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Emociones positivas y manipulación

En los últimos años, se puso de moda hablar sobre la manipulación. En muchos lugares que he
visitado, brindan un listado sobre las formas manipulativas que se han detectado en nuestro
medio. Ahora bien, cuando se lee sobre estas acciones, es fácil asegurar que uno está siendo
manipulado por alguien, o indicar quien puede estar siéndolo por otra persona, pues lo que se
observa es lo evidente, aquello que nuestros sentidos nos permiten percibir por lo que se ve,
se escucha o es testigo.

Debe considerarse que toda relación entre personas, conlleva en sí misma cierto grado de
manipulación, ya que siempre habrá ciertas ganancias dentro de la misma. Sin embargo, se
pierde la equidad al momento en que una de las dos personas desea ejercer poder sobre la
otra, y así realiza acciones orientadas a ello. Cada caso es parecido en cierto sentido, pues se
trata de impedir grados de libertad a otro ser humano, y a la vez es completamente diferente
un caso a otro por las implicaciones internas de la relación.

Pero, ¿cómo se inician los actos manipulativos para ejercer poder sobre otro? El primer paso
apunta a las emociones, aquellas sensaciones que a la cultura olvidó enseñarnos a reconocer y
utilizar en beneficio propio, siempre para nuestro bien y el de los demás. Cuando la energía del
ser humano está tan coartada, no es fácil poder utilizar nuestra propia intuición para observar
ciertos rasgos en otras personas. A esto, se debe sumar que el cerebro se encuentra orientado
a encontrar placer, no a sentir dolor.

La educación general se basa en “enseñar a controlar las emociones”, así cuando vamos
creciendo, se les reprocha a los niños si se enojan, se reprimen las acciones violentas por
medio de regaños y separaciones de infantes peleando, y se les obliga a “darse un abrazo”
para que sean buenos amigos. Aunque los pequeños refunfuñen, lo hacen por la orden
superior, el problema es que no se les muestra cómo superar el enojo, empezando a crear la
base de los estados de frustración. Si por alguna otra razón brota el llanto, al varón
usualmente se le dice que “no llore porque no es una niña”, en cambio a las féminas se les
hace creer que “son lloronas”, y se les abandona en su sentir. Cuando surge la risa, puede ser a
carcajadas, lo que es usual en los niños, la reprimenda consiste en decirles que una persona
educada no se ríe así, que debe guardar el decoro y reír más recatadamente, aunque el
pequeño no comprenda de qué se habla, baja el volumen de su voz lo que puede. Así, el
desarrollo se enfoca en reprimir los estados emocionales lo más que se pueda. De esta forma
transcurre la vida, sin oportunidades para poder comprender por qué y para qué existen estas
energías. En general, lo único que se permite abiertamente, es el amor, la bondad, gentileza y
condescendencia para con los demás. Esto crea un espacio mental en el que se cree que todas
las personas piensan y sienten “como yo”.

Ante tanta represión externa en la niñez y parte de la adolescencia, al llegar a la adultez las
creencias de que las emociones son inútiles, que es mejor utilizarlas poco, incluso negarlas;
también apaga el sentido de la intuición, aquello que nos hace ver un poco más allá en las
actitudes de los demás. Cuando un manipulador llega y encuentra a personas más
desprotegidas, puede empezar su trabajo, el cual consiste en influenciar al otro para obtener
más ganancias dentro de una relación, la cual puede ser de amigos, pareja o trabajo.

El primer paso para entrar en una relación manipulativa, es dejarse llevar por la sensación de
bienestar que provoca estar cerca de una persona en particular, captando toda su atención
casi de inmediato. Esto se produce muy rápidamente, el manipulador busca que la persona
objetivo, se sienta orientada a permanecer a su lado la mayor cantidad de tiempo posible. El
tiempo en que logra acaparar su, siempre estará enfocado a:

hacerle reír,

que piense que él o ella, es una magnífica persona

brindar la sensación de que siempre estará allí para lo que necesite

la instará a que le cuente su vida (en especial momentos difíciles) haciéndole creer que será su
apoyo

distraerla de forma rápida para hacerle sentir relajada

orientar sus pensamientos de forma positiva “hacia él o ella” como lo mejor que le pudo haber
pasado (qué bueno que llegué a tiempo a tu vida)

apropiarse de sus emociones y pensamientos de forma positiva, para ir posicionándose como


el objetivo más importante para usted.

Mientras se va afianzando la relación, poco a poco empezará a ser casi indispensable estar
cerca de esa persona porque “es la única que me hace sentir bien”, “es la única persona que
toma en cuenta lo que pienso y mis decisiones”, “es quien ha estado allí para mí siempre”,
“quiere sólo lo mejor para mí”, “es gracioso/a”, etc. Cuando ya la relación tiene bases sólidas
para el manipulador, empezará a cambiar y a hacer influencia sobre otras áreas de la vida de la
persona objetivo. Es allí cuando empiezan las medidas coercitivas, pues como ya es parte de
“su vida”, digamos que se ha logrado apoderar del 75 % de sus emociones y pensamientos,
ahora puede empezarle a cambiar para sus fines personales.

Él o ella, siendo los manipulados, lógicamente no quieren perder a esa persona que ahora es
su todo, por lo que está dispuesta a ceder al principio, permitiéndole que inicie ciertos cambios
en diferentes áreas, como lo puede ser el vestir, acceso a papeles importantes (como en el
trabajo), que realicen tareas por ellos y que no hagan público el hecho, adueñándose de
popularidad o éxito por ello, etc. Para cuando se torna insoportable la relación, ya es difícil
encontrar salidas de la misma, es cuando se inicia la búsqueda de ayuda, sea investigando,
preguntando, o exigiendo que vuelva a ser la persona que era al principio.

Cuando reconocen ciertas acciones que ejerce el manipulador sobre él o ella, pueden cobrar
fuerza para tratar de evitarlo, lo cual puede llevar a una escalada de violencia, y terminar mal
(desde el aislamiento, hasta los golpes físicos o la muerte). Escapar de una mala relación
manipulativa, no siempre se logra por la fuerza, es mucho mejor hacerlo por medios
inteligentes y diferentes, formas que el manipulador no pueda ser capaz de impedir.

Trate de utilizar sabiamente su intuición, desarrolle y aprenda a autorregular sus emociones,


con objeto de poder hacerse feliz, no hay mejor amigo que uno mismo/a, y esto lo puede
compartir con alguien que lo merezca en realidad. Aprender a ser independiente
emocionalmente es importante, sobre todo, no depender de alguien para ser o sentirse feliz.

Si el problema ya es mayor y le es difícil poder manejarlo, busque ayuda terapéutica. Podrán


encontrar orientación y alternativas para salir del problema.