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UNAIMAGENVALEMAS QUE MIL PALABRAS

KATHLEEN CLEAVER

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MAYO DE 1967

En la grabación del noticiero, la imagen en blanco y negro de Emory Douglas muestra a un hombre de piel morena que viste un abrigo deportivo, con su afro cuidadosamente recortado, camina entre el grupo de Panteras Negras arrestado en el Capitolio del estado en Sacramento, California. La forma desafiante como se vuelve sobre sus talones, ladea la cabeza y camina a grandes pasos hacia el furgón para ser esposado transmite su orgullo por haber formado parte del enfrentamiento. Las cámaras de los noticieros estaban filmando el 2 de mayo de 1967 cuando 30 Panteras Negras, encabezados por su presidente Bobby Seale, iban a Sacramento a impugnar la propuesta del

proyecto de Ley Mulford —llamado el “Proyecto de

Ley Pantera”— presentado a instancias de la policía

de Oakland, quienes querían impedir que los Panteras

Negras llevaran armas de manera abierta y legal, durante su patrullaje por las calles de Oakland.

En el Capitolio, Seale leyó a la prensa el Mandato

Ejecutivo del ministro de Defensa Huey Newton que

denunciaba la legislación, la cual insistía en que la segunda enmienda a la Constitución garantizaba el

derecho a portar armas. Entonces Seale lideró una

falange disciplinada de “militantes negros” armados que se encaminó al interior del edificio de la asamblea legislativa del estado de California, donde estalló el pandemónium. Una cobertura sensacionalista, que

presentó el evento como una “invasión”, difundió

Integrantes de! Partido Pantera Negra leyendo el Pequeño libro

La imagen de Huey Newton, ministro de Defensa de los Panteras Negras, sentado en un trono de mimbre sobre una piel de cebra, con un rifle en una mano y una lanza en la otra como elementos evocativos de África, fue tomada en 1967 para el segundo número de The Black Panther, y se convirtió en una de las más emblemáticas del movimiento.

las noticias por todo el mundo. Ese día, Emory Douglas pasó a la historia, y durante los siguientes años, el Black Power [Poder Negro] creó un arte que reflejó e influyó sólidamente en las profundas transformaciones que estaba experimentando su generación. El 2 de mayo de 1967, el escritor Eldridge Cleaver, que vestía una chaqueta negra de cuero y una boina negra, fue arrestado también en Sacramento. Su abogado pudo demostrar que él cubría la manifestación por asignación de la revista Ramparts y que sólo llevaba una cámara. La asociación de Cleavci con los Panteras Negras todavía no era pública y, afortunadamente, la filmación ayudó a que los cargos que se presentaron en su contra por portar un arma —una violación grave de su libertad bajo palabra, que podría haberlo hecho volver a la prisión por los siguientes cuatro años— fueran desechados. Después de que algunos escritores famosos montaron una campaña basada en su talento literario para asegurar la liberación de Cleaver, él se estableció en San Francisco; pero los oficiales de la prisión continuaron considerándolo una amenaza por su identificación con Malcolm X, y lo mantuvieron bajo estricta vigilancia. En Sacramento, escapó milagrosamente. Me sentí angustiada cuando supe que estaba en prisión, y pensaba que nunca lo volvería a ver. Hacía sólo un mes que había conocido a Eldridge cuando vino a hablar en una conferencia de estudiantes negros organizada en Nashville, Tennessee, por el Student Nonviolent Coordinating Committee ( s n c c ) [Comité Coordinador de la No Violencia Estudiantil), la organización de los derechos civiles a la cual me había unido y por la que había dejado la universidad el verano anterior. Después de que la conferencia de fin de semana terminó, él permaneció en la ciudad para trabajar en un artículo para una revista y conocer

mejor al s n c c .

nos habíamos enamorado perdidamente.

Cuando volvió a California en abril, ya

Superior Eldridge Cleaver hablando ante una multitud en la Universidad del Estado de Sacramento, en

Superior

Eldridge Cleaver hablando ante una multitud en la Universidad del Estado de Sacramento, en California.

Inferior

Huey Newton en la Convención Constituyente Revolucionaria del Pueblo, celebrada en septiembre de 1970, en Filadelfia, Pennsylvania.

1969

Un ejemplo de la serie de tarjetas de felicitación que Douglas diseñó. Esta presenta al ministro de Información del Partido Pantera Negra, Eldridge Cleaver.

de Información del Partido Pantera Negra, Eldridge Cleaver. JU LIO 1967 Mantuvimos vivo nuestro amor con

JU LIO 1967

Mantuvimos vivo nuestro amor con llamadas telefónicas de larga distancia entre Atlanta, donde yo trabajaba en el cuartel general del s n c c , y San Francisco, donde vivía Eldridge. Ese mes de julio, mientras los hippies de todo el mundo se agrupaban en el Distrito Haight-Ashbury para experimentar el “verano de amor” de San Francisco, tomé un avión hacia allá para visitar a Eldridge. Todos los que estábamos involucrados en el movimiento sabíamos que nuestras actividades eran rastreadas por la policía y el f b i ; pero esa realidad no era importante en mi mente; y ese verano no era consciente de cuán detenidamente estaban siendo registradas mis actividades. Más tarde, se supo que el Pantera Negra

que llevó a Eldridge al aeropuerto para recogerme, era en realidad un informante encubierto. Mantuvimos regularmente animadas discusiones entre los miembros del Partido Pantera Negra y otros activistas que Eldridge conocía, en su estudio-apartamento con vista al parque DuBoce, que fue el lugar donde él editaba el periódico The Black Panther después de que terminaba su trabajo. Aunque el membrete del periódico decía que el Ministerio de Información era “clandestino”, Eldridge tenía ese cargo. En su casa surgían espontáneamente las conversaciones

y sesiones sobre la estrategia a seguir; los amigos

pasaban por allí para llevarle artículos, un secretario de la revista Ramparts se aparecía para escribir sus columnas, y Bobby Seale instaló una mesa de diseño para el periódico. Emory diseñó el encabezamiento del periódico, hizo dibujos que acompañaban los artículos

y colaboró estrechamente con Eldridge para tener el

periódico listo para llevarlo a impresión. Así fue como Emory y yo nos conocimos.

