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Universidad Autónoma de Madrid Facultad de Filosofía y Letras – Estudios de Asia y África Tendencias Socio-Culturales de Asia Oriental – 8º Curso – Grupo 810 Prof. Daniel Sastre Alumno: Antonio Luis Mendes Chagas

Tema 1 – Texto 1.C: Nakane, Chie (1970) “The Overall Structure of Society” en Japanese society. Tokyo: Charles E. Tuttle. Pp.90-107

Chie Nakane es Profesora Emérita de Antropología Social de la Universidad de Tokio. Su obra más conocida es el libro "Japanese Society", cuyo capítulo tercero se analizará aquí. En 1970, el año de la publicación de ese libro, Nakane se convirtió en la primera mujer profesora en la Universidad de Tokio. Y en 1995, se convirtió en la primera y única mujer en ser parte de la Academia de Japón. Hasta hoy es internacionalmente considerada una de las mejores antropólogas japonesas. En el capítulo estudiado, la autora presenta, como su título lo dice, la estructura general de la sociedad japonesa. Desde algunas frases seleccionadas se abordarán aspectos considerados importantes para la comprensión del mensaje del libro y también algunas críticas cuando necesario. La primera frase a destacar es que los "valores japoneses se orientan más bien a las metas sociológicas que económicas". Esto significa que, a diferencia de otras sociedades, los aspectos sociales de Japón son más permanentes. Entonces a pesar de los cambios políticos y económicos en el país, los patrones socialmente construidos, desde la familia hasta la nación, incluso a través de las instituciones educativas y de servicio, son mantenidos. Sin embargo, estos vínculos sociales tienen características propias de la sociedad japonesa, que lleva a la siguiente frase: “los japoneses no son tan preocupados por el origen social pero con la afiliación institucional”. Esta declaración justificará el argumento de la autora sobre la importancia que los japoneses dan en relación con el marco en lugar de preocuparse por atributos. El principio vertical será, entonces, lo que va a diferenciar la sociedad japonesa de otras cuyos principios están dirigidos a tratar con las relaciones horizontales entre los individuos. “Un principio de organización en términos de las relaciones padre-hijo constituye el esquema básico de organización japonesa”. Es posible notar en este pasaje, de que las relaciones jerárquicas son la norma en todos los círculos sociales en Japón. Por lo tanto, no hay sólo respeto por la antigüedad de su padre, pero en todas partes que se encuentran cualquier individuo en particular. Varias veces se cita la expresión oyabun-kobun, como un tipo de relación que es la orientación estructural de la burocracia moderna en el país. Curiosamente, estos aspectos de la relación vertical están presentes incluso en el modo de comunicación, desde que la lengua japonesa tiene un estándar para tratar con personas de manera diferente, dependiendo del nivel asignado socialmente.

Volviendo a tratar del nivel institucional, es necesario mencionar que el modelo de organización social japonés, además de ser jerárquico, también tiende a ser autosuficiente, y en última instancia conduce a excluir a los que no están identificados como pertenecientes a un grupo particular. Dentro de las empresas existe una estructura que hace que sea posible encontrar internamente casi todos los materiales

necesarios para trabajar, algo muy similar a lo que antes se conocía como zaibatsu. Según Nakane, “aunque el zaibatsu se disolvió bajo la política de ocupación estadounidense, el principio de su organización sobrevivió bajo la superficie”.

Lo que no puede ser producido internamente, es proporcionado por las empresas conocidas como “empresas-hijas”. Es común que una empresa de alto nivel establezca relaciones de paternidad con varias otras, esta red se le llaman keiretsu en japonés. “Lo ampliamente observado en la ética japonesa es que, una vez establecida firmemente, una relación debe mantenerse incluso a pesar de las pérdidas económicas”. En un entorno competitivo, como en Japón, la construcción de nuevas relaciones es algo que se considera muy arriesgado e imprudente. Por lo tanto, el mantenimiento de relaciones a largo plazo es la norma aunque hay contratiempos.

Indicando los factores que llevan a los japoneses a ser muy competitivos, la autora llega a la final del capítulo con la siguiente conclusión: “toda la sociedad es una especie de suma de numerosos grupos competidores independientes que de ellos mismos no pueden hacer vínculos entre sí: carecen de un marco sociológico sobre en el que puedan construir una sociedad completa e integrada”. Esto puede ayudar a explicar por qué, más de 40 años después, el país continúa experimentando largos períodos de estancamiento económico. El texto de Nakane es muy rico y bien escrito de modo que incluso para los principiantes en los estudios acerca de la sociedad japonesa, los argumentos son bastante claros. Aunque hay algunas críticas a su trabajo, ella fue capaz de presentar sus ideas de forma coherente y precisa, razón por la cual es ampliamente reconocida dentro de una sociedad tan singular. Lo que se toma del capítulo en análisis son más preguntas que críticas, ya que para estas últimas sería necesario completar la lectura del libro. Por lo tanto, la primera pregunta que viene a la mente es ¿por qué los japoneses mantienen este patrón social, aunque el contacto con Occidente? Como se mencionó anteriormente, los problemas económicos que enfrenta el país deberían llevar a una reflexión sobre los modos de producción y de gestión. Como describe Nakane lo que vemos a menudo son industrias del mismo sector que fabrican los mismos productos en lugar de actuar de forma complementaria. Para muchos, esto modelo de un trabajo por toda la vida puede parecer maravilloso, pero también debería ser cuestionado, porque a pesar de las políticas de jubilación anticipada, lo que vemos es una falta de preocupación con resultados que sea mayor que con el sistema burocrático. La falta de unidad entre los trabajadores de la misma clase de diferentes empresas también no debería ser visto como algo malo? Sin duda, es aconsejable relativizar ciertos aspectos de la sociedad japonesa, como la exclusión de las mujeres que se casan de sus lazos familiares de nacimiento para la entrada en la familia de su marido. Sin embargo, otros factores deben ser pensados para que el desarrollo económico y social del país no se vea comprometido.