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pifl Otros ospectos azorinianos

AzorIn, 4autor en una co!ección galante?

JOSE M2 FERNÁNDEZ GUTIERREZ

Universidad do Tarragona

"He aqui cómo el poeta vuelve

viejo a su pafria"

(Dc Azorin, en Los pueblos)

El cuatro de enero de 1907 apareciô El Cuento Semanal con el

texto de Desencanto, obra de Jacinto Octavio Picon' y esta Colección, fun-

dada por Zamacois, abrio brecha en un nuevo concepto y mercado edito-

rial, tanto que dos años mãs tarde, en 1909, el mismo Zamacois iniciô Ia

publicacion de otto Coleccion, Los Contemporáneos, que habia de prolon-

gorse hasta 1926.

Sin duda alguna, es este el punto de partida de una serie de tilu-

los que sobrepasan los fres mil, Ia mayoria novelas codas de amplia difu-

sión popular, escritas, casi todas, por autores espanoles, rnuchos de recono-

cida y probada foma y oh-os noveles; y de un nOmero considerablemente

menar de autores dramaticos y de traducciones.

Luis 5. Granjel 2, en su colaboración en Ia Historia y crItica de ía

Literature Espahola, afirma que las Colecciones de novelas cortas, en diver-

so grado, lograron "alraer Ia curiosidad y luego el interés de nutridas ma-

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Ofros aspectos azorinianos

SOS de lectores, imponiendose en sectores sociales hasta entonces por corn- pleto desinteresados por Ia literatura, y por ello no tanto por razones econé-

micas como par motivos propiamente culturales". (P. 143).

E. Maestre, en "Cultura Espanoia", noviembre de 1907, anuncia

y por tanto fundarnento los datos que hernos vista en Luis S. Granjel. Segán

61 (Maestre), &as colecciones inAuyeron decisivarnente en el aumento del

nOrnero de lectores en Espana, ya que antes las novelas costaban hacia tres

pesetas y con Ia salida al mercado de El Cuento Semanal y de las otras co-

lecciones que le siguieron, el precio bajô hasta 30 céntimos aproximada-

mente

Eduardo Zamacóis, en sus mernorias, tituladas tin hombre qua se

va, escribe unos párralos qua colocan a estas revistas noveleras, debido a

su popularidad, entre los fenôrnenos de Ia literatura de difusion de masas

más significativos en el siglo XX. Cita, coricretamente, los nornbres de auto-

res, corno Dicenta, Benavente, los hermanos Alvarez Quintero y Pedro de

Repide con obras que alcanzaron ediciones de cincuenta y sesenta mu

ejernplares'.

En esta inea, y tras El Cuento Semanal y Los Contemporaneos,

destaca La Novela Corta, quinta en el orden de apariciôn. Publico su primer

n(Jmero el 15 de enero de 1916, una comedia de Galdos: Sot Sirnona yel

Ultimo, nOm. 499, Animas en peno, de German Gomez de Ia Mata, apare-

ciô el 13 de junio de 1 925.

Sainz de Rabies dice que fue "Ia revista novelera más popular y

más vendido de Espana"

Si de El Cuento Semonal dabarnos cifras de hasta 60.000 ejem-

plares, de La Novela Coda podemos Ilegar hasta los 300.000, tol como

senalo en mi edicion de 4 novelas eróticas6. Las cifras no son nada desde-

ñables y rnás cuando obedecen a cualidades intrinsecas porque Los Con-

temporáneos a excedieron en años de vida. Y esta misma revista, El Cuen-

to Semanal, El Libro Popular, La Novelo de Boisillo, La Novela Mundial, La

Novela Semanal, La Novela de Hoy y algunas otras, de vida efimera, le

ganaron en presentación atractiva y todas ellas (aparecian) bellamente ilus- tradas. "La Novela Coda fue una revista popular "a palo seco", esto es: pa-

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pel pésimo, impresión pésima, absoluto falta de ilustraciones en el texto,

portadas vulgares

pero constituyó un auténtico fenomeno socialogico,

de tal manera que nos parece interesante dedicar una atención critica a Ia

participaciôn de Azorin en a Colección con su obra Los Pueblos.

