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AN Oe RA Titulo otiginal: El problema de Martina © Del texto: Mari: Silva, © De las ilustraciones: Cristina Espinoza Lai NE esa edicidn: Aguilar Chilena de Ediciones 8.A. Dr. Anibal Avistis 1444, Provideneia Santiago de Chile + Grupo Santillana de Ediciones 8.A. Torvelaguna 60, 28043 Madrid, Hispania. * Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara $.A. de CV, Avda. Universidad, 767. Cot, det Valle, México D. + Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A. de } Avda. Leandro N. Alen: 720, C4001 AAP. Bi + Santillana S.A, Avda, Primavera 216), Santiago de Surco, Lima, Pert, jones Santillana S.A. ‘onstitucién 1889, 11800 Montevideo, Uruguay. + Santillana S.A. CY Rio de Janeiro, 1218 esquina Fotos pane Asunciry, Paraguay. + Santillana de Ediciones S.A. nes ‘hus Aites, Argentina. Avda, Arce 2333, entre Rosendo Gutiérrez y Belisario Salinas, Lu Paz, Bolivia. ISBN: 956-239-222-8 Inseripeién: 126.844 Inapreso en Chile/Printed in Chite Primera ediciGn: julio ike 2002 Quinta edicisn: cero de 2006 Diseno de la colec Manuel] Estrada én: Todos los derechos reservados. publicacién no puede ser reproducida, ni en tode ai en parte, ni registrada en, o transmitiela por, un sistema de rece peracién de informaciGn, en ninguna forma oi por aingdn me- dio, sea mecinico, fotoquimico. electrénico, magnético, elec- trodptico, por Fotocopia, o cualquier otro, sin ef permiso pre- vio por escrito de ta Editorial. El problema de Martina Maria Luisa Silva Nustraciones de Cristina Espinoza INFANTITT. Para Sebastian, Juan, Ignacio, Bubi y Eugenio. —jSefiora Arafia! jsefiora Arafia! ¢Donde esta? —gritaba con fuerza la puercoespina esa mafiana muy temprano. Los habitantes del bosque se sorprendieron. ;Qué le pasaria la linda Martina para gritar asf? Ella que era tan encantadora. —jSefiora Arafia! ;Apa- ,- rezca por favor! —iYa bajo, no escuch6 decir a la Arafia cor ronca y algo molesta. Luego, « gus negras patas, se dejé caer al — Ay, sefiora Arafia! —habl6 Marti- na-, he venido a buscarla porque tengo un problema que solo usted puede solucionar, con su arte, con su talento, con su... os — Basta! —le interrumpi6 brusca- mente la Arafia— digame de una vez. qué quiere. La puercoespina bajé los ojos. _ tuborizada y susurré: de _ —Necesito una bella tela para mi vestido de novia, ~ -) —Bueno, cy qué * tengo que ver yo con eso? —pregunté la Arafia. —Habia pensado si usted podria tejer un encaje para mi vestido de novia. — Un vestido de tela de encaje de arafia para una puercoespina? ;No! Yo no puedo. Es muy dificil, imposible —y la Arafia agit6 tres patas. —Por favor, sefiora Arafia, usted es la mejor tejedora. Yo deseo que mi novio me encuentre muy bella. éLo haria usted? Un enorme silencio cubrié el 1 pues todos escuchaban la conversa Los pajaros no volaban y las flores estiraban sus tallos para oir mejor. —Martina ~insisti6 la Arafia-, yo no puedo hacer un trabajo tan grande, _ me demorarfa mucho. Ademaés una Puercoespina no necesita casarse con un vestido de novia de encaje. Los ojos de la puercoespina se llenaron de lagrimas y su sollozo se escuché hasta en la copa de los Arboles mas altos. Nadie habl6, todos miraron molestos a la sefiora Arafia. Martina era muy querida en el bosque. ae —jYa, ya! —se compadeci6 la Arafia—. Me molestan las lloronas. Veré qué puedo hacer. La Arafia se puso sus anteojos y empez6 a trabajar al instante. a Piatto corridas al derecho, ae ( ‘dos lazadas, tome un punto ros Mille . 1. _ agrégue seis. Teje que oe ~ - tejeyla Arafia trabajé hasta el amanecer. “Una preciosa tela iba creciendo, brillante, delicada, ’ el mas hermoso encaje jamas visto.} Cuando la tela estuvo lo suficientemente larga como para la falda decidieron probarla. 4 BIRD LRM. Me I or,” Martina se agacho y entre varios insectos cogieron la tela por los cuatro costados, la alzaron con lentitud y la dejaron caer sobre el cuerpo de la puercoespina. Y, entonces, sucedié: las suaves hebras de tela, al caer sobre las puias, se cortaron; no solo en una, sino en varias partes, y el encaje empezo a deshacerse hasta quedar destrozado. Qe Martina, preocupada, no durmié aquella noche. ” Al dia siguiente, la Arafia P baj6 con mas ahinco. Pero el resultado fue el mismo, la tela quedaba destruida al rozar las ptias de Martina. Probaron varios dias y al no haber solucién, la Arafia, cansada, abandoné el trabajo. Al saberlo, la puercoespina se sintié muy desilusionada. Camin6 y caminé por los alrededores del bosque sin encontrar consuelo. Finalmente, agotada, se desplomé en el pasto. Alli llor6é largo rato. «jQué pena!», pensaba. «Yo siem- pre he deseado casarme con un lindo vestido de encaje». Luego miraba sus filudas pias, hasta que el suefio la vencio. ' ie Pero no todos dormi l las flores silvestres y los pajaros ca cuidaban de Martina. De pronto, el crujido de una hoja _atraveso el lugar. Y, una rosa blanca habl6 en voz alta: "i —jYo si creo que una puercoespina _ puede usar un vestido de encaje! La noticia corrié de flor en flor. —jjjYo le regalo uno!!! —decia el clavel. —iYo otro! —gritaba la margarita. —jSactidanme un poco, vientos del sur! —afiadia el ciruelo en flor— + y yo regalaré varios. + { . Pajaros y flores trabajaron toda lay e noche sin despertarla. ot, ‘ Cighalb, amanecié Martina no que- | ria abrir los ojos. jQué triste estaba de casarse sin su sofiado vestido de novia! Sin embargo, una coneja que pasaba por ahi, al verla, se detuvo asombrada. PE Martinal —exclam6 la coneja— #° équé te ha pasado? jLuces hermosa como una flor! Tienes el cuerpo cubierto de pétalos blancos, celestes, rosados. La puercoespina corrié a mirarse en el agua del arroyo. Sorprendida, vio "que en cada una de sus pequefias ptias habia un suave pétalo y que, al moverse, parecia ser un encaje 0 y delicado. Su cuerpo entero fa como una flor. Unas mariposas cas que revoloteaban alli, al ver aquella novia La boda fue hermosa. El novio,- don Puercoespin, no se cansaba de admirar a su enamorada. . Y, segtin cuentan los invitados, ° hasta el dia de hoy nunca se ha visto en aquel bosque un vestido de novia como el de Martina.