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Encantada - LJ Smith

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Encantada - LJ Smith 1 LJ Smith Saga Mundo de la Noche 03 - Encantada Traducido

LJ Smith Saga Mundo de la Noche 03 - Encantada

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LJ Smith - Encantada

- Capítulo 1

- Capítulo 2

- Capítulo 3

- Capítulo 4

- Capítulo 5

- Capítulo 6

- Capítulo 7

Por venir

- Capítulo 8

- Capítulo 9

- Capítulo 10

- Capítulo 11

- Capítulo 12

- Capítulo 13

- Capítulo 14

- Capítulo 15

- Capítulo 16

- Capítulo 17

Indice

Capítulo 1

Traducción Beleth

Encantada - LJ Smith

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E xpulsada. Era de las palabras más aterradoras de la escuela en la que podía pensar, y no paraba de resonarle a Thea en la

cabeza mientras el coche de su abuela se acercaba al edificio. - Esta -dijo la abuela Harman desde el sitio del copiloto- es tu última oportunidad. Te das cuenta, ¿Verdad?” Mientras el conductor se acercó hacia el bordillo, continuó. - No

sé porqué te expulsaron de la última escuela, y no quiero saberlo. Pero

si tienes un solo problema en esta escuela, desistiré y os enviaré a

ambas con vuestra tía Úrsula. Y no quieres eso, ¿Cierto? Sacudió negativamente la cabeza vigorosamente. La tía Úrsula era el apodo que le daban al Convento, una fortaleza gris en lo alto de una montaña desierta. Padres de piedra por todas partes, y una atmósfera espeluznante mientras la tía Úrsula vigilaba con atención cada movimiento. Thea prefería morir antes de ir allí. En el asiento trasero junto a ella estaba Blaise, la prima de Thea, sacudiendo también la cabeza. Pero Thea sabía que no la escuchaba.

Ella misma tenía problemas para concentrarse. Se sentía mareada, como si una mitad de ella todavía estuviera en New Hampshire, en la oficina del director. No paraba de ver las caras que decían que ella y Blaise estaban a punto de ser expulsadas de nuevo. Pero esta vez había sido la peor. Nunca olvidaría la forma en la que

el

coche de policía estaba afuera con las sirenas y luces encendidas,

o

la forma en que el humo seguía saliendo de los restos del ala de

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música, o la forma en que Randy Marik lloró cuando la policía le llevó

a comisaría.

O la forma en que Blaise seguía sonriendo. Triunfante, como si

todo hubiera sido un juego. Thea miró a su prima. Blaise era hermosa y aterradora, cosa que no era su culpa. Siempre había sido así; era en parte porque tenía los ojos grises y su

pelo del color del fuego apagado. Era tan diferente de Thea como el día

y la noche y su belleza les seguía metiendo en problemas, pero Thea no podía evitar quererla. Después de todo, habían sido criadas como hermanas. Y ese vínculo era el más fuerte que existía… para una bruja.

Pero no nos pueden expulsar de nuevo. No podemos. Y sé que estás pensando ahora mismo en repetirlo y en que la buena de Thea te ayudará – pero esta vez te equivocas. Esta vez te detendré.

- Eso es todo. - Dijo la abuela bruscamente, terminando de decir

las instrucciones. - Mantened vuestras narices fuera de los problemas hasta finales de Octubre u os arrepentiréis. Ahora, salid. - Golpeó el asiento del conductor con su vara. - A casa, Tobias.

El conductor, un universitario con pelo rizado que tenía el aspecto

de haber sido golpeado por las lecciones de la abuela varios días, murmuró - Sí, señora.- Y arrancó. Thea cogió el manillar de la puerta y salió fuera rápidamente. Blaise iba detrás de ella.

El viejo Lincoln Continental desapareció. Thea se quedó junto a Blaise bajo el sol de Nevada, delante de un edificio de dos plantas. Colegio Lake Mead. Thea parpadeó un par de veces, tratando de centrarse. Después se giró hacia su prima.

- Dime. -Dijo agriamente- Que no vas a hacer lo mismo que en el anterior. Blaise se rió. - Nunca hago lo mismo dos veces.

- Sabes lo que quiero decir.

Blaise cerró los labios y se inclinó para ajustarse las botas. - Creo que la abuela se pasó con la reprimenda, ¿No crees? Creo que hay algo que no nos quiere decir. Quiero decir, ¿A qué venía eso del finales de mes?- Se incorporó, se apartó el pelo de la cara y sonrió dulcemente. - ¿Y no deberíamos ir a la oficina para coger nuestros horarios?

- ¿No vas a responder a mi pregunta?

- ¿Has hecho una pregunta?

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Thea cerró los ojos. - Blaise, estamos quedando sin familiares. Si sucede de nuevo – bueno ¿Realmente quieres ir al Convento?

Por primera vez, la expresión de Blaise se oscureció. Después se encogió de hombros, enviando olas rojizas por su jersey. - Será mejor que nos demos prisa. No queremos llegar tarde.

- Ve delante. - Dijo Thea cansada. Miró a su prima alejarse,

contoneando las caderas como siempre hacía. Thea respiró de nuevo, examinando el edificio con las grandes puertas y paredes rosadas. Conocía el asunto. Otro año andando por esos pasillos, andando silenciosamente sabiendo que era distinta de todos los demás, incluso aunque tuviera cuidado, fingir iba a ser como siempre. No era complicado. Los humanos no eran muy listos. Pero tenía que concentrarse. Empezaba a ir hacia la oficina cuando escuchó voces. Había un grupo de estudiantes en el aparcamiento.

- Aléjate de eso.

- ¡Mátala!

Thea se acercó a ellos, tratando de no llamar la atención. Pero entonces vio lo que estaba en el suelo bajo el bordillo y dio tres pasos hacia delante hasta que lo estaba mirando desde arriba.

qué hermoso. Largo y fuerte cuerpo… cabeza ancha… y

anillos que hacían ruido en la parte posterior. Emitían el mismo sonido

que las maracas. La serpiente era de color verde oliva, con diamantes en su espalda. Las escamas de su cara parecían brillantes, casi húmedas. Y su lengua salía y entraba rápidamente… Una roca pasó a su lado y cayó al lado de la serpiente. Levantando

polvo.

Thea miró hacia arriba. Un niño retrocedía, parecía asustado y triunfante.

Oh

- No hagas eso. - Dijo alguien.

- Ve a por un palo. - Dijo otra persona. - Aléjate de eso. - Mátalo. Otra roca salió volando.

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Las caras que rodeaban a Thea no eran viciosas. Algunos sentían curiosidad, otros estaban alarmados, otros estaban llenos de fascinación. Pero todo iba a terminar de la misma forma para la serpiente. Una persona de pelo rojo vino corriendo con un palo. La gente buscaba piedras. No puedo dejarles hacerlo, pensó Thea. Las serpientes de cascabel son muy frágiles – sus huesos son muy vulnerables. Esos niños quizás la maten sin pretenderlo. Sin mencionar que quizás un par de ellos fueran mordidos en el proceso. Pero no tenía nada… remedio contra el veneno, ni raíces para controlar la mente. No importaba. Tenía que hacer algo. El chico pelirrojo estaba rodeando a la serpiente con el palo listo para pelear. Los demás chicos que lo rodeaban o le animaban o le decían que tuviera cuidado. La serpiente agitaba su cuerpo, sacando la lengua con más frecuencia y tan rápido que Thea casi no podía seguir el movimiento con los ojos. Estaba molesta. Soltando su mochila, se deslizó ante el chico pelirrojo. Podía ver su asombro y escuchó a varias personas gritar, pero trató de bloquearlo todo. Tenía que centrarse. Espero poder hacer esto… Se arrodilló a escasos centímetros de la serpiente de cascabel. La serpiente se colocó en posición. Su cuerpo erguido formando una S, con la cabeza y cuello levantados como una jabalina envenenada. Nada parece tan preparado para atacar como una serpiente en esa posición. Calma… calma… pensó Thea, mirando las estrechas pupilas de los ojos amarillentos. Lentamente acercó sus manos, con las palmas hacia la serpiente. Ruidos de preocupación surgieron detrás de ella. La serpiente estaba respirando agitadamente con un violento siseo. Thea respiró con cuidado, tratando de irradiar tranquilidad. ¿Pero quién podía ayudarla? Por supuesto, su protector personal, la diosa más cercana a su corazón. Eileithyia de la Antigua Creta, la madre de los animales.

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Eileithyia, Señora de las Bestias, por favor dile a esta cascabel que se calme. Ayúdame a entrar en su pequeño corazón de reptil para saber lo que tengo que hacer.

Y entonces sucedió, la maravillosa transformación que incluso Thea no comprendía. Parte de ella se convirtió en serpiente. Los límites de Thea eran diluidos – igual que ella misma, pero también estaba erguida sobre el caliente suelo, furiosa y excitaba y desesperadamente tratando de encontrar un lugar seguro. Había tenido once crías hace algún tiempo y no se había recuperado de la experiencia. Ahora estaba rodeada por grandes y calientes criaturas que se movían rápidamente. Cosas vivientes grandes… demasiado cerca. No reaccionan ante mis amenazas. Será mejor morderles. La serpiente tenía dos normas para ocuparse de los animales que no eran comida. 1) agitar la cola hasta que se marchen sin molestarme. 2) Si no se van, atacar. Thea – la persona- seguía con las manos estiradas tratando de meter un nuevo pensamiento en la mente de la serpiente. Huéleme. Pruébame. Yo no tengo el olor de un humano. Soy hija de Hellewise. La lengua de la serpiente rozó su mano. Sus puntas eran tan delicadas que Thea casi no las podía sentir sobre su mano. Pero podía sentir a la serpiente en alerta máxima. Se estaba relajando, retrocediendo. Otro minuto más y se marcharía. Detrás de ella, escuchó un nuevo sonido procedente de la multitud. - ¡Aquí está Eric”!

- ¡Hey, Eric, una cascabel!

Bloquéalo, pensó Thea. Una nueva voz, lejana pero que se acercaba dijo. - Déjala en paz. Seguramente solo será una serpiente falsa. Hubo una ola de negación. Thea podía sentir como la conexión desaparecía. Concéntrate…

Pero nadie podría haber seguido concentrada después de lo que sucedió. Escuchó unos rápidos pasos. Una sombra apareció al este. Después escuchó un jadeo.

- ¡Serpiente de cascabel!

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Y después algo la golpeó, enviándola hacia un lado. Sucedió tan rápido que no tuvo tiempo ni de girarse. Aterrizó sobre su brazo dolorosamente. Perdió el control de la serpiente. Todo lo que podía ver al mirar al este era una cabeza verde oliva moviéndose rápidamente. Sus mandíbulas estaban abiertas y sus colmillos se clavaron en la pierna con vaqueros del chico que había empujado a Thea.

Encantada - LJ Smith

Capítulo 2

Traducción Galatea

L

a multitud entró en pánico. Todo sucedió de golpe; Thea no pudo discernir las

diferentes impresiones. La mitad de la gente que había

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ante ella se fue corriendo. La otra mitad gritaba.

- Llamad al 9-1-1

- Ha cogido a Eric…

- ¡Te dije que la mataras!

El chico pelirrojo estaba avanzando con el palo. Otros chicos estaban a su alrededor, buscando rocas. El grupo se había convertido en una multitud enfurecida.

La serpiente se agitaba violentamente, emitiendo un terrible siseo. Estaba lista para atacar de nuevo – y no había nada que Thea pudiera hacer.

- ¡Hey! - Una voz la sorprendió. Venía de Eric, el chico que había

sido mordido. - Tranquilidad, chicos. Josh, dame eso.- Le estaba hablando al pelirrojo que tenía la rama. - No me ha mordido. Ha sido solo un golpe.

Thea le miró. ¿Acaso este chico estaba loco?

Pero la gente le escuchaba. Una chica con pantalones anchos y un top se dejó de coger una roca.

- Dejad que yo me ocupe… Para poderla llevar a los matorrales

donde no le hará daño a nadie. Definitivamente loco. Estaba hablando tan seguro de sí mismo, de una manera tan razonable e iba a tratar de coger la serpiente con el palo. Alguien tenía que hacer algo rápido.

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Vio un atisbo de pelo de color rubí entre la multitud. Blaise estaba entre ellos, mirando con los labios abiertos. Thea tomó su decisión. Fue hacia la serpiente. Estaba mirando el palo. Thea captó su mente antes de coger su cuerpo – lo que la mantuvo inmóvil el tiempo necesario para poder cogerla por detrás de la cabeza. La sostuvo mientras sus mandíbulas se abrían y su cuerpo se movía.

- Coge la cola y saquémosla de aquí. -Le dijo casi sin aliento a Eric, el chico loco.

Eric la miraba sostener la serpiente, estupefacto “Por Dios. No la sueltes. Se puede mover en cualquier momento.”

- Lo sé. ¡Cógela!

La cogió de la cola. La multitud se apartó mientras Thea sostenía la cabeza de la serpiente firmemente. Blaise no se fue corriendo, solo miró a la serpiente como si oliera mal.

- Necesito esto. - Thea susurró bruscamente al pasar junto a su

prima. Cogió el colgante de Blaise con su mano libre. La frágil cadena de oro se rompió y los dedos de Thea se cerraron sobre una piedra.

Entonces se fue hacia los arbustos, con el peso de la serpiente sobre su brazo. Andaba rápido, porque Eric no tenía mucho tiempo. El terreno que había detrás de la escuela hacía una cuesta arriba y luego hacia abajo, haciéndose más salvaje y más gris y marrón. Cuando los edificios estaban fuera de la vista, Thea se detuvo.

- Este es un buen lugar. - Dijo Eric. Su voz estaba tensa.

Thea miró hacia detrás y vio su cara pálida. Valiente y muy, muy loca, pensó. - Vale, la soltamos a la de tres, -Sacudió la cabeza- tírala fuera y retrocede rápido. Asintió y contó con ella. - Uno… dos… tres.

Con una ligera oscilación, ambos la soltaron. La serpiente voló haciendo un elegante arco y aterrizó cerca de un matorral de salvia púrpura. Se adentró inmediatamente en el matorral sin mostrar el más mínimo indicio de gratitud. Thea sintió su frescor y su mente retroceder, mientras pensaba, ese olor… la sombra… la seguridad.

darse cuenta de que lo había estado

reteniendo.

Detrás de ella, escuchó a Eric sentarse abruptamente. - Bueno, eso es todo. - Su respiración era rápida e irregular. - Ahora, ¿Podría pedirte un favor?

Dejó

salir el

aire sin

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Él estaba sentado con sus largas piernas hacia fuera, su piel incluso más pálida que antes. El sudor sobre su labio superior.

- Sabes, no estoy realmente seguro de que no me haya mordido.

- dijo.

Thea sabía - y sabía que Eric sabía – que así era. La cascabel

a veces atacaban sin morder, y algunas veces mordían sin inyectar

veneno. Pero no esta vez. Lo que ella no podía creer era la atención que un humano no se preocupara por una serpiente como para una

mordedura sin tratar.

- Déjame ver tu pierna. - dijo.

llamar a los

paramédicos.

- Por favor, déjame verlo.- Ella mantuvo su voz suave, de rodillas

ante él, acercándose lentamente. La forma en que se acercaría a un animal con miedo. Se quedó inmóvil, dejando que enrollarla sus jeans en su pierna.

Allí estaba, la pequeña herida doble sobre la piel bronceada. No mucha sangre. Sin embargo, ya estaba hinchada. Incluso si ella corriera a la escuela, incluso si la velocidad de todos los paramédicos quebrantara la ley, no sería lo suficientemente rápido. Claro que podrían salvar su vida, pero su pierna estaría hinchada como un chorizo y púrpura y pasaría días de dolor increíble. Excepto que Thea tenía en sus manos una piedra de Isis. De un rojo profundo, cornalina, con un escarabajo grabado, símbolo de la reina egipcia, Isis. Los antiguos egipcios habían puesto las piedras

a los pies de las momias; Blaise lo utilizaba para aumentar la pasión.

Pero también era el más potente purificador de sangre que existía. Eric gruñó de repente. Su brazo sobre sus ojos, Thea sabía lo que debía sentir. Debilidad, náuseas, desorientación. Ella sentía lástima por él, pero su confusión en realidad trabajaba en su ventaja. Presionó con la mano las heridas, con la piedra oculta entre sus dedos bien cerrados. Entonces ella comenzó a tararear bajo su aliento, visualizando de lo que ella quería que pasara. Lo que pasaba con las gemas es que no trabajaban por cuenta propia. Eran sólo un medio de aumentar el poder psíquico, centrándose, y dirigirlo a un determinado fin.

Encontrar el veneno, rodearlo, disiparlo. Depurarlo y eliminarlo. Luego, animar a las defensas naturales del cuerpo. Por último, aliviar

- En realidad,

creo que

tal vez

lo

mejor sea

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la hinchazón y el enrojecimiento, enviando la sangre de vuelta a donde pertenecía.

