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LITERATURA TESTIMONIAL EN CHILE, URUGUAY Y ARGENTINA

Lic.

1970-1990

by

NORA STREJILEVICH

en

FiI.

y

Letras,

The University of Buenos Aires

A THESIS SUBMITTED IN PARTIAL FULFILLMENT OF THE

REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF

DOCTOR OF PHILOSOPHY

in

THE FACULTY OF GRADUATE STUDIES

Department of

Hispanic

and

Italian

Studies

We

accept this thesis as conforming

to

the

required

standard

THfiiEITY OF BRITISH COLUMBIA

September

1991

Nora

StrejiIevch,

1991

In

presenting

this

thesis

in

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fulfilment

of

the

requirements

for

an

advanced

degree

at

the

University

of

British

Columbia,

I

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my

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permission.

 

Department

of

The

University

of

British

Columbia

 

Vancouver,

Canada

 

Date

/

)

/

DE-6

(2/88)

11

Abstract

The vast corpus of testimonial literature that has been produced in Latin America since the 1960s, reaches a peak in the 1970s and continues to the present day. The dissertation investigates this phenomenon in Chile, Argentina and Uruguay, through the examination of a group of literary works that range from personal testimonies to documentary novels. This genre is defined by a pact of truth established with the reader in relation to the experience that is being narrated. The first chapter describes testimony as a collective discourse that responds to a counter-hegemonic cultural project which opposes the doctrine of “National Security” that prevailed in the region during that period. Chapter II presents the guidelines that will frame the dissertation, preparing a synthesis of several existing models based upon diverse criteria: social, semantic, syntactic and functional. In establishing the relationship between narration, history and testimony, the thesis emphasizes that narrative techniques are needed in order to tell any story, even those which were not developed with a literary purpose. Testimony is not an exception, because it transforms experience into stories, applying to remembrances the structure of a plot. The texts are organized accordingly, taking into account the types of narrativization employed, and this taxonomy is connected with the

111

reception theory and the contributions of the social criticism, in order to provide a comprehensive understanding of the genre. Chapters III, IV and V examine various works from the three countries mentioned above, establishing a connection between the historic-social situation, the collective symbols, the artistic production of that period, and testimonies. The conclusion suggests that the return of Latin American literature to its hybrid origins implies transformations such as the democratization of writing and the disappearance of the author as the centre of the literary production. It also claims that this corpus provokes a change in the direction of contemporary writing in those countries, generating a necessary catharsis and a new elaboration of a fragmented collective identity.

iv

Indice

Abstract

.

 

ii

Introducción:

Lo

testimonial

como

objeto

de

estudio

1

I.

El boom, el post-boom

y

las

nuevas

condiciones

de

producción

literaria

 

5

II. Referencialidad

8

III. Formas

y

funciones

del

testimonio

 

11

Capftulo 1: Por qué el testimonio

 

1

3

I.

La

doctrina

de

la

Seguridad

Nacional

y

el

testimonio

como

alternativa

 

20

II. Voz

horizontal

y

vertical

24

III. Representatividad

29

IV. La

teorIa

de

la

recepción

 

3

1

V. Transnacionalización del discurso testimonial

 

3 6

CapItulo

II.

Definiciones

teóricas

 

3 7

I.

Modelo

de

investigación:

enfoques

social,

sintáctico,

semántico

y

funcional

 

3 7

Enfoque

1. social

 

3 7

2. Enfoques

sintáctico

y

semántico

3 9

V

a).

Testimomio ‘propiamente dicho’

 

4 1

b).

Reportaje,

testimonio

politico,

testimonio

indirecto

43

c).

Testimonio

centrado

en

el

documento

47

II.

Testimonio

y

cultura

 

47

III.

Relaciones

entre

narraciOn,

historia

y

testimonio

5 0

a).

Orden

determinIstico

 

56

b).

Orden

escatológico

o

apocaliptico

 

5 6

c).

