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TONY GARNIER 1869 - 1948

Alumno de Paul Blondel, enamorado de las formas antiguas cuya influencia es perceptible en toda su obra, Garnier, Premio de Roma de 1899, dedicó parte de su estancia en la Villa Medicis a la elaboración de un proyecto revolucionario de la ciudad moderna. El plano quedó acabado en 1901 y el conjunto de las ilustraciones en 1904, fecha en que expusieron en la Academia. Desde entonces, el proyecto de Garnier ejerció una influencia considerable. Sin embargo, Une cité industrielle no se editó hasta 1917; la obra comprende una introducción teórica y una serie de láminas. Es con anterioridad a la Carta de Atenas, el primer manifiesto del urbanismo progresista. Une cité industrielle tiene como principios capitales el análisis y la separación de funciones urbanas, la exaltación de los espacios verdes que desempeñan el papel de elementos aislantes y la utilización sistemática de los materiales nuevos, en particular, del hormigón armado. Los diferentes tipos de edificios están standarizados : casa con atrio, pabellones escolares al mismo nivel, fabrica; algunas soluciones morfológicas son muy avanzadas para su época (especialmente los halls con setas de cemento). En 1905, E. Herriot, alcalde de Lyón, nombro a Tony Garnier arquitecto jefe de la ciudad, que, en la práctica, fue

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para él la ciudad industrial 1 . Entre sus construcciones, destacan el matadero de la Mouche (1909-1913), el estadio olímpico (1913-1916), el hospital de Grange Blanche (1915- 1930) y el famoso barrio de viviendas <<Estados Unidos>>, en el cual, el hábitat colectivo aparece disperso por zonas verdes y los patios interiores quedan totalmente eliminados. Las construcciones de Tony Garnier son, a pesar de su utilización del hormigón, menos audaces que sus dibujos, y el rigor de su estadio o de sus casas con atrio refleja su nostalgia por la antigüedad. Ha sido esencialmente la obra escrita y gráfica de Tony Garnier la que ha hecho que haya desempeñado u papel fundamental en la génesis de la arquitectura moderna y del urbanismo.

LA CIUDAD INDUSTRIAL 3

Disposición .

Los estudios de la arquitectura que presentamos aquí, a través de una larga serie de láminas, se refieren a la implantación de una ciudad nueva, la Ciudad Industrial, ya que la mayoría de las nuevas ciudades que se funden de ahora en adelante deberán su creación a razones industriales; nos hemos fijado, pues en el caso mas general. Por otra parte, en una ciudad de esta clase, puede examinarse y ponerse en practica cualquier fórmula arquitectónica. Cuando dábamos a nuestra ciudad una importancia regular (le asignábamos

1. Cf. Les grands travaur de la villa de Lyon, Massin, Paris, 1919

2. Todos los títulos y subtítulos de este testo son los propios Tony Garnier.

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Una población de unos 35.000 habitantes), perseguíamos siempre el mismo fin: mantenernos dentro de una serie de investigaciones de orden general, lo cual no habríamos conseguido con el estudio de un pueblo o de una ciudad muy grandes. Con esta misma idea, hemos admitido que el terreno en el que se iba a extender el conjunto de las construcciones, comprendiese a la vez zonas montañosas y una llanura atravesada por un rio. Nuestra ciudad es una fantasía sin realidad: digamos, sin embargo, que las ciudades de Rive-de-Gier, Saint-Étienne, Saint-Chamond, Chasse y Givors tienen necesidades análogas a las de la ciudad imaginada por nosotros. Situamos el lugar del estudio en la región del sudeste de Francia y los materiales usados en ella serán los que empleemos nosotros en la construcción. La razón que determina el establecimiento de la ciudad puede ser la presencia en lugares próximos de materias primas, o bien la experiencia de una fuerza natural susceptible de ser utilizada para el trabajo, o, incluso la comodidad de los medios de transporte. Aquí, la fuerza del torrente es el punto de partida; hay también minas en la región, pero podemos imaginar que están más lejos. El lecho del torrente está represado; una fábrica hidroeléctricas distribuye fuerza, luz y calefacción por las fábricas y por toda la ciudad. La fábrica principal está situada en la llanura, en la confluencia del torrente y del río. Un ferrocarril del tráfico intenso pasa entre la fábrica y la ciudad, que está emplazada en alto, sobre una meseta. Más arriba todavía se encuentra espaciados establecimientos sanitarios; se hallan, como la propia ciudad, al abrigo de los vientos fríos, expuestos al mediodía, con terrazas al lado del rio. Cada uno de estos elementos (fábrica, ciudad y establecimientos para enfermos) está aislado de manera que se pueda disponer de superficie

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libre en caso de necesidad; lo cual nos ha permitido proseguir nuestro estudio a nivel general. Al buscar una serie de disposiciones que satisfagan de la mejor manera las necesidades materiales y morales del individuo, nos hemos visto obligados a crear unos reglamentos que se refieren a esas disposiciones (reglamentos de policía urbana, sanitarios, etc.) y a suponer como ya realizados ciertos progresos de orden social de donde resulta que esos reglamentos tienen un alcance normal* muy distinto del que toleran nuestras actuales leyes. Hemos admitido, por tanto, que la sociedad puede disponer libremente del suelo de ahora en adelante, y que corresponde a ella ocuparse de la provisión de agua, pan, carne, leche y medicinas, a causa de los múltiples cuidados que exigen estos productos.

Viviendas

Muchas ciudades han puesto ya en vigor ciertos reglamentos de higiene que varían según las condiciones geográficas o climatológicas. Hemos supuesto que, en nuestra ciudad, la orientación y el régimen de los vientos habían llevado a fijar unas normas que pueden resumirse así:

1.º Los dormitorios deben tener por lo menos una ventana orientada al sur, lo suficientemente grande para que le dé luz a toda la habitación y para que deje entrar ampliamente los rayos del sol; 2.º Los patios y patizuelos, es decir, los espacios cerrados con muros, que sirven para iluminar o para ventilar, están prohibidos. Cualquier espacio, por pequeño que sea, debe estar iluminado y ventilados desde el exterior; 3.º En el interior de las habitaciones, las paredes, los suelos, etc., son de materia lisa, con los ángulos redondeados.

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Estas reglas que se imponen a la vivienda, inspiran en gran medida las disposiciones que se toman con respecto a los edificios públicos. El terreno a construir en los barrios de viviendas se divide en primer lugar en islotes de 150 metros en el sentido de este- oeste y de 30 metros de sentido norte-sur; los mismos islotes se dividen en parcelas de 15 x 15 metros, que tienen siempre un lado a la calle. Semejante división permite utilizar el terreno de la mejor manera y cumplir los reglamentos que acabamos de enunciar. Cualquier vivienda u otra construcción puede comprender una o varias parcelas; pero la superficie construida deberá ser siempre inferior a la mitad de la superficie total; el resto de la parcela será un jardín público que podrán utilizar los peatones ; queremos decir que cada construcción debe dejar un paso libre en la parte no construida de su parcela, paso que irá de la calle a la construcción situada en la parte de atrás. Esta disposición permite cruzar la ciudad en cualquier sentido, sin necesidad de pasar por calles que alargan el recorrido. El suelo de la ciudad tomado en su conjunto, es como un gran parque, sin ninguna cerca que limite los terrenos. El espacio entre dos viviendas en el sentido norte-sur es, por lo menos igual a la altura de la construcción situada al sur. Como consecuencia de estas reglas que no permiten usar más que la mitad del terreno y que prohíben cualquier vallado, como consecuencia, también, de que el suelo está nivelado solo para que corran las aguas, no hay que temer la monotonía de nuestros alineamientos actuales. La ciudad comprende una red de las calles paralelas y perpendiculares. La calle más importante parte de la estación del ferrocarril, y va de este a oeste. Las calles norte sur tienen 20 metros de anchura y árboles a ambos lados; las calles oeste-este tienen 13 ó 19 metros de anchura; las de 19 metros tienen árboles sólo en su lado sur, las de 13 carecen de ellos.

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Administración ------ Establecimientos públicos

En el centro de la ciudad hay un vasto espacio destinado a los establecimientos públicos, que forman tres grupos:

I. Servicios administrativos y salas de asambleas.

II. Colecciones.

III. Establecimientos deportivos y espectáculos .

Los grupos II y III están en un parque que limita al norte con la calle principal y el grupo I, y al sur con una terraza ajardinada que permite la contemplación de la llanura, del rio y de las montañas de la otra orilla.

Grupo I: Las salas de asambleas comprenden:

1.º Una sala muy abierta, a la que el público puede acceder en cualquier momento con un aforo para 3.000 personas; sirve para fijar carteles, y, con fonógrafos provistos de altavoces, permite escuchar las sesiones del parlamento, o las representaciones musicales en el momento mismo en que se celebran; sirve también para las grandes reuniones. 2.º Una segunda sala para 1.000 auditores, con gradas, y otras dos salas, también con gradas, con 500 plazas cada una; estas tres salas se destinan a conferencias, proyecciones, etc. 3.º Una gran cantidad de pequeñas salas de reunión (cada una con su oficina y su guardarropa) para los sindicatos, las sociedades y diversas agrupaciones. Se accede a esas salas a través de un gran pórtico que forma un paseo cubierto situado en el centro de la ciudad, por el cual puede circular una gran multitud al abrigo de la intemperie. Al sur de este pórtico, una torre con relojes, visible desde toda la calle principal, indica desde lejos el punto central de la ciudad. Los servicios administrativos comprenden:

1.º Un edificio que alberga a la vez los servicios del consejo de la ciudad, los servicios de actos públicos (nacimientos,

uniones, defunciones) y los del tribunal de arbitraje; cada uno de esos servicios cuenta con salas públicas, salas de comisiones, oficinas y dependencias; 2.º Otro edificio destinado a todas las oficinas en las que cada órgano de la ciudad tiene por lo menos un empleado en contacto con la administración;

3.º

Un edificio para los laboratorios de análisis;

4.º Un último edificio, en fin, para él los archivos administrativos acerca de los servicios de extinción de incendios. Esta también el servicio de organización del trabajo, que comprende unas oficinas para la inscripción de ofertas y demandas de empleo, así como las oficinas de información, el conjunto de oficinas para los sindicatos y las asociaciones, y, por último, hoteles y restaurantes para acoger a las personas que esperan conseguir un puesto de trabajo. Luego, están los servicios de consulta, que comprenden un edificio para las consultas médicas, otro de farmacia para el despacho de medicamentos, y un servicio de hidroterapia médica. Más al sur en la calle principal, se encuentran el servicio de correspondencia: correos, telégrafos y teléfonos.

Grupo II: Este grupo comprende las colecciones. 1.º Colecciones históricas y documentos interesantes para la ciudad desde el punto de vista arqueológico industrial o comercial. En el parque, en torno a las a las que albergan estos servicios, están dispuestos los monumentos hechos con materiales de larga duración. 2.º Colecciones botánicas situadas en el jardín y en un gran invernadero. 3.º Una biblioteca compuesta de una gran sala de lectura, con una sección para la consulta de libros otra para la consulta de publicaciones periódicas y de estampas, con una gran sala

de mapas en cuyo centro hay un mapamundi con una escalera que facilita la consulta. A la entrada de este servicio, las dependencias indispensables para los catálogos, la encuadernación, la clasificación, la imprenta, las oficinas de préstamos de libros para el exterior, etc. A su alrededor, los almacenes. 4.º Una gran sala aislada destinada a las exposiciones temporales; en ella se pueden presentar, si así se desea, varias exposiciones simultáneas o una sola de mayor importancia.

Grupo III: En lo que se refiere a deportes y espectáculos, este grupo comprende:

1.º Una sala espectáculos y de audiciones (1.900 plazas) con todas las dependencias necesarias: escenario móvil que permite acortar los entreactos y la supresión del foso escénico; dependencias para los actores, la orquesta y los decorados; vestuarios y cuartos de aseo, salón de descanso y buffet para el público. 2.º Un graderío semicircular análogo a los teatros antiguos, para las representaciones al aire libre; el escenario solamente un fondo de verdor. 3.º Gimnasios.

Un gran establecimiento de baños, con piscinas de agua

caliente y fría, con muchas casetas de baño y bañeras, salas de duchas, masaje y de descanso, un restaurante, una sala de esgrima y pistas de entrenamiento. 5.º Terrenos para deportes (tenis, fútbol, etc.) y pistas de entrenamiento para carrera ciclistas o pedestres, salto, lanzamiento de disco, etc. Unas tribunas cubiertas y algunos graderíos de césped abrigados por árboles, bordean la mitad de estos terrenos. Los grupos II y III forman, como se ha dicho anteriormente,

4.º

una especie de jardines con paseos con bancos para descansar,

Fuentes etc. Todos los establecimientos públicos se han construido casi 40 pero con cemento armado y cristal.

Escuelas

En algunos puntos de la ciudad, convenientemente elegidos y repartidos por distintos barrios, están las escuelas primarias para los niños menores de catorce años, aproximadamente; son escuelas mixtas, es decir, que a las mismas clases asiste niños y niñas; la separación de los niños depende de su edad y de su grado de instrucción. Una calle especial y ajardinada separa las calles de los pequeños de la de los mayores y sirve de lugar de esparcimiento antes de empezar las clases. Hay también, por supuesto, patios cubiertos y descubiertos destinados a los recreos. Estas escuelas tienen además de aulas, una sala de proyecciones. Cerca, están las viviendas de los directores y de los vigilantes. En el extremo nordeste de la ciudad, se hallan las escuelas secundarias; la enseñanza que se profesa en ellas responde a las necesidades de la ciudad industrial: una enseñanza especial para una reducida cantidad de alumnos destinadas a la administración y algo comercio, una enseñanza profesional artística y para la mayoría, una enseñanza profesional industrial. A estas escuelas secundarias asisten los jóvenes de catorce a veinte años. Aquellos a los que se reconoce capacidad para una educación superior, se les encausa hacia una escuela especial o hacia la universidad. La escuela por profesional artística está lo bastante desarrollada como para formar obreros especializados que nutrirán la industria artística de la arquitectura, la pintura, la escultura y todas esas aplicaciones como pueden ser la

industria del mueble de la pañería, la lencería, el bordado, el cuero, el cobre, el estaño, o el hierro, el cristal, la alfarería, los esmaltes, imprenta, la litografía, los rótulos, los carteles, etc. La escuela profesional industrial se ocupa sobre todo de las dos principales industrias de la región; la industria metalúrgica y las de la fabricación de la seda por consiguiente, hay una división especial dedicada a cada una de estas industrias; dicha división sigue en todas sus fases, la marcha del trabajo.

Establecimientos sanitarios

Los establecimientos sanitarios (715 camas), situados en la montaña, al norte del centro de la ciudad, está protegida y dos de los vientos fríos por la montaña; unas cortinas de verdor los enmarcan por el este y por el oeste. Comprenden cuatro partes principales:

1.º

El hospital.

2.º

La sección de helioterapia.

3.º

La sección de enfermedades contagiosas.

4.º

La sección de inválidos.

El conjunto y los detalles se tratan de acuerdo con el grado actual de adelanto de la ciencia médica. La disposición de cada uno de los elementos está pensada con visitas a posible ampliación.

Estación

El barrio de la estación se reserva principalmente para las 266 viviendas comunitarias: hoteles, grandes almacenes,

etc., de manera que el resto de la ciudad se vea liberado de construcciones altas. En la plaza situada frente a la estación se celebran los mercados al aire libre. La estación, de mediana importancia, esta situada las orillas de la torrente, en el cruce de la gran avenida procedente de la ciudad con las vías que conducen a la ciudad antigua; la fábrica más importante se halla muy cerca. La estación cuenta con servicios públicos a nivel de la calle; las vías están en el subsuelo y disponen de andenes y salas de espera a su nivel. Existe un actor torre de relojes visibles desde toda la ciudad. La estación de mercancías está más al este; la de la fábrica, más al oeste. El ferrocarril para las comunicaciones importantes se supone situado completamente a la derecha, de manera que permita el paso de trenes a gran velocidad.

Servicios públicos

Algunos establecimientos dependen de la administración y están sometidos a disposiciones especiales. Son los mataderos, los servicios de fabricación de harinas y de pan, el suministro de agua y los almacenes de productos farmacéuticos y lácteos. La Administración se ocupa de la evacuación de las aguas y de los residuos, del aprovechamiento de las basuras; cuida igualmente el de la regulación de los pantanos y del suministro de fuerza motriz, de luz y de calefacción a las fábricas y a los particulares; con este fin, se precisa, pues, una instalación general, puesto que cada local ha de estar ventilado, calentado e iluminado eléctricamente, y ha de disponer de agua caliente y fría, de un sistema de limpieza vacío, etc.

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Fábrica

La fábrica más importante es la metalúrgica unas minas situadas en las cercanías, producen las materias primas; la fuerza la suministra el torrente. La fábrica produce, sobre todo, tubos de hierro, redondos

o perfilados, chapas, ruedas, herramientas y máquinas

agrícolas; realiza el montaje de armazones metálicos, fábrica materiales para los ferrocarriles y para la navegación, automóviles y vehículos de aviación. Por consiguiente, consta de altos hornos, de fundiciones

de acero, de talleres para las grandes prensas y los grandes

martillos, de talleres de montaje y de ajuste, de una rebalsa

para la botadura de los barcos y para su reparación; de una estación especial que empalma como la vía principal, de un puerto fluvial, de fábricas de carrocería, de productos

refractarios, etc.; de pistas de prueba para distintos vehículos, de numerosos laboratorios, de viviendas para los ingenieros. Hay, naturalmente, dependencias dispuestas por todas partes: aseos, vestuarios, refectorios, puestos médicos

de socorro, etc.

Unas grandes avenidas con árboles, a modo de alamedas, comunican las diferentes zonas de la fábrica. Cada zona está dispuesta de tal manera que pueda ampliarse independientemente sin perjuicio para las demás divisiones. En los alrededores de la aglomeración principal, hay otras aglomeraciones, tales como granjas de explotación

agrícola, criaderos de gusanos de seda, fábrica de tejidos, etc.

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Construcción

Los materiales empleados son el hormigón de gravilla para los cimientos y los muros, y el cemento armado para los suelos y las cubiertas. Todos los edificios importantes están construido casi exclusiva únicamente con cemento armado. Estos dos materiales emplean frescos, en moldes preparados al efecto. Cuanto más sencillo sean encofrados, más fácil será la construcción, y, por consiguiente, menos costosa. Esta sencillez de medios conducen lógicamente a una gran sencillez de expresión en la estructura. Señalemos, por otra parte, que si bien nuestra estructura es sencilla, sin adornos, desnuda por todas partes, podemos inmediatamente disponer de las artes decorativas en todas sus formas, y que cada objeto artístico conservará su expresión tanto más limpia y pura cuanto más totalmente independiente sea de la construcción. ¿Quién negará que el empleo de tales materiales permite, más que nunca tener grandes planos horizontales y verticales, propis para dar a los edificios ese aire de tranquilidad y de equilibrio que los armoniza con las líneas de la naturaleza? Otros sistemas de construcción, otros materiales llevarán, sin duda, formas cuya búsqueda será también interesante. He aquí resumido programa de establecimientos de una ciudad en la que cada cual es consciente de que el trabajo es la ley humana y de que en el culto a la belleza y a la bondad hay ideal suficiente para hacer espléndida la vida.

Une cité industriallle. Etude pour la construcción des villes, Vicent, París, 1917. Texto íntegro de la introducción a las ilustraciones (planos y perspectivas)

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WALTER GROPIUS

1883-1969

Gropius ha ejercido sobre la arquitectura y el urbanismo contemporáneos una influencia comparable a la de Le Corbusier. Allá por los años 1920 a 1930, sus concepciones tuvieron puntos de contacto. Pero mientras Le Corbusier actuó siempre como el <<francotirador>>, difundiendo sus

teorías en forma de manifiestos, de exposiciones, de revistas

y libros. Gropius ha sido esencialmente un profesor 1 , cuyas enseñanzas en la celebre escuela de la Bauhaus y, después, en la Facultad de Arquitectura en Harvard, han marcado a dos generaciones .

Fue alumno de P. Benhrens, el arquitecto alemán que , por primera vez, intentó realizar una síntesis de la arquitectura

y de la industria. Con Mies Van der Rohe, Le Courbusier,

Oud y Mendensohn, pero mas precozmente, Gropius fue uno de los creadores de la arquitectura racionalista. Construyo el primer símbolo de esta en 1911: la fabrica

Fagus en Alfed-an-der-Leine, con esqueleto de acero, fachadas de cristal y formas geométricas completamente desnudas.

1. Gropius ecribio relativamente poco. Se pueden consultar Idea und aufbau des staatlichan bauhuasese, Weimar 6 munich 1923;the new arquitectura and the bauhaus, faber & faber. Londres, 1934; Bulding our communities. Thcobald Chicago.

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En 1919, Gropius creo en Weimar la Bauhaus, donde pretendió realizar, la síntesis de las artes y la industria <<para promover el nuevo edificio del futuro>>. Contrato como profesores a Klee, Kandinsky, Mohol Nagy y Schlemme. En materia de urbanismo, los temas fundamentales de la Bauhaus giraron en torno a los conceptos de estandarización, prefabricación y creación de espacio moderno. Gropius tuvo ocasión de ponerlos en practica en dos ciudades obreras: la ciudad de Dammerstock de Karlsruhe (1927-1928) y el Siemenstandt de Berlín (1928) que , a partir de aquel momento, servirían de modelo al urbanismo progresista. En 1928, Gropius entrego la dirección de la Bauhaus a Mies. Quería tener mas libertad para llevar adelante sus trabajos personales, en particular el estudio de la vivienda en serie que, desde entonces, no dejo de preocuparle 2 . En 1934, huyo del nazismo y se refugio en gran Bretaña, donde consagro sobre todo a la creación de prototipos de arquitectura escolar. En 1937, se traslado a Estados Unidos, donde fue nombrado director de la Facultad de Arquitectura de Harvard. Después de la Segunda Guerra Mundial, fundó una agencia, The Architect´s Collaborative, que ejerció gran influencia. Gracias , sobre todo, al influjo de Gropius <<el estilo internacional>> ha conquistado la arquitectura americana a raíz de la Segunda Guerra Mundial.

2. Especialmente en los estados unidos, donde se ocupara del problemas de la casa prefabricada.

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EL PAPEL DE LA INDUSTRIA

I. DECLARACION DE PRINCIPIOS

Organización, esencia, función, uniformización.

Hoy en día surge simultáneamente en todos los países civilizados un nuevo y verdadero espíritu constructor. La construcción de revela como el alfa y la omega de una voluntad de organización cuyas raíces se encuentran en toda sociedad*. Este espíritu nuevo* y los nuevos medios técnicos que pone en practica, tienen como consecuencia, a su vez, una forma de construcción completamente nueva, que no es artificial, sino que deriva de la esencia misma del edificio y de la función que debe uno cumplir*. El nuevo espíritu de organización , que poco a poco se pone en evidencia, nos remite al fundamento de las cosas; para concebir cualquier cosa ---un mueble, una casa--- de manera que pueda funcionar correctamente, es preciso primero buscar su esencia. La búsqueda de la esencia de una construcción se sitúa en la frontera común a la mecánica, a la estática, a la óptica, a la acústica y las leyes de la proporción. La proporción pertenece al reino del espíritu --los materiales y la construcción son sus subordinados*. Entre una pluralidad de soluciones económicamente idénticas —en la practica, siempre se dan varias— el artista, dentro de las fronteras que le asigna su tiempo, elige de acuerdo con su gusto personal. Por esto en la obra se distingue <<la letra>> de su autor. Pero es equivocado querer a toda costa una expresión individual. Y la voluntad, que caracteriza nuestra época de constituir una imagen

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única del mundo, elimina esa nostalgia, libera los calores espirituales de sus limites individuales y afirma su alcance objetivo *. La arquitectura es siempre nacional, siempre individual , pero de los tres círculos concéntricos — individuo, pueblo, humanidad— el último engloba muy ampliamente a los otros dos. De ahí, nuestro titulo:

Internationale Architecktur*. Una verdadera adecuación al espíritu de nuestro tiempo, al espacio y a los nuevos materiales, a los recursos actuales de la industria y de la economía, determina infaliblemente el aspecto de todos los conjuntos de construcción moderna: exactitud y rigor de la forma, sencillez dentro de la diversidad; estructuración de las unidades constructivas de acuerdo con las respectivas funciones de los edificios, de las calles, de los medios de transporte; limitación a unas formas tipo, de base, que están clasificadas y repetidas [1].

II. STANDARDS E INDUSTRIALIZACIÓN

Anonimato del standard

La standarización no constituye un freno al desarrollo de la civilización; es, por el contrario, una de sus condiciones inmediatas. Se puede definir un standard como el ejemplar único y simplificado de cualquier objeto de uso, obtenido por medio de la síntesis de las mejores formas anteriores; previa a esta síntesis habrá sido la eliminación de toda la aportación personal de los diseñadores y de todos los caracteres no esenciales*.

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Las grandes épocas de la historia permiten verificar de la existencia de standards ---dicho de otro modo, el uso consiente de formas-tipo--- constituye el criterio de toda sociedad civilizada y bien ordenada; pues es un tópico que la repetición de los mismos medios con vistas a los mismos fines ejerce sobre el espíritu humano una influencia estabilizadora y civilizadora.

Ciudad-standard

La casa de vivienda, considerada como célula de base de una unidad superior, que es la calle, representa un órgano de grupo tipo. La uniformidad de las células entre sí exige una elaboración formal *. En la medida en que constituye un modelo más acabado que cualquiera de los prototipos de los que deriva, un standard admitido es siempre el denominador formal común de todo un período. La unificación de los compontes arquitectónicos debería contribuir a dar a nuestras ciudades esa homogeneidad saludable que es el signo propio de una cultura urbana superior. Una prudente limitación a algunos tipos standard de edificios aumenta su calidad y disminuye su precio de costo, de donde se produce una elevación de nivel social de la población en su conjunto *. La repetición de elementos standarizados y la utilización de materiales idénticos en los diferentes edificios se traducirá, en nuestras ciudades, en una unidad y en una sobriedad comparables a las que la uniformidad del vestido ha traducido en la vida social *.

Ciudad –industrializada

De la misma manera que hemos elaborado materiales artificiales, superiores por su eficacia y uniformidad a los

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materiales naturales, los métodos modernos de construcción tienen siempre, y cada vez más, a hacer de ésta un proceso industrial. Nos acercamos al momento en que será posible racionalizar completamente los edificios y fabricarlos en serie; su estructura se habrá reducido previamente a un escaso número de elementos. Estos, como partes de un meccano, se ensamblarán en seco*, y se convertirán en uno de los principales productos de la industria *. El ensamblado en seco es el más beneficioso *, ya que la

albañilería es la causa directa de la mayoría de los fallos de los antiguos métodos de construcción *. En lugar de anclar profundamente en el suelo unos pesados edificios, con sus cimientos macizos, la nueva arquitectura los posa ligeramente * sobre la superficie de la tierra *.

En 1928, una vez garantizado el futuro de la Bauhaus* me

dediqué de nuevo a la práctica *. La cuestión que más me preocupaba se refería la vivienda mínima para las clases económicamente desamparadas: era preciso determinar la estructura necesaria de esa vivienda, concebida como una unidad económica completa *. Más allá de estos problemas

surgía el de la forma que se había de dar a toda la ciudad, entendida como un organismo planificado.

Mi idea del arquitecto como coordinador ---cuyo papel

consiste en reducir a un común denominador los problemas plásticos, técnicos, sociales y económicos que plantea la construcción me llevó inevitablemente del estudio de las funciones de la vivienda a las de las funciones de la calle, y de las funciones de la calle a las de la ciudad *.

Inmueble o chalet [Una de las tareas] de una verdadera escuela moderna de arquitectura consistirá * en el descubrimiento del tipo ideal de construcción *.

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La opción esta dividida en lo que se refiere al tipo de vivienda ideal para la mayoría de la población: casas individuales con jardines; inmuebles de pisos de altura media (de 2 a 5 plantas); o inmuebles de 8 a 10 plantas. Los inmuebles de pisos han sido criticados a partir de los ejemplos habituales de 5 plantas *, pero sus inconvenientes desaparecen cuando son sustituidos por otros de 8 a 12 plantas. Tales viviendas satisfacen todas las exigencias en materia de aire, luz y tranquilidad; las existencias en materia de aire, luz y tranquilidad *; ofrecen además más ventajas de las que carecen las casas individuales. En lugar de las ventanas situadas en la planta baja y que dan a paredes o a patios sin sol, los pisos se abren al cielo o a los espacios verdes que separan los bloques de inmuebles; ésos espacios verdes, sirven, por añadidura, de terrenos de juego para niños *. Y cuando los tejados-terraza de esos altos inmuebles están igualmente ocupados por jardines los últimos temores que produce la expresión <<inmueble de pisos>> desaparecen definitivamente *.

Hacia la verticalidad de los centros urbanos

La forma de hábitat que se llama en Alemania la Flachbau - --casas individuales con jardines particulares--- es decir cualquier cosa menos una panacea: en efecto, si el hecho se generalizase, conduciría a unas desintegración de la ciudad que produciría su absoluta antítesis. Nuestro objetivo debe ser una estructura urbana más de dilatada, pero que, sin embargo, no tienda a la completa dispersión. Deben edificarse simultáneamente construcciones horizontales y verticales ---Flachbau y Houchbau---. Tenemos que limitar las primeras a la zona suburbanas de débil densidad demográfica y las últimas a los centros urbanos muy

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poblados *, donde se presentarán en forma de 8 a 12 plantas que dispondrán de todos los servicios comunes de costumbre. Los inmuebles de altura intermedia no presentan las ventajas de ninguno de los otros dos tipos. Por eso, lo mejor sería desecharlos. Si la ciudad debe reducirse a la menor superficie para conservar unas distancias mínimas entre los diferentes centros de negocios, sólo una solución racional permite asegurar más aire y más luz y, por paradójico que parezca, permite que aumente el espacio vital: esa solución es la multiplicación de los niveles. Supongamos que hemos decidido levantar inmuebles independientes sobre una diagonal norte-sur, cuyo terreno representa aproximadamente 700 pies sobre 300 3 . Si comparamos, desde el punto de vista de la disposición, del espacio y de la luz, el caso de los inmuebles de 2, 3 y 5 plantas con el de los inmuebles de 10 plantas atenemos a los resultados sorprendentes *.

Ventajas de los inmuebles altos

(1) Los inmuebles de 10 plantas representan el 60% de la superficie utilizable, sin dejar de disponer de la misma cantidad de aire y luz. (2) El precio del costo de los inmuebles de 10 plantas acusa un ahorro del 40% en relación con el de los inmuebles de dos plantas*. (3) El ángulo de la iluminación entre los inmuebles desciende de 30º para 5 inmuebles de 10 plantas a 17.5º para los inmuebles de dos plantas. Dicho de otro modo, en el caso de los inmuebles de 10 plantas se obtiene un beneficio considerable en cantidad de luz, de aire y sol gracias a unos intervalos 10 veces mayores entre los inmuebles. Y se

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consigue además un espacio precioso para los parkings, al mismo tiempo que se pueden instalar tiendas a lo largo de las dos fachadas a los inmuebles.

Nueva York

Es, pues, evidente, que la limitación de alturas, impuesta por los reglamentos, constituye una restricción irracional que han inhibido la evolución de las formas arquitectónicas. La reducción del número de viviendas por hectárea es, ciertamente una necesidad, pero no tiene nada que ver con la altura de los edificios*. El hecho de que los barrios de rascacielos de Nueva York y de Chicago sean un laberinto caos no constituye en modo alguno un argumento contra el valor de los inmuebles de oficinas altos. El problema no puede resolverse más que si se controla la densidad de la construcción (de los centros urbanos), si se subordina está a las redes de transporte y se pone freno al escándalo de la especulación del suelo [2] .

III. CIUDAD Y CAMPO

La ciudad y el campo reconciliados

La nostalgia que siente el ciudadano con respecto al campo y el campesino con respecto a la ciudad traduce una inspiración profunda, que no deja de aumentar con el tiempo. Los progresos técnicos trasplantar la civilización urbana al campo y, recíproca mente, vuelven a introducir la naturaleza en el corazón de la ciudad. Desde hace más de una generación, protesta contra la congestión de las

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ciudades y se reclaman ciudades más espaciosas y más verdes. Estos deseos tienen como corolario la descongestión de la red te calles y la puesta en práctica de un sistema de transportes adecuados. La ciudad de mañana llevar a sus fronteras mucho más lejos de lo que hoy están y hará desaparecer a la vez los conglomerados anárquicos, de funciones incoherentes, y el hacinamiento de sus inmuebles que serán sustituidos por unidades mucho más pequeñas. Son estas unidades, más de acuerdo con la escala humana, las que esperamos ver repartidas a gran escala por regiones enteras. Necesidades dispersas y espaciosas ciudades verdes, diseminadas en un campo urbanizado cumplirán una misión histórica, necesaria desde hace mucho tiempo: la reconciliación de la ciudad con el campo. Esas comunidades y esas regiones casi planeadas, aliviarán a la antigua ciudad de sus pasos muertos: los barrios congestionados podrán por fin asegurar su verdadera función de centro regional orgánico, comercial y cultural *.

Rendimiento y autoridad

La descongestión de las edades quedará asegurada mediante el traslado de aquellos que no tienen en ellas un empleo fijo. Esas gentes serán redistribuidas en nuevas <<unidades urbanas>> (townships) en las que volverán a encontrar su capacidad de producción es su poder adquisitivo. El precio de los terrenos de la construcción, de la realidad y de los diferentes servicios urbanos grava

4. Dentro de esta concepción habitacional dispersión y la continuación de este texto, hay que ver la influencia que ejercerán los Estados Unidos sobre Groguis. Su postura difiere aquí delante de Le Corbusier, que se mantuvo fiel al ideal de la gran ciudad, se concentró los espacios verdes. 5. No podemos traducir el juego de palabras inglés: Country-cities in cita-countries.

Actualmente el presupuesto de los trabajadores este

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punto de alcanzar hoy, prácticamente, el 50% de la renta total de la población. Ahora corresponde al urbanista concebir unas soluciones audaces que permitan reducir ese peligroso aumento del gasto urbano por habitante, sin que por ello se refresca papel y la eficacia de la ciudad. El valor en capital de los inmuebles y de los diversos servicios, en Nueva York, por ejemplo, se eleva hoy, aproximadamente, a dieciséis mil dólares por familia, mientras que una nueva ciudad bien conseguida, establecida sobre un terreno virgen, que ofreciesen más posibilidades que Nueva York, harían que esa suma se redujese a menos de la mitad *.

Una nueva <<unidad-urbana>>

Estas nuevas unidades urbanas, conseguidas cuidadosamente, representarían para nosotros una experiencia preparatoria, una etapa preliminar de un segundo estadio más complejo: la reconstrucción de nuestras grandes ciudades. Con una población de cinco mil a ocho mil personas en la capacidad industrial de dos mil a tres mil trabajadores, esas nuevas edades serían la unidad de base de una estructura rana regional, donde se podrían

ejercer la flexibilidad y la plasticidad que hace necesaria la móvil libertad, en constante crecimiento, de nuestra sociedad. La vieja <<ciudad>> podrán dejar de ser una unidad de administración local, a esta mamá; se convertirá en una parte de un nuevo sistema administrativo que cubrirá una región entera; en ese sistema <<la unidad- urbana>> * representará el elemento último *. Tales unidades deberán hacer desaparecer en la cama mismo, creada en el siglo XIX, entre grandes y pequeñas ciudades, por una parte y entre ciudad y campo, por otra. Al desplazar

a los trabajadores sin empleo (pertenezcan a la ciudad

280

al campo), se permitirá la vez a los ciudadanos y a los campesinos que participen en la creación de nuevas urbanas

[3*].

[1] Internacionale Arquitektur, Bauhaus Bücher, A LAngen, Munich, 1925 (págs. 6, 7, 8; traducción de la autora. [2] The New Architecture & the Bauhause, Faber & Faber, Londres, 1935 (págs. 34, 37, 38, 40, 39, 44, 97, 98, 110, 11, 100-103, 106-108; traducción de la autora. Traducido al español por Editorial Lumen, col. Palabra en el tiempo, Barcelona,

1966).

