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Amenaza contra la normal Rural de Tenería

por Nancy Flores

En septiembre, la administración de Peña Nieto amagó con desaparecer uno de


los pilares del normalismo rural mexicano: la Escuela de Tenería, Estado de
México. La movilización estudiantil contuvo el desalojo violento y arrancó al
gobierno mexiquense el compromiso de respetar acuerdos firmados con
antelación. La represión en ciernes, de romperse el endeble diálogo: en curso,
14 averiguaciones previas contra los estudiantes.

SOCIOS  | 20 DE OCTUBRE DE 2008  

San José de Tenería, Estado de México. Despunta la madrugada


del lunes 29 de septiembre: ocho lenguas de fuego resisten al
viento, bailan, pretenden alcanzar el cielo con partículas de sí.
Apostadas en las esquinas, más delante de las esquinas y en la
entrada de la Escuela Normal Rural (ENR) Lázaro Cárdenas del
Río, iluminan, cada una, 15 vigías en derredor.

Las guardias son apenas una fase de la lucha trazada por el


Consejo Estudiantil, luego de que la administración de Enrique
Peña Nieto asegurara haber firmado la Alianza por la Calidad de
la Educación, rompiera acuerdos signados el 12 de marzo y el
24 de abril de 2008 con la Federación de Estudiantes
Campesinos Socialistas de México (FECSM) y amagara con
desalojar a los normalistas del recinto educativo por vía
violenta.

Tras la decisión del gobierno, que incluyó la cancelación de


plazas automáticas, vendrían mesas de diálogo –en donde
Rogelio Tinoco, titular de los Servicios Educativos Integrados al
Estado de México (SEIEM), y Luis Miranda, subsecretario de
Gobierno, se dirían incompetentes para cumplir las minutas que
ellos mismos signaron–; paros en la ENR de 12 y 24 horas; la
declaración de huelga estudiantil; el cese del director y del
subdirector administrativo; la llegada de la fuerza pública.

Recién estrenado el día, un contingente de más de 100


normalistas sale por la puerta principal, de la que cuelga una
bandera rojinegra. En el centro del pueblo, se fragmenta en
grupos de alrededor de 25 personas, destinados a retener un
transporte privado.
Automotores pesados e incluso traileres de uno y dos
remolques –propiedad de las corporaciones Coca Cola, Pepsi,
Bimbo, Lala, Barcel, Marinela, La Costeña, Jumex, Electropura,
Ricolino, entre otras– son conducidos a la escuela. Aquí, son
organizados junto a unos 40 autobuses de pasaje tomados en
días previos.

Cinco pipas que contienen gas y diésel, dos de ellas de Zeta


Gas y una de Petróleos Mexicanos, se mantienen aisladas a
pesar del movimiento de los 1 mil 200 estudiantes; de éstos,
más de 640 han venido de otras normales rurales a apoyar la
lucha por la defensa de los derechos estudiantiles.

Al caer la tarde, negociadores de las trasnacionales se


apersonan en la Escuela Normal Rural de Tenería. Pretenden
pactar la liberación de los vehículos, pero el diálogo debe venir
del gobierno. Aunque la tensión aumenta, ésta será la fase más
radical antes de que la administración de Peña Nieto ceje en su
pretensión de incumplir las minutas y desalojar a los
estudiantes.

“Nosotros nos vimos forzados a esto. No lo hacemos por


gusto o por diversión. Queremos aclararlo: primero buscamos el
diálogo con las autoridades, pero ellos tomaron la postura de
no dar solución, de decir que no tienen las facultades”, dice un
vocero del Consejo Estudiantil.

Desalojo frustrado

Creada en 1927, la escuela de Tenería es considerada bastión


del normalismo rural mexicano: mantiene el modelo público y
gratuito establecido en el artículo 3 constitucional, en beneficio
de los pobres; el sistema de internado; los ejes de educación
multidisciplinaria; las becas alimentarias; la matrícula de más de
550 alumnos; el programa de plazas automáticas para todos los
egresados; la cobertura nacional.

“La lucha que hemos emprendido no es por beneficios


personales para el puñado de estudiantes que ahora somos, es
por los 80 años que ya tenemos de historia y por todas las
generaciones que vienen detrás de nosotros”, explica el vocero.
Agrega que los límites de las acciones de resistencia los pondrá
el gobierno, pues los futuros maestros están dispuestos a morir
en la defensa de este modelo educativo.