Orden

cronológico

 

5 6

Capitulo III.

Chile

5 9

I.

La

situación

socio-polItica

de

Chile

(1973-199 1)

5

9

II.

Del

reportaje a la novela-testimonio

 

6 6

III.

Dos

testimonios

de

un

campo

de

detención

70

a).

Tejas

Verdes,

de

Hernán

 

Valdés

70

1.

Esquema

de

los

momentos

argumentales

básicos

73

2.

Cronotopos

 

80

3.

Personajes, lenguaje e ideologla

 

8 3

4.

Procedimientos

narrativos

 

9 8

5.

Veracidad,

autenticidad

y

poder

1 03

Sintesis

 

108

b).

Mis primeros tres minutos, de Emilio Rojas

 

11 0

1.

El

tiempo

como

nücleo

significativo

11 0

2.

Funciones

comunicativa

y

expresiva

1 26

vi

CapItulo

IV.

Argentina

 

.1

3

1

I. cuestión

La

argentina

1 3

1

1. siniestro

Lo

en

Ta

literatura

 

1 37

2.

El

exilio

en

Ta

literatura

 

1 43

II.

Prisionero

sin

nombre,

celda

sin

nümero,

de

Jacobo

Timerman

 

1 46

1.

Mecanismos

de

Ta

narración

 

1 52

2.

La cuestión judla

 

1 58

3.

Entrevista

a

Timerman.

Buenos

Aires, julio

1991

163

III.

The Little

School:

Tales

of Survival

and

 

Disappearance in Argentina, de Alicia Partnoy

 

1 74

IV. Recuerdo de Ta Muerte, de Miguel Bonasso

190

1. La

simbologIa

cristiana:

intertextualidad

y

autor

impilcito

 

203

CapItulo

V:

Uruguay

 

2 1 9

1.

Contexto

socio-polItico

y

cultural

 

uruguayo

(1968-1991)

 

219

II. Las manos en el fuego,

de

Gonzalez

Bermejo

 

227

III. El

tigre y

la nieve,

de

Fernando

Butazzoni

23 6

IV. Amaral.

crónica

de

una

vida,

de

Alvaro

Barros-Lémez

237

Conclusion

 

242

1

Introducción:

Lo

testimonial

como

objeto

de

estudio

El discurso testimonial empieza a considerarse como tema de

estudio en los cIrculos de Ta crItica hacia los aflos ochenta, aunque su

auge se remonta a los años sesenta y setenta y su producción

continua hasta el dIa de hoy. Esta tendencia, enraizada en los

orIgenes de la literatura latinoamericana, resurge con intensidad en

el Cono Sur a partir de Ta instauración de las dictaduras militares.

el reconocimiento de To testimonial como objeto

literario se debe a Ta dependencia de los criticos latinoarnericanos con

respecto a modelos elaborados en Europa o en Norteamérica para

explicar fenómenos locales. Si bien las teorfas no tienen nacionalidad,

Ta especificidad de Ta historia de cada region imprime rasgos propios

a cada cultura y es preciso entender la literatura en el contexto

particular en que se produce.

La

demora

en

La linea central de nuestra literatura parece ser Ta amulatada, la “ancilar”; y la lInea marginal vendrIa a ser Ta purista, la estrictamente (estrechamente) literaria. Y ello por una razón clara: dado el carácter dependiente, precario de nuestro ámbito histórico, a la literatura le han solido incumbir funciones que en las grandes metropolis le han sido relegadas. (Retamar 17)

Varios

escritores

y

crIticos

sudamericanos

venIan

insistiendo

en

esta

necesidad

de

autonomfa

intelectual,

especialmente

desde

los

años

2

sesenta,

pero

para

muchos

el

género

abrIa

interrogantes

que

no

se

resolvIan

a

su

favor:

,Cómo

rescatar

un

tipo

de

escritura

realista,

referencial,

de

estructura

más

bien

simple,

después

de

Ta

experimentación

vanguardia?

más

realidad?

respetadas

que

se

defenderla

ha

ilevado

a

cabo

a

con

técnicas

narrativas

de

Ta

de

crItica

,Cómo

frente

las

opiniones

en

esta

década,

que

afirman

To

ficticio

de

toda

ubicar

en

el

centro

del

interés

literario

obras

que

no

avances

que

se

han

generado

en

el

ámbito

del

LCómo

los

incorporan

lenguaje

y

de

sus

formas?

