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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 CYBERBULLYING: DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO Y RECOMENDACIONES PARA EL ABORDAJE

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 CYBERBULLYING: DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO Y RECOMENDACIONES PARA EL ABORDAJE DIRIGIDAS
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 CYBERBULLYING: DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO Y RECOMENDACIONES PARA EL ABORDAJE DIRIGIDAS

CYBERBULLYING: DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO Y RECOMENDACIONES PARA EL ABORDAJE DIRIGIDAS A PADRES, MAESTROS Y SECTOR SALUD

PARA EL ABORDAJE DIRIGIDAS A PADRES, MAESTROS Y SECTOR SALUD Marcia Aguilar Sandí * R E

Marcia Aguilar Sandí *

REVISIÓN

BIBLIOGRÁFICA

RESUMEN

El continuo e intenso desarrollo de tecnologías de información y comunicación,

y el consecuente acceso a computadoras

personales y aparatos móviles para casi todas las personas, ha mejorado de forma innegable cada ámbito del desempeño humano, en cuenta la salud. Sin embargo, paralelamente, se han precipitado también diversas formas de abuso. El cyberbullying se expande rápidamente en todos los países donde los jóvenes tienen acceso a la tecnología, y está generando preocupación a causa de los efectos que tiene sobre la educación y el bienestar tanto físico como emocional de esta población. Este artículo está escrito desde

la perspectiva de la Psicología de la Salud,

y su objetivo es brindar una definición del concepto de cyberbullying, así como ofrecer una propuesta de trabajo para que pueda ser prevenido, detectado y combatido desde los centros educativos, los servicios de salud y desde el hogar, de manera de preservar y mejorar la salud mental de los más jóvenes.

Palabras

Clave:

Cyberbullying,

bullying,

prevención,

intervención,

salud

mental,

adolescencia.

 

ABSTRACT

The continuous and intensive development of information and communication technologies, and the resulting access to personal computers and mobile devices for most people, has undeniably improved all areas of human performance, health account. However, in parallel, it has also precipitated several forms of abuse. Cyberbullying is expanding rapidly in all countries where young people have access to technology, and is generating concern because of the effects that it has on the education as well as the physical and emotional well-being of this population. This article have been written from the perspective of Health Psychology, and aims to give a definition of the concept of cyberbullying and offer a work proposal for it to be prevented, detected and fought from schools, health services and from home, as to preserve and enhance youth people mental health.

Keywords: Cyberbullying, bullying, prevention, intervention, mental health, adolescence.

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 INTRODUCCIÓN En términos generales, la violencia es un problema

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 INTRODUCCIÓN En términos generales, la violencia es un problema de
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 INTRODUCCIÓN En términos generales, la violencia es un problema de

INTRODUCCIÓN

En términos generales, la violencia es un problema de Salud Pública. Las lesiones, invalidez y muerte que provoca son la parte visible, sin embargo, acarrea consecuencias múltiples y diversificadas a nivel social,

psicológico y biológico (Espín et. al. 2008:3). La Organización Mundial de la Salud (citada por Espín, op. cit.) define la violencia como el uso intencional de la fuerza o el poder, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad; que causa o pudiera causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo

o privaciones. Todos los conceptos incluidos

en esta definición serían aplicables también al

fenómeno del bullying, así como a su variable más moderna, el cyberbulling.

Aunque el propósito del presente trabajo se centra particularmente en el cyberbullying, conviene hacer un repaso de algunos conceptos respecto al bullying en general para ampliar su comprensión.

La palabra bullying corresponde a un término anglosajón. Aunque en la literatura en lengua española se le ha tratado de sustituir por términos como acoso escolar, victimización,

hostigamiento, maltrato entre pares, matonaje, agresión entre pares, amenaza, interacciones agresivas e intimidación entre pares (Salgado, 2012:131), para Carozzo, Bennites, Salgado & Horna (2012:13) estos términos corresponden

a situaciones diferentes de violencia escolar,

cada una con características particulares. Por lo tanto, para efectos del presente ensayo, se conserva la palabra en inglés. Bullying, como detalla Cabezas (2007:124) proviene de “bully” que sustantivamente significa matón o

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abusador, y verbalmente, intimidar, amedrentar y abusar. Es un término que internacionalmente alude a la conducta agresiva que se manifiesta entre jóvenes escolares del mismo grado, esta sería la característica esencial que lo diferenciaría de las otras formas de violencia en la escuela: para hablar de bullying, tiene que darse entre iguales, puesto que el bullying es una relación de violencia, no una situación de violencia, y para que haya relación, debe haber convivencia.

