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Psicología

Psiquiatría

Psicoterapia

Ullímos lílirlos publicados

186.

S. F. RicC- Cómo iratitr y enseñar ni niño fon problemas de atención e Mpfractividttd

187.

E. T. Gendlin - Klfoc.ttsiiiK en psicoterapia

188.

L. S. Grecnbcrg y S. C. I'nivio - Trabqfarcan

\asemaclones en psicoterapia

189.

E. H. Erikson - El ciclo vital completado

190.

A. T. Heck y «tros - Terapia cognitiva de las áragodeBendenciea

191.

E. Jnsclevich (comp.) - Síndrome de déficit tic mención con i> sin hípemctividcnl

en niños, adolescentes y adultas S. Haber (comp.) - Cáncer de mama: mtinitul de tratamiento psicológico E. Kíilina - Micciones, Aportes para la clínica v la terapéutica R. O. Rcncruon - Masicoterapta, De tu teoría n lu práctica I. D Ynlom - ¡'sicoterapia r.vistenciat y terapia de fi'itpo.

(A.[->/H.IJ)

192.

194.

195.

I9f>.

197. D. Pac?, y M. M Casullo (comps.) - Cultura y ale.\ilintiu. ¿Coma expresemos /" que sentimos''

200. G. Rinakli - Prevención psKOSontáticQ del paciente quirúrgico

201. J. Frceinan y oíros - Terapia narrativa ¡Mira niños

202. H. G. Proctcr (comp.) - Escritos esenciales <le Millón H. F.rirkson Volumen f. Hipnosis y psicología

203. H. G. Procter (comp.) - Escritos esenciales fie Millón //. 1'ríckson. Volumen II.

Terapia psicológica

204. IÍ. F. Okun - Ayudar de Jornia efectiva (Comise Iing)

205. G. A. Kelly - Psicología de los constructor personales

20C>. A.

207. E. Ton'as de Boa - Dislexia en el desarrollo psíquica: xn pxicodinámica

208. M. Payne - Terapia n&rrattwí

209. B. Biain de Tou/ci - Tartamudez, Una influencia con cuerpo v alma

210. E. Jysclevich (comp.) - AD/HD: Qué en, ente hacer

211. C. Hotrlki. K. M. Baños y C. Pcrpirlá (cnnips.) - l'obia social

212. J. Corsi (comp.) - Maltrato y abuso en el ámbito doméstico
213.

214. M. M. Linchan - Manual de

215. fí. L. Duncan - Psicoterapia rnn casos "imposibles»

216. B. D, Ericdbcrg y M. McClure • l'ráclit-a clínica de terapia cognitívn con niños y adolescente*

217. 1. Caro - Psicoterapias CftBflifivaX

218. M. Garrido. P. Jacri y A. Domíiiguc/ (comps.). Ijidopatiay relaciones familiares

219. J. Navarro Gófigora, Enfermedad y familia. Manual de intervención psicosocial

220. H. Kemáridiv.-Alvare/. y R. Opa/o (comps.). /<.f integración en psicoterapia. Mortual práctica

Scineríiri - Hixtoritt. ice ñus y técnicas df la psicoterapia cognitiva

S. Vcláz<|uc¿ - Vi&teneias cotidianas, violencia de Reitera

tratamiento de los trastoinos de personalidad Únate

221 . Tí. Kuipcrs . J. I,e/'l y D. Lam, Exquiíofrenitt.

222. H. Josclcvich - /.Hoy un adulto con AD/HD'. 1 223. J. Balbi - La mente narrativa 224. M. A. Alvarez y M. Ti apaga - Principias de Aevrócíertcias para psicólogos 225. F. Dio Blcichriiar - Manual de psicoterapia de la relación padres e hijos 226. J. A. García Madruga y Oíros - Comprensión lectora y memoria operativa 227. C. F. Ncwtnnn. R. L. Leahy, A. T. Beck, N. A Reilly-H.iiriiigioM y L. Gyulaí - El trastorno bipolar, Lina aproximación desde la terapia ci>f>iiitiva .1. Cors i - Psicoterapia inie.gratín! wttllidinicti<;ionol

228

231. A. T. Beck. A. Frccman, D. D. Davis y oíros - Terapia cognitiva de los trastornof df personalidad

232. K, .1. Gcrgc n - Construir la realidad. El futura de la psicoterapia

233. B. riertolino - Terapia orientada al camino con adolescentes y jóvenes

234. C. Gumífera - Personas con problemas de alcohol

235. H. ChappD - Tratamiento intexrativo del trastorno de pánico

236. A. Carr - Psicología positiva

237. L. Cancrini - Océano hoiderline

Guía práctica ele trabajo con las familias

.

CARL. R.ROGERS

Western Behavioi al Sciences Instituto Lajolla, California

PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

Práctica, implicaciones y teoría

Colaboran Elaine DORrMAN, Thomas CORDÓN, Nichote H<

Introducción

LeonardCARMICHAEL

Fondo General ( Girón)

UPS

QL031?33

PAIDÓS

Buenos Alies

México

I

o

\

y

ci

PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

Título original: Ctient-Centered Therupy. //.( current practice. implifUlion/i,

Puhliaido en ingles por flougliion Mitilín Company, Comnanv

iw»"-

Traducción cíe Silvia Titherl

Supervisión de José Topf

Cuhierta «le Víctor Viano

© '1981 de (odas las ediciones en .

.

ll<mo,

Hdiciones l'aidrts Ibérica, S.A., Av. Diagonal, 662-664 - OB034 Barcelona wwvv paidos.com

ISBN: 978-84-750-9094-8 Deposito legal. B. 48,988-2008

Uilti iheory

impreso en Book Print Digifal Botánica, 176-178 - 08908 L'Hospilalel de Uohregaf (Barcelona)

Impreso en España - F'rhHeJ tu Spuiíi

Marcamos con fuego en la memoria los pocos contactos que hemos tenido, en los años opa- cos de rutina y de pecado, con almas que hicieron más sabias o mientra alma; que dije- ron lo que pensábamos; que nos enseñaron lo que sabíamos; que nos dieron la oportu- nidad de ser lo que interiormente éramos.

EMERSON, Divinity

School Address, 1838

PRESENTACIÓN

En el presente volumen, el doctor Cari Rogers y algunos de sus cola- boradores han sintetizado el gran progreso realizado en la última década en el desarrollo de las técnicas y de la filosofía básica del consejo. Este libro presenta una clara exposición de los procedimientos por tnedio de los cuales se puede ayudar a lo» individuos a lo» que se aconseja para que logren por sí mismos adaptaciones nuevas y más efectivas de su personalidad. Se refiere a la naturaleza de este importante y sutil proceso terapéutico y a problemas relativos al consejo. No se trata de una guía estática de monumentos del pensamiento del pasado. Es más bien una síntesis actual y una integración dinámica de técnicas de consejo exitosas y de procedimientos de consejo en situaciones especiales. Sus páginas abren nuevos caminos sumamente atractivos en los cuales posteriormente se pueden llevar a cabo con provecho la experimen- tación y la investigación. En este libro se explica un punto de vista sobre la psicoterapia y el consejo, cuyos resultados desde el comienzo han sido susceptibles de aná- lisis mediante técnicas científicas y experimentales. La cantidad de investi- gaciones que se refieren en el presente volumen puede sorprender a quienes no se han especializado en este campo de estudios. La actitud de apertura mental y de bienvenida a las nuevas ideas válidas que se desarrollan mediante técnicas científicas de ninguna manera ha caracterizado todos los sistemas psicoterapéulicos anteriores. Se presentan también en este libro las implicaciones de las nuevas y vitales contribuciones del consejo no-directivo a una cantidad de campos. En un capítulo especial se explora el papel de la terapia de juego en el trabajo con niños. Asimismo, se ofrece un enfoque nuevo e interesante de la lerapia grupal. Se analiza la importancia de los principios terapéuti- cos que se consideran en el libro en relación con los problemas del lide- razgo del grupo y de la administración. Se evalúa la aplicación a la ense- ñanza de un enfoque no-directivo centrado en el cliente. El capítulo especial que se refiere a la situación escolar no puede dejar de considerarse como un significativo incentivo para el pensamiento de quienes están interesados en el mejoramiento de la educación y en elevarla por encima del nivel de mero entrenamiento de rutina. Hay un capítulo acerca de la prepara- ción de nuevos profesionales en el campo del consejo, en el cual se presentan

CARL

H.

ROGERS

conocimientos especiales,

que se

refieren

a

algunos de

los aspectos

má?

profundos de la personalidad humana, según los reconoce

el autor.

En todos los capítulos del libro hay referencias a una teoría activa y floreciente sobre la naturaleza de la personalidad y los mecanismos subya- centes que determinan la conducta humana, pero es en el capítulo final

que está

en la base de toda la orientación centrada en el cliente, no sólo en lo que

donde se presenta

un tratamiento formal de la teoría psicológica

respecta al consejo, sino a la totalidad de las relaciones interpersonales. Esta teoría se preocupa por una comprensión moderna de la psicología del yo. Proporciona un nuevo punto de vista para considerar la naturaleza de la inadaptación del hombre moderno a su ambiente físico y social. Se explican detalladamente procedimientos terapéuticos que no se refieren solamente a adaptaciones superficiales, sino que buscan también alcanzar los aspectos

profundos de la

personalidad.

Este libro complementa, amplía y enriquece cualitativamente las opi- niones tan bien expresadas en otra obra del autor: Consejo y Psicoterapia. El presente volumen no reemplaza al libro anterior. El estudiante que preci- samente está tomando conocimiento de este moderno punto de vísta en la psicología puede utilizar ambos libros simultáneamente. En algunos as- pectos, la obra anterior proporciona ciertos pasos esenciales de intro- con ducción los mismos a los conceptos detalles. básicos del consejo moderno, que aquí no se repiten

La psicoterapia centrada en el cliente es una exposición madura de las puntos de vista no-directivos en el consejo y la terapia. El editor considera (jue este nuevo libro tendrá un valor especial para las personas vinculadas profesionalmente con los problemas del trabajo en la inadaptación hu- mana o con cualquier aspecto de la tarea de ayudar a otros seres humanos vida a enfrentar, moderna. de una manera adecuada y compensadora, los problemas de la

El

autor y aua colaboradores han logrado que el lector, a medida que vuelve

Este volumen no es una exposición rígida

de un sistema cerrado.

Presentación

Prefacio

ÍNDIC E

PARTE I

PANORAMA ACTUAL DE LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

I.

EL

CARÁCTER

PROGRESIVO

DE

LA

TERAPIA

CENTRADA

EN

EL CLIENTE

II. LA ORIENTACIÓN

LA ACTITUD Y

DEL

CONSEJERO

 

III. LA RELACIÓN TERAPÉUTICA TAL COMO LA EXPERIMENTA EL CLIENTE

IV. El PROCESO TERAPÉUTICO

V. TRES PROBLEMAS PLANTEADOS POR OTRAS ORIENTACIONES

PARTE II

LAS APLICACIONESDE LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

sus páginas, sienta que está participando en el pensamiento constructivo y de

VI.

TERAPIA LVDICA

libro. profundas

implicaciones que caracteriza al punto de vísta básico de este

VIL

PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL GRUPO

 
 

VIH. LIDERAZGO, Y

DIRECCIÓN

CENTRADOS

EN

EL

GRUPO

LEÓNARO CARMÍCHAEI.