Emory tenía una sonrisa espontánea, una voz suave y una luz en sus ojos pardos que hacía que uno lo notara. Se vestía cuidadosamente, con un estilo discreto, y acostumbraba tener un bolsillo lleno de caramelos duros, envueltos en papel de celofán. Siempre te preguntaba: “¿Quieres caramelos?", por lo que comencé a pensar en él como “el hombre de los caramelos”. La mayoría de los Panteras que iban

a casa de Eldridge fumaban cigarrillos —Kool era

la marca favorita— pero no recuerdo haber visto a Eldridge fumando. Casi ninguno de los que visitaban el apartamento de Eldridge durante esa embriagadora estancia en el área de la Bahía, había nacido en California, y Emory no era la excepción. Siendo muy joven se había mudado con su madre a San Francisco desde Michigan, vivían en un apartamento en la esquina de las calles Divisadero y Haight, en la parte baja de la colina a unas cuadras del número 42 de la calle Castro, donde estaba situada la casa de

Eldridge, a quien veíamos frecuentemente. Emory, quien se distinguía más por escuchar que por ser uno de los más locuaces del grupo que se reunía en el apartamento de Eldridge, daba rienda suelta a su

Kathleen Cleaver, secretaria de Comunicaciones del Partido Pantera Negra, en la manifestación “Liberen a Huey”, Marin City, el 28 de agosto de 1968.

intensidad en sus dibujos. Mientras los allí reunidos

hablaban, él sonreía calladamente o reía entre dientes,

y volvía a su bloc de dibujo donde reflejaba en una

imagen la furia o alguna noticia de la que se enteraba. Sus dibujos daban forma visible a las ideas audaces de revolución que debatíamos por aquellos días. El nivel de ira e indignación por la brutalidad e intimidación de la policía, y los repetidos asesinatos de jóvenes negros estaba llegando a un punto de ignición volátil en los abarrotados vecindarios urbanos en todo el país, incluyendo el área liberal de la Bahía de San Francisco. Los disturbios y

levantamientos masivos en los guetos estallaban cada vez más frecuentemente; acudían regularmente

las tropas de la Guardia Nacional para restablecer el orden público, después de que las fuerzas de la policía local eran sobrepasadas por los manifestantes. El carismàtico presidente del s n c c , Stokely Carmichael, había lanzado el llamado al Black Power! durante el verano de 1966, desde el corazón de las protestas del sur y contra el terrorismo racista y la segregación, el cual tuvo un impacto inmediato. Los líderes jóvenes como Bobby Seale y Huey Newton hablaban al pueblo negro en tonos cada vez más encendidos por el fuego de los enardecidos guetos, apelaban directamente a cada uno de nosotros, quienes estábamos furiosos por la forma en que las hordas racistas aporreaban a los pacíficos manifestantes negros, por los asesinatos de líderes luchadores en pro de los derechos civiles

y por ver cómo embarcaban a nuestros amigos y

compañeros de estudios a morir en Vietnam. El llamado al Black Power! encendió la llama de un impulso ardiente por la acción en los corazones apasionados de la juventud negra en todas partes; hizo blanco en una fisura psicológica y añicos las acostumbradas fronteras de subordinación de los negros a la autoridad blanca, y provocó una explosión de orgullo, libertad y amor negros. En el área de la Bahía de San Francisco, Emory se unió al Partido Pantera Negra por la Autodefensa que Newton y Seale habían comenzado. Sus incomparables imágenes de cerdos vestidos con uniformes de la

policía se convirtieron en una característica distintiva de su periódico partidista —una contraparte visual a las denuncias impresas de la violencia policial y los abusos racistas. Todos compartíamos el sentimiento del poeta Derek Walcott: “¿Cómo enfrentar tal masacre y quedarme tan tranquilo?”1

El 12 de julio, mientras trabajábamos en el periódico en el apartamento de Eldridge, la ciudad de Newark explotó a raíz del asesinato de un joven por la policía; avizoramos el levantamiento espontáneo como las primeras chispas de la venidera conflagración revolucionaria. Una muchedumbre de personas negras se enfrentaba continuamente en las calles de la ciudad, rompiendo las vidrieras de los establecimientos

y saqueándolos, incendiando edificios, chocando

contra la policía, disparando armas; muchos morían.

Veintiséis personas fueron asesinadas, y más de un millar fueron arrestadas. Insertamos de forma apretada la historia en la primera página del The Black Panther que estaba listo para impresión. LeRoi Jones (conocido ahora como Amiri Baraka), el célebre dramaturgo

y poeta que vivía en Newark, había escrito sobre tal

violencia; su arresto durante las confrontaciones acercó aún más los acontecimientos a nosotrós, puesto que él había visitado el área de la Bahía y había

conocido a varios Panteras Negras. Emory hizo un

atrevido dibujo de Jones que lo mostraba de cabeza

y hombros, con semblante ceñudo y con la barbilla

descansando en su mano, y que capturaba la furia que había hecho erupción en Newark.

