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TEORÍA DEL ESTADO JUSTO Y DEL FILÓSOFO GOBERNANTE

El principal objetivo de la filosofía de Platón, según dice en la Carta VII, es


alcanzar la sociedad justa. Además hay que recordar que el diálogo que
estudiamos sobre Platón se titula “ República” o sobre la Justicia. Se considera
que el tema a tratar en el libro es principalmente el de la justicia. Y justicia
entendida como equilibrio entre las partes del alma, entre los grupos sociales y
en el reconocimiento de la armonía o estructura del Universo, de la realidad. En
el ámbito de la sociedad humana debe haber equilibrio entre sus miembros y
este se consigue conociendo en qué consiste la justicia en realidad.

Cabe resaltar además que el título en griego del libro es “Politeia”. Al traducirlo
por República no estamos siendo fieles a su sentido original en castellano. Sí
en latín. De Res Publica o Sobre los asuntos públicos sería la traducción
correcta y que nos indica más fielmente el sentido de esta obra de Platón. En
griego si tenemos en cuenta que “pólis” significa ciudad, entonces podemos
deducir que “politeia” tiene que ver con lo relativo a los asuntos de la “pólis” , la
ciudad. Los asuntos públicos y que interesan a todos los ciudadanos.

La justicia y el buen gobierno de la ciudad es en definitiva lo que se estudia


aquí. Pero no el buen gobierno entendido al modo de los sofistas. Para los
sofistas el buen gobierno es aquel que logra el poder y se mantiene en él.
( EMPIRISMO o REALISMO POLÍTICO)Lograr orden en la ciudad , lograr
equilibrio, lograr justicia, serán una cuestión secundaria. Lo justo vendrá
determinado por aquello que digan los propios gobernantes ( justicia es aquello
que dice el más fuerte, según el sofista Trasímaco) o por el acuerdo o pacto
alcanzado por todos los ciudadanos ( convencionalismo de Protágoras). La
idea es alcanzar un acuerdo o pacto acerca de lo justo y a partir de ahí vivir en
sociedad. Cada grupo humano tendrá un concepto de lo que es justo y esto no
podrá ser válido para todas las ciudades , sino para unas sí y otras no.

A esta posición se opone Platón de un modo claro. Lo justo no puede depender


de lo que digan unos pocos hombres o de lo que diga el que manda. No
aceptamos ni gobiernos tiránicos ni democráticos. Sólo aceptamos que quien
tenga un auténtico conocimiento de la justicia y el bien sea quien gobierne.

Además hay que tener en cuenta otra cosa. Para los sofistas el gobierno
constituido tiene como finalidad mantener el orden social, permitir la vida en
grupo, pero no considera que la vida social pueda perfeccionar a los hombres.
Como mucho se considera que se puede mitigar el conflicto entre los hombres.
En cambio la finalidad de la vida en sociedad para Sócrates y Platón DEBE ser
la de perfeccionar al ser humano. Los valores compartidos en la ciudad, el
comportamiento correcto como ciudadano, vivir de acuerdo con la justicia
entre los hombres les hacen ser MEJORES personas. La finalidad utópica de
este planteamiento es algo claro. Al hombre no le basta con sobrevivir, tiene
que vivir y perfeccionarse.

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Cuando Platón plantea su proyecto político afirma de modo claro que está
hablando de una ciudad que no existe o que haya existido y que
probablemente no vaya a existir jamás. Pero que es necesaria para evitar que
el seguir los intereses del poder derive en un realismo político que impida
criticar el gobierno de los poderosos. Si no hay valores morales claros y
objetivos ( RELATIVISMO), entonces no hay criterios para decidir entre la
práctica política buena y mala. Y entonces el poder sólo tiene como finalidad
seguir manteniendo su estatus.

