? ¿A qué otros? ¡So pasmado!

SAM

¡Yo no ensucio mi coche! O el coche de mi jefe. ¡Como otros!

MAX

¡Otros! ¿Qué otros? Pausa.

SAM

Otros.

Pausa.

MAX

Cuando encuentres una novia que te convenga, Sam, dínoslo; no lo olvides. Le haremos una recepción de primera, te lo prometo. La puedes traer a vivir aquí, y puede hacernos felices a todos. La sacaríamos de paseo por turno.

SAM

Aquí no la traería.

MAX

Eso depende de ti, Sam. Puedes traerla aquí, o tomar una «suite» en el Dorchester. Allá tú.

SAM

No tengo novia. SAM se levanta, va al aparador y coge una manzana. La muerde. Está un poco seca. Mira afuera por la ventana. En todo caso, no una novia como la que tú tuviste. Por ahora. No. Como Lessy. Pausa.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Después de todo salí con ella un par de veces. ¿No es así? La llevé por ahí una o dos veces en mi taxi. Era una mujer encantadora. Pausa. Era tu mujer, y sin embargo fueron las tardes más deliciosas que he pasado. La llevaba por ahí. Por gusto.

MAX

(Quedamente. Cerrando los ojos.) Cristo

SAM

Solía parar en un tabanco y la convidaba a café. Era una compañera deliciosa. Por la puerta de la calle entra JOEY. Entra en el cuarto, se quita la chaqueta y la tira sobre una silla. Se queda parado de pie. Un silencio.

JOEY

Tengo hambre.

SAM

Y yo.

MAX

¿Quién creéis que soy? ¿Vuestra madre? ¿Eh? Francamente. Entrar aquí a cualquier hora del día o de la noche como animales. Id y buscaos una madre. LENNY ha vuelto y se queda también de pie.

JOEY

Me he estado entrenando en el gimnasio.

SAM

El chico ha trabajado todo el día y luego se ha entrenado.

MAX

¿Y qué quieres, so bestia? Tú te has pasado el día sentado sobre las posaderas en el aeropuerto, anda y cómprate un pirulí. ¿Queréis que me pase aquí el día esperando para correr a la cocina en el momento en que entréis por esa puerta? Tienes sesenta y tres años, ya podías haber aprendido a guisar.

SAM

Sé guisar.

MAX

¡Pues anda a guisar! Pausa.

LENNY

Lo que los chicos piden, papi, es ese punto especial de tu cocina, papi. Lo que añoran es ese extraordinario talento de cocinero que Dios te ha dado.

MAX

No me llames papi. Deja de una vez de llamarme papi. ¿Has oído?

LENNY

Pero si soy tu hijo. ¿Recuerdas cuando subías a darme las buenas noches? ¿A ti también te daba las buenas noches, Joey? Pausa. LENNY da media vuelta y se dirige hacia la puerta de la calle.

MAX

Lenny.

LENNY

(Volviéndose.) ¿Qué?

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

MAX

Ya te daré yo las buenas noches un día de éstos. Acuérdate de lo que te digo. Se miran. LENNY abre la puerta y sale. Un silencio.

JOEY

Me ha estado entrenando Bohluy Nodd. Pausa. Y también le he dado al saco. Pausa. No estoy mal de forma.

MAX

El boxeo es deporte de caballeros. Pausa. Voy a darte un consejo. Lo que tienes que hacer es aprender a defenderte y saber atacar. Ésa es la única ciencia del boxeo. Tú no sabes ni defenderte ni atacar. Pausa. Una vez que sepas eso irás derecho arriba. Pausa.

JOEY

Creo que ya sé algo

de eso.

JOEY coge su chaqueta y sale por la escalera. Pausa.

MAX

Sam

SAM

Quiero que quede una cosa clara en lo de Jessie, Max. Sí; quiero que quede claro. Cuando yo la sacaba en el taxi, estaba cuidando de ella por ti; cuando tú tenías que hacer. ¿Estamos? Y la enseñaba la ciudad. Pausa. Tú no te hubieras fiado de los otros hermanos. Como no te hubieras fiado de Mac, ¿verdad? Pero de mí sí te fiabas. Quiero recordártelo. Pausa. El viejo Mac murió hace unos años. ¿No? ¿Se ha muerto? Pausa. Era un malvado asqueroso. Un cobarde, un fanfarrón. Un hijo de Satanás. Eso sí, muy amigo tuyo. Pausa.

MAX

Oye, Sam

SAM

¿Qué?

MAX

¿Por qué te aguanto aquí? No eres más que una basura.

SAM

¿Sí?

MAX

Un desgraciado.

SAM

¿Ah, sí?

¿Por qué no te vas tú también? ¿Oyes? ¿Por qué no me dejáis todos en paz?

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

MAX

En cuanto dejes de pagarme, o sea, cuando estés demasiado viejo para pagarme, ¿sabes lo que voy a hacer? Te voy a dar la patada.

SAM

Conque sí, ¿eh?

MAX

Sí. Te aguantaré mientras pagues. Pero el día en que la Compañía te eche, ya puedes irte con viento fresco.

SAM

Esta casa es tan mía como tuya. Era la casa de nuestra madre.

MAX

Una miseria detrás de otra. Una mierda tras otra.

SAM

La casa de nuestro padre.

MAX

Mira lo que me ha tocado en suerte. Un cretino tras otro. Una ristra de tarados. Pausa.

Nuestro padre. Lo recuerdo bien. No te preocupes. Venía a mí y se me quedaba mirando. Parece que lo estoy viendo. Me cogía en brazos y me zarandeaba. Yo era así

Me daba

azotitos en el trasero; me pasaba de una mano a otra, y me tiraba al aire y me recogía al caer. Vaya si me acuerdo de mi padre.

de alto. Después me daba un trago y me limpiaba los morros. Me sonreía

Se apagan las luces.

Vuelve la luz. Es de noche. TEDDY y RUTH están en el cuarto. Los dos van bien vestidos, con trajes claros de verano e impermeables claros. Dos maletas a su lado. Miran al cuarto. TEDDY hace saltar una llave en la mano. Sonríe.

TEDDY

La llave sirvió. Pausa. No han cambiado la cerradura. Pausa.

RUTH

No hay nadie.

TEDDY

(Mirando arriba.) Están durmiendo.

RUTH

¿Puedo sentarme?

TEDDY

Naturalmente.

RUTH

Estoy cansada.

Pausa.

TEDDY

Siéntate.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Ella no se mueve. Ésa es la butaca de mi padre.

RUTH

¿Ésa?

TEDDY

(Sonriendo.) Sí, ésa. No sé si subir a ver si está. Allí, en mi cuarto.

RUTH

No puede haberse ido.

TEDDY

Quiero decir a ver si está ahí mi cama.

RUTH

Puede haber alguien en ella.

TEDDY

No. Tienen sus propias camas. Pausa.

RUTH

Quizá debieras despertar a alguien y decirles que has llegado.

TEDDY

¿A esta hora de la noche? Es demasiado tarde. Pausa.

¿Subo?

Va al hall, mira hacia arriba de la escalera y vuelve. ¿Por qué no te sientas? Pausa.

Voy a subir

Sube la escalera cautelosamente. RUTH queda quieta, después anda un poco por el cuarto. Vuelve TEDDY. Está allí. Mi cuarto, vacío. La cama está ahí. ¿Qué haces? Ella le mira. Hay mantas pero no sábanas. He oído ronquidos. De veras. Ahí están todos todavía. Están todos arriba roncando. ¿Tienes frío?

RUTH

No.

TEDDY

¿Quieres que te dé algo de beber? ¿Algo caliente?

RUTH

No. No quiero nada.

TEDDY

(Va y viene por el cuarto.) ¿Qué te parece este cuarto? Grande, ¿verdad? Es una casa

grande, y este cuarto está bien. ¿No te parece? Ahí había una pared

para hacer un living grande. No afectó a la estructura, como

La tiramos

ves. Mi madre ya había muerto. RUTH se sienta. ¿Cansada?

RUTH

Un poco.