Las conductas de bullying no son un fenómeno nuevo. Donegan (2012:33) rastrea

antecedentes incluso hasta 1530. Lo que sí es nuevo es la creciente atención y alarma social que suscitan. Salgado (2012:130)

y Asebey (2013:109) ubican como primer

intento para hacerlas visibles un estudio

longitudinal realizado por Olweus en Noruega. En este estudio, el Dr. Olweus (1998, citado por Cabezas & Monge, 2007:136 y por Navas, 2012:28) definió bullying como una situación

de acoso e intimidación, en la que un alumno(a)

es expuesto, de forma repetida durante un tiempo, a acciones negativas llevadas a

cabo por otro alumno o varios de ellos. Pero aún más novedosos que el término, son los matices que ha tomado el bullying desde ese primer estudio. Como mencionan Batista, Román, Romero & Salas (2010:8) hace algunos años no había teléfonos celulares con cámara de vídeo para grabar los golpes

a un(a) compañero(a). Tampoco se pensaba

que el acoso en las escuelas pudiera llevar al

suicidio de la víctima.

La evolución tecnológica del bullying

Mientras que la tecnología suele ser una de las más importantes unidades de medida

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del progreso de los países, algunos de sus avances, como la internet y los teléfonos celulares, han modificado permanentemente las relaciones entre las personas. Gracias a estos avances se superan barreras tradicionales como fronteras, diferencias culturales y diferencias socioeconómicas (Del Río, Bringue, Sádaba & González, 2009:307). Sin embargo, este desarrollo también han fomentado nuevas formas de intimidación que pueden difundirse muy rápidamente y llegar a un gran número de personas (Buelga, Cava & Musitu, 2010:784). Así, el bullying tradicional ha evolucionado a lo que se denomina cyberbullying, también llamado, según Garaigordobil, (2011:235,) ciberacoso, acoso cibernético, electrónico, digital, entre iguales. Hinduja & Patchin (2011:1) definen este término como un daño repetido e intencional, ocasionado a través de computadoras, teléfonos celulares u otros aparatos electrónicos. Para Garaigordobil (2011:235) tiene que haber menores de edad en ambos extremos del ataque para que se considere cyberbullying: si hay algún adulto implicado, este concepto no se aplica. Tampoco debe homologarse a la conducta de adultos que engañan a menores para encontrarse con ellos fuera de la red o explotar sus imágenes sexuales.

Algunos ejemplos específicos de conductas que son cyberbullying (Garaigordobil,

2011:236):

1. Subir a la red una imagen comprometedora (real o fotomontaje) o datos delicados que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima, y compartirlo con sus contactos.

2. Incluir,

una

página donde se trata de votar quién es la

con

foto,

a

la víctima en

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persona más fea, la menos inteligente…

o en Costa Rica, páginas de “tierrosos” y “tierrosas”.

3. Crear un perfil o espacio falso en nombre

de la víctima, donde se escriban a modo

de confesiones en primera persona

sucesos personales, solicitudes explícitas

de contactos sexuales, y otros.

4. Dejar comentarios ofensivos en foros

o participar agresivamente en chats

haciéndose pasar por la víctima, de manera que las reacciones le caigan a quien ha sufrido la usurpación de personalidad.

5. Poner la dirección de correo electrónico en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, de contactos con desconocidos

6. Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que el legítimo propietario no lo pueda

consultar, leer los mensajes que le llegan

a su buzón violando su intimidad.

7. Provocar a la víctima en páginas que

cuentan con un moderador (chats, juegos

para

en línea, comunidades virtuales

)

que sea expulsada de ahí.

8. Hacer circular rumores sobre la víctima, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso.

9. Enviar mensajes amenazantes por correo

electrónico o mensaje de texto, perseguir

y acechar a la víctima en los sitios de

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Internet en los que participa habitualmente, provocándole una sensación

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Internet en los que participa habitualmente, provocándole una sensación de
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Internet en los que participa habitualmente, provocándole una sensación de

Internet en los que participa habitualmente, provocándole una sensación de agobio.

