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TRABAJO CON FAMILIAS EN DEPENDENCIA A DROGAS Y VULNERABILIDAD SOCIAL DESDE EL MODELO DE COMUNIDAD TERAPÉUTICA

SOCIAL DESDE EL MODELO DE COMUNIDAD TERAPÉUTICA Orientaciones Teórico - Técnicas Francisco Hernández O.

Orientaciones Teórico - Técnicas

DE COMUNIDAD TERAPÉUTICA Orientaciones Teórico - Técnicas Francisco Hernández O. Carlos Vöhringer C. Myriam Espinoza

Francisco Hernández O. Carlos Vöhringer C. Myriam Espinoza Z.

FUNDACION ESTAMOS JUNTOS EN ESTO
FUNDACION
ESTAMOS
JUNTOS
EN
ESTO

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- Técnicas Francisco Hernández O. Carlos Vöhringer C. Myriam Espinoza Z. FUNDACION ESTAMOS JUNTOS EN ESTO
Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes Ministerio del Interior Gobierno de Chile Fundación CREDHO

Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes Ministerio del Interior Gobierno de Chile

Fundación CREDHO

Inscripción nº Derechos reservados. Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente.

Mayo 2004

Diseño y Diagramación: Angélica Rebolledo Rissetti Impresión: Intermedio Comunicación Gráfica

y Diagramación: Angélica Rebolledo Rissetti Impresión: Intermedio Comunicación Gráfica 2 intermediocg@tutopia.com

2 intermediocg@tutopia.com

INDICE

PRESENTACIÓN

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INTRODUCCIÓN

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I. FAMILIA Y ABUSO/DEPENDENCIA A DROGAS

1. Familias: Vulnerabilidad y resiliencia

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2. Rol de las familias en la etiología del consumo, abuso y dependencia a drogas

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3. Rol de las familias en la mantención del abuso y dependencia a drogas:

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- Familia y disfuncionalidad sistémica

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- Modelo Clínico Sistémico

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- Teoría de la codependencia

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4. Implicancias de estas aproximaciones teóricas para el tratamiento – Metas terapéuticas

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II. FAMILIA Y SUPERACIÓN DEL ABUSO/DEPENDENCIA A DROGAS

1. Formas de la práctica o distintos tipos de tratamiento con familias

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2. Trabajo con familias desde el modelo de comunidad terapéutica:

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- Principales aspectos del modelo de comunidad terapéutica

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- Trabajo con familias: Experiencia práctica de las comunidades terapéuticas

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- Objetivos terapéuticos del trabajo con familias

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- Variables y procesos de cambio en las familias

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- Variables y procesos de cambio en las familias 57 III. TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

III. TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS DESDE EL MODELO DE COMUNIDAD TERAPÉUTICA

1. La persona del terapeuta en el trabajo con familias

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2. Instrumentos terapéutico - educativos en el trabajo con familias

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a) Instrumentos terapéuticos unifamiliares, con o sin personas en tratamiento

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b) Instrumentos terapéuticos multifamiliares, sin las personas en tratamiento

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c) Instrumentos terapéuticos multifamiliares mixtos

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3. Evaluación del trabajo con familias

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BIBLIOGRAFÍA

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ANEXO 1: Familias

1. Aproximaciones al concepto y funciones de las familias

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2. Las familias como sistema relacional

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3. Ciclo vital y crisis familiares

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4. Las familias en la sociedad y cultura chilena

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ANEXO 2: Programas terapéuticos educativos de Fundación CREDHO

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en la sociedad y cultura chilena 150 ANEXO 2: Programas terapéuticos educativos de Fundación CREDHO 155
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PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN

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  PRESENTACIÓN 5
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AGRADECIMIENTOS

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a todas las personas e instituciones que hicieron posible que este proyecto se concretara, especialmente al Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE), y a su equipo técnico por sus valiosos comentarios; a las familias usuarias de nuestros programas, quienes compartieron generosamente sus experiencias de vida y que a través de su participación han enriquecido los programas; al equipo terapéutico, en especial a los formadores y voluntarios que trabajan con familias y a todos los que han aportado a la construcción y sistematización de este texto.

También queremos hacer un especial reconocimiento a quienes, de diversas formas, han contribuido a que Fundación CREDHO, desde 1985 haya desarrollado programas y acciones en el ámbito del uso problemático de drogas, la vulnerabilidad social, la calidad de vida y el desarrollo humano.

A todos/as, nuevamente muchas gracias.

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de drogas, la vulnerabilidad social, la calidad de vida y el desarrollo humano. A todos/as, nuevamente
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INTRODUCCIÓN

 
 

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

El presente texto trata de las relaciones teóricas entre familias y el uso problemático de drogas, así como de la práctica terapéutica y preventiva que puede realizarse con las familias en este campo.

De acuerdo al último informe sobre Desarrollo Humano en Chile del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo “para la inmensa mayoría de los chilenos, sus relaciones familiares son lo más importante para la definición de sus identidades personales y para la realización de sus proyectos vitales” (pág. 207, PNUD, 2002). Señala además que las familias siguen siendo consideradas un refugio significativo para las personas – en concordancia con su relevancia práctica y simbólica –, aún en el contexto de las tensiones producidas entre las exigencias sociales y culturales que el Chile actual impone a las familias, la tendencia de las familias hacia una mayor flexibilidad en su forma de organizarse, y la percepción mayoritaria (60 %) de que la institución familiar constituye una fuente de problemas y tensiones o está en crisis.

Esta constatación cultural respecto de la propia identidad y de la significación de las familias para los individuos tiene su apoyo en otras fuentes del conocimiento. El desarrollo de las teorías psicológicas acerca de las familias, en particular de las aproximaciones sistémicas, sostiene que nuestra identidad como personas y nuestra particular forma de estar e insertarnos en el mundo se vincula a nuestras familias, a la historia relacional que se ha establecido con otras personas emocionalmente significativas. Aún considerando el hecho de que nuestra socialización ocurre por la pertenencia a varios grupos primarios, la familia es el único grupo con historia de vínculos cara a cara con una permanencia vital, cuya influencia seguirá vigente en el transcurso de toda la vida de las personas y, por su intermedio, se ampliará transgeneracionalmente.

Por su parte, el consumo de drogas, ya sea como asunto, fenómeno o problema (López, 1998) constituye en nuestro país un tema que preocupa a actores e instituciones sociales, públicas y privadas, de los más variados sectores de la sociedad chilena. Como fenómeno y problema, el consumo de drogas cruza todos los niveles socioeconómicos, se presenta en mayor o menor medida en todos los grupos etáreos, e involucra tanto a hombres como mujeres, aunque con características particulares para cada género, reconociéndose su naturaleza compleja y multideterminada. Así lo señala el V Estudio Nacional de drogas en la población general de CONACE (2002), que registra una tasa de consumo

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lo señala el V Estudio Nacional de drogas en la población general de CONACE (2002), que

reciente (prevalencia de año) es de 5.68 % de la población general, y que se distribuye en toda la población general, si bien con diferencias específicas según nivel socioeconómico, tipo de droga e intensidad de consumo.En el ámbito escolar las estadísticas nacionales muestran que el 15,5% de los escolares de

En el ámbito escolar las estadísticas nacionales muestran que el 15,5% de los escolares de octavo básico a cuarto medio reconoce haber consumido, durante el último año, o marihuana, pasta base o clorhidrato de cocaína (CONACE, 2001). La población joven aunque no registra las tasas más altas de consumo, es considerada la más vulnerable y propensa o consumir dogas. Dicha situación es consecuente con datos que indican que la edad de inicio en el consumo de drogas tiende a ser cada vez más precoz.

A pesar de esta distribución global, el impacto del consumo de drogas,

y en particular, del uso problemático de drogas, es mayor en determinados grupos

vulnerables, atendiendo al tipo de droga usada, los contexto de uso, la carencia

de redes de apoyo, y los recursos de los que disponen para enfrentar esta situación

y sus consecuencias. Así, los efectos del uso problemático de drogas remiten a

daños en los individuos, sus familias y la comunidad, traduciéndose en costos humanos y económicos que merman la calidad de vida de las personas (CONACE,

2003).

Desde el cruce de estos antecedentes relativos a las familias y al uso

problemático de drogas, surgen diversas interrogantes respecto de las interrelaciones que pueden establecerse entre ambos tópicos, tanto en términos preventivos como terapéuticos. Entre otras, ¿cuál es la importancia de las familias en la prevención del uso problemático de drogas, y como puede favorecerse este rol preventivo?; ¿qué papel ha jugado la familia y su historia de relaciones en el proceso que conduce a uno o más de sus miembros a desarrollar una dependencia a drogas?; ¿de qué modo la construcción cotidiana de los vínculos al interior de las familias ha sido influida por el entorno social y cultural más amplio, y cómo éste favorece

o disminuye el rol preventivo de las familias?; ¿qué pueden hacer y a qué recursos

pueden apelar las familias para ayudarse a sí mismas y construir una historia que supere el uso problemático de drogas de uno de sus miembros y las dificultades psicosociales asociadas?; ¿cómo pueden ayudar los diversos dispositivos sociales, como los programas de tratamiento, para hacer que estos recursos emerjan, se potencien y desarrollen?, ¿a qué modelos y técnicas se puede recurrir?.

Estas y otras preguntas han venido siendo reflexionadas y discutidas

dentro de la comunidad de personas e instituciones que se vinculan a la prevención

y tratamiento del uso problemático de drogas, y a la temática más general de la

vulnerabilidad social. Actualmente, el nivel de conocimientos en este campo, principalmente a partir de lo desarrollado por el enfoque sistémico, destaca la importancia de las familias en la prevención del consumo, así como en la generación, mantención y superación de su uso problemático, reconociéndose la pertinencia y necesidad de considerar a esta unidad social tanto en las acciones de prevención como en el trabajo terapéutico. Todo ello, dentro de una perspectiva que al mismo tiempo releva el contexto social, cultural e histórico más amplio donde las familias están insertas. Esto es, se considera que las familias y las dinámicas relacionales que se producen en su interior, están constantemente influenciadas por la red de relaciones que todos sus miembros establecen al

la red de relaciones que todos sus miembros establecen al 10 insertarse y pertenecer a otros

10 insertarse y pertenecer a otros sistemas, grupos y prácticas sociales, tales como

INTRODUCCIÓN

el trabajo y la vida laboral, las instituciones educativas y religiosas, los espacios recreativos y formas de vida cultural, etc. De este modo, desde la mirada sistémica, existe una estrecha y simultánea interdependencia entre lo que hacen los individuos, lo que hacen las familias y lo que hacen las comunidades.

lo que hacen las familias y lo que hacen las comunidades. El presente texto pretende ser

El presente texto pretende ser un aporte en este sentido, particularmente en lo que se refiere al trabajo con familias, de tal modo de contribuir a una comprensión del uso problemático de drogas desde las aproximaciones biopsicosocial y sistémica, al mismo tiempo que orientar y enriquecer las alternativas de intervención con técnicas e instrumentos terapéuticos específicos derivados del modelo de comunidad terapéutica. Así, se pone a disposición de la comunidad un texto que incorpora elementos teóricos, conceptuales y técnicos, recogiendo la experiencia y sistematización del trabajo con familias que Fundación CREDHO ha desarrollado en el campo del tratamiento y rehabilitación de personas con dependencia a drogas y de la vulnerabilidad social. De este modo, este texto está dirigido a todas aquellas personas e instituciones que consideran el trabajo con familias como un componente esencial de su quehacer, y deseen ampliar sus miradas y prácticas con lo desarrollado en el ámbito del uso problemático de drogas.

El texto cuenta con tres capítulos principales, estructurados según su énfasis sea en aspectos teóricos o en aspectos técnicos, que si bien están interrelacionados, también pueden ser leídos independientemente. Adicionalmente, se incorpora anexos para ilustrar o profundizar en aspectos complementarios a las temáticas abordadas.

En el primer capítulo – Familia y abuso/dependencia a drogas –, a partir de una revisión bibliográfica de carácter teórico, se aborda el rol de las familias en la etiología del consumo, abuso y dependencia a drogas, así como en su mantención. Para explicar estos conceptos se recurre a los aportes que brindan el enfoque biopsicosocial del consumo de drogas, con su modelo de factores de riesgo y protección, asociados respectivamente a la vulnerabilidad y la resiliencia. La mantención del uso problemático de drogas se aborda desde las concepciones sistémicas de la familia, junto con modelos clínicos de disfuncionalidad y codependencia. Al final del capítulo se desarrollan las implicancias que estas aproximaciones teóricas pueden tener en los tratamientos y como se traducen en metas terapéuticas específicas. En el segundo capítulo – Familias y superación del abuso/dependencia a drogas –, se exponen ideas acerca de como las familias han sido incluidas en los distintos tratamientos del uso problemático de drogas, considerando el tipo de perfil del usuario y las respuestas institucionales y programáticas. También se especifica las características básicas del modelo de comunidad terapéutica y como se trabaja con las familias desde este modelo, aludiéndose a los grupos de autoayuda y a los objetivos que orientan el accionar del tratamiento. Por último, se enuncian algunas variables que pueden dar cuenta de los procesos de cambio que ocurren en las familias en tratamiento.

En el tercer y último capítulo –Técnicas de trabajo con familias desde el modelo de comunidad terapéutica –, se abordan aspectos y criterios técnicos de esta forma de intervención terapéutica. En particular, se considera la temática de la persona del terapeuta, y se entregan algunas sugerencias orientadas a acrecentar

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se considera la temática de la persona del terapeuta, y se entregan algunas sugerencias orientadas a

el cambio en las familias atendidas. Asimismo, se exponen en detalle los instrumentos terapéuticos-educativos utilizados por Fundación CREDHO en el trabajo con familias, los que se dividen en instrumentos para el trabajo con familiares de los usuarios de los programas de tratamiento, e instrumentos para el trabajo en conjunto con la familia y la persona en tratamiento por uso problemático de drogas. En cada una de estas técnicas, junto a una descripción general, se incluyen algunas consideraciones para su aplicación y se hacen algunas referencias al proceso terapéutico que se despliega a partir de su utilización.En los anexos, se presenta tres programas de tratamiento de Fundación CREDHO, cada uno con

En los anexos, se presenta tres programas de tratamiento de Fundación CREDHO, cada uno con su respectivo flujograma del proceso terapéutico, a fin de contextualizar el trabajo con las familias dentro de este proceso terapéutico global. Además, se incluye una aproximación sistémica a la familia, considerando algunos conceptos básicos de este enfoque teórico. Lo anterior, para fines de comprensión y profundización de la mirada con la cual se visualiza a las familias en el contexto del tratamiento de las dependencias a drogas.

En esta sistematización hemos querido plasmar la experiencia de acompañar el difícil y gratificante proceso de cambio de muchas personas y familias que, habiendo llegado a situaciones límites de deterioro de sus vidas y relaciones, han podido valerse de sus recursos para ayudarse a sí mismas y dar un nuevo sentido y esperanza a su existencia. Hemos constatado cómo numerosas personas, después de haber sido protagonistas y espectadores de historias de sufrimiento, carencias, y circunstancias adversas, han podido construir un relato distinto para sus vidas, elaborando e integrando las experiencias dolorosas, reencontrándose y reconstruyendo sus relaciones significativas, a través de participar activamente en una común unidad con pares en favor del cambio y el

desarrollo personal. En este bagaje, las familias se han enriquecido unas de otras, han realizado sus propios cambios y han modificado sus modos de relacionarse con la persona dependiente. Y al mismo tiempo, han enriquecido a las personas

y

equipos terapéuticos. Hemos aprendido que está en los recursos de las personas

y

en los de sus familias el poder realizar procesos de cambio, y que éstas, junto

a

los equipos de trabajo y la implicación en las actividades terapéuticas, crean

el

contexto que posibilita dichos cambios.

Finalmente, deseamos señalar que este texto se inserta dentro del desarrollo

de la misión institucional de Fundación CREDHO y de su interés por contribuir

a la construcción de una visión integradora y dignificante de las personas con

uso problemático de drogas, desde una perspectiva basada en principios y valores centrados en el desarrollo humano, los recursos, potencial de cambio, capacidades de enfrentamiento y superación de las dificultades que tienen las personas, las familias y las comunidades, en favor de una mejor calidad de vida. Al mismo tiempo, este texto complementa las acciones destinadas a la importante tarea de fortalecer y potenciar las capacidades de las familias como agente protector del consumo de drogas emprendida por CONACE, en el marco de la implementación de su política pública y su Estrategia Nacional sobre Drogas 2003 – 2008.

CONACE, en el marco de la implementación de su política pública y su Estrategia Nacional sobre

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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

 
 

I. FAMILIAS Y ABUSO/DEPENDENCIA A DROGAS

I. FAMILIAS Y ABUSO/DEPENDENCIA A DROGAS

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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS   I. FAMILIAS Y ABUSO/DEPENDENCIA A DROGAS 13
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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

 
 

1. Familias: vulnerabilidad y resiliencia

1. Familias: vulnerabilidad y resiliencia

Los problemas de salud, salud mental y/o psicosociales de las personas y las familias pueden ser entendidos y abordados desde una aproximación epidemiológica que considera los diversos factores y dimensiones involucrados en su desarrollo, esto es, no se insiste en una causa única sino en la determinación de grupos de factores causales, además de incluir las diversas dimensiones de los problemas (tiempo, proceso, etc.). A este enfoque se le conoce como modelo de factores de riesgo y protección.

Este enfoque considera al individuo y sus características personales (biológicas, psicológicas, etc.) en interacción con una serie de contextos sociales (familia, grupo de pares, escuela, trabajo, comunidad, etc.). El interjuego o combinación de los factores de riesgo y de los factores protectores personales, familiares y sociales ayudaría a comprender la génesis de los problemas psicosociales, así como su no ocurrencia.

Dentro de los postulados centrales del enfoque de riesgo se encuentran los siguientes (Maddaleno y otros, 1987; en Hidalgo y Carrasco, 1999):

a) Las personas, las familias y los grupos tienen diferentes grados de posibilidades de desviarse de la salud y el bienestar.

b) Las variaciones en la salud y el bienestar dependen del equilibrio existente entre esfuerzos, recursos y necesidades.

c) Las factores que determinan los niveles de salud y bienestar son múltiples e interrelacionados.

d) El control de los factores de riesgo, ya sea suprimiéndolos o compensándolos, disminuye la probabilidad de daño.

e) El refuerzo de los factores protectores aumenta las posibilidades de una salud mejor y mayor bienestar.

Es importante diferenciar entre factores de riesgo y conductas de riesgo, conceptos que a menudo son tratados como sinónimos. Los factores de riesgo constituyen condiciones o aspectos biológicos, psicológicos y/o sociales que están estadísticamente asociados a una mayor probabilidad de morbilidad (contraer una enfermedad o desarrollar un trastorno) o mortalidad futura (Hidalgo y Carrasco, 1999). Se trata entonces de una asociación estadística y no una relación causa- efecto. Son factores de riesgo los conflictos conyugales, el maltrato doméstico, la negligencia parental, padres consumidores de sustancias psicoactivas, etc. Son

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conyugales, el maltrato doméstico, la negligencia parental, padres consumidores de sustancias psicoactivas, etc. Son 15

conductas de riesgo las acciones, ya sean activas o pasivas, que involucran peligro para el bienestar de la persona, o que acarrean directamente consecuencias negativas para su salud. Como conductas de riesgo podemos citar la sexualidad precoz y no protegida en los jóvenes, alteraciones en las conductas alimenticias, las conductas delictivas, etc. Estas conductas de riesgo pueden tener consecuencias negativas como un embarazo precoz, accidentes, problemas con la ley, etc. (Kotliarenco, Cáceres y Alvarez, 1996).conductas de riesgo

Los factores protectores son aquellos que reducen la probabilidad de tener conductas de riesgo o de tener consecuencias negativas cuando un individuo se

involucra en ellas. Son factores que mitigan el impacto del riesgo de las conductas,

y que motivan a las personas a lograr tareas propias de su etapa de desarrollo.

Así, estos mecanismos protectores ejercen su papel modificando la exposición al riesgo, la participación en el mismo o reduciendo la probabilidad de reacción negativa resultante de la exposición al riesgo. Al igual que los factores de riesgo, los factores protectores se asocian a las condiciones biológicas, psicológicas y/o sociales de los individuos.

A nivel familiar, los factores protectores pueden considerarse como los recursos que tiene una familia para enfrentar su desarrollo y eventos vitales. Estos aspectos protectores, que han sido recono- cidos integrando conocimientos clínicos y de la psicología social, son características, rasgos, habilidades, competencias, medios, tanto de los individuos de una familia, como de la familia como unidad y de la comunidad en que está inserta. Los recursos personales que los individuos de una familia pueden utilizar para satisfacer sus demandas son, entre otros, la inteligencia, habilidades, rasgos de personalidad, el humor, la sensación de control sobre la propia vida y la autoestima (Hidalgo y Carrasco, 1999).

A nivel del funcionamiento familiar, los factores protectores más relevantes son la flexibilidad, la cohesión, la confianza, el aprecio, el soporte emocional y el respeto por la individualidad de los demás. También se reconocen como protectores las habilidades de comunicación en la familia y la capacidad que sus miembros tienen de usar la red social. El factor de apoyo social, incluyendo el apoyo emocional, instrumental y de información, es considerado esencial para superar las crisis y continuar el desarrollo familiar.

De este modo, para la comprensión etiológica de problemáticas psicosociales

y de salud mental (como por ejemplo, el abuso y dependencia a drogas, la

(como por ejemplo, el abuso y dependencia a drogas, la violencia intrafamiliar, etc.), resulta particularmente

violencia intrafamiliar, etc.), resulta particularmente útil el enfoque de los factores de riesgo y factores protectores. Sin embargo, esta comprensión se enriquece cuando se recurre a un marco conceptual más amplio, incorporando los conceptos

16 de vulnerabilidad social y resiliencia, y visualizando las relaciones que se producen

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

entre ellos. Esquemáticamente este marco conceptual más amplio puede representarse del siguiente modo:

Factores de riesgo

Factores protectores

VulnerabilidadFactores de riesgo Factores protectores Resiliencia Daño psicosocial Superación de la adversidad

ResilienciaFactores de riesgo Factores protectores Vulnerabilidad Daño psicosocial Superación de la adversidad

Daño psicosocialFactores de riesgo Factores protectores Vulnerabilidad Resiliencia Superación de la adversidad

Superación de la adversidadFactores de riesgo Factores protectores Vulnerabilidad Resiliencia Daño psicosocial

Daño psicosocial Superación de la adversidad Cuando se pierde la relación de equilibrio entre los

Cuando se pierde la relación de equilibrio entre los factores o mecanismos

que protegen a una persona y las situaciones o factores que la sitúan en riesgo, este individuo queda en una situación de fragilidad que lo hace más propenso

a reaccionar de forma adversa ante las dificultades o crisis que se le presentan,

es decir, se encuentra vulnerable para desarrollar problemas de orden psicosocial (Arón, 1999).

El término vulnerabilidad se entiende como un concepto más amplio y abarcador que el de factores de riesgo, donde una condición social de riesgo, de

dificultad, inhabilita e invalida de manera inmediata o en el futuro a las personas

o grupos afectados, en la satisfacción de su bienestar –en tanto subsistencia y

calidad de vida- en contextos sociohistóricos y culturalmente determinados (Perona

y otros, 2000). Así, la noción de vulnerabilidad social ayuda a identificar a grupos

sociales, familias e individuos, que por su menor disponibilidad de activos materiales (vivienda, dinero, etc.) y no materiales (afecto, relaciones sociales, etc.), quedan expuestos a sufrir alteraciones bruscas y significativas en sus niveles de vida ante eventos estresantes como por ejemplo, cambios en la situación laboral, de salud, etc.

El concepto de vulnerabilidad planteado alude a situaciones de debilidad,

de precariedad en la inserción laboral, de fragilidad en los vínculos relacionales. Todas estas situaciones incluyen a una diversidad de grupos sociales y no sólo

a los que se definen como pobres en relación a sus ingresos económicos. Este

universo formaría parte del espacio donde se inscriben las distintas pobrezas.

Revisados los conceptos de vulnerabilidad y de factores de riesgo y protección, podrían surgir las siguientes interrogantes: ¿que hace que familias enfrentadas a las mismas condiciones de riesgo tomen caminos distintos en cuanto a su salud?, ¿cómo se puede entender que una familia “haga” síntomas y se estanque en un período de crisis, y otra continúe con su desarrollo pese a la adversidad?

El concepto de resiliencia puede ayudar a responder estas preguntas, entendiéndola como “la capacidad humana y universal para sobreponerse a las adversidades e incluso ser transformadoras de ellas” (Kotliarenco y otros, 1996). Rutter (1993; en Hidalgo y Carrasco, 2002) ha caracterizado la resiliencia como un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan tener una “vida sana” viviendo en un medio “insano”, siendo un complejo proceso de interacciones entre el individuo, su ambiente familiar, social y cultural. No es la evitación de experiencias de riesgo, sino que influencias protectoras que han sido experimentadas en la vida de la persona y que surgen cuando ésta enfrenta ciertos desafíos o riesgos.

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que han sido experimentadas en la vida de la persona y que surgen cuando ésta enfrenta

El enfoque de resiliencia parte de la premisa que nacer en la pobreza, así como vivir en una ambiente psicológicamente insano (como un hogar con altos

y constantes niveles de violencia y agresividad), son condiciones de alto riesgo

para la salud mental y física de las personas. No obstante, Kotliarenco y cols.

(1996) señalan investigaciones que indican que porcentajes significativos de hijos de familias pobres y con problemas psicosociales graves durante el período de su crecimiento (como padres dependientes de sustancias psicoativas, enfermedades mentales u otros problemas de salud), no muestran carencias en el plano biológico

o psicosocial, sino que por el contrario, tienen una adecuada calidad de vida.

Surge así el concepto de resiliencia como una forma de explicar cómo las personas reaccionan ante la adversidad e incluso la superan, reconociéndose una resiliencia individual, relacional (familias) y comunitaria.

Los factores psicosociales familiares que se asocian con individuos resilientes son: un ambiente cálido y de confianza, existencia de madres o sustitutas apoyadoras, comunicación abierta en la familia, estructura familiar sin disfuncionalidades importantes, padres estimuladores y que alientan la autonomía, modelos adecuados de roles y de habilidades para la resolución de problemas, buena relación con lo pares, apoyo emocional, pautas de crianza claras, etc. (Kotliarenco y otros, 1996).

