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La Intoxicacion con Mercurio no tiene que ver con el Autismo

corticalchauvinism.com/2013/02/19/la-intoxicacion-con-mercurio-no-tiene-que-ver-con-el-autismo/

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Creo que padres, como Bernie Rimland, han contribuido grandemente a nuestro entendimiento del autismo. De
hecho, he aprendido más acerca de los aspectos clínicos del autismo mediante la lectura de relatos autobiográficos
que leyendo textos de medicina. No debe de sorprender que a lo largo de los años, cuando han surgido diferencias
de opiniones sobre el autismo entre médicos y padres, es el último punto de vista que ha probado ser el correcto.
Por tanto, hoy en día cuando se suscita una controversia trato de entender ambos lados de la discusión antes de
tomar una decisión informada. En el blog actual, me arriesgaré a abordar un tema que ha sido tratado repetidas
veces en la literatura y ofrecer mi propia versión sobre el papel que el mercurio puede (o no) tener en la génesis del
autismo desde la perspectiva de un neurólogo y neuropatólogo. No voy a cubrir la controversia de la vacuna del
MMR porque no he encontrado ninguna evidencia creíble para apoyar un papel para el virus del sarampión en el
autismo.

El arte del diagnóstico requiere que a fin de definir la naturaleza de una enfermedad se tome en cuenta el historial
clínico, los signos del examen físico, y los resultados de laboratorio. Esta práctica es tanto más importante en la
Neurología ya que el cerebro es un órgano heterogéneo y diferentes condiciones pueden afectar partes específicas
del mismo. Esto ha llevado algunos médicos a elaborar el concepto de “pathoclisis” o la vulnerabilidad selectiva del
cerebro para insultos dados. Esfuerzos para mapear el cerebro en diferentes áreas han utilizado el concepto de la
susceptibilidad regional a las lesiones. Como era de esperarse, el mapa resultante llamado “pathoarchitectonics”,
difiere de otros mapas utilizando criterios celulares o químicos en sus esquemas de parcelación, es decir,
“cytoarchitectonics” y “chemoarchitectonics” respectivamente.

Hay varias características clínicas que definen la intoxicación con el mercurio orgánico. Una persona así intoxicada
presentaría con deficiencias visuales; una ceguera caracterizada por la constricción progresiva de los campos
visuales. El paciente tendría dificultades en la ambulación y movimientos de las extremidades. Los movimientos
realizados son espasmódicos y caracterizados por aceleraciones y desaceleraciones que aparecen de manera
irregular. Los movimientos de las manos son torpes. Puede ser difícil para los individuos afectados el alcanzar
objetos, y cuando la mano o el dedo se acerca al objeto, se manifiesta un movimiento de lado a lado rápido a
manera de temblor. Este temblor también puede afectar los labios y la lengua. El habla es interrumpida por
entonaciones variables. Algunas personas también pueden presentar padecimientos motores o sensoriales debido
a daño de nervios periféricos. El estado mental puede estar marcado por la confusión. Estudios de neuroimagen
revelan atrofia cerebral, con áreas de atenuación del tejido en las regiones cerebrales que procesan la información
visual (corteza occipital) y la coordinación (cerebelo). Los cerebros de individuos intoxicados fon mercurio que
vienen a autopsia muestra pérdida difusa de neuronas en la corteza cerebral, más marcada en la porción anterior
de una fisura (calcarina) implicada en la visión. Otra área del cerebro, el cerebelo, padece de una pérdida marcada
de un tipo específico de neuronas llamada células gránulares.

Personalmente, nunca confundiría el cuadro de envenenamiento con mercurio con los signos y síntomas del
autismo. Los síntomas anteriormente descritos, incluyendo la torpeza, son muy diferentes para ambas condiciones
(ver https://corticalchauvinism.wordpress.com/2013/02/01/clumsiness-and-autism/). En la intoxicación por mercurio
los cerebros se hacen más pequeños y se atrofian con ciertas áreas de marcada susceptibilidad. A manera de
contraste, los cerebros de personas autistas, en promedio, tienden a ser más grande de lo normal, especialmente
en determinadas edades del desarrollo. Incluso en el cerebelo, donde se han encontrado anormalidades en ambas
condiciones, el tipo de células afectadas es muy diferente. En el caso del mercurio es la célula granular que es
afectada mientras que en el autismo son las células de Purkinje (probablemente debido a una hipoxia, más de esto
en un blog futuro). Así, la intoxicación con mercurio proporciona una huella dactilar basada tanto en la presentación
clínica, pruebas de laboratorio, y datos patológicos. Esta huella digital no está presente en el autismo.
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Dado a que la mayor parte de la controversia sobre el mercurio implica el timerosal (un preservativo encontrado en
las vacunas que contiene etil-mercurio), me gustaría citar un reciente comunicado de prensa con respecto a la
posición de la Academia Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud
(http://pediatrics.aappublications .org/content/131/1/152). En este comunicado se revoca la sanción sobre el uso
de timerosal en las vacunas que tomo efecto en el año 1999.
Toda esta controversia ya no es sobre el role causativo que el mercurio pudiera tener en el autismo, sino sobre la
vida de personas inocentes. Muchas personas han muerto o han sufrido grandemente a causa de la falta de
vacunación. Debe quedar claro que no es el mercurio en las vacunas lo que causa el autismo.

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