 

Estas

incertidumbres

se

yen

desplazadas

en

los

tiltimos

aflos por

un

fenómeno

innegable:

la

vasta

cantidad

de testimonios publicados

y algunos

hasta

traducidos

a

varias

lenguas.

La proliferación de esta

literatura

satisface

Ta

necesidad

de

conseguir versiones

originales

de

sucesos

un numeroso püblico por históricos no pasados por la

censura

de

los

medios

de

comunicación

masiva,

sino narrados por los

propios

testigos.

Dichos

sucesos se relacionan en muchos casos con

abusos

de

los

derechos

humanos,

tema prohibido en los palses que

los

practican

e

insuficientemente

conocido

en

los

otros.

El

surgimiento

de

un

püblico

ávido

de

información

de primera mano

sumado

aT

hecho

de

que

algunas

vIctimas de Ta represión hayan dado

a

conocer

sus

experiencias

en

el

exilio,

han

generado un mercado

para

el

producto.

 

Es

importante

notar

que

hay

dos

tipos

de

exilio:

uno

externo

y

otro

interno

o

inxilio,

y

que

cada

uno

produce

distintos

 

tipos

de

textos

y

de

lectores.

La

escritura del exilio es

la que

ha

generado un

discurso

testimonial

más

directo

debido,

evidentemente,

a

que

el

texto

no

debe

estructurarse

en

función

de

la

censura.

Como

Ta

3

audiencia

 

a

la

que

apela

es

internacional,

utiliza

en

general

mecanismos

de

clarificación—-notas

al

pie

de

página

y

digresiones

sobre

la

 

situación

polItica

simplificados--a

los

efectos

de

la

divulgación.

 

El

püblico

no

se pone

en peligro

al

consumir ese

tipo

de

material.

La

literatura

del

llamado

inxilio,

por

el

contrario,

se

dirige

a

quienes

permanecen

en

el

espacio

militarizado

y

debe

considerar

las

limitaciones

de

la

represión,

por

lo

que

suele

recurrir

a

la

alegorIa,

la

metáfora

y

la

ambiguedad.

 

Quien

la

lee

lleva

a

cabo

un

acto

subversivo,

al

menos

mientras

 

el

sistema

autoritario

persista.

M.

Morana

explica

este

fenómeno

 

con

la

hipOtesis

del

sobre

dimensionamiento

del

texto

a

partir

de

la

censura.

Cualquier

texto

que

a

por

no

responda

a

en

cuanto

los

patrones

el

impuestos

de

como

es

sospechoso

y

peligroso

siendo

al

priori

evade

a!

regimen

menos

disciplinamiento

disfuncional

social,

tanto

considerado

con

respecto

sistema”

(134).

 

La

sobrevaloración

de

la

palabra

escrita

o

verbalizada

en

una

canción

o

en

otras

formas

 

expresivas

asume

pro

porciones

grotescas.

“El

texto

es

perseguido

y

secuestrado,

requisado

y

destruldo,

exactamente

igual

que

los

individuos

de

la

sociedad

que

lo

produce

(134).

Los

testimonios

dan

cuenta

de

este

fenómeno

al

describir

guardias

destrozando

cuadernos

de

apuntes

 

de

un

prisionero

(Las

manos

en

el

fuego),

o

infiriendo

conclusiones

absurdas

sobre

supuestos

mensajes

cifrados

en

cuadernos

de

una

vIctima

(Tejas

Verdes).