El marco de la resiliencia familiar es útil para evaluar el funcionamiento de las familias, tomando en cuenta su estructura, sus demandas psicosociales, sus recursos y limitaciones. Los procesos necesarios para un funcionamiento eficaz pueden variar en distintos marcos socioculturales y ante distintos desafíos evolutivos. Este marco de la resiliencia presenta la ventaja de poder examinar el funcionamiento familiar en contexto y vincular los procesos con los desafíos. No se trata de definir un modelo de familia resiliente, sino de indagar en la resiliencia presente en cada familia (sus recursos), delimitando ciertos procesos claves que son capaces de fortalecer al grupo familiar para soportar las crisis o estados prolongados de estrés. Toda familia tiene la capacidad potencial de actuar con resiliencia, de muy diversas maneras. Todas las familias tienen problemas, lo que las distingue es lo que hacen con ellos.

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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

2. Rol de la familia en la etiología del consumo de drogas

El enfoque de riesgo dentro de la salud, revisado en el contexto de la

vulnerabilidad social y la resiliencia (Hidalgo y Carrasco, 2002), se expresa en

el ámbito del consumo de drogas a través del modelo biopsicosocial (CONACE

y OEA, 1996), en función del cual se han distinguido factores de riesgo y de protección asociados al ámbito específico de las familias.

El modelo biopsicosocial del consumo de drogas considera la multicausalidad

y multidimensionalidad del fenómeno, y distingue un grupo de factores causales agrupados en tres dimensiones generales:

Sujeto - individuofactores causales agrupados en tres dimensiones generales: Sustancia - droga Contexto (micro y macro social) El

Sustancia - drogaagrupados en tres dimensiones generales: Sujeto - individuo Contexto (micro y macro social) El fenómeno puede

Contexto (micro y macro social)dimensiones generales: Sujeto - individuo Sustancia - droga El fenómeno puede explicarse considerando la interrelación

El fenómeno puede explicarse considerando la interrelación existente en las tres dimensiones presentes en cualquier uso de drogas: un sujeto que consume (individuo), las drogas consumidas (sustancia) y el contexto social en que se consume (medio).

En cada una de estas dimensiones se han establecido factores de riesgo que condicionan o favorecen los consumos de drogas. Es decir, existen factores de riesgo asociados al individuo, al contexto social y a las drogas. Desde este modelo, entonces, se puede atender al rol etiológico que pueden desempeñar las familias en el consumo de drogas, así como a sus características protectoras.

Se puede definir “factor de riesgo” en relación al consumo de drogas (una conducta de riesgo) como: “El conjunto de características sociales (contexto) o individuales (sujeto) que en determinado momento incrementan la vulnerabilidad de las personas ante el consumo de drogas, o que refuerzan el uso y abuso de estas sustancias” (Sánchez, 1996, p. 11), o como “un atributo y/o característica individual, condición situacional y/o contexto ambiental que incrementa la probabilidad de uso y/o abuso de drogas (inicio) o una transición en el nivel de implicación con las mismas (mantenimiento)” (Clayton, 1992; en Becoña, 2001, p. 24).

Al respecto, se hace necesario presentar algunas observaciones. En ambas definiciones se alude a que los factores operan en relación al inicio del consumo

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algunas observaciones. En ambas definiciones se alude a que los factores operan en relación al inicio

como en relación a la mantención de éste, es decir, en cuanto al abuso y dependencia (hábito de consumo). Aunque los factores de riesgo del consumo, abuso y dependencia no son los mismos, en general los factores de riesgo del consumo, abuso y dependencia no son los mismos, en general los estudios muestran una agudización de los factores de riesgo a medida que el sujeto pasa a fases más intensas o problemáticas de consumo (Moncada, 1997; en Becoña, 2001).

Otra observación importante respecto de los factores de riesgo es que éstos condicionan o favorecen los consumos de drogas, pero no se puede establecer una relación de causa-efecto entre ambos; tal como su definición lo sostiene, se relacionan más bien con la probabilidad de consumir o abusar de drogas y no con la determinación (Sánchez, 1996).

En relación a lo anterior, los factores de riesgo pueden estar presentes o no

en un caso concreto. Cuándo uno de estos factores está presente, es más probable

que se use o abuse de las drogas que cuándo no lo está. Sin embargo, la presencia de un sólo factor de riesgo no garantiza que vaya a producirse el consumo o

abuso de drogas y, por el contrario, su ausencia no garantiza que no se produzca.

A mayor concentración de factores de riesgo mayor será el riesgo y menor la

protección (Moncada, 1997; en Becoña, 2001).

Por lo tanto, debe tenerse presente que cuando se alude a los factores de riesgo de las familias, no se está determinando una relación de causa entre las familias y el consumo de drogas. En un caso particular, no son exclusivamente los factores de riesgo asociados a la familia los que juegan un papel, sino una serie de otros factores que concurren en un momento determinado, y que pertenecen a lo macrosocial (cultura, sociedad, economía, etc.), lo microsocial (pares, escuela, trabajo, etc.), al individuo y a la sustancia.

Dicho de otro modo, desde una perspectiva sistémica se entiende que las familias y los miembros que las componen están sujetos a múltiples influencias de su entorno social, y que éste, a su vez, permanece o se modifica por las

influencias que reciben de las familias. Las personas, al participar en diferentes sistemas y grupos, con sus respectivas prácticas sociales, como en el trabajo y

la vida laboral, las instituciones educativas y religiosas, los espacios recreativos

y otras formas de vida cultural, modulan sus vidas y relaciones al interior de las familias, del mismo modo que las dinámicas familiares influyen en la vida cultural. En este sentido, los factores de riesgo vinculados a las familias se consideran un grupo de factores dentro de una compleja confluencia de otros factores que aportan su propio peso específico al desarrollo del uso problemático de drogas o de otras dificultades psicosociales.

Los factores de riesgo vinculados a la familia se clasifican, de acuerdo al esquema triádico de “individuo, droga y contexto”, dentro de los factores microsociales de la dimensión “contexto”, junto a los factores asociados a los pares, la escuela y el medio laboral.

asociados a los pares, la escuela y el medio laboral. Factores de riesgo familiares del consumo

Factores de riesgo familiares del consumo de drogas

Se han identificado numerosos factores de riesgo del consumo de drogas asociados a la familia. Para fines de sistematización, estos pueden agruparse en

Para fines de sistematización, estos pueden agruparse en 20 cuatro categorías más generales, incorporando lo

20 cuatro categorías más generales, incorporando lo señalado por varios autores

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

(Sánchez, 1996; Becoña, 2001; Hidalgo y Carrasco, 2002; UDP y CONACE, 2000; Florenzano et al., 1999; Hawkins et al., 1987, y Knott, 1986, en UDP- CONACE, 2000; CONACE y OEA, 1996).

1. Estructura familiar

CONACE, 2000; CONACE y OEA, 1996). 1. Estructura familiar Estructura y organización familiar disfuncional 1 .

Estructura y organización familiar disfuncional 1 . 1 .

Roles rígidos (o rigidez en la estructura familiar).Estructura y organización familiar disfuncional 1 . Límites generacionales difusos. Formación de coaliciones

Límites generacionales difusos.1 . Roles rígidos (o rigidez en la estructura familiar). Formación de coaliciones desadaptativas

Formación de coaliciones desadaptativas (intergeneracionales).en la estructura familiar). Límites generacionales difusos. Padres desvalorizados en su rol (autodescalificación,

Padres desvalorizados en su rol (autodescalificación, funciones ejecutivas débiles, “falta de poder”, incongruencia jerárquica).de coaliciones desadaptativas (intergeneracionales). Aislamiento y falta de soporte social (redes). Presencia de

Aislamiento y falta de soporte social (redes).débiles, “falta de poder”, incongruencia jerárquica). Presencia de trastornos mentales. Alta incidencia de muertes

Presencia de trastornos mentales.jerárquica). Aislamiento y falta de soporte social (redes). Alta incidencia de muertes prematuras, a menudo repentinas

Alta incidencia de muertes prematuras, a menudo repentinas y traumáticas, en familias de adolescentes dependientes a drogas.de soporte social (redes). Presencia de trastornos mentales. 2. Estilo educativo y afectivo de los padres

2. Estilo educativo y afectivo de los padres con los hijos

Familias con supervisión laxa (normas laxas; laissez faire), o excesivamente severa (estilo autoritario; control rígido, agresivo o violento), o con prácticas disciplinarias poco consistentes (y desempeño de actitudes incongruentes), con baja comunicación e involucramiento entre padres e hijos, podrían ser de alto riesgo de uso de drogas y conductas delictivas.2. Estilo educativo y afectivo de los padres con los hijos Falta de aceptación, de cercanía,

Falta de aceptación, de cercanía, de calidez y recompensas para la buena conducta, son características asociadas con adolescentes que abusan de sustancias. Los hijos rara vez son reforzados y validados, hay poca expresión de afectos y fuertes mensajes críticos y quejas. Uso del castigo sin dar alternativas adecuadas.ser de alto riesgo de uso de drogas y conductas delictivas. Manejo inadecuado de refuerzos y

Manejo inadecuado de refuerzos y estímulos e inconsistencia en la aplicación de sanciones.y quejas. Uso del castigo sin dar alternativas adecuadas. Exceso de protección. Estilos de crianza infantilizadores

Exceso de protección. Estilos de crianza infantilizadores por parte de las madres.estímulos e inconsistencia en la aplicación de sanciones. Desinterés paterno por la socialización de los hijos.

Desinterés paterno por la socialización de los hijos. Bajas expectativas educacionales de los padres hacia sus hijos.Estilos de crianza infantilizadores por parte de las madres. 3. Dinámicas relacionales en la familia “Falta

3. Dinámicas relacionales en la familia

“Falta de comunicación” (o de comunicación íntima), comunicación confusa y doble vinculada.hacia sus hijos. 3. Dinámicas relacionales en la familia Escasa cohesión familiar, ausencia de sentido de

Escasa cohesión familiar, ausencia de sentido de pertenencia, escasa cercanía o apoyo entre los miembros de la familia. Actitud de desconfianza entre miembros.íntima), comunicación confusa y doble vinculada. Relaciones afectivas polarizadas exclusivamente en uno de

Relaciones afectivas polarizadas exclusivamente en uno de los padres.de la familia. Actitud de desconfianza entre miembros. Altos niveles de conflicto intrafamiliar: El nivel de

Altos niveles de conflicto intrafamiliar: El nivel de conflicto (incluyendo violencia conyugal, maltrato físico y psicológico, abuso sexual), más que laafectivas polarizadas exclusivamente en uno de los padres. 1 Que no cumple suficientemente bien con las

1 Que no cumple suficientemente bien con las funciones que le son propias como unidad biopsicosocial, dificultando la protección, desarrollo y crecimiento adecuado de sus miembros; para profundizar en este concepto, véase “Familia y disfuncionalidad sistémica”, en página 25 y 26, y en Anexo 1, “Aproximaciones al concepto de familias y sus funciones”, páginas 135 a 139).

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en página 25 y 26, y en Anexo 1, “Aproximaciones al concepto de familias y sus
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estructura específica de la familia (por ejemplo, biparental o uniparental), predicen la delincuencia y el abuso de drogas.

Familias inestables emocionalmente y con dificultades en la expresión y modulación de emociones y sentimientos.

4. Modelo familiar

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Hábitos y estilos de vida de los miembros de la familia proclives a los consumos de alcohol, tabaco, fármacos u otras drogas. El alcoholismo y uso de drogas ilícitas por padres y hermanos incrementa el riesgo de alcoholismo y abuso de drogas en el futuro.

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Historia familiar de consumo de drogas y de conductas antisociales (transmisión intergeneracional de síntomas). Las actitudes y conductas del beber temprano parecen más moldeadas por los padres y parientes, que por los pares.

Factores protectores familiares del consumo de drogas

Factores protectores familiares del consumo de drogas

Del mismo modo que se han distinguido factores de riesgo familiares del consumo de drogas, también la investigación ha demostrado la existencia de Factores Protectores asociados a las familias, que mitigan la probabilidad de aparición y mantenimiento del consumo.

Se define factor protector en relación al consumo de drogas (una conducta de riesgo) como: “Un atributo o característica individual, condición situacional y/o contexto ambiental que inhibe, reduce o atenúa la probabilidad de uso y/o abuso de drogas o la transición en el nivel de implicación de las mismas” (Clayton, 1992; en Becoña, 2001, p. 24). Complementariamente, Sánchez (1996) define los factores protectores como aquellos elementos que permiten a los sujetos optar por opciones o conductas saludables.

Los factores protectores familiares pueden visualizarse como los polos opuestos de los factores de riesgo enunciados anteriormente, aunque la investigación ha ido delimitando con mayor precisión diferentes factores protectores, entre los cuales se destacan:

1. El grado y calidad de los vínculos y relaciones intrafamiliares:

Uno de los principales factores que inciden en la capacidad de la familia para proteger a sus miembros de potenciales riesgos de tipo psicosocial (como el consumo de drogas) estaría determinado en gran medida por la calidad de las relaciones interpersonales al interior de las familias. Ejemplo de ello es la cohesión y capacidad de adaptación (flexibilidad), involucración, cercanía emocional, soporte y apoyo afectivo, etc. (Hidalgo y Carrasco, 1999; PPD, 1996).

involucración, cercanía emocional, soporte y apoyo afectivo, etc. (Hidalgo y Carrasco, 1999; PPD, 1996). 22

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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

2. El desarrollo de las capacidades socioafectivas de sus miembros:

Fortalecimiento de la identidad personal (autoestima, autonomía, resolución de conflictos, autocontrol, clarificación de valores) y de la capacidad de relación con el entorno humano (capacidad de interaccionar en grupo, capacidad de respuesta ante la persuasión, y capacidad de tomar decisiones autónoma y responsablemente) (PPD, 1996).

tomar decisiones autónoma y responsablemente) (PPD, 1996). 3. Estilos educativos y modelado familiar : Mantenimiento de

3. Estilos educativos y modelado familiar: Mantenimiento de una relación familiar funcional, relaciones de afecto con los hijos, receptividad y comunicación, refuerzo paterno de los logros, la autonomía personal y la responsabilidad de los hijos (Sánchez, 1996).

4. El programa de prevención del consumo de drogas y alcohol del MINEDUC (1995; en CINPRAD, 1995) sistematiza una serie de factores y conductas familiares que ayudarían potencialmente a evitar la aparición o agravamiento de ciertos trastornos de orden psicosocial. Como son factores, a mayor número de ellos mayor será la protección en la familia, pero es importante resaltar que la ausencia de alguno/s de ellos no significa necesariamente la presencia de trastornos.

a) Padres bien diferenciados: ambos padres han logrado desarrollar un claro sentido de sí mismos, sin depender del otro para sentirse validado como persona, lo que les permite asumir sus roles como padres y pareja.

b) Separación clara de límites generacionales: las decisiones que corresponden a los padres y los conflictos propios de la pareja parental son abordados entre éstos, sin recurrir a los hijos como mediadores ni como aliados (hay aspectos de la intimidad de la pareja que dañan a los hijos al ser divulgados). Los hijos no deben ser enfrentados con una decisión de “tener que elegir entre uno de los padres".

c) Coalición parental firme: ambos padres comparten el "poder” en la familia y se muestran de acuerdo ante los pormenores de la socialización de los hijos.

d) Control flexible: las normas y el control se ejercen por negociación con los hijos (acuerdos previos).

e) Estimulación del desarrollo de la identidad y respeto a la autonomía e individualidad: se permite el desarrollo del propio proyecto de vida, sin imponer la opción de los padres (ej: "vas a estudiar leyes y si te queda tiempo estudias música").

f) Comunicación abierta y clara: los temas relevantes se conversan con claridad y honestidad, incentivando el diálogo con ellos.

g) Percepciones y expectativas realistas entre los miembros: se considera y aprecia a las personas con realismo, sin sobredimensionar sus aspectos positivos y/o negativos.

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: se considera y aprecia a las personas con realismo, sin sobredimensionar sus aspectos positivos y/o

h) Altos niveles de iniciativa: se evidencia creatividad en la convivencia familiar y se estimula a su ejercicio.

i) Afecto y calidez no posesiva: se brinda cariño desinteresado, en una relación de afecto permanente.

j) Humor: familias con capacidad de reírse de sí mismas, de dar espacios de alegría simple en las actividades cotidianas.

k) Apertura al ingreso de otros a la familia: familias abiertas a recibir a otros (amigos, pololos, etc.) con actitud cálida y desprejuiciada. Este es un punto de singular importancia, ya que a menudo las familias impulsan a sus hijos a la calle al no ser "abiertas y cálidas" en la acogida de las amistades de éstos ("no quiero que lo traigas más a esta casa"). Esta actitud "obliga” a los hijos a mantener a sus amistades "ocultas" y lejos de su hogar, lo que agudiza la posibilidad de riesgo.

l) Capacidad de incorporar nueva información: familias que si bien tienen calidad y consecuencia en sus normas, límites y valores, no son rígidas, mostrándose capaces de reflexionar respecto de algún tema a la luz de nueva información.

En resumen, desde el modelo biopsicosocial se sostiene que la mayor presencia de factores de riesgo en las dimensiones correspondientes al individuo, sustancia y contexto, implica que los sujetos estén más expuestos al consumo y abuso de drogas, configurándose una mayor vulnerabilidad social. Por otro lado, la mayor presencia de factores protectores en estas mismas tres dimensiones supone una mayor probabilidad de que las personas puedan hacer frente a las adversidades y superarlas. Como se señaló anteriormente, el concepto que da cuenta de estos aspectos individuales, familiares y sociocomunitarios es el concepto de resiliencia, una capacidad que tiene el potencial de aumentar según las circunstancias apropiadas.

El interjuego y relativo equilibrio entre los factores protectores y los factores de riesgo en las familias y en los otros ámbitos, que se encuentren presentes en una situación dada, inclinará a los sujetos hacia la vulnerabilidad y daño psicosocial asociado o hacia la resiliencia y superación de las adversidades, que en el caso de las drogas puede hacer la diferencia entre el consumo y el uso problemático de drogas (abuso y eventual dependencia).

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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

3. Rol de las familias en la mantención del abuso y dependencia a drogas

familias en la mantención del abuso y dependencia a drogas Familia y disfuncionalidad sistémica 2 Las

Familia y disfuncionalidad sistémica 2

Las funciones centrales que cumplen las familias en el transcurso de su desarrollo y ciclo vital, desde un punto de vista psicológico, remiten a dos dimensiones, el de la individuación y pertenencia, por un lado, y el del control y apoyo emocional, por el otro. Cuando las familias encuentran dificultades para cumplir con estas funciones y éstas son desarrolladas de manera insatisfactoria o deficiente para sus miembros, podemos hablar de un estado de disfunción familiar. Es lo que comúnmente se conoce como disfuncionalidad familiar 3 .

El cambio en las familias a través de su ciclo vital implica estrés, ajuste, capacidad de adaptación y flexibilidad, sobre todo en puntos o períodos transicionales de una etapa a otra. Entrar a una nueva etapa dentro del ciclo vital conlleva nuevas demandas de ajuste entre sus miembros y la utilización de formas alternativas de relacionarse, donde nuevamente se renegocia la proximidad y distancia (y la diferenciación-pertenencia) entre los miembros de la familia. Es una situación estresante que implica tensiones y ansiedades. Por ejemplo, si una madre sigue tratando a su hijo que ya tiene 10 años de igual forma que trata a su hijo de 7 años, es probable que el primero reclame y quiera un trato distinto, que considere más sus opiniones, sus gustos y la sensación de que es mayor que su hermano. Cuando este tipo de tratos, es decir, de formas de relacionarse, se prolongan en el tiempo y no son modificados de acuerdo a las circunstancias, pueden generarse problemas. La generalidad de las familias hace los ajustes necesarios y recurre flexiblemente a pautas de relación alternativas, haciendo uso de sus propios recursos personales y su creatividad, es decir, en el caso del ejemplo, la madre aprende a relacionarse con su hijo de 10 años de acuerdo a su edad y nivel de desarrollo, lo que a su vez hace que éste se comporte con un niño de esa edad, lo que a su vez hace que la madre lo siga tratando como tal hasta que sea necesario.

2 Para profundizar en los temas de familia, ciclo vital y crisis, remitirse a Anexo 1, puntos 2 y 3.

3 Este término, aunque de uso frecuente en el área social, remite distintos significados, algunos de ellos equívocos. Habitualmente se lo suele homologar a desestructuración familiar, entendiendo por esto una configuración familiar distinta a la familia nuclear tradicional (padres separados, presencia de miembros de la generación de los abuelos, etc.). En términos estrictos, la disfuncionalidad familiar no es equivalente a desestructuración familiar, puesto que diversas estructuras familiares (o formas de componerse y organizar sus relaciones) pueden ser igualmente funcionales al cumplimiento de sus variadas funciones.

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de componerse y organizar sus relaciones) pueden ser igualmente funcionales al cumplimiento de sus variadas funciones.

¿Qué puede observarse en las familias que presentan dificultades en estos períodos transicionales o que posteriormente no pueden ajustarse a la nueva etapa del ciclo vital?; ¿qué ocurre con el cumplimiento de las funciones de individuación/pertenencia y control/apoyo emocional? En algunas familias que presentan dificultades en estas transiciones, uno o más de sus miembros pueden desarrollar diversos síntomas o trastornos, entre los que se cuenta el abuso y eventual dependencia a drogas.Desde una perspectiva sistémica, los comportamientos de cada uno de los miembros de las familias

Desde una perspectiva sistémica, los comportamientos de cada uno de los miembros de las familias se generan en una historia, donde el comportamiento de cada cual se ha ido enlazando con los de los demás miembros de la familia. En esta historia se pueden distinguir redundancias en la forma de relacionarse, es decir, patrones interaccionales, reglas y roles. De este modo, el síntoma o conducta sintomática de uno de los miembros de la familia constituye un eslabón dentro de una cadena de conductas que realizan los otros miembros, y entonces adquiere sentido en el contexto familiar, en la misma medida que los comportamientos de los otros miembros. Esta es una lectura sistémica de los síntomas.

De acuerdo con Coddou y Chadwick (1994), cuando surge un síntoma (como el abuso de drogas) las familias tienen dos posibilidades:

a) generar respuestas (conductas) alternativas funcionales, adaptativas u,

b) operar en la disfuncionalidad, es decir, responder con rigidez manteniendo y/o cronificando el síntoma. Una familia disfuncional mantiene el síntoma.

La disfuncionalidad de una familia se caracteriza por los siguientes patrones interaccionales redundantes:

a) Rigidez en la organización y funcionamiento familiar: Esto es, ausencia de cambio cuando se requiere cambio y crecimiento. La familia no tiene la flexibilidad necesaria para acomodarse constructivamente a eventos externos e internos (roles y límites acordes a las demandas), lo que redunda en vulnerabilidad y dificultad en el cumplimiento de sus funciones.

b) Falta de resolución de conflictos: Se repiten los mismos comportamientos no solucionadores de los problemas, y no se generan otras alternativas de respuesta.

c) Aglutinamiento o desligamiento: formas de operar de las familias que van desde un alto grado de fusión e involucración (aglutinamiento) entre los miembros o subsistemas, esto es, límites interpersonales difusos, confusión de roles, baja autonomía, poca diferenciación entre los miembros, falta de privacidad; a una de máxima distancia y falta de involucración entre los mismos (desligamiento), es decir, límites firmemente delineados, rígidos e impermeables, roles definidos, corte afectivo-defensivo, pseudo autonomía, pseudo independencia y pseudo diferenciación, ausencia de intimidad compartida.

afectivo-defensivo, pseudo autonomía, pseudo independencia y pseudo diferenciación, ausencia de intimidad compartida. 26

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FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

Ya sea que las familias difieran en el modo como operan en la disfuncionalidad, lo central desde la perspectiva sistémica es que este operar mantiene el síntoma en el tiempo, es decir, una familia disfuncional mantiene la cronicidad del comportamiento sintomático.

mantiene la cronicidad del comportamiento sintomático. Modelo clínico sistémico de Stanton y otros (1988) Este

Modelo clínico sistémico de Stanton y otros (1988)

Modelo clínico sistémico de Stanton y otros (1988) Este modelo de las dependencias a drogas fue

Este modelo de las dependencias a drogas fue desarrollado en EEUU en los años ochenta, asumiendo una aproximación sistémica para interpretar un cúmulo de investigaciones previas y las que el grupo de Stanton desarrolló por un período de diez años desde este mismo enfoque teórico.

El trabajo anterior llevó a Stanton y su grupo a plantear un modelo teórico clínico que se tradujo en una conceptualización sistémica de las dependencias a drogas. Este modelo se refiere básicamente a los mecanismos de generación y mantención del abuso y dependencia a dogas (su cronicidad), incorporando en términos explicativos los procesos históricos y las interacciones familiares (patrones recurrentes) que perpetúan el problema, así como las orientaciones de intervención terapéutica que se desprende de esta lectura sistémica.

Los antecedentes generales aportados por la investigación previa y la que Stanton y su grupo desarrollaron sobre familia y dependencia a drogas, daban cuenta de algunos fenómenos que después integraron en su modelo. Algunos de estos antecedentes son:

i. El abuso de drogas suele iniciarse en la adolescencia.

ii. Hay tres etapas en el uso adolescente de drogas, siendo las dos primeras etapas un fenómeno preferentemente social:

Uso de drogas legales.las dos primeras etapas un fenómeno preferentemente social: Uso de marihuana. Uso de otras drogas ilegales:

Uso de marihuana.un fenómeno preferentemente social: Uso de drogas legales. Uso de otras drogas ilegales: Esta etapa dependería

Uso de otras drogas ilegales: Esta etapa dependería más de la calidad de las relaciones padres-adolescentes que de otros factores. De esto se concluye que el abuso de drogas es predominantemente un fenómeno familiar (Kandel, 1976; en Stanton y cols., 1988).social: Uso de drogas legales. Uso de marihuana. iii. La influencia del grupo de pares es

iii. La influencia del grupo de pares es escasa o nula mientras la familia permanezca funcional (Blum, 1972; en Stanton y cols., 1988).

iv. Existiría un patrón prototípico para familias de dependientes a drogas masculinos:

Madre involucrada, indulgente, sobreprotectora, abiertamente permisiva.para familias de dependientes a drogas masculinos: Padres distantes, desapegados, débiles o ausentes. Alta

Padres distantes, desapegados, débiles o ausentes.indulgente, sobreprotectora, abiertamente permisiva. Alta tasa de consumo o dependencia de alcohol entre los

Alta tasa de consumo o dependencia de alcohol entre los padres.Padres distantes, desapegados, débiles o ausentes. Relación padre-hijo descritas como negativas, con

Relación padre-hijo descritas como negativas, con disciplina ruda e incoherente.Padres distantes, desapegados, débiles o ausentes. Alta tasa de consumo o dependencia de alcohol entre los

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de alcohol entre los padres. Relación padre-hijo descritas como negativas, con disciplina ruda e incoherente. 27

En el caso de dependientes mujeres, éstas parecen estar abiertamente en competencia con las madres (que se muestran sobreprotectoras y autoritarias), y los padres eran caracterizados como ineptos, indulgentes. Existían altas probabilidades de incesto.v. Apego a la familia de origen: 1.La mayoría de las personas dependientes a drogas

v. Apego a la familia de origen:

1.La mayoría de las personas dependientes a drogas mantenía estrechos lazos familiares.

