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Pescado y marisco:

etiquetado
La etiqueta
La etiqueta es la herramienta más fiable para informarnos sobre las características
y origen de los alimentos. Además, es también un instrumento de protección, y nos
permite comparar entre distintos productos para poder escoger en que más nos
convenga.

El producto debe estar etiquetado durante todo el proceso de comercialización: la


etiqueta tiene que acompañar al producto desde que se pone por primera vez a la
venta (puesta en el mercado) hasta que llega a la persona consumidora final, incluso
durante el transporte y la distribución.

Las etiquetas, carteles o tablillas deben contener en caracteres legibles e indelebles los
datos que se detallan a continuación:
Nombre comercial de la pieza

Junto a la denominación comercial, debe figurar el nombre científico. Esto evita la


picaresca o el fraude de otorgar denominaciones comerciales comunes a especies
diferentes de morfología similar. En el caso de pescado no envasado, la inclusión del
nombre científico es opcional.

Método de producción

Hay tres tipos: 'capturado', 'capturado en agua dulce' y 'de cría'.

Precio por kilogramo



Debe aparecer el precio por kilogramo de la pieza. Además, en productos congelados,
se debe informar del precio por Kg de peso neto y precio por Kg de peso escurrido.

Información geográfica

Productos capturados en el mar: zona de pesca correspondiente.

Productos capturados en agua dulce: estado miembro o tercer país de origen.

Productos de cría: estado miembro o tercer país de cría en el que se haya


desarrollado finalmente el producto.

Arte de pesca

Señala el método utilizado en la captura de los peces y otras especies acuáticas


como los crustáceos, moluscos y otros invertebrados. Los métodos son: redes de tiro;
redes de arrastre; redes de enmalle; redes de cerco y redes izadas; sedales y anzuelos
(palangre); rastras; nasas y trampas y otros.

Alérgenos

Con el objetivo de preservar la salud de las personas consumidoras, se debe informar


de aquellos ingredientes o compuestos presentes en el alimento que puedan causar
alergias o intolerancias alimentarias.
Las etiquetas del pescado, como las
de otros alimentos, ofrecen toda la
información necesaria para garantizar la
mejor calidad del producto.

Etiquetar pescados, mariscos y otros


alimentos beneficia a todos los agentes que
intervienen en el proceso de comercialización del producto.
De este modo, es posible diferenciar el producto autóctono del foráneo.
Igualmente, se comercializa un producto normalizado y las personas
consumidoras tienen la garantía de saber lo que están comprando.

El pescado fresco debe


presentar el siguiente aspecto: ojos
brillantes y abombados, agallas rojas,
piel brillante, escamas adheridas y carne
elástica y firme al tacto.

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