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PRÁCTICO Nº6- HISTORIA CONTEMPORÁNEA:


BALANCE DE LA REVOLUCIÓN DEL '48 EN LOS DISTINTOS PAÍSES

INTEGRANTES DEL GRUPO:


Cerqueiro, Ma. Victoria
Crocceti, Ma. Valeria
Echarte, Ma. Mercedes
Santos La Rosa, Mariano
Tkalecz, David

BALANCE DE LAS REVOLUCIONES DEL '48:

La desproporción entre las causas inmediatas de las diferentes revoluciones (en general, incidentes
poco significativos) y la amplitud de la conmoción que representaron, es muestra de que respondían a
causas mucho más profundas. Las revoluciones de 1848 se debieron a la conjunción de una crisis
económica y de un descontento político. Como en 1789 y 1830, la crisis política coincidió con una crisis
económica.
En la mayoría de estos movimientos revolucionarios, la burguesía no logra sus objetivos, aunque
logra experiencia política, que le será de utilidad en el futuro.
La burguesía pese a que en un primer momento se manifiesta en forma revolucionaria, luego
adopta una actitud conservadora, ante el temor de perder sus bienes debido a la radicalización del
movimiento. Esta burguesía podía defender la igualdad política en teoría, pero de hecho no estaba
dispuesta a fomentar el igualitarismo económico
Pese al fracaso de la burguesía, en Europa Occidental se produce un perceptible desplazamiento
del centro de autoridad. La monarquía absoluta comienza a transformarse en monarquía constitucional.
Además, mientras el poder de la aristocracia terrateniente entra en decadencia, el poder de la burguesía
iba en aumento. A partir de 1848 comienza a producirse el afianzamiento definitivo del capitalismo en
toda Europa. La burguesía se transforma en la nueva clase social privilegiada, lo que la distancia aún más
de los sectores más radicalizados.
Otro hecho de gran importancia es que a partir de la Revolución de 1848 comienza a plantearse la
cuestión social y las reivindicaciones socialistas.

Mientras tanto, en Europa Oriental la modernización de estas zonas exigía una reforma agraria o
cuando menos la abolición de la servidumbre. Si los revolucionarios no atraían a su lado a los
campesinos, lo harían los reaccionarios (la monarquía y la iglesia). En tales países, los radicales se
dividieron en dos grupos:
- Los demócratas: representados en Hungría por Kossuth, en Italian por los mazzinianos,
reconocían la necesidad de atraer a los campesinos a la causa revolucionaria, aboliendo la servidumbre y
otorgando la concesión de los derechos de propiedad a los pequeños cultivadores. Sin embargo, los
demócratas descuidaron el proveerse de un programa social y agrario, prefiriendo predicar las
generalidades de la democracia política y la liberación nacional.
- La extrema izquierda: concebía la lucha revolucionaria como una lucha de masas,
simultáneamente contra los gobiernos extranjeros y los explotadores domésticos. Dudaban de la
capacidad de la nobleza y de la débil clase media, con sus intereses ligados a los del gobierno, para guiar
a la nueva nación hacia su independencia y modernización. Su programa estaba fuertemente influido por
el naciente socialismo occidental, aunque a diferencia de los socialistas utópicos premarxistas, eran
revolucionarios políticos y críticos sociales. Pero esta corriente de pensamiento fue relativamente débil y
su influencia disminuyó mucho por el fracaso de los movimientos compuestos por estudiantes e
intelectuales en su intento de movilizar a los campesinos que querían reclutar. Los campesinos eslavos,
vistiendo uniformes de soldados imperiales, fueron los que reprimieron a los revolucionarios germanos y
magiares.