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7 obstáculos para la bendición

2 Reyes 5:9-13 En los tiempos de Eliseo, existió un hombre llamado Naamán, general del ejército de Ben-adad, rey de Damasco. Era un hombre con mucha soberbia, porque gozaba del favor del rey. Naamán era un general valiente, pero estaba enfermo de lepra.

Fue la criada de su esposa, una joven que era del pueblo de Dios, la que sugiriera que su amo visitara al profeta Eliseo para que fuera sano. La joven se dio cuenta de la enfermedad del general, ya que cuando se disponía a lavar sus trajes notó que de ellos desprendían pequeñas partículas de piel; esto motivó a que Naamán se lo contara al rey de Siria y este redactará una carta al rey de Israel, indicándole que el portador de la misma era su oficial Naamán y que se lo enviaba para que fuera sano de su lepra. Preocupado, el rey de Israel rasgó sus vestiduras y se decía “¿Y a caso soy yo Dios para sanar a este enfermo de lepra? Mirad como me está buscando pleito”. Eliseo, al darse cuenta de la actitud del rey de Israel en rasgar sus vestiduras, le preguntó “¿Porque estás tan molesto? Envíalo a donde mi para que se enteren que hay profeta en Israel “.

Y así fue se lo enviaron, pero Eliseo no lo atendió personalmente sino

que envió a uno de sus mensajeros indicándole a Naamán lo que debía hacer para poder ser sano.

El general se molestó mucho porque el profeta Eliseo no lo había

atendido. Comenzó a murmurar, a enojarse, y sobre todo a cuestionar

la receta para su enfermedad.

Note entonces que cuando éste y su séquito llegaron, el profeta no salió

a recibirlo; sencillamente le envió el mensaje de que debía sumergirse siete veces en el río Jordán.

Eso, evidentemente, tenía el propósito de probar su fe y de humillar su orgullo. Naamán se molestó y se propuso regresar a Damasco de inmediato, afirmando que los ríos Abana* y Farfar* eran mucho mejores que el fangoso Jordán. Pero finalmente lo persuadieron a probar la receta de Eliseo, y como resultado, sanó. Como resultado de su milagrosa sanidad, Naamán llegó a ser creyente del Dios Todopoderoso, el Dios de Israel, y prometió adorarlo sólo a El de allí en adelante. Es aquí donde podemos observar que existen ciertas cosas que detienen la limpieza del hombre, en esta oportunidad estudiaremos siete de ellas:

1.- El enojo 2.- La murmuración 3.- Usar métodos humanos 4.- Las comparaciones 5.- La impaciencia 6.- Oír la palabra y no ponerla por obra 7.- Idolatría

1. El Enojo 2 Reyes 5:11:

El enojo de Naamán se debió a que Eliseo no lo atendió personalmente, esto lo abochornó, pues él era un hombre de mucho renombre, no entendía el desaire del profeta; mas esto nos lleva a aprender que muchas veces hay autoridad delegada; Dios opera así para que aprendamos que El envía delegaciones en su nombre para sanidad, limpieza, y también para no detenernos a analizar o juzgar el vaso que ha enviado, sino concentrarnos en la medicina a cada uno de nuestros males. 2 Corintios 4: 7

Nos explica que el tesoro maravilloso de Dios está depositado en vasos de barro para que la Gloria sea de Dios. Naamán se enojó por que un criado lo atendió, pero el no comprendía que ese criado llevaba una receta en su mano que podía cambiar su vida. Efesios 4:26 El Enojo no nos lleva a nada bueno, es una actitud que hace que continuemos con lepra; la biblia nos dice: que tengamos cuidado de no pecar al enojarnos. Debemos desarraigar de nosotros toda raíz de enojo, porque puede ser una causa muy importante para detener nuestras bendiciones y la sanidad. 2. La murmuración: Naamán se enfureció y se fue, quejándose:

2 Reyes 5:11 Naamán tenía en sus manos la prescripción médica para su cura, sin embargo se fue murmurando. Este fue uno de los graves problemas de Naamán en ese momento, la murmuración; porque notemos que la medicina para su cura era tan fácil, sin embargo cuando murmuramos esto se vuelve un enemigo más para nuestra limpieza. Muchas veces la medicina será buena y fácil, y otras veces podrá ser amarga y difícil, pero al final ambas nos llevan al mismo fin: ser limpios y aprender a no objetar a las decisiones u órdenes de Dios. Números 12:1-15 De igual forma podemos detenernos y alargar nuestro tiempo de habitar en Canaán a raíz de la murmuración, recordemos a la luz de la palabra lo que le aconteció al pueblo de Israel en su éxodo por el desierto. Note las tremendas consecuencias de la murmuración en nosotros, debemos desechar todo indicio de murmuración ya que ésta atrae la

lepra y detiene el campamento hacia Canaán, tierra que fluye leche y miel, tierra de bendición.

3.

Métodos Humanos vs. métodos espirituales.

2

Reyes 5:11

Naamán sabía mucho de guerra pero no así de guerra espiritual. El llevaba ya en su mente como debía portarse Eliseo con él. Por ser el general que era, pretendió que las cosas fueran a su manera,

quiso implementar sus propios métodos; en ese momento Naamán quiso actuar como el médico que daría la receta a su enfermedad. El pueblo de Dios a veces actuamos como Naamán, queremos respuestas a nuestras peticiones y quisiéramos implementar nuestros propios métodos para llevarnos a esas respuestas. Él opera como quiere, sino preguntémonos cómo es que algunos hijos de Dios tienen pronta respuestas a sus peticiones y otros No.

