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EL ONCEAVO MANDAMIENTO

Mateo 28: 19-20

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Estamos orgullosos de ser el pueblo guardador de los mandamientos de Dios, sin embargo, hemos
descuidado un mandamiento dado por nuestro señor Jesucristo. El mandamiento de ir a predicar es tan
obligatorio como lo es el sábado. Dios es un Dios de pactos y promete acompañar todos los días hasta el
fin del mundo, sin embargo, no a todos como se pudiera suponer, Dios acompaña a aquellos que le
obedecen y predican este evangelio.

Sabemos que nosotros no seremos salvos por guardar mandamientos, solo somos salvos por la fe. Pero
la fe se demuestra en obras. Nuestra fe es tan fuerte como es nuestra predicación.

Jesús nos dio una orden, y si creyéramos en Jesús, obedeceríamos. Hoy vengo a hablarles de una
promesa maravillosa de Jesús para nosotros:

 Hechos 16:31

Si creyéramos de verdad, guardaríamos los mandamientos de Dios, predicaríamos este mensaje e


incluso nuestros familiares fueran convencidos de la verdad que profesamos. Pero somos incrédulos, y
ningún incrédulo entrara en el reino de los cielos.

Nuestra predicación no debe depender de los resultados obtenidos. Debemos seguir la orden de Jesús, y
Jesús se encargará de cumplir su promesa. ¿Cuantos tienen a familiares no convertidos? ¿No quisieran
que también ellos los acompañaran al cielo? Dios es un Dios de pactos y si cumples, el cumple.

 Historia.

Noe era un varón justo delante de Dios: Genesis capitulo 7:1

El guardo fielmente los 11 mandamientos y como recompensa Dios cumplió su pacto y junto con el se
salvo toda su familia.

 Genesis 7: 18

 Hebreos 11:7

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el
arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que
viene por la fe.
Durante 120 años Noe predico a las personas que lo rodeaban, muchos fueron los que iniciaron esta
obra con él, pero poco a poco se desanimaron y se apartaron. Noe se mantuvo fiel, y esta fidelidad
convenció a sus hijos y a sus nueras.

Estoy segura habría muchos burladores en su época como ahora. Sin embargo, Noe no se avergonzaba
de lo que hacía, porque creía en Dios que le había dado la orden.

Si Noe no hubiese predicado, si no se hubiese mantenido fiel a pesar de las burlas y el rechazo. Su
familia también hubiera vacilado y apartado.

Dios mandó a Noé: "Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta
generación." (Gén. 7:1.) Las advertencias de Noé habían sido rechazadas por el mundo, pero su
influencia y su ejemplo habían sido una bendición para su familia. Como premio por su fidelidad e
integridad, Dios salvó con él a todos los miembros de su familia.

Dios nos invita a ser Noe de nuestra época. Estamos en los últimos días, la maldad se ha multiplicado en
el mundo, los desastres se aumentan, estamos a las puertas de la venida de Jesús. Sin embargo, nuestra
predicación es tan débil. Nuestra fe es tan fuerte como lo es nuestra predicación. Si creyéramos que
Jesús viene y está a las puertas, nos apresuraríamos a guardar sus mandamientos y predicar a todo el
mundo. Pero como somos incrédulos, nos vamos a perder y junto con nosotros nuestros familiares.

 Hechos 16:31