[3] A program for City Reconstruction con la colaboración de Martin Wagner, en The Architectural Forum, julio 1943 (págs. 75, 78, 79 de la traducción francesa).

281

CHARLES-ÉDOUARD JEANNERET LLAMADO LE CORBUSIER

1887-1965

Para Le Corbusier, arquitectura y urbanismo son Indisociables; Nacional para que ponga en práctica las nuevas técnicas de construcción en la nueva versión despacio, no tiene sentido más que si se integran una ciudad moderna. Los temas en torno a los que se organizan la ciudad

corbusiana clasificación de las funciones urbanas, multiplicación de los espacios verdes, creación de prototipos funcionales, racionalización del hábitat colectivo pertenecer al común acervo de los arquitectos progresistas de la misma generación. La aportación personal de Le Corbusier recibe sobre todo en la cinta sistematización de las ideas, en su extremada esquematización y en su expresión en un estilo simple, director y sorprendente, cuyo extraordinario verbo y agudeza han distribuido puede solamente a su éxito. La obra urbanística de Le Corbusier se presenta bajo tres aspectos:

1. Las realizaciones: muy poco numerosas ya que se

1.- Cf., por ejemplo, la construcción en altura, preferida por los urbanistas progresistas porque permite altas densidades demográficas, a la vez que libera el suelos. Este tema ha sido particularmente desarrollado por L. Hilberseimer. Le Corbusier toma de aquí la idea de la ciudad vertical.

282

reducen el periodo anterior a la guerra de 1940, a la

modesta Ciudad-jardín de Pessac (1925), compuesta solamente viviendas (en su mayoría individuales); y, en el periodo posterior, al plan base de Chandigarh, capital del Punjab.

2. Los planes base jamás ejecutados. Son muchos y

aplican un esquema relativamente constante a lugares muy diversos. Cronológicamente, el primero es el Plan para una ciudad contemporánea de 3 millones de habitantes (1922), que se convertirá en el Plan Voisin de París (1925). Más

tarde, en el curso de los años treinta, son los planes para Argel, Nemours (Argelia), Barcelona, Buenos Aires, Montevideo, Sao Paulo,París 1937. Después de la guerra, el plan de Saint-Die, rechazado por las autoridades francesas, alcanzará un gran éxito en los Estados Unidos.

3. Los libros. Según palabras de un discípulo de Le

Corbusier, han sido <<el abc de dos generaciones de arquitectos>>. Citaremos en especial:

---Vers une architecture (1923), ---Urbanisme (1925), ---La ville radieuse (1935), ---La Charte d'Athenes (1943), ---Propos d'urbanisme (1946), ---Maniere de penser l'urbanisme (1946), ---L'unite d'habitation de Marseille (1950).

283

EL URBANISTA, REY

I. CRITICA DE LAS CIUDADES CONTEMPORÁNEAS

Desorden

Digamos de una vez que, en los últimos cien años, sumergidos en la gran ciudad a causa de una inundación súbita, incoherente, precipitada, entrevista y abrumadora, a premiados y desconcertados, nos hemos abandonado y no hemos vuelto a actuar. Y se ha producido el caos, con sus fatales consecuencias. La gran ciudad, fenómeno de fuerza en movimiento, que soy una catástrofe amenazadora, porque no aguanto estar animada por la geometría.

Inseguridad

Ya es hora de repudiar el trasto total de nuestras ciudades en virtud del cual se acumulan los inmuebles amontonados, se enlazan las calles estrechas, llenas de ruido, después te gasolina y tu polvo, y en las que los pisos abren de par en par sus ventanas a tantas sociedad. Las grandes ciudades se han hecho demasiado densas para la seguridad de los habitantes, y, sin embargo no son lo bastante intensas para responder al lecho nuevo de los <<negocios>>.

Maniere de penser

l’urbanisme, Architecture d’aujourd’hui, París, 1946, reedición Gonthier, 1963. --- VA:

Vers une artchitecture, Cres, 1925, reed, Vicent Fréal, 1958 ----AA: l’Art decoratif d’aujourd’hui, Cres, 1925: ----3E: L’Urbanisme des trois etablissemente humains, Ed.

De Minuit, 1959. --- OC: (Euvres complétes de Le Corbusier, publicadas por W. Boesiger, Girsberger Zurich, t. 3.

2. Nuestras abreviaturas remiten a las siguientes obras: MU:

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Inhumanidad

¡Las condiciones naturales han sido abolidas! ¡La ciudad radio céntrica, industrial moderna, es un cáncer que gozar de una buena salud!. El acuartelamiento y la inhumanidad caracterizan nuestras mediocres cajas de cualquier mal insonorizadas.

Esbozo de solución

A la gran oleada de pánico, hay quedo poner una ley natural, en virtud de la cual los hombres se aceptan para ayudarse mutuamente, para defenderse, para economizar esfuerzos. La revolución arquitectónica, con la intervención del cristal, de las cero y del cemento armado, aquí me tienen contra las sanciones necesarias. Eliezer secular (vencimientos masivos, paredes tres maestras gruesas, con escasas ventanas, suelo completamente construido, tejado inutilizable, necesidad de restituir unas disposiciones idénticas de piso en piso)ha sido sustituido por una nueva técnica (cimientos localizados, expresión de las paredes maestras, posibilidad de disponer de toda la fachada para la eliminación, sólo descongestionado mediante delgados pilares, tejado que constituye un nuevo suelo que pensar los inquilinos). La casa no se aguanta ya sobre mucho sino sobre pilares (menos de una 1000ª de superficies cubierta). El suelo, es un conjunto, no se toca. El primer piso del edificio esta a 3 metros del suelo, y dejar libre la parte baja de la casa entre los pilares.

(U, págs. 24; VA, pág. 43; MPU, pág. 7; E, pág. 28.)

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II EL STANDARD Y LA MÁQUINA

Hombres y necesidades-tipo

Buscar la escala humana, la función humana, de indirectas necesidades humanas. Son muy poco numerosas, son muy idénticos entre todos los hombres ya que los hombres están hechos con el mismo molde desde las épocas más lejanas que conocemos. El Larousse * se encarga de darnos la definición de hombre y nos facilita tres imágenes que lo desmontan ante nuestros ojos; toda la máquina tiene por base el esqueleto, el sistema nervioso, y el sistema circulatorio y así es para cualquiera de nosotros, exactamente y sin excepción. Estas necesidades son tipo, es decir que todos tenemos las mismas; todos tenemos necesidad de completar nuestras capacidades naturales por medio de elementos de esfuerzo *. Los objetos miembros humanos son objetos-tipo, que responden a necesidades-tipo: sillas para sentarse, mesas para trabajar, aparatos para iluminar, máquinas para escribir (¡por supuesto!), Estantes para clasificar cara. Si nuestras mentes son diversas, nuestros esqueletos son semejantes, nuestro ocupan los mismos lugares y realizar algunas funciones; las dimensiones los mecanismos están, pues, determinados. el problema queda, por consiguiente, planteado y falta encontrar quien lo resuelva ingeniosamente, con seguridad y a bajo precio. Comoquiera que somos sensibles a la armonía que proporciona la quietud, podremos reconocer el objeto que armoniza con nuestros miembros. Cando a y b son iguales a c, a y b son iguales entre si. En este caso tendremos: a=nuestros objetos-miembros; b=nuestro sentimiento de armonía; c=nuestro cuerpo. A partir de ahí, podemos estar

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contentos… hasta el próximo perfeccionamiento de esas herramientas*.

Standards

Establecer un estándar significado Cortázar las posibilidades prácticas y razonables, reducir un tipo que se reconoce conforme a las funciones y que produce un rendimiento máximo con el empleo mínimo de medios, manos de hoy materia, palabras, formas, colores y sonidos. El coche es un objeto de función simple (rodar) y fines complejos (comodidad, resistencia, aspecto) tienen puesta a la gran industria la necesidad imperiosa de estandarizarse. Todos los coches tienen las mismas disposiciones especiales*.

Apología de la máquina

La máquina es un acontecimiento tan capital en la historia humana que nos podemos permitir asignarle un papel de condicionamiento de la mente, papel tan decisivo y mucho más importante que el que desempeñaron en todas las épocas las hegemonías guerreras, que lleva llegaron a sustituir una raza por otra. La máquina no opone una raza a otra, o con el mundo nuevo aún mundo antiguo, dentro del la unanimidad de todas las razas *. La máquina crea la máquina. Ahora confluyen y lucen por todas partes. El urbanismo esta allí donde se encuentran las secciones. Las acciones muestran la geometría de todo lo condiciona, cuando si se organizan las elecciones, es para tener a funciones perfectas. El espíritu de perfección se despliega en los lugares de perfección geométrica *.

287

Poned en marcha la máquina. Todas las puertas se abren, todo es confusión dentro de la alegría. Hemos de darnos cuenta de que somos la primera generación en miles de años que contempla la máquina, y hay que perdonar semejantes arrebatos. La elección de la máquina está en la pura relación de causa efecto. Pureza, economía, atención hacia la sabiduría. El despertarse hace brutal en nosotros porque nos alcanzan como un rayo de alegrías alternas de la geometría. Ahora la sentimos con nuestros sentidos (y Copérnico o Arquímedes no podían hacer sin inventarlas, dentro de su cabeza).

La máquina de habitar

Una casa es una maquina de habitar. Baños, sol, agua caliente, agua fría, temperatura a gusto de cada cual, con celebración de los alimentos, higiene y belleza en la justa proporción. Pues bien es una máquina de sentarse, etc.:

Maple nos ha enseñado el camino. Los aguamaniles son máquinas de lavar: Twyford los hay inventado *. Es preciso estudiar la célula perfectamente humana, ya que responde a unas circunstancias fisiológicas y sentimentales. Hay que llegar a casa herramienta (práctica y te emociones lo suficiente), que se le vende o se te alquila. La idea de mi techo desaparece (regionalismo, etc.), Porque el trabajo se desplaza (la con natación), y sería lógico que cada cual pudiera seguir lo con sus armas y bagajes. Además iba a dar es: ahí se denuncia el problema del mobiliario, el problema del título. Casa tipo, muebles tipo. Todo se fomenta ya, las ideas se encuentran y se cruzan en este punto que se revela como un sentimiento incisivo más que como una concepción clara. Algunas mentes imaginan

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ya el edificio, airean la cuestión de una organización internacional de los estándares de la construcción.

(AD, pág. 72-76; VA, pág. 108; AD, pág. 110, 114; VA, pág. 73; U, pág. 219.)

III. LA CLASIFICACIÓN

La clasificación…

Clasifiquemos. Tres clases de población: las los ciudadanos de vivienda; los trabajadores cuya vida desarrolla mitad en el centro, mitad de las ciudades jardín:

las masas obreras que reparten su jornada entre las fábricas del suburbio y las ciudades jardín.

… de las poblaciones

Esta clasificación es, a decir verdad, un programa de urbanismo. Su objetivación en la práctica significa comenzar a depurar las grandes ciudades. Porque ésta se encuentran a causa de su crecimiento presentado, en medio del más espantoso caos: todo se confunden ellas. Éste programa de urbanismo podría, por ejemplo, precisarse así, si se piensa en una ciudad de 300.000 de habitantes: en el centro, y sólo para el trabajo del día, 500.000 a 800.000 personas Orlando noche, el centro queda vacío. La zona de residencia ciudadana absorbe una parte de ellas las ciudades jardín el resto. Admitamos, pues, medio millón de habitantes ciudadanos (en el cinturón del centro) y 2 millones y medio en las ciudades-jardín. Esta clasificación, justa en principio, incierta en las cifras,

289

invita a unas medidas del orden fija las líneas capitales del hermano mismo modelo, determinada proporción del centro de la ciudad; de los barrios residenciales, plantea el problema de las comunicaciones y transportes, fija las bases del fin de semana, determinada de parcelar el suelo, el traslado de las calles, se configuración, las densidades y, por consiguiente del sistema de construcción del centro, en los barrios residenciales y de las ciudades jardín.

… de las circulaciones

Puede, pues, existir y aplicarse hoy una doctrina de los transportes. <<La regla de las 7V>> establecida en 1948 a petición de la Unesco, constituye un sistema circulatorio respiratorio. Las <<7 vías>> se conviertan en tipos literal izados capaces de regular la circulación moderna 3 . V.1: La carretera nacional de provincias, que atraviesa el país o los continentes. V.2: creación municipal, tipo de arteria esencial de una aglomeración. V.3: vías reservadas exclusivamente para las circulaciones mecánicas; no tienen aceras no da a ellas puerta alguna de casa o edificios. Uno semáforos reguladores están dispuestos cada 400 m con lo cual se permite a los vehículos

3. En su obra Etudes sur les transfomations de París (1903-1909), Eugene Hénard

clasificada ya la circulación en seis categorías: 1. Domestica (constante y convergente). ---3. Económica (constante y convergente). ---4. Mundana (constante

y convergente). --- 5 . Cerrada (periódica y divergente). ---- 6. Popular (excepcional

y variable). Desatacaba Hernardn <<la necesidad de una teoría general de la circulación>>, y declaraba: << A esas seis especies de movimiento corresponden o deberían corresponder unos tipos de vías publicas apropiadas para su destino>> (pág. 191).

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una velocidad considerable. La V. 3 tiene como consecuencia una creación moderna del urbanismo: el sector. V.4: calle comercial del sector. V.5: vía que penetra en el sector y conduce vehículos y peatones a las puertas de las casas, con la ayuda de la V. 6. V.6: vida que alimenta las ganas verdad donde se encuentran las escuelas y los deportes. La V7 aparecen después para canalizar las bicicletas. En San Diego, nueva capital del mundo, en la india, que se empezó a construir en 1951, se ha aplicado totalmente las reglas de las 7V.

(U, págs. 93-94 y 3E, págs. 48.)

IV. GEOMETRÍA

Ahora bien, una ciudad moderna vive prácticamente en línea recta; construcción de muebles, alcantarillas, canalizaciones, calzadas, aceras, etcétera. La circulación es recta. La recta es también sana para el alma de las ciudades. La culpa es ruidosa, difícil y peligrosa; paraliza. La recta está enterada la historia humana, en toda intención humana, en todo el acto humano. Hay que tener el valor de contemplar con admiración las ciudades rectilínea de América. Si él esteta todavía se abstiene, el moralista, por el contrario, puede detenerse en ellas más tiempo del que en principio podría imaginarse. La calle curva es el camino de los asnos, la calle recta el camino de los hombres *.

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Si contemplamos desde arriba la tierra tumultuosa y fuera gozar, vemos que el esfuerzo humano es idéntico a través de todos los ciclos y en todos los lugares. Los templos, las ciudades, las casas son células de aspecto idéntico y de dimensiones a escala humana. Se puede decir que el animal humano es, como la abeja, un constructor de células geométricas *. La real actitud de diva de los medios puestos en práctica. El ángulo recto domina. Las necesidades a satisfacer (crear, para vivir y para trabajar, habitaciones o locales cuadrados cierra paréntesis son resueltas espontáneamente por la técnica del cemento armado (pilares y tira lejos Pilar e hijos, vigas y piletas, bodegas planas, V villas, etc.); a raíz abandono de los vecinos a ediciones, cuando se inició en los primeros momentos del cemento armado el empotramiento de pilares y vidas, la actitud ortogonal del plan de hormigón armado es evidente, dentro de la pureza y de la rectitud *.

Orden y eficacia

Los nuevos planos asegurar una buena circulación, una distribución sana, la clasificación y el orden, y al hacer del conjunto de un edificio una verdadera biología (esqueleto que soporta, espacios ventilados e iluminación, alimentación por medio de canalizaciones, que suministran <<utilidades>> abundantes agua, gas, electricidad, teléfono, evacuación, calefacción, ventilación etc.) dan una sensación de eficacia.

Urbanismo y arquitectura

Esta arma tiene un nombre: los constructores; con ella

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queda zanjado el debate. Este término, que expresa a decir verdad un programa, vincula, reúne, una, ordenar y produce. La unidad y la continuidad penetran entonces el conjunto de los temas. Ya nada es contradictorio. El constructor está en el taller de fabricación tanto a gusto como en los actos ni viajes del templo; esta andas Sonador e ingenioso como el poeta. Cada cual, correctamente alineado en su orden y jerarquía, ocupa su lugar. El urbanista no es otra cosa que un arquitecto. El primer a organizar los espacios arquitectónicos, fijar el lugar y el destino de los continentes edificados, relaciona todas las cosas en el tiempo y el espacio por medio de una red circulatoria. Y el otro, el arquitecto, ocupado, por ejemplo, en una simple viviendas, también levanta continentes, crea espacios. A nivel del acto creador, el arquitecto y el urbanismo razón uno solo. Observaremos, por encima de cualquiera otra cosa, que estas volúmenes edificados, concebidos como verdaderas herramientas, proporcionan poder, riqueza, belleza, esplendor arquitectónicos. Las zonas de vivienda que ofrece que obedezcan a tales reglas, ofrecerán un espectáculo de claridad, de gracia, de orden y elegancia.

(U, pág. 10, 24; MUP, pág. 11-12, 35, 65.)

IV. EN CONTRA DE LA CALLE

Los cafés, los lugares de descanso, etc., han dejado de ser ese moho que devora las aceras: se trasladan a las terrazas de los tejados; otro tanto sucede con el comercio de lujo (pues, ¿no es verdaderamente ilógico que se emplee y se

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reserve la superficie entera de una ciudad para que contemplen mutuamente las pizarras de los tejados y las estrellas?) Unas pasarelas cortas, situadas por encima de las calles normales, restablecen la circulación de esos nuevos barrios que se recuperan y consagran al descanso entre flores y espacios verdes. Esta concepción triplica la superficie de circulación de la ciudad; este realizable, corresponde a una necesidad, es más barata y más sana que las actuales superficies por donde vagamos. Es sana dentro del cuadro de nuestras viejas ciudades, como serás anda la concepción de las ciudades- torre dentro de las ciudades de mañana *. El número de las calles actuales deben reducirse en dos tercios. El número de cruces de calles está en función directa con el número de calles. Los cruces de calles son el enemigo de la circulación. El número actual de calles está determinado por la historia del más lejano pasado. La protección de la propiedades ha hecho que se conserve casi sin excepción el más insignificante sendero del primitivo villorrio que se ha convertido en calle, o en avenida. El camino de los burros, el camino de los hombres. Y, así, las calles se cortan cada 50 metros, cada 20 metros, cada 10

con lo que se producen embotellamientos ridículos.

metros

La separación que existe entre dos estaciones de metro de autobús nos da el modulo de separación entre los cruces de calles, modulo que está condicionado por la velocidad de los vehículos y por la resistencia del peatón. Esta medida media de 400 metros da, pues, la separación normal de las calles; es el patrón de las distancias urbanas. Mi ciudad está atrasada sobre una cuadrícula regular de calles espaciadas cada 400 metros y cortada a veces cada 200 metros *.

Se trata entonces estudiar bien la célula, es decir la vivienda

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del hombre, de fijar el módulo y de preparar la ejecución en series uniformes. Un trenzado monótono y tranquilo, formado por innumerables células, se extenderá sobre grandes movimientos arquitectónicos, movimientos que serán distintos de la indigente calle en forma de pasillo: el urbanismo dejara a un lado ((calle-pasillo)) actual y, merced a una nueva distribución de los espacios, creará, a una escala muy amplia, una nueva sinfonía arquitectónica. La calle-pasillo, con dos aceras, ahogada entre casas altas, debe desaparecer. Las ciudades tienen derecho a ser otra cosa que palacios llenos de pasillos. El urbanismo exige uniformidad en el detalle y movimiento en conjunto.

VA, pág. 45; U, pág. 161-162, p. 68.)

VI. HACIA LOS ESPACIOS VERDES

En lugar de trazar las ciudades en forma de macizos cuadrangulares con el estrecho cauce de las calles limitado por las siete plantas de unos inmuebles cortados a pico sobre la calzada y que encierran patios insanos, especie de sentinas sin aire ni sol, se trazarán unos bloques de casas con resaltos que serpentearan a lo largo de avenidas axiales y que ocuparán las mismas superficies y tendrán la misma densidad de población. No más patios, sino pisos que se abran por todas partes al aire y a la luz y que no den a los árboles enfermizos de los bulevares de hoy, sino a zonas de césped, a terrenos de juego y a lugares de abundante vegetación.

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Se vuelve a tomar en consideración la naturaleza. En lugar de convertir a la ciudad en un pedregal despiadado, se la concibe como un gran parque. La aglomeración urbana debe ser tratada como una ciudad verde. Sol, espacio, zonas verdes. Los inmuebles surgen en la ciudad detrás del encaje de los árboles. Se ha firmado un pacto con la naturaleza *.

Las viviendas, unificadas en altura concentradas, ocupan sólo una pequeña parte del suelo, sin dejar de asegurar una elevada densidad de habitación. (Las unidades de habitación de dimensiones conformes), de 50 metros de altura, distan de 150 a 200 metros unas de otras y se sitúan, en función del sol y del lugar, dentro de un parque verde. Una unidad de habitación alberga a 1.600 personas y cubre 4 hectáreas. Igual cantidad de habitantes que viviesen en ciudades-jardín horizontales, necesitarían 324 casas y ocuparían 32 hectáreas. La densidad es de 400 habitantes por hectárea en el caso de una unidad de habitación, en lugar de 50 habitantes como sucede en las ciudades-jardín. Una ciudad del tipo ((ciudad radiante)), constituida por unidades de habitación, cubriría solo 25 hectáreas, mientras que una ciudad del tipo ciudad-jardín exigiría 200 *. Si partimos de un acontecimiento constructivo capital, el rascacielos americano, bastaría reunir en algunos pocos puntos esa fuerte densidad de población y levantar en ellos construcciones inmensas de 60 plantas. El cemento armado y el acero permiten algunas aventuras y se prestan sobre todo a un cierto desarrollo de las fachadas, gracias al cual todas las ventanas pueden dar al exterior; así pues, se suprimen los patios. A partir de la planta catorce, reina la calma absoluta, el aire puro.

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En esas torres se albergará el trabajo, que hasta ahora se desarrollaba sofocado dentro de unos barrios compactos y en unas calles congestionadas, en esas torres se encontrarán reunidos, conforme a la feliz experiencia americana, todos los servicios, con lo cual se obtendrá eficacia, economía de tiempo y de esfuerzo y, de ahí, una tranquilidad indispensable. Esas torres, levantadas a gran distancia unas de otras, dan en altura lo que, hasta ahora, se graba en superficie; dejan libres grandes espacios que alejan de ellas las calles axiales llenas de ruido y de una circulación rápida. Al pie de las torres, hay parques; el verde se extiende por toda la ciudad. Las torres se alinean en avenidas imponentes; se trata en verdad de una arquitectura digna de nuestro tiempo *.

VA, pág. 47; 3E, págs. 37 ,52 ,45, 30; VA, pág. 43.)

VII. LA CIUDAD MODELO

He procedido a la manera de investigadores de laboratorio y he huido los casos específicos: he dejado un lado lo accidental; ese teclado en un terreno ideal. La meta no consiste en vencer un estado de cuenta de cosas que existían previamente, sino en llegar a formular los principios fundamentales del urbanismo moderno, mediante la construcción de un edificio teórico y riguroso. Estos principios fundamentales, si son ciertos, pueden construir el esqueleto de cualquier sistema de organización contemporánea; serán las reglas del juego. Pensaba continuación en un caso específico es decir en París, Londres, Berlín, Nueva York o en una d, significa, si se puede certezas adquiridas, terminar la batalla que se va a

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emprender y está en situación de en causarla. Ya que querer urbanizar una gran ciudad contemporánea es tanto como librar una formidable batallas. Ahora bien, ¿han visto alguna vez liberar una batalla sin conocimiento preciso de los objetivos a alcanzar? esta es nuestra situación. Las autoridades, acorraladas, se lanzan aventuradas de policías con pasas, el de policías de caballos, de señales acústicas y luminosas, estas salidas sobre las calles, me hace gracia que discurren bajo las calles, felicidades jardín, de eliminación de tranvías, etcétera. Todo esto sin tregua, entre jadeos, para poder hacer frente a la fiera. La FIERA, la gran ciudad, es mucho más fuerte; no hace más que despertarse. ¿Que inventaremos mañana? Necesitamos una línea de conducta. Necesitamos unos principios fundamentales del urbanismo moderno.

El terreno

El terreno llano es el terreno ideal. Doquiera que la civilización se intensifica, el terreno llano facilita las soluciones normales. Allí donde la circulación disminuye, los accidentes alterno resultan menos molestos. El río pasa después de la ciudad. El río suena un ferrocarril sobre el agua, es una estación de mercancías, una estación de maniobras. En una casa indispuesta, la escalera de servicio no pasa por el salón.

La población

Los urbanos, suburbanos y los mixtos. a) Los urbanos, en los del centro de la ciudad, que tienen en el sus negocios y que tienen la ciudad.

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b) Los suburbanos, aquellos que trabajan en la periferia,

en las sonadas fábricas que no van a la ciudad; y tener las ciudades-jardín *.

c) Los mixtos, aquellos que desempeñan su trabajo en el

centro de la ciudad, en la zona de los negocios comerciales,

pero que sus familias en las ciudades- jardín*. Deberíamos distinguir un órgano denso, rápido, ágil, concentrado: el centro de la ciudad (lugar debidamente organizado ). Otro órgano flexible, dilatado, elásticos: la cuidad-jardín (cinturón ). Entre esos dos órganos, reconocer con fuerza de ley la presencia indispensable de la zona de protección y da extensión, zona vasalla, arbolado y praderas, reserva de aire.

Las densidades

Cuanto mayor es la densidad de población de la ciudad, más pequeñas son las distancias a recorrer. Consecuencia: aumentar la densidad del centro de las ciudades, sede de los negocios.

Pulmón

El trabajo moderno se intensifican cada vez más, excitando nuestro sistema nervioso. El trabajo mala noticia tranquilidad, el aire sano y no aire viciado. Necesidades actuales aumentan felicidad a expensas de la zona sacar nada que son un pulmón de la ciudad. Las ciudades actuales aumentan su densidad a expensas de las zonas ajardinadas que son el pulmón de la ciudad. La ciudad nueva debe aumentarse densidad aumentando al mismo tiempo considerablemente enlaces superficies verdes. Aumentar la superficie de las plantas y a cortar el gas camino a recorrer. Cualquier construir el centro de la ciudad en altura*.

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El piso de ciudad puede construirse simpatías y lejos de las calles con sus ventanas dar a madrazos parque: parcelaciones con resaltos y participaciones cerradas.

La calle

La calle es un organismo nuevo, una especie de fábrica alargada, un depósito entregado con múltiples órganos complejos iberoamericanos (las canalizaciones).Enterrar las

canalizaciones en la ciudad va contra todo ahorro, contra todo buen sentido. Las canalizaciones deben ser accesibles por todas partes. Los solos de esta fábrica alargada tienen destinos. La realización de la fábrica es tanto en la construcción de las casas que suenan franquear, como en los puentes que la prolongada a través de los valles, por encima de los ríos. La calle moderna debe ser una obra maestra de ingeniería y no un trabajo de desmontistas. Tres clases de calles, unas debajo de otras :

a) En el subsuelo, los transportes pesados. El piso de

cascadas que está a este nivel se encuentra formado por pilotes entre los cuales hay espacios libres, muy grandes; los

transportes pesados descarados pocas las mercancías en este piso, que constituye el depósito de mercancías de la casa.

b) A nivel de la planta baja de los inmuebles, el sistema

múltiple insensible de las calles normales que lleva la circulación hasta sus límites más sutiles. c) Norte-sur, este-oeste constituyen uno de los ejes en la ciudad; los autónomas de cruce para circulación rápida en sentido único establecen sobre las grandes ciudades pasarelas de hormigón de 40 años 60 metros de ancho, y la enlazan 800 o 1200 metros, por medio de rampas, con las calles normales. Se pueden entrar los autódromos que te cruces por cualquier punto y atravesar la ciudad y llegar al suburbio, a velocidades muy altas, sin tener que pasar por ningún cruce*.

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La estación

No es más que una estación. La estación sólo puede estar situada en el centro de la ciudad. Es su único sitio; no hay ninguna razón para asignarle otro. La estación es el cubo de la rueda. La estación es, ante todo, un edificio subterráneo. Su tejado con dos alturas de pisos por debajo del suelo natural la ciudad constituye el aeropuerto para aerotaxis. Este aeropuerto (que depende de aeropuerto principal, situada en la zona vasalla), estará en comunicación directa con los metros, los ferrocarriles de sus suburbios los ferrocarriles de provincias, <<el gran autódromo>> y los servicios administrativos de transporte.

Plan de la ciudad

Principios fundamentales:

1.º Descongestionamiento del centro de las ciudades; 2.º Aumento de la densidad; 3.º Aumento de los medios de circulación 4.º Aumento de superficies verdes. En el centro, la ESTACIÓN con plataforma de aterrizaje para los aerotaxis. Norte-sur, este-oeste: el GRAN AUTÓDROMO para vehículos rápidos (pasarela sobrealzada de 40 metros de anchura). Al pie de los rascacielos alrededor de ellos, plaza de 2.400 x 1.500 metros (3.640.000 metros cuadrados) cubierta de parques, de jardines y alamedas. En los parques, al pie alrededor de los rascacielos con malos restaurantes, los cafés, los comercios de lujo, edificaciones con dos o tres terrazas

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dispuestas en forma de graderío; los teatros, las salas, etc.; los garajes descubiertos o cubiertos.

En los rascacielos, las oficinas.

A la izquierda, los grandes edificios públicos, los museos, los ayuntamientos, los servicios públicos. Más lejos, también a la izquierda, el jardín inglés. (El jardín inglés se destina a la extensión lógica del corazón de la ciudad.)

A la derecha, recorridos por un modelo llamarle este

<<gran autódromo>>, los depósitos de mercancías y los parques industriales con las estaciones de mercancías alrededor de la ciudad, la zona vasalla, las arboledas y las praderas. Una palabra resumen la necesidad del mañana: es preciso construir AL AIRE LIBRE, La geometría trascendente de reinar, debe dictar todos los trazados. La ciudad actual muere a fuerza de no ser geométrica. Construir al aire libre significa sustituir el terreno disparado, insensato, el único que hoy existe, por un terreno regular. Fuera de eso, no hay salvación.

(U. págs. 158-166)

VIII. LA VIVIENDA MODELO.

El edificio grupo de 337 pisos de 23 tipos diferentes, desde el principio para avisar todo con el matrimonio sin hijos, hasta gran pieza para familia de tres a ocho hijos. Los pisos se agrupan de dos en dos, implicados en sentido inverso, a lo largo de unos pasillos de acceso llamados <<calles interiores>> situados en el eje longitudinal del edificio con la primera característica del piso tipo este consta de dos plantas, como los chalets particulares. Los pisos están aislados unos de otros por medio de cajas de plomo (aislamiento sónico).

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La sala común tiene una altura de dos pisos y mide 4,80 de alto permite ver el magnífico paisaje. Las cocinas forman parte del piso. Conste ya de un hornillo eléctrico de tres juegos y un horno, de un fregadero con dos cubetas de las cuales una de ellas es vacía basuras automático, de un armario frigorífico, una gran mesa de trabajo, dos alacenas y dos estantes, y de una campana con extractor de humos, comunicada con la ventilación general. La unidad está atendida por cinco calles interiores de respuestas. A media altura del edificio (niveles 7y 8) se encuentra la calle de los comercios de la alimentación (servicios comunes) que comprende: pescadería, ultramarinos, carnicería, charcutería, vinos, productos lácteos, panadería, frutas, verduras y platos preparados. Hay un servicio a domicilio. Se puede comer en un restaurante, en un salón snack-bar. Tiendas: lavandería, planchado, tintorería, droguería, peluquería, oficina auxiliar de correos, estanco, puesto de periódicos, librería y farmacia. En la misma calle interior se encuentran los hoteles. En el último piso (nivel 17): una casa cuna y un parvulario que comunican directamente por medio de un plano inclinado con el jardín del tejado que se reserva a los niños. Este jardín tiene una pequeña piscina para niños. Tejado-terraza que forma un jardín colgante y a la vez un mirador y que comprende: una sala de cultura física, un lugar de entrenamiento y de ejercicios al aire libre, un solárium, una pista de carreras pedestres de 300 metros y un bar restaurante, etc.

OC, t III, 1946-1952, pág. 194.)

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STANISLAS GUSTAVOVITCH STRUMILIN

1887

Economista, especialista en estadística y en planificación, S. G. Strumilin ha ocupado altos cargos oficiales (fue vicepresidente de Gosplan y jefe de la Dirección Central de Estadística de 1921 a 1937 y de 1943 en 1951). Miembro de la Academia de Ciencias de la U.R. S. S. Desde 1931, se ha convertido en el economista oficial del régimen. Se le debe una afirmación famosa, popularizada por Stalin: nuestra tarea no consiste en estudiar economía, sino en transformarla. <<Nuestra tarea no consiste en estudiar la economía, sino en transformarla. No estamos atados por ninguna ley. No existe fortaleza que los bolcheviques no puedan ocupar. La cuestión de los ritmos esta sujeta a la decisión de los seres humanos.>> Después de la desestalinización, sus Apuntes de la economía socialista de la U. R. S. S. (1959) alcanzaron gran resonancia. En esta obra, no dudo en describir el engaño de las estadísticas soviéticas, gracias al cual <<el ritmo de crecimiento de la producción bruta comparado con el crecimiento real de la renta nacional es conscientemente exagerado…>> El artículo del Novi Mir del que aquí ofrecemos un extracto, no presenta una posición de vanguardia. Expresa la visión de un autor al que su situación dentro del régimen hace que gocé de una audiencia considerable.

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Puede observarse que la comuna de Strumilin es comparable a la unidad de habitación de Le Corbusier.

UNA CIUDAD COMUNISTA

Ante una nueva etapa de nuestro desarrollo -la etapa de floración del comunismo-,la previsión y organización meticulosa de una red de comunas que integren trabajo y vivienda, se convierte en una necesidad cada vez más real y urgente.

La comuna-tipo

¿Bajo qué aspecto se presenta el eslabón elemental de esa cadena de comunas 2 , la comuna-elemental-tipo? ¿De qué modo puede realizar esa comuna su objetivo, la colectivización de la vida de los trabajadores, así como la liberación completa de la mujer, arrancada por fin de las ingratas funciones caseras que todavía asume en algún hogar individual? Condiciones diferentes llevarán en cada caso a soluciones diferentes . Podemos representar esas comunas en forma de <<grandes casas>> organizadas de acuerdo con el modelo de los sanatorios o de los hoteles actuales, cuya organización comunitaria asegura no solo las comidas, sino el conjunto de los servicios necesarios

1.La unidad de habitación aparece ya prefigurada allá, por los años 1920, en los proyectos de los arquitectos soviéticos Ol y Ginsburg. 2.En todo el texto, la palabra comuna va acompañada del adjetivo bytivaia (de vida), con lo cual desaparece la rasonancia política que tiene aquella en ruso. (Nota del traductor francés del texto en ruso.)

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a las familias que habitan en ellos. Es posible que, con este fin, se organicen unos combinados que yuxtapongan unos inmuebles o palacios-comunas a las empresas en las que trabajen todos los habitantes de las comunas. Cada una de esas comunas deberá naturalmente estar atendida por un complejo de servicios colectivos o de comunas auxiliares del trabajo: centros escolares, médicos, de alimentación, etc. En las grandes ciudades, el conjunto de esos complejos comunales formará unos <<micro radios>>: en los mismos lugares de trabajo y de vivienda, los habitantes estarán en condiciones de atender todas sus necesidades cuotidianas, tanto vitales como culturales.