TEDDY

a ver.

con una puerta.

hace años

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Podemos subir a acostarnos. No hay por qué despertar a nadie ahora. Sólo acostarnos.

Los veremos por la mañana Pausa.

RUTH

¿Quieres quedarte?

TEDDY

¿Quedarme? Pausa. Hemos venido a quedarnos. Pensábamos quedarnos

RUTH

Quizá

TEDDY

Veré a mi padre por la mañana.

Unos cuantos días.

Los niños

Nos estén echando de menos.

¡Qué bobada!

RUTH

Quizá.

TEDDY

Volveremos dentro de pocos días. ¿No es cierto? Anda por el cuarto. Nada ha cambiado. Todo está igual. Pausa.

Se llevará una sorpresa mañana. ¿No crees? El viejo. Yo creo que le vas a querer. De

veras. Es un poco

Pausa. He nacido aquí. ¿Te das cuenta?

RUTH

Ya lo sé. Pausa.

TEDDY

¿Por qué no te vas a la cama? Buscaré unas sábanas. Yo raro? Creo que me quedaré un rato aquí. ¿Estás cansada?

RUTH

No.

TEDDY

Vete a la cama. Te enseñaré el cuarto.

RUTH

No. No quiero.

TEDDY

Estarás perfectamente. De verdad. Yo no tardaré. Mira. Es justamente aquí arriba. La

¿No es

¿cómo te diría?

Bueno, viejo, claro. Pero ahí sigue.

no tengo sueño

primera puerta. El baño está al lado, la puerta siguiente. Anda Pausa.

Yo quiero

RUTH

Claro que no.

TEDDY

Bueno, pues

RUTH

No; estoy bien aquí.

andar un poco. ¿Te importa?

¿Te llevo al cuarto?

Necesitas descansar.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

TEDDY

Si no quieres, no tienes que ir al cuarto. No digo que tengas que ir. Puedes quedarte aquí conmigo. Quizás haga una taza de té. La cuestión es no hacer ruido para no despertarlos.

RUTH

Yo no hago ningún ruido.

TEDDY

Ya lo sé. Va hacia ella. Con cariño.

estoy aquí contigo. No hay

por qué ponerse nerviosos. ¿Estás nerviosa?

RUTH

No.

TEDDY

No hay por qué. Pausa. Son muy cariñosos, de verdad, muy cariñosos. Es mi familia. No son unos ogros. Pausa. Bueno. Quizá debamos irnos a la cama. Después de todo tenemos que madrugar, para ver a papá. No estaría bien que nos encontrara en la cama. Ríe. Tendremos que levantarnos antes de las seis para bajar a saludarle. Pausa.

RUTH

Voy a tomar un poco el aire.

TEDDY

Mira, todo está en orden

Yo estoy aquí

Quiero decir

¿El aire? Pausa. ¿Qué quieres decir?

RUTH

Voy a dar una vuelta.

TEDDY

¿A estas horas?

RUTH

Tengo ganas de tomar un poco el aire.

TEDDY

Yo me voy a la cama.

RUTH

Perfectamente.

TEDDY

Pero

RUTH

Yo sí.

Pero si acabamos de llegar. Debemos subir a acostarnos.

¿por qué? Yo no tengo ganas de tomar el aire.

TEDDY

Es tarde.

RUTH

Noiré lejos. Volveré.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

TEDDY

Pausa.

Te esperaré levantado.

RUTH

¿Por qué?

TEDDY

No voy a acostarme sin ti.

RUTH

¿Me das la llave? Él se la da. ¿Por qué no te acuestas? Él pone las manos en sus hombros y la besa. Se miran un instante; ella sonríe. No tardaré. Sale por la puerta de la calle. TEDDY va a una ventana y la mira. Después se aleja de la ventana y queda quieto. Bruscamente se muerde los puños. LENNY sale de un cuarto de abajo, a la izquierda. Lleva pijama y bata. Se queda observando a TEDDY. TEDDY se vuelve y le ve. Breve pausa.

TEDDY

Hola, Lenny.

LENNY

Hola, Teddy.

Pausa.

TEDDY

No te he oído bajar.

LENNY

No he bajado. Pausa. Ahora duermo ahí. Tengo una especie de estudio. Cuarto de trabajo y dormitorio.

TEDDY

Espero

LENNY

No. Esta noche me he acostado temprano. Y ya sabes. No puedo dormir. Pausa.

TEDDY

¿Cómo estás?

LENNY

Ya te digo, un poco de insomnio. Esta noche al menos.

TEDDY

¿Pesadillas?

LENNY

No, no es que soñara. No era un sueño. Es algo que me despierta de cuando en cuando. Una especie de tictac.

TEDDY

Un tictac.

LENNY

Sí.

TEDDY

no haberte despertado.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Pero, ¿qué es? Pausa.

LENNY

No lo sé. Pausa.

TEDDY

¿Hay un reloj en tu cuarto?

LENNY

Sí.

TEDDY

Quizá sea el reloj.

LENNY

Sí; supongo. Quizá Pausa. Bueno. Si es el reloj, habrá que buscar remedio. Siempre podré hacer algo para que no suene.

Pausa.

TEDDY

Acabo de regresar

LENNY

¿Ah, sí? ¡Claro! Pausa.

TEDDY

¿Cómo está el viejo?

LENNY

Como una rosa. Pausa.

TEDDY

A mí me ha ido bien.

LENNY

Sí. ¿Verdad? Pausa. ¿O sea, que te quedas esta noche?

TEDDY

Sí.

LENNY

Puedes dormir en tu antiguo cuarto.

TEDDY

Sí, ya he subido.

LENNY

Sí. Puedes dormir ahí. LENNY bosteza.

En fin

TEDDY

Me voy a la cama.

LENNY

¿Te vas?

por unos días.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

TEDDY

Sí, me voy a dormir.

LENNY

Yo también. TEDDY coge las maletas. Te ayudo.

TEDDY

No. No pesan mucho. TEDDY va al hall con las maletas. LENNY apaga la luz del cuarto de estar. Las luces del hall quedan encendidas. LENNY le siguió al hall.

LENNY

¿No quieres nada?

TEDDY

¿Hum?

LENNY

¿No quieres nada? ¿Un vaso de agua o algo?

TEDDY

¿Sabes dónde hay sábanas?

LENNY

En el armario de tu cuarto.

TEDDY

¡Ah, estupendo!

LENNY

Es un cuarto en el que, a veces, se quedan amigos míos, cuando están de paso. LENNY apaga la luz del hall y enciende la del primer descansillo. TEDDY empieza a subir las escaleras.

TEDDY

Te veo mañana en el desayuno, entonces.

LENNY

Eso es. Hasta mañana. TEDDY sube. LENNY se va por la izquierda. Se apaga la luz del descansillo. Leve luz del exterior en el hall y en el cuarto. LENNY vuelve, va a la ventana y mira afuera. Deja la ventana y enciende una lámpara. En la mano tiene un pequeño reloj de mesa. Se sienta, pone el reloj frente a él y enciende un pitillo. RUTH entra por la puerta de la calle. Se queda parada. LENNY vuelve la cabeza y sonríe. Ella avanza despacio.

LENNY

Buenas noches.

RUTH

Días, casi.

LENNY

Es verdad. Pausa. Me llamo Lenny.

RUTH

Yo, Ruth. Se sienta y se envuelve en su abrigo.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

LENNY

¿Frío?

RUTH

No.

LENNY

Ha sido un buen verano, ¿verdad? Extraordinario. Pausa. ¿Quiere tomar algo? Una copa, un aperitivo o algo así.

RUTH

No, gracias.

LENNY

Me alegro, porque no creo que haya nada de beber en casa. Eso sí, si viene alguien o se organiza alguna especie de fiesta, en seguida sé dónde procurármelo Pausa. Debe de estar conectada de algún modo con mi hermano, con el que se marchó.

RUTH

Soy su mujer.