El 70% de las personas de sexo masculino dependientes a drogas de menos de 35 años vivía con la gente que los crió y el 85% mantenía un contacto semanal con estas figuras.dependientes a drogas mantenía estrechos lazos familiares. Lo anterior se podría leer como una medida indirecta

Lo anterior se podría leer como una medida indirecta de que algo pasaba con las familias de origen: por ejemplo, Vaillant (1966; en Stanton y cols, 1988) halló que los dependientes que se volvían abstemios no vivían con los padres; Zahn (1972; en Stanton y cols., 1988) indica que la “cura” se asociaría con el no vivir con padres ni parientes.y el 85% mantenía un contacto semanal con estas figuras. 2.En síntesis, este grupo presentó una

2.En síntesis, este grupo presentó una mayor frecuencia de contacto con la familia de origen que otros grupos.

vi. Matrimonio y familia nuclear:

La mayoría de los estudios concluyen que las relaciones diádicas (habitualmente heterosexuales) en que se involucran los dependientes a drogas son una repetición del núcleo familiar originario, con roles y patrones de interacción similares a los observados en el progenitor de sexo opuesto (Harbin, 1975; Selding, 1972; Taylor, 1976; en Stanton y cols. 1988).origen que otros grupos. vi. Matrimonio y familia nuclear: Los matrimonios producidos durante el proceso de

Los matrimonios producidos durante el proceso de dependencia tenían una más alta probabilidad de romperse después de un tratamiento.1975; Selding, 1972; Taylor, 1976; en Stanton y cols. 1988). La tasa de matrimonios de dependientes

La tasa de matrimonios de dependientes alcanza el 50% de lo esperado, es decir, se casan la mitad menos que la población general. Por otro lado, en la población de dependientes había mayor número de matrimonios múltiples.alta probabilidad de romperse después de un tratamiento. vii. Otros antecedentes de familias con miembro dependiente

vii. Otros antecedentes de familias con miembro dependiente a drogas:

Mayor frecuencia de dependencia química a través de las generaciones, en especial, alcohol. También una mayor tendencia a otras conductas adictivas como juegos de azar, fumar, ver televisión, etc.antecedentes de familias con miembro dependiente a drogas: El dependiente a drogas tiende a crear relaciones

El dependiente a drogas tiende a crear relaciones externas donde se refugia cada vez que hay una crisis familiar (grupo de pares), a diferencias de familias psicosomáticas o con miembro con esquizofrenia, que se vierten sobre sí mismas y tienden a aislarse del mundo externo.adictivas como juegos de azar, fumar, ver televisión, etc. Tienden a ser más explosivas y directas

Tienden a ser más explosivas y directas en la expresión de los conflictos,que se vierten sobre sí mismas y tienden a aislarse del mundo externo. 2 8 con

a ser más explosivas y directas en la expresión de los conflictos, 2 8 con altos

28 con altos niveles de angustia y tensión.

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

Presentan alianzas explícitas entre sus miembros.FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS Existe una importante presencia de temas relacionados con la muerte, expresado en alta

Existe una importante presencia de temas relacionados con la muerte, expresado en alta frecuencia de muerte temprana, una alta frecuencia de ideación suicida, y la existencia en las familias de origen de un porcentaje significativo de muertes traumáticas, prematuras e inesperadas, y de separaciones traumáticas durante la niñez y la adolescencia, que no han sido suficientemente elaboradas (duelos no resueltos). Por otro lado, se ha descrito la dependencia como un “suicidio crónico”, en tanto forma parte de un proceso de autodestrucción, que liga a estas familias con la muerte y donde “el morirse puede ser preferible al abandono de la familia”. A veces hay referencias explícitas a la muerte del miembro consumidor (Stanton, 1988; Charro y Martínez, 1995).Presentan alianzas explícitas entre sus miembros. Ideas centrales del modelo clínico de Stanton y cols.

consumidor (Stanton, 1988; Charro y Martínez, 1995). Ideas centrales del modelo clínico de Stanton y cols.

Ideas centrales del modelo clínico de Stanton y cols. (1988)

Los resultados de las investigaciones anteriores llevaron al grupo de Stanton

a plantear su modelo en relación a las personas dependientes a drogas y sus familias de origen. Los elementos y conceptos centrales de este modelo son:

i. Un estancamiento en una etapa del ciclo vital de la familia.

Generalmente, el consumo de drogas se inicia en la adolescencia, una etapa donde se exacerba la ambivalencia de ser autónomo e independiente y, al mismo tiempo, el temor a ser adulto. En esta etapa, se espera que el adolescente y el joven después pueda crecer y desarrollarse de tal forma que pueda convertirse

en adulto a cargo de su propia vida, de su cuidado y sobrevivencia, transformándose en una persona autosuficiente que trabaje y asuma responsabilidades, forme su propia familia y se inserte en la vida social. Sin embargo, el adolescente (o el joven adulto) que consume y entra en el proceso que finalmente lo conduce a

la dependencia no logra cumplir con estas expectativas sociales y queda enganchado

a su familia de origen y se estanca en esta etapa del ciclo vital junto con su

familia. La etapa que prevalece es la que precede al abandono del hogar por parte de los hijos. No es infrecuente encontrar personas dependientes a drogas de 30, 40 o más años que siguen dependiendo de sus padres (y estos de él), y que llevan una vida que permite describirlos como “perpetuos adolescentes”. Las interacciones producidas en el seno de la familia no han preparado a estas personas para insertarse en la vida adulta.

La siguiente viñeta sirve de ejemplo:

“Ramiro, 28 años, casado, dos hijos, 4 meses en comunidad terapéutica:

Ramiro sale el fin de semana con la consigna de traer anotado en un papel todo lo que encontró en el refrigerador, la lista de ropa tendida y los muebles que hay en los dormitorios de su casa. ¡Nada puede parecer tan banal y poco elaborado que esta tarea! ¿Qué hay detrás de ella? Ramiro vive en el mismo edificio que sus suegros. Todos los días al levantarse su mujer y sus hijos suben a desayunar. Después almuerzan, hacen la siesta, toman once, cenan, se bañan, ven televisión, etc. La ropa es lavada en la casa de los suegros y los niños se acuestan allí mismo. Una vez dormidos son llevados a su casa, “pero a veces da pena moverlos dormidos y se

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niños se acuestan allí mismo. Una vez dormidos son llevados a su casa, “pero a veces

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quedan allí”, para lo cual han subido las cunas. Estos y muchos detalles más son tomados como normales por ambas familias. Nadie registra incomodidad por la situación. No dan señales de modificarla a pesar de los grupos de esposas, padres, y de los propios de Ramiro en comunidad terapéutica, quien comenta este hecho con total “ingenuidad”. La intención es que a su vuelta lea lo escrito frente a la comunidad terapéutica, quien seguramente lo cuestionará y confrontará sobre su falta de responsabilidad como padre, esposo y yerno” (Goti, 1990, p. 11).h o v o i t m c e i d o a s t o

ii. Un ciclo adictivo homeostático del equilibrio familiar, que trasunta un miedo a la separación.

Las personas dependientes a drogas tienden a mostrarse como personas dependientes, inadaptadas, no preparadas para asumir responsabilidades, con temor a estar aislados o separados. Cuando la persona dependiente a drogas comienza a tener logros (trabajo, tratamiento, etc.) se encamina en cierto modo al abandono de la familia, a lo que suele seguir una crisis familiar (peleas o separación de los padres, otro miembro hace síntomas o se convierte en un problema). Luego el dependiente recae o vuelve a fracasar, mientras el nuevo problema que había aparecido desaparece. Ello se interpreta como que no sólo el dependiente tiene temores o dificultades para separarse de su familia de origen, sino que ésta también presenta las mismas dificultades. De este modo, el fracaso podría cumplir una función protectora para mantener la cercanía familiar (homeostasis). La familia necesita al dependiente con su adicción, tanto como éste necesita a su familia. La amenaza de abandono, y el pánico a la disolución de la triada rígida que dejaría a los padres frente a frente, hace a la familia soportar situaciones límites (robo, detenciones, violencia, etc.). De allí que suelan presentarse movimientos familiares que apuntan a bloquear los intentos del consumidor de drogas a superar su adicción. Si no se hace frente a estos aspectos dentro del tratamiento, pueden producirse sanciones vinculadas a la recuperación, se lo puede retirar de un programa de tratamiento, o la familia hasta puede introducir algún tipo de drogas en el mismo. La familia pareciera decir: “Soportaremos cualquier cosa pero no nos abandones”.

“ Soportaremos cualquier cosa pero no nos abandones ”. 30 Se encamina al abandono del hogar

30

Se encamina al abandono del hogarSoportaremos cualquier cosa pero no nos abandones ”. 30 La persona dependiente obtiene logros y es

no nos abandones ”. 30 Se encamina al abandono del hogar La persona dependiente obtiene logros

La persona dependiente obtiene logros y es más competente (trabajo, tratamiento, etc.)

logros y es más competente (trabajo, tratamiento, etc.) Sobreviene una crisis familiar El problema o crisis

Sobreviene una

crisis familiar

(trabajo, tratamiento, etc.) Sobreviene una crisis familiar El problema o crisis familiar tiende a desaparecer La

El problema o crisis familiar tiende a desaparecer

una crisis familiar El problema o crisis familiar tiende a desaparecer La persona dependiente recae o

La persona dependiente recae o vuelve a fracasar

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

Lo anterior queda ilustrado en le siguiente caso

“Leopoldo, 19 años, tres hermanos menores: Empezó con marihuana hace 5 años, consume cocaína desde hace tres. Los padres viven desde hace varios años ocupándose de Leo, quien sólo ha traído dificultades y

frustraciones a la familia. Ha tenido problemas escolares, sociales, legales

y policiales. Una vez que Leo entra a la comunidad terapéutica, los padres

son incluidos en el grupo de autoayuda, donde se evidencia un vacío en la pareja. Si no hablan del hijo no tienen tema, no saben dónde ir los fines de semana, no tienen amigos, “estábamos siempre pendientes de él”,

aducen. Se inicia el asesoramiento familiar y a las pocas reuniones se habla de un posible divorcio. Carla, la hermana de 15 años, empieza con problemas escolares y el tema se diluye; sólo hacia el quinto mes se vuelve

a encarar el tema de la pareja. Después de muchos conflictos, se llega

finalmente a un estado de equilibrio y la pareja decide seguir junta y tratar de reencontrarse” (Goti, 1990, p. 60).

iii. Una triada patológica.

(Goti, 1990, p. 60). iii. Una triada patológica. El patrón de interacciones anterior (y el ciclo

El patrón de interacciones anterior (y el ciclo adictivo que reproducen) es sustentado con al menos tres personas. Para el caso de dependientes masculinos, habitualmente esta triada está conformada por el padre, la madre y el hijo dependiente 4 , donde existe una débil alianza de la pareja parental, que lleva a la inclusión de los hijos como terceros en el conflicto. Ello da origen a coaliciones de un padre con el hijo contra el otro cónyuge. Estas alianzas transgeneracionales son manifiestas en un nivel y negadas en el otro, constituyéndose un mensaje contradictorio.

En esta triada rígida se puede encontrar que:

la madre desempeña un rol de cómplice, consciente o inconscientemente, del hijo dependiente, mostrando hacia él una gran proximidad, siendo sobreprotectora, indulgente, permisiva. Esto se observa en el ocultamiento del consumo, manejo de dinero, etc. Se relaciona con una tendencia de la madre (y de la familia) por “dejar” al miembro que consume dentro de la familia de origen, expresado en la infantilización del hijo y/o intromisión en la vida de pareja de éste;En esta triada rígida se puede encontrar que: el padre se muestra distante y alejado (periférico)

el padre se muestra distante y alejado (periférico) y lucha contra la alianza de la madre con el hijo, sobre todo en cómo conducirlo o guiarlo (la crítica por “taparle”, etc.). Esto es motivo de peleas entre los padres. A su vez, el padre no es un modelo masculino afectuoso con el cual el hijo pudiera identificarse, se muestra débil y pasivo, o bien excesivamente castigador, autoritario o violento;del hijo y/o intromisión en la vida de pareja de éste; el hijo es sintomático. Los

el hijo es sintomático. Los padres están bajo el control del hijo a través de sus síntomas (pérdida del poder parental).o bien excesivamente castigador, autoritario o violento; 4 Este patrón triádico de relación también pueden

4 Este patrón triádico de relación también pueden reproducirlo otros miembros de la familia, cuando la configuración familiar es distinta (una abuela, por ejemplo).

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reproducirlo otros miembros de la familia, cuando la configuración familiar es distinta (una abuela, por ejemplo).

iv. Un proceso de pseudo-diferenciación o pseudo-individuación, y una funcionalidad del síntoma de la dependencia a drogas.

El proceso de individuación o diferenciación personal es presionado por

fuerzas biológicas (crecimiento, desarrollo y maduración) y fuerzas socioculturales (se espera que la persona se independice y forme su propia familia). En este contexto, el síntoma de la dependencia a drogas suministra una forma de “pseudoindividuación” a la persona dependiente. La “volada” le permite irse, separarse y distanciarse, estando físicamente presente, sin irse realmente (efecto

a nivel farmacológico individual). Se sienten más autoafirmados, asertivos,

agresivos, autónomos, “libres”, pero estas sensaciones de “poder” y sus conductas concomitantes son juzgadas por la familia como producto de los efectos de la droga, sin la cual ellos no son así.

La persona dependiente puede establecer una relación cuasierótica con la droga (más atingente al caso de la heroína), que se denota en el lenguaje y conductas en relación al hábito de consumo, y que trasuntan una experiencia de tipo sexual. Por otro lado, drogas como la heroína y la cocaína disminuyen el impulso sexual. Así, la persona dependiente encuentra una solución en el área de las relaciones heterosexuales por la vía de las drogas, no tiene que formar una relación heterosexual pero en cambio puede relacionarse sexualmente con la droga, sin ser desleal a su familia.

La cultura de la droga le dispone de amigos, dinero, poder, la sensación de ser adulto, independiente y exitoso, pero en relación a otros consumidores. Con sus pares, el miembro dependiente a drogas parece estar fuera de la familia, pero sólo en un sentido que es tolerable para los padres.

De este modo, la dependencia a drogas sirve de varios modos para resolver

el dilema del dependiente y su familia en cuanto a ser o no un adulto independiente,

a separarse de su familia, y de ésta a separarse de él. Sin embargo, es una solución paradójica, pues aunque parece estar fuera de la familia, en los hechos cada vez va dependiendo más de ella, requiriendo más su atención y preocupación, manteniéndose en su rol asignado. Al usar drogas, el sujeto no está del todo dentro ni del todo fuera de la familia (pseudoindividuación).

El siguiente ejemplo ilustra los intentos de diferenciación e individuación de una persona en tratamiento, las dificultades de otros miembros de la familia para apoyar este proceso y sus propios proyectos vitales, así como los otros aspectos del modelo.

“Isabel, 27 y años, una hija de cuatro, Juanita: Isabel consumía heroína desde antes del nacimiento de su hija. Cuando la niña nace, la madre de Isabel se hace cargo de la nieta. Se la lleva a vivir con ella, le instala una habitación en el departamento pues tres de sus hijas ya se habían casado y hay lugar suficiente. El abuelo es un importante hombre de negocios con muchísimas ocupaciones y se muestra encantado con que su mujer esté “entretenida” con la nieta. Al cumplir dos años, Juanita es inscrita en un jardín infantil. La abuela concurre a reuniones de padres, fiestitas escolares, cumpleaños, etc.; su vida está organizada alrededor de la nieta adorada.

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“Mientras tanto, Isabel seguía inmersa en el mundo de la heroína,

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

situación conocida por sus padres, quienes ni interfieren ni ayudan. Cuando Juana cumple tres años, Isabel inicia un tratamiento de rehabilitación. Un punto crucial que aborda es el abandono de su hija, que le produce culpas y remordimientos. Cuando Juana está próxima cumplir los cuatro años, Isabel decide de acuerdo con sus consejeros, llevársela a vivir con ella. Habla con su madre quien le dice que no está de acuerdo. Una semana después, recibe una citación del Juez de Menores, en la cual se le notifica que su madre la ha denunciado como heroinómana y pide su inhabilitación para tener a la nena. Acompaña la denuncia de una gran cantidad de pruebas. Isabel, que hacía nueve meses que no se drogaba, llegó al borde de la recaída. Fue difícil ayudarla. Tuvo una batalla legal por la tenencia de su hija que duró un año, durante el cual sufrió importantes depresiones ligadas a esta situación” (Goti, 1990, p. 64).

ligadas a esta situación” (Goti, 1990, p. 64). Síntesis del modelo de Stanton y cols.: Las

Síntesis del modelo de Stanton y cols.:

Las familias con un miembro dependiente a drogas presentan una serie de patrones interaccionales o formas recurrentes de relacionarse entre ellos que permiten la incorporación y mantención del comportamiento adictivo. La observación fundamental en estas familias dice relación con un “temor a la separación”. En términos generales, el miembro que se ha vuelto dependiente no puede darle curso a su proceso de individuación/diferenciación (pseudoindividuación) y la familia queda estancada en una fase de su ciclo

vital (familia con hijos adolescentes/adulto joven), dificultándose en sus miembros

su propio desarrollo y crecimiento personal. En particular, el miembro dependiente

a drogas no puede insertarse constructivamente en la vida social adulta.

puede insertarse constructivamente en la vida social adulta. Teoría de la codependencia 5 En el punto

Teoría de la codependencia 5

En el punto anterior se revisó la “triada patológica”, que en el caso de dependientes a drogas masculinos, suponía frecuentemente una cercanía entre la madre y el hijo, y una distancia emocional entre éste y su padre 6 . En estas situaciones, el papel desempeñado por la madre ha sido descrito desde otra línea de estudio como “codependencia”, término usado generalmente para designar el comportamiento global que gira en torno al miembro de la familia usuario de drogas.

El concepto de codependencia surgió en el contexto de los estudios de los familiares de personas alcohólicas, y desde ahí su uso se extendió a otros tipos de dependencia química y a otros tipos de trastornos. En este proceso el concepto fue evolucionando sin llegar a ser actualmente un concepto unívoco, lo que trae aparejado una serie de dificultades teóricas y prácticas.

En términos generales, codependencia se entiende indistintamente como un fenómeno familiar y un fenómeno individual. En la primera acepción, codependencia se refiere a la respuesta interaccional “adaptativa” de toda la familia a una situación crónica de dependencia química de uno de sus miembros.

5 Las ideas aquí presentadas se basan en lo desarrollado por Coddou y Chadwick (1994). 6 O figuras adultas sustitutas que cumplen dichos roles dentro de la triada relacional, manteniendo el ciclo adictivo con sus comportamientos recíprocos.

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cumplen dichos roles dentro de la triada relacional, manteniendo el ciclo adictivo con sus comportamientos recíprocos.

Implica los comportamientos complementarios de los familiares del dependiente químico, que en su conjunto posibilitan que la situación de dependencia se perpetúe.La codependencia como fenómeno individual caracteriza a una persona en particular, que a partir de

La codependencia como fenómeno individual caracteriza a una persona en particular, que a partir de establecer una relación con otro miembro con un

trastorno adictivo o de otro tipo, internaliza este modo de proceder, convirtiéndose en su repertorio conductual básico para interactuar consigo mismo, con el otro

y con el mundo. Es decir, la codependencia como fenómeno individual tiene una

génesis interaccional (la relación con el miembro de la familia que es dependiente químico), pero luego se independiza de este origen y pasa a ser un modo de ser

y

estar en el mundo.

Coddou y Chadwick (1994) proponen usar el concepto en esta última acepción,

y

las dinámicas relacionales al interior de las familias donde hay un miembro

dependiente a drogas, describirlas como conductas facilitadoras del fenómeno individual de codependencia. Así, definen codependencia como:

“Trastorno individual específico, configurador de la identidad del individuo, caracterizado por un intenso temor al abandono (exclusión o descalificación) y un girar en torno a otro. De génesis interaccional, surge frente a una respuesta familiar disfuncional (centrífuga), ante un determinado trastorno de otro de sus miembros” (Coddou y Chadwick, 1994, p. 142).

Concordante con esta definición, se tiene que las principales características de la codependencia como trastorno configurador de la identidad son:

1. Problemas en las relaciones cercanas o íntimas

Debidas a dificultades para establecer límites entre sí mismo y el otro, y para tolerar la separación (fusión). Buscan proteger y mantener las relaciones, no importando lo deterioradas que estén y aunque signifiquen violar sus propios valores, necesidades y deseos, pues éstas le dan sentido a su existencia y les permiten protegerse de sentimientos de soledad y abandono. A su vez, tiendenson: 1. Problemas en las relaciones cercanas o íntimas a adoptar los sentimientos y pensamientos de

a adoptar los sentimientos y pensamientos de los otros. Confunden intimidad con fusión.

2. Factores de control

Necesidad de control sobre otros: Experimentan una sensación de falta deConfunden intimidad con fusión. 2. Factores de control control que intentan compensar influenciando y controlando

control que intentan compensar influenciando y controlando el comportamiento

y vida de otros significativos.

Locus de control externo: Sitúan los intereses de los otros antes que los propiosel comportamiento y vida de otros significativos. y diseñan su vida alrededor de las metas de

y diseñan su vida alrededor de las metas de los demás; su propia validación

se relaciona al cumplimiento de las expectativas de los demás, pues de este modo estas personas esperan ser aceptadas, por lo que intentan controlar cómo los otros la perciben y se sienten con respecto a el/ella.

esperan ser aceptadas, por lo que intentan controlar cómo los otros la perciben y se sienten

34

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

3. Dificultades en identificación, expresión y manejo de los sentimientos

Represión de sentimientos, falta de contacto con los propios sentimientos, “sentimientos congelados”, constricción de emociones con bruscos estallidos dramáticos, evitación a través de la disociación (mecanismo de defensa para aumentar tolerancia y adormecimiento frente al dolor emocional), no asertividad para complacer a los demás.en identificación, expresión y manejo de los sentimientos Consideran las emociones como “enemigos” y creen que

emocional), no asertividad para complacer a los demás. Consideran las emociones como “enemigos” y creen que

Consideran las emociones como “enemigos” y creen que no deben permitir que ellas afecten su comportamiento o relaciones, sobre todo en el caso de las emociones “inmaduras”, peligrosas, desagradables, o simplemente “malas”:emocional), no asertividad para complacer a los demás. rabia, temor, tristeza, enojo, vergüenza, amargura,

rabia, temor, tristeza, enojo, vergüenza, amargura, soledad, etc.

4. Negación de sí mismo

Se preocupan tanto de llenar las expectativas de otros que pierden el contacto consigo mismo. Se postergan a sí mismo para darle el gusto a los demás, aprenden a considerar sus propios sentimientos y percepciones como sin importancia. La negación de sí mismo para sentirse conectados con otros:amargura, soledad, etc. 4. Negación de sí mismo “Para ser aceptados, niegan su propia experiencia”.

“Para ser aceptados, niegan su propia experiencia”. Hacen sinónimo “ser necesitado” con “ser amado”.

5. Hiperresponsabilidad

El grado en que el sujeto se considera a sí mismo como la influencia primordial en determinar el comportamiento, las decisiones y el nivel de felicidad y bienestar de los otros. Siente que todo lo que ocurre depende de él/ella (“si yo no me hago cargo, entonces…”), sintiéndose responsable por los sentimientos, comportamientos, y la satisfacción de las necesidades de los demás, perdiendo contacto con sus propias necesidades.necesitado” con “ser amado”. 5. Hiperresponsabilidad Detrás de esto se encuentra un fuerte temor a ser

Detrás de esto se encuentra un fuerte temor a ser abandonado.los demás, perdiendo contacto con sus propias necesidades. 6. Negación como mecanismo de defensa La negación

6. Negación como mecanismo de defensa

La negación se manifiesta en actitudes tales como la constante minimización de la severidad del problema, el uso de justificaciones que protegen a la persona dependiente de consecuencias negativas y en el no admitir el dolor familiar que conlleva la situación.a ser abandonado. 6. Negación como mecanismo de defensa Se resiste a admitir hechos y sentimientos

Se resiste a admitir hechos y sentimientos incómodos, como que las relaciones familiares no están funcionando o que la ingesta de alcohol del otro no es normal.el no admitir el dolor familiar que conlleva la situación. Características secundarias de la codependencia Las

Características secundarias de la codependencia

Las características anteriores responden a las que los estudios han encontrado con mayor frecuencia. Sin embargo, hay otra serie de características que son menos nombradas, pero que han sido señaladas por algunos autores. Entre éstas se encuentran:

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características que son menos nombradas, pero que han sido señaladas por algunos autores. Entre éstas se

Dependencia exageradaBaja autoestima Necesidad de aprobación Sentimientos de impotencia Sentimientos de culpabilidad Rol de cuidador Rigidez

Baja autoestimaDependencia exagerada Necesidad de aprobación Sentimientos de impotencia Sentimientos de culpabilidad Rol de cuidador

Necesidad de aprobaciónDependencia exagerada Baja autoestima Sentimientos de impotencia Sentimientos de culpabilidad Rol de cuidador Rigidez en

Sentimientos de impotenciaexagerada Baja autoestima Necesidad de aprobación Sentimientos de culpabilidad Rol de cuidador Rigidez en los

Sentimientos de culpabilidadNecesidad de aprobación Sentimientos de impotencia Rol de cuidador Rigidez en los patrones de relación

Rol de cuidadorSentimientos de impotencia Sentimientos de culpabilidad Rigidez en los patrones de relación Perfeccionismo

Rigidez en los patrones de relaciónde impotencia Sentimientos de culpabilidad Rol de cuidador Perfeccionismo Enfermedades físicas asociadas Vidas

PerfeccionismoRol de cuidador Rigidez en los patrones de relación Enfermedades físicas asociadas Vidas caracterizadas por

Enfermedades físicas asociadascuidador Rigidez en los patrones de relación Perfeccionismo Vidas caracterizadas por extremos Habilidades deficitarias

Vidas caracterizadas por extremosde relación Perfeccionismo Enfermedades físicas asociadas Habilidades deficitarias de comunicación Dificultad para

Habilidades deficitarias de comunicaciónfísicas asociadas Vidas caracterizadas por extremos Dificultad para tomar decisiones Conductas de autosacrificio

Dificultad para tomar decisionespor extremos Habilidades deficitarias de comunicación Conductas de autosacrificio Pseudofragilidad Compulsiones

Conductas de autosacrificiode comunicación Dificultad para tomar decisiones Pseudofragilidad Compulsiones Abuso de sustancias

PseudofragilidadDificultad para tomar decisiones Conductas de autosacrificio Compulsiones Abuso de sustancias Hipocondría Volviendo a la

Compulsionesdecisiones Conductas de autosacrificio Pseudofragilidad Abuso de sustancias Hipocondría Volviendo a la definición

Abuso de sustanciasConductas de autosacrificio Pseudofragilidad Compulsiones Hipocondría Volviendo a la definición de codependencia, y

HipocondríaPseudofragilidad Compulsiones Abuso de sustancias Volviendo a la definición de codependencia, y en relación

Volviendo a la definición de codependencia, y en relación a la respuesta familiar disfuncional frente a la cual ésta se generaría, se puede señalar que las familias, frente a la generalidad de las enfermedades o trastornos que permanecen en el tiempo – como el caso de las dependencias a drogas –, reaccionan con uno de dos estilos diferentes, a saber, de una forma centrípeta o de una forma centrífuga. Es decir, si la familia opera en la disfuncionalidad, se presentan estos dos estilos generales de respuesta.