Ante

la

persecución

del

texto

y

de

sus

productores

 

o

consumidores,

el

discurso

popular

responde

escribiendo,

para

desafiar

el

discurso

dominante,

que

opera

como

“referencia

de

oposición”,

es

decir,

“como

el

negativo

o

la

imagen

invertida

de

una

realidad

que

debe

ser

develada”

(134).

Para

ello

se

4

recurre

al

oponente, erigiéndose, al mismo tiempo, en proyecto de restauración

simbólica

a

una

de

forma

mixta,

que

puede

acusar

y

desenmascarar

una

época:

Los cambios generados en los espacios simbólicos a partir de una crisis que arrasó con formas de vida y de expresión despertaron un género que, por ser hIbrido entre historia y ficción, ernie oralidad y escritura, respondIa a las necesidades del momento. En primer lugar, en el perIodo que estudiamos, observamos que Ta representación ficticia se hace insuficiente ante la situación de violencia y crisis global de un sistema de vida social, Ta cual exige un trabajo diferente de registro histórico y de denuncia de urgencia. El escritor tradicional, asentado sobre una profesionalidad burguesa--que postula una adhesion o compromiso “espiritual” con el movimiento social--es incapaz de responder de inmediato a los acontecimientos y figurarlos. Sus medios también resultan ineficaces ante la dimensiOn globalizante del cambio, y la multidimensionalidad histórica sobre la cual no alcanza a generalizar su visiOn. Por ello la sociedad recurre, intuitiva y espontaneamente, a un tipo de registro fragmentario de los hechos, privilegiando en un comienzo los aspectos históricos empIricos del registro sobre los aspectos técnicos de Ta representacion linguistica imaginaria. Se trata de contar una experiencia empIrica conmovedora, extraordinaria aunque comün en el sentido que afecta a toda Ta sociedad, y hay urgente necesidad de hacerlo mientras existe la plenitud de la memoria de la experiencia. (Narváez 269-70)

5

I. El boom, el post-boom

y

las

nuevas

literaria

condiciones

de producción

Durante los años del ilamado boom, la literatura latinoamericana paso a identificarse con una serie de novelas que alcanzaron renombre internacional, pero que no representaban el conjunto de su producción. Ahora, en una etapa que algunos denominan el post boom, es posible evaluar con mayor objetividad lo anterior para comprender por qué un conjunto de obras heterogéneas pudieron erigirse en el modelo para designar un aiza brusca en las ventas de un determinado producto en sociedades de consumo. Las alternativas económicas y poifticas que se vivian en America Latina facilitaron la incorporación de técnicas modernas de escritura que se adquirIan en el mercado internacional de las letras (Rama). Se pudo entonces manipular Ta materia prima aportada por los paIses de origen con estrategias vanguardistas, crear obras de incuestionable calidad artIstica, pero a la vez se cercenó la riqueza literaria del continente. Esto respondió a que Ta sociedad consumidora le impuso sus mecanismos a las letras, incorporándolas aT circuito de la publicidad. Los tirajes reducidos fueron sustituIdos por ediciones masivas y las exigencias del mercado aceleraron la profesionalización del escritor. El püblico, antes restringido a las elites lectoras, creció hasta convertirse en una fuerza en expansion. La transición de un mercado de consumo literario selecto a uno masivo invierte el funcionamiento del mercado, haciéndolo inver samente proporcional: mientras las elites disponen de una oferta

6

variada

de

tItulos

en

cantidades

siempre

reducidas,

las

masas

disponen

de

una

oferta

de

tItulos

reducida

pero

en

altas cantidades

(Rama

297).

 

La

limitación

en

la

cantidad

de

tftulos

es

solo

una

de

las

expre

siones

de

una

cultura

basada

en

la

producción

en

serie,

que

genera

multiples

versiones

de

lo

mismo,

lo

cual

acaba

con

la

importancia

y

la

creatividad

del

autor.

