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REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

CATÁLOGO DEL GABINETE DE ANTIGÜEDADES

PREHISTORIA

ANTIGUEDADES ESPANOLAS 1

por

MARTÍ~ ALN1AGRO-GORBEA,

DAN1EL

CASADO,

FERNANDO

FONTES,

ALFREDO

MEDEROS

y

l\1ARIANO

TORRE.-S

DAN1EL CASADO, FERNANDO FONTES, ALFREDO MEDEROS y l\1ARIANO TORRE.-S MADRID 2004 :'-~~l-':

MADRID

2004

:'-~~l-':

REAL ACADEMIA DE

LA fUSTORlA

COMISIÓN DE ANTIGÜEDADES

Presidente: Excmo. Sr. D.

Fernando Chueca Goitia

Vocales: Excmos. Sres. D. José

M.' Blázquez Martínez, D. José M.

y D. Martín Almagro-Garbea

GABINETE

CATÁlOGO DEL DE ANTIGÜEDADES

Martín

editado por

Almagro-Garbea

1.2.

1.

ANTIGCEDADES

ANTIGÜEDADES

ESPANOLAS

1.2.1. PREIDSTORIA

Pita Anclrade

Esta obra se ha llevado a cabo gracias a la Acción Especial AJ'C 2002 Estudio de las colecciones del Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia concedida por el Ministerio de

Ciencia y Tecnología.

A

JUAN CATALINA GARCÍA y

LÓPEZ

Aurar del

Catálo{!,o del Gabinete de Antigüedades de 1903

y

RUGO OBERMAIER

Ivl~\cs{ro de

prehiswriadores

INDICE

PRESENTACIÓN, por José ¡)ira Blázquez Martín

 

.

11

INTRODUCCIÓN, por Martín Almagro-Gorhea

 

.

13

LA REAl. ACADEMIA

m:

lA

HISTORIA

y

L\ CA1AI.CX,ACf(lN DE I.AS o\NTICÜEDMlES ESPA\JOI.AS PREHISTÓRrCAS

 

13

L.-\ COI.ECCI()~

DE

ARQl:EOI.OGÍA

PRERRO'"lANA

 

.

15

LA

FOIIMACI()\J

DE

lA COI.ECClÓN IX

"ANTIGOEDADFS PREIIROMM\AS'o

 

.,

.,

22

PROCEDE~C1:\ DE 1

\5

ANTIGÜEDADES

PRUIJSlÓRICAS

 

.,

.

33

BIBLIOGRAFÍ

-'\.

.

39

CATÁLOGO

.

55

ADVEllTENCIAS

PARA

El.

USO

DEI.

C.\'I'o\1.0C;0

 

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'57

l.

PALE01.lTICO

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59

2.

Nr:OI.ÍT1CO .,

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67

3.

C\l.cor('I'ICO

 

.

71

5.

EDAD

DEl.

BRONCE .,

 

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121

6.

BROI\CE

FrNo\l

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0

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139

7. FE~lCJO-P(¡N[CA

COI.OI\IZAC1CJi\

 

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.

153

8. COI.()\JIZAOÓN

GRIFC·\

 

.

173

9.

CLLTURA

TAlU'ÉSICA

.

179

10. CUl.TURA 1fl~:RlCA

 

.

195

11.

ClJl.TIJRAS

CÉLTiCAS

.,

.,

.,

.,

.

299

12.

EDAD

DEI.

HIEIlHO

.,

.,

.,

.,

.,

.,

.,

.,

.,

.,

.

385

.

13. ISLAS CA~ARIAS

 

.,

.,

.,

.,

.

397

¡\PÉNDICE 1:

ING'l'RTA:

OBrnos

DE TIPOLOGL\

o

PROCEfJEi\ClA

INCIERTA

 

.

399

APÉNDICE II: }~11S!FIC¡]c!o.\oE5

 

405

APÉNDICE

1Il:

ANAL!SI.\' /VlH1LOCRAFlCOS,

por Salvador RO'vira

 

.,

.,

419

9

ÍNDICES

423

1.

APARTArJOS

CRONOLÓGICOS

y

T1POIÚGICOS

 

425

2. ÍNDICE

DE

MATERIALES

 

429

3. ONOMÁSTICO

ÍNOICE

435

4.

fNDlCE

m. Lur,ARr~<;

 

439

5.

EQlIIV!\.LENCIA

DEI.

N.o

DEI.

CATÁLOGO

DE

1903 co:--¡ EL

N.o' DEL

CI7:4LOGO

DE PII.EIJJSTORI,1

441

6.

COLECCIOI\'ES

y

DONANTES.

 

447

7. ÍNDlCE

OE

FIGURAS

y

CIJAI)ROS

 

449

8. ÍNDICE

DE

L.\MI'iAS,

 

451

10

PRESENTACIÓN

Como Académico y T/ocal de la Comisión de AntJ~f!,üedades de la Real Academia de la His­

toría es para mí una satisfacción presentar

este CATÁLOGO

DEL

GABr\lETE

DE

LA

HISTORIA.

RE.o\L

ACADEMIA

DE

LA

HISTORIA

dedicado el la colección de ANTIGÜEDADES

-\NTIGtEDADES

ESPAÑOLAS

1,

DE

PRE­

Esta obra constituye el primer volwnen del CtT.ÁJOGO f)H ANnC{~'t.DADES~ Cl~)/a realización se enmarca en la labor de profunda renovación emprendida en estos afias por la Real Academia de la Historia, particularmente necesaria en su Gahinete de Antigüedades, dados sus 250 mios de existencia

Entre las diversas tareas que esta renol'Clción implica, se ha hecho un particular e~fuerzo para que las colecciones de la Real Academia de la Historia estén inventariadas, clasificadas y publicadas en su totalidad, tareas qu.e dependen directamente del Anticuario Petpetuo desde los Estatutos de ] 792. De este modo, se contrihuye tamhién a actualizar el "Jnventario de las Antigüedades y O~fetos de Arte que posee la Real Academia de la f-liston'a': publicado en 1903 por el entonces Anticuario, Juan Catalina García J' lópez. en el Boletín ele la Real Academia de la Historia hace ahora precisamente 100 años.

Esa obra pionera estaba muy necesitada de actuali:zación, pues su publicación en un nú­ mero antiguo del Boletín dificultaba su acceso a los estudiosos y a cuantos deseahan conocer los fondos del Gahinete de Antigüedades. Además, en este último siglo; la Arqueología ha lo­ grado sensibles avances que convenía incorporar en el estudio de las piezas, a lo que se mia­ den el ingreso de nuevos ohjetos de::opués de dicha publicación. Por todo ello, este CATALOGO DE AN11GÜEDADES ESPAJ\:OLAS I. PHEHISTORIA, que aquí presento, va a cumplír un importante servi­ cío a nuestro Patrimonio Arqueológico, al dar a conocer una de las colecciones más emblemática::o~ aunque no sea de las más numerosas

P]\EHISTORIA se ha cuidado en sus

detalles para que sea el catálogo cientffico de la Colección, pero al mismo tiempo pretende facilitar el conocimiento y disfrute de algunas conocidas piezas del n'co Patrimonio Cultural de España, actualmente conservadas en la Real Academia de la Historia.