LENNY

Escuche. A ver si puede ayudarme. Me está dando la lata este reloj. El tictac me ha tenido despierto. Pero la cosa es que no estoy convencido de que sea el reloj; quiero decir que hay muchas cosas que también hacen tictac por la noche. ¿No le parece? Toda clase de objetos que de día nos parecen corrientes y vulgares y no nos preocupan. Pero de noche cualquiera de ellos es susceptible de empezar a hacer tictac. Se ven esos objetos de día y son totalmente corrientes. De día están tan quietecitos

Así que

en realidad, esta idea mía tal vez sea una falsa hipótesis. Va al aparador. Coge una jarra de agua y llena un vaso.

,

Aquí tiene. Apuesto a que le apetece.

RUTH

¿Qué es?

LENNY

Agua.

Coge el vaso, lo prueba y luego lo deja en alguna mesa. LENNY la observa. ¿No es curioso? Yo, en pijama; y usted totalmente vestida Va hacia el aparador y se sirve también agua. Voy a beber yo también. Ha sido divertido ver a mi hermano después de todos estos años. Es la medicina que mi padre necesita. Se va a poner así de ancho mañana por la mañana cuando se encuentre con su hijo mayor. Yo también me sorprendí. ¡Viejo Teddy! Yo le hacía en América.

RUTH

Estamos haciendo un viaje por Europa.

LENNY

¿Cómo? ¿Los dos?

RUTH

Sí.

LENNY

¿Entonces están viviendo juntos?

RUTH

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Estamos casados.

LENNY

Conque viajando por Europa, ¿eh? ¿Han visto mucho?

RUTH

Llegamos de Italia.

LENNY

¿Han estado ya en Italia? Y la ha traído aquí a conocer a la familia, ¿verdad? Pues el viejo se va a poner contento. Se lo aseguro.

RUTH

Me alegro.

LENNY

¿Cómo dice?

RUTH

Que me alegro. Pausa.

LENNY

¿Dónde han estado de Italia?

RUTH

En Venecia.

LENNY

¿En mi querida Venecia? ¡Qué curioso! Siempre he pensado que, si hubiera sido soldado en la guerra digamos en la campaña de Italia , habría estado en Venecia. Siempre he tenido esa sensación. La cosa es que era demasiado joven para hacer la guerra, era un niño; pero, de no haber sido por eso, estoy seguro de que hubiera estado en Venecia. Sí, con mi batallón. ¿Le importa que le coja la mano?

RUTH

¿Por qué?

LENNY

Nada. Por el tacto. Se levanta y va hacia ella.

RUTH

¿Por qué? Él la mira, de pie junto a ella.

LENNY

Le diré por qué. Breve pausa. Una noche, no hace mucho, una noche, en los muelles, estaba yo bajo un arco, mirando todo el jaleo del puerto, cuando cierta señora se acercó a mí para hacerme cierta proposición. Esa señora me había estado buscando durante muchos días y me había perdido la pista. Pero la cosa es que dio conmigo, y al encontrarme me hizo esa proposición. Bueno, la proposición no tenía nada de particular, y, normalmente, yo la hubiera suscrito. Quiero decir que la hubiera aceptado en circunstancias normales. Pero el caso es que estaba sifilítica perdida. Así que la rechacé. Pues la señora empezó a tomarse libertades conmigo allí, bajo el arco; libertades que, en esas circunstancias, yo no podía tolerar, así que le di un golpe. En ese momento pensé acabar con ella, ¿comprende? Pensé matarla, y, tal como están los crímenes, era lo más sencillo. Su chófer, que me había localizado, se había ido a beber a una taberna, o sea que la

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

señora y yo estábamos solos bajo aquel arco; las gentes del puerto, lejos, sin novedad

en el frente, y nosotros dos solos, de pie bajo aquel arco; bueno, ella estaba de bruces después del golpe que la había dado. Resumiendo: todo estaba a mi favor para ma- tarla. No había que preocuparse del chófer; el chófer no hubiera hablado; era un viejo

amigo de la familia. Pero

ciones, ya sabe, hacer desaparecer el cuerpo y todo eso y pasar por esa tensión. Conque le di otro en la cara, dos o tres más con el pie, y lo dejé en eso.

RUTH

¿Cómo sabía que estaba enferma?

LENNY

¿Cómo lo sabía? Pausa. Decidí que lo estaba. Silencio. Usted y mi hermano son recién casados, ¿verdad?

RUTH

Llevamos casados seis años.

LENNY

Siempre ha sido mi hermano favorito. ¡Viejo Teddy! ¿Lo sabía? ¡Ahí es nada! Doctor en

filosofía, y eso

me gustaría a mí ser tan sensible como él.

RUTH

¿Le gustaría?

LENNY

Sí. ¡Ya lo creo! Quiero decir; no es que yo no tenga sensibilidad. La tengo. Pero podría tener un poco más. Podría con ello.

RUTH

¿Podría?

LENNY

Un poco más. Sólo un poco. Pausa. Quiero decir que soy muy sensible a la atmósfera, pero de pronto me desensibilizo, a ver si me comprende, cuando veo que la gente intenta abusar. Por ejemplo, en las últi- mas Navidades decidí colaborar con el Ayuntamiento en juntar la nieve, porque había caído mucha. No es que necesitara hacerlo económicamente , sino que me dio por ahí. Me atraía pensar en el frío seco de la mañana, y tuve razón. Conque me puse mis botas, y ahí estaba en una esquina, a las cinco y media, esperando que viniera un camión a llevarnos al área que nos correspondía. ¡No helaba ni nada! Bueno, llegó el camión, subí delante y allá nos fuimos en la noche, con los faros todavía encendidos. Llegamos y nos dieron los picos y las palas y empezamos a entendérnoslas con la nieve mucho antes del amanecer. Bueno, pues aquella mañana, mientras tomaba una taza de té en un bar del barrio, me viene una señora anciana a pedirme que le echara una mano para mover un fogón que quería trasladar a otro cuarto. Como yo estaba de buenas, me fui con ella tomando del tiempo que nos habían dado de descanso. Vivía allí mismo, al fondo de la calle. Pero la cosa es que, cuando llegué, no podía con el fogón, que era de hierro y pesaba lo menos media tonelada, y la señora pretendía que

su madre. Conque ahí me

lo había metido ahí su cuñado solo, que sería un hijo de

impresiona. Claro, él es un hombre de mucha sensibilidad. Mucha. Ya

¡Bah! Para qué meterse en esas complica-

al fin pensé

19

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

tiene a mí luchando con el fogón, a riesgo de herniarme, y la señora sin mover un dedo

y diciendo «hala, hala». Hasta que me hartó y la dejé. Lo mejor es que se meta el fogón donde la quepa. Y en todo caso es un trasto viejo y es mejor que afloje la mosca y se compre una cocina decente. Tentado estuve de darle una de cuello vuelto, pero como lo de la nieve me había puesto de buen talante, le di así con el codo y me largué. Perdone, ¿le molesta ese cenicero?

RUTH

No me molesta nada.

LENNY

Parece que está en el camino de su vaso y que se puede caer el vaso; o el cenicero. Me da miedo por la alfombra. No soy yo, es mi padre. Detesta las manchas, conque, como por el momento no fuma, me llevo el cenicero. Lo hace.

Y ahora quizá me lleve también el vaso.

RUTH

No he terminado.

LENNY

Yo creo que ya ha bebido bastante.

RUTH

No, no he terminado.

LENNY

Yo creo que sí.

RUTH

Yo creo que no, Leonardo. Pausa.

LEN NY

Haga el favor de no llamarme eso.

RUTH

¿Por qué no?

LENNY

Así es como me llamaba mi madre. Pausa. Déme ese vaso.

RUTH

No.

Pausa.

LENNY

Si no me lo da, lo tomaré.

RUTH

Si tomas mi vaso Pausa.

LENNY

¿Qué pasa si me llevo el vaso sin que usted me tome?

RUTH

¿Porque no te tomo yo, sencillamente? Pausa.

LENNY

,

te tomaré yo a ti.

20

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Bromea. Pausa. En todo caso está enamorada de otro hombre. Ha tenido un lío en secreto con otro hombre. La familia de él ni siquiera se enteró. Aquí llega sin avisar y empieza a traer complicaciones. Ella coge el vaso y lo levanta hacia él.