Creemos que es importante recordar que desde el primer nUme-

ro, hasta Ia aparición de Los Pueblos de Azarin, nóm. 57, de 3 de febrero de 1917, habian colaborado, de acuerdo con 'as normas de Ia revista, x

algunos con más de un titulo— nombres tan señeras coma, J. Dicenta, E. Par-

do Bazán, Carmen de Burgos, It Perez de Ayala, E. Zamacois, F. Villaespe- sa, E. Carrere, F. Trigo, Plo Baroja, M. de Unamuno y José Frances. Na pa-

recia logica, par tanta, que Azorin permaneciera aI margen en una revista de tanta difusion y en ia que otros, contemporáneos suyas y más jóvenes,

escribian.

Senaladas estos antecedentes, vamos a considerar qué rasgos

caracterizarian a Los Pueblos de "La Novelo Coda".

eSe planteó su colaboración Azorin como un trabajo menor y al

margen de Ia linea seguida par otros colaboradores?

De entrada, admitimos que es muy dificil una respuesta, pera Va-

mos a recilizar algunas cabs a aproximaciones que prayecten iuz sabre el

asunto.

El primer indicador de interés lo halbamas en un texto manuscrito

del propio Azarin, que precede a Ia abra, y en el que afirma que se frata de

unas páginas entresacadas de su libro Los Pueblos, 1905. En ellas se dice

que camparte eb mismo intento que twa en La voluntad y en Antonio AzorIn

de retratar Ia reolidad de Ia vida de los pueblos. Par tanto, parece que na trata ni de un trabajo menar, ni marginal en el conjunta de Ia abra y del

pensamiento de AzarIn.

Sin entrar en otras consideracianes —reiteradamente estudiadas

par a critica de Azorin— el cantenido de Ia version de Los Pueblos de La

Novela Coda es sustancialmente el mismo que eb de Ia primitiva y más ex-

tensa. Faltan, no obstante, en Ia que ahara nas acupa, las capitulos titula-

dos, "La muerte de un amigo: SarriO", los dos dedicados a "El buen juez",

"El grande hombre en el pueblo", "Un hidalgo", "El ideal de Mantaigne",

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Osros aspectos azorinionos

"El pez y el reloj", "Siluetas de Zaldivar"; un grupo de cinco capitulos con el

titulo comón de "La Andalucia trágica" y un articulo del diario "Espana", 1 905, que se incluye despues del epilogo y en el que Azorin habla de su

propio libro.

Aunque se han suprimido bastantes páginas, —probablemente las

necesarias para adecuarlo a los limites impuestos por La Novela Coda— lo esencial está recogido, porque el hilo narrativo del conjunto de los relatos es el mismo en ambas versiones: don Antonio es un rico propietario de una pe-

queña ciudad, preocupado par Ia administraciOn de su hacienda y par su

familia. En su juveritud ha sido un pequeño burgues —"sonador, disconfor-

me, moderadamente rebelde"— y un "pequeño filOsafo" que se ho dedicodo

a viajar par los pueblos de Espona, observáridolos y reflexionando sobre

ellos. Estos viajes son los que cuenta en sus relatos, con un contenido de to-

no desesperanzado y pesimisto y, en cualquier casa, muy sentimental. En el Ultimo capitulo Ia acciOn se sitóa en 1960: han pasado los años y un grupo

de hombres notables del lugar habla de un escritor que suponen del pueblo, pero que no conocen, Antonio Azorin.

El procedimiento se9uido por Azorin para a odaptacion de Ia pri-

mitiva version de Los Pueblos o Ia que ahora nos ocupa es bastante atipico:

consiste en a supresiOn de capitulos enteros que no desvirthen el conjunto.

Manuel Martinez Arnaldos en "Configuraciones tecnicoformales del oufoplagio en Ia socioliteratura", "Anales de Ia Universidad de Murcia",

XXXI, 1976, pags. 109-132, enumera los distintos procedimientos seguidos

pot unos cuantos autores que colaboraban en La Novela Coda. Son una se-

ne de aspectos desfiguratorios: cambios de nombre, cifras, cambios de titu-

los, de division de copitulos, etc. Y, sobre todo, "el autor se limita a acortar

Ia novela mediante una serie de tijeretazos o tachaduras efectuados pninci-

palmente sobre descnipciones, dialogos, acciones y personajes secundarios"

(p.126).