Mientras ella se arrodilló allí, sintiendo el sol en la parte posterior de su cabeza, de repente se dio cuenta de que ella nunca había hecho esto antes. Que había sanado animales - intoxicación por sapo en cachorros y gatos con mordeduras de araña, pero nunca con una persona. Era gracioso como ella había sabido instintivamente que podía hacerlo. Casi sentía que tenía que hacerlo. Se sentó sobre sus talones, guardando la piedra roja. - ¿Cómo te sientes? - ¿Eh? - Apartó el brazo de sus ojos. - Lo siento, creo que me he desmayado por un minuto. Bien, Thea pensó. - Pero, ¿cómo te sientes ahora? Él la miró como si estuviera luchando bajo la presión de ser suave. Le iba a explicar a ella que las personas que son mordidas por serpientes de cascabel enferman. Pero luego su expresión cambió. -

Me siento

dudas su pantorrilla.

- No, has tenido suerte. No te ha mordido. - ¿Qué? - Él se movió para levantar sus vaqueros de su pierna. Luego, sólo miraba. La carne era suave y sin marcas, con sólo un mínimo rastro de enrojecimiento. - Yo estaba seguro de Levantó los ojos hacia ella.

Era la primera vez que Thea tenía realmente la oportunidad de verle. Él era un hombre de aspecto agradable, magro y de pelo de color arena y con cara dulce. Piernas largas. Y los ojos… verde profundo con manchas de color gris. Justo ahora ambos estaban intensos y desconcertados, al igual que los ojos de un niño asustado.

Es raro… creo que quizás se ha adormecido.- Él miró con

- ¿Cómo has hecho eso? - dijo.

Thea se quedó sin palabras. No debería haber respondido de esa manera. ¿Qué estaba mal con él? Cuando pudo hablar de nuevo, dijo - Yo no hice nada.

- Sí, lo has hecho. - dijo, y ahora sus ojos eran claros y directos,

llenos de una extraña convicción. De repente cambió su expresión a

algo como duda. - Tú

Se inclinó hacia adelante lentamente, como si estuviera en trance. Y, a continuación… Thea experimentó una extraña dualidad. Estaba acostumbrada a verse a sí misma a través de los ojos de los animales:

Hay algo diferente en ti.

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un grande y calva criatura, con piel falsa… Pero ahora ella se vio a sí misma como Eric la veía. Una niña de rodillas con el cabello suelto de color amarillo sobre sus hombros suaves y con ojos marrones. Una cara que era demasiado suave, con una expresión muy preocupada.

Hermosa. - dijo Eric, todavía con dudas. - Nunca he

visto a nadie… Pero es como si hubiera una neblina a tu alrededor. Eres tan misteriosa Una gran quietud parecía rodear el desierto. El corazón de Thea golpeaba tan fuerte que sacudía su cuerpo. ¿Qué estaba ocurriendo?

- Es como si todo fueras parte de todo. -dijo en ese sabio tono de voz infantil- Perteneces a esto. Y hay tanta paz - No. - dijo Thea. No había paz e en ella. Ella estaba aterrorizada. Ella no sabía lo que estaba pasando, pero sabía que tenía que escapar.

- No te vayas. -dijo, cuando ella se movió. Tenía la expresión de un cachorro con el corazón roto.

se acercó a ella. No bruscamente. Sus dedos no se

cerraron sobre su muñeca. Sólo rozaron la parte de atrás de su mano, alejándose cuando se estremeció. Pero no importaba. Un simple roce le había puesto todos los pelos del antebrazo de Thea de punta. Y cuando miró de nuevo a los moteados ojos de color gris-verde, supo que él sentía lo mismo. Una especie de dulce rasguño, un vertiginoso regocijo. Y una conexión. Como si hubiera algo más profundo que comunicarse con palabras. Te conozco. Veo lo que ves…. Casi sin saber lo que estaba haciendo, Thea levantó la mano. Con los dedos un un poco extendidos, como si fuera a tocar un espejo o un fantasma. Él acercó a su mano también. Estaban mirándose el uno al otro. Y entonces, justo antes de los dedos se tocaran, Thea sintió una sacudida de pánico como agua helada. ¿Qué estaba haciendo? ¿Ella había perdido la cabeza? De repente todo estaba claro - demasiado claro. Su futuro se extendía ante de ella, cada detalle claro. Muerte por romper las normas del Mundo de la Noche. En el centro de la Cámara Circular, tratando de explicar que no había querido traicionar sus secretos, que no quería… intimar con un ser humano. Que todo era un error, un momento de

- Eres…

Y entonces

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LJ Smith - Encantada

estupidez, ya que había querido curarlo. Y a ellos llevándole la Copa de La Muerte de todos modos. La visión era tan clara que parecía ser una profecía. Thea saltó como si el terreno se hubiera derrumbado debajo de ella, y ella hizo lo único que podía pensar en hacer. Fijo mordazmente: - ¿Estás loco? ¿O es sólo que tu cerebro se ha sobrecalentado o algo así? Puso la misma mirada afectada. Él es un ser humano. Uno de ellos, Thea se recordó a sí misma. Puso aún más desprecio en su voz. - Que soy parte de todo, que hice algo a tu pierna… Sí, seguro. Apuesto a que crees en Santa Claus también. Ahora se veía sorprendido - e incierto. Thea fue hacia el golpe de gracia. - ¿O tratas simplemente de conquistarme?

- ¿Eh? No. - dijo. Parpadeó y miró a su alrededor. El desierto era

el desierto ordinario, de color gris-verde y seco y plano. Luego, miró su

pierna. Parpadeó de nuevo, como si consiguiera así un nuevo acceso a la realidad. - Yo… mira, lo siento si te molesta. No sé lo que me pasa. De repente sonrió avergonzado. - Quizás estoy raro por el miedo. Creo que no soy tan valiente como pensaba. El alivio recorrió a Thea. Se lo creía. Gracias a Isis que los seres humanos eran más estúpidos que los pollos.

- Y no estaba tratando de conquistarte. Solo… -Se detuvo- Ya sabes, yo ni siquiera sé tu nombre.

- Thea Harman.

- Soy Eric Ross. Eres nueva aquí, ¿no?

- Sí. - Dejar de hablar y vete, se ordenó a ella misma.

- Si quieres que te enseñe todo esto… Quiero decir, me gustaría verte de nuevo…

Ella habría deseado que mantuviera

los monosílabos, pero quería aplastar su nueva idea por completo. - No quiero verte. - dijo, demasiado cansara para pensar en una manera más sutil de decirlo.

Y luego se giró y se alejó. ¿Qué más tenía que hacer? Ella ciertamente no podía hablar con él. Aunque siempre se preguntaría por qué había sido lo suficientemente loca para preocuparse acerca de la serpiente. De ahora en adelante tendría que permanecer lo más lejos posible de él.

- No. - dijo Thea secamente

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Ella se apresuró a la escuela - y se dio cuenta de inmediato de que era tarde. El parking estaba tranquilo. Nadie estaba caminando fuera de los edificios de adobe. En mi primer día, Thea pensó. Su mochila estaba en el suelo donde había caído, un bloc de notas situado al lado de él en el asfalto. Ella atrapó los dos y corrió a la oficina. Fue en clase de física, después de que ella hubiera entregado su hoja de admisión al profesor y se fuera atravesando las filas de curiosos ojos hacia un asiento vacío en la parte de atrás, cuando se dio cuenta de que el cuaderno no era suyo. Lo abrió por una página que decía “Introducción a los gusanos planos” estaba escrito en tinta azul inclinada. A continuación algunas fotos etiquetadas Clase Turbellaria y Clase Trematoda. Los gusanos bellamente dibujados, con su sistema nervioso y los órganos reproductores resaltados en diferentes colores, pero el artista también les habían puesto una gran y ridícula sonrisa. Grotesco, pero adorable de una extraña manera. Thea volteó la página y vio otro dibujo, el ciclo de vida de la tenia del cerdo. Yum. Ella ojeó las primeras hojas del cuaderno. Eric Ross, Zoología I. Ella cerró el cuaderno. ¿Cómo se lo iba a volver ahora? Parte de su mente estaba preocupada por esto durante la física y la siguiente clase, aplicaciones informáticas. Parte de ella hizo lo que siempre hacía en una nueva escuela, o en cualquier nuevo encuentro con seres humanos: los miraba y catalogaba, alerta ante el peligro, averiguando cómo encajar bien. Y parte de ella simplemente decía que no sabía que había una clase de zoología aquí. La única pregunta que no quería hacerse a ella misma era lo que había ocurrido allá en el desierto. Cuando surgió la idea, la empujó lejos bruscamente. Debe de haber tenido algo que ver con sus sentidos después de estar demasiado abierta con la fusión de la serpiente. De todos modos, no significaba nada. Había sido un extraño golpe de suerte único. En el vestíbulo principal durante el descanso, Blaise llegó corriendo hasta ella, rápida como una leona a pesar de los tacones altos. - ¿Cómo va? - Thea dijo, Blaise la arrastró hasta una temporalmente vacía aula.

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LJ Smith - Encantada

Blaise extendió su mano. Thea rebuscó en su bolsillo la piedra.

- Has arruinado la cadena, sabes.- Dijo Blaise mientras se sacudía

de nuevo el pelo y examinaba los posibles daños en la piedra. - Y es

una que yo diseñé.

- Lo siento. Yo tenía prisa.

- ¿Ah sí? ¿Y por qué? ¿Qué querías hacer con ella?” Blaise no

esperó una respuesta. - Curaste a ese muchacho, ¿no? Yo sabía que tenía una mordedura. Pero era humano.

- Adoración por la vida, ¿Recuerdas?- Thea dijo- Y no dañas a

nadie. Haz lo que quieras. - Ella dijo con poca convicción.

- Esto no se refiere a los seres humanos. ¿Y qué cree él?

- Nada. No sabía que le estaba curando, ni siquiera se dio cuenta de que le había mordido. - No era exactamente una mentira.

Blaise la miró con los ojos grises sospechosas. Entonces ella miró al cielo y sacudió su cabeza. - Ahora, si lo has utilizado para calentar su sangre, lo entiendo. Sin embargo, tal vez estabas haciendo un poco de eso también…

- No, yo no.- dijo Thea. Y a pesar de que aumentó el calor en

sus mejillas, su voz era fría y fuerte. El horror de la visión de la muerte aún estaba con ella. - De hecho, no quiero verlo de nuevo. -Siguió cansinamente.- Y le dije eso, pero tengo su estúpido cuaderno, y no sé qué hacer con él. - Sacó el bloc de notas ante la cara de Blaise.

Voy

a dárselo en tu lugar. Le encontraré de alguna forma.

- Oh. - Blaise lo consideró, con la cabeza a un lado. - Bueno

- ¿Lo harías? -Thea se asombró- Eso es realmente amable.

- Sí, lo es. - dijo Blaise. Tomó el cuaderno, manipulándolo con

cuidado, como si sus uñas estuvieran recién pintadas. - Bueno, lo mejor será que vaya a mi siguiente clase. Álgebra. -hizo una mueca- Adiós.

Las sospechas arremetieron contra Thea al ver como se iba. Blaise no era por lo general muy flexible. Y ese “Adiós” … demasiado dulce. Tramaba algo. Thea siguió la camiseta rubí de Blaise, mientras Blaise recorría el pasillo principal, entonces sin dudar se giró hacia un pasillo con casilleros. Allí, buscando en uno de los casilleros, había una silueta con piernas largas y de cabello de color arena. El seguimiento más rápido que había visto nunca, Thea pensó amargamente. Ella miró detrás de una puerta de un armario de color azul Mediterráneo.

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Blaise caminaba hacia Eric muy lentamente, con las caderas oscilantes. Puso una mano sobre su espalda. Eric saltó ligeramente, y luego se giró. Blaise se quedó allí de pie. Eso es todo lo que necesitaba hacer. Blaise atraía a los chicos solo por existir. Era el glorioso cabello oscuro, los ojos ardientes grises… Además de una silueta que podría detener el tráfico de la autopista. Abundancia de curvas, y la ropa que hacía hincapié en cada una de ellas. Para otra chica podría haber sido demasiado, pero en Blaise era simplemente impresionante. Los chicos que pensaban que les gustaban las chicas de look abandonado dejaban todo para seguirla igual que los chicos que pensaban que les gustaban las rubias. Eric parpadeó, viéndose abrumado ya. No parecía saber qué

decir.

Cosa que no era inusual. Los chicos siempre eran tímidos en torno a Blaise. -Soy Blaise Harman.- La voz era baja y líquida. - ¿Y tú eres…

Eric?

Eric asintió, seguía parpadeando.

Sí, él está aturdido por completo, Thea pensó. El idiota. Estaba sorprendida por su propia vehemencia. - Bien, porque no quiero dar con la persona equivocada- . Blaise sacó el bloc de notas de detrás su espalda como un mago.

-Eric parecía aliviado y

lo has sacado?

agradecido.- He estado buscándolo por todas partes. - Mi prima me lo dio.- dijo Blaise descuidadamente. Sujetó el bloc de notas mientras trataba de cogerlo, y sus dedos se rozaron. - Espera. Me debes algo por devolvértelo, ¿No?

Su voz era un ronroneo. Thea ahora sabía, sin duda, lo que iba a suceder. Eric estaba condenado.

Oh, ¿De dónde

-

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LJ Smith - Encantada

Capítulo 3

Traducción Beleth

E staba perdido. Blaise le había elegido a él, y era sólo cuestión de tiempo ver cómo iba a jugar él. Un desfile de nombres de personas atravesaron

la mente de Thea. Randy Marik. Jake Batista. Kristoffer Milton. Troy

Sullivan. Daniel Xiong. Y ahora: Brie Ross.

Pero Eric estaba hablando, sonaba animado. - ¿Tu prima? ¿Es esa otra chica nueva? ¿Thea?

- Sí. Ahora…

- Mira, ¿Sabes dónde está? Realmente quiero hablar con ella.

-Su mirada vaga descendió de nuevo, y Eric miraba hacia la distancia.

- Ella es simplemente

Nunca he conocido a nadie como ella

Blaise soltó el cuaderno y le miró. Desde su escondite, Thea miraba también.

Eso nunca había ocurrido antes. Este hombre ni siquiera parecía ver Blaise. Eso era lo suficientemente extraño. Pero por la diosa de la curiosidad con cabeza de mono azul, Thea lo que realmente quería saber era por qué se sentía tan aliviada por eso. Una campana sonó. Blaise estaba todavía ahí atónita. Eric metió el cuaderno en su mochila.

- ¿Podrías simplemente decirle que he preguntado por ella?

- ¡A ella no le importara que hayas preguntado por ella!- Blaise

soltó, la voz ya no era tan melosa. - Ella me dijo muy claramente que nunca quería verte otra vez. Yo tendría cuidado en tu lugar. Porque ella

Encantada - LJ Smith

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es muy temperamental.-

el tono de voz.

Eric se vio ligeramente alarmado y cabizbajo. Thea vio moverse

a su garganta mientras tragaba. Luego, sin decirle adiós a Blaise, se volvió y se alejó hacia el otro lado del pasillo. Bien por la diosa del trueno con cabeza roja de cuervo. Blaise se giró y miró por el pasillo en dirección a Thea. Thea ni siquiera trató de ocultarse. - Así que has visto todo. Bueno espero que estés satisfecha.- dijo Blaise agriamente.

La última palabra la pronunció aumentando

Thea no lo estaba. Estaba confundida. Extrañamente agitada y asustada, porque la Copa de la Muerte aún estaba flotando ante sus ojos.

- Creo que deberíamos dejarlo en paz. -dijo.

- ¿Estás bromeando? Voy a tenerlo.- dijo Blaise. - Él es mío. A menos que- Añadió, con los ojos brillantes - ya lo hayas reclamado.

Thea estaba conmocionada. - Yo

bueno no

- Entonces es mío. Me gustan los desafíos.- Blaise pasó una mano a través de su pelo negro, desordenando su pelo ondulado. - ¿No es agradable que Gran tenga tantos encantos de amor en la tienda?- ella murmuró.

Thea tenía dificultades para recoger sus pensamientos.

- Blaise

-

- ¿No te acuerdas lo que dijo Gran? Si hay más problemas

- No va a ser ningún problema para nosotras.- dijo Blaise, su voz

plana y positiva. - Sólo para él. Thea caminaba hacia su próxima clase con una sensación extraña de vacío. No haga caso de ella, pensaba. No hay nada que puedas hacer. Ella no vio muchas personas del Mundo de la Noche de camino a clase. Un chico joven, probablemente de primer curso, que parecía un cambia formas, un profesor que tenía la luz de los lamia - los vampiros nacidos - en los ojos. No había vampiros convertidos, ni lobo. Ni otras brujas. Por supuesto, no podía estar segura. Toda la gente del Mundo de la Noche eran maestros de los secretos, de mezclarse, de pasar inadvertido. Tenían que serlo. Es lo que les permitía sobrevivir en un mundo donde hay tantos seres humanos… y donde los seres humanos matan a seres algo diferente.

