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La mayoría no existe

, Tullo Eli Chinchilla Herrera

LEGADO DEL SABER es una colección compuesta por 15 folletos,


concebida como uno de los proyectos que honran alá Universidad de
Antioquia en sus Doscientos años y a las personas que en ella
dedican su tiempo ala producción del conocimiento.

Cada mes se publicará un articulo, elaborado por unos de los méjóres


académi~;os d~l Alma Máter, que presentárá la formá en .q-ue .la
Institución amplia los horizontes del sab~r y se compromete 090
nuevasbú$quedas. · ·

Para su divulgación en los escenarios nacionales e lnternacipnalés,


e$la iniciativa tiene el respaldo de la UNESCO ydeiiCFES.

bloentenarto@udea.edu.QO 1Teléfono: (574) 21n 50 45/


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Medellfn - Colombia, 2003
1 8 o 3

La mayoría no existe
Reglas cuantitativas de la democracia

Contribuciones de la Universidad de Antioquia


al conocimiento

Agosto de 2003, Medellín- Colombia


Reseña del a·utor ....... ...................... .......................... .... ............ ... 7
Un problema: la legitimidad del número ................................ 9
iEs mejor pertenecer a una minoría
o a una tnayoría? ....................................................... ............. 1 O
La tosca democracia mayoritaria................................................ 11
ISBN: 958-655-747-2 (volumen) El cambio de signo político de las minorías ............................ 1 2
ISBN: 958-655-582-2 (obra completa)
La evanescente mayoría.............................................................. 15
La mayoría substancializada .............................. ........ ........... 1 5
Alberto Uribe Correa
Rector Universidad de Antioquia La quimérica voluntad mayoritaria ......................... ,........... 1 8
Otras aporías de la regla de mayoría ................................... 2 2
jorge Valencia jaramillo iQué es realmente la mayoría? ............................................. 2 4
Presidente Honorario Conmemoración Bicentenario Un gobierno de minorías............................................................ 2 5
La sociedad de tninorías ......................................................... 2 5
Lavive Rebage de Álvarez
Vicerrectora de Extensión Florilegio de minorías y grupos diferenciados................... 2 7
Directora Ejecutiva Conmemoración Bicentenario Reglas de tninoría .............. .................................................... 2 9
Minorías en la representación ........ ...... ................................ 3 3
Eduardo Domínguez Gómez
Coordinador Legado del Saber Regla de mayoría versus derechos fundamentales ... ... ..... .. ....... 35
Tulio
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Universidad de Antioquia
e-mail: tuliochin@geo.net.co

Profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Univer-


sidad de Antioquia. Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de la
misma universidad. Especialista en Derechos Humanos de la Uni-
versidad Complutense de Madrid, España, donde también realizó
cursos de doctorado en Derecho Constitucional.
Además de docente, se ha desempeñado como:
Consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
PNUD, para la Presidencia de la República de Colombia entre agosto
de 2002 y febrero de 2003.
Asesor de la Presidencia del Senado de la República entre el años
2000 y 2001.
Asesor de la Comisión primera de la Cámara de Representantes des-
de 1994 a 2000.
Conjuez del Tribunal Administrativo de Antioquia.
Miembro del Grupo de Estudios Constitucionales del Colegio de
Altos Estudios de Quirama.
Autor de los siguientes libros:
¿Qué son y cuáles son los derechos fundamentales?, Editorial Temis,
Bogotá: 1999.
De la organización del Estado: Comentarios al Título V de la Constitución
Política de Colombia. Comisión Colombiana de Juristas, Bogotá: 1996.
De la rama legislativa: comentarios al Título VI de la Constitución Política de Colombia.
Comisión Colombiana de Juristas, Bogotá: 1998.
Autor de los siguientes artículos
"El mito de la Constitución de 1886". Revista Estudios de Derecho. Facultad de
Derechoy Ciencias Políticas, Universidad de Antioquia, 1986. Pertenecer a una mayoría o a una minoría se erige en requisito para ganar
reconocimiento y consideración, para ser titular de determinados derechos o adjudica-
"Por una sociedad civil, hacia un Estado de derecho". Revista Universidad de Antioquia. tario de ciertos bienes escasos socialmente estimados. Algo tan elemental como usar
N. 0 211, enero-marzo de 1988. una determinada lengua y ser educados en ella, escoger la parejea para formar una
"Introducción a la teoría constitucional colombiana". Revista Estudios de Derecho. familia, disfrutar el descanso en un determinado día de la semana, o el acceso ventajoso
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Universidad de Antioquia, N. 0 117-118 a un cupo universitario, depende de la pertenencia, según el caso, a un grupo mayori-
(1991). tario o a uno minoritario de la comunidad. 1 Gozar de la prerrogativa, nada desprecia-
ble, de estar representado en las instancias de decisión colectiva -tener quien "hable
"Fuerza vinculante de la jurisprudencia constitucional", Anuario latinoamericano de por uno", "en lugar de uno" y "defienda nuestros intereses"- sólo está garantizada a
derecho constitucional. Fundación Konrad Adenauer y Editorial DIKÉ, Medellín, quien hace parte de un grupo mayoritario o de ciertos minoritarios. 2
1997.
¿Por qué en las comunidades democráticas -Estado, unidad residencial, asociacwn
"El Monopolio de la fuerza: ¿Monopolio legal o monopolio legítimo?", en la obra civil, mercantil o gremial- la relevancia política está supeditada a la ubicación en
colectiva Estado y fuerza. Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, 1999. una mayoría o en ciertas minorías?
"El debido proceso administrativo". Revista Letras jurídicas. Empresas Públicas de Porque, depurada de toda hojarasca retórica, la democracia no es más que un procedi-
Medellín, Vol. 5, N. 0 1, Medellín, 2000. miento cuantitativo de adopción de decisiones colectivas vinculantes; un simple procedi-
miento reglado de deliberación y formación de consensos, encaminado a producir o
legitimar decisiones mediante la verificación cuantitativa de agregados de preferencias
individuales coincidentes llamados mayoría y minoría. Decidir democráticamente signi-
fica amalgamar preferencias individuales formalmente expresadas (votos) en un colectivo
(electorado, asamblea de copropietarios, parlamento) mediante dos tipos de reglas: las de
mayoría y las de minoría. 3 Los órganos decisorios son tanto más representativos cuanto
mejor reflejen en su composición la distribución de preferencias -mayoritarias y mino-
ritarias- de un universo ciudadano y de ello depende en buena medida la gobernabilidad

Por ejemplo, como un derecho constitucional de las minorías étnir.as, desde diciembre de 1994 la admisión
de los miembros de comunidades indígenas a los programas académicos de la Universidad de Antioquia
tiene un tratamiento especial y favorable: se destinan dos cupos adicionales por cada programa para este
grupo de aspirantes y se establece un "puntaje mínimo" de 40 (y no de 53) en el examen de admisión.
Es la justificación de que ciertas minorías tengan asegurada de antemano una representación parlamentaria en
nuestra Constitución: una circunscripción especial de dos senadores indígenas (adicional a la general de la
nación), dos representantes a la Cámara por las comunidades negras, uno por las comunidades indígenas, uno
por los colombianos en el exterior (aproximadamente el 10% de la población colombiana) y otro para las
"minorías políticas" (artículos 171 y 176 de la Constitución y Ley 649 de 200 1).
3 Esta concepción procesal y minimalista de la democracia no ignora que, como prerrequisitos o precondiciones
de los procedimientos decisorios es preciso contar con un marco de derechos que optimizan la deliberación
y un conjunto de condiciones fácticas que aseguran la formación autónoma de la preferencia individual.
de una república. Un país como Colombia, que mantiene en la nebulosa la pregunta ¿cuáles minorías adquieren relevancia constitucional? ¿Qué derechos otorga ser una
sobre quién representa a quién en el parlamento y el Gobierno, está condenado a la minoría de uno u otro tipo?
ingobernabilidad. Lo que en estos tiempos se ha denominado "Reforma Política" es el Una indagación más profunda debería explorar el misterioso vínculo entre número
intento reiterado de aclararlo. 4 (cantidad) y legitimidad (calidad ética), asunto que sobrepasa el discurso jurídico.
El gusto por resolver el delicado problema de la autoridad social y la paz con base en
cantidades de voluntad política recuerda la concepción mística pitagórica, según la
a una o una cual la sustancia de todas las cosas -incluidas las políticas- son los números, éstos
Tradicionalmente la gente prefería ser parte de la mayoría y se ufanaba de proveen de armonía y justicia al universo. 6 Y la búsqueda de la racionalidad de estas
ello. La entidad social "mayoría" ha estado unida al signo del poder y a la autoridad reglas de mayoría apasionó a espíritus memorables: el Marqués de Condorcet y Lewis
moral, inmuniza contra sospechas. Ser minoría, en cambio, privaba de estatus y Carrol, entre otros.
respetabilidad, pues se le identificaba unas veces con una elite oligárquica y odiosa,
usurpadora de privilegios, u otras con un grupo raro, anómalo, merecedor de pros-
cripción o cautela. Sin embargo, como un reacomodamiento ideológico de la socie-
dad contemporánea, asistimos a la revalorización de las minorías y al reconocimiento
positivo de ellas en la estructura constitucional. Las Cartas constitucionales se llena- En su concepción usual la democracia es el poder de la mayoría, el gobierno
ron de reglas de minoría que operan como dispositivos jurídicos tutelares de los justo de los más sobre las pretensiones espurias y sospechosas de los menos, la volun-
grupos sociales diferenciados con clara definición minoritaria o de simples minorías tad del mayor número como fuente genuina de derechos. Una vez concluido el es-
numéricas.s crutinio de votos y proclamado el resultado, la minoría desaparece como entidad del
Las mayorías se han tornado sospechosas y se confía menos en ellas que en ciertas mundo político e incluso carece de voz y representación. 7 El "bienestar de la mayo-
minorías sociales sacralizadas (las heterodoxias religiosas, las minorías étnicas, la po- ría" y la "felicidad del mayor número" condensan el criterio más importante de jus-
blación discapacitada, los desplazados por la violencia, las madres cabeza de familia, ticia distributiva de bienes y cargas sociales. Una versión elemental de esta democracia
los ancianos, etc., etc.). Desde cierta perspectiva, los derechos fundamentales pue- asignaría todos los recursos del presupuesto de cultura a incentivar las expresiones
den ser vistos como corazas protectoras de la intangibilidad de esa minoría mínima del gusto popular mayoritario (por ejemplo, en música) con sacrificio por las formas
que es el sujeto individual, contra la amenaza mayoritaria. estéticas más cultivadas.
Develar algunos supuestos e implicaciones institucionales de tales reglas cuantitati- Desde el comienzo, el pensamiento constitucional colombiano, emparentado con la
vas y su relación con los derechos fundamentales es el objeto de las siguientes re- tradición política Occidental, asoció la idea de mayoría con principio de Razón, y el
flexiones. Se abordarán problemas tales como: ¿Qué límite tiene el poder de las valor justicia. En la primera obra teórica de derecho constitucional publicada en
mayorías? ¿Qué asuntos de una sociedad no son objeto de decisión mayoritaria? Colombia, Cerveleón Pinzón señalaba:
[... ] en una República debe suponerse que los motivos de interés general, es decir, del mayor
número, se encuentran en la mayoría, más bien que en la minoría, pudiendo decirse lo mismo
4 El Acto legislativo 01 de 2003 (promulgado el 3 de julio) conocido como Reforma Política contiene parte de respecto de las presunciones de acierto. El hecho solo del querer de la mayoría, fuera ya una razón
estos dispositivos cuantitativos para configurar verdaderas mayorías y minorías. Conceptos tales como
"umbral electoral", régimen de partidos, lista única "cifra repartidora única", actuación en "bancadas", etc.
hacen parte de esta tentativa de construir un régimen electoral que permita ver con claridad quién es mayoría
y quién es minoría significativa. 6 Aristóteles. Metafísica. Barcelona: Editorial Ibérica S.A., 1971, Libro Primero, V, pp. 15-18.