Azorin —ya to hemos insinuado— no comparte con otros autores

de La Novela Coda ni siquiera los mismos recursos tecnico-formales.

Azorin suprime capitulos enteros, pero respetando una estructu-

ra, en ambos casos cerrada; fiel reflejo de una sociedad sin movimiento,

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aletargodo, que no evoluciona y que vive en unos pueblos "por cuyos cami-

nos y viales pasan figuras enlutadas que (reflejan) el resplandor postrero del

crepOsculo vespertino"°

Por tanto, respondemos ya definitivamente a Ia primera porte de

a pregunta que nos haclamos más arriba: Por los simbalos, el alcance y el

significado, comunes en ambas versiones, en La Voluntady en Antonio Azo-

nfl y por los recursos formales, distintos de los usados norrnalmente en los

nOmeros de La Novela Coda, no se trata de una version menor de Los Pue-

blos.

La segundo porte de Ia pregunta Ileva implicita otra cuestiôn:

ePor qué escribió Azorin y cómo escribiô este nCimero de La Novela Cotta?

Antonio Risco, en Azonmn y lo rupture con ía novela trodicionol,

decia de nuestro autor que lue "uno de los que más eficazmente reacciona-

ron contra el periodo académico del XIX, que elaborO una prosa rapida, di- námica, de sencilla apariencia y tono coloquial, un estilo que parecia espe-

cialmente adoptado a Ia sensibilidad

El mismo A. Risco sostiene Ia tesis de que Ia literatura de Azorin

tiende a desprestigiar Ia accion, y de tol forma que sus novelas parecen más

proyectos a materiales de trabajo que auténticas obras acabadas. Se trato

de introducir una nuevo sensibilidad que cure al lector de a imaginaciOn fo- lietinesca y melodramatica tan frecuente en Ia época y se trata de crear un lector adulto y responsable, capaz de extraer más de Ia mOs sencillo.

Por Ia gran difusiôn de los nümeros de Las Novelas Codas, Ia la-

bor educativa de Azorin en materia de gusto literario, el didactismo y Ia di- fusion de su teoria de Ia novela no encontraria mejor cauce para manifes-

tarse y Ilegar a un póblico amplio. Por tanto, puede ser esta Ia razOn par Ia

que preparó Azorin su versiOn de Los Pueblos para La Novela Corta.

Para dar más informaciOn de cómo está escrita Ia obra, podria-

mos senalar, rOpida y sencillamente, que de acuerdo con una tecnica en Ia

que no encontramos una historia, una manera alejada de a narrativa ca-

mOn, pero caracteristicas y reiteradas en otros ensayos y novelas suyas: La voluntody Antonio AzonIn, particularmente.

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Ofros aspectos ozorinianos

Llegcidos a este punto, no nos resistinios a reseñar que Azorin a Ia vez que rompe con Ia narrativa realista tradicional conecta con Ia técnica

de Ia riovela impresionista francesa.

Sus obras —>' en esta linea estd Los Pueblos— son novelescas por

Ia galeria de tipos, no por Ia acción que se niega, unto con Ia fabula.

La que está perfectamente trazado es una red de sensaciones de-

tenidas, sin tiempo cronológico, que experimentan los personales de los

pueblos de España par los que viaja Azorin: Castilla, La Mancha, El Norte y

Levante.

Los hermanos Goncourt cultivan un tipo de novela que descom-

pane Ia intriga en cuadros estóticos, unos aI lado de otros: novela impresio-

nisto como Ia de Azorin en Ia que, ademas, segUn Ia técnica de las image-

nes del cine se detiene el tiempo y se contemplan las cosas con morosidad.

Dice Azorin en el capitulo titulado "Sarrió": "Yo he Ilegado a media ntaño-

na a este pueblecillo sosegado y claro; el sol iluminaba Ia ancho plaza;

unos sombras azules, frescas, calan en angulo de los aleros de las casas y

banaban las puertas

".

