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ENFERMEDAD ARTERIAL PERIFÉRICA (EAP)

DEFINICIÓN

Daño u obstrucción en los vasos sanguíneos más alejados del corazón: las arterias y venas periféricas. Las
arterias y venas periféricas transportan sangre hacia y desde los músculos de los brazos y las piernas y los
órganos del abdomen. La EAP puede también afectar a las arterias que llevan sangre a la cabeza (Romero J.
, 2010).
El estrechamiento arterial puede ser por placas de ateroma, arteritis, trombos locales o embolización
(Romero J. , 2010).

Figura 1. Enfermedad arterial periférica


CLÍNICA

Lo más frecuentes es que sea una patología asintomática, pero al no tener síntomas no significa que no se
tenga la enfermedad (Romero J. , 2010).
Cuando llega menos sangre a las arterias, se empieza a sentir dolor al caminar, claudicación intermitente; es
el conocido síndrome del escaparate, un dolor en la zona de la pantorrilla que aparece al caminar y
desaparece cuando se descansa. Si el flujo de sangre sigue bajando, se empieza a sentir dolor también
estando en reposo. Cuando casi no llega sangre, los tejidos empiezan a morir y aparece la gangrena (Romero
J. , 2010).

70% “+”

Figura 2. Clínica de la enfermedad arterial periférica (Romero J. , 2010)


Signos y síntomas

 La claudicación: fatiga, pesadez, cansancio, calambres en los músculos de las piernas (glúteos,
muslos, o pantorrillas) durante actividades como caminar o subir escaleras. Este dolor o la
incomodidad desaparece una vez que se acaba la actividad o durante el descanso.
 Calambres o dolor en las piernas y/o los pies durante el descanso que muchas veces interrumpen
el sueño.
 Llagas o heridas en los dedos de los pies, en los pies o en las piernas que tardan en sanar, que
sanan mal o que no sanan.
 Cambio de color en la piel de los pies, inclusive que se tornan pálidos o azules.
 Falta de crecimiento de las uñas y del vello de los dedos de los pies y las piernas (Suárez &
Lozano , 2012).
CLASIFICACION

La clasificación clínica de los pacientes con EAP atendiendo a los síntomas es la clasificación de Fontaine y
una clasificación más reciente la de Rutherford.
Cada sistema clasifica EAP desde ningún síntoma a la pérdida importante del tejido importante y puede ser
utilizado en el diagnóstico y para evaluar la progresión o la mejora de síntomas (Romero J. , 2015).

Figura 3. Clasificación de la EAP de Fontaine (Romero J. , 2015)

Figura 4. Clasificación de la EAP de Rutherford (Romero J. , 2015)


ETIOLOGÍA

La EAP está causada por la aterosclerosis en más del 90% de los casos. La aterosclerosis es una enfermedad
sistémica que afecta a las arterias de todo el cuerpo. Se inicia como una placa (colesterol y plaquetas, entre
otros productos) que, a medida que crece, obstruye el flujo arterial.
La rotura de estas placas provoca la llamada aterotrombosis, causante de los infartos o las isquemias agudas.
La clínica dependerá del territorio que irrigue la arteria afectada (Romero J. , 2010).
Las causas más frecuentes de isquemia crónica son las arterioesclerosis obliterante 90 95% la tromboangeitis
obliterante, arteritis de takayasu, enfermedad del colágeno, arteriopatía diabética y síndrome de
atrapamiento vascular, las causas más frecuentes de la isquemia aguda como son la embolia arterial en 30%
ya sea de origen cardíaco, venoso o arterial y la trombosis arterial aguda 70% por arteriopatías degenerativas
inflamatorias, lesiones vasculares traumáticas o trastornos hematológicos, adicionalmente la presencia de
factores de riesgo aumenta la probabilidad de presentar la enfermedad o su progresión (Ramos, 2012).

FISIOPATOLOGÍA

La enfermedad arterial oclusiva causa un inadecuado flujo sanguíneo a las extremidades por alteraciones de
la anatomía y la función de las arterias. Esta disminución del flujo puede ocurrir de forma brusca
presentando un cuadro de isquemia arterial aguda o de forma lenta y progresiva produciendo un cuadro de
isquemia arterial crónica, la disminución crónica del flujo produce una disminución del aporte de oxígeno a
los tejidos en situación de ejercicio dando lugar a la claudicación intermitente el desarrollo de la circulación
colateral, permite que la isquemia tisular no se manifieste hasta que la obstrucción supere el 70% de la luz
del vaso (Ramos, 2012).