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LJ Smith - Encantada

Pero cuando ella estaba sentada en el aula de literatura mundial, Thea notó a una niña en la siguiente fila. La niña era pequeña, deshuesada y bonita, con pestañas gruesas,

pelo negro y suave como el hollín. Tenía una cara en forma de corazón

y hoyuelos. Pero lo qué llamó la atención de Thea era la mano de la

niña, estaba jugando con un pin que había sobre su vestido azul y blanco a rayas. Una insignia en forma de flor negro. Una dalia. Thea inmediatamente se giró hacia la página en blanco en su bloc de notas. Mientras el profesor leía un pasaje de la historia de Rashomon, Thea empezó a dibujar una dalia negra, agrandando los

trazos más y más hasta que fue lo suficientemente grande para la niña

la viera claramente. Cuando levantó la cabeza, vio que la chica la estaba

estudiando a ella.

Las pestañabas de la chica se movieron hacia abajo al ver el dibujo y, a continuación se levantaron de nuevo. Ella sonrió y asintió a Thea ligeramente. Thea asintió y sonrió de nuevo. Después de la clase, sin necesidad de discutirlo, Thea siguió a la chica hacia la parte delantera de la escuela. La muchacha miró a su alrededor para asegurarse de que no había nadie en el oído, y luego se dirigió a Thea con algo como resignación.

- ¿Círculo de medianoche?- Dijo.

Thea sacudió la cabeza. - Círculo Crepúsculo. ¿No?

El rostro de la chica se iluminó con tímido deleite. Sus ojos eran oscuros y aterciopelados. - ¡Sí!- dijo y se apresuró en añadir: - Pero sólo hay dos más de nosotros – dos de último curso, quiero decir - y son también del Círculo de medianoche, ¡y yo tenía miedo de tener esperanza!- Ella extendió su mano. - Soy Dani Abforth. Thea sintió como se aligeraba su corazón. La chica tenía la risa contagiosa. - Thea Harman. Unidad.- Era el antiguo saludo de las brujas, el símbolo de su armonía, su unidad.

Murmuró Dani. Luego amplió sus ojos. - ¿Harman?

¿Eres una Mujer-Corazón? ¿Una hija de Hellewise? ¿De verdad? Thea se rió. - Todas somos hijas de Hellewise.

- Sí, pero, sabes lo qué quiero decir. Tú eres un descendiente directo. Es un honor.

- Unidad.-

Encantada - LJ Smith

21

- Bueno, me siento honrada, también. Abforth es ‘Todo hacia delante’ ¿No? Eso en sí mismo es bastante impresionante. -Dani todavía se veía asombrada, así que Thea dijo rápidamente, - Mi prima también está aquí - Blaise Harman. Las dos somos nuevas, pero tú debes de serlo también. Nunca te he visto por aquí antes en Las Vegas.

- Nos mudamos el mes pasado, justo a tiempo para empezar la

escuela.- dijo Dani. Su frente se arrugó. - Pero tú eres nueva, ¿Qué

significa que me has visto por aquí? Thea suspiró. - Bueno, es algo complicado….

Una campana sonó. Tanto ella como Dani miraron el edificio de la escuela con frustración y, a continuación, mutuamente.

- ¿Nos vemos aquí en el almuerzo? -Dani preguntó.

Thea asintió, preguntó dónde estaba su clase de francés, y luego voló hacia el otro lado del edificio.

Se sentó a su lado las siguientes dos clases tratando de escuchar realmente a los profesores. Ella no sabía qué otra cosa hacer. Tenía que concentrarse para mantener alejada de su mente la mirada gris y verde moteada. Durante el almuerzo, se encontró con Dani sentada en las escaleras delanteras. Thea se puso a su lado y abrió una botella de agua Evian y un yogur de chocolate que había comprado en el bar.

- Ibas a explicarme cómo conociste Vegas.- dijo Dani. Habló

suavemente porque había niños de todo el mundo en el patio delantero, extendidos al sol, con bolsas de papel.

Thea miró una fila de palmeras sagú y notó como volvía a suspirar de nuevo. - Blaise y yo - nuestras madres murieron cuando nacimos. Eran hermanas gemelas. Y entonces nuestros padres murieron. Así que crecimos mudándonos de pariente en pariente. Por lo general, pasamos los veranos con la abuela de Harman, y vivimos con alguien más durante el año escolar. Sin embargo, estos dos últimos años Hemos estado en cinco escuelas desde que empezamos el curso.

- ¿Cinco?

- Cinco. Creo que cinco. Isis lo sabe, podrían ser seis.

- Pero, ¿por qué?

- Nos expulsan. -dijo Thea sucintamente.

- Pero…

22

LJ Smith - Encantada

- Es culpa de Blaise.- dijo Thea. Ella estaba enfadada con Blaise.

- Ella hace – cosas - a los niños. Varones Humanos. Y de alguna manera siempre terminan por expulsarnos de la escuela. A las dos, porque

soy siempre demasiado estúpida para decirles que ella es la única el responsable. - Seguro que no eres estúpida. Eres fiel.- dijo Dani calurosamente,

y puso su mano sobre la de Thea. Thea la apretó, gozando un poco de la simpatía.

- De todos modos, este año estábamos en New Hapmshire

viviendo con nuestro tío Galen – y Blaise lo hizo de nuevo. Con el capitán del equipo de fútbol. Su nombre era Randy Marik

Cuando Thea se detuvo, Dani dijo: - ¿Qué pasó con él?

- Él quemó la escuela para ella.

Dani hizo un sonido a medio camino entre un bufido y una risita. Entonces ella enderezó rápidamente su rostro. - Lo siento, no tiene gracia. ¿Por ella?

sobre la barandilla de hierro forjado de la

escalera.

Thea se inclinó

- Eso es lo que a Blaise le gusta. -Dijo- Tener poder sobre la gente,

jugar con sus mentes. Conseguir que hagan cosas que normalmente nunca harían. Para demostrar su amor, tú sabes. Pero la cosa es, ella nunca está satisfecha hasta que están completamente destruidos - Ella sacudió la cabeza. - Deberías haber visto el final de Randy. Había perdido su mente. No creo que va la recupere nunca.

ella suena como Afrodita. -dijo

Dani ya no sonreía. - El poder suavemente.

Y tenía razón, Thea pensaba. Afrodita, la diosa griega del amor que podía convertir la pasión en un arma que ponía a todo el mundo a sus pies.

- Recuérdame en algún momento que te diga lo que le ha hecho

a los otros chicos con los que ha jugado. En cierto modo. Randy tuvo

suerte

Thea tomó un respiro. - Así que, de todos modos, nos envían aquí con la abuelita Harman porque no había otros familiares dispuestos a quedarse con nosotras. Imagino que piensan que si la abuela no puede enderezarnos, nadie puede.

- Pero eso debe ser maravilloso. -dijo Dani- Quiero decir, vivir

en el Crone. Parte de la razón por la que mi madre se trasladó con nosotros aquí es que ella quería estudiar con tu abuela.

Encantada - LJ Smith

23

Thea asintió. - Sí, la gente viene de todas partes para tomar sus clases, o para comprar sus cosas y amuletos. Pero no siempre es fácil convivir con ella.- Añadió irónicamente Thea. - Ella tiene un par de aprendices al año.-

- ¿Asi que va a enderezar a Blaise?

- No creo que nadie pueda. Lo que hace Blaise - es sólo su

naturaleza, de la forma en que un gato juega con un ratón. Si tenemos problemas de nuevo, nuestra abuela dice que nos enviará con nuestra

tía Úrsula al convento de Connecticut.

- ¿Al convento?

- Sí.

- Entonces más os vale manteneros lejos de los problemas.

- Lo sé. Dani, ¿Cómo es esta escuela? Quiero decir, ¿Es el tipo

de lugar donde Blaise puede mantenerse lejos de los problemas?

-

Bueno

-

Dani se veía consternada. - Bueno - te lo dije antes,

sólo hay otras dos brujas en nuestra clase, y son ambas del Círculo

de Medianoche. Tal vez las conoces Lucna?

El corazón de Thea se hundió. Vivienne y Selene – las había visto en los Círculos de verano, llevando las túnicas más oscuras de todas las niñas del Círculo de medianoche. Ellas dos y Blaise….serían una combinación letal.

- Tal vez si les explicas lo importante que es, que podrían ayudarte

a mantener bajo control a Blaise.- dice Dani. - ¿Quieres ir a hablar con

ellas ahora? Estarán en el patio de la cafetería - yo suelo comer con ellas.

Thea dudó. Hablar con las dos así, dudaba de que fuera

útil. Pero, por otra parte, no tenía una idea mejor. - ¿Por qué no? En el camino hacia la cafetería, ella vio algo que la hizo frenar en seco. Adherido a la pared de estuco había un gigante trozo de papel de envolver, pintado de naranja y negro en los márgenes. En el centro había una figura grotesca: una anciana con un vestido negro, despeinado cabello blanco, y cubierta de verrugas. Iba a caballo sobre una escoba y llevaba un puntiagudo sombrero. Debajo ponía:

¿Vivienne Morrigan y Selene

-

Um

-

31 de octubre

LA MEJOR FIESTA DE HALLOWEEN.

24

LJ Smith - Encantada

Con las manos en las caderas, Thea dijo: - ¿Cuando se darán cuenta de que las brujas no llevaban sombreros puntiagudos?- Dani se rió, su cara en forma de corazón sorprendentemente peligrosa. - Quién sabe, tal vez tu prima tenga razón. Thea la miró, asustada.

- Bueno, son una especie inferior. Tienes que admitir eso. Y tal

vez suene a prejuicio, pero ellos también tienen prejuicios.- Ella se inclinó más cerca de Thea. - Ya sabes, ellos tienen prejuicios contra el color de la piel.

Movió su brazo. Thea miró la piel perfecta, con un profundo color marrón claro. - Pueden pensar que somos dos razas diferentes.- Dijo Dani, presionando su brazo contra el bronceado de Thea. - Y que tal vez que no es mejor que otro. Thea no podía negarlo. Lo único que pudo decir, débilmente, fue:

- Bueno, dos cosas malas no hacen una buena

- ¡Pero tres si!- Dani soltó, terminando la vieja broma de brujas. Luego se echó a reir y llevó a Thea al patio.

- Vamos a ver, deben estar más allá

Oh. ¡Vaya!

Vaya, Thea pensó. Vivienne y Selene se encontraban en una mesa aislada al otro lado. Blaise estaba con ellas.

- Yo debería haber sabido que las encontrará primero.- murmuró

Thea. De la forma en que las tres niñas juntaban sus cabezas, parecía como si estuvieran ya pensando en hacer algo. Mientras Thea y Dani se acercaron a la mesa, Blaise las miró. - ¿Dónde has estado?- dijo, agitando un dedo a modo de reproche. - He estado esperando para presentarte.- Todo el mundo dijo hola. Thea luego se sentó y estudió a las otras dos niñas. Vivienne tenía el pelo rojizo y parecía alta incluso sentada. Su rostro estaba animado; parecía rebosante de energía. Selene er rubia platino con ojos azules. Ella era menor, y se movía con lánguida gracia. Ahora, ¿cómo puedo decir educadamente, ‘por favor, ayudadme a contener a mi prima?- Thea se preguntó. Ella podría decir que ya no sería muy útil. Viv y Selene parecían estar bajo el hechizo de Blaise ya que se dirigían a ella cada dos segundos, buscando su aprobación. Incluso Dani estaba mirando a Blaise fascinada con algo como temor.

Encantada - LJ Smith

25

Blaise tenía ese efecto en las personas.

- Por lo tanto, sólo se trata de chicos. -dijo Selene, girando una

paja en su botella de té helado. El corazón de Thea se desplomó.

- Chicos-juguete.- Vivienne aclaró con una bonita voz melodiosa. Thea notó el comienzo de un mal dolor de cabeza.

No era de extrañar que Blaise estuviera sonriendo, pensaba. Estas chicas son como ella. Ella lo había visto en otras escuelas:

jóvenes brujas que parecía coquetear con romper las leyes del Mundo de la Noche ejerciendo su poder sobre los humanos.

- ¿No hay ninguno de los nuestros aquí?- Thea preguntó, como última esperanza.

Vivienne puso los ojos en blanco. - Un estudiante de segundo año. Alaric Breedlove, Círculo Crepúsculo. Eso es todo. Este lugar es un desierto, sin juego de palabras la intención. Thea no estaba realmente sorprendida. Había siempre más chicas que chicos bruja-y nadie parecía saber por qué. Se saben que nacían más chicas, sobrevivían mejor al crecimiento. Y en algunos lugares la proporción era especialmente desequilibrada. - Así que nos tendremos que apañar. - Selene dijo. - Pero esto puede ser divertido a veces. El baile de bienvenida es este sábado, y tengo a mi chico escogido.

Thea

significativamente.

Y-

Blaise

dijo,

yo

también.-

Ella

miró

-

-

a

Y allí estaba. Thea sintió como se le cerraba la garganta.

- Eric Ross.- dijo Blaise, saboreando las palabras. - Y Viv y Sel me han dicho tooodo sobre él.

Dani dice. - Él es la estrella del equipo de baloncesto,

¿No?

- Y la estrella de béisbol.- Dijo Vivienne con su hermosa voz. - Y la estrella del tenis. Y él es inteligente –saca las mejores notas y también trabaja en el hospital de animales. Es para entrar en la universidad UC Davis. Para ser un veterinario, ya sabes. Por eso se preocupaba por la serpiente, Thea pensó. Y por lo que tiene gusanos planos en su cuaderno.

- Y él es tan lindo.- murmuró Selene. - Él es tan tímido con las

niñas que apenas puede hablar a su alrededor. Ninguna de nosotros ha llegado a ningún lugar con él.

- ¿Eric?-

26

LJ Smith - Encantada

Dijo Blaise, y sus ojos

estaban de color ahumado. El interior de Thea parecía hueco y había un cierto dolor alrededor de su cabeza. Hizo lo único que podía pensar.

- Blaise.- Dijo. Ella miró a su prima directamente a la cara, haciendo un llamamiento abierto. - Blaise, escucha. Yo casi nunca te he pedido nada, ¿Verdad? Pero ahora estoy pidiendo algo. Quiero que dejes a Eric en paz. ¿Puedes hacer eso por mí? ¿En aras de la Unidad?- Blaise parpadeó lentamente. Ella tomó un largo trago de té helado. - ¿Por qué, Thea, te molesta tanto?

- Eso es porque lo habéis hecho mal. -

- No es eso.

- Yo no sabía que él te importaba.

- No es eso. Me refiero - por supuesto que no me preocupo por

él. Pero estoy preocupada por ti, por todas nosotras. Creo

había querido decir esto, pero se encontró con las palabras saliendo de todos modos. - Creo que podría haber algunas sospechas acerca de

Se

logró detener a sí misma antes mencionar que él había adivinado que ella le había curado. Eso sería increíblemente peligroso, sobre todo porque no sabía con quién podrían hablar Vivienne o Selene.

Las pupilas de Blaise ese dilataron. - ¿Quieres decir - te parece que es un psíquico?

- No, no.- Ella sabía que él no era un psíquico. Había estado

dentro de su mente, y no era de una familia de brujas. Él no tenía ningún poder. Él era tan humano como la serpiente que había sido una serpiente.

- Bueno, entonces.- dijo Blaise. Ella se rió, un rico y amplio

sonido. - Él solo cree que eres diferente - y esto es apenas algo de lo

qué preocuparse. Queremos que piense que lo somos. Ella no entendía. Y Thea no podía explicárselo. No sin meterse en aguas muy profundas.

- Así que, si no te importa, consideremos que esa es mi apuesta.- dijo Blaise cortésmente. - Ahora, vamos a ver, qué hacer con los chicos en el baile. En primer lugar, creo que tendremos que derramar su sangre.

nosotras. Esta mañana me dijo que era diferente de otras niñas

Thea no

-

-

- ¿Derrame el qué?- Dani dijo, sentándose.

Encantada - LJ Smith

- Sólo un poco de sangre.- Le dijo Blaise ausentemente. - Va a

ser absolutamente vital para algunos de los hechizos que tendrás que hacer más tarde.

Dijo Dani. - A los seres humanos no les

gusta derramar su sangre , se irán corriendo como conejitos después de eso. Blaise la miró con una media sonrisa. - No lo creo.- dijo. - No entiendes este negocio todavía. Si se hace bien, no huyen. Ellos estarán asustados, estarán conmocionados, pero aun así volverán pidiendo más.

Dani parecía sorprendida y fascinado. - Pero, ¿por qué quieres lastimarles?

- Bien, buena suerte.-

27

- Estamos haciendo lo que es natural.- Blaise ronroneó. No me importa Thea pensó, es asunto mío. Oyó como ella misma decía - No.

Estaba mirando hacia el montón de servilletas aplastadas en su mano. Por el rabillo del ojo podía ver la expresión exasperada de Blaise. Los otros tal vez no sabían a qué Thea que no, pero Blaise siempre entendía a su prima.

- Te pregunté antes si le querías para ti.- Dijo Blaise. - Y dijiste

que no. ¿Así que ahora has cambiando de idea? ¿Vas a jugar con él? Thea miraba a su taco de servilletas. ¿Qué podía decir ella? ¿No puedo porque estoy asustada? ¿No puedo porque algo pasó entre él y yo esta mañana y no sé de qué se trataba? No puedo, porque si le sigo viendo tengo la sensación de que podría violar la ley, y no me refiero a la de no decirle a los seres humanos que existimos, me refiero a la otra, la de nunca enamorarse… No seas ridícula.