RUTH

Bebe. Bebe de mi vaso. Él no se mueve. Siéntate aquí. Le indica sus piernas. Y bebe de mi vaso. Pausa. Se pone de pie y va hacia él con el vaso. Echa la cabeza hacia atrás y abre la boca.

LENNY

Quita ese vaso de delante.

RUTH

Túmbate en el suelo y yo te lo echaré poco a poco en la boca.

LENNY

¿De qué se trata? ¿De hacerme proposiciones? Ella ríe un momento y luego bebe hasta el fondo del vaso.

RUTH

¡Que sed tenía! Le sonríe. Deja el vaso, va hacia el hall y sube la escalera. Él la sigue hasta el hall y grita hacia la escalera.

LENNY

¿De qué se trataba? ¿De hacerme proposiciones? Silencio. Vuelve al cuarto, va hacia su propio vaso y lo bebe todo. Se oye golpear una puerta arriba. Se enciende la luz del descansillo. MAX baja la escalera en pijama y gorro de dormir.

MAX

¿Qué es lo que pasa? ¿Estás borracho? Se queda mirando a LENNY. ¿Por qué gritas a estas horas por la casa? ¿Te has vuelto loco?

LENNY

Pensaba en alta voz.

MAX

¿Está ahí Joey? ¿Te peleabas con Joey?

LENNY

¿No me has oído, papá? Te lo he dicho, que estaba pensando en alta voz.

MAX

Pues pensabas tan alto que me has sacado de la cama.

LENNY

Mira

MAX

¿Por qué no lo dejas? Me despierta a media noche; me levanto sobresaltado creyendo que hay ladrones; me lo imagino con un cuchillo clavado en la espalda, bajo aquí y me

¿Por qué no lo dejas?

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

dice que lo deje. LENNY se sienta.

Y le hablaba a alguien. Pero, ¿a quién? Están todos durmiendo. Pero hablaba con

alguien y no me lo dirá. Pretende que «pensaba en alto». ¿Estás escondiendo a

alguien?

LENNY

Estaba sonámbulo. Anda, déjalo. No te preocupes.

MAX

Quiero la verdad. Y que me digas a quién andas escondiendo. Pausa.

LENNY

Te diré una cosa, papá, puesto que tienes ganas de conversación. Voy a preguntarte

la noche que

, ojo, ¿cómo ocurrió? ¿Cómo fue la cosa? Quiero saber todos los detalles de mi origen, ¿comprendes? ¿Me tenías en aquel momento presente? ¿O era lo último en que pensabas? Pausa. Te lo pregunto por pura curiosidad, ya me comprendes. Es una cosa por la que siento curiosidad, y a mucha gente de mi generación le ocurre lo mismo. Muchas veces piensan en ello, bien solos o en compañía, y quieren conocer los detalles de esta particular noche en que fueron hechos a la imagen de dos personas puestas «a ello». Debería habértelo preguntado antes, ¿lo comprendes? Pero como esta noche tenemos ocasión de hablar, ¿por qué no aprovecharla?

me hiciste

algo que he querido saber hace algún tiempo. Esa noche

, esa noche con mamá, ¿cómo fue? ¿Eh? Cuando yo era sólo un brillo en tu

ya sabes

,

Pausa.

MAX

Te ahogarás en tu propia sangre.

LENNY

Si prefieres contestarme por escrito, a mí me da igual.

MAX, quieto, le mira. Se lo hubiera debido preguntar a mi madre. ¿Por qué no se lo pregunté a mi querida madre? Ahora ya es tarde. Está del otro lado. MAX lo escupe. LENNY mira la alfombra. Mira lo que has hecho. Tendrás que limpiarlo mañana. MAX da media vuelta y sube la escalera. LENNY queda inmóvil.

Se apaga la luz.

Vuelve la luz. Es por la mañana. JOEY está frente al espejo. Despacio, hace unos cuantos ejercicios mímicos de boxeo. Se para, se peina muy cuidadosamente. Después sigue con los ejercicios mímicos de boxeo mirándose al espejo. MAX viene de la parte izquierda. Tanto él como JOEY están ya vestidos. MAX observa a JOEY boxear. Éste se detiene, recoge un periódico y se sienta. Silencio.

MAX

Detesto este cuarto. Pausa.

22

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Me gusta la cocina. Ahí se está bien. Es confortable. Pausa. Pero ahí no hay quien pare. ¿Sabes por qué? Porque él está siempre lavando y fregando platos, y me saca de tino.

JOEY

¿Por qué no te traes aquí el té?

MAX

No quiero traer el té aquí. Te he dicho que detesto este cuarto. Quiero tomar mi té allí. Va hacia el hall y mira hacia la cocina. Pero, ¿qué es lo que hace? Vuelve. ¿Qué hora es?

JOEY

Las seis y media.

MAX

Las seis y media. Pausa. Voy a ver un partido de fútbol esta tarde. ¿Quieres venir? Pausa. Te estoy hablando.

JOEY

Tengo un entrenamiento. Voy a hacer seis «rounds» con Blanchie.

MAX

Pero eso no es hasta las tres. Te da tiempo de venir antes al fútbol. Es el primer partido de la temporada.

JOEY

No. No voy a ir. Pausa. MAX va hacia el hall. Ven aquí, Sam. Entra SAM con una toalla.

SAM

¿Qué?

MAX

¿Qué es lo que haces?

SAM

Estoy fregando.

MAX

¿Y qué más?

SAM

Tirando tus desperdicios.

MAX

Conque tirando los desperdicios, ¿eh?

SAM

Exactamente.

MAX

¿Qué pretendes probar con eso?

SAM

23

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Absolutamente nada.

MAX

¡Oh, ya lo creo! Te molesta hacer mi desayuno, ¿verdad? Por eso estás por la cocina frotando las sartenes, tirando la basura, fregando los platos, fregando la tetera , siempre igual todas las cochinas mañanas. Ya lo sé. Pues escucha, Sam, voy a decirte algo. De todo corazón. Se le acerca. Quiero que te desprendas de ese resentimiento que tienes hacia mí. Quisiera comprenderlo. Honradamente, ¿te he dado alguna vez motivos? Jamás. Cuando papá murió, me dijo: «Max, cuida de tus hermanos». Eso me dijo exactamente.

SAM

¿Cómo pudo decirte eso si estaba muerto?

MAX

¿Qué?

SAM

Que cómo podía hablar si había muerto. Pausa.

MAX

Antes de morir, Sam, justo antes. Fueron sus últimas palabras. Un segundo después de

pronunciarlas

ya era un hombre muerto. ¿Crees que bromeo? ¿Tú me crees capaz de

no cumplir lo que mi padre me encargó en su lecho de muerte? ¿Has oído, Joey? No se detiene ante nada. Es capaz de escupir sobre la memoria de su padre. ¿Qué clase de hijo eres, que te pasas el tiempo resolviendo crucigramas? Te metimos en la carnicería y no servías ni para barrer la puerta. Metimos a Mac Gregor, y al cabo de la semana

era capaz de llevar la tienda. Pues mira, voy a decirte una cosa. Yo respetaba a mi padre, no sólo porque era todo un hombre, sino porque era un carnicero de primer orden. Y para probarlo le seguí a la tienda. Aprendí a mondar huesos en las rodillas. Honré su nombre con sangre. He criado a tres hijos. Todos míos. Y tú, ¿qué has hecho? Pausa. ¿Qué has hecho tú? ¡Estornino!

SAM

¿Quieres terminar de fregar? Aquí tienes el paño.

MAX

Conque trata de curarte ese resentimiento, Sam. Al fin y al cabo somos hermanos.

SAM

¿Quieres el paño? Ahí lo tienes. TEDDY y RUTH bajan la escalera. Avanzan por el hall y se detienen al entrar en el cuarto. Los otros se vuelven y se les quedan mirando. JOEY se pone de pie. TEDDY y RUTH van en bata. Silencio. TEDDY sonríe.

TEDDY

Hola

Pausa. ¿Qué hay de desayuno? Silencio. TEDDY ríe. Se nos pegaron las sábanas. MAX se vuelve hacia SAM.