FACTORES DE RIESGO

Básicamente los mismos que favorecen la aterosclerosis. Estos factores de riesgo son acumulativos, por lo
que cuantos más presente, más riesgo existe de tener una EAP grave.
Algunos de estos factores de riesgo no se pueden modificar (como la edad o el sexo), pero afortunadamente
los dos factores de riesgo más importantes, el tabaco y la diabetes mellitus, pueden ser controlados (Romero
J. , 2010)

Figura 5. Factores de riesgo de enfermedad arterial periférica

Sexo: se presenta con mayor frecuencia en hombres


ya sea EAP asintomática y sintomática incluso sus complicaciones su frecuencia tiende a igualarse a
pacientes con edad avanzada (Ramos, 2012).

Edad: es más frecuente, aunque no exclusivo de personas viejas se ha tomado los 60 años como límite de
edad para el aumento de riesgo teniendo en cuenta este límites se puede establecer una gran diferencia entre
la prevalencia ya que en menores de 60 años puede ser el 3% mientras que mayores de 75 años puede ser el
20% en el 80 90% de los pacientes con EAP podemos encontrar comorbilidades como diabetes mellitus,
hipertensión arterial, dislipidemia o ser fumadores (Ramos, 2012).

Consumo de tabaco: la asociación entre el consumo de tabaco y EAP es bien conocida al igual que con
otras enfermedades cardiovasculares y pulmonares, los fumadores pesados tienen un mayor riesgo de
isquemia crítica amputación y mortalidad se ha establecido que los fumadores tienen un riesgo de 16 veces
mayor de padecer y sus complicaciones comparado con no fumadores (Ramos, 2012).

IMPORTANCIA Y PRONÓSTICO

La importancia de la EAP no viene dada por el riesgo de pérdida de la extremidad, sino por el peligro que
tiene el paciente de presentar complicaciones cardiovasculares graves. Al ser la aterosclerosis una
enfermedad sistémica, es frecuente encontrar afectación en los vasos coronarios y cerebrales, por lo que la
comorbilidad es frecuente (Romero J. , 2010).
El riesgo de pérdida de extremidad en un paciente con claudicación intermitente es de un 2% a los 5 años,
mientras que el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular no mortal en este período es del 20%. La
mortalidad será de un 10-15% y, de este porcentaje, el 75% será por causas cardiovasculares. El paciente ha
de ser consciente de que es su vida la que está en riesgo y no su extremidad (Romero J. , 2010).
DIAGNÓSTICO

En el caso de EAP, la historia clínica, el examen físico y algunas pruebas no invasivas pueden aportar
información suficiente para tener un diagnóstico, el cual será confirmado y localizado específicamente con
imágenes complementarias (Ramos, 2012).
Se establece una sospecha con la anamnesis del paciente. Es típica la historia de dolor en la zona gemelar,
que aparece al caminar a una distancia más o menos constante. Este dolor cede con el reposo y vuelve a
aparecer en la misma zona y a la misma distancia. (Romero J. , 2010).
El cuestionario de Edimburgo, publicado por Leng y Fowkes en 1992, tiene una sensibilidad y una
especificidad del 91 y del 99%, respectivamente, para el diagnóstico de la EAP. Son unas preguntas que
debe responder el propio paciente para clasificar la claudicación intermitente; consiste en 6 preguntas:
(Romero J. , 2010).

Figura 6. Cuestionario de Edimburgo

EXPLORACIÓN
FÍSICA DE LA EAP

Se puede encontrar hallazgos variables. Es importante evaluar:

 Dificultad para la marcha


 Ausencia o disminución de pulsos distales: femoral, poplíteo, pedio y tibial posterior.
 Palpación de masas abdominales
 Observar y registrar el color pálido de la piel, la temperatura, la presencia de lesiones, la ausencia de
vello cutáneo y el estado de las uñas
 Pobre crecimiento del pelo piel fría y seca, pobre crecimiento de las uñas, edema.
 Disminución de la sensibilidad, hiporeflexia y atrofia muscular (Ramos, 2012).