10. Desde el teléfono celular, pueden llamar repetidamente a la víctima y no hablar en cuanto ésta contesta; llamar en horarios inadecuados o inoportunos; lanzar amenazas, insultar, gritar; realizar llamadas

con

y

Benites, Zapata & Horna, 2012:21)

sexual;

intenso

contenido

llamar

(Carozzo,

colgar

ininterrumpidamente

La Tabla 1 muestra una comparación entre las características típicas del bullying, y las del cyberbullying.

Tabla 1 Comparación entre las características básicas del bullying y el cyberbullying Bullying Cyberbullying
Tabla 1
Comparación entre las características básicas del
bullying y el cyberbullying
Bullying
Cyberbullying
Comportamiento agresivo con la intención
de causar daño físico y psicológico.
El cyberbullying es primordialmente una relación de
violencia psicológica. El distanciamiento que ofrece
la tecnología facilita que el ofensor se sienta menos
culpable, o incluso ignore las consecuencias de sus
acciones, así, puede ser más cruel y llegar más allá
de lo que típicamente haría en una situación cara a
cara.
Silencioso e invisible, los agresores se
aseguran de que los profesores y los
administrativos del centro educativo no se
enteren de sus actos de matonismo, mien-
tras que la víctima y los espectadores guar-
dan silencio.
El ofensor puede enmascarar su identidad detrás de
una computadora o un teléfono celular. En la mayoría
de los casos, utiliza pseudónimos o nombres falsos
para acosar a la víctima.
Las conductas agresivas son reiteradas, el
agresor intimida y maltrata a la víctima en
forma sistemática y sostenida, dentro del
Colegio o incluso fuera de él.
Aunque el agresor pueda, por ejemplo, postear una
foto una sola vez, puede luego ser reproducida un
número indefinido de veces.
La relación interpersonal se caracteriza por
un desequilibrio de poder (real o superficial,
de poder o fuerza) que hace que la víctima
se vea impotente para salir de esa situación
por sí sola.
Aunque los acosadores no necesitan ser más
grandes o físicamente más fuertes que sus víctimas,
el anonimato les hace más fácil atacar con impuni-
dad. Sin saber exactamente a quién responder, y
enfrentándose a un acoso más público, la víctima se
siente más vulnerable: no logra estar segura en
ningún momento o lugar.
Fuente: Elaboración personal a partir de Cabezas (2007:124-125), Carozzo et. al (2012:14), Donegan (2012:34),
Buelga, Cava & Musitu (2010:784)

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Buelga, Cava & Musitu (2010:784) proponen una clasificación de las
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Buelga, Cava & Musitu (2010:784) proponen una clasificación de las

Buelga, Cava & Musitu (2010:784) proponen una clasificación de las agresiones cibernéticas, según la conducta específica del agresor. Las principales categorías son:

1. Hostigamiento

(envío

y

difusión

de

mensajes ofensivos o vulgares).