B;ta Presentación es tamhién la oportunidad de reconocer plíhlicamente las numerosas ayu­ das que han permitido llevar a cabo esta obra. En pn'rner lugaJ" a todos nuestros comparleros de la Real Academia de la J!istoria, en e,\pecial a su Director, Excmo. Sr. Gonzalo Anes y Álvare:z de Castrilló11, a su Secretario, Excrno. Sr. E/oy Benito Rl!a1'W y a los miembros de la ComiSión

Es/a edición del CATALOGO DE

A]\"TTGÜEDADES

ESPAr\OLAS

I,

11

REAL ACADEMIA

DE

LA

HISTORIA

de Antigüedades por su apoyo en la actual renovación del Gabinete de Antigüedades y la publicación de sus fondos,

También es obligado reconocer el apoyo recibido del Ministerio de Ciencia y Tecnología, gra­ cias al cual se ha podido contar con una Acción Especial BHA-2001-4690-E sobre Catalogación y

apertura a la investigación del Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia,

que ha permitido llevar a cabo esta nueva publicación del Gabinete de Antigüedades,

Del mismo modo, queremos reconocer públicamente la generosa colaboración en la obra de diversas personas a las que es obligado mostrar nuestro reconocimiento, El Académico Bi­ bliotecario Perpetuo, Excmo, Sr Quintín Aldea, el Dr, Jorge Maier y Dña, /'v'Iarisa Vilariño Ote­ ro, además del Dr. Jesús Rafael Álvarez Sanchís y la Dra, Helena Gimeno, han contribuido a localizar la documentación sobre las antigüedades conservadas en la Real Academia de la Historia,

De manera especial, queremos agradecer a los diversos especialistas sus ayudas y comenta­ rios, que han facilitado el trabajo de catalogación y contribuido a mejorar la obra, Sin pre­ tender ser exhaustivos ni detallar las numerosas ayudas recibidas, conste el agradecimiento de la Real Acaderrzia de la Historia a Dña. Eiliana Borissova, por sus dibujos de materiales; a la Pro.¡a María Concepción Blasco Bosqued y al Dr, Javier Baena Preysler, por el estudio de los materiales de Ciempozuelos; al Dr Dirk Brandherm, por autorizarnos el uso de su tesis doctoral microfichada sobre armamento calcolítico y de la Edad del Bronce de la Península Ibérica; al Pral Alfredo Jimeno, por sus noticias sobre materiales de Numancía; a la Profa Corina Liesau von Lettow- Vorbeck, por el estudio antropológico de los cráneos de Ciempozuelos: al Pro! Alberto josé Lorrio Alvarado, por la identificación de materiales celtibéricos; a la Dra, Teresa Moneo, por su contri­ bución al estudio de los objetos ibéricos; a Dña. Teresa Orozco K6hler y a la Dra, María Jesús Rodríguez de la Esperanza, por el dibujo de materiales líticos y cerámicos; al Dr. 1homas X. Schuhmacher, por la ident~ficación del armamento calcolítico y de la Edad del Bronce; finalmen­ te, a Dña. Eva Mesas, por su eficaz ayuda en la elaboración de los índices. Un reconocimiento particular queremos e~Y:jJresaral Dr. Salvador Rovira, que ha realizado los análisis metalográficos de todas las piezas solicitadas y discutido sus conclusiones, lo que ha supuesto una inestimable contribución a este Cat.'11ogo.

Por último, no queremos dejar de reconocer de manera especial la paciente y meritoria labor de sus autores. En primer lugar, del Excmo. Sr. /'v'Iarlín Almagro-Gorhea) como impulsor de la ejemplar renovación del Gabinete de Antigüedades como Anticuario Perpetuo de la Real Aca­ demia de la Historia y como director de estos trabajos; igualmente, a D. Daniel Casado, a D. Fernando Fontes Blanco-Loizelíer y a los Drs. D. Alfredo Mederos'y D. Mariano Torres, por el generoso esfuerzo puesto en la elaboración de esta obra al servicio de la Real Academia de la Historia. Su desinteresada ayuda se hace merecedora del mayor reconocimiento y estima de la Institución .Y de cuantos valoramos su ejemplar significado en pro de la Cultura.

A todos,

nuestra felicitación unida a nuestro más sincero y obligado agradecimiento.

JOSÉ M:' BlÁZQUEZ MARlÍNEZ Académico de la Real Academia de la Historia

12

INTRODUCCIÓN

LA

REAL

ACADEf'v1!A

DE

LA

HTSTOIUA

y

LA

CATALOGACIÓN

DE

LAS

ANTIGÜEDADES

ESPAJ\;OL\S

PREHISTÓRICAS

La Real Academia de la Historia ha emprendido en estos últimos años una profunda labor de reno­ vación, que también se ha extendido a su Gabinete de Antigüedades. Esta nueva actividad se ha dirigi­ do de manera prioritaria a facilitar el conocimiento del patrimonio cultural reunido y custodiado por

esta noble institución durante sus más de 250 años de existencia. Para alcanzar esas metas se consideró una tarea prioritaria la clasificación y estudio sistemático de todos los fondos de antigüedades conservados en la Real Academia de la Historia, que conforman el contenido del Gabinete de Antigüedades, organizado por la Academia ya en 1763 para ocuparse de

todos los documentos de cultura material relacionados con

A panir de 1997 se iniciaron las labores de inventario y catalogación de todos los fondos. Para ello se consideró como una tarea prioritaria catalogar y publicar los documentos relacionados con las anti­ güedades conservadas en la Academia, tanto en el Archivo del Gabinete de Antigüedades' como en el Archivo de la Comisión de Antigüedades" aunque, como es lógico, el objeti·vo final era documentar lo

mejor posible todas las piezas con vistas a la debida publicación sistemática del Catálogo de Antigüeda­ des de la Real Academia de la Historia.

Todos estos trabajos están dirigidos a catalogar y publicar las propias colecciones del Gabinete, pero también a facilitar el conocimiento de la Historia de la Arqueología Española, cuyo estudio goza en la actualidad de un creciente interés entre los especialistas. En este sentido, las colecciones de la Real Acaclemia de b His(Oria, si no son notables por la importancia de sus fondos, sí que constituyen una palte muy representativa para conocer el desarrollo de los estudios de las antigüedades en España durante

los últimos 200 años.

la Antigüedad 1

*

*

*

Las Antigüedades Prehistóricas constituyen una pequeña parte de las colecciones de la Real Acade­

mia de la Historia. Aunque engloban algunas piezas muy significativas, en conjunto debe considerarse

una

Hace ahora 100 años, en 1903, Juan Catalina García y López publicaba en el Boletín de la Real Aca­ demia de la Historia el "Inventario de las Amigüedades y Objetos de Arte que posee la Real Academia de la Hisroria '''¡. Dicho inventario, ele 146 páginas, constituía la publicación de todas las antigüedades conservadas en la Academia, casi en su totalidad ingresadas a lo largo de la segunda mitad del siglo

colección modesta,

cuyo interés es más

historiográfico que arqueológico.