La

literatura

del

boom.

si

bien

depende

de

esa

cultura,

trata

de

oponerle

la

imagen

del

“héroe

como

un

inventor

o

fundador

al

margen

de

la

sociedad

o

fuera

de

ella”

(Franco

145).

 

Ese

héroe es, como en Cien

Años

de

Soledad,

un

“cronista

oral para

quien

las

cosas

como

son

y

como

pueden

o

deben

ser

no

son

todavia

distintas .

.

.

.

(134).

El cronista que actüa como la memoria de la

familia

(Meiqulades)

hace

de

la

historia

contada

de

Macondo

una

crónica

escrita,

pero

“Detrás

del

cronista

aparece

el

autor”

(135).

En

la

fundada

utopia

del

un

por

anacronismo”

sujeto

que

privilegiado--el

representa

la

literatura

del

novelista--que

puede

boom,

crear

el

nuevo

mytos

americano”

y

servir

de

“fetiche

mágico”

y

de

“catarsis

en

ci

lector

ante

To

que

Fuentes

llama

la

‘presencia

sübita

de

la

modernidad”

(Beverley

118),

Ta

crónica

se

perfila

como

 

ci

modo

de

rememorar

la

historia.

Esa

misma

crónica,

liberada

del

dominio

del

autor,

se

transformará

en

la

manera

de

contar

ya

no

el

mito

sino

la

realidad

del

drama

que

se

avecina.

 
 

Con

la

implantación

de

sistemas

dictatoriales

durante

la

década

del

setenta,

se

interrumpen

ci

flujo

de

información

y

el

contacto

con

el

exterior.

El

aislamiento

de

quienes

permanecen

en

sus

paises

y

el

desarraigo

vivido

por

 

los

exiliados

cambian

radicalmente

la

producción

literaria

y

ci

comportamiento

del

püblico.

Las

obras de

7

este perIodo vuelven a cumplir funciones extra-literarias y los tirajes

se reducen y desaparecen del circuito comercial. Algunos textos se

difunden en forma manuscrita y secreta, accediendo a la publicación

aquéllos escritos en el exilio. La labor literaria se transforma en una

actividad que cualquiera puede ejercer, mientras los profesionales

sufren, como muchos otros, una persecución que deja poco margen

para la invención de ficciones:

Ya no le está permitido a ningimn intelectual pecar de ingenuo.

A partir de Walsh,

puede negar que

la defensa de sus ideas puede acarrearle hasta la propia

muerte. (Avellaneda 579)

de

Conti,

de

Urondo,

nadie

El escritor tradicional tiene que reconocer una serie de factores

nuevos que afectan su producción, aün después que el peligro de

vida o muerte haya pasado: el impacto de la cultura de masas, la

crisis del sistema editorial desarrollado durante la etapa anterior, y

el desarrollo de la vertiente testimonial que anuncia el ocaso del

papel del autor como elite intelectual. Ante estas circunstancias se

produce un proyecto literario que asimila las nuevas condiciones

socio-culturales: un grupo de escritores y periodistas responden al

desaffo del momento, incorporando estrategias del testirnonio a sus

ficciones, o novelando testimonios recogidos a través de la

investigación. Nace asI la ilamada literatura del post-boom,

representada en el Cono Sur por autores como Luisa Valenzuela,

Manuel Puig, Antonio Skármeta, Ariel Dorfman, Cristina Pieri Rossi,

Alicia Partnoy, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, entre otros (122). Como

8

toda corriente literaria, este conjunto configura una alternativa que

convive con otras en un momento histórico.

II.

Referencialidad

El

discurso-testimonio

es

un

mensaje

verbal

.

cuya

intención

explIcita

es

la

de

brindar

una

prueba,

justificación

o

comprobación

de

la

certeza

o

verdad

de

un

hecho

social previo,

interpretacion

garantizada

por

el

emisor

del

discurso

aT

 

declararse

actor

o

testigo

(mediato

o

inmediato)

de

los

acontecimientos

que

narra.