2. Persecución amenazantes).

(envío

de

mensajes

3. Denigración (difusión de rumores sobre la víctima).

4. Violación de la intimidad (difusión de secretos o imágenes de la víctima).

5. Exclusión social (exclusión deliberada de la víctima de grupos en la red).

6. Suplantación de la identidad (envío de mensajes maliciosos haciéndose pasar por la víctima).

Tabla 2 Características del acosador y de la víctima en el cyberbullying Acosador Víctima Pueden
Tabla 2
Características del acosador y de la víctima
en el cyberbullying
Acosador
Víctima
Pueden ser tanto hombres (que encuentran la
tecnología y los aparatos muy atrayentes) como
mujeres (más dadas a la agresión indirecta).
Parece más probable que sean adolescentes
más que niños(as) o púberes.
Pueden ser mujeres u hombres, y tienden a estar en la
adolescencia más que a ser púberes o niños.
Permanecen anónimos en sus ataques, pero
suelen respaldarse en sus amigos. Existe alguna
evidencia de que víctimas de bullying utilizan el
cyberbullying para desquitarse de quienes los
atormentan físicamente.
Pueden presentar pocas habilidades en la toma de
decisiones o ser socialmente inmaduros. Sin embargo,
también pueden ser ingenuos, y ser blanco de cyberbu-
llying por esta razón, aunque tengan buenas relaciones
con los demás.
Se describen cuatro tipos:
- El “Angel Vengador”: se ve a sí mismo como
vigilante, y usa este medio para proteger amigos
que podrían estar sufriendo de bullying.
- El “Hambriento de Poder”: quiere imponer su
Pueden estar experimentando situaciones temporales
que los hacen vulnerables, por ejemplo, un distancia-
miento con sus amigos, problemas de salud física o
mental, una mala relación entre sus padres, o problemas
académicos.
autoridad y control sobre otros a través del miedo,
siendo por lo general pequeño físicamente, y
etiquetado por los demás como “nerd”, o poco
tractivo socialmente.
- Las “Chicas Malas”: actúan en grupo, por lo
común se hallan aburridos y buscan entretenerse
de esta forma.
- El “Inadvertido”: normalmente no pretende
realizar el daño, pero responde a la situación (por
ejemplo, reenviando o comentando) sin pensar
seriamente en las consecuencias de sus
acciones.
Fuente: Elaboración personal a partir de Feinberg & Robey (2009:1-2), Smith et. al (2008:383)

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Para Garaigordobil (2011:235) el acosador y la víctima son niños,
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Para Garaigordobil (2011:235) el acosador y la víctima son niños, niñas o adolescentes,

habitualmente compañeros de colegio o escuela y se relacionan en la vida cotidiana,

tradicional. Aun así, en un estudio realizado por Zhou et. al (2013:14) la percepción de más de dos tercios de las y los adolescentes estudiados era que el daño infligido a otros

aunque Feinberg & Robey (2009:1-2) pueden

a

través del cyberbullying es de moderado

no estar de acuerdo con esta afirmación,

a

mínimo, porque se trata de un pasatiempo

puesto que, ya que los ataques son anónimos,

o

un juego. Esto es un indicativo de lo poco

es

difícil llegar a esta conclusión en todos los

que llegan a tomarse en serio las personas su

casos. De cualquier forma, sí parece estar comprobado que las víctimas de bullying en los centros educativos son más vulnerables

conducta en la red, y lo fácil que es, por lo tanto, que caigan en este tipo de conductas. Algunas de las consecuencias del cyberbullying sobre

a

sufrir también de cyberbullying (Menesini,

las víctimas son:

et.al, 2012:456). La Tabla 2 brinda una caracterización general de las niñas, niños

o adolescentes que pueden involucrarse

en cyberbullying, como acosadores o como víctimas.

Independientemente de las características

propias de víctimas y victimarios, Hoff & Mitchell (2009, citados por Garaigordobil, 2011:247) indicaron como detonantes de la agresión la ruptura de relaciones entre los(as) jóvenes, especialmente de relaciones de pareja; la envidia, los celos; y la intolerancia relacionada con prejuicios raciales o sexuales. En el estudio

de dichos investigadores, el cyberbullying era

un medio de venganza y/o una forma para afrontar la frustración. Además, los cuidadores adultos se quedan fuera de la situación a causa

de

sus escasos conocimientos tecnológicos o

la

falta de comprensión del medio.

Consecuencias del cyberbullying sobre la salud física y mental

En general, como indican Del Río, Bringue, Sádaga & González (2009:310-311) las víctimas del cyberbullying llegan a sufrir los mismos efectos negativos sobre su salud mental y física que las víctimas de bullying

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- Sentimientos de temor, inseguridad,

miedo, culpa, tristeza, agresividad y retraimiento así como cuadros depresivos que pueden conducir al suicidio, bajo

rendimiento escolar, que tiene que ver con el ausentismo y puede terminar incluso en

el abandono de la escuela. Problemas de

atención y concentración, en sus hábitos alimenticios y de sueño (Carozzo, Benites,

Zapata & Horna, 2012:35).

- La víctima no suele contar lo que está

vivenciando, por temor a represalias de sus agresores, para no causar preocupaciones

a su familia, o como una medida de

precaución para sí misma, tratando de evitar el acoso fingiendo escaso o nulo interés por la situación (Batista, Román, Romero & Salas, 2010:73).