OTOÑO DE 1967

Cuando el verano se terminaba, volví con desgano

a Atlanta, ya estaba comprometida a casarme con

Eldridge, y sabía que volvería pronto. Pero antes de

1 Derek Walcott, "A Far Cry from Africa” [“Muy lejos de Africa”], en Every Shut

Eye Ain't Sleep, eds. Michael S. Harper y Anthony Walton, Little, Brown and Co.,

Boston, 1944, p. 75.

que hiciera las reservaciones del vuelo para regresar, Huey fue herido en un tiroteo antes del amanecer en las calles de Oakland, una mañana de octubre. El

oficial de la policía John Frey murió y otro oficial fue herido. Newton fue encarcelado con acusaciones de asesinato, por lo que podía ser enviado a la cámara de gas. Por ese entonces la organización que él dirigía había perdido su cohesión, particularmente cuando el presidente y otros Panteras importantes comenzaron

a cumplir las sentencias de seis meses de prisión que recibieron por la manifestación de Sacramento. El partido no tenía fondos para continuar alquilando su edificio de vanguardia en Oakland, y no se estaban celebrando reuniones. La situación llevó a Eldridge a decidir que “ayudar a Huey a que no lo llevaran a la cámara de gas era más importante que permanecer fuera de San Quintín” bajo palabra, y surgió públicamente como un apasionado vocero de los Panteras Negras. Me insistió en que volviera tan pronto como me fuera posible para ayudarlo

a movilizar el apoyo popular que él sabía que era

crucial para mantener a Newton vivo. Tomé un vuelo a San Francisco en noviembre, y a finales de diciembre, en medio del lanzamiento de la campaña “Liberen a Huey”, nos casamos. Nos asentamos en un apartamento de una habitación en la calle Oak, no lejos de la entrada a la autopista del Puente de la Bahía que llevaba a Oakland, donde Eldridge pasaba cada vez más tiempo.

EN ERO D E 1968

La nueva oleada de orgullo negro inspirado por el llamamiento del Black Power! animó a hombres

y mujeres por igual. Todos exigíamos el respeto a

nuestro derecho a defender a nuestra comunidad, despreciábamos el abuso racista y repudiábamos, desafiantes, la actitud servil del pasado. Estábamos cambiando nuestra forma de llevar el pelo, nuestras creencias y nuestras actitudes hacia la comunidad, para reflejar las poderosas afirmaciones generadas

Kathleen Cleaver conversando en una librería. por una nueva conciencia. Era la brutal represalia infligida

Kathleen Cleaver conversando en una librería.

por una nueva conciencia. Era la brutal represalia infligida contra todos nosotros, articulada en una exigencia colectiva por la justicia para el pueblo negro, la que promovía tal énfasis en la “hombría”

y la defensa armada. Durante esos días intensos,

conocí a muchas jóvenes mujeres negras que vinieron

a trabajar en el proyecto en tareas como distribuir el

periódico, manifestarse en los tribunales de justicia

o asistir a alguna clase de educación política; para

más tarde aparecer en una manifestación o en alguna reunión de los Panteras, y gradualmente integrarse como miembros plenos del Partido. Mientras aprendíamos a comprometernos con un movimiento revolucionario y a disfrutar los retos que supone luchar por la libertad codo con codo con los

hombres, los dibujos de Emory reflejaban la presencia

y la energía de las mujeres revolucionarias que se expandía entre el grupo del partido. Nuestra enérgica campaña “Liberen a Huey” ponía

nerviosa a la policía de Oakland, cuya brutalidad

y racismo eran notorios. Nosotros sabíamos que

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Marzo 16,1968 Esta pancarta de The Black Panther muestra fotografías de los tres primeros mítines

Marzo 16,1968

Esta pancarta de The Black Panther muestra fotografías de los tres primeros mítines con el lema “Liberen a Huey”. El evento se celebró en California e incluyó a los líderes del sncc Stokely Carmichael, H. Rap Brown, James Foreman, y a políticos locales, como Ron Dellums.

seguían cada paso de los Panteras Negras. El jefe de la Policía de Oakland, Charles Gain, sostuvo una conferencia de prensa denunciando como anarquista al Partido Paz y Libertad, por alinearse con los Panteras Negras. Habíamos planeado una gran manifestación fuera del Palacio de Justicia del Condado de Alameda, donde Newton había sido encarcelado el 16 de enero de 1968, cuando se presentó para una audiencia en el juzgado. El día antes de la manifestación, uno de los Panteras fue arrestado por repartir volantes sobre dicha manifestación en una escuela secundaria. Enviamos un torbellino de llamados para reunir el dinero de la fianza para liberarlo. Pasé mucho tiempo sentada ante un gran escritorio verde en nuestra sala respondiendo y haciendo llamadas, enviando comunicados de prensa y organizando reuniones,

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conferencias de prensa y manifestaciones de protesta. Me autotitulé la “secretaria de Comunicación”,

puesto que mi número de teléfono estaba en las noticias de prensa que enviaba, y quería que me

reconocieran como alguien oficial cuando tratara

con los medios de comunicación. La noche después

de que reunimos la fianza, me quedé despierta hasta tarde para terminar de poner en orden los papeles, manuscritos y la correspondencia que se amontonaba en los estantes del gran clóset en nuestro vestíbulo.

Esa noche, Emory y Eldridge recorrieron las calles

en una furgoneta amarilla en que se leía “Partido Paz y Libertad" en grandes letras a un costado del vehículo. Visitaron varias reuniones de los grupos del área de la Bahía para recabar su apoyo y asegurar una gran concurrencia a nuestra manifestación en el Tribunal de Justicia la mañana siguiente. Ya eran pasadas las 3:00 a.m. cuando Eldridge, con Emory detrás de él, entraron por la puerta del apartamento. Me sentí aliviada al verlos. Ambos se veían cansados. Sólo unos momentos después —como si los hubieran seguido por las escaleras— escuchamos unos fuertes golpes en la puerta. “iPolicía, abran!”, gritó una voz desagradable. Eldridge se volvió hacia la puerta, con todo el cuerpo tenso. Yo lo observaba desde el cuarto. “¿Tiene una orden de cateo?”, gritó al policía. “¡No necesitamos ninguna!”, gruñó la voz. “No pueden entrar aquí sin una orden”, le espetó Eldridge. “¡Vamos a derribar la puerta a patadas!”, gritó de nuevo el policía. “Pues tendrán que hacerlo”, dijo Eldridge, mientras se alejaba de la puerta. Emory se quedó inmóvil a la entrada de nuestra sala. De repente, al menos cinco hombres blancos altos, que vestían pesados uniformes azul marino y botas negras altas de cuero, irrumpieron en nuestro apartamento, apuntándonos con sus armas largas. Dos de ellos saltaron por encima de la puerta de entrada que habían derribado, y otros entraron por las ventanas de la cocina al fondo. Pasaron como un

Febrero 2,1969 El texto en esta página del periódico The Black Panther es del miembro del partido Bobby Herrón.