En nuestro sistema constitucional, por ejemplo, basta reunir un grupo de apenas el 5% de los ciudadanos 7 Por ello en los sistemas electorales denominados "mayoritarios", basta que un partido o una lista aventajen por
(una indiscutible minoría) para que sus iniciativas legislativas sean tramitadas en el Congreso y se convoque un voto a los demás para ganar todos los escaños que integran de la respectiva circunscripción. Es el sistema
un referendo derogatorio de una reforma aprobada en el Congreso. Un senador pudo ser elegido para este que rige la conformación de los colegios electorales de cada Estado federado cuyos votos se designan al
periodo con el 0,46% de la votación total. Con el querer de sólo el 10% de los congresistas un ministro es presidente de los Estados Unidos de América. Así, por ejemplo, con un solo voto de más del Partido
sometido al escrutinio público de una moción de censura. Basta con que una cuarta parte del censo electoral Republicano sobre el Demócrata, aquel controlaría los 54 mandatos electorales de California y los 25 de
se promlflcie, para que tal decisión mayoritaria se tenga como la voluntad soberana. Florida.

10
de mucho peso, prescindiendo directamente de las que combatieran a favor de la medida de que veces ignorante -y por ello mismo proclive a la intolerancia-, ciertas minorías se
se tratara. Así es que nunca puede, por regla general, llegar el caso de que sea saludable la
consagran como reserva moral, portadoras de una legitimidad propia, capaces de
preponderancia concedida a la minoría (cursiva en el texto) .8
lucidez cuando el rebaño embiste.
Bajo tan tosca concepción, toda divergencia en las preferencias, toda falta de acuerdo
unánime, se resuelve mediante la regla de la mayoría. Que, según la trascendencia de En la ciencia política estadounidense la expresión "democracia madisoniana" recuer-
la decisión, unas veces será mayoría absoluta: el voto favorable de la mayoría de los da que la democracia no se define como el poder omnímodo de la mayoría, sino
integrantes del cuerpo decisorio (electorado, asamblea general); otras la regla de como el compromiso constitucional y cultural con la garantía de los derechos
mayoría relativa o simple: el voto favorable de la mayoría de los participantes (votan- intangibles de las minorías, lo cual implica un conjunto de limitaciones institucionales
tes) en el proceso de decisión. 9 Con estas dos reglas se cree conjurar la tiranía de la y sociales a la soberanía mayoritaria. 11 James Madison en El Federalista había
minoría (minoría social, económica, religiosa, política, etc.) y asegurar el bienestar. precursado esta nueva visión al señalar que tan peligrosa para la república es la mino-
En una imaginaria sociedad formada por cinco náufragos que logran alcanzar las ría detentadora del poder, como la mayoría que lo ejerce sin límites constitucionales
playas de una isla desierta, la constitución tendría una regla básica: se hará lo que sobre la minoría (tiranía de la mayoría):
quieran tres de ellos. En una república no sólo es de gran importancia asegurar a la sociedad contra la opresión de
sus gobernantes, sino proteger a una parte de la población contra las injusticias ele la otra. Si una
¿Qué derechos tenemos? Sólo aquellos que la mayoría buenamente otorgue, conser- mayoría se une por obra de su interés común, los derechos ele las minorías estarán en peligro. Sólo
vando la potesUtd de restringirlos y negarlos según sus necesidades y valoraciones. hay dos maneras para precaverse ele esos males: primero, creando en la comunidad una voluntad
¿Qué derechos tiene la minoría? Sólo aquellos inherentes al proceso decisorio independiente de la mayoría, esto es, de la sociedad misma; segundo, incluyendo en la sociedad
deliberativo de la democracia, los que le permitirían tornarse mayoría algún día: tantas categorías diferentes de ciudadanos que los proyectos injustos ele la mayoría resulten no
sólo muy improbables sino irrealizables. 12
derecho al voto igual y libertad de expresión. Por sí misma ninguna minoría tendría
otro derecho constitucionalmente garantizado. 10 En su obra La democracia en América (1835), al develar los rasgos de la naciente
democracia, Alexis de Tocqueville previno contra el ilimitado "poder moral de la
mayoría sobre el pensamiento", como el mayor peligro de este sistema de gobier-
no: 13 "el mayor peligro de las repúblicas americanas reside en la omnipotencia de la
mayoría" . 14
Desde mediados del siglo XIX el concepto de mayorías y minorías ha venido La más sugestiva versión liberal de esta tesis antimayoritaria la encontramos en John
dando un vuelco valorativo radical: la revalorización y hasta sacralización de las mi- Stuart Mili (Sobre la libertad) 1861): la opinión mayoritaria de una sociedad en
norías, no ya las oligárquica y odiosas, sino las que, en razón del tamaño modesto y materia moral e intelectual carece de toda legitimidad para imponer modelos de vida
su condición oprimida, entrañan valor ético-político. Frente a una mayoría tantas virtuosa o planes de vida valiosos a los individuos. Por más soberanos que sean el
poder de la mayoría y su voluntad general plasmada en la ley, no los autoriza a
8 "Tratado de ciencia constitucional'', 1838. Cito la versión publicada en la obra colectiva Derecbo Constitucio-
nal Colombiano. Bogotá: Cámara de Representantes de Colombia e Instituto de Estudios Constitucionales
Carlos Restrepo Piedrahita, 1998, Tomo I, p. 135. La ortografía de la cita no es la del original, propia del
siglo XIX y mantenida intacta por la edición que he consultado. 11 Dahl, Robert A. A Preface To Tbe Democratic Tbeory. Chicago: The University Chicago Press, 1956, p. 4).
Explica así la referida expresión: "What I am going to call Madisonian theory of democracy is an effort to
9 Siguiendo el derecho parlamentario europeo actual, la cantidad "mayoría" equivale al número entero inmedia- bring off a compromise between the power of majorities an the power of the minorities". La democracia
tamente siguiente a la mitad. En el caso de número par de integrantes (verbigracia 1O), la mayoría absoluta madisoniana se opone a la "democracia mayoritaria", según Fishkin, james. Democracia y deliberación,
será igual a la mitad más uno (6); pero si se trata de número impar (verbigracia 11), la mayoría será un poco Barcelona: Ariel, 1995, p. 75.
menos que la mitad más uno (serían 6 y no 7). Sólo así la mayoría puede formarse de manera expedita y no
está atrabancada por el excesivo poder de una minoría (de 5) para bloquear decisiones. 1 2 Madison, james; Hamilton, Alexander y jay, john. El Federalista (1787), México: Fondo de Cultura
Económica, 1957, Apartado LI, p. 222.
1 O Como ejemplo de concepción mayoritaria, el científico social jon Elster denunciaba, en 1993, que las nuevas
democracias surgidas en Europa Oriental y la ex Unión Soviética se había pasado "del despotismo de partido 1 3 Tocqueville, Alexis de: La democracia en América. Madrid: Alianza Editorial, 1980, Tomo I, Segunda Parte,
al despotismo de la mayoría, ambos hostiles a la protección de las minorías" (Elster, jon. "Régimen de Capítulo VII. p. 239.
mayorías y derechos individuales". En: De los derecbos bumanos. Madrid: Tt·otta, 1998, p. 165). 14 Ibídem, p. 244.

12 13
desconocer los ámbitos de autodeterminación personal, los espacios de conducta y las mismas prerrogativas. Hoy se continúa indagando acerca de reglas más justas de
autorreferente (la que no toca los derechos de los demás). La mayoría, entonces, no relación entre las unas y las otras para el equilibrio social. Por ejemplo: ¿puede una mayo-
puede llegar a negar la diversidad de las formas de vida, algo valioso y digno de ría de accionistas determinar el porcentaje máximo de acciones que puede controlar una
protección y estímulo. Hay un derecho básico: el derecho a la diferencia. Ser mayo- minoría (los extranjeros)? lTiene la minoría de socios la prerrogativa de acceder a docu-
ría no otorga por sí misma ninguna respetabilidad ética o estética ni fundamenta mentos reservados sobre clientes de una compañía? ¿Hasta dónde llega el derecho de una
más derechos que el de regular, mediante ley, algunos planos de la conducta que minoría de personas con limitación sensorial para exigir que la universidad invierta sus
afecta a terceros (intersubjetiva) .15 recursos para dotación de bibliotecas en la construcción de accesos para ellos?
Al amparo de esta nueva óptica, casi se tiende a identificar la democracia con los
derechos de las minorías, sobre todo las religiosas, étnicas, culturales, políticas, sexuales.
Su existencia es valorada positivamente, por lo que se les garantiza un campo de
inviolabilidad y maniobra mediante dispositivos constitucionales "antimayoritarios"
a los que se aludirá más adelante. Sometido a un escrutinio lógico, el concepto de mayoría pierde sustancia, se
desvanece como entidad del mundo real. Al final, despojado del mito que la envuel-
La historia colombiana registra el vehemente reclamo formulado por Rafael Rocha ve, sólo queda un instrumento aritmético operativo, con modesta fundamentación
Gutiérrez en 1868 a fin de que las minorías políticas fueran reconocidas y represen- racional. En esta condición, la regla de mayoría no puede ser la panacea dogmatizada
tadas en el Congreso. En 1887 llamaba a sustituir el "tiránico y antidemocrático para zanjar todas las diferencias de un colectivo, aunque todavía sea insustituible
sistema electoral mayoritario excluyente de las minorías" por un sistema de represen- como el más socorrido esquema de cooperación entre ciudadanos que se ven a sí
tación proporcional que retratara la sociedad tal como es ella, con sus mayorías y mismos como libres e iguales. Su utilización ha de ser limitada a ciertos campos de la
minorías. Rocha Gutiérrez fincaba en tal reforma toda la posibilidad de superar el conflictividad social, matizada con otras reglas de minoría y su aplicación queda
perpetuo estado de guerras civiles. 16 reservada a última ratio, una vez agotados los métodos de consenso por negociación.
Bajo esta nueva concepción, mayorías y minorías pueden llegar a pesar casi lo mismo
en la balanza en ciertos supuestos. 17 Algunas de las últimas -las étnicas, naciona-
les, lingüísticas, religiosas y los grupos vulnerables- gozan de derechos constitucio-
nales especiales; otras traducen opciones de ruptura frente a prejuicios estancados La sobreestimación de la fuerza legitimadora de la mayoría deriva usualmen-
que impiden ei desarrollo moral de la sociedad. Con todo, tal reconocimiento no te de identificarla con una clase de personas o segmento social: los pobres, los humil-
implica que mayorías y minorías tengan exactamente el mismo trato constitucional des, el proletariado, los católicos. A partir de esta premisa -por demás apriorística y
a veces contraevidente- se canonizan tales grupos sociales atribuyéndoles, median-
te generalizaciones forzadas, ciertas cualidades axiológicas: la bondad popular, la
ingenuidad del obrero, la belleza de lo popular, la sabiduría campesina.
15 "Que la única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de
una comunidad civilizada, contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás. Su propio bien físico o En rigor, sin una escala de medición que permita definir la condición de "pobre",
moral no es justificación suficiente. Nadie puede ser obligado justificadamente a realizar o no realizar "humilde" o "desposeído" es imposible afirmar que estas personas conforman la ma-
determinados actos, porque eso fuera mejor para él, porque le haría más feliz, porque, en opinión de los
demás, hacerlo sería más acertado o más justo". De lo cual concluye: "La única parte de la conducta de cada yoría. Cualquier escala seleccionada no está exenta de cierta arbitrariedad. ¿Quién es
uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que concierne pobre? Si reservamos esa condición a quienes tengan ciertas necesidades básicas insa-
netamente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y tisfechas (agua potable, vivienda propia o alquilada, educación básica, energía eléc-
espíritu, el individuo es soberano". Stuart Mili, john) Madrid: Alianza Editorial. 1984, pp. 65 y 66).
trica, etc.), entonces "pobres" serán mayoría únicamente en las sociedades de bajo
1 6. Rocha Gutiérrez, Rafael. La verdadera y la falsa democracia (Doctrina Constitucional y Proyecto de Constitución
Política para la República de Colombia). París: Gardiner Hermanos, Libreros Editores, 1887, p. 1 (Prólogo
desarrollo, predominantemente agrarias. Habría que excluir de tal categoría a buena
del autor, datado en París el 20 de julio de 1886). Cito la edición original, uno de cuyos ejemplares conserva parte de la población asalariada urbana. Una definición de "pobres" con base en una
la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia, Sección de Patrimonio Histórico. escala de ingresos (por ejemplo: menos de una cantidad de dólares diarios), tendría-
17 Dahl, Robert. Op. Cit., p. 9. mos que excluir de la mayoría a gran parte de los asalariados de Colombia, verbigra-