- Enfermedades psicosomáticas, espe-

cialmente dolor de cabeza y dolor de es- tómago (Løhre et. al., 2011:4).

- Consumo de sustancias (Alianza por la seguridad en internet, 2011:12).

- Conductas como suspender el uso

de la computadora o el teléfono celular

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 de forma repentina, mostrarse nervioso o asustado en cuanto recibe

de forma repentina, mostrarse nervioso o asustado en cuanto recibe un mensaje de texto o un correo electrónico, no querer salir ni compartir con pares, manifestar enojo, frustración o tristeza después de haber utilizado la computadora o teléfono celular, evitar las discusiones respecto a con quién se comunica o qué hace en las redes sociales son además indicativos de que algo anormal está sucediendo (Hinduja & Patchin, 2011:3)

- Los daños psicológicos del acoso

sufrido pueden ser persistentes y afectar aún en la vida adulta (Del Río, Bringue, Sádaba & González, 2009:308).

En cuanto al agresor, éste vivencia el cyberbullying de la siguiente forma:

- Cambia rápidamente de ventana o

cierra programas en cuanto alguien se acerca a la computadora, se muestra desproporcionadamente molesto si se restringe su uso de la computadora o el teléfono celular, evita conversar acerca de con quiénes se relaciona o qué hace en las redes sociales, parece estar usando múltiples cuentas o usuarios en las redes sociales o usa nombres falsos o pseudónimos (Hinduja & Patchin, 2011:3).

- No siente remordimiento por sus

acciones, es incapaz de comprender el sufrimiento de sus víctimas, básicamente porque tiene dificultades para mantener relaciones interpersonales positivas con sus pares. En algunos casos tiene problemas de rendimiento escolar, de autoestima y de conducta (Carozzo, Benites, Zapata &

Horna, 2012:35)

- Gracias a la impunidad de sus actos,

puede llegar a suponer que la intimidación, la amenaza y la humillación son medios válidos para conseguir sus objetivos, exponiéndose así a desarrollar una

conducta delictiva (Navas, 2012:28).

Todos los implicados, incluso los espectadores, sufren algún deterioro, al menos en su desarrollo moral (Salgado, 2012:140).

Intervención

Tal como afirman Popovic´, Djuric´ & Cvetkovic´ (2011:415) el cyberbullying se presenta bajo varias modalidades, esto representa una gran dificultad a la hora de establecer su prevalencia pero, más importante aún, a la hora de diseñar programas de prevención e intervención.

El Ministerio de Educación Pública de Costa Rica tiene un Protocolo específico para el Acoso, matonismo, bullying y cyberbullying en los centros educativos de secundaria. No es, sin embargo, un problema que le competa exclusivamente al sector educativo, como ya se ha expuesto en párrafos anteriores.

La prevención, que involucra a todos los actores sociales, implica promover un uso saludable de la tecnología, así como diagnosticar los problemas que puedan derivarse de un uso indebido y tratar oportunamente a víctimas y victimarios, rehabilitarlos y evitar complicaciones o secuelas a largo plazo.

En las Tablas 3, 4 y 5 se presentan algunas propuestas de intervención.

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 3 Acciones preventivas en el primer nivel de

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 3 Acciones preventivas en el primer nivel de atención

Tabla 3 Acciones preventivas en el primer nivel de atención

Prevención en primer nivel

Objetivo

Acciones a desarrollar en el hogar

Acciones a desarrollar en el centro educativo

Acciones a desarrollar desde el Sector salud

Identificar y

controlar los

agentes causales

del cyberbullying:

factores de riesgo en víctimas y victimarios y conductas de riesgo en el uso de la tecnología.

1. Participar en las iniciati-

vas de información y capa- citación que se ofrezcan en la comunidad.

2. Conversar en la familia

respecto a casos de cyber- bullying que hayan escucha- do o presenciado, así como los riesgos de la red, protec- ción de su información y de su imagen. Motivar a los menores a reportar cual- quier situación de abuso que lleguen a padecer.

3. Establecer reglas y límites respecto al uso de la internet y los teléfonos celulares: colocar las computadoras en un lugar donde toda la familia tenga acceso, controlar el tiempo y planificar actividades que no impliquen el uso de tecnología.