Figura 7. Exploración física EAP


ÍNDICE TOBILLO-BRAZO

Es la prueba objetiva más eficiente y sencilla para documentar la existencia de EAP. En ella se relaciona la
presión arterial sistólica obtenida en la arteria humeral con la presión arterial sistólica obtenida en las
extremidades (Romero J. , 2010).

Figura 8. Índice tobillo-brazo


Importancia

 Permite realizar el diagnóstico de EAP, ya que tiene una sensibilidad del 95% y una especificidad del
98% para detectar esta dolencia.
 Localiza el nivel de la lesión. La diferencia de presiones entre segmentos indica el lugar de la
obstrucción.
 Informa de la evolución de la enfermedad y del éxito o fracaso tras la cirugía.
 Un ITB de 0,90 está estrechamente relacionado con la mortalidad por todas las causas,
independientemente del Framingham Risk Score. Por lo que un ITB alterado indica un alto riesgo de
sufrir morbimortalidad cardiovascular (Romero J. , 2010).

Realización

Para la determinación del ITB es necesario disponer de un doppler con una frecuencia de emisión entre 5 y
10 Mhz y un manguito para la toma manual de la presión arterial. La determinación de la presión arterial se
realiza a nivel de la arteria braquial en ambos brazos y en ambos pies, habitualmente a nivel de la arteria
tibial posterior y de la arteria pedia dorsal. Antes de iniciar la medición de la presión sistólica, el paciente
debe de estar en decúbito supino durante al menos cinco minutos. Se debe buscar con el transductor del
doppler la zona que produce el sonido más audible y, a continuación, aumentar la presión del manguito al
menos 20 mm Hg por encima de la presión arterial sistólica en brazo (Herranz de la Morena, 2010).

Para el cálculo del ITB se utilizará la presión arterial braquial más elevada o la más próxima en el tiempo a
la de la toma maleolar. De los cuatro valores de ITB, el de menor cuantía es el que delimita la existencia de
enfermedad arterial periférica (Herranz de la Morena, 2010).

Un ITB próximo a 1 (> 0,90) se considera normal, y un valor < 0,50 indica enfermedad arterial severa. En la
tabla I se muestra la gradación de la enfermedad arterial periférica en función del ITB propuesta por la
Asociación Americana de Diabetes. Un ITB > 1,3 o una presión sistólica maleolar > 300 mm Hg sugieren la
existencia de calcificaciones de Mönckeberg. Con un ITB < 0,5, el paciente debe ser remitido a un
especialista en cirugía vascular para valoración (Herranz de la Morena, 2010).
Además de la medición del ITB, el doppler permite obtener información adicional como son el registro
gráfico y la medición de la presión sistólica en el primer dedo del pie que puede ser de utilidad para definir
la existencia de enfermedad arterial periférica (Herranz de la Morena, 2010).

El registro gráfico de la frecuencia generada por el flujo arterial permite evaluar la presencia de una onda
trifásica normal o la característica onda monofásica de obstrucción. La presencia de flujo continuo en el
registro gráfico es indicativa de disfunción autonómica por apertura de comunicaciones arteriovenosas
(Herranz de la Morena, 2010).

Indicaciones

 < 50 años diabéticos y con otro factor de riesgo aterosclerótico (tabaco, dislipemia, hipertensión
arterial o hiperhomocisteinemia).
 50-69 años fumadores o diabéticos.
 70 años.
 Síntomas sugestivos de claudicación intermitente o dolor isquémico en reposo.
 Pulsos anormales en miembros inferiores.
 Aterosclerosis conocida (coronaria, carotídea o renal) (Romero J. , 2010).

Contraindicaciones

 No valorable en presencia de arterias calcificadas (ancianos, diabéticos, insuficientes renales).


 Pacientes con estenosis graves, pero con redes colaterales abundantes.
 Confusión entre arteria y vena cuando existen estenosis graves.
 No localiza de forma precisa el lugar de la lesión (Romero J. , 2010).

EXAMENES COMPLEMENTARIOS

Se deben realizar exámenes de control, enfocados a evaluar factores de riesgo. Se solicita hemograma con
recuento de plaquetas, glicemia o HbA1c, perfil lipidico, creatinina, parcial de orina (en busca de glucosuria
o proteinuria) y electrocardiograma (Ramos, 2012).