M. Almagro-Gorbea. 1999. la~ citas abreviadas correspondes ,} b liSla bibliográfica del Catálogo; en caso conrldrio, se ofrece l~ referencia complet«.

)

M. Almagro·Gorbea 'i J. Alv,\re>:-Sanchís, Archivo dd Gahinete de Antigüedades de ÚI Real Academia de la Historia. Catálogo e Índices, M;¡c1riu. 1998. El índice de lodo, eslos documento~ han sido posleriormente recogido en la obra de síntesis, M. Almagro-Gorbe,\ y J. M:lier (cds.), 250 Años de Arqueología y Patrimonio. Madrid. 200.3; los documentos se han publicado uigitaliz¡¡Jos en DVD, en M. Almagro­ Garbea (ed.), Arch,:uos de Arqueología)' Patrimonio Hislórico, '.>ladrid, 2003. Ihidem.

i

J. c. García y López., 1903.

13

~J::,.:~-

REAL ACADEMl.~ DE LA

H15TORl.A

:A'L'C. Aunque hoy parece modesto, pues se publicó sin ilustraciones ni estudio ele las piez<ls, supuso, a pesar de su sencillez, una significltiva aportación al conocimiento de la Colección. Con dicho trabajo J. Catalina García y López pretendía d,}r cumplimiento al artículo 6'5 ele los E,lalulOs ele 1792 ele la Real Academia de la Historia que prescriben que HI o.fleiO de Anticuario serú perpetuo y bu de recaer en

igualmente, seflalan también como

una de las labores esenciales que corresponden al Anticuario la catalogación y publicación de las colec­

ciones del Gabinete de Antigüedades: Será de su obligación

medallas como de las demás antigüedades que JI/n/e la Academia ('o En esta línea de actuación, fiel a lo que prescriben los Estatutos, se debe consider<H la presente publicación. Se ha realiz,}do con mejores medios, reflejo de unas circunstancias históricas muy distintas y, también, del avance en los conocimientos sobre la Prehistoria a lo largo del siglo XX, aunque preten­ de los mismos objetivos: dar cumplimiento a cuanto prescriben Jos E,lalutos para facilitar a los estudio­ sos y a toda la sociedao el conocimiento y disfrute oe los fonoos custodiados en la Institución. Par;) ello se ha abordado la public;lCió!1 del Catálogo de la Real Acadernía de la Historia como una colección monográfica organiz;.¡cJa en series paralelas. La serie !. de la que este volumen es inicio, se dedica a Autigüedades, la JI, a Monedas.v Medallas: la m, a h\'Cttlturas, Pinturas y Grabados; y la IV, a la Documentación A su vez, esta serie 1 se h,l dividido en subseries. La 1.1 se ha dedicado a la Fpigrafia:

Ll 1.2, a las Antigüedades Hspe.t11.olas: y una tercera, la 1.3, a las Anligüedades E'(tranjerCls. Por ello, el presente catálogo, dediGldo a Prehistoria, constituye el volumen 1.2.1 de las Antigüedades Esparlolas. Esta nueva obra es fruto, una vez m:ís, de la labor emprendida hace ahora siete años, dirigida a catalogar y publicar los fondos reunidos por la Institución al hacerme cargo, como Anticuario de la Institución, del Gabinete de Antigüedades en 1997. Con el apoyo de la Comisión de Antigüedades; se decidió entonces lIna tarea que p<lrecía ambiciosa: publicar todos los fondos para facilitar su consulta y estudio, potenciando de este modo la creciente apertura de la Real Academia de b Historia a la inves­ tigación. A lo largo de algo meís de un quinquenio, contando con la eficaz y generOS<l colaboración ele nume­ rosos especialistas, se ha avanzado en esta empresa de manera considerable, por lo que ya es casi realidad la catalogación exhaustiv;\ de todas las colecciones ele la Academi,¡ de la Historia, empresa que consi­ deramos sin precedentes en ninguna institución simil,lr española.

formar Índices y catálogos, así de la.,

individuo que tenga particular conocimiento de las antigüedades

';

Al tener finalizado este nuevo C'atá/ogo queremos recorclar su gestación. En 1998, cuando emprendi­ mos la I,Hea de publicar tocios los fondos, se procedió en primer lugar a ordenar y realizar el inventa­ rio y a hacer el recuento general de todas las piezas conservadas en el Gabinete de Antigüedades, no siempre en condiciones idóneas debido a sucesivos traslados, al paso de! tiempo y ,,1 la carencia de medios. Para esr.a ;lrdua labor buscamos colaboraciones eficaces, siempre con vistas a su publicación. Una ayuda inicial, que siempre agradeceremos y recordamos con afecto, nos l;l brindaron D. Antonio Dávila y D. Eduardo Galán, pues se prestaron gustosos a hacer sus pdcticas como Facultativos del Cuer­ po de Museos en el Gabinete de Antigüed'ldes. A su eficaz entrega Sé:' debe la primera orclenacieín, inven­ tario y limpieza de estas antigüedades. Es para mí una s<Jtisbcción expresar aquí el obligado agradecimiento de la Real Academia de la Hisloria por su generosa colabor'lCión. Tras estos trabajos. se inició el inventa­ rio de las piezas previo el su catalog,lCión, tarea facilitada por I,} base de datos tic! hoc, sencilla pero efi­ caz, realizada por D. Fernando Fontes Blanco-Loizelier, quien posteriormente ha ingresado también en el Cuerpo facultativo de !'vluseos. De forma paralela, se iniciaron los trabajos de documentación fotográfica digital de tod:1S las piezas, documentación que quedaba incluida en la base de datos. Esta tarea, iniciada también por D. Fernando fontes, ha sido pacientemente llevada a cabo por D Daniel Casado, quien igual­ mente se ha ocupado ~ la medición y pesado y de la ordenación de la m,lyoría de las piezas. Sin embargo, el esfuerzo principal estlivo en el complicado proceso de inventariar, siglar y catalogar tod3 la Colección, pues el Calú/of{O de 1903, publicado por Juan Catalina García y López, aunque valioso en su época, resultaba en la aClualidad muy incompleto, aclem{ls eje impreciso y necesitado de revisión.

le

¡\luellOS ¡'''s!atut.os tJf:.l /u Real AUJ(./enua de la HistOria oprobcu:lo-, por 5;. l1, pur Real Ne~""()I/{cüJJ) del 15 de n()J./ü~rnbr~ de

la Acac1emlU de 4 d~ oetHlJr~ d~1 rm'mll mlo. c'q"lU[o n:

6~

demi\1 de la Hislüri,,·'. Memonús de 1(1 N~ul ,1Cuc!emia d" la Ih<IOrl{l ¡,

en

\-1 .

en

179(,.

p. C(V-C x:X¡.

La SeCft'I"rí;,

p. CX)(Vj-CXXVfl; IIn qemplar mJl1l1scríto 't' con,cn:3

toria. que ckdicm al :\mk',"lrio lo" aniculo, 65 ,; :1; á. M. :\Imawo-Gorhea

lo, archivos de

I!i'IOCi;l·'.

