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Historia

La Biblioteca Nacional de Venezuela nace en 1810, concebida por los primeros patriotas como una necesidad urgente. Juan Germán Roscio, prócer de la independencia, pensador ilustrado, la nombra en una hoja impresa en 1811, titulada "Pensamiento sobre una Biblioteca Pública en Caracas", destinada a servir a todos los ciudadanos, sin distinción de clases ni condición. Este proyecto, empero, debió aplazarse: la Guerra de Independencia determinó otras urgentes y lógicas prioridades. Disuelta la Gran Colombia, es elegido presidente de Venezuela en 1830, el General José Antonio Páez. Durante su gobierno en 1833 se establece el Decreto Ejecutivo por medio del cual comienza la existencia de la Biblioteca Nacional de Venezuela, que sería financiada con contribuciones del Estado y donaciones privadas.

El 19 de abril de 1839 se promulga la Ley sobre propiedad de las producciones literarias. Diego Bautista Urbaneja (1782-1856), para la época Ministro del Interior y Justicia, fue el primer director de la Biblioteca Nacional. Esta funcionaba en el antiguo Convento Caraqueño de San Francisco, y la consulta se realizaba en horas de oficina, y tuvo como primeros bibliotecarios a gobernantes del país como Antonio Leocadio Guzmán, y al Doctor José María Vargas, los cuales atendían personalmente las consultas y entregaban los libros.

Desde 1874 la Biblioteca Nacional se fusionó con la de la Universidad de Caracas, y a pesar de este hecho, es solo para comienzos del siglo XX cuando la biblioteca posee al fin un local propio. El 29 de julio de 1910, a través de un decreto presidencial, con motivo de los 100 años de la firma del Acta de Independencia, durante el gobierno del General Juan Vicente Gómez, se construye una edificación propia para la Biblioteca Nacional en la céntrica esquina de San Francisco.

En el curso de las próximas décadas se organiza el acervo bibliográfico y desde tiempos más recientes, el no bibliográfico y audiovisual; se aplican progresivamente métodos y procedimientos profesionales de bibliotecología; se producirá una paulatina producción de bibliografías nacionales, la primera en 1942; se abre la Oficina de Bibliografía Nacional en 1943 ; se promulga la Ley de Depósito Legal en 1944; se crea la Hemeroteca Nacional (hoy Colección de Publicaciones Seriadas) y la sección de Libros Raros y Manuscritos (conocida actualmente como Colección Documental Antigua).

Desde 1974 hasta mayo de 1999 el funcionamiento de la biblioteca, bajo la Dirección de la Sociólogo Virginia Betancourt Valverde, adquirió rasgos notables y altamente meritorios. Una ley promulgada el 27 de julio de 1977, hace de la Biblioteca Nacional un instituto autónomo.

Grandes realizaciones se han logrado en estos años en donde la Biblioteca Nacional entra en la era de la modernidad. Entre ellas cabe destacar:

El enriquecimiento significativo del acervo venezolano y venezolanista, en particular la Colección Documental Antigua, que atesora verdaderas joyas de dicho acervo cultural.

Organización de un Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, constituido a partir de la formación de 23 redes estadales de Servicios Públicos Bibliotecarios,

con más de 752 Bibliotecas Públicas y Salones de Lectura diseminados por todo el país, integrados a sus respectivas comunidades y en constante crecimiento.

El ser pioneros en la automatización de las funciones bibliotecológicas, con la creación del Sistema Automatizado de Información de Biblioteca Nacional (SAIBIN), que recopila en la actualidad en sus bases de datos interinstitucionales, más de 2 millones y medio de registros.

Aplicación y difusión de prácticas de conservación documental.

Puesta en práctica del proyecto Centro Nacional de Preservación Documental IFLA-PAC y la creación de la Sala de Referencia Virtual , Centro Nacional Cooperativo de Referencia (CENACORE) que son proyectos pilotos en América Latina.

Reforma de la Ley relativa al Derecho de Autor.

Planificación y construcción de la nueva sede de la Biblioteca Nacional.

Hoy la Biblioteca Nacional, bajo la dirección del Historiador Arístides Medina Rubio, es gracias a su alcance territorial y la amplitud de sus funciones, la plataforma más extensa del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

La institución trabaja estrechamente en las diversas iniciativas implementadas por el Gobierno Bolivariano para construir una sociedad más justa, entre ellas destacan las misiones sociales y educativas (en especial la Misión Cultura), e implementa proyectos tan importantes como la Municipalización de las Bibliotecas Públicas, la Modernización de su Plataforma Tecnológica, el Programa Nacional de la Lectura “Leer es Entender”, la Reforma de la Ley de creación del Instituto, la dotación y reparación de Bibliotecas Públicas, entre otros, mientras que su soberbia sede del Foro Libertador y en general todo el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas ofrecen, además de los servicios bibliotecarios en sí, conferencias, foros, debates, publicaciones, reuniones, exposiciones, conciertos, recitales, talleres, cursos y distintas actividades culturales y deliberaciones, en los que las organizaciones comunitarias y populares son las protagonistas.