De las 46 ENR creadas en los albores del siglo pasado, 29 –


que representan el 63.04 por ciento– han sido desmanteladas, y
dos más –El Mexe, Hidalgo, y Mactumatzá, Chiapas– se
encuentran en vías de desaparecer. En Tenería “vemos un riesgo
real por los antecedentes de otras normales rurales. Sabemos el
proceso que sigue el gobierno para desaparecer una normal
rural: se le corta el acceso a plazas, se le quita el internado, se le
reduce la matrícula”, dice el vocero, quien rechaza identificarse.

Quince días atrás, el domingo 14 de septiembre, un


helicóptero de la Dirección de Seguridad Pública del Estado de
México sobrevoló la escuela en tres ocasiones y a menos de 30
metros de altura. El primero ocurrió a las 16:40 horas y tuvo una
duración de siete minutos; el segundo, a las 17:05 por 10
minutos; el tercero, por siete minutos, a las 18:26 horas. El
objetivo: registrar, en fotografías y video, la organización de los
normalistas.

Dos horas después del primer sobrevuelo, unos 400


granaderos se acercaron a menos de 100 metros de la entrada
principal. El gobierno estatal los habría instruido a desalojar el
recinto educativo, aunque no mostraron orden judicial alguna
que amparara el posible allanamiento.

Habitantes de cinco pueblos de origen campesino –Tenería,


Cruz Vidriada, San Simonito, San Simón el Alto, Tecomatlán– y
dos colonias de Tenancingo –El Salitre, Zapata– se desplazaron
al kilómetro 4.5 de la carretera Tenancingo-Malinalco, donde se
ubican las instalaciones de la Normal. A las 19:03 horas, las
barricadas humanas lograron replegar al cuerpo represivo.

A partir de entonces se inicia una campaña mediática de


desprestigio contra los normalistas. “Se nos tacha de
guerrilleros y de agitadores. Para nosotros, son declaraciones
absurdas encaminadas al cierre de las normales rurales. Se
quieren agarrar de cualquier cosa para lograr el desprestigio,
romper el vínculo que tenemos con la sociedad y justificar el
cierre de la escuela”.

Dos modelos educativos

A lo largo del día y durante el ocaso de este lunes 29 de


septiembre, cuadrillas de estudiantes dan resguardo a los
diversos productos que transportaban los camiones y traileres.
En este mismo lapso, cinco empresas han interpuesto denuncias
ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México
por el supuesto delito de robo.
Éstas –aunadas a otras cuatro denuncias promovidas por las
empresas de transporte público– han derivado en 14
averiguaciones previas contra los estudiantes, quienes el
miércoles 1 de octubre repartirán a los paupérrimos pueblos
colindantes los que originalmente serían víveres de la
resistencia.

Ya entrada la noche, algunos normalistas destinan sus


esfuerzos a los clubes culturales y artísticos. En los salones –que
aún no han sido convertidos en alojamiento provisional para los
estudiantes externos– se ensaya payasística, danza folclórica y
contemporánea, así como música huasteca, andina y de
rondalla. Por la huelga, otros clubes, sobre todo los deportivos,
han sido cancelados provisionalmente.

Además de las actividades culturales, alrededor de 45 de las


48 hectáreas que posee la Normal se dedican a módulos de
producción agrícola –siembra de maíz y flores, principalmente–
y de crianza de animales, entre éstos, conejos, cerdos, caballos,
ovejas.

“El trabajo del maestro no se limita a las cuatro paredes de


un aula: el maestro debe ser un poco músico, un poco bailarín,
un poco payaso. Para relacionarse con los padres de familia,
debe conocer los cultivos. Ésa es la preparación integral que nos
da la Normal Rural y eso es lo que un examen de oposición no
puede evaluar”, señala el vocero del Consejo Estudiantil.

A mediados de mayo pasado, los 128 egresados de la ENR


de Tenería iniciaron el proceso de filiación para la entrega de
plazas. Antes de concluirlo, las autoridades gubernamentales
aseguraron a los normalistas que la administración de Peña
Nieto había firmado la Alianza por la Calidad de la Educación y
que las plazas serían concursadas a través del examen de
oposición.

De acuerdo con la página en internet del Sindicato Nacional


de Trabajadores de la Educación (SNTE), que dirige Elba Esther
Gordillo, el Estado de México no se encuentra entre las 12
entidades federativas que han pactado dicha Alianza.

Para los estudiantes de la Normal Lázaro Cárdenas del Río, lo


que está en juego son dos modelos educativos: el público y
gratuito que promovió la Revolución Mexicana y el privado que
impulsan los gobiernos neoliberales, en complicidad con el
SNTE.