MAX

,

papá

Nos hemos dormido.

24

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

¿Sabías tú que estaba aquí?

SAM

No.

MAX se vuelve a JOEY.

MAX

¿Tú lo sabías? Pausa. Te pregunto a ti si sabías que estaba aquí.

JOEY

No.

MAX

Entonces, ¿quién lo sabía? Pausa. ¿Quién? Pausa. Yo, ciertamente, no.

TEDDY

Yo pensaba bajar, papá. Yo pensaba Pausa. ¿Cómo estás? Pausa.

estar ya aquí cuando tú bajaras.

Ejem

MAX

¿Desde cuándo estás en esta casa?

TEDDY

Toda la noche.

MAX

¿Toda la noche? Por lo visto soy un monigote. ¿Cómo has entrado?

TEDDY

Conservaba mi llave. MAX silba y se ríe.

MAX

¿Quién es ésta?

TEDDY

Justamente iba a presentarte.

MAX

¿Quién te autorizó a venir con zorras?

TEDDY

¿Zorras?

MAX

¿Quién te autorizó a venir aquí con una zorra?

TEDDY

Escucha, no digas tonterías

MAX

¿Has estado aquí toda la noche?

TEDDY

Sí; llegamos de Venecia

,

quiero

quiero que conozcas

25

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

MAX

Hemos tenido a una tía zorra toda la noche en mi casa. Hemos tenido a una prostituta toda la noche en mi casa.

TEDDY

Pero, ¿qué dices? ¿De qué hablas?

MAX

Hace seis años que no veo a este punto. Viene a casa sin decir una palabra y me trae a una tía de la calle para refocilarse en mi casa.

TEDDY

¡Es mi mujer! ¡Estamos casados! Pausa.

MAX

Nunca he consentido prostitutas bajo mi techo. Nunca, desde que murió tu madre. Palabra de honor.

A JOEY.

¿Has traído tú alguna vez una prostituta? ¿La ha traído Lenny? Vienen de América y se traen una furcia.

A TEDDY.

Llévate esa basura. Quítala de mi vista.

TEDDY

Es mi esposa.

MAX

(A JOEY.) Échalos a la calle. Doctor en Filosofía. ¿Quieres conocer a un doctor en Filosofía, Sam?

A JOEY.

He dicho que los eches. Pausa. ¿Qué pasa? ¿Estás sonso?

JOEY

Eres un viejo chocho.

A TEDDY.

Está chocho. LENNY entra en el cuarto. Está en bata. Se detiene. Todos se vuelven. MAX va a JOEY y le pega con toda su fuerza un puñetazo en el estómago. JOEY se contorsiona y tambalea por el dolor. MAX, con el esfuerzo, casi se desploma. Sus rodillas se doblan. Agarra su bastón. SAM se acerca a auxiliarle. MAX le pega un bastonazo en la cabeza. SAM cae en una silla con la cabeza entre las manos. JOEY, con las manos sobre el estómago, cae a los pies de RUTH. RUTH le mira.

LENNY y TEDDY están quietos. JOEY se pone de pie. Está junto a RUTH. Se vuelve a mirar a MAX. SAM se agarra la cabeza. MAX respira fatigosamente y muy despacio se pone de pie. JOEY se acerca a él. Los dos hombres se miran. Un si- lencio. MAX pasa ante JOEY y se dirige hacia RUTH. Le hace un gesto con el bastón.

MAX

Señorita. RUTH se acerca a él.

RUTH

26

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

¿Sí?

La mira.

MAX

¿Hijos?

RUTH

Sí.

MAX

¿Cuántos?

RUTH

Tres.

MAX

(Se vuelve a TEDDY.) ¿Todos tuyos? Pausa. Teddy, ¿por qué no nos damos un abrazo? ¿Eh? Como en los viejos tiempos. ¿No quieres darme un abrazo?

TEDDY

Por mí

Pausa.

MAX

¿No quieres dar un abrazo a tu padre? ¿No quieres abrazar a tu viejo padre?

TEDDY

Adelante. TEDDY avanza un paso hacia él.

Vamos.

Pausa.

MAX

Todavía quieres a tu padre, ¿verdad? Se miran.

TEDDY

Vamos, padre. Yo estoy dispuesto a ese abrazo. MAX empieza a reír. Se vuelve hacia su familia y se dirige a todos en general.

MAX

¡Todavía quiere a su padre!

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

ACTO SEGUNDO

POR LA TARDE.

MAX, TEDDY, LENNY y SAM están encendiendo cigarrillos. JOEY viene de la izquierda llevan- do una bandeja con servicio de café, seguido de RUTH. Pone la bandeja en una mesa y RUTH sirve café a todos. Se sienta después con su taza. MAX le sonríe.

RUTH

Estaba muy bueno el almuerzo.

MAX

Celebro que te haya gustado.

A los demás.

¿Habéis oído?

A RUTH.

Lo he hecho con todo el corazón y con toda el alma. Prueba el café. Y el café es excelente.

RUTH

Gracias.

Pausa.

MAX

Tengo la impresión de que debes ser una gran cocinera.

RUTH

No se me da mal.

MAX

No. Tengo la impresión de que eres una cocinera de primer orden. ¿Tengo razón, Teddy?

TEDDY

Sí. Guisa muy bien. Pausa.

MAX

¡Bueno! Hace tiempo que no estaba la familia reunida. ¡Si vuestra madre viviera! ¿Eh? ¿Qué te parece, Sam? ¿Qué diría Lessy si viviera? ¡Si estuviera aquí sentada con sus tres hijos! Tres hombretones y una nuera encantadora. La única pena es que no estén aquí los nietos. ¡Cómo los hubiera mimado y acariciado! ¿No es verdad, Sam? ¡Cómo se hubiera divertido con ellos; lo que hubieran jugado y los cuentos que les habría contado! Se habría vuelto loca.

A RUTH.

Te prevengo que a estos chicos les ha enseñado todo lo que saben. Toda su moral se la enseñó ella. Como te lo digo. Todo el código moral con el que viven lo aprendieron de su madre y tenía el corazón para mantenerlo. ¡Qué gran corazón! ¿Verdad, Sam? Mira, no me gusta andar con rodeos: esa mujer era la espina dorsal de la familia. Yo estaba ocupado las veinticuatro horas del día con la tienda, de aquí para allá, comprando la carne yo hacía mi camino, pero dejaba una mujer en casa con una voluntad de hierro,

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

un corazón de oro y un talento

Pausa. ¡Qué talento! Pausa. Te prevengo que yo era generoso con ella. Nunca le faltaba algún dinero. Me acuerdo de un año en que entré en tratos con un grupo de carniceros de primer orden, con relaciones continentales. Iba a asociarme con ellos. Recuerdo la noche que volví a casa. No dije nada. Primero di un baño a Lenny, después a Teddy, y luego a Joey. Lo que nos divertíamos en el baño. ¿Eh, chicos? Después bajé aquí y puse a Lessy de pie sobre un puf. Por cierto, ¿qué se ha hecho de ese puf? No lo he visto hace años. La puse de pie

en el puf y le dije: Lessy, me parece que nuestro barco va a llegar a buen puerto. Te voy a regalar un vestido de seda azul todo bordado de perlas, y, para diario, unos pantalones con flores de color malva. Después le di una copa de coñac. Los chicos bajaron en pijama, con el pelo y la cara relucientes todavía no se afeitaban y se quedaron en cuclillas a nuestros pies. Los de Lessy y los míos. Parecía nochebuena. Pausa.

RUTH

¿Y qué fue del grupo de carniceros?

MAX

¿El grupo? Resultaron un atajo de sinvergüenzas, como todo el mundo. Pausa. Qué puro más malo. Lo apaga. Se vuelve a SAM. ¿A qué hora vas a trabajar?

SAM

Pronto.

MAX

Tienes trabajo esta tarde, ¿no?

SAM

Sí, ya lo sé.

MAX

¿Qué quiere decir «ya lo sé»? Llegarás tarde. Perderás tu puesto. ¿Qué pretendes? ¿Humillarme?

SAM

No te preocupes por mí.