14 15
cia, los trabajadores con cierta calificación ocupacional, la clase técnica y profesional es distinto a erigir a la masa popular en autoridad social o fuente de validez, verdad,
asalariada y, por supuesto los profesores universitarios. 18 belleza y bien. 19
De otra parte, quien dice "pobres" alude a una masa asombrosamente heterogénea El error lógico de estas substancializaciones del concepto mayoría (al igual que el de
de personas, dentro de la cual caben las más diversas e irreconciliables categorías "pueblo") consiste en que pretenden reducir toda la diferenciación social a un crite-
sociales con intereses difuminados y contrapuestos. En ese "saco" caben simultánea- rio o rasgo único del ser social -en el caso examinado el socioeconómico-. Pero ello
mente grupos tan diversos como: los inquilinos y también los propietarios que viven conduce a una simplificación primitiva de la visión de la sociedad, con sacrificio de
de la pequeña renta del único inmueble; los jornaleros del campo y los minifundistas su multiforme diversidad; a una petrificación del concepto de mayoría (y por ende el
que los emplean en ciertas épocas de recolección; los indígenas y los negros que se de minoría), lo cual hace superflua toda verificación cuantitativa a través de la vota-
repelen étnicamente en ciertos territorios; los colonos desarraigados que invaden los ción. Se habla entonces de "la mayoría", mas no de "una mayoría" y menos de "las
resguardos de indígenas en busca de sustento; los católicos y protestantes que viven mayorías". Ese es el camino allanado a una forma de totalitarismo. 20
su contradicción religiosa como el conflicto vital más intenso; los trabajadores nacio- El expediente ideológico consistente en llenar de substancia a nociones tales como
nales y los inmigrantes que compiten por los puestos de trabajo de los primeros; los "pueblo" o "mayoría" -atribuyéndoles, además, la cualidad constitucional de la
ciudadanos respetuosos de la ley y los delincuentes que a diario azotan su precaria soberanía-, conduce a la deificación de un grupo social, a lá teología política. En la
seguridad, etc., etc. La infinidad de categorías sociales, económicas, culturales, reli- formulación clásica de la soberanía, poder soberano es el que ostenta las calidades de
giosas, etc. que se subsumen bajo los conceptos de "pobres" o "desposeídos" es tal, originario e inmanente (que nace de sí mismo), supremo (que no reconoce otra ins-
que llega a ser imposible hacer de ellos una mayoría homogénea substantiva, un tancia superior de decisión), incondicionado (que no está sometido a pautas
grupo compacto al cual atribuir una preferencia colectiva mayoritaria. preestablecidas o controles), e ilimitado (que puede hacerlo todo). Lo cual no es otra
Al mismo tiempo, hay otros factores de diferenciación mucho más intensos y cosa que la versión laica de la definición aristotélico-tomista de Dios: causa incausada,
motivadores que reubican a los miembros de esa mayoría "pobre" en otra mayoría motor inmóvil, fuerza inmanente y eficiente. 21
más operativa, por ejemplo, las que surgen de las diferenciaciones religiosa, racial, En una comprensión laica, la entidad "pueblo" no es nada distinto y misterioso al
por preferencia sexual y gremial, entre otras. agregado de ciudadanos constitucionalmente aptos para participar mediante el voto
En un Estado social de Derecho -como lo define nuestra Carta- la condición de en procedimientos de decisión o elección. La mayoría es sólo un número operativo,
necesitado da derecho a reclamar del Estado un conjunto de prestaciones: salud, necesario bajo ciertas premisas, para la selección de una preferencia en cada momen-
educación, seguridad social, vivienda, a título de derechos fundamentales sociales, to de la cooperación social. 22
económicos y culturales (Sentencias T-406 de 1992, SU-111 de 1997 y SU-225 de
1998 de la Corte Constitucional). Para ello lo relevante es la condición de vulnerabi- 19 A la doctrina que contrapone una mayoría pobre a una minoría rica subyace la creencia no demostrada ele que
lidad, no la mayoritaria. Afirmar la exigibilidad -aún judicial- de tales derechos la culpa ele la pobreza es la existencia de la riqueza. Otra perspectiva puede revelar que la existencia ele los ricos
no es mala en sí misma sino benéfica para la sociedad entera, puesto que puede traducirse en beneficio para
los pobres, caso ele un empresariaclo dinámico generador de empleo y abundancia.
18 Durante los últimos decenios las sociedades que logran un grado importante de industrialización y amplia- 2 O En nombre ele la incuestionable mayoría racial (el "verdadero pueblo alemán") se edificó el Tercer Reich y los
ción del sistema educativo tienden a desarrollar una clase media como el segmento socioeconómico más hutus pretendieron en Ruanda eliminar a los tuxis. Giovanni Sartori, como se verá más adelante, descalifica
numeroso, en tanto que los sectores marginados apenas son cada vez más un fenómeno minoritario los intentos de construir una "mayoría substantiva" sobre la base ele que "no sólo un principio de mayoría no
(figurativamente su distribución socioeconómica las presenta como "sociedades barrigonas"). Tampoco los es un gobierno de mayoría substantiva, sino que la arquitectura global de la democracia hace inverosímil que
obreros rasos y los campesinos abarcan la mayor parte de la población sino que son superadas por empleados el último derive del primero". Igualmente se muestra contrario al "mayoritarismo substantivo" Ronald
del sector terciario. Por ello, ni siquiera los partidos socialistas europeos tienen como componente dominante Dworkin en su obra La comunidad liberal. Bogotá: Universidad ele los Andes, 1996, p. 140.
a la clase obrera, tal como lo señala Martínez Sospecha, Manuel. Introducción a los partidos políticos. Barcelona
2 1 De igual manera, la expresión "fuente del poder" es un recurso metafórico: se asume que el poder es una
:Ariel, 1996, p. 188. Según el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, en Colombia un 19.7% de la
sustancia, una energía, que brota ele una fuente prístina. Es el pago que todavía le estamos haciendo a la
población vive con un dólar al día y un 17,7 con menos de ese ingreso. Según un avance del informe de la
primitiva creencia ele que el gobernante participa ele atributos divinos y el poder se origina en Dios.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) 2002-2003, revelado en Bogotá el 25 de
agosto de 2003, el 43% de la población de este continente vive en pobreza. En Colombia 22 millones son 22 De esta concepción desacralizada ele la democracia -"democracia ele ciudadanos"- ha dicho Peter HABER-
pobres (el 50%) y de ellos el 11% vive en la indigencia (viven con menos de dos dólares al día). Véase El LE: "Esto no es ningún 'destronamiento' del pueblo -en todo caso de un entendimiento rousseauniano ele la
Colombiano, 26 de agosto ele 2003, Sección Económicas. soberanía popular que concebía al pueblo como un absoluto y semejante a Dios ... No se olvide: el pueblo

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l:A>B>CyA>C
Sólo al ser humano individual es atribuible una voluntad. La expresión "vo- 2: B > C > Ay B > A
luntad de la mayoría" no deja de ser una manera figurada de referirse a una sumatoria
3: C >A >By C > B
de preferencias individuales formalmente expresadas (votos) y procesadas por medio
de una operación aritmética dudosamente sustentable. Como lo demuestra el análi- Con lo cual tendríamos que en dos electores A > B y sólo en uno lo contrario, luego,
sis de los sistemas electorales y de votación, la preferencia colectiva producto de esa en esa comunidad A > B; en dos electores B > C y sólo uno lo contrario, luego, esa
"voluntad" de mayoría no es independiente, en lo esencial, de la fórmula procesal y comunidad B > C; en dos electores C>A y sólo uno lo contrario, luego, esa comuni-
cuantitativa con que se le verifica y, tal vez, no existe al margen de ésta. dad C>A. En consecuencia, esa comunidad decide irracionalmente, o, más exacta-
Cualquier procedimiento cuantitativo puede conducir a expresiones totalmente mente, el método de votación para pasar de gustos individuales a gustos colectivos
irracionales -en el sentido de ilógicas- de la "preferencia colectiva". Ninguno llena produce decisiones que violan las exigencias de la racionalidad formal. La opción
los mínimos requisitos de racionalidad que exigimos a un individuo para ser creíble ganadora depende del orden en que se compren las alternativas ¿Qué confiabilidad
en cuanto a su preferencia entre varias alternativas posibles. El procedimiento racio- tiene la "voluntad" de este comité?
nal de selección de la mejor alternativa impone un ejercicio de comparación exhaus- Otro ejemplo deja al descubierto que, al preferir una alternativa sobre otra, un colec-
tiva de cada opción frente a todas las demás, de tal manera que se puedan ordenar de tivo no respeta el principio racional de "independencia de las alternativas in·elevan-
mayor a menor. Para la escogencia de la mejor de sólo dos alternativas, la regla de tes (no aplicables)": una alternativa A es preferida a otra B, pero ello depende de una
mayoría puede ser satisfactoria en cuanto a racionalidad de la elección, pero a cam- alternativa C, que no está en juego en esa comparación. 25
bio de simplificar hasta la tosquedad la decisión y sacrificar libertad de elección.
Muy poco soberano debe sentirse el votante abocado a escoger entre, verbigracia, Supongamos un comité compuesto por tres miembros X, Y y Z, los cuales deben
decretar un impuesto gravoso a su renta a fin de alimentar mejor a la niñez desampa- asignar puntajes a las propuestas A, B. C, D, y E (de 1 a S puntos para cada una).
rada y rechazarlo en un acto de insolidaridad. Para escoger la "preferencia del grupo" se suman los puntos y adopta la de máximo
puntaje.
Cuando se trata de optar entre más de dos alternativas, toda regla de mayoría está
condenada a incurrir en la inconsistencia lógica de la intransitividad. El siguiente Propuestas
ejemplo, aportado por Kenneth Arrow, 23 sugiere que la preferencia ganadora depen- A B e D E
de del orden en que se voten las opciones.
Votante
En un comité de tres electores 1, 2 y 3, cada uno de ellos expresa una preferencia
respecto a las alternativas A, B y C, como producto de la comparación sucesiva de una X 1 2 3 4 S
opción frente a las dos restantes. Para satisfacer la regla lógica de la transitividad, si al y 2 3 4 S
ordenar tres alternativas A, B, C, uno de los electores prefiere A a B y B a C, entonces,
A es preferida a C. Con todo, al aplicar el método mayoritario (una alternativa es z 3 4 S 1 2
preferida si la mayoría del comité la prefiere), es posible el siguiente resultado. 24 Total: S 8 11 9 12
Gana la propuesta E que obtiene el máximo de 12 puntos.
es ante todo una asociación de ciudadanos. La democracia es el 'imperio' de los ciudadanos, no del pueblo en
sentido rousseauniano. La democracia de los ciudadanos es más realista que la democracia popular". En: Retos
actuales del Estado constitucional Bilbao: Instituto Vasco de Administración Pública, 1996, p. 34.