IX. LA

X. LA

ENSEÑANZA CENTRADA

FORMACIÓN

EN

EL ALUMNO

Y

DE

CONSEJEROS

TERAPEUTAS

PARTE

III

IMPLICACIONES PARA LA TEORÍA

XI. LA TEORÍA

Him.lOCFMFIA

DE LA

PERSONALIDAD Y DE

LA

PSICOLÓGICA

CONDUCTA

T9

32

69

123

176

2<J7

242

276

329

:tf.f»

409

•ir. i

PREFACIO

Este libro es el producto del trabajo de muchas personas, y el resul- tado de una intensa interacción grupa!. Ix> más importante es que se traía de un producto del equipo del Counseling Center (Centro de Consejo) de la Universidad de Chicago, y del trabajo realizado allí en psicoterapia y en Investigación psicoterapéutica. Tan profunda lia sido la unión de pensa- miento y experiencia en este grupo, que sería una audacia por parte de algún miembro del equipo considerar que alguna conceptualización psico- terapéulica es estrictamente suya. Este libro es también tina combinación de ideas y experiencias de psicólogos y de otros profesionales de todo el pais en el campo de la terapia. El autor quisiera indicar su deuda con quienes influyeron en su pensamiento, nombrando a los que más proba- blemente encontrarán partes de su propio pensamiento incluidas en esle libro. Mencionaremos a: Virginia M. Axline, Duup;las l>. Blocksraa, Üli- ver H. Bown, John M. Butler, Arthur W. Comba, Paul E. Eiserer, Tilomas Gordun, Dunald L. Gruminon, Gerard V. Haigh, Nicholas Hobbs, Richard A. Hogan, líill L. Kell, E. H. Porter (Jr.), Víctor C, Raimy, Nallia niel J. Rankin, Esselyn C. Rudikoff, Elizabeth T. Sheerer, Jules Seeman, Arlbur J. Shedlin, Wilüam U. Sriyder, Donald Snygg, líernard Steinzor, 11. Waller Yoder. En esta lista Kan sido omitidos muchos cuyo trabajo es tan significativo como el de los mencionados,pero creo que incluye a aquellos cuyo pensamiento ha influido más en el contenido de este libro. Además, el autor reconoce su deuda can Elaíite D»rfman. Nícholas Hobbs y Tlioma* Cordón por sus conlribucifuies de capítulos individuales en ateas en laa que se siente menos competente. Al escribir este libro a menudo he pensado en la idea de un semán- tico, de que el Dignificado verdadero, genuino, real, de una palabra nunca puede ser expresado en palabras, porque el significado real sería la cosa misma. Si alguien desea trasmitir un significado real semejante, dehe taparse la boca con la mano y señalar. Esto es lo que más me gustaría hacer. Gustosamente arrojaría todas las palabras de este manuscrito si pudiera, de algún modo, señalar efectivamente la experiencia terapéutica. Es un proceso, una cosa-en-sí, una experiencia, una relación, una dinámica. Lo que este libro o cualquier otro puede decir de ella, no es más de lo

puede decir la descripción del botánico o el éxtasis del

(meta.

que

de una

flor

Si esle libro

sirve romo un

pran

indicador señalando una e*pr-

14

CARL

R.

ROCER5

riencia accesible a nuestros sentidos del oído y de la vista y a nuestra capacidad para la experiencia emocional, y sí capta el interés de algunos y los lleva a explorar más profundamente esta cosa-en-sí, habrá cumplido su propósito. Si, por el contrario, esté libro se agrega a la ya vacilante pila de palabras acerca de palabras, si sus lectores obtienen de él la noción

todo,

entonces habrá fracasado tristemente en el logro de su propósito. Y si sufre

la degradación final de convertirse en "conocimiento académico" —en el que las palabras muertas de un autor son disecadas y volcadas en las mentes de estudiantes pasivos, de modo que individuos vivos cargan con las porciones muertas y disecadas de lo que una vez fueron pensamientos y experiencias vivos, sin tener siquiera conciencia de que alguna vez lo fueron—, entonces habría sido mucho mejor no haberlo escrito nunca. La terapia está hecha de la esencia de la vida, y es así como debe ser com- prendida. Es sólo la lamentable inadecuación de la capacidad del hombre

para comunicarse

de

de que

la verdad

son

palabras

y

que

la página

impresa

lo

es

lo que hace necesario correr el riesgo de tratar de captar

esa experiencia viva mediante palabras.

Entonces, si el propósito de este libro no es simplemente el de llevar

¿Qué es lo que procura una respuesta que, en

Intentaré proporcionar

palabras muertas al papel, ¿cuál es su finalidad?

trasmitir? ¿De qué trata?

alguna medida, trasmita la experiencia viviente que el libro pretende ser.

fusta obra se refiere al sufrimiento y a la esperanza, a la ansiedad y a

Se refiere a la

unicidad de la relación que cada terapeuta establece con cada cliente, e igualmente a los elementos comunes que descubrimos en todas estas rela-

ciones. Se refiere también a las experiencias altamente personales de cada

la satisfacción, que llenan el consultorio de cada terapeuta.

uno de nosotros.

Trata acerca

de un cliente,

en mi consultorio, que se

sienta frente

al

escritorio,

luchando por

ser

él

mismo,

y

sin

embargo

mortalmente temeroso de serlo;

esforzándose

por

ver su experiencia

tal

como es, deseando ser esa experiencia, y sin embargo mortalmente temeroso ante esa perspectiva. El libro trata acerca de mí mismo, sentado allí con ese cliente, enfrentándolo, participando en esa lucha tan profunda y sensi- blemente como puedo hacerlo. Trata acerca de mí en tanto me esfuerzo por

percibir su experiencia,

lidades que tiene para él. Trata acerca de mí en la medida en que deploro

mi falibilidad humana en la comprensión

y el significado, el sentimiento, el sabor, las cua-

de ese paciente, y los fracasos

ocasionales en ver la vida tal como aparece para él, fracasos que caen pesadamente en la intrincada, delicada red de crecimiento que se está produciendo. Se refiere a mí en la medida en que me regocijo del privi- legio de ser el partero de una nueva personalidad; en la medida en que reverencio la emergencia de un yo, de una persona; que observo un proceso

de nacimiento en el cual he tenido

refiere tanto al paciente como a mí en tanto observamos maravillados las

un papel importante y facilitador.

Se

PSICOTERAPIA

CENTRADA EN

El-

CLIENTE

15

fuerzas potentes y ordenadas que se hacen evidentes en esta experiencia total, fuerzas que parecen profundamente arraigadas en el universo como un todo. Creo que el libro se refiere a la vida, en la medida en que la vida se revela vividamente en el proceso terapéutico, con su poder ciego y su tremenda capacidad de destrucción, pero con su equilibrador impulso hacia el crecimiento, cuando se dan las condiciones propicias. Se refiere también a mis colegas y a mí, en la medida en que asumimos

los comienzos del análisis científico de esta experiencia emocional, vital. Se refiere a nuestros conflictos en este sentido: nuestra captación de que

el proceso terapéutico es rico en matices, complejidades y sutilezas, y nues-

tra convicción de que el hallazgo científico, la generalización, es fría, inerte.

y carece de la plenitud de la experiencia. También expresa nuestra creciente

convicción de que la ciencia, aunque nunca puede crear terapeutas, puede ayudar a la terapia; de que el hallazgo científico, aunque es frío y abstracto, puede ayudarnos a develar fuerzas que son cálidas, personales y com- plejas; y de que la ciencia, aunque es lenta y chapucera, representa el mejor

camino que conocemos para llegar a la verdad, aun en áreas tan delicada- mente intrincadas como las de las relaciones humanas. El libro se refiere a ellos y a mí en tanto desempeñamos nuestras tareas cotidianas y nos encontramos necesariamente influidos por la expe- riencia terapéutica, de la cual hemos desarrollado una parte. Trata acerca de cada uno de nosotros cuando intentamos enseñar, conducir grupos, atender consultas de la industria, servir como administradores y supervi- sores, y encontramos que ya no podemos funcionar más como lo hacíamos antes. Trata acerca de cada unu de nosotros cuando intentamos enfrentar la revolución interna que la terapia ha significado para nosotros: el hecho de que nunca podemos enseñar a una clase, dirigir un comité, o criar una familia sin que nuestra conducta esté profundamente influida por una experiencia intensa y motivadora que tiene elementos comunes para todos nosotros. Finalmente, el libro se refiere a nosotros mismos en la medida en que procuramos descifrar esta experiencia, nos esforzamos por ubicarla en algún marco de referencia intelectual, intentamos construir conceptos que

a nosotros en la medida

la puedan abarcar. Más profundamente se refiere

en que comprendemos la inadecuación de estas palabras, formas, construc- ciones, para abarcar todos los elementos del vivido proceso que hemos experimentado con nuestros clientes. Se refiere a nuestra sensación de ensayar nuestras teorías a medida que las ofrecemos, con la esperanza de que puedan encender aquí y allá una chispa que ayude a iluminar y a progresar en toda esta área dt esfuerzos. Tal vez esta nota introductoria trasmita alguna noción acerca del contenido del libro. Pero no ea posible terminar sin una palabra de agradecimiento a las personas que realmente lo han escrito, que han sido e n <*l írrih.l. i má s i.'<-iii]¡!i o BU * |triiicipnlc s rolal><irad<>r«f* : lo s pariente s co n

16

CARI,

R.

ROCERS

los cuales

hemos

trabajado.

Dirigimos nuestra gratitud más profunda a

estos hombrea, mujeres y niños que se nos han presentado con sus luchas,

naturalmente, permitiéndonos así aprender de ellos, y que han deinudado

ante nosotros las fuerzas que operan en la mente y en el espíritu del hom-

bre.

Esperamos que el libro sea digno de ellos.

Chicago, Illinois

CARL R.

ROGEKS

PARTE I

PANORAMA ACTUAL DE LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

CAPÍTULO I

EL CARÁCTER PROGRESIVO DE LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

El interés profesional en la psicoterapia es seguramente el área de más

En la psico-

logía clínica y en la psiquiatría el desarrollo de este campo se da con una rapidez sorprendente. Alrededor del veinte por ciento de los miembros de la American Psychological Associatíon afirman que la psicoterapia —o el consejo (counseling) para la adaptación, o algún término similar— es uno de sua principales intereses; una década atrás sólo unos pocos ha- brían hecho tal afirmación. Los programas de formación en psicoterapia han ido creciendo en número, amplitud, intensidad y, creemos, en electi- vidad. Además, encontramos educadores deseosos de seguir la marcha de los desarrollos en terapia, con e) objeto de adaptarlos y utilizarlos para la tarea de los consejeros de escuelas y universidades y de los maestros de reeducación. I .os pastorea y trabajadores religiosos procuran entrenarse en el consejo y en la psicoterapia e fin de mejorar su habilidad para tratar con los problemas personales de sus feligreses. Los sociólogos y psicólogos sociales tienen un vivo interés en eate campo a causa de sus posibles adap- taciones al trabajo con grupos, y además porque ayuda a arrojar luz tanto sobre la dinámica de los grupos como de loa individuos. Y por último, el ciudadano medio apoya cada vez más la rápida extensión de la actividad pairoterapéutica sobre sus hijos en la escuela, sobre millares de veteranos de guerra, sobre trabajadores industriales, y sobre los estudiantes, padres, y toda persona que desea ayuda psicológica.

En síntesis, parece existir una fuerte tendencia hacia el estudio, desa- rrollo y empleo de aquellos procedimientos que contribuyen a una mayor tranquilidad mental del hombre moderno. Parecería que como nuestra cultura se ha hecho menos homogénea, proporciona mucho menos apoyo al individuo. Éste no puede simplemente descansar confortablemente en las modalidades y tradiciones de su sociedad, sino que encuentra que muchos de los problemas y conflictos básicos de la vida giran en torno de él mismo. Cada hombre debe resolver dentro de sí mismo problemas con respecto a los cuales su sociedad antes asumía plena responsabilidad. Puesto que la psicoterapia mantiene la promesa de resolver algunos de aquellos

rápido crecimiento de las ciencias sociales en la actualidad.