MAX

Es que me revuelve la bilis. La bilis, ¿me entiendes? A RUTH. He trabajado de carnicero mi vida entera, con la cuchilla y la tabla, ¿comprendes? La cuchilla y la tabla. Para mantener con lujo a mi familia. ¡Dos familias! Porque mi madre estaba ida, y mis hermanos eran todos inválidos. Yo tenía que ganar dinero para los mejores psiquiatras, ¡y tenía que leer libros! Tenía que estudiar la enfermedad para estar al tanto en cualquier contingencia. Una familia tarada, tres hijos golfantes, una prostituta por mujer, y no me hables de los dolores del parto, porque los he sufrido, y todavía me duele aquí, en la espalda, cuando toso. Y todo esto con un mariconazo de hermano que no se preocupa ni de llegar a tiempo a su trabajo. ¡El mejor chófer del mundo!

¿Verdad, Sam?

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Toda la vida sentado al volante haciendo señales preciosas con la mano. ¿Llamas a eso trabajar? Este hombre no sabe de la misa la mitad.

SAM

¡Ve y pregúntales a mis clientes! Soy el único que piden.

MAX

¿Y qué hacen los otros conductores? ¿Tocarse la panza?

SAM

No puedo conducir más que un coche a la vez. No puedo llevarles a todos a un tiempo.

MAX

Tú has podido con muchos a un tiempo. Que te han visto muchas veces por los muelles.

SAM

¿A mí?

MAX

No has hecho tú pocas cosas por dos billetes y un café.

SAM

Me insulta. Insulta a su propio hermano. Tengo que llevar a un cliente al castillo de Windsor.

MAX

¿Sabes quién sabía guiar? ¡Mac Gregor! ¡Mac Gregor! sí que era un conductor.

SAM

No lo crea. MAX le señala con el bastón.

MAX

Ni siquiera luchó en la guerra. Este hombre ni siquiera luchó en la cochina guerra.

SAM

¡Sí luché!

MAX

¿A quién mataste? Silencio. SAM se levanta, da la mano a RUTH y sale por la puerta de la calle. MAX se vuelve a TEDDY. Bueno. ¿Cómo te ha ido, hijo?

TEDDY

Me ha ido muy bien, padre.

MAX

Me alegro de tenerte aquí, hijo.

TEDDY

Me alegro de estar de vuelta, padre. Pausa.

MAX

Debías haberme dicho que te habías casado. Te hubiera enviado un regalo. ¿Dónde fue la boda? ¿En América?

TEDDY

No. Aquí. El día antes de marcharnos.

MAX

¿Os casasteis con gran pompa?

TEDDY

30

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

No. No fue nadie.

MAX

Estás loco. Yo os hubiera casado por todo lo alto. Hubieras tenido a la crema de la crema. Yo hubiera pagado todos los gastos. Palabra de honor. Pausa.

TEDDY

Estabas muy ocupado por entonces. No quise molestarte.

MAX

Pero tú eres mi carne y mi sangre. Eres mi primogénito. Por vosotros lo hubiera dejado todo. Sam te hubiera llevado en su coche. Lenny hubiera sido tu padrino, y hubiéramos ido todos a despedirte al barco. No pensarás que estoy en contra del matrimonio, ¿verdad? No seas tonto.

A RUTH.

Durante años he estado rogando a estos dos muchachos que buscaran a una chica muy

femenina con buenas credenciales. Hace a la vida digna de ser vivida.

A TEDDY.

En todo caso ya no tiene remedio. Supiste elegir. Tienes una familia maravillosa y una maravillosa carrera. Así que, a lo hecho, pecho. Pausa. ¿Tú me comprendes? Quiero decir que tenéis mi bendición.

TEDDY

Gracias.

MAX

No se merecen. A ver qué otras casas del barrio pueden presumir de tener a todo un doctor de Filosofía sentado tomando una taza de café. Pausa.

RUTH

Estoy segura de que Teddy se siente feliz al saber que está contento conmigo. Pausa. Creo que se preguntaba si me aprobaría a mí o no.

MAX

¡Pero sí! ¡Eres una mujer encantadora! Pausa.

RUTH

Yo era

MAX

¿Qué?

Pausa. ¿Qué ha dicho? Todos la miran.

RUTH

Yo era

TEDDY

Nada de eso. Eras igual.

RUTH

No, no lo era.

MAX

diferente

antes de

,

antes de conocer a Teddy.

31

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

¿Qué importa? Mira, vive el presente. ¿Qué te preocupa lo demás? No olvides que la tierra tiene por lo menos cinco mil años. ¿Quién puede permitirse el lujo de vivir en el pasado? Pausa.

TEDDY

Me agrada mucho allí. Es una mujer y una madre estupenda y muy popular. Tiene

infinidad de amigos. Se pasa muy bien en la Universidad

casa preciosa

, todo lo que queremos. Vemos a gente muy

una gran vida. Tenemos una

Tenemos

todo

,

interesante.

Pausa.

Mis clases

Pausa. Ya sabes que tenemos tres chicos.

MAX

¿Todos varones? Es curioso, ¿eh?, yo tengo tres y tú tienes tres. Tienes tres sobrinos, Joey. ¡Joey!, eres tío. ¿Lo has oído? Podías enseñarles a boxear. Pausa.

JOEY

(A

la

construcción.

RUTH

tienen mucho éxito.

RUTH.) YO boxeo.

Por

las

tardes,

después

del

trabajo.

De

día

trabajo

en

¡Ah!

JOEY

Sí. Algún día espero dedicarme por entero al boxeo. Cuando esté más entrenado.

MAX

(A LENNY.) ¿Has notado con qué facilidad le habla a su cuñada? Porque cree que es una

mujer simpática e inteligente. Se inclina hacia ella. Dime, ¿crees que los críos echan de menos a su madre? Ella le mira.

TEDDY

Claro que sí. La adoran. Además, volveremos a verlos muy pronto. Pausa.

LENNY

(A TEDDY.) TU cigarro se ha apagado.

TEDDY

Es cierto.

LENNY

¿Quieres fuego?

TEDDY

No. No.

Pausa. El tuyo se ha apagado también.

LENNY

¡Ah! Sí.

Pausa. Teddy: no has sido muy explícito sobre tu doctorado en Filosofía. ¿Qué es lo que

32

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

enseñas?

TEDDY

Filosofía.

LENNY

Pues mira, voy a hacerte una pregunta. ¿Piensas que hay cierta lógica incoherencia en las afirmaciones del teísmo cristiano?

TEDDY

Ese tema no cae dentro de mi especialidad.

LENNY

Bueno, pues vamos a verlo de otra manera. No te molesta que te haga preguntas, ¿verdad?

TEDDY

Si pertenecen a mi especialidad, no.

LENNY

Pues entonces míralo de esta manera. ¿Cómo puede recibir adoración lo desconocido? ¿Cómo puedes adorar lo que ignoras? Al mismo tiempo sería ridículo deducir que lo conocido merece ser adorado. Lo que conocemos merece toda clase de cosas, pero la adoración no es una de ellas. En resumen: ¿qué más hay, dejando a un lado lo conocido y lo desconocido? Pausa.

TEDDY

Creo que no soy la persona adecuada para contestarte.

LENNY

Pero eres un filósofo. Anda, habla francamente, ¿qué sacas en limpio de todo este enredo del ser y del no ser?

TEDDY

¿Qué sacas tú?

LENNY

Por ejemplo, coge una mesa. Filosóficamente hablando, ¿qué es?

TEDDY

Una mesa.

LENNY

Ah, quieres decir que no es más que una mesa. Pues mucha gente envidiaría tu certidumbre. ¿No es verdad, Joey? Tengo unos cuantos amigos a los que veo a menudo tomando copas en el bar del Ritz, y siempre están debatiendo lo mismo. Toma una mesa, tómala. Está bien, les digo yo, toma una mesa, tómala, pero una vez que la tienes, ¿qué haces con ella? Una vez que la posees, ¿qué vas a hacer?

MAX

Tú, probablemente, venderla.

LENNY

No te darían mucho por ella.

JOEY

Romperla para hacer leña. LENNY le mira y se ríe.