The Black Panther es del miembro del partido Bobby Herrón. TOC, TOC ¿QUIÉN ES? “EL CERDO”
The Black Panther es del miembro del partido Bobby Herrón. TOC, TOC ¿QUIÉN ES? “EL CERDO”

TOC, TOC ¿QUIÉN ES? “EL CERDO” ¿TIENES UNA AUTORIZACION LEGAL? ¡NO LA NECESITO, VOY A ENTRAR! ¡PUM! ¡PUM! ¡GRUÑIDO! ¡GRUÑIDO! FUERA EL CERDO

Bobby Herron

relámpago por el dormitorio, la sala y el comedor, abrieron con violencia las gavetas, buscaron bajo la cama, bajo el sofá, en los clósets. “Estos hombres no son policías comunes —pensé—, deben pertenecer a la unidad élite que Alioto, el alcalde de San Francisco, anunció recientemente, la Escuadra Táctica. Me dirigí a la sala donde estaba Eldridge de

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■i ilr Julio, en Illinois,

lil< .iRo. La foto fue

nítida el 5 de agosto .1» IV69.

pie, rígido por la furia, hablando constantemente

con su abogado, describiéndole cada movimiento que los policías atacantes hacían. Emory y yo estábamos inmóviles a su lado, sin decir palabra. Sentía como si estuviera mirando la película de una redada, no como si estuviera físicamente en el mismo lugar donde estaba pasando. Mi mente se puso en blanco. La Escuadra Táctica no encontró armas —o lo que ellos pensaban que encontrarían—y salieron del apartamento tan rápidamente como irrumpieron. Unos momentos después, un policía canoso vestido con una camisa azul clara y un pantalón de lana gris entró por el espacio abierto de la puerta hacia nuestro apartamento. Se paró frente a Eldridge y dijo, casi tímidamente: “Hubo un reporte de un robo esta noche en el que dos hombres negros fueron vistos manejando una furgoneta amarilla”. Eldridge frunció el ceño y murmuró algo, y el hombre se retiró. “Sí, claro —pensé para mis adentros—, como si cualquiera en su sano juicio fuera a cometer un robo en una camioneta amarilla del Partido Paz y Libertad.”

¡LOS CERDOS SE DESCONTROLAN!

Acelerando el tiempo

¡LOS CERDOS SE DESCONTROLAN! Acelerando el tiempo Marzo 16,1968 El dibujo de Douglas ilustra el ataque

Marzo 16,1968 El dibujo de Douglas ilustra el ataque que la policía condujo en el apartamento de Eldridge y Kathleen Cleaver, del que fue testigo en 1968.

MANDATO EJECUTIVO No. 3

Mi inmovilidad desapareció después de que la policía se retiró. Fue entonces que comprendí claramente que el ataque tenía como propósito interrumpir nuestra campaña por la liberación de Huey. Eldridge habría sido arrestado por haber violado su libertad condicional si la Escuadra Táctica hubiera encontrado armas, y en vez de hablar en la manifestación del Palacio de Justicia, estaría detrás de las rejas. Mi atención se habría desviado del caso de Huey hacia la liberación de Eldridge, lo que habría desbaratado nuestra movilización. Pasó algún tiempo para que me diera cuenta de que alguien —que trabajaba o vivía cerca de nosotros— había tratado de tenderle una trampa a Eldridge esa noche. Celebramos una conferencia de prensa para anunciar nuestra demanda contra el Departamento de Policía de San Francisco por el asalto a nuestro apartamento. En cada manifestación repartíamos los volantes que habíamos escrito denunciando el ataque. La primera página del próximo número de

The Black Panther presentaba la historia con el dibujo de Eldridge, que mostraba a tres cerdos vestidos con uniformes de policía buscando dentro del retrete, con un título en el que se leía: “ ¡ l o s c e r d o s se d e s c o n t r o l a n ! ” (página anterior). Cada incidente consecutivo de acoso policial enfocaba más la atención sobre nuestro movimiento. Los programas de radio, los periódicos y la televisión cubrían nuestras manifestaciones fuera del Palacio de Justicia del Condado de Alameda, difundían entrevistas a nuestros líderes y seguían el progreso del caso de Huey. Al hablar en nuestras manifestaciones al aire libre, Bobby relacionó el apoyo a Huey con el objetivo de la unidad negra, y pidió a las personas que demostraran esa unidad en el Palacio de Justicia del Condado de Alameda. “Que las personas sepan que nosotros tenemos que unirnos en todos los niveles —proclamó— y trataremos todas las áreas de opresión. Que aquí mismo en los confines racistas de Estados Unidos, el racismo debe acabar.” Involucramos a estudiantes, personas de la comunidad y a los Panteras en la campaña “Liberen a Huey”. Su caso se convirtió en el centro de nuestras movilizaciones de masas por la defensa del Programa del Partido Pantera Negra, y el partido se expandió a lo largo de California. Al mismo tiempo, un puñado de radicales blancos de Berkeley, algunos socialistas, algunos demócratas desafectos y un grupo de activistas en contra de la guerra formaron el Partido Paz y Libertad para desafiar a los demócratas en las urnas. Eldridge negoció una alianza con ellos para que apoyaran nuestras manifestaciones por Newton, a cambio de nuestro apoyo en sus esfuerzos por ganar un lugar en las boletas de las elecciones. También forjamos coaliciones con otros grupos del movimiento como los de asiáticos, chicanos, latinos e indios nativos americanos. Las rondas de demostraciones continuas, manifestaciones y mítines con las organizaciones locales y la cobertura televisiva que nuestras movilizaciones recibían, capturaron la imaginación de la gente. Niños de las escuelas medias, estudiantes universitarios, ex presidiarios, veteranos de guerra,