La respuesta centrípeta se caracteriza por una extrema cohesión interna que gira en torno a la persona que presenta una enfermedad o trastorno, quien, al convertirse en el centro de las interacciones, absorbe las energías, monopoliza la atención y reduce las posibilidades de desarrollo y crecimiento de los demás miembros de la familia. Los familiares del enfermo viven en un estado de constante alerta, visualizando las complicaciones de la enfermedad y el probable riesgo de muerte, que está siempre presente. Un ejemplo de ello es la reacción frente a un cáncer por parte de un miembro de la familia.

Por el contrario, la respuesta centrífuga se caracteriza por conductas evitativas de los miembros de la familia en torno a la enfermedad, con la excepción de uno de ellos, quien le dedica todas sus energías al enfermo. Esta persona asume el papel de controlar la evolución de la enfermedad evitando que sea el enfermo mismo quien, en la medida de sus posibilidades, se haga cargo de los cuidados que requiere su condición. Esta actitud sobreprotectora (facilitación directa) se enlaza sistémicamente a la actitud de evitación de los otros miembros de la familia (facilitación indirecta).

Este último contexto, el de la respuesta disfuncional centrífuga, constituye el contexto que con mayor probabilidad generará el trastorno de codependencia en uno de sus miembros (en el familiar que desempeña un papel de facilitación directa).

Complementariamente, para que se genere codependencia, es condición

36 necesaria que el trastorno frente al que surge la respuesta familiar disfuncional

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

cumpla con la condición de cronicidad o perdurabilidad en el tiempo. Sin embargo, la presencia de sólo este aspecto hace poco probable la configuración de un codependiente; las probabilidades irán aumentando a medida que se produzca un intercruce con otras variables, cada una de las cuales está presente en el caso de las dependencias a drogas:

está presente en el caso de las dependencias a drogas: Esperanza de curabilidad asociada: Es decir,

Esperanza de curabilidad asociada: Es decir, que se puede esperar un cambioestá presente en el caso de las dependencias a drogas: y superación del trastorno adictivo, y

y superación del trastorno adictivo, y no una expectativa de fatalidad, como es el caso que se presenta frente a un cáncer terminal.

Consideración que el trastorno es reversible o controlable por la voluntad deles el caso que se presenta frente a un cáncer terminal. que lo padece, y que

que lo padece, y que está asociado a producir o sentir placer; es decir, no se

lo ve como enfermedad.

Rechazo moral asociado: Claramente ejemplificado por algunas de las visiones sociales que discriminan y estigmatizan a las personas dependientes a drogas.o sentir placer; es decir, no se lo ve como enfermedad. Codependencia: una mirada desde la

Codependencia: una mirada desde la perspectiva de género

Revisando la literatura sobre codependencia, se observa una clara tendencia

a considerarla como un trastorno que afecta mayoritariamente al género femenino.

En nuestra cultura, el sistema de significado fundamental que se le asigna a lo femenino tiene que ver con su pertenencia, cuidado y dedicación a la familia, muy por sobre los otros sistemas a los que pueda pertenecer (laborales, sociales, religiosos o políticos). Este modelo social del “deber ser” femenino tienen efectos configuradores de identidad. Para el hombre, la importancia y/o pertenencia a un sistema familiar muchas veces puede ser secundario a su pertenencia a otros sistemas sociales, lo que también ayuda a configurar su propia identidad. Desde estas formulaciones, se entiende que la mujer pueda convertirse o asumir un rol codependiente más fácilmente que el hombre (considerando también la mayor proporción de dependencias masculinas que femeninas).

Mendehall (en Coddou y Chadwick, 1994) hace una crítica a las investigaciones efectuadas hasta la actualidad con respecto a las parejas de dependientes a drogas. Afirma que, con muy pocas excepciones, todas las investigaciones en parejas de alcohólicos han sido realizadas con mujeres. Este autor cita como excepción un estudio (Moos, citado en Coddou y Chadwick, 1994) en que no se hallaron diferencias significativas de género en los resultados de su estudio. Estos indicaban que, tanto el hombre como la mujer sufrían efectos estresantes al convivir con un dependiente a drogas y que estos efectos disminuían cuando la pareja se esforzaba en controlar su ingesta excesiva de drogas.

Desde perspectivas mas feministas, autoras como Hagan (citada en Coddou

y Chadwick, 1994) plantean que el concepto de codependencia “es una forma

de disimular las prácticas de dominancia y subordinación, ya que sus características son un reflejo de la opresión internalizada propia de las relaciones íntimas”. Para esta autora, llamar a un fenómeno opresivo un desorden o trastorno, constituye otra manifestación de la opresión que sufren las mujeres en nuestra cultura. Agrega que la codependencia estaría presente en todas partes porque vivimos en

37

sufren las mujeres en nuestra cultura. Agrega que la codependencia estaría presente en todas partes porque

una sociedad de dominancia. Un fenómeno tan opresivo no puede ser llamado patología. Se ha tendido a patologizar una identidad femenina basada en el cuidado y responsabilidad por otros.Para algunos autores, el concepto de codependencia no poseería validez diagnóstica, sino que reflejaría un

Para algunos autores, el concepto de codependencia no poseería validez diagnóstica, sino que reflejaría un ámbito propio del género femenino. La codependencia más que ser una “enfermedad o trastorno” femenino, es la condición emocional de mujeres que en el dolor y la angustia intentan desesperadamente mantener a sus familias unidas y sus vidas funcionando.

Al entrar al mundo

laboral remunerado, la mujer

ha adquirido nuevas respon-

sabilidades, y ha comenzado

a responder a nuevas

demandas. De este modo, su vida se ha complejizado y, actualmente, antiguos ideales femeninos, como por ejemplo, la maternidad, son sentidos para muchas de ellas como algo ajeno en sus vidas; “en una sociedad que premia la competencia y la autosuficiencia, el legado del pasado femenino se siente disfuncional” (Haaken, citado en Coddou y Chadwick, 1994).

Por otro lado, podría sostenerse que el concepto de codependencia posibilita una perspectiva positiva y aliviadora. Al intentar responder a todas las demandas, la mujer que tiene un familiar dependiente a drogas, se siente sobrepasada en sus posibilidades y encuentra un gran alivio en el concepto de codependencia en la medida que éste significa un reconocimiento a su problemática y, al mismo tiempo, una proposición de una posible salida a su situación a través de “un volver a centrarse en sus propias necesidades”.

En este sentido, el constructo teórico de codependencia le entrega a la mujer un mensaje aliviador: no responder a las demandas del familiar dependiente a drogas es un acto de más amor que sí hacerlo. De este modo, el ideal femenino subyacente de sensibilidad hacia los otros, se mantiene intacto por medio de un reencuadre, de una nueva forma de mirar lo que le está ocurriendo.

los otros, se mantiene intacto por medio de un reencuadre, de una nueva forma de mirar

38

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

4. Implicancias de estas aproximaciones teóricas para el tratamiento – Metas terapéuticas

Desde los modelos teóricos que han sido referidos anteriormente respecto de la etiología y la mantención del abuso y dependencia a drogas, se desprende el papel central que las familias pueden desempeñar en la superación de estas problemáticas. Al mismo tiempo que se sustentan distintas formas de abordar a las familias en el tratamiento, se orienta el trabajo terapéutico hacia objetivos o metas terapéuticas específicas y eventualmente complementarias entre si. Estos modelos describen e interpretan una realidad y sus fenómenos asociados, y a partir de esa lectura (un mapa, una narración), posibilitan la orientación hacia un mejor estado de cosas.

A continuación, se hará referencia a algunos aspectos terapéuticos que se

desprenden de cada uno de estos modelos, con especial focalización en las metas y objetivos terapéuticos. Algunos de estas metas u objetivos son reafirmados y/o operacionalizados en los programas de tratamiento basados en el modelo de comunidad terapéutica, como se verá más adelante.

de comunidad terapéutica, como se verá más adelante. Implicancias terapéuticas desde el modelo biopsicosocial

Implicancias terapéuticas desde el modelo biopsicosocial (etiológico)

Si este modelo sostiene que existen factores de riesgo y factores de protección

asociados a las familias respecto del consumo, abuso y dependencia a drogas, se implica que el predominio relativo de los factores de riesgo o los factores protectores en una familia específica, junto con los otros factores de riesgo o protección vinculados al individuo y al contexto micro y macro social, hará que esta familia se encuentre en una situación de mayor o menor vulnerabilidad o de una mayor o menor probabilidad de hacer uso de sus posibilidades resilientes.

Si el predominio es de los factores de riesgo, será más probable que sus

miembros presenten conductas de riesgo y estén expuestos a mayor vulnerabilidad social. Si, por el contrario, el predominio es de los factores protectores, será más probable que los miembros de esta familia puedan desplegar sus recursos y capacidades personales (junto con las de la propia familia) a través de conductas que sirvan para enfrentar y superar las situaciones adversas que se les presentan.

Desde estas premisas, se entiende que las metas y objetivos terapéuticos en el trabajo con familias estarán orientados a que las familias y sus miembros puedan enfrentar y disminuir los factores de riesgo, o atenuar sus efectos cuando

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a que las familias y sus miembros puedan enfrentar y disminuir los factores de riesgo, o

éstos no son susceptibles de cambio, al mismo tiempo que desarrollen y potencien

los factores protectores a nivel familiar, esto es, que los miembros de las familias

y

éstas en su conjunto, puedan desplegar sus recursos y capacidades para enfrentar

y

superar sus dificultades.

En este contexto, las familias tendrán un rol preponderante en la superación de las problemáticas del abuso o dependencia a drogas, en tanto puedan desplegar una participación activa dentro de la estructura y proceso terapéuticos, en la disminución de los factores de riesgo específicos que en cada una de las familias pudieron haber actuado en la aparición y posterior desarrollo del hábito de consumo. Por otro lado, las familias podrán, también con el apoyo de la estructura

terapéutica, desarrollar y fortalecer sus propios factores protectores y sus capacidades resilientes (es decir, producir cambios) para enfrentar los diversos desafíos que se producen en el proceso de tratamiento, de tal modo que el hábito de consumo

y otras conductas de riesgo tengan una menor probabilidad de presentarse.

Desde este modelo se entiende que la disminución del potencial de riesgo de la familia así como el fortalecimiento de los factores o recursos protectores y de su capacidad resiliente genera una mayor probabilidad de:

Favorecer el proceso terapéutico de la persona dependiente en tratamiento y el cambio de la dinámica familiar. Al cambiar la estructura, los estilos educativos, el intercambio afectivo, las relaciones y los modelos familiares en una dirección positiva se crea un contexto facilitador del cambio en la persona dependiente y los demás miembros de su familia;de su capacidad resiliente genera una mayor probabilidad de: prevenir la presencia de recaídas en el

prevenir la presencia de recaídas en el miembro de la familia que se encuentre en proceso de tratamiento;la persona dependiente y los demás miembros de su familia; prevenir la agudización del consumo de

prevenir la agudización del consumo de drogas en un miembro que lo ha iniciado, evitando la aparición del abuso y la dependencia;de la familia que se encuentre en proceso de tratamiento; desarrollar el potencial preventivo de la

desarrollar el potencial preventivo de la familia de tal modo que sea menos probable que otro miembro de la familia consuma, abuse o dependa de drogas.iniciado, evitando la aparición del abuso y la dependencia; Implicancias terapéuticas desde el modelo clínico

Implicancias terapéuticas desde el modelo clínico sistémico de Stanton y Cols. (1988)miembro de la familia consuma, abuse o dependa de drogas. Desde la perspectiva de la mantención

Desde la perspectiva de la mantención de la dependencia a drogas y del modelo clínico sistémico de Stanton y su grupo, se concluye que la familia tiene

un rol fundamental en el tratamiento de las personas con problemas de dependencia

a drogas.

La tesis central de este modelo sostiene que los patrones relacionales que

subyacen a la organización y estructura de las familias han permitido incorporar

y mantener la conducta adictiva de uno de sus miembros, engarzada con los

comportamientos complementarios de los demás miembros familiares. Es decir,

la dependencia a drogas es un eslabón dentro de una cadena de sucesos relacionales

y sólo adquiere sentido en este contexto relacional inmediato. De este modo se

40

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

entiende que es la familia la que se estanca en el desarrollo de su ciclo vital y la que no favorece en su seno los procesos de individuación de sus miembros, aspecto más evidente en el caso del miembro dependiente a drogas, pero no menos cierto en los otros familiares.

a drogas, pero no menos cierto en los otros familiares. El cambio del miembro dependiente a

El cambio del miembro dependiente a drogas implica el cambio de su contexto inmediato y de sus redes de relaciones significativas que sustentan la dependencia a través de los mecanismos de mantención (patrones mantenedores), esto es, el concomitante cambio de sus familiares, y de las relaciones establecidas con ellos. Es decir, se sigue el principio sistémico estructural que sostiene que para que se produzcan cambios individuales, debe cambiar el sistema interpersonal, o que nuevas conductas pueden aparecer sólo si cambia el contexto general.

De modo general, el tratamiento debiera permitir el paso transicional desde la etapa del ciclo vital en la que se ha mantenido estancada la familia (familia con hijos adolescentes o en plataforma de lanzamiento) hacia la etapa siguiente, verificando modos alternativos de relacionarse, potenciando la individuación de sus miembros y apoyando el camino a la adultez del miembro consumidor. Como se vio anteriormente, la incapacidad de la persona dependiente a drogas para separarse y adquirir autonomía de la familia de origen puede expresarse, además de la transformación en adicto, en la incapacidad para desarrollar relaciones íntimas y estables (particularmente heterosexuales) fuera de la familia; en la incapacidad para una actividad laboral o estudiantil estable (por ejemplo, abandono de trabajos, obtención de un empleo por debajo del nivel de aptitudes, mal rendimiento o deserción escolar, etc.), o cualquier otra actividad apropiada para su edad.

En este contexto, Stanton y su grupo (1988, p. 41) establecen tres metas u objetivos terapéuticos que orientan la intervención clínica, en el siguiente orden de prioridad:

i. Abstinencia de drogas: La persona dependiente a drogas deberá suspender su uso y mantenerse abstinente de drogas legales e ilegales.

ii. Uso productivo del tiempo por parte de la persona dependiente a drogas:

Logrado a través de la obtención de un empleo o la participación en un programa de estudios, no así a través de actividades voluntarias que no reditúan posibilidades de cierta independencia económica o la eventualidad de ella en el mediano plazo. Esto se corresponde con la oportunidad de que la persona dependiente a drogas pueda ser visto por los progenitores, por el mismo y la comunidad como alguien que triunfa en alguna actividad, tal como el trabajo o el estudio.

iii. Situación estable y autónoma con respecto a la familia de origen: La separación emocional de los progenitores y de la familia de origen se verifica en general, junto con otras condiciones, abandonando el hogar, es decir, en el vivir fuera de la casa paterna, ya sea sólo, con su cónyuge o pareja. Al mismo tiempo, este objetivo apunta a lograr relaciones estables, no vinculadas con la droga, fuera de la familia.

41

Al mismo tiempo, este objetivo apunta a lograr relaciones estables, no vinculadas con la droga, fuera

Más específicamente, una lectura desde la óptica de Stanton y su grupo permite sostener que, para el logro de estos objetivos terapéuticos, el tratamiento con las familias debiera enfocarse en:La superación del ciclo adictivo. Es decir, el sentido del tratamiento consiste en alterar los

La superación del ciclo adictivo.el tratamiento con las familias debiera enfocarse en: Es decir, el sentido del tratamiento consiste en

Es decir, el sentido del tratamiento consiste en alterar los patrones repetitivos que mantienen el hábito de consumo, las secuencias interaccionales entre los miembros de las familias. Una de las formas de romper el ciclo adictivo es provocando una crisis orientada a que la familia presione para iniciar la desintoxicación y la abstinencia.

La desrigidización de los patrones de relación, en especial los de la “tríada patológica”, cuyo cambio implica:presione para iniciar la desintoxicación y la abstinencia. Una reestructuración de las organizaciones familiares,

Una reestructuración de las organizaciones familiares, donde los padres (o las figuras sustitutas implicadas en la mantención del hábito de consumo) de la persona dependiente a drogas logren hacerse cargo de él y colaboren con su rehabilitación. Esto significa comprometerlos en un acuerdo mínimo básico

y así asumir la responsabilidad, reforzando a la pareja parental (el subsistema). Este recurso de “poner a los padres a cargo logra el fin homeostático que tenía la drogadicción, es decir, de hacer que el drogadicto una a los padres, invirtiendo los medios empleados. Unir a los padres no a través de que el hijo se drogue, sino que deje de drogarse” (Montes y Suare, 1991, p. 312 – 313).

Lo que se debe lograr es resolver la incongruencia jerárquica, aliar a la pareja parental, romper las coaliciones intergeneracionales, delimitar fronteras entre los subsistemas y alentar la alianza fraterna (Montes y Suare, 1991, p. 313). Eventualmente se obtiene que:

- La persona con el hábito de consumo flexibilice su forma de relacionarse con ambos progenitores: tal vez pueda visualizar a su padre de un modo más abarcativo y acercarse a él, reconstruyendo su relación;

- La madre, que quizá actuaba de forma codependiente, u otro miembro que desempeñaba este rol de cercanía con el miembro dependiente, puede

ampliar su identidad personal y desarrollar otras funciones para sí misma

y los otros, creciendo como persona. Al mismo tiempo, se distancia emocionalmente del miembro que fue dependiente a drogas.

- El padre (o eventualmente la madre), puede reconstruir su relación con el hijo que presentaba el hábito de consumo, saliéndose de su periferia y

asumiendo una posición de mayor cercanía, movilizándose un afecto distinto

al que anteriormente impregnaba sus relaciones.

La elaboración y superación del “miedo a la separación”, en base a procesos de crecimiento y desarrollo personal de cada uno de sus miembros, y los cambios en las interrelaciones familiares.distinto al que anteriormente impregnaba sus relaciones. 42 La posibilidad de flexibilizar los patrones relacionales

miembros, y los cambios en las interrelaciones familiares. 42 La posibilidad de flexibilizar los patrones relacionales

42 La posibilidad de flexibilizar los patrones relacionales que la tríada sostenía

FAMILIAS YABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

ocurre paralelamente a los procesos de cambio y crecimiento personal de los miembros involucrados. En la medida que los miembros familiares puedan enfrentar dificultades que eran “tapadas” por el problema del hábito de consumo y paulatinamente puedan ir resolviéndolas, o vayan descubriendo gratificaciones al distanciarse emocionalmente y variar su modo de relacionarse con el miembro consumidor, focalizando su atención y energías en otros intereses, se abrirán nuevas posibilidades de su ser y estar en y fuera de la familia.

-
-

La revitalización del proceso de diferenciación/individuación, donde cada uno de los miembros puede abordar los temas y tareas equivalentes a su etapa de desarrollo y pertenencia familiar.

a su etapa de desarrollo y pertenencia familiar. En directa consonancia con los puntos anteriores. Por

En directa consonancia con los puntos anteriores. Por ejemplo, una pareja podría enfrentar aspectos de su relación no considerados anteriormente (tapados por la dependencia); el hijo podría retomar sus estudios y junto a sus hermanos dirigir sus energías en sus labores de estudiantes; los padres podrían seguir sus carreras laborales, etc.

La superación de una etapa del ciclo vital implica “regresar” a estados anteriores del ciclo, para retomar desde ese punto el enfrentamiento de las tareas y desafíos que impone la superación de ese estadio del ciclo vital, ahora con el apoyo y la ayuda de una instancia terapéutica. “La meta consiste en otorgar

al joven mayor independencia, a solas o con la esposa, pero el primer paso

a ese efecto consiste en devolverlo a la familia” (Montes y Suare, 1991, p.

108).

Stanton y su grupo establecen algunas diferencias en el plan terapéutico según la persona dependiente a drogas sea un “adulto” o se trate de un adolescente propiamente tal. De acuerdo a estos autores, el tratamiento de abusadores adultos consiste en recrear una estructura más apropiada para una etapa anterior del desarrollo evolutivo de la persona dependiente y su familia. Ello se consigue poniendo a los padres a cargo del joven adulto, aunque no esté viviendo con ellos. De este modo, se exagera el control parental. Se procura incrementar la intensidad que conduce a una escalada o “estampida”, tomando una familia apegada y apegándola aún más –comprimiéndola-, de tal modo que en la etapa subsiguiente, cuando el sistema se reequilibre, exista una separación real entre los padres y el miembro dependiente. La terapia procura efectuar una separación evolutivamente correcta entre los padres y el hijo dependiente, lo cual no se había logrado hasta ahora.

En cambio, en las familias de adolescentes, la meta de la terapia consiste en

transformar el sistema familiar dentro de la composición existente; no se busca

la separación física que se procura en las familias de adultos. En estas familias,

es probable que los padres no estén ejerciendo el control, y que exista un conflicto entre los padres o entre dos o más figuras adultas dentro del sistema. La idea consiste en lograr que los padres trabajen en conjunto, y al mismo tiempo crear modulaciones en el modo en que los miembros de la familia se

tratan entre sí. Se procura reforzar la jerarquía familiar mientras se incrementa

el

repertorio de los miembros, para responder mejor a las necesidades evolutivas

y

vicisitudes de la vida” (Stanton y cols, 1988, p. 261).

43

para responder mejor a las necesidades evolutivas y vicisitudes de la vida” (Stanton y cols, 1988,

El cambio del contexto familiar en que la dependencia a drogas adquiere sentido puede verificarse en los tratamientos exitosos. Este cambio se hace probable en la medida que se reconoce que está en los recursos de la familia la posibilidad de reestablecer su funcionalidad y de proveerse de modos de relación más flexibles y satisfactorios para todos sus miembros, dejando atrás el sufrimiento familiar que va de la mano de las dependencias a drogas y del contexto que la posibilita.Implicancias terapéuticas desde la teoría de la codependencia La necesidad terapéutica de considerar los roles,

las dependencias a drogas y del contexto que la posibilita. Implicancias terapéuticas desde la teoría de

Implicancias terapéuticas desde la teoría de la codependencia

La necesidad terapéutica de considerar los roles, actitudes y conductas de los familiares queda suficientemente fundamentada desde el entendimiento sistémico presentado anteriormente. Complementariamente, la teoría de la codependencia también aporta lo suyo en términos de las orientaciones y objetivos terapéuticos, esta vez focalizados en el o los miembros de las familias que eventualmente hayan desarrollado el trastorno de codependencia. Si éste es el caso, para que el tratamiento de la persona dependiente a drogas tenga mejores posibilidades de éxito, será necesario apoyar a la o las personas codependiente (s) a fin de acoger desde la estructura terapéutica sus necesidades y proporcionarle un espacio de desarrollo personal, que le permita la reflexión crítica de sus comportamientos, de la forma de relacionarse con los miembros de su familia, y la elaboración de sus dificultades. De este modo ella podrá comprometerse constructivamente con el cambio de su familiar en rehabilitación y en el suyo propio, dando cabida a una forma de ser y relacionarse más satisfactoria para si misma y los otros.

En términos metodológicos, existe una variada gama de posibilidades terapéuticas para apoyar a estas personas, que van desde la psicoterapia individual hasta su integración a programas de tratamiento estructurados de dependencia a drogas, basados en el modelo de comunidad terapéutica. La posibilidad de contar con grupos terapéuticos basados en la autoayuda donde participen en conjunto con otros familiares, así como con grupos especialmente orientados a las personas que asumen estos roles, se muestran de particular importancia.

como con grupos especialmente orientados a las personas que asumen estos roles, se muestran de particular

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FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

 
 

II. FAMILIAS Y SUPERACIÓN DEL ABUSO / DEPENDENCIA A DROGAS

II. FAMILIAS Y SUPERACIÓN DEL ABUSO / DEPENDENCIA A DROGAS
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FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

1. Formas de la práctica o distintos tipos de tratamiento con familias

En los tratamientos por dependencia a drogas las familias son incluidas de diversas formas, en función de variables tales como el tipo de perfil del usuario de drogas, las características de los programas, el marco filosófico, teórico y técnico en que estos se sustentan, el tipo de respuesta institucional, etc.

Podemos decir que una de estas formas de trabajar con las familias es desde la psicoterapia y la terapia familiar. Ya sea que una persona acuda a psicoterapia individual 7 y en el transcurso de su tratamiento se incorpore a familiares significativos, o se trate de terapia familiar desde un inicio, en ambas modalidades el contexto habitual de esta modalidad de respuesta suele ser los centros de atención de salud mental o la consulta particular. A esta modalidad de tratamiento acceden preferentemente usuarios de drogas que pudieran estar en grados incipientes de consumo o en un franco abuso de drogas, pero con un nivel de inserción social relativamente indemne. Al mismo tiempo, es probable que esta población acceda a tratamiento no necesariamente consultando por un problema de consumo de drogas, sino por otras dificultades en ese momento más visibles.

Luego existen los centros o programas específicos para las dificultades asociadas al consumo y abuso de drogas, frecuentemente de carácter ambulatorio y con un mayor nivel de estructuración y organización terapéutica. En estos, las familias pueden empezar a recibir, además de las entrevistas, sesiones o atenciones exclusivas con o sin la persona que presente el consumo de drogas, algún tipo de terapia grupal en sus distintos formatos (terapia de grupo, grupos de autoayuda, talleres de desarrollo personal, encuentros educativos, etc.), es decir, en conjunto con miembros de otras familias. En algunos de estos centros o programas se provee de sesiones de terapia familiar propiamente tal, esto es, una terapia a cargo de profesionales especializados en el enfoque e intervención sistémica 8 .