2 3 Anow, Kenneth J. "Una Dificultad en el Concepto de Bienestar Social" en: Arrow, Kenneth y Scitovsky, 25 Entre nosotros el economista Hugo López ha presentado una pedagógica exposición de algunos aspectos de
Tibor (comp.). La economía del bienestar. México: Fondo de Cultura Económica, 1969, pp. 188 y 189. la Public Cboice en "lPuede existir el bien común? El teorema de la imposibilidad de Arrow y la nueva
Arrow (premio Nobel de Economía, 1951) dio origen a un tipo de análisis social que aplica la lógica formal democracia colombiana?" en: Lecturas de Economía. Medellín: Universidad de Antioquia. Revista del Centro
a las decisiones públicas y que se conoce como teoría de la "elección pública" (Public Choice). de Investigaciones Económicas, N. 0 34 (enero-junio de 1991), pp. 11-38. El ejemplo que cito (expuesto
24 La not:J.ción > significa "preferido a". por Hugo López) es otra versión del utilizado por Arrow en la obra citada, pp. 200 y 201.

18 19
Supongamos ahora que se retira de la competencia la alternativa D (que de todas capital en el banco y hacer una casa mejor. El maniático de la salud propone cons-
maneras es alternativa perdedora) y se pide a los tres miembros que califiquen las truir inmediatamente (el mejor momento) una casa saludable: con gimnasio pero
cuatro alternativas restantes de 1 a 4 (ya que son cuatro las opciones), pero guardan- sin bar. El borrachín aboga por la inmediata construcción pero necesariamente con
do el mismo orden anterior de preferencia expresado por cada uno de los tres parti- bar ("¿Qué casa adecuada no tendría bar?"). Para la votación, las tres alternativas se
cipantes frente a cada una de las opciones: identifican así: 1: No a la casa. 2: Casa sin bar. 3: Casa con bar.
Propuestas ~ Las ordenaciones lógicas de los tres individuos serían: avaro: 1, 2, 3. Maniático de la
·4
salud: 2, 1, 3. Borrachín: 3, 1, 2. El método de mayoría produce el siguiente orden de
A B e E
preferencias: 1, 2, 3. Con lo cual 1 es el ganador absoluto. Pero si el presidente del
Vo tan te Comité fuera el maniático de la salud, procedería con el método de eliminación suce-
4 siva de alternativas mediante la comparación de cada par. Entonces pondría en consi-
X 2 3
deración, como única cuestión importante, después de todo, si la casa debe construirse
y 2 3 4 ahora o más bien esperar. El resultado sería: una mayoría de 2/3 en favor de construir,
z 2 3 4 y luego sometería a consideración la cuestión del bar, pero el bar sería rechazado por
mayoría de 2/3. Luego, el resultado final sería: construir una casa sin bar. 27
Total: 4 7 1o 9
Casi como una caricatura del mundo real, supongamos que un pastel debe ser repar-
tido entre 100 personas. Si un listo conquista (con promesas desmedidas) a otros 50
Entonces la exclusión de una alternativa irrelevante conduce a la elección de C en vez de E. y con su "cooperación" forma el "Partido de los 51", éste podría, con una votación de
mayoría encarcelar a los 49 restantes, distribuyendo esas 49 partes entre los 51.
Retomando un ejemplo ilustrativo aportado por el economista Hugo López, tal irracio- Pero, acto seguido, tan astuta persona, a menos que salga otro competidor mejor en
nalidad equivaldría a lo siguiente: En el bar un cliente pide una cerveza. "¿Qué marcas astucia, se aliará con otros para formar un nuevo partido, "el de los 26", hasta que
tienen?", pregunta. "Águila y Pilsen", contesta el mesero. "lliene usted Club Colom- sólo queden dos personas como consumidores potenciales del pastel. Corolario: el
bia?", inquiere el cliente. "No", responde el mesero. "Entonces tráiganos una Pilsen", se método de mayoría puede facilitar la concentración el poder y los bienes escasos en
resigna el cliente. Pero el mesero recuerda luego que tienen también Club Colombia y se manos de unos pocos. 28 Al final, tiende a concentrarlo en uno solo, convirtiendo la
lo comunica al cliente. "Entonces tráigame un Águila", dice el cliente". 26 regla de pluralidad en regla de uno (regla de dictadura). 29
Aunque el atractivo de la regla de mayoría puede residir en el perfil simétrico que
tiene frente a la disyuntiva pobre de sólo dos alternativas, ella crea un escenario 27 El ejemplo lo aportan Kenneth, J. Arrow y Hervé Raynaud: Opciones sociales y toma de decisiones mediante
perfecto para la manipulación y la astucia cuando se trata de preferir entre más de criterios múltiples. Madrid: Alianza Editorial, 1989, p. 34. En el sistema de votación del Congreso colom-
dos. Puesto que la mente siempre ordena las alternativas mediante comparación su- biano, lógicamente no se someten a consideración simultáneamente todas las proposiciones sobre el mismo
punto, ya que, según el Artículo 146 de la Constitución, un proyecto se aprueba sólo cuando obtiene el favor
cesiva de cada par de opciones (la A frente a la B y ésta frente a la C) y tal método es de la mayoría de los votos emitidos (no se dispersa la voluntad). Por tanto, se someten a consideración
el propio de todo comité decisorio, entonces el resultado final depende del orden de primero las proposiciones substitutivas (por ejemplo: crear el impuesto a la renta pero sólo a los ingresos
votación de las opciones. También de la manera como se formulen las preguntas. altos, como substitutiva de crear el impuesto general). Si se eliminan las substitutivas se vota la proposición
principal.
Supóngase que un comité de tres miembros debe decidir en qué gastar un dinero, 2 8 Ibídem, p. 36. Estas irracionalidades (paradojas según Condorcet) se acrecen a medida que el universo de
legado por un benefactor a una fundación universitaria con el fin de "construir una votantes y alternativas es mayor: para tres votantes y tres opciones es sólo del 5,6%, pero será del 69,1 si el
universo es de 25 votantes e igual número de alternativas. lQué diremos frente a la elección del Senado en
residencia en el campus, en el momento más apropiado" (según reza el testamento). marzo de 2002, con 24 millones de votantes y 326 listas?
El miembro avaro del Comité planteará que es demasiado pronto para construir la
29 Sobre las condiciones de racionalidad de la preferencia colectiva, véase: Mclean, lain. "Forms of representation
residencia, dado que, según él, se podrían acumular lentamente los intereses del and sistems of voting" en: Política/ Tbeory Today, editado por David Held, Cambridge: Polity Press, U.K,
1995, pp. 172-196. Igualmente, Przeworsky, Adam. "Minimalist conception of democracy" en: Democracy's
Value. Cambridge, Cambridge University Press, 1999, pp. 23-55. Ver también: Zuleta, Hugo. Razón y
2 6. López, Hugo. Op. Cit, p. 23. elección. México: Fontamara, 1998.

20 21
la En este sentido, la regla de mayoría no deja de ser una "guillotina", frustra de un tajo
a. La definición del contorno comunitario que sirve como referencia para las preferencias variadas de un número importante de partícipes -la mitad o un
medir cantidades constitucionales no es racional: depende de factores tradi- número entero inferior a la mitad-. Un referendo, salvo que el diseño de la pregun-
cionales o es caprichoso. Si se va a explotar un pozo petrolero en territorio de ta al ciudadano ofreciera una gama rica y compleja de opciones de respuesta, es un
la etnia W-ua lCuál es la comunidad relevante: la nación colombiana o la instrumento torpe para reflejar ponderadamente lo que quiere la mayoría de la gen-
indígena cuya identidad y permanencia correrán serio peligro? En el conflic- te. La terrible disyuntiva de votar sí o votar no, sin matices, en torno a textos y
to de mayorías religiosas de Irlanda del Norte -problema de la independen- propuestas complejos se parece más a un acorralamiento al ciudadano que a un ejer-
cia de este pueblo- los católicos son minoría respecto al Reino Unido, pero cicio deliberativo. 31
son mayoría respecto al Ulster y a toda Irlanda. Una mayoría electoral lo es Si, por ejemplo, tres amigos se ganan cien mil pesos que deben destinar a divertirse este
respecto al dibujo de una circunscripción determinada, pero se torna mino- fin de semana, la regla de mayoría es torpe para satisfacer al mismo tiempo la pasión de A
ría si el mapa cambia (recurso frecuente para la manipulación electoral). 30 por el fútbol, la inclinación de B por la ópera y la inveterada costumbre de C de visitar las
b. Aunque aparentemente neutral, la regla de mayoría favorece al statu quo: los discotecas. Desconoce, además, que A estaría dispuesto a postergar su pasión para el mes
partidarios del cambio requieren de un voto de más, el empate es su derrota. siguiente a la espera de no perderse un clásico de Copa Libertadores; que para B la
La "voluntad de la mayoría" está condicionada a la forma en que se formule la claustrofobia de las discotecas es del orden de lo insoportable, aunque no le horrorizaría
pregunta, de la fórmula afirmativa o negativa que le sirva de "empaque". tener la experiencia de la euforia colectiva de los estadios; que a C le es indiferente pasarse
Piénsese en un caso como el siguiente: el decano de la facultad halla la posi- dos horas escudando lirismos musicalizados y que le vendría de perlas una excusa para
bilidad de trasladar a otra edificación la sede de esa escuela. Puesto que el descansar un poco de la compañía de su novia rumbera. El acuerdo entre los tres está
nuevo edificio (más confortable y menos asediado por el ruido y los malos hecho. Gordon Tullock32 sostiene que una hipotética proposición, atractiva para la ma-
vecinos), por estar situado en las afueras de la ciudad no es deseado por yoría racista estadounidense, de devolver a todos los negros a África, podría ser aprobada
muchos alumnos que encontrarían dificultades de transporte para acceder a en referendo, pero casi seguramente fracasaría en el Congreso, tan pronto esa minoría
él. Entonces se decide realizar un referendo entre los alumnos. Si los partida- intensa se movilice a ofrecer a los senadores blancos poco racistas su irrestricto apoyo
rios de la mudanza y los adversarios de ésta se igualan en número, la decisión para los proyectos en que tienen puesto su corazón o su bolsillo.
por tomarse depende exclusivamente de la forma en que esté redactada la De lo cual se infiere que la regla de mayoría es defendible, pero como un estímulo a
propuesta. Si la proposición rezara "trasládese la facultad al nuevo edificio", la formación de consenso por transacción, como una presión a jugar con reglas de
los conservadores habrán ganado; mas si la proposición dijese "quédese la minoría. Bien mirada la regla, no como rígido precepto normativo sino como esque-
facultad donde está" (lo cual supone que el decano somete a consulta la ma social práctico, hemos de concluir que "nos llamaríamos a engaño gravemente si
decisión ya formada de hacer la mudanza), ella habría sido derrotada. concluyéramos que la regla [de mayoría] crea decisión. No tal. La regla provoca un
c. La regla de mayoría acusa una grave limitación al ignorar las intensidades de proceso de negociación y discusión que devienen las auténticas actividades centrales
las preferencias individuales y, sobre todo, de las minorías. La intensidad de todo el procedimiento de decisión". 33
constituye el factor más dinamizador para la formación de acuerdos satisfac-
torios en colectivos que deben resolver flujos continuos de decisión. Las dis- 31 El ciudadano puede estar abocado a la disyuntiva terrible de votar entre, por ejemplo, congelar su magro
tintas intensidades posibilitan la negociación entre personas y grupos en las salario o desencadenar una cascada de impuestos. En la teoría de juegos, a la regla de mayoría se le cataloga
como un "juego de suma cero", unos ganan todo y otros pierden todo. En los juegos de "suma positiva",
juntas directivas de organizaciones económicas y en los parlamentos. La regla todos ganan algo, unos mucho y otros poco. Aunque el artículo 378 de la Constitución exige desagregar
de mayoría, ciega a las intensidades, se revela como un instrumento romo y cada pregunta del referendo para garantizar mayor libertad al sufragante, aún así la disyuntiva es cerrada,
impuesta. Una fórmula mejor sería: "sí" bajo la condición a, o b, o e; "no", bajo la condición el, o e, o f...
poco idóneo para las delicadas filigranas de los acuerdos transaccionales.
3 2 Tullock, Gordon. "Problemas de la votación mayoritaria" en: Arrow y Scitovsky (compiladores). Economía
del Bienestar. México: Fondo de Cultura Económica, 1969, p. 217.