1967 Un afiche hecho por Douglas con un guerrillero negro y una cita del Che

1967

Un afiche hecho por Douglas con un guerrillero negro y una cita del Che Guevara que Eldridge y Kathleen Cleaver colgaron en la sala de su apartamento.

religiosos, trabajadores, ciclistas, hippies, artistas, escritores y personas de la clase media, todos se convirtieron en seguidores; algunos se unieron al partido. Mientras la membresía aumentaba, quitamos “autodefensa” del título y quedó simplemente “Partido Pantera Negra”. El ímpetu aumentaba; nuevas secciones se abrían en Los Ángeles, Sacramento y San Diego. Eldridge predijo que 1968 se convertiría en “el año del Partido Pantera Negra”.

A B R IL

DE

1968

Las rápidamente crecientes denuncias de la guerra de Vietnam habían ganado magnitud política, después de que el doctor Martin Luther King Jr. se unió a las protestas en contra de la guerra, en 1968. Cuando preguntó desde el pùlpito de la Iglesia Riverside en

Nueva York, cómo podía aconsejar a los jóvenes permanecer en paz cuando el gobierno de Estados Unidos era el mayor proveedor de violencia en el mundo, se elevó el interés del emergente movimiento en contra de la guerra. Para aquellos que creían que el cambio revolucionario era fundamental, las guerras de guerrillas que convulsionaban Vietnam, la confrontación armada que estaba en efervescencia en partes de Sudamérica y África y la victoria de la revolución en Cuba, avivaban nuestra confianza en que la conflagración mundial encendería el fuego en nuestro país. Los hombres y mujeres vietnamitas que se enfrentaban al colosal aparato militar estadounidense, inspiraban nuestra profunda admiración. Al señalar continuamente a Estados Unidos como el monstruoso enemigo de todas las personas que luchaban contra el imperialismo, el Che Guevara había llamado a la creación de “dos, tres, muchos Vietnam”. Emory dibujó un sencillo afiche de un guerrillero negro con un fusil ak-47 bajo el brazo, y en cursiva sobre el arma escribió la última oración del mensaje de Guevara a la Conferencia Tri-Continental:

Dondequiera que la muerte nos sorprenda, será bien recibida mientras nuestro grito de guerra sea escuchado, y que otra mano se extienda a tomar nuestras armas, y que otros hombres salgan a entonar los cantos de muerte con el sonido de las ametralladoras y nuevos cantos de batalla y de victoria.

Eldridge y yo enmarcamos el afiche y lo colgamos sobre el sofá en nuestra sala a la mitad de la pared. Nosotros creíamos que las palabras del Che estaban selladas con su sangre, después de que fuera asesinado en Bolivia, y las consideramos una inspiración continua para nuestro propio compromiso revolucionario. El comienzo del juicio de Newton por asesinato se fijó para la segunda semana de abril de 1968, pero eventos imprevistos forzaron su retraso. El 6 de abril,

Bobby Hutton, de 17 años, y tesorero del Partido Pantera Negra, fue asesinado cuando salía de esta casa llena de gas lacrimógeno y en llamas. El asesinato ocurrió el 6 de abril de 1968. Foto tomada el 12 de agosto de 1968.

el 6 de abril de 1968. Foto tomada el 12 de agosto de 1968. dos días

dos días después del asesinato de Martin Luther King Jr., y en medio de una marejada de disturbios y rebeliones en más de cien ciudades, estalló un combate armado entre los Panteras Negras y la policía en Oakland. Esa noche Bobby Hutton, de 17 años, el primero en unirse a los Panteras Negras, fue baleado y muerto mientras se rendía para ser arrestado por la policía. Más tarde Eldridge fue herido por una bala en una pierna, y otros ocho Panteras fueron arrestados por su participación en la batalla. Tres policías fueron heridos durante los 90 minutos de tiroteo, que cesó después de la explosión de una bomba de gas lacrimógeno que incendió el sótano donde el Pequeño Bobby y Eldridge se escondían, lo que los forzó a rendirse. Durante muchos días, cientos y cientos de personas hicieron una peregrinación por el chamuscado edificio donde había sucedido el tiroteo —un incidente que tenía

una escalofriante semejanza con las misiones de búsqueda y destrucción que habíamos escuchado sobre la guerra en Vietnam. Aunque los repentinos arrestos y la muerte del Pequeño Bobby llevaron a nuestro partido al caos, la empatia de la comunidad por nuestro movimiento se acrecentó, y el asesinato de King inspiró a cientos a unirse a los Panteras

Negras. Todos los que vivíamos en el área de la Bahía estábamos bajo asedio —llevados hacia un vórtice mortífero de ira, violencia y amor. Los versos de un poema de Walcott capturaban mi sentir: “Esto ha

pasado del amor a la manía

del loco, aferrado al borde de lo no visto, antes de lanzarse al abismo.”2 Hicimos manifestaciones para apoyar a nuestros compañeros arrestados, organizamos rápidamente concentraciones masivas, imprimimos volantes y afiches, aceleramos la emisión de un número del periódico y luchamos por reunir el dinero para la fianza, a la vez que nos sentíamos desolados por la muerte del Pequeño Bobby. El luto nacional y la furia que el flagrante asesinato de King desató, rodeaban y ensombrecían nuestros esfuerzos. Yo andaba a toda marcha para manejar la crisis —tanto política como personal— provocada por el arresto de Eldridge y la revocación de la libertad condicional. Ese mes de mayo, el Partido Paz y Libertad nominó a sus primeros candidatos a las elecciones de noviembre. Eldridge fue postulado como candidato presidencial, Huey fue seleccionado para el congreso, Bobby fue elegido para aspirar a la asamblea del estado de Oakland, y en San Francisco fui elegida como la candidata a la asamblea estatal por el distrito donde vivíamos. El titular era el poderoso y reconocido político negro Will Brown. Abrimos una oficina del partido en la calle Divisadero, que tenía el doble propósito de funcionar como cuartel general de mi campaña y de la sección de San Francisco del Partido Pantera Negra. Imprimimos volantes

Tiene el puño rabioso

y afiches, me presenté en televisión y radio, y me

dirigí a las personas en iglesias, escuelas y grupos comunitarios. Nuestro llamamiento a la liberación de los prisioneros políticos de los Panteras Negras, al cese de la guerra de Vietnam y a darle poder a la comunidad negra era la plataforma que defendía.