(Prada

Oropeza

11)

 

El

testimonio

trata

de

registrar

lo

vivido;

por

ende,

es

esencial

la

relación

de

la palabra

con

lo

que

está

‘más

allá’,

con

el

referente,

con

To

que

se

recuerda

e

intenta

transformarse

en

discurso

pero

que

a

la

vez

se

resiste,

porque

lo

siniestro

no

encuentra

cómo

plasmarse

en

escritura.

 

Como

en

la

narrativa

testimonial

el

autor

participa

en

lo

narrado,

se

abren

interrogantes

acerca

de

la

verdad

histórica

y

el

papel

del

punto

de

vista

en

el

acto

de

escritura:

no

hay

lectura

del

pasado

que

no

interprete.

Tal

paradoja

del

realismo

nos

hará

buscar

en

cada

testimonio

los

supuestos

o

las

premisas

del

texto

que

generan ciertos

silencios.

Pero

le

otorgaremos

validez

histórica al discurso,

ya

que

no

equiparamos

realidad

y

ficción,

ni

le

negaremos

a

la

palabra

Ta

capacidad

de

dar

cuenta

de

sucesos.

Quienes

se

oponen

a

esta

posibilidad

consideran

que

el

realismo

ha

muerto.

9

writing,

world,

only poesis.

the

All

all

we

composition,

is

construction.

We

construct

versions

of

it.

There

do

is

not

no

imitate

mimesis,

No recording, only constructing.

(Scholes 7)

Si bien el mundo

(en especial la de un elemento

en toda captación

no

de

puede

un

duplicarse

tan

hecho

ya

que

toda

ambiguo

como

las

intervienen

acción

lo

la

palabra);

formas

de

modifica

bien

nuestra

si

sensibilidad y las categorIas del entendimiento (Kant:

CrItica

de

la

razón

pura),

no

se

concluye

necesariamente

que

la

vida

sea

fantasmagórica.

estructuralistas al afirmar que Ia realidad es una construcción y que

todo esquema explicativo

querer liberar a la ficción de su obligación de referirse a la realidad,

haciendo

parece

post

Segün

Barbara

ficticio.

Foley,

eso

logran

segün

los

ella,

es

Esa posición,

una reconversion autista

su

contexto cultural, decidió ignorar la terca büsqueda de representatividad que significa nuestro desarrollo histOrico,

literatura en sus peculiares modulaciones,

que, so pretexto de examinar la

la

recortO

de

concluyendo por desentenderse de la comunicaciOn que conlieva todo texto literario. (Rama 19)

Quizás,

como

plantea

Prada

Oropeza,

la

novela

y

el

testimonio

se

diferencien

por

su

relación

con

lo

objetivo

mediante

dos

tipos

de

operaciones:

las

destinadas

 

a

probar

 

que

hay

un

referente

del

discurso

serfan

propias

del

testimonio,

y

las

que

no

necesitan

probarlo

sino

elaborarlo

en

su

estructura

serIan

propias

de

Ia ficción

(11).

PodrIa

decirse

que

el

testimonio

no

se preocupa esencialmente

10

de la verosimilitud o coherencia interna de sus elementos sino de su valor veredictivo, es decir, que la verosimilitud se establece en relación a su correspondencia con sucesos reales, trascendentes al texto. Pero el hecho que para el testimonialista lo esencial no sea esa coherencia interna, no significa que la misma no se lieve a cabo en el proceso de la lectura. La teorla de la recepción ha centrado en el lector la preocupación por la investigación literaria, y a pesar de la diversidad de enfoques que cubre ese area de investigación, podemos intentar clarificar algunas propuestas que resulten ütiles a los efectos de este estudio. La hipótesis básica de este trabajo es la preexistencia de un hecho socio-histórico, susceptible de una version que puede articularse en discurso. Esta version, a