RUTH

muevo la

No estés demasiado seguro. Te has olvidado de una cosa. Mírame. Yo

pierna. Eso es todo. Pero yo uso

y atrae tu atención.

ropa

que se mueve conmigo

33

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Quizás te equivoca. La acción es sencilla. Una pierna moviéndose. Mis labios se

mueven. ¿Por qué no limitamos nuestra observación a ello? Quizás el hecho de que se

muevan sea más significativo que las palabras que salgan de ellos. Debes tener en cuenta. Silencio. TEDDY se pone de pie. Yo he nacido muy cerca de aquí. Pausa.

eso

Después

hace seis años, me fui a América. Pausa.

,

Es todo roca y arena. Se pierde

muchos insectos. Pausa. Hay muchos insectos. Silencio. Ella está quieta. MAX se pone de pie.

MAX

Bueno, es la hora de ir al gimnasio. Es la hora de tu entrenamiento, Joey.

LENNY

Iré contigo. JOEY sigue sentado, mirando a RUTH.

MAX

Joey.

,

a lo lejos

,

hacia cualquier parte donde mires. Hay

JOEY se levanta. Los tres salen. TEDDY se sienta junto a RUTH y le coge la mano. Ella le sonríe. Pausa.

TEDDY

Debemos marcharnos. ¿No crees? Pausa. ¿No quieres volver a casa?

RUTH

¿Por qué?

TEDDY

Sólo vinimos a pasar unos días

RUTH

¿Por qué? ¿Porque no te gusta esto?

TEDDY

Claro que me gusta. Pero también me gustaría volver a ver a los chicos. Pausa.

RUTH

No quieres a tu familia.

TEDDY

¿Qué familia?

RUTH

A la familia de aquí.

TEDDY

Naturalmente que los quiero. ¿De qué hablas? Pausa.

RUTH

Podemos acortarlos. ¿No crees?

34

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Pero no los quieres tanto como pensabas.

TEDDY

Claro que sí. Claro que

Pausa. Escucha. ¿Sabes la hora que es allí, en este momento?

RUTH

¿Qué?

TEDDY

Es por la mañana. Las once de la mañana.

RUTH

¿Sí?

TEDDY

Sí. Tienen seis horas de retraso

, ¿verdad? ¡Allí todo es tan limpio!

RUTH

Limpio.

TEDDY

Sí.

RUTH

¿Encuentras esto sucio? TEDDY No, claro que no. Pero allí es más limpio. Pausa. Mira, yo te traje para conocer a la familia. ¿No? Ya los has conocido y nos podemos ir. No falta mucho para que empiece el curso.

RUTH

¿Encuentras esto sucio?

TEDDY

No he dicho que esto fuera sucio. Pausa. No he dicho eso. Pausa. Mira, voy a hacer las maletas. Tú descansa aquí un rato, ¿quieres? No estarán de vuelta hasta dentro de una hora, por lo menos. Puedes dormir. Descansa. Por favor. Ella le mira. Puedes ayudarme mucho en mis conferencias cuando volvamos. Sabes cuánto me gusta. De verdad, te estoy muy agradecido. Hasta octubre podremos bañarnos ya lo sabes. Aquí no hay donde bañarse, excepto la piscina municipal. ¿Sabes lo que parece? Una cloaca. Una cloaca asquerosa. Pausa. Te gustó Venecia, ¿verdad? Es maravillosa. Pasaste una magnífica semana. Quiero

decir

RUTH

Pero si yo hubiera sido enfermera en la campaña de Italia, habría estado allí ya. Pausa.

TEDDY

Descansa. Voy a hacer las maletas.

en la piscina

Quiero decir sobre la hora de aquí. Los chicos estarán nadando. Piénsalo. Por la mañana, con sol. Nos vamos,

los quiero. No sé de qué me hablas.

ahora mismo

yo te llevé

yo hablo el italiano.

35

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

TEDDY sube la escalera. Ella cierra los ojos. LENNY viene de la izquierda. Ella abre los ojos. Un silencio.

LENNY

Están acortando los días.

RUTH

Sí, está oscureciendo. Pausa.

LENNY

Pronto tendremos el invierno encima. Es el momento de renovar el guardarropa. Pausa.

RUTH

Es una buena cosa.

LENNY

¿El qué?

Pausa.

RUTH

Yo siempre Pausa. ¿Te gusta la ropa?

LENNY

Sí, me gusta muchísimo la ropa. Pausa.

RUTH

A mí me gusta Pausa. ¿Qué te parecen mis zapatos?

LENNY

Muy bonitos.

RUTH

No

Ahí no se encuentra lo que uno quiere. Pausa.

Yo fui modelo antes de marcharme.

LENNY

¿Sombreros? Pausa. Una vez le compré un sombrero a una chica. Lo vimos en un escaparate. Te diré cómo era. Tenía un ramo de margaritas atadas con un lazo negro y todo cubierto por una «cloche» de gasa negra. Una «cloche». Como te lo digo. ¡Le sentaba al pelo!

RUTH

No

LENNY

¿Trabajo de estudio?

RUTH

Era antes de tener

Pausa. No. No siempre de estudio. Pausa.

Yo era modelo de cuerpo. Modelo fotográfico de cuerpo.

los niños.

36

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Una vez o dos fuimos a un sitio en el campo, en

Pasábamos

muy grande

¡Ah!

buffet frío.

tren. Bueno, seis o siete veces.

era

por delante de un gran depósito de agua. Aquel sitio

;

los árboles

,

Había un lago

,

, bajábamos por un sendero

esa casa

,

de piedras

Espera

Cuando nos cambiamos en la casa tomamos una copa. Había un

Pausa.

A veces nos quedábamos en la casa, pero

lago

Pausa. Cuando estaba a punto de marchar a América, volví. Anduve desde la estación hasta la

casa. Había luces encendidas

iluminada TEDDY baja la escalera con las maletas. Las deja en el suelo. Se encara con LENNY.

TEDDY

¿Qué la estabas diciendo? Va hacia RUTH. Aquí está tu abrigo. LENNY va hacia el gramófono y pone un disco de jazz lento. Vamos, Ruth. Póntelo.

LENNY

(A RUTH.) ¿Qué tal un baile antes de marchar?

TEDDY

Nos vamos.

LENNY

Sólo uno.

TEDDY

No. Nos vamos.

LENNY

lo más frecuente era que fuéramos al

,

y allí hacíamos las fotos.

Me quedé mirándola desde el camino

Estaba muy

Sólo un baile con mi cuñada, antes de marchar. Se inclina ante RUTH. ¿Señora? Empiezan a bailar lentamente.

TEDDY está de pie, con el abrigo de RUTH. MAX y JOEY vienen de la calle y se quedan parados al entrar en el cuarto. LENNY besa a RUTH. Se quedan parados, besándose.

JOEY

Padre, mira esto. Pausa. Es una perdida.

Pausa.

El Teddy se ha traído a una perdida. JOEY va hacia ellos y toma a RUTH por el brazo. Sonríe a LENNY y se sienta en el

sofá con RUTH. La abraza y la besa. Mira a LENNY. Esto es cuenta mía. La besa. Mira a TEDDY y a MAX.

37

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Esto es mejor que un combate. LENNY se sienta en el brazo del sofá, acaricia el pelo de RUTH mientras JOEY la besa. MAX viene a primer término y mira las maletas.

MAX

¿Conque te vas ya, Teddy? Pausa. Bueno, ya volverás, ¿verdad? Mira, la próxima vez que vengas no dejes de advertirme si estás casado o no. Tendré siempre mucho gusto en conocer a tu esposa. Te lo digo de veras. JOEY y RUTH permanecen quietos en el sofá. LENNY sigue acariciándole el pelo.

Oye: ¿crees que no sé por qué me ocultaste que te habías casado? Sí lo sé. Estabas avergonzado. Creías que iba a disgustarme que te casaras con una mujer inferior a ti. Debías conocerme mejor. Yo soy muy amplio. Se asoma a mirar la cara de RUTH bajo JOEY. Se vuelve a TEDDY. Es una chica preciosa. Muy guapa mujer. Y madre. Tres veces madre. La has hecho feliz. Puedes estar orgulloso. Quiero decir que estamos hablando de una mujer de clase. Hablamos de una mujer de sentimientos. LENNY se pone de pie y queda mirando a JOEY y RUTH. Con el pie toca suavemente

a RUTH. JOEY también se pone en pie y se queda mirándola.