3 O Anthony Arblaster lo plantea así: "¿Cuál es el grupo que tiene derecho a decidir una política o cuestión 33 Chueca Rodríguez, Ricardo. La regla y el principio de la mayoría. Madrid: Centro de Estudios Constitu-
particuhr por el voto mayoritario?" (Democracia. Alianza Editorial: Madrid, 1992, p. 108). cionales, 1993, p. 158.

22 23
la ifl~i'Hft!!'il'Ji cia frente a una pregunta específica. Así, aún la mayoría absoluta de 52 votos en la
No existe la mayoría, en singular, sino las mayorías, plurales, diversas, cam- plenaria del Senado existe como fugaz instante, pero al siguiente puede ser otra la
biantes, ondulantes, evanescentes. Se forman para cada asunto en decisión, para cada que opere. Como la regla de mayoría no traduce la existencia de ningún ser, entonces
dimensión de la conflictividad social, para cada momento decisorio y luego se dilu- su aplicación en escenarios participativos o representativos puede ser abozalada: ex-
yen en mil fragmentos. Se componen de infinidad de minorías convergentes que cluida de ciertos ámbitos, matizadas con reglas de minoría.
concurren en un punto o vórtice, y sólo así entendidas se salva su derecho a gobernar. Al descalificar el concepto de mayoría substantiva para los universos masivos Giovanni
No existe una mayoría a la manera ingenua de un paquete compacto compuesto de Sartori acepta, sin embargo, la posibilidad de mayorías operativas dotadas de cierta
componentes substancialmente homogéneos. Una visión más atenta de la estructura fijeza y coherencia perdurable, pero sólo en el escenario de un cuerpo colegiado. Son
de la sociedad compleja no muestra dos bloques compactos -mayoría y minoría- en los partidos compactos y los grupos parlamentarios o "bancadas" (según denomina-
contraposición irreductible, sino un conjunto de múltiples grupos de diverso tamaño, ción de la Reforma Política):
los más activos de ellos de muy reducida dimensión. La mayoría electoral se forma por Cuando se hace referencia a un órgano institucionalizado (gobierno, partido, parlamento), la
una conjugación agregativa de ese enjambre de minorías. Un partido político moderno referencia de la "mayoría" es algún tipo de unidad operadora cohesiva e identificable. Pero cuando la
es un intento de integrar reivindicaciones numerosas de grupos y subgrupos en torno referencia se hace, como en nuestro caso, a colectividades de gran escala, dispersas, el referente de la
"mayoría" es generalmente un conjunto de agregados efímeros. Una mayoría electoral es en gran
a un proyecto gubernamental coherente que las satisfaga a todas ellas. medida un objeto fabricado con ocasión de unas elecciones y por ello, en buena parte, un artefacto
Una descripción realista -no mítica- de los procesos decisorios en un parlamento o del sistema de partidos en cuanto sistema de canalización. En lo que concierne a las mayorías en
función de problemas concretos, tienden a disolverse y a recomponerse caso por caso.37
un comité realza la intensa actividad de grupos diversos de intereses. Es la visión de
Dahl al plantear que "no podemos describir correctamente las reales operaciones de las El corolario que Sartori deriva de allí es claro: "del método de la mayoría para adop-
sociedades democráticas en términos de contrastes entre las mayorías y las minorías. tar decisiones uno no puede inferir que exista un grupo que constituye la mayoría y
Sólo podemos distinguir grupos de varios tipos y tamaños, todos buscando de diversas que toma las decisiones. El método mayoritario connota solamente una mayoría
maneras alcanzar sus metas, usualmente, a expensas, al menos en parte, de los otros". 34 matemática; y no denota un sector mayoritario perdurable de una colectividad. "3 8
En consecuencia, agrega: Pero concluir de esta manera nos plantea la pregunta crucial: ¿Qué cualidad ética
Así, la toma de decisiones gubernamentales no es la marcha majestuosa de grandes mayorías
añade un voto, para tener la virtud mágica de convertir en correcto el querer de 51 y
unidas con respecto a ciertos asuntos de la política básica. Es el continuo apaciguamiento de en incorrecto el de 49?
grupos relativamente pequeños. Aún cuando estos grupos se sumen hasta formar una mayoría
numérica en épocas de elecciones, por lo general no resulta útil interpretar que la mayoría es algo
más que una expresión aritmética.35
Incluso la mayoría ciudadana coyuntural -la que se forma para ganar unas eleccio-
nes o un referendo- es operativamente incapaz de actuar en el instante siguiente
como una entidad compacta del mundo decisorio (como una persona), puesto que La sociedad no se compone de una mayoría y una minoría. Una visión así
"Son los diversos componentes de la mayoría numérica los que tienen los medios empobrece en exceso la estructura del rompecabezas social. La sociedad puede ser
para realizar la acción".36 dibujada mejor como un enjambre abigarrado de minorías en compleja e intensa
¿ne qué mayorías se puede legítimamente hablar en la democracia? De las mayorías interrelación, todas ellas en pos de maximizar sus objetivos y controlar algunas deci-
procesales u operativas, de coincidencias puntuales en torno a determinada preferen- siones que las afectan, aunque con diferentes grados de intensidad. No hablamos de

34 Dahl, Robert. Op cit., p. 131 37 Sartori, Giovanni. Teoría de la democracia, Madrid: Alianza, 1988, pp. 174 y 175. Allí se lee: "la mayoría
de la ciudadanía -'una mayoría de masas'- es un proceso interminable de amalgama y disolución de
35 Ibíd., p. 146. miríadas de grupos y de individuos".
36 Ídem. 38 Ibídem, p. 175.

24 25
"la minoría", en singular, sino de las minorías, diversas, plurales, innumerables, Contrario a lo que se cree, la existencia reconocida y jurídicamente protegida de
multiformes, pululantes. minorías no parece agudizar el conflicto, lo apacigua. Muchas y mudables minorías
De hecho, cada uno de nosotros, por algún rasgo de nuestro ser físico, psíquico o en pos de objetivos disímiles atenúan las probabilidades de contender por los mis-
social pertenecemos a una minoría. Más exactamente, a múltiples minorías: verbi- mos derechos o bienes escasos, lo cual hace superfluo recurrir con frecuencia a la
gracia, la de los que en nuestro país acceden a la educación universitaria, la de los guillotina de mayoría, dado que la imperiosa necesidad de cooperación los induce a
asalariados sindicalizados (4% de la masa laboral), la de los zurdos (en un mundo de la negociación y al consenso. Si el dolor de cabeza de la democracia son las "minorías
diestros), la de los habitantes del campo (el 25%), la de los miopes, la de los propie- intensas", el mejor remedio son las reglas constitucionales que canalicen y diluyan su
tarios de mascotas en las urbanizaciones cerradas, la de los jubilados, la de los vege- efecto perturbador. Como alivio social la solución puede provenir de la "pertenencia
tarianos, los ateos, los discapacitados, los ancianos, y un interminable etc. solapada" de los individuos a varios grupos minoritarios e intensos. 41

Sólo algunas de tales minorías se han tornado política y moralmente significativas -


y por tanto intensas- al hacer parte de un conflicto con relevancia histórica y social. y
En el siglo XVI las religiosas; a partir del siglo XVIII las nacionales y lingüísticas; en ¿Qué es una minoría? Cuando se habla de minorías se alude a dos entidades
el XX las minorías étnicas, raciales, sexuales y culturales. Bajo el gobierno de Poi Pot diferentes que, aunque enlazadas entre sí de alguna manera, operan en planos distin-
en Camboya (1975-1979), los jemeres Rojos asesinaron a una cuarta parte de la tos. Se habla de minoría para referirse a un grupo poblacional diferenciado, numéri-
población de su país por ser considerada culta y, por tanto, sospechosa. El temor de camente modesto, cuya identidad reside en compartir algún rasgo o preferencia
dicho régimen a las clases instruidas era tal que el sólo hecho de llevar gafas o no socialmente reconocible. Las hay de muchos tipos, estatus valorativos y tamaños.
tener manos callosas se convirtió en motivo para sufrir la pena de muerte. 39 Pero no todas poseen la misma relevancia constitucional y ética ni título para gozar
Bajo esta visión, los grandes actores de la democracia no son tanto las mayorías sino los mismos derechos y recibir el mismo trato en la distribución de bienes escasos.
las minorías, grupos pequeños diferenciados, que por vivir su conflicto como algo de Algunas sólo ameritan el respeto de los demás y otras imponen a la sociedad y al
vida o muerte se tornan intensos. En ese orden de ideas, la democracia podría ser Estado medidas positivas de apoyo. 42
redefinida más bien -en términos de Robert Dahl- como una poliarquía: el go- Las numéricas o procesales operan al momento de una votación (o elección) o resul-
bierno de muchos grupos activos sin pretensión alguna de ser mayoría pero sí de tan de tales actos. Su forma de trascender el momento decisorio y funcionar como
salirse con la suya mediante procedimientos de votación. Y, por tanto, la virtud de la esquema permanente de cooperación es la conformación de partidos, movimientos
competencia electoral y de la votación consiste en la capacidad de traducir y políticos y como grupos parlamentarios (bancadas).
retroalimentar esa realidad:
Las minorías substantivas son grupos sociales de tamaño variable cuyos contornos
"Las elecciones y la competencia política no contribuyen en forma muy significativa están demarcados por una característica socialmente relevante que ha desatado con-
al gobierno de la mayoría, pero sí aumentan enormemente el tamaño, el número y la flicto social frente a otro segmento social considerado mayoritario y que ha sentido
variedad de las minorías cuyas preferencias deben tomar en serio los dirigentes al
seleccionar las políticas". 40
41 Así lo plantea David Held: Modelos de democracia, Madrid: Alianza, 1991, p. 230. El autor retoma el
pensamiento muy madisoniano de D. Truman. Por su parte, Alvin y Heidi Toffler, al describir la política de
39 Dahl, Robert. La democracia. Guía para ciudadanos. Madrid: Taurus, 1999, p. 58. Como ejemplo de una sociedad postindustrial (de la "tercera ola"), señalan: "El principio primero y herético del gobierno de la
minoría silenciosa que se activa para dar lugar a un conflicto sonoro, el 21 de septiembre de 2002 en Londres tercera ola es el del poder de la minoría. Éste sostiene que cada vez es más anticuado el imperio de la mayoría,
se llevó a cabo la mayor manifestación pública de los últimos 150 años: la de los cazadores del zorro y principio legitimador fundamental de la era de la segunda ola. No son las mayorías, sino las minorías, las que
propietarios del campo. Cuatrocientas mil personas (aristócratas, granjeros, criadores de perros y cazadores, cuentan. Nuestros sistemas políticos deben reflejar crecientemente ese hecho", en: La creación de una nueva
entre otros representantes del mundo rural) desfilaron para defender "el tradicional estilo de vida del campo civilización. La política de la tercera ola. Madrid: Plaza y janés, 1996, p. 119).
británico", que incluye la caza del zorro con perros, contra la "mayoría opresora" del 82% de la opinión y el
gobierno mayoritario laborista (que la expresa en el parlamento) que ha decretado la prohibición de ese tipo 4 2 Sobre trato especial a minorías y grupos diferenciados, véase la obra colectiva Derecbos de las minorías y de los
de prácticas arcaicas. grupos diferenciados. Madrid: Editorial Escuela Libre, 1994, especialmente la Presentación de Juan Alberto
Beloch y los estudios sobre minorías reLigiosas de Luis Prieto Sanchís, sobre racismo de Javier de Lucas y
4 O Dahl, Robert. A Prejace .. .. p. 132. sobre solidaridad y minorías de jesús González Amuchastegui.