7 Aún en el caso de la psicoterapia individual, en la que no se realizan sesiones con familiares, resulta bastante probable que uno de los temas a trabajar tengan que ver con las relaciones significativas que se dan en el seno de las familias. Por cierto, la práctica clínica de la escuela psicoanalítica no puede obviar el triangulo básico formado por el padre, la madre y el hijo o la hija.

8 Por ejemplo, Mazieres (1993) desarrolló en Argentina un programa que incluía terapia familiar sistémica con el desarrollo de grupos psicoterapéuticos y de autoayuda. También en nuestro país existen experiencias como la llevada a cabo por Centros de Salud Mental de algunos Municipios y de Centros de Atención Primaria, donde se combina la psicoterapia individual y el trabajo en grupo psicoterapéuticos o de autoayuda, más otras actividades complementarias.

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La frecuencia de cualquiera de estas actividades puede ser de una a algunas veces

a la semana. En general, los usuarios de drogas que se benefician de este tipo de

respuesta tienen un perfil de daño biopsicosocial de un nivel moderado 9 , tal vez de mayor alcance que el de la población del grupo anterior, pero también con recursos personales y familiares que pueden compatibilizarse con esta respuesta institucional o programática.

Un tercer nivel de respuesta para las familias lo constituyen los programas

ambulatorios o residenciales que regulan una mayor implicación de los familiares (padres u otras figuras sustitutas, parejas, hijos, etc., o personas significativas afectivamente, no necesariamente familiares), de una manera estructurada y sistemática. En ellos la participación de las familias o de personas significativas emocionalmente puede constituir un requisito para el ingreso de la persona consumidora al programa, y su participación puede adquirir una importancia crucial para sostener el proceso terapéutico de ésta. El perfil de estas personas en cuanto al hábito de consumo es el de abuso y dependencia a drogas, con un nivel severo de daño o deterioro bíopsicosocial 10 . Generalmente los programas implican la participación de las personas dependiente a drogas durante todos los días hábiles de la semana, y en algunos casos también en el fin de semana, mientras que las familias participan en varias actividades, que en los inicios de los tratamientos suele ser diaria para algunas funciones, como el de

ir a dejar y a buscar al centro a la persona consumidora. Es decir, aquí existe una

fuerte implicación de las familias en el tratamiento.

Los programas de tratamiento que pertenecen a este último nivel de respuesta se basan fundamentalmente en un modelo de comunidad terapéutica. Ello implica que el trabajo específico que se realice con las familias tendrá algunos supuestos,

principios y criterios orientadores de esa praxis. En lo que sigue se verá en mayor profundidad estos y otros aspectos relativos al modelo de comunidad terapéutica

y al trabajo con familias desde esta perspectiva.

9 De acuerdo a la clasificación utilizada en los Planes de Tratamiento FONASA – CONACE, correspondería al perfil bíopsicosocial que se beneficia del Plan Ambulatorio Básico, de mediana contención.

10 De acuerdo a la clasificación utilizada en los Planes de Tratamiento FONASA – CONACE, correspondería al perfil biopsicosocial “moderado a severo” y “severo”, que se beneficia de los

48 Planes de alta contención, Ambulatorio Intensivo y Residencial, respectivamente.

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

2. Trabajo con familias desde el modelo de comunidad terapéutica

con familias desde el modelo de comunidad terapéutica Principales aspectos del modelo de comunidad terapéutica En

Principales

aspectos

del

modelo

de

comunidad

terapéutica

En términos amplios, el concepto o modelo de comunidad terapéutica (CT) alude a un grupo de personas que se unen con un objetivo común y que poseen una fuerte motivación al cambio. Su fin es el crecimiento de las personas a través de un proceso individual y social. La tarea es la de ayudar a un individuo a desarrollar sus potencialidades. Ser parte de algo más grande que uno mismo es uno de los factores centrales de desarrollo en las personas (Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas, 1981).

El crecimiento personal de los individuos es posible gracias a la modificación de los estilos de vida a través de una comunidad de personas comprometidas, que trabajan juntas para ayudarse recíprocamente. La CT representa un ambiente altamente estructurado con límites morales y éticos precisos. Aquí la autoridad es horizontal y vertical, y se incentiva el proceso de participación en la toma de decisiones cuando esto es factible y coherente con la filosofía y los objetivos de la comunidad.

Las personas son miembros de una comunidad que funcionan con roles diferenciados como en una familia, y no como pacientes de una institución. Lo que significa jugar un papel significativo en la gestión de la CT y actuar como un modelo positivo a imitar. Las personas en tratamiento y el equipo terapéutico actúan como facilitadores, remarcando la responsabilidad personal para con sus propias vidas. El equipo apoya a los miembros de la comunidad y el trabajo es compartido. Como en su origen las comunidades terapéuticas tuvieron un carácter residencial, los miembros de la comunidad suelen ser llamados “residentes”, aún cuando el tratamiento tenga una modalidad ambulatoria o mixta.

La presión del grupo de pares es uno de los catalizadores que permite que las personas desarrollen procesos de cambio, los cuales están respaldados por altas expectativas y por un alto nivel de compromiso. La conciencia de los problemas personales se obtiene a través del trabajo grupal y de las interacciones interpersonales, donde el aprendizaje a través de la experiencia de los éxitos y de los fracasos se considera el más poderoso instrumento para el cambio.

M. Elena Gotti (1990) subraya que para el logro de sus objetivos, la comunidad terapéutica cuenta con un medio altamente estructurado por un conjunto de

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valores, normas, procesos, y relaciones sociales. Presenta un sistema de presión artificialmente provocado para que la persona manifieste sus conflictos frente a los demás, quienes le servirán de espejo para que mire en ellos las consecuencias de su actuar. La persona puede expresar sus conflictos, elaborarlos y comprometerse al cambio de sus actitudes, ayudado por la contención de un entorno también altamente afectivo. Mediante este clima de confianza, surge la posibilidad de encontrarse y vivenciar la diversidad de afectos humanos, los que permiten tener un mayor contacto con la propia experiencia.Para que una organización terapéutica pueda ser definida como comunidad terapéutica, se necesitan algunos factores

Para que una organización terapéutica pueda ser definida como comunidad terapéutica, se necesitan algunos factores básicos como (Lewis Yablonsky, 1990; en Kooyman, 1996):

Ingreso voluntario 1 1 de los residentes, 11 de los residentes,

uso de métodos grupales, en particular, grupos de autoayuda,1996): Ingreso voluntario 1 1 de los residentes, los residentes actúan como coterapeutas de sus pares,

los residentes actúan como coterapeutas de sus pares, yde métodos grupales, en particular, grupos de autoayuda, una estructura social abierta que permita al residente

una estructura social abierta que permita al residente que ingresa subir los peldaños de la organización hasta ocupar posiciones terapéuticas de responsabilidad.los residentes actúan como coterapeutas de sus pares, y La CT enfatiza la integración del individuo

La CT enfatiza la integración del individuo en la comunidad de pertenencia. El objetivo de la reinserción social es constitutivo de este modelo, es decir, se busca que las personas, después de terminar su proceso terapéutico, puedan reinsertarse en la vida social en condiciones de autonomía e independencia, de acuerdo a sus propios intereses y proyectos de vida. En este sentido, cuando una CT vincula permanentemente a sus miembros con ella, creando lazos de dependencia, corre el riesgo de convertirse en una secta.

La autoayuda y los grupos en el modelo de comunidad terapéutica

Los Grupos de Autoayuda son un modelo de trabajo terapéutico, al que se accede voluntariamente, que permite a todos sus participantes comunicar sus propias experiencias de vida, compartiendo lo que piensan, viven y sienten. En estos, cada miembro desempeña una función doble: dar y recibir ayuda. Los temas comunes tratados, en un clima de intimidad, respeto y comprensión, ayudan a abrirse poco a poco a sus integrantes, quienes ven reflejadas sus propias experiencias en el compartir del otro. Estos grupos se realizan tanto con las personas en tratamiento como con sus familias, cumpliendo en ambos casos objetivos previamente establecidos. Los supuestos básicos de los grupos de autoayuda son (Espinoza, 2002):

Validación de cada una de las experiencias de vida de los participantes.básicos de los grupos de autoayuda son (Espinoza, 2002): Creencia en los recursos, capacidades y fortalezas

Creencia en los recursos, capacidades y fortalezas de las personas.cada una de las experiencias de vida de los participantes. Creencia en la posibilidad de cambio

Creencia en la posibilidad de cambio de las personas.en los recursos, capacidades y fortalezas de las personas. 1 1 De acuerdo a aproximaciones más

Creencia en la posibilidad de cambio de las personas. 1 1 De acuerdo a aproximaciones más

11 De acuerdo a aproximaciones más actualizadas, la voluntariedad de las personas para ingresar

a un programa terapéutico ha sido complementada con el concepto de “motivación” suficiente,

en base al cual las personas deciden ingresar a un tratamiento. Esta motivación puede tener como fundamento, junto con otras variables, la persuasión y la presión de otros (familias, instituciones

u otros sistemas de control social, como el sistema legal), así como el deseo de evitar circunstancias

que son evaluadas como adversas (como en el caso en que una persona decide ingresar a un trata- miento para evitar ser remitido a un recinto carcelario, o para impedir una separación de su pareja,

50 que ha puesto la condición de incorporarse a un tratamiento para continuar la relación).

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

La fuerza de estos grupos reside en que están constituido por personas con similares características e historias. Las personas se reúnen en torno a dificultades o problemas similares, con el objetivo central de ayudar a sus integrantes a superar y elaborar tales dificultades. La efectividad terapéutica de los grupos de autoayuda reside en sus particulares características, entre las que se cuenta el modelaje de conductas e interacciones, la posibilidad de constituirse en una red de apoyo y soporte social significativo, la posibilidad de confrontar la propia experiencia y comportamiento con la de otras personas, y ser confrontado por ellas.

con la de otras personas, y ser confrontado por ellas. Más específicamente, Hollidge (1980; en Kooyman,

Más específicamente, Hollidge (1980; en Kooyman, 1996) describe cuales son los elementos terapéuticos de los grupos de autoayuda en el contexto de las comunidades terapéuticas:

1. Infunden esperanza: recién admitido en el proceso de rehabilitación, el residente sufre a veces un sentimiento de desesperanza e inutilidad: “todo le ha salido mal, incluso como adicto”. Los grupos de autoayuda otorgan un espacio contenedor y a la vez desafiante que puede potenciar el cambio en sus integrantes.

2. Brindan sentimientos de proximidad: el reconocimiento y enfrentamiento de los propios problemas y los de los compañeros dan la sensación de compañía.

El reconocimiento de la situación de los otros engendra confianza y esperanza.

A través del grupo se puede superar la alienación social.

3. Desarrollan la autopercepción de generosidad y altruismo: la mayoría de las personas en tratamiento por abuso o dependencia a drogas creen que ellos no tienen valor para los demás; ayudando a los compañeros de grupo sus sentimientos de autoestima y autoeficacia se ven reforzados.

4. Grupo de socialización: en el grupo, el residente aprende nuevas habilidades de comunicación y empieza a dejar de lado las conductas de manipulación 12 que desplegaba para satisfacer sus necesidades.

5. Desarrollan habilidades sociales: aprende a pedir y a dar ayuda, a expresar

y a aceptar la crítica, a tolerar la frustración, a enfrentar conflictos, a expresar

lo que siente y piensa, etc. Adquiere la introspección necesaria sobre su propia

conducta.

6. Brinda cohesión de grupo: La cohesión grupal es la tendencia a mantenerse unidos y en acuerdo, posibilitando la interdependencia y las relaciones

recíprocas, condiciones necesarias para el logro de sus propósitos (Hernández

y Vöhringer, 2000). La cohesión grupal permite que los nuevos residentes no consideren a la comunidad terapéutica como una amenaza y se aíslen por

temor al rechazo, y desarrollen sentimientos de pertenencia al grupo.

7. Posibilidad de revivir y trabajar situaciones de la familia de origen: en la medida en que la comunidad terapéutica hace las veces de “nueva familia”

12 Se entiende por “manipulación” las conductas que, dirigidas a la obtención de determinados fines, se basan en el engaño y manejo de otros.

51

o “familia temporal” 1 3 , el residente puede revivir y reelaborar experiencias dolorosas ligadas

o “familia temporal” 13 , el residente puede revivir y reelaborar experiencias dolorosas ligadas a su propia familia de origen.

8. Desarrollo de una identidad distinta: cuando se ha entablado las primeras relaciones positivas con los compañeros de grupo, en el residente puede emerger una nueva identidad, distinta a la que se ha vivenciado con los antiguos amigos o la familia.

En resumen, los grupos de autoayuda por sí mismos constituyen una metodología que puede potenciar la profundización en la propia existencia y ser un mecanismo poderoso de cambio.

la propia existencia y ser un mecanismo poderoso de cambio. Trabajo con familias: Experiencia práctica de

Trabajo con familias: Experiencia práctica de las comunidades terapéuticas

En la actualidad, los programas basados en el modelo de Comunidad Terapéutica consideran la inclusión de la familia como un factor potenciador de sus resultados y, por lo mismo, en muchos de ellos es un requisito de admisión al tratamiento. La inclusión de las familias en el tratamiento ha sido avalada tanto por razones prácticas como teóricas, como se verá brevemente a continuación.

Kooyman (1996) refiere que inicialmente los programas de comunidad terapéutica eran vistos como una nueva familia de la persona dependiente a drogas, un sustituto de la familia que ésta nunca había tenido. Los primeros residentes de la Comunidad Terapéutica de Daytop Village de Nueva York no habían experimentado un ambiente familiar que se interesara por ellos, y eran enviados allí directamente de prisión o desde un programa de libertad condicional. Los miembros y el equipo de dicha comunidad eran denominados “familia” y entre ellos se llamaban “hermanos” o “hermanas”. Se advertía que la familia del dependiente a drogas tenía un influjo negativo en los residentes, por lo que estaba prohibido cualquier contacto con ella por al menos los cuatro meses iniciales de tratamiento.

En los años 70, Daytop Village y otras comunidades terapéuticas aprendieron que la implicación de las familias en el tratamiento de los residentes podía impedir que éstas sabotearan los esfuerzos del equipo terapéutico, viéndoselas desde entonces como fuente de apoyo y ayuda en el proceso de tratamiento. En particular, los equipos de las comunidades terapéuticas se dieron cuenta que al terminar el tratamiento el dependiente a drogas volvería a su familia de origen, y que si no se prestaba atención a ésta podría producirse un rápido deterioro de los beneficios derivados del tratamiento. También constataron que cuando se trataba exitosamente al miembro dependiente a drogas, el hermano o hermana asumían la posición de éste dentro de la familia (consumiendo drogas o desarrollando algún otro tipo de trastorno).

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

Lo anterior derivó en que la implicación de los padres en el tratamiento fuera de manera estructural. Por ejemplo, en los programas de día de Daytop Village de Nueva York para dependientes jóvenes, éstos tenían que ir a la casa de sus padres por la noche, por lo que se hizo necesario incluir a los padres y a otros familiares en grupos de padres o grupo de parejas. Por iniciativa de Pauline Kaufman (en Kooyman, 1996), una terapeuta familiar formada por Minuchin, se incluyeron los grupos multifamiliares, donde estaban presentes familias enteras junto a los adolescentes (hasta cincuenta personas de quince familias distintas). Estos grupos se alternaban con grupos de padres donde no estaban presentes los adolescentes.

de padres donde no estaban presentes los adolescentes. Luego la implicación de los padres o de

Luego la implicación de los padres o de otra persona significativa comenzó

a ser un requisito del tratamiento, y emergieron numerosos tipos de grupos para

el trabajo con la familia (parejas, sólo para hombres o mujeres, de hermanos, por fases del programa, etc.). Inclusive se fueron integrando padres cuyos hijos aún no estaban en tratamiento, o las esposas o los esposos.

En los años 80 se estableció una mayor cooperación e integración entre la terapia familiar y la comunidad terapéutica, incorporando esta última los beneficios del abordaje y la técnica de la terapia familiar, y esta pudo contar con un complemento terapéutico especialmente indicado para algunos casos (como cuando se necesitaba que el dependiente a drogas dejara su casa).

Los objetivos de los grupos de padres de la Comunidad Terapéutica de Emiliehoeve de Amsterdam (Holanda), en 1974, estaban orientados a acabar con su aislamiento, a hacer que cambiaran mientras sus hijos cambiaban, a que

aprendieran a ser honestos y a incrementar su autoestima, además de evitar que los hijos abandonaran el tratamiento (Bos, 1977; en Kooyman, 1996). Estos se involucraban al programa dos o tres meses después que su hijo había ingresado

a la comunidad terapéutica. Posteriormente se implicaron a otros miembros de

la familia del residente, separándolos por tipo de relación, por edad, género u otros criterios.

La terapia familiar aportó, en el caso de la Comunidad Terapéutica de Emiliehoeve, a trabajar temas específicos en el grupo de padres, tales como procesos de duelos, pérdida y separación (de los abuelos, por ejemplo), comunicación inconsistente, la incorporación de un hijo al rol del padre fallecido, el nacimiento fallido de un hermano, los problemas del poder y la jerarquía familiar, etc.

En Roma, Italia, el Centro Italiano de Solidaridad desarrolló a principios de los ochenta un programa ambulatorio extensivo llamado Accogliencia (Acogida),

donde los padres o un familiar sustituto cumplían funciones específicas, orientadas

a comprometerlos en la evitación de riesgos de recaídas, a apoyarlos en la

recuperación de su autoridad y rol de supervisión como padres (por ejemplo, en relación a tareas hogareñas, manejo de dinero, control de amistades, etc.), y en el acompañamiento diario al lugar donde operaba el programa de tratamiento. Después de que estas funciones se cumplían exitosamente, el hijo consumidor generalmente había dejado de consumir drogas en la mayoría de los casos. Esta fuerte implicación de la familia durante este período previo a la admisión de la persona dependiente a drogas en la fase de comunidad terapéutica se verificó

53

como factor principal de la baja tasa de abandonos, que hacía que cerca del 95 % de los residentes en comunidad terapéutica terminaran el programa (Kooyman, 1987 y Ottenberg, 1988; en Kooyman, 1996). Por otro lado, la inclusión de los padres en el programa fue adquiriendo mayores posibilidades, participando en diversos grupos y desempeñando tareas y funciones preventivas y terapéuticas (prevención, liderazgo, acogida y acompañamiento de otros padres, etc.). Un aprendizaje de la experiencia de Roma fue el reconocer la necesidad de contactar a los padres antes de la admisión de los usuarios de drogas al tratamiento, puesto que este contacto demostró ser un aspecto fundamental para evitar los abandonos tempranos de quienes ingresaban a los programas residenciales, que en el caso de la experiencia de la Comunidad Terapéutica de Emiliehoeve se producían a veces antes de que el equipo se hubiera contactado con los respectivos padres.En síntesis, en lo que dice relación a la implicación de la familia o la

En síntesis, en lo que dice relación a la implicación de la familia o la participación de los padres dentro de los programas de Comunidad Terapéutica, éste resulta ser un elemento esencial del programa. Esto, tanto por la razón de su influencia “negativa” en la conducta adictiva del residente (mantención) como por su potencial terapéutico; en los estudios de seguimiento de la comunidad terapéutica de Emiliehoeve, la implicación de los padres en las distintas instancias terapéuticas demostró tener un efecto positivo en los resultados exitosos del tratamiento (Kooyman, 1996).

Para Fundación CREDHO, el trabajo con las familias ha constituido desde sus inicios una preocupación permanente en las acciones terapéutico-educativas realizadas ya sea en el área de tratamiento o de la prevención. Lo anterior, en virtud de recibir, por un lado, la influencia del movimiento de comunidades terapéuticas y, por el otro, los aportes de los desarrollos teóricos y clínicos en el campo de las dependencia a drogas. En consideración del papel que las familias han tenido en la historia recién aludida, y visualizando el rol que tiene en la vida de las personas – como instancia configuradora de identidad y pertenencia, como grupo primario que proporciona el soporte social y afectivo desde el cual los individuos se proyectan personal y socialmente –, se valora su importancia en el origen, mantención y resolución de las dificultades asociadas al uso problemático de drogas, haciéndolas partícipe de los procesos de rehabilitación y reinserción social de quienes se integran a los programas de tratamiento.

de quienes se integran a los programas de tratamiento. Objetivos terapéuticos del trabajo con familias desde

Objetivos terapéuticos del trabajo con familias desde el modelo de comunidad terapéutica

Los programas de tratamiento por abuso o dependencia a drogas definen objetivos y metas de acuerdo a sus filosofías de intervención, orientándose tradicionalmente a la abstinencia del consumo de drogas. Dentro de estos, se encuentran programas que tienen como requisito de ingreso la abstinencia,

mientras otros la postulan como meta final de un proceso terapéutico, incorporando objetivos intermedios para conseguir este propósito, vinculados a la interrupción

y disminución del hábito de consumo, y al manejo terapéutico de las recaídas.

(programas de este tipo han sido calificados de alta tolerancia). Sin embargo, la naturaleza y características de los objetivos intermedios difiere de un programa

a otro de acuerdo a su marco filosófico, las teorías psicológicas que les sirven de

filosófico, las teorías psicológicas que les sirven de 54 orientación o el nivel de desarrollo de

54 orientación o el nivel de desarrollo de las metodologías terapéuticas utilizadas.

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

Por ejemplo, algunos programas expresan que “el problema no es la droga, sino la persona”. Desde este supuesto, el trabajo terapéutico está dirigido hacia la superación de los problemas subyacentes de la persona que, independientemente de sus características y diversidad, se expresan en la conducta de consumo. La terapéutica se orienta en este caso hacia el enfrentamiento y elaboración de estas problemáticas subyacentes, con una metodología basada en los grupos de autoyuda. Otros programas enfatizan los aspectos cognitivos de funcionamiento y aprendizaje (expectativas de autoeficacia, sistema de creencias, estilos atribucionales, ideas irracionales, concepto de sí mismo, etc.) como factores causales, que cumplen una función mediadora entre el ambiente que dispone de drogas y las conductas asociadas a los trastornos adictivos. En este caso, su terapéutica se dirige entonces a la modificación de estas variables, de tal modo de disminuir la probabilidad de consumo futuro. En términos metodológicos, algunos programas trabajan con las familias de los usuarios de drogas, y tienen como requisito de ingreso la incorporación de las familias para apoyar el proceso terapéutico.

de las familias para apoyar el proceso terapéutico. Las metas u objetivos del trabajo con las

Las metas u objetivos del trabajo con las familias de los usuarios de drogas se insertan dentro del marco más amplio de la filosofía, teoría, metodología y los objetivos de estos programas terapéuticos, por lo que también difieren de acuerdo a la naturaleza de estas variables. Al respecto, Washton (1995) postula que el trabajo con familiares de las personas con dependencia a drogas debe considerar los siguientes objetivos:

1. Establecer una suspensión inicial de la permisividad: El primer objetivo del tratamiento para los miembros de la familia es conseguir una suspensión inicial de todo tipo de conductas permisivas, es decir, conductas que no favorecen

la abstinencia del consumo de drogas y que se ligan a los roles codependientes.

En la mayoría de los casos esto no se consigue inmediatamente, aunque a medida que los miembros de la familia, mediante pasos graduales, van

expulsando sentimientos negativos de ira, agresión, pena, culpa, resentimiento, etc., ganan en comprensión e identifican sus propias conductas permisivas,

y se sienten más seguros de sí mismos al eliminar esas conductas, ayudando

a la persona dependiente tanto como a ellos mismos.

Aunque la persona dependiente a drogas debe cesar inmediatamente su consumo cuando entra en un programa de tratamiento, los codependientes requieren una orientación o educación preliminar y terapia de apoyo antes de que se puedan considerar “superadas” sus conductas permisivas. A ello ayuda el visualizar y trabajar la conexión entre sus conductas y las conductas del miembro dependiente.

2. Educación básica sobre la dependencia a drogas tanto en el aspecto individual como el

2. Educación básica sobre la dependencia a drogas tanto en el aspecto individual como el familiar: Para suspender las conductas permisivas se efectúa una reflexión crítica sobre las dinámicas familiares de los procesos de adicción.

Washton recomienda centrarse inicialmente en la forma en que responden al problema de la persona dependiente y en cómo terminan ajustando su propia conducta, de manera que, sin darse cuenta, perpetúan el problema, subrayando la importancia de no culpabilizar a las familias por estas interacciones.

Al mismo tiempo señala la importancia de mantener la atención en la conducta

presente más que en la pasada. Los miembros de la familia son más comprensivos

y colaboradores cuando se dan cuenta de que gran parte de la conducta

destructiva es “propia” o “característica” del comportamiento drogadiccional, del período de consumo y dependencia y no necesariamente de la personalidad del dependiente.

Como sucede con los mismos dependientes, los familiares deben ir más allá de la comprensión intelectual de la adicción para conseguir una aceptación emocional profunda del problema, proceso que resulta básico para el éxito final.

3. Prevención de recaídas en la conducta permisiva: Una vez que se ha conseguido

la

suspensión inicial de la conducta permisiva, el siguiente objetivo es prevenir

la

“recaída”, es decir, la tendencia o atracción de los miembros de la familia

a

la tolerancia y a otras conductas codependientes tanto si el adicto recae

como si continúa absteniéndose.

A los familiares se les debe ayudar a ver las múltiples funciones que cumplen

las conductas permisivas, incluyendo el perpetuar la adicción de la persona que quieren, hecho que detestan conscientemente, pero que les sirve para desviar la atención de otros problemas familiares y personales con el fin de mantener el equilibrio emocional.

Al respecto, se muestra de particular importancia la explicitación y enfrentamiento de los factores de riesgo de recaída de las conductas permisivas.

4. Concentración en los problemas personales y familiares: Después de conseguir los objetivos anteriores, y cuando la situación se halla en equilibrio, existe la oportunidad para los miembros de la familia de atender sus propios problemas personales y emocionales.