Como se aprecia, hay una contemplacion de cuadros o paisajes

urbanos, fuera del tiempo y de Ia intriga novelesca. (Los ejemplos podrian

multiplicarse porque son abundantisimos).

Para a consecuciôn de esta técnica novelistica Azorin se vale de

una serie de recursas entre los cuales, como sobresalientes, figuran el trata-

miento que do a Ia luz, Ia percepción del detalle y el estudio del paisaje y

de las cosas presentes en coda cuadro.

El mismo ejemplo que citabamos de "Sarrio" sirve para demos-

trar cómo Ia luz es esencial en Ia contemplación minuciosa, para sugerir el

ambiente provinciano y para indicar el Paso del tiempo cronologico por las

tonalidades que adquieren los objetos, que a su vez, son inmutables debido

a Ia monotonia de Ia vida narrada.

En "Una ciudad" son frecuentes párrafos coma éstos: "Las tres

naves estan en estos instantes desiertas; un reloj, sobre el coro, Ianza nueve

agudas campanadas" y "Los ventanas están abiertas de par en par, como

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Ofros ospectos azorinianos

para recibir Ia frescura matinal; los muros son negruzcos; ois los trinos de

un canario"

Esta minuciosidad en el detalle se combina con Ia no menos ml-

nuciosa elaboración del paisaje que percibe, asi en "La novia de Cervantes"

"a los sembrados suceden las viñas; a las viñas suceden los olivares (

) yo

ando y ando a travis de vinedos, sembrados y olivares".

V, finalmente, todo ello, junto con las cosas que enfran en el tex-

to, crea un mundo de sensaciones que son indicio del estado de ánimo, de los diferentes momentos y tragos de Ia vida, o simplemente simbolos de Ia

manera de ser y de Ia ideosincrasia de los pueblos, como Ia bandejita con

pastas y Ia copa de vino, que en "La novia de Cervantes" simbolizan Ia cor-

tesia y Ia hospitalidad.

Tado un munda novelesco, ticnica y estiticamente distinto de lo

habitual: Por eso sorprende Azorin.

Si proseguimas en nuestra explicacion, observarnos que los per-

sonajes del ensayo o novela, son intelectuales: don Joaquin es un viejo poe-

ta que abre Ia colecciOn y Azorin es el interlocutor a personaje principal de

los relatos, que en el "Epilogo en 1960" ya ha muerto y como nadie le co-

nace como escritor se proyecta sobre el el fracaso que, par otra parte, no es

privativa suya sino que se trata de una constante de todos y de cada uno de

los relatos.

Don Joaquin, en "La fiesta" aparece ciego: "Conchita, (dice don

Joaquin) has hecho cuanta puede apetecer para su consuelo un viejo poeto

. Sarrio, que en Anto-

que ha amado las Hares y que ya no puede verlas

nio Azorin era un personaje Ileno de vida, aqul se ha vuelto loco: "Sarrio

camina con los pies arrastrando. Antes iba pulcramente afeitado: ahara lie-

va una larga barba intensa, descuidada. Antes Ilevaba una estupenda ca-

dena de plata (

)

ahora ya no Ia usa". Don Juan, don Andres, don Felix,

que aparecen en "Siluetas de Uberaguo", estón enfermas en el balnecirio de Cestona y se describen con una mueca en el gesto, mueca que es de derro-

ta: "el dolor en los hepaticos es un dolor discreto, apaco, que no parece Ia-

calizado en agudos y torturadares aguijanazas en una viscera tan sOlo, sina

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extendido, difundido par todo el cuerpo en una sensaciôn yoga de desoso-

siego y malestar".

Definitivamente, los persanojes masculinos, incluidos los intelec-

tuales, son unos frocasados, unos abülicos, unos frustrodos que han perdido

Ia ilusion y que se encuentran casi al cabo de sus vidas.

Son una reiteraciôn de los simbolos que habiamos visto que pre-

sentabo AzorIn en Ia técnica y en los recursos de construcción de Ia novela.

Ahora bien, el caso de los personajes femeninos es distinto.

Las mujeres jóvenes se divierten, se acicalan, van aI baile y bus-

can novio; es decir, no son ni muermos caducos como los hombres, ni se

sienten acabadas; pero se quedan sot0 en eso: en ser Ia margarita en medio

del yermo, porque no colaboran decididamente para que Ia vida provincia-

na deje de ser monOtona.