20

CARI,

H.

ROGERS

conflictos, de proporcionar al individuo tanto una adaptación interna más satisfactoria como una mejor relación con los otros y con BUambiente, se ha constituido en un punto focal significativo tanto del interés público como del interés profesional. En esta corriente cada vez más amplia de interés por los procedimientos psícoterapéuticos y de desarrollo de los mismos surge el consejo no-directivo o centrado en el cliente. Es un producto de su tiempo y de su marco cultu- ral. Su desarrollo no habría sido posible sin la apreciación de los impulsos inconscientes y de la compleja naturaleza emocional del hombre, que fue la contribución de Freud a nuestra cultura. Aunque se ha desarrollado por caminos algo diferentes de las opiniones psicoterapéuticas de Horney o Sullívan, o de French y Alexander, sin embargo hay muchas vías de inter- conexión con estas formulaciones modernas del pensamiento psicoanalitico. Especialmente se encontrarán raíces de la terapia centrada en el cliente en la terapia de Rank, y en el grupo de Filadelfia, que ha integrado las opiniones de Rank en las suyas propias. La terapia centrada en el cliente se ha visto influida aún más profundamente por la psicología tal como se ha desarrollado en los Estados Unidos, con .su habilidad para las defi- niciones operacionales, para la medición objetiva, su insistencia en el

de someter todas las hipótesis a un pro-

método científico y la necesidad

ceso objetivo de verificación o refutación. Como podrán observar los lec- tores de ente volumen, también tiene una deuda con la psicología de la Gestalt, con su énfasis en la totalidad y en la ínterrelación del conjunto de fenómenos que conceptualizamos como "individuo". Algunas de sus raíces se extienden aun hacia la filosofía política, social y educacional que se encuen- tra en ef corazón de nuestra cultura americana. Esto es hasta tal punto cier- to, que algunos párrafos del pequeño volumen de David E. Lilienlhal

sobre el TVA , si se los saca de su contexto, podrían ser considerados muy bien como una exposición de la orientación básica del terapeuta cen- trado en el cliente '. Así, la terapia centrada en el cliente ha bebido, tanto consciente como inconscientemente, de muchas de las corrientes ge- nerales del pensamiento clínico, científico y filosófico presentes en nuestra cultura. Sin embargo, podría ser un error creer que la terapia centrada en el cliente es tan sólo un producto de IBB influencias culturales. Está cons- truida sobre una base profunda de observaciones minuciosas, íntimas y específicas de la conducta del hombre en relación, observaciones que creemos trascienden en algún grado las limitaciones de las influencias de una cultura dada. Asimismo, en sus intentos de investigación para des- cubrir las leyes significativas que operan en una relación terapéutica, se esfuerza por llegar a las constantes, a las secuencias conducíales que son verdaderas no para una sola época o cultura, sino que describen el modo en que opera la naturaleza humana.

 

* Véase

por

ejemplo

el

examen

r.rftico

de

Democracy

at

the

Groas

Roots, y

The

Rflra.tr

of

Human

Energías, en

su

libro

TVA

- Dr.macrac-y on the

March.

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL CLIENTE

21

Aunque hace diez años no se habían acuñado loa términos "no-direc-

tiva" ni "centrada en el cliente" como rótulon, el interés en el punto

vista descrito por eso» términos ha crecido muy rápidamente.

la atención de psicólogos y de otras personas a tal punto que no podemos tomar un libro n una revista psicológica sin una considerable probabilidad de encontrar alguna referencia al mismo, ya sea positiva o negativa. Parece existir la necesidad de informar a quienes desean conocer mas plenamente el desarrollo de este enfoque terapéutico particular de los pro- blemas individuales y de las relaciones humanas. Esperamos que este

de

Ha captado

libro satisfaga en alguna medida tal necesidad.

Un

dinámico

Existe la tendencia a considerar el enfoque no-directivo o centrado en el cliente como algo estático: un método, una técnica, un sistema más bien rígido. Nada puede estar más lejos de la verdad. El grupo de profe- sionales que está trabajando en ente campo utiliza conceptos dinámicos que constantemente revisan a la luz de la experiencia clínica y a la luz de los hallazgos de las investigaciones. Es un cuadro de cambios fluidos en un enfoque general de los problemas de las relaciones humanas, antes que una situación en la cual se aplica más o menos mecánicamente una técnica relativamente En este flujo rígida. de pensamiento cambiante hay algunas hipótesis centrales que proporcionan unidad a la búsqueda de nuevos conocimientos. Tal vez una de las razones del elevado valor estimulante que parece haber tenido la terapia centrada en el cliente sea el hecho de que estas hipótesis pueden ser puestas a prueba, son pasibles de confirmación o refutación, y por lo tanto ofrecen una esperanza de progreso, en lugar del estancamiento del dogma. Parece ser más que probable que la psicoterapia, gracias a los

esfuerzos de diferentes trabajadores, está Reparándose (leí reino de lo mís-

lo indefinible, para acercarse a la plena luz

tico, lo intuitivo, lo personal,

del análisis objetivo. Esto significa inevitablemente que el cambio, y no la rigidez, fie convierte en la característica de un campo semejante. Para aquellos que trabajan en terapia centrada en el cliente, esta característica de desarrollo, de reformulación, de cambio, parece ser una de sus cualida-

des más sobresalientes.

La

finalidad

de

este

volumen

no un punto de víala

tera-

con sus prácticas y su teoría, indicando los cambios

y tendencias evidentes, estableciendo comparaciones con formulaciones ante-

péutico en desarrollo,

ya establecido y rígido, sino un corte transversal general del campo

El propósito de este volumen es el de presentar,

22

CARL

R.

ROCERS

riores y, en un grado limitado, con puntos de vista sostenidos por

orientaciones terapéuticas. Al hacerlo, uno de los objetivos será unificar el pensamiento clínico de aquellos que están comprometidos en la terapia centrada en el cliente.-

Se presentarán las hipótesis que han llegado a sostener, las formulaciones que hacen del proceso terapéutico. Esperamos que la recolección ríe gra-

baciones de entrevistas

los problemas en la hora de consejo. También se proporcionan loa comen- tarios de los clientes 2 mismos acerca de su experiencia, dado que tal

material ha tenido una notoria influencia

que el lector pueda obtener una visión

general de la teoría y práctica de los terapeutas clínicos que trabajan con dicha orientación, aplicándola a un gran margen de individuos.

objetivo posterior será el de revisar las pruebas que se han reco-

otras

indique

algunos

de los

en

modos en

el

que se

tratan

te-

pensamiento

de los

rapeutas.

Un

Por lo tanto, esperamos

gido y se están recogiendo en investigaciones con respecto a las hipótesis

explícitas o implícitas de la terapia. Poco a poco se están acumulando

pruebas objetivas con respecto a diferentes fases de la terapia, y se anali-

zarán y considerarán

Un aspecto novedoso de este volumen, y que ha sido menos consi- derado en revistas y publicaciones, es la presentación de una teoría terapéutica y de una teoría de la personalidad. Tanto en el intento por explicar el proceso de la terapia, como en el deseo de comprender la estruc- tura básica de la personalidad que posibilita la terapia, la teoría se formula y revisa continuamente. Presentaremos las ramificaciones de este pensa- miento, acentuando su fluidez.

Finalmente procuraremos plantear algunos de los interrogantes y pro- blemas aún no resueltos, que requieren una comprensión más profunda, una investigación más adecuada, una teoría nueva y más penetrante.

los resultados de estos esfuerzos de investigación.

La presentación de una "escuela de pensamiento"

El propósito de estas páginas es bien claro: presentar solamente un punto de vista, y dejar a otros autores el desarrollo de otras orientaciones. No haremos una apología de esta presentación "unilateral". El autor con- sidera que 1a actitud usual de rechazo hacia cualquier rosa que pueda ser

escuela de pensamiento" se origina en una falla de

definid,

como

una

.rnprens,on <le la manera en que se desarrolla la ciencia.

En un nuevo

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

campo de investigación que se está abriendo al estudio objetivo, la escuela de pensamiento es un paso cultural necesario. Donde la prueba objetiva es limitada, es casi inevitable que se desarrollen y se ofrezcan hipótesis marcadamente diferentes para explicar los fenómenos que se observan. Los corolarios y ramificaciones de cualquier hipótesis semejante constituyen un sistema: una escuela de pensamiento. Estas escuelas de pensamiento no serán abolidas por el pensamiento realizador de deseos. La persona que intente conciliarias mediante una transacción teórica se verá reducida a un eclecticismo superficial que no incrementa la objetividad, y que no conduce a ninguna parle. No se alcanza la verdad pidiendo concesiones a las dife- rentes escuelas de pensamiento. La desaparición eventual de tales formula- ciones rivales se produce ya sea cuando los problemas son aclarados por pruebas obtenidas en investigaciones, o cuando ambos tipos de hipótesis se subsumen en alguna opinión nueva y más penetrante que enfoca el problema desde un nuevo ángulo, redefiniendo así los problemas de una manera hasta entonces no percibida. Circunscribirnos a una única orientación o escuela de pensa- miento tiene algunas desventajas, pero éstas se minimizan si lomamos conciencia de ellas. Existe la posibilidad de que las hipótesis aparezcan como dogmas. Existe la posibilidad de que la participación emocional en un punió de visla pueda obstaculizar la percepción de las pruebas en con- trario. Pero frente a estas desventajas existe la ventaja de la facilita- ción del progreso. Si tenemos un sistema coherente de hipótesis que po-

revisar, reformular estas

hipótesis a la luz de la experiencia objetiva, contamos con un instrumento valioso, una "fuerza de trabajo", con la cual se pueden abrir nuevas áreas

demos probar, y sí somos capaces

de descartar,

del conocimiento.

En consecuencia, el lector encontrará en este volumen el desarrollo de un punto de vista, la enunciación de un sistema de hipótesis relacionadas, y ningún intento de presentar otros sistemas, dado que esto pueden hacerlo mucho mejor aquellos que los sustentan. Se presentarán tanto pruebas de investigaciones objetivas que se han recogido en relación con estas hipótesis, como pruebas clínicas en su forma más objetiva: la entrevista grabada. Se ha procurado eliminar la parcialidad de origen emocional, pero el lector

esta meta, y en los que,

por

sistemático de hipótesis, con implicaciones que alcanzan a todo tipo de

descubrirá puntos en los que no se ha logrado

lo tanto, tendrá

que hacer

sus propias

correcciones.

Si

un

cuerpo

quien viene activa y voluntariamente a buscar ayuda para resolver un problema, pero BÍn ningun a intención de renuncia r a BU propia responsabilidad en la situa- ción. Ea por esta significación del termino que lo hemos elegido, puesto que evita la connotación de que está enfermo, de que ea objeto de un experimento, etcétera. El término cliente tiene cieñas connotaciones legales que son desafortuna- das, y si aparece un término mejor, lo usaremos. En el presente, sin embargo, parece el máa adecuado para designar nuestro concepto de la persona que viene a pedir ayuda.

24

CARL

R. ROCERS

relaciones interpersonales y grupales, sirve para estimular la investigación, la evaluación critica de la práctica clínica, el pensamiento teórico adecuado, habrá cumplido entonce» su cometido.

DESARROLLOS RECIENTES EN LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE

realizó un primer intento de sintetizar en un tra-

bajo" algunos de los principio» y técnicas de un nuevo enfoque tera- péutico, un enfoque que pronto fue rotulado "consejo no-directivo". Dos años más tarde se publicó Consejo y Psicoterapia: Nuevos conceptos prác- ticos (166) '. En ese volumen se presentaba la aplicación de aquellos principios que tenían por finalidad liberar las capacidades integradoras del individuo en el campo del consejo. Puede ser útil para el lector revisar brevemente algunos de los trabajos que se han escrito durante la década transcurrida desde que estas ideas fueron formuladas por primera vez. Entonces se hará más evidente por qué nos parece necesaria, ahora, una nueva exposición del tema.