. Nuevos ":s/'atu.fos d" /tI Neul Acac!emiil de /.(, ¡-¡/Sto,.i" d~ 1702. ;trríClllo n." 66.

de '\rlll'" , f,a R~(¡I I1.cud",nia de la Histona

.~1aJnd. 2002. p. 3'> ,

14

1792 (,J conslt/ta de

f-!is­

cr. A. Capm,my. "Bre've l1olioa ll<:l privilegio. y prngr~,o, de la Re,,' Aca­

con los ~rríclllDs rererido:; 31 Anticuario en la.>

NII<:l!OS F.slalulos de la Real Academia de la

n "G"bint'R' de :\ntigil<::d;ldt"" de b Ikal Academia de la

.'\Inwgro-Gorbt:a kcl.), 1:/ (;ahinNe d~ Allli,qtiedac!es de la lI~al Acac!emiu de la ¡-llSlona. Madrid. [999, p. ';6-59; A. Rumeu

I'REHrSTORJA

Colección de Antigüedades estaba estructurdda en una serie de apartados muy diversos que,

por necesidades lógicas, no se han podido mantener en la catalogación actual ni en esta obra, aunque por su posible interés conviene recordar:

En él,

la

Civilizaciones primitivas - Arle prerromano. Objetos inde/inidos: n." 1-101. Pueblos orientales: n." 102-133. Antigüedades americanas: n." 134-146.

Civilización clásica,- Arte hispano-romano. Imitaciones clásicas: n." L47-585, 635.

[Esculturas y pinturas modernas 7: 586-634,

[Sellos: 637-648] (Arltigüedades medievales y modernas: 649-709J Civilización arábiga: n," 710-749.

636]

Colección del Sr.

D. Pascual de Gayangos:

Civilizaciones primitivas:

n."

750-774;

n"

Egipto.-Fenicia.­

Anti­

lndostárz: nO 775-809;

güedades mahometanas: n," 994-L020: Antigüedades americanas: 1021-1028.

Civilización clásica.- Arte hispano-romano, Imitaciones:

8'10-993:

Adenda:

n." 1029-1041.

Por otra parte. muchos objetos, que casi alcanzaban el 50 % de la Colección, no estaban incluidos en el Catálop,o de 1903, unas veces por ser piezas posteriores al mismo, otras por ser adquisiciones recientes y en muchos otros casos por no haberse nunca catalogadoS. Por ello. una buena parte del paciente trabajo realizado en estos años ha con~istido en reorganizar la Colección de Antigüedades y rediseñar el Inventario que ha servido de modelo a este Catálogo, Igualmente, ha habido que repasar las descripciones, revisar todas las clasificaciones y reorganizar los apartados a fin de facilitar la COITl­ prensi6n actual y el manejo eficaz de todos los objetos. En estas tareas ha sido esencial la colaboración apOltacla por el DI'. Alfredo NIederos, quien se ocu­ pó en especial del estudio de los objetos del Paleolítico a la Ed3d del Bronce, y por el Dr. Mariano Torres, quien se ocupó del estudio de los de la Cultura Tanésica, Ibérica y Céltica, tareas todas super­ visadas por el Amicuario. También se ha procedido a recoger en apartados especiales aquellas piezas cuya clasificación resulta incierta (Apéndice 1) así como las falsas o cuya autenticidad ofrece por cual­ quier motivo alguna duda (Apéndice II), lo que. en caso de ser objetos metálicos, ha sido facilit3do por el centenar aproximado de análisis metalográficos realizados por el DI. Salvador Rovira (Apéndice IIJ), Resultado de todo este proceso es este Catálogo de Prehistoria, que constituye una de las colecciones más interesantes de la Academia y que aquí tenemos la satisfacción de presentar.

LA

COLECCIÓN

DE

AHQUOLOGiA

PRERRO~V,J\A

Este

volumen 1.2.1

del

Catálogo de la Real Academia de la Historia, dedic3do a

las

Antigüedades

Españolas, Prehistoria, documenta llna paree esencial de la interesante colección ele antigüedades que guarda la Real Academia de la Historia, sólo muy parcialmente conocida por el citado Catálogo de 1903 y por la publicación aislada de alguna de las piezas 9 . No es ésta la ocasión de extendernos en el interés de esta Colección de Antigüedades ESpañolas. Prebistoria, de la Real Academia de la Historia, ni todavía menos la de profundizar basándonos en ella en la Historiografía de la Prehistoria Española, ciertamente necesitada de una visión de conjunto, aun­ que en este campo se ha avanzado en estos últimos años 'o Ni siquiera se pretende hacer una historia de esta Colección, que ciertamente es una parte significativa de la Real Academia de la Historia, aunque sí pretencJemos. ;:¡puntar ;:¡lgunos datos e ideas para contribuír al conocimiento de SlIS características, como es habitual en las presentaciones de Jos anteriores volúmenes del Catálogo de la Real Academia de la Historia.

los ap"n3elos

no 'lp"r<"cen explicilaUl)S en

J::sculturas y pmlurus modernCls (o."

el

Cattílogo de 1.903,

;'86-634, 6:\6).

Sellos (n:' 6:'17-6'J8) y AI'ITi¡;úedades medie¡;c¡les y modernas (n." 6.49-709)

pero S<': deducen de

Ll

ordenaciún d~d~ a

13~ p,,:zas.

,

Véase

Í.¡c/tce 6.

9

Al margen ele )¡lS piezao sümeramcme pllblicauas (·n el Caldlogo de 1.903 (Carcía y López, 190:\) y d<.: ~lglloa a¡sbd3 que lu lIam~do la atención por su iJllportanci~. son muy escasas las refer"ncias puhlicadas sobre e,l:t colección de la Real AcadelllÍ8 de la ¡iistoria. Como

ejemplo, pu~de verse, M. Ahmlgro-Gorbea, 1998. op. cit. nota 5. p. 64 s.: .vl. C. I3Jasco, (ed.), 1:'1 Horizonte CamfJ(miji"'me de Ic, regi6n de Madrid en el CCIlIf'l1ario de Ciempozuefo.l', Madrid, 1994; i\. RUIHeu de Annas, 2001, p. 59 s. y, espccialmenlt:, :VI. Ahnagro-Gorbea (ed.).

J"esoros de la ReClI Awdt?mia de la ¡-lislona,

ll'

M.

i\Y'lrzagüena,

1999.

Madrid,

2001,

p.

220-230.