26 27
un tratamiento de exclusión: el color de la piel, la lengua, la fe religiosa, la opción más allá al reconocer derechos especiales: por ejemplo, para proteger el derecho a la
sexual, la limitación sensorial, física o mental, etc. Pero también las hay corporativas: identidad étnica en permanente amenaza por el progreso técnico, el Convenio 169
grupos pequeños de interés económico o cultural muy definido, tales como asociacio- de la Organización Internacional del Trabajo (aprobado por la Ley 21 de 1991)
nes gremiales. Y las hay de contornos desdibujados pero que se aglutinan alrededor de obliga a consultar a la comunidad indígena como condición previa a cualquier explo-
gustos e inclinaciones muy peculiares, por ejemplo, la asociación para el intercambio tación de recursos que albergan sus territorios ancestrales.
de parejas matrimoniales en Argentina, 43 los grupos ocultistas, los bippies, los punk.
Otros grupos diferenciados hacen parte del espacio de diversidad digna de estímulo,
La minoría numérica u operativa tiene valor en sí misma como actor de la delibera- hacen parte del ámbito protegido por los derechos de igualdad, autonomía y plura-
ción y la decisión. Las minorías sociales y culturales oprimidas tienen título ético y lismo. Otras minorías son irrelevantes y algunas inmorales y peligrosas, sin que
político para gozar de una protección constitucional especial. Las corporativas tienen catalogarlas así -por parte de la mayoría- implique violación de derechos funda-
derecho a ser oídas e incidir en los procesos decisorios. Y para las otras existen los mentales sino defensa de los mismos (caso de la minoría racista superintensa del Ku
derechos fundamentales y reglas de repartición de bienes escasos. Klus Clan).
Las minorías substantivas son las entidades cuantitativas más reales. Son grupos Un peligro de la democracia poliárquica es el "culto desmedido" de que son objeto
secularmente sometidos a condiciones de marginación, discriminación, cuando no las minorías. Uno de ellos es su tendencia a aparentar su carácter de mayoría con
de feroz proscripción, de donde surge su habitual carácter de minoría intensa y su estrategias estridentes y a descalificar moralmente a otros grupos diferenciados.
protagonismo como actor político y electoral. 44 Su relevancia constitucional y ética
nace de su posición desventajosa en cuanto al trato que reciben de las estructuras de
poder político y social. El número no siempre es el factor determinante para otorgar
valor a sus reivindicaciones. Estas minorías acusan la característica de que siempre lo Las reglas de minoría contienen limitaciones al uso de la regla de mayoría
serán. Como compensación, tanto el derecho constitucional como el internacional absoluta y poderes decisorios propios de la minoría. Algunas de ellas son:
establecen medidas de protección especial.
a. La substracción de ciertos ámbitos de decisión a las reglas de mayoría, inclui-
En el sistema de Naciones Unidas, el artículo 27 del Pacto de Derechos Civiles y das las mayorías calificadas. 45 Ningún electorado o parlamento puede deci-
Políticos ha establecido la protección especial de las minorías como un derecho hu- dir mediante votación mayoritaria acerca de cuál es la verdad en los campos
mano. Pero sólo de tres clases de grupos diferenciados: "En los Estados en que exis- filosófico, religioso, estético y científico. Ni el concepto de virtud en el ámbi-
tan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, no se negará a las personas que to de la vida privada, ni la validez científica, ni las ideas de forma bella son
pertenezcan a dichas minorías el derecho que les corresponde de común con los democráticos. Es tan violatorio de la libertad de conciencia la imposición de
demás miembros del grupo a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su creencias de la minoría sobre la mayoría, como el sometimiento de aquella al
propia religión y a emplear su propio idioma". pensamiento de ésta. Lo que cree un individuo tiene el mismo peso que lo
Tal norma traduce el valor de igual dignidad de los individuos que pertenecen a que creen un millón, lo contrario conduce al confesionalismo.
distintos pueblos y culturas. Pero el derecho internacional y el constitucional van b. La exclusión de la modificación de las normas fundamentales del procedimien-
to democrático, o reglas de juego de rango constitucional -por ejemplo, la
4 3 Por ejemplo, la Asociación Argentina de Swingers, que agrupa a sesenta mil parejas que practican el raro gusto
del intercambio sexual de compañeros como terapia de familia, solicitó y le fue negada la personería jurídica
que establece que las decisiones en ese colectivo se toman por determinada
por la Inspección General de Justicia. La medida discriminatoria se fundamentó en que los fines de tal mayoría- de la decisión por mayoría absoluta. La única regla moralmente
colectivo contradecían el interés general dado el carácter inmoral que para la mayoría reviste dicha práctica, al aceptable es la unanimidad, tal como sucede cuando se constituye una comu-
ser contraria al principio de la fidelidad conyugal de la pareja monogámica. La sentencia de la Cámara Civil
confirmó la decisión referida (véase la página web : www.entrenos.com.ar).
nidad u organización (por ejemplo, una unidad residencial, una sociedad civil
o mercantil, una cooperativa). No puede ser de otro modo: dichos preceptos
44 Incluso en constituciones recientemente expedidas en países de Europa oriental se anidan cláusulas de alerta
sobre tales grupos diferenciados: la Constitución húngara postcomunista prohibió los partidos organizados
conforme a criterios étnicos, raciales o religiosos (artículo 11.4) y la eslovaca prohíbe las medidas de 4 5 Se entiende por mayoría calificada una exigencia superior a la absoluta, por ejemplo: el voto favorable de 2/
discriminación positiva a favor de minorías étnicas. 3, 3/4 o 4/5 de los miembros de la cámara o comisión.

28 29
hacen parte del pacto social originario, las reglas sobre las cuales un indivi- e. Como derechos procesales de las minorías, las constituciones democráticas
duo acepta confiadamente ser miembro de un colectivo. Tratando de acercar- les otorgan facultades para imponer los métodos de deliberación y formación
se a este ideal las constituciones exigen mayorías calificadas para la reforma de consensos, para retrasar las decisiones y hacer transparente el debate. En-
de las normas electorales. tre otras se les da poder para forzar determinadas formas de votación: según
c. Asignación de ciertas decisiones a órganos no dependientes de la mayoría. el Reglamento del Congreso (Ley 5. a de 1992), una minoría parlamentaria
Atribuir a un tribunal el poder de anular las leyes inconstitucionales - puede obligar a que la votación se efectúe segregando cada artículo del pro-
jurisdicción constitucional- puede ser interpretado como un dispositivo yecto de ley (no en bloque), o mediante votación pública y nominal (no
"antimayoritario" en cuanto permite a la minoría política provocar la anula- secreta o por asentimiento implícito). En las mesas directivas de las cámaras
ción de la voluntad arbitraria de la mayoría parlamentaria (reflejo de la elec- y de sus comisiones permanentes debe haber representación de las minorías
toral). 46 Con igual lógica, se ha dicho que la atribución de los poderes de parlamentarias (artículo 112 constitucional), lo cual es importante para de-
regulación monetaria a un Banco Central independiente del legislativo y del terminar el orden del día de las sesiones. Es lo que se conoce como el "dere-
Gobierno (como en Colombia el Banco de la República) constituye un im- cho de obstrucción", como derecho legítimo de la oposición.
portante límite al reino de la mayoría. Con todo, tales despojamientos son Hay quienes dicen que el bicameralismo en el órgano legislativo y las reglas
una garantía muy relativa: los jueces constitucionales pueden comportarse que establecen "pausas" o interregnos de enfriamiento en el proceso creador
como "agentes de la mayoría en vez de sus censores, sobre todo cuando una de la ley, son "mecanismos de dilación o demora, previstos para oponerse a
idea popular se apodera de la cultura jurídica" .47 los impulsos repentinos y las pasiones pasajeras de una mayoría". 49
d. Las reglas de unanimidad y de mayoría calificada otorgan un extraordinario f. También ciertas reglas sobre inclusión de partidas en el presupuesto anual de
poder a la minoría. De la primera se ha dicho que equivale a la dictadura de gastos fortalecen a las minorías en su poder de negociación entre sí. El reparto
uno sólo (poder de veto) y su utilización es excepcional. De las segundas de bienes escasos debería seguir las reglas de minorías, reglas de negociación y
puede decirse que da garantías formidables para ejercer el "derecho a la obs- transacción, no la tosca y frustrante regla de la mayoría. Los diversos grupos
trucción" por parte de la oposición parlamentaria. La exigencia de mayorías deberían recibir alicientes presupuestales conforme a escalas de méritos.
calificadas, aunque dificultan la rápida decisión, fuerzan la negociación entre
muchas minorías. El poder de impedir no equivale al poder de imponer. En g. También son reglas de minoría las que estimulan la formación y reagrupamiento
consecuencia, son aconsejables como garantías de no tiranía sobre las mino- de verdaderas minorías sociales o políticas. Las reglas exigentes sobre umbral
rías, estabilidad en el sistema y defensa de los derechos constitucionales. electoral y cifra repartidora de la Reforma política apuntan a desincentivar
Paradójicamente, cuanto mayor sea el consenso exigido para una decisión, las seudominorías logreras que se forman artificialmente para pescar en el río
más capacidad tiene un grupo pequeño para imponer su preferencia. 48 revuelto electoral. Cuando el nuevo artículo 263 de la Carta excluye de la
representación senatorial a toda lista que no obtenga siquiera el 2% de la
46 Sobre todo en aquellos sistemas constitucionales que, como el español, ponen en manos de un número pequeño votación total, le resta posibilidades aritméticas a las llamadas "microempresas"
de parlamentarios el derecho a cuestionar una ley ante el Tribunal Constitucional. Según el Artículo 162.1 que venían ingresando a esa corporación con apenas el 0,4%. Al presionar la
a) de la Constitución española, están legitimados para interponer el recurso de inconstitucionalidad contra
leyes, 50 diputados (de 350 que tiene el Congreso) o igual número de senadores. Véase: Montilla Martos, aglutinación de grupos relevantes alrededor de una identificación ética o
José A. Minoría política y tribunal constitucional, Madrid: Ed. Trotta, 2001. política, se ahuyentan las clientelas corruptoras.
47 Elster, Jon, Op. cit., p. 176. h. Y la atribución de ciertas prerrogativas a las minorías para producir decisio-
48 El borrador de Constitución de Europa, presentado a la consideración de la Asamblea Preparatoria por Valery nes por sí mismas, sin contar con la mayoría: en Colombia, como un recurso
Giscard D' Estaing, propone que a partir del año 2009 los órganos de la Unión Europea tomen decisiones con
la aprobación de los países que, en conjunto, reúnan al menos el 60% de la población. La unanimidad seguirá en manos de la oposición, el 10% de los integrantes del Senado o de la
siendo la regla en materia de política exterior, seguridad, fiscalidad y seguridad social. Hay quienes defienden Cámara de Representantes puede obligar a que el Congreso en pleno discuta
fervientemente la regla de la unanimidad. Buchanan, James M. y Tullock, Gordon, en: El cálculo del consenso
(fundamentos lógicos de una democracia constitucional). Madrid: Espasa-Calpe, 1980, pp. 294 y ss., sostienen que
" [... ] el logro de la unanimidad es siempre posible si existen ganancias mutuas de entrar en el 'contrato social'. 49 Elster, Jon. Op cit., pp. 176 y 184.