Nuestro periódico presentaba la clásica caricatura de Willy Brown hecha por Emory, que mostraba su cara sobre un cuerpo completamente atado por cuerdas, con los labios sellados muy fuertemente para mostrar su posición respecto a los temas que yo trataba —tales como la guerra de Vietnam, y el

apoyo a los prisioneros políticos. Girar entre mítines, compromisos de charlas, visitas a Eldridge en prisión

y más reuniones, era agotador, pero no veía otra

opción que hacer todo lo imaginable para atraer la atención a su caso con la esperanza de salvar su vida.

MAYO DE 1969

La elección de Richard Nixon como presidente fue como el pistolazo de salida para un ataque sistemático contra los Panteras Negras, que se desplegó ferozmente por todo el país. Para el momento del acto de inauguración de la presidencia de Nixon, en enero de 1969, Eldridge se había ido a ocultar en Cuba, Huey estaba cumpliendo una sentencia por asesinato en una prisión de California, Bobby Seale estaba preso y esperaba juicio en Chicago, mientras

que Jon Huggins y Bunchy Cárter, dos líderes de los Panteras Negras en Los Ángeles, fueron asesinados a plena luz del día en el campus de la u c l a (Universidad de California en Los Ángeles) durante un tiroteo provocado por agentes encubiertos. Cada semana sabíamos de otra oficina de los Panteras asaltada, bombardeada o cerrada por la policía local, que actuaba en contubernio con el f b i . Aunque cientos de Panteras enfrentaron juicios o sentencias en prisión,

y los gastos por los costos legales y las fianzas estaban drenando nuestros recursos, el Partido Pantera Negra continuó expandiéndose. Nuevas oficinas abrían,

nuevos delegados llegaban a las oficinas centrales para capacitación, y nuestro periódico se distribuía por todo el país —Boston, Nueva York, Filadelfia, Chicago, Dallas, Nueva Orleans, Los Ángeles, San Diego, y en alrededor de 30 lugares donde teníamos delegaciones. Los afiches de Emory decoraban cada oficina de los Panteras, y el periódico hizo que sus caricaturas fueran reconocidas nacionalmente. Nuestras campañas para defender a los Panteras en prisión, y para combatir los abiertos ataques contra nosotros, habían ganado apoyo nacional e internacional. Yo le había pedido a Emory que me acompañara cuando salí de Estados Unidos para unirme a Eldridge, creyendo que iríamos a Cuba. Él era una persona callada, gentil, cuya presencia era reconfortante, así como uno de los hombres con quienes Eldridge se sentía más unido en el partido. Emory tenía una habitación en nuestra casa en la calle Pine, donde Eldridge y yo nos habíamos mudado después de que fuera liberado bajo fianza en junio —era más el centro Pantera de San Francisco que una residencia privada. Como nuestro viaje a Cuba era ilegal, yo había concebido una ruta larga e indirecta, pagada con los derechos de autor de Eldridge por su libro Soul on lee [Alma en el hielo]. Primero, íbamos a sobrevolar el Atlántico hacia París, de ahí cruzar el Mediterráneo a Argelia, donde finalmente tomaríamos el vuelo de Aeroflot a La Habana. Ésa era la línea aérea soviética que hacía su parada una vez por semana allí, como parte de una ruta que iniciaba en Moscú. El 21 de mayo de 1969, el día que Emory y yo llegamos al aeropuerto Kennedy en Nueva York para salir hacia París, era un día soleado y en calma, él estaba muy alterado por nuestro viaje internacional, y yo estaba contenta porque estábamos juntos. Cuando llegué al mostrador para obtener el boleto, el representante de la aerolínea me dijo que no podía localizar ninguna reservación a mi nombre y, además, en el vuelo que reclamaba mi reserva todos los asientos estaban vendidos. Mis recelos surgieron inmediatamente. Había pedido a Ed Bullins, el dramaturgo amigo de mi esposo, que nos llevara al aeropuerto porque estaba

segura de que no nos traicionaría. Él sugirió que nos fuéramos entonces a Londres. Cuando se escabulló hacia una cabina telefónica para llamar a un amigo en Londres, me volví hacia el mostrador, convencida de que alguna interferencia del fbi había desbaratado mis planes de viaje. Con una mirada desafiante le pregunté a la mujer detrás del mostrador: “¿El vuelo a Londres también está vendido completo?”. No lo estaba. Compré dos boletos de ida a Londres, donde el amigo de Bullins nos encontraría. Habíamos saltado el primer obstáculo, pero sabía que se cruzarían más en nuestro camino. De acuerdo con los registros del fbi que vi muchos años después, Emory y yo estábamos identificados como “Black Panther Party ( b p p ) nacionales oficiales”, enlistados en los “índice de seguridad e índice de agitadores”.3 Un memo del fbi que informaba sobre nuestros movimientos a las delegaciones de Londres y París, instruyéndoles que “alertaran a las fuentes” sobre nuestro viaje, también notificaba que “la c ía había sido aconsejada por su enlace para su información”.4 Una vez que nuestro avión volaba a toda velocidad por las nubes, me recosté en el asiento y dejé que la tensión saliera de mis hombros —me sentía como si hubiera escapado de una redada. Desde enero, cada plan previo que había preparado para salir, que había dependido de contactos que Eldridge conocía, había sido bloqueado. Finalmente, decidí que tendría que hacer todos los preparativos yo misma si quería ver a mi esposo a tiempo para el nacimiento de nuestro hijo —ya tenía siete meses de embarazo. Cuando llegamos a París supimos que todos en la sección de los Panteras Negras de New Haven, incluida la viuda de Jon Huggins, Ericka, quien se había incorporado unos meses antes, habían sido arrestados con cargos de conspiración para cometer asesinato.