Maria Isabel Castro Ahedo decia en un trabajo inedito, sobre a

mujer, que "los personajes femeninos de Azorin son siempre bellos, inteli-

gentes, decididos, sobrios, prudentes, distinguidos, aunque un poco sosos, y

a veces demasiado espirituales". Y anadia: "No hay ninguna alusiôn a Ia

sexualidad, parque Azorin se preocupO poco del estereotipo de Ia mujer de

a época, muy presente, sin embargo, en novelas de altos autores. La rela-

dOn de to mujer con el hombre, mOs parece de amistad que de ama?'.

En uno de los coloquios del IN Congreso Internacional sobre Azo-

rin, celebrado en Pau en el mes de abril de 1992, se suscitO este mismo te-

ma y Ia conclusiOn, con notices que ahora no nos interesan, fue Ia de que

Azorin establecia con las mujeres en su literatura una prudente, aunque cor-

dial distoncia.

Con esto estamos en condiciones de contestar a Ia segunda porte

de mi propia pregunta, Ia de si Azorin se planteo Los Pueblos de La Novela

Corta al morgen de Ia linea seguida por otros colaborodores de a revista.

Si tenemos en cuenta que tonto Rafael Cansinos Asséns, como

Eugenio G. de Nora o Luis S. Granjel, par nombrar algunos estudiasos, ci-

tan como Ilnea importante entre los cultivadores de La PromociOn de El Cuento Sernanal (La Novela Cotta) Ia tendencia erOtica a galante y, por

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Qbos aspectos azorinianos

tanto, Ia atención a Ia mujer en plenitud de Ia palabra, entonces tendriamos

que concluir acerca de Ia personal y absoluta originolidad de Azorin en el

conjunto de los escritores que colaboraron en La Novela Coda.

Y, fijémonos en que hablamos de originolidad, no de trabajo "al

margen" de lo que escribian los demos que forman Ia nômina de Ia revista,

porque en La Novela Coda estO por definir qué es lo normal y qué es lo que

se sale de esta norma.

Si Azorin no escribe una novela erotica, preciasista

se sale de Ia norma?

Decididamente no.

aes porque

La Novela Coda amalgama corrientes, tendencias y actitudes es-

téticas y hasta de compromiso muy olejadas entre si. El que no estén suf i-

cientemente estudiadas no nos autoriza a decir que Azorin sea Ia excep-

dOn, a el escritor al margen de Ia norma.

Azorin con Los Pueblos es sencillamente Azorin, fiel a si mismo.

Rafael Cansinos Asséns en La Nueva Literatura II. Las Escuelas,

Madrid, POez, 1925, clasificaba a Azorin dentro de los "Cantores de Ia

provincia", unto a Juan RamOn Jiménez, Manuel Machado, Francisco Villa-

espesa, etc.

Insistimos en que todo esto es provisional y en que no vemos Ia

razôn por Ia que Azorin no se instala entre "Los intelectuales" donde tam-

bién a cita Cansinos.

En cualquier caso, para finalizar, queremos dejar constancia del

trabajo absolutamente serio de Azorin en La Novela Coda y de a plurali-

dad de Ia Coleccion a Ia que, sin duda, contribuyen Los Pueblos de nuestro

autor

Se dice en Ia contrapartada del libro de A. Risco: A.zorin y (a

ruptura con (a novela tradicional, que "el lector comUn echa en falta en sus relatos (los de Azorin) una historia atractiva, y los criticos, sin pronunciarse negativamente por completo, prefieren destacar algunas virtudes parciales,

tal el comón reconocimiento de su fecundo esfuerzo por lograr una prosa vi-

va, actual.

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Tras nuestro analisis, podriamos anadir, que los criticos deberian incluir tambien entre los logros de las novelas de Azoriri el que esfas como

es el caso de Los Pueblos— apareciesen en colecciones populares que, por su

difusion, colaborarian a a reeducaciôn del gusto, de a nueva sensibilidad, dcl modo peculiar de percibir (irnpresionismo) ci mundo circundonte y de

una nueva técnica de novelar distinta de Ia tradicional.