Ese tipo de cosas está fuera de la cuestión, se dijo a ella misma. Todo lo que deseaba era evitar que terminara como Randy Marik. Y podía hacer eso sin involucrarse.

- Estoy diciendo que lo quiero para mí.- dijo en voz alta.

- ¿Vas a jugar con él?

- Voy a jugar con él.

- Bueno.- En lugar de bufar, Blaise se rió. - Bien, felicitaciones. Mi prima pequeña al fin ha madurado.

- ¡Oh, por favor!- Thea le dedicó una mirada. Ella y Blaise habían

nacido en dos días diferentes. Blaise había nacido un minuto antes de

28

LJ Smith - Encantada

la medianoche, y Thea un minuto después. Era otra de las razones por las que estaban tan unidas, pero Thea odiaba cuando Blaise se hacía la mayor. Blaise sólo sonrió, sus ojos grises brillando. - Y, mira – ahí está nuestro chico.- dijo, fingiendo sorpresa. Thea siguió su guiño y vio una figura con el pelo de color de la arena y largas piernas al otro lado del patio.

dijo Blaise. - ¿Por qué no caminas hacia él y le

pides que te acompañe al baile?

- Qué suerte.-

Capítulo 4

Traducción Beleth

Encantada - LJ Smith

29

E n ese momento Thea casi odiaba su prima. Pero no tenía otra elección. Cuatro pares de ojos estaban mirándola: los ojos grises de Blaise, los

verde esmeralda de Vivienne, los azules de Selene, y los oscuros y aterciopelados de Dani. Estaban esperando. Thea se levantó y comenzó el largo camino a través del patio. Se sentía como si todo el mundo la estuviera viendo a ella. Ella trató de mantener sus pasos medidos y confiados, su rostro sereno. No fue fácil. Cuanto más cerca estaba del pelo color arena, más quería girarse y echar a correr. Tenía la visión de túnel ahora: todo a los lados estaba desenfocado, la única cosa clara era el perfil de Eric. Justo cuando estaba cerca, él se giró y la vio venir. Se veía asustado. Por un momento sus ojos se encontraron: un verde más profundo que el de Vivienne, más intenso y más inocentes. Luego, sin decir una palabra, él se giró rápidamente y caminó hacia un camino que había entre dos edificios. Se había marchado antes de que Thea supiera lo que estaba sucediendo. Ella se quedó inmóvil sobre el suelo. Había un gran espacio vacío en su interior, con sólo su corazón tratando de llenarlo. Bueno, él me odia. No le culpo. Tal vez sea bueno, quizás Blaise diga que todos podemos olvidarle ahora. Pero cuando regresó a la mesa, Blaise fruncía el ceño pensativa. - Simplemente todavía no dominas la técnica.- dijo. - No importa. Puedo entrenarte.

30

LJ Smith - Encantada

- Viv y yo podemos ayudarte.- rápido.

- No gracias.- dijo Thea. Su orgullo estaba herido y sus mejillas

estaban en llamas. - Puedo hacerlo yo misma. Mañana. Tengo un plan ya.

Dani apretó su mano debajo de la mesa. - Lo harás bien. Blaise dijo - Sólo asegúrate de que sea mañana. O pensaré que realmente no le quieres. Y luego, para el inmenso alivio de Thea, la campana sonó.

Thea rebuscó entre los frascos

de vidrio azul sin etiqueta. - Algún tipo de desagradable polvo Estaba en la habitación principal de la tienda de su abuela, ahora desierta, ya que estaba cerrada por la noche. Sólo estar con todas estas hierbas y piedras preciosas y los amuletos le dio una sensación de confort. De control. Me encanta este lugar, pensó, mirando del suelo al techo y los estantes llenos de botellas y cajas de polvos. Una pared entera estaba llena de bandejas con piedras sin pulir, pulidas, raras y semipreciosas, algunas de ellas con símbolos o palabras de poder grabadas en ellos, sucias y algunas con tierra. A Thea le gustaba poner sus manos sobre ellas y murmurar sus nombres: turmalina, amatista, topacio miel, jade blanco. Y también había hierbas que olían bien: todo lo que se necesita para curar la indigestión o para llamar a un amante, para aliviar la artritis o para maldecir a su jefe. Algunas de estas - las más sencillas - funcionaban fueras bruja o no. Eran sólo los recursos naturales, y la abuela incluso las vendía a los seres humanos. Pero los verdaderos hechizos arcanos necesitaban tanto los conocimientos como la energía psíquica, y los humanos no podían hacer eso. Thea quería hacer un auténtico hechizo. En primer lugar, pensamientos. Era bueno para cualquier encanto de amor. Thea abrió un bote y agitó las flores secas púrpuras y amarillas. Luego echó un puñado en una bolsa de malla fina. ¿Qué más? Pétalos de rosa se da por sentado. Ella abrió una gran jarra de cerámica que olía dulcemente y las añadió. Manzanilla, sí. Romero, sí. Lavanda… Quitó el corcho de un pequeño frasco de esencia de lavanda. Podría utilizar algo de eso ahora mismo. Ella lo mezcló en su palma junto con una cucharadita de

murmuró Selene. - Aprenderás

- Espino, milenrama, angélica

-

Encantada - LJ Smith

31

aceite de jojoba, entonces extendió el líquido en su frente y en la parte de atrás de su cuello. ¡Sangre, fluye! ¡Dolor de cabeza, vete! La tensión de su cuello empezó a aliviarse casi instantáneamente. Respiró profundamente y miró a su alrededor. Algunos huesos de la tierra ayudaría. Cuarzo rosa tallado en forma de corazón para la atracción. Un trozo de ámbar en bruto para el encanto. Ah, y añadió una piedra para el magnetismo y un par de pequeños granates para la pasión. Estaba hecho. Mañana por la mañana se daría un baño, dejando que esta gigante bolsa de té se empapara de agua, mientras ponía un círculo de velas de color rojo a su alrededor. Metería la potente mezcla, dejando que el olor de la misma, la esencia, se filtraran en su piel. Y cuando ella saliera, sería irresistible. Ella estaba a punto de irse cuando una bolsa de cuero llamó su atención. No. No eso, se dijo a sí misma. Tienes una mezcla para promover el interés y el afecto. Es suficientemente fuerte como para que simplemente me escuche. No quiero nada más. Pero de todos modos cogió la suave bolsa. Abriéndola, sólo para mirar dentro. Estaba llena de fichas de color marrón rojizo, cada una de pequeño tamaño, con olor aromático a madera. Raíz de Yemonja. Garantizada para atraer un corazón indispuesto. Pero generalmente prohibido para las doncellas. Temerariamente, sin darse tiempo a pensarlo, Thea añadió una media docena de fichas a su bolsa de malla. Luego puso la bolsa de cuero desgastado sobre su plataforma. - ¿Ya has terminado? -dijo una voz detrás de ella. Thea se giró. La abuela estaba a los pies de la estrecha escalera que llevaba a la vivienda que había encima de la tienda.

-

Uh, ¿Qué? - Ella

escondió la bolsa de malla detrás de su

espalda. - Tu especialidad. Hierbas, piedras, amuletos

Espero que no

vayas a ser una de esas niñas que cantan. Odio esa horrible música. Thea amaba la música. De hecho, ella amaba todas las cosas que había mencionado la abuela - amaba los animales, incluso más. Y

32

LJ Smith - Encantada

no había lugar para los animales en la vida de las brujas, no desde que se habían proscrito durante la Época Quemada.

Podías usar trozos de animales, claro. Pata de lagartija y lengua

Blaise siempre trataba de hacerse con los animales de

de ruiseñor

Thea para ese fin, y Thea siempre luchaba contra ella.

- No sé, abuela. -dijo- Todavía estoy pensando.

- Bueno, tienes tiempo, pero no demasiado. - dijo su abuela,

caminando lentamente hacia ella. La cara de Harman Edgith era una masa de arrugas, estaba encorvada, y utilizaba dos bastones, pero que no tenía mal aspecto para ser una mujer de más de un centenar de años que tenía su propio negocio y tiranizaba cada bruja en el país.

- Recuerda, tienes que tomar algunas decisiones al llegar a

los dieciocho. Blaise y tú sois las últimas de nuestra línea. Las dos últimas descendientes directas de Hellewise. Esto significa que tenéis responsabilidades - tenéis que dar ejemplo. - Lo sé. – A los dieciocho años, ella tendría que decidir no sólo su especialidad, sino también a qué Círculo se uniría de por vida:

Crepúsculo o Medianoche. - Voy a pensar en ello, abuela. -prometió, poniendo su brazo libre alrededor de la anciana. – Todavía quedan seis meses.

La abuela acarició el cabello de Thea con una nervada y suave mano. Eso eliminó los restos del dolor de cabeza de Thea. Todavía sujetando la bolsa de malla detrás de la espalda, dijo, - ¿Abuela? ¿Estás realmente enfadada de tenernos aquí durante el año escolar?

Pero

creo que podré soportarlo. –La abuela sonrió, y luego frunció el ceño. –

Siempre y cuando permanezcáis tranquilas hasta final de mes. Allí estaba de nuevo. - ¿Pero qué pasa al final del mes? La abuela la miró. - Samhain, ¡Por supuesto! ¡La noche de Hallow! -Séeso.-dijoThea.InclusolossereshumanoscelebranHalloween. Se preguntaba si la abuela iba a hacer uno de sus hechizos.

- Samhain, y el Círculo Interior. - dijo la abuela abruptamente. -

Ellos han elegido el desierto para su ceremonia de este año. - ¿Por el desierto te refieres a aquí? ¿El círculo interior va a venir aquí? ¿Madre Cibeles y Aradia y todos ellos?

- Bueno, coméis demasiado y

dejáis pelo en la ducha

Encantada - LJ Smith

33

- Todos ellos. - dijo la abuela. De repente sus arrugas parecieron

sombrías. - Y por el Aire y el Fuego, no quiero que venga solo para ver como hacéis un desastre aquí – Tengo una reputación, sabes.

Thea asintió un poco mareada. – Yo… No es de extrañar que estuvieras preocupada. No vamos a avergonzarte. Te lo prometo. -Bien.

Mientras Thea discretamente escondió como la bolsa de malla debajo de su brazo y empezó a subir por las escaleras, la anciana añadió.

plátano en la mezcla para

unificarlo todo. Thea notó como se sonrojaba furiosamente. - Uh

abuela -dijo, y se fue a buscar plátano. Encima de la tienda había dos dormitorios y una pequeña cocina. La abuela ocupaba un dormitorio y Thea y Blaise compartían el otra. Tobías, Gran aprendiz, se había quedado en al taller abajo.

Blaise estaba acostada en su cama, leyendo un grueso libro con una cubierta de color rojo. Poesía. A pesar de su carácter frívolo, no era estúpida. - Adivina qué. – Le dijo Thea, y sin esperar a que Blaise lo adivinara,

le dijo lo del Círculo Interior.

Ella miraba para ver si la noticia asustaba a Blaise – o si, al menos, le hacían recapacitar en sus buenas intenciones. Pero Blaise sólo bostezó y se estiró como un gato bien alimentado.

- Bien. Quizás podamos ver cómo convocan a los antepasados

de nuevo. - Ella levantó sus cejas de manera significativa hacia Thea. Hace dos años, en Vermont, mientras que el mundo humano jugaba

a truco o trato, se habían escondido detrás de los árboles de arce y

habían espiado la convocatoria del Samhain. Habían visto a los ancianos usando la magia de Hécate, la bruja más antigua de todas, la diosa de

la luna y de la noche y de la hechicería, para traer a los espíritus a través del velo. Para Thea había sido aterrador, pero emocionante, por Blaise sólo emocionante. Thea desistió en tratar de alarma a Blaise. Thea miró las tres flores azules con forma de estrella que tenía en la mano. Después, una por una, se las comió.

- Será mejor que pongas algo de

Gracias,

34

LJ Smith - Encantada

- Ahora di ‘Ego Borago guadia semper ago’. – le dijo Selene. - Quiere decir, ‘Yo, la borraja, siempre tengo valor. Hechizo antiguo Romano.

- Thea murmuró las palabras. Por segundo día consecutivo, fue

al patio buscando a al chico con cabeza de arena por todas partes.

- Ve a por él, tigresa- dijo Blaise. Vivienne y Dani asintieron de

forma alentadora. Thea agitó sus hombros y comenzó a atravesar la zona.

Tan pronto como Eric la vio venir, cambió su ruta.

No sabe lo que es bueno para é. Tal vez

debería dejar que Blaise te tuviera. Pero ella lo siguió. Él estaba de pie, justo pasados los edificios, mirando en la distancia. Ella sólo podía ver su perfil, que era bonito y limpio - de alguna manera solitario. Thea trató saliva, todavía con el gusto persistente dulce de las flores de la borraja. ¿Qué iba a decir? Ella no estaba acostumbrada a hablar con los seres humanos-especialmente con los varones humanos. Voy a decir “¿Qué tal?” pensó que sería casual. Pero cuando abrió su boca, lo que salió fue: - Lo siento.

Idiota, Thea pensó.

Se dio vuelta de inmediato. Miró asustado. - ¿Qué lo sientes?

- Sí. Siento haber sido tan cruel. ¿Por qué crees que te estaba

siguiendo? Eric parpadeó, y Thea pensó que sus mejillas tenían un color rosado bajo su bronceado. - Pensé que estabas enfadada porque me quedé mirándote. Yo estaba tratando de no hacerte enfadar más.

- ¿Me estas mirando? – Thea notó como se sonrojaba ligeramente.

Como si las hierbas de su baño de vapor estuvieran recorriendo de su

piel.

- Bueno, traté de no hacerlo. Creo que he conseguido mirarte una vez cada treinta segundos. –Dijo seriamente.

Sí,

definitivamente podría oler la poción de amor ahora. El embriagador perfume de flores de rosa y pensamientos, además de la raíz de yemonja. Eric pareció tomarle la palabra, porque no paraba de mirarla. - Lo siento, he actuado como un idiota antes. Con la serpiente, me refiero. Realmente no trataba de flirtear.

Thea quería reírse.

-Está bien.

No me importa.

dijo.

-

Encantada - LJ Smith

Una alarma recorrió a Thea. Ella no quería pensar en lo que había sucedido en el desierto.

- Sí, bueno, lo sé. - dijo. La miraba tan intensamente, con sus ojos

de un verde tan profundo. – Bueno, verás, la razón por la que quería

Ya sabes, está el baile de este sábado. Así que

pensé que quizás podríamos ir juntos.

Recordó en el último instante que en la sociedad humana eran los chicos los que invitaban a las chicas a los bailes. Tal vez había sido demasiado directa.

bromeando! ¿Es en

hablar contigo es

Pero se veía bien, muy contento. - ¡Estás

serio? ¿Irías conmigo? Thea sólo asintió.

35

- Pero eso es fantástico. Quiero decir, gracias. –Estaba como un

niño emocionado con un juguete. Luego su cara se nubló. - Se me había olvidado, Le prometí al Dr. Salinger - que es mi jefe en el hospital de animales de compañía - que pasaría la noche del sábado allí. Desde la medianoche hasta las ocho. Alguien tiene que cuidar a los animales durante la noche, y el Dr. Salinger va a una conferencia fuera de la ciudad.

- No importa. -dijo Thea. – Iremos al baile antes de la medianoche.

- Ella se sintió aliviada. Esto significaba menos tiempo de juego delante de Blaise.

- Es una cita, entonces.- Todavía se veía tan feliz. - Y, ¿Thea? -Dijo el nombre tímidamente, casi con miedo de usarlo. - Quizás, quizás podríamos hacer algo más en algún momento. Quiero decir, que podríamos salir, o podrías venir a mi casa

-

Uh

-

El olor a raíz de yemonja la estaba mareando. – Uh,…

bueno. Esta semana estoy tratando de ajustarme a la nueva escuela y todo eso. Tal vez más tarde. - Está bien. Hasta luego. - Su sonrisa fue inesperadamente sorprendente. Su rostro se transformó, convirtiendo su dulce cara y su timidez en otra persona. - Si puedo ayudarte de alguna forma, sólo tienes que pedirlo. Bueno, él es guapo, Thea pensó. Sentía una especie de tirón en su interior, como cuando un pájaro está saliendo de un árbol. Ella no se había dado cuenta de lo atractivo que era, o en cómo las grises motas de sus ojos parecían reflejar la luz del sol…

¡No! Se dijo ella bruscamente. Esto son negocios, y él es un parásitos. Sintió un rubor de vergüenza al usar esa palabra, incluso

36

LJ Smith - Encantada

solo de pensarla. Pero tenía que hacer algo. Sin querer, se acerco a él, y estaba mirando en su cara. Ahora solo estaban a escasos centímetros uno del otro y estaba sintiéndose vertiginosa.

- Tengo que irme - wow. Te veré más tarde. -murmuró ella, y se

obligó a retroceder. - Más tarde. -dijo. Todavía estaba brillando. Thea escapó.

Miércoles, jueves y viernes, trató de hacer caso omiso de él. Evitarle en los pasillos, fingiendo que estaba lo más ocupada posible. Parecía entenderlo, y no la persiguió. Ella sólo deseaba que no pareciera tan de ensueño y feliz todo el tiempo.

