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[TÍTULO DEL DOCUMENTO]

ASIGNATURA:
Cultura y Realidad Nacional

TEMA:
Cultura y Globalización

INTEGRANTES:
Merlo Valdez, Antony
Pajares Cardozo, Claudia
Ramírez Quispe Huber, Angel
Ramos Inga, Rodolfo Romario
Ortega Requelme, Max Tibo

Diciembre de 2017
POBREZA Y DESARROLLO EN EL PERÚ
Pobreza en el Perú
Pese a la fuerte desaceleración registrada por nuestra economía en los últimos tres años, la tasa
de pobreza continúa descendiendo. Así lo acaba de señalar en su informe técnico Evolución de
la Pobreza Monetaria 2007-2016, publicado hace dos días, el Instituto Nacional de Estadística e
Informática (INEI).
El importante documento fue elaborado tomando como base los patrones de consumo
alimentario definidos en la más reciente Encuesta Nacional de Hogares (efectuada el año 2010),
que constituye una de las principales fuentes de información económica y social del país.
Gracias a ella se pudo determinar la composición de la canasta alimentaria, cuyo valor se
actualiza cada año con los precios medianos de los 110 productos que la conforman.
Pobreza
La medición del INEI se basa en la denominada Pobreza Monetaria. A tal efecto, el organismo
ha definido la llamada Línea de Pobreza, dada por el costo de una canasta mínima que incluye
alimentos y productos no alimentarios (vestido, calzado, alquiler de vivienda, combustible,
muebles, enseres, cuidados de la salud, transporte, comunicaciones, esparcimiento, educación,
cultura y otros).

El costo para el año 2016 se calculó en 328 soles para una persona y en 1,312 soles para una
familia de cuatro miembros. Las personas con gastos mensuales menores a dicho nivel son
consideradas pobres.

Teniendo eso en cuenta, el INEI ha determinado que el número de personas pobres en nuestro
país ascendió el año 2016 a 6 millones 518 mil personas. Eso significa que 264 mil dejaron de
serlo, y que la población nacional en tal situación pasó del 21.8% al 20.7% del total.

La data también nos dice que en el área urbana la pobreza es tres veces menor que en la rural. El
año pasado, el porcentaje se redujo de 14.5% a 13.9% en la primera, y de 45.2% a 43.8% en la
segunda.
En la Sierra (la región más afectada) pasó de 32.5% en el año 2015 a 31.7%, en la Selva de
28.9% a 27.4% y en la Costa de 13.8% a 12.8%.

Por ámbitos específicos, la disminución fue la siguiente:

Como se aprecia, en la sierra rural (el ámbito más pobre de todos) disminuyó de 49.0% a 47.8%,
en la selva rural de 41.1% a 39.3%, y en la costa rural de 30.6% a 28.9%. En la costa urbana (el
ámbito menos agobiado) retrocedió de 16.1% a 13.7%, y en Lima Metropolitana se mantuvo en
11.0%.
Pobreza Extrema
La Línea de Extrema Pobreza está dada por el costo de una canasta mínima que incluye
exclusivamente alimentos.

Dicho costo se calculó en 176 soles mensuales para el año 2016 y en 706 soles para una familia
de cuatro miembros. Quienes tienen gastos mensuales menores a tal nivel son considerados
pobres extremos.
Según el INEI, el número de personas en extrema pobreza se situó el año pasado en 1 millón
197 mil, con una reducción de 70 mil frente al año 2015. Eso significa que la población nacional
en esa situación pasó del 4.1% al 3.8% del total.
En el área rural, la extrema pobreza afecta al 13.2% de la población, en tanto que en el área
urbana sólo lo hace con el 0.9%.

La Sierra es la región más golpeada, con el 8.3% de su población inmersa en el problema. A


poca distancia le sigue la Selva, con una cifra de 6.5%, y a gran distancia la Costa, con sólo el
0.5%.

Como se observa en el cuadro adjunto, en la Sierra Rural el problema disminuyó de 16.5% a


14.9%, pero infelizmente recrudeció en la Selva Rural (de 10.9% a 12.0%) y en la Costa Rural
(de 4.8% a 6.0%). En la Costa Urbana y en Lima Metropolitana prácticamente ha desaparecido.