En 1940 el autor

Progresos en el orden de la práctica

En el momento en que se estaba escribiendo Counseling and Psychothe- rap-y, se llevaba a cabo una parte del trabajo en la Psyckological Clinic de la Universidad del Estado de Ohio, desde el punto de vista no-directivo, basado en el trabajo anterior realizado por el equipo del Rochester Gui- dance Center bajo la dirección del autor. Además, un punto de vista muy similar había sido desarrollado y puesto en práctica independientemente por Roethlisberper, Dickson y sus colegas en la planta de la Western Electric. Un enfoque terapéutico algo similar, que surgía directamente del trabajo de Otto Rank (trabajo que también había influido en el autor) era aplicado por trabajadores sociales, psiquiatras y psicólogos forma- dos en el grupo de Filadelfia junto a profesionales tales como Jessie Taft, Frederick Alien y Virginia Robinson. Esto con respecto a la expe- riencia práctica en una orientación terapéutica que se basaba primaria- mente en la capacidad del cliente. Actualmente, varios centenares de consejeros en colegios y en la Vrtrrans Administraron, psicólogos en centros de consejo, en clínicas de higiene mental y en hospitales psiquiátricos, profesionales en escuelas, en la industria, trabajo social y tareas religiosas, intentan, con diversos grados

3 Titulado

"Ncwcr

Concepta

PBychotherapy"

(Nuevos

conceptos

de

psicote-

rapia)

y enviado al

capítulo de

Minnesota

de

l'«¡

Cbi

en

Diciembre, 1940. En

una

forma

ligeramente

revirada,

este

trabajo

ae

convirtió

en

el

capítulo

II

del

libro

Cottnselinf

*

Lon

and

P.iychathernpy

(Consejo

y

paicoterapia), publicado «n 1942.

número»

entre

paren tenia

remiten

a

la

bibliografía

del

final

del

libro.

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

25

de preparación y de capacidad, probar personalmente las hipótesis de un enfoque no-directivo. Estos profesionales tuvieron, en muy distintos lugares, experiencias con estudiantes, con adultos, con niños inadaptados y con sus

padres.

lizadas como los problemas conyugales, problemas vocacionaleg, dificultades

del lenguaje, condiciones psicosom áticas tales como las alergias,

gama de problemas neuróticos, y en alguna medida con psicosis. Todavía no ha llegado el momento oportuno para realizar investigaciones sobre el proceso y resultados en cada uno de estos grupos, pero la experiencia de estos profesionales ha ido realimenlando la corriente central de ideas acerca

de la terapia centrada en el cliente.

Durante esta década, los terapeutas experimentados en esta orienta- ción han observado con interés cómo la duración de sus casos aumentaba cada vez más, incluyendo un grado creciente de reorganización de la per- sonalidad. Así, en tanto que hace diez años los casos de un consejero no-directivo tendían a un promedio de cinco o seis entrevistas cada uno, y raramente se prolongaban más de quince entrevistas, en la actualidad

Han trabajado, con los encuadres adecuados, en áreas tan especia-

una amplia

quince a veinte, y no es raro tener cincuenta o cíen

entrevistas con un cliente. ¿Este desarrollo se produjo a causa de una

mayor capacidad del consejero para establecer una relación comprensiva? ¿O por el hecho de que, cuando un consejero adquiere prestigio, recurren a

él individuos más gravemente perturbados?

sutil en la teoría o en la técnica? Sea cual fuere la causa, el pensamiento

acerca de la terapia centrada en el cliente se ha enriquecido por este margen de intensidad de la experiencia.

¿O es que hubo algún cambio

el promedio es de

Cabe decir, entonces, que el pensamiento clínico con respecto a la terapia centrada en el cliente ha evolucionado hasta au nivel actual gracias

a la amplia gama de problemas tratados y a la variable intensidad de su

tratamiento. Desde el niño con leves trastornos de conducta basta el adulto

psicólico, y desde la persona que mejora en dos entrevistas hasta el indivi- duo que sufre una amplía reorganización de la personalidad en ciento cin-

de la terapia centrada en el cliente

ha abarcado un extenso campo.

cuenta entrevistas, la

práctica actual

Desarrollo de una variedad

de

actividades

Hace diez años se consideraba el consejo no-directivo como un proceso

de intercambio verbal, útil primariamente en el tratamiento de adolescentes

y adultos. Desde entonces se ha pensado que los principios básicos de tal

tratamiento eran aplicables a una variedad de actividades, muchas de las cuales son diferentes, por cierto, de la psicoterapia misma. Algunas de ellas

se estudiarán más ampliamente en este libro, pero aquí podemos hacer una

breve mención de ciertas tendencias en l»s cuales tiene implicaciones la

terapia centrada en el cliente.

'-'*'

t

Ahí .

R.

ROCEftS

problemas cuando

El libro

dr Axline (14) proporciona un cuadro profundo s persuasivo del trabajo que se ha realizado en este campo, en que el inleivi^ibío verbal a menudo

esta reducido a un mínimo o incluso puede faltar por completo.

se la lleva a t;abo desde un punto de vista centrado en el cliente.

La

terapia

de juego

resulta

efectiva en

niños con

La terapia grupa!, tanto con niños como con adultos, se ha llevado a

que el

consejo individual. Se ha trabajado con dultos inadaptados, con estu- diantes con problemas, con estudiantes antes de los exámenes, con vete- ranos de guerra, con grupos interraciales, con niños y sus padres. AI margen de la experiencia de la terapia grupa!, surgió el deseo de conducir clases escolares de una manera centrada en el cliente o, mejor dicho, centrada en el estudiante. Algunos de nuestros aprendizajes más significativos derivan de los resonantes fracasos y de los brillantes éxitos de nuestros intentos por adaptar los principios y procedimientos de la psicoterapia a la educación. Éstos son Eos principales campos en los cuales se han elaborado las implicaciones de la terapia centrada en el cliente. Pero contribuciones igualmente significativas a nuestro pensamiento provinieron de otros cam- pos, no tan plenamente explorados. Experiencias interesantes de aplicación de un enfoque centrado en el cliente en situaciones grupales de fricción y de bajo estado de ánimo nos han convencido de que este enfoque puede contribuir al manejo de grupos industriales, militares y de otros tipos. Nuestros intentos por aplicar los principios centrados en el cliente a nuestra propia administración organizacional, trabajo de comités, y problemas de selección y evaluación del personal, han sido especialmente significativos. Todavía hay mucho que aprender en estos campos, pero se han hecho pro- gresos suficientes como para deducir un real estímulo de ello. Asi, en una década, hemos visto evolucionar la terapia centrada en el cliente, de un método de consejo a un enfoque de las relaciones humanas. Hemos comprendido que tiene tanta aplicación al problema de emplear un nuevo miembro de un equipo, o a la decisión de quién debe obtener un aumento, como al cliente perturbado por su incapacidad para manejar sus relaciones sociales.

cabo eficazmente,

operando con las mismas hipótesis fundamentales

n

Progresos

en

la

investigación

En ninguna parte los adelantos en el campo de la psicoterapia se mani- fiestan de una manera tan llamativa corno en los firmes progresos de la investigación. Hace diez años no había más que unos pocos estudios de investigación objetiva relacionados de alguna manera con la psicoterapia. Durante la última década se han publicado más de cuarenta estudios seme- jantes de autores con una orientación centrada en el cliente. Además, ha* una cantidad de estudios que todavía no se han publicado, y numerosos

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

27

proyectos de investigación, cada vez más significativos, en vías de realiza- ción. Es difícil exagerar el efecto general que ha tenido este trabajo. Aunque las investigaciones han tenido limitaciones definidas y a menudo graves, cada una ha utilizado instrumentos de un grado de confiabüidad conocido y enunciado, y los métodos han sido descritos con loa detalles suficientes como para que cualquier autor competente pueda verificar los resultados, ya sea re-eatudiando el mismo material casuístico o utilizando el mismo método con nuevo material. Dos de los primeros estudios se han confirmado al ser repetidos. Todo este desarrollo significa que cada vez se hace más difícil hablar en términos puramente dogmáticos acerca de cualquier aspecto de la psicoterapia. Poco a poco se bizo evidente que podemos investigar objetivamente casi cualquier fase de ta psicoterapia que deseamos conocer, desde el aspecto mus sutil de la relación consejero-

cliente, hasta

sido

material casuístico completo en cintas grabadas. Consejo y Psicoterapia contenía el primer caso terapéutico, completo y textual, presentado en una publicación. Le siguió el Casebook o\ Non-directive Counseling (109), (Manual de consejo no-directivo), en el cual se presentaban cinco ca- aos, siendo la mayoría de las entrevistas registradas textualmente. Actual- mente el Centro de Consejo de la Universidad de Chicago tiene cerca de

mediciones

del cambio

conductal.

La base de este desarrollo ha

principalmente

la

acumulación de

treinta casos, grabados y transcriptos completamente, que están a disposi- ción de los investigadores calificados. Esperamos que por lo menos se

agreguen cincuenta más.

sin precedentes para la investigación.

por consejeros expertos y por otros en formación, casos breves y casos extensos, todo estará ejemplificado. Los terapeutas centrados en el cliente hasta ahora han llevado a cabo la parte principal. Además, en la acumulación de material casuístico registrado y en la prosecución de investigaciones de la terapia, hay informes alentadores de que los profesionales de otras orientaciones ahora están grabando sus casos, y es posible que dentro de un tiempo analistas freu- dianos, hipnoterapeutas, adlerianoa y terapeutas eclécticos realicen inves- tigaciones conjuntas. Estas futuras investigaciones ayudarán a eliminar los etiquetamientos y a unificar el campo de U psicoterapia.

Esto proporcionará

un núcleo de material básico

Éxitos y fracasos, casos desarrollados

El desarrollo

de programas

de

entrenamiento

Cuando se publicó Counaeling and Psychotnerapy, en 1942, los editores deseaban aaber qué aceptación tendría el libro en los cursos universitarios sobre consejo para la adaptación. La respuesta en ese momento parecía ser que no había más qué dos o tres cursos semejantes en todo el país. Pero más tarde, distintas influencias sobre la profesión psicoló- gica hicieron variar este cuadro en un grado sorprendente. Numerosas

28

CARL

R.

ROGERS

universidades ofrecen ahor a algún tipo <ié formación psicoterapéutica par a graduados, con mayor o menor énfasis en el punto de vista centrado en

el cliente. En algunas de estas universidades se dispone de una secuencia

completa de cursos de formación,

riencia

es simplemente un desarrollo esporádico. Recibe aprobación formal de IB

American Psyckological Associalion, que ha afirmado que la formación del psicólogo clínico no es completa gin vina preparación psicolerapen lien, y que para recibir el nivel más alio de aprobación de la American Psycho- logical Association el curriculum de psicología clínica para graduados debe

incluir un programa bien planeado en este campo (160). Un gran desa- rnllo similar se dio en la psiquiatría, y en lugar de la esporádica formación terapéutica sobre la marcha, que alguna vez fue tan preponderante, se están elaborando en diversos centros programas cada vez más integrados. En esle marco general de desarrollo de lo» programas de formación terapéutica hubo una evolución constante de la preparación terapéutica centrada en el cliente. Tanto han cambiado nuestros métodos y procedi- mientos que les hemos dedicado un capítulo especial en este volumen.