Y luego estaba Blaise. Blaise ya tenía un par de fornidos jugadores

de fútbol que la seguían por todas partes, Duane y Buck - pero ninguno de ellos estaba invitado al baile. Blaise tenía un método único de elección de pareja. Les decía a todos que se fueran.

- No me quieres. - Le dijo a una bello asiático-americano que llevaba un pendiente.

Era la hora del almuerzo del jueves, las brujas tenía una mesa entera para ellas solas: Vivienne y Selene con Blaise a un lado; Thea con Dani en el otra. El chico hermoso tenía una rodilla sobre la silla y se veía nervioso.

- No te puedes permitir estar conmigo, Kevin. Te arruinaría. Será

mejor que te marches. – Dijo Blaise, mientras le miraba con sus grises ojos.

Kevin se giró. - Pero yo soy rico. -Dijo que simplemente, sin afectación.

- No estoy hablando de dinero. -dijo Blaise. Ella le dedicó una

sonrisa. - Y de todos modos, no creo que estás realmente interesado.

no

- ¿Estás bromeando? Estoy loco por ti. Cada vez que te veo sé, me vuelvo loco.

Él miró a las demás chicas y Thea sabía que él estaba incómodo de tener una audiencia. Incómodo, pero no lo suficiente como para dejar de hablar. – Haría cualquier cosa por ti.

- No, no lo creo. - Blaise jugaba con un anillo en su dedo índice izquierdo.

- ¿Qué es eso? - Vivienne interrumpió indiferentemente.

- Hm? Oh, sólo un pequeño diamante. - dijo Blaise. Extendió su

mano y la luz se reflejó. – Stuart Mac-Ready me lo dio esta mañana.

Encantada - LJ Smith

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Kevin se movió de nuevo. - Puedo comprarte docenas de anillos.

Thea sentía pena por él. Él parecía un chico bien, y había oído que quería ser músico. Pero ella sabía por experiencia que no serviría de nada bueno decirle que se fuera de aquí. Es sólo lo haría más tenaz.

- Pero no quiero un anillo tuyo. - dijo Blaise con una suave voz.

– Stuart me lo dio a mí, porque era el único recuerdo que tenía de su mamá. Significaba todo para él, así que quería que yo lo tuviera.

- Me gustaría hacer lo mismo. - dijo Kevin.

Blaise sólo sacudió la cabeza. - No lo creo.

- Sí, quiero.

- No. Lo que más significa para ti es tu coche, y nunca renunciarías

a eso. Thea había visto el coche. Se trataba de un Porsche de color gris plateado. Kevin siempre lo limpiaba con una gamuza en el estacionamiento de la escuela cada mañana. Ahora Kevin la miró confundido. – Pero – el coche no es realmente mío. Pertenece a mis padres. Sólo me dejan usarlo.

Blaise asintió con comprensión. - ¿Ves? Te dije que no lo harías. Ahora, ¿Por qué no te vas como un buen chico?

Kevin pareció colapsar internamente. Él miraba Blaise rogando, sin hacer un movimiento para irse. Por último, Blaise inclinó la cabeza hacia los jugadores de fútbol.

- Vamos, hombre. – Un jugado- Thea pensaba que era Duane-

tomó a Kevin y se lo llevó por los hombro. Kevin siguió mirándola.

Blaise agitó sus dedos bruscamente.

Selene echó para atrás su pálido cabello. - ¿Piensas que te dará el coche?

- Blaise sonrió. – Digamos que creo que tendremos

un modo de transporte para ir al baile. Por supuesto, todavía no estoy

segura de a quién voy a llevar… Thea se levantó. Dani había permanecido en silencio durante toda la comida, y ahora ella estaba mirando a Blaise, sus aterciopelados ojos oscuros medio horrorizados y medio admirándola. - Me marcho. - Dijo Thea significativamente, y se sintió aliviada cuando Dani dejó de mirar a Blaise y se puso de pie.

- Bueno

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LJ Smith - Encantada

- Ah, por cierto. - dijo Blaise, recogiendo su mochila. - Se me olvidó darte esto. – Le entregó a Thea un pequeño frasco, del tamaño de las muestras de perfume de regalo.

- ¿Para qué es esto?

- Para el baile. Ya sabes, para meter dentro la sangre del chico.

Encantada - LJ Smith

Capítulo 5

Traducción Lizbeth y Beleth

Qué?- Dijo Thea. Esto era algo sobre lo que podía hablar. -¿Blaise, estás loca? -Espero que no estés diciendo que no quieres hacer

hechizos.-Dijo Blaise peligrosamente. - Es parte de ello, lo sabes. -Lo que estoy diciendo es que no hay forma de que podamos conseguir suficiente sangre para llenar esto sin que ellos lo noten. ¿Qué les vamos a decir? Solo quiero que lo tengas en mente. -Utiliza tu ingenio. - Vivienne dijo musicalmente, jugando con un mechón de cabello oro rojizo con sus dedos. - En cualquier caso siempre podríamos utilizar la copa de Lethe. - Blaise añadió tranquilamente. - Después no importa lo que hagamos, no lo recordaran. Thea casi se cayó. Lo que Blaise sugería era como usar una bomba nuclear para matar una mosca. –Estás loca.- Dijo ella calladamente. -Sabes que las novatas no tienen permitido usar ese tipo de hechizos, y probablemente no seamos siquiera capaces de utilizarlos cuando seamos mayores, y probablemente no cuando seamos brujas del todo. Esas cosas son para los ancianos.- Ella miró a Blaise hasta que sus grises ojos desistieron. -Yo no creo en clasificar algunos hechizos como prohibidos.- Dijo Blaise altivamente. Pero no miró a Thea y ella no siguió con el tema. Cuando ella y Dani se fueron del patio, Thea notó que Dani había cogido uno de los pequeños frascos. -¿Vas al baile?

¿

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40

LJ Smith - Encantada

- Supongo que sí.- Dani se encogió de hombros. -John Finkelstein, de nuestra clase de literatura del mundo, me lo preguntó hace un par de semanas. – Nunca he ido a uno de estos bailes, pero tal vez este sea el momento para comenzar. -¿Qué quieres decir con eso?- Thea se sintió intranquila. -¿Estás planeando hechizarlo? -¿Te refieres a esto?- Ella retorció el frasco entre sus dedos. –

Miró a Thea a la

defensiva. –…Cogiste uno para Eric. Thea dudó. Ella no había hablado con Dani acerca de Eric todavía. Por una parte ella quería hacerlo pero por otra estaba asustada. De todas formas, ¿Qué pensaba Dani de los desconocidos? - Después de todo.- Dani dijo con su expresión dulce y tranquila -Solo son humanos.

El sábado por la noche Thea sacó un vestido de su armario. Era de color verde pálido. Tanto que casi parecía blanco y de diseño griego. Las ropas de las brujas tenían que sentirse y verse bien, y este vestido era suave y ligero, se arremolinaba bellamente cuando se daba vuelta. Blaise no llevaba vestido. Ella llevaba un tarje. Llevaba una corbata roja y una faja y le quedaba perfecto. Este era probablemente el único baile de la historia donde la chica más popular pudiera llevar eso, pensó Thea. Eric llegó a tiempo. Llamó a la puerta delantera de la tienda, la puerta que solo los extraños utilizan. Las personas de la noche iban por detrás, por una puerta que no estaba marcada excepto por lo que parecía un graffiti- pintado con spray – de una dalia negra. Vale, pensó Thea. Respiró hondo antes de abrir y dejarle entrar. Son negocios, negocios, negocios Pero el primer momento no fue tan incómodo como ella pensaba que sería. El sonrió y le entregó un ramo de orquídeas blancas. Ella sonrió y lo cogió. Después dijo- Te ves bien.

amplio y parecía

cómodo. -¿Yo? Tú te ves bien. Quiero decir…. te ves estupenda. Ese color hace que tu cabello parezca dorado.- Luego hizo una reverencia disculpándose. – Me temo que no voy a muchos bailes.

No lo sé. Creo que solo lo haré en caso de que

-

Su

traje

era

de

un

color marrón pálido,

Encantada - LJ Smith

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- ¿No?- Ella había estado escuchando a las chicas hablar de él

en la escuela. Parecía como si a todo el mundo le agradase, como si quisieran estar más cerca de él.

-No, normalmente estoy bastante ocupado. Ya sabes, trabajando haciendo deporte.- añadió más suavemente -Y lo paso mal pensando en qué voy a decir cuando estoy cerca de una chica.

Gracioso, nunca pareces tener problemas a mí alrededor para hablarme, pensó Thea. Le vio mirando con mucha atención la tienda.

- Es la tienda de mi abuela. Ella vende todo tipo de cosas, de todo

el mundo.- Ella lo miro más de cerca. Esta era una prueba importante.

Si él –un humano - creía en estas cosas, podría ser un geek de la nueva era o acercarse peligrosamente a la verdad.

- Es interesante. - Dijo él, y ella estaba feliz de ver que mentía.

–Quiero decir… - Dijo él, obviamente luchando por encontrar una forma amable para elogiar las muñecas vudú y vasos de cristal, -Creo que las personas, al cambiar su estado mental, pueden afectar a sus cuerpos.

No sabes lo cerca que estás de la verdad, Pensó Thea. Hubo un sonido de tacones sobre la madera, y Blaise bajó las escaleras. Sus zapatos aparecieron primero, luego sus piernas dentro del pantalón y luego todas sus curvas, enfatizadas aquí y allá con una brillante seda roja. Finalmente se vieron sus hombros y su cabeza, su cabello agitándose, enmarcando su cara como rulos oscuros. Thea miró de reojo a Eric.

Él le sonreía a Blaise, pero no de forma embobada, de la forma en que otros chico sonreían. La suya solo era una sonrisa de cortesía.

- Hola, Blaise.- Dijo él. -¿Vas al baile? Nosotros podemos llevarte

si lo necesitas. Blaise se detuvo en seco. Entonces ella le dedicó una mirada abrasadora. –Gracias, tengo mi propia cita. Voy a buscarle ahora.

De camino hacia la puerta, ella miró fijamente a Thea. – ¿Tienes todo lo que necesitas para esta noche, verdad?

El frasco estaba en el pálido monedero verde de Thea. Thea todavía no sabía cómo iba a llenarlo, pero afirmó con la cabeza levemente.

- Bien.- Blaise se deslizó hacia afuera y entró en un Porche gris

plateado que estaba estacionado en la calle. El coche de Kevin. Pero,

por lo que Thea sabía, ella no iba a recoger a Kevin.

- Creo que se ha enfadado conmigo.- Eric dijo.

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LJ Smith - Encantada

- No te preocupes. A Blaise le gusta estar enfadada. ¿Nos deberíamos irnos ya? Negocios, negocios, negocios, Thea se dijo a sí misma mientras caminaban hacia la cafetería de la escuela. Ésta había sido completamente transformada para el baile. Las luces y la música eran extrañamente emocionantes y el torbellino de colores en la pista de baile era extrañamente acogedor. No estoy aquí para divertirme, Thea se dijo a sí misma otra vez. Pero su sangre parecía estar brillando. Ella miró a Eric mirarla de forma conspiradora y ella casi pudo sentir que él estaba sintiendo como si fueran dos niños cogidos de la mano a la entrada de un increíble carnaval. -Uh, Debería decirte algo.- Eric dijo. – No sé bailar nada excepto canciones lentas. Oh, genial. Pero por supuesto por eso era por lo que ella estaba aquí. Para hacer un espectáculo romántico con Eric para Blaise. Una canción lenta estaba comenzando justo en ese momento. Thea cerró sus ojos brevemente y se resignó al destino - el cual no parecía tan malo mientras ella y Eric caminaban hacia la pista. Terpsícore, Musa del Baile, ayúdame a no quedar como una tonta. Ella nunca había estado tan cerca de un chico humano, y ella nunca había intentado bailar música humana. Pero Eric no parecía percatarse de su falta de experiencia.

- Sabes no puedo creerme esto.- Dijo él. Sus brazos estaban

alrededor de ella suavemente, casi reverentemente. Como si tuviera miedo de que ella se rompiese si la sostenía muy fuerte.

-¿Qué no te puedes creer?

- El sacudió su cabeza. – Todo, creo. Que esté aquí

contigo. Y que todo sea tan sencillo. Y que tú siempre huelas bien. Thea se rió a pesar de todo. – Esta vez no me he yemonja.- Ella empezó y casi se mordió la lengua después. La adrenalina la atravesó como una ola provocando un doloroso hormigueo. ¿Estaba loca? Estaba balbuceando los ingredientes de los hechizos, por el bien de la tierra. Con él era muy fácil hablar, ése era el problema. Demasiado a menudo se olvidaba que él no era brujo. -¿Estás bien?- Dijo él mientras su silencio se alargaba. Su tono denotaba preocupación.

-

Encantada - LJ Smith

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No, no estoy bien. Tengo a Blaise de un lado y a las leyes del Mundo de la Noche por otro. Y los dos me vigilan. Y no sé si mereces la pena… -¿Puedo preguntarte algo?- Dijo ella abruptamente. -¿Por qué me apartaste del camino de esa serpiente? -¿Eh? Estaba a punto de atacar. Te pudo haber mordido. -Pero también te pudo haber mordido a ti.- Lo cual sucedió. El frunció el ceño como si estuviese afectado por uno de esos

misterios insolubles de la vida.

todas formas. Supongo que eso suena estúpido. Thea no sabía cómo responder a eso. Y de repente se encontraba ante un terrible dilema. Su cuerpo parecía querer que ella acomodara su cabeza sobre el hombro de Eric, pero su mente estaba gritando alarmada por ese pensamiento. Justo después ella escuchó un griterío de voces al final de la

pista.

- Apártate de mi camino.- Decía un chico con una chaqueta azul. –Ella me ha sonreído a mí, y voy a ir hasta ella. -Era a mí a quien sonreía, idiota.- un chico en una chaqueta gris le contestó –Así que aléjate y déjame ir. Improperios. –Era a mí, y mejor será que te quites de mi camino.- Más improperios. –Era a mí, y mejor te vas tú. Una lucha comenzó. Los vigilantes llegaron corriendo. ¿Adivina quien está aquí? Thea se preguntó a sí misma. Ella no tuvo problema alguno en localizar a Blaise. El traje rojo estaba rodeado por un anillo de chicas abandonadas y enojadas. -Tal vez deberíamos acercarnos para saludar.- Thea Dijo. Ella quería advertirle a Blaise sobre lo de comenzar un alboroto. - Vale. Ella es muy popular, ¿no es así? Ellos consiguieron atravesar el cerco de multitud. Blaise estaba en su elemento, glorificada en la adulación y la confusión. - Esperé durante una hora y media pero tú nunca llegaste.- un Kevin muy pálido le estaba diciendo. El llevaba una camisa blanca de seda inmaculada y unos exquisitos pantalones negros a medida. Sus ojos parecían huecos. -Tal vez me diste la dirección incorrecta.- Blaise dijo pensativa. –No pude encontrar tu casa.- Ella tenía su mano alrededor del brazo de un chico muy alto con cabello rubio que le llegaba hasta los hombros,

pero no parecía tan malo de

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LJ Smith - Encantada

se veía como si se ejercitara cuatro o cinco horas al día. –De todas formas, ¿Quieres bailar? Kevin miró al chico rubio, quien lo miró impasible, el apretó su mandíbula. -Que no te importe Sergio. - Blaise dijo. – Él solo me estaba acompañando. ¿No quieres bailar? Kevin bajó la vista. –Bueno si. Por supuesto que Mientras Blaise se librara de Sergio, Thea se acercó. – Será mejor que no hagas nada muy público.- Ella escupió en el oído de su prima. –Ya ha habido una pelea. Blaise solo le dedicó una mirada divertida y cogió el brazo de Kevin. Casi todos los chicos la siguieron, y con eso la multitud se fue, Thea vio a Dani en una pequeña mesa. Ella llevaba un vestido dorado brillante y estaba sola. -Vamos a sentarnos.- Eric dijo antes de que Thea pudiera emitir una palabra. Ella le miro agradecida. -¿Donde está John?- Thea preguntó mientras llevaban sillas a la mesa.

Dani asintió hacia el grupo que seguía a Blaise. - No me importa. Dijo ella, dando vueltas a un vaso de ponche filosóficamente. –Él es algo aburrido. No sé nada de todo esto del baile.