IMÁGENES DIAGNÓSTICAS

Figura 9. Imágenes diagnósticas

Ecografia doppler: Es un examen efectivo, no invasivo y de bajo costo. Sirve para visualizar y establecer la
severidad de la lesion, con una sensibilidad del 80% y una especificidad de 90-100% en la deteccion de
lesiones a nivel de arteria femoral o poplítea. Se considera de primera linea para establecer el manejo inicial,
como desventaja es operador dependiente y su imagen puede limitarse por calcificaciones (Ramos, 2012).
Pletismografia Arterial: Para medir las ondas de pulso a lo largo del muslo y determinar presiones
segmentarias y volumen del pulso. El indice oscilométrico deber ser similar en ambas extremidades, si hay
una variacion mayor al 30% se considera patológico (Romero J. , 2010).

Figura 10. Pletismografía Arterial

Angiografia: Se considera el patron de oro, con alta resolucion para determinar la localizacion de las
lesiones cuando es probable una intervencion quirurgica o como guia para estas. Como desventaja se trata de
una prueba invasiva con exposicion a radiacion ionizante y a medio de contraste (Ramos, 2012).

Angiografia RM: Técnica no invasiva con gra resolucion, con la posibilidad de cubrir la zona anatomica con
imagnes 3D contrastadas, no requiere cateterizacion arterial, no expone al paciente a una gran dosis de
radiacion ni es nefrotoxica. No utiliza radiacion ionizante, no se usa medio de contraste y tiene gran
sensibilidad al flujo (Ramos, 2012).

Angiografia TAC: Se aconseja en pacientes que tengan limitaciones para realizarse una RM, no invasiva con
menos costos finales, usa radiacion ionizantes y medio de contraste y tendra limitaciones en la visualizacion
de los vasos si existen calcificaciones (Ramos, 2012).

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Se debe diferenciar de alteraciones musculoesqueleticas y neurologicas. La estenosis espinal o compresion


en cola de caballo es uno de los diagnosticos diferenciales mas importantes ya que los pacientes presentan
un dolor similar pero con pulsos perifericos intactos (Ramos, 2012).

Se denomina pseudoclaudicacion ya que se debe a la compresion de la cauda equina que se manifiesta con
dolor irradiado a miembros inferiores que ocurre al caminar o permanecer mucho tiempo de pie y no mejora
rapidamente con el reposo (Ramos, 2012).

Otros diagnosticos a tener en cuenta son embolismo, TVP o superficial, sindrome de piernas inquietas,
vasculitis sistemica, calambres nocturnos, neuropatia periferica, mononeuropatias por atrapamiento, artrtosis
de cadera y rodilla, quiste de Baker, sindrome compartimental cronico, claudicacion de cadera, compresion
de raices nerviosas y claudicacion venosa (Ramos, 2012).

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO SINTOMÁTICO

Fármacos como el cilostazol, favorecen el cumplimiento del ejercicio físico regular e inhibe la agregación
plaquetaria y la formación de trombos arteriales (Romero J. , 2010).

TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO

Cambios en el estilo de vida: dieta correcta, ejercicio regular y sobre todo dejar de fumar
Puede que se necesiten otras intervenciones para restablecer el flujo sanguíneo:
Angioplastia: introduce un catéter a través de un vaso sanguíneo hacia la arteria afectada; a veces se necesita
la inserción de un stent para ayudar a mantener la arteria abierta (Boulevard, 2017).

Figura 11. Angioplastia

Cirugía de bypass: trasplantan un vaso de otra parte del


cuerpo permitiendo que la sangre fluya alrededor (Boulevard, 2017).

Trombólisis con asistencia por catéter: utiliza un catéter para llegar al sitio de la obstrucción e inyecta una
droga para disolver el coágulo de sangre (Boulevard, 2017).

CONSEJOS PARA EL PACIENTE

Si se le diagnostica EAP significa que existe un estrechamiento en las arterias de las piernas, lo que provoca
que el flujo de sangre disminuya provocando dolor y hasta úlceras; esto no solo afecta a las piernas sino al
corazón, cerebro y riñones (Romero J. , 2010).