30 31
una moción de censura contra un ministro (artículo 135 N." 9 de la Consti- en la I'O~'H'.O>;:;Oi"\l'i'~:!ll"'!f\i"\l

tución). En España los grupos parlamentarios de minoría pueden ordenar la El escenario de la representación es el terreno propicio de las minorías de
formación de comisiones parlamentarias de investigación. Los estatutos de toda índole. Les va mejor en una asamblea constituyente que en un referendo. La
las asociaciones privadas prevén usualmente el derecho de un grupo minori- virtud de la negociación y la transacción entre intereses diversos y de diferente inten-
tario a convocar asamblea general para ventilar un asunto, cuando la junta sidad se acrece a medida que el cuerpo decisorio decrece. Es ésta una de las razones
directiva se niega a ello. para afirmar la superioridad ética, política y técnica de la democracia representativa
sobre la participativa. Al fin y al cabo el procedimiento de agregación de preferencias
Estas reglas son el campo apetecido de las minorías intensas en todo tipo de colecti-
individuales tiene sentido si mediante una intensa deliberación se arriba a una pre-
vo. Nuestra Constitución es abundante en ellas: para muestra, basta con que lo
ferencia cualitativamente superior que pueda ser tenida como la preferencia colecti-
solicite un 5% del censo electoral para que automáticamente se convoque un referendo
va.53 Pero ello sólo a condición de que el cuerpo representativo sea el reflejo de la más
derogatorio de una reforma constitucional aprobada por el Congreso en ciertas ma-
amplia y rica gama de minorías. ¿cómo se logra? Con dos técnicas de ingeniería
terias (artículo 378 constitucional). 50 constitucional: el sistema electoral proporcional y el sistema de partidos políticos.
Todas funcionan a manera de dispositivos constitucionales para proteger minorías y El sistema electoral proporcional busca repartir los escaños de un cuerpo decisorio
para que sean éstas -y no las mayorías- las que, en constante puja y negociación, entre mayorías y minorías, según el peso de cada una de tales fuerzas en el todo electo-
controlen el sentido final de una decisión o una elección colectivas. Diluyen el go- ral y siguiendo una fórmula aritmética. Es un método opuesto al sistema electoral
bierno de la mayoría pero no aseguran la dictadura de la minoría, sólo abren la mayoritario, que concentra la representación en la lista mayoritaria. En Colombia este
puerta al gobierno de las múltiples minorías. De allí que les quepa el nombre de método de conversión de votos en escaños rige desde 1910 con sucesivas fórmulas
"reglas de minorías". Lo cual lleva a sospechar, con Dahl, que "es en esta característica aritméticas. Aprobada la Reforma Política, la fórmula electoral vigente se conoce como
de las elecciones -no la regla de la minoría, sino la regla de las minorías- donde Cifra Repartidora Única (artículo 263 B de la Constitución) y opera así:
debemos buscar algunas de las diferencias esenciales entre las dictaduras y las demo-
Se divide el número de votos de cada lista por la sucesión de los números naturales 1,
cracias" .51
2, 3, 4, ... (divisores sucesivos). Así, en el ejemplo que sigue, la votación de la lista A
Pero para instaurar el imperio de las minorías no bastan los mecanismos constituciona- (4.500 votos) se divide por 1, luego por 2, luego por 3, etc., y las cifras resultantes se
les. Incluso, su efecto es modesto -aunque no desdeñable- para moldear la estructu- van colocando al frente de dicha lista. Lo mismo se hace con las demás listas. Se
ra social. Son necesarias algunas estrategias sociales de diversificación minoritaria: como procede entonces a buscar los mejores resultados en orden descendente hasta encon-
estrategia social y política, se debe estimular la formación de la mayor diversidad de trar aquel que en dicha ordenación corresponda al número de escaños por repartir.
grupos e impedir que los partidos y movimientos se formen mayorías alrededor de un En el ejemplo, por ser 12 los escaños, se busca el duodécimo mejor resultado. Éste
solo aspecto. El presupuesto de gastos puede ser un instrumento apto para ello. Es una viene a ser la Cifra Repartidora, ya que a cada lista se le adjudican tantas curules
de las dos vías suspicazmente señaladas por Madison: alimentar en la sociedad la tantas cuantas veces quepa tal cifra en el número de votos obtenido. 54
"categorías diferentes de ciudadanos", de tal manera que los "proyectos injustos de la
mayoría resulten no sólo muy improbables sino irrealizables. "52 53 S egún Elster , "La agregación de intereses o pasiones individuales no produce una decisión colectiva si no pasa
por una deliberación racional y se proyecta en un nuevo producto con valor agregado respecto a las simples
preferencias de autointerés subjetivo" (Op. Cit., p. 174). A decir de Ernst Wolfang Bockenforde, la crítica a
la democracia directa como irrealidad y la defensa de la representativa como modelo deseable no sólo es
5O Con las firmas del 10% del censo electoral se obliga al Congreso, las asambleas departamentales y los
práctica sino teórica: "Es este concepto realizable de la organización y el ejercicio democrático del dominio, que
concejos municipales a convocar un referendo aprobatorio sobre un proyecto que hayan presentado y hubiera
implica la representación como elemento constitutivo de la democracia, el que tiene que incorporarse y
sido negado (artículo 30 de la Ley 134 de 1994). Sobre los poderes decisorios de la minoría parlamentaria,
expresarse en el concepto de la democracia". En: Estudios sobre el Estado de derecbo y la democmcia. Madrid:
véase: Recuejo, Paloma. Democracia parlamentaria y principio minoritario. Barcelona: Ariel, 2000.
T!·otta, 2000, pp. 135 y 143.
51 Dahl, Robert. A Preface .... p.132.
54 Esta fórmula electoral -una versión del método D'hondt belga (aplicado en Espaüa)- ha reemplazado el
52 Entonces "[la sociedad] estará dividida en tantas partes, tantos intereses diversos y tantas clases de ciudada- método del "cuociente y residuo" que rigió desde hace más de cuarenta aüos en Colombia y al cual se le endilgaba
nos, que los derechos de los individuos o de las minorías no correrán grandes riesgos por causa de las el estimular la fragmentación del electorado en cada vez más innumerables e ínfimas minorías (por ejemplo, en
combinaciones egoístas de la mayoría". (El Federalista, 51). marzo de 2002 compitieron 326 listas para los 100 escaüos de la circunscripción nacional de Senado).

32 33
Escaños para distribuir: 12 la visión de minoría: los ecologistas, protestantes, los pensionados, los discapacitados,
los vendedores ambulantes, los homosexuales. 55 La crisis de credibilidad ciudadana
en los partidos políticos ha tornado atractiva esta última modalidad, que estaría
Divisores
dando luz a una nueva forma interesante de representación postmoderna: un parla-
2 3 4 5 6 7 8 9 1o 1 1 12 mento de minorías, de ciudadanos diferenciados con sus múltiples visiones de lo
público. Sin embargo, tales expresiones acusan la insuficiencia de la visión parcial y
Listas: Resultados monotemática, limitada a sus propios intereses y carente de un proyecto global de
nación, de región o de ciudad. Por lo cual el ideal podría ser un escenario parlamen-
A: 4.500 2.250 l. 500 1.12 5 900 750 642 562 500 450 409 375 tario en el que la representación partidista alternara con la de grupos diferenciados.

B: 3.000 l. 500 1.000 750 600 500

C: l. 500 750 500 375


Defino un derecho fundamental como aquella situación subjetiva ventajo-
D: 700 350 233 175
sa que, por tener una sustentación axiológica sólida -derivar de un valor ético
E: 500 250 166 fundante del orden constitucional, verbigracia, la dignidad humana-, está dota-
da del máximo nivel de garantías jurídicas reforzadas, como el supremo poder de
reclamación que una persona puede hacer a la comunidad en la que vive. Son
derechos originalmente derechos morales llamados a proyectarse sobre la juridicidad
La cifra 750 (resultado de dividir los votos de la lista A por 6) corresponde al duodé-
por su hondo anclaje en la ética discursiva compartida por los integrantes de las
cimo mejor resultado, en orden descendente, de las sucesivas divisiones por los nú-
sociedades occidentales. 56
meros naturales. A ella se le tiene como Cifra Repartidora Única. Entonces la
distribución de los 12 escaños será: Uno de los rasgos de tales derechos en la sociedad democrática es su fuerza resis-
tente frente a metas u objetivos de carácter colectivo por deseables que éstos parez-
Lista A: 6 escaños, lista B: 4 escaños, lista C: 2 escaños, lista D: O escaños, lista E: O
can. No es suficiente para desconocerlos invocar razones relativas al bien común o
escaños
interés general. Por lo cual funcionan como corazas protectoras frente a los intere-
En contraste, la distribución de escaños que arrojaría la aplicación del cuociente y ses de la mayoría. Si, en el caso de la comunidad de los cinco náufragos (descrito
residuo en el mismo ejemplo sería: lista A: 5 escaños, lista B: 4 escaños, lista C: 2 arriba), los derechos de cada uno de ellos dependen del voto de tres (mayoría
escaños, lista D: 1 escaño, lista E: O escaños. Con las misas votaciones, la Cifra Repar- absoluta), entonces ninguno tiene derechos fundamentales, aunque sí derechos
tidora beneficia a la lista A y sacrifica a la D. El resultado depende del "truco" matemá- subjetivos legales. Es la garantía constitucional contra la regla de mayoría lo que
tico que se adopte.
Entre más amplio sea el tamaño de la asamblea representativa, mejoran las posibili-
dades de reflejar, como lo hace una buena fotografía, la diversidad regional, étnica, 55 Tomo la expresión "partidos de un solo tema" de Martínez Sospecha (Op. cit., p. 184). Y cita el ejemplo del
política, religiosa, social, económica, profesional y cultural de la nación. Un parla- Partido de la Cerveza en Suiza. La representación gremial es limitada: los vendedores ambulantes represen-
tados en el Concejo defienden sus intereses, pero lqué plantean para la contaminación ambiental?
mento diminuto, semejante a un comité no asegura la representación diferenciada,
la vocería de la ciudadanía diferenciada. 56 He sostenido este concepto de derechos fundamentales (como elementos de una moralidad discursiva,
destinados a jugar como elementos éticos del derecho positivo) en el ensayo "lQué son y cuáles son los
La representación de minorías sustantivas puede asegurarse por dos vías: a) incorpo- derechos fundamentales?", en: Estudios de Derecho. Revista de la Facultad de Derecho. Medellín: Universidad
ración de sus reivindicaciones en el programa de un partido político y de sus voceros de Antioquia, N. 0 127, primer semestre de 1997. Para una versión ampliada y apoyada en la jurisprudencia,
en las listas; y b) la formación de partidos de "tema único", cuyo objetivo es expresar véase mi libro lQué son y cuáles son los derecho fundamentales? Bogotá: Temis, 1999.