£1

el individuo se instrunienta! iza tanto en el

programa de formación como en la terapia misma. Nuestro interés se ha

desviado de la técnica empleada por el consejero a su actitud y filosofía, con un nuevo reconocimiento de la importancia de la técnica considerada

en un nivel de mayor elaboración. Se realizó la experiencia de la formación

lenta y gradual de candidatos al doctorado en psicología clínica, como así también la sumamente valiosa de proporcionar, durante los años 1946

y 1947, una enseñanza breve e intensiva a más de cien psicólogos madu-

ros y calificados que debían convertirse en consejeros personales de la

ycterans Administration. Al intentar la formación terapéutica de otros, necesariamente hemos aprendido mucho sobre terapia.

siendo una parte central de la expe-

Tal formación terapéutica no

la práctica

terapéutica supervisada.

principio

de confianza en

El desarrollo de la teoría

cada vez más ramificado

que se sugirió en las secciones precedentes, llegamos n sentir intensamente

de teorías unificadoras, y la formulación de la teoría se

la necesidad

convirtió en una de las principales preocupaciones del terapeuta centrado

A medida que llevábamos a cabo el trabajo

en

el cliente. Hemos probado en nuestra propia experiencia la afirmación

de

Kurt Lewin, citada a menudo, de que "Nada

es tan práctico como una

buena teoría". Gran parte de nuestra construcción teórica ha girado en

torno dei concepto de "sí-mismo", como se verá en las páginas siguien-

explicaciones en

de

En todo este proceso, sobre la marcha, se

hecho

tes.

términos de la

Sin

embargo,

ee

han

intentos

de

formular

teoría

del aprendizaje,

y en términos

de la dinámica

la

relación

interpersonal.

descartaron o modificaron enormemente las teorías. Hace varios años

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

formulada en término s «leí desarro-

parece

que este tipo Je formulación está muy lejos de explicar todos los fenó-

menos terapéuticos, y por lo tanto ocupa en nuestro pensamiento corriente.

un lugar relativamente reducido

la teoría

llo de

la

de

la terapia

parecía

(insíght)

mejor

comprensión

verbalizada.

KM la

actualidad

nos

 

Después de

ver

dentro

del

grupo

el

florecimiento

persistente y veloz

de

la teoría, fue

interesante observar con cuánta frecuencia Re criticó a la

terapia centrada en el cliente porque "no se basa en ninguna teoría cohe- rente de la personalidad. Esta crítica parece una distorsión tal del papel de la teoría en el progreso científico, que bastará una breve réplica. No hay necesidad de una teoría hasta que, y a menos que, existan fenómenos que explicar. Limitando nuestra consideración a la psicoterapia, no hay ninguna razón para formular una teoría de la terapia hasta que haya

cambios observables que requieran una explicación. Entonces es útil una teoría unificadora pata explicar lo que ha sucedido, y para adelantar hipó- tesis probables acerca de futuras experiencias. Así, en el campo de la terapia, el primer requisito es una habilidad que produce un resultado efectivo. A través de la observación del proceso y del resultado puede desarrollarse una teoría parsimoniosa que se proyecta en nuevas expe-

riencias con el objeto

de

poner

a

prueba

su

adecuación.

La teoría se

revisa y modifica

con

el

propósito

—nunca

plenamente

alcanzado—

de

proporcionar un marco conceptual completo que pueda abarrar adecuada-

mente todos los fenómenos observados. no la teoría.

con

BUS propia s palabra s y lueg o co n la s palabra s d e un o d e su » colegas. Un a

rita podrá transmitir mejor

Lo básico son los fenómenos y

I 1 '1

i*n

Mayo

enuncia

sucintamente

la esencia

esle

de

punto

su

de

vista,

primero

pensamiento.

l-.i

una perspectiva histórica, creo que se puede afirmar que una ciencia

surge generalmente como producto del desarrollo de la habilidad técnica en cier- ta área de actividad. Alguien, algi'm trabajador hábil, en un momento reflexivo intenta explicitar los supuestos implícito* en la (labilidad, misma. Eat« es el comienzo del método lógico-experimental. Loa suplícalos, una vez explicitados, pue- den desarrollarse lógicamente; el desarrollo conduce a cambios eiperimentalea de la práctica y, así, al comienzo de una ciencia. Debemos subrayar el heoho de que las abstracciones científicas no ge extraen de la nada, ni tampoco de la reflexión descontrolada: desde el comienzo eslán profundamente arraigada» en una habilidad

pre-exislente.

En

este

punto,

parece

adecuado

un

comentario

tomado

de

lan

conferencias

de

un

colega,

Lawrence

Henderaon,

ijuímiro

eminente:

". - -En

la

compleja

tarea

de

vivir,

como

en

la

medicina,

tanto

la

teoría

como

la

práctica

son

condi-

ciones

necesarias

para

la

comprensión,

y

el

método

de

Hipócrates

«i

el

único

que

lia

tenido

un

éxito

amplio

y

generalizado.

El

primer

elemento

de

ente

es fermo, no en

método

la

tafea

la

dura,

biblioteca:

inteligente,

respoiiaable,

la

adaptación

couipMd

inreBante,

dfl

en

medico

el

a

cuarto

del

BU

trabajo,

en-

tina

30

CARL

R.

ROGERS

adaptación que está lejos de ser meramente intelectual. El segundo elemento de cae método es la observación aguda de lai COBAS y IOB hechos, la eelección, guiada por el juicio nacido de la familiaridad y la experiencia, de los fenómenos saJientea

y

recurrentes, y su clasificación y exploración metodológica. El tercer elemento

es

la construcción preliminar de una teoría lógica —no una teoría filosófica, ni un gran

esfuerzo de la imaginación, ni

un

dogma

cu aai-religioso,

sino

una

modesta

cuestión

pedestre

un bastón útil

para ayudarnos en el

camino. Todo

esto

puede sintetizarse

en una palabra: el medico debe tener, primero, familiaridad íntima, habitual, in-

tuitiva con las coaas; segundo, conocimiento aistemálico de las cosas; y leroero, un modo de pensar efectivo acerca de las cosas." (130, paga. 17-18.)

Operando desde este punto de vista nos ha parecido completamente natural que la frágil flor de la teoría haya nacido del terreno sólido de la experiencia. Una inversión de este orden natural parecería errónea. Por lo tanto, ee encontrará en este volumen un grupo ramificado de formu- laciones teóricas que tienen cierta unidad y que, creemos, proporciona una línea fructífera de ideas acerca del cambio terapéutico, y también una conceptualización de la personalidad individual que se basa en la observación del cambio de la personalidad. Pero nunca se acentuará demasiado que las teorías son cambiantes y fluidas. Los que se mantienen como hechos tercos son los fenómenos que ellas intentan explicar. Tal vez mañana o el año que viene percibiremos una formulación teórica mucho más comprehensiva, que pueda abarcar una gama mucho más amplía de estos hechos básicos. Si es así, entonces la nueva teoría ofre- cerá más y mejores hipótesis para poner a prueba, y más estímulos para una búsqueda progresiva de la verdad.

Un panorama

Este capítulo introductorio ha procurado presentar un panorama externo de los factores que han influido en el curso del pensamiento sobre la terapia centrada en el cliente durante loa últimos ocho o diez años. Pero, ¿qué conclusionea han alcanzado los consejeros? ¿Cómo han modi- ficado su enfoque a medida que trataban con casos más variados y mea gravea? ¿Qué es lo que consideran esencial para ayudar a la persona con problemas? ¿Qué nuevas interpretaciones del proceso de la terapia esbozaron mientras escuchaban, individualmente o en grupos, las graba- ciones de entrevistas significativas? ¿Cómo explican aiis fracasos, y qué cambios se introdujeron en su pensamiento a medida que trataban de reducir las probabilidades de fracaso? ¿Cuáles fueron los logros y desi- lusiones implicados en la investigación analítica laboriosa de esta mina de material grabado? ¿Qué teorías llegaron a sostener estos terapeutas, y por qué las consideran razonables? ¿Tienen alguna formulación que ayude a dar significado a los mundos entremezclados de la experiencia pro-

 

PSICOTERAPIA

CENTRADA. EN EL

CLIENTE

 

31

fesional

y personal?

Las páginas que siguen

representan

una

interpreta-

ción

personal

de

las

respuestas

generales

que

ae

dan

a

estas

preguntas,

respuestas

que,

al

menos

parcialmente,

ya

estarán

fuera

de

época

en

el

momento en

que

lleguen

al lector.

 
 

LECTURAS RECOMENDADAS

 

Para

una

consideración

del

desarrollo

histórico

de

la

terapia

centrada

en

el

cliente,

ver

Raskin

(158).

Et

desarrollo

del

propio

pensamiento

del

autor

con

respecto

a

la

terapia

se

puede observar

considerando

la

secuencia

de

sus

trabaJOB:

Clinical

Treatment

of

the

Problem Child

(164) ,

(Tratamient o clínico

del

niñ o con

problemas), "The CUnical Psycholagist's Approach to Personality Problerrtí" (165), (El enfoque del psicólogo clínico de los problemas de la personalidad), Counseling

and Píychothcrapy (166), "Signifieant Aspeéis of Client-Cenlered Therapy" (170),

(Aspectos significativos de la terapia centrada en el cliente), y el presente volu-

men.

y

ción con otras orientaciones terapéuticas, Snyder (198) proporciona una revisión exhaustiva de la literatura corriente. Un trabajo breve sobre este tema, escrito desde un punto de vista centrado en el cliente, es "Current Trends in Psychothera~

terapia centrada en el cliente en rela-

Para

otras formulaciones de la terapia centrada en el cliente, ver Combs

(194).

a

la

consideración

de

la

(42)

Snyder

Con respecto

py"

(167),

(Tendencias

actuales en

psicoterapia).

 

Crummon

y

Cordón

(75)

proporcionan

una

descripción

del

funcionamiento

práctico

de

un

grupo

<1<-

terapeutas

centrados en

el

cliente.

So

encontrarán

referencias

concernientes

a

las

implicaciones

de

la

terapia

centrada en el cliente, para los campos de la terapia de juego, terapia grupal, educación y teoría de la personalidad, en los capítulos dedicados a esos temas.

LA

ACTITUD

Y

LA

CAPÍTULO

II

ORIENTACIÓN DEL

CONSEJERO 1

psicoterapia, el terapeuta mismo es una parte

importante de la ecuación humana.

su concepto básico grado.

Diferentes orientaciones terapéutica» sostienen distintas opiniones acerca de estera puntos. Por lo tanto, desde el comienzo mismo de nuestra discusión parece apropiado considerar al terapeuta lal como funciona en

el consejo centrado en el cliente.

alto

que hace, la actitud que aaume,

enormemente

En toda

l o

de

su

rol, todo esto influye en la terapia

en un

Una consideración general

Es común oír hablar de la terapia centrada en el cliente como de un simple método o una técnica que debe utilizar el consejero. Indudable- mente, esta connotación se debe, en parte, al hecho de que las primeras exposiciones tendían a acentuar excesivamente la técnica. Más precisa- mente, puede decirse que el consejero que opera en la terapia centrada

en el cliente asume un conjunto coherente y cambiante de actitudes pro- fundamente asimiladas en su organización personal, un sistema de actitudes (¡ue instrumenlaliza mediante técnicas y métodos coherentes. En nuestra ixperiencia, el consejero que (rata de emplear un "método" está destinado

a fracasar, a menos que este método concuerde genuinamente con sus

propias actitudes. Por otra parte, el consejero cuyas actitudes facilitan la terapia puede tener éxito sólo parcialmente, si sus actitudes no están ade-

cuadamente mediatizadas por métodos y técnicas apropiados. Consideremos entonces las actitudes que parecen facilitar la terapia centrada en el cliente. ¿El consejero debe poseerlas necesariamente para poder serlo? ¿Pueden lograrse estas actitudes a través de una formación?