1. Abandono de tabaco
2. Evite el consumo excesivo de alcohol
3. Siga una dieta equilibrada
4. Mantenga un peso adecuado
5. Contrale su presión arterial
6. Camine cada día como mínimo 30 minutos utilizando calzado adecuado y ropa cómoda; a un ritmo
cómodo que pueda llevar una conversación sin sensación de ahogo.
7. Si es diabético controle sus niveles de glucosa, cuide sus pies acudiendo al podólogo (Romero J. ,
2010).

PROTOCOLO DE REHABILITACIÓN EN LA ENFERMEDAD ARTERIAL PERIFÉRICA

Anamnesis

Esta es una herramienta muy importante antes de empezar un programa de ejercicios ya que da la
oportunidad de conocer otras enfermedades conminantes importantes. Existen datos relevantes en la
anamnesis del paciente vascular que ayudan a definir la sintomatología de la claudicación intermitente. Esta
información es importante no sólo para para reconocer la presencia de problemas, sino también para seguir
los beneficios del tratamiento planteado.
(Braunwald, Zipes, & Libby, 2014)
Datos relevantes de la anamnesis para la evaluación de la claudicación intermitente:
 Localización del dolor o la molestia
 Duración del síntoma
 Empeoramiento o mejoría con el tiempo. Si ha tenido algún efecto el tratamiento conservador.
 Distancia que el paciente puede recorrer antes de: experimentar molestias y verse forzado a parar.
 Tiempo transcurrido desde que se detiene hasta que el dolor se alivia
 Tipo de reposo o posición del paciente necesario para aliviar el dolor.
 Si el dolor vuelve después de reanudar el ejercicio al mismo tiempo y distancia.

Exploración física

Tras una exploración general, la esencia de la exploración vascular es la palpación de los pulsos
arteriales. Han de explorarse los pulsos axilar, radial, braquial y cubital en las extremidades superiores y
femoral, poplíteo, pedio y tibial posterior en extremidades inferiores, se combina con la presencia o no de
soplos en los mismos lugares y de la información obtenida en la anamnesis, permite localizar el segmento
arterial que se encuentra afectado y su gravedad. (Braunwald, Zipes, & Libby, 2014)
Contraindicaciones

Algunas contraindicaciones físicas de estos pacientes suelen ser:


 Insuficiencia cardíaca
 Limitaciones musculoesqueléticas
 Alteraciones neurológicas
 Diabéticos con polineuropatía periférica

(Maroto & De Pablo, 2011)


PRUEBAS COMPLEMENTARIAS
Prueba de esfuerzo

La prueba de esfuerzo protocolizada utiliza una cinta rodante motorizada con diferentes
ángulos de inclinación y velocidades fijas o crecientes. Una prueba de esfuerzo con carga de trabajo fijo
generalmente mantiene una pendiente con una inclinación constante del 12% y una velocidad entre 1.5 y 2.0
millas por hora (mph) (entre 2.4 km/h y 3.2 k/h). Una prueba con carga de trabajo progresiva generalmente
mantiene la velocidad de la cinta constante en 2 mph (3.2 km/h) y va aumentando la pendiente de
inclinación un 2% cada 2 o 3 minutos. La reproductibilidad de las pruebas de esfuerzo repetidas es mejor
con protocolos con carga de trabajo progresiva. (Braunwald, Zipes, & Libby, 2014)
Para iniciar cualquier programa de rehabilitación vascular, así como cualquier otra terapia, es
necesario determinar bien desde qué situación inicial se parte. En este sentido es imprescindible hacer una
rigurosa anamnesis, una exploración vascular y un índice de tobillo-brazo o prueba de esfuerzo. Estas
herramientas ayudan a planificar el entrenamiento y también permiten analizar la progresión en el programa
de rehabilitación.
TRATAMIENTO
Objetivos del tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la enfermedad arterial periférica incluyen lograr reducir la
morbilidad cardiovascular y obtener una mejoría en la calidad de vida disminuyendo los síntomas de
claudicación, eliminando el dolor en reposo y conservando la viabilidad de extremidades. Por tanto las
consideraciones terapéuticas incluyen la modificación de los factores de riesgo y el tratamiento con
antiagregantes plaquetarios para reducir el riesgo de episodios cardiovasculares adversos como el infarto
miocárdico, el accidente cerebrovascular y la muerte. La claudicación puede mejorar con terapia
farmacológica o rehabilitación con ejercicio, mientras que el tratamiento óptimo de la isquemia crítica
requiere intervenciones de revascularización, ya sean endovasculares o quirúrgicas, para mejorar el flujo
sanguíneo y mantener la vialidad de la extremidad. (Braunwald, Zipes, & Libby, 2014)
TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO

Abandono del hábito tabáquico

La evidencia objetiva apoya categóricamente la teoría de que el tabaquismo aumenta el


aumenta el riesgo de ateroesclerosis y sus secuelas clínicas. En pacientes con enfermedad arterial periférica
la supervivencia es mejor en no fumadores que en exfumadores, y los que dejan de fumar tiene
aproximadamente el doble de supervivencia a 5 años que los que continúan fumando. En un estudio de
pacientes con EAP el índice a 10 años de infarto de miocardio fue de 53% en fumadores y del 11% en no
fumadores. El abandono del tabaquismo también disminuye el riesgo de isquemia crítica de extremidades
inferiores. (Braunwald, Zipes, & Libby, 2014)
Control de la tensión arterial

El tratamiento de la tensión arterial reduce el riesgo de ictus, de cardiopatía isquémica y de la


mortalidad por causa vascular. No se sabe si el tratamiento antihipertensivo previene el desarrollo o la
progresión de la EAP. No obstante, es concebible que el tratamiento de la hipertensión pueda reducir la
presencia de perfusión en las extremidades que se encuentran ya comprometidas por la estenosis de las
arterias periféricas.
(Braunwald, Zipes, & Libby, 2014)
FASES DEL TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO
Fase I Hospitalaria

Se enmarca desde el momento en que acontece el evento coronario hasta el alta hospitalaria. Consta
de dos periodos:
1. Unidad de cuidados intensivos e intermedio.
2. Sala de hospitalización.
Objetivos
1. Aumentar la capacidad física del paciente hasta un nivel que le permita la realización de algunas
actividades en el hogar una vez dado de alta del hospital.
2. Disminuir el tiempo de hospitalización.
3. Prevenir efectos indeseados del reposo prolongado en cama, tanto fisiológicos como psicológicos.
Tratamiento rehabilitador en la unidad de cuidados intensivos

En la unidad de cuidados intensivos el paciente es atendido por rehabilitación cardiaca tan pronto las
condiciones lo permitan y esté libre de complicaciones ominosas y síntomas incapacitantes. (Anderson JL,
2009)
1. Ejercicios pasivos de movilización pasiva de miembros en segmentos de miembros superiores e
inferiores
2. Ejercicios activos asistidos para articulaciones pequeñas y medianas
3. Ejercicios isométricos en miembros inferiores
4. Respiración diafragmático-abdominal
(Anderson JL, 2009)
Tratamiento rehabilitador en la unidad de cuidados intermedios
 Elevación de los brazos
 Apertura y cierre de los miembros inferiores
 Extensión de los tobillos
 Flexión alternativa de miembros inferiores
 Motivar al apaciente a clocarse en posición sedente y posteriormente bipedestación.
 Una vez que el paciente logre colocarse en bipedestación fomentar la marcha de manera
paulatina
(Anderson JL, 2009)
Fase II Convalecencia

La prueba en la banda sinfín es vital, ya que podrá aportar datos acerca de:

El umbral de aparición del dolor isquémico en las extremidades II.


La respuesta hemodinámica periférica al ejercicio. (Domenech, 2007)

Beneficios del ejercicio en pacientes con EPA


Beneficios funcionales
 Aumento de la distancia máxima de marcha
 Aumento de la distancia de marcha libre de dolor
 Mejoría en la calidad de vida

Beneficios fisiológicos
 Disminución de la inflamación sistémica
 Aumento de la función endotelial: el estrés sobre la pared endotelial producido por el flujo en cizalla
inducido por el ejercicio, estimula la producción de óxido nítrico.
 Aumento de la capacidad oxidativa del músculo esquelético y aumento máximo de la extracción de
oxígeno
 Disminuye la resistencia a la insulina (Quirós, 2016)

Se han propuesto diversos mecanismos para explicar la mejoría en la distancia recorrida luego de un
programa de entrenamiento. Entre ellos se pueden citar:

 Incremento del flujo sanguíneo en el miembro isquémico a partir de la red colateral.