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les imprime fundamentalidad. 57 En ese sentido los derechos fundamentales son ducir cualquier limitación legal a los derechos fundamentales. Nuestra Constitución
"cartas de triunfo" en el juego de las razones jurídicas, son como el as de la bara- sólo exige la mayoría absoluta para la aprobación de la ley restrictiva (artículo 153).
ja. 58
¿Los derechos fundamentales protegen a la persona humana o al grupo diferenciado
Hay derechos fundamentales implícitos en la definición misma de democracia, puesto minoritario? Tales inquietudes inducen a distinguir entre los derechos Fundamenta-
que sin ellos no habría decisión mediante participación: los derechos políticos (de les individuales y los especiales a favor de colectivos. Los derechos especiales prote-
participación ciudadana) y los a éstos anexos: libertad de expresión, reunión, prensa, gen a un titular colectivo, aunque ellos tienen una innegable proyección mediata
asociación, etc. Sin ellos es impensable un proceso de libre e igualitaria deliberación sobre la condición individual de quienes pertenecen a tales segmentos sociales. 59 Se
para formar un agregado de preferencias individuales equivalente a la mayoría. protege en buena medida el pluralismo y la diversidad de formas de vida. Así en la
Los derechos fundamentales deben estar sustraídos a la regla de la mayoría, al menos Sentencia T-342 de 1994 la Corte Constitucional puntualizó: "La diversidad en
para su negación o suspensión a un grupo de personas o un individuo. Una manera cuanto a la raza y a la cultura, es decir, la no coincidencia en el origen, color de piel,
de blindarlos ha sido su canonización en los Pactos Internacionales, pues de esa lenguaje, modo de vida, tradiciones, costumbres, conocimientos y concepciones,
manera, el Estado queda atado a su inviolabilidad por una obligación impuesta y con los caracteres de la mayoría de los colombianos, es reconocida en la Constitución
vigilada por la comunidad de naciones. De esta manera, el mismo poder constitu- de 1991, al declarar la estructura pluralista del Estado Colombiano ... ".
yente primario -y con mayor razón el secundario- tendrían en tales derechos un Pero también nacen derechos especiales que no tendrían otras comunidades, tales
límite a su poder crear o reformar la Carta Fundamental del Estado. La otra manera como, por ejemplo, los derechos de las comunidades étnicas frente a las comunida-
es prohibir constitucionalmente su derogación: ni siquiera el poder constituyente des campesinas pobres. 60
por unanimidad puede derogarlos. Es ésta la vía adoptada por la Constitución ale-
Para las minorías intensas cuya heterodoxia no ha recibido todavía el premio históri-
mana, cuando declara nula toda reforma a los derechos fundamentales (artículos.
co del reconocimiento constitucional o internacional expreso (caso de los homo-
79.3). Con esta misma inspiración, pero con menor rigor, la Constitución española
sexuales), los derechos fundamentales deberían ser, no sólo la barrera protectora contra
exige una mayoría calificad de 2/3 de los votos en las Cámaras legislativas (artículo
la persecución, sino también la vía jurídica para irlos igualando en prerrogativas
168). La Constitución colombiana sólo exige la mayoría absoluta para el Acto Legis-
legales a los individuos de preferencias aparentemente (sólo aparentemente) mayori-
lativo, pero abre la posibilidad de que la minoría (5% del censo electoral) convoque
tarias.
un referendo derogatorio de un Acto Legislativo del Congreso que los reforme.
Aunque el legislador no puede vulnerar los derechos fundamentales, sí puede regla-
mentar su ejercicio y de esta manera restringirlos o condicionarlos a fin de hacerlos
compatibles con bienes colectivos tales como el orden público. Para conjurar el ries-
go de su vulneración, algunas constituciones exigen mayorías calificadas para intro- 59 Frente a quienes sólo aceptan derechos humanos universales cuyo titular es el sujeto individual, cabe rescatar,
como idea más acorde con el Estado social, la noción de derechos especiales de ciertos grupos diferenciados
y de los individuos que a ellos pertenecen en cuanto tales. Así lo plantea Javier de Lucas en El racismo como
coartada, Op. cit. p. 30-33. Igualmente, la Corte Constitucional en las sentencias SU-039 de 1997. En ella
57 Esta sefíal particular antimayoritaria de los derechos fundamentales se arraiga en la idea kantiana de que, al ser se lee: " ... la comunidad indígena ha dejado de ser una realidad fáctica y legal para ser sujeto de derechos
la persona humana un fin en sí misma (y no sólo un medio), ésta no puede ser sacrificada a favor de los fundamentales; es decir, que éstos no sólo se predican de sus miembros individualmente considerados, sino
demás. Tal concepción fue revivida en 1971 por john Rawls en su Teoría de la justicia, en la cual se lee: "cada de la comunidad misma que aparece dotada de singularidad propia, la que justamente es el presupuesto del
persona posee una inviolabilidad fundada en la justicia que incluso el bienestar de la sociedad como un todo reconocimiento expreso que la Constitución hace 'a la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana'.
no puede atropellar. Es por esta razón por la que la justicia niega que la pérdida de libertad para algunos sea 6 O Dice la Corte Constitucional: "La Constitución Política incorporó dentro de las preocupaciones, el recono-
correcta por el hecho de que un mayor bien sea compartido por otros. No permite que los sacrificios cimiento y defensa de las minorías étnicas, y de manera muy significativa, reservó en favor de las comunida-
impuestos a Lllto~ ~ean sobrevalorados por la mayor cantidad de ventajas disfrutadas por muchos. Por tanto, des indígenas una serie de prerrogativas que garantizan la prevalencia de la integridad cultural, social y
en una sociedad justa, las libertades de la igualdad de ciudadanía se toman como establecidas definitivamen- económica, su capacidad de autodeterminación administrativa y judicial, la consagración de sus resguardos
te; los derechos asegmados por la justicia no están sujetos a regateos políticos ni al cálculo de intereses sociales como propiedad colectiva de carácter inalienable, y, de los territorios indígenas como entidades territoriales
(México: Fondo de Cultura Económica, 1985, pp. 19 y 20). al lado de los municipios, los distritos y los propios departamentos" (C. P. artículos. 7, 1671, 246, 286,
58 Es la anotación que hace Ronald Dworkin en Los derecbos en serio. Barcelona: Ariel, 1982, p. 37. 329, 330, etc.). Sentencia T-007 de 1995.

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Desde una perspectiva liberal que reconoce la pluralidad de formas de vida como estos grupos diferenciados como "minorías", ya que ese calificativo comporta el signo
algo éticamente valioso, en estos casos el derecho fundamental protege al individuo del estigma moral.
como minoría mínima en su ámbito de opciones vitales y en su capacidad para gozar En todo caso, ni siquiera por mayoría calificada puede llegarse a destruir la minoría
de bienes sociales tales como tener una familia, usar el espacio público, utilizar el numérica incómoda o indeseable o forzar su exclusión del colectivo. Una asamblea
espacio político y los demás recursos colectivos en pie de igualdad con los demás. 61 de copropietarios no puede decretar una cuota de administración cuyo monto abo-
Pero este derecho tiene que ser algo más que la simple tolerancia. Para el individuo que a los de menos recursos al abandono del lugar. La minoría de una sociedad
homosexual el derecho fundamental a su libre opción debe traducirse en las prerro- anónima debe estar protegida contra una medida de la mayoría que congele dividen-
gativas de la vida en pareja: vinculación a la seguridad social, sociedad conyugal, dos por un lapso tan amplio que fuerce la venta de los que viven de tales ingresos.
substitución pensiona! y derecho de herencia, entre otros. Pero como colectivo se
manifiesta en la facultad de fundar partidos políticos identificados con su preferen- Para concluir esta rápida mirada sobre las reglas cuantitativas de la democracia cabe
cia sexual, asociarse civilmente para relacionarse con el Estado (por ejemplo, contra- señalar dos grandes vacíos que subsisten en la actual configuración del Estado cons-
tar campañas educativas sobre el Sida), etc. titucional: queda pendiente el diseño de un conjunto substantivo de reglas de mino-
rías que aseguren el equilibrio justo en los procedimientos de cooperación,
Sin embargo, se discute si la mayoría tiene el derecho a limitar la acción de estos especialmente en la distribución de recursos entre aquellas minorías que puedan
grupos heterodoxos a fin de aminorar su impacto en la ética social; es decir, si su exhibir un título moral para recibirlos adecuadamente. Las reglas electorales han
opción puede ser difundida, aun con recursos públicos, como el paradigma valioso avanzado mucho pero no las de decisión en grandes colectivos y en cuerpos colegia-
(tan valioso como el de la mayoría). Hay quienes sostienen que el derecho funda- dos. En otro plano, los derechos fundamentales no garantizan nada distinto a ciertos
mental en tales casos sólo alcanza a proteger contra la persecución y la discrimina- niveles de tolerancia a la diferencia, sin perjuicio de la urticaria general ("que las
ción, siempre y cuando la preferencia quede circunscrita a la vida privada y no afecte minorías vivan, pero bien lejos"). Pero esto ya no es asunto de reglas.
a terceros (ámbito de conducta autorreferente). En el constitucionalismo no hay
acuerdo sobre si, por ejemplo, los homosexuales pueden tener la libertad de difundir La democracia sigue siendo demasiado imperfecta.
públicamente ese modelo afectivo como "normal" a través de los medios de comuni-
cación y la escuela; y sobre todo si las parejas homosexuales puedan adoptar hijos
menores. 62 Para esclarecer el asunto hay que empezar por superar el tratamiento de

61 Para alguna vertiente pitagórica el 1 no es número, es el ser, los números son manifestación de la pluralidad.
6 2 En el caso de los homosexuales, nuestra Corte Constitucional ha vetado al legislador imponer cualquier tipo
de sanción o discriminación a tal preferencia, pero no llega hasta reconocer iguales derechos patrimoniales a
las parejas homosexuales respecto a las heterosexuales. Así, aunque en la Sentencia T-111 de 1998 se dijo:
"La homosexualidad es una condición de la persona humana que implica la elección de una opción de vida
tan respetable y válida como cualquiera, en la cual el sujeto que la adopta es titular, como cualquier persona,
de intereses que se encuentran jurídicamente protegidos, y que no pueden ser objeto de restricción ... "; y en
la C-089 de 1996 recalcó: "El derecho fundamental a la libre opción sexual, substrae al proceso democrático
la posibilidad y la legitimidad de imponer o plasmar a través de la ley la opción sexual mayoritaria", sin
embargo, a renglón seguido, en esta última providencia la Corte se pronunció así:" El hecho de que la
sociedad patrimonial objeto de la regulación, no se refiera a las parejas homosexuales, no significa que éstas
queden sojuzgadas o dominadas por una mayoría que eventualmente las rechaza y margina ... El hecho de que
la misma regla no se aplique a las uniones homosexuales, no autoriza a considerar que se haya consagrado un
privilegio odioso". En votación de 55 votos contra 33, el 26 de agosto de 2003 el Senado siguió la misma
línea. Son casos en los que el derecho constitucional impide a la mayoría proscribir determinada una
conducta inaividual (tal vez de minorías), obligándole a tolerarla, pero sin que ello implique el deber de la
mayoría de tratarla como socialmente deseable o como modelo generalizable.

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