15

~,~",

~

REAL

ACADEMIA

DE

LA

HISTORIA

En total, el número de objetos recogidos no es muy elevado, pues se trata de Llna pequeña colec­ ción. En el momenro de publicar este Catálogo, la colección consta de 926 objetos, de los que 51 co­ rresponden al Paleolítico, 11 al Neolítico, 153 al Calcolítíco, 61 a la Edad del Bronce Amiguo y Medio, 10 al Bronce Final, 45 a la Colonización Fenici<l. 4 a la Griega, 9 a la Cultura Tartésíca, 241 a la Cultura Ibérica, 285 a las Culturas Célticas de Híspania, 51 son objetos de la Edad del Hierro de difícil adscrip­ ción cultural y 5 son de las Islas Canarias (fig. 1). Además, 13 objetos se han considerado de clasifica­ ción incierta y 32 piezas son falsas, por lo que las Antigüedades Prehistón'cas no alcanza las 1000 pie­ zas, aunque ofrecen un indudable interés histórico, más que arqueológico, al margen de algunas piezas de importancia indiscutible. Los 51 objetos paleolíticos (n." 1-51) representan sólo un 6 D/:') del total y son de poca relevancia; algunos, lascas de desecho de mínimo interés, salvo por ser en su mayoría hallazgos del siglo XIX. Entre ellos destacan los procedentes del "Despoblado de Valdocarros", en Arganda, Madrid, donados a la Real Academia de la Historia en 1891 por D. Alfonso Benito Alfara y estudiados por Juan Vilanova y riera". De estas piezas paleolíticas, destaca la hermosa punta ele laurel solutrense (lám. 1) clonada a la Real Academia de la Historia en 1891 por Bonifacio León (n." 6), vecino de Argancla, quién la halló en una vii'í.a de su propiedad 12 y que constituye una de los más bellos hallazgos de los ricos yacimientos paleolíticos de Iv1adrid. Del Neolítico sólo cabe señalar la pequeña serie de cerámicas y hojas de sílex ele la conocida Cueva del Higuerón, en Málaga, que forman pat1e de la Colección Mauricio Loizelier (n." 52-61). Con estos materiales cabe colocar Llna rara cuenta de hueso en forma de cabeza zoomorfa (n." 62), aunque su atribución cultural sea sumamente incierta. En total, los 11 elementos del '\leülítico apenas s uponen un 1 % de la Colección. Por el contrario, los materiales del Calcolítico forman uno de los conjuntos más interesantes, consti­ tuido por 153 objetos que representan un 17 % del total (n." 63-215\ Entre ellos, destaca la Colección Campaniforme de Cíempozuelos (Iám. 2). formada por los materiales donados por Antonio Vives y Escu­ dero procedentes de las excavaciones sufragadas en la Cuesta ele la Reina, de Ciempozuelos, JvJadrid, por el Marqués de Cerralbo en 1894. Esta colección comprende varios cráneos y otros restos

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9/7961/33. J. vilanova y Píera.

1891, p. 513-5](i: R.

Moro

1892<\, p.

62-64; .J. c. García

"

López,

1903. p.

7,

n."

18:

 

C.

Bhlsco

el alii,

1998, p. 83-84, fig.

25

"

F. Fila.

1891a. p.

254 Y 189Jb, p.

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1891, p. 5l.i-'516, tlf!.

1:

C.

Bbsco el alii.

1995. p. fll-83.

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23­

24;

F.

J.

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Carrión

2002,

p.

&4,

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4.8.1.

16

PREHlSTORJA

antropológicos, un selecto grupo de cerámicas decoradas de todas las formas, vasos, cazuelas y cuencos, incluidas cerámicas ordinarias, tres botones de marfil, un punzón y un puñ31ito, además de industria lítica y de interes;:Jntes restos de fauna (nO 101-156). Por ello, este conjunto, anterior al ingresado con posterioridad en el Museo Arqueológico Nacional';, tiene el interés historiográfico de representar el pri­ mer hallazgo documentado del Vaso Campaniforme, en concreto del característico estilo de Ciempozuelos, que ha recibido dicha denominación de este yacimiento l ;. Entre los restantes hallazgos cabe señalar los conjuntos de Arganda del Rey (n." 75-100) y de Aldeapozo, Soria (n." 180-186), más algunas piezas singulares, como el puñaliw campaniforme de bronce arsenical niquelado procedente del Dolmen de Aitzkomendi, en Alava (n." 63), el hacha de cobre de Can gas de Narcea (n." 64) y algunas armas de metal, como las puntas de Palmela de la provincia de Soria (n.o 187­ 190) o un bello puñal de bronce arsenical (n." 193) sin procedencia (Iám. 3), además de instrumentos de piedra pulimentada, objetos que tanto atraían la atención de los anticuarios del siglo XIX. De menor interés son los objetos de la Edad del Bronce (n° 216-275), que sólo suponen 61 piezas y el 7 % del total. En ellos destacan los conjuntos "argáricos" de la zona de Vélez-Málaga - Zafarraya, en el límite ele las provincias de .Málaga y Granada: y el ele ivlonteagudo, en Murcia. Estos objetos documentan el interés por la recién descubierta Cultura de El Argar, seguramente estimulado por los estudios de los hermanos Luis y Enrique Siret a finales del siglo XIX 1 5 Desde un punto de vista historiográfico, entre ellos destaca la alabarda y el puñal-espada de Puebla de Don Fadrique, Granada (n." 219 y 220, lám. 4), donados por el Conde de Clonard hacia 1830-1835, por lo que representan uno de los primeros hallngos documentados de la Cultura de El Argar. Entre las piezas individuales, cabe destacar algunos objetos de bronce, como el lingote de bronce arsenical de la Provincia de León (n-" 221), el hacha de rebordes de V<lleria, Cuenca (n-" 220) y algunos vasos cerámicos de la Cultura de El Argar procedentes de la Colección Pascual de Gayangos, por desgracia sin procedencia conocida

(\ám.

5).

Más reducido es el número ele elementos elel Bronce Final, que se limita a 10 piezas y a sólo un 1 % de la Colección. Sin embargo, la mayoría son hallazgos de interesantes objetos metálicos, como las ha­ chas de la Mina del Castiello, en Cangas de Onís, donadJ.s por el ingeniero Enrique Givaudán (n° 277­ 278), y otra del Castro de Vilachá, en el Valle del Navia, Asturias (n." 279), así como algunos otros va­ liosos instrumentos ele bronce, aunque su falta de procedencia deja incierto si se tr<lta de hallazgos ele la Península Ibérica. De todos modos, cabe destacar especialmente una punta de lanza flamígera caracterís­ tica de las regiones occidentales al inicio del Bronce Final (nO 281), pues un hachita irlandesa de cubo y una anilla, sebJ"uramente de origen irlandés, es de un tipo hasta hora no documentado en la Península Ibérica (n." 283), pero, al carecer de procedencia, no se puede asegurar que ésta fuera española. Las antiglied:¡des fenicio-púnicas representan un 5 % de la colección, con hasta 45 piezas (n.o 287­ 339). A pesar ele su número relativamente escJ.so: elestacan algunas piezas sobresalientes. Una de ellas es la esfinge fenicia de Villaricos Oám. 6) que se publica debidamente reestudiaela en este Catálogo (n." 287), pues constituye la primera escultura hispano-fenicia ele bulto redondo hasta ahora conocida, ya que se fecha en el siglo VII a.e. Por ello, elebe considerarse como una pieza capital para comprender el desarrollo ulterior de la plástica ibérica. No menos importante es la estela púnica del citado yacimiento (n." 288; lám. 7), pieza bien valorad;1 desde los estudios elel P. Fidel Fita como una de las principales inscripciones púnicas ele la Península Ibérica. Ambas piezas fueron donadas a la Real Academia de la Historia por D. Luis Siret en 1905 y se conservan actualmente depositadas en el Museo Arqueológico Nacional. A ellas se ha añadido en fecha reciente el estuche-amuleto zoomorfo con una banela mágica de oro procedente de Moralecla de Zafarraya, en Granada (n.o 336)]6, cuyo reciente estudio, ha permitido descubrir 13 inscripción fenicia más larga hasta ahora conociela en la Península Ibérica J7 . A estos objetos se añaden varios escarabeos (n." 296-298) de estearita O pasta y de jaspe y un amplio conjunto cle cuentas de collar (n." 302-331), que deben proceder en su mayor parte ele las excavaciones del Puig des ['violins realizadas a fines elel siglo XIX en Ibiza (lám. 8), testimoniando el inicio de la Ar­ queología Púniéa por esos años, lo mismo que algunos vasos de pasta de viclrio de la Colección Pascual de Gayangos (n° 299-300 y algunas joyitas ele oro púnicas sin particular interés (n.o 289-295), Los hallazgos griegos pueden considerarse como testimoniales, pues se reelucen a 4 objetos, por lo que sólo representan un 0.4 %. Sin embargo, uno de ellos es llna de las piezas más emblemáticas

