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La Liturgia

La palabra "Liturgia" significa originariamente "obra o quehacer público", "servicio de parte de y en favor del pueblo". En la tradición cristiana quiere significar que el

Pueblo de Dios toma parte en "la obra de Dios" (cf. Jn 17,4). Por la liturgia, Cristo,

nuestro Redentor y Sumo Sacerdote, continúa en su Iglesia, con ella y por ella, la obra de nuestra redención. En el Nuevo Testamento La palabra "Liturgia" es empleada para designar no solamente la celebración del culto divino (cf Hch 13,2; Lc 1,23), sino también el anuncio del Evangelio (cf. Rm 15,16; Flp 2,14-17. 30) y la caridad en acto (cf Rm

15,27; 2 Co 9,12; Flp 2,25) en el Nuevo Testamento .

Asimismo es el Símbolo de la fe, la Iglesia confiesa el misterio de la Santísima Trinidad y su "designio benevolente" (Ef 1,9) sobre toda la

creación: El Padre realiza el "misterio de su voluntad" dando a su Hijo

Amado y al Espíritu Santo para la salvación del mundo y para la gloria de su Nombre

de su voluntad" dando a su Hijo Amado y al Espíritu Santo para la salvación del

La Liturgia, obra de Cristo, es también una acción de su Iglesia. Realiza y manifiesta la Iglesia como signo visible de la comunión entre Dios y de los hombres por Cristo.

Introduce a los fieles en la Vida nueva de la comunidad.

Implica una

participación todos (SC 11).

"consciente,

activa

y

fructífera"

de

Cabe recalcar ademas que "La sagrada liturgia no agota toda la acción de la Iglesia" (SC 9): debe ser precedida por la evangelización, la fe y la conversión; sólo así puede dar sus frutos en la vida

de los fieles: la Vida nueva según el Espíritu, el compromiso en la

misión de la Iglesia y el servicio de su unidad.

LA CELEBRACIÓN SACRAMENTAL DEL

MISTERIO PASCUAL

La Liturgia es la obra de Cristo total, Cabeza y Cuerpo. Nuestro Sumo Sacerdote

la celebra sin cesar en la Liturgia celestial, con la santa Madre de Dios, los

Apóstoles, todos los santos y la muchedumbre de seres humanos que han entrado ya en el Reino La celebración litúrgica comprende signos y símbolos que se refieren a la creación

(luz, agua, fuego), a la vida humana (lavar, ungir, partir el pan) y a la historia de

la

salvación (los ritos de la Pascua). Insertos en el mundo de la fe y asumidos por la fuerza del Espíritu Santo, estos elementos cósmicos, estos ritos humanos, estos gestos del recuerdo de Dios se hacen portadores de la acción salvífica y santificadora de Cristo.

Así, en la celebración de los sacramentos, toda la asamblea es "liturgo« -cada cual según su función - pero en "la unidad del Espíritu" que actúa en todos.

"En las celebraciones litúrgicas, cada cual, ministro o fiel, al

desempeñar su oficio, hará todo y sólo aquello que le corresponde

según la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas" (SC 28)

«Desde la primera comunidad de Jerusalén hasta la Parusía, las Iglesias de Dios, fieles a la fe apostólica, celebran en todo lugar el mismo Misterio pascual. El

Misterio celebrado en la liturgia es uno, pero las formas de

su celebración son diversas.»

Cuadro Comparativo

Los Sacramentos de la iniciación cristiana

El Bautismo, que es el inicio de la nueva vida en Cristo;

La Confirmación, que da

fortaleza y plenitud a esa vida;

y la Eucaristía, que nos

alimenta con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para unirnos a Él y transformarnos hasta

identificarnos con Él.

Los Sacramentos de Curación

La Penitencia es el sacramento para la conversión de los bautizados Puesto que la vida nueva de la gracia, recibida en el Bautismo, no suprimió la debilidad de la naturaleza humana ni la

inclinación al pecado (esto es,

la concupiscencia), Cristo instituyó este sacramento para

la conversión de los bautizados.

La Unción de los Enfermos, es el sacramento por la cual la Iglesia acude en ayuda de sus hijos, que empiezan a estar en peligro de

muerte por enfermedad grave o

vejez. Proporciona al cristiano gracia para vencer las dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o vejez, El consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos así como el perdón de los pecados, si no puede

confesarse y contando con que

se arrepiente de sus culpas al menos con dolor de atrición.

Los Sacramentos al Servicio de la comunidad

El sacramento del Orden, es aquel mediante el cual, la misión confiada por Cristo a

sus Apóstoles, sigue siendo

ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Los que han recibido el sacramento del Orden son ministros de Cristo, instrumentos de los que se

sirve para continuar en el

mundo su obra de salvación. El Matrimonio, es la unión de un solo hombre con una sola Mujer en el cual el vínculo conyugal no puede desatarse jamás: "Lo que Dios unió no lo separe el hombre", dice el Evangelio (Mateo 19,6; 5,32; Lucas 16,18) y es algo sagrado por su misma naturaleza, los esposos son colaboradores de Dios participando del poder divino de dar la vida.

Mapa Conceptual

Las Exequias Cristianas El sentido cristiano de la muerte es revelado a la luz del
Las Exequias
Cristianas
El sentido cristiano de la muerte
es revelado a la luz del Misterio
pascual de la
muerte y de la resurrección de
Todos los sacramentos, principalmente
los de la iniciación cristiana, tienen como
fin último la Pascua definitiva del
Cristo, en quien radica nuestra
única esperanza. El
cristiano que muere en Cristo Jesús
cristiano, es decir, la que a través de la
muerte
"sale de este cuerpo para vivir con
el Señor"
hace entrar al creyente en la vida del
Reino.
La Iglesia que, como Madre, ha
llevado sacramentalmente en
su seno al cristiano
durante su peregrinación
terrena, lo acompaña al
término de su caminar para
entregarlo "en las manos del
Padre"
Los diferentes ritos de las exequias
expresan el carácter pascual de la
muerte
cristiana y responden a las
situaciones y a las tradiciones de
cada región, aun en lo
referente al color litúrgico
Las exequias cristianas son una
celebración litúrgica de la Iglesia. El
ministerio de
la Iglesia pretende expresar también
aquí la comunión eficaz con el
difunto, hacer
participar en esa comunión a la
asamblea reunida para las exequias
y anunciarle la
vida eterna.
El adiós ("a Dios") al difunto es
"su recomendación a Dios" por
la Iglesia. Es el
"último adiós por el que la
comunidad cristiana despide a
uno de sus miembros
antes que su cuerpo sea
llevado a su sepulcro"