1 Eele capítulo es una revisión

y ampliación

. mrnal

o/

Consulting

Píyr.holngy

(abril

1949),

de un arlír.ulo que 13, 82-94.

apareció en el

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL CLIENTE

33

La

orientación

filosófica

del

consejero

Algunos profesionales rechazan la consideración de la relación de las opiniones filosóficas con el trabajo científico profesional. Aun en la empresa terapéutica eeta relación parece ser uno de los hechos significa- tivos y científicamente observables que no se pueden ignorar. Nuestra experiencia en la formación de consejeros, indicaría que la filosofía opera- cional básica del individuo (que puede o no asemejarse a su filosofía verbalizada) determina, en una medida considerable, el tiempo que le demandará convertirse en un consejero hábil. El primer punto de importancia aqui es la actitud que tiene el consejero hacia la dignidad y la significación del individuo. ¿Cómo consi- deramos a los otros? ¿Vemos a cada persona como digna y meritoria jinr su propio derecho? Si sostenemos este punto de vista en el nivel verbal. ¿en qué medida se hace evidente operacionalmenle en el nivel Boflductal? ¿Tendemos a tratar al cliente <?nnio persona de mérito, o in»perc«plil>le mente lo desvalorizamos a travé s de nuestra s actitude s y <le nuestr a cnn- ducta? ¿Nuestra filosofía es una de aquellas en las que es máximo el respeto por el individuo? ¿Respetamos su capacidad y su derecho a la auto-dírección, o creemos básicamente que nosotros guiaríamos mejor su vida? ¿En qué medida tenemos la necesidad y el deseo de dominar a los otros? ¿Deseamos que el individuo seleccione y elija sus propios valores, o nuestras acciones están guiadas por la convicción (usualmente no enunciada) de que sería más feliz si nos permitiera seleccionar sus valorea, normas y metas por él? Las respuestas a preguntas de esta clase parecen ser importantes como determinantes báaico& del enfoque del terapeuta. Nuestra experiencia indica que los individuos que ya se están esforzando bacía una orientación que

mérit o o*e cad a person a puede n apientle r bas ^

tanle rápidamente las técnicas centradas en el cliente que ínstruiiientalizan

acentú a l a significació n y

este punto de vista. Esto ocurre frecuentemente en el caso de educadores que tienen una filosofía de la educación marcadamente centrada en el niño. Con no poca frecuencia ocurre en el caso de trabajadores religiosos que tienen un enfoque humanístico. Entre los psicólogos y psiquiatras hay algunos con opiniones similares, pero también hay muchos cuya concep- ción del individuo es la de un objeto que debe ser disecado, diagnosticado. manipulado. Para tales profesionales puede ser muy difícil aprender o practicar un« forma de terapia centrada en el cliente. En cualquier caso,

las diferencias al respecto parecen

aprendizaje y el ejercicio de una terapia de ese tipo. Pero este modo de enunciar la situación ila una impresión estática que

cíe

(ln'nl;i.

rapidez o lentitud en el

determinar su

no es correcta. La

objetivos, un es una

filosofía

cosa

operacional de un individuo, su conjunt o

fija

e inmutable, PÍIU» una

organización

CAHL

R.

ROGEHS

en evolución. Tal vez sea más exacto decir que la persona cuya orienta-

a un mayor respeto por el individuo

ción

filosófica

avanza en

dirección

mediatiza-

sobre las

relaciones humanas que tiende a llevarlo filosóficamente máa allá de donde

ción

encuentra

en el enfoque centrado en el cliente un desafío

Encuentra

que éste

es un punto

y una

de vista

de sus opiniones.

hasta

entonces

se ha

aventurado, y a

darle

la

posibilidad

de

una

técnica

operar.ional

para

hacer

efectivo

este

respeto

hacia

las

personas,

hasta

el

grail o

máxim o e n

qu e

existe

e n

BUS

propia s

actitudes .

E l

terapeut a

qu e

se

propone

utilizar

este

enfoque pronto

aprende

que

el

desenvolvimiento

de

proceso

la muñera

a continuo, estrechamente

de

considerar

la

gente

que

subyace a

esta

relacionado con la propia

terapia

lucha

es un

del tera-

peuta

por

su

crecimiento

e

integración

personales.

Puede

ser

solamente

sus

raíces en la propia organización

Tal vez podríamos resumir el punto enunciado diciendo que, mediante las técnicas centradas en el cliente, una persona puede inatrumentalizar su respeto hacía los otros solamente en la medida en que ese respeto es una parte integrante de la estructura de su personalidad; en consecuencia la persona cuya filosofía operacional ya tiende a un profundo respeto por la significación y mérito de cada individuo es capaz de asimilar más rápidamente las técnicas centradas en el cliente que le ayuden a expresar ese sentimiento 2 .

"no-directivo" en

la

medida

en

que

el respeto

bacía

loa

otros

hunde

de su personalidad.

La

hipótesis

del

terapeuta

Cabría preguntarse entonces si la terapia centrada en el cliente es un culto, o una filosofía especulativa, en la que determinado tipo de fe o creencia alcanza determinados resultados, y en la cual la carencia de tal fe impide que esos resultados puedan producirse. En otras palabras, ¿se trata simplemente de una ilusión que produce nuevas ilusiones?

Las observacio-

nes realizadas hasta ahora parecen inclinarnos por la negativa, como lo in- dica de la manera más llamativa la experiencia de diferentes consejeros cuya orientación filoaófica inicial distaba bastante de la descrita como favorable

Este interrogante merece una consideración cuidadosa.

con

mucha utilidad. ¿Qué es lo que permite al terapeuta tener un profundo respeto y aceptación del otro? En nuestra experiencia, es más probable que tal filosofía sea sostenida por la persona que tiene un respeto básico por el mérito y signifi-

cación de ef mismo. No podemos, con toda probabilidad, aceptar a otros a menos que noa hayamos antes aceptado a nosotros mismos. Esto podría llevarnos, por diferentes caminos colaterales, a una consideración de aquellas experiencias, inclu- yendo la terapia, que ayudan al terapeuta a obtener un au torreepeío perdurable y fundamentado realíaticamente. Dejaremos esta discusión para el Capítulo X, limi- tándonos aqu í simplemente a una descripción de la organización filosófica que

parece

2 Todo

este

tema

puede

ser

desarrollado

en

un

nivel

máa

exhaustivo

ser

el

fundamento

más

efectivo

para

cate

tipo

de

terapia.

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

35

para la aplicación óptima de las técnicas centradas en el cliente. La experiencia de la formación de tales individuos pareció seguir cierta pauta. Inícíalmente hay una confianza relativamente escasa en la capa- cidad del cliente para lograr invisión (insight) o auto-dirección construc- tiva, aunque el consejero esté intelectualmente preocupado por las posibi- lidades <le la terapia no-directiva y haya aprendido su técnica. Comienza aconsejando a los clientes con una hipótesis muy limitada de respeta, que podría enunciarse de alguna manera en estos términos': "Formulo la hipó- tesis de que el individuo tiene una capacidad limitada para comprenderse y reorganizarse a sí mismo, en alguna medida, en ciertos tipos de situa- ciones. En muchas situaciones y con muchos pacientes, yo, como obser- vador externo más objetivo, puedo conocer mejor la situación y puedo guiarla mejor'*. Es sobre esta base limitada y parcelada que comienza su trabajo. A menudo no obtiene mucho éxito. Pero a medida que observa los resultados de su consejo encuentra que los clientes aceptan y hacen un uso constructivo de la responsabilidad cuando él desea genuinamente que lo hagan. Otras veces se sorprende ante su efectividad para manejar esta responsabilidad. No puede dejar de comparar la cualidad de la expe- riencia en aquellas situaciones en las que el cliente ha aprendido signifi- cativamente por sí mismo, con la cualidad menos vital de la experiencia de las situaciones en que él, consejero, ha intentado interpretar, evaluar y guiar. Entonces encuentra que la primera parte de su hipótesis tiende a verificarse más allá de sus expectativas, en tanto que la segunda parte lo desilusiona. Así, poco a poco, la hipótesis sobre la cual basa toda su tarea terapéutica se convierte en una fundarnentación cada vez más centrada en

el cliente.

Este tipo

de

proceso, que

hemos

visto

repetirse

muchas

veces,

pare-

cería significar simplemente esto: que la orientación actítudíinal, la filosofía

de las relaciones

centrado en el cliente, no es algo que debe aceptarse por un acto "de fe", o

lograrse de una vez por todas.

una

hipótesis sobre las relaciones humanas, y siempre lo será. Aun para el consejero experimentado, que ha observado en muchos casos las pruebas

a

consejo

humanas, que parece

parcialmente,

ser

una

base

necesaria

del

Es un punto

y

ponerse

de vista que puede

a

prueba.

Es

adoptarse

modo

de

ensayo,

realmente

que

llega

inteligente es todavía

confirman

a

la

la

hipótesis,

rige

que,

de

con

respecto

auto-comprensión

al

nuevo

y

que

auto-dirección

cliente

consulta,

la

posibilidad

una

hipótesis no probada

en

absoluto.

Parecería

justificable

decir

que

la

fe

o creencia

en

la

capacidad

 

del

individuo

para

manejar

su

situación

psicológica

y

para

manejarse

a

mismo

es

del

mismo

orden

que

cualquier

hipótesis

científica.

Es

una

base positiva

para

la

acción,

pero

está

abierta

a

la

verificación

o

a

la

refutación. Si, por ejemplo, creyéramos que toda persona podría deter-

minar por

misma

tiene

un

cáncer

incipiente,

nuestra

experiencia

con

esta

hipótesis

pronto

nos

obligaría

a

revisarla

profundamente-

Por

otro

lado,

creemos

que

el

cálido

afecto

maternal

probablemente

CARL

R.

ROCERS

producirá en el bebe reacciones personales y un crecimiento de la perso- nalidad deseables, tenemos probabilidades de encontrar pruebas de esta hipótesis, al menos a modo de ensayo, a través de nuestra experiencia. Por lo tanto, para expresar de una manera más resumida o definitiva la orientación actitudinal que parece ser óptima para el consejero cen- trado en el cliente, podemos decir que el consejero elige actuar coheren- temente en base a la hipótesis de que el individuo tiene una capacidad suficiente para manejar en forma constructiva todos los aspectos de su vida que potencialmente pueden ser reconocidos en la conciencia. Esto implica la estructuración de una situación interpersonal en la que el material puede llegar a la conciencia del cliente, y una demostración significativa de la aceptación, por parte del consejero, del cliente como persona competente para dirigirse a sí misma. El consejero actúa en base a esta hipótesis de una manera específica y operacional, estando siempre alerta para notar tanto las experiencias (clínicas o de investigación) que contradicen esta hipótesis como las que la sostienen. Aunque está alerta a todas las pruebas, ento -no significa que continua- mente vaya transformando su hipótesis básica en Ins situaciones de consejo. Si el consejero siente, en la mitad de una entrevista, que este cliente puede no tener la capacidad de reorganizarse, y se desvia hacia la hipótesis de que su propia responsabilidad en dicha reorganización ha de ser con - siderable, confunde al cliente, y se derrota a sí mismo. Se ha quitado la posibilidad de probar o refutar cualquier hipótesis. Este confuso eclec- ticismo, que ha prevalecido en la psicoterapia, ha bloqueado el progreso científico en este campo. En realidad, es sólo actuando coherentemente en base a una hipótesis bien elegida que pueden llegar a conocerse *?us elementos de verdad y de error.