Thea sabía que ella decía que eran diferentes a los bailes del Círculo. Donde todos estaban en armonía y no había nadie sin pareja. Tu bailas con los elementos y con todo el mundo, todo es un gran conjunto interconectado. Eric se ofreció a ir a buscar más ponche. -¿Cómo te va con él?- Dani preguntó en voz baja cuando él se fue. Sus oscuros ojos miraron los de Thea con curiosidad. -Todo va bien hasta ahora.- Thea dijo evasivamente. Luego miró hacia la pista de baile. –veo que Viv y Selene están allí. -Sí. Creo que Vivienne ya tiene su sangre. Ella apuñaló a Tyrone con un pin de su corset. -Que inteligente.- Thea dijo. Vivienne tenía un vestido negro que hacía que su cabello pareciera estar en llamas, y Selene tenía uno

Encantada - LJ Smith

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de color morado oscuro que hacía destacar lo rubia que era. Las dos parecían estar pasando en grande. Dani bostezó. –Creo que probablemente me marche temprano a casa.- Ella comenzó, y luego se detuvo. Un tipo de disturbio había comenzado al otro lado de la sala, en frente de la entrada principal. La gente estaba peleando. Primero, Thea pensó que era solo otro alboroto por Blaise - pero después una figura apareció bajo de las luces de la pista de baile. -Quiero saber - la voz dijo en tonos disonantes que sonaron sobre la música. –Quiero sabeeeer… La banda se detuvo. Las personas se dieron vuelta. Algo en esa voz les obligó a hacerlo. Era tan obviamente anormal, incluso anormal para alguien que estuviese borracho. Este era alguien que estaba loco.

Thea se levantó. -Quiero sabeeeer.- La figura dijo de nuevo, sonando perdida y petulante. Luego se volteo y Thea sintió hielo recorrer su espalda. La persona llevaba una máscara de Halloween. Una máscara de plástico de niño que mostraba un jugador de football, del tipo de las que se sostiene con una goma elástica. Perfectamente apropiada para un baile de Halloween. Pero para uno de una fiesta era grotesco. Oh, Eileithyia, pensó Thea. -¿Puedes decírmelo?- la figura le preguntó a una pequeña niña que estaba en la parte trasera. Ella se echo hacia atrás, alcanzando a su pareja de baile. El Sr. Adkins, el profesor de física de Thea, vino corriendo, su corbata aleteando. Ninguno de los demás vigilantes parecía estar cerca- probablemente porque estaban en algún lugar tratando de controlar las peleas por Blaise, Thea pensó. - Vale, tranquilicémonos; tranquilos. - El Sr. Adkins dijo, haciendo gestos como si la figura fuera un estudiante rebelde. - Vamos a tomarlo con calma El chico en la máscara de Halloween sacó algo de su chaqueta. Brilló como un arco iris bajo la luz de la pista de baile, reflejando como un espejo. - Una navaja de afeitar. - Dani dijo en un tono de voz bajo. –Dios mío, ¿de dónde habrá sacado eso?

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LJ Smith - Encantada

Algo sobre el arma - tal vez el hecho de que eso era muy extraña, antigua – lo hacía parecer más peligroso que un cuchillo. Thea se imaginó la manera en que la navaja podría cortar la piel. El Sr.Adkins estaba retrocediendo, sus brazos hacia fuera tratando de proteger a los estudiantes que había detrás de él. Sus ojos eran de susto.

Tengo que parar esto, Thea pensó. El problema era que ella no tenía ni idea de cómo. Si hubiera sido un animal, ella podría haberse acercado y tratar de controlar su mente. Pero ella no podía controlar la de una persona. Ella empezó a caminar hacia allí, lentamente, para no atraer la atención. Llegó al borde de la multitud en la pista de baile hasta que estuvo cerca del hombre de la máscara. Quien ahora había cambiado a una nueva pregunta. – ¿La habéis visto?- dijo él. Seguía preguntando mientras caminaba, y las personas seguían retrocediendo, Vivienne y Selene se colocaron a cada lado de sus citas. La navaja brilló. Thea miró hacia el lado contrario de la pista de baile, donde Blaise estaba parada con Kevin Imamura. Sin un Buck o Duane para protegerla. Pero Blaise tampoco parecía estar asustada. Esto era típico de Blaise - ella tenía mucho coraje. Tenía una mano sobre su cadera y Thea podía notar que ella sabía exactamente quien venía hacia ella. Entre las parejas moviéndose, Thea se dio cuenta de algo más. Eric estaba del otro lado de la pista, sosteniendo tres vasos de ponche con ambas manos. El le seguía el paso al hombre de la máscara, igual que ella. Ella trato de captar su mirada, pero la multitud era demasiado abundante. -¿La habéis visto?- el hombre de la máscara le preguntó a una pareja que estaba justo en frente de Blaise. –Quiero sabeeeer. … La pareja se separó como un grupo de bolos. Blaise quedó expuesta, alta y elegante con su traje negro, las luces brillando sobre su cabello oscuro. -Aquí estoy, Randy.- Dijo ella. -¿Qué es lo que quieres saber? Randy Marik se detuvo, jadeante. Su aliento hizo un bufido contra el plástico. El resto de la gigantesca sala estaba en silencio.

Encantada - LJ Smith

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Thea se acercó, caminando silenciosamente. Eric empujaba desde el otro lado, y la vio por primera vez. El sacudió su cabeza hacia ella y articuló en silencio.- Mantente alejada. Si, y tu vas a hacerle frente al tipo armado con tres vasos de ponche. Ella le miró y dijo - Mantente alejado tú. La mano de Randy estaba temblando, haciendo que la navaja brillara. Su pecho estaba agitándose. - ¿Qué pasa, Randy?- Blaise dijo. Tocó con impaciencia el suelo con la puta del zapato de tacón alto. -Me siento mal.- Randy dijo. Era casi una mueca. De repente su cabeza no parecía estar bien conectada a su cuello. –Te echo de menos. Su voz hizo que la piel de Thea se encrespara. El sonaba como una persona con el cuerpo de un chico de dieciocho años y la mente de un niño de ocho. -Lloro todo el tiempo. - él dijo. Con su mano izquierda, el se quito la máscara de Halloween. Kevin retrocedió. Thea sintió una ola de terror. El estaba llorando sangre. Sangrientas lágrimas salieron corriendo desde cada uno de sus ojos, confundiéndose con las lágrimas normales. ¿Un hechizo? Thea se preguntó. Ella pensó que no; se había cortado a sí mismo. Eso era. El se había hecho dos incisiones de forma creciente debajo de sus ojos y la sangre emanaba de ellas. El resto de su cara también se veía horrible. El estaba tan blanco como un cadáver y tenía una descuidada barba de tres días. Sus ojos se veían salvajes. Y su cabello, que siempre había sido un sedoso rubio, estaba aplastado sobre su cabeza. -¿Has recorrido todo el camino hasta aquí desde New Hampshire solo para decirme eso?- Blaise dijo. Ella puso sus ojos en blanco. Randy dejó escapar un sollozo. Esto pareció envalentonar a Kevin. –Mira tío, yo no sé quién eres, pero será mejor que te alejes de ella. – Dijo él - ¿Por qué no te vas a casa y te limpias un poco? Eso fue un error. Los salvajes ojos que había sobre las mejillas manchadas de sangre se enfocaron en el.

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LJ Smith - Encantada

-¿Tu quién eres?- Randy dijo pesadamente, avanzando un paso. -¿Quién… eres… tú…? -¡Kevin, muévete!- Thea dijo rápidamente. Ya era demasiado tarde. La mano con la navaja hizo un destello, una luz rápida. Sangre brotó de la cara de Kevin.

Capítulo 6

Traducción Lizbeth y Beleth.

Encantada - LJ Smith

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K evin gritó, tocándose con una mano su mejilla. - ¡Me ha cortado ¡ ¡Este individuo me ha cortado! - La sangre recorrió sus dedos.

Randy levantó la cuchilla otra vez. Thea extendía su mente. No llegaba. Ella saltó. Era totalmente instintivo; la asustaron a muerte, y todo lo que ella podía pensar era en que él iba a matar a Kevin, y quizá también a Blaise. Ella captó algo. Dolor, pena y furia parecían brotar a su alrededor como un babuino en una jaula. Ella podría contenerlo por un instante solamente, pero en ese momento Eric lanzó dos tazas de ponche sobre la cara de Randy. Randy gritó y se apartó de Kevin, hacia Eric. Thea sintió una oleada del terror puro. Randy atacó radicalmente con la maquinilla de afeitar, pero Eric era rápido; él saltó para retirarse de su camino, consiguiendo aparecer detrás de Randy. Randy se giró y atacó de nuevo. Hacían un baile macabro, dando vueltas. Thea sentía como si el miedo serpenteara fuerte en su interior con cada vuelta. Pero Eric se mantuvo apartado de la maquinilla de afeitar que destellaba hasta que un movimiento rápido en la pista de baile captó su atención. Era el Sr. Adkins y otros dos profesores. Agarraron a Randy y hubo mucha confusión. Cuando terminaron, Randy estaba en el suelo. Las sirenas sonaban afuera, cada vez más cerca. Eric caminó lejos del montón. Respirando con dificultar, miró a Thea. Ella cabeceó mostrando que estaba bien, después cerró sus ojos.

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LJ Smith - Encantada

Ella se sentía floja y fatal. Iban a sacar a Randy ahora, y ella no pensaba que hubiera sido de mucha ayuda para él. Él parecía definitivamente demasiado loco.

En ese momento ella estaba avergonzada de ser una bruja. - Esta bien, gente. - dijo el Sr. Adkins - Salgamos de aquí. Despejemos este lugar. - Él miraba a Blaise, que estaba reclinada sobre Kevin, sosteniendo una servilleta en su mejilla. - Vosotros dos os podéis quedar. - Entonces él puso una mano en el hombro de Blaise. - ¿Estas bien? Blaise miraba para arriba con sus grandes ojos grises, trágicos. – Creo que sí. - ella dijo airosamente. El Sr. Adkins se lo creyó. Su mano apretó el hombro de Blaise. Thea le oyó murmurar algo como -Pobre chico-.

- Oh, dame un respiro. - pensó Thea. Pero una parte egoísta

y pequeña de ella se sentía aliviada. Blaise no iba a estar en apuros

esta vez; ni iban a ser expulsadas. La abuela no iba a ser deshonrada delante de su círculo íntimo de amigos.

Y Blaise parecía preocupada por Kevin. Ella se inclinaba sobre él otra vez solicitadamente. Como si a ella realmente le importara. Thea se deslizó lejos del brazo extendido de su profesor. - ¿Estas bien? - ella le susurró a Blaise

Blaise miró hacia arriba enigmáticamente. Entonces fue cuando Thea vio que ella tenía un frasco minúsculo cubierto con la servilleta. Estaba lleno de sangre.

- Tu

- Thea no podía encontrar las palabras.

Blaise hizo una mueca leve que significó: Lo se. Pero era una ocasión demasiado buena para desaprovecharla. Thea regreso y se encontró con Eric. Él puso un brazo alrededor de ella para estabilizarla.

- ¿Ella está bien?

- Ella está muy bien. Tengo que salir de aquí.

Eric miraba en su cara. Él tenia la ropa arrugada: su pelo revuelto

y sus ojos oscuros. Todo lo que él dijo fue - Vámonos. Pasaron por donde estaban Vivienne y Selene junto a la salida. Thea tuvo que creerlas; ambas parecían estar en shock e infelices. ¿La pregunta era, duraría?

Encantada - LJ Smith

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Dani estaba en el estacionamiento con John Finkelstein. -Me voy

a casa. - ella dijo perceptiblemente hacia Thea, y tiró algo en un cubo de basura.

Era un frasco vacío. Thea sintió un poco de alivio. Ella tocó al brazo de Dani ligeramente.

- Gracias. Dani miraba de nuevo hacia la cafetería. - Me pregunto que era lo que quería saber. - ella murmuró. Y apenas entonces un aullido vino del umbral de la puerta iluminado, como si contestara a su pregunta. No sonaba como una persona; sonaba como un animal angustiado. -¿Porqueeeeeee? Thea se giró ciegamente y casi corrió hacia el jeep de Eric. Cuando conducían en las calles obscurecidas, Eric dijo reservado.

- Supongo que él era un antiguo novio.

- El mes pasado.

Eric la miró. – Estaba bastante alterado, pobre chico. Y eso, pensó Thea, lo resumía muy bien. Alterado para siempre. Pobre chico.

- Es Blaise. - dijo. Ella no quería hablar con él sobre esto, pero

las palabras estaban tan cerca de salir por su garganta que pensó que habría estallado si no lo decía. - Ella hace esto y hace esto, y no puedo pararla. Ella escoge a personas por todas partes, y se enamoran de ella, y entonces ella se deshace de ellos.

- ¿Amor? Hm. - Eric dijo. Thea lo miraba, atónita. Él miraba de frente, sus largos dedos flexibles constantemente sobre el volante.

Bueno. Y pensé que tú eras el ingenuo. Quizás ves más de lo que yo creo.

- Es una clase de amor. - ella dijo. - Es como, ya sabes, en la

Antigua Grecia adoraban a la diosa Afrodita. Ella era la diosa de amor aunque ella era absolutamente despiadada. - Thea sacudió su cabeza.

- Vi una obra una vez sobre una reina nombrada Phaedra. Y Afrodita

hizo que se enamorara de su propio hijastro, y al final de la obra todo el mundo estaba muerto en el teatro. Pero Afrodita seguía sonriendo. Porque ella acaba de hacer lo mismo que una diosa, la manera que un tornado rasga casas aparte o un fuego quema un bosque.

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LJ Smith - Encantada

Ella se detuvo. Su pecho le dolía y no le quedaba aliento. Pero de alguna manera se sentía mejor, como si una cierta presión hubiera sido relevada. -Y tú piensas que Blaise es así.

- Sí. Una clase de fuerza natural que no puede evitarse. ¿Esto te

parece una locura?

- Realmente, no.- Eric le dedicó una sonrisa torcida. – La naturaleza es cruel. Los halcones se comen a los conejos. Los leones machos matan a sus cachorros. Hay una selva ahí afuera.

- Pero eso no es hacerlo bien. Quizá para las diosas y los animales,

pero no cuando se llega al nivel de los humanos. – Justo entonces se dio cuenta de lo que había dicho. Ella estaba utilizando “humanos” para referirse a las “personas”. - Bueno, los seres humanos no están muy lejos de animales, después de todo - Eric dijo suavemente. Thea se reclinó en el asiento. Ella estaba todavía confundida e infeliz, pero lo que la asustó más fue que ella sentía un impulso fuerte de seguir hablando con Eric sobre esto. Él parecía entenderlo tan bien… mejor que cualquier otro. Y no sólo entender, sino que parecía importarle.

- Sé lo que tu necesitas. - Eric dijo repentinamente. - Iba a sugerir que fueraos al buffet en Harrah, pero se algo mejor. Thea echó un vistazo en el reloj, vio que eran casi las once: - ¿Qué es?

- Terapia de cachorro.

- ¿Qué?

Él hizo una mueca y giró hacia el sur. Pararon en un edificio gris modesto con un letrero que decía el hospital animal de Sun City.

- Es aquí donde trabajas.

- Si. Así Pilar podrá irse antes. - Eric dijo, saliendo y abriendo la puerta principal del edificio. – Ven.

Una muchacha bonita con el pelo marrón hasta los hombros estaba detrás del mostrador. Thea la reconoció como Pilar Osorio de la escuela. Una muchacha reservada que parecía buena estudiante.

- ¿Cómo estuvo el baile? - ella dijo. Thea pensó que sus ojos se

entretuvieron en Eric con nostalgia mientras que ella lo decía.

Encantada - LJ Smith

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Eric se encogió de hombros. -Bastante mal, a decir verdad. Hubo una pelea y nosotros nos fuimos.- Thea notó que él no mencionó su parte en la detención de la pelea.

- Que mal. - Pilar dijo compasivamente, pero Thea pensó que

ella no lamentaba completamente que el baile hubiera ido mal.

- Sí. ¿Cómo está nuestro muchacho?

- Bien, un poco hiperactivo. Quizás quieras llevarlo a dar una

vuelta después.- Pilar cogió su chaqueta. Ella le hizo un levantamiento de cabeza cortés a Thea mientras se dirigía hacia la puerta. -Te veo el Lunes.

A ella le gusta él.

Cuando la puerta se cerró, Thea miró alrededor de la oficina. - Entonces la clínica no esta abierta.

- No, pero alguien tiene que permanecer aquí durante la noche cuando tenemos animales.- Él le sonrío otra vez. -Sígueme.

Él la llevó a través del cuarto de exámenes por un pasillo y después a un cuarto con perros en la parte posterior. Thea miraba a su alrededor con interés. Ella nunca había estado en el interior de un hospital de animales antes. Había varias jaulas de perros. El gimoteo impaciente venía de la última. Eric la miraba traviesamente. -Tres, dos, uno Él abrió la jaula. Un gran cachorro de labrador salió, meneando la cola frenéticamente. Él era un color hermoso que iba desde el oro profundo en su espalda hasta casi blanco en sus piernas y patas.

- Hey, Bud. - Eric dijo. -Hey, colega; ¿Quién es un buen muchacho?

-Él miraba a Thea solemnemente. –Éste es el perro más mimoso. Thea se derrumbó sobre el suelo de vinilo extendiendo ambos brazos hacia fuera. - Uh… tu vestido- Eric comenzó suavemente, pero el perrito estaba ya en pleno vuelo. Thea lo cogió y él se arrastró encima de ella, con las patas sobre sus hombros, su caliente aliento resoplando en su oído.

- Creo que estoy enamorada. - Thea jadeó, sus brazos llenos por

el dulzor caliente y pesado del dulce perrito. La felicidad la rodeó. Ella no tuvo que intentar combinarse con la mente del perrito; él casi asumió el control prácticamente por la fuerza. Todos sus pensamientos eran buenos, y todo era sobre el presente.