En el caso de los programas de tratamiento de Fundación CREDHO 14 , el trabajo con las familias persigue una serie de objetivos destinados a apoyar a la persona con dependencia a drogas en su proceso de cambio, como también a los mismos familiares y sus propios procesos de cambio. Estos objetivos terapéuticos se condicen con las metas terapéuticas planteadas a nivel familiar desde los modelos etiológico y de mantención de la dependencia a drogas, referidos en los capítulos anteriores, y constituyen una forma de operacionalizar dichas metas terapéuticas. La consecución de estos objetivos se logra de un modo paulatino,

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

metódico, y progresivo (por etapas), a medida que avanza el proceso terapéutico y la persona dependiente y sus familiares van descubriendo sus propios recursos para ayudarse a si mismos, a través de distintas instancias de intervención y participación de las familias, y el desarrollo de instrumentos terapéuticos educativos que serán presentados más adelante.

educativos que serán presentados más adelante. Los objetivos terapéuticos del trabajo con las familias son

Los objetivos terapéuticos del trabajo con las familias son los siguientes:

1. Lograr que la familia sea parte del proceso de rehabilitación de la persona

en tratamiento, motivándola a participar en todas las actividades terapéuticas

y recreativas que se desarrollan en el transcurso del programa, incentivándola

a integrar a otros miembros de la misma familia y/o replicando lo aprendido de los grupos en los que participa.

2. Brindar un espacio de escucha donde los familiares se sientan acogidos en sus sentimientos, respetando el sentir de cada uno y dando la posibilidad de participar y expresarse a todos los integrantes de las familias.

3. Ayudar a recuperar el rol a cada miembro de la familia. A través de los conflictos cotidianos de convivencia que se van manifestando, es posible ayudar a diferenciar los derechos y los deberes de cada uno, los que se van ajustando en la medida en que también se ayude a reconocer la necesidad de un cambio.

4. Brindar un espacio de reflexión frente a las dificultades en las relaciones familiares, ayudando a visualizar conflictos relacionales entre los miembros de las familias que han acompañado al consumo de drogas de la persona dependiente, pero que no han sido suficientemente abordados y elaborados psicológicamente, pudiendo incluso haber producido el “quiebre” de estas relaciones.

5. Mejorar la comunicación familiar, favoreciendo que cada uno de los miembros que se contacta con el programa de tratamiento aprenda a compartir lo que piensa, vive y siente con sus seres más cercanos.

6. Entregar y recibir información, respecto de los logros y dificultades que van surgiendo en los procesos vividos tanto por los familiares como por la persona en tratamiento por dependencia a drogas. Esto permite evaluar el rol de acompañante de la familia, como también recoger información útil y necesaria para el trabajo terapéutico que se realiza.

y necesaria para el trabajo terapéutico que se realiza. Variables y procesos de cambio en las

Variables y procesos de cambio en las familias

Los procesos terapéuticos en los distintos programas de rehabilitación no sólo buscan habilitar a las personas con problemas de drogas para que lleven una vida independiente del consumo, o la desaparición de un síntoma con consecuencias muy negativas para sí mismos y sus familias. Además se intenta realzar un estilo de vida saludable, creando instancias donde las personas aprendan a enfrentar el estrés cotidiano y las crisis de un modo distinto, modifiquen su autoconcepto, logren mantener relaciones satisfactorias e íntimas con otras personas, etc.

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Problemas de comunicación, confusión de roles, límites rígidos o difusos, poca expresión de los afectos, mal manejo de la autoridad, confusión de valores, crisis mal asumidas, son algunos factores detectados que hacen que las familias disminuyan notablemente su capacidad inmediata de apoyo afectivo para él o los miembros que, por sus propias características personales e históricas, se tornan más vulnerables al abuso de sustancias.Las familias de las personas en tratamiento necesitan hablar de sus vivencias, sentirse escuchadas por

Las familias de las personas en tratamiento necesitan hablar de sus vivencias, sentirse escuchadas por otros, y comenzar un nuevo proceso paralelo al de su familiar residente. No es suficiente que los familiares sólo asistan al programa de tratamiento. Debe iniciarse una dinámica de cambio que vaya creando un nuevo estilo familiar, que supere poco a poco las difíciles situaciones del pasado. Por tanto, es imprescindible revisar las relaciones y los mensajes establecidos dentro del sistema familiar, el tipo de vínculo e historias que se establecen entre los miembros, y en especial entre éstos y la persona drogodependiente.

Las intervenciones que se realizan no buscan "curar" a la familia, sino más bien, ayudarle a descubrir los recursos de que dispone para que se ayude a sí misma 15 . Se trata de que se implique en el proceso de crecimiento de sus hijos/as, de sus hermanos/as, de sus parejas, etc. Steinglass (2001) comenta que el tratamiento clínico, en vez de focalizarse en “lo que está mal” en las familias, se focaliza en sus recursos. Lo que se pretende es trabajar con las familias como “socios”, buscando su colaboración con los equipos terapéuticos, en vez de tratar de “enseñarles a ser buenas familias”.

El cambio en las familias de las personas en tratamiento por drogodependencia acontece como un proceso gradual. Muchas de las transformaciones que operan en la familia –a veces insignificantes a los ojos de un observador– requieren de profundas reestructuraciones de todo el sistema familiar. Las familias avanzan y retroceden según sus necesidades y posibilidades, y puede pasar un largo tiempo antes de que un cambio se divise desde el exterior como permanente.

Desde una perspectiva sistémica el cambio en las familias surge de la interrelación entre ellas, el programa de tratamiento (con su estructura, teorías y tecnología social), y los operadores sociales que sostienen los programas y que trabajan con esa teoría y tecnología social. De este modo, el proceso de cambio en la familia responde en parte a sus propias posibilidades y decisiones, y en parte a las influencias de estos otros dos sistemas con los que se encuentran en interacción.

Si este proceso interactivo resulta efectivo, la familias podrán desplegar sus propios recursos para ayudarse a sí misma, y asumir exitosamente los desafíos que supone su cambio, incorporando funcionalidad (es decir, mayor flexibilidad y complejidad en las relaciones).

Dicho de otro modo, los procesos de cambio se producen en un contexto o estructura terapéutica que lo posibilita. En una terapia familiar sistémica, este proceso se favorece a través de aumentar el control por parte de los padres o del

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

padre periférico, hasta un límite que puede parecer excesivo, con lo que se produce una nueva estructuración de las jerarquías y del poder, que paulatinamente irá nuevamente cambiando en la dirección de facilitar la autonomía e independencia del miembro dependiente a drogas (Stanton et al., 1998).

del miembro dependiente a drogas (Stanton et al., 1998). En el contexto de un programa de

En el contexto de un programa de comunidad terapéutica, un elemento básico que posibilita los procesos de cambio de las familias es la participación en los distintos grupos e instancias de autoayuda. Tal como se señaló anteriormente, se ha comprobado que la participación en grupos de autoayuda resulta particularmente eficaz en el tratamiento de personas dependientes de drogas y sus familias (Kooyman, 1996).

Desde la perspectiva de los cambios producidos en las relaciones entre los miembros de las familias, puede plantearse como hipótesis que programas como los desarrollados por Fundación CREDHO proporcionan un contexto que provoca

“regresiones” a etapas anteriores del ciclo vital familiar, para desde allí, ir generando las condiciones que les permitan superar la crisis transicional de manera adecuada

y satisfactoria. Por ejemplo, en la etapa inicial de un programa una persona

empieza a guiar su comportamiento, aún teniendo mayoría de edad y hábitos de una persona “adulta”, por las normas y reglas del programa (sugerencias sobre elección de amistades, con quién estar, manejo de dinero, horarios, rutinas diarias, etc.), lo que es cautelado por el o los familiares que la acompañan en su tratamiento. La renuencia o resistencia que pudiera despertar la sugerencia de esta forma de funcionamiento familiar, se ve aminorada cuando la persona dependiente y su familia incorporan el sentido de ayuda, protección y cuidado que tiene para el cambio y la rehabilitación el guiar su comportamiento por estas normas sugeridas por el programa.

Lo anterior cobra particular relevancia en la fase final de tratamiento (de

reinserción social), en tanto en esta la persona en proceso terapéutico experimenta

la incursión en el ámbito social desde su propia familia, fuera de la protección

que brinda la estructura de la comunidad terapéutica. Simbólicamente, esto

representa una nueva oportunidad de reinsertarse en la vida social, y darle curso

al ciclo vital familiar, justamente donde antes tuvieron dificultades. La diferencia

con entonces es que ahora su historia conjunta incluye un proceso terapéutico

(de cambio personal y familiar), que los ha reafirmado en sus recursos y relaciones, posibilitando una nueva inserción con mayores probabilidades de éxito. Esto, no exento de temores y aprehensiones por parte de la persona en tratamiento y su familia, y en circunstancias que tendrán que enfrentar nuevas crisis relacionadas

al ciclo vital familiar (así como cuando se dan los “primeros pasos” después del

“útero” de comunidad terapéutica, tanto para el residente como su familia).

Las crisis actuales y las futuras podrán ser superadas por los aprendizajes que las familias han tenido y por el aumento de su capacidad para visualizar y utilizar sus recursos, y dar respuestas más flexibles a las demandas internas y externas a las que deberán continuar adaptándose.

Análogamente a lo que ocurre dentro del sistema familiar, donde cada miembro continúa con su proceso de diferenciación, la familia en su conjunto paulatinamente se va separando y desvinculándose del programa de tratamiento, confiando en su propia autonomía, con la posibilidad de insertarse socialmente en otros grupos

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u organizaciones sociales y, si fuere necesario, también con la posibilidad de utilizar el recurso

u organizaciones sociales y, si fuere necesario, también con la posibilidad de utilizar el recurso del programa para apoyarse en algún momento crítico.

Variables del cambio

Los cambios en las familias operan en múltiples niveles y de distinta forma en cada uno de sus miembros. Resulta difícil hablar de “el cambio” en singular, ya que son muchas las áreas (conductas, afectos, pensamientos y sistemas de

creencias, tipos de vínculo, etc.) que están involucrados dentro de los procesos de evolución familiar. No obstante esto, es importante poder operacionalizar algunas de las variables que puedan dar cuenta de cómo opera el cambio en las familias y que pueden orientar el trabajo terapéutico y la evaluación de los programas, entendiendo que todas ellas son parte de un todo y que se influencian

y determinan mutuamente.

Las personas que pueden informar de los cambios producidos en estas variables son los propios miembros de las familias, y los integrantes del equipo terapéutico, desde sus distintas posiciones y roles (terapeuta a cargo del grupo de fase del

residente, terapeuta familiar en la consulta, observador externo, etc.). Entre ambos, familias y equipos terapéuticos, puede haber un diálogo que modifique, amplíe

e integre las distintas perspectivas respecto de los cambios operados en las familias

y en sus múltiples dimensiones. Así, el terapeuta puede aportar a visualizar cambios que la familia no ha distinguido, y con ello ampliar la posibilidad de nuevos cambios.

Entre las variables que se pueden considerar para evaluar los procesos de cambio en las familias se encuentran:

1. Comunicación e interacciones: se refiere a los estilos de comunicación predominantes en la familia; al tipo de vínculos que se establecen entre los miembros; la sensación de cercanía o distancia entre cada uno de los miembros. Por ejemplo:

“En la etapa de reinserción, como la relación con la familia es diaria, hay mejor comunicación. Por ejemplo, cuando las personas en tratamiento llegan a sus casas, se muestran más cariñosos y cuentan lo que han vivido; hablan de su trabajo y de las cosas del día con la familia…y eso es algo bien importante para todos” (terapeuta Fase de Reinserción, Programa Tradicional) 16 .

“Bueno, mi hijo ha cambiado mucho… tiene mucha comunicación con nosotros ahora, que antes no tenía, hace sus oficios como le llaman acá, él cocina, hace todo en su casa, y de repente va a mi casa y me ayuda a mí, él ha cambiado mucho, emocionalmente está

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

más afectivo, más cariñoso con sus hermanas, conmigo, con su ”

papá, lo que antes no Programa Tradicional).

(familiar acompañante Fase de Acogida,

“He observado bastantes cambios, por ejemplo, mi esposo ya se interesa más en él, no lo ignora, porque antes hubo un tiempo en

que lo ignoraba, ahora ya no, y si tiene que salir, por último sale con él…, comentan partidos de fútbol, e inclusive han ido a ver partidos de fútbol a la casa de un hermano, lo que no hacían, que

lo hacían de hace tiempo, no

a mi eso me dejó feliz, porque

lo hacían desde chico, un día que yo salí, los dejé solos a los dos,

fueron a la feria, que nunca lo hacían, fueron a comprarme la verdura ”

para la semana

Terapéutica, Programa Tradicional).

2. Afectos: los miembros del grupo familiar pueden reconocer las emociones y sentimientos que vivencian, y pueden posteriormente expresar y elaborar esas vivencias. Por ejemplo:

no

(familiar acompañante Fase de Comunidad

Reconocimiento de emociones:

“… cuando el residente sale de la etapa de internación la familia

, situación es distinta a cuando ingresan porque ahí llegan con mucha carga emocional, muy sensibles, desbordados. Después son capaces de reconocer y modular la expresión de sus emociones y sentimientos, de sus miedos, sus esperanzas, sus dolores, sus tristezas…, son capaces de controlarse y manejarse más a nivel de emociones” (terapeuta Fase de Comunidad Terapéutica, Programa Tradicional).

tiene miedo, miedo de lo que viene, si va a resultar o no

la

Expresión de afectos:

que viene, si va a resultar o no la Expresión de afectos: “…lo noto distinto en

“…lo noto distinto en el tocarme, abrazarme, el decirme “la

quiero”; me dice “estoy agradecido de usted” y yo le digo ¿por

qué?

también estaba sola, necesitaba una persona que me hiciera compañía” (familiar acompañante Fase de Acogida, Programa Tradicional).

yo le digo que no tiene nada que agradecerme, porque yo

3. Límites y normas: respeto de las normas del programa por parte del residente como de su familia; los miembros empiezan a asumir roles más funcionales y acordes a la etapa de ciclo vital que están viviendo. Por ejemplo:

Aprendizaje de normas “…él había dejado de hacer, por ejemplo su pieza, que era un chiquero; pero ahora él se preocupa de cambiar las sábanas, de encerar, de ordenar su ropa en el closet… lo que antes, estaba la

ropa botada en el suelo porque yo no se la recogía, yo, si entraba

a la pieza de él, y veía la ropa en el suelo, ahí se la dejaba…con el tiempo aprendió a mantener el orden” (familiar acompañante etapa de Acogida, Programa Tradicional).

Asumir un nuevo rol en la familia “Antes de empezar el programa S.S., un hombre bastante mayor, tenía una relación difícil con “Antes de empezar el programa S.S., un hombre bastante mayor, tenía una relación difícil con su esposa y sus dos hijos. Esta familia al inicio era muy dependiente del programa…, la apoderada era la señora, pero los hijos también participaban mucho, iban a las reuniones y eran exigentes con su papá, estaban pendientes del comportamiento de su papá, eran extremadamente controladores. Con el tiempo eso se fue regulando, cada uno empezó a asumir su rol y S. S. asumió muy bien su rol de pareja, de proveedor y de papá, … él empezó a poner límites, reglas -con mucho cariño- porque ellos lo hacían como un juego al principio” (terapeuta fase de Reinserción, Programa Tradicional).

4. Conflictos dentro de la familia: tipos de conflictos, enfrentamiento y elaboración de los mismos (cuáles eran los mayores conflictos en la familia y cuáles son ahora; modo de resolución de conflictos, etc.). Por ejemplo:

“…las familias cambian en el tema de la tolerancia, toleran más ciertas cosas, de los comportamientos, del carácter, de la

, confiadas…, han cambiado su confianza y su aceptación de la persona en tratamiento…, al final terminan mas flexibles y cediendo en ciertas cosas, pero al principio no, todo es más rígido, tirante, la relación es áspera y cuando avanza el proceso se suavizan más las cosas y los conflictos, los enojos duran menos tiempo…, hay una mejor disposición para resolver los conflictos y manejar los sentimientos” (terapeuta Fase de Comunidad Terapéutica, Programa Tradicional).

personalidad

o sea, las familias están más tolerantes y más

5. Vínculos con familia extensa y amigos: disponibilidad de relaciones afectivas

y redes sociales en la familia extendida y amigos. Por ejemplo:

“ Yo no había visto a mi primo de antes que entrara al programa, hoy no lo pudo acompañar su mamá y yo lo quise acompañar…, le quiero decir que lo encuentro tan bien, más ordenado, más gordito, como más grande…, estoy contenta por él y mi tía…” (prima de un joven de la Fase de Acogida del Programa Tradicional).

6. Percepción de recursos en la familia: el grado en que las familias se perciben

a si mismas en relación a la disponibilidad de recursos y la evaluación de las

fuentes de apoyo con que cuentan al enfrentar las dificultades. Por ejemplo:

“…al principio hay familias que le dan mucha importancia al tema de las normas, e informan cualquier situación de trasgresión de las normas. Al pasar el tiempo, van adquiriendo más autonomía

y van tomando decisiones personales, y ya no llaman para preguntar

, más autónomamente sus decisiones y también si se equivocan o no” (terapeuta fase de Comunidad Terapéutica, Programa Tradicional).

después asumen

todo, “mire, ¿esto puede ser?, ¿no puede ser?”

de Comunidad Terapéutica, Programa Tradicional). después asumen todo, “mire, ¿esto puede ser?, ¿no puede ser?” 62

62

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

7. Satisfacción en la calidad de vida: percepción del bienestar general en cada uno de los miembros de la familia. Por ejemplo:

“…ahora podemos dormir tranquilos, no estamos esperando a que llegue o que vengan a avisar que algo le pasó, que está preso

o se armó una pelea…” (familiar de residente de Acogida del Programa Tradicional).

(familiar de residente de Acogida del Programa Tradicional). “Cuando viene a la casa los fines de

“Cuando viene a la casa los fines de semana almorzamos todos juntos, podemos conversar y hasta nos reímos…” (familiar de residente de Comunidad Terapéutica del Programa Tradicional).

“Yo me siento mucho mejor ahora porque mi hija se preocupa de su hijo, lo lleva al Jardín y se preocupa de sus cosas, de la ropa, de lavarlo…, el niño se ve mucho mejor, está como más contento, ya no pelea tanto…” (familiar de residente de Reinserción del Programa Tradicional)

8. Eventos estresantes: presencia de factores o elementos generadores de tensión de origen interno o externo, la evaluación de su impacto y formas de resolver estos eventos. Por ejemplo:

“La familia va aprendiendo a reconocer cuando al residente hay que darle su espacio, porque está pasando un momento difícil; cuando tienen o no que intervenir, en que momento, etc. Y eso se

nota también en la confianza que tienen con la persona en tratamiento, porque al principio hay mayor desconfianza, se asustan “porque

está raro”, “¿qué le pasa?”

porque viene el fin de semana y sospechan de su actitud, que por

, telefónico, pero cada vez es menos frecuente o viene menos cargado de temor” (terapeuta Fase de Comunidad Terapéutica, Programa Tradicional).

qué anda así

entonces llaman muy preocupados

,

después ya no es así, al principio hay mucho llamado

9. Vivencia de los familiares: variable que alude al estado emocional y las vivencias que reportan las familias a lo largo de todo el programa, y que van cambiando en relación a la etapa en que se encuentra la familia y el/la residente. Por ejemplo:

En etapas iniciales de los programas:

“Bueno, yo llevo un mes acá, cuando llegué yo venía mal, muy mal, un poco desesperada…, pero en la entrevista que le hicieron

a él pensé que la cosa iba a caminar y estuve dispuesta a seguir el programa” (familiar de residente de etapa de Acogida, Programa Tradicional).

“En el caso de los padres, hay una tendencia a la rabia y la culpa. Rabia hacia la persona dependiente porque no logra moverse, no logra funcionar, no logra dejar ese tóxico que le está complicando el panorama, que le hace arriesgar su trabajo – porque las personas que vienen al Programa Vespertino trabajan –, con peligro de

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desarmar su vida. Y por otro lado también algún nivel de culpa, manifestando que, tal vez, se descuidaron o preguntándose en que fallé” (terapeuta Programa Vespertino). (terapeuta Programa Vespertino).

En etapas intermedias de los programas:

“Las familias llegan con la idea de que la persona va a salir nueva, diferente… se olvidan que esa persona tiene, más allá del consumo, un carácter, una personalidad, una forma de ser… entonces piensan que eso se va a transformar y esa persona va a salir con otra personalidad, otro carácter, otra forma de ser y eso no ocurre completamente…, por eso a veces ocurre que los fines de semana la familia empieza a criticar y a cuestionarlo, “bueno, no haz cambiado nada y entonces qué estás haciendo allá”; y tienen dificultades para ver los esfuerzos y los logros que está teniendo la persona en el proceso…” (terapeuta fase de Comunidad Terapéutica, Programa Tradicional).

“Una de las cosas que obstaculizan en algún momento el tratamiento es la concepción que las familias tienen de la recuperación…, la persona al poco tiempo empieza a recuperarse; al dejar el consumo, físicamente se ve mejor, empieza a tener nuevas conductas, está más inserto en sus familia, funciona mejor laboralmente y producto de esto, la familia, por un lado, genera una actitud mas permisiva hacia la persona en tratamiento y, por otro lado, como no conoce bien la problemática, piensa que por el hecho de estar funcionando mejor y presentar estos logros positivos, y no presentar las conductas negativas asociadas al consumo, se ha recuperado del todo, y le cuesta entender que para lograr una estabilidad en el tiempo de esos cambios se necesita un proceso mas largo y cerrar ciertos trabajos que se están haciendo con esa persona” (terapeuta Programa Vespertino).

con esa persona” (terapeuta Programa Vespertino). “En el trabajo con las familias se puede percibir un

“En el trabajo con las familias se puede percibir un cambio

gradual en la actitud y mejor comprensión de la problemática por

la que está pasando la persona, la problemática de la drogadicción…,

al principio muchas familias perciben drogadicción como una mala costumbre o una maña de la persona que si “realmente quisiera”

podría controlar, después se dan cuenta que de alguna manera este problema sobrepasa a la persona, y es por eso que necesita ayuda

y necesita que la familia adopte una actitud distinta…, hay un

cambio que se da en el acoger y entender a la persona en situaciones puntuales, como por ejemplo, cuando manifiesta ansiedad por ”

consumir

(terapeuta de Programa Vespertino).

En etapas finales de los programas:

“…algunos dicen que ellos han sentido que la fase final (reinserción) es la etapa más difícil, por los riesgos que implica también…, por los miedos que renacen nuevamente, porque las personas necesitan volver a trabajar, a manejar dinero y sus tiempos,

64 además el readaptarse a la casa, es como que una nueva persona

FAMILIASYSUPERACIÓNDELABUSO/DEPENDENCIAADROGAS

viene a vivir a la casa, entonces, es la adaptación mutua. Pero ya con el avanzar de esta fase, las familias empiezan a estar más tranquilas, más confiadas, sienten que las personas en tratamiento están bien, que han superado un montón de cosas, y además han

sido capaces de decir todo lo que piensan y lo que sienten…entonces les es más fácil, son capaces de hablar acerca de sus miedos y eso es importante…, además han hecho amistades con otros familiares

y saben que pueden obtener apoyo…” (terapeuta fase de Reinserción, Programa Tradicional).

“Los familiares a veces se frustran porque la persona en

tratamiento no se ajusta a lo que ellos quisieran, por su comporta- miento o forma de reaccionar,

o por no compartir todo…, lo

que pasa es que ellos no ven que siempre va a ser el mismo

Juan, que va a saber manejar las situaciones, pero que no va a ser como “yo” quisiera, porque hay un deseo de que esta persona cambie para mi gusto,

o sea, si yo digo que tiene que

salir, sale, una cosa así, y después se van dando cuenta que no, que no es así” (volunta- ria de grupos de familia y ex apoderada).

así” (volunta- ria de grupos de familia y ex apoderada). Los cambios en la persona dependiente

Los cambios en la persona dependiente y sus familiares, visualizados en las variables recién enunciadas, suponen la activación de los propios recursos familiares, así como la superación de las dificultades y obstáculos que se ligan a cada familia en particular (desafíos). Al respecto, cabe reflexionar acerca de cuáles recursos están presentes en las familias que acompañan a las personas en tratamiento por dependencia a drogas, así como acerca de cuáles dificultades son posibles encontrar.

Las personas y las familias que llegan a tratamiento se encuentran en una situación de insatisfacción en la que desean un cambio de algún aspecto de sus vidas y en sus relaciones, cualquiera que éste sea, algo que los acerque a un estado que estiman deseable y necesario, aún con toda la ambivalencia, inseguridad, temores y riesgos que puede significar este intento de cambio. Es decir, llegan con una historia donde determinados aspectos de su funcionamiento y sus formas de relacionarse se han deteriorado, mientras otros han experimentado menos daño, o inclusive se encuentran indemnes (factores de resiliencia).

Así, al contactarse con un programa de tratamiento y solicitar apoyo, han pasado por una serie de etapas (Nizama, 1991; en Fuentes, 2001), debiendo sortear diversas dificultades en las que han debido activar sus propios recursos personales y familiares. Están allí en función del primero y principal recurso

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movilizador, esto es, sus expectativas y motivación al cambio, al mismo tiempo que en consideración de los aspectos de su historia menos dañados, en base a los cuales sustentan la esperanza de lograr el o los cambios a los que aspiran en sus vidas y relaciones.Si se considera lo anterior en relación a las variables de cambio, se puede entender

Si se considera lo anterior en relación a las variables de cambio, se puede entender que las familias, al ingresar a un tratamiento, se encuentran en algún punto intermedio en cada una de ellas, con recursos y dificultades asociadas a esa ubicación. Es decir, cada familia se sitúa en cada una de las variables dentro de un continuo de menos a más, de peor a mejor, de menor a mayor satisfacción, significación o valoración, de tal modo que en las que se encuentra con mayor grado de desarrollo y satisfacción, se encontrarán mayores recursos, y viceversa. Por ejemplo, una familia puede contar con una red familiar que en el pasado le ha proporcionado soporte social, y éste es un recurso que puede favorecer el proceso terapéutico de la persona dependiente a drogas y de su familia. O una

familia anteriormente ha tenido experiencias exitosas en la resolución de diversas crisis, experiencia que en relación al tratamiento puede ser de utilidad en cuanto

a la evaluación de su eficacia y capacidad para resolver las dificultades actuales. Por otro lado, estas mismas familias pueden presentar como obstáculos el haber deteriorado la comunicación y la expresión de afectos, aspectos que resienten

y que al mismo tiempo desean mejorar. El éxito terapéutico puede entenderse

como el mantenimiento o mejoría en la ubicación dentro del continuo en cada una de esas variables de cambio.

De este modo, los recursos y obstáculos de las familias varían de familia en familia, de acuerdo a su propia idiosincrasia e historia. A pesar de esta especificidad, la búsqueda de recursos y la visualización de los obstáculos puede orientarse teniendo presente los desarrollos conceptuales de los factores protectores en relación al uso problemático de drogas, y más ampliamente, el tema de las propiedades resilientes personales, familiares y comunitarias presentes en una familia en particular que acude a tratamiento.

