Sunteți pe pagina 1din 3

La plástica es el arte de plasmar o modelar una materia para moldearla de una

determinada forma. Es la correcta y adecuada forma que da el artista a los


materiales puestos a su disposición y los cuales va a utilizar en su obra. La plástica
corresponde a la belleza.

Podemos decir que todo edificio o monumento tiene: La plástica propia de los materiales que
forman los volúmenes o estructuras. La plástica o belleza que obtiene con materiales aplicados
posteriormente, o sea, superpuestos a esas estructuras. Es por medio de la plástica arquitectónica, el
lenguaje del arquitecto, que los críticos e historiadores han llenado textos y tratados, convirtiendo el arte
arquitectónico en un arte de estilos.

Elementos de la Plástica
Forma: es la concepción espacial del espacio o envolvente, capaz de crear una sensación determinada.
Material: es lo que determina la posibilidad de realización de una idea. Presenta características propias
de textura y color que pueden aprovecharse o no, según se convenga.
Color: un elemento de la plástica que permite crear sensaciones rápidas de percepción visual mediante
la pintura aplicada o no a una forma o espacio determinado.

La Plástica (estética) y el Arquitecto. La palabra estética fue creada en el siglo XVIII para designar
el estudio de lo bello. La plástica en las artes busca jugar o satisfacer con los principios estéticos básicos
en sus composiciones para crear emociones y sensaciones. El arquitecto, consciente de esos principios,
genera formas y espacios que, de la misma manera que las demás artes, causan efectos en el hombre
que los usa y observa, utilizando todos los elementos de la plástica que le ayuden en su fin.

ÁGORA ••••••

Reflexiones sobre integración plástica

La integración plástica buscó superar la mera decoración


de edificios, para lograr una colaboración real entre
constructores y artistas desde la concepción misma de los
proyectos arquitectónicos. A continuación, algunos
señalamientos sobre el contexto histórico de esta tendencia,
Edificio en construcción de la Biblioteca
Central de Ciudad Universitaria, 1952, que tuvo su mayor auge en México a mediados del siglo
México D.F. Juan O´Gorman propuso
revestir el edificio con un gran mosaico pasado, y acerca de la discusión en torno a la edificación de
de cuatro mil metros cuadrados
representativo la emblemática Ciudad Universitaria en la capital del país.
de la cultura nacional.
Proyecto: Juan O´Gorman, Gustavo
Saavedra y Juan Martínez de Velasco. •••
Foto: Cenidiap/INBA/Biblioteca de las
Artes/Cenart. MARTA OLIVARES CORREA • DOCTORA EN ARQUITECTURA
Investigadora del Cenidiap
cantalapiedra@prodigy.net.mx
[…] colocar el arte a la cabeza de nuestros esfuerzos
[...] Es indudable que la primera etapa de la era del
maquinismo sólo difundió el caos [...] Adonde quiera
que volvamos los ojos: deformación, sórdida fealdad,
desfiguración del encanto, de la sonrisa... Ello no
obstante, no hay razones para desesperar. Están a
nuestra disposición los elementos constructivos que
necesitamos para una transformación... un cúmulo
Juan O´Gorman incalculable de posibilidades. Pero falta la íntima
• Representación histórica armonía y esa maravillosa fuente de calor que es
de la cultura • imprescindible para toda modificación estructural.
1952. Biblioteca Central de Ciudad Nadie tiene tiempo ni deseo, pero tampoco la
Universitaria, México D.F., muro norte intención, de construir una nueva unidad a partir de
con el mosaico que representa el pasado las posibilidades que yacen esparcidas a nuestro
precolombino de México. Proyecto: Juan alrededor [...] Sólo merced a esta integración podemos
O´Gorman, Gustavo Saavedra y Juan contribuir a la erupción de lo que nosotros llamamos
Martínez de Velasco. Foto: fenómeno poético.
Cenidiap/INBA/Biblioteca de las
Artes/Cenart.
Le Corbusier

La integración plástica constituyó una expresión, una reacción, a


un modo de vida llamado capitalismo. Nuestra “occidentalización
forzada”, en la que algunas de las propuestas acerca de la
integración plástica constituyeron una mirada positiva porque se
postularon contra la deshumanización, no puede ser
comprendida sin antes explicar, grosso modo, ciertos
antecedentes.