Mayor redistribución del flujo sanguíneo.
 Mejor utilización periférica de O2.
 Aumento en los niveles de enzimas oxidativas en el músculo comprometido.
 Mejora en las propiedades reológicas de la sangre.
 Decrecimiento del metabolismo anaeróbico.
 Mejora en la eficiencia de la marcha. (Domenech, 2007)

Prevención secundaria a reducir los eventos cardiovasculares en la PAD


 Terapia hipolipemiante: Tratamiento con estatinas
 Tratamiento de la hipertensión: Tratar a una presión arterial 140/90 mm Hg
 Dejar de fumar
 El tratamiento antiplaquetario: Tratar con aspirina. (Quirós, 2016)
(Quirós, 2016)

Recomendación Prudente De Caminata Programada:

Frecuencia: tres sesiones por semana.


Intensidad: progresión desde el 50% de la capacidad pico de ejercicio hasta el 80% al finalizar el programa.
Duración: progresión desde 15 minutos de ejercicio por sesión hasta más de 30 al finalizar el programa.
Modo: caminata.
Tipo de ejercicio: caminata intermitente por debajo del dolor máximo.
Duración del programa: al menos 6 meses. (Domenech, 2007)

Ejercicio para el desarrollo de la circulación arterial colateral.

(Domenech, 2007)

Fase III Mantenimiento

Frecuencia mínimo de 3 sesiones semanales


Modalidad Banda sin fin
Intensidad Incierta Deben ir acompañados de unos correctos
períodos de calentamiento y estiramiento, con tablas de
movilización de las articulaciones, adecuadas a cada
rango de edad y patología individual, para asegurar el
máximo rendimiento en las sesiones y evitar
complicaciones
Inicio
Frecuencia 35 minutos de ambulación intermitente aumentando
progresivamente este tiempo en sesiones sucesivas (5
minutos por sesión hasta un máximo de 50 minutos)

Modalidad Banda sin fin


Duración 35 minutos de ambulación intermitente
Intensidad Incierta La intensidad del ejercicio a realizar es incierta.
Parece que un programa de baja intensidad puede
producir el mismo beneficio en la distancia de
claudicación y en la calidad de vida de los enfermos
Se recomienda que en cada sesión la intensidad del ejercicio
sea la suficiente como para desencadenar la clínica de
claudicación en el paciente en unos 3-5 minutos
Reposo: cuando exista dolor de claudicación moderado
Ciclo: ejercicio descanso repetirse como mínimo hasta unos 35
minutos y así incrementar las repeticiones hasta 50-60
minutos en sesiones sucesivas
Velocidad incrementarse si el paciente es capaz de caminar más de
10 minutos con la carga/intensidad actual sin una
clínica de claudicación de intensidad moderada que le
haga detenerse, o si es capaz de caminar a una
velocidad de 3,2 km/h (media para los pacientes con
EAP)
Ejercicio Supervisado produce un incremento en la distancia de
claudicación, pero no una mejoría en la calidad de
vida de los pacientes
Sesiones no Supervisadas frecuencia adecuada de al menos 3 sesiones semanales
o 90 minutos semanales para obtener beneficio

Beneficios
 Mayor tolerancia a la actividad muscular
 Mejora la distancia de claudicación y la distancia máxima caminada

Otros Efectos Beneficiosos


 Mejor función endotelial
 Control de los factores de riesgo que determinan la progresión y pronóstico de la enfermedad
(Maroto & De Pablo, 2011)
ENFERMEDAD
ARTERIAL
PERIFÉRICA

Modificación de
factores de riesgo:
Dejar de fumar

No limitación en la
calidad de vida ni
Limitación que afecta
reducción en la
la calidad de vida
capacidad de realizar
ejercicio

Tratamiento de la
claudicación
Seguimiento del Sospecha de lesión
intermitente:
paciente proximal
Ejercicio supervisado
Farmacoterapia

Localización de la
Mejoría sintomática Deterioro sintomático
lesión

Continuar misma
Revascularización
estrategia
ANEXOS

Fig. 1. Severidad de la claudicación según Fontaine


http://www.revespcardiol.org/es/content/articulo/13145832/

Fig. 3. Severidad de la claudicación según Rutherford


http://www.revespcardiol.org/es/metodos-diagnosticos-enfermedad-arterial-periferica-/articulo/13145827/

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