Pasadizos cubiertos entre las distintas unidades

Nuestros mejores arquitectos establecen ya, en previsión del futuro, algunos planes inmobiliarios de este género. Estudian atentamente el reparto respectivo de los inmuebles de viviendas, de los establecimientos preescolares y escolares, de los patios interiores y de las plazuelas de esos <<microrradios>>, de manera que la población quede totalmente protegida de la circulación urbana de automóviles. En este tipo de complejos, los diferentes edificios estarán unidos por pasadizos cubiertos que permitirán que los niños vayan de su casa al parvulario o a la escuela, y viceversa, en cualquier momento y sin el menor riesgo. En los pueblecitos y en las pequeñas aglomeraciones, evidentemente no serán necesarios conjuntos tan complejos. Pero la dispersión de las casas campesinas o incluso de los chalets familiares no convendrá en modo alguno las futuras comunas agrícolas, una vez que se hayan convertido en grandes fábricas de grano y de carne y realicen las primeras operaciones de transformación de su producción en productos de la industria de la alimentación o de la industria azucarera

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conservera. Los kholkhozes actuales empiezan ya a adquirir importancia y a transformarse según el tipo urbano.

Palacios-comunas

¿Serán grandes los palacios-comunas? Algunos economistas les conceden un aforo excesivo: ¡prevén hasta 10.000 habitantes por unidad! Semejantes edificios serán quizás necesarias para las unidades de producción más importantes del país: pero la media actual de las empresas soviéticas no llega todavía a los 1.000 trabajadores. Y la automatización continuamente en aumento de los medios de producción no hace necesario el incremento de la mano de obra. En estas condiciones, la comuna-tipo no comprenderá, contando los niños, los ancianos y el personal de servicios, más de 2.000 a 2.500 personas. Las ciudades pequeñas, de unos 30.000 habitantes, no tendrán, por consiguiente, más de quince comunas. Si se prevé que los inmuebles de viviendas tengan de tres a cuatro plantas, con un volumen de 250.000 metros cúbicos aproximadamente, se podrá destinar a cada uno de ellos un terreno de unas 7.500 hectáreas.

Concentración.

Toda la ciudad, comprendidas las empresas de producción, los establecimientos comunitarios, la central eléctrica, la central telefónica, el centro culinario, la fábrica de pan, la central radiofónica, la biblioteca, un instituto para 3.000 estudiantes, quince escuelas-internados para 6.000 alumnos, un hospital, un gran almacén, un teatro, un hogar (club) y un estadio, ocupara un espacio no superior a las 300 hectáreas, la mitad de las cuales se destinarán a espacios verdes. En una ciudad

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semejante, que se extenderá sobre una superficie de 3 kilómetros cuadrados como máximo, la distancia de un extremo al centro podrá recorrerse en diez minutos todo lo más; esto significa que no habrá necesidad de metro, ni de trolebús, ni de ascensores para subir a la <<estratosfera>>, como sucede en los rascacielos americanos. Todo será mucho más sencillo y accesible.

Servicios del palacio.

En cada palacio-comuna, que comprenderá una superficie habitable máxima de 45.000 metros cuadrados, se podrán instalar en el piso bajo, medio subterráneo, todos los servicios utilitarios: oficina de asistencia, centro sanitario, correos, salón de peluquería y lavadero; las otras plantas se destinarán a viviendas de los habitantes de la comuna: por ejemplo, la primera planta podrá comprender, en un ala, todos los pisos para los niños, y, en la otra, los de los ancianos y los del personal que se ocupe de ellos; la segunda planta comprenderá pisos de dos o tres habitaciones para las familias, y el tercero, dormitorios individuales para los trabajadores jóvenes, para los estudiantes y para los solteros. Los cálculos actuales permiten afirmar que dentro de veinte años será posible proporcionar a cada individuo una superficie habitable de 16 a 18 metros cuadrados, sin contar la superficie ocupada por los restaurantes, salas de lectura, y otras instituciones comunitarias (zonas para los juegos infantiles, círculos musicales, de baile u otras formas actividades artísticas o deportivas). Con este fin, se prevén para cada una de las plantas destinadas a viviendas una superficie de 800 a 1.000 metros cuadrados. Podemos imaginar que el palacio-comuna estará dividido en una serie de secciones o de cuerpos de edificios, unidos entre sí por galerías cubiertas y rodeados de jardines interiores, de un

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pequeño estadio, e, incluso, de una piscina y de una pista para patinar. Para realizar un conjunto semejante, basta con 8 hectáreas en total. Felizmente, hoy ya nadie se representa las futuras comunas como siniestros hogares abastecidos por cocinas comunes y asolados por una perpetua discordia. La comuna debe hacer posibles los placeres necesarios en una comunidad de amigos.

La función <<soledad>>

El trabajador necesita descanso y tranquilidad, estar libre de intrusiones extrañas, en el seno de su familia o incluso aisladamente. Conviene estar solos, sin nadie que nos moleste, cuando pensamos profundamente en algo, o cuando nos sentimos atraídos por la realización de un trabajo creador e interesante. No es desagradable, a veces, para una pareja de esposos que se aman, olvidarse dentro de una <<soledad de dos>> silenciosa; cuando nos quedamos a solas con nosotros mismos, el camino es más corto y el descanso más pleno. He aquí por que cada trabajador aspira a disponer de una habitación aparte y, toda familia, de un piso, pequeño quizás, pero independiente. Sin embargo, permanecer mucho tiempo lejos de los además pronto se hace monótono; los hombres son esencialmente seres sociales. Un hombre sano, bien descansado, lleno de una nueva energía, busca en sí mismo comunicar con sus semejantes sobre la base de simpatías e intereses comunes.

3. Este verbo también quiere decir <<adormecerse>>. Se puede elegir entre una versión <<boy-scout>> o una versión puritana del pasaje. (Nota del traductor francés del texto ruso.)

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Gracias a sus diversos locales individuales y colectivos, el palacio-comuna garantiza en todo momento, no sólo la soledad indispensable, sino también las mayores posibilidades de comunicación libre y activa entre todos sus miembros.

Locales colectivos

El contacto cotidiano entre individuos, en las horas de ocio, se establece ya hoy en las cantinas comunitarias. Pero cualquier miembro de la comunidad puede desear disponer en su piso de una comida preparada, o puede querer prepararla el mismo a su gusto, en su cocina. Sin embargo, es indudable que la inmensa mayoría de la gente no quiere perder un tiempo precioso y prefiere encontrarse con sus amigos y discutir con ellos en el curso de la conversación totalmente libre, en torno a la mesa común. Los encuentros en los locales del palacio- comuna que se prevén para las diversas actividades colectivas (científicas, literarias musicales, coreográficas, deportivas o cualesquiera otras) posibilitarán todavía más los acercamientos amistosos. Si consideramos que todos los habitantes adultos del palacio comunal han experimentado ya la solidaridad fundamental en sus centros de trabajo, vemos claramente la diversidad de lazos que pueden vincular las unidades de vivienda y las de trabajo, y transformadas en una verdadera felicidad económico y social. Semejante comuna, con la variedad de tendencias y de talentos individuales de cada uno, se presentará como un organismo económico y social monolítico, capaz de sostener efectivamente a sus miembros y de crear entre ellos un sentimiento real de solidaridad cuántas veces lo exijan los intereses de la comunidad. Encontraremos en la comuna la mejor garantía para el desarrollo de los principios de colaboración y de los fundamentos morales sobre los cuales debe edificarse cualquier sociedad comunista. Las comunas en

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el elemento fundamental de esta construcción.

Pero se nos viene a la mente una pregunta: ¿no es un poco precipitado pensar en esas comunas y en una amplia transformación de la existencia basada en unos nuevos principios?

Comunas-tipo y economía planificada

Una comuna satisfactoria, sin nada superfluo, para 2.000 a 2.500 personas, exigiría, basándonos en los precios actuales, una inversión de 500 millones de rublos. Para toda la población de la URSS sería preciso gastar 5 trillones de rublos. Pero, incluso dentro de 15 años, cuando seamos cinco veces más ricos y hayamos alcanzando sobradamente a los Estados Unidos, se precisarán todavía diez o quince años para realizar semejante programa. El problema no es, pues, inmediato. Sin embargo, dentro de una economía planificada hay que plantearse los problemas con decenas de años de anticipación;

y si en el futuro construimos un gran número de viviendas,

sin preocuparnos de las exigencias de un modo de vida comunista, pagaremos cara nuestra imprevisión. Construimos casas que deben durar mucho tiempo, no campamentos de barracas. Podemos decir que no estamos todavía a punto para la introducción masiva de formas de vida colectivas: es verdad, pero ya existe la posibilidad de introducir algunas experiencias aisladas en tal sentido. Podemos contar, en la vanguardia del movimiento comunitario, nada más que en las ciudades, cerca de 2.000 brigadas, equipos y sectores de trabajo comunista que reúnen más de 5.000.000 de trabajadores, técnicos e ingenieros que están preparados, no sólo para trabajar, sino también para vivir como comunistas *.

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Ciudades-modelo

A título experimental, podríamos crear -en algún lugar de la cuenca del Angara o del Yenisei- condiciones colectivas de trabajo y de existencia: se levantarían las primeras ciudades- modelo y atraeríamos a ellos a esa juventud trabajadora que arde en deseos de vivir desde hoy mismo a la manera comunista. Por supuesto, en ningún caso se forzara a nadie para que entre en esas comunas. Será siempre una comunidad voluntaria de amigos que tienen las mismas ideas y que están dispuestos a colaborar y a apoyarse mutuamente. Los individualistas (por temperamento o por educación),los misántropos furibundos y los anacoretas podrán, si lo desean, permanecer fuera de la comuna, a título de explotadores individuales. Pero las ventajas de la vida colectiva -que se ensanchara sin cesar, teniendo más y más hacia el comunismo integral- serán tan grandes que cada ves habrá menos gente, incluso entre los atrabiliarios, que se opongan a ellas *.

La vida obrera y el comunismo, articulo publicado en Novimir, 1960, nº 7, 3º. Parte (págs. 211-214 de la traducción de Jean Jacques Marie).

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V

EL URBANISMO CULTURALISTA

CAMILLO SITTE

1843-1903

Arquitecto, director de la Escuela imperial y real de artes industriales de Viena, desarrollo en su obra Der Stadtebau nach sienten Kunstlerischen Gründsatzen (1889) una teoría y un modelo de la ciudad ideal que le habían inspirado sus conocimientos de la arqueología medieval y renacentista. Su obra, inspirada en preocupaciones estáticas y, por supuesto, en una verdadera psicología del arte, tuvo su origen en el espanto que produjeron a Sitte los proyectos de ordenación del Ring de Viena. Las sugerencias contenidas en Der Stadtebau no fueron, por desgracia, escuchadas en la capital de Francisco Jose. Al publicarse, el libro tuvo una repercusión considerable en los países germánicos, en los cuales habría de inspirar numerosos planes de extensión de algunas ciudades (en especial, Dessau y Múnich), ejercería una influencia decisiva a la hora de realizar las ciudades-jardín inglesas y pesaría sobre el urbanismo culturalista anglosajón. Sitte, frecuentemente citado por P. Geddes y L. Mumford a causa del carácter humano de las soluciones que preconiza, representa, por el contrario, para Le Corbusier y para los progresistas, la encarnación de una vocación retrograda por el pasado.

1. Cf. Le Corbusier, L’urbanisme (Nota preliminar): <<Cuando un dia lei al vienés Camillo Sitte, me sentí insidiosamente in-

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LA LECCIÓN DE LA HISTORIA

INTRODUCCIÓN 3

Aristóteles resumió los principios de la construcción de las ciudades en esta sentencia: << Una ciudad debe construirse de manera que proporcione a sus habitantes seguridad y felicidad>>.

Problema estético

Para alcanzar esta meta, no basta con la ciencia de un técnico, se necesita además el talento de un artista. Así sucedió en la Antigüedad, la Edad Media y en el Renacimiento, cuando las Bellas Artes eran honradas *.

El estudio del pasado.

Aquellos a quienes las causas nobles entusiasman e inspiran fe, deben convencerse de que nuestro tiempo puede crear todavía obras llenas de belleza y de bondad. Por consiguiente, no vamos examinar los planos de una serie de ciudades ni como historiadores ni como críticos. Queremos buscar, como

clinado a lo pintoresco-urbano. Las demostraciones de Sitte eran hábiles y sus teorías parecían justas; se basaban en el pasado. A decir verdad, eran el pasado; el pasado minúsculo, el pasado sentimental, la florecilla un poco insignificante al borde del camino. No era el pasado de los apogeos; era el pasado de las formulas de compromiso. La elocuencia de Sitte iba bien con ese enternecedor renacimiento del <<techo>> que debía, en una paradoa digna de la cabañuela, desviar grotescamente la arquitectura de su camino.>> 2 Los títulos en mayúscula corresponden a Sitte.

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técnicos y como artistas, los procedimientos que se usaron para su construcción y que produjeron efectos tan armoniosos y hoy sólo procuran impresiones deshilvanadas y molestas. Este examen quizás nos permite encontrar una solución que habrá de cumplir tres condiciones principales: liberarnos del sistema moderno de manzanas de casas regularmente alineadas; salvar, en la medida de lo posible, lo que quede de las ciudades antiguas; y acercar cada vez más nuestras actuales creaciones al ideal de los modelos antiguos.

Lugares para la vida pública

Los lugares públicos (plaza, mercado, etc.) no sirven apenas a nuestros días ni para las grandes fiestas populares ni para la vida cuotidiana. Su única razón de existir consiste en procurar más aire y más luz y en romper la monotonía de los océanos de casas. A veces, también, resalta el valor de un edificio monumental al dejar más espacio para la contemplación de las fachadas. ¡Qué diferencia con Antigüedad! Las plazas constituían, entonces, una necesidad de primer orden, eran el teatro donde se representaban las principales escenas de la vida pública, que hoy se desarrollan en salas cerradas. El consejo de las ciudades griegas se reunía al aire libre, en el ágora. La plaza del mercado, que era un segundo centro de la actividad de nuestros antepasados, ha subsistido, ciertamente, hasta nuestros días. Pero cada vez se observa una mayor tendencia a sustituirla por grandes mercados cerrados. ¡Cuántas otras escenas de la vida pública han desaparecido totalmente! Los sacrificios ante las casas de los dioses, los juegos, las representaciones teatrales de toda especie *.

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Las plazas, lugares de espectáculos.

Esta comparación del foro con una sala de fiestas, cuya arquitectura se ve realzada por estatuas y por pinturas, se deduce claramente de la descripción de Vitruvio y, más claramente todavía, del examen del foro de Pompeya. Vitruvio escribe a este propósito: <<los griegos disponen sus plazas de mercado en forma cuadrada y las rodean de vastas columnatas dobles, que soportan unas cornisas de piedra o de mármol, encima de las que discurren unas galerías. En las ciudades italianas, el foro tiene otro aspecto; desde tiempo inmemorial es el escenario de los combates de gladiadores. Las columnatas deben ser, pues, menos frondosas. En ella se encuentran algunas tiendas de cambistas y sus pisos superiores disponen de salientes en forma de balcones que, gracias a su frecuente utilización, proporcionan al Estado ingresos cada vez mayores.>> Esta descripción demuestra claramente la analogía entre el teatro y el foro . [En Pompeya], el centro del foro queda libre, mientras que la periferia está ocupada por numerosos monumentos cuyos pedestales, cubiertos de inscripciones, con todavía visibles. ¡Qué gran impresión debía producir aquella plaza! Desde un punto de vista moderno, su efecto debía ser parecido al de una gran sala de conciertos sin techo. Porque la mirada encontraba por todas partes edificios que en nada se parecían a nuestras hileras de casa modernas, y las calles que desembocaban directamente en la plaza eran muy poco numerosas *.

La plaza del mercado de Atenas estaba dispuesta, en sus grandes líneas, de acuerdo con las mismas reglas. Las ciudades consagradas de la antigüedad helénica (Olimpia, Delfos, Eleusis), constituyen una aplicación todavía más grandiosa de dichas reglas *. La Acrópolis de Atenas es la

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creación mas acabada de este genero. Los templos y monumentos de su interior son los mitos de piedra del pueblo griego. La poesía y pensamiento más elevados se encarnas allí. Era, de verdad, el centro de la ciudad notable, la expresión de los sentimientos de un gran pueblo.

RELACIONES ENTRE LOS EDIFICIOS, LOS MONUMETOS Y LAS PLAZAS

La Edad Media

La piazza del Duomo, en Pisa *, encierra todo cuanto la burguesía ha creado en materia de edificios religiosos, que eran de una riqueza y de una grandiosidad sin iguales. La esplendida Catedral, el Campanario, el Baptisterio, el incomparable Campo-Santo, no están parados por ningún elemento profano o trivial. El efecto que produce una plaza semejante, separada del mundo y, sin embargo, rica en las obras más nobles del espíritu humano, es enorme. Incluso quien posea un sentido artístico poco desarrollado, no puede sustraerse a la fuerza de esta impresión. En ella no hay nada que distraiga nuestros pensamientos y nos recuerde la vida diaria. Los gozos artísticos de quien contempla la noble fachada de la Catedral no se ven disminuidos por la visión de la moderna tienda de un sastre, por los gritos de los cocheros y de los mozos de cuerda o por el alboroto de un café. Reina la paz. De este modo, podemos concentrar nuestra atención para disfrutar plenamente de las obras de arte acumuladas en aquel lugar *.

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Plazas que carecen de significación…

En la Edad Media y en el Renacimiento las plazas se utilizaban frecuentemente con fines prácticos y formaban un todo con los edificios que las rodeaban. Hoy, sirven en todo caso como lugar de aparcamiento para los coches y no guardan ninguna relación con las casas que las dominan. Los palacios de nuestros Parlamentos no tienen nada que ver con las antiguas ágoras rodeadas de columnatas; nuestras universidades y nuestras cátedras han perdido su atmósferas de paz; en los días de mercado ya no circula una multitud agitada ante nuestros ayuntamientos; en una palabra, falta de animación precisamente en los lugares en que, durante la Antigüedad, era más intensa; falta animación en torno a los edificios públicos. Hemos perdido, pues, en gran parte, lo que contribuía al esplendor de las plazas antiguas.

y de densidad estética

Y carecemos casi por completo de aquello que constituía su mismo esplendor: las innumerables estatuas. ¿Qué podríamos comparar con la riqueza de los antiguos foros y con las obras de gran estilo, como la plaza de la Signoria de Florencia o la Loggia de los Lanzi? *

EL CENTRO DE LAS PLAZAS DESPEJADO

Contra el orden elemental.

Es instructivo estudiar de la manera como los antiguos disponían sus fuentes y monumentos y ver como siempre supieron utilizar las circunstancias que se les ofrecían. Hay

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que estar ciego para no darse cuenta de que los romanos dejaban libre el centro del foro. En la Edad Media, la elección del emplazamiento de las fuentes y de las estatuas parece que, en muchos casos, desafía cualquier definición: se adoptaron las más extrañas situaciones. Nos encontramos, pues, frente a un enigma: el enigma del sentimiento artístico natural que, entre los antiguos maestros, operaba milagros sin ayuda de regla estética alguna. Los técnicos modernos que les han sucedido, pretenden, armados de cartabón y compás, resolver las delicadas cuestiones del gusto por medio de la tosca geometría *. Por consiguiente, queremos volver a encontrar la libertad de intención de los antiguos maestros direcciones contra las reglas métricas inflexibles dices sucesores, tenemos que seguir reflexivamente los caminos que, en las épocas en que el respeto al arte era una tradición, han dado nuestros padres instintivamente.

Ornamentación lateral

En Italia, delante del Palazzo Vecchio, en la plaza de la Signoria de Florencia, delante del Palazzo Comunale de Perusa, delante del Palazzo Farnesio, en Roma se alza algunas fuentes a las orillas de la calle y no en el eje de los palacios, de la plaza. Otro tanto sucede en Francia con la fuente de Saint- Lazare de Autun y lo mismo cabría decir de la fuente de los inocentes de París que, antes de 1786, se les guía en la esquina que forman la calle de Fers y la calle Saint-Denis, y no en medio de una plaza.

3. Sitte de los planos de todos los ejemplos que siguen. Procede de esta manera entra su obra en la que, prácticamente, cada caso que se cita, remite a un plano.

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Uno de los ejemplos más instructivos nos lo da la estatua ecuestre de Guattamelata, de gratis nada pero, situada adelante de San Antonio de Padua. Si bien primero nos causa extrañeza la diferencia que causa con respecto a los emplazamientos que pre con Nissan nuestros modernos e invariables sistemas, no tardamos en vernos sorprendidos por el efecto grandioso que produce el monumento en aquel lugar y acabamos por convencernos de que si se trasladase al centro de la plaza produciría en la impresión mucho menos importante. Una vez familiarizados con esta idea, no volveremos a extrañarnos desorientación ni de las demás originalidades emplazamiento.

Ornato y circulación

De este modo, a la regla antigua que señala que los monumentos antes situarse a los lados de las plazas, hay que añadir el principio consagrado de la edad media, sobre todo de las ciudades del norte, según el cual los monumentos y las fuentes de sangre: muertos de la circulación. Los dos sistemas se observan a veces simultáneamente*. Sucede con frecuencia que las necesidades prácticas y las sentencias del arte se confunden, lo cual es muy comprensible, ya que todo cuanto entorpecen la circulación con frecuencia es también un obstáculo para la vista. Debemos por tanto evitar que se levanten un monumento en el eje de edificios o de una puerta adornada con duquesa, puesto que ocultaría a la mirada una obra arquitectónica notable y, recíprocamente, un fondo muy rico y muy movido no sería un segundo plano adecuado para un monumento. Los antiguos egipcios conocieron ya este principio; porque de igual manera que Guattamelata y la pequeña columna, se alzan al lado de la entrada de la catedral de Padua, los obeliscos y las estatuas de los faraones erguían

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al lado de las puertas de los templos ahí está el secreto que hoy nos negamos a descifrar.

Contra el aislamiento de los momentos

La regla que acabamos de deducir no se aplica sólo a monumentos y fuentes, sino a cualquier especie de construcciones y, en particular, a las iglesias. Éstas, que hoy ocupan casi sin excepción el centro de las plazas, jamás habrían estado en semejante sitio. En Italia, las iglesias siempre están adosadas por uno o varios lados a otros edificios informan plazas con ellos*. La posición de la Iglesia en medio de una plaza no puede ser siquiera defendida en nombre del interés del constructor puesto que tal emplazamiento obliga a realizar grandes gastos para la realización de todos los elementos arquitectónicos que decoran las largas fachadas (cornisas, zócalos, etc.). Cuando se abusa el edificio por uno o dos lados a otras construcciones, todos aquellos gastos se evitan, con lo cual las fachadas podrían construirse totalmente con mármol y todavía quedarían fondos suficientes para enriquecerlas con estatuas. De este modo, nos libraría más de esos perfiles moto monótonos que decís ocurren hasta el infinito en torno al edificio cuya perfección es imposible de admirar en una sola ojeada*. A pesar de todos estos inconvenientes y a pesar de todas las enseñanzas que las historias de la arquitectura eclesiástica, las iglesias modernas de todo el mundo se alzan, casi sin excepción, en el centro de las clases. Podría creerse que hemos perdido toda capacidad de discernimiento.

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Teatros y ayuntamientos

Teatros, ayuntamientos y muchos otros edificios son también víctimas de esta concepción errónea. ¿Existe la creencia, quizás de que se puede ver un edificio por todos lados a la vez puede que valora un edificio notable hiciste con tono está totalmente despejado. nadie imagina que creando un vacío en torno a una construcción se impide que forme, juntamente con sus alrededores, una serie de cuadros variados. ¿Hay algo más hermoso de los potentes losagnes de los palacios florentinos vistos a través de las callejuelas adyacentes? Esos edificios adquieren de esa manera un doble valor, ya que su aspecto es completamente diferente según se completen desde la piazza o desde el vicolo. No basta de acuerdo con el gusto de nuestro tiempo, donde colocar las creaciones propias de la manera más favorable. Posible; hay que mejorar además las obras de los maestros antiguos despojarla este cuanto las rodea. Y no se dude en hacerlo, cuando sabía que fueron compuestas para que armonizan con los edificios vecinos y que, sin ellos, debe todo su valor*. Este procedimiento se emplean todas partes, preferentemente en las antiguas puertas de acceso a la ciudad esta. Ciertamente la puerta de una ciudad es algo hermoso; una puerta aislada, alrededor de la cual nos podemos pasar en lugar de pasar bajo sus bóvedas. El ejemplo de las puertas de Berna*nos demuestra cómo podemos satisfacer las exigencias de la comunicación sin suprimir por completo la razón de ser de los viejos momentos del pasado*.

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LA PLAZA, LUGAR CERRADO

Valor estético del espacio cerrado

* El hecho de que esas plazas estén igualmente cerradas hace que produzcan un efecto de conjunto tan armonioso. Se debe a esa cualidad es que un espacio de terreno, en medio de una ciudad, se llame plaza. Es verdad que en nuestros días se llama hacía cualquier parcela de terreno rodeada de cuatro calles y en la que se ha renunciado a levantar construcción alguna. Esta puede bastar al higienista y el técnico; pero, para el artista, esos pocos metros cuadrados de terreno no constituyen todavía una plaza*. Un espacio cerrado*es la condición más esencial de todo el texto artístico y, sin embargo, hoy la ignoran aquellos que elaboran los planos de las ciudades. Los antiguos, por el contrario, pues en cuáles fuesen las circunstancias, se valieron de los medios más diversas para satisfacerla*. Nos daremos mejor cuenta de esto con la ayuda de algunos el caso más sencillo es el siguiente: prender un edificio monumental, se hace una incisión en la masa de casas y la plaza que resulta, rodeada por todas partes de edificios, produce un feliz efecto. Así ocurre con la piazza de San Giovanni de Brescia. A menudo desemboca en la plazuela una segunda calle, en cuyo caso se tiene buen cuidado de no abrir una brecha demasiado grande con el fin de que el edificio principal quede bien enmarcado. Los antiguos lo consiguieron por medio están variados que hay que pensar que no fue sólo el azar lo que les dio. Sin duda se vieron con frecuencia ayudados por las circunstancias pero también se pierdan utilizarlas admirablemente. Hoy, en casos semejantes, se echarían abajo todos los obstáculos y se abrirían amplias

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brechas en las paredes de la plaza, tal y como se hace en las ciudades que se quiere modernizar.

Calles y continuidad visual

¿Sería una casualidad entre las calles antiguas desembocasen en las plazas de manera directamente opuesta a los procedimientos de los constructores de las sociedades modernas? Actualmente es frecuente que desembocan dos calles, que se cortan en un ángulo recto, en cada esquina de una plaza; probablemente se quiere ampliar en lo posible la apertura practicada en el recinto de la plaza y destruir cualquier impresión de conjunto. Antaño, se procedería de modo completamente diferente. Se lo estaban para que no desembocará ser más que una calle en cada esquina de la plaza. Será necesaria una segunda arteria de dirección perpendicular a la primera, coincidían ambas lejos de la plaza, para que no se la pudiera arder desde ella. Y todavía más: las tres o cuatro calles que desembocaban en las esquinas de la plaza tenían direcciones distintas. Este caso notable se repite tanto a menudo, de forma más o menos completa, que puede considerarse como uno de los principios conscientes o inconscientes de la construcción de las ciudades antiguas. Un examen atento demuestra que este plan en forma de brazo de tu rutina es muy ventajoso. Así, desde cada punto de plaza sólo se puede tener una perspectiva de las calles que desembocan en ella y el círculo de las casas se interrumpe sólo una vez; a menudo, incluso, parece completamente continuo, ya que los edificios de las esquinas se tapan unos a otros gracias a la perspectiva, y se llena cualquier brecha que pudiera producir una impresión desagradable. El secreto de este procedimiento consiste en que las calles desembocan perpendicularmente a los rayos visuales y no paralelamente*.

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Los antiguos recurrieron incluso a otros medios para cerrar el recinto de sus plazas. Con mucha frecuencia, irrumpían la perspectiva infinita de una calle con una monumental puerta de una o varias arcadas; la distancia entre una y otra puerta, y sin número, venían determinados por la mayor o menor intensidad de circulación en el lugar correspondiente*. Las columnas todas, juntamente con los pórticos, servían también para encuadrar las plazas*. A veces, incluso, había plazas que estaban enteramente rodeadas de altas murallas, atravesadas por puertas sencillas o monumentales, como en la antigua residencia episcopal de Berbeg (1591), en el ayuntamiento de Altenburgo (1562-1564), en la antigua universidad de Friburgo en Brisgau y en muchos otros lugares*. En fin, el motivo de la arcada se empleó de 1000 maneras*.

SOBRE LA IRREGULARIDAD DE LAS PLAZAS ANTIGUAS

Apología de la irregularidad

Los técnicos se esfuerzan además de lo necesario en crear calles rectilíneas e interminables y las plaza de impecable regularidad. Quienes se preocupan particularmente por la estética de las ciudades creen que estos esfuerzos está normal en causados. Nuestros padres tenían a este propósito ideas muy distintas en las nuestras. He aquí algunas pruebas: la piazza dei Eremitani y la piazza del Duomo, en Padua, la piazza Anziani, en Pisa, dos plazas de San Gimignano y la piazza San Francesco de Palermo. La irregularidad de estas antiguas plazas está condicionada por su desarrollo histórico gradual. Cada vez nos equivocamos cuando atribuimos a causas prácticas

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la exigencia de esas si no así grandes sorprendentes, estarían motivadas por la presencia de un canal o de un camino ya atrasado o por la forma de un edificio. Todos sabemos pero por propia experiencia que esas torceduras introducidas en la simetría no extrañan en la mirada; por el contrario excitan tanto más nuestro interés, cuanto parecen completamente naturales, con un aspecto pintoresco nada rebuscado*.

Plano dibujado y plano vivido

Cualquiera que examine el plano de su propia ciudad, se convencerá de que las irregularidades que sobre el papel le producen extrañeza nunca le han extrañado en realidad. Aún sin haberla visitado, todos conocemos, por lo menos por grabados, la célebre piazza delle Erbe en Verona. Pero muy pocos, sin duda, se han dado cuenta de su forma irregular*:

mientras el contemplarla este desastre vencieran el lugar, no se piensa en analizar los detalles de su estructura. La diferencia que existe entre la representación gráfica y el aspecto real de la piazza Santa María Novella de Florencia no es menos sorprendente. De hecho, la plaza tiene cinco lados, pero la memoria además de un viajero se agarre tiene cuatro; ya que, sobre el terreno, no se pueden ver más de tres lados de la plaza a la vez y el ángulo formado por los otros dos piedras siempre a espaldas del observador. Además es fácil equivocarse al le informan entre sí esos dos lados. Si no estudiamos solo de los datos suministrados por la vista, los efectos de la perspectiva hacen difícil su estimación, incluso por los entendidos. Es una verdadera plaza de las sorpresas, en la que se está sujeto a las más variadas ilusiones ópticas. Se trata de algo muy distinto de la simetría rigurosa tranquilidad de los constructores de las ciudades modernas.

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Construir para la mirada

Es muy extraño que las menores irregularidades de las ciudades modernas nos sorprendan, mientras que las de las plazas antiguas no resultan desagradables. En efecto, estas son de tal clase que no se la ve más que sobre el papel; sobre el terreno, escapa a nuestra atención. Los antiguos no conseguirían sus planos sobre tableros de dibujo; construcciones celebraban poco a poco ir natura. Se daban cuenta fácilmente de que era lo que en realidad sorprendía la mirada y no se detenía a corregir aquellos defectos de simetría que sólo eran evidentes sobre el papel una perra de esto nos la brindan las diferentes plazas de Siena*.

Simetría y proporción

La noción de simetría se propaga en nuestro tiempo con la rapidez de una epidemia. Resulta familiar a las gentes menos cultivadas y todo el mundo se cree llamado a dar su opinión sobre cuestiones de arte tan difíciles como son las que se refieren a la construcción de las ciudades; sucede que cada cual cree conocer al dedillo el único criterio necesario: la simetría. Esta palabra, de origen griego, tenía en la antigüedad, como puede probarse fácilmente, un sentido completamente distinto del que hoy celebra*. La proporción y la simetría era para los antiguos una única y misma cosa. La única diferencia entre los dos términos consistía en que en arquitectura la proporción es sencillamente una relación agradable a la vista*, mientras que la simetría constituida la misma relación expresada en números. Este sentido fue el que se mantuvo durante toda la edad media. A partir del momento en que los maestras batitas comenzaron atrasar dibujos arquitectónicos y se empezó a sentir una inquietud cada vez mayor por los ejes de simetría

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en sentido moderno del término la noción de semejanza de la imagen a la izquierda y a la derecha de una línea principal se erigió en teoría. A esta idea nueva, se le dio un nombre antiguo con significación alterada. Los escritores del renacimiento ya lo emplean en este sentido. Desde entonces, los ejes de simetría son cada vez más frecuentes en los planos de los edificios y en los de las ciudades. Sólo con ayuda de ellos; el arquitecto moderno pretende cumplir todas las tareas tiene incumben. En las ciudades modernas, las irregularidades de los planos no tienen éxito, pues son creadas artificialmente, con ayuda de la regla. Se producen a menudo en plazas triangulares, residuos fatal de una parcelación en forma de damero. Estas plazas producen con frecuencia mal efecto: la mirada no puede portarse ilusiones porque siempre sopa con las intersecciones ofensivas de las líneas de casas*.

LA VIDA MODERNA LIMITA EL DESARROLLO DEL ARTE DE CONSTRUIR CIUDADES

Por qué desaparecer la antigua ciudad y un lugar público

* En nuestra vida pública, se han transformado muchas cosas sin remisión y, por ende, muchas formas arquitectónicas han perdido su importancia de antaño*. ¿Qué podemos hacer si los acontecimientos públicos se narran en los periódicos en lugar de proclamarse, como en las épocas de Grecia y de Roma, por creer boleros públicos en las termas o bajo los pórticos? ¿ Qué podemos hacer si los mercados se alejan cada vez más de las plazas públicas para encerrarse en unos edificios de aspecto

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provocó artísticos o para transformarse en una especie de buhonería que acude directamente a las casas? ¿ Qué podemos hacer si las fuentes no tienen ya más que un valor decorativo, por cuanto la gente se aleja de ellas porque las canalizaciones llevan directamente el agua a las casas y en las cocinas? Las obras escultóricas abandonan más las plazas y las calles para enterarse en estas prisiones del arte que se llaman museos*.

El gigantismo

Ante todo, el desarrollo considerable que alcanza nuestras capitales ha roto, en todos sus rincones, en molde de las antiguas formas de arte. Cuanto más crece una ciudad, mas se amplía en todos sentidos sus calles y plazas, mas tienen que elevarse y extenderse sus edificios. Con sus dimensiones colosales, con sus innumerables pisos y sus hileras interminables de ventanas semejantes, difícilmente pueden producir una impresión artística. La sensibilidad acaba por emborracharse a la vista de unos motivos arquitectónicos tan idénticos, y se necesitan medios muy poderosas para producir todavía algún efecto. Pero tampoco podemos cambiar esta situación y el constructor de ciudades, como el arquitecto, ha de trazar sus planos a la escala de las capitales modernas de varios millones de habitantes. Gracias al enorme nacimiento de seres humanos, el valor del suelo ha aumentado proporcionalmente en algunos puntos del globo*.

El problema económico

Desde el punto de vista puramente económico, la división regular del terreno en parcelas se ha convertido en un factor de cuyos efectos es difícil escapar. No

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deberíamos, sin embargo, someternos sinceramente a este curso, ya que, de este modo, con estas hecatombes, están destruyendo las mejores obras de arte. ¿En que se convierte, con el empleo de los sistemas geométricos, todos aquellos rincones de las calles pintorescas del viejo Nurembeg y de todas aquellas ciudades en las que todavía se conservan y que nos encantaban por su originalidad? El elevado precio de los terrenos lleva a utilizarlos lo más posible; y, también, a qué tantas formas arquitectónicas encantadoras hayan desaparecido paulatinamente. Cada parcela construida tiende a aproximarse cada vez más al cubo moderno. Los miradores, los zaguanes, las escalinatas, las arcadas se han convertido para nosotros en objetos de un lujo exorbitante; el arquitecto, incluso cuando construye edificios públicos, apenas puede dejar libre curso a su fantasía para destacar balcones, sale pisos, trazar tejados de silueta interesante. A nivel del suelo, al de respetar rigurosamente el alimento que estaba previsto*.