“La postura de la Alianza y la postura de la Normal Rural de


Tenería chocan. Nosotros en pugna por una educación pública y
ellos en busca de privatizarla. Con esas dos posturas tan
diferentes, el choque era inminente.”

Educación popular

Los 554 varones que estudian en esta Normal son de origen


humilde, principalmente hijos de campesinos y algunos más, de
obreros y pequeños comerciantes. Venidos no sólo del Estado
de México, sino de todo el país. Para ellos no hay más
oportunidad de estudios que ésta.

El ingreso a la ENR Lázaro Cárdenas del Río tiene como


requisitos presentar un examen de conocimientos y una
entrevista socioeconómica. Para asegurarse que sólo los más
pobres ingresarán a esta institución, personal administrativo
realiza una visita domiciliaria y documenta las condiciones de
miseria del futuro alumno.

Una vez aceptado, el joven de entre 18 y 24 años recibe


alojamiento permanente y una beca alimentaria, que equivale a
78 pesos diarios. “Antes de nosotros existieron otras
generaciones que trabajaron para que nosotros podamos estar
aquí. Eso nos genera una gran responsabilidad, un gran
compromiso para hacer lo mismo (preservar la Normal) a favor
de otras generaciones”.

El pacto

Durante la madrugada del 30 de septiembre, el Comité


Estudiantil delibera el rumbo de las acciones de resistencia. En la
mesa, ya hay una propuesta del gobierno de Peña Nieto.

La mañana transcurre con algunos preparativos que indican


acciones: los estudiantes montan bocinas en la camioneta
blanca, propiedad de los SEIEM, y algunos autobuses encienden
los motores de manera intermitente, mientras grupos de
alumnos son llamados a la explanada. Nada pasa.

Como un zumbido en el aire, crece el rumor de la


movilización. A las tres de la tarde, los normalistas asisten al
comedor. Afuera, quienes se encuentran en las barricadas de la
guardia reciben alimentación de los vecinos.

A las 16 horas, los alumnos son conminados por el Comité


Estudiantil a abordar los autobuses. Una hora después, un
contingente de 30 camiones de pasaje abandona la Normal,
tiene por destino la Casa de Cultura de Tenería. En el interior de
ésta, el Comité Estudiantil negocia con los representantes del
gobierno.

El debate se alarga hasta la madrugada del 1 de octubre. Los


estudiantes no dan marcha atrás en sus demandas. Consiguen
que el gobierno ratifique los acuerdos que de por sí se tenían y,
además, se comprometa a no ejercer acción penal en contra de
ningún alumno.

Entre lo ratificado, destaca: respeto a la organización


estudiantil, a la institución, al internado, a la matrícula y a la
entrega de plazas automáticas en varios paquetes para los
egresados y las generaciones venideras; reconocimiento a la
representación de la sociedad de alumnos Aquiles Serdán y a la
capacidad de gestión de los organismos nacionales de la
FECSM; respeto a la integridad de la Normal Rural, evitando el
hostigamiento por parte de cualquier autoridad del gobierno
del Estado de México y a las formas de manifestación que los
estudiantes elijan.

Aunque los normalistas desisten de la huelga y las


consecuentes acciones, no están tranquilos. Conocen la historia
de las normales rurales y la pretensión que tiene el Estado de
aniquilarlas; saben la cercanía entre Elba Esther Gordillo y Peña
Nieto, además de conocer las aspiraciones presidenciales del
gobernador.

“Mientras la pobreza exista, las normales rurales tendrán


razón de ser”, dicta una manta extendida en el piso de un salón.
En el aula contigua, reposa silente aquella fase de la resistencia
que demostraría el ímpetu y el compromiso de los normalistas
rurales socialistas con el México pobre, al que, como maestros,
servirán.

Para la elaboración de este trabajo se solicitó entrevista con


la Secretaría de Educación Pública del Estado de México, misma
que se dijo incompetente, por lo que recomendó hablar con el
titular de los SEIEM. Contralínea buscó conocer la postura de
Rogelio Tinoco. Hasta el cierre de esta edición, no hubo
respuesta.