3 Teletipo del fbi al sac (Special Agent in Charge) [agente especial a cargo],

San Francisco, del director del fbi, mayo 22 de 1969 (desclasificado siguiendo la petición del Freedom of Information Act [Decreto de Libertad de Información] de Emory Douglas, Jr.).

Para la primavera de 1969, el resurgente impulso del movimiento del Poder Negro por la libertad y la dignidad, vinculó sus expresiones políticas y culturales

a niveles muy profundos. La creciente resistencia de

los Panteras Negras a los progresivos ataques violentos

no sólo nos colmó de notoriedad, sino también de extensa admiración, hasta en lugares tan distantes como Francia o Argelia, donde la intensa oposición

a la guerra de Estados Unidos en Vietnam amplió la

solidaridad expresada hacia nosotros. No había forma de que Emory y yo lo supiésemos cuando abordamos ese vuelo, pero Argelia había sido seleccionada por la Organización de la Unidad Africana para ser la sede del Primer Festival Cultural Panafricano, y los preparativos para la reunión internacional estaban prácticamente completos. Las luchas africanas por el cese del colonialismo —la rebelión de los mau mau en Kenia, el ascenso al poder de Kwame Nkrumah en Ghana y la victoria de Argelia sobre el imperialismo francés- habían sido poderosos catalizadores de nuestros movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos. Mientras el Poder Negro se aceleraba, nos obligó a estudiar detenidamente los movimientos independentistas africanos y a obtener inspiración de ellos. Durante 1968, cuando el filme La batalla de Argelia fue mostrado en Estados Unidos, los revolucionarios sintieron una intensa identificación con el cuadro de guerrillas urbanas que tuvieron los papeles principales. Pero nada tuvo más impacto transformativo en la postura revolucionaria del Partido Pantera Negra que el libro The Wretched of

the Earth (Los condenados de la tierra). Esta obra

fundamental del psiquiatra caribeño graduado en Francia, Frantz Fanón, cuyo análisis de la dominación colonial de Argelia y la guerra para poner fin a ello, revelaba muchos paralelos con la opresión racista que los negros habían sufrido durante siglos en América, se volvió la biblia para el Movimiento de Liberación Negro. En 1969, viajar a Argelia se convirtió casi en un peregrinaje para los revolucionarios negros.

La votación en la JU N IO D E 1969 Convención Estatal del Partido Paz y

Libertad, cuando Eldridge Cleaver fue nominado para presidente de Estados Unidos, San Francisco, California, 3 de agosto de 1968.

El cielo nocturno era negro cuando Emory y yo nos bajamos del avión de carga en el que habíamos viajado, después de que por un embotellamiento perdimos el avión de pasajeros de París a Argelia. Aterrizamos en el aeropuerto de Dar El-Beida el 1 de junio de 1969, alrededor de la 1:00 a.m. El aire estaba húmedo por la brisa mediterránea, pero no había otras luces que las de la terminal hacia la que nos encaminábamos. Los funcionarios de la aduana, un grupo de soldados uniformados y taxistas cansados esperando por pasajeros, fueron las únicas personas que vimos en el aeropuerto. Nunca había podido contactar a ningún representante cubano, pero —casi una hora antes

de salir hacia el

aeropuerto en París— un periodista

estadounidense me trajo un mensaje de Eldridge, a quien había visto en La Habana dos días antes. Me dijo que mi esposo estaba en camino hacia Argelia, y que yo debía esperar para encontrarme con él allí. Me sentí aliviada. Más tarde, mis llamadas a la Embajada cubana me pusieron en contacto con la única persona que parecía saber de mi situación. El funcionario rápidamente hizo los trámites para que Emoiy y yo nos quedáramos en un lugar apartado, en un área ruinosa de la costa, identificado por una placa al lado de la puerta como el Hotel Victoria. El elevador era un artefacto como una jaula de hierro desvencijada, en el que dos personas con equipaje casi no cabían dentro. Durante mi segunda noche en el hotel, me despertó el sonido de un toque suave a la puerta. La abrí y ahí estaba Eldridge, con una camisa, pantalones caqui y con una maleta a su lado en el suelo. No habíamos podido vernos ni hablarnos por seis meses, y lucía más delgado y menos confiado de como lo recordaba. Grité de alegría, lo abracé y entonces se relajó un poquito y trató de sonreír. Tocamos a la puerta de Emory, que estaba al lado de la mía y salió con una amplia sonrisa en el rostro. “Hey, hombre —le dijo Eldridge—, qué bueno verte.” Esa noche los tres nos quedamos despiertos durante horas, reconectándonos, intercambiando noticias y

conociendo cuáles eran las circunstancias de Eldridge. Al ser un fugitivo de Estados Unidos, su

conociendo cuáles eran las circunstancias de Eldridge. Al ser un fugitivo de Estados Unidos, su situación era precaria. Las autoridades cubanas le habían asegurado antes de salir de La Habana que podría volver conmigo, pero después de los desencantos y conflictos que había experimentado allí, estaba convencido que sería mejor quedarnos en Argelia. A los pocos días necesité atención médica. Un guapo médico angolés que fue a verme, exiliado por su trabajo en la guerra para liberar a su tierra de Portugal, nos puso en contacto con otros exiliados políticos africanos, lo que nos llevó a conocer a Elaine Klein. Ella era una estadounidense muy amistosa, que se había involucrado con la revolución argelina mientras estudiaba en París y había vivido en Argelia desde que el país había obtenido la independencia. Su trabajo en el Ministerio de Información argelino comprendía hacer una parte de la lista de los invitados para el venidero Festival Cultural Panafricano, y estaba encantada de encontrarse con nosotros en Argelia. El Partido Pantera Negra, nos dijo, sería invitado a participar en el festival con una delegación.