Los avances de la higiene

Habría que estar ciego para no reconocer los grandes logros alcanzados, dentro del campo de la higiene, por el arte moderno de construir ciudades. En este punto, nuestros ingenieros, cuya falta de gusto hemos criticado tanto, han hecho milagros y han prestado a la humanidad servicios inolvidables. Gracias a sus trabajos, la salud pública de las ciudades europeas ha mejorado considerablemente, como lo indican los coeficientes de mortalidad, que han disminuido a la mitad. ¡Lo reconocemos con satisfacción! Pero sale para saber si es indispensable comprar esas ventajas a tan alto precio. ¿Es necesario para tenerlas eliminar toda la belleza de nuestras ciudades? *

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Visión del mundo y estética

Ya no podemos crear obras de un arte tan acabado como la acrópolis de Atenas. Incluso así dispusiéramos de los millones que costaría una obra semejante, no podríamos ejecutarla. Nos faltan los principios artísticos, una concepción del universo común a todos, viva el alma del pueblo para que encontrar en una obra tal se representación material*. ¿Podríamos verdaderamente concebir sobre el papel aquellas bellezas que produjeron los siglos pasados? ¿Podríamos, imbuidos de esa falsa inocencia de ese sentido de lo natural, que no es sino puro artificio, experimentar una alegría verdadera y sincera? Seguramente no. Esas voces están negados a una época que ya no edifica sobre la marcha, sino que construye casas razonablemente, sobre el papel*.

Modernizar el modelo antiguo

Ni la vida moderna, ni la moderna ciencia técnica, permiten copiar servilmente la disposición de las ciudades antiguas. Hay que reconocerlo si no queremos abandonarlo a un sentimentalismo desesperado. Los modelos antiguos deben recibir hoy, y no como copias concienzuda; sólo si examinamos lo esencial de sus creaciones y lo adaptamos a las circunstancias modernas, podremos arrojar, en un suelo aparentemente estéril, una semilla capaz de germinar de nuevo. A pesar de todos los obstáculos que se alzan ante nosotros, no nos atemoriza intentar ese estudio*. Precisamente en la manera de disponer las ciudades, más que en cualquier otro terreno, es donde el arte puede ejercer su influencia; y es así porque su acción se hace sentir a cada instante en el alma del pueblo, y está reservada, como sucede en los conciertos y en

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los espectáculos, a las clases acomodadas de la nación. Sería, pues, deseable, que los poderes públicos concediesen a la estética de la calle toda la importancia que merece*.

ALGUNAS REFORMAS A INTRODUCIR EN LA ORDENACIÓN DE LAS CIUDADES MODERNAS

Hacer plazas

* Cada ciudad, por pequeña que sea, podría enorgullecerse de una plaza hermosa y original si todos los edificios importantes estuviesen reunidos en ella como en una exposición en la que el valor de los unos resaltaría el de los otros. La finalidad de los planes de extensión de las ciudades consiste en preparar de manera inteligente y posible ese ideal. Antes de conseguirlo, habrá que librar batalla contra el poder absoluto de los sistemas. En efecto, si las parcelas que hay que edificar están ya dibujadas sobre el papel, y si toda la superficie del terreno está dividida en lotes dispuestos para la venta, todo es vano: un barrio previsto de tal modo será siempre vulgar*. La vulgaridad de nuestros barrios modernos tienen muchas consecuencias importantes: el hombre no siente ninguna alegría cuando vive en ellos, no se vinculan y no adquiere sentimiento alguno del hogar; se ha podido comprobar este dato entre los habitantes de las ciudades aburridas y construidas sin arte *.

Arte o apariencia

El plano de una ciudad que deberías producir un efecto artístico, es también una obra de arte y no un simple conjunto

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de construcciones y días. Ahí está la clave de toda la cuestión*. La buena ejecución del plano de una ciudad depende de la experiencia de un verdadero programa. Los estudios preparatorios necesarios4 pueden correr a cargo de la administración o de comisiones de expertos. Deben consistir en:

Un plan de extensión

a) En un cálculo aproximado del crecimiento previsible de la población del barrio que se proyecta durante los 50 años venideros, y le dan un estudio de la circulación y del género de viviendas que se prive en cuando conviene saber con anticipación donde se levantarán las casas de alquiler, los chalets y los edificios destinados al comercio que la industria, tanto si se quiere repartir esas diferentes clases de edificios en distintos lugares, como sucede el intercambio barrios mixtos. Los que están a esta fórmula la posibilidad de establecer esas previsiones con una exactitud más o menos aproximada, tratan de evitar, con pretextos, un trabajo y una responsabilidad muy considerables*. Ciertamente si no se tiene el valor de prever algo determinado, el barrio de casas de alquiler se desarrollará por sí mismo do quiera que pueda, ya que dentro de ese género de construcciones, adaptables a cualquier lugar y por ello al destinadas a la vulgaridad, puede caber, llegado el caso, lo que sea: talleres, casa de obreros, casas comerciales, palacios, etc.; y digo llegando al caso, porque de ese modo las exigencias especiales de cada uno de esos edificios no quedaran nunca plenamente satisfechas*.

4. El método que preconiza aquí Sitte anticipa los trabajos de Geddes. Supone algo muy avanzado para su época. Le Corbusier y los arquitectos progresistas no han hecho justicia a Sitte.

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b) Una vez provista de las informaciones indispensables

que acabamos de enumerar, el autor de un plano de extensión debe prever entonces los edificios públicos precisos, así como sus dimensiones y formas aproximadas. Este trabajo se hace cómodamente por adelantado si se cuenta con los datos estadísticos que son siempre fáciles de reunir. De la cifra que se presuma para la futura población, se reduce el número y la amplitud de las iglesias, escuelas, edificios administrativos, mercados, jardines públicos y, quizás, incluso, salas de espectáculos*. Con esto comenzaría la elaboración del Plan de extensión propiamente dicho. Se podría efectuar fácilmente por medio de concursos públicos. La primera obligación de los concursantes sería, pues, prever los emplazamientos convenientes para los edificios públicos necesarios y agrupar estos con arte. Sería además prudente situar los jardines públicos al igual distancia unos de otros y, en la medida de lo posible, apartados de las calles populares y religiosas*. Cada uno de esos gastos espacios verdes habría de estar rodeado por todas partes de casas cuya línea sólo se viera interrumpida por dos o más puertas de acceso. Esos jardines, libres de polvo, darían valor a las largas fachadas de los edificios próximos. Si los jardines se debe diseminar, los edificios notables, por el contrario, deben agruparse. Si hay que construir varias plazas, es mejor agrupar las que desparramarlas por todas partes. Cada una de ellas, por su situación, forma y amplitud, tendría que expresar claramente un carácter determinado*.

Conservar las irregularidades

¿Porque suprimirá toda costa las desigualdades del terreno, porque destruir los caminos existentes e incluso desviar al

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curso de las aguas para obtener una vulgar simetría? Valdría más, por el contrario, conservarlos con alegría, a fin de producir roturas en las arterias y mantener otras irregularidades*. Sin ellas, las más hermosas creaciones conservan siempre una cierta rigidez y una afectación que produce un efecto molesto Candy, además, las irregularidades permiten orientarse fácilmente a través del dédalo de calles e, incluso desde el punto de vista higiénico, no dejan de tener sus ventajas. En las ciudades antiguas, la violencia del viento era menos sensible gracias a las curvas y a los cortes de sus arterias 5. Sólo soplaba con fuerza por encima de los tejados, mientras que, en los barrios modernos, se precipita por las calles rectas de forma desagradable, incluso perjudicial para la salud. Este hecho puede observarse en cualquier parte en donde estén continuas los barrios viejos los nuevos. En la parte antigua de la ciudad, no nos sentimos incomodados por los vientos de fuerza moderada. Apenas penetramos en la parte moderna, nos vemos envueltos por nubes de polvo. En las plazas en que desembocan calles en todos los sentidos, calles que producen corrientes de aire por todas partes, podemos observar los hermosos remolinos de polvo en verano, de nieve en invierno. Esta es una de las principales ventajas que brindan los modernos sistemas más de construcción*. Miremos por donde miremos el problema de la construcción de ciudades, llegaremos a la conclusión de que ha sido estudiar todo en nuestros días, con demasiada ligereza. Los esfuerzos cerebrales que se han necesitado y las capacidades artísticas que se han empleado en resolverlo, son verdaderamente mínimas. Para llegar a soluciones prácticas, es preciso actuar con tanta energía como prever anciana, pues se trata de nada

5. La reconstrucción de algunas ciudades destruidas durante la guerra es una prueba; cf. Le Havre de Perret.

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menos que de abolir por completo los principios vigentes ir sustituirlos por unos métodos contrarios a aquellos.

Der Stadtebau, traducido por Camille Martín: L’art de bátir des villes, Atar, Ginebra, H. Laurens, París, 1º edición 1902. Citas tomadas de la 2º edición, 1918 (pags. 10-17, 20-26, 32-34, 37-40, 41-47, 59-66, 139-146, 149, 154- 158, 161-162).

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EBENEZER HOWARD

1850-1928

E. Howard fue el creador de las ciudades jardín. Militante desde 1879 del movimiento socialista inglés autor y la acta, se sintió marcado profundamente por la lectura de los libros Progress y de Henry George (1881) 1 y Looking Backward (1889) la utopía del americano E.Bellamy. Éstas fueron las fuentes de su propia obra aparecida en 1898: Tomorrow: A Peaceful Path to social Reforma: Nueva utopía en la que se encontraba expuesta la teoría de la ciudad-jardín, y tú de pronto habría de convertirse en realidad gracias al sólido sentido práctico de su autor. El éxito inmediato y considerable de su obra llevó a E. Howard a fundar en 1899, la Asociación de las Garden-cities; y, en 1903, la asociación pudo adquirir en Letchworth el primer terreno para edificar. E. Howard consiguió a los arquitectos Parker y Unwin

1. Podemos leer en sociales problemas de Henry George (1884), en el capítulo titulado City and Contry: <<Las inmensas poblaciones de esas grandes ciudades están completamente frustradas de todas las amables influencias de la naturaleza. La mayoría de ellas no ponen en pie en el suelo lo largo de todo el año… Esa vida de las grandes ciudades no es la vida natural del hombre. En semejantes condiciones, el ser humano no puede sino echarse a perder física, mental y moralmente>> (página 309) 2. Mañana: una vía pacífica hacia la reforma social. Esta obra se debe dictar día en mi 902 bajo el título: Garden Citiesof Tomorrow (Ciudades- jardín de mañana)

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los planos de Letchworth, y a Louis de Soissons, el de Welwyn (1919). Estas dos ciudades se convirtieron inmediatamente en los modelos en Europa y en los Estados Unidos, en donde inspiraron especialmente a Henry Weight y Clarence Stein. Después de la Segunda Guerra Mundial, sirvieron todavía de prototipos para la construcción de algunas nuevas ciudades en Gran Bretaña. Hay que observar en Howard una cierta resonancia progresista. Sin embargo, siempre subordinó la preocupación con la higiene y el progreso al ideal de unas pequeñas comunidades limitadas en el espacio y dotadas de un espíritu comunal.

LA CIUDAD-JARDÍN INGLESA

I. LA IDEA DE LA CIUDAD-JARDÍN

En realidad no existen solamente dos posibilidades,, se afirma constantemente: la vida en la ciudad y la vida en el campo; existe una tercera solución, en la que pueden combinarse de manera perfecta todas las ventajas de la vida de la ciudad más activa con la belleza y las delicias del campo*. La ciudad y el campo pueden*considerarse como dos imanes, que tratan de atraer hacia sí a la población; a esta rivalidad ha venido a imponerse una nueva forma de vida que participa de aquellas dos.

El imán ciudad-campo

Veremos que, comparado con el Imán-Campo, el Imán-Ciudad oportunidades de empleo y de las prevenciones tentadoras de

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progreso; pero estas ventajas quedan ampliamente compensadas por los alquileres y por unos precios elevados. La vida social que ofrece y sus lugares de diversión resulta muy atractivos; pero la excesiva jornada laboral durante el día y la noche, las distancias que separan del trabajo y el <<aislamiento de la multitud>> tienen en gran medida a reducir el valor de cosas tan agradables. Las calles muy iluminadas constituyen un gran atractivo, sobre todo en invierno; pero la luz del sol queda cada vez más eclipsada y el aire está tan deseado por los hermosos monumentos públicos, o los gorriones, se cobran rápidamente de un chin,

y

las estatuas más bellas se afean. Unos palacios suntuosos

y

unas callejuelas espantosas son los dos alicientes extraños

complementarios de las ciudades modernas. En el campo hay vistas hermosas y parques señoriales, bosques perfumados, aire fresco, el murmullo de las aguas*. Los alquileres, calculados por arte, son ciertamente bajos, pero son alquileres bajos son consecuencia natural de los bajos salarios, y no originan comodidad sustancial alguno, mientras que las largas horas y la falta de diversión hacen que la luz del sol y el aire puro no consigan alegra los corazones. La única industria, la agricultura, parece con frecuencia a causa de las lluvias excesivas, aló cual hay que añadir, en tiempos de sequía igualmente frecuentes, la escasez de agua, incluso para beber*. Ni el Imán-Ciudad, ni el Imán-Campo realizan completamente el ideal de una vida verdaderamente conforme con la naturaleza. El hombre debe disfrutar a la vez de la sociedad y de las bellezas de la naturaleza. Es preciso que los dos imanes se conviertan en uno solo*. La ciudad es símbolo de sociedad; de ayuda mutua y de cooperación amistosa, de paternidad, maternidad,

y

fraternidad, de una amplia relación de hombre a hombre, de

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simpatías expansivas, de ciencia, de arte, de cultura, de religión. Y, ¿el campo? El campo es el símbolo del amor y de las liberalidad es de Dios para con el hombre. Todo lo que somos y todo lo que tenemos proviene del campo. Nuestros cuerpos están hechos de él y envuelven. Gracias a él nos alimentamos, vestimos, albergamos y abrigamos*. Su belleza inspira al arte, a la música y a la poesía. Sus fuerzas animan los engranajes de la industria*. Pero la plenitud de su goce y de su sabiduría no ha sido relevada al hombre, y no podrá rebelarse mientras persista esa separación impía, antinatural entre la sociedad y la naturaleza. La ciudad y el campo deben desposarse, y de esta feliz unión surgiría una nueva esperanza, una nueva vida, una nueva civilización. En fin de esta obra consiste enmostrar el primer paso a dar en esta dirección puede ser la construcción de un imán Ciudad-Campo. Deseo convencer al lector de que esto es prácticamente realizable, aquí y ahora y sobre la base de unos principios que son verdaderamente los más sano, tanto desde el punto de vista ético como el económico*. La construcción de tal imán, si pudiera llevarse a cabo y si te derivara*la construcción de otros muchos imanes, facilitaría ciertamente la respuesta a esta candente pregunta: <<¿Cómo contener la marea de la migración de las siguientes a la ciudad y, hacer que vuelvan a la tierra?>>*

II EL MODELO

Comprar y financiación.

Imagine el lector una propiedad que cubre una superficie de 2400 ha que, actualmente es puramente agrícola y que ha

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sido comprada en subasta pública, al precio de 2500 francos la hectárea, o sea, en seis millones de francos. Se supone que la cantidad invertida en la compra se ha conseguido merced a un préstamo hipotecario que venga un interés de tipo medio, no superior al 4 por ciento. La propiedad está legalmente otorgada al nombre de cuatro personas sólo inventes, de probidad y honor indudables, y la tienen en depósito al título de garantía, en primer lugar, frente a los acreedores hipotecarios y, en segundo lugar, frente a la población de la ciudad-jardín, que tiene la intención de edificar en ese terreno. Un rasgo central de las disposiciones financieras es que todos los alquileres de la tierra, alquileres que deberán basarse en el valor anual de ésta, se pagarán a los administradores, quienes, después de haber al tendido los intereses y de haber cubierto debidamente el fondo de amortización, entregarán el excedente o saldo al Consejo Central del nuevo municipio, para que dicho Consejo lo emplee en la construcción y en el mantenimiento de todas las obras públicas necesarias:

carreteras, escuelas, parques, etc.*. En resumen, la meta consiste en elevar el nivel de salud y bienestar de todos los verdaderos trabajadores, cualquiera que sea su posición; y el medio a través del cual se pueden realizar estos fines es una combinación sana, natural, económica, de la vida de ciudad y de la vida de campo, y todos sobre un terreno que pertenece al municipio. La ciudad-jardín, que se edificará aproximadamente en el centro de las 2400 hectáreas ocupará una superficie de 400hectáreas, o sea, la sexta parte de las 2400hectáreas. Será, preferentemente, de forma circular, con un radio de 1.130 metros., O sea, de algo más de 1 kilómetro, desde el centro de la circunferencia.

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El centro público

Seis magníficos bulevares -cada uno de 36 m de anchura- cruza la ciudad desde el centro a la circunferencia, y la dividen en seis partes o barrios. En el centro existen espacio de unas 2 hectáreas que se consagra aun hermoso jardín bien regado o irrigado; alrededor de este jardín se encuentran cada uno en su propio y espacioso terreno, los mayores edificios públicos:

ayuntamiento, sala de conciertos y de lectura, teatro, biblioteca, museo, galería de pintura y hospital.

El <<Crystal Palace>>

El resto del gran espacio que rodea el <<Crystal Palace>> forma un parque público que ocupa una extensión de 58 hectáreas incluidos unos grandes terrenos de esparcimiento, y que es fácilmente accesible para toda la población. Alrededor del Parque Central (con la excepción de las intersecciones con los bulevares) se desarrolla una ancha arcada, cerrada con cristales, que se llama el <<Crystal Palace>> y queda al parque. En tiempo de lluvias, esta construcción es uno de los recursos favoritos del público; la incertidumbre de la proximidad de este claro refugio, hace que el público acuda al Parque Central incluso con tiempo inseguro. En dicho lugar se exponen para su venta los productos manufacturados más divertidas y se producen ese tipo de compras en las que el público te libera y escoge a su gusto. En espacios cerrados del Crystal Palace es, sin embargo, mayor de lo que esos servicios requieren, por lo cual una parte considerable se utiliza como jardín de invierno. El conjunto forma una exposición permanente muy atractiva y, a la vez su forma circular la sitúa al alcance de cualquiera a los

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habitantes de la ciudad, ya que el ciudadano más distantes encuentra a menos de 550 m.

Casas

Si seguimos nuestro camino, a través del Cristal Palace, hacer bulevar exterior de la ciudad cruzamos la Quinta Avenida, bordeada de árboles, como todas las calles de la ciudad a lo largo de la que-mirando hacia el Cristal Palace- encontramos un cinturón de casas excelentemente edificadas y levantadas en su propio eje y espacioso terreno; y, si continuamos el paseo, observamos que las casas están edificadas en su mayoría, bien en forma de anillos concéntricos, situados frente a las diferentes avenidas (este último término designa las vías circulares), bien a lo largo de los bulevares y de las vías que convergen, en su totalidad en el centro de la ciudad.

Población

Cuando preguntamos al amigo que nos acompaña en nuestro paseo, cuál puede ser la población de esta pequeña ciudad, no responde que hay unas 30.000 almas en la ciudad misma y 2000 en la zona agrícola, y que hay 5500 parcelas por edificar en la ciudad, con una superficie media de 6'5 metros por 44 m, y que el espacio mínimo es de 6'5 metros por 33 m. A los observarla arquitectura y las varias formas de disponer las casas y los grupos de ellas-algunas tienen jardines comunes y cocinas cooperativo-- si nos enteramos que la observancia del trazado de las calles o las formas armoniosas de alterar lo constituyen los puntos principales en los que se refiere a la construcción; sobre ellos, ejerce un control las autoridades municipales ya que las preferencias y los gustos

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individuales son estimulados en la mayor medida, sin que se perjudiquen las disposiciones sanitarias adecuadas, que son impuestas estrictamente.

La avenida central

Mientras todavía paseamos en dirección a los límites de la ciudad, llegamos a la <<gran avenida>>. Esta avenida justifica plenamente su nombre, ya que tiene 125 m de ancho hora y, a la vez que forma un cinturón verde de más de cinco kilómetros de longitud, divide en dos coronas la parte de la ciudad que se extiende fuera del Parque Central. Constituye, en realidad, un parque adicional de 50 ha y se encuentra a menos de tres minutos de camino del ciudadano que vive más lejos. En esta espléndida avenida, hay seis lugares, cada uno de hectárea y media ocupados por escuelas públicas y por los terrenos de juego y los jardines que la rodean; otros lugares están reservados a las iglesias, cuyas denominaciones determinará la población, de acuerdo con sus creencias, y se levantará y sostendrán con el dinero de sus creyentes y amigos. Observamos que las casas situadas a lo largo de la Gran Avenida, se apartan del plan general de anillos concéntricos y están dispuestas en forma de media luna, con vistas a asegurar el desarrollo de la Gran Avenida y de ampliar más aún la anchura, de por sí espléndida, de esta vía.

Instalaciones industriales periféricas

En el cinturón exterior de la ciudad se escalona manufacturas, almacenes, mercados, depósitos de carbón, de madera, etcétera. Todas las instalaciones están situadas a lo

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largo del ferrocarril circular que rodea toda la ciudad y comunica, por medio de empalmes, con una gran línea férrea que pasa a través de la propiedad. Esta disposición permite cargar directamente en los vagones las mercancías que salen de los almacenes y de los talleres para ser expedidas por ferrocarril hacia lejanos mercados o bien para descargar directamente las mercancías de los vagones en los almacenes o manufacturas, con lo cual se consigue, no sólo una gran economía de gastos de embalaje, transporte y reducción de las pérdidas ocasionadas por averías y por roturas, sino también que disminuya el tráfico por las calles y se reduzcan en una proporción muy notable los gastos de conversación de éstas. En la Ciudad-Jardín, esa lacra que es el humo apenas existe ya que todas las máquinas se accionan por electricidad, lo cual hace que el costo de la electricidad destinada a la iluminación y a todas las demás aplicaciones, disminuya grandemente.

La agricultura suburbana

Las basuras de la ciudad se utilizan en las zonas agrícolas de la propiedad que se cultivan y explotan individualmente en forma de grandes y pequeñas granjas, al querías, pastura estés, etc.; la competencia natural de sus variados sistemas de agricultura, puestos espontáneamente aprueba por sus ocupantes para ofrecer al municipio la renta más alta, tiene a instaurar el mejor sistema agrícola, o, lo que es más probable, los mejores sistemas adaptados a fines diversos. De esta suerte, podemos conseguir fácilmente que es ventajoso cultivar trigo candeal en campos muy bastos, que impliquen una unidad de acción bajo la dirección de un granjero capitalista o de un cuerpo de cooperativistas, en tanto es preferible que el cultivo de las hortalizas, de la fruta y de las

flores, se exigen ciudadanos más constantes, corra a cargo de personas o de grupos

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de individuos que tachan una fe común en la eficacia y en el valor de ciertos métodos de cultivo y de abono que puedan desarrollarse en invernaderos o en terreno normal*.

Libertad económica

Mientras que la ciudad propiamente dicha, con su población dedicada a los diversos noticias, carreteras o profesiones*, ofrecerá la población dedicada a la agricultura su mercado más natural*, los granjeros y otros productores, no tienen sin embargo, en la ciudad su único mercado; por el contrario gozan del pleno derecho de ofrecer sus productos a quien mejor les parezca. En este punto, como en otros de esta experiencia, veremos que no se trata de restringir los derechos del individuo, sino que, por el contrario, su campo de iniciativa queda ampliado. Este principio de libertad también alcanza a los manufactureros y a los demás fabricantes que han establecido en la ciudad. Dirigentes negocios como les parece, si bien, como es evidente, están sometidos a la ley común del país y tienen la obligación de procurar a los obreros es espacio suficiente y condiciones sanitarias razonables. Incluso en lo que se refiere a servicios tales como la distribución del agua, luz, comunicaciones telefónicas, en que un municipio, serías capaz y honesto, deberá atender el primer lugar, no se tratara de establecer un monopolio absoluto; se autorizará a cualquier corporación privada o a cualquier conjunto de individuos que acrediten su capacidad, para que aseguren esos servicios y otros, bien para toda la ciudad, bien para parte de ellas y se les brindará condiciones ventajosas*.

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Despachos de bebidas

Conviene señalar que el municipio, en su calidad de único propietario del terreno, tiene el poder de actuar de la manera más drástica en lo que se refiere a tráfico de bebidas alcohólicas. Sabemos que existen muchos propietarios que no autorizar la apertura de despachos de bebidas alcohólicas dentro de sus propiedades; el propietario de la Ciudad-Jardín-- - la propia población-podría adoptar ese procedimiento. Pero, ¿sería prudente? No lo creo. En primer lugar, semejante restricción mantendría alejada a la categoría ya numerosa y cada vez más creciente, de los bebedores moderados y también de aquellos que, a decir verdad no son moderados en su uso del alcohol, pero de los reformadores pretenden celosamente someter a las sanas influencias de la ciudad-jardín. En un tipo de comunidad como esta, la taberna, o su equivalente, tendría que disputarse con otros muchos competidores los favores de la población, mientras que en las grandes ciudades, donde apenas existen diversas racionales y para todos, aquellos establecimientos prosperan por sí mismos. Por esta causa, la experiencia, en el terreno de la reforma alcohólica, tendría más valor si se permitiese el tráfico regulado racionalmente que si se prohibiese*.

III.EL COMERCIO

Los negocios que se realizan en las tiendas (del Cristal Palace), se llevan acabo por individuos y por sociedades, y no por Administración de la ciudad; el número de comerciantes estás, sin embargo, es limitado por el principio de la opción local.

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Ventajas conjuntas del monopolio y de la competencia

La Ciudad-Jardín es la única propietaria del terreno y puede arrendar a un inquilino por ejemplo, aunque comerciante privado a una sociedad de paños, de artículos de fantasía en cierto espacio dentro de la Gran Arcada (Cristal Palace) mediante un alquiler constructivo y anal determinado. Puede decir a su inquilino. <<De momento, este sitio es el único que tenemos en el barrio en condiciones de ser alquilado a un comerciante dedicado su rama. Además, el cristal palas será no sólo el centro de compras de la ciudad y del distrito y una exposición permanente en la que los fabricantes de la ciudad exhiban sus productos; será también un jardín de verano y de invierno. A este fin, la superficie cubierta excede con mucho las necesidades de las tiendas de los almacenes, que se suponen establecidos dentro de unos límites razonables. Mientras usted de satisfacción al público, nos alquilará parte alguna del espacio dedicado a esparcimiento a quien quiera que se dedica clase al mismo género de comercio que usted. Sin embargo, debemos guardarnos del monopolio. Si el público se quejara de su manera de actuar, y desea hacer que se empleará contra usted el arma de la competencia, alquilaremos en la Arcada, al requerimiento de un cierto número de habitantes, el espacio necesario para que se establecieron a un comerciante que deseara abrir una tienda competitiva.>>*

Se respeta la iniciativa individual

Gracias a este sistema de la opción local, veremos como los comerciantes de la ciudad-sean personas individuales cosas sociedades cooperativas-se convertirán, sino en el sentido estricto o técnico de la palabra por lo menos en un sentido

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muy real, en servidores municipales. Sin embargo, no estarían atados por la rutina oficial y tendrían los derechos y poderes de iniciativa más completos. Podrían, incluso, vender muy por debajo de los precios que imperan en otros lugares; pero, no obstante, al tener un comercio asegurado y al estar en medida de calibrar muy exactamente la demanda podrían consagrar y recobrar su capital con una notable frecuencia. Sus gastos de explotación sería muy bajos.

IV. EL PORVENIR

Supongamos de la Ciudad-Jardín ha alcanzado una población de 32.000 almas. ¿De qué manera puede crecer? ¿Cómo tenderá a las necesidades de la tienda faltante que acudirán atraídas por sus múltiples ventajas? ¿Invadirá la zona de los terrenos agrícolas que la rodean y destruidas, así como para siempre, el derecho a ser llamada Ciudad-Jardín? ¡Por su puesto que no! Te llegaría a este resultado desastroso y el terreno que rodea la ciudad después de, como lo es el terreno en torno a nuestras ciudades actuales, propiedad individual de hombres que sólo buscan el beneficio. A partir del instante en que la ciudad se case, un terreno agrícola se encontraría <<maduro>> para la edificación*.

Malthusianismo urbano

Pero*, ¿no podrán los habitantes de la Ciudad-Jardín de ser tildados de egoístas que impiden el crecimiento de la ciudad y privan de este modo a otras muchas personas del consejo de ventajas? En modo alguno. Existe una brillante alternativa aunque hasta ahora

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se ha olvidado. La ciudad crecerá; pero crecerá de acuerdo con un principio cuyo resultado será no disminuir, sino aumentar siempre sus ventajas sociales, su belleza y su comodidad. Consideren por un momento el casi de una ciudad de Australia que ilustra, en cierta medida, el principio sobre el que en este momento insisto. La ciudad de Adelaida está rodeada de sus <<terrenos de parques>>. La ciudad está construida. ¿ Cómo crece? Pues, salta por encima de los <<terrenos de los parques>> y crea la North-Adélaïde: este es el principio al que queremos acomodar, mejorándolo, la Ciudad-Jardín.

Una división celular

Imaginemos que la Ciudad-Jardín está ya construida. Su población ha alcanzado los 32.000 habitantes. ¿ Cómo crecerá? Crecerá mediante el establecimiento---probablemente con intervención de los Poderes Parlamentarios--- de otra ciudad situada algo más allá de su zona de jardines o de campo, de suerte que la nueva ciudad podrá tener en propiedad otra zona de jardines o de campo. He dicho, <<mediante el establecimiento de otra ciudad>>, y, por razones administrativas, habría dos ciudades; pero los habitantes de una podrían llegar a la otra en pocos minutos, puesto que se establecería un medio rápido de transporte y, de esta manera, la población de las dos ciudades representaría en realidad una sola comunidad.

La ciudad de las ciudades

Este principio de crecimiento que consiste en conservar siempre un cinturón de campo o de jardín alrededor de

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nuestras ciudades--- habrá de tenerse en la mente, hasta que, con el curso del tiempo, contemos con un grupo de ciudades que no estarán dispuestas, evidentemente, de acuerdo con la forma geométrica y rígida de mi diagrama, sino que se agruparán en torno a una ciudad central, de manera que quien sea habitante del grupo, aunque en cierto sentido viva en ciudades de poca extensión, vivir en realidad en una ciudad importante y magnífica y disfrutará de todas sus ventajas; y, sin embargo, todos los frescos placeres del campo: las praderas, los arbustos, los bosque, además de los jardines y de los parques, los encontrara a solo unos minutos de paseo. A poseer la población colectivamente el terreno en el que se habrá construido ese hermoso grupo de ciudades, los edificios públicos, las iglesias, las escuelas y las universidades, las bibliotecas, las galerías de pintura, los teatros alcanzaran un grado de magnificencia que ninguna ciudad del mundo, levantada sobre terrenos de propiedad privada, puede ofrecer.

Comunicaciones

He dicho que los habitantes de esa hermosa ciudad o de ese hermosos grupo de ciudades crearán unos transportes rápidos por ferrocarril. Existirá, en primer lugar, una línea intermunicipal que unirá entre sí todas las ciudades del circulo exterior---- 32 kilómetros de desarrollo—de suerte que, para la de una ciudad cualquiera a la ciudad vecina más alejada, no habrá que recorrer más de 16 kilómetros el cual se podrá hacer en 12 minutos. Estos trenes no se pararán entre las ciudades; estos servicios se cubrirán por medio de trenes eléctricos que cruzarán las calzadas y que serán * numerosos, mientras que las ciudades estarán comunicadas entre sí mediante una línea directa.

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Hay también un sistema de ferrocarriles que comunica directamente cada ciudad del círculo exterior con la ciudad central. La distancia de cada ciudad al corazón de la ciudad central es sólo de 5 kilómetros y cuarto y puede cubrirse fácilmente en 5 minutos. Los que saben por experiencia las dificultades que existen para ir de un suburbio de Londres a otro verán inmediatamente la ventaja enorme de que disfrutarán los habitantes de un grupo de ciudades como el que yo he imaginado ya que tendrán a su servicio un sistema y no un caos ferroviario. Las dificultades que se experimentan en Londres se deben a la falta de previsión y de ordenación previa*.

Romper con el presente

Algunos de mis amigos me han argumentado que un esquema semejante formulado para un grupo de ciudades, se adaptaría perfectamente a un país nuevo, pero que no sucedería lo mismo en un país ordenado ya de antiguo, con sus ciudades edificadas y el <<sistema>> ferroviario construido en su mayor parte. No, eso no puede ser; por lo menos eso no puede ser por mucho tiempo. Lo Que Es puede impedir por un tiempo que se realice Lo Que Debería Ser, pero no puede detener la marcha del progreso. Esas ciudades superpobladas han cumplido se misión; eran lo mejor que podía construir una sociedad basada en gran medida en el egoísmo y la rapacidad. Por eso insisto cerca del lector para que no tome como algo inamovible el que las grandes ciudades, a propósito de las cuales alienta, quizás, un orgullo perdonable, ya que son necesariamente, en su forma actual, muy poco más permanentes que el sistema de la diligencia, que fue objeto de tan viva admiración, precisamente en el momento en que

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estaba a punto de ser sustituido por el ferrocarril. La simple pregunta que hay que plantearse resueltamente, en ésta: ¿ Pueden obtenerse mejores resultados si partimos un plan atrevido a desarrollar sobre un terreno comparativamente virgen que si tratamos necesidades, que son cada vez mayores? Si planteamos así la pregunta, sólo cabe responder afirmativamente; y, en cuanto se haya asimilado este simple hecho, la revolución social comenzara rápidamente.

Garden-Cities of Tomorrow, nueva edición con prefacios de Sir F. Osborn y del Prof. L. Mumford, Faber & Faber Lonbres, 1946. Traducción francesa de L. E. Crepelet: Villies-jardins de demain., Tientsin Press Limited, China, 1902 (págs. 15-26, 77-79 81, 83-84, 128, 134)

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RAYMOND UNWIN

1863-1940

Arquitecto inglés que haciendo con Barry Parker construyó la primera y célebre garden-city de Letchworth así como el Hampstead Garden Suburb. Ocupo en Birmingham una de las primeras cátedras de Town Planning, fundada por cubrir. Unwin resumió sus ideas a sus experiencias en los dos libros:

--Nothing Gained by Overcrowding (1981) --Town Planning in Practice (1909)

EL REAGRUPAMIENTO

Unos límites necesarios

Actualmente no es razón para alimentar las ciudades de la misma manera que en el pasado; hacerlo sería, en contra de todo sentido, agravar más aún la, congestión urbana; pero aunque dejemos que se extiendan libremente, es importante ponerles en cierto modo unos límites, y precisar, mientras se las separa de las zonas vecinas, el espacio que corresponde a los nuevos barrios y a los arrabales*.

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Se puede sacar partido de la excelente enseñanza que nos brindan las ciudades de épocas pasadas, sin necesidad de copiar sus muros fortificados*. Aún y así, los propios muros pueden ser utilizados con un criterio moderno. Pueden servir como separación interesante en un terreno en declive en un distrito antiguo a un parque o a una zona de espacio libre, que rompe su monotonía mediante algún pabellón o unas puertas*. Pero estas no son las únicas formas que se pueden dar a los límites de la ciudad; allí donde existan bosques que no puedan ser eternamente conservados generalmente será posible mantener una franca estrecha aunque lo suficiente ancha como para que se constituya una especie de pantalla*. En las grandes ciudades o en los barrios muy extensos, será conveniente disponer anchas francas de separación como formadas por parques, por terrenos de juego o incluso por terrenos de cultivo. En cualquier caso, habría que establecer una línea que separase la ciudad del campo; una y otra pero podrían extenderse ambos lados pero se detendrían claramente al llegar a la línea; se evitaría de este modo ese margen irregular hecho de montones, escombros y te casuchas que deshonran los suburbios de casi todas las ciudades modernas. Los cinturones espacios libres de vegetación*ayudarán a que el terreno que rodean constituye una unidad local.