'\ C. l3lasco.

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1998.

 

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Véanst'

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CAM/9i796t/043(2

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3);

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1914/1(J

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n. U

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H.

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1890

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Depositada

por

D. JU'1n

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Arro~'() en memoria de

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<.!omlme,

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María

Arroyo

Pérez.

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M.

Almagro-Gorbea,

21)03,

p.

83

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L.

A.

Iluiz Cabrero.

2003

y

2.003a.

 

17

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REAL

AC¡\OE',l1A

DE

LA

HJSTORJA

de la Colección, el magnífico casco de tipo corinLio hallado al dragar la Ría de Huelva (n." 341, lám. 9), donado a la Real Academia de la HisLori,l en 1932 por D. José AlbeJdal~, uno de los testimo­ nios más representativos del comercio griego en el apogeo de Tartessos. Los restantes objetos se re­ duceo ,1 una [);·Ise de esquifos <'¡¡ico procedente de Ampurias con una sencilla inscripción comerci,¡\ (n." 340) y a dos fragmentos de cerámica ,'itica, seguramenre proceclentes de alguna necrópolis de la Andalucía Oriental, uno de los cuales pudiera pertenecer a un<J crátera de campana del Pintor de Toya

(o."

342-343).

También son escasos pero muy setenos los objetos de la Cu1Lura Tartésicd. Se reducen a dos esplén­ didos "candelabros" de oro pertenecientes al Tesoro de El Coronil" (n." 344-345), recuperado en 2001 gracias al Legado Cad L. Lippmann (IJm. 10). los "Canclebbros" ele El Coronil confirman la r,¡ra tipología de los Candelahro~ de Lebrija y quedan documentados rol' varios fragmentos cerámicos (n." 346-350), lo que aumenta su interés, ya que permiten IJl'ecisar su cronología a inicios del siglo vm a.c. Por úl­ timo, se han incluielo en este apartado dos fíbulas anulares de tipología télJtésica, pero que carecen de procedencia conocida (n." 351-352). Los objetos ibéricos constituyen un 25 0/ 0 de la Colección pues alcanzan los 241 piezas (n." 353­ 591). Aunque en su 111,lyor parte carecen de impoltancia. algunas incluso casi no tienen interés, cabe seiblar alguna pia:1 y algunos conjuntos significativos. Entre las piezas ibéricas señeras, hay que resal­ t:l!' los elementos de un carro de parada ibéricos procedentes del Cortijo de Maquiz, en J\:lenjíbar, Jaén (lám. 12), que representan una obr,) cumbre, aunque tardía, ele Id toréutica ibérica, ya int1ujda por co­ rrientes estilísticas tardocélticas (n." 411-412). Entre los conjuntos, destacan algunos restos de monumentos arquitectónicos ibéricos del Ll<Jt10 de la Consolación, en Montealegre del Castillo, Alb:lcete (n° 353-369). Aunque muy fragmentados, correspon­ den a las primeras exc1vaciones en el famoso yacimiento en febrero de 1897, en el lIarn:ldo "Campo de Bias", realizadas por D. Pascual Serrano, quien remitió estos hallazgos a la Real Acaclemia ele [;.1 Historia en 1899 a tr<lvés de Antonio Vives y Escuelero. Actualmente se encuentran en depósito en el ~.'luseo Arqueol6gico Nacional". Otro conjunlo significativo son las armas y objetos hallados en la necrópolis e1el Cerro de la Cruz, de Almedinilla, C()rc!oha (n." 373-406), que comprende alguna piezas en magni­ fico est,ldo de consc¡vación (!<Ím. 11). Adcm,'ts, hay que señalar una colección de exvotos ibéricos jienenses de cieno interés. Ofrece piC73S procedentes de Martos (n." 409-410), del Santuario Collado de los Jar­ dines, en S<lnt;t Elena (n." 413-416) y del Santuario de CastelbL en Sanristeban del Puerro (n:' 417­ 504). Estos últimos, que fueron donados en 1912 por D. Tomás Rom,ín Pulido Y' D. Diego Jiménez de Cisneros, Correspondiente de la Real Academia de la Historia!0, forman el conjunto más importante, pues está formado por 26 exvotos (n." 417-442), objelOs metálicos diversos (n." 443-444), numerosas fíbulas (n." 445-460), objetos de adorno y tocado (n." 461-464) y un conjunto cer<Ímico (n." 465-504) cuyo escaso interés tipológico se cornpcnsa por proceder e ilustrar las excavaciones por D. Mariano S<lnjuán Moreno. Además, existe otro pequeno grupo de exvotos que no se sabe si proceden del Collado de los jardines o de Castellar de Santisteban (11.': 505-509) y una buena copia del exvoto femenino de )umilla, \furcia (n." 510A). En esta colección de ex',otos, hay alguna pie¿a que debe ser resaltada. El estudio de los exvotos ha permitido identif'ic,.¡r uoa de las raras obras de un taller de estilo jonio-ibérico tardoarcaico, que procede eJe la Colección Pascual de Gayangos (n.') 413). Otra pieza de indudable calidad es un e;"voto con túnica corra y c:inrurón ([{[m. 13\ también de tradición ,ucaizante (n:' 414), probablemente procedente, como el ;1I1terior, del Collado de los Jardines. De h:i restantes piezas ibéricas, también Clbe señalar el Pk)mo de G;ídor, Adra, Almería, con su conocida inscripción ibérica de cont::lbilidad (n." 371). Se halló en una mina de plata argentífera y fue lino de los primeros documentos epigrMicos ibéricos estudiados y publicados 21 . Junto a estas piezas, la Colección comprende muy variados objetos ibéricos, en su mayoría metálicos, emre los que destacan fO)ldas (n." 528-544)~ pasadores (n." 545-546), <llfileres de vestir (n° 547-548). pinzas (n." 549-550, anillos de telTI8 ecuestre (n." 552-555, lám. 17), un r;no colgante cOn inscripción de la Colección Atax Turiel (n." 556), ponderales (n." 557-559), terracotas (n." 561-562) y diversos restos cerámicos, alguoos de calidad pero sin procedencia (n." 567, lálll. 14). En su conjunto, aunque no puede considerarse lIna colección de gran importancia, sí que reCme piezas de indudable interés, al margen ele que se;l muy significativa desde un punto de vista historiogrMico.