Algunos ponemos nuestros propios métodos y no los métodos divinos y esto impide que recibamos la bendición. Es por eso que cuando Dios ordene algo por su Espíritu, solo hagámoslo. En las cosas espirituales no involucremos las cosas terrenales, porque de ser así no veremos la Gloria de Dios.

4.

Las Comparaciones:

2

Reyes 5:12

Aquí podemos ver que el general Naamán comparó lugares, ciertas comodidades etc. Debemos de saber que para las cosas de Dios no funciona hacer comparaciones de ningún tipo como parentescos, distancias; muchas veces las bendiciones no llegan por qué comparamos nuestra bolsa, nuestra economía en ese momento y esto perjudica a que sigamos con lepra.

Nunca debemos compararnos con nadie, si estamos mejor o peor que los demás, si nos contesta Dios rápido o despacio, debemos comprender que el trato de Dios es personal y que El no repite fórmulas. El ciertamente menospreció el Jordán, y exaltó los ríos que el estaba acostumbrado a admirar en Damasco, por eso Eliseo le da instrucciones divinas de zambullirse no una, no dos, ni tres veces, sino que siete veces, porque Jordán tipifica humillación, morir a nuestro yo interior,

subyugar la soberbia, altivez y prepotencia y adquirir humildad, para ser sanos, si padecemos de alguna enfermedad, debemos aprender a seguir las instrucciones del Señor sin cuestionarlas o pretender que sean de acuerdo a nuestra manera de pensar. Aun nuestro Señor Jesús se sumergió en el Jordán el día de su bautismo, delante de todo el pueblo, se humilló para ser exaltado por el Padre. 5.- La impaciencia.

2 Reyes 5:12

El nombre del rio Farfar significa Rapidez, PHARPAR QUE PRODUCE FRUTO, VELOZ. Era el menor de los 2 ríos de Damasco, que Naamán el sirio consideró como superiores al Jordán. Otro aspecto que se le estaba ministrando a Naamán es que él quería el

milagro rápido; hoy en día existen Cristianos de Microondas que no les gustan el Proceso, sino que el Suceso. Aprendamos a esperar en EL, porque sin lugar a dudas nuestra sanidad, bendición y petición será materializada en el tiempo que El tiene planificado para nosotros, ya que El no olvida ninguna de nuestras peticiones y ciertamente llegará aunque tarde espérala porque llegará. 6.- Oír la palabra y no ponerla en práctica.

2 Reyes 5:12

Observemos que el ya tenía la receta en sus manos, ya sabía cómo recibir su milagro, sin embargo no lo valoró ni pensó ponerlo en práctica. Esto representa hoy en día el asistir a los cultos, recibir la palabra de Dios y no ponerla en práctica, no vivir la palabra. Es seguir como Naamán: leprosos de espíritu. Debemos aprender a que la palabra sea vida en nosotros, no solo oidores olvidadizos sino hacedores de ella. Podemos mencionar varias citas donde solo se nos pide hacer algo para ver el resultado. Efesios 5:25 Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. Si observamos el versículo no se nos dice si ella es bonita, buena; no, para nada. Solo pongámoslo en práctica y veremos resultados. Éxodo 20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. Si ya tenemos la medicina y aunque sea amarga solo debemos seguir las instrucciones de la receta (la palabra escrita). 7. Idolatría. 2 Reyes5:13 Recordemos que al final la receta se la dio el mensajero de Eliseo, Naamán estaba despreciando el vaso con que Eliseo había enviado su medicina para su cura; estos nos enseña a que no debemos de crear ídolos, por el contario, cuando alguien viene en el nombre de Dios, no debemos de juzgar los vasos o lo peor convertir en ídolos a pastores, o hermanos. La palabra de Dios es viva y es eficaz; hay que poner nuestros ojos en la receta que viene de Dios y no en los mensajeros.

Ciertamente la IDOLATRÍA, es algo que viene desde mucho tiempo atrás, debemos tener mucho cuidado con ello, recordemos el culto a los ídolos ha sido practicado desde épocas relativamente tempranas de la historia. Sabemos que los antecesores directos de Abraham adoraban, en lugar de a Jehová, a dioses extraños, indudablemente por medio de ídolos. En la época del NT, los cristianos que vivían en medio de comunidades paganas fueron exhortados a evitar toda componenda con la idolatría. Pero debemos analizar si llevamos alguna raíz de idolatría en nuestro interior, ya que Idolatría es todo aquello que se antepone a nuestro Dios, puede ser un ministro de Dios, un trabajo, un hijo, las riquezas, los bienes materiales, etc.

CONCLUSIONES

El Enojo, La Murmuración, Los Métodos Humanos, Las Comparaciones, La Impaciencia, El no poner en práctica la Palabra de Dios y la Idolatría nos aparta de la oportunidad que día con día logremos obtener Limpieza Espiritual. Las ordenes de Dios no se discuten solo se hacen, son Si y Amen y si vivimos en obediencia a El veremos resultados.

· Los vasos de Dios no se juzgan, El los ha enviado.

· Aprendamos a limpiarnos cada momento para poder gozas de las

bendiciones que el Todopoderoso tiene para nosotros.

· Cancelemos y desarraiguemos de nosotros y nuestras generaciones a

estos enemigos de la limpieza espiritual.