Papel de los centros

No hay que pensar que cualquier espacio libre de base de una plaza, ni imaginar que para ella cualquier forma es válida por el hecho de que haya plazas muy logradas que se han construido dándoles las más diversas formas*. El París de Haussmann carece de una verdadera plaza pública.

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Pero en realidad, los mismos principios arquitectónicos y verde urbanístico existen ese de igual importancia a las plazas de las ciudades modernas se daba a las plazas de las antiguas. Hay que establecer una relación y una proporción entre las diferentes partes de las composiciones que estudian; siempre hay que conseguir que algunas de esas partes resalten y dominen, y que las otras les estén subordinadas; y, el urbanismo, la mejor forma de conseguirlo consiste en tener, como tenían los antiguos, unos centros bien acusados. Los edificios públicos estén desperdigados al azar por toda la ciudad, no producen impresión alguna: en las calles normales se ven imperfectamente y no se logra ningún efecto arquitectónico de conjunto. Por el contrario, los edificios agrupados se valoran mutuamente; los contrastes violentos de dimensión y descansa que ofrecen en relación con los edificios vecinos se evita y, si los edificios están bien dispuestos, el resultado obtenido puede ser la que sorprenda a la imaginación; serán verdaderos núcleos de composición dentro del proyecto de la ciudad.

Centros principales y secundarios

Uno de los puntos vocales de las vías de comunicación deberá ser la estación de ferrocarril: por ella llega a la ciudad la mayoría de la gente, y por ella se va; la estación reclama, pues, la misma importancia que tenían las puertas de las ciudades antiguas. Ciertas consideraciones derivadas de la conveniencia o de la comodidad exigen que delante de la estación haya un espacio abierto, una plaza que de amplitud a esta entrada principal de la ciudad y que facilite el tráfico intenso que se producirá en tal lugar. Por otro lado, debe evitarse que el peatón, al salir de la estación, se vea amenazado por todas partes por los peligros de la circulación.

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Nos encontramos a menudo con estaciones dispuesta de tal manera que la fachada anda directamente a una calle de tráfico intenso; las calles laterales presentan la misma actividad; y, cuando el viajero sale de la estación, se dirija a donde se dirija, tiene que cruzar precipitadamente una calle atestada antes de poder elegir la dirección que ha de tomar o de darse cuenta de que la disposición general de la ciudad. Por ello es preferible que las estaciones estén situadas en el fondo de una plaza central bilateral. El estudio del emplazamiento de las estaciones nos traerá a la asesoría el de los ayuntamientos y otros edificios donde es probable que quienes acuden a ellos se vean obligados a esperar, sería muy conveniente que hubiese junto a esos edificios algún lugar, cerrado o al aire libre, algún jardín resguardado donde ya es pera discurriese tranquilamente dentro de un marco agradable, lejos de los ruidos de la estación y del tumulto de los centros de negocios.

De la estación a la ciudad

La plaza de la estación no tiene que ser necesariamente la plaza central de la ciudad: los ruidos del ferrocarril, el tumulto del tráfico que ocasiona, harían que no fuese apta para cubrir dicha finalidad; pero la plaza central pueden estar lejos de la estación; en cualquier caso, debe comunicar con ella por medio de calles anchas avenidas. Es poco frecuente que las estaciones se encuentran situadas fuera de la ciudad. Han decrecido aquellos prestigios contra del ferrocarril, que hicieron que este fuese desterrado a la periferia o al exterior de tantas ciudades; al probable disminución en el futuro de ruido y de lomo acabara por destruirlos. No obstante, en el caso de que la estación se encuentre fuera de la ciudad, la mejor solución sigue siendo

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comunicarla directamente con la plaza central por medio de una gran avenida. Es muy deseable que el viajero, apenas salga de la estación, y en cualquier parte que esté situada, distinguir los edificios del centro de la ciudad o del barrio, que las grandes líneas del plano que estén dispuestas de tal forma que pueda comprenderlo rápidamente.

Town Planning in Practice, editado por el autor, 1909:

traducción francesa de W. Mooser: Plan des villes, París, 1922 (pags. 170,179,180,211,195-196,201).

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VI

EL URBANISMO NATURALISTA

FRANK LLOYD WRIGHT

1869-1959

F.L. wright, discípulo del maestro de la escuela de Chicago, Louis Sullivan, el primer arquitecto americano que no paso por la escuela de Bellas Artes de París. Y el primero en Estados Unidos que arranco a la arquitectura de los pastiches del pasado y del eclecticismo, en beneficio de un estilo tan incontestablemente americano como el de Walt Whitman o el de Melville,sus escritores favoritos. En 1911, su influencia había franqueado el Atlántico y se extendía en el mundo entero, pero de otra manera y con mayor discreción que la de los arquitectos racionalistas europeos. Al igual que estos, Wright es un pionero de la arquitectura moderna. Pero la liberación de la tradición se revela en el de otra forma. El mejor ejemplo es su concepción del plano libre, ligado a la particularización del espacio interno, no a su indiferenciación. El concepto de espacio orgánico inspira toda la obra de Wright. Esta organicidad del espacio interior, la importancia de los muros y de las superficies planas, el papel de los materiales brutos, naturales, la oposición a cualquier tipología en beneficio de una gran diversidad, el arraigo, en fin, en el paisaje, son los elementos que no deben,

1. En gran parte, gracias a una obra publicada en Alemania: Ausgeruhrte Bauten und Entwurfe von F. L. Wright, Wasmuth, Darmstadt, 1910.

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caracterizar una obra muy abundante que destacó en el campo de las construcciones particulares (Oak Park, 1895; Robie House, 1909; Midway Gardens, 1914; Miniatura,1923; Falling Water, 1936; Taliesin West,1938), pero que no se

limitó a el ( Hotel Imperial de Tokio, 1916; Fábricas Johnson,

1936 y 1944; Museo Guggenheim de Nueva York,1958).

A esta arquitectura corresponde, lógicamente, una teoría del asentamiento humano que es una especie de anti-urbanismo y que arranca de la tradición del pensamiento americano que iniciaron Jefferson y Emerson; es la utopía Broadacre, que Wright desarrolla en tres libros sucesivos y que ilustra en

1934 con una maqueta gigante.

Wright ha publicado numerosos libros que constituyen la expresión de una actitud y de un temperamento, más que una doctrina. Su estilo lírico y personal, cae a veces en la imprecisión, incluso en la incoherencia.

BROADACRE

I. MISERIA DEL HOMBRE DENTRO DE LAS GRANDES CIUDADES ACTUALES

El ciudadano un <<urbanificado>>, máquina y parasito

El valor de la Tierra en cuanto patrimonio del hombre o del hombre, o el del hombre en cuanto herencia fundamental

2. The Disappering City, N. Y., 1932. --- When Democracy Builds, ChicagoUniversity Press,

1945. --- The Living City, Horizon Press, Nueva York, 1958.

3. En particular: Modern Architecture, Princeton, 1931. --- The future of Architecture, N.

Y:, 1953. --- The Natural Hose, N. Y., 1954. --- A Testament, N. Y., 1957.

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de la tierra, resultan ahora extraños e incomprensibles dentro de las grandes ciudades han sido construidas por la centralización (que jamás se ha detenido a pensar en ellos). El centralismo -sin planificación- ha construido monstruosa y excesivamente. La felicidad del ciudadano convenientemente <<urbanificado>> consiste en aglutinarse con los demás dentro del desorden, porque esta seducido por el calor hipnótico y por el obligado contacto con la multitud. La violencia y el rumor mecánico de la gran ciudad agitan su cabeza <<urbanificada>>, llenan sus orejas <<urbanificadas>>, de igual modo que antaño llenaban su corazón el canto de los pájaros, el susurro del viento entre los árboles, las voces de los animales o de los seres queridos. En el estadio actual dentro de la máquina en que se ha convertido la gran ciudad de la era del automóvil, ningún ciudadano puede crear otra cosa que no sean máquinas. El ciudadano verdaderamente <<urbanificado>> se convierte en un vendedor de ideas rentables, en un viajante que explota las debilidades humanas especulando con las ideas y con los invento de los demás, en un parásito del espíritu. Esta excitado por una agitación perpetua, que le aparta de la meditación y de la reflexión profundas que le pertenecieron en otros tiempos, cuando vivía y se movía bajo un cielo puro, en medio de árboles y plantas, sus compañeros desde su nacimiento. Ha cambiado su comunicación original con los ríos, con los bosques, con los campos y con los animales, por la agitación permanente, por la contaminación del óxido de carbono y por un conjunto de celdas de alquiler dispuestas sobre un suelo artificial y duro. <<Paramounts>>, <<Roxies>>, salas de fiestas, bares: esa es para él la imagen del descanso, esos son los recursos que le brinda la ciudad. Vive en una celda, en medio de otras celdas, sometido a la dominación de un propietario que habita generalmente el piso de encima.

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Propietario e inquilino con la apoteosis viva del alquiler. ¡El alquiler! La ciudad es el símbolo del alquiler. Y sus habitantes, si no son todavía unos perfectos parásitos, viven parasitariamente. Así es como el ciudadano verdaderamente <<urbanificado>>, esclavo perpetuo del instinto gregario, se ve sometido a un poder extraño, de la misma manera que el trabajador medieval era esclavo de un rey o de un Estado *. Los niños crecen acorralados por millares en unas escuelas construidas y dirigidas como fábricas: unas escuelas que producen rebaños de adolescentes, al igual que una máquina produce zapatos *. La propia vida es cada vez menos <<defendible>> dentro de la gran ciudad. La vida del ciudadano <<urbanificado>> es artificial y gregaria, se convierte en la aventura ciega de un animal artificioso.

Arrendamiento universal

Al proliferar de manera monstruosa, la ciudad renacentista se fabrica ahora mecánicamente, se convierte en la forma universal de la angustia, en la imagen viva del arrendamiento. La propia vida del ciudadano se alquila en un mundo de arrendamiento. Después de haber aportado su contribución a la humanidad, esa forma de centralización que llamamos la gran ciudad se ha convertido en una fuerza centrípeta incontrolable, animada por el espíritu de lucro y sometidas a unos poderes siempre cambiantes y en incesante crecimiento. El <<sistema>> hace que aumenté en el hombre el miedo animal de verse arrojado del cubil del que sale arrastrándose todas las mañanas. La horizontalidad natural ---la dirección de la libertad humana en la tierra--- desaparece o ha desaparecido. El ciudadano se

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condena a sí mismo a un apilamiento artificial y aspira a una estéril verticalidad.

<< La sombra del muro>>

Remontémonos tiempo atrás, a la época en que la humanidad se dividía en campesinos sedentarios (que habitaban en cavernas) y en nómadas guerreros *. El sedentario, que vivía en cavernas, era el conservador de la época. Si se terciaba, sin duda podía mostrarse más brutal, incluso más feroz, con su pesada maza, que el viajero nómada, armado con sus espuelas. El habitante de las cavernas se replegó a las colinas. Empezó a construir ciudades. Quería establecerse. Su hermano, más ágil, y móvil, construyo una vivienda más adaptable y precaria: la tienda plegable. Los habitantes de las ciudades criaron a sus hijos a la sombra de la muralla. Los aventureros mamá nos llaman a los idiomas de las estrellas, al amparo de una única seguridad:

llegar el estar lejos del enemigo. El ideal de libertad, que no ha dejado de expresarse incluso en el interior de nuestras actuales aglomeraciones sedentarias, arranca de los instintos originales del aventurero, de aquel que vivía su libertad cuando desplegaba su valor bajo las estrellas y no del que vivía de la obediencia y del trabajo, refugiado a la sombra de la muralla. El nómada fue indudablemente el prototipo del demócrata *. En el plano cultural más bien ha predominado la sombra de la muralla, aún cuando parezca que los horizontes infinitos del aventurero ejerzan sobre la mente humana una seducción cada vez mayor. A medida que disminuye el miedo físico a la fuerza bruta, disminuyen las necesidades de fortificación. La aspiración innata del cazador nómada a la libertad se revela cierta y más justificada que las solidas despensas de

367

albañilería edificadas en el pasado remoto ante la necesidad de proteger la vida humana de la propia humanidad. Hoy, cualquier aspiración cultural implica esta noción de libertad; ahí reside un estado de ánimo que se mantiene de manera más

o menos inconsciente tanto entre los campesinos como entre los industriales, los comerciantes y los artistas.

II. VIDA URBANA Y DEMOCRACIA

Centralización y autoridad

Examinar el plano de una gran ciudad es como examinar algo parecido al corte de un tejido canceroso. Pensemos en las ciudades conocidas y veamos de qué forma han actuado los medios prodigiosos de que hoy disponemos para suprimir la distancia y el espacio. La centralización es el viejo principio social que hizo necesarios a los reyes y, actualmente, es la fuerza económica que <<sobreconstruye>> nuestras ciudades

y que ha degenerado en una fuerza llamada comunismo *.

Individualidad

Nuestro ideal social, la democracia, se concibió originalmente como el libre desarrollo del individuo humano: toda la humanidad libre de funcionar el unísono, dentro de una ciudad espiritual y, por consiguiente, enemiga de todo fanatismo y de toda institucionalización. Institución es sinónimo de muerte. Este ideal de un estado de naturaleza está en la entraña misma de la democracia orgánica y, por consiguiente, de la arq-

4. Esta referencia al comunismo no existía en las dos primeras versiones del libro.

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uitectura orgánica. Es indispensable hacerlo reaparecer si queremos ganar el terreno perdido a partir de la revolución industrial y de las guerras que la siguieron *. La democracia no puede permitirse el lujo de confundir la simple personalidad con la verdadera individualidad humana. Del mismo modo que la voluntad humana y el puro intelecto no podrán producir nunca una auténtica individualidad. Si, en nuestra calidad de pueblo, deseamos verdaderamente la democracia, debemos prestar especial atención a nuestra actitud con respecto a la individualidad -del ego de base- ya que hemos omitido distinguirla del egoísmo. Evoquemos en su esencia la ciudad futura de la democracia:

llevará consigo las más grandiosas perspectivas y, en un sentido profundamente orgánico, un modo de vida conforme al Espíritu verdadero del hombre -por ser la individualidad la integridad fundamental del alma humana en sus tiempos y lugares particulares. Sin una ciudad original de este tipo, América no tendrá nunca una cultura propia. Ninguna gran arquitectura podrá nacer dentro del marco de la antigua ciudad. Pero doquiera que existe la ciudad democrática, la individualidad de conciencia y la conciencia de la individualidad se mantendrán incólumes. La época maquinista no nos ha aportado (en relación con la Edad Media) ninguna forma nueva de planificación. En sus orígenes, la vida urbana era una fiesta del espíritu, todo se planteaba a escala humana. Una auténtica urbanización, un urbanismo adaptado a la escala de vida de aquella época, y a su espacio, compensaba la existencia de los tiempos feudales.

Ahora bien, hoy, el simple fenómeno del automóvil

5. Frente a la tradición filosófica, Wright, como vamos a ver sitiu la individualidad por encima de la personalidad.

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hace que la antigua <<gran ciudad>> resulte caduca. Como un viejo navío o como un viejo edificio irremediablemente inadaptado a nuestras necesidades actuales, la ciudad continúa en servicio, habitada porque no tenemos el valor de rechazarla y de permitir que el espíritu del Tiempo,del Lugar y del Hombre construya las nuevas ciudades que tanto necesitamos*.

Proceso de la verticalidad

¿Por que, con vistas a qué objetivos se conservan tan celosamente las ciudades-gigantes de América? ¿Las razones de este estancamiento acaso no se llaman militocracia, prostitución, banca, conflictos armados? Pongamos por caso el ejemplo más sorprendente. El viajero que llega por primera vez a New York imagina en seguida el gran pueblo que debemos ser por haber sido capaz de elevar a tal altura la potente barrera de esas implacables trampas para hombres, habitada a costa de un gasto monstruoso, tanto en especies financieras como en valores humanos. ¡Cuanta energía empleada en la erección de esa aberrante montaña de dinero! poco importa que cada rascacielos choque con el de al lado y tape, con su masa desordenada e implacable, el horizonte que la mirada enloquecida intenta contemplar desde abajo, perdida en las sombras que se proyectan a sus pies. La sombra que proyecta el rascacielos de una significación completa este fenómeno: es la apoteosis y la supervivencia de la antigua sombra de la muralla. Si consideramos el rascacielos como una unidad independiente, con un <<en-sí>>, podría estar justificado. Podría ser motivo de orgullo. Si las circunstancias de prestan a ello, un edificio alto puede ser fuente de belleza; puede resultar económico y deseable en sí mismo, siempre con la condición de que no interfiera lo que pasa abajo.* El rascacielos deja de ser razonable si no se concibe dentro de un espacio verde, libre.

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La perpendicularidad exagerada no es moralmente admisible. Es la tara de nuestras grandes ciudades, de nuestra nación. La perpendicularidad proyectar sombra. Si se respetasen los derechos cívicos del vecino que se encuentra sumido en la sombra, no podría haber rascacielos como los que conocemos. Entre las fuerzas que trabajan sin tregua en pro de la emancipación de los ciudadanos, la más importante es el despertar progresivo de los instintos primitivos y todavía adormecidos de la tribu nómada. El aventurero niega y rechaza las supervivencias de la sombra de la muralla, la forma antigua de la seudo <<ciudad moderna>>.

Un nuevo espacio

Pero también colaboran en la destrucción de la ciudad las propias fuerzas de la máquina: los inventos eléctricos, mecánicos, químicos que volatilizan y transmiten, de tantas maneras nuevas, la voz, la imagen, el movimiento. Los milagros de la técnica -en cuya génesis nada ha tenido que ver nuestra cultura <<de la eficacia>>- son fuerzas nuevas con las que actualmente tiene que contar toda cultura original. Esos milagros son:

1.º

La electrificación *.

2.º

Los transportes mecánicos *.

3.º

La arquitectura orgánica *.

Con la arquitectura orgánica, el hombre vuelve a tomar posesión de su nobleza y de su territorio, del cual se convierte en parte integrante, a semejanza de los árboles, de los ríos que lo esculpen, de las colinas que lo repujan *.

371

Existen verdaderamente demócratas que reclaman unos cimientos más profundamente orgánicos para edificar una sociedad orgánica. La verticalidad congestionada de las ciudades se nos aparece como un hecho no estético y anticientífico. A la toma de conciencia espiritual del arquitecto corresponde el amor por el espacio que siente el seré humano, que es su cliente. En toda democracia enamorada de la libertad, la sensación de estrangulamiento se hace intolerable. Dondequiera que se trate del bienestar humano, la estrechez (vertical u horizontal) no puede resistir ni un solo instante la superioridad natural de una vida armoniosamente ligada al suelo. Pero si, la arquitectura orgánica se dirige a toda la humanidad *, es preciso que se ponga el suelo a disposición de todos, en condiciones honradas; debe poder ser considerado legalmente como un elemento con valor propio, tan directamente accesible para el hombre como cualquier otro elemento. Una vez abolidas la tiranía de los privilegiados y del propietario-fantasma de bienes raíces y las servidumbres impuestas por el dinero, por las máquinas y todo ese tipo de fuerzas, los edificios de la ciudad se alzaran libremente en espacios verdes o discurrirán perezosamente por el flanco de las colinas, con las que formaran un todo. ¿Qué significación tiene un edificio si no está estrechamente vinculado al suelo sobre el que se levanta?.

III. UN MODELO: BROADACRE

La labor que corresponde a cada uno de nosotros debe consistir en integrar los medios mecánicos de que disponemos universalmente, de manera que los hombres lleguen a ser

372

libres para consagrarse a las tareas más nobles, a las tareas más importantes para el desarrollo estético de la vida; entonces tales tareas producirán creaciones, placeres sin

ninguna relación directa con el hecho de << hacer dinero para asegurar la subsistencia>>, ni con la conquista de ninguna especie de poder material. Ningún hombre debe estar encadenado. El hombre verdaderamente libre debe hacer, en

lo esencial lo que más desee y en el instante en que lo desee.

Este es el único legado válido que hemos recibido del pasado.

Y solamente en el seno de una democracia auténtica podemos

recogerlo o incluso comprenderlo.

A ese legado libre de toda contaminación con nuestro

pasado urbano lo hemos llamado << Broadacre City>>. La elección de la palabra no proviene del hecho de que Broadacre

se base en la unidad mínima de un acre para cada individuo, sino, y esto es lo más importante, del hecho de que, surgida en

el seno de la democracia, Broadacre es la ciudad natural de la

libertad en el espacio, del reflejo humano.

<<Arquitectura del paisaje>>

Si la libre disposición del suelo se basase en condiciones

verdaderamente democráticas, la arquitectura resultaría de la topografía; dicho de otro modo: los edificios asimilarían, en una infinita variedad de formas! la naturaleza y el carácter del suelo sobre el que estuviesen construidos; serían parte

integrante de el. Broadacre se edificaría en un clima tal de simpatía con la naturaleza que la sensibilidad peculiar de lugar

y su propia belleza constituirían un requisito fundamental

exigido por los constructores de ciudades. Ya no se buscaría la

belleza del paisaje como un soporte de la arquitectura, sino como uno de los elementos. De este modo reinaría por fin la

373

unidad dentro de una inagotable variedad. El resultado necesario sería un cierto regionalismo *.

Sistema de carreteras

Imaginemos unas grandes autopistas, conformadas al paisaje, sin corte alguno *; unas autopistas libres de toda molesta superestructura (postes telegráficos y telefónicos), libres de carteles chillones y de los habituales sistemas de barreras; sólo habría cunetas y vallas. Imaginemos que estas autopistas tienen una anchura generosa, y que ofrecen todo tipo de seguridad, accesos fáciles, alegrados por arriates de flores o refrescados con la sombra de árboles y comunicadas a intervalos regulares unos aeródromos modernos *. Unas carreteras gigantes, que son por sí mismas gran arquitectura, pasan por delante de estaciones de servicios públicos que han dejado de ser una ofensa para la vista y que también se han convertido en arquitectura y comprenden todos los servicios necesarios para los viajeros. Esas grandes carreteras unen y separan una serie sin fin de unidades diversificadas: granjas, mercados de carretera, escuelas verdes, viviendas admirables y espaciosas, asentadas sobre sus acres de terreno, dispuestas de manera particular y original *.

Unidades funcionales

Imaginemos que esas unidades funcionales estén integradas unas a otras de tal manera que todos los ciudadanos puedan, a su gusto, disponer de cualquier forma de producción, distribución, transformación y esparcimiento dentro de un radio que diste de diez a cuarenta minutos de su propia vivienda. Y que, con su coche, su avión personal o recurriendo

374

a los transportes públicos puedan alcanzar esos puntos en

tiempos muy breves *. Esa distribución integrada de los modos de existencia, en relación íntima con el suelo, constituye la gran ciudad que imagino se extenderá por todo nuestro país. Eso sería la << Broadacre City>> de mañana. La ciudad convertida en nación *.

Diversas

No habría dos viviendas, los jardines, dos granjas (de uno a dos, o tres, o diez acres, o más), dos graneros, dos fábricas, dos mercados que se pareciesen. El granjero ya no volvería a sentir envidia del equipo mecánico del hombre de la ciudad, y

el hombre de la ciudad no codiciaría más los verdes pastos del

granjero *.

Dispersas

Normalmente, cualquier unidad (fábrica, granja, oficina, tienda o vivienda), cualquier iglesia o teatro estaría situado como mucho a diez minutos o más de las escuelas y de los mercados de carretera, que serían grandes y distintos unos de otros. Los mercados serían aprovisionados de hora en hora con alimentos frescos y llevarían aparejada una serie de fábricas dispuestas de manera que pudiesen cooperar eficazmente entre ellas; estas fábricas estarían destinadas a servir sin intermediarios a toda la población que trabajase en la zona vecina. Y no habría necesidad de ir de derecha a izquierda de un centro común *. ¿Y los edificios altos? Nada de suprimirlos. No, se alzarían, aislados en parquecillos individuales en el campo cuando fuese aconsejable. Podrían edificarse unos pisos <<cooperativos>> para los ciudadanos todavía sin experiencia que apeteciesen

375

las bellezas del campo sin ser capaces de participar en su creación *.

Un nuevo espacio

El movimiento mecánico que se relaciona con el automóvil difiere absolutamente del movimiento del hombre que se desplaza a pie o que utiliza la tracción animal. Este nuevo patrón de medida debe aplicarse a la concepción general del espacio dentro de la planificación de la ciudad nueva y de sus nuevas viviendas. La construcción <<pesada>> , esa especie de arquitectura de protección (fortificación) está llamada a desaparecer. Se perfila en el horizonte un nuevo tipo de edificios, surgido como por arte de magia y destinado a hacer desaparecer aquella forma de construir. Se trata de una forma constructiva más adaptada a nuestra época. A pesar de todas las circunstancias desfavorables, el hombre tiene que estar ahora menos escindido de la naturaleza *. Cualquier elemento constructivo exterior puede convertirse en elemento interior y viceversa, puesto que los elementos se consideran indisolublemente ligados unos a otros y al paisaje. La continuidad, la plasticidad y los valores que ambas implican se integran rápidamente merced a la nueva arquitectura *.

El hábitat de las clases trabajadoras

Las clases menos favorecidas socialmente podrán comprar una unidad de vivienda individual y completa * habitable en el preciso instante en que se conecte al sistema de conducción de agua de la ciudad y a una fosa séptica de 15 dólares *. El trabajador instala su primera unidad allí donde quiera establecer su vivienda. Pronto añadirá a ella otras unidades

376

idénticas: serán baratas y estarán concebidas orgánicamente de manera que sirvan para satisfacer los usos cotidianos. El acoplamiento de todas esas unidades-standard podrá variar de suerte que armonicen, según los casos, con una llanura o con un horizonte de colinas.

Unidades prefabricadas

Al cabo de uno o dos años, el <<pobre>> contará con una vivienda acogedora y bien equipada porque las casas ofrecen calidad y variedad. La libertad de acoplamiento y de utilización de las unidades es tal que cualquier ciudadano puede hacer de su casa un todo armonioso, adaptado tanto a su persona como a sus medios, al suelo que ocupa y al dios que reverencia. Mientras que antaño el trabajador sólo podía elegir entre unos prototipos concebidos por un sentimentalismo reaccionario, y tenía que equiparlos con elementos de escasa calidad, ahora, en razón de sus propias inversiones, será igual a cualquier <<rico>>. El chalecito tendrá la misma calidad que la mansión de lujo, una fábrica o una granja. ¿Qué lugar corresponde a las clases socialmente menos favorecidas dentro de la ciudad libre? A partir de ahora disfrutarán, sobre una base igualitaria, de los mismos criterios de calidad que alcanzan a los ricos. Gracias a la calidad de un modelo de vivienda adaptado a la época, al lugar y a las circunstancias, se sentirán en su propia casa, en su vivienda, ligados, inmediata y maravillosamente, al suelo en que viven. Nuestra imagen de la ciudad es optimista, no política; campesina, no urbana. Ésta es la idea realizable de una ciudad orgánica, social y democrática que resultará de una sociedad

6. Desing.

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creadora; en una palabra, será la ciudad viva. De este modo, no sólo se destierra el <<piso alquilado>> y la esclavitud del salario, sino que se crea el verdadero capitalismo. El único capitalismo posible si la democracia tiene un mínimo porvenir.

La granja <<usoniana>>

El nuevo <<pequeño granjero>> tiene menos necesidades, pero cuenta con mucho más, en casi todos los terrenos, que en la época en que se explotaba vastas extensiones de tierra y se creía <grande>>. Ya no tiene necesidad de extensas superficies, de máquinas molestas o de numerosos cobertizos *. Ahora precisa de un tallercito personal y de herramientas modernas. No necesita recurrir a fuerzas exteriores, con excepción de las que forman parte de su vivienda o de las que le suministra la electricidad. Su Propia energía está preservada por el simple hecho de que dispone de todas los medios de acción reunidos bajo el techo de un solo y único edificio-modelo, funcional, higiénico e incombustible. Tiene a pocos pasos sus animales, y puede disponer de su coche o camioneta con solo abrir la puerta de un garaje; su cosecha es despachada y vendida incluso antes de que haya empezado a brotar; todo ello dentro del cuadro de un plan de integración de las unidades de diferente dimensión en el seno de los pequeños mercados extranjeros. Éstos mismos mercados permiten la integración de las unidades granjeras dentro de un sistema de valores más elevado que, efectivamente pone a disposición de su habitantes los productos más refinados del arte, de la literatura y de las

7. El termino usoniano (usonian) lo toma Wriaht de Samuel Butler que Erewhon logra este neologismo para calificiar lo que se refiere a los Estados Unidos. Para Wrigght, Broadacre es la única solución que hará que los Estados Unidos sean <<usonianos>>, es decir conformes a su naturaleza y a su vocación.

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ciencias mundiales. Este tipo de integración esta destinado inevitablemente a sustituir, en un futuro próximo, todos los tráficos lamentables que lleva consigo la centralización monstruosa de nuestras grandes ciudades e incluso de las pequeñas. La distribución es directa. La fórmula <<de la fábrica, o de la granja, a la familia>>, deja de ser un simple slogan *.

Unidades profesionales

Las oficinas que precisan las personas que ejercen las diversas profesiones liberales se construirían especialmente según los casos; estarían generalmente junto a las viviendas, pero también podrían constituir interesantes elementos plásticos secundarios de la ciudad *. Muchos de los tallercitos o de los estudios, de las clínicas, de los hospitales pequeños o de las galerías de arte, adaptados a las diversas exigencias de cada <<profesión>> se encontrarían muy a menudo directamente vinculados a la parte consagrada a vivienda. Éstas unidades profesionales, en gran medida individualizadas, contribuirían a aumentar el valor estético de la ciudad nueva y nos evitarían la fealdad de los rótulos y de los anuncios actuales, a la vez que reducirían la enorme perdida de tiempo que representan para las profesiones liberales las idas y venidas del centro a los suburbios *. Los lugares de esparcimiento se distribuirán a lo largo de las carreteras y los mercados espaciosos se desarrollarán en bellas formas generosas y flexibles, a modo de pabellones; estos mercados serán lugares de cambio cooperativo: en ellos se cambiaran no sólo bienes materiales de consumo, sino también valores culturales. La noción de <<negocios>> cambia de significación: se convierte en integración de la presentación y de la distribución mercantil de todos los

379

productos posibles conforme a la naturaleza de la ciudad viva. Esos mercados, órganos vitales del porvenir, surgen de una forma embrionaria. A pesar de que ahora se descuiden y sean objeto de desprecio, anuncian el final de la centralización. En nuestras actuales estaciones de servicio, se puede distinguir una forma grosera de esa descentralización generalizada; se vislumbra el comienzo de los futuros asentamientos humanos a los que nosotros damos el nombre de ciudad libre.

Centros comunitarios

El centro comunitario (community-center) será una especie de club de clubs * liberal y estimulante. Constituirá un <<factor general de educación>>, puesto que será un centro de recreo. El museo, más que un museo, será un lugar de reunión y no un cementerio.

Escuelas

Dentro de la ciudad universal, todo centro cultural que se llame escuela se instalará en un parque natural cuidadosamente elegido en la parte más hermosa del campo vecino *. Los edificios estudiarán cuidadosamente y formaran conjuntos de dimensiones reducidas, compuestos de unidades lo más pequeñas posible. Serán construcciones incombustibles, de cristal, de metal o de cualquier otro material adaptado a las necesidades de unos seres jóvenes, criados al sol, en el amor a la libertad y a la tierra *. El terreno será lo bastante grande como para disponer de arriates de flores y de hortalizas que serán plantas y cuidadas por jóvenes trabajadores; los patios interiores, sembrados de verde, podrán ser cultivados por los

380

niños *.

Civilización del esparcimiento: la tierra

Hoy, el trabajador del campo, gracias a la electrificación y a la movilidad universal, puede disfrutar en todas partes de cualquiera de las ventajas que antaño ofrecía la gran ciudad, como recompensa, al desgraciado esclavo del salario. Los burócratas y los empleados de la industria, la mayoría de los parásitos amurallados dentro de la gran ciudad, presa actualmente de una agitación incesante, esperan con impaciencia ir a ver esos lugares en donde les será asegurado un pleno empleo de sus energías y un trabajo agradable. El margen cada vez mayor de esparcimiento que nos asegura el empleo de la máquina no implica en modo alguno la ociosidad, sino, por el contrario, un mayor tiempo dedicado a un trabajo agradable. El trabajador de nuestra actual ciudad debe aprender a considerar la tierra de labranza como su patrimonio original. Una vez que se haya establecido en ella, libremente, de acuerdo con su temperamento personal y con sus aptitudes propias, dará necesariamente cima a la <<búsqueda de la libertad>>. La única base segura de la felicidad reside en una sana utilización de la tierra. Entonces, ¿por qué no regresar a la tierra y aprender a llevar a cabo la reconversión?

The Living City, Horizon Press, Nueva York, 1958 (pags. 17-23, 31, 45, 47- 54, 62-5, 109-10, 12, 116-122, 139-140, 148-153, 158, 161-2, 166, 168, 176, 188, 217. Traducción de la autora)

381

MARCEL POÈTE

(1866-1950)

Marcel Poete fue, ante todo, el historiador de París. Profesor de historia de París de la bibliotheque de la ville de París (1903),y, más tarde, devela el cole des a ustedes que tu des, dedicó a esta materia dos obras monumentales:

---Une vie de cite (1924-1931) ---París et son evolution creatice (1938). Su visión vitalista de la ciudad le llevó a plantear el urbanismo sobre la base de una investigación sociológica y de una observación científica., En este punto, su trabajo se próximo al de Patrick geddes. <<Admiro la osadía de los técnicos actuales del urbanismo, que, cuando aplican su ciencia a una ciudad, consideran ante todo la apariencia de las cosas, como si la consideración de los habitantes que forma la ciudad no se impusiese previamente. La ciudad, precisamente, hay que mirarla a través de sus habitantes, en lugar de observarlas simplemente desde el punto de vista de los frenos y de los vacíos que forman sobre el suelo. Para comprender una ciudad, hay que conocer a sus habitantes., Una ciudad es un conjunto de almas.>> 1 Estas cuestiones se desarrollan en introducción a urbanismo 1929 obra que, por desgracia, no tuvo trascendencia práctica

1. Une vie de cité, Avertissement, pág. 1

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en Francia, donde el papel de Marcel Poete no ha pasado de ser académico; fue el creador del Institut d'histoire, de geographie et d'economie urbanies (1916) y participo en la fundación del Institut d'urbanisme de la universidad de París (1924). El texto que ofrecemos es característico: el evolucionismo del sociólogo aparece marcado por el culturalismo tan caro al historiador de París.

UN PUNTO DE VISTA ORGANICISTA

1. MÉTODO GENERAL

¿Que es el urbanismo?

Las leyes del 14 de marzo de 1919 y del 19 de julio de 1924 ordenan que las ciudades francesas tracen un plan de ordenación y de extensión *. Puede extrañarnos que nuestra legislación acuda tan tarde a consagrar lo que parece un principio esencial del método. De hecho, podríamos citar, en el caso de París, algunos ejemplos de planes de este tipo dispuestos desde los tiempos de Enrique II a los de Napoleón III. Sea como sea, el establecimiento de tales planes precisa del conocimiento del organismo urbano y entra dentro de lo que sea convertido en llamar el urbanismo, que es a la vez ciencia y arte, ya que si bien precisa de la técnica del arquitecto del ingeniero, se fundamenta en datos previamente científicos, que proceden disciplinas diversas: economía, geografía, historias y otras *. Limitar el urbanismo al arte del que traza los planos sería como entregar el destino de las ciudades a unos puros

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conceptos lineales que exigen que aquí se dibuje el civic-center y que al zoning sirva para ordenar las localizaciones, y que haya se extiendan los espacios verdes correspondientes al park-system, etc. Semejantes conceptos son causa de que principal esfuerzo del técnico urbanismo se centre con frecuencia en los barrios suntuosos, cuando lo cierto es que debería de dirigirse hacia las localizaciones populares en las que, de acuerdo con las lecciones que nos brinda el pasado, recibe el futuro de la ciudad *.

La ciudad como organismo vivo.