RUTH

Quisiera comer algo.

A LENNY.

Y algo de beber. ¿Tienes algo de beber?

LENNY

Tengo.

RUTH

Por favor.

LENNY

¿Qué quieres?

RUTH

Whisky.

LENNY

Tengo.

Pausa.

RUTH

Pues dámelo. LENNY va hacia el aparador y saca una botella y vasos. JOEY se acerca a ella. Para el gramófono.

Él la mira, se vuelve hacia el gramófono y lo para.

Quiero comer algo. Pausa.

JOEY

Yo no sé guisar. Señala a MAX. El cocinero es él. LENNY le trae el vaso de whisky.

LENNY

38

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

¿Soda aparte?

RUTH

¿Qué vaso es éste? Yo no puedo beber en eso. ¿No tienen un vaso grande?

LENNY

Sí.

RUTH

Pues dame un vaso grande. Él se lleva el vaso y echa whisky en otro grande. Se lo da.

LENNY

¿Así, o con hielo?

RUTH

¿Hielo? Qué sabes tú de hielo.

LENNY

Tenemos hielo en el frigorífico. Pero está demasiado helado. RUTH bebe. LENNY mira a los demás. ¿Todos copa? Va hacia el aparador y sirve. JOEY se acerca a RUTH.

JOEY

¿Qué quieres comer? RUTH da unos pasos.

RUTH

(A TEDDY.) ¿Ha leído tu familia algunos de tus ensayos?

MAX

No. Eso es una cosa que nunca he hecho. Nunca he leído uno de sus ensayos.

TEDDY

No los entenderíais. LENNY va dando de beber a todos.

JOEY

¿Qué quieres comer? Yo no soy el cocinero.

LENNY

¿Con soda, Ted? ¿O puro?

TEDDY

No entenderíais mis obras. No tendríais ni la menor idea de lo que tratan. No sabríais

siquiera a qué se refieren. Estáis muy atrás. Todos. No tengo por qué mandaros mis obras. Estaríais a ciegas, y no es cuestión de inteligencia. Se trata de manejar las cosas, no de estar en las cosas. Es cuestión de capacidad de aliar las dos, de relacionar las dos, de equilibrar las dos. ¡Ver, ser capaz de ver! Yo soy capaz de ver. Por eso he

saber que

un equilibrio. Un

equilibrio intelectual. No sois sino objetos. Sólo podéis

Puedo ver lo que hacéis. Es lo mismo que yo hago. Pero vosotros estáis perdidos en

moveros. Yo puedo observar.

hay gente capaz de ver

podido escribir mis obras. Quizás os conviniera

saber de lo que tratan

,

cosas

, que hay gente capaz de mantener

ello. A mí no me atraparéis

,

yo no me perderé en ello.

Se apagan las luces.

Vuelve la luz. Es por la tarde. TEDDY está sentado, con abrigo, las maletas a su lado. SAM. Pausa.

39

Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

SAM

Recuerdas a Mac Gregor, Teddy?

TEDDY

¿A Mac?

SAM

Sí.

TEDDY

Claro que sí.

SAM

¿Qué opinabas de él? ¿Te era simpático?

TEDDY

Sí. Me caía muy bien. ¿Por qué? Pausa.

SAM

Sabes que, de los tres chicos, tú fuiste siempre mi favorito. Siempre. Pausa.

Cuando me escribiste desde América me emocioné, ¿sabes? Quiero decir que habías escrito a tu padre alguna vez, pero nunca me habías escrito a mí. Entonces, cuando

recibí tu carta tuyas.

Pausa. Susurrando. Teddy, ¿quieres saber una cosa? Tú fuiste siempre el favorito de tu madre. Me lo dijo.

De verdad. Tú fuiste siempre el

Pausa. ¿Por qué no te quedas un par de semanas más? ¿Eh? Lo pasaríamos bien. Entra LENNY, de la calle.

LENNY

¿Todavía aquí, Ted? No vas a llegar a tiempo a tu primer claustro de profesores. Va hacia el aparador, lo abre y mira a derecha e izquierda. Se vuelve. ¿Dónde está mi bocadillo de queso? Pausa. Alguien me ha quitado mi bocadillo. Lo había dejado aquí. A SAM. ¿Te has dedicado al robo?

TEDDY

Yo te quité el bocadillo, Lenny. Pausa.

LENNY

¿Me has quitado tú mi bocadillo?

TEDDY

Sí.

LENNY

Lo había hecho yo mismo. Había cortado el pan y lo había untado de mantequilla y puesto en medio una rebanada de queso. Después lo dejé en un plato en el aparador. Todo eso antes de salir. Ahora vuelvo y me encuentro conque te lo has comido.

TEDDY

bueno, pues me emocioné. Nunca le dije que había tenido noticias

,

,

eras su mayor cariño.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

¡Qué le vamos a hacer!

LENNY

Estoy esperando que te disculpes.

TEDDY

Lo tomé deliberadamente, Lenny.

LENNY

¿Quieres decir que no fue por equivocación?

TEDDY

No. Te vi guardarlo allí. Tenía hambre y me lo comí. Pausa.

LENNY

Audacia y cara dura. Pausa. ¿Qué te hace ser tan

Pausa. Bueno, Ted, diría que nos acercamos a la verdad sin tapujos, ¿no es así? A lo que se llama poner las cartas sobre la mesa. Estamos en el terreno de no ocultar nada. ¿O cómo quieres interpretarlo? Quitarle a tu hermano menor un bocadillo de queso hecho con sus propias manos, aprovechando que ha salido a hacer un trabajo, ahí no hay duda, no tiene vuelta de hoja. Pausa. Me parece que te has agriado un poco en estos últimos seis años. Te has agriado. Te has reconcentrado. Ya no tienes aquella franqueza. Y es raro, porque yo hubiera creído que en los Estados Unidos de América, quiero decir con ese sol, las grandes praderas, aquellos espacios verdes, en tu posición, enseñando, en el centro de toda aquella vida intelectual, en esos espacios, el remolino social y tanto estímulo, con tus niños y todo eso para divertirte allí en la piscina, con esos grandes autobuses y todo eso, cantidades de agua helada y el confort de esos shorts, y todo en esos espacios donde puedes tomarte un café o una copa a cualquier hora del día o de la noche, yo hubiera creído que te habrías vuelto más franco, en vez de menos. Porque tienes que saber que, para nosotros, eres un modelo, Teddy. Tu familia se mira en ti, chico. Y procura seguir tu ejemplo. Porque para nosotros eres un motivo de orgullo. Por eso nos alegramos tanto cuando te vimos de vuelta, de vuelta a tu hogar. Así es. Pausa. Ahora escúchame, Ted. No hay duda de que aquí vivimos una vida menos brillante que la tuya, allí lejos. Vivimos una vida más reducida. Tenemos trabajo, claro. Joey con su boxeo, yo con mi ocupación, papá todavía se juega una buena partida de póquer, además de hacer la cocina bueno, a su manera , y el tío Sam es el mejor chófer de

su empresa. Pero, con todo, formamos una unidad, Teddy. Y tú formas parte de ella. Cuando nos sentamos en la parte de atrás de la casa, a respirar un poco el aire de la noche, hay siempre junto a nosotros una silla vacía, que es la tuya. Así que, cuando por fin vuelves a nosotros, esperamos un poco de agrado, un poco de qué se yo qué, un poco de generosidad de pensamiento, un poco de liberalidad de espíritu que nos consuele. Lo esperamos. Pero, ¿lo obtenemos? ¿Lo hemos conseguido? ¿Es eso lo que nos has dado? Pausa.

TEDDY

vengativo con tu propio hermano? Estoy estupefacto.

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Especial Harold Pinter Premio Nobel de Literatura 2005

Sí.

J