Revista Contralínea / México Fecha de publicación: 15 de


Octubre de 2008 | Año 7 | No. 112

Nancy Flores

           
Grupos musicales

• Trío Corazón Huasteco

• Illajta (música andina)

• Rondalla de Tenería, Ilusión Romántica

• Jaramaos (música versátil)

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Escuela Normal Rural de Tenería

Nombre: Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río

Año de creación: 1927

Ubicación: kilómetro 4.5 de la carretera Tenancingo-Malinalco, en la


exhacienda La Tenería

Licenciatura: en educación primaria

Matrícula: 554 estudiantes

Egresados por año: más de 120

Docentes: 25

Personal de apoyo y asistencia a la educación: 90

Cuotas cubiertas por alumno: ninguna

Beca de alimentación por estudiante: 78 pesos diarios

Actividades productivas: siembra y cría de animales

Procedencia de los alumnos: nacional

Clubes: artísticos, culturales y deportivos

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Maestros cesados

A inicios de septiembre, Lázaro Montes y Carlos Bazaldúa fueron


cesados de sus cargos como director y subdirector administrativo de
la Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río, respectivamente.

De manera formal se les acusó de desvío de recursos financieros,


materiales y humanos; de no haber iniciado el semestre en tiempo y
forma el 8 de agosto pasado; de desobediencia a la autoridad.
Extraoficialmente, las autoridades de los Servicios Educativos
Integrados al Estado de México les dijeron que es “por no gobernar
a los estudiantes”.

En entrevista, ambos académicos rechazan las acusaciones, aseguran


contar con documentos que amparan su actuar, además de haber
obtenido un amparo federal contra la medida. Consultada por
separado, Ana Lilia López Zamora, representante sindical de los
trabajadores de la Normal, dice que la defensa de los profesores
demostrará con papeles que las acusaciones son una farsa.

Respecto de la supuesta ingobernabilidad estudiantil, Lázaro Montes


señala que “es muy fácil emitir un juicio cuando se está de fuera.
Habría que estar al interior y verificar la cotidianidad para ver si los
estudiantes respondían o no a la autoridad”. Agrega que “la parte
que nos correspondía, que es la académica, no tiene objeción. El
hecho de que los estudiantes se ingobiernen, si ése fuera el término
correcto, es un asunto que escapa a nuestra competencia, porque
las actividades que ellos hacen fuera de la institución no las
podemos vetar. Al interior, teníamos autoridad sobre ellos”.

Para Carlos Bazaldúa, las acciones de resistencia de los estudiantes


se deben al rompimiento de los pactos firmados entre el gobierno
del Estado de México y el Comité Estudiantil, en los que ni él ni
Lázaro Montes participaron.

Respecto de la amenaza de cierre que pesa sobre las normales


rurales, Bazaldúa dice que quienes promueven esto deberían
asomarse a las comunidades pobres de México. “Hay gente que si
no tiene acceso a este tipo de educación difícilmente va a tener
acceso a otro tipo de educación, ya sea universitaria o tecnológica.
La escuela normal rural en el país es una tablita de salvación para
toda aquella gente que no tiene otra opción”. Acerca de la escasez
de plazas, advierte: “Bastaría darle una mirada a las zonas rurales de
este estado para que se den cuenta que donde no existe un maestro
de carrera, se improvisa, y lo digo con todo respeto, un maestro
Conafe. En ese sentido, la normal hoy más que nunca está vigente.
Si en realidad lo que se quiere es cerrar la brecha entre la riqueza y
la pobreza, necesitamos educar al pueblo, pero ahí donde hace
falta”. (NF)

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Las comunidades, en defensa de la Normal

Delegados de los pueblos de Tenería, San Simonito y Tecomatlán,


que participaron en la defensa de la Normal Rural Lázaro Cárdenas
del Río el pasado 14 de septiembre, aseguran que la lucha de los
estudiantes es justa y que, de ser necesario, se movilizarán en el
futuro por el resguardo de esta escuela. De vocación campesina, los
pueblos lucen viviendas humildes y calles sin pavimentación. “La
embestida que iban a sufrir los estudiantes no es culpa de ellos ni de
las comunidades vecinas, a la mejor ni del mismo cuerpo de
seguridad. Esto es a consecuencia de algunos acuerdos que se han
tomado a nivel nacional sin consultar a los maestros y a los
alumnos”, señala Arturo Vera.

El campesino y delegado suplente del pueblo de Tenería dice que


“la dichosa Alianza por la Calidad de la Educación trae contenidos
que perjudican al normalismo y al magisterio” y que quienes tienen
la culpa son el presidente Felipe Calderón, la líder sindical Elba
Esther Gordillo y la secretaria de Educación Pública, Josefina
Vázquez Mota. Agrega que los acuerdos no se pueden tomar de
manera unilateral. (NF)