La ciudad es un ser vivo del que debemos estudiar su pasado para discernir su grado de evolución; un ser vivo que habitan la tierra, lo cual quiere decir que hay que añadir a los datos geográficos los datos históricos, zoológicos y económicos. Y que nadie objete que el conocimiento del pasado carece de utilidad práctica. El simple estudio de las condiciones y de la manifestaciones actuales existencia de la ciudad es insuficiente, porque, sin carecernos de puntos de referencia preste pretéritos que sirvan como comparación, no podemos orientarnos hacia el futuro. Todo depende de todo. La fina fisionomía de una ciudad expresa su carácter. Y, dentro del carácter, los rasgos económicos sirven para explicar los rasgos sociales, del mismo modo que dice que dependen de estos últimos los rasgos políticos o administrativos *. Trataré de la ciencia de las ciudades. Una ciencia que estudia las condiciones y las manifestaciones de existencia y desarrollo de las ciudades. Es objetiva, porque descansa sobre hechos comprobados, comparados con otros, con el fin de clasificarlos y, después, derivar de ellos y no leyes-la palabra es demasiado fuerte cuando se aplica se aplica a fenómenos humanos cuando menos datos de carácter general. El punto

384

haces conservar qué es lo que yo llamaría el hecho hermano,

es

decir el hecho revelador del estado del organismo humano.

Y

la observación debe ser tan directa como sea posible. La

estadística constituye un método de metro directo de observación, sólo utilizable a partir del siglo XIX. Lo que se refiere al pasado, la regla que acabamos de enunciar exige un primer lugar debes que examinemos lo que queda de la antigua ciudad y, luego, que dediquemos nuestra atención a lo que nos interese conocer de ésta; es decir, a los documentos el pin gráficos, archivos, planos *, crónicas, relatos*.

II. EL ESTUDIO DEL LUGAR

El estudio de lugar en que está emplazada una ciudad es complejo. Será un estudio no sólo de orden topográfico, sino también geológico y, a través de él, se deberá intentar la reconstrucción original de los lugares *. Pero, como hallar el aspecto primitivo?. La naturaleza y los hombres han modificado los lugares, incluso sin que intervengan directamente los hombres, en lugar cambio simplemente a causa de hábitat *.

Recrear el estado primitivo.

Bajo el efecto de una doble acción, la del hombre y la de la naturaleza, el paisaje cambia *. Si queremos recobrar el primitivo aspecto de la iglesia de la cite, cuna de París, hemos de recurrir a la historia de la obra de los hombres. La reconstrucción del puente del Notre-Dame, a principios del siglo XVI, hizo que se levantase el suelo de la Ile de la Cité. La pavimentación que se llevó acabo en París, a partir del reinado

385

de Felipe Augusto, motivo una elevación del suelo. El lecho del cena subí igualmente, a través de los años, como consecuencia de las casas en ruina y de los derribos, o también a causa del derrumbamiento de los puentes y de las casas de las orillas, sin hablar de los efectos producidos por los depósitos naturales *. Todo esto debemos tenerlo en mente cuando tratamos de llegar a las formas del pasado a través de las actuales fisionomía será emplazamiento urbano *. Así volveremos encontrar los rasgos originales de lugar en que se asentó la ciudad, reconstruiremos las curvas de nivel a las que se adapta de crecimiento urbano, entenderemos de armonía preestablecida entre el suelo y la ciudad *.

Intuición y conocimiento concreto.

Cuando se estudia el lugar engente se asienta una ciudad, es preciso unir el conocimiento topográfico el examen de los recursos que brinda el suelo, y es este examen debe descansar sobre la geología. El mapa geológico debe compararse con el del relieve del suelo *. El asiento topográfico y el geográfico de una ciudad debe establecerse claramente y no debe borrarse de la mente. No debemos dejar nunca de ser realistas ni de respirar el aire de la vida. Si actuáramos de otro modo nos expondríamos a ir en post de lo abstracto, a cometer el error de los que estudian la geografía pasada y solo sobre textos, como si la tierra no existiese. También sucede a menudo que estudiamos la historia de una ciudad, que sigue viva, como si fuese una momia encerrada en algún museo. La ciudad vive asentada sobre un lugar determinado, inscrita en un marco geográfico, dentro del que evoluciona. Desde el punto de vista económico, es un organismo cada vez

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mas evolucionado , cuyos órganos cumplen funciones especificas. Hemos de dedicar nuestra atención a distinguir esos órganos y a observar su papel. Los órganos se localizan por el cuerpo humano, de donde la exaltación de los fenómenos de localización que están vinculados al uso del lugar del hombre. La vida de una ciudad, como la de un hombre, es un combate perpetuo.

Introduction d l’urbanisme, Bolvin, Paris, 1929 (págs. 1-3 84,88, 90-92).

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de Pennsylvania (1951 a 1956) y visiting profesor en el M. I.

LEWIS MUNFORD

1895

Lewis Munford nació en los estados unidos y estudio en la universidad de Columbia. Es discípulo y continuador de Patrick Geddes, y se ha dedicado a la historia de la civilización, especializándose en la era maquinista. Como Geddes, ve en la ciudad el centro neurológico de nuestro tiempo; de ahí que de el problema del urbanismo todas sus dimensiones culturales e históricas, se niegue a reducirlo a un aspecto exclusivamente técnico. Esta visión global y sintética de los problemas morfológicos le inspiro Sticks and Stones (1924) y The Brown Decades (1931) , que giran especialmente en torno a la arquitectura. Posteriormente publico su obra magistral, The culture of cities (1938), a la cual pertenece The city of the history , que constituye su trabajo mas acabado y sistemático. Lewis Munford, lejos de ser un puro teórico, ha nutrido y basado su obra con elementos que le han proporcionado su contacto directo con la realidad urbana contemporánea, su profundo conocimiento de la misma, y su triple actividad practica ha proporcionado en diversos movimientos de planificación urbana; fue, junto a Henry Wright y Clarence Stein, miembro fundador del Regional Planning Number, asi como investigador del The New York Housing and Regional Planning Commission del America Institute pf Architecture. Ha sido además profesor de town-planning en la universidad

388

T. (Massachussets Institute of Technology). Pero quizás ha sido a travez de su actividad polémica de periodista como Lewis Munford ha ejercido influencia en los estados unidos y en los

países

unrbanismo del

New Yorker desde hace muchos años, ha

anglosajones. Critico de la arquitectura y de

colaborado a partir de los años 20 en una serie de revistas mas

o menos especializadas,: Journal of the American Institute of

Architecture, Architectural Record, Architecture, Llandscape

y Sociological Review, entre otras. A continuación publicamos, casi in-exteso, uno de sus

artículos,

publicado

originalmente

en

1960

en

la

revista

Landscape.

PAISAJE NATURAL Y PAISAJE URBANO

Función biológica y social de los espacios libres

En el curso de la ultima generación, se ha producido un cambio en nuestra concepción de los espacios libres y de su relación con el elemento urbano y regional circundante. El siglo XIX fue ante todo consiente de la función higiénica y sanitaria de los espacios libres. Incluso Camillo Sitte, uno de los promotores de una visión estática de la ciudad, llamada en los parques urbanos <<espacios verdes sanitarios>>. Para combatir la gestión y el desorden creciente de la ciudades, pero salvo en el caso de las clases privilegiadas, no eran

1. El titulo pertenece al autor.

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utilizados más que el domingo y los días de fiesta. Hemos de añadir que no se llevo esfuerzo análogo alguno para crear en cada barrio espacios libres más íntimos, en el que los niños pudieran jugar en sus anchas y los adultos descansar de vez en cuando, entre semana, sin necesidad de tener que realizar un verdadero periplo. Dada la intensidad del hábitat en las grandes ciudades, era natural que se subrayasen la necesidad biológica de los espacios libres. Se entendía el parque, no como parte integrante de la circundante medio urbano, sino como lugar de refugio, que adquiría valor esencial por contraste con la ruidosa y polvorienta colmena urbana. La mayoría de las ciudades, salvo en el caso que se hubiesen recibido de tiempos pasados el legado de algunos parque aristocráticos, de algunas plazas residenciales y espaciosas o de ciertos terrenos destinados a los juegos, eran tan pobres en espacios libres que estos fueron considerados como si su valor fuera directamente proporcional a su superficie, sin que mostrase ninguna preocupación para que fuera fácilmente accesibles, para que de pudieran acudir a ellos con frecuencia, y sin que inquietase tampoco sí incidencia en la textura misma de la vida urbana. Las personas que no odian soportar la falta de jardines y de parques, se marcharon si disponían de medios, hacia los alrededores espaciosos y cuajados de verdor; y esta solución simplista tuvo como resultado que se congestionase cada vez más la ciudad propiamente dicha y que el campo fuese quedando cada vez más lejos de su centro.

390

Hoy cuando la ciudad se siente amenazada por la polución radiactiva y cuando, del perímetro de los centros urbanos, el propio aire esta llenó de sustancias cancerígenas, debemos conceder mayor importancia a la función biológica de los espacios libres. Pero esto no es todo : ahora sabemos que los espacios libres cumplen igualmente un papel social con frecuencia descuidados en áreas de la simple función higiénica.

La civilización del jardín de perfila en el horizonte.

Para comprender toda la importancia de este echo, debemos remitirnos a los grandes sucesos del pasado siglo. En primer lugar, la transformación del establecimiento humano, debida a los transportes rápidos y a los medios de comunicación instantáneos, gracias a ellos, el amontonamiento en j. Espacio reducido dejaba de ser el único medio que pediría el contacto y la cooperación de un gran número de individuos a la vez. Esta situación provoco a su vez otro cambio allí donde los terrenos se podían adquirir por precios razonables *. El aspecto * total de la ciudad se ha visto transformado por esta razón: en los suburbios (suburbs), que tan rápidamente se han desarrollado alrededor de los grandes centros, los edificios se han dispuesto libremente como si estuviesen situados en uno de estos parques que imitan el paisaje. Pero, muy frecuentemente, los árboles y los jardines desaparecen bajo la presión demográfica, en tanto permanece y prolifera la construcción individualista cuya dispersión y anarquía tienden a revestir un carácter antisocial. El tercer gran cambio consiste en la reducción general de las horas de trabajo, así como en el traslado creciente, dentro del trabajo mismo, del sector industrial al sector terciario o a las profesiones liberales. Hoy ya no es una clase minoraría la que dispone de ratos de ocio y a la que hay

391

que procurar medios para su esparcimiento; es una población entera. Para qué esta emancipación no se convierta en un castigo hemos de sustituir las soluciones sedativas y anestesiantes actualmente en uso; particularmente, en lo que se refiere a la anestesia a través de la velocidad, cada vez mayor, de los medios de transporte. Ante esta amenaza podemos evocar la experiencia de las antiguas aristocracias que, cuando estaban dedicadas a tareas violentas, destructivas, absolutamente inútiles, consagraban una parte importante de su energía a la transformación audaz del conjunto del paisaje. La creación de un medio circundante lo suficientemente rico en recursos humanos como para di nadie piense en abandonarlo voluntariamente, ni siquiera para realizar un crucero astronáutico, sería el objetivo que permitiría modificar el esquema completo del establecimiento humano. El sueño de las ciudades-jardín de Ebenezer Howard se ensancha dentro de la perspectiva de una civilización el jardín.

Incomprensión y dificultades actuales

Pero han sido muy pocos los proyectos o las realizaciones del urbanismo de la última generación que han tenido en cuenta esta situación. Aún más ; lo esencial de cuanto se ha llevado a cabo en materia de extensión urbana y de construcción de autopistas, traduce una curiosa tendencia a privilegiar las exigencias de la máquina en detrimento de las aspiraciones humanas. Si no se pone en práctica unas nuevas concepciones, el desarrollo continuo de las regiones suburbanas de textura quebradiza acabara de destruir el paisaje natural. Nos encontraremos ante la inmensa masa de un tejido urbano indiferenciado y mediocre que, para poder cumplir sus funciones más elementales, exigirá la participación de máximum de vehículos particulares y,

392

consiguientemente, hará que el campo quede cada días más lejos. Este tipo de espacio abierto, de baja densidad demográfica, traduce la desintegración social y cívica que reina en las ciudades como Los Ángeles. Al mismo tiempo, los grandes parques que imitan el paisaje y que existe en el corazón de nuestras ciudades antiguas, son a menudo descuidados para crear otros, mucho menos agradables y a los cuales se llega después de un largo viaje en automóvil. De igual manera, las zonas turísticas mas alejadas, los bosques, las orillas de los lagos o del mar, padecen, durante los fines de semana, una invasión que hace que desaparezca su valor recreativo; los coches llevan a tales lugares no a los habitantes de una sola ciudad, sino a la población de una región entera*.

La <<matriz verde>>

Para volver a sentirnos dueños de nosotros mismos, debemos comenzar sin duda por sentirnos dueños otra vez del paisaje y reestructurarlo en su conjunto*. Ha llegado el momento, pues, de inventar soluciones que sustituyan a los clichés clásicos y románticos del pasado, y a los clichés, todavía mas estériles, de los <<devoradores de espacios> que acabarían por aniquilar todos los recursos estéticos del paisaje, sorprendentes de permitir que decenas de millares de personas se concentren simultáneamente en un mismo punto: el lugar al que los turistas del fin de semana acudirían únicamente para volver a encontrar la misma congestión y las mismas distracciones triviales de las que han huido a costa de un esfuerzo desesperado. No se trata de proceder a un simple aumento cuantitativo de los parques disponibles, sino a un cambio cualitativo de toda nuestra

393

estructura de vida; esta será la formula que nos permitirá poner en practica la función social de los espacios libre. En primer lugar, hay que concebir un espacio abierto destinado al esparcimiento y situado fuera de las áreas urbanas existentes. Ese espacio no debe ser imaginado como uno de eso parque que imitan el paisaje o como una reserva sal viaje, por muy importante que esta sea. Se precisa nada menos que en una región entera (cuya a mayor parte se mantendrá en estado natural , con cultivos útiles) para satisfacer esos esparcimientos de nuevo estilo de los que se ha de beneficiar la mayor parte de la población. La tarea publicamos importante a realizar en torno y mas allá de cualquier centro urbano en curso de desarrollo, consiste en reservar unas zonas definitivamente libres, que puedan ser dedicadas a la agricultura o a la horticultura, y que tengan relación con industrias rurales. Estas zonas deben determinarse de modo que impidan la coalescencia de unidades urbanas con otras. Esta ha sido l a transformación realizada en el territorio metropolitano de Estocolmo y, una medida no desdeñable en los países Bajos, es digan de ver la fascinación que ejercen los campos de tulipanes cuando florecen en primavera . Aunque la prevención de cinturones verdes satisfaga en parte nuestras nuevas exigencias, debemos pensar además, en una matriz verde, permanente, consagrada a fines rurales, dependiente de la administración publica o controlada por particulares. De este modo, para el esparcimiento durante los fines de semana, el conjunto del paisaje regional cubriría la función de un parque. Pero esta superficie verde resultaría demasiado extensa para que se destinase únicamente a parques su mantenimiento con fondos exclusivamente del estado o de los municipios agravaría los presupuestos mas estimables.

394

La nueva tarea del arquitecto-paisajista consiste en estructurar el conjunto del paisaje de modo que ven queden integrados en el todos los elementos que constituyen una programa de esparcimiento. Una vez haya penetrado en el ánimo de las autoridades públicas la necesidad de conservar la vocación de los terrenos agrícolas mediante una reglamentación del zoning y una política impositiva adecuada, la tarea del arquitectos-paisajista consistiría en el en conseguir unas pistas para los peatones, unos terrenos dedicados a las comidas campestres, en disponer debidamente las orillas de los ríos y las del mar, así como los calveros del modo que se facilite el acceso del público al interior de cada parte del paisaje rural, sin perturbar el funcionamiento de economía cotidianas. Hemos de imaginar unas bandas continuas de terrenos públicos, que serpenteen través del conjunto del paisaje y que lo hagan accesible, al mismo tiempo, a los lugareños ya los turistas. La disposición de las pistas para ciclistas y los paisajes países bajos apunta a esta fórmula que consiste en utilizar para los esparcimientos el conjunto del paisaje *. El mismo tipo de planificación debería aplicarse igualmente

a las carreteras para automóviles; su fin no constituiría en permitir la máxima velocidad, sino en ofrecer las mayores posibilidades de descanso y gozo estético a lo largo del

recorrido, en el que la velocidad esté limitada, para que resalte la belleza del país. La transformación general del paisaje regional en un parque colectivo, tostado de servicios recreativos diseminados y fácilmente accesibles, dependerá de

la manera como las autoridades públicas sepan embellecer las

zonas desheredadas seleccionadas para el esparcimiento de las gentes, así como el número de terrenos fijados para evitar

395

cualquier punto de confesión. Dentro de este programa regional relativo a los espacios libres, no veo ninguna diferencia entre las necesidades de la metrópoli más congestionada y las de la ciudad provinciana e, incluso, las del suburbio *. Si tomamos las medidas políticas necesarias para establecer estomacales verde, desaparecerá en gran parte de las tendencias escapar de la ciudad congestionada y refugiarse en un suburbio aparentemente más rural, porque los valores florales que tratan de garantizarse al suburbio promedios estrictamente privados ---y sólo pudiera realizarse verdaderamente en beneficio de una fracción de la población, la económicamente privilegiada-llegarán a ser carácter integrante de cada comunidad urbana.

Reestructuración paralela de los suburbios y de los centros urbanos

En la actualidad, dos movimientos complementarios sean revelada necesarios y posibles. Uno consiste en aportar la estructura floja y dispersarse por bien que debe transformarse en comunidad equilibrada, tienda hacía la verdad ciudad-jardín tanto por su variedad como por su autonomía parcial y que cuente con una población más variada, con una industria comercio local es lo suficientemente importantes para darle vida. El otro movimiento consiste en disminuir correlativamente la congestión de la metrópoli, vaciándola de parte de su población e introduciendo parques, terrenos del destinados a juegos, hacer asombrados y jardines privados que ocupan las zonas que sean congestionado vergonzosamente, que han perdido toda belleza y que con frecuencia son incluso

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inadecuados para la vida. También aquí hemos de prestar de pensar que en una nueva forma para la ciudad; una forma que ofrezcan las ventajas biológicas del suburbio, las ventajas sociales de la ciudad, y que proporcionen nuevos goces estéticos que satisfaga ambos modos de vida. La función básica de la ciudad consiste en dar una forma colectiva a lo que Martín Buber ha llamado justamente la relación en Yo y Tu; en permitir-e incluso favorecer-el mayor número de reuniones, de encuentros, de competiciones entre personas y grupos variados, de manera que el drama de la vida social pueda ser representado por unos y por otras, partiendo, actores y espectadores, cambiar, por turno, de pastel. La función social de los espacios libres dentro de la ciudad consiste en permitir que los individuos se reúnan. Como la han demostrado Raymond Unwin en Hampstead Gardens, y Henry Wright y Clarence Stein de modo más decisivo en Rudburn, esos contactos tienen lugar en las más favorables condiciones, cuando los espacios privados y públicos se concibe simultáneamente como dentro de una misma función planificadora. Por la peor desgracia, la confesión de la ciudad ha hecho libre sea supervalorado en un aspecto puramente cuantitativos. Desde un punto de vista social, un exceso de espacio libre puede ser una carga más que un beneficio. Lo que cuenta es la calidad de los espacios diversión su encanto, su accesibilidad John más que sus propias dimensiones. Hoy, el problema de suburbio consiste en cambiar una parte de lo que se sobra un espacio biológico (Jardines) por un espacio social (lugares de reunión); el problema de la ciudad congestionada se cifra, por el contrario, en introducir en los barrios <<superconstruidos>> la luz del sol, el aire puro, jardines particulares, algunas plazuelas públicas y

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paseos para los peatones; todas están todas estas innovaciones, sin dejar de cubrir unas funciones estrictamente urbanas, harían de la ciudad un lugar tan agradable como los suburbios, y en ella podrían vivir y ser educados en los niños. La primera medida para que nuestras unidades resultas inhabitables, consistiría en reducir las felicidades residenciales; los barrios espinosos-cuyas densidades alcanzan actualmente de 200 a 500 habitaciones por acre- serían sustituidos por una nueva estructura integración en la habitat en los parques y en los jardines y cuya densidad nueve existiese de los 100 habitantes o, como máximo, en aquellas zonas que incluyeran una gran proporción de personas y niños, podrían llegarse a los 125 o 150 habitantes por acre. No nos dejemos engañar por el espacio abierto te parece que se puede al asignar un gran número de familias en inmuebles de 15 pisos. Un espacio libre, visual y abstracto, no es en modo alguno el equivalente de un espacio libre funcional que puede ser utilizado para terrenos de juegos con jardines particulares. Las hileras de edificios alto, aunque estén lo suficientemente aisladas entre sí compró para no proyectarse sombra, crean un medio circulante desprovisto de atractivo, ya que sustraen sol y destruyeron la escala humana cuya intimidad y familiaridad son vitales y extremadamente agradables al adulto. En el remodelamiento recreación completa de nuestros de nuevos espacios libres urbanos, hay lugar para cualquier nueva experimentación y para los más audaces planes, que definieran a la vez de los modelos tradicionales y de los que se han convertido en clichés a la moda del estilo contemporáneo. En ese terreno, cada ciudad debe ofrecer una respuesta diferente: lo que convenientemente Amsterdam, con sus grandes planos de agua, no sería aplicable a Madrid. No sólo tenemos necesidad de planes globales para los sectores totalmente nuevos, recuperados acuesta de los antiguos barrios insalubres. También precisamos de soluciones

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parciales, aplicables en pequeña escala, y que crezca, al hilo de los años y de las ocasiones se integren dentro de una transformación radical de nuestro medio circundante.

Landscape and Townscape, artículo aparecido originalmente en la revista Lamdscape en 1960 y reeditado en el conjunto de trabajos publicados bajo el título de The Highway and the City, Secket & Warburg, Londres, 1964. Traducción de la autora.

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JANE JACOBS

Crítico de arquitectura y de urbanismo, miembro, hasta su desaparición de la revista Architectual Forum, Jane Jacobs ha publicado en los Estados Unidos un libro, Death and Life of Great American cities (1961) que, lanzado casi inmediatamente en forma de libro de bolsillo, ha conseguido en aquel país un éxito considerable.

William H. Whyte estima que se trata de <<uno de los libros mas notables mas notables que se han escrito sobre la ciudad, un admirable estudio de los factores que crean la vida y el espíritu de las ciudades>>. Jane Jacobs es partidaria convencida del modo de existencia auténticamente urbano, apologista, de la megapolis, en detrimento de los suburbs y de las pequeñas ciudades provincianas. Su investigación, aunque llevada con espíritu apasionado, reposa sobre una información sociológica profunda. Las ideas contenidas en Death and Lifehan contribuido en los Estados Unidos a la creación de una nueva corriente prourbana y han inspirado en parte el remodelamiento del centro de grandes ciudades como Boston y Filadelfia.

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EN DEFENSADE LA GRAN CIUDAD

I. APOLO DE LA CALLE

Para atraes a los peatones y constituir por sí misma un factor de seguridad*. La calle urbana debe de contar con tres cualidades principales.

Los ojos de la calle

En primer lugar, debe establecer una clara demarcación entre espacio publico y espacio privado. Ambos espacios no deben en modo alguno confundirse, como sucede en las realizaciones y en los conjuntos suburbanos. En segundo lugar, se necesitan ojos que le vigilen la calle; los ojos de los que podríamos llamar sus propietarios naturales. También los edificios que bordean la calle han de estar orientados hacia ella. No deben ni darle la espalda ni ofrecerle una fachada ciega. En tercer lugar, la acera debe utilizarse prácticamente sin descanso : es el único medio de aumentar el numero de ojos presentes en la calle de atraer las miradas de quienes se encuentran en el interior de los edificios. A nadie le gusta mirar por una ventana que da a una calle vacía. Muchísima gente, por el contrario, puede distraerse a lo largo del día contemplando una calle llena de actividad*. No evitaremos la inseguridad de las calles recurriendo a la seguridad de otros elementos urbanos, como son los patios interiores y los terrenos de juegos cubiertos.

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Atractivo y eficacia

Pero no podemos obligar a nadie a utilizar la calle sin razón alguna*. Es preciso que brinde el atractivo de un buen número de tiendas y de lugares públicos en sus aceras; algunos de esos lugares deben estar abiertos igualmente a últimas horas de la tarde y por la noche. Tiendas, bares y restaurantes* contribuyen, pues, en la practica a garantizar la seguridad de la acera. En primer lugar, brindan a los peatones ---vivan el barrio o procedan de otro--- unas razones concretas para utilizar las aceras en que se encuentran situados. En segundo lugar, atraen el tráfico a unos lugares que no tienen atractivo en si mismos, pero que se convierten así en lugares de paso vivos, poblados. Pero como la proyección de estos negocios es de un alcance relativamente escaso, es preciso que en cada barrio sean tan numerosos y variados como sea posible, si se pretende que promuevan una circulación permanente e intensa. En tercer lugar, los comerciantes y propietarios de las tiendas son los mejores agentes del orden. No soportan ni los escaparates rotos ni los atracos; quieren que sus clientes se sientan seguros. Son los primeros en vigilar la calle y si son muchos, se convierten en sus más eficaces guardianes. En cuarto lugar, la actividad de todas aquellas personas que van de compras, o sencillamente, que buscan zonas un lugar para tomar una copa o para comer algo, constituye después si un medio para atraer a otras personas.

El hombre busca al hombre

El atractivo que ejerce sobre los humanos la contemplación de otros seres humanos es un hecho que, por extraño que parezca, desconocen los urbanistas y los arquitectos. Éstos

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parten, por el contrario, de la idea a priori histérica de que los habitantes de las ciudades buscan la contemplación del vacío, del orden y de la calma. Nada menos cierto. Una calle que esté viva cuenta a la vez con usuarios y conservadores. Un amigo mío vive en una calle en la que un centro parroquial organiza por las noches bailes y otros tipos de reuniones; este centro parroquial desempeña el mismo papel que White Horse Bar en mi calle. El urbanismo ortodoxo esta atiborrado de concepciones americanas y unas papitas sobre la manera en que las siguientes deben emplear su sus ratos de ocio.

El contacto en la calle y la conciencia colectiva

Hace ya mucho tiempo que los moralistas han observado que las gentes pagan por los lugares más activos, y se entretiene en los bares en él y en las pastelerías, y se toman un refresco en las cafeterías. Esta comprobación las aflige. Piensan que si las mismas personas dispusiesen de viviendas excelentes y concitasen con espacios verdes en abundancia, nos encontraríamos en la calle. Este juicio expresa un contrasentido radical sobre la naturaleza de las ciudades. Nadie puede tener una casa abierta una gran ciudad, ni nadie lo pretende. Dejemos que los contactos interesantes, útiles y ni significativos entre las gentes se reduzcan a las relaciones privadas, y la esclerosis se apoderara de la ciudad. Las ciudades están llenas de personas con las que, desde el punto de vista de usted pesotes del mío, es útil y agradable mantener un cierto tipo de contacto; y, sin embargo, no queremos que por ese simple razón nos molesten;

1.- J. Jacobs vive en el animado barrio newyorkino de Green-wich Village, en el cual ha recibido una parte de su experiencia

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ni ellos tampoco quieren ser molestados. Ya es mucho más arriba que el buen funcionamiento de la calle estaba ligado a la existencia, entre las vialidades y de un cierto sentimiento inconsistente de sólida solidaridad. Hay una palabra que designa este sentimiento: confianza. La confianza, en la calle, se establece a través de una larguísima serie de contactos, cuyo escenario la propia calle. la comunicación nace del hecho de que unos y otros se detienen para tomar una cerveza en el bar, piden su parecer al tendero de ultra marinos o al vendedor de periódicos, cambian impresiones de otros clientes de la panadería, saludan unos muchachos que toman Coca cola, regañan a los niños, dejan hacer un dólar al drogo cuero, admiran a los recién nacidos. Las costumbres varían: en algunos barrios, la gente habla de sus perros, en otros, hablan de los dueños de los perros. La mayoría de sus actos y de estas palabras se manifestó manifiestamente triviales; pero su suma no lo es. A nivel de barrio, el conjunto de los contactos fortuitos y públicos, generalmente espontáneas, es el que crean entre sus habitantes el sentimiento de personalidad colectiva y acaba puedes instaurar este clima de respeto y de confianza cuya ausencia es catastrófica para una calle, pero cuya búsqueda tampoco podría es insistir por nacionalizarse*.

La calle: protección de la vida privada

En las pequeñas aglomeraciones, todo el mundo conoce nuestros asuntos. En la gran ciudad, sólo saben de ellos aquellas personas en las que confiamos. Esta es, para la mayoría de la gente, una de las características más preciosas de la gran ciudad*. La literatura arquitectónica y urbanística atiende la

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protección de la existencia privada en términos de ventanas media medianerías y perspectivas: nadie, desde el exterior, ha de poder meterse con los ojos de nuestra vivienda, en nuestra intimidad. El análisis es muy simplista. Nada más fácil de obtener que la discreción de una ventana: basta con recorrer los visillos o con cerrar los castigos. La verdadera protección - el poder de no desvelar nuestros problemas personales sino es con conocimiento de causa; el poder de escapar de los inoportunos-es difícil de lograr, pero por razones que nada tiene que ver con la orientación de las ventanas*. Cuando aún barrio se te quitan las calles vivas, sus habitantes, si quiere mantener una apariencia te contacto con sus vecinos, deben ampliar mi círculo de su vida privada. Ande estar dispuestos a afrontar una forma de participación y de relaciones con los demás que los compromete en mayor medida que la vida de calle. Sino, tienen que estuvieron ausencia total de contacto*. El deseo de mantener una comunicación íntima con los demás, existe una discriminación meticulosa en la elección de los vecinos o de las personas con las que se establece el menor contacto*.

Promiscuidad y urbanismo

El urbanismo residencial, que subordinan los contactos entre vecinos a un compromiso personal de este tipo*, se revela consecuencia de una real eficacia social, pero únicamente en el caso de las clases privilegiadas y cuando ha habido con estación por parte de los habitantes. Mis observaciones personales demuestren este tipo de solución fracasa totalmente con cualquier otra clase de población*. Si un simple contacto con nuestro vecino presenta el riesgo de vincularlos a su vida privada y de vincularnos a la nuestra,

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y sino tenemos la posibilidad de elegir a los vecinos como lo

pueden hacer las gentes de las clases privilegiadas, entonces la solución lógica consiste en evitar cualquier tipo de relaciones amistosas o cualquier otra forma de ayuda mutua y espontánea*. La eficiencia social de las empresas que aseguran la vida de

la calle crece en razón inversa su volumen. Un ejemplo nos lo

ofrece el nuevo almacén de Housing Cooperative de Corlears Hooks, en New York. Ocupa lugar de una de unas 40 tiendas que venden los mismos artículos que han sido literalmente barridos*por el plan de urbanización del barrio. El nuevo almacenes en la fábrica*. Estaría condenado al fracaso económico si tuviese que hacer frente a la competencia. Y, si bien el monopolio garantiza efectivamente éxito financiero, en el plano social conduce al fracaso absoluto*.

Los parques favorecen a la delincuencia juvenil

Los técnicos del urbanismo de la vivienda tienen una idea completamente fantástica de las condiciones de vida que precisan los niños. Lamentan que no la población infantil sería condenada jugar en las calles de las ciudades que son, si los si les damos crédito, te marco más nefasto, tanto desde el punto de vista de la higiene como desde el punto de vista el ano de la moral; las calles son fuente de enfermedades de corrupción. Habría que trasladar estos de desechados niños a parques que terrenos de juego encontrar en el equipo el equipo adecuado para los ejercicios físicos, espacio para retozar y verde con que vigorizar sus almas*. Las bandas de jóvenes delincuentes llevan a cabo sus desafueros esencialmente en los parques y los terrenos de juegos. Del estudio que ofreciendo el New York Times de

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septiembre de 1959 revela que todos los crímenes cometidos urbanos de deficientes en Nueva York, en el curso de la última década, han sido realizados en parques. Más aún: observar, no sólo en Nueva York, sino en las demás ciudades, que los niños que han participado en estos delitos, vivían en esos grandes conjuntos en los que, precisamente, sus juegos han sido desterrados de las calles, o, incluso, se ha suprimido la propia calle. Los índices más elevados de delincuencia en el es site de New York*, corresponden a zonas dotadas de parques. Los dos <<gangs>> más importantes de esta establecidos en dos de las zonas más antiguas ese tipo*. ¿Qué se supone de la vida diaria, desde un punto de vista práctico, sacar a los niños de la animación de una calle para llevarlos a los parques o a los terrenos de juego de los nuevos conjuntos? Los niños son sustraídos de la vigilancia alerta de muchos adultos y celos trasplanta a lugares donde el número de adultos es muy escaso y, a veces, nulo. Pensar que ese cambio representa una mejora en la educación del niño de ciudad es una pura fantasía*.

Los jardines interiores convienen solamente a los niños muy pequeños Los urbanistas de la Garden-City, cargados de odio hacia la ciudad, han pensado que, para compensar la vigilancia en la calle, bastaba construir unos en claves interiores, en el centro de los conjuntos residenciales, destinados a los niños. Esta política ha sido adoptada inmediatamente por los defensores de la ciudad radiante. Un número muy crecido de los conjuntos de vivienda sea concebido de esta manera. El inconveniente de esta solución, donde quiera que se haya picado*, es que, una vez pasada los seis años de edad ningún niño con un mínimo de carácter acepta de buen grado

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permanecer en un lugar tan aburrido. La mayoría quiere

En la práctica, los niños descubren los principios

evadirse incluso antes. En la práctica, esos universos mullidos

fundamentales de la vida urbana únicamente, a través del

y

comunitarios resultan adecuados para los niños y hasta tres

contacto con los adultos que encuentran regularmente por las

o

cuatro años. Ni siquiera los adultos desean que los críos

aceras de la ciudad*.

demás de seriedad vayan a jugar a los protegidos patios*. Los chiquillos pequeños son decorativos relativamente dóciles; pero los mayores son deliciosos y agitados, actúan sobre el medio circundante en lugar de permitir que el medio circundantes actúa sobre ellas, lo cual es Ignacio admisible desde el momento en que ese medio es ya perfecto. Por otra parte*, un plan de este tipo exige edificios orientados hacia el enclave interior; sino, éste si quedas sin explotar, falta de vigilancia y de fácil acceso. Pero, cuando es la parte trasera de los edificios, relativamente muerta, con las fachadas ciegas las que bordean la calle, el resultado es que se cambió la seguridad de una acera no especializada por una forma especializada de seguridad, destinada a una parte especializada de la población, que se moverá en ella durante unos años de su vida*.

Asfalto y educación

Lo cierto es que las calles vivas se presentan en algunos aspectos positivos para el juego de los pequeños ciudadanos, y esos juegos son, por lo menos, tan importantes como la seguridad con la protección. Los niños de las ciudades necesitan una variedad de lugares para jugar y aprender. Precisan, para el deporte y para el ejercicio, los lugares especializados más abundantes y más accesibles que ellos ti que disponen en la mayoría de los casos. Pero tiene igualmente necesidad de un espacio no especializado, fuera de la casa, donde jugar, pagar y construir su imagen del mundo*.

