Sunteți pe pagina 1din 3

Un recorrido por el cine

JAPONES

Actualmente los espectadores del séptimo arte hemos cultivado la maní de consumir el gran cine blockbuster de Hollywood con sus súper produccio- nes, efectos especiales y explosiones. Por desgra- cia, esto ha hecho que toda expresión, aparte del cine comercial, se pierda en cartelera. A lo que antes llamábamos ola de cine francés, el cine anglosajón o el cine oriental, ahora le llamemos cine de arte o cine independiente. Hoy analizare- mos una de estas divergentes del arte, el cine japo- nés.

Un recorrido por el cine JAPONES Actualmente los espectadores del séptimo arte hemos cultivado la maní
Yasujiro Ozu
Yasujiro Ozu

La cinematografía japonesa se caracteriza por su valor estético y poético. La idea de emplear el haiku como recurso narrativo inspiró la yux- taposición de secuencias en el cine mudo de Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu, dándole al cine japonés un rasgo distintivo que fundaría las bases de su identidad. Del haiku parte la narra- tiva japonesa y a su vez se bifurca en dos gran- des categorías: el realismo y la fantasía.

Desde su nacimiento, el cine japonés ha acuñado una serie de obras maestras que buscan narrar sucesos tanto reales como fantásticos. Además, a partir de estas catego- rías naces otros géneros como el samurái, la hiperviolencia, el surrealismo y el animé. Analicemos ahora uno de los géneros obligados, el cine samurái. Equivalente al western de occidente, el cine samurái se caracteriza por el uso de katanas, el repetido uso del honor y la venganza y las tomas largas y reales que todo viaje debe incluir. Uno de los maestros de este género fue el cineasta Akira Kurosawa, quien representó al samurái en sus obras magistrales Yojimbo, Sanjuro, y Los Siete Samuráis.

Los Siete Samuráis (1954)
Los Siete Samuráis
(1954)
Los Siete Samuráis (1954) Kurosawa fue precursor de un sinfín de estilo cinema- tográficos y a

Kurosawa fue precursor de un sinfín de estilo cinema- tográficos y a su vez fue influencia de grandes directo- res como George Lucas en Star Wars, cuya narrativa y otros recursos más técnicos fueron empleados por Lucas como homenaje al director. Kurosawa también tuvo sus inspiraciones, que podemos notar claramente

en Ikuri y Dersu Uzala al ser tragedias adaptadas de William Shakespeare.

Pasando por otro gran director nos topamos con Shohei Imamura, que se podría decir es la contraparte de Kuro- sawa. Imamura cuestiona el humanismo per se, buscando retratar como el sistema económico transforma el espíri- tu del nipón. Entre sus obras maestras encontramos Los Pornógrafos y Lluvia Negra. Además Imamura es posee- dor de los premios Palma de Oro del festival Cannes. Siguiendo por el eje del humanismo, podemos mencionar a uno de los directores favoritos de Jim Jarmusch: Yasuji- ro Ozu. Este increíble cineasta recurría a los lentes de 50 mm a la altura del tatami para aproximarse frontal- mente a los ejes de acción. Sus historias eran relatos arrebatadores de la época posguerra. Posiblemente su mayor obra fue La Historia de Tokio, cinta que describe la historia de cómo una pareja de viajeros llega a Tokio para visitar a sus hijos solo para descubrir que estos no les prestan ni una poca de atención. Las obras de Ozu tenían una lección moral y un vínculo entre los persona- jes y el espectador, que por su franqueza y respeto no llegaban a ser cursis ni melosas.

Shohei Imamura
Shohei Imamura

Japón ha sido una de las naciones que más ha sufrido; guerras, mafia, bombas nuclea- res, desastres naturales. Este cúmulo de tragedias hicieron que sus cineastas represen- taran un dolor que trascendía hasta el plano real. Kon Ichikawa uso este recurso antibé- lico para darle nacimiento a obras como El Arpa Birmana y dieron pauta a una evolu-

ción cinematográfica japonesa. Dos vertientes salieron de ahí, por una parte el odio a

los temas nucleares con el nacimiento de Godzilla. Y por otra parte un miedo a la tecno-

logía con la creación del cyberpunk japonés con la cinta Ghost in the Shell.

GODZILLA

(1954)

A finales de los 50’s nace el cine yakuza en correspondencia con el cine gánster de occidente. Este género documentó los usos y costumbres de la mafia japonés llamada yakuza. Con el

paso del tiempo, el género evolucionó y adquirió un carácter hiperviolento, con directores como Takashi Miike y su famosa Gozu. Seijun Susuki parte del cine yakuza y lo transforma, creando un cine absurdo que combina el jazz, los yakuzas y los ritmos bebop. Corriente que retomaría Quentin Tarantino para crear su famosa saga Kill Bill.

La época de los 60’s generó en Japón una serie

de ideas que transformaron la forma de hacer cine. Filmes como La Mujer de la Dunas o Rostro Ajeno exploraron metafóricamente la oscura naturaleza del hombre gracias al director Hiroshi Teshigahara. Nobuhiko Obayashi presentó en 1977 House, combinando el arte pop con el cine de terror. Por otro lado, Hideo Nakata le dio vida

a Ringu, el cual influyó sustancialmente en el cine

de terror occidental, y junto con Ju-On, de Takas- hi Shimizu, pusieron a Japón en la cartelera mun- dial.

Ju-On (2000)
Ju-On (2000)

Por último, pero no menos importante, tenemos el cine anime. Sin duda el máximo exponente y realizador del género es el maestro Hayao Miyazaki, cuyas obras resaltan los valores humanos usando recursos fantásticos y empleando una estética de dibujo envidiable para todo artista occidental. Filmes imperdibles como La Princesa Monoke o El Viaje de Chihiro son requisitos para poder llamarse fanático del cine japonés. Cabe mencionar otras obras igual de importantes como Akira de Kastsuhiro Otomo, Paprika de Satoshi Kon la cual es

influencia, si no es que plagio, para la cinta occidental Inception.

En síntesis el cine japonés tiene una rica diversidad para cualquier tipo de espectador, desde historias de aventuras y samuráis, hasta relatos crudos y reales o historias fantásticas o violentas. Si este artículo te abrió la curiosidad por conocer esta ola de cine, cualquiera de las cintas antes mencionadas puede llevarte a explorar el grandioso mundo del cine japonés.