Diego Rivera En los múltiples sistemas de análisis propuestos por la


• La universidad, la familia y civilización occidental ha sido común pensar que todos los
el deporte en México • valores considerados como positivos no pueden contraponerse
(detalle), 1952. Estadio Olímpico entre sí. No obstante, por ejemplo, en los propios principios
Universitario, Ciudad Universitaria, exaltados por la Revolución francesa de 1789 encontramos
México D.F. fuertes contradicciones que debemos considerar. Enaltecer al
Proyecto: Augusto Pérez Palacios, Raúl
mismo tiempo los valores de libertad e igualdad, si miramos
Salinas Moro y Jorge Bravo Jiménez.
Foto: Cenidiap/INBA/Biblioteca de las detenidamente y de acuerdo con el contexto burgués que los
Artes/Cenart. propuso, resulta irreconciliable. La libertad sin límites no puede
desembocar de ninguna manera en la igualdad ni tampoco ésta
puede necesariamente llevarnos a aquélla.

En relación con el arte y su creación, es necesario señalar hacia


qué situaciones empujó la idea de libertad al artista.
Precisamente La proclamatión de la liberté du travail, propuesta
por la primera constitución burguesa de marzo de 1791, trajo la
destrucción de los gremios junto con su producción colectiva,
con lo que se “institucionalizó” una situación que se venía dando
desde el surgimiento del capitalismo y sus alienadas condiciones
individuales de trabajo. El individualismo burgués llevó a un
mundo invertido donde los objetos mandan sobre sus creadores
José Chávez Morado y el ser se “desenvuelve” en una unidimensionalidad, cuyas
• La conquista de la energía • relaciones sociales son atomizadas y cosificadas. Incluso la
1952. Unidad de Posgrado, Auditorio corriente artística del romanticismo, en sus maneras de
Alfonso Caso (antigua Facultad de rebelarse ante los horrores incontrolables que el capital y su
Ciencias), Ciudad Universitaria, México Revolución industrial y política trajeron consigo, planteó la
D.F. Proyecto: Raúl Cacho, Félix exaltación desmedida del rescate de la individualidad, lo cual no
Sánchez y Eugenio Peschard.
hizo más que ahondar las ya de por sí deplorables condiciones
Foto: Cenidiap/INBA/Biblioteca de las
Artes/Cenart. del individuo en general y del artista en particular.
Francisco Eppens
• La vida, la muerte, el mestisaje y los
cuatro elementos •
1953-1954. Facultad de Medicina,
Ciudad Universitaria, México D.F.
Proyecto: Roberto Álvarez Espinosa,
Pedro Ramírez Vázquez, Ramón Torres y
Héctor Velázquez.
Foto: Cenidiap/INBA/Biblioteca de las
Artes/Cenart.

Antes de la institucionalización del capitalismo, además de poder


trabajar colectivamente en los gremios, el artista tenía cierta
autonomía bajo la protección de algún príncipe. Ahora, se
encontraba del todo independiente pero también sin una fuente
segura de ingresos. La nueva situación trajo diferentes
consecuencias: algunos artistas eligieron su libertad y, por
consiguiente, la marginación y la “bohemización”; otros, por el
contrario, estuvieron dispuestos a comercializar sus creaciones
para complacer el gusto dominante. No es gratuito que en esos
momentos apareciesen el arte de los Salones, las medallas de
oro, los Prix de Rome, promovidos por los gobiernos. Y surgió un
gusto envenenado o dirigido por críticos que no veían nada pero
tampoco se esforzaban por hacerlo. El llamado arte se convirtió
en posesión de las clases adineradas y los pobres tuvieron que
conformarse con burdas copias o malas reproducciones.

Las ciudades industrializadas del siglo XIX se volvieron


concentraciones de muchedumbres solitarias preocupadas
principalmente por sobrevivir y consumir mercancías. La
consolidación de la idea de progreso –Baudelaire decía que
quería protegerse de ella como del infierno– también acarreó
consecuencias funestas para el arte y la colectividad. El poeta
francés la aborrecía y explicaba muy bien sus efectos:

Ese fanal oscuro, invención del filosofismo actual,


patentado sin la garantía de la Naturaleza o de la
Divinidad, esa linterna moderna arroja tinieblas sobre
los objetos del conocimiento; la libertad se desvanece,
el castigo desaparece. Quien quiera ver claro en la
historia debe apagar ante todo ese pérfido fanal. Esta