La

instrumentalización especifica

de

la actitud

del

consejero

Hasta ahora la exposición ha sido de índole general, considerando la actitud básica del consejero hacia los otros. ¿Cómo se instrumentaliza esto en la situación terapéutica? ¿Es suficiente que el consejero sostenga la hipótesis básica que hemos descrito, y eata orientación actitudinal llevará entonces adelante, inevitablemente, la terapia? Por cierto que no es suficiente. Es como si un médico del siglo pasado hubiera llegado a creer que las bacterias causan la infección. Esta opinión suya prt>- bablemente haría inevitable que obtuviera resultados algo mejores que los de BUScolegas, que consideraban esta hipótesis con desprecio. Pero sólo podría experimentar plenamente la significación de su hipótesis en la medida en que instrumentalizara al máximo su opinión mediante lastéc- nicas adecuadas. Sólo podría experimentar el pleno significado y la plena efectividad de esta hipótesi» —que había llegado a sostener de una manera

PSICOTERAPIA

CENTRADA EN

EL

CLIENTE

37

general—- en la medida en que esterilizara el campo alrededor de )a incisión, los instrumentos, los paños, las vendas, y sus manos.

Lo mismo sucede con el consejero.

A medida que encuentra

modos

nuevos y rúas sutiles de insli umenlaUzar su hipótesis centrada en el

nuevos significados se vierten en ella a través de la experiencia, y se per- cibe que es más profunda de lo que se había supuesto. Como lo expresó un consejero que iniciaba su formación: "Sostengo las mismas opiniones que hace un año,pero ahora tienen para mi mucho más significado." F,s posible que una «le las coiilriluiri«>nes genérale?» más significativas del enfoque cenliado en el cliente naya sido su insistencia en investigar la instrunientalización detallada del punto de vista del consejero en la entre- vista misma. Diferentes terapeutas, de variadas orientaciones, enuncian sus propósitos generales en términos algo similares. Sólo mediante un estudio cuidadoso del registro de la entrevista —preferiblemente dispo- niendo tanto de la grabación sonora como de la transcripción mecano- grafiada— es posible determinar qué propósito o propósitos son realmente instrumentalizados en la entrevista. "¿Esloy haciendo realmente lo que eren estar haciendo? ¿Estoy llevando a cabo los propósitos que enuncio?" Éstas son preguntas que lodo consejero continuamente debe plantearse. Hay abundantes pruebas, surgidas de nuestras investigaciones, de que no es suficiente un juicio subjetivo del consejero con respecto a estas cuestiones. Sólo un análisis objetivo de las palabras, voz e inflexiones puede deter- minar aileeuadámente el propósito real que el terapeuta está persiguiendo. Evidentemente, la reacción de los terapeutas ante el registro de su material corrobora la investigación de Bloukstna (33) de que el consejero frecuen- temente se sorprende al descubrir los objetivos que realmente están impli-

término

cliente,

cados en la entrevista.

Nótese

que

al

analizar este

punto

hemos

reemplazado

el

"técnica" por "inslrumenlalizacíón". El cliente puede discernir cuándo el consejero está utilizando un "método", un instrumento elegido inlelec- tuaiinentc, seleccionado con cierto propósito. Por otra parte, el consejero siempre instrumentaliza, sea consciente o inconscientemente, las actitudes que tiene hacia el cliente. Estas actitudes pueden inferirse y se las puede descubrir a partir del material de la entrevista. Así, un consejero al que le sea ajena la hipótesis de que la persona tiene una capacidad significativa para integrarse puede pensar que ha utilizado "métodos" y "técnicas" no directivas, y que ha probado, para su propia satisfacción, que estas técnicas no son eficaces. Una grabación del material muestra, sin embargo, que en el tono de la voz,en el manejo de lo inesperado, en las actividades cola- terales de la entrevista, instrunientaliza su propia hipótesis y no la hipótesis

continuamente los propó-

sitos o la hipótesis con la técnica o instrumento que se utiliza. El consejero podría enunciar asi este análisis de su leoría y su práctica: al desarrollar más clara y plenamente la actitud y la hipótesis según las cuales intento

centrada en el cliente, como podría creer.

Es decir

que es imprescindible

comprobar

:w

CARI,

R.

ROGERS

tratar al cliente, debo verificar, en et material de la entrevista, la instrumen-

en la

entrevista detecto propósitos implícitos de los cuales no había tenido conciencia, descubro áreas en las cuales no he aplicado la hipótesis, comprendo que lo que para mí era la instrumentalización de una actitud es percibido por el cliente como la instrumentalización de otra. Así, el estudio profundo de mi conducta agudiza, altera y modifica la actitud y la hipótesis con las cuales me incluyo en la próxima entrevista. Una buena revisión <Ie la mstruinentalizacíón de una hipótesis es una experiencia continua y recíproca.

talizacióii de esa hipótesis.

Pero al estudiar mis conductas específicas

Algunas

descripciones

del papel del

consejero

Cuando volvemos a observar el desarrollo del punto de vista centrado

en el cliente encontramos intentos progresivos de formular lo que se halla

implícito en la inslrumentalización de la hipótesis básica en la situación

de entrevista. Algunas de ellas son formulaciones de algún consejero en

Toma-

remos algunos de estos conceptos y los examinaremos, para llegar a través

de ellos a la formulación que parece ser la más comúnmente sostenida en

la actualidad por los terapeutas de esta orientación.

con

escaso entrenamiento específico—

cabo el consejo no-directivo era meramente el de ser pasivos y adoptar

una política de laissez-faire. Un consejero semejante tiene cierto deseo

de que el cliente se auto-dirija. Está más inclinado a escuchar que a guiar.

Trata de no imponer al cliente sus propias valoraciones. Encuentra que una cantidad de sus clientes logran progresar por sí mismos. Siente que su

fe en la aptitud del cliente se manifiesta mejor mediante una pasividad que

particular, en tanto que otras han sido sostenidas más generalmente.

En

primer

lugar,

algunos

consejeros

-—generalmente

que

su papel

aquellos

han supuesto

al llevar a

implica un mínimo de actividad y de reacción emocional de su parte. Trata de "no entrometerse en el camino del cliente".

Esta concepción errónea del enfoque ha llevado a considerables fra- casos en el consejo, y por buenas razones. En primer lugar, la pasividad

y aparente falta de interés o de compromiso es experimentada por el

cliente como un rechazo, dado que la indiferencia de ninguna manera puede ser igual que la aceptación. En segundo lugar, una actitud de laissez-faire no indica en absoluto al cliente que se lo considera como una persona de mérito. Luego, el consejero que desempeña un papel mera- mente pasivo, un papel de oyente, puede ayudar a algunos clientes que necesitan desesperadamente una catarsis emocional, pero a la larga sus resultados serán mínimos, y muchos clientes abandonarán, tanto desilu- sionados por su fracaso en recibir ayuda como disgustados con el con- sejero porque no tiene nada que ofrecerles .

Otra concepción del papel del consejero es que su tarea consiste en

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

39

clarificar y objetivar los sentimientos del cliente. El autor, en un trabajo publicado en 1940, enunciaba: "A medida que el cliente proporciona el material, es función del terapeuta ayudarle a reconocer y clarificar las emociones que experimenta" (169, pág. 162). Éste ha sido un concepto útil, que describe parcialmente lo que ocurre. Sin embargo, es demasiado

el proceso

en el consejero. Puede significar que sólo el consejero conoce cuáles son los sentimientos del cliente; y si adquiere este significado se convierte en

intelectualisla, y, si se lo toma

literalmente, puede

centralizar

una sutil falta de respeto.

Lamentablemente,

nuestra

experiencia en comunicar las sutilezas

de los hechos emocionales es tan limitada, y los símbolos expresivos tan insatisfactorios, que es tremendamente difícil trasmitir al lector loa deli- cados matices implicados en el trabajo del terapeuta. Hemos apren- dido, para pena nuestra, que aun las transcripciones de nuestros casos grabados pueden dar al lector una noción totalmente errónea del tipo de relación existente. Leyendo persistentemente las respuestas del consejero con una inflexión errónea, es posible distorsionar el cuadro total de la relación. Tales lectores, cuando escuchan por primera vez aun un pequeño segmento de la grabación misma, a menudo dicen, "Oh. esto es comple-

tamente diferente de lo que yo había comprendido". Tal vez la diferencia sutil entre una actitud declarativa y otra enfática por parte del consejero pueda expresarse a través de un ejemplo. He aquí la afirmación de un cliente: "Siento como si mi madre siempre estuviera observándome y criticando lo que hago. Eso me retuerce por dentro. Trato de que eso no suceda, pero usted sabe, hay momentos en

que rae hace hervir por

que siento sus ojos sobre

mí de

una

manera

dentro". Una respuesta por parle del consejero podría ser: "A usted le molesta la crítica de ella". Esta respuesta puede darse enfáticamente, con el tono de voz que se utilizaría si se verbaliza; "Si lo comprendo correctamente. usted se siente muy molesto por la crítica de ella- ¿Es cierto?" Si ésta ea la actitud y el tono que se usan, probablemente será experimentado

embargo,

en entrenamiento, que

por

el cliente

como

por

una

ayuda pura seguir expresándose.

Sin

hemos aprendido,

los balbuceos de consejeros

"A usted le molesta la crítica de ella", puede ser dicho con la misma actitud y tono con que se podría anunciar "Usted tiene sarampión", o inclusive con la actitud y el tono que podrían acompañar » IBS palabras "Usted está sentado sobre mi sombrero". Si el lector repite la respuesta del consejero en alguna de estas variadas inflexiones, podrá comprender que cuando se la enuncia empalica y comprensivamente, la reapuesta acti- tudinal probable por parte del cliente es: "Sí, así es como me siento, y lo percibo un poco más claramente ahora que usted lo ha expresado con términos algo diferentes". Pero cuando la enunciación del consejero es declarativa, se convierte en una valoración, un juicio hecho por el con- sejero, que ahora está diciendo al cliente cuáles son sus sentimientos. El

CARL

R.

ROGERS

proceso está centrado en el consejero, y la sensación del cliente tiende a ser: "Me está diagnosticando". Para evitar este último tipo de manejo, hemos tendido tanto a aban-

donar la descripción del papel def consejero

actitudes del cliente. En el presente estadio del pensamiento sobre la terapia centrada en el cliente hay otro intento de describir la manera en que se instrumentaliza la hipótesis básica. La función del consejero sería lo de asumir, en la medida de lo posible, el marco de referencia interno del cliente para percibir el mundo tal como éste lo ve, para percibir al cliente tal como él misino se ve, dejar de lado todas las percepciones según un marco de referencia externo, y comunicar algo de esla comprensión empalica al cliente. Raakiri, en un artículo inédito (159), ha proporcionado una vivida descripción de esta versión de la función del consejero.

como la clarificación de tas

Existe

otro

nivel

de

respuesta

del

consejero

no-direclivo

que

para

el

autor

representa la actitud no-directiva. E» rierln sentido, es una meta man que una actitud realmente practicada por lo? consejeros. Pero, en la experiencia de algunos,

. consejo de una manera radical. En csle nivel, la participación del consejero fie convierte en un experiencia activa, con el diento. de lúa Hentimientos que éste expresa; el consejero realiza un esfuerzo máximo para meterse en el pellejo de la persona con la cual se está comunicando, trata de introducirse dentro j vivir

del

es una meta altamente alcanzarle, que

camina

la

naturaleza

del

proceso

laa actitudes expresadas en lugar de o)inervarlas, trata de captar todo matiz d« su naturaleza cambiante; en una palabra, trata de absorberse completamente en lae actitudes de! otro. Y en la lucha por lograrlo, si niplemente no hay lugar para ningún otro tipo de actividad o actitud del consejero; ni pata intentando vivir las actitudes del otro, no puede calar diagnosticándolas, n<i puede estar pensando en

no

ea espontánea sino que debe ser adquirida, a través de la atención máa intensa,

otro

continu a

tipo de atención.

acelerar

el

proceso.

y

activa ,

a

Puesto

loa

que

él

es

del

otro,

y

otro,

no

hasta

el

el

cliente,

punt o

la

<le

comprensión

excluir

todo

sentí ni lentos

Aun esla descripción puede interpretarse fácilmente de manera errónea,

dado que la experiencia con el cliente, la vivencia de sus actitudes, no se da en términos de identificación emocional por parte del consejero, sino más bien de una identificación empalica, por la que el consejero percibe los odios, esperanzas y temores del cliente a través de la inmersión en un proceso empalico, pero sin que él mismo, como consejero, experimente esos odios, esperanzas y temores.