Cernió Cultural Pantera Negra en Argel
Cernió Cultural Pantera Negra en Argel

Cernió Cultural Pantera Negra en Argel ■ FES TIV A L C U LT U R

FES TIV A L C U LT U R A L P A N A F R IC A N O

en Argel ■ FES TIV A L C U LT U R A L P A

Diariamente miles de persimi titilan et Centra Pantera Nafta

ARGEL

miles de persimi titilan et Centra Pantera Nafta ARGEL Agosto 9,1969 Fotografías de las oficinas principales

Agosto 9,1969 Fotografías de las oficinas principales del Partido Pantera Negra en el Festival Cultural Panafricano en Argel, 1969, publicadas en The Black Panther.

JU LIO DE 1969

Banderolas y luces colgaban en los principales bulevares para celebrar el arribo de los invitados al festival; grandes carteles festejaban el arribo de jefes de Estado y personas llegaban de todas partes de África, Europa y hasta de Estados Unidos. Entre los visitantes afroamericanos estaban los músicos de jazz Archie Shepp y Nina Simone, Ed Bullins, el poeta Don Lee (conocido más tarde como Haki Madhubuti) y Stokely Carmichael, cuya esposa, la célebre cantante surafricana Miriam Makeba, era la atracción principal. Una vez que Eldridge y yo fuimos invitados oficialmente al festival, Elaine Klein nos llevó a registrarnos en el Hotel Aletti, un edificio blanco palaciego que sobresalía en el centro de Argel. Eldridge sostuvo una conferencia de prensa en el anfiteatro universitario el 17 de julio de 1969,

anunciando su llegada a Argelia, su primera aparición pública desde que había salido clandestinamente de California en noviembre. Durante la celebración del festival lo rodearon periodistas, cineastas, camaradas, seguidores y viejos amigos. Muchos representantes de los movimientos de liberación africanos y delegados políticos africanos estaban en el Aletti, donde se alojaba la delegación de los Panteras Negras que Emory trajo consigo de California, lo cual facilitó nuestras reuniones. La fachada que se le asignó a nuestra delegación para presentar su exhibición tenia grandes ventanales de cristal que se abrían hacia una calle ancha. Desde el momento en que Emory pegó los primeros afiches en una de las ventanas vacías —el que presentaba a Huey Newton sentado en una silla de mimbre que se abría detrás de su cabeza como un trono, con su boina ladeada, sosteniendo un rifle en una mano y una lanza africana en la otra— una multitud de jóvenes argelinos se acercaron por la calle para mirar. En las paredes vacías dentro del recinto, grandes impresiones de los afiches de Emory, que él había hecho enmarcar en negro para su exhibición, representaban gráficamente la lucha de nuestro pueblo. Había dibujos de afroamericanos armados, retratos llenos de colores de mártires de los Panteras Negras como Jon Huggins y Bunchy Cárter, dibujos en blanco y negro de H. Rap Brown y otros, y varias imágenes de mujeres negras luchadoras por la libertad. Su arte trascendía las barreras del idioma y cautivaba a los que miraban desde las calles. Eldridge trabajó duro para asegurarse que el sitio estuviera pintado, amueblado y funcional para la ceremonia de apertura. Paquetes de nuestro periódico The Black Panther se exhibieron en las mesas dentro del área de la oficina junto a nuestras publicaciones. El toque final fue el cartel de madera que él había hecho y había colgado sobre la entrada en el que se leía “Afro-American Center” [“Centro Afro­ americano”]. Emory y yo conocimos a Julia Wright Hervé, la hija del escritor exiliado Richard Wright, cuando pasamos por París. Ella se convirtió en una

Páginas 94-95 Panteras Negras adolescentes y niños, hacen el saludo del “Black Panther Power”, a la entrada de la Escuela de la Liberación en San Francisco, el 20 de diciembre de 1969.

amiga indispensable e intérprete que nos ayudó a navegar en nuestro bregar por Argelia. Con su esposo Henri vino a Argelia y se unió a nuestra delegación en el festival, trayendo consigo a varios afroamericanos franco-parlantes a trabajar en nuestro centro. A pesar del calor sofocante, cuando nuestra exhibición abrió el 22 de julio de 1969, el grupo de invitados de Argelia, otras partes de África, Europa y las Américas era tan grande que llegaba hasta la acera. Julia Wright presentó al público en francés a la delegación Pantera Negra, rodeada del arte dramático de Emory que representaba a nuestro movimiento. Recibimos un aplauso prolongado y una entusiasta bienvenida. Al enmarcar nuestra presencia allí en un contexto histórico, Julia subrayó que cuando Malcolm X había ido a África cinco años antes, él era un solo hombre, pero los Panteras Negras habían ido a África como una organización completamente desarrollada, que representaba la lucha de liberación de nuestro oprimido pueblo afroamericano. Lo que no fue dicho allí fue que nuestro artista revolucionario, Emory Douglas, fue esencial para la comunicación histórica con nuestros hermanos y hermanas africanos. La práctica de Emory en el Partido Pantera Negra confirmó la verdad de las palabras que el presidente Boumedienne pronunció durante la ceremonia inaugural del festival: “La cultura es un arma en nuestra lucha por la liberación”.5

5 Eric Pace, “Las naciones africanas abren un Festival Cultural de 12 días con un

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Panteras Negras frente al A yuntam iento de Chicago, en 1 969

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