4. Utilizar filtros y otros tipos

de control del acceso a páginas determinadas.

. Proveer al personal docen- te capacitación, para que sea replicada, en:

- Privacidad y datos perso-

nales en redes sociales, contactos con desconoci- dos, manejo de la imagen en la red.

- Precauciones que requie-

ren el uso de cámaras web.

- Qué es el ciberbullying.

- Qué es el sexting.

- Responsabilidades legales

de las acciones cometidas

en Internet.

2. Proveer a las familias

capacitación, a través de las Escuelas para padres, en los mismos temas mencio-

nados anteriormente.

3. Realizar un diagnóstico

con la población estudiantil sobre cuáles son los usos que dan a la internet, cuáles

son las redes sociales en las que más participan, cuál es

su grado de conocimiento del tema.

3. Brindar capacitación a las

y los estudiantes en el uso

seguro, responsable y saludable de la red.

4. Fomentar la discusión de

casos y la sensibilización, que lleven a que se denun- cien las situaciones, rom- piendo el código del silen- cio.

5. Desarrollar un plan de

intervención basado en las características propias de la población estudiantil y el entorno, en el que además de las medidas correctivas se planifiquen actividades para promover el respeto por la diversidad y el rechazo a cualquier forma de violencia.

1. Capacitar a las y los

profesionales, especial-

mente quienes trabajan con

personas menores de edad,

en los factores de riesgo de víctimas y victimarios.

2. Desarrollo de sesiones

informativas y programas

educativos sobre comporta-

mientos seguros en la red.

Fuente: Elaboración personal

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 4 Acciones preventivas en el segundo nivel de

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 4 Acciones preventivas en el segundo nivel de atención
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 4 Acciones preventivas en el segundo nivel de atención
Tabla 4 Acciones preventivas en el segundo nivel de atención Prevención en segundo nivel Objetivo
Tabla 4
Acciones preventivas en el segundo nivel
de atención
Prevención en segundo nivel
Objetivo
Acciones a desarrollar
en el hogar
Acciones a desarrollar en
el centro educativo
Detectar
y
detener
el
cyberbullying.
1. Iniciar la conversación. En
cuanto se detecte algún cambio
en la conducta del menor o se
presuma algo.
2. Tomar en serio la situación.
3. Transmitir apoyo y confianza a
la víctima: tranquilizarle y asegu-
rarle que la situación se detendrá.
4. Acompañar y ayudar a la
víctima a que guarde las pruebas
del acoso, depure su lista de
contactos, reconfigure sus redes
sociales.
5. En el caso de que el hijo(a) sea
el victimario, pedir cuentas sobre
su conducta: desde cuándo lo
sucede, por qué lo hace, quiénes
están involucrados. Informar que
este tipo de conducta no es acep-
table en el hogar y adoptar medi-
das correctivas, enfatizando siem-
pre en que este comportamiento
causa dolor a personas reales. En
caso de que la situación se le
torne inmanejable, solicitar ayuda
profesional.
6. Ser un ejemplo positivo: no
reaccionar con violencia.
1. Aún cuando sea difícil
establecer quién puede estar
detrás del cyberbullying, sí es
posible trabajar con la víctima y
los presuntos espectadores.
Deben existir límites claros en el
centro educativo y hacer saber a
la población estudiantil que este
tipo de conducta no será tolerada.
2. Elaborar una investigación
sobre los involucrados (sin poner
a víctimas y victimarios a confron-
tarse) y determinar la gravedad de
la situación, comunicando todo a
madres, padres o encargados y
brindándoles recomendaciones
para manejar esta situación en el
hogar.
3. Implementar medidas de
protección inmediatas para las
víctimas.
4. Ofrecer atención psicosocial a
víctimas y victimarios, incluyendo
preparación para posibles
acciones legales.
Fuente: Elaboración personal.