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J.

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1931,

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A.

Schulten,

1931.

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76;

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~·1. Alwagro-GorbL'cl.

200,3,

p.

12t.

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2R.

18

1')12.

PREHISTORJA

Otra parte importante ele la C()!ección. la nüs numerosa, son los objetos que se deben adscribir a las culturas célticas ele la Peninsula JbériGl, correspondientes a los Celtiberos, Vacceos, Vettones, Astures,

Galaicos y otros pueblos ele la Hisjx,znia célrica. A este grupo cabe atribuir 285 piezas, que representan un 30 % de la Colección. En ellas hay que hacer también algunas precisiones, pues el conjunto más numeroso ele las piezas catalogadas son fragmentos cerámicos casi sin interés por haber perdido la

procedencia

Entre los obje(()s de las culturas célticas destaca rOl' su importanci,} el conjunto ele 27 téseras de hospitaliclad celtibéricas reunidas por la l{eal Academia de la His[()ria (fig. 2, l~m. 15). La primera tésera

conocida, aparecida en Conlrehia Carbiea en 1868, fue clonada a la Academia por el Académico Corres­ pondiente en Huete, D. Braulio Guijarro, junto a otros objelos (n." 605 y 606). En el siglo XX se incor­ pcnó algunZl otra tésera (n° 686), pero ha sido en estos últimos ~lños cuando ha aumentado sospecho­ samente el número de hallazgos conocidos, lo que todo el mundo atribuye al uso fraudulento de detectores de metales. La Real Academia de la Historia, ante el riesgo de pérdida de estas pequeñas piezas, algunas ya salidas al extranjero, ha procurado recuperar todas las téseras posibles para atender a la necesidad de su conservación. En eSf;1 difícil tarea ha encontr~ldo valiosas colaboraciones, entre las que hay que resaltar a la Cu!ecci(¡n MCIX TÍ/riel y al Lr!8Cldo Carl L. Lippmann, cuyas donaciones han incrementado de forma considerable la Colección (;'racias a esta colaboración, la colección de téseras ele hospitalidad de la Academia es hoy. sin duda, una de las mejores y uno de los elementos más interesantes del G~lbinete de Antigüedades, valor que se acrecienl~l por el servicio prestado a nuestro Patrimonio Arqueológico, al haberse evitado su segura pérdida. La colección de téseras de hospitalidad est[1 formada en la actualidad por piezas de mareriales tan

diversos como bronce, en su gran mayoría, pero también las hay de

probablemente ele cuarzo (n." 592). Las formas son muy variadas (fig. 2). En primer lugar, cabe señalar la existencia también ele téseras anepígrafas h,lsta ahora prácticamente desconocidas (Iám. 15): son de forma abstracta (n' 698), bicónica (n·> 695), ele cabez,l humana (n" 685), lobuna (n." 602, 687), de cubo (n." 697), par~lielepípeda (n." 616), de perro? (n" 594), de pina o capullo (n." 694) y de decora­ ción compleja (n." 613, 613a) o tan simple como pudiera ser un simple bronce fundido (n.o 698) O un guijarro con esv;1stica (n.'· 592). Entre las téseras epigrMiG1S, hay antropomorfas de cabeza humana (n." 599, 613, 613a, 685), ele figura humana (n.' 683), en forma de hermes (n° 684) o de manos entrela­

zadas (n." 617). Entre las Züomorf~ls las hay en forma de ave (n." 690), de caballo (n." 608) o de

caben (n.o 688) o prótomo equinos (n."

verraco (n." 593, 606), de caba:} de lince í (n." 600) o de lobo (n." 600 í , 602, 687, 688 í ), de perro mastín (n." 594), de pez (n." 601, 692), de piel de oso (n." 686), ele serpiente enrollada (n° 691) y de toro (n." 604). También bs hay fitomorfas, estilizadas bicónicas í (n." 695) y en forma de piña o capullo (n° 694). Por último, cabe senalar las geométricas abslr~lCtas (o." 613), bic6nica (n." 695), de forma cúbica (n. 0 697), helicoidal (n.' 696) y par~llek'pípeda (nO 614, 616), aelem5s de una ele forma extraña, quizás vasiforme (n." 693). Esta colección ele téseras de hospitalidad de la Real AC:Jdemia de la Historia puede considerarse, sin duda, la rmís importante que hoy exisle sobre estos documentos tan interesanccs para conocer la men­ talidad, las instieuciones, las relaciones person;t1es, los contactos en ocasiones a largas distancias y la Geografía de la antigua J-lispania. Junto a piezas procedentes ele donaciones ele 1 siglo XJX (n." 605, 698), hay alguna de la primera miud del siglo XX (n." 592, 686, 698), pero la gran mayoría han sido adquiridas gracias a clonaciones recientes. Alguna de ésus ha sido anónima (n." 617), pero la mayor parte proceden de la donación a la Academia de la Colección Max Turiel (n.'·' 593, 594, 607, 610, 613­

689), de cabeza de carnero (n." 607), en forma de jabalí o

(n." 755-807).

plata (n."

599, 608, 610, 613)

y

615, 683, 685, 699) y del Leg,ldo Carl

L. Llppmann (n." 599-602, 606, 608, 614, 616, 684, 687-697).

Esta ejemplar generosidad ha permitido rescatar estos documentos tan interesantes y en grave peligro de su dispersión y pérdid;J por el imerés que despicnan entre los coleccionistas.

Otras pícza~ ele los

pueblos célticos de

flispania también

merecen ser destacadas.

En primer lugar,

hay que citar el bello torques galaico ele :\'1elide (n." 603, lám. 16), adquirido por la Real Academia ele la Historia ya en 1867 con el informe favorahle del entonces Anticuario, D. Aureliano Fernández Gue­ rra, a requerimiento del Secretario, D. Pedro ele Sabau, tras discucir su peso y precio con el propieta­ rio 22 , T<.lmbién son sugestiv::Js algunas raras figuritas de bronce, como la cabrita de Aleas, Guadalajara (n.'> 609), una de las primeras incorporaciones a la Colección, la pesa en forma de jabalí de la Provin­ cia ele león, adquirida por D. :\:Iodesto Lafuente (n." 612), la figurita humana de Cabrillas, Ciudad Rodrigo,

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FIGURA 2.-Cuadro de las resserae hO~flirales hispánicas ordenadas por lipos (en negriw IfJS con,-eruulas en la Real Academia de la Historia). Escritura: A: tllw/)ígmja; CEí: Celtibérica Oriental incisa; CEp: Celtihérica Ori('~ü(¡[ con plintos; CWi: Celtihérica

Occidental incisa; C\Xfp:

Celtihérica Occidental con puntos. Li:

20

úllina

incisa; Lp:

Latina con punlos.