La necesidad de desarrollar un trabajo metódico y progresivo que facilite el proceso terapéutico y los cambios en cada una de estas variables revisadas, ha llevado a Fundación CREDHO a elaborar distintas instancias de intervención e instrumentos terapéuticos. En el siguiente capítulo se exponen y desarrollan los distintos instrumentos y técnicas terapéutico-educativas que se utilizan en el trabajo con familias.

desarrollan los distintos instrumentos y técnicas terapéutico-educativas que se utilizan en el trabajo con familias. 66

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TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

III. TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS DESDE EL MODELO DE COMUNIDAD TERAPÉUTICA

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TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS III. TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS DESDE EL MODELO DE COMUNIDAD
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TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

1. La persona del terapeuta en el trabajo con familias desde el modelo de comunidad terapéutica

Al interior de los programas de tratamiento, se denomina "formador", "educador", "operador" o "terapeuta" a todas las personas que realizan actividades de contacto directo con las personas en tratamiento de rehabilitación y/o familiares, insertos dentro de los equipos de los programas existentes, indistintamente del cargo que desempeñen dentro de éstos. Así, los terapeutas se relacionan en el transcurso del proceso terapéutico con las personas dependientes a drogas y con los familiares que les acompañan, participando en las diversas instancias y grupos terapéuticos.

Por otro lado, el trabajo con familias en Fundación CREDHO se realiza con

la contribución de un grupo de voluntarios. Este es un grupo formado por personas

que, habiendo vivido el proceso de acompañamiento de un familiar que recibió tratamiento, decidieron incorporarse al trabajo con familias, o que ingresaron por otro tipo de vinculación. Los voluntarios desempeñan un papel muy importante en la facilitación del proceso terapéutico, en tanto comparten con las familias en tratamiento una experiencia de vida y constituyen modelos con los cuales pueden identificarse, al mismo tiempo que infunden esperanza y motivación para el cambio.

El encuentro terapéutico entre las familias y los terapeutas se concibe como un encuentro entre personas, donde emerge la totalidad e historia de cada uno de ellos y donde se conjuga toda la complejidad de las interacciones y relaciones humanas. Desde una perspectiva sistémica y desde el modelo de comunidad terapéutica, el cambio opera a través de las relaciones interpersonales que se construyen y el modo de ser que estas posibilitan; el vehículo del cambio es una relación social (Aponte y Winter, 1988).

Para favorecer los procesos de cambio, el terapeuta requiere instrumentarse

a sí mismo (Minuchin y Fishman, 1984), haciendo uso de sus habilidades personales

y de sus competencias teóricas y técnicas en la construcción de relaciones

terapéuticas. Los terapeutas pueden poseer conocimientos teóricos, dominar técnicas y aprender procedimientos, pero finalmente cada persona tiene una modalidad diferente de instrumentarse a sí mismo en la aplicación de esos

conocimientos, la ejecución de esas técnicas y procedimientos. El concepto de

la

persona del terapeuta integra estas dos dimensiones. Es la persona del terapeuta

la

que se instrumentaliza a sí mismo.

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del terapeuta integra estas dos dimensiones. Es la persona del terapeuta la que se instrumentaliza a

Las palabras de Satir y Baldwin (1983; en Aponte y Winter, 1988) referidas a la evolución del terapeuta permiten clarificar este concepto, que si bien aluden al modelo de formación de terapeutas familiares sistémicos, resultan también pertinentes para el trabajo con familias en el contexto de la comunidad terapéutica:"Utilizarse a sí mismo como terapeuta es un enorme esfuerzo. Para estar a la altura

"Utilizarse a sí mismo como terapeuta es un enorme esfuerzo. Para estar a la altura de esta tarea uno necesita continuar la evolución de sus condiciones humanas y su madurez. Nos manejamos con la vida de personas. Yo creo que aprender a ser terapeuta no es lo mismo que aprender a ser plomero. Los plomeros generalmente pueden arreglarse con las técnicas. Los terapeutas necesitan hacer más. No hay que amar una cañería para arreglarla. Cualquiera sea la técnica, la filosofía o la escuela de de terapia familiar a la que pertenezcamos, cualquier cosa que hagamos con los demás, tiene que ser encauzada a través de cada uno de nosotros como persona, como gente".

Es decir, en la construcción de relaciones y contextos terapéuticos influirá el modo en que la persona del terapeuta se instrumentalice a sí mismo y esto, a su

vez, estará influido por variables tales como el nivel de satisfacción y desarrollo personal, la elaboración de la propia historia familiar, el conocimiento de sí mismo, de sus recursos y limitaciones, la realización vocacional, etc., además de las competencias teóricas - técnicas ya aludidas. Por otro lado, también resulta muy importante la disponibilidad y apoyo del equipo terapéutico y la integración

y aporte que el terapeuta realice al mismo.

De este modo, para el trabajo con familias, los terapeutas y voluntarios requieren haber desarrollado una serie de habilidades y competencias tanto

personales como teórico - técnicas, que les permitan plantearse frente a las familias de un modo que favorezca los procesos de cambio y la construcción de relaciones terapéuticas. Este trabajo con las familias se desarrolla a través de las distintas instancias de intervención, en los distintos espacios de encuentro y conversación,

y es complementario al realizado con las personas en tratamiento. El hecho de

que los formadores que trabajan con las familias realicen al mismo tiempo el trabajo terapéutico con los residentes de los programas, les permite ampliar su perspectiva, y disponer tanto de una visión y comprensión más integral de los temas, conflictos, dificultades a tratar y/o desarrollar con las familias y residentes, como de los recursos personales y familiares que pueden aportar al proceso terapéutico.

La forma, las actitudes con las que el terapeuta enfrenta los desafíos anteriores,

así como los supuestos teóricos que considera para la realización de sus funciones

y tareas, es lo que define sus competencias para trabajar con familias, lo que

también es aplicable para la realización del trabajo directo con las personas en tratamiento. La experiencia terapéutica señala que si un formador o terapeuta puede tener presente e incorporar de acuerdo a su propio estilo relacional las siguientes sugerencias, su capacidad para facilitar el cambio en las familias se verá acrecentada:

relacional las siguientes sugerencias, su capacidad para facilitar el cambio en las familias se verá acrecentada:

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TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

Respecto de las familias:

Considerar que cada una de las familias con las cuales se entra en relación constituye una entidad única e irrepetible. Esto implica, entre otros aspectos,

comprender que las familias presentarán diferencias en los modos de relacionarse, en el tipo de necesidades que tienen, en los sistemas de creencias que sustentan

y las costumbres y tradiciones que han hecho suyas, lo que le dará un sello y

ritmo particular al proceso terapéutico dentro de las distintas etapas del programa.

terapéutico dentro de las distintas etapas del programa. Respecto de la relación que se construye con

Respecto de la relación que se construye con las familias

El concepto que resulta más apropiado para definir la relación con las familias desde los programas terapéuticos es el de “acompañamiento”. Acompañar a las familias y a las personas en rehabilitación en su proceso terapéutico significa construir una relación de paridad entre personas con distintas historias, en función de las cuales en

la situación actual tienen distintos roles. Desde el rol de acompañamiento, se busca ayudar a la familia

a descubrir sus propios recursos para ayudarse a

si misma, en una relación de colaboración (Steinglass, 2001). Desde este acompañamiento del terapeuta, el cambio y el desarrollo personal puede propiciarse a través de:

Acoger y adoptar una postura receptiva y empática del otro, cuidando que su actitud sea sincera, coherente y consecuente con lo que pretende de las familias.y el desarrollo personal puede propiciarse a través de: Mantener la distancia óptima en las relaciones,

Mantener la distancia óptima en las relaciones, el necesario y complicado equilibrio entre lo que demanda el rol y las propias necesidades del terapeuta, y que se favorece con el trabajo de equipo del cual se es parte. Por ejemplo, un/a terapeuta podría construir una relación privilegiada con un/a residente que hiciera que éste/a último/a confundiera sus afectos en relación al terapeuta (hasta enamorarse). A la inversa, un terapeuta podría no clarificar la relación cuando un/a residente se aproxima en este sentido hacia el/ella.coherente y consecuente con lo que pretende de las familias. Rescatar las experiencias de las personas,

Rescatar las experiencias de las personas, incluyendo las suyas, para ponerlas oportunamente al servicio de los participantes en las actividades.un/a residente se aproxima en este sentido hacia el/ella. Motivar a los familiares frente a las

Motivar a los familiares frente a las dificultades que surjan, dando elementos para convertirlas en situaciones de aprendizaje, donde se busque en conjunto las alternativas de solución.al servicio de los participantes en las actividades. Desarrollar la capacidad para darse a entender, siendo

Desarrollar la capacidad para darse a entender, siendo lo suficientemente claro en el planteamiento de sus puntos de vista y en las instrucciones que requiera dar en su momento.elementos para convertirlas en situaciones de aprendizaje, donde se busque en conjunto las alternativas de solución.

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suficientemente claro en el planteamiento de sus puntos de vista y en las instrucciones que requiera

Tener la capacidad de reconocer y manifestar sus errores, poniéndolos al servicio de su trabajo.Respetar los derechos de las familias en tanto usuarios de un programa, así como tener

Respetar los derechos de las familias en tanto usuarios de un programa, así como tener presente las obligaciones que han asumido al ingresar al mismo.sus errores, poniéndolos al servicio de su trabajo. Respecto de las competencias teórico técnicas del

Respecto de las competencias teórico técnicas del terapeuta:

Poseer los conocimientos acerca del modelo teórico que sustenta el programa de tratamiento, en particular, de los objetivos del trabajo con familias.de las competencias teórico técnicas del terapeuta: En su carácter de facilitador deberá tener presente que

En su carácter de facilitador deberá tener presente que será quién contribuya con los elementos o herramientas técnicas para permitir y favorecer los procesos de cambio. En este sentido, será oportuno que considere que el aprendizaje y dominio de una técnica requiere de un entrenamiento supervisado y de una apertura a la retroalimentación de otros terapeutas y/o del equipo.en particular, de los objetivos del trabajo con familias. Desarrollar la capacidad de resolver conflictos, negociar

Desarrollar la capacidad de resolver conflictos, negociar alternativas, y responder favorablemente a las crisis que se presenten en el trabajo con familias.a la retroalimentación de otros terapeutas y/o del equipo. Contar con instancias de formación permanente en

Contar con instancias de formación permanente en el ámbito específico del trabajo con familias en el campo de la dependencia a drogas y la vulnerabilidad social.a las crisis que se presenten en el trabajo con familias. Respecto de las habilidades y

Respecto de las habilidades y desarrollo personal del terapeuta

Cuanto más un terapeuta puede completar su ser persona, tiene mejores posibilidades para acompañar de la manera adecuada el cambio de otras personas. La ampliación de su propio mundo personal enriquece las relaciones que establece con los demás, y le permite dimensionar las dificultades y los logros desde otra perspectiva.

Entre otros aspectos, resulta de particular importancia la posibilidad de proveerse de una formación constante no sólo en el área del trabajo con familias, sino en otros ámbitos que le resulten interesantes y que cultiven su ser persona. Del mismo modo, la práctica del autocuidado, asociada a la vinculación del que hacer laboral con el propio proyecto de vida, el conocimiento respecto de cuáles son los límites hasta donde se puede llegar sin transgredirse, el vaciamiento de la carga emocional y del impacto de vivir situaciones difíciles, el contacto con pares y con el equipo que posibilite soporte social, entre otros factores, constituyen aspectos que resultan oportunos de considerar.

En la medida que los terapeutas evolucionen, tengan un buen conocimiento de sí mismo y de los cambios que van teniendo en su devenir como terapeutas y personas, atiendan y se ocupen de su desarrollo personal, y en tanto la institución provea de espacios e instancias que favorecen el autocuidado y el cuidado de equipos, el trabajo terapéutico tendrá mayor probabilidad de ser exitoso.

72

TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

2. Instrumentos terapéutico-educativos en el trabajo con familias desde el modelo de comunidad terapéutica

Los instrumentos terapéuticos educativos de los programas de tratamiento de Fundación CREDHO constituyen un conjunto de técnicas y procedimientos que se han desarrollado en el transcurso de su existencia, y que han sido modificados y adaptados de acuerdo a las necesidades programáticas y a las poblaciones con las que se ha trabajado, a fin de potenciar los resultados y mejorar su eficacia. Esta constante revisión y evolución de las técnicas resulta válida tanto para los instrumentos terapéuticos que se utilizan con las personas en tratamiento como para los que se usan con sus familiares y apoderados 17 .

La necesidad de adaptar los instrumentos también se aplica a la eventual utilización de estas técnicas en otros contextos y con otras poblaciones, es decir, la pertinencia de adecuarlas a otros programas vinculados al ámbito de la vulnerabilidad social, escolar, la salud mental, etc., si se estima necesario.

El trabajo con las familias y las técnicas utilizadas se insertan, como ha sido mencionado anteriormente, en un contexto más amplio, el de un programa de tratamiento que paralela y complementariamente realiza un fuerte trabajo terapéutico con las personas que han tenido problemas de dependencia a drogas, él que se apoya en una estructura terapéutica y un conjunto de técnicas adicionales basadas principalmente en el principio de autoayuda 18 . Es decir, ambos ámbitos de trabajo, el de los residentes y el de las familias, son partes constitutivas e interrelacionadas del programa de tratamiento, en función de los cual adquieren su potencial terapéutico. Así, el proceso de cambio personal que vive el residente transcurre paralela y complementariamente a los procesos de cambio que viven sus familiares.

En este contexto, se presenta a continuación los instrumentos terapéuticos educativos más importantes que se utilizan en el trabajo con familias, de acuerdo

17 Se designa “apoderado” a cualquier adulto cercano a la persona en tratamiento, que asume funciones de apoyo y respaldo al proceso terapéutico, así como de resguardo del cumplimiento de ciertas condiciones externas que faciliten dicho proceso. Por ejemplo, en la fase inicial (acogida) puede ser quien se encargue de ir a dejar y a buscar a la persona en tratamiento al lugar de funcionamiento del programa, de cautelar las actividades del fin de semana, así como de asistir a las reuniones de familias.

18 Para una visión general de los programas de tratamiento, véase el Anexo 2.

73

a las reuniones de familias. 1 8 Para una visión general de los programas de tratamiento,

a una pauta que contempla una descripción general del instrumento, sus objetivos, la metodología empleada (procedimiento, frecuencia, duración, etc.), algunas consideraciones para su aplicación, y referencias a los aspectos del proceso terapéutico que se despliegan a partir de su utilización, toda vez que sea posible.Para fines de comprensión, el siguiente cuadro muestra un esquema de los instrumentos terapéuticos educativos

Para fines de comprensión, el siguiente cuadro muestra un esquema de los instrumentos terapéuticos educativos utilizados con familias clasificados según su utilización sea con:

a) Unifamiliar: una familia, con o sin la persona en tratamiento,

b) Multifamiliar: varias familias simultáneamente, sin la persona en tratamiento y,

c) Multifamiliar mixto: familias y personas en tratamiento de forma conjunta.

familias y personas en tratamiento de forma conjunta. 74 TIPO DE INTERVENCIONES CON FAMILIAS DESARROLLADAS EN

74

TIPO DE INTERVENCIONES CON FAMILIAS DESARROLLADAS EN LOS PROGRAMAS DE TRATAMIENTO

Tipo de intervenciones

Instrumento terapéutico

Etapa del proceso terapéutico en que se realiza

UNIFAMILIAR

(Una familia, con o sin persona en tratamiento)

Al inicio del proceso terapéutico(Una familia, con o sin persona en tratamiento) Conversaciones con familiares Regularmente, según necesidad

Conversaciones con familiares Regularmente, según necesidadpersona en tratamiento) Al inicio del proceso terapéutico Encuentros especiales Entrevistas de ingreso a) b)

Encuentros especialesConversaciones con familiares Regularmente, según necesidad Entrevistas de ingreso a) b) c) Etapa media del

Entrevistas de ingresoRegularmente, según necesidad Encuentros especiales a) b) c) Etapa media del proceso terapéutico GRUPAL

a)

b)

c)

especiales Entrevistas de ingreso a) b) c) Etapa media del proceso terapéutico GRUPAL O MULTIFAMILIAR

Etapa media del proceso terapéuticoespeciales Entrevistas de ingreso a) b) c) GRUPAL O MULTIFAMILIAR (Varias familias, sin persona en

GRUPAL O

MULTIFAMILIAR

(Varias familias, sin persona en tratamiento)

Reuniones de familiasMULTIFAMILIAR (Varias familias, sin persona en tratamiento) Grupo de sentimientos Seminarios taller Durante todo el

Grupo de sentimientosfamilias, sin persona en tratamiento) Reuniones de familias Seminarios taller Durante todo el proceso terapéutico Etapa

Seminarios talleren tratamiento) Reuniones de familias Grupo de sentimientos Durante todo el proceso terapéutico Etapa media del

Durante todo el proceso terapéuticode familias Grupo de sentimientos Seminarios taller Etapa media del proceso terapéutico Durante todo el proceso

Etapa media del proceso terapéuticoSeminarios taller Durante todo el proceso terapéutico Durante todo el proceso terapéutico (En conjunto, familias

Durante todo el proceso terapéuticoel proceso terapéutico Etapa media del proceso terapéutico (En conjunto, familias y personas en tratamiento) Etapa

(En conjunto, familias y personas en tratamiento)

Etapa media del proceso terapéutico(En conjunto, familias y personas en tratamiento) Taller de relación de pareja Etapa final (al inicio

Taller de relación de parejaen tratamiento) Etapa media del proceso terapéutico Etapa final (al inicio de reinserción) Grupos de

Etapa final (al inicio de reinserción)media del proceso terapéutico Taller de relación de pareja Grupos de evaluación mixta Actividades de esparcimiento

Grupos de evaluación mixtarelación de pareja Etapa final (al inicio de reinserción) Actividades de esparcimiento Durante todo el proceso

Actividades de esparcimiento Durante todo el proceso terapéutico(al inicio de reinserción) Grupos de evaluación mixta Actividades rituales Durante todo el proceso terapéutico

Actividades ritualesde esparcimiento Durante todo el proceso terapéutico Durante todo el proceso terapéutico Grupos mixtos

Durante todo el proceso terapéuticoDurante todo el proceso terapéutico Actividades rituales Grupos mixtos temáticos Hacia el término del proceso Hacia

Grupos mixtos temáticosActividades rituales Durante todo el proceso terapéutico Hacia el término del proceso Hacia el término del

Hacia el término del procesoActividades rituales Durante todo el proceso terapéutico Grupos mixtos temáticos Hacia el término del proceso

Hacia el término del procesoActividades rituales Durante todo el proceso terapéutico Grupos mixtos temáticos Hacia el término del proceso

Durante todo el proceso terapéutico Grupos mixtos temáticos Hacia el término del proceso Hacia el término

FAMILIARMIXTO

FAMILIARMIXTO Grupos de acuerdo

GruposFAMILIARMIXTO de acuerdo

de

acuerdo

TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

a) Instrumentos terapéuticos unifamiliares, con o sin la persona en tratamiento

1. Entrevistas de acogida e ingreso

La entrevista constituye un instrumento más o menos estructurado que se ha incorporado como un elemento central dentro de diversos tipos de tratamiento. La mayoría de los programas considera a la entrevista como un instrumento terapéutico esencial que posee objetivos y funciones múltiples, teniendo fines evaluativos, diagnósticos, informativos, de contacto y motivación, de enganche y posterior adherencia, terapéuticos, etc. En general, las entrevistas constituyen el primer contacto presencial con el programa de tratamiento, y a ella concurren la persona que manifiesta algún grado de dificultad por el uso de drogas y/o los familiares u otras figuras significativas que le acompañen, siendo una instancia que juega un papel muy importante en las posibilidades de cambio personal y futuro abandono de los hábitos de consumo de drogas.

y futuro abandono de los hábitos de consumo de drogas. Las entrevistas de ingreso en el

Las entrevistas de ingreso en el tratamiento por dependencia a drogas, junto con los fines anteriores, adquieren un carácter de acogida de las personas y sus familias. Ello, en consideración de que cuando acceden a un programa de tratamiento llegan con una historia de dificultades y en un estado emocional que da cuenta de sufrimientos, daños y deterioros de su calidad de vida, aspectos a los que resulta pertinente darles cabida en estas entrevistas iniciales.

En este sentido, las entrevistas pretenden ser una respuesta para las aflicciones de la persona con los hábitos de consumo o sus familiares, cuyas dificultades pueden estar directa o indirectamente vinculados al uso de drogas. Lo que se intenta es acoger estas aflicciones y si es posible, orientar al respecto, independientemente de si se producirá o no el ingreso al programa. En estas conversaciones, el proceso desplegado y los temas tratados permitirán determinar las intervenciones, la información que se entregue y los procedimientos a seguir, entre los que se cuenta la realización de nuevas entrevistas. A pesar de que hay roles diferenciados entre quienes consultan solicitando ayuda y quienes hacen de entrevistadores, finalmente es un encuentro personal que puede resultar significativo y terapéutico.

Lo señalado anteriormente se refleja en los objetivos que tienen estas entrevistas.

Objetivos

Acoger en sus dificultades a las personas entrevistadas.en los objetivos que tienen estas entrevistas. Objetivos Favorecer la creación de vínculos terapéuticos.

Favorecer la creación de vínculos terapéuticos.Acoger en sus dificultades a las personas entrevistadas. Determinar el perfil psicosocial y familiar del usuario

Determinar el perfil psicosocial y familiar del usuario de drogas, atendiendoFavorecer la creación de vínculos terapéuticos. a la historia de consumo de drogas, el nivel de

a

la historia de consumo de drogas, el nivel de daño y el tipo de red familiar

y

soporte social con la que cuenta.

Evaluar la disposición al cambio y reforzar las motivaciones proclives a la realización de un tratamiento, de tal modo de favorecer el compromiso de la persona y su familia en el proceso de cambio, y la posterior adherencia al tratamiento.historia de consumo de drogas, el nivel de daño y el tipo de red familiar y

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favorecer el compromiso de la persona y su familia en el proceso de cambio, y la
Influir sobre la abstinencia, dándoles tareas que ayuden a disminuir los riesgos de consumo, así

Influir sobre la abstinencia, dándoles tareas que ayuden a disminuir los riesgos de consumo, así como considerar y prescribir un periodo de desintoxicación controlada 1 9 previo al ingreso al programa, en los casos que sea necesario. 19 previo al ingreso al programa, en los casos que sea necesario.

Informar sobre las características del programa de tratamiento (requisitos de ingreso, tiempos, duración, responsabilidades, reglas fundamentales).al ingreso al programa, en los casos que sea necesario. Determinar, en conjunto con las personas

Determinar, en conjunto con las personas atendidas, si los programas de tratamiento disponibles en la institución constituyen una respuesta de acuerdo al perfil psicosocial del usuario de drogas, y en relación a sus requerimientos, expectativas y necesidades, derivando en los casos que se estime necesario.duración, responsabilidades, reglas fundamentales). Evaluar si alguno de los entrevistados requiere de alguna

Evaluar si alguno de los entrevistados requiere de alguna atención especializada externa (psicológica, médica, social), además del programa de tratamiento.necesidades, derivando en los casos que se estime necesario. Metodología a) Procedimiento : El procedimiento habitual

Metodología

a) Procedimiento: El procedimiento habitual de las entrevistas de acogida e ingreso considera como etapa previa la presesión, a la que le sigue la entrevista propiamente tal, con una secuencia de etapas más o menos habituales que se flexibilizan según las circunstancias.

Presesión: El contacto antes de la entrevista suele ser por vía telefónica y habitualmente lo realiza la persona usuaria de drogas o un familiar que se encuentra particularmente afectado por el tema del consumo, ya sea por tener un vínculo afectivo importante con el usuario de drogas y se sienta cercana emocionalmente, que esté más motivada y deseosa de darle su apoyo, o se sienta “atrapada” en una situación ya insostenible, lo que puede involucrar preocupaciones por robos y dificultades con la justicia, conducta violenta con hermanos u otros miembros de la familia, o temores respecto de riesgos para la salud y bienestar del usuario de drogas (accidentes, cárcel, etc.).

Esta conversación aporta la visión del problema de la persona que establece el contacto, que posteriormente se complementará con la visión de los otros involucrados en el problema, permitiendo una imagen más acabada de la situación global. Aún así, a partir de esta información se pueden establecer hipótesis relacionales que pueden ser corroboradas en las entrevistas que le siguen a este primer contacto.

El primer contacto lo realizan con mayor frecuencia las madres, le siguen las esposas y las personas dependientes a drogas, aspecto que se relaciona a que la mayoría de las personas que se integran a los programas son hombres. Escasamente este primer contacto lo realiza el padre. Una consulta y demanda frecuente es la internación inmediata.

TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

En este primer contacto, que generalmente permite establecer el programa que podría realizar las entrevistas de ingreso (tradicional, vespertino,

adolescentes), se intenta acoger a la persona y definir una fecha y hora para

la entrevista personal, lo que implica algunas veces evitar dar mucha información

por vía telefónica, sobretodo cuando se presume que puede convertirse en

un obstáculo para el eventual ingreso. Ello, debido a que la entrevista personal permite dedicar más tiempo a resolver dudas o aprehensiones de la persona que ha llamado, aumentar la motivación al tratamiento, flexibilizar algunos requisitos adecuándose a las posibilidades de los consultantes (acompañamiento inicial mínimo de tres veces a la semana en vez de cinco, acompañamiento

a reuniones, utilización de red de apoyo en las primeras semanas para que

después pueda venir sólo, etc.), o aumentar la probabilidad de una derivación exitosa a otra alternativa de tratamiento, según no se cumplan los criterios de ingreso o no se satisfagan las expectativas de quien consulta (edad, negativa del usuario de drogas de ingresar a un tratamiento, presencia de síntomas psicóticos 20 y antecedentes de tratamiento psiquiátrico, etc.). Todas son medidas tendientes a aumentar la probabilidad de ingreso y que algún miembro de la familia adhiera al acompañamiento.

que algún miembro de la familia adhiera al acompañamiento. Entrevista propiamente tal: Siguiendo la sistematización

Entrevista propiamente tal: Siguiendo la sistematización de Andolfi (1985),

la entrevista familiar pasa por las siguientes etapas:

- Etapa social: En la que se establece un contacto personal con cada uno de los presentes en la entrevista.

- Etapa de focalización del problema: Donde se explora más directamente el problema y el motivo de consulta, y que se relaciona a los contenidos que se requiere conversar y a las visiones particulares de cada uno de los entrevistados.

- Etapa interventiva: Donde se realizan intervenciones terapéuticas iniciales con diversos fines concordantes con los objetivos de la entrevista señalados precedentemente, se entrega información acerca del programa, etc.