54

LJ Smith - Encantada

Sobre cómo todo olía bien en este minuto, y que bien se sentía que le rascaran detrás de la oreja. Buenos sentimientos, sentimientos felices…. Realmente me gusta este perro calvo… Me pregunto quien de nosotros será el dominante. El perrito la mordió y Thea jugo a morderlo de vuelta.

- Mal; yo soy la lider de la manada. - ella le informó, sosteniéndole

las mandíbulas. Había solamente una cosa extraña. Ella podía ver en la manera en que veía el perrito y no había nada hacia la derecha. Solo un vacío.

- ¿Le pasa algo en los ojos?

- Notaste la catarata. Mucha gente no ve eso enseguida. Sí, él está ciego del ojo derecho. Cuando él este más viejo podrá volver para cirugía.- Eric se sentó cómodamente contra la pared, haciendo muecas. - Tú entiendes de alguna manera a los animales. - él dijo. - ¿Pero no tienes ninguna mascota? La pregunta era apacible, no quería molestar. Thea dijo de forma ausente. - Bueno, generalmente solo son temporales. Los recojo y cuando están curados los devuelvo o les hallo un hogar si ellos quieren ser mascotas.

- Tú los curas.

De nuevo, la pregunta era apacible, pero Thea sentía un poco de sorpresa. ¿Por qué no podría ella sujetarse la lengua alrededor de este chico? Ella miró hacia arriba y se encontró con que él la miraba constantemente y minuciosamente, con sus ojos verdes alertas.

Ella respiró. - Los alimento, los llevo el veterinario si lo necesitan. Entonces espero hasta que estén sanos. Él cabeceó, pero la mirada interrogativa no desapareció. - ¿Nunca has pensado en ser veterinaria? Thea tuvo que mirar hacia abajo. Ella fanfarroneó besando el perrito.

- Uh, no realmente. - ella murmuró en la piel rubia.

- Pero tu tienes un don. Mira, yo tengo un poco de material de la

U.C. Davis. Tienen un gran programa estudiantil y su escuela es una de las mejores en el país. No es fácil entrar, pero tú podrías hacerlo. Se que tu puedes.

-No apostaría por ello. - Thea murmuró. Ella tenía varias manchas dramáticas en su expediente académico, por ejemplo cuatro expulsiones.

Encantada - LJ Smith

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Pero ése no era el problema real. El problema real era que las brujas no eran veterinarias. Ellas simplemente no lo eran.

Podría elegir especializarse en gemas o hierbas o en ropa ritual; en cantos o runas o investigación o amuletos… en centenares de cosas, pero nada enseñada en la U.C. Davis.

- Es difícil de explicar. - Thea dijo. Ella no tenía mucho espacio

para ser sorprendida, o le hubiera sorprendido tener ganas de contarle eso a un humano. - Es solo que mi familia realmente no lo aprobaría.

Quiere que sea otra cosa. Eric abrió su boca, después la cerró otra vez. El perrito estornudó.

- Bueno a lo mejor tu podrías ayudarme con mi solicitud algún

día. - Eric dijo por último. - Estoy intentando hacer las preguntas del

examen y me estoy muriendo. Cotilla, pensó Thea. -Quizá. - ella dijo. En ese momento un timbre sonó a lo lejos pero de forma insistente. Bud ladró.

- Qué… ese es el timbre exterior. - Eric dijo. - Pero nadie debería

estar aquí a esta hora de la noche.- Él se levantó y se dirigió hacia la

parte delantera del edificio. Thea le siguió, sus yemas de los dedos apenas rozaban la cabeza de Bud para controlarlo. Eric abrió la puerta, después se paro sorpresivamente. -¿Rosamund… que haces aquí? ¿Mamá sabe que estas fuera? Algo como un torbellino en miniatura entró en la sala de espera. Era una niña, una pequeña niña con un pelo de estropajo de color arenoso que aparecía debajo de una gorra de béisbol. Ella llevaba una manta azul enrollada, y se podía ver que su expresión debajo del pelo era feroz. - Mamá ha dicho que la señora Curie no estaba realmente enferma, pero lo está. Llama a la Dra. Joan. - Con eso, la niña se marchó a la oficina y descargó la manta azul en el mostrador, apartando un sujetapapeles y algunas tarjetas del recordatorio de la vacunación. -Hey. No.- Cuando ella lo ignoró, Eric miró a Thea. - Uh, es mi hermana Rosamund. Y no sé como ella llego aquí. - Monté en mi bici y quiero que cures a Madame Curie ahora. Bud se alzaba hacia arriba intentando oler la manta azul. Thea lo empujó hacia abajo suavemente. -¿Quién es la señora Curie?

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LJ Smith - Encantada

- La Señora Curie es un conejillo de Indias- - Eric dijo. Él tocó la manta. - Roz, la Dra. Joan se ha ido. Está fuera de la ciudad en una conferencia. La expresión feroz de Rosamund nunca titubeó, pero su barbilla comenzó a temblar.

- Vale, escucha. Le echaré una ojeada a la señora Curie ahora,

para ver si veo algo. Pero primero tenemos que llamar a mamá y decirle que esta viva.- Él llegaba para el teléfono.

- Me llevare a Bud atrás. - Thea dijo. - Pienso que él piensa que la

Señora Curie es la comida.- Ella llevó al perrito a la habitación de atrás

y lo persuadió con una promesa de acariciarlo más adelante.

Cuando ella volvió a la oficina, Eric estaba inclinado sobre un pequeño conejillo de Indias marrón y blanco. Él parecía frustrado.

- Bien, hay algo mal con ella creo. Ella parece más débil que de normal y un poco apática. Él apartó repentinamente su mano detrás con un grito.

- No demasiado apática. - él dijo, viendo la sangre que manaba

de su pulgar. Él lo limpió con un pañuelo y se inclinó sobre el conejillo de Indias otra vez.

- Ella está de mal humor. - Rosamund dijo. - Y no está comiendo bien. Te dije ayer que estaba enferma.

- No, lo hiciste. - Eric dijo tranquilamente. - Tú me dijiste que ella estaba cansada de vivir bajo un patriarcado.

- Bien, ella esta cansada. Y esta enferma. Haz algo.

- Niña, yo no se que hacer. Espera.- Él se inclinó más cerca del pequeño animal, murmurando a si mismo. - No está tosiendo… así que no es un catarro. Sus nodos linfáticos están bien… pero sus articulaciones parecen hinchadas. Ahora, eso es raro. Rosamund lo miraba, sus ojos verdes llenos de confianza. Unos ojos como los de Eric, Thea se dio cuenta. Ella extendió el brazo con delicadeza y solo toco la piel suave del conejillo de indias con sus dedos. Su mente llego con delicadeza también. Los pensamientos del asustado animalito. Al conejillo de Indias no le gustaba estar ahí, quería el aserrín de su jaula, quería seguridad. A ella no le gustaba el olor a clínica, no le gustaba para nada, los extraños dedos que bajaban del cielo.

Encantada - LJ Smith

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Hogar, nido, ella pensaba. Y entonces, algo extraño. Un concepto en vez de un olor y una imagen. La señora Curie se imaginaba comiendo algo… algo crujiente y un poco ácido. Comer y comer y comer. -¿Hay algo que realmente le guste comer? - Thea pregunto dudosa. ¿Algo parecido a la col? Eric parpadeó, después se enderezó como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Sus ojos verdes miraron fijamente los suyos. -¡Eso es! ¡Eres brillante! - ¿Qué pasa? - Lo que has dicho. ¡Tiene escorbuto! -Él corrió fuera de la oficina

y volvió con un libro grueso lleno de dibujos pequeños. - Si aquí está,

anorexia, letargo, articulaciones hinchadas… tiene todos los síntomas.- Él pasó las páginas febrilmente y después dijo triunfante. - Todo lo que tenemos que hacer es darle algunos de esos vegetales, o quizá

a un poco de ácido ascórbico en su agua.- ¿El escorbuto no eran una enfermedad que los marineros acostumbraban a tener? ¿Cuándo iban

en viajes largos sin las frutas frescas o vegetales? Y el ácido ascórbico

era…

-¡Vitamina C! -¡Sí! Hace calor y tenemos agua dura en casa, eso podría agotar

la vitamina C en su dieta. Pero es fácil de arreglar. - Después Eric miró

a Thea y sacudió su cabeza asombradamente. -He estado estudiando

por años, además del trabajo aquí, y tú apenas miras el animal y sabes lo que es. ¿Cómo haces eso?

- Ella le preguntó a la señora Curie. - Rosamund dijo rotundamente.

Thea le dedicó una precavida mirada. ¿Como es que esta familia es tan observadora? – Ja, ja. - ella dijo, su voz ligera.

- Me agradas. - Rosamund dijo tan rotundamente como antes. - ¿Ahora donde puedo conseguir algo de col?

- Echa un vistazo al refrigerador de atrás. - Eric dijo. - Si no hay nada, siempre podemos utilizar la vitamina en gotas. Rosamund trotó. Eric la miró, abiertamente encariñado.

- Ella es una niña interesante. - Thea dijo.

- Ella es un genio. También la militante feminista más pequeña del

mundo. Ella a demandando a los excursionistas locales, sabes. Ellos no la dejaron entrar, y la niñas excursionistas no hacen excursiones. Hacen macramé.

Thea lo miraba. -¿Y qué piensas de eso?

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LJ Smith - Encantada

- ¿Yo? La llevo a la oficina del abogado siempre que mamá no lo hace. Supongo que se le terminará pasando. Además, ella tiene razón. Tan simple como eso, pensó Thea. Ella miró a Eric mientras doblaba la manta azul, y lo oyó una voz en su mente como la voz de un presentador describiendo el premio de un juego. Ahora. Mira a este chico. Es tierno pero intenso. Valiente. Profundamente perspicaz. Tímido pero con un sentido del humor travieso. Él es listo, él es honesto, él es un amante de los animales.…. Él es humano. No importa. Ella era sensación buena, extraña. Como si ella hubiera estado respirando demasiada raíz de yemonja. El aire parecía dulce y pesado y hormigueaba de alguna manera, como si estuviera atada con una electricidad tropical. -Eric… Y ella de pronto le estaba tocando la parte posterior de su mano. Él soltó la manta inmediatamente y giró su mano para unirla con la suya. Pero él no la miraba. Él todavía miraba fijamente el escritorio de oficina. Su pecho levantado. -¿Eric? - Pienso a veces que si parpadeo, vas a desaparecer. Oh, Eileithyia, pensó Thea. Oh, Afrodita. Estoy en un terrible problema. La cosa era que era terrible y maravilloso. Ella se sentía torpe y enormemente segura al mismo tiempo, asustada de la muerte y no asustada ante nada. Y lo que ella quería era muy simple. Si él solamente sintiera lo mismo, todo estaría bien. -Yo no puedo imaginarme una vida sin ti nunca mas, pero tengo miedo de que te vayas. - Eric dijo, todavía mirando la computadora sobre el escritorio. Entonces él se giró hacia ella. - ¿Estas enojada? Thea negó con la cabeza. Su corazón amenazaba con salirse de su cuerpo. Cuando ella se encontró con su mirada fue como si algún circuito se hubiera cerrado. Estaban conectados ahora, y juntos como si Afrodita misma los reuniera en sus brazos. Y entonces todo fue cálido y maravilloso. Mejor que sostener al perrito, porque Eric podría sostenerla a ella también. Y las emociones

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del miedo que habían sentido parecían de alguna manera estallar como fuegos artificiales y sentir de nuevo regocijo. Su mejilla estaba contra la de Eric. Ella nunca había sentido antes una cosa tan fantástica. La mejilla de Eric era lisa y firme y ella estaba segura aquí, amada aquí. Ella podría descansar así por siempre. La paz la llenaba como el agua fresca. Eran dos pájaros juntando sus alas.

Los cisnes se acoplan de por vida… y cuando ven a su compañero, ellos lo saben, ella pensó. Eso es lo que sucedió en el patio. Nos conocíamos el uno al otro; era como si cada uno pudiéramos ver el alma del otro. Una vez que tu ves en el alma de alguien, estas atado para siempre. Sí, y existe una palabra para eso en el Mundo de la Noche, dijo parte de su mente, intentando destrozar su paz. El principio de las almas gemelas. ¿Estás intentando decir que tu único amor es un ser humano? Pero Thea no se podía asustarse, no ahora. Ella se sentía aislada del Mundo de la Noche y del mundo humano también. Ella y Eric formaban su propia realidad; y era suficiente estar aquí, respirar y sentir su respiración, sin la preocupación del futuro… Una puerta crujió y una ráfaga de aire fresco inundó el interior. Los ojos de Thea se abrieron de golpe. Y después su corazón dio una sacudida terrible y comenzó a hacer un ruido sordo y doloroso. No era la puerta a través de la cual Rosamund había pasado. Era la puerta principal, que Eric debía de haberse dejado abierta. Y Blaise estaba allí de pie en la sala de espera.

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LJ Smith - Encantada

Capítulo 7

Traducción Lizbeth y Beleth.

T e he estado buscando por todas partes. - Blaise dijo. - Tuve que llamar a la señora Ross para descubrir que estabas aquí.

Su pelo negro estaba salvaje y revuelto, cayendo sobre sus hombros. Ella se había quitado su corbata roja y había desabrochado el botón superior de su vestido. Tenía cierto color en sus mejillas y una luz oscura en sus ojos grises. Ella parecía extremadamente hermosa y muy, muy bruja.

Thea y Eric se habían separado y Thea tenía la sensación que ambos se habían ruborizado.

Eric dijo. - Um. Heh.- Mientras que Blaise lo

examinaba, él cogió la manta azul y comenzó a doblarla. -¿Uh, puedo mostrarte el lugar?

- No me importan mucho los animales a menos que hayan sido hechos carne picada.- Blaise examinó el cuarto con una mano en su cadera. Oh, ella estaba de un humor fabuloso. Las palmas de Thea estaban húmedas. Ella no estaba segura de qué pensaba Blaise del abrazo mientras ella caminaba adentro… pero Thea suponía que Eric iba delante, ¿o no? Su mirada se posó en el Kleenex embadurnado con la sangre de Eric. Discretamente, ella lo alcanzó y lo arrugó en su mano.

- Asi que te marchaste del baile. - ella le dijo a Blaise. - Donde

está

¿Sergio? ¿Kevin? ¿Algún otro?

había sido realmente la cita de Blaise de esta noche?

- Solo estábamos

-

-¿Quién

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- No hay baile. - Blaise dijo. -Ellos lo cerraron. Dejaron a Randy - el

siempre ha sido una patada en el estómago. - Entonces su cara cambió; ella centelló y puso una sonrisa dulce. -¿Y quién eres tu, querida?

En el umbral al pasillo, Rosamund regresaba, con la señora Curie agarrada contra su pecho. Ella no dijo una palabra, pero sus ojos verdes hostiles nunca dejaron de mirar a Blaise.

- Uh, lo siento. - Eric dijo. - Ésa es mi hermana. Es tímida.

- Así que esto es un asunto de familia. - Blaise dijo. - Que lindo. Thea dijo. - Pienso que es hora de irnos a casa.- Ella necesitaba hablar con Eric, pero a solas, no con una bruja sospechosa que los miraba continuamente. Ella echó un vistazo a Eric, sintiéndose un poco tímida. Él la miraba igual.

- Bien, te veo en la escuela.

- Si.- Él sonrió repentinamente. -Sabes, eso es algo más que quería mencionar. Si piensas ir a Davis, debes matricularte en zoología. Es una buena clase.

- Um- lo veré.- Ella era consciente de que Blaise la miraba.

Pero afuera, todo lo que Blaise dijo fue. - Lamento si fui grosera. Pero te he estado buscando por todos lados, así que podría decirte lo mal que lo estuve pasando. - ella sacudió su pelo de color medianoche hacia fuera con una sonrisa encantadora; - Es tan divertido ser una perra cuando quieres serlo. Thea suspiró, después se detuvo en seco. - ¡Blaise, el coche! El Porsche gris plateado de Kevin se veía como si hubiera estado en una guerra. El parachoques estaba derrumbado, la puerta del pasajero estaba destrozada, y el parabrisas estaba agrietado.

- Tuve unos pocos problemas. - Blaise dijo tranquilamente. - Todo

esta bien, conocí a un chico hoy llamado Luke Price, que tiene un Maserati.- Ella miraba a Thea, después agregó. - ¿No lo desapruebas, o si? ¿Que trate a los seres humanos de esta forma?

- No claro que no. Solo que no quiero ser expulsada de nuevo.

- No es ilegal tener un accidente. Aquí, tienes que entrar por el lado del conductor ahora. Ella condujo, no pareciendo tomar ninguna dirección en particular. Thea se sentó reservada, extremadamente consciente de examinar el reparto a su manera de vez en cuando

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LJ Smith - Encantada

- Así que. - Blaise dijo en el último en su voz más sedosa. - ¿Lo conseguiste? -¿El qué? -No sea chistosa.

Thea tendió su mano con el Kleenex arrugado en su palma. - No llené el frasco; eso era ridículo. Pero utilicé mi ingeniosidad y conseguí bastante.

- Hmm.- Los dedos de Blaise repicaron, con las uñas pintadas

de color sangre, acariciaron el delicado tejido. Sobresaltada, Thea se lo arrebató y el Kleenex se rasgó. Ella terminó con solamente una esquina.

-Hey.

- ¿Cuál es el problema? Solo lo quiero para guardarlo en un lugar seguro. - Blaise dijo suavemente. - ¿y como fue todo lo demás?

- Muy bien. - Thea dijo. Sus palmas estaban húmedas, pero ella

consiguió mantener su voz airosa. - Pienso que el esta prendado de mí. - ella agregó, intentando imitar los tonos más lánguidos y mas arrogantes de Blaise.

- ¿OH, en serio? -Habían acabado en el arcén, lo que significaba que el coche ahora molestaba al tráfico. La luz neón destacó la media sonrisa en los labios de Blaise. -¿Y que era eso acerca de Davis?

- Nada. Es donde él va a ir a la universidad, así que por supuesto el quiere que vaya con el.

- Él está pensando ya en el futuro. Bien, eso fue trabajo rápido. Felicidades.

A Thea no le gusto la forma en que lo dijo. Más que nunca, ella quiso proteger a Eric contra Blaise, pero ella no estaba segura de cómo hacerlo. Dependía de cuánto sospechara Blaise.

- Sabes, pienso que eso es lo más divertido. - Blaise continúo

recordando. - Los muchachos humanos son todos diferentes. pero al final, son todos iguales. Y cuando ellos se dan completamente, tu casi puedes oírlo. Hay un ‘pop.’ Como un globo rompiéndose.

Thea tragó, mirando fijamente el enorme león dorado delante del Gran Hotel MGM. Sus ojos verdes le recordaron a Eric. -¿De verdad? Suena interesante.

- Oh, lo es. Y después del pop, apenas se desploman, y todo lo

que son, su ser entero, se derrama un poco en esa hemorragia interna.

Encantada - LJ Smith

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Y después de eso, por supuesto, son inútiles. Como un ciervo que es demasiado viejo para tener pareja. Ellos están acabados.

- Que lindo.

-Sabes, pienso que Eric está listo para ese estallido. Él está enamorado de ti; Podría ver eso. Pienso que es hora. Thea se sentó. Una chica vampiro, usando un vestido con un diseño de una rosa negra, roscó su manera con tráfico parado. Finalmente, Thea dijo. - Blaise… - ¿Cuál, es tu problema? ¿Tienes dificultades con eso? ¿Eres un poco suave con él, quizás? ¿Estas un poco encariñada con él?

– Blaise…. -¿Estas enamorada de él? – Thea se estremeció, y la pregunta

anterior pareció vibrar en el aire. Al final ella susurró. - No seas

ridícula.-

-Y no trates de engañarme. Recuerda con quién estás hablando. Conozco esa mirada que le dedicas a los animales. Vi la manera en que lo agarrabas. Thea se sentía desesperada. No era solo Blaise de quién ella tenía miedo ahora. La ley del mundo de la noche no podía ser más clara sobre la penalidad por amar a un ser humano. Muerte. No sólo para ella, sino para Eric, también. Había solamente una cosa que Thea podía hacer. Ella se giró y miró a su prima directamente. - Está bien, Blaise, tú me conoces. Hemos sido siempre como hermanas, y sé que independientemente de cómo actúas, tú todavía me quieres.

- Por supuesto que lo hago. - Blaise dijo impacientemente, y Thea

se dio cuenta de que eso era parte del problema. Bajo la luz cambiante de los pilares de neón del hotel Bally, ella podría ver que los ojos de Blaise estaban húmedos. Ella estaba asustada por Thea y enojada por estar asustada. Thea agarró la mano de su prima. -Entonces tienes que escucharme.- Era una súplica desnuda. -Blaise cuando yo conocí a Eric, algo sucedió. No puedo explicarlo, ni siquiera puedo describirlo realmente. Pero hubo una conexión. Y sé esto va a sonarte como una locura, y sé que no te va a gustar, pero…. - Ella tuvo que pararse para respirar. - Blaise, y si encontraras tu alma gemela, y esa persona fuera todo lo que te dicen que no debes amar

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LJ Smith - Encantada

Ella se detuvo otra vez, esta vez porque Blaise se había quedado congelada. Por un momento ambas solo estaban sentadas, y entonces, muy lentamente, Blaise retiro la mano de Thea.

- ¿Has encontrado… a tu… alma gemela? - ella dijo.

El calor brilló en los ojos de Thea. Ella nunca se había sentido tan sola. -Eso creo. - ella susurró Blaise se dio la vuelta para hacer frente al parabrisas. La luz púrpura brilló en su pelo negro. -Esto es más serio de lo que pensaba. Los miedos sobrevolaron. -¿Pero me ayudarás? Blaise golpeó ligeramente con sus dedos delgados el volante algunas veces. Finalmente ella dijo. - Claro que te ayudaré. Tengo que hacerlo. Somos como hermanas yo nunca te abandonaría cuando estás en problemas.

Thea se sentía tan aliviada que casi estaba mareada. Paradójicamente, eso hizo que llorara más. -He estado tan asustada…. Desde que sucedió, he estado intentando entender cosas.- Ella hipaba. Blaise la miraba otra vez, sonriendo, los ojos grises brillan extrañamente. -¿Blaise? – -Voy a ayudarte. - Blaise dijo, todavía sonriendo. - Consiguiéndolo para mí misma. Y entonces le mataré por poner a mi hermana en peligro. Hubo un momento cuando todo dentro de Thea se quedó absolutamente quieto y en el instante siguiente estalló todo en caos.

- Nunca. - ella dijo. - ¿Me oíste, hermana? Nunca.

Blaise permanecía en calma, conduciendo. - Se que piensas que no es lo mejor ahora. Pero un día me lo agradecerás. - Blaise, escúchame. Si le haces cualquier cosa a él, si tu lo lastimas es a mí a quien estarás lastimando.

- Tu lo superaras.- En la luz del arco iris de la Riviera, Blaise

parecía alguna diosa antigua del destino. - Es mejor lastimarte un poco ahora que se ejecutada después. Thea estaba tan enojada que se sacudía. Tan enojada que cometió un error. Si ella seguía discutiendo sobre lo mismo, ella pensó más adelante, Blaise podría eventualmente comenzar a escucharla. Pero ella estaba tan furiosa y aterrorizada y lo soltó. - Bien, no pienso que puedas hacerlo. No pienso que tú puedas quitármelo a mí aunque lo intentes.

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Blaise la miró fijamente, como si atrapara de una vez las palabras perdidas. Entonces ella hizo su cabeza para atrás y rió.

- Thea. - ella dijo. - Puedo tomar el chico de cualquiera. En

cualquier momento, cualquier lugar, cualquier manera de la que quiera. Eso es lo que hago.

- No esta vez. Eric me ama, y no puedes cambiar eso. Tú no puedes tomarlo.

Blaise puso una sonrisa secreta. Pero ella dijo solamente una palabra mientras que ella dio vuelta en la franja y sobre las calles obscurecidas otra vez.

- Mírame hacerlo.

Thea no durmió bien. Ella se la paso viendo la cara de Randy Marik, y cuando ella soñaba, se volvía la cara de Eric, con sangre rayada y los ojos vacíos. Ella despertó para ver al sol inundar su cuarto. Era un dormitorio con dos espacios diferentes. Un lado era bastante limpio y adornado en tonos azules pálidos y verdes primavera. El otro lado era sucio y estaba adornado con un color, el color principal, el que provocaba las emociones, que significaban la pasión y el odio. El rojo.

Y usualmente Blaise estaba en ese lado debajo su colcha roja de terciopelo de Ralph Lauren, pero esta mañana ella ya se había ido. Un mal presagio. Blaise se levantó solamente temprano por una razón. Thea se vistió y fue abajo cuidadosamente. La tienda estaba vacía a excepción de Tobías que se sentaba melancólicamente en su lugar, generalmente al lado de la caja registradora. Él gruñó cuando Thea dijo hola y continúo mirando fijamente la pared, una mano que agarraba su pelo marrón rizado. Deseando, indudablemente, estar afuera el fin de semana como otros chicos de diecinueve años. Thea entró al taller. Blaise estaba sentaba en la mesa larga, con auriculares y tarareaba para sí misma. Algo estaba extendido delante de ella. Thea acechó de cerca. Ella pudo ver enseguida que era hermoso. Blaise era un genio en crear joyería, la mayor parte se basada en diseños antiguos. Ella hacía los collares de abejas y mariposas, flores que se torcían en espiral, serpientes, delfines saltando. Era… todo mágico, todo vivo, todo feliz.

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LJ Smith - Encantada

Aquí era adonde el verdadero genio salía a la luz. Blaise puso cada elemento de las piezas con un propósito en mente. Las gemas habían sido elegidas para realzarse cada una de ellas: rubí para el deseo, ópalo negro para la obsesión, topacio para el deseo vivo, granate para el calor. Y asteria, la forma de humo gris de zafiro con una estrella de seis picos. La piedra de Blaise, del color de sus ojos. Blaise los coloco flojos. Pero su magia no estaba solo en las gemas. Estaba entretejid en cada pedazo de la hierba, en los compartimientos minúsculos que se podían llenar de las pociones o de polvos. Ella podría arrasar literalmente en la joyería de brujería. Incluso el diseño mismo podía ser un hechizo. Cada línea, cada curva, cada vástago de la flor podría tener un significado, podría hacer que el ojo siguiera un patrón que fuera tan poderoso como cualquier símbolo remontado en el piso en tiza. Solo con mirar la pieza podría hechizarte. Ahora Blaise trabajaba en un collar para dejarte fuera de combate. Thea podía verlo tomar de forma. Blaise utilizó el método perdido de la cera de la fabricación de la joyería, que significó que ella talló sus pedazos en cera azul tiesa antes del bastidor ellos en plata o cobre u oro. Lo qué ella ahora tallaba era impresionante. Para detener el corazón. Una obra maestra intrincada que iba a tener el mismo efecto que la faja mágica de Afrodita que significó que ningún hombre iba a poder mirarla sin caer en el hechizo. Y ella tenía algo de la sangre de Eric. El ingrediente vital que significaba que tenía poder para personalizar este encanto para él. Lo único bueno era que Blaise tardaría algunos días en acabar este pedazo. Pero una vez que estuviera hecho… Eric no tendría ninguna oportunidad. Thea retrocedió, sin saber y sin importarle si Blaise la había visto. Ella se dirigió a ciegas hacia su dormitorio. Ella y Eric eran almas gemelas. Pero Blaise era, en cierto modo, Afrodita. ¿Y quién podía resistir eso? -¿Qué es lo que voy a hacer? Ella tenía un poco de la misma sangre de Eric en la esquina del pañuelo. Pero ella nunca podría igualar a Blaise en crear encantos de amor. Blaise tenía años de experiencia y un talento natural que dejaba a cualquiera en polvo.

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Tengo que pensar tan en algo más.Algo para alejarla de conseguirlo a el. Para protegerlo…. Thea se enderezó. No puedo. Es demasiado peligroso. Los hechizos que convocan no son para las doncellas. Incluso el círculo íntimo tiene que tener cuidado con eso.

Pero la abuela tiene los materiales necesarios. Sé que ella lo hace. He visto la caja. Puede matarme incluso por intentar. Una serenidad impar vino de ella. Si ella concentrara en eso, en el riesgo, ella se sentía mejor que si pensaba en qué diría abuela si la descubriera. No tenía miedo de hacer frente al peligro por Eric. Y mientras ella pensara en eso, podría bloquear el pensamiento de que su idea no era sólo peligrosa, pero incorrecta. Esta vez ella casi bajó las escaleras como si caminara dormida. Con calma y distanciada. -¿Tobías, donde está la abuela? Él levantó su cabeza una pulgada. – Ha ido a ver a Thierry Descouedres, algo sobre su tierra. Me dijo que fuera y la recogiera en la noche. Thierry era un vampiro y un señor de la noche. Él poseía mucha tierra al noreste de Las Vegas ¿pero qué tenía que ver la abuela con eso?

No importaba. Lo importante era que la abuela no regresaría durante el día. -¿Bueno, entonces, por qué no sales y te diviertes algo? Yo puedo cuidar de la tienda. Tobías la miraba con los ojos azules deslumbrado y entonces su cara redonda se encendió. -¿De verdad? ¿Tú harías eso? Podría besarte. Deja que vea, iré a visitar a Kishi…, no mejor a Zoe…, quizá a Sheena. … Como todos los brujos, él era enormemente demandado por las brujas de la ciudad. Todavía murmurando, él comprobó su cartera, agarró las llaves del coche, y cabeceó en la puerta como si Thea pudiera cambiar de opinión en cualquier segundo. - Volveré a tiempo para recogerla, te lo prometo. - él dijo precipitado y estaba fuera de la puerta.

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LJ Smith - Encantada

En el instante en que él se fue, Thea le dio vuelta al letrero de la puerta y puso cerrado, cerrándola, y se fue de puntillas hasta el mostrador. Estaba en el estante más bajo y cerrado, un cofre de hierro que parecía tener quinientos años de antiguedad. Thea lo levantó con esfuerzo, era pesado. Con sus dientes cerrados fuertemente y sus ojos fijos en la cortina que separaba el almacén del taller de la abuela, ella se tambaleo hacia las escaleras. Ella hizo dos otros viajes abajo para recolectar los materiales. La cortina nunca se revolvió. Al final, ella fue al dormitorio de la abuela. En un clavo cerca de la cabecera había un anillo pesado con docenas de llaves. Thea lo cogió. Volvió a su dormitorio ella cerró la puerta y puso una toalla por debajo para que Blaise no oliera el humo. Vale, ahora deja consigo abrir esta cosa. Ella se sentó con las piernas cruzadas en el suelo delante del cofre. No fue difícil hallar la llave adecuada para abrir la cerradura, había que buscar la llave de más vieja del aro. Cupo perfectamente y el cofre se abrió. Dentro había una caja de bronce, y en el interior una caja de

plata.

Y en el interior de la caja de plata había un libro antiguo amarillento, con páginas frágiles, y una pequeña mancha verde con de y cintas que aseguraban su cierre. Había también treinta o cuarenta amuletos. Thea cogió uno y lo examinó. Un mechón del pelo rubio había sido torcido y tejido en forma de nudo, y entonces sellado de esa forma con un pedazo redondo de arcilla. La arcilla era roja oscuro terrosa, y Thea la tocó. Había sido hecho con fango - y con la sangre de una bruja. Un Círculo entero había trabajado probablemente en esto durante semanas: poniendo la sangre, cantando, mezclándola con los ingredientes secretos, cociéndola al horno en un fuego ritual. Estoy tocando a una bruja, pensó Thea. La esencia de alguien que lleva muerta cientos de años. La muestra cabalística estampada en el frente del amuleto estaba supuesta para demostrar quién era la bruja. Pero las porciones de los pedazos de arcilla estaban tan usadas que Thea no podría distinguir ningún rastro de símbolo alguno. No te preocupes. Busca una descripción de alguien en el libro, y después empareja el amuleto a ella.

Encantada - LJ Smith

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Ella pasó las páginas frágiles del libro cuidadosamente, intentando leer la escritura descolorada. IX U Sihnal. Annie Butter, Markus Klingelsmith…no, ellos sonaban muy peligrosos, hudo Cagliostro quizás. Pero no quería realmente a un alquimista. Dm Ratih, Omiya Inoshishi… espera un minuto. Phoebe Garner. Ella exploró la página en Phoebe con impaciencia. Una muchacha apacible de Inglaterra que había vivido antes del tiempo en que las quemaban y había tenido familiares. Ella murió joven de tuberculosis, pero había sido considerada una bendición por cada uno que la había conocido, incluso humanos que apreciaron su capacidad de desviar encantos de su aldea. Los aldeanos humanos habían estado de luto en su sepulcro. Perfecto, pensó Thea. Entonces, ella comenzó a rebuscar a través de los amuletos, buscando uno con el mismo símbolo impreso en la arcilla que el libro demostraba en el nombre de Phoebe. ¡Allí estaba! ¿Ella acunó el amuleto adentro de su palma? el pelo de Phoebe había sido castaño y muy fino. Vale. Ahora el fuego. Tuvo que ser hecho a partir de roble y de ceniza, las dos clases de madera que habían sido quemadas para cocer al horno la arcilla. Thea puso los palillos secos en el tazón largo de bronce de la abuela y encendiéndolas. Ahora agregar las virutas de la cuasia, cardo bendecido, raíz de mandrágora. Ésos estaban para aumentar la energía general. La magia verdadera estaba en la botella minúscula que había sido tallada de una pieza única de la malaquita. Era la poción que convocaba, y Thea no tenía ninguna idea en absoluto de que había ahí. Ella cavó en la cera con sus uñas hasta que el corcho se. Entonces ella se detuvo brevemente, sus manos temblaban con cada latido. Hasta ahora, ella había examinado solamente cosas que no debía:

malo pero perdonable. Ahora ella iba a encender un fuego prohibido… y eso no era perdonable. Si los ancianos descubrían lo que ella había hecho…. Ella retiró el corcho.

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