PREHISTORJA

Salamanca (n." 624), donada a la ]~eal ACJelemia de la Historia en 1841 por D. Pedro Alc{¡mara Jiménez,

Obispo electo de Ciudad Rodrigo con el informe bvol::lhle del Académico Anticuario Juan Bautista Bélfthe 2 3,

o una figurita ele toro de gr,lCiosos estilo, aunque, por desgracia sin procedenci:l (n° 700). IIay igualmente algunos conjuntos eJe materia les con procedencia conociela, como las téseras de Tamusia, Villas Viejas de Tamuja, en Cáceres, adquiridas por el Legado Carf L. Lippmann (n." 599-602), dos piezas de Contrebia Carhica, Villas Viejas, Montalbo, Cuenca (n° 604-605) y algunos materiales de la necrópolis de Pal/antia, Palencia (n." 618-620). Pero hay que destacar las cerámicas de Num:mcia, probablemente procedentes ele las primeras excavaciones en ese famoso yacimiento a mediados del si­ glo XIX (n." 628-662); aunque muchos son pequeños fragmentos de relarivo interés, alguna de ellas

corresponden a las geniales creaciones de los ceramistas numaminos (lám. 17). Otra pieza interesante es

el casco etrusco-romano ele Quint,JJ1a Redonda, Soria (n." 663), hallado jumo a un rico tesoro cle denarios

ibéricos de BoL,kan (I{¡m. 18), pal1e de los cua!cs fueron conservados por Eduardo Saaveelra y donados

a la Academia en 1888. T;lmbién de interés es un vari3do conjunto de objetos supuestamente proceden­

tes de la Vía Romana ele Uxama Argaela a Auguslobriga (fig. 6) que forman pal1e de la Colección Eduardo Saavedra (n." 664-681) y que se complementa con una rica colección de fíbulas ele tipo céltico, por desgrJcia su mayoría sin procedencia. También merece ser señalada una bella cajita con decoración pintacb, estampillada e incisa procedente de b Dehesa de Ahín, en las proximidades de Toledo (n." 682), una de las más característiGL~ creaciones ele la cerámica carpetana (lám. 19). Por último, aunque carece de rrocedencia, hay que destacar un importlnte conjunto de 8 lingotes cle hierro (n." 743-750), cuya tipología permite relacionarlos con paralelos de 13 Cultura ele La Tene, por Jo que son de gmn interés para documentar el reputado trabajo del hierro en la antigua Celtiheria, de donele es lógico suponer que procedan. Pero entre las antig'i.'ledades hispano-céltiGls eJe la Colección, una alta proporción carece de proce­ dencia. Entre éstos, hay téseras ele hospitalidad (n." 683-698), broches de diverso tipo (n." 704-705, 734-735), fíbulas (n." 706-727), pasadores (n." 728-730), un brazalete y una cuenta ele collar de vidrio ele La Tene (n." 753-754) Y algunos objetos más modestos pero igualmente característicos de las cultu­ ras célticas de la I'y!eset;¡, como proyectiles de honda ele barro cocido (n° 808-810), esferas de arcilla (n.') 811-844) y esferas de piedra (n." 846-863). Además, la colección también comprende un buen conjunto de pesas ele telar (n." 872-891) y de

fusayolas (n." 892-915), objetos que siempre han llamado la atención ele los coleccionistas del siglo XlX, pero cuya ~Itribución cultur;:¡] es muy difícil si carecen de procedencia conocida. Por último, cabe señalar algunos elementos aislados procedentes de las Islas Canarias (n." 922-926).

Como en rodas las colecciones antiguas, en las que muchas piezas carecen de procedencia, hay objetos de difícil clasificación por lo que su atribución resulta dudosa, así como algunas falsificaciones, cuyo interés no Se elebe despreciar, tanro por motivos historiográficos como por cuanto, con el paso del tiempo, alguna de ellas pueden considerarse hoy ya como vercladeras '·antigüedades". Los objetos ele atribución dudosa se h;-¡n incluido en el Apéndice 1: lncerta. Entre ellos, algunos ofre­ cen induclable interés, a pesar de que no sea posible su clasificación. Un ejemplo es la chapita con decoración repujada de bollitos y círculos (n." 1-1), cuya atribución a la transición del Bronce Final al inicio de la Edad elel Hierro parece acertada a juzgar por su tipología, aunque el análisis metalográfico no la confirma. Su pequeño tamaño y la falta de procedencia han aconsejado incluirla entre las piezas inciertas. Lo mismo ocurre con otras piezas, como la figura hum;.lOa ele bronce funclido (n° 1-6), cuyas características tipológicas permitirían pensar que fuera orientalizante, lo que tampoco parece confirmar su análisis metalográfico, o un posible ponderal con inscripción (n." 1-9), considerado dudoso ' \ hipóte­ sis que el análisis metalográfico parece confirmar. Por el contrario, una tésera zoomorfa (n° 1-7), con­ siderada hasta ahora c1uclosa 25 , no parece ofrecer problemas desde el punto ele vista metalográfico, aun­ que se ha préierido mantener por precaución la reselva señalada. De otras piezas, sólo cabe indicar que su pequeño tamaño, su estado fragmentario y su falta de procedencia impiden una clasificación con un mínüno de segurid<lcl. Los objetos recogidos como "Falsificaciones" (Apéndice JI) se han aglUpado en (res aparrados. El primero incluye diversas piezas falsas, en especial téseras y objetos me[:llicos con inscripción, cuyos análisis obligan

a rechazar su autenticidad (n." F-I a F-9)' Un segundo grupo, de indudable interés, está constituido por una buena colección de las famosas "blsificaciones de Totan3"2" cuyo interés historiográfico y artístico

~; V"anse

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S"ncl"f'.1913;

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1931;

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19'iS.

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ACA ()EM[.A

DE

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hace que sean merecedoras de un buen estudio monogrífico acrllaliz,¡clo. En él. destaca el conjLlOto de magníficas piezas procedentes de la Colección Mauricio Loizelier (n." F-IO a F-19), al que se añade otra ingresada en la Real Academia cle la Historia con la Colección Pascual de Cayonp,ús (n.o f-20). El tercer conjunto son Jos supuestos hallazgos de la llamada "Tumb,¡ de Hércules" en Tarragona (n." F-21 a F-32), sin eluda uno de los episodios más curiosos de la historia de las falsjfjcaciones arqueológicls en España 2 ', protagonizado de forma más o menos directa por D. Buenavenrllra Hernánc1ez Sanahuja, pero en el que la Real Academia de 12 Historia se vio totalmente implic¡da. Por ello, los objews con­ servados de este conjunto, ya con más de 150 años de antigüedad, deben ser hoy considerados como auténticas "piezas ele museo" por su indudable interés.

LA FORIvL'\C¡ÓN

DE

L\

COLECCIÓ)i

DE