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El matriarcado de los conjuntos residenciales

Jugar en las aceras animadas difiere prácticamente todos los demás juegos que hoy se ofrecen en los niños americanos. Es un juego que no tiene lugar dentro del marco del matriarcado. La mayoría de los urbanistas son hombres. Paradójicamente, sus planes y sus proyectos excluyen a nombre de la vida diurna. Cuando organizan la vida de los barrios residenciales, consideran sólo respuestas necesidades de las amas de casa increíblemente ociosas y unos chiquillos en edad preescolar. En líneas generales, elaboran sus planes pensando en unas sociedades estrictamente matriarcales *. Localizar el trabajo y el comercio cerca de los lugares de residencia, pero aislándolos de acuerdo con las teorías de la garden-city, es un solución de signo tan matriarcal como si las residencias estuviesen situadas a unos cuantos kilómetros de los lugares de trabajo y de los hombres. Los hombres no son una abstracción. O bien figuran en el circuito, en persona, o no figuran. Residencias, lugares de trabajo y comercios deben estar íntimamente integrados unos en otros, si queremos que los hombres puedan participar en la vida cotidiana de los pequeños ciudadanos *. Unas aceras de unos treinta o treinta y cinco pies de ancho bastarían para acoger a la vez las actividades de los niños, los árboles necesarios, la circulación de los peatones y la vida pública de los adultos. Pocas aceras tienen semejante anchura. Se sacrifica la anchura a la circulación de los vehículos; se considera generalmente que las aceras están destinadas

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únicamente a la circulación de los peatones, sin que se reconozcan ni se respeten en ellas los órganos vitales e irreemplazables de la seguridad urbana, de la vida pública y de la educación de los niños *. La supresión de las calles, que lleva aparejada la supresión de sus papel social y económico, es la idea más funesta y más destructiva del urbanismo ortodoxo *.

funcionan con éxito no constituyen nunca una solución de continuidad dentro de la actividad de la ciudad. Sirven por el contrario, para vincular entres sí, por medio del uso de un elemento de belleza común, diversas funciones semejantes y, por esta misma razón, contribuyen a amentar la diversidad del medio circundante *.

Función y localización de los parques

II. PARQUES Y PLAZUELAS.

Se suele considerar los jardines públicos y los espacios verdes como favores concedidos a los despojados habitantes de las ciudades. Más bien habría que dar la vuelta a la proposición y considerar los parques de las ciudades como lugares despojados a los que hay que conceder artificialmente los favores de la animación*.

parques de las ciudades como lugares despojados a los que hay que conceder artificialmente los favores
parques de las ciudades como lugares despojados a los que hay que conceder artificialmente los favores

y

y

Los parques pueden constituir, y de hecho constituyen, un gran atractivo en los barrios que

Los parques pueden constituir, y de hecho constituyen, un gran atractivo en los barrios que el público encuentra de por sí sugestivos a causa de la gran variedad de sus actividades. Por el contrario, hacen todavía más deprimentes los barrios desprovistos de poder de seducción: acentúan en ellos el aburrimiento, la inseguridad y el vacío. Cuando más logra una

ciudad mezclar dentro de sus calles las funciones más diversas

ciudad mezclar dentro de sus calles las funciones más diversas

cotidianas, más aumenta sus oportunidades de poder animar

mantener unos parques bien situados de manera natural y

Los parques son los destructores del tejido urbano.

¿Con qué objeto pedimos más espacios libres: para crear unos siniestros vacíos entre los edificios o bien para uso y placer de los habitantes de la ciudad? Éstos no utilizan el espacio libre por el simple hecho de que esté ahí o por que así lo quieran los urbanistas. Es absurdo crear unos parques en los puntos de concentración máxima de la población, si para disponer de esos espacios verdes es necesario precisamente destruir las razones que llevaron a su creación. Los parques de los conjuntos residenciales no pueden sustituir jamás una estructura urbana diversificada. Los parques urbanos

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con poco costo; y, recíprocamente, si éstos se revelan como una fuente de placer y de belleza para el vecindario, dejan de ser lugares vacíos y molestos *.

III. FUNCIONES URBANAS.

Los proyectos de los centros culturales o cívicos ejercen efectos catastróficos sobres las ciudades. Aíslan ciertas funciones y actividades – que, por añadidura, son frecuentemente nocturnas—de los sectores de la ciudad que, sin embargo, tienen necesidad vital de ellas.

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Contra el <<zoning>>

Boston ha sido la primera ciudad americana que ha realizado el proyecto de una distrito cultural <<descontaminado>>. En 1839, un comité especial reclamaba la creación de una <<conservación cultural>> consagrada <<exclusivamente a las instituciones de carácter artístico, científico y educativo>>. Esta decisión coincidió con el principio del largo y lento declinar de Boston como cabeza cultural de la ciudades americanas. Quizás no exista una relación de causa a efecto, y quizás la localización de las instituciones culturales fuera de la ciudad y su divorcio de la vida cotidiana no han sido más que el síntoma y la rúbrica de una decadencia que otras segura: el centro (downtown) de Boston padeció terriblemente por el hecho de no albergar una mezcla suficiente de funciones primarias y, en particular, por verse privado de funciones nocturnas y de funciones culturales vivas (no museológicas) *. Para asegurar la diversidad y el pleno funcionamiento de la ciudad, se necesita una fuerte densidad residencial y, al mismo tiempo, un apretado tejido urbano *. Las cosas han cambiado mucho desde los tiempo en que Ebenezer Howard, después de estudiar las míseras viviendas de Londres, concluía que, para salvar a sus habitantes, era preciso abandonar la vida urbana. Los progresos llevados a cabo en varios terrenos- medicina, higiene, epidemiología, dietética, legislación del trabajo- han transformado revolucionariamente unas condiciones peligrosas y degradantes, que fueron durante un tiempo la inevitable característica de la vida en las grandes ciudades *.

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Los <<satélites>>, solución falsa.

La solución no consiste en dispersar ciudades nuevas y autónomas en las regiones metropolitanas. Éstas ya están saturadas de lugares amorfos y desintegrados que, antaño, eran ciudades o pequeños núcleos relativamente autónomos e integrados. A partir del momento en que las nuevas ciudades se ven absorbidas por la compleja economía de una región metropolitana, con todas las posibilidades de elección que esta última lleva consigo en materia de trabajo, esparcimiento y compras, pierden su individualidad social, económica y cultural. No podemos actuar sobre dos planos y asociar la economía metropolitana del siglo XX al estilo de vida de las pequeñas ciudades del siglo XIX.

La <<ciudad-campo>>, solución falsa.

En la medida misma en que existen las grandes ciudades, tenemos el deber de tratar de desarrollar, inteligente mente una auténtica vida ciudadana, y el de incrementar la fuerza económica de la ciudad. Es estúpida negar el hecho de que nosotros, los norteamericanos, somos un pueblo de ciudadanos que vive dentro de una economía ciudadana: en la medida en que lo negamos, nos exponemos efectivamente a sacrificar todo el auténtico campo que rodea las metrópolis, tal y como lo hemos venido haciendo alegremente, al ritmo de 3.000 acres diarios, durante los diez últimos años *. Los principios rectores del urbanismo actual y de las reformas que se refieren a la vivienda tienen como base una resistencia puramente afectiva * a admitir que la concentración urbana es deseable: esta negativa apasionada ha contribuido a matar intelectualmente le urbanismo *.

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Conservar el automóvil.

La vida llama a la vida. La separación de peatones y automóviles pierde sus ventajas teóricas desde el momento en que frena o suprime al mismo tiempo muchas de las formas de vida y actividad esenciales. Pensar los problemas de la circulación urbana en términos simplistas – peatones contra automóviles- y proponerse como meta la segregación completa al revés. Porque el destino de los peatones en las ciudades no puede disociarse de la diversidad, de la vitalidad y de la concentración de las funciones urbanas.

Orden estético y marco vital.

Las ciudades encarnan la vida en su forma más compleja y más intensa. Por esta razón, no se puede tratar una ciudad como si fuese una obra de arte. El arte es necesario a la hora de ordenar nuestras ciudades, como lo es en otros terrenos de nuestra actividad; pero, aunque el arte y la vida se interfieran constantemente, no podemos por eso confundirlos. La confusión entre uno y otra es una de las razones por las que los esfuerzos del urbanismo han resultado hasta ahora tan decepcionantes. El arte tiene sus propias formas de orden, que son rigurosas. Los artistas, cualquiera que sea sus disciplina, seleccionan a partir de un abundante material proporcionado por la vida. Su actividad es esencialmente selectiva y discriminatoria. Al contrario de lo que sucede con los procesos vitales, el arte arbitrario, simbólico y abstracto. Pensar en una ciudad o en un barrio urbano como si se tratase simplemente de un problema arquitectónico de mayor alcance, querer imponer a aquéllos el orden de una obra de

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arte , supone un intento falaz de sustituir la vida por el arte.

Los urbanistas deberían adoptar más bien una estrategia que integre arte y vida y que, a la vez, ilumine, clarifique y explicite el orden de las ciudades. Se nos quiere hacer creer que la repetición representa el orden. Por desgracia, en este mundo coinciden raramente la regularidad elemental y militar y los sistemas significantes de orden funcional.

Plan y estructura.

Cuando los urbanistas y los planificadores tratan de encontrar un plan del que surja claramente el “esqueleto” de una ciudad (las autopistas y los paseos son empleados generalmente con este fin), se equivocan de camino. Una ciudad no se hace con piezas y con trozos, como un edificio de osamenta metálica- o, incluso, como una colmena o como un corral. La estructura de una ciudad se resuelve mediante una mezcla de funciones, y nunca nos acercamos más a sus secretos estructurales que cuando nos ocupamos de las condiciones que engendran su diversidad.

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LEONARD DUHL

1926

Leonard Duhl es psiquiatra del National Institute of Mental Health y profesor ayudante de psiquiatría de la Universidad George Washington. Se ha ocupado principalmente de los programas americanos que se refieren a la alienación mental y al alcoholismo. Sus trabajos le han revelado como paladín de una psiquiatría “ecológica”, es decir de una psiquiatría que integre el estudio de los diversos aspectos del medio circundante que sean susceptibles de influir sobre el comportamiento. La ecología debía orientar naturalmente a Leonard Duhl hacia los problemas que planteaba la urbanificación dentro de la sociedad industrial. Desde hace varios años aboga por un entendimiento global, sintético, de la planificación urbana; una tarea de este tipo exigiría la colaboración simultánea de equipos de funcionarios, sociólogos, economistas, psicólogos y psiquiatras.

1. El medio circundante debe entenderse en un sentido muy amplio. “El propio

medio circundante es siempre, en mayor medida, una creación del hombre, pero, a su vez, actúa sobre el individuo humano y lo afecta de innumerables maneras… El hombre no es sólo, como el animal, un elemento de un sistema ecológico, sino que modifica ese sistema, crea dentro de él vastos sectores, y, de rechazo, es a su vez modificado por él. En la ecología del hombre, el individuo aislado, los grupos

humanos, las creaciones del hombre, sus subproductos y sus residuos, se convierten en variables de una importancia considerable” (en The Urban Condition, Basic Books, Nueva York, Londres, 1963)

Dentro de esta perspectiva, ha publicado numerosos artículos, así como The urban Condition (1963), obra en la cual han colaborado treinta y dos autores procedentes de diversos sectores.

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EL PUNTO DE VISTA DEL PSIQUIATRA.

Estructura y necesidades.

La aparente contingencia que preside el desarrollo de nuestras comunidades urbanas, oculta, en realidad, un lógica histórica. Desde los primeros tiempos; se formaron unas aglomeraciones para responder a las necesidades materiales y psicológicas de los individuos, de las familias, de los grupos sociales. La morfología física de cada tipo de comunidad expresaba las necesidades psicológicas y los sistemas de valores de sus miembros. Cuando la tendencia que predominaba era la autodefensa, la aglomeración aparecía rodeada de una muralla o de un foso protector. La escasez de terreno edificable lleva consigo la densidad de población. Los centros de venta han explotado los puntos clave de las turas terrestres y marítimas o fluviales y se han instalado alrededor de plazas de mercado vastas y abiertas. En resumen, la forma de la comunidad urbana estaba determinada por las necesidades sociales y por los medios de que se disponía para satisfacerlas.

Espacio, renta y cultura.

El mundo americano presenta, hoy, numerosas formas de establecimiento urbano. Los grupos de población de renta elevada, que buscan espacio, cuentan con

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JANE JACOBS

Crítico de arquitectura y de urbanismo, miembro, hasta su desaparición de la revista Architectual Forum, Jane Jacobs ha publicado en los Estados Unidos un libro, Death and Life of Great American cities (1961) que, lanzado casi inmediatamente en forma de libro de bolsillo, ha conseguido en aquel país un éxito considerable.

William H. Whyte estima que se trata de <<uno de los libros mas notables mas notables que se han escrito sobre la ciudad, un admirable estudio de los factores que crean la vida y el espíritu de las ciudades>>. Jane Jacobs es partidaria convencida del modo de existencia auténticamente urbano, apologista, de la megapolis, en detrimento de los suburbs y de las pequeñas ciudades provincianas. Su investigación, aunque llevada con espíritu apasionado, reposa sobre una información sociológica profunda. Las ideas contenidas en Death and Lifehan contribuido en los Estados Unidos a la creación de una nueva corriente pro urbana y han inspirado en parte el remodelamiento del centro de grandes ciudades como Boston y Filadelfia.

EN DEFENSADE LA GRAN CIUDAD

II. APOLO DE LA CALLE

Para atraes a los peatones y constituir por sí misma un factor de seguridad*. La calle urbana debe de contar con tres cualidades principales.

Los ojos de la calle

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En primer lugar, debe establecer una clara demarcación entre espacio publico y espacio privado. Ambos espacios no deben en modo alguno confundirse, como sucede en las realizaciones y en los conjuntos suburbanos. En segundo lugar, se necesitan ojos que le vigilen la calle; los ojos de los que podríamos llamar sus propietarios naturales. También los edificios que bordean la calle han de estar orientados hacia ella. No deben ni darle la espalda ni ofrecerle una fachada ciega. En tercer lugar, la acera debe utilizarse prácticamente sin descanso : es el único medio de aumentar el numero de ojos presentes en la calle de atraer las miradas de quienes se encuentran en el interior de los edificios. A nadie le gusta mirar por una ventana que da a una calle vacía. Muchísima gente, por el contrario, puede distraerse a lo largo del día contemplando una calle llena de actividad*. No evitaremos la inseguridad de las calles recurriendo a la seguridad de otros elementos urbanos, como son los patios interiores y los terrenos de juegos cubiertos.

Atractivo y eficacia

Pero no podemos obligar a nadie a utilizar la calle sin razón alguna*. Es preciso que brinde el atractivo de un buen número de tiendas y de lugares públicos en sus aceras; algunos de esos lugares deben estar abiertos igualmente a últimas horas de la tarde y por la noche. Tiendas, bares y restaurantes* contribuyen, pues, en la practica a garantizar la seguridad de la acera. En primer lugar, brindan a los peatones ---vivan el barrio o procedan de otro--- unas razones concretas para utilizar las aceras en que se encuentran situados. En segundo lugar, atraen el tráfico a unos lugares que no tienen atractivo en si mismos, pero que se convierten así en lugares de paso vivos, poblados. Pero como la proyección de

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estos negocios es de un alcance relativamente escaso, es preciso que en cada barrio sean tan numerosos y variados como sea posible, si se pretende que promuevan una circulación permanente e intensa. En tercer lugar, los comerciantes y propietarios de las tiendas son los mejores agentes del orden. No soportan ni los escaparates rotos ni los atracos; quieren que sus clientes se sientan seguros. Son los primeros en vigilar la calle y si son muchos, se convierten en sus más eficaces guardianes. En cuarto lugar, la actividad de todas aquellas personas que van de compras.

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EUGÉNE HÉNARD 1849 - 1923

Eugène Hénard fue el arquitecto y urbanista aquí en París desde la perspectiva de la avenida Alexandre tercero que se divisa desde la cúpula de los inválidos. Sin dejar el plano de la técnica, fue sin duda el más grande de los urbanistas visionarios, y sus planteamientos han tenido (aunque casi nunca sé cite a Hénard ) una influencia prácticamente ahorita considerable. Fue el inventor de la ciudad sobre pilotes asentada en suelo artificial, que se empieza a construir desde hace algunos años, y el teórico del organismo subterráneo. Para romper con la monotonía de los alineamientos urbanos, propuso la solución de los asaltos, que inmediatamente fue lanzada por le Corbusier. Le debemos la primera Théorie Genérale de la circulation 1; fue el inventor del <<cambio de agujas giratorio>> y de paso de una vía férrea a distinto nivel, dos piezas fundamentales de la actual técnica de la circulación. En sus Etides sur les transformations de París, publicados de

1. Desarrollada en el sexto fascículo de transformar ti 11.40 años antes de que lo hiciera le Corbusier, dividía la circulación en seis clases y afirmaban que <<a esas especies de movimientos corresponden o deberían corresponder unos tipos de vías públicas apropiadas para su destino>> (página 191). Indicaban la necesidad de un estudio que te permitirá determinar numéricamente la intensidad de las corrientes circulatorios a las distintas horas del día; este habría de ser el método empleado por los autores del informe Buchanan.

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1903 a 1909, encontramos una serie de planteamientos, especialmente en lo que se refiere a parques y jardines, todavía vigentes.

LA RACIONALIZACIÓN DEL TRÁFICO

La calle actual es la última consecuencia del antiguo camino. Rural, casado sobre un suelo natural; únicamente se ha pavimentado la calzada precisamente añadido las ceras.

Estado actual del subsuelo urbano

Por debajo de la calzada*, se han construido las alcantarillas, destinadas, en un principio, el desagüe de las aguas pluviales y residuales pero que se usan para una serie de cosas para las que no han sido construidas. Se ha comenzado por incorporar conducciones de agua pura y de agua de río; luego, se han añadido tubos para los telegramas neumáticos*, una canalización para el aire comprimido y, por fin, el laberinto, cada vez más importante cada vez más complicado, de los hilos telegráficos y telefónicos. Al quedar llenas las alcantarillas, no han podido instalar sin ellas los hilos que distribuyen la luz eléctrica, y se han tenido que practicar canal canalizaciones debajo de las aceras, donde se han dispuesto la los conductores metálicos cerca de las condiciones de gas situadas a mayor profundidad, todas estas canalizaciones están superpuestas, yuxtapuestas sin orden y método*. Por tal razón, desde hace 10 años (hablo de París) la ciudad se ve constantemente trastornada y la circulación de los coches y de los peatones resulta cada vez más difícil.

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Todos estos trabajos tienen consecuencias muy lamentables para la calle propiamente dicha*. El mayor inconveniente del sistema es que hace muy difícil, incluso imposible, cualquier intento industrial que trate de incorporar algún elemento nuevo destinado a la ciudad o al bienestar de los habitantes; y, sin embargo, se pueden prever algunos de estos elementos. Es casi seguro, por ejemplo, que la limpieza de vacío se generalizara que dentro de poco se impondrá una canalización neumática para aspirar y destruir el polvo, en beneficio de la higiene pública. Ésta canalización, que es muy importante, no encontrará sitio en las alcantarillas. El envío de cartas a través de un tubo neumático también se impone, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista de la rapidez de la transmisiones. Las aplicaciones del frío se multiplican*. Al carbón es un combustible para las fábricas y resulta molesto y sucio; hemos de admitir que el futuro se distribuirá a domicilio la esencia de petróleo; una red de tuberías llevará a todas partes, con limpieza, un combustible más práctico. El oxígeno, combinado con el petróleo, alimentará fuegos intensos que no producirán humos; y también sucederá para hablar los calor y feroz, para los hornos de panadería, etc. Igualmente se pueden prever otras canalizaciones especiales que distribuyen agua del mar y aire puro*. Para realizar estos procesos habrían que someter las calles a unas alteraciones permanentes y periódicas que llevarían a unos gastos prohibitivos*.

Suelo natural y suelo artificial

Todo el mal nace de esta idea vieja, tradicional de que <<el suelo de la calle debe establecerse a nivel del suelo natural

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primitivo>>. Pero nada justifica esta rutina. Si partimos de la idea contraria de que <<las aceras y la calzada deben establecerse artificialmente a una altura suficiente que permita dejar debajo un espacio capaz para contener todas las canalizaciones, realice las dificultades que hemos señalado más arriba desaparecen totalmente. El pavimento, ya fuese de madera o de cualquier otro material elástica, revestiría una plataforma monolítica de cemento armado. Esta plataforma estaría construida a una altura de 5 m por encima del suelo natural y descansaría por los lados sobre dos muros de obra, paralelos a los de las fachadas de las casas a yacentes, de los que estarían separados únicamente por un pequeño espacio entre los muros laterales se dispondrían varias filas de pilares que aguantaría la plataforma; los pilares visitarían unos de otros unos 4 o 5 m.

La calle inferior

Inmediatamente por debajo de la calzada, quedaría suspendida toda la serie de canalizaciones que acabo de enumerar: limpieza del vacío, distribución de aire comprimido, de agua de río, de agua pura y esterilizada, de esencia de petróleo, te diré líquido, transporte de cartas, distribución de aire puro*así como toda la serie de cables eléctricos*. Por debajo de estas canalizaciones, que resultarían accesibles y fáciles de inspeccionar, quedaría un espacio de 2,25 m de altura, situado al nivel del antiguo suelo natural completamente libre. En este espacio se dispondrían cuatro vías férreas de 1 m de separación, por las cuales circularían unos trenes con vagones destinados a recorrer las basuras y desperdicios y al transporte de los materiales pesados y molestos, a medida que su producción lo exigiese. Al mismo tiempo, resistirían el cascote de las obras de construcción y de reparación.

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Las dos vías centrales utilizarían para el transporte a alarga distancia, y las dos vías laterales se reservaría para la formación de los trenes; el empalme con las vías que perdí que penetración en las casas se realizaría por medio de unas planchas giratorias*. Esta calle subterránea estaría iluminada permanentemente con lámparas incandescentes con la luz que penetrase por la por unas losetas de cristal situadas al nivel de las aceras. La ventilación natural, ayudada por ventiladores eléctricos, quedaría asegurada por medio de unas chimeneas altas, situadas espaciadamente a la altura de las paredes medianeras que separan las casas. Desde el punto de vista del alineamiento, todas las fachadas estarían separadas entre si por un entrante reglamentario de 2 m por uno; al fondo se si te harían el conducto de ventilación. Esta disposición favorecería mucho al aspecto arquitectónico de las fachadas que quedarían de este modo claramente separadas unas de otras*.

Ventajas

Esta disposición lleva al desdoblamiento de la calle actual en dos calles: una, superior, al aire libre, destinada tan sólo la circulación de vehículos ligeros y peatones, otra, inferior, situada nivel del suelo natural, por debajo de la primera y que serviría para instalar todas las canalizaciones, para la evacuación de las basuras de las casas y para el transporte de los materiales y de las mercancías pesadas*. Una calzada lisa, que ocupe todo el ancho de la calle, es mucho más ventajosa, a pesar de todas sus múltiples puntos de apoyo, que un túnel de bóveda, ya que en aquellas utiliza todo el espacio disponible. Si llegase incluso a suceder que la actividad de los nuevos organismos exigirse mayor espacio o

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se hiciese indispensable la creación de una de transporte; se podría profundizar y despejar el espacio necesario tomando los puntos de apoyo debajo de la obra; incluso se podrían citar algunos pisos subterráneos, sin afectar para nada, ni entorpecer, ni alterar la circulación de la vía superior*.

Clasificación del tráfico y de la calle de varios pisos

Si se generaliza esta disposición llegaremos a conseguir una ciudad en la cual las calles de tráfico intenso tendrían, proporcionalmente ha dicho tráfico, tres o cuatro plataformas superpuestas; la primera, para los peatones y los coches, la segunda, parar los tranvías, la tercera para las diversas

canalizaciones y para la evacuación de las basuras, la cuarta, para el transporte de las mercancías, etcétera. Tendríamos por tanto la calle de varios pisos, de igual modo que tenemos la casa de pisos; y el problema general de la

circulación, fuese cual fuese la intensidad de esta, podría resolverse*. La aplicación de este sistema sería fácil en una ciudad nueva. En la parte exterior de la red de calles que se construyesen en primer lugar, y en objeto de comunicar con el suelo natural del campo, se establecerían unas rampas con una pendiente del 5%, sostenidas por armazones de hierro desmontables que se trasladarían más lejos a medida que la ciudad fuese ganando una extensión*.

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Solución para París

La aplicación de este sistema a ciudades antiguas resultaría más difícil. Se trataría, en efecto, de retirar considerables

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masas de tierra de modo que quedasen huecas algunas calles; Porque no hay ni que pensar en desplazar nuestros tesoros de arte, ni en modificarlos los monumentos históricos ni el aspecto sagrado de nuestros viejas ciudades. Esta solución no es, sin embargo, imposible; es cuestión de dinero*. Una evaluación somera*arroja un precio de 140 francos por metros de superficie, sin incluir las diversas canalizaciones negras conducciones eléctricas que correrían a cargo de las compañías concesionarias. La superficie de las vías públicas de París (comprendidas de las calzadas y las aceras) es de 1.500 hectáreas aproximadamente, de donde es el gasto sería de 2.100 millones. Si suponemos que la operación se lleva acabo en un período de 100 años, representaría un gasto anual de 21 millones, lo cual no es exagerado con un presupuesto anual de 350 millones. Pero, todo el núcleo central de París, o sea, un tercio de la superficie total, podría transformarse en 35 años, con un costo de 700 millones. Sea como sea, cualquier vía nueva que se construye en una ciudad vieja debería, en prevención del futuro, practicarse de acuerdo con un sistema, con dos pisos de circulación.

Rapport sur l'avenir des grandes villes, en Actes du Premier Congres international d'urbanisme de 1910 publicadas por la Royal Society of British Architects, Londres 1911.

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INFORME BUCHANAN

En 1961, el ministerio británico de transporte se encargaba a un comité de especialistas el estudio de los problemas planteados por incremento del uso del automóvil en la sociedad moderna, y, particularmente, sus incidencias sobre los diferentes tipos de aglomeración. Dos años más tarde, el comité publicaba el llamado Informe Buchanan (por el nombre de su presidente) sobre el tráfico en la ciudades. Este documento ofrece el primer análisis cualitativo y cuantitativo sobre la circulación en las ciudades, al que acompaña un estudio de prospectiva; pero, lo que es más interesante, propone una serie de medidas adaptadas a los diferentes tipos de posibilidades y de casos, ya que su conclusión es formal: la coexistencia pacífica con el automóvil exige la creación de un nuevo tipo urbano. La aportación metodológica más interesante del Informe Buchanan reside en su negativa a disociar tráfico y plano- Massa, que se consideran como las dos caras de un mismo y único problema. El informe Buchanan se nos aparece como un estudio tecnológico ejemplar: preciso, exhaustivo, consciente de sus límites y de sus presupuestos ideológicos. Ofrecemos aquí algunos extractos tomados de los capítulos segundo y tercero

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que se refieren, al primero, a las bases teóricas, y el segundo, a los estudios de casos particulares, entre los que hemos elegido sólo las páginas que se refieren a un barrio londinense.

ENCUESTA Y PROPUESTA ACERCA DEL TRAFICO EN LAS CIUDADES

I MÉTODO 1

El principio básico

El problema que plantea el urbanista la circulación dentro de las ciudades no difieren fundamentalmente del que plantea

el arquitecto de la circulación dentro de un inmueble*: este

principio básico está ilustrado por las disposición clásica de

los pasillos y de las habitaciones.

La imagen del << pasillo>>

En un gran hospital, por ejemplo, el problema de la circulación es complejo. El tráfico es importante--los enfermos

llegan a la recepción, son llevados a sus pabellones, luego a los

a los quirófanos y de nuevo a sus pabellones. Médicos,

consultores, enfermeras y enfermeros, alimentos, libros, correo y medicamentos deben distribuírseles. Diversos vehículos intervienen en esta circulación.

1. Los títulos y subtítulos pertenecen al informe. Sólo los que van en cursiva son nuestros.

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El funcionamiento del conjunto está asegurado por la creación de zonas circundantes (habitaciones quirófanos, salas de consulta, laboratorios, cocinas, bibliotecas, etc.) comunicadas por un sistema de pasillos que aseguran a distribuir distribución primaria del tráfico. Esto no quiere decir que no se produzcan desplazamientos en el interior de la zona circundantes: en un pabellón, por ejemplo, existen desplazamientos verticales pero están controlados de tal manera que la zona no se resiente. En todos los casos en que el volumen de la circulación tiene a sobrepasar las posibilidades de la zona, se toman rápidamente medidas para reducir la o desviarla. En ningún caso se puede admitir la apertura de una sola circundante a un tráfico de tránsito: el paso de los carritos con la comida para los enfermos por el archivo por el quirófano revelaría un error fundamental en el tráfico de circulación.

La vida celular

No se puede aplicar otro principio en materia de circulación urbana, etc. ya que se trate de una ciudad nueva construida en un lugar virgen ya que de la ordenación de una ciudad existente. Hay quien contraer zonas circundantes agradables-- <<habitaciones>> urbanas -- en donde se pueda vivir, trabajar, ir de compras, callejear pasear a pie protegidos de los peligros del tráfico automovilístico; y, completa complementariamente, tiene que existir una red de las calles -- << pasillos>> urbanos -- que garanticen la distribución primaria de la circulación hacia esas zonas. No se puede excluir de ellas de circulación si se pretende que funcionen; pero deben concebirse esta manera que el volumen y la naturaleza de su circulación estén ligadas al carácter que se pretende que tenga la zona. Esta concepción lleva una ciudad

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de estructura celular: personas circundantes estarán en engastadas en la malla de una red de caminos de distribución primaria. La idea es sencilla pero, por no admitirla, el problema de la circulación urbana sigue siendo confuso, pago, y carece de significación global.

Relaciones entre zonas circundantes y sus redes

Examinemos ahora algunas de las consecuencias de esta idea. Aplicada al conjunto de una ciudad, llevaría a la creación de una serie de zonas << predominantemente circundantes >>. Esta estas zonas comunicarían entre sí por medio de la red de vías de distribución, hacia las que se canalizaría obligatoriamente todos los desplazamientos de cierta importancia. Las relaciones entre la red y la zona circundantes serían exclusivamente relaciones de comunicación: la función de la red de caminos consistiría en comunicar las zonas circundantes, y no al revés. Este esquema puede parecer elemental*pero tiene el mérito demostrar claramente que la circulación y los caminos no son fines en sí mismos, que el objetivo real es la zona en la que se vive o en la que se trabaja*.

Características de las zonas circundantes

Exclusión del tránsito

La idea de la red es relativamente fácil de comprender: el concepto de la zona circundante es más delicado. Las zonas constituyen las <<habitaciones>> de la ciudad; es en la zona son grupos de inmuebles y en otros lugares donde discurren la vida cotidiana: de ahí, por consiguiente, que la cualidad de

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las zonas tengan una gran importancia. El término<< precint>> ( utilizado desde hace mucho tiempo en el vocabulario del urbanismo) no puede emplearse aquí, por cuanto implica la ausencia total del tráfico motorizado. Nunca insistiremos lo bastante sobre el hecho de que las zonas circundantes que imaginamos pueden ser barrios activos, dotados de la circulación autónoma importante, pero jamás atravesados por tráfico alguno de tránsito*. Todas las actividades -comerciales, industriales, presidenciales etcétera, o incluso las actividades mixtas-- pueden dar lugar a una zona circundante: naturalmente las normas a aplicar dependerán del tipo de la zona, igual que varían, en una casa, entre la cocina y los dormitorios. La seguridad será una consideración esencial en todas las zonas, mientras que la lucha contra el ruido se siento hará más en una zona residencial en una zona industrial.

Dimensión máxima

La dimensión máxima de una zona circundante está determinada por la necesidad de impedir que la circulación interna alcance el volumen tal que precise ser dividida mediante la inserción, dentro de la red, de una vía de distribución suplementaria. El concepto de zona circundante no implica ninguna escisión sociológica. No existe ningún vínculo, por ejemplo, entre nuestras zonas y la nación <<de unidad de vecindad>>, proponemos sólo un método de disposición de los edificios en función de la circulación automovilística. Así, Una unidad de vecindad des 100.000 de 10.000 personas, es decir de la postula el plan de urbanismo para el condado de Londres, debería ciertamente divertirse en un determinado número de zonas circundantes.

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Problemas de la circulación interior

Si la circulación dos de una zona circundante está determinada por el carácter de la zona, resulta que toda zona circundante tiene una capacidad máxima de circulación. El volumen de la circulación deberá limitarse si quiere que la zona conservé las normas que le corresponden. Se podría, en teoría por lo menos, calcular el volumen aceptable. Para evitar que se sobrepase podríamos con contentarnos ( suponiendo una zona en vías de creación ) con excluir todos los vehículos extraños a ella; pero, incluso en este caso la circulación propia de la zona podría crecer por encima del límite fijado, como consecuencia, por ejemplo, de la conversión de las casas particulares en casas de apartamentos, guapa causa de un aumento inesperado del índice del amor motorización. Habría entonces que, o bien alterar la cualidad de la zona, o bien reducir el exceso a ella. Pero también se podrían realizar gastos para transformarla: se trataría entonces, por ejemplo, de crear garajes para los coches que, de otro modo, permanecerían en la calle, o incluso te robo reordenar completamente el barrio procediendo a una reestructuración.

Tres variantes

<< capacidad circulatoria>>

Así, cualquiera que sea la zona circundante, el problema de la circulación puede definirse por tres variantes principales: la cualidad de la zona, su accesibilidad y el costo de las transformaciones materiales a introducir.

2.

este termino comprende a la vez vehículos parados vehículos en marcha.

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Relación de estos términos se resume en una <<ley>> aproximativa: << en el interior de cualquier zona urbana, inestable establecimiento de normas para las zonas circundantes determina automáticamente la accesibilidad, pero ésta puede aumentar en función del gasto que se consagre a transformaciones materiales>>. En otras palabras, si se quiere admitir una circulación importante en el interior de las zonas, a la vez que se respeta la casa la cualidad, los trabajos necesarios resultarán caras con toda seguridad. Toda zona urbana tiene una capacidad de circulación es preciso determinar si quiere conservar su cualidad: este es uno de los principios fundamentales de nuestro método. Los planos de una casa se hacen pensando en acomodar a un número determinado de habitantes: se aumenta la cifra, y la sienta miento convierte la casa en un cuchitril. La capacidad ofrece sólo un débil margen de elasticidad. Otro tanto ocurre en el caso de una zona circundante, en relación con el tráfico que normalmente puede contener. La <<capacidad para automóviles>> de una zona circundante depende, en gran parte, de la disposición de los edificios y de las vías de acceso. Si tomamos como ejemplo una típica calle comercial, con escaparates a ambos lados, nos damos cuenta de que tal disposición únicamente es válida en el caso del tráfico mínimo. Un remodelamiento permitiría un tráfico automovilístico mucho más intenso: por ejemplo, habría que reservar a los peatones aquí dan los escaparates, y llevar la circulación automovilística a la parte trasera de los edificios*. Debe abandonarse la idea de que los barrios urbanos se componen edificios dispuestos a lo largo de las vías de comunicación y de eBay que llevan aparejados dos tipos de planificación, referido, uno, a los edificios y, otro, a las calles. Esto es una pura convención. Y seguido si los edificios y las vías de acceso se conciben juntamente, de manera que de la conjunción se derive la sustancia elemental de nuestras

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ciudades, podrían integrarse conforme a estructuras diversas, que muchas se revelarán más ventajosas que la calle clásica. Esta aproximación al problema puede llamarse <<arquitectura de la circulación>>.

Conclusión

Una perspectiva centrífuga

El método adoptado en el curso de este estudio se distingue de los precedentes informes sobre el tráfico en tres puntos Principales:

1º -En la mayoría de los demás estudios en el problema examinado era esencialmente el de la circulación de vehículos. Por consiguiente, se preocuparon esencialmente de la circulación de las ciudades, para facilitar la circulación de vehículos en torno a los centros comerciales en los puntos de estrangulamiento. Al concentrar la atención únicamente en la circulación de los vehículos se ha llegado, a nuestro juicio, a deformar yo y oscurecer los objetivos fundamentales del urbanismo en materia de zonas circundantes. Nuestro método, que se funda en la búsqueda de valores básicos, nos lleva a adoptar una perspectiva opuesta, centrífuga. Nos ocupamos en primer lugar de la zona circundantes: delimitamos aquellas en que se realizan las principales actividades de la existencia. Poco a poco, estas forman centrifugar crea una estructura celular con respecto al conjunto de la ciudad, mientras que, a causa de un proceso complementario, la trama de la red va surgiendo de sí misma. Tales, pensamos, el orden en que hay de abordar los problemas. De esta manera el automóvil y las cuestiones de la circulación quedan en su justo lugar, como siempre servicio de los inmuebles y de las actividades que se

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desarrollen en ellos. 2º.-Nuestro método permite abordar objetivamente y cifrar los problemas deque hasta ahora se dejaban principalmente a la intuición. 3º. La circulación se convierte entonces en parte integrante del problema global del organismo*.