- Etapa de cierre: En la que se definen los procedimientos a seguir y se toman los acuerdos pertinentes.

Resulta importante profundizar aquí en algunos de los elementos anteriores, entre los que se destaca lo que se refiere a los contenidos a conversar en las entrevistas, el proceso terapéutico que se despliega, y las acciones terapéuticas que se pueden realizar en estos primeros contactos presenciales. Con contenidos de la conversación se hace referencia a los aspectos de interés en los que se necesita indagar para obtener y entregar la información necesaria que ayudará finalmente a cumplir los objetivos que pretende este encuentro. Entre éstos están la identificación personal de los entrevistados, la historia y relación con las drogas de la persona con los hábitos de consumo, la red de apoyo y soporte familiar, la evaluación de la disposición o motivación al cambio, la indagación por posibles problemas psicológicos o psiquiátricos,

20 Esto es, fenómenos productivos que comprenden trastornos formales del pensamiento, alteraciones de la percepción y del estado de conciencia.

77

que comprenden trastornos formales del pensamiento, alteraciones de la percepción y del estado de conciencia. 77
el llenado de los datos de las fichas y sistemas de registro, etc. Por ejemplo,

el llenado de los datos de las fichas y sistemas de registro, etc. Por ejemplo,

por medio de la conversación respecto de estos contenidos, se podrá determinar el compromiso biopsicosocial de la persona dependiente a drogas, lo que a su vez permitirá definir el tipo de tratamiento adecuado a ese perfil (ambulatorio o residencial), o procedimientos de derivación a algún centro de desintoxicación, o la necesidad de interconsulta a alguna especialidad para fines diagnósticos y terapéuticos.

El concepto de proceso terapéutico alude a las dinámicas relacionales que se despliegan en las situaciones de entrevista, tanto en lo que se refiere a las interacciones entre los miembros de la familia como a la que se produce entre éstos y el terapeuta. La observación de estas dinámicas relacionales (interacciones), en especial la lectura de los aspectos no verbales y de las redundancias en la interacción (que se repiten), aportan información relevante con respecto a las acciones terapéuticas que puede realizar el entrevistador. Por ejemplo, cada vez que alguien habla otro miembro de la familia asume una postura corporal que denota molestia, rechazo, incomodidad, hasta un nivel en que interrumpe la conversación, haciendo que la primera persona deje de hablar y se retraiga.

Por acciones terapéuticas se entiende las acciones que probablemente pueden tener un efecto potenciador de la motivación al cambio y de facilitación del ingreso a un programa de tratamiento (“enganche”). Constituyen ejemplos de

acciones terapéuticas en las primeras entrevistas la acogida de los sentimientos

y emociones con que llegan las personas, la solicitud hecha a la persona

dependiente y a sus familiares de realizar algunas tareas concretas que favorezcan la abstinencia, el reconocimiento y valoración de las razones por las cuales la persona decidió ir a una entrevista y a los familiares por acompañarlo, el refuerzo de los logros y el reconocimiento de los recursos personales y familiares dentro de ámbitos distintos a los del consumo, la conversación orientada a buscar alternativas para superar ciertos obstáculos para el ingreso al programa (problemas económicos, locomoción diaria, incompatibilidad horaria con trabajo, aceptación de parte ambulatoria, etc.), entre otras.

b) Frecuencia de las entrevistas: Pueden realizarse con una frecuencia de dos

a tres veces en una misma semana. La cantidad de entrevistas que se realice

dependerá de cada caso particular, pudiéndose hacer hasta tres o más antes

del ingreso a las actividades de los programas de tratamiento, de acuerdo a

la necesidad terapéutica que se advierta y a la motivación e interés mostrado

por las personas consultantes.

c) Duración de cada entrevista: 45 minutos aproximadamente.

d) Período de implementación: Se realiza en las fases iniciales de los programas.

e) Número de participantes: Frecuentemente se observa que asiste la persona

usuaria de drogas más uno o más familiares. Puede resultar conveniente citar

a la pareja actual con la que convive un hijo, cuando el primer contacto y la solicitud de tratamiento ha sido hecha por la madre de éste.

7 8con la que convive un hijo, cuando el primer contacto y la solicitud de tratamiento ha

TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

Consideraciones generales para su aplicación:

Un punto importante de la entrevista lo constituye la forma de conducirse que tiene el entrevistador y las actitudes que despliega en este encuentro. La persona que conducirá la entrevistas es quién estará a cargo del cumplimiento de los objetivos de la misma y, por ello, es deseable que esté bien informado, motivado y sensibilizado tanto frente a los temas como a las condiciones, especialmente emocionales, que deberá enfrentar durante el desarrollo de las entrevistas. Para esto, una actitud acogedora, flexible, abierta a escuchar al otro, respetuosa, empática, asertiva, honesta, motivadora, que refleje claridad de objetivos y de los aspectos programáticos, entre otras, podrá ayudar a cumplir con los propósitos de la entrevista. En la medida que esta actitud básica y permanente se manifieste, se facilitará que este espacio de encuentro sea un espacio real de ayuda en la búsqueda de solución a los problemas planteados por los usuarios de drogas y sus familias. Una buena entrevista, aunque no produzca un ingreso inmediato a un programa, puede sentar las bases para que la persona vuelva a solicitar ayuda en otro momento.CON FAMILIAS Consideraciones generales para su aplicación: Otra consideración respecto del manejo del entrevistador se

que la persona vuelva a solicitar ayuda en otro momento. Otra consideración respecto del manejo del

Otra consideración respecto del manejo del entrevistador se refiere a la necesidad de cautelar el tiempo del que se dispone para las entrevistas, a fin de poder abordar los temas necesarios, como también el tener presente que se es parte de un equipo y que se representa a una institución. Como se mencionó anteriormente, es habitual y conveniente realizar más de una de estas entrevistas de acogida.que la persona vuelva a solicitar ayuda en otro momento. El procurar las condiciones óptimas para

El procurar las condiciones óptimas para la realización de las entrevistas ayudará a conseguir los objetivos esperados, lo que requiere de la preparación de un espacio apto, un ambiente agradable y tranquilo, sin ruidos e interrupciones, calidez en la decoración, disposición de agua, pañuelos, etc.realizar más de una de estas entrevistas de acogida. Es esperable que en las entrevistas aparezcan

Es esperable que en las entrevistas aparezcan algunas dificultades, y también deseable que así sea, pues una vez que emergen y se hacen visibles se las puede enfrentar favorablemente para el cumplimiento de los mismos objetivos de las entrevistas. Una dificultad superada en la entrevista puede generar una mejor disposición de los entrevistados y la credibilidad en el programa. Las diferencias que se presentan en las situaciones de entrevistas generan contextos particulares que demandarán acciones o intervenciones diferentes y apropiadas de parte del entrevistador. Existen diferencias entre personas dependientes a drogas que niegan o minimizan su consumo (pudiendo estar pensando “por qué voy a contarle todo a una persona que conozco hace cinco minutos” ), “por qué voy a contarle todo a una persona que conozco hace cinco minutos”), sostienen que puede superar sólo su problema, evitan hablar del hábito en función de las personas que están presentes en la entrevista (en circunstancias en que el consumo puede estar asociado a situaciones de infidelidad “secretas”, estando presente la pareja en la entrevista), o reconocen abiertamente sus dificultades. En algunos casos, por ejemplo, se debe considerar la posibilidad de conversar por separado con las partes cuando el permanecer juntos presenta inconvenientes o se convierte en una dificultad. Eventualmente una madre puede presentar la tendencia a responder por su hijo cuando se le pregunta algo a éste último, o a interrumpirlo cuando está diciendo algo con compromiso emocional y que resulta importante que pueda expresar.

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o a interrumpirlo cuando está diciendo algo con compromiso emocional y que resulta importante que pueda
·
·

Un caso particular que merece atención, dado la frecuencia con la que suele

presentarse, es la situación de una persona que solicita ayuda para un familiar con dependencia a drogas, en tanto éste no concurre a la entrevista y es referido como con muy poca o ninguna motivación a realizar un proceso terapéutico. Aunque esta situación tiene numerosos aspectos que merecen reflexión, aquí se puede señalar que las entrevistas con la persona solicitante o su incorporación a los grupos de familiares, a pesar de no ingresar el usuario de drogas al programa, pueden ser alternativas válidas para favorecer cambios en ella, de tal modo que aumente la probabilidad de su influencia sobre el familiar con problemas de consumo: un trabajo orientado hacia el propio cambio personal para facilitar el cambio del otro.

En el caso que la persona usuaria de drogas o los familiares acompañantes se muestran reticentes y no muy dispuestos a aceptar las condiciones de los programas, como puede ser el carácter ambulatorio de la primera fase delel propio cambio personal para facilitar el cambio del otro. programa tradicional, se les puede invitar

programa tradicional, se les puede invitar a reflexionar sobre lo conversado

y volver cuando lo deseen. Por el contrario, si hay disposición a ingresar al programa en la primera entrevista o en las siguientes, se les comunica las

normas mínimas destinadas a facilitar la abstinencia y se acuerdan las tareas que cada uno de los asistentes deberá cumplir, de acuerdo a las rutinas y posibilidades (metas mínimas de éxito). Se orienta a que involucren a otros miembros de la familia a colaborar con el cumplimiento de esta normativa

y tareas.

El familiar que asista junto al usuario de drogas y que tiene la expectativa de acompañarlo en su tratamiento también puede presentar un problema de consumo de drogas o alcohol. En este caso, resulta recomendable visualizar las consecuencias de dicha situación para el adecuado desempeño de su rol de acompañante y para el proceso terapéutico de la persona usuaria de drogas, teniendo presente la posibilidad de buscar y acordar otro familiar que lo reemplace. Eventualmente se puede motivar a esta persona a incorporarse a otro programa de tratamiento.a colaborar con el cumplimiento de esta normativa y tareas. No se recomienda realizar una entrevista

No se recomienda realizar una entrevista con personas que lleguen bajo efectos de drogas, en este caso será más conveniente citarla para otro día, dejando en claro la necesidad de que asista sin estar bajo estos efectos.esta persona a incorporarse a otro programa de tratamiento. En la etapa de cierre de la

En la etapa de cierre de la entrevista resulta recomendable resumir los acuerdos que hayan podido tomarse (“contrato terapéutico”, que puede incluir fechala necesidad de que asista sin estar bajo estos efectos. de ingreso), si procede, concertar nuevas

de ingreso), si procede, concertar nuevas entrevistas, reforzar en los entrevistados el hecho de haber venido y las motivaciones subyacentes, y señalar la disposición institucional a apoyarlos en las dificultades que hayan manifestado (desde el consumo hasta otros aspectos que pudieran haber sido revisados en

la entrevista).

que pudieran haber sido revisados en la entrevista). Desde la práctica y estudio de este tipo

Desde la práctica y estudio de este tipo de entrevista de acogida puedeque pudieran haber sido revisados en la entrevista). 80 aprenderse elementos teóricos y destrezas técnicas que

80 aprenderse elementos teóricos y destrezas técnicas que son susceptibles de

TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

considerar cuando se tiene contacto en espacios sociales menos estructurados o más informales con personas que pudieran estar necesitando ayuda u orientación por problemas asociados al consumo de drogas.

u orientación por problemas asociados al consumo de drogas. Cambios y proceso terapéutico desplegado con las

Cambios y proceso terapéutico desplegado con las entrevistas de acogida:

“Yo veo que a medida que avanzan las entrevistas de ingreso y

a medida que se dan más responsabilidades a la familia y a la

persona con dependencia, se empieza a observar el cumplimiento de éstas y los avances que van teniendo a nivel de actitudes… las personas ya no están tan alteradas, están más abiertas a escuchar, y los familiares dicen que se sienten más respetados como personas ” (terapeuta de Fase de Acogida del Programa Tradicional).

“… ya a la segunda o tercera entrevista la persona viene con otra disposición, viene más tranquila, más contenta, más confiada, más segura. Se ve un cambio ahí…, El cambio es desde una persona que viene estresada, llorando a la entrevista, y llega a la otra entrevista contenta, sonriente, con esperanza, más desahogada…, el beneficio más importante que rescato de las entrevistas es la confianza que se le da a la persona y a sus familiares, al acogerlos y fortalecer la esperanza de que el problema tiene solución…” (terapeuta de Fase de Acogida del Programa Tradicional).

Necesidad de informar a la familia respecto del programa y de incentivar la responsabilidad personal de los cambios:

“La familia cuando llega acá no llega con el panorama muy claro con respecto a lo que es una terapia, un programa de tratamiento. Una de las cosas básicas es el encuadre que se hace a través de las

normas que se les entregan a la persona dependiente y sus familiares. Uno de los primeros cambios que se nota en la familia es la actitud más comprometida en acompañar a la persona dependiente, en empezar a exigirle ciertas responsabilidades con respecto los compromisos que sostuvo cuando llegó, que son, entre otras, el no salir sólo o no ir a ciertos lugares de riesgo. En esas cosas hay un primer cambio que es más bien, yo diría de tipo mecánico, porque es inducido por la institución, pero que, poco a poco la familia lo va internalizando y entendiendo la base de ese tipo de normas, que va más allá de “porque le dicen”, si no que detrás de eso entienden que hay una serie de peligros y entiendan la noción de que el usuario tiene que formar una estrategia para protegerse, algo que realmente entiende que le sirve. Esta actitud no siempre se da desde

el principio; al comienzo hay algunas familias que uno ve que no

toman muy en serio las normas, pareciera que no creen en las normas o no creen que a través de estas normas se puedan tener ciertos logros, pero al poco tiempo, a través de la terapia se va logrando que las personas internalicen la importancia que tienen las normas, eso es como un primer paso”. (terapeuta Programa Vespertino).

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internalicen la importancia que tienen las normas, eso es como un primer paso”. (terapeuta Programa Vespertino).

2. Conversaciones con familiares

Constituye una actividad constante durante todo el tratamiento, destinada a intervenir con la persona en tratamiento y/o con uno o más miembros de su familia, con el propósito de favorecer el proceso de cambio terapéutico. Se pueden realizar ya sea sólo con los familiares, o conjuntamente, con familiares y la persona en tratamiento.

Las razones para efectuar estas conversaciones son variadas, pero en general se realizan cuando la persona en tratamiento o los familiares se involucran en situaciones que influyen negativamente en el proceso terapéutico, a partir de comportamientos o actitudes que impiden el avance hacia el cambio. Estas conversaciones pueden ser sugeridas por el equipo del programa, por el residente o por algún miembro de la familia. Por ejemplo, a veces algún familiar desea conversar personalmente una situación que no pudo o no quiso mencionar delante de todo el grupo por ser parte de la intimidad familiar (por vergüenza, pudor, culpa, protección de involucrados, etc.), relacionada a episodios de violencia intrafamiliar, consumo de drogas por otros miembros de la familia, etc. Aunque tienen un claro componente terapéutico, las conversaciones individuales no constituyen una psicoterapia propiamente tal, en el sentido de que son una actividad adicional dentro de un proceso de tratamiento de un programa general, que es realizada por los miembros de un equipo de terapeutas, formadores o educadores que no necesariamente son personas entrenadas en psicoterapia tradicional. Por otro lado, la información y contenidos de estas conversaciones son conocidas por todo el equipo.

La regularidad de estas conversaciones permite que el programa de tratamiento tenga consideraciones individuales con cada uno de sus usuarios y con los familiares de éste, ajustándose a las necesidades, intereses y particularidades del proceso terapéutico.

Objetivo general

Clarificar, enfrentar y superar problemáticas actuales a nivel del sistema familiar y/o situaciones emergentes propias del proceso de encuentro consigo mismo que esté vivenciando la persona en tratamiento que requieran ser abordadas, buscando alternativas de solución acordes a las características de los involucrados.

Objetivos específicos

Clarificar alguna situación puntual obstaculizadora del proceso de cambio de la persona en tratamiento o de sus familiares acompañantes, que requiera ser conversada y modificada.características de los involucrados. Objetivos específicos Indagar en la historia familiar y en cómo ésta repercute

Indagar en la historia familiar y en cómo ésta repercute en las problemáticas que se están presentando actualmente.acompañantes, que requiera ser conversada y modificada. Dar la oportunidad para que los familiares comuniquen

Dar la oportunidad para que los familiares comuniquen situaciones que, por alguna razón, no han planteado dentro de otras instancias terapéuticas.Indagar en la historia familiar y en cómo ésta repercute en las problemáticas que se están

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TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS

Evaluar la necesidad de un acompañamiento más especializado (por psicólogo, psiquiatra, etc.), ya sea para el residente o familiar.TÉCNICAS DE TRABAJO CON FAMILIAS Revisar ciertos aspectos de la convivencia familiar diaria que pudieran estar

Revisar ciertos aspectos de la convivencia familiar diaria que pudieran estar obstaculizando el desarrollo del programa terapéutico y que permitan además profundizar en el conocimiento del funcionamiento y estructura familiar.psiquiatra, etc.), ya sea para el residente o familiar. Propiciar el contacto con aquellos integrantes de

en el conocimiento del funcionamiento y estructura familiar. Propiciar el contacto con aquellos integrantes de la

Propiciar el contacto con aquellos integrantes de la familia que por dificultades de horario no pueden asistir a las reuniones de familia u otras actividades terapéuticas del programa.en el conocimiento del funcionamiento y estructura familiar. Metodología a) Procedimiento : Una vez establecida la

Metodología

a) Procedimiento: Una vez establecida la necesidad de una conversación con la persona en tratamiento y/o con algún familiar o familiares, esta se realiza siguiendo el procedimiento habitual de las entrevistas orientadas a un fin específico, velando porque se produzca un encuentro favorable al proceso terapéutico y porque las condiciones ambientales sean las adecuadas.

b) Frecuencia: El número de veces que sea necesario y posible de realizar.

c) Duración de cada sesión: Aproximadamente 45 minutos.

d) Período de implementación: Durante todo el proceso terapéutico.

e) Número de participantes: Se realiza entre un familiar y un terapeuta. Eventualmente se involucran más familiares y/o la persona en tratamiento, si el caso lo requiere.

Consideraciones generales para su aplicación:

Como estas conversaciones pueden ser solicitadas ya sea por un miembro del equipo, por el residente o por uno o más integrantes de su familia, por un motivo específico, se recomienda explicitar el propósito de la conversación que se llevara a cabo. Un motivo frecuente para realizarlas tiene relación con el manejo de crisis, vinculadas ya sea al quebrantamiento de una norma (por parte del residente o de sus familiares), a la aparición de una dificultad específica dentro de la convivencia familiar o dentro de la convivencia con otros residentes del programa, u otra situación que requiera alguna medida de ayuda educativa (por ejemplo, una suspensión temporaria del programa), donde resulte necesario involucrar a los ayuda educativa (por ejemplo, una suspensión temporaria del programa), donde resulte necesario involucrar a los familiares.

El conocer con anterioridad algunos aspectos de la dinámica familiar que se desarrolla en la actualidad y las diferentes crisis que ha vivido la persona en tratamiento y su familia, podría facilitar la intervención del terapeuta, sobretodo en los casos en los que las perspectivas de ambas partes no coinciden, al menos, en su totalidad, como suele suceder habitualmente. Por ejemplo, una pareja puede responsabilizar a su hijo de los conflictos que actualmente están viviendo entre ellos, en circunstancias que la relación entre ambos ya presentaba dificultades incluso antes de que el consumo de drogas del hijo se transformara en un hábito. La intervención puede orientarse a visualizar y reflexionar sobreeducativa (por ejemplo, una suspensión temporaria del programa), donde resulte necesario involucrar a los familiares. 83

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de drogas del hijo se transformara en un hábito. La intervención puede orientarse a visualizar y

que otros motivos provocan sus conflictos de pareja, y a liberar de la responsabilidad exclusiva asignada a su hijo.

Al igual que en otras actividades con las familias, la orientación y el énfasis en éstas deberán ser acordes al momento del proceso que estén viviendo ambas partes (familia y residente), las características de las relaciones y el perfil de las personas en tratamiento.liberar de la responsabilidad exclusiva asignada a su hijo. Cualquiera sea el motivo de la conversación,

Cualquiera sea el motivo de la conversación, se pueden explicitar durante el transcurso de ella, los avances y/o retrocesos que se pudieran estar produciendo en la relación de la persona en tratamiento con su familia.las relaciones y el perfil de las personas en tratamiento. La conversación individual con algún miembro

La conversación individual con algún miembro de la familia puede dejar ver la necesidad de una reunión en donde participe la persona en tratamiento para clarificar alguna información que no coincide con lo señalado por esta última, o para provocar acuerdos que disminuyan dificultades en la relación.en la relación de la persona en tratamiento con su familia. Cambios y proceso terapéutico desplegado

Cambios y proceso terapéutico desplegado en las conversaciones individuales:

Conversaciones con esposas de residentes:

“Las conversaciones individuales con las parejas de los residentes sirven, por ejemplo, para ayudarlas a entender que los residentes en la comunidad terapéutica viven un proceso que no es fácil. Las parejas a veces piensan que el residente lo está pasando súper bien porque no está con las responsabilidades de la casa y los hijos. En estos casos, una posibilidad es aclarar que el residente igual está viviendo conflictos, está preocupado por superar su situación afectiva, están apareciendo culpas, vive en un ambiente que a veces es muy estresante, donde tiene que estar todos los días interactuando con diferentes caracteres, personalidades, hábitos, etc. …, estas conversaciones también permiten acoger las necesidades emocionales de las parejas. Este es justamente un espacio que sirve para expresar sentimientos y vivencias, y que por el solo hecho de decirlas, compartirlas, la persona descansa, se serena, se desahoga y puede mirarlas de otro modo, ampliar un poco más su visión…, sirve para eso, para aclarar, orientar y acoger…” (terapeuta Fase Comunidad Terapéutica del Programa Tradicional).

Conversación con familiares a propósito del quebrantamiento de normas y manejo de crisis:

“… un residente de la comunidad, durante su salida de fin de semana, puede no respetar una norma con la aprobación de la familia, por lo que se requiere hablar con los familiares. Por ejemplo, el equipo terapéutico se entera por el mismo residente que el fin de semana fue a pasear en la noche al barrio Bellavista con su hermana.

84 La persona había salido en el auto de los padres, se lo habían

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prestado, y la hermana se suponía que conocía la norma de evitar lugares de riesgo, pero anduvieron en pubs y en lugares donde había consumo de alcohol y drogas. Citamos al familiar responsable para recordarle el riesgo que implica este tipo de salidas y la necesidad de apoyo al proceso terapéutico, evitando el flexibilizar (al inicio) las normas al punto de arriesgar este proceso. A esta familia le costaba poner límites, pero respondió favorablemente a esta intervención, tuvo una reacción positiva, se eliminó ese tipo de permiso y el familiar responsable se puso más firme, lo que también le dio más seguridad para no dejarse manejar tanto por el residente…” (terapeuta Fase Comunidad Terapéutica del Programa Tradicional).

Fase Comunidad Terapéutica del Programa Tradicional). Conversación con familiares sobre temas difíciles de

Conversación con familiares sobre temas difíciles de abordar en otros espacios terapéuticos y que requieren algunas veces un acompañamiento posterior:

“Las conversaciones individuales son fundamentales, porque uno puede tocar temas que no ha podido desarrollar ampliamente en los grupos de familias. Por otra parte, al generar un ambiente más íntimo con el familiar, este va a tener un escenario más favorable para poder expresar cosas que no ha podido hacer tan claramente en los grupos. Se abre la posibilidad de generar una relación de más confianza con el familiar que permite abordar situaciones difíciles, por ejemplo, en muchos casos ha habido situaciones de violencia intrafamiliar, de secretos familiares, dificultades económicas, u otras, que, por la incomodidad de exponerlas frente a un grupo, o por temor al rechazo del grupo o a las posibles consecuencias, no las refieren ahí…, estos espacios más íntimos ayudan a que la persona pueda abrirse en estos temas y de alguna manera descargar la frustración, impotencia, rabia, pena, culpa, producida por estas situaciones” (Terapeuta Programa Vespertino).

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la frustración, impotencia, rabia, pena, culpa, producida por estas situaciones” (Terapeuta Programa Vespertino). 85

3. Encuentro especial

Son encuentros emocionalmente significativos entre la persona en proceso de rehabilitación y familiares u otras personas importantes para su vida, preparados y programados previamente con el apoyo de un terapeuta a cargo. La persona en tratamiento escoge con quienes desea tener este encuentro especial, en función de descubrir la importancia que tienen estos familiares o personas significativas en el desarrollo de su vida, como también por reconocer la necesidad de esclarecer algunas “situaciones pendientes” y manifestar y elaborar sentimientos provocados por estas situaciones. En el encuentro especial, ambas partes, después de haber trabajado separadamente la situación con el terapeuta a cargo, tienen la posibilidad de referirse a esta desde su propio punto de vista.

Las situaciones que pueden ser motivo de interés a tratar en un encuentro especial se relacionan a, por ejemplo, secretos familiares, episodios de violencia física, psicológica y/o sexual, reconocimiento de acciones como “mentiras” o robos de especies importantes en el hogar, infidelidades, manifestación de sentimientos de arrepentimiento y culpa frente a los abandonos, ausencias en momentos significativos de la vida, u otros dolores o preocupaciones análogas ocasionadas.

Las personas en tratamiento generalmente pueden referir fácilmente las situaciones que les gustaría abordar, en la medida que en el transcurso de su proceso terapéutico han podido ir descubriendo cuáles son los aspectos de sus historias familiares que les causan dolor u otros sentimientos asociados, aunque la mayoría requiere del apoyo necesario para poder enfrentarse positiva y constructivamente a dichas situaciones. Esta fase de preparación se hace a través de conversaciones individuales con las partes involucradas, recogiendo información del proceso terapéutico de las diferentes instancias del programa.

En el transcurso del proceso terapéutico, cada persona en tratamiento tendrá la posibilidad de realizar uno o más encuentros especiales con distintas personas.

Objetivos

Brindar un espacio que permita verbalizar y exponer situaciones vividas por la persona en tratamiento con familiares o personas significativas, y conversar acerca de las vivencias y sentimientos asociados a dichas situaciones.encuentros especiales con distintas personas. Objetivos Favorecer la superación y búsqueda de alternativas de

Favorecer la superación y búsqueda de alternativas de solución para aquello que pudiera interferir en la relación entre las personas involucradas.las vivencias y sentimientos asociados a dichas situaciones. Buscar el beneficio mutuo para los participantes. Dar

Buscar el beneficio mutuo para los participantes.interferir en la relación entre las personas involucradas. Dar la oportunidad tanto a familiares como personas

Dar la oportunidad tanto a familiares como personas en tratamiento para reforzar lazos familiares.pudiera interferir en la relación entre las personas involucradas. Buscar el beneficio mutuo para los participantes.

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