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EPISTEMOLÓGICOS DE LA INVESTIGACIÓN EN EDUCACIÓN PROFESOR: PABLO MÁRMOL PARTICIPANTE: FRANKLIN PEÑA CI:
EPISTEMOLÓGICOS DE LA INVESTIGACIÓN EN EDUCACIÓN PROFESOR: PABLO MÁRMOL PARTICIPANTE: FRANKLIN PEÑA CI:

PROFESOR: PABLO MÁRMOL

PARTICIPANTE: FRANKLIN PEÑA

CI: 7.711.057

San Francisco, Julio 2014

El positivismo nació en la primera mitad del siglo XIX con el francés Augusto Comte. Desde el positivismo se propone que sólo debe aceptarse el conocimiento validado por las ciencias, y que los otros tipos de conocimientos (el especulativo, el místico y el popular) carecen de veracidad, pues no se pueden demostrar ni reproducir. Esta teoría se niega a admitir otra realidad que no sean los hechos y a investigar otra cosa que no sean las relaciones entre los hechos (Ferrater, 1978). Se le llama conocimiento positivo al conocimiento cierto y efectivo; que sirve para algo en un momento dado, es decir, que tiene un sentido práctico (Copleston, 2000). Por ejemplo, saber si los trabajadores de un pozo petrolero se ponen tristes cada cierto tiempo, para una positivista no tiene la menor importancia ya que los sentimientos que hacen llorar al trabajador no se pueden medir ni verificar. Esto se ve expresado en la insigne frase del neopositivista Wittgenstein, “De lo que no se puede hablar, hemos de callar”. Con esta sentencia, cualquier especulación metafísica (el conocimiento de la conciencia sobre las leyes naturales), al carecer de sentido, está limitada a su silencio (Varas, 1994). Por el contrario, para el positivismo, sí importa saber cuántos barriles de petróleo es capaz de producir un obrero por día, lo cual sí se puede medir y verificar además de representar el conocimiento positivo para la industria y el desarrollo capitalista. Así pues las investigaciones de los positivistas se sustentan, por lo general, sobre modelos matemáticos que describen lo que el investigador requiere demostrar.

Así mismo, entendemos que el positivismo no es una postura filosófica, sino que es un paradigma del pensamiento, utilizado en el universo científico como una racionalidad. Por lo que es visto como una sistematización del empirismo acompañado de una clase de religión de la ciencia basada en un determinismo mecanicista. El positivismo afirma que en la realidad existe un orden único que tiende al progreso indefinido de la sociedad. Todo lo que ocurre responde a ese orden natural que hay que descubrir, conocer y aceptar. Así, el ser humano no es el constructor de la realidad social, propone una suerte de inmovilismo social, de orden social descartando la problematización. En la teoría del conocimiento positivista, el conocimiento ya está dado, elaborado y terminado no permitiéndose

la problematización; por ello niega la intervención del sujeto en su construcción. Va de lo simple a lo complejo y así se desaprovechan métodos de estudio como la dialéctica, la deducción, la problematización, etc. Para terminar se puede afirmar que el positivismo es enemigo del saber y del desarrollo del individuo.

De igual modo, el positivista da una importancia capital a los procesos racionales, es decir, al uso de la razón en el manejo de la información dejando nuevamente a los aspectos intuitivos, sentimentales o culturales del conocimiento para los rincones de la intimidad. Otra característica del positivismo es el estudio no histórico del fenómeno (visión ahistórica), es decir, no importa el pasado, ni el futuro del fenómeno. Se estudia por lo general el presente más inmediato, a esta característica los filósofos llaman visión o abordaje fenomenológico (Rosental e Iudin, 1965). Igualmente es común en el positivismo el estudio fragmentado del fenómeno, no importan las múltiples conexiones que el fenómeno pueda tener con un millar de objetos de su exterior, el fenómeno se estudia en forma aislada.

Para los positivistas el mundo es una máquina (mecanicismo newtoniano), y cuando algo falla, hay que buscar la pieza dañada, repararla o sustituirla por una nueva, y así todo volverá a la armonía original. Rosental e Iudin han clasificado el desarrollo del positivismo en tres etapas:

El primer positivismo que se encargó de sentar las bases de su teoría del conocimiento y las leyes o regularidades que los determinan (Comte, Littré, Laffite, Spencer, Mill).

El segundo positivismo, aparecido en el último tercio del siglo XIX, aborda más concretamente la naturaleza sensorial y psicologista del proceso del conocimiento (Mach y Avenarius).

Finalmente, un tercer positivismo, se encuentra relacionado con las actividades de un grupo de pensadores a los que se les conoce como el Círculo de Viena, por un lado, (Neurath, Carnap, Schlick, Franck, Popper y otros) y la Sociedad berlinesa de filosofía empírica, por el otro (Reichembach, Kraus y otros), los cuales, entre otras cosas, se ocuparon de los problemas del lenguaje, de la

lógica simbólica y de la estructura de la investigación científica (Rosental e Iudin, 1965). A este tercer positivismo se le conoce también como neopositivismo (Ferrater, 1978). Es en esta etapa donde establecen las validaciones estadísticas para afirmar o negar la veracidad del conocimiento.

Es importante resaltar que el Positivismo es el paradigma dominante en la sociedad capitalista internacional, incluyendo la venezolana, por lo tanto, le vamos a encontrar de manera evidente o encubierta en todos los ámbitos de la vida, pero de manera importante en el sector educativo. De hecho, Copleston, afirma que Comte sostenía que en la sociedad industrial pasará a ser el centro de la atención la vida económica del hombre y surgirá una élite de científicos que tienen por vocación, organizar y regular la sociedad industrial de un modo racional (Copleston, 2000). Por su parte Calello y Neuhaus (1990) caracterizando el marco socio-histórico donde surge el Estructuralismo, confirman “la hegemonía positivista, que como una gran sombra domina la cultura y la filosofía del mundo occidental”. Y en efecto, ha sido la racionalidad de esa élite hegemónica, la que ha venido conduciendo los estragos ecológicos y de explotación social, que en manos del capitalismo internacional, ha generado la racionalidad positivista en el mundo.

Conclusión

El Positivismo es el paradigma dominante en la sociedad capitalista internacional, incluyendo la venezolana, por lo tanto, le vamos a encontrar de manera evidente o encubierta en todos los ámbitos de la vida

Posee escasa vinculación con la realidad social

Cuando es usado en las ciencias sociales, deshumaniza a las personas estudiadas, pues ve al hombre como objeto y no como sujetos históricos con sentimientos de alegría, que sufren y padecen en un pasado, un presente y un futuro en múltiples y complejas relaciones sociales.

Es un paradigma que nos enseña a ser conformista, ya que al igual que el modelo natural debemos permanecer de la misma forma como nacemos.

Fragmenta la realidad a tal punto que ha logrado condicionar la mente de las personas para pensar en segmentos, sin ver las complejas conexiones que los determinan.

Niega todo conocimiento que no provenga de la ciencia, es decir, el conocimiento ancestral, el empírico, los instintos, los sentimientos, las pasiones, etc.

El positivismo no es una postura filosófica es un paradigma de pensamiento utilizado en el universo científico como una racionalidad.

El positivismo no es más que una sustentación del empirismo acompañado de una clase de religión de la ciencia basada en un determinismo mecanicista.