Ambos gráficos, el de la pobreza y el de la extrema pobreza, nos dicen que en el período de diez
años que viene desde el 2007 la reducción ha sido notable en los dos indicadores. Así la pobreza
ha disminuido en considerables 21.7 puntos porcentuales, en tanto que la extrema pobreza lo ha
hecho en nada desdeñables 7.4 puntos (llevando al país a estar, con su escaso 3.8% actual, cada
vez más cerca de erradicar esta muy grave falencia socioeconómica).
Como bien lo ha enfatizado el INEI, el crecimiento económico es la principal arma para
enfrentar el mal. Es que de allí salen los nuevos empleos o se consolidan los ya existentes,
permitiendo que los sueldos y salarios, y con ellos la capacidad adquisitiva, evolucionen hacia
arriba y propicien un mayor nivel de bienestar. Lo mismo acontece a partir de miles de
pequeñas y microempresas, que al mejorar sus niveles de ventas, ingresos y utilidades, permiten
a una ingente cantidad de personas mejorar su nivel de vida.

A diferencia de los programas populistas de gasto social, que consumen cuantiosos recursos
públicos y alivian sólo temporal y artificialmente los problemas del desempleo y la pobreza, el
crecimiento basado en inversiones sanas propicia empleos estables, que perduran en el tiempo.
Por eso es importantísimo que nuestro país vuelva a crecer a tasas de por lo menos 4% o 5%,
para que pueda seguir luchando con éxito contra el flagelo referido.
Crecimiento y Desarrollo
Todos los analistas coinciden en que “la economía está bien”, pues el Perú tiene “excelentes
cifras económicas”. Una de ellas es la evolución del crecimiento económico, definido como un
aumento en el Producto Interno Bruto (PIB). Otra, el control de la inflación y de las finanzas
públicas (aquí existe un superávit fiscal, es decir, el gobierno ha ahorrado en el primer
semestre).
Sin embargo, lo que nos preguntamos es ¿por qué no se reflejan en una mejora en el bienestar?
¿Cómo puede coexistir semejante evolución económica con huelgas, reclamos y conflictos
sociales? Más aún, de acuerdo con información oficial, la pobreza fue 27.8% en 2011 y en el
discurso del 28 de julio, el Presidente del Perú puso la meta de 15% en 2016.
Lo que sucede es que los resultados económicos no son un fin en sí mismo, sino un medio, que
puede servir para aumentar el bienestar. Y decimos “puede” porque hay muchas economías con
buenos resultados económicos y mediocres resultados sociales. En términos más formales, “lo
económico” es una condición necesaria pero no suficiente para elevar el bienestar. Una
economía puede atravesar por una fase de crecimiento, medido por los aumentos en el PBI, pero
no desarrollar, es decir, aumentar la calidad de vida de la población. El crecimiento tiene una
connotación material (producir más), mientras que el desarrollo está vinculado con el bienestar.
En paralelo debemos tener presente que gran parte del crecimiento económico de los últimos
diez años se ha debido a condiciones externas favorables, reflejadas en altos precios de las
materias primas. Sin embargo, la historia muestra que los precios de las materias primas están
sujetos a ciclos, es decir, períodos de alza y caída. De ahí que no se pueda sostener el
crecimiento sobre la base de un factor que depende de la economía mundial y que por ende no
se controla dentro del país. Aun así, el ciclo de precios altos de las materias primas, que
comenzó en 2002 ha permitido una tasa de crecimiento promedio anual de 5.8%, entre 2002 y
2011, la mayor en más de tres décadas. Otro factor que ha contribuido con el crecimiento es el
auge crediticio iniciado en 2005, que también tiene un límite dado por la capacidad de
endeudamiento de las familias
¿Y qué efectos tiene el crecimiento? Por un lado, si las empresas producen más, el gobierno
recauda más y, por lo tanto, aumenta la capacidad de gasto del Estado; por otro y dependiendo
de los sectores que lideren el crecimiento, genera empleo, aunque aquí cabe la siguiente
pregunta: dado el nivel educativo del Perú, ¿existe una fuerza de trabajo “empleable” a sueldos
y salarios crecientes?
Entonces, ¿qué ocurre?; en primer lugar, el hecho que el Estado tenga dinero como
consecuencia del crecimiento, no significa que sepa cómo gastarlo; una de las grandes reformas
ausentes en los primeros doce años del siglo es la del Estado; en segundo lugar, los efectos de
las políticas sociales no se ven en el corto plazo sino en el mediano y largo plazo, suponiendo
que hayan estado bien diseñadas e implementadas y no alteradas por los nuevos gobiernos; en
tercer lugar, existe un alto nivel de desigualdad, no solo de ingresos sino también de
oportunidades y regional; este último problema es una característica histórica de América
Latina. En cuarto lugar, el Estado no está garantizando un acceso a servicios básicos de calidad;
educación y salud de baja calidad son centrales para sostener el crecimiento y cruciales para
elevar el bienestar. En quinto lugar, la infraestructura es deficiente, en especial en la conexión
entre sectores rurales y los mercados. En sexto lugar, la corrupción en instituciones básicas,
como el poder judicial.
No pretendo ser más extenso en la lista, pero ¿usted cree que así es posible desarrollar?
Naturalmente que no; lo que complica más el asunto es que aún si se comenzaran a atacar los
problemas mencionados, los resultados no se verían de manera inmediata. Como consecuencia,
los gobiernos cuando ven cómo se reducen sus niveles de aprobación, optan por programas
asistencialistas para “calmar” a la población y también por “ceder” ante las presiones de grupos
organizados; quien más presiona a través de huelgas, obstrucción de carreteras y similares, tiene
mayores probabilidades de ser escuchado. Democracia no es igual a desorden, pero ¿hasta
cuándo serán tolerables los problemas descritos líneas atrás? Pienso que debemos entender que
lo que requerimos es una estrategia de desarrollo y no solo de crecimiento. Y en ese aspecto la
búsqueda de la combinación de Estado/mercado es clave. Sin un Estado que funcione, es decir,
que cumpla con sus tareas básicas, no es posible extender los beneficios del mercado. El
mercado necesita del Estado.
Indicadores Sociales para el desarrollo
El Legatum Institute, importante think tank con sede en Londres, publica cada año su conocido
Índice de Prosperidad, en el que establece un ranking de los países según cuánto destaquen en
nueve rubros que, a su criterio, son relevantes para su estudio.