E)l

auto r

siguiente:

A

medida

rn

"centrarse

el

intent ó expresa r este

punt o d e vist a d e otr o modo . E s e l

que

transcurría

cliente"

de

la

el

tiempo,

relación,

llegamos

porque

en

a

más

acentuar

eficaz

cada

cuanto

vez

más

más

el

ront-

PS1COTERAP1A

CENTRADA

EN EL

CUENTE

41

tai

como se ve a sí mismo. Al volver a revisar algunos de nuestros primeros canos publicados —el caso de Herbert Bryan en mí liliro, o el caso del Sr. M-, de Snyder—

de

sutil

comprendo

plelamente el consejero se concentra en el intento de comprender

al

cliente

que

gradualmente nos

que

son

mismo

hemos

ido

desprendiendo

en

la

el

los

de

los

vestigios

Hemos

r^sto.

direcrividad

se

ve

alieolut amenté

proporcionar

*n

Indo

este

MI

evidentes

«1

cliente

mismos.

llegado

manera

El

agii'leza

debe

a reconocer que si podemos

a terapeuta debe dejar de

como

comprensión

puede

hacer

diagnóstico

de

el

la

y

su

él

preocupación

momento,

mismo

por

diagnóstica, debe descartar su tendencia a liacer evaluaciones profesionales,

sus tentación de guiar

abandonar

intentos

de

foi mular

al

un

pronóstico

debe

sutilmente

individuo,

y

exacto,

debe

concentrarse

renunciar

solamente

a

en

la

un

propósito : el

d<>

proporciona r

un»

profund a

comprensión

y

aceptació n

de

la s acti-

i ii'ica asumida s

conscientemente

por

••!

cliente

en

ese

momento,

a

medida

 

que

explora

paso

a

paro las

peligronan áreas de

!•• conciencia que

lia

eslado rechazando.

Confio

en que

a

través de esta

descripción

se haiá

evidente

que

este tipo

de

relación puede existir sólo si el

consejero

es

profunda

y

genuinamente

capaz

de

adoptar estas actitudes.

El consejo

centrado

en

el

cliente, si

se

pretenda

que

sea

efectivo,

no puede ser

una

treta

o

una

herramienta.

No

es

un

modo sutil

de

guiar

al

cliente

mientras

se

simule

que

se

le

permite

guiarse

a

ai

minino.

Para

ser

efectivo, debe ser genuino.

Este

sensible

y

sincero

"centrarse

en

el

cliente"

en

la

relación

terapéutica

ea la tercera característica de la terapia no-directiva

 

que

se establece separada

distintivamente

de

otros

enfoques.

(170,

págs,

 

420-421)

 

de

invesligaciñn en esta

tendencia

 

El estudio de una investigación recientemente realizada tendería a con- firmar algunas de las enunciaciones precedentes (180). Las técnica» de consejo aplicadas por consejeros no-directivos a los casos tratarlos en 1947-48 han sido analizadas en términos de las categorías usadas por Snyder en el análisis de los casos tratados en 1940-42 (196). Esto nos da una oportunidad para la comparación directa de los método» de consejo, y por lo tanto la oportunidad de percatarnos de alguna tendencia obser- vable. Se ha encuntrado que en la primera sesión los consejeros utilizaban una cantidad de respuesta» que implicaban preguntar, interpretar, reasegu- rar, estimular, sugerir. Tales respuestas, aunque siempre constituían una pequeña proporción del total, parecerían indicar una confian» limitada, por parte del consejero, en la capacidad del cliente para comprender y componérselas con sus dificultades. El consejero aún creía necesario, en algunos momentos, llevar la conducción, explicarle al cliente sus cosas, apoyarlo, y señalar lo que para el consejero eran cursos deseables de acción. A medida que continuaba la experiencia clínica en la terapia se produjo un brusco decrecimiento de todas estas formas de respuesta. Kn los últimos casos, la proporción de respuestas de cualquiera de estos tipos es casi imperceptible!. El ochenta y cinco por ciento de las respuestas del

42

CABL

B.

ROGEHS

consejero son intentos de trasmitir su comprensión de las actitudes y sentimientos del cliente. Aparece muy claramente que los consejeros no- directivos, sobre la base de la experiencia terapéutica, han llegado a depender más totalmente de la hipótesis básica del enfoque, que lo que ocurría hace inedia docena de años. Parece que cada vez más, el terapeuta no-directivo juzga que la comprensión y la aceptación son efectivas, y con- centra todo su esfuerzo en el logro de una comprensión profunda del mundo privado del cliente. Desde la realización del segundo estudio mencionado, parece que se lia producido una extensión hacia una variedad más amplia de técnicas tera- péuticas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, ésto ha implicado una búsqueda de nuevas maneras de aclarar que el terapeuta está pensando, sintiendo y explorando con el cliente. Es natural esperar que con la cre- ciente seguridad en la experiencia clínica habrá una variedad cada vez mayor de intentos de comunicar el hecho de que el terapeuta procura alcanzar el marco de referencia interno del cliente, y trata de ver tan profundamente como éste, o aún máa profundamente de lo que éste es capaz de percibir en ese momento. Al utilizar esta variedad creciente de respuestas es muy posible que se descarte esta descripción general del rol

Pero

hasta ahora no parece ser este el caso.

del consejero, tal como ha sucedido

con las descripciones anteriores.

La dificultad

de percibir a través

de los ojos

del

cliente

Este intento de alcanzar el marco de referencia interno del cliente, de ganar el centro de BU propio campo perceptual y ver con él como

como,

repentinamente ver

de psicología representa una escalera descendente en lugar de una ascen- dente, o podemos percibir dos caras en lugar de un candelabro, del mismo modo, mediante un esfuerzo, el consejero puede ponerse él mismo en el marco de referencia del cliente. Pero así como, en el caso de la percepción visual, la figura ocasionalmente cambia, así también el consejero puede en algunos momentos encontrarse fuera del marco de referencia del cliente y observarlo como un perceptor externo- Esto sucede casi invariablemente, por ejemplo, durante una larga pausa o silencio del cliente. El consejero puede lograr una gran empatia, pero en cierta medida se ve forzado a ver al cliente desde el punto de vista de un observador, y aólo puede asumir su campo perceptual cuando aquél se vuelve a expresar. El lector puede intentar la adopción de este papel de diferentes ma- neras; puede practicar asumiendo él mismo el marco de referencia interno de otro mientras escucha una conversación en el tranvía, o mientras escucha a un amigo describir una experiencia emocional. Tal vez se pueda incluso transmitir con palabras parte de las emociones que están en juego.

del texto

perceptor es análogo a algunos de los fenómenos guestáltícos.

concentrándonos, podemos

que

el diagrama

Asi

Para

dar

PSICOTERAPIA

CENTRADA

EN

EL

CLIENTE

al lector

una

idea más

real y vivida de lo que implica

43

la

postura uctitudinal que estamos analizando, sugerimos que se ponga en el lugar del consejero, y considere el siguiente material, tomado de las

anotaciones completas del consejero al comienzo de una entrevista con un

hombre de treinta años.

Después de leer el material, vuelva atrás y con-

sidere

los tipos

de

actitudes

y

pensamientos

que

adoptaba mientras leía.

Cliente:

No

me

creo

muy

normal,

pero

quiero

serlo

Pensé

que

iba

a

tener

algo de qué

hablar,

pero ahora

todo me

da

vueltas.

Estaba

tratando de pen-

ear

lo que

iba

a

decir.

Después,

cuando

ven no aquí,

no

resulta

.

Le repito, me

parecía

que

iba

a

ser

mucho más

fáril

antes

de

venir.

¿Sabe?,

no

puedo tomar

nunca

una

decisión;

no

lo que

quiero.

He

tratado

de

pensar

esto

lógicamente;

he

tratado

de

representarme

qué

cosas

son

importantes

para

mí.

Pensé

que

tal

vez

baya

dos

cosas

que

un

hombre

puede

hucer;

podría

casarse

y

formar

una

familia.

Pero

fuera

soltero,

sólo

seguir

viviendo;

eso

no

es

muy

bueno.

En-

cuentro que mis pensamientos vuelven a los días de mi niñez, y lloro muy fácilmente.

La represa parecería romperse.

ces no tenía

Enton-

de

están

en

Estuve en

ni esperanzas, ni deseos.

el Ejército

Mi

euloy

cuatro años

único

afuera,

y medio.

era

el

problemas

que

yo entrara

problemas,

cuando

pensamiento

mis

de

salir

de

como

ahí

siempre.

llegara

la

paz.

Ahora que

mucho

¿Sabe?,

se remontan a

tiempo antes

Atlnra

a

los niños.

Cuando

estuve

en

las

Filipinas,

cuando

joven,

el juré que nunca

olvidaría

los traté

mi

niñez

desgraciada

—entonces,

cuando

vi

unos

niños

en las Filipinas

muy

cariñosamente.

Les compraba cucuruchos

de helado

y

los

llevaba

al

cine.

Era precisamente un período —liabía vuelto atrás— y eso

despertó

en

algunas

emociones

que

creía

que bacín mucho tiempo estaban

enterradas.

(Pausa.

Parece

próximo

«

llotar.)

Al

leer

este

material,

los

marco de

referencia externo en

siguientes

pensamientos representarían

el

"consejero".

un

Me

pregunto

si

debo

ayudarlo

a

que

comience

a

hablar.

Esta incapacidad para comenzar, ¿es un tipo de dependencia?

¿Por

¿Cuál

qué

esta

indecisión?

podría

ser

BU causa?

¿Qué significa esta focalización en el matrimonio y la familia?

Parece

soltero.

No

yal>ía

eso.

El llanto, la "represa", me hacen

Es un veterano de guerra. ¿Podría haber sido un caso psiquiátrico? Siento pena por cualquiera que tuvo quft pasar cuatro años y medio de serticio.

En algún momento probablemente necesitará excavar en aquellas experiencias

pensar en una

gran

represión.

infantiles ¿Qué

tempranas. significa

este

interés

en

los

niños?

¿Identificación?

¿Vaga

homo-

sexualidad?

Nótese que todas estas actitudes son básicamente simpáticas.

de "malo" en ellas.

Incluso

son

intentos

por

No hay

"comprender", en el

nada

44

CARL

R. nOGERS

sentido

ción se localiza, sin embargo, fuera

de "comprender a", más bien que "comprender con".

del cliente.

La percep-

A

título de comparación, los pensamientos

que podría tener si lograra

asumir el marco de referencia interno del cliente, serían de este orden:

Usted

está

deseando

luchar

por

la

normalidad,

¿no

es

verdad?

Es

realmente

difíril

para

usted

comenzar.

 

La

toma

de

decisiones

parece

imponible

para

usted.

Usted

desea

casarse,

pero

no

parece

ser

una

posibilidad

muy

próxima.

Se

píente

desbordando

de

sentimientos

infantiles.

 

Para

usted

el

Ejército

representaba

el

estancamiento.

Ser cariñoso con Ion niños de alguna manera tenía Pero era —y es— tina experiencia perturbadora.

un

nipmfirado

para

usted.

Como señalamos antes, si se expresan estos pensamientos en forma declarativa, comienzan a convertirse en una evaluación desde el punto de vista perceptual del consejero. Pero en la medida en que son intentos de comprender, formulados a modo de ensayo, representan la actitud que describimos como "adoptar el marco de referencia del cliente". i

fundamentación

del

papel