II APLICACIÓN AÚN CASO PARTICULAR 3

El sector elegido

Se halla en la parte central de Londres, o sea, la zona comprendida en el cuadrante sudoeste del cruce de Euston Road con Tottemham Court Road. Se trata de un sector con múltiples posibilidades*. No definimos con rigidez el límite sur y oeste de nuestro sector de trabajo, porque deseábamos ver adonde nos llevaban las consideraciones de zonas circundantes; pero nos habíamos fijado mentalmente como límites Great Portland Street, en el oeste, y Oxford Street, al sur a fin de integrar en nuestro estudio los difíciles problemas planteados por esta última vía*,.

3º los otros casos estudiados son: una ciudad pequeña, en Newbury; una gran ciudad industrial, Leeds; una ciudad histórica, Norwich.

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Vestido y alimentación

El sector estudiado tiene 148 acres de superficie, habitan en el 9000 personas y trabajan 50.000. Contiene parte de una gran calle comercial, Oxford Street. Y seguido la mayor parte de su actividad está vinculada al comercio del vestido (que se relaciona con las tiendas y con los almacenes de Oxford Street), que precisa de un gran espacio para el almacenaje y para la exposición. En el sector, hay algunas tiendas especializadas, comprendidos los restaurantes y tiendas de productos alimenticios de Charlotte Street Y de Percy Street, las naves exposición de coches y sus nexos de Warrent Street y de Great Porland Street y Cleveland Street. Hay cinco estaciones de metro localizadas en las calles que rodean el sector, una de una en cada esquina y la última en el centro, al lado este: las líneas de autobuses pasan por todas las calles principales que circunscriben el sector.

Dificultades actuales relativas a la circulación

Las principales dificultades provienen de:

1º La mala disposición de muchos cruces y calles estrechas. 2º la polivalencia de las calles, que sirven para múltiples usos; diferentes tipos de tráfico, aparcamiento y descarga. (Este último carácter se acentúa particularmente el sector especializado en el vestido, a orillas de Oxford Street; los camiones que se sitúan en ambos lados y que maniobran y obstruyen el paso de los otros vehículos).

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4º la congestión a causa del tráfico de tránsito. Hemos estimado que el volumen del tráfico de tránsito es del tercio, a las horas punta, con una corriente de 3000 vehículos; cifra que no está en relación directa con el sector*.

Conflicto entre tráfico y las unas circundantes

Este conflicto alcanza su punto máximo en las calles que ofrecen una mayor actividad pedestre (como Oxford Street), y allí donde un tráfico muy tenso corta las calles muy preocupes frecuentadas por los peatones (acceso a los estaciones de metro o paradas de autobús) A donde presentan una inserción con ellas.

La calle contra el peatón

La mayoría de los accidentes de peatones se producen en las calles de mayor comunicación que circunscriben el sector, o en sus cruces. El ruido de la circulación tiene efectos particularmente molestos en los alrededores del hospital y en Oxford Street , donde se hacen difícil conversar. Y es también en Oxford Street donde las visibilidad se ve más dificultada a causa de los automóviles, que constituyen una ola ininterrumpida, en marcha quieta, que impide ver a quienes van de compras el otro lado de la calle*.

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La densidad del desarrollismo y la superficie exigida por las calles, por los aparcamientos y por los servicios serán tales como estamos seguros de que se impondrían temprano a diversos niveles y por eso nos pusimos a considerar esta hipótesis con su conjunto, para determinar sobre qué principios descansaba.

Vías primarias en el subsuelo

En primer lugar, pudimos ver que constituía una gran ventaja conservar las vías primarias de distribución*de la circulación de automóviles en el nivel más bajo, y, preferentemente, por debajo del nivel del suelo, en pará pasadizos asilo abierto.Las experiencias realizadas en el extranjero muestran que esta es la solución más deseable desde el punto de vista de la reducción de accidentes, del ruido y de los obstáculos que estropees en la visibilidad. Además, si las vías primarias encuentran a un nivel inferior de las de las vías de distribución local, la disposición de las rampas de acceso o de salida favorecen la aceleración hola reducción de la marcha*.

4º Los autores llaman << vías de distribución >> a las vías destinadas a distribuir con el máximo de eficacia los vehículos por la zona circundantes. La <<red de distribución>> comprende en un sistema de vías de comunicación entre sí de forma continua. La <<red de distribución primaria>> da acceso a las principales zonas de desarrollo y circula por entre ellas. Existe toda una jerarquía de vías de distribución (nacionales, regionales, primarias, el distrito, locales). La <<red de distribución local>>está incluida en el interior de la zona circundante

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Suelo artificial para el peatón

En lo que se refiere a la relación entre las vías de distribución los caminos pipi los propios edificios, en las posibles soluciones que presentan esquemáticamente dentro de una alternativa: o mantener a los peatones abajo y a los vehículos arriba, o viceversa. La primera ofrece la ventaja de dejar libre el suelo para los peatones; se dispone de un parque urbano con acceso directo a la planta baja de los edificios. Por el contrario, situar el acceso de los vehículos hagan a los edificios a un nivel intermedio puede resultar práctico si las funciones se se dividen verticalmente (así, la circulación puede permitir a la vez la comunicación de las tiendas del nivel inferior y de las oficinas de los niveles superiores). Por añadidura, las calles elevadas pueden ofrecer perspectivas urbanas muy bellas. Sin embargo, se derivan grandes desventajas de la sujeción y de la rigidez que las calles elevadas imponen a los edificios: espacio ocupado por las rampas de acceso, problemas estructurales y, en fin, precio de costo. Tras un profundo estudio de esas diversas incidencias, nos han parecido teóricamente preferible, en zonas de alta densidad, conservar la circulación a nivel del suelo y elevar los peatones. Esta solución permite una flexibilidad mucho mayor en la planificación de los edificios. Nuestras conclusiones relativas a los niveles consistente, pues, en sector las vías de distribución primaria son los 20 pies por debajo del suelo bien conservada al nivel del suelo las vías hexagonales de distribución local.

Las diversas soluciones para el apartamento.

El espacio preciso para aparcamientos es aproximadamente el doble del que se requieren para cualquier otro uso del suelo; es casi tan grande como el conjunto del sector estudiado.

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Esquemáticamente nos encontramos ante una alternativa:

concentrar el espacio para aparcar en unos garajes con varios pisos por expresarlo, simultáneamente, garajes subterráneos, bajo los edificios, y en el interior mismo de estos.

Garages de varias plantas, problemáticos.

Los garajes de varias plantas se ven directamente afectados por el problema del tráfico a las horas punta. Se tiene acceso directo a una vía de distribución local, representan un riesgo de atasco; están situados en una vía de distribución primaria., Pueden resultar poco prácticos y quedar lejos de los edificios. Quizás esto se deba a que no han sido objeto de bastante atención; en nuestro país encontramos siempre muy pocos garajes de varias plantas que no constituyen un ultraje al paisaje urbano (y este aspecto del problema es muy importante en la zona). Desgaste varios pisos no están, además, adaptados para las exigencias del aparcamiento de corta duración. En el caso que nos ocupa, aproximadamente el 50% de los espacios de aparcamiento están destinados a las personas que van de compras y a los que utilizan su coche por razones profesionales: es estas dos categorías de usuarios precisan de aparcamientos para estacionamientos de corta duración y que, a la vez, estén cerca de los lugares a los que se dirigen. Por otra parte, no existen razón alguna para que no se concentren en unos garajes situados en puntos estratégicos los coches de aquellas personas que viven en los suburbios (commuters) y que, a juzgar por las caminatas del que serán desde que llegan a Londres a través de las principales líneas urbanas, es seguro que no tendría inconveniente en recorrer a pie, dentro del marco agradable, unas distancias que no se deberían de la media milla.

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Aparcamiento subterráneo.

El presente estudio hemos concluido que la solución más ventajosa consistir consistía en dispersar los espacios de aparcamiento por el subsuelo, en vez de con concentrarnos en garajes de varias planta. Probablemente, esta solución sólo es válida dentro de un contexto que implique una gran densidad de población, una zona central de valor muy elevado, una zona que haya sido objeto de que un remodelamiento global. Reconocemos, sin embargo, las ventajas del garaje de varias plantas cuando se trate centros urbanos con respecto a los que no se haya pasado en un remodelamiento completo.

Plan general.

Estructura en forma de <<encaje>>.

La decisión de dejar a nivel del suelo las vías de circulación locales y las 10 de distrito de tráfico intenso, así como espacio considerable… Destinado al apartamento, a los garajes y el tránsito de los vehículos de servicio, la decisión de diseminar los apartamentos y no de concentrarnos, la necesidad de evitar una excavación excesivamente intensa y los lugares donde se van establecer los aparcamientos, el deseo, en fin, de crear un marco favorable para los peatones, son las consideraciones que nos han llevado pensar en un modelo que sitúa el sistema de circulación de los peatones por encima del de los vehículos automóviles. Tendremos de este modo un nuevo sólo para el desarrollo de la vida de la ciudad; una verdadera plataforma sobre la que se levantará los edificios. Los apartamentos y las zonas para los vehículos de servicio

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del se situarán por debajo de los edificios; es decir, con acceso

a nivel del suelo original. Sin embargo, el modelo elaborado

presentárlome elemento alguno que le haga comparable a un puente una una plataforma continua. El <<nuevo suelo>> ofrece una estructura compleja, como un encaje una especie de

lámina de metal repujada; es algo así como una red de edificios

y debías para peatones, con frecuentes aberturas destinadas al

paso de la luz y del aire a nivel inferior que permiten obtener perspectivas desde abajo; el propio tiempo, los caminos destinados a la circulación de los peatones descienden en diversos puntos hasta alcanzar los espacios al aire libre del sol original*.

Conclusión.

Si la realización de semejante modelo implica una aproximación casi revolucionaria de las cuestiones que se refieren a la propiedad de bienes raíces y a la promoción, nos sentimos sin embargo satisfechos al comprobar que el modelo, en sí mismo, es un modo alguno fantástico.

Una arquitectura de la circulación.

El modelo ilustra sorprendentemente la incómoda realidad a lo que nos hemos referido más arriba; ciertamente, el automóvil exigen la verdad una nueva forma urbana. Pensamos que nuestro proyecto punta a una solución y demuestra que sería posible crear un marco que fuese a la vez de eso, variado, interesante, vital e intensamente urbano, sin que dejase de conservar muchas de las ventajas del tráfico automovilístico.

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Pero un proyecto tal no podría ponerse en práctica sino es a través de una nueva aproximación a los verdaderos problemas: no se trata de proyectar carreteras o de proyectar edificios, sino de proyectar ambas cosas a la vez, en una tarea única. Y es lo que entendemos como traffic-architecture: de arquitectura de la circulación.

Traffic in towns, a study of the long term problems of traffic in urban areas, Londres, 1963. Estractos traducidos con autorización del Controller of her britannic majesty's stationery office. (Párrafos 100-102, 113-118, 136, 291-292, 295, 297-298, 324, 326-331, 335. Traducción de la autora). Traffic in towns acaba de ser publicado en francés por la imprinerie nationale con el título: L'automobile dans la ville

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IANNIS XENAKIS

1922.

Iannis Xenakis, ingeniero, arquitecto y músico, cursó sus estudios en Atenas, antes de emigrar a París, donde fue alumno de Olivier Messiaen.

Fue, durante 12 años, colaborador de Le Corbusier, y participó loco Concepción el monasterio de la Tourette y de los edificios de Chandigarh. Con ocasión de la exposición de Bruselas, en 1958, creo que personalmente la arquitectura del pabellón Philips cuyo fantástico aspecto era en parte reflejo de las exigencias acústicas. A partir de 1960, se consagra por entero a la música. Desde el punto de vista teórico, ha sido promotor de la música esto castiga integrar el cálculo de probabilidades dentro de la concepción musical (ef. Su obra: Musiques formelles, 1973). Entre sus obras instrumentales, podemos citar metástasis (1953-1954); y, entre sus obras electrónicas, Diamorphose (1957) y Bohor (1962). La nostalgia de su profesión arquitecto y una concepción pautas de la técnica, que las costumbres tradicionalistas de nuestra sociedad han recostado en la práctica, le han inspirado las páginas inéditas que siguen. En ellas, la ciudad es objetivada en un modelo muy puro:

el realismo y el conocimiento tecnológico parecen subordinados a la visión utópica.

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LA CIUDAD CÓSMICA

Ante el drama del urbanismo de la arquitectura contemporáneos, es necesario sentar unas bases acciomaticas e intentar una formalización de esas dos <<ciencias>>. La primera cuestión es de la de la descentralización urbana.

El mito de la descentralización.

Desde hace varios años está bien visto hablar descentralización de los grandes centros urbanos, de dispersión, en la medida de lo posible, pero siento sin industriales por todo el territorio nacional. Esta tendencia se ha transformado en una política de los gobiernos que favorecen económicamente traslado de una industria de la construcción de hábitats; el traslado no sólo de las grandes obras pequeñas industrias, sino también de las administraciones y de los centros universitarios. Podemos afirmar que la obsesión por la descentralización es universal; la sentimos en Francia en la misma medida que del Japón, tiene los estados unidos; etcétera.; Es decir, entre los países en los que las concentraciones urbanas son importantes. Por lo demás, dentro de las generaciones, el <<crecimiento de demográfico>> harás imposible, mortal, la situación de las ciudades futuras, a no ser que los urbanistas y los estados, también de óptica y se liberen de una mentalidad tradicionalista, anclada en el pasado, y que resulta ineficaz. La solución que se deja la cuestión de la descentralización determinará el marco en que se ha de desenvolver el urbanismo en arquitectura.

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Por tanto, ¿hemos de optar por la descentralización O, contrariamente, tenemos que admitir la centralización?

Tendencia natural a la concentración.

En primer lugar, si observamos la historia contemporánea, asistimos al desarrollo de una fuerza poderosa, ciega, irreversible, chequea concentraciones urbanas, a pesar de las barreras levantadas conscientemente por los gobiernos; esa fuerza aumenta por la densidad y la extensión de las ciudades. Parece, incluso, que después de ese análisis histórico se puede llegar a establecer una ley sencilla, pero terrible: las grandes centros aumentarán más que los pequeños, de acuerdo con la curva logarítmicas. Si nos citamos en un plano sociocultural, a la vez, en que el plano de la técnica y de la economía, comprobamos que los grandes centros favorecen las expansiones y los <<progresos>> de toda índole. Es una comprobación histórica, hecha hace miles de años, pero olvidada constantemente y de la cual podríamos encontrar el equivalente en otros terrenos, como, por ejemplo, en la de las culturas biológicas complejas, o, sencillamente, en esos fenómenos de masas que, de acuerdo con la ley de los grandes números, hace posible las apariciones de acontecimientos excepcionales, muy, muy improbables ( léase imposibles) en el seno de poblaciones pequeñísimas. En cambio, la descentralización lleva a una dispersión de los centros, a un aumento de la longitud de las vías de comunicación y de la duración de los intercambios, a una especialización cerrada de las colectividades y aún marasmo sociocultural. Lo demuestran las ciudades universitarias, las ciudades obreras o cualesquiera especies de <<ciudades>> en el interior de un país; de ahí, el fracaso de las teorías de las ciudades lineales y de otras ingenuidades por el estilo.

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Éste razonamientos y comprobaciones están ahí, flotando en el aire, son fáciles de entender incluso por aquellos que no tienen ocasión de consultar las estadísticas de los servicios especializados porque ni siquiera sabe leerlas. Entonces, ¿ por qué descentralizar? En realidad, esta política del contrasentido nace de dos situaciones clave:

a) la asfixia que sufren las ciudades actuales a causa de la masa de comunicaciones anárquicas y de la pésima distribución de las actividades por todo el territorio nacional; b) una tradición mental de geo matización y de planificación de los conjuntos urbanos, que reaparecen con nuevo vigor en el siglo XIX, y que se fija y llega a cuajar por los años 20, bajo la influencia del cubismo y del constructivismo. Se trata de una tradición que tiene una gran fuerza inhibidora.

El mito del orto con mismo.

Esta segunda situación ha demostrado ya su importancia para resolver los problemas más sencillos, tales como la construcción de nuevas ciudades, incluso cuando las urbanistas han gozado del absoluto apoyo de los gobiernos, como ha sucedido con El Havre, Brasilia o Chandigarh, que, por el momento, no son más que ciudades que han nacido muertas. En efecto, dada la actual formación (formación conservadores simplistas) de los urbanistas y de los arquitectos, resulta imposible que se pueda resolver priori, sobre el papel, los problemas de nacimiento, de la construcción y del desarrollo de la ciudad, problemas 1000 veces más complejos que los que puedan plantear una vivienda o una unidad de habitación y que se los ha resuelto a medias. Ese mismo vacío hace que las soluciones urbanísticas elaboradas sobre papel sean pobres combinaciones de líneas rectas y de rectángulos, que se acomodan a espacios

incongruentemente curvos (espacios verdes). Ese mismo vacío así que quienes tienen la responsabilidad de la ordenación del territorio se vean obnubilados por la complejidad biológica de una ciudad que tiene siglos, como París; y que, envenenados por los vapores de la gasolina o por largas esperas de toda la suerte de colas, prediquen la explosión de esa complejidad diva, en lugar de dedicarse, por ejemplo, al verdadero problema de la industria automovilística; sin hablar de las soluciones dadas por algunos arquitectos urbanistas, llamados de vanguardia, y quien realidad no son más que ingenuidades de corto alcance y escaso vuelo; y es que para esos arquitectos no constituye un caso de coincidencia predicar la imposible descentralización-- panacea-para-todos-los-males-urbanos. Por consiguiente, bajo la tiranía de esas dos líneas de fuerza, real, la una, mental, la otra, se descentraliza a golpe de lápiz y se crean ciudades-satélites (ciudades-cuchitriles modernas), ciudades-dormitorios o ciudades especializadas producidas por una arquitectura cúbica absurda (caja de zapatos-cajóneras), Estandarizadas, dotadas a veces de algún rasgo de coquetería, decorativa, grotesca, como por ejemplo Estocolmo, o sin rasgos de coquetería como París o Berlín. También es verdad que el algoritmo del plano, del ángulo recto y de la línea recta, que data de miles de años y es la base de la arquitectura y del urbanismo contemporáneos, se ha visto considerablemente reforzado por los materiales <<nuevos>>: el cemento (a causa del cemento encofrado con tablas), el acero y el cristal y por la teoría relativamente sencilla de los elementos planos y, sobretodo, lineales. Sólo que, si la concentración es una necesidad vital para la humanidad, es preciso cambiar completamente las líneas actuales sobre el urbanismo y arquitectura y sus sustituirlas por otras.

La ciudad cósmica vertical.

Vamos a apuntar unas cuantas ideas que nos llevarán a la concepción de la <<ciudad cósmica vertical>>. He aquí una lista de propuestas acción matitas que se aplican unas a otras y ayudarán a desvelar el rostro de la nueva ciudad y a formalizar su estructura:

1) Necesidad absoluta de ir en busca de grandes concentraciones de población: las razones generales para iniciar estamos en búsqueda han sido numeradas más arriba. 2) Una alta concentración y el enorme esfuerzo técnico que lleva consigo, implican una independencia total con la relación a la superficie del suelo y del paisaje. Esto conduce a la concepción de la ciudad vertical a la ciudad que puede alcanzar alturas de varios miles de metros. La independencia lleva al mismo tiempo a una estandarización gigante: la formación de las concepciones teóricas y de las propuestas en práctica habrá de verse necesaria y únicamente desde el punto de vista de la eficacia. 3) La forma que se deja la ciudad habrá de eliminar, dentro de su estructura, los esfuerzos de flexión y de torsión, que resultan anti económicos. 4) La luz deberá penetrar por todas partes y la visión de y sobre los espacios será directa. Por ello, la ciudad vertical no deberá alcanzar un excesivo espesor. 5) Dado que la ciudad será vertical, ocupará una superficie mínima del terreno. La liberación del suelo y el desarrollo técnico de una ciudad de tales características hará posible la recuperación de grandes extensiones de terreno y que sólo sea cultivado y de manera automática científica, mediante la utilización de conjuntos electrónicos de gestión y de decisión; el campesino clásico, con su trabajo manual, deberá desaparecer. 6) El reparto de las colectividades habrá de construir al

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principio una mezcla estadísticamente perfecta, contrariamente a lo que sucede en la actualidad con todas las concepciones del organismo. No habrá sub-ciudad

especializada de ninguna clase. La mezcla tendrá que ser total y se calculará estocásticamente por las oficinas especializadas

en cuestiones de población. El obrero los jóvenes vivirán en el

mismo sector que el ministro o el anciano, lo cual será ventajoso para todas las categorías sociales. La heterogenización de la ciudad surgida de ella misma, de forma viva. 7) Consiguientemente, de arquitectura interior de la ciudad cósmica deberá orientarse hacia la solución de los locales intercambiables ( cf. La arquitectura tradicional japonesa), que se pueden adoptar a los usos más diversos: el nomadismo interno (movimientos de las poblaciones) tienen ampliarse a partir de un cierto nivel de progreso. La arquitectura móvil será, pues, la característica fundamental de nuestra ciudad. 8) Puesto que esta ciudad será modelada por una técnica universal, será igualmente apta para albergar a los pueblos del Gran Norte ( o Sur) o a los de los trópicos o los desiertos. Por tanto, habrá de estar provista de algunos condicionamientos climáticos, de manera que cientos de milla millones de seres

humanos queden liberados de las contingencias climatológicas

y metereológicas. Cualquier hombre en cualquier latitud,

tendrá acceso a unas condiciones de vida y de trabajo saludables. De esta manera, la técnica, completamente industrializada y formalizada, transformará la ciudad en una verdadera vestidura colectiva, en un rectángulo y en un instrumento biológico de los pueblos. 9) La comunicación será de acuerdo a unas coordenadas cilíndricas, con la ventaja de las grandes velocidades en vertical (de 100 a 200 km/hora). 10) Las comunicaciones para el transporte de materias (o hombres o cosas) deberá asegurarse mediante técnicas nuevas (por ejemplo, hacer a su calles rodantes a pequeñas, medianas

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o grandes velocidades; desplazamientos neumáticos rápidos para los pasajeros, tanto en sentido horizontal como vertical, etc.). Así pues, supresión de cualquier medio de locomoción individual y sobre ruedas*. 11) Los transportes de tres dimensiones (aéreo) se verán favorecidos por pistas situadas en la cima de las ciudades cósmicas (lo cual llevará aparejado una economía considerable de carburante). Los tiempos muertos entre las ciudades y los aeródromos quedarán reducidos a cero. 12) La gran altura de la ciudad, además de permitir que se alcance una densidad muy elevada (2.500 a 3000 habitantes por hectárea), tendrá la ventaja de sobrepasar las nubes más frecuentes, que se mantienen entre 0:02 1008 3000 m, con lo cual sus habitantes se hallarán en contacto con los vastos espacios del cielo y de las estrellas: la era planetaria y cósmica ha comenzado, y la ciudad deberá orientarse hacia el cosmos y las colonias humanas, en vez de seguir arrastrándose 13) La transformación en circuito cerrado de los residuos industriales y domésticos adquirirá una gran importancia, en beneficio de la salud y de la economía. 14) La ciudad cósmica, por definición, no vivirá con el temor a las devastaciones de la guerra, puesto que se habrá impuesto en la tierra el desarme; y las salidas y las demás expansiones se buscarán en el espacio cósmico, dado que los estados actuales se habrán transformado en provincias de un Estado mundial gigante.

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Soluciones técnicas.

Rápidos datos técnicos de la ciudad cósmica:

Los 14 puntos precedentes suponen algunas resoluciones técnicas: utilización de las estructuras de cascarón, de las paraboloides hiperbólicas (P. H.) o del las hiperboloides de revolución, que evitan los esfuerzos de flexión y de torsión y no admiten (salvo en los márgenes) más que esfuerzos de tensión de compresión y de corte. La forma y la estructura de la ciudad serán pues un cascarón hueco con doble pared de celosías, de acuerdo con la superficie reguladas que se hayan utilizado, lo que proporcionará además de ventajas del empleo de elementos lineales, siempre más económicos. Para fijar ideas, supongamos que la forma adoptada sea hiperboloides de revolución (H. R.), De una altura de 5000 m y que deba contener en su cascarón hueco, de una anchura media de 50 m y una ciudad de 5 millones de habitantes. Los 5000 m de altura están en el límite de la presión en el acceso oxigenación normales que pueden soportar un hombre de la calle sin necesidad de ningún aparato especial y siempre había adaptación. Lo que quiere decir que la ciudad cósmica puede <<saltar>> esa barrera y elevarse a más de 5000 m siempre que se prevean la presión, la humidificación y la oxigenación artificiales. Si admitimos un diámetro en la base igual a 5 km, la superficie del cascarón será de unos 60 km ² . Este cálculo aproximado lo hacemos sobre un cono truncado de una altura de 5 km y con unas bases de 5 y de 2.5 km. Puesto que el cascarón tendrá un espesor de 50 m, su volumen será de unos 3 km ² . Ahora bien, una ciudad completa, como París ( que no sirve de modelo) con una densidad de 500 habitantes por hectárea, forma una capa de 22 m de espesor, y una media de 5 millones de habitantes ocupan con sus casas, sus edificios públicos, sus industrias y sus espacios verdes o sus

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zonas de circulación, un buen volumen de dos. 2 km ³ con una superficie de 10.000 hectáreas. En nuestra fórmula, tomamos una carga media de 400 kg. Por metro cuadrado de suelo (= materiales ultraligeros, plásticos o metálicos, de muy escaso volumen, gracias a las industrias espaciales encontrarán de este modo <<salidas>> en la tierra); 7 pisos, 400 kg/m2 por cada 3/4 de hectárea de la ciudad (el otro cuarto estaría formado por las vías de comunicación y por los espacios libres). Y seguido por consiguiente, el peso total de la ciudad será de: (3/4) por 10.000 H. 2.800 kg/m2= 210.000.000 toneladas a repartir por sobre un anillo circular al suelo de 16 km de perímetro, por 25 m de anchura para una presión en el suelo de 5 kg/cm2

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Berlín, enero de 1964

VIII

ANTROPOLIS

PATRICK GEDDES 1854 - 1932

Biólogo escocés, discípulo de T. H. Huxley, Gaddes fue el primer profesor de botánica ( Dundee, 1883) y autor de algunos trabajos sobre la evolución del sexo (1900); más tarde, y siempre desde el punto de vista evolucionista, esto de la transformación de las comunidades humanas. En este último terreno, cuyo horizonte le fue abierta en el espacio por los trabajos de algunos geográficos franceses y por la psicología de Le Play, se interesó esencialmente por el urbanismo con respecto al cual demostró que era un preciso recurrir a una investigación global y previa. El propio Geddes emprendió un cierto número de investigaciones1 en una serie de ciudades de Europa (Edimburgo), de Palestina y de la india. Fue también el creador de algunos conceptos urbanísticos o críticos que han llegado a ser clásicos: conurbación, eras paleotecnica y neotecnica2. Ejerció una influencia importante en el momento

P. Geddes, City Development, en A Report to the Carnegie

Dumferline Trust, Edimburgo, 1904. 2. << Con sustituir simplemente la terminación "política" por la terminación "técnica", obtenemos unos términos que nos permiten caracterizar las primeras manifestaciones elementales de la era industrial como paleotecnicas, y las siguientes, las que están incluso en curso de gestación, como neotecnicas. Al primer grupo pertenecen las ciudades mineras, la máquina vapor, la mayoría de nuestras fábricas, los ferrocarriles, y, por encima de todo, las ciudades industriales, superpobladas y monótonas, gracias de todas estas circunstancias.>> Cities in Evolution, edición citada, páginas 63-64.

en que se realizaron las primeras farden-cities. Fue el maestro

1.

Cf

de

urbanística son:

Lewis

Mumford.

Sus

principales

obras,

en

materia

459

- City Development (1904), - City in Evolution (1915).

LA EVOLUCIÓN CREADORA DE LAS CIUDADES

I. LA CIENCIA DE LAS CIUDADES 3

Política

La política en cuanto ciencia, es la rama de la sociología que trata de las ciudades, que sus orígenes, su distribución; de su desarrollo y desocupe estructura; de su funcionamiento interno y externo, material y mental; es evolución, tanto particular como general. Desde el punto de vista práctico, y como ciencia aplicada, la política debe desarrollarse a través de la experimentación, y convertirse, de este modo, en un arte cada vez más eficaz, susceptible de mejorar la vida de la ciudad y de contribuir a su evolución *.

3. El título pertenece a Geddes. 4. Con este neologismo ( la politique) traducimos el inglés Civics, empleado por Geddes en un sentido poco habitual. Creemos que, gracias al término griego, hemos conservado la resonancia política en cuanto se refiere a la <<polis>>.

En la misma medida que me he consagrado esencialmente al estudiante de la naturaleza viva en evolución, es sido llevado de la manera más natural a contemplar la ciudad dentro de una perspectiva geográfica e histórica, en el que se tienen cuenta las diferentes cambios que se han producido en el

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elemento circundante urbano o en las funciones urbanas; a partir de ahí, sólo habría que dar un paso para llegar a las interpretaciones abstractas el economista poder político, o incluso del filósofo poder moralista. El trabajo cotidiano de coordinación de los gráficos que ilustran la las investigaciones propiamente psicológicas y los proyectos de detallados para la construcción de espacios verdes y de edificios, no he topado con los riesgos que podían preverse como consecuencia de la división del trabajo. Una vez superadas las primeras dificultades, nos damos cuenta de que desaparece prácticamente la distancia entre teóricos y prácticos que todavía, particularmente en nuestro país, aparecen radicalmente separados*.

Valor de lo concreto.

La primera fase para llegar a la comprensión del presente consiste en comprender los factores geográficos e históricos de la vida de nuestras ciudades; es una etapa indispensable de cualquier intento de previsión científica de futura, si quieren evitar los peligros del utopismo poco*. Cualquier ciudad, por pequeña que sea, tiene una abundante literatura relativa a su topografía y a su historia*. Tras investigación general y preliminar que se refiere al elemento circundante de carácter geográfico e histórico, le la encuesta psicológica propiamente dicha no suministrará elementos para elaborar una literatura complementaria. La sustancia estadística habrá que buscarla en los informes parlamentarios y municipales, en los periódicos dedicados a la economía*. Pero también serán necesarias las investigaciones de primera mano, detalladas. Se necesitará un informe completo y ordenado sobre la situación actual de la población, en el que se especifiquen las ocupaciones, los salarios reales, los presupuestos familiares, el nivel cultural, etc.

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Una vez dispongamos de estos elementos* ¿No estaremos ya en condiciones de pradera*y organizar su posible desarrollo? Además, ¿ no puede y debe una planificación semejante, limitada, en un principio, al futuro próximo, asignarse las perspectivas más lejanas y más elevadas que implica la vida indefinida y una ciudad? Una literatura de estas características diferiría grandemente de la tradicional y contemporánea <<literatura de utopía>>: sería regional, localizada ( en vez de no aplicarse a lugar alguno) ; sería, por consiguiente, realizable*.

Eutopía y Outopía.

De esta manera, surgirían entre nosotros las verdaderas posibilidades que se nos brindan, pero también sugiere surgirán los medios para poder elegir y definir las líneas de desarrollo de la legítima Eutopía, que será particular para cada ciudad que se considere. Y aquí una realidad absolutamente distinta de la banda Outopía queno es completamente realizable en ninguna parte 5. A esta última, corresponden las descripciones de la ciudad ideal, desde Agustín a Morris, pasando de Moré, Campanella o Bacon; a través de los tiempos, han resultado controladoras en cruzar incluso inspiradoras; pero una utopía es una cosa y el Plan de ordenación de la ciudad, otra*.

5. Esta distinción entre Eutopía y Outopía la recoge Lewis Monford en su Story of Utopías, obra inspirada directamente en la lectura de Geddes. Cf. nuestra traducción.

Un método.

La adaptación de la investigación sociológica al verdadero servicio social que representa la política en cuanto

ciencia aplicada, no es una idea abstracta, sino un método preciso y completamente aplicable*. Así hemos llegado a la idea de la enciclopedia cívica, a la que deberá contribuir todas las ciudades con una información exhaustiva referida a la trilogía pasada; presente y futuro. Podemos prever el desarrollo de la política llevará a un despertar de la conciencia 6 urbana, a un renacimiento cívico [1].

II. LA INVESTIGACIÓN PREVIA AL PLAN DE ORDENACIÓN

Por consiguiente, una investigación <<polística>> completa es necesaria y previa al establecimiento de cualquier proyecto urbano*.

Ignorancia de los responsables.

¿Qué sucede con la comunidad de nuestras autoridades no han reconocido plenamente la necesidad de esta investigación previa? El Consejo municipal con los comités responsables confían sencillamente al arquitecto de la ciudad--si la ciudad tiene un arquitecto--, o, normalmente, al ingeniero local, la tarea de establecer el plano de la ciudad.

6. Geddes juega aquí con las palabras consciente y consciousness, con lo cual conjuga la vez el conocimiento y la ética: los ciudadanos eran más conscientes, pero, también están más preocupados por sus deberes.

Son muy pocas las personalidades municipales que conocen el movimiento del Town Planning y sus publicaciones; y me menos todavía es que tienen una experiencia directa de lo que sea hecho (con o sin éxito) en otras ciudades. Las más de las veces, no tienen la formación polivalente -geográfica,

económica, artística, etc.--necesaria para resolver problemas arquitectónicos complejos, cargados de numerosas implicaciones sociológicas. Por razones económicas, se han renunciado con frecuencia a emplear a un arquitecto venido de fuera. Por otra parte, poco importa, ya que, salvo contadas excepciones, el arquitecto más prestigioso, por competente que sea en la concepción de edificios aislados, se revela tampoco experto en materia de ordenación urbana ( Town Planning) como las autoridades municipales*.

Una exposición << política >>

El conjunto de materiales que se reúnan en el curso de la investigación preparatoria debe permitir la organización de una exposición << política>> o cívica que de una imagen del pasado y del presente en la ciudad; se consagraría una sección particular al futuro y en ellas incluiría: a) algunos buenos ejemplos de planificación realizados en otras partes; b) los proyectos relativos a la propia ciudad. Éstos últimos podrían proceder de diversas fuentes: personalidades invitadas por el municipio y autores independientes. Una exposición de estas características informaría al municipio ya público de las grandes líneas de investigación preliminar y de su necesidad; contribuiría últimamente al educación y la formación de tanto del público como de sus representantes. Dentro de esta labor, los ejemplos recogidos de otras ciudades, comparables por sus caracteres generales, serían particularmente preciosos. Una vez celebrada la exposición y las discusiones públicas periodísticas, prácticas y técnicas, el municipio y sus representantes, así como el público en general, estaría mucho mejor informados y más interesados que actualmente por la situación y por el futuro de la ciudad*. La selección de los mejores proyectos constituiría

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este un estímulo considerable para la formación individual y para la invención; podrían llevar igualmente a una preciosa emulación << política >>*. Es imposible establecer con detalle un esquema de investigación aplicable a todas las ciudades. Se precisa, no obstante, una ciudad de método*que permitan la comparación. Tras el estudio cuidadoso de una serie de documentos de información preparados para una para una ciudades concretas, hemos elaborado un esquema general aplicable a la individualidad propia de cada ciudad.

Esquema de investigación.

Situación, topografía y ventajas naturales.

a) Geología, clima, recursos naturales.

b) Suelos, con vegetación, vida animal, etcétera.

c) Fauna acuática (de rio o de mar)

d) Acceso a la naturaleza (costas, etc.).

Medios de comunicación por tierra y por agua.

a) Naturales históricos.

b) Actuales.

c) Futuro desarrollo previsto.

Industrias, fábricas y comercio.

a) Industrias locales.

b) Fábricas.

c) Comercio, etcétera.

d) Futuro desarrollar previsto.

Población.

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a) Movimiento.

b) Ocupaciones.

c) Salud.

d) Densidad.

e) Distribución del bienestar ( well- being) (condiciones de

vida familiares).

f) instituciones educativas y culturales.