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Olros aspectos azorinianos

NOTAS

lisle completo de los litulas publicados, con expresión de a fecha y una breve sintesis del

argumento de coda titulo, a encontramos en Ia obra colectiva de un grupo de investigadores

de In Universidad de Paris, prôlogo de José Codas Mainer, /deolagia y texto en el Cuento

Semanal, Madrid, Ediciones de Ia Tarre, 1986.

2 Luis S. Granjel, uno de los estudiasos del género, cita Ins fechos de 1 907, coma comienzo y

1932, como decadencia, en sus sucesivos trabajos Ia novela corto en Espoño, en "Cuoder-

nos Hispanoomericanos', LXXIV, 1968, pegs. 477-508 y en el

VOW, 1968, pays. 14-50. Posteriormente lo hace en Eduardo Zomacois y La Nave/a Corta,

Solomonco, Estudios de Ia Universidad de Solamanca, 1980; yen colaboración con José

Corlos Mainer: Contextos: Ia novela carte y Wenceslao Fernández Fiórez, en Histaria y cr1-

tica de (a Literature Espana/a, Barcelona, Critica, vol. Viii, 1984, pegs. 143-155, publico

otto orticula en el que so habla de los años comprendidos entre 1907 y 1936, quo son, par

otra porte, las ya anunciados en los titulas do los primeros trabajos.

No obstante, todo no son excelencios, el mismo Maestre cuento que La Novela ilustrada y

La novela do ahora corroinpion el buen gusto de los lectores ci ofrecer pesimos troducciones

de outores extranjeros. Dice: "Noes éste el ünico nol que Ia literature ejerce entre los aficio- nados a ella, sino que, comb los froductores cobran un tanto ol mes, coma si fueran depen- dientes de oficina de comercio o empleodos del Gobien,o, los traducciones Se hacen mecá-

nicamente y están Ilenos de errores; el lenguoje noes frances, ni ingles, ni costellano: es uno

jerga, un 'esperanto' que so acomoda a todas las asuntos, mezcla informe de modismos ox-

Iron jeros y de superficiales nociones quo tales caballeros sacoron del instituto. Trabalodores

que envier a Ia imprenta un centenar de cuartillas coda

dio?, pues par ellas no ho do quedar; eno soben el significado de uno palobra?, In supri-

de Ia misma revista,

incansables, jemás so etoscan:

men; ase es indigesta un parrafo?, ofuera can el; pues desde qua exisle el munda heron pt

ligrosos las indigestiones. Vasi, cuando se publica una de esas novelos, puede perfectamen-

to poser por original, porque su autor es dificJ que In reconazca.

No hay quo imputor el mol a los troductores, que Se dedicon a ese oficio per no hallar acu- pación mejor. Bostonte desgrocia tienen los infelices! Fiesta pediriamos porn ellos una cnn

laureada, si oqui hubiese quién otorgoro recompense a los literotos —"passez le mar—.

Hey que censurar, si, a las editores poco escrupulosos que los confion semejantes toreas en

tales condiciones". IE. Maestre: Literatures malsanos, en "Cultura

990).

Luis S. Granjel, en sus trabojos ye citodos y Rafael Perez de In Dehesa: "Ediciones e ingresos

literorios a principios de slyb', en Revista cia Occidente, febrero do 1969, citan los mismos

cUres.

Federico Codas Sainz de RabIes: La Promacion de El Cuento Semanol, Madrid, Espasa Cal-

pe, Caleccion Austrol, nüm. 1592, 1975, P. 62.

Felipe Trigo: 4 nave/as eráticas, edicián, intraduccion, notos y bibliografia do José Maria

Fernández Gutierrez, Badojoz, Diputacion Provincial de Bodajoz, 1986.

nov.,

1 907, p.

Federico Codas Sainz de RabIes: La Promocion de El Cuenfo Semona/, op., cit., p. 62 y 63.

(Del lexto manuscrito de Azorin en Los Pueblos, Novela Corta, 3 de febrero de 1917).

Antonio Risco: Azorinyla wpkwo con to novdo irodicional, Madrid, eAjhombro, 1980, p. 1.

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