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 5 Acciones preventivas en el tercer nivel de

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Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 5 Acciones preventivas en el tercer nivel de atención
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Tabla 5 Acciones preventivas en el tercer nivel de atención
Tabla 5 Acciones preventivas en el tercer nivel de atención Prevención en tercer nivel Objetivo
Tabla 5
Acciones preventivas en el tercer nivel
de atención
Prevención en tercer nivel
Objetivo
Acciones a desarrollar
en el hogar
Acciones a desarrollar en
el centro educativo
Mejorar la calidad de vida de
las personas involucradas,
evitando o reduciendo la
aparición de secuelas del
cyberbullying.
1. Brindar apoyo en cada paso del
1. Manejar el abordaje y seguimiento
abordaje, reiterando a la víctima que
no es su culpa haber sido acosado
pero reiterando las medidas de uso
adecuado de la internet.
de la situación en estricta confiden-
cialidad, para evitar la estigmatización
de los involucrados.
2. Insertar actividades tendientes a
2. Preferiblemente, es conveniente
promover una cultura de paz en el
no revocar el derecho al uso del
teléfono celular o la computadora. Si
currículum habitual de los estu-
esto se hace, podría favorecerse
que si, con el tiempo, el menor es
revictimizado, no lo informe por
temor a perder estos privilegios.
diantes. Por ejemplo, que elaboren
carteles contra el cyberbullying en la
clase de arte, que presenten obras de
teatro sobre el tema en asambleas
escolares, que elaboren investiga-
ciones sobre el uso ético de la
tecnología…
3. Promover un clima de seguridad en
el centro educativo, que los educa-
dores manifiesten una preocupación
genuina por todos los estudiantes
(incluyendo aquéllos con problemas
de conducta), corrigiendo conductas
como el uso de apodos o los juegos
de manos.
4. Reforzar el reglamento escolar
haciendo de conocimiento general
que el cyberbullying no es tolerado en
el centro.
Fuente: Elaboración personal.

Conclusiones

Existe una buena cantidad de publicaciones respecto al bullying y al cyberbullying. A través de la revisión bibliográfica que se llevó a cabo, surgen muchas dudas, pero también se pueden extraer algunas lecciones importantes. Aun siendo difícil establecer una causalidad directa

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o definir para todos los casos quién ha sido el cerebro detrás del cyberbullying, algunos factores parecen claramente predictivos de este tipo de violencia. Identificarlos y medirlos puede servir para actuar oportunamente. La variedad de recursos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad que se han desarrollado desde la Psicología de la

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Salud pueden ser puestos al servicio de este problema.

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63

Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Salud pueden ser puestos al servicio de este problema. Es
Revista Cúpula 2015; 29 (1): 51-63 Salud pueden ser puestos al servicio de este problema. Es

Salud pueden ser puestos al servicio de este problema.

Es posible que existan importantes lagunas en el conocimiento del cyberbullying en Costa Rica, y particularmente en zonas alejadas del Área Metropolitana.

También se necesita que se involucren en la investigación y en la acción, otros actores sociales aparte del sistema educativo, puesto si bien es cierto que el escenario donde se gesta el cyberbullying es primordialmente la escuela o el colegio, sus consecuencias se extienden hasta los ámbitos familiar, médico y social.

El punto crítico podría ser que las autoridades tienden a actuar sólo después de que los casos han presentado consecuencias extremas. Es importante recordar que invertir en actividades de prevención primaria como la educación para la paz, la resolución alternativa de conflictos y la creación de climas seguros en los centros educativos o en las familias puede resultar más eficaz con relación al costo y aportar beneficios considerables y duraderos.

El sector salud no debe ser el último en intervenir curando las secuelas del cyberbullying en víctimas y victimarios, debe ser de los primeros, a través de la prevención.

También es importante recordar que para diseñar las intervenciones es vital conocer y comprender el contexto de la violencia y las características específicas de la población a la que va destinada. Las y los profesionales del sector salud cuya práctica está en las zonas rurales les beneficiarán ampliamente

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al investigar más y aportar más, e invitar a

otros sectores a colaborar. Muchas veces, las instituciones actúan aisladas unas de otras, o aisladas de las familias, esta fragmentación debe superarse.

Finalmente, deben combatirse la minimización

y la autocomplacencia. Ninguna persona

merece ser víctima de la violencia, ni

físicamente ni a través de la tecnología. Si la salud y la calidad de vida de una persona se ven afectadas por un problema, este problema

es público.

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Cyberbullying
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