Esos aspectos son: Calidad Económica, Ambiente de Negocios, Gobernanza, Educación, Salud,
Seguridad y Protección, Libertad Personal, Capital Social y Ambiente Natural.

En Calidad Económica se toma en cuenta el grado de apertura, indicadores macroeconómicos,


fundamentos para el crecimiento, oportunidad económica y eficiencia del sector financiero.
En Ambiente de Negocios se considera el ambiente empresarial, la infraestructura de negocios,
las barreras a la innovación y la flexibilidad del mercado laboral.
En Gobernanza se pone atención en la gobernanza efectiva, la democracia y participación
política, y el imperio de la ley.
En Educación se evalúa el acceso a esta, su calidad y el capital humano.
En Salud se considera salud física y mental básica, infraestructura y seguridad personal.
En Seguridad y Protección se observa lo que pasa en cuanto a seguridad nacional y protección
personal.
En Libertad Personal se pone la mira en el progreso hacia los derechos legales básicos, las
libertades individuales y la tolerancia social.
En Capital Social se ausculta la fortaleza de las relaciones interpersonales, el respaldo a las
redes sociales, las normas sociales y la participación cívica.
Por último, en Ambiente Natural se evalúa la calidad del ambiente natural, las presiones
ambientales, y los esfuerzos de conservación.

El último ranking de este instituto fue publicado a fines del año pasado. En ese listado, el líder
fue Nueva Zelanda, primero en los rubros de calidad económica y capital social, segundo en
ambiente de negocios y gobernanza y tercero en libertad personal.

Le siguieron Noruega, Finlandia, Suiza y Canadá. El Reino Unido se situó en el puesto 10,
Alemania en el 11, Estados Unidos en el 17 y Francia en el 18.

De los países latinoamericanos, el más destacado fue Uruguay en el puesto 28. Luego se
ubicaron Costa Rica (29), Chile (31), Panamá (39), Argentina (49), Brasil (52) y Ecuador (59).
El Perú figuró en el puesto 64, inmediatamente después de República Dominicana (63) y
antecediendo a México (65).

Los rubros en que más sobresalió nuestro país fueron ambiente natural (puesto 38), ambiente de
negocios (48) y calidad económica (58), en tanto que aquellos en que más decepcionó fueron
seguridad y protección (106), salud (90) y educación (89).
Algunos datos de desarrollo y crecimiento en el Perú
Fueron puestos en circulación los billetes de S/ 10 y S/ 100 con el nombre de la unidad
monetaria “soles”. Fuente BCR
En el periodo enero-septiembre de este año, las exportaciones peruanas de paltas ascendieron a
US$ 570.3 millones, cifra 43.7% más alta que la del mismo período del 2016 y también mayor a
la de todo ese año. Fuente: COMEX
El coeficiente de dolarización de la liquidez se redujo de 36% en octubre del 2016 a 33% en el
mismo mes de este año. La de los depósitos, por su parte, cayó de 44% al 40%. Fuente: BCR
Apenas entre en vigencia el TLC con Australia, el 95% de nuestras exportaciones a dicho
mercado (agropecuarios, pesqueros, industriales y textil-confecciones) ingresarán libre de
aranceles. Fuente: MINCETUR

El Dorado Asset Management fue autorizada a funcionar como sociedad administradora de


fondos. Fuente: El Peruano

En el Perú, 47 de cada 100 personas con discapacidad tienen 65 o más años de


edad. Fuente: INEI