Lo ideal sería que los gobernantes no siguieran intereses personales, sino que
se dirigieran a la política sólo con el objetivo de lograr lo mejor para todos los
ciudadanos. De este modo los gobernantes se perfeccionan, tienen un
comportamiento correcto Para conseguir esto ya hemos visto el importante
papel que tiene la educación. El gobernante ha de conocer la verdad y el bien,
y aquellos que tienen más capacidades son a los ue se educa para alcanzar el
gobierno.

¿ Podemos aceptar que en una sociedad la justicia sea aquello que conozcan
los que han sido educados para ello? ¿ Es posible alcanzar un concepto de
justicia único? En todas las sociedades hay diferentes tipos de personas. En la
Atenas de la época de Platón vivían unas 400.000 personas, de las cuáles
40000 podían intervenir en política ( se dejan fuera a mujeres , esclavos y
metecos). Al estar en un modelo de ciudad-estado y no en un estado-nación
vemos que, aun siendo una ciudad numerosa para la época , no se reproducen
als condiciones de los estados actuales , con millones de personas. Es
evidente que entre 400.000 personas aparecen diversas concepciones de lo
que es la justicia, aunque sería una sociedad más cerrada que la nuestra.

El problema que se plantea Platón es que si hay diferentes concepciones de


justicia , hay conflictos, y si hay conflictos hay desequilibrios en el estado. Pero
el más alto grado de justicia para Platón es la propia idea de equilibrio en la
ciudad. Por tanto los diferentes grupos particulares deben dejar de lado sus
intereses. La justicia es aquello que conoce el gobernante , y es independiente
de lo que cada grupo piensa. No puede haber una justicia para los
pescadores, otra para los zapateros, otra para los soldados... necesitamos una
concepción de justicia común.

EJEMPLO

Esto es aún más difícil de lograr en nuestros estados – nación en la actualidad.


Y el problema que se plantea es que hay diferentes culturas, nacionalidades y
religiones en los países en la actualidad, según el filósofo John Rawls. El
multiculturalismo ( diversos grupos humanos , diversas lenguas, diversas
costumbres) puede hacer que por ejemplo los judíos consideren justa una
cosa, los cristianos otra, los ateos otra, etc. El deber en las sociedades ha de
ser garantizar los derechos de todos sin privilegiar un punto de vista
determinado sobre la justicia. La justicia ha de ser un concepto abstracto y los

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ciudadanos deben renunciar a sus privilegios de clase social o raza. Antes que
clase social o raza son CIUDADANOS.

Con esta explicación se entiende mejor el hecho de que para Platón la justicia
esté en un plano tan abstracto. No podemos definirlo más que como el
equilibrio entre las clases sociales y las partes del alma. Si concretamos más,
entonces entramos en el terreno de los intereses particulares. Y la propia
justicia que queremos alcanzar desaparece. Lo mismo sucede con la idea de
bien. El bien no ha de ser lo que cada uno quiere, ha de ser el bien común, la
capacidad de renunciar a los propios privilegios para lograr que toda la ciudad
sea mejor. Eso es , en definitiva, ser buen ciudadano.

A partir de aquí lo que Platón defiende es que cada clase social se dedique a
su labor propia con miras al interés del estado, del conjunto de la ciudad. Por
eso Platón planifica:

– La organización y la vida de la clase gobernante


– La educación de los futuros gobernantes, que seguirán las ideas de bien
y justicia y no desearán riquezas.

De hecho los gobernantes y los guardianes vivirán bajo una especie de


propiedad común de las posesiones. No tendrán riquezas y se les
proporcionará lo suficiente para vivir. Sólo se permitirá tener posesiones a los
productores, a la clase más baja. Al tender a seguir su parte del alma
concupiscible o desiderativa obtienen más satisfacción de estas cosas. Pero en
general ninguna clase social deberá poseer excesivos lujos y riquezas. Además
los gobernantes y guardianes no tendrán familias, pues ya sabemos que uno
de los mayores problemas para el gobierno justo es la familia ( o bien cuando
se dan oligarquías y gobiernan familias ricas, o en tiranías, donde los familiares
del tirano tienen privilegios o incluso en democracia).

El filósofo-gobernante es para Platón el que ha acabado el proceso educativo y


tras aprender matemáticas y dialéctica ha descendido a la ciudad-caverna para
gobernar en distintos cargos menores durante 15 años. Vemos que el filósofo-
rey tiene conocimientos teóricos pero también prácticos. No es alguien que
está fuera de la realidad concreta, sino alguien que aplica sus conocimientos
teóricos y prácticos al buen gobierno ( de los 35 a los 50 el futuro filósofo-rey
hace política).

Para mostrar cómo ha de ser este filósofo Platón utiliza la metáfora del
CAPITÁN DEL BARCO. En la democracia sucede como en algunos barcos
que están dirigidos por un mal capitán. Hay políticos demagogos que obtienen
el poder por manipulación de la masa. Pero una vez en el poder, no tienen los
conocimientos suficientes para dirigir el Estado, lo hacen mal, y la masa los
quita de su puesto. Es como los motines en los barcos. El mal capitán que no
dirige bien el barco, que no lleva bien el timón por tener mala vista, mal oído y
por no conocer los vientos y las costas lo único que logra es que la tripulación

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se rebele. Pero los marineros acaban emborrachándose y peleando entre ellos
y finalmente el barco es aún peor dirigido y no llega a su destino.

Esta idea está muy relacionada también con la idea de degeneración de


sistemas políticos. Según Platón hay cinco clases de constituciones
políticas: la aristocracia (el gobierno más justo), y cuatro deficientes:
la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía. El mejor estado, el
aristocrático propuesto en República, ( basado en el gobierno de los
filósofos que trabajan por amor a la verdad según la parte racional del alma)
se puede corromper porque se procree en momentos no propicios1.
Entonces nacerán niños que llegarán al gobierno siendo fogosos ( alma
irascible) y más aptos para la guerra que para el buen gobierno. El deseo
de imponerse y ser venerado llevará al ansia de poder y riqueza(
timocracia). De aquí se pasará a la oligarquía, donde los ricos mandarán y
habrá dos Estados realmente: el de los ricos y el de los pobres. Esto hará
que, para restaurar la justicia, los pobres se subleven e instauren la
democracia. Pero ésta y su deseo insaciable de libertad harán que caiga
bajo el poder de demagogos que pasen a convertirse en tiranos.

Habremos pasado de este modo en distintas fases del gobierno


aristocrático, el más justo, al tiránico, el más injusto. Pero la vida del
tirano es la más desagradable porque descuida el cuidado de su alma.
Por ello comete aún más injusticia contra sí mismo. De este modo el que
hace mal es más injusto que el que lo sufre y además sufre más daño.
Siguiendo a Sócrates y su idea de que nadie hace el mal a sabiendas es
evidente que el tirano actúa así porque no sabe el daño que está haciendo
a su alma con esta conducta.

En definitiva, la propuesta de Platón es una utopía en la que se sugiere


que deben gobernar los mejores, los más aptos , los que han culminado el
proceso educativo. Por eso su gobierno es aristocrático, en el sentido de un
gobierno de los mejores en cuanto a méritos y capacidades. Su modelo es
una crítica de los gobiernos concretos y pretende que el concepto de justicia
se asimile a la ausencia de intereses privados y concretos y que la meta de
la ciudad sea la mejora de la vida en común. Renunciar al bien propio para
llegar al BIEN COMÚN implica dar un paso en cuanto al conocimiento y otro
en cuanto al comportamiento que sólo los más preparados están dispuestos
a dar.

1 Platón propone una especie de selección y matrimonios entre los mejores


guardianes para lograr que nazcan buenos futuros filósofos gobernantes.
Recordemos que tanto hombres como mujeres son educados según capacidades y
pueden ser aptos para gobernar. Si tenemos un hombre y una mujer con mejores
capacidades naturales potenciadas por la educación, plantea Platón la posibilidad
de extraer de ahí las